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Aníbal Ponce (6 de junio de 1898–18 de mayo de 1938) fue un ensayista, psicólogo,

profesor y político argentino.

Biografía
Huérfano, desde su adolescencia comenzó a demostrar virtudes como escritor y pensador.
Obtuvo la Medalla de Oro de su promoción en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Antes de
terminar el colegio ganó un premio por un ensayo sobre Nicolás Avellaneda. Cursó Medicina en
la Universidad de Buenos Aires hasta su tercer año, en 1918, cuando un altercado con un
profesor, quien lo había aplazado injustamente, hace que interrumpa sus estudios formales y se
dedique a la investigación en Psicología, siendo uno de los pioneros en Argentina y en América
Latina. En 1920 conoció a José Ingenieros, con quien codirigirá la Revista de Filosofía, haciéndose
cargo de la dirección al morir Ingenieros en 1925.

En 1930 fundó el Colegio Libre de Estudios Superiores, en cuya publicación Cursos y


Conferencias apareció, en varios números, “Educación y lucha de clases”, obra fundamental, en
1934. Por esos años comenzó a militar en el Partido Comunista de la Argentina y visitó la Unión
Soviética. En 1935 fundó la Asociación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores (AIAPE),
de la que fue el primer presidente.

Ponce ocupó cátedras de Psicología en varias casas de altos estudios de Argentina. En 1936,
cuando su figura estaba en pleno crecimiento, fue exonerado de sus cargos por su adhesión al
marxismo y su militancia activa. Decidió exiliarse en México, donde dictó cursos de psicología,
ética, sociología y dialéctica en distintas universidades, sin dejar su militancia política. Se unió a
la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios de México (LEAR). Finalmente decidió instalarse
en la ciudad de Morelia, en el estado de Michoacán, y obtuvo un cargo permanente en la
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, conocida por su tendencia marxista.

En 1938, en la carretera entre Morelia y la Ciudad de México, un accidente de tránsito le dejó


heridas internas que no fueron descubiertas a tiempo, causándole la muerte.

Pensamiento
En Argentina, entre los años veinte y treinta, Ponce publicó varios textos en diversas áreas de la
psicología, especialmente psicología genética, del desarrollo y educativa. Su obra psicológica
incluye también interesantes incursiones en temas como el razonamiento, la adaptación, los
sentimientos y el "espíritu de contradicción". Ponce desarrolló un enfoque teórico original que
articulaba concepciones de José Ingenieros, Alfred Adler, Jean Piaget y Lucien Lévy-Bruhl. A estas
influencias se sumó la de Karl Marx1 y el marxismo en los años treinta. Su libro “Educación y
lucha de clases” analiza históricamente, desde un punto de vista marxista, la manera en que la
estructura económico-social ha determinado los sucesivos modelos educativos dominantes en
cada época.

Obras fundamentales
Ambición y angustia en los adolescentes

La vejez de Sarmiento

Condiciones para la universidad libre

Humanismo burgués y humanismo proletario: de Erasmo a Romain Rolland

Educación y lucha de clases

Estudios de Psicología ( Recopilación de textos realizada por su hermana Clarita Ponce)

íntesis biográfica
Inicios
Nació el 6 de junio de 1898.Huérfano, desde su adolescencia comenzó a demostrar virtudes
como escritor y pensador, obtuvo la Medalla de Oro de su promoción en el Colegio Nacional de
Buenos Aires y, antes de terminar el colegio ganó un premio por un ensayo sobre Nicolás
Avellaneda.

Estudios
Cursa Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) hasta su tercer año, en 1918, donde un
altercado con un profesor, quien lo había aplazado injustamente, le decide a interrumpir sus
estudios formales y dedicarse a la investigación en Psicología, siendo uno de los pioneros en la
Argentina. En 1920 conoce a José Ingenieros, con quien codirigirá la Revista de Filosofía,
haciéndose cargo de la dirección al morir Ingenieros en 1925.

Trayectoria
En 1930 funda el Colegio Libre de Estudios Superiores, en cuya publicación Cursos y Conferencias
se publicó, en varios números, Educación y lucha de clases, obra fundamental, en 1934. Por esos
años se vincula al Partido Comunista de la Argentina y visita la Unión Soviética. En 1935 funda la
Asociación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores, de la que es su primer presidente.
Ocupó cátedras de Psicología en varias casas de altos estudios del país. En 1936, cuando su
figura estaba en pleno crecimiento, fue exonerado de sus cargos por su adhesión al marxismo y
su militancia activa. Decide exiliarse en México, donde dicta cursos psicología, ética, sociología y
dialéctica en distintas universidades, sin dejar su militancia política. Se une a la Liga de Escritores
y Artistas Revolucionarios de México(LEAR).

Fallecimiento
El 18 de mayo de 1938 en un accidente de tránsito le deja heridas internas que no son
descubiertas a tiempo, causándole la muerte

“Mezcla de esclavo y mercenario fue, sin duda, el humanista (burgués). Y ya hemos visto que
cuando Próspero se enoja, Ariel deja de ser “el noble Ariel”, “mi gentil Ariel””

-Aníbal Ponce.

Aníbal Ponce (1898-1938) fue un marxista argentino que produjo la parte más importante de su
obra durante los años 30 del siglo pasado. De profesión psicólogo, se destacó a temprana edad
por su lucidez e inteligencia, lo que generó, por ejemplo, que uno de sus profesores en la escuela
escribiera al margen de un trabajo suyo: “los jóvenes que así trabajan van muy lejos y serán,
perseverando, hombres preparados para mañana con caudal de conocimientos para ser útiles a
la patria y a la humanidad”[1]. Y tendría razón.

Aníbal fue el principal discípulo de José Ingenieros, uno de los fundadores del Partido Socialista
argentino y personaje de vasta influencia entre los universitarios durante el proceso de la
Reforma Universitaria de 1918, la cual dio origen a un movimiento estudiantil que alcanzó
proyecciones continentales. Sin embargo, a diferencia de su discípulo, José Ingenieros no
destacó por sus conocimientos sobre el marxismo. “Poco leyó a Marx y Engels”[2] diría Sergio
Bagú al escribir su biografía.

El estudio sistemático del marxismo fue una labor que llevó a cabo Aníbal con determinación,
quien hizo suyo este pensamiento, expandiendo así las ideas desarrolladas bajo el alero de su
maestro, junto al cual participó en la Revista de Filosofía y el periódico Renovación antes de
fundar en sus últimos años de vida la revista Dialéctica. Su infatigable labor le mereció incluso la
valoración de José Carlos Mariátegui, quien dijera “Pocas revistas de cultura han revelado un
interés tan inteligente por el proceso de la Revolución Rusa como el de la revista de José
Ingenieros y Aníbal Ponce”[3].

Nacido en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires, admiraba las grandes ciudades,
por lo que viajó encantado el año 1935 a Europa y luego a la Unión Soviética, de la que volvería
sorprendido, causándole un gran impacto en la conciencia. Lamentablemente, tras el golpe de
Estado en Argentina del año 1930, las fuerzas reaccionarias comenzaron a hostigarlo, lo que le
significó el exilio en México, desde dónde promovió, dentro de los círculos de artistas y
escritores revolucionarios, el llamado al deber, la lucha y la utilización de los espacios de relativa
libertad académica con que contaban, los cuales a juicio de Ponce, no estaban siendo
aprovechados con la intensidad que el contexto histórico les obligaba para efectos de la
liberación de México y América.

Fue en México donde murió producto de un accidente de tráfico, a días de haber programado un
viaje a la Habana para dictar una conferencia, dejando a sus amigos y compañeros con el
lamento, e incluso los panfletos impresos donde se citaba a la actividad. Sin embargo su obra
tuvo vasta influencia, siendo su libro más importante el que lleva por nombre “Humanismo
burgués y humanismo proletario”, texto que brevemente procederé a exponer para dar al lector
una idea de lo que el autor pretendía expresar en éste, donde mediante un análisis histórico y
cultural, contrapone las dos concepciones de clase que dotan al concepto de humanismo de un
significado radicalmente distinto.

El humanismo burgués.

Durante el lento ascenso de la burguesía como clase social dentro de la Edad Media, ésta fue
expandiendo sus niveles de influencia y, producto de sus intereses económicos expresados en el
auge del comercio, su situación concreta le exigía extirpar ciertas maneras tradicionales del
pensamiento hegemónico en la época. Así, debido a que los negocios le reclamaban la constante
comunicación con hombres de otras culturas, lenguas y residencias, la burguesía comenzó a
desarrollar una mayor capacidad de adaptación y de tolerancia cultural. Pues si lo que realmente
importaba era su interés pecuniario, entonces debía estar dispuesta a ver más allá de las
diferencias superficiales entre los hombres.

De esta forma, los burgueses desarrollaron una concepción racionalista del mundo, alejada de la
visión religiosa que imperaba en los años oscuros, y dotada de un carácter pacifista puesto que
la seguridad de sus caravanas y navíos así lo requerían para poder desplegar su acción mercantil.

A raíz de lo anterior, durante los siglos XV y XVI los banqueros crearon las condiciones que le
dieron vida al humanismo, apoyándolo incluso con sus fortunas. Ponce señala que “sobre el
plano de la cultura, el humanismo fue una derrota del feudalismo católico frente a la burguesía
comerciante”[4]. En este contexto, los mercaderes comenzaron a rendirle culto a la Antigüedad
puesto que ésta, estudiada desde una clave burguesa, les entregaba todo aquello que la Iglesia
negaba: la apreciación de la potencia del dinero, la valoración de la acción terrenal, el goce de la
vida sin constituir pecado. Resultando ser la principal afinidad entre “los antiguos” y los
mencionados mercaderes, la valoración de la “razón” como norma de la vida. Mientras la
religión despreciaba la terrenalidad de los asuntos humanos, la burguesía reivindicaba la
fortaleza del cuerpo y del individuo. Dicho en otras palabras, lo que el humanismo burgués tomó
de la antigüedad fue la filosofía necesaria para justificar su amor por la riqueza, la vida laica y el
pensamiento libre.

Ponce objeta el mito de que los humanistas eran poderosos señores de la inteligencia
poseedores de la misma estatura con que contaba la clase dominante. Al contrario, señala, los
humanistas eran intelectuales que servían como instrumento y apéndice de la gran burguesía
(por lo que no la integraban), quienes tenían la tarea de liberar las almas de los terrores y
pesadillas de la Iglesia, al mismo tiempo que, por otro flanco, los banqueros minaban el poder
de la nobleza mediante su avance económico. Señala Ponce que el humanista, aquel letrado que
ha conseguido alejarse del trabajo manual, sueña con que está a la altura de los reyes, pero que
en realidad, para conservar sus privilegios está dispuesto a soportar en silencio la humillación y
el agravio, usando de ejemplo a Lope de Vega cuando se jactaba de haber vivido a los pies del
marqués de Sarria igual que un perro[5].
Sin embargo, este humanismo que exaltaba “al hombre” por sobre Dios, y que reivindicaba la
potencia creadora del mismo, solo lo hacía respecto al hombre burgués a quién se pretendía
liberar de las cadenas del feudalismo y la Iglesia, pero que en lo concerniente a las masas
oprimidas del pueblo, no les guardaba ninguna simpatía, designándola con una serie de epítetos
tales como “monstruo lleno de confusión y error” o “pulpo”, entre otros. Por esta razón, no solo
no hicieron nada por liberar al pueblo sino que activamente contribuyeron a mantenerlo en la
ignorancia y extender su opresión. Mientras ellos buscaban sacudirse de la influencia religiosa,
promovían la religión y la superstición para las masas. Ponce cita a Giordano Bruno quien
expresara “Las verdaderas proposiciones no son presentadas por nosotros al vulgo, sino
únicamente a los sabios que puedan comprender nuestro discurso… porque si la demostración
es necesaria para los contemplativos que saben gobernarse a sí mismos y a los otros, la fe, en
cambio, es necesaria al pueblo que debe ser gobernado”[6]. En base a esto, Ponce identifica
como la mayor limitación (“herida irremediable” le llama) de este humanismo su identificación
única con el hombre de la burguesía, quien luego de haber luchado por siglos contra el
feudalismo por arrancarle sus privilegios, entre los cuales se encontraba la cultura, pretendía
conservarla solo para sí ahora que la había conquistado, mostrando el mismo desprecio por el
pueblo que la clase opresora contra la que había combatido.

Y así, en tanto la realidad es movimiento, con el devenir del tiempo el impulso rupturista de la
burguesía se transformó en conservadurismo debido a la necesidad de preservar el nuevo orden
de cosas, por lo que el humanismo que alguna vez sirvió como instrumento de lucha contra el
feudalismo y la Iglesia, devino en un sistema para perpetuar el poder burgués y los privilegios
adquiridos. En este sentido, el humanismo comenzó a despreciar la acción, privilegiando la
“inteligencia”, alejada de todo tipo de trabajo manual que le pudiera recordar la disciplina
indigna exigida a las clases subalternas. El humanista, como Ariel -el espíritu del viento
inventado por Shakespeare-, debía vivir en las nubes, en el aislado regocijo de su egoísmo, pues
el espíritu sería “tanto más digno cuanto más alejado se encuentre del trabajo”.

Esta nueva fase del humanismo no solo desdeñaba la acción, sino que a través de este desdén
promovía una aceptación pasiva respecto al orden de cosas, razón que los lleva a instaurar las
“humanidades” como ideal educativo de la burguesía, entendiendo por estas a las concepciones
estáticas de la historia que no se plantean el futuro, sino que mediante la nostalgia del pasado
orientan a los jóvenes hacia el conformismo. Sería mediante la aplicación de estas humanidades
que se pretende perpetuar la educación burguesa, con todos sus vicios, haciéndole creer a la
juventud que en materia de política y moral no se ha inventado nada nuevo desde los clásicos
como Platón y Aristóteles.

Además, el humanismo burgués poseería otra importante limitación, la que sería haber
levantado la bandera de defensa del hombre abstracto, un hombre que vive ajeno a las
contingencias de la vida práctica, lo que chocaría con la visión esgrimida por Engels en una carta
a Marx cuando señalara que “El hombre no es más que pura fantasmagoría mientras no tenga
como fundamento el hombre empírico”.

Concluye Ponce que el humanista es comparable a un niño mimado por la burguesía, la cual le
da permiso para jugar con palabras y conceptos allá arriba en el viento, lejos de la acción y el
trabajo, defendiendo ideas como una libertad en abstracto que la realidad desmiente una y otra
vez, resultando incapaces de entender la esencia de los problemas sociales como consecuencia
de haber vivido tantos siglos en las nubes. Aquí es entonces donde radica su castigo, en la
ceguera, y en la vanidad que los mancha impidiéndoles darse cuenta de su rol meramente
instrumental, soñando ser más de lo que son, simples siervos acomodados.

El humanismo proletario.

Esta segunda parte de la obra resulta problemática. De manera muy erudita, el autor realiza un
análisis de las premisas objetivas del humanismo proletario, ligándolo a la enajenación del
trabajo y la relación entre el hombre y la máquina. Muy impactado por su visita a la URSS en
1935, tres años antes de su muerte, Ponce se muestra deslumbrado frente a los avances de la
primera revolución socialista del mundo, lo que lo lleva -a mi juicio- a encandilarse con nociones
deterministas soviéticas, propias de la era de Stalin, que a la larga tanto daño le causaron al
movimiento revolucionario internacional. Aún así, lo más destacable de esta segunda parte
radica en que Ponce resulta ser el primer autor marxista latinoamericano que retoma de Marx el
concepto de “hombre completo”, “hombre nuevo”, “hombre total” entregándole desarrollo y
expandiendo la problemática humanista al respecto.

Señala Ponce que la máquina no posee un valor intrínseco, sino que ésta debe apreciarse a la luz
del régimen social en el que se encuentra incluida. De esta forma, para el capitalista, la máquina
resulta ser solo otro detalle de su régimen de explotación, funcionando en detrimento del
obrero, haciendo de aquél que la opera un apéndice sin alma, a la vez que le arrebata el trabajo
a millones de sus compañeros de clase. ¡Cómo no van a odiar la máquina los obreros! Resulta de
toda lógica que en ocasiones los trabajadores hastiados de la explotación decidan sabotear y
destruir a la máquina que, en el capitalismo, solo le trae dolores y malestar.

En contraposición con esta máquina, que en el capitalismo tritura al obrero en nombre de la


ganancia privada, se encuentra el rol que cumpliría la misma dentro de un sistema socialista,
donde a través de su potencia, ya no sirva para oprimir, sino que para liberar al hombre
mediante la reducción de la jornada, el aumento de la producción, el bienestar creciente y la
posibilidad de asomarse al mundo de la cultura que hasta entonces le ha sido negado
históricamente a las masas.

Polémicamente Ponce señala que con el surgimiento de las máquinas, nacen también las
primeras condiciones objetivas para el desarrollo del humanismo proletario. Citando a Marx
respecto a las escuelas introducidas por Owen en Inglaterra, señala que allí “se encontraba en
germen la educación del porvenir”, puesto que a través de la combinación del trabajo manual
con el trabajo intelectual, ese sistema resultaba el “único método capaz de producir hombres
completos”[7], de lo que infiere explícitamente que la posibilidad entonces de formar hombres
plenos, solo podía comenzar en cierto momento del desarrollo histórico, es decir, donde se
encontraran desatadas las fuerzas productivas. Cualquier tentativa para desarrollar a dicho
hombre antes de que las condiciones objetivas se encontraran maduras, estaría destinada al
fracaso.

A la luz de la filosofía de la praxis, la afirmación anterior resulta del todo lamentable, pues
constituye una mirada unilateral y determinista que al deshistorizar los procesos sociales
-otorgándoles características al margen de la praxis- cae ineluctablemente en la trampa de la
metafísica. De manera bastante crítica contra estas concepciones, podemos citar a Lukács en su
famoso Historia y Conciencia de Clase, cuando señalara que “El marxismo vulgar ha descuidado
completamente esa diferencia. Su aplicación del materialismo histórico ha caído en la misma
trampa que Marx señaló a propósito de los economistas vulgares, a saber: ha tomado categorías
puramente históricas —y precisamente, como la economía vulgar, categorías de la sociedad
capitalista— por categorías eternas”[8]. Es el error en el que cae Aníbal Ponce, estimando que el
desarrollo histórico atravesado por la Inglaterra del Siglo XIX resulta una categoría aplicable en
todo lugar, al margen de la historia y del hombre. Transformando así al marxismo en metafísica.

A continuación, el autor señala que a los ojos de Marx la posibilidad de combinar dentro de la
industria el trabajo práctico junto con la enseñanza general, constituía uno de los elementos más
formidables para construir al hombre nuevo. Y de inmediato aclara que “uno de los elementos,
he dicho, y nada más”, puesto que bajo el régimen capitalista ese sistema de educación es
irrealizable debido a la deformación que realiza el capitalismo de las “exigencias naturales” de la
gran industria, por lo que en vez de tener al obrero de cultura general capaz de cambiar de
profesiones, lo que se obtiene es la estrechez de la especialidad en el trabajo, idiotizando al
hombre a través de la repetición mecánica de la misma labor, mutilando al individuo mediante
esta especialidad del trabajo, negándole su sed de totalidad, de desarrollo integral, de
convertirse en un hombre nuevo, completo. Un nuevo hombre que visualiza como “el resultado
de la unión de la teoría y la práctica, de la inteligencia y la voluntad, de la cultura y del trabajo
productivo”[9]. Pero ¿cómo lograr lo anteriormente mencionado? Por la conquista del poder
político por parte del proletariado, responde. Solo una vez que la clase tenga el poder puede
comenzar a formarse el hombre nuevo. Me atrevo a decir, que a sus ojos, el desarrollo del
hombre nuevo sería la consecuencia del desarrollo de la economía bajo formas socialistas y no
de un proceso que, entre otras cosas, exige el desarrollo consciente del individuo, tanto bajo el
influjo del poder que ejerce la sociedad proletaria sobre él, como a través de la autoeducación
(postura que asumirá el Che Guevara décadas más tarde).

Esta concepción ideológica de Ponce bebe directamente de la fuente del marxismo-leninismo


que, para la época en la que escribe, ya se había vuelto hegemónico a nivel mundial dentro de la
izquierda por impulso de Stalin, el cual se caracterizaba por su determinismo económico y
productivismo, trayendo aparejado, por cierto, un desprecio del rol de la conciencia dentro de la
lucha revolucionaria. Basados en la analogía dogmática del tren de la historia, la conciencia
siempre vendría a constituir el vagón de cola. En palabras del mismo Stalin “En la vida social,
primero cambian las condiciones exteriores, primero cambia la situación de los hombres, y
después cambia, de modo correspondiente, su conciencia”[10], a lo que agrega que ésta máxima
aplica tanto a las clases como a la sociedad en su conjunto.

Finalmente, y guardando coherencia con su precedente crítica al humanismo burgués, la


exposición de Ponce respecto al hombre nuevo culmina señalando como premisa del
humanismo proletario la necesidad de que se extienda la cultura para todos, levantando la idea
de desarrollar un nuevo tipo de cultura proletaria. Posteriormente el libro procede a exponer las
virtudes que presenció durante su estadía en la URSS, la liberación y alegría de los hombres que,
viviendo durante la construcción de una nueva sociedad, lo hacían sentir como si hubiera viajado
al futuro, para culminar explayándose respecto a los problemas de la herencia cultural,
posicionándose a favor de la asimilación crítica de ésta y defendiendo la importancia del
realismo socialista como movimiento artístico.

Para Aníbal Ponce, la Revolución Rusa encarnaba el ideal humanista de la sociedad que quería
construir. Lamentablemente no estuvo ajeno, ni pudo desligarse del marxismo vulgar que se
transformó en la lectura hegemónica del movimiento comunista mundial desde los años 30
hasta la década del 60, cuando la Revolución Cubana irrumpe en la escena internacional
quebrando los esquemas de los viejos dogmas stalinistas y volviendo a traer al debate el
pensamiento de numerosos marxistas revolucionarios, representantes de la corriente de la
filosofía de la praxis, inspirando con su determinación y ejemplo a nuevas generaciones ávidas
de retomar el aspecto revolucionario de la teoría marxista, sin la cual el marxismo no puede
llamarse como tal, pero que sin embargo imperaba en la izquierda de la época, con sus ladrillos
ideológicos que -al decir de Néstor Kohan- al buscar explicar todo, no explicaban nada.

A pesar de las críticas realizadas al libro que hemos comentado, resulta del todo valioso el
análisis histórico y cultural que realiza del surgimiento del humanismo como corriente del
pensamiento en la historia, y además la reapropiación que hace del concepto de hombre nuevo
como el individuo con sed de totalidad, no desgarrado por el trabajo enajenado, cuestionándose
el problema de este “hombre completo” al mismo tiempo que lo hacía un autor tan destacado
como Gramsci.

Hoy en día sabemos como un hecho que el Che Guevara había leído “Humanismo burgués,
humanismo proletario” en su juventud, tal como lo relata el hermano de la gran amiga de
juventud del Che, Tita Infante, cuando señala “Tita le dio de leer a Aníbal Ponce… Hay tres libros
de Aníbal Ponce que leyeron ambos: Educación y lucha de clases. Humanismo burgués y
humanismo proletario y El viento en el mundo”[11] , razón por la cual se ha llegado a asegurar
que este autor vendría a ser el antecesor del Che respecto a la problemática del humanismo[12],
constituyendo una fuente directa de dónde el Che adopta la preocupación por desarrollar la idea
del hombre nuevo durante los años revolucionarios, pero haciéndolo a su manera, desplegando
el concepto hacia nuevas dimensiones de riquísimo contenido, lo que lo condujo a ligar al papel
de la subjetividad con la construcción de la patria socialista, escapando entonces de las lógicas
deterministas económicas, y elevando un paso más allá la edificación del pensamiento
revolucionario. Temática que para ser abordada merece un artículo propio.

“Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer el hombre
nuevo”, diría el Che en su famoso escrito El socialismo y el hombre en Cuba, estableciendo un
cambio de paradigma. El hombre nuevo no será entonces una consecuencia del cambio de
propiedad en los medios de producción, como lo habría previsto Ponce, sino que será una
construcción que se realizará de manera paralela, donde por primera vez el hombre construirá
conscientemente su futuro, en un proceso en el cual de cuyo éxito dependerá, entre otras cosas,
la viabilidad del proyecto socialista. Sin hombre nuevo, no podrá existir el comunismo. Desde la
vereda del marxismo latinoamericano no podemos más que concordar.

Fidel Alejandro Castro Ruz (Birán,4 13 de agosto de 1926-La Habana, 25 de


noviembre de 2016)1, más conocido como Fidel Castro, fue un abogado, militar, político y
revolucionario marxista cubano. Fue mandatario de su país como primer ministro (1959-1976) y
presidente (1976-2008) después de su victoria en la revolución cubana contra la dictadura de
Fulgencio Batista.

Durante su mandato, Cuba se convirtió en un Estado socialista de carácter marxista-leninista,


bajo el liderazgo del Partido Comunista de Cuba, único legal en la isla a partir de su llegada al
poder, y se llevaron a cabo nacionalizaciones y expropiaciones de medios productivos con el
objetivo de llevar a cabo una política económica socialista.

Fidel Castro también fue diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular desde 1976, así
como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (1956-2008),nota 1 y
mantuvo el poder como primer secretario del Partido Comunista de Cuba desde 1965 hasta
2011, cuando definitivamente dejó su puesto como líder de su país y transfirió todos los poderes
de la nación como establece la constitución al primer vicepresidente, su hermano Raúl.
Profesionalmente era abogado, licenciado en derecho diplomático y doctor en derecho civil.5

Fidel Castro se inició en la vida pública como político opositor y destacó especialmente tras el
asalto al cuartel Moncada en 1953, por el que fue condenado a prisión. Tras ser indultado
gracias a la presión de la opinión pública,6 se exilió en México, donde planeó la invasión
guerrillera de 1956. Llegó al poder tras encabezar la Revolución cubana, que triunfó el 1 de
enero de 1959, derrocando a la dictadura de Fulgencio Batista. Fue nombrado primer ministro el
27 de febrero del mismo año por el presidente Manuel Urrutia. Lideró en 1961 la adopción del
marxismo por el Gobierno revolucionario, estableciendo el primer Estado socialista de América.
Tras la reforma constitucional de 1976, fue elegido presidente del Consejo de Estado y del
Consejo de Ministros. Fue el fundador del Partido Comunista en 1965, y desde entonces hasta
2011 fue su primer secretario.

El 19 de febrero de 2008, en una carta publicada en el diario Granma, anunció que no se


presentaría ni aceptaría el puesto de presidente y comandante en la reunión de la Asamblea
Nacional del Poder Popular del 24 de febrero del mismo año.7

En el ámbito internacional, inicialmente trató de establecer buenas relaciones con los Estados
Unidos; entabló, luego, estrechos lazos con la Unión Soviética. Después de una serie de
expropiaciones a propietarios estadounidenses, los desencuentros con los Estados Unidos
desembocaron en el embargo económico contra Cuba. Desde entonces, su relación con la
superpotencia ha sido abiertamente antagónica, lo que quedó confirmado tras la fracasada
invasión de Bahía de Cochinos en 1961.

Pese a la férrea oposición estadounidense, Fidel Castro recibió decenas de condecoraciones


nacionales y extranjeras. Debido a su larga gestión y a las características controvertidas de sus
políticas, se ha generado un polémico e intenso debate entre opositores y partidarios sobre su
gobierno: desde calificarlo como una dictadura hasta considerarlo la expresión de la voluntad del
pueblo cubano.

Falleció en La Habana el 25 de noviembre de 2016 a la edad de 90 años.

Fidel Castro nació en 1926 en la finca perteneciente a su padre en Birán (por entonces en el
municipio de Mayarí y la antigua provincia de Oriente y ahora respectivamente municipio de
Cueto y provincia de Holguín). Era hijo natural de un emigrado español, Ángel Castro Argiz,
casado en segundas nupcias años después8 con Lina Ruz González, descendiente también de
españoles.9 Fidel contaba ocho años y medio cuando fue bautizado, y hasta después de 1940 su
padre no obtuvo el divorcio de su primera esposa, María Luisa Argota Reyes, y pudo contraer
nuevas nupcias con Lina Ruz.10 Ambos progenitores eran analfabetos, aunque los dos
aprendieron a leer en su madurez. Su padre, de origen humilde, finalmente alcanzaría una sólida
posición económica. Con cuatro años Fidel comenzó a estudiar en una pequeña escuela en
Birán. A causa de su destacada inteligencia, sus padres decidieron enviarlo a Santiago de Cuba a
la edad de seis años, junto a su hermana Angelita (1923-2012),11 al cuidado de la que había sido
su profesora en Birán.12 A pesar de la situación económica de su familia en el año 1932, Castro
experimentó el hambre, ya que la institutriz que lo cuidaba empleaba su asignación para
mantener a toda su familia, en un periodo de especial dureza económica en el país.13

En 1934 ingresó en el colegio lasaliano de Santiago. En septiembre de 1939 se inscribiría en el


Colegio de Dolores, de los jesuitas, también en Santiago de Cuba.14 En 1942 ingresó en el
Colegio de Belén de La Habana, donde fue seleccionado mejor deportista del curso 1943-
1944.15 Finalizó el bachillerato en junio de 1945, junto al que sería su cuñado, Rafael Díaz-
Balart, su mejor amigo de entonces y después acérrimo enemigo.

Universidad e inicios de la vida política


Ingresó en la Universidad de La Habana el 4 de septiembre de 1945.16 En estos primeros años,
su vida académica estuvo caracterizada por su ausencia casi total de las aulas.17 A partir del
tercer año, Castro se dedicó con especial intensidad a su labor académica, matriculándose por
libre, y llegando a matricularse en tres carreras (Derecho, Derecho Diplomático y Ciencias
Sociales) con la intención de obtener una beca para estudiar en Europa o Estados Unidos.18

Fue durante el periodo universitario cuando tuvo acceso a algunas obras literarias que, según él,
le permitieron alcanzar una cierta madurez política. Sus primeros pasos en la política fueron en
el ámbito estrictamente universitario. Fue elegido delegado de curso y llegó a recibir amenazas
de muerte al enfrentarse a un candidato de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) apoyado
por el Gobierno de Ramón Grau San Martín.19

En 1947, con veintiún años, como presidente del Comité Pro Democracia Dominicana de la
FEU,20 promovió acciones para reclamar la destitución del dictador dominicano Rafael Trujillo, y
formó parte de la Invasión de Cayo Confites, con el objetivo de derrocarlo. Al ser interceptados
en la bahía de Nipe al intentar alcanzar suelo dominicano, se lanzó al agua y escapó a nado hasta
Cayo Saetía.21

En 1948, con el patrocinio del general Juan Domingo Perón, viaja por primera vez fuera de Cuba,
a Caracas y Panamá, como delegado de la FEU, a la Conferencia Interamericana de Estudiantes
que se celebraría en Bogotá en oposición a la IX Conferencia Panamericana. Estaba citado para
encontrarse con el candidato a presidente Jorge Eliécer Gaitán la misma tarde en que este fue
asesinado, durante la revuelta conocida como el «Bogotazo».22

A su regreso a Cuba, contrajo matrimonio con Mirta Díaz-Balart, una estudiante de filosofía de
una acomodada familia habanera. Realizaron su viaje de bodas a Nueva York, residiendo en el
156 West, 82th Street en Manhattan. Durante esa época, Castro estuvo tentado de inscribirse en
la Universidad Harvard para terminar sus estudios. De este matrimonio nació su primer hijo,
Fidel Ángel Castro Díaz-Balart.

En 1950 obtuvo su diploma en leyes. En 1951 se suicidó Eduardo Chibás, líder del Partido
Ortodoxo, con el que Castro había simpatizado desde sus años universitarios. En junio de 1952
se presentó por este partido como independiente, por una circunscripción de La Habana, como
candidato a la Cámara de Representantes del Congreso cubano, pero el golpe de estado del
general Fulgencio Batista derrocó al Gobierno de Carlos Prío Socarrás y anuló las elecciones. El
golpe —reconocido por el Gobierno estadounidense— provocó la desazón de Castro, que
utilizaría sus contactos con la Juventud del Partido Ortodoxo para aglutinar a un grupo de
jóvenes que protagonizarían en el futuro el asalto al Cuartel Moncada.

El enfrentamiento con Batista


Artículo principal: Revolución cubana

En marzo de 1952, Fidel Castro denunció a Batista ante un Tribunal de Urgencia por violar la
constitución. En ella exponía que los delitos cometidos eran competencia de aquel tribunal y
sobre la posible actuación de este argumentó:23

Evidenciará si es que sigue funcionando con plenitud de facultades, si es que no se ve


imposibilitado por la fuerza, si es que no ha sido abolido también el cuartelazo. [...] Si existen
tribunales, Batista debe ser castigado, y si Batista no es castigado (...) ¿Cómo podrá después este
tribunal juzgar a un ciudadano cualquiera por sedición o rebeldía contra este régimen ilegal
producto de la traición impune?

Los tribunales rechazaron la demanda, por lo que Castro entendió que se legitimaba la lucha
armada como única vía posible para derrocar la dictadura.

Los tribunales rechazaron la demanda, por lo que Castro entendió que se legitimaba la lucha
armada como única vía posible para derrocar la dictadura.

Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de


Céspedes
Artículo principal: Cuartel Moncada

Ante la convicción de que la única salida era la lucha revolucionaria (influido ya entonces por las
ideas de Marx, Lenin y Martí), Castro participó en la elaboración de un ataque armado contra los
cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo (como
avanzada para combatir el contraataque), ambos en la provincia de Oriente el 26 de julio de
1953.

El intento de tomar el Cuartel Moncada se debió a que, por sus características (un importante
valor estratégico por su posición, agrupaba al menos 3000 armas, además de encontrarse en una
zona activamente opuesta al golpe dado por Batista), podría propiciar un levantamiento popular
armado, llamar al pueblo a la huelga general desde la radio y aprovechar las cualidades del
terreno (rodeado de montañas y cerca del mar) que pudieran posibilitar el desarrollo de la lucha
armada.

La táctica ideada consistió en llegar armados y disfrazados de sargentos, con la única diferencia
del calzado para poder reconocerse entre ellos. Una vez dentro, se trataría de emplear el valor
simbólico de la «Rebelión de los Sargentos» (movimiento militar que en 1933 derrocó al
presidente Machado) para contactar con las demás guarniciones y animarlos al levantamiento. Si
la rebelión no recibía apoyo, la idea era escapar a las montañas y armar al pueblo para continuar
la lucha. Antes de salir, Castro pronunció el siguiente discurso:25

Compañeros: podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras,
¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se
hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al
pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en
toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente
damos el primer grito de ¡libertad o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda
alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta
voluntad. Aún están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse
por falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no
matar sino por última necesidad.

El ataque sería realizado por tres grupos: uno dirigido por Abel Santamaría, que debía tomar el
Hospital Civil, otro al mando del hermano de Fidel, Raúl Castro, que debía tomar el Palacio de
Justicia y el grupo principal dirigido por Fidel que debía tomar la jefatura del cuartel. El intento
fracasó, entre otros factores, porque se perdió el factor sorpresa a partir de una posta que el
regimiento en el cuartel agregó a causa de la celebración de los carnavales en la ciudad.

A pesar de contar con el apoyo de algunos ciudadanos que trataron de camuflarlos,26muchos


fueron atrapados, aunque Castro consiguió escapar con algunos hombres a la Sierra Maestra.

Tras varios días caminando, deciden entrar en una pequeña casa en la sierra, siendo
sorprendidos mientras dormían. Castro salva la vida gracias al sargento que lo detuvo, que al
entregarlo exigió que no fuese torturado.

Según el grupo de Castro, solo seis guerrilleros resultaron muertos en el combate, y acusaban al
ejército de Batista de torturar y ejecutar a más de ochenta atacantes (de los 160 que integraban
el grupo original, en el que había dos mujeres). Fidel Castro fue hecho prisionero, juzgado y
sentenciado a quince años de prisión. En el alegato final del juicio, Fidel Castro pronunció un
discurso de autodefensa. Posteriormente Castro escribió «La historia me absolverá», en el que
defendió sus acciones y explicó sus puntos de vista políticos.

Tras veintidós meses de prisión fue liberado durante la amnistía general de mayo de 1955.
Meses después se exilió a Estados Unidos y finalmente a México.

La lucha revolucionaria
Artículo principal: Historia del ejército rebelde

Tras financiarse mediante ayudas particulares, especialmente con el dinero que le proporcionó
Aureliano Sánchez Arango, exministro de Prío, regresó a Cuba con otros 82 miembros del
denominado Movimiento 26 de Julio el 2 de diciembre de 1956 a bordo del yate Granma con la
intención de invadir la isla. El desembarco debía ejecutarse de forma sincronizada con un grupo
de miembros de la organización, encabezado por Frank País, que trataría de tomar Santiago de
Cuba.

Sin embargo, la acción fracasa al retrasarse dos días el desembarco. Ya alertado, el ejército se
despliega en la zona a la espera de los expedicionarios. A los pocos días del desembarque son
sorprendidos en Alegría del Pío. Los pocos sobrevivientes (entre ellos, Ernesto Che Guevara, Raúl
Castro, Juan Almeida y Camilo Cienfuegos) se retiraron a la Sierra Maestra, desde donde
empezaron una guerra de guerrillas contra el Gobierno de Batista.

Los revolucionarios llegaron a contar con más de 800 combatientes con los que comenzaron la
invasión a escala nacional (frente a los más de 70 000 combatientes de Batista), aunque la
carencia de armas fue un condicionante fundamental. Castro, comandante de la expedición, fue
nombrando progresivamente como comandantes al Che, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos,
Almeida y algunos otros, ocupando él desde aquella época la graduación de «comandante jefe»
(lo que evolucionó hasta «comandante en jefe»).27

El Gobierno llegó a publicar la muerte de Castro. Los guerrilleros consiguieron desmentirlo


gracias a la entrevista realizada por Herbert Matthews, corresponsal del diario New York
Times.28También denunció el grupo la colaboración de los Estados Unidos con el Gobierno de
Batista, facilitándole armas.
En el año 1957, Fidel Castro firmó el Manifiesto de la Sierra Maestra en el que se comprometía a
«celebrar elecciones generales para todos los cargos del Estado, las provincias y los municipios
en el término de un año bajo las normas de la Constitución del 40 y el Código Electoral del 43 y
entregarle el poder inmediatamente al candidato que resulte electo» en el evento de que su
movimiento llegase al poder.29Después del triunfo de la revolución, el Gobierno de Fidel
descartaría esa promesa.

El 24 de mayo de 1958, Batista envió diecisiete batallones contra los rebeldes en la "Operación
Verano", pero los revolucionarios encadenaron una serie de sorprendentes victorias. El 28 de
diciembre, el Che inicia con 300 hombres la batalla de Santa Clara, donde logran descarrilar un
tren blindado cargado de armas que se dirigía a la capital, a pesar de que el Gobierno había
colocado en la ciudad a unos 3000 hombres. Consiguieron, en algunos casos, deserciones y
rendiciones masivas de las tropas de Batista.

El 28 de diciembre, el general Eulogio Cantillo negocia con los rebeldes un posible apoyo del
ejército mediante un golpe de Estado. Castro se niega, principalmente porque pensaba que el
golpe solo era un intento de Batista de facilitar su huida. Sin embargo, dos días después se
produce el golpe, y Batista huye. Castro, desde Santiago de Cuba, ordena no detener los
combates. También animan a la población a secundar una huelga general. La mañana siguiente,
Fidel se reúne con el general Rego Rubido, quien entrega el Cuartel Moncada.30

Ese 1 de enero de 1959 se proclama el triunfo de la revolución, y Castro da un discurso desde el


balcón del Ayuntamiento de Santiago de Cuba en el que dijo:

Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad al poder, no será como en el 95,
que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto, que intervinieron a última hora y
después ni siquiera dejaron entrar a Calixto García, que había peleado durante treinta años, no
lo dejaron entrar en Santiago de Cuba. No será como en el 33, que cuando el pueblo empezó a
creer que una Revolución se estaba haciendo, vino el señor Batista, traicionó la Revolución, se
apoderó del poder e instauró una dictadura por once años. No será como en el 44, año en el que
las multitudes se enardecieron creyendo que al fin el pueblo había llegado al poder y los que
llegaron al poder fueron los ladrones. Ni ladrones, ni traidores ni intervencionistas, esta vez sí
que es la Revolución.

Fidel Castro hace su entrada triunfal en La Habana el 8 de enero,


donde dice:
La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer
todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante
todo sea más difícil. Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. Engañar al
pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que
al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo.

Durante ese discurso, una paloma de las lanzadas por algunas mujeres del movimiento se posó
en su hombro, lo que le otorgó tintes místicos de cara a sus seguidores.31

Gobierno

Fidel Castro firma como primer ministro de Cuba el 16 de febrero de 1959.

Fidel Castro fue nombrado primer ministro el 16 de febrero de 1959 y elegido presidente de los
Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba el 3 de diciembre de 1976, cargos que
ocupó hasta el 24 de febrero de 2008. Desde 2008 hasta 2016, cuando falleció, fue diputado a la
Asamblea Nacional del Poder Popular y primer secretario del Partido Comunista de Cuba.

Llegada al poder

Tras el triunfo revolucionario, el nuevo presidente del país, Manuel Urrutia, designa al liberal
José Miró Cardona como primer ministro el 5 de enero de 1959 al frente de un Gobierno de
transición, de corte moderado y composición heterogénea, que aspiraba a agrupar a los distintos
grupos políticos del país (con presencia de ministros del Movimiento 26 de Julio). Estados Unidos
reconoce este Gobierno dos días después. Castro entra triunfalmente a La Habana con sus
tropas el 8 de enero y Urrutia le nombra Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y le
encomienda la tarea de reorganizar los institutos armados de la República.32

Según Castro, su principal objetivo era desarrollar aquellas medidas que pretendían aplicar si el
asalto al Cuartel Moncada hubiera fructificado (entre las que se reflejaban la reforma agraria, la
reinstauración de la Constitución de 1940, la confiscación de los bienes usurpados durante la
dictadura o la participación de los obreros en los beneficios de sus empresas).

Desde los primeros días se comienzan a juzgar en «tribunales revolucionarios» a los que ellos
consideraban militares y colaboradores de la dictadura, llegándose a condenar a varios de los
acusados a la pena de muerte.3334Ante las duras críticas por parte de los medios de
comunicación internacionales, que acusaba a estos tribunales, entre otras cosas, de condenar
por motivos políticos, surge la llamada Operación Verdad, que constaba de dos actos
fundamentales (junto a la creación de la agencia cubana de noticias Prensa Latina): una
concentración de alrededor de un millón de ciudadanos en apoyo a las medidas, con la presencia
de 380 periodistas de Estados Unidos y Latinoamérica el día 21 de enero de 1959 ante el Palacio
Presidencial de la Habana,35y la celebración de una rueda de prensa al día siguiente en el hotel
Habana Riviera para que la prensa internacional plantease preguntas a Castro.36Posteriormente,
el propio Castro criticó estos juicios en cuanto a las formas empleadas37ya que algunos juicios
se celebraron en estadios multitudinarios y algunos fueron televisados.

En su discurso del acto del día 21, Fidel propone por primera vez a su hermano Raúl para que le
suceda en su cargo si a él le ocurriese algo.38

El 23 de enero de 1959 viaja a Caracas, la capital de Venezuela, donde pronuncia un polémico


discurso en el acto central de conmemoración del primer aniversario del derrocamiento del
general Marcos Pérez Jiménez, en la Plaza O'Leary del Silencio.3940 Al día siguiente es recibido
en el congreso venezolano.41 También visita la Universidad Central (con la presencia del poeta
chileno Pablo Neruda).39El día 24 se reúne con el recién elegido presidente Rómulo
Betancourt.42

El 7 de febrero de 1959, el Gobierno promulga la Ley Fundamental de la República, que


mantiene vigente ciertos de los postulados básicos de la constitución de 1940. El 13 de febrero,
ante las fricciones que se producían en el interior del Gobierno, varios ministros, argumentando
lo insostenible de la situación, proponen a Castro la posibilidad de asumir la responsabilidad de
primer ministro.43El 16 de febrero, Castro fue nombrado en ese cargo por el presidente
Urrutia.44

El gobierno cubano también comenzó a arrestar a los líderes de la mafia y tomar millones en
efectivo. Antes de morir, Meyer Lansky dijo que Cuba lo "arruinó".45 Según Enrique Cirulo,
historiador especializado en la mafia, Cuba es el único país donde la mafia ha experimentado
una caída tan precipitada.46

Entre el 15 y el 27 de abril realiza un viaje de buena voluntad a los Estados Unidos en visita no
oficial,47a invitación de la Asociación Americana de Editores de Periódicos.48
No obstante, el 19 de abril se entrevista con el vicepresidente estadounidense Richard Nixon en
su despacho del Capitolio (el presidente Eisenhower se excusa por no recibirlo aduciendo una
partida de golf).49Durante su estancia en la ciudad de Washington realiza diversos homenajes
visitando los monumentos a George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y la tumba
del soldado desconocido en el Cementerio Nacional de Arlington. Es invitado al Lawrenceville
School,50en Nueva Jersey, así como a la Universidad de Princeton51y a la de Harvard. Llega a
Nueva York el día 21 donde se entrevista brevemente con el Secretario General de Naciones
Unidas, Dag Hammarskjöld, además de realizar un multitudinario mitin en Central Park el día
24.52Finaliza su viaje con una visita a Houston (Texas).

El 2 de mayo de 1959 viaja a Buenos Aires (Argentina), donde pronuncia un discurso en el


Consejo Económico de los 21 donde propone la creación de un mercado único latinoamericano.
También visita brevemente Uruguay, Canadá y Brasil.

El 17 de mayo se decreta la primera Ley de Reforma Agraria, firmada en Sierra Maestra, que
confiscó todas las propiedades de más de 420 hectáreas de extensión. De forma simbólica, la
primera propiedad expropiada fue la de su propia familia. Además, fundó organismos de nuevo
tipo como el Instituto Nacional de Reforma Agraria (del cual fue su primer presidente) e
instituciones culturales como la Imprenta Nacional de Cuba (fundada el 31 de marzo) y el
Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (fundado el 24 de marzo).

A mediados de julio de 1959 dimite del cargo de primer ministro argumentando que sus
diferencias con el presidente ponían en peligro el proceso revolucionario, lo que motivó una
masiva exigencia popular para que se reincorporara al cargo, forzando la renuncia del presidente
Urrutia el 17 de julio. El nuevo presidente de la República, Osvaldo Dorticós, lo vuelve a nombrar
primer ministro el 26 de julio.53

Primeras tensiones con Estados Unidos

Artículo principal: Relaciones diplomáticas cubano-estadounidenses

La aprobación de la primera Ley de Reforma Agraria afectó seriamente intereses de propietarios


cubanos y de estadounidenses. Desde finales de octubre de 1959 el presidente estadounidense
Dwight Eisenhower aprueba diversas medidas propuestas por el Departamento de Estado y la
CIA para emprender acciones encubiertas contra Cuba, que incluyen ataques piratas aéreos y
navales, y la promoción y apoyo directo a las organizaciones contrarrevolucionarias dentro de
Cuba. También se establece como objetivo la eliminación física de Castro.54

El 21 de octubre de 1959, dos aviones que habían despegado desde el aeropuerto de Pompano
Beach, en Florida, lanzan octavillas matando a dos adolescentes e hiriendo a otras 45 personas.
Uno de los pilotos era Pedro Luis Díaz Lanz, exjefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria que había
desertado cuatro meses antes.55En un discurso ese día afirma desde el Regimiento "Ignacio
Agramonte":

Siempre lo mismo, siempre lo mismo. Siempre lo mismo de Díaz-Lanz y de Urrutia. ¿Acusarnos


de comunistas para qué? Acusarnos de comunistas para ganarse el halago y para ganarse el
apoyo de la reacción, para ganarse el apoyo de cancillerías extranjeras; presentarse acusando a
los compañeros más valiosos de esta Revolución de comunistas. Es decir, acusar a la Revolución
de lo mismo que la acusan los latifundistas, de lo mismo que la acusan los criminales de guerra,
de lo mismo que la acusan los garroteros, de lo mismo que la acusan los especuladores, de lo
mismo que la acusan Trujillo y su emisora desde Santo Domingo, de lo mismo que la acusan los
grandes monopolios internacionales. Quien se dedique a la innoble y ruin tarea de acusar de
comunistas a los compañeros revolucionarios, lo que está haciendo es hacerles el juego a
Trujillo, a la reacción nacional, a los grandes intereses internacionales, a los criminales de guerra,
a Masferrer, a Batista, a Ventura, a Carratalá y a todos esos criminales.56

El 28 de octubre de 1959 muere Camilo Cienfuegos en un accidente aéreo al regresar a la capital


desde Camagüey, tras el encarcelamiento del comandante Huber Matos (jefe del regimiento
militar de la provincia) y que había sido acusado de participar en un levantamiento sedicioso.
[cita requerida]

En febrero de 1960 el viceprimer ministro soviético Anastás Mikoyán visita Cuba y concede un
crédito de cien millones de dólares, además de firmar tratados para la compra de azúcar y la
venta de petróleo. En esta época recibe la visita de los filósofos franceses Jean Paul Sartre y
Simone de Beauvoir.

El 4 de marzo de 1960 se produce en La Habana la explosión del vapor francés "La Coubre", que
transportaba armas hacia la isla. El sabotaje provoca, mediante una doble explosión, un saldo de
ciento un muertos y más de doscientos heridos. Al día siguiente, en el sepelio de las víctimas,
Fidel Castro pronuncia por primera vez la consigna con la que suele finalizar sus discursos:

Y sin inmutarnos por las amenazas, sin inmutarnos por las maniobras, recordando que un día
nosotros fuimos 12 hombres solamente y que, comparada aquella fuerza nuestra con la fuerza
de la tiranía, nuestra fuerza era tan pequeña y tan insignificante, que nadie habría creído posible
resistir; sin embargo, nosotros creíamos que resistíamos entonces, como creemos hoy que
resistimos a cualquier agresión. Y no solo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que
sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que
aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte. Solo que ahora
libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria. Y la disyuntiva nuestra sería
«patria o muerte».

Palabras pronunciadas por Fidel Castro en las honras fúnebres de las víctimas de la explosión del
vapor "La Coubre", el 5 de marzo de 1960

Tras el atentado, el Gobierno cubano, que acusa de los hechos a Estados Unidos, afirma que
comprará armas a quien se las venda. El 17 de marzo de 1960, el presidente Eisenhower ordena
la preparación de hombres para invadir la isla. El 8 de mayo se reanudan las relaciones
diplomáticas con la Unión Soviética, interrumpidas por Batista en 1952.

Fidel Castro en la Asamblea General de la ONU, el 22 de septiembre de 1960.

El 29 de junio de 1960, el Gobierno cubano confisca las refinerías de Texas Oil Company, Shell y
Esso, tras negarse a procesar el petróleo soviético. El 6 de julio, el presidente de Estados Unidos
decreta rebaja de 700 000 toneladas de azúcar de la cuota cubana en el mercado de ese país.
Dos días más tarde, el senado estadounidense faculta al presidente Eisenhower para suspender
todo tipo de ayuda a países que confiscaran propiedades estadounidenses. Como reacción, el
Consejo de Ministros cubano acuerda otorgar poderes al presidente de la República y al primer
ministro para confiscar las propiedades estadounidenses. El 6 de agosto, en el estadio del Cerro
(hoy Latinoamericano), Castro anuncia la confiscación de gran número de empresas
estadounidenses, incluyendo las refinerías de petróleo, 36 centrales azucareros y las compañías
de teléfonos y electricidad.57

El 2 de septiembre expone en la plaza de la Revolución la Primera Declaración de la Habana


como respuesta a la censura hecha a Cuba en la reunión de cancilleres de la OEA, en San José de
Costa Rica, ante la decisión del Gobierno cubano de establecer relaciones con la Unión Soviética.
Supuso el aislamiento diplomático entre Cuba y todos los países miembros, a excepción de
México.

El 18 de septiembre viaja a Nueva York para acudir al XV periodo de sesiones de la Asamblea


General de Naciones Unidas. El siguiente día, la dirección del hotel Shelbourne (en el que se
alojaba la delegación cubana) notifica a Castro que deben abandonar ese establecimiento. La
delegación acepta el ofrecimiento del propietario del Hotel Theresa, en el barrio neoyorquino de
Harlem. En él, recibe al presidente soviético Nikita Jrushchov, al presidente egipcio Gamal Abdel
Nasser, al primer ministro indio Jawaharlal Nehru y al dirigente negro Malcolm X. Jrushchov, al
ser preguntado sobre si Castro era comunista responde: «No sé si Fidel es comunista, pero yo
soy “fidelista”».

El 28 de septiembre, Fidel Castro propone constituir un sistema de vigilancia colectiva


revolucionaria, ante una multitud reunido en la Plaza de la Revolución, creándose así los Comités
de Defensa de la Revolución,58que tendrían la misión de detectar y denunciar a los enemigos de
la Revolución.

El 15 de octubre Castro dispuso la confiscación de la propiedad urbana, medida que afectó a


intereses estadounidenses, y cuatro días después Washington respondió prohibiendo las
exportaciones a la isla, salvo ciertos alimentos, medicinas y suministros médicos. Al embargo se
añadió el boicot total cuando, el 16 de diciembre, Eisenhower redujo a cero la cuota azucarera.
Finalmente, el 3 de enero de 1961 Estados Unidos rompió las relaciones diplomáticas con Cuba.

Invasión de Bahía de Cochinos

Artículo principal: Invasión de Bahía de Cochinos

En enero de 1961 comienza el mandato presidencial de John Fitzgerald Kennedy, que hereda de
la administración anterior los planes de invasión. En este mes, en Cuba se inicia la Campaña
Nacional de Alfabetización, que aspiraba a erradicar el analfabetismo, que afectaba a cerca de un
millón de personas en Cuba.

El 15 de abril ocho aviones estadounidenses A-26 Invader (con insignias cubanas) bombardean
los aeropuertos militares de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el Antonio Maceo de
Santiago de Cuba. El día siguiente, en el sepelio por las víctimas del bombardeo, Fidel define
como socialista el proceso revolucionario y, ante la inminencia de la invasión, afirma:

Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho
una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!

Discurso pronunciado por Fidel Castro el 16 de abril de 1961, en las honras fúnebres de las
víctimas del bombardeo del día anterior.

Hasta el momento, la ideología de Castro había llegado a ser calificada de «enigma» por los
servicios de inteligencia estadounidenses. En una comparecencia en el Congreso en diciembre
de 1959, el director adjunto de la CIA afirmó: «Sabemos que los comunistas consideran a Castro
un representante de la burguesía».59El propio Castro había negado repetidamente cualquier
acercamiento a las ideas comunistas, a pesar de haber sido fuertemente influido por Marx,
Engels y Lenin durante sus años de universidad. Según él, esto se debió a razones de
oportunidad (entre otros factores, por el fuerte anticomunismo arraigado en la sociedad cubana
hasta la época y porque podría ser causa de enfrentamiento con los Estados Unidos).

La madrugada del 17 de abril desembarcan en Playa Girón y Playa Larga (en la Bahía de
Cochinos) una expedición de alrededor de 1500 hombres de la denominada «brigada 2506»
escoltados por sus buques y ante escasa resistencia. Horas después paracaidistas son
transportados tierra adentro para ampliar la zona invadida. El grupo había sido reclutado entre
latinos, mayoritariamente cubanos, y entrenado en Guatemala por la CIA. La expedición partió
desde Nicaragua, lo que sirvió a la diplomacia estadounidense para negar cualquier
conocimiento del asunto en Naciones Unidas, aunque posteriormente Kennedy reconoció la
participación de su Gobierno.

El día 18 se produce la contraofensiva de las fuerzas cubanas dirigidas por Fidel Castro desde el
propio escenario de los hechos. La invasión fracasa 72 horas después de haber comenzado,
apresando a 1197 combatientes que serán juzgados y devueltos a Estados Unidos, a cambio de
una indemnización en medicinas y alimentos (lo que se conoció popularmente como «compotas
por mercenarios»).

El 30 de noviembre, Kennedy autoriza la Operación Mangosta, un programa de guerra


subversiva, que comprendía acciones de guerra económica, de inteligencia, de guerra
psicológica, de apoyo a grupos armados, y de apoyo a organizaciones políticas
contrarrevolucionarias.

Castro y Yuri Gagarin en 1961.

El 2 de diciembre de 1961, en un mensaje televisado en cadena nacional Fidel anuncia a Cuba y


al mundo: "con entera satisfacción y con entera confianza soy marxista-leninista y seré marxista-
leninista hasta el último día de mi vida".60
El 31 de enero de ese año, en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones
Exteriores de la OEA, celebrada en Punta del Este (Uruguay), se aprobaron una serie de
resoluciones por las que se declaraba la incompatibilidad entre el carácter marxista-leninista del
Gobierno cubano con su pertenencia al Sistema Interamericano. El 4 de febrero, como respuesta
a la expulsión de la OEA, Fidel proclama la Segunda Declaración de la Habana en la actual Plaza
de la Revolución. El texto, que analiza el efecto del colonialismo y el imperialismo sobre América
Latina, acusa a la OEA de ser «un ministerio de colonias yanquis».

El 7 de febrero, Estados Unidos impuso sobre Cuba un embargo comercial, económico y


financiero.

Crisis de los misiles

Artículo principal: Crisis de los misiles

La Unión Soviética apoyó al Gobierno revolucionario de Cuba al mando de Fidel Castro, mientras
que la operación fracasada de Bahía de Cochinos dio muestras inequívocas de la oposición de
Estados Unidos a un Gobierno comunista a escasos kilómetros de sus costas. Ante esto, la Unión
Soviética vio en Cuba la base necesaria para el apoyo a nuevas oleadas revolucionarias
prosoviéticas en países americanos, así como por su cercanía a Florida, una base militar desde
donde poder amenazar a los Estados Unidos con misiles tácticos nucleares R-6, sin que estos
tuvieran tiempo de reacción, igualando así la amenaza que significaba para los soviéticos los
misiles balísticos de alcance medio PGM-19 Jupiter estadounidenses emplazados recientemente
en Turquía, estado fronterizo con la Unión Soviética.

Por ello, el líder soviético Nikita Jrushchov y su Gobierno decidieron asegurar la isla con la
instalación de bases de misiles tácticos nucleares, con capacidad para alcanzar a los Estados
Unidos y dispuestos para llevar cabezas nucleares. El Gobierno cubano, ante la posible existencia
de un plan para la invasión directa de los Estados Unidos tras la fallida invasión mercenaria,
acepta el emplazamiento a pesar de su inicial oposición a que el acuerdo fuese secreto.

Lugar de instalación de los misiles, noviembre de 1962.

La instalación de misiles tácticos nucleares fue descubierta por las fotografías de un avión espía
estadounidense, tras lo que Kennedy ordenó establecer una cuarentena y un cerco alrededor de
la isla, desplegándose barcos y aviones de guerra estadounidenses. Jrushchov dirigió un mensaje
a Kennedy el 24 de octubre: «... la Unión Soviética ve el bloqueo como una agresión y no
instruirá a los barcos que se desvíen»; pero en las primeras horas de la mañana, los buques
soviéticos disminuyeron la velocidad y regresaron o alteraron sus rutas.

Ante la problemática de tal enfrentamiento en el contexto de la Guerra Fría, Castro, en carta de


26 de octubre, dice a Jruschov que emplee el armamento nuclear.61Según Castro, fue un
problema de traducción del embajador ruso. Según cuenta él en la película documental
Comandante, él pedía el uso de armamento nuclear en caso de invasión de los Estados Unidos.
El Gobierno cubano exigía el cumplimiento de 5 puntos para la retirada de los misiles: el fin del
bloqueo, el fin de los ataques piratas, el fin de la guerra sucia, el fin de los planes subversivos y la
retirada estadounidense de la Base Naval de Guantánamo.

Sin embargo, Jrushchov propuso a Kennedy solamente el desmantelamiento de las bases


soviéticas de misiles tácticos nucleares R-6 en Cuba, a cambio de la garantía de que Estados
Unidos no invadiría a Cuba ni apoyaría operaciones con ese fin, y del desmantelamiento de las
bases de misiles PGM-19 Jupiter de Estados Unidos en Turquía, condiciones que Kennedy
finalmente aceptó.

Castro se sintió molesto con Jrushchov por no tener en cuenta la opinión de Cuba en las
negociaciones finales entre los gobiernos de la Unión Soviética y Estados Unidos. En su opinión,
resultó incoherente que la moneda de cambio fuesen solamente los misiles PGM-19 Jupiter de
Turquía por los misiles R-6 soviéticos instalados en Cuba, con que la causa de los misiles era la
defensa de Cuba, por lo que debía haberse exigido el cumplimiento de los cinco puntos
propuestos por Cuba.62

Juanita, la hermana disidente y colaboradora de la CIA

Antes y después del triunfo de la Revolución cubana, Juanita Castro apoyó incondicionalmente a
sus hermanos Fidel y Raúl. Durante los primeros meses del Gobierno provisional, Juanita se
encargó de edificar escuelas, clínicas y hospitales en toda la isla.

Fotografiado en La Moncloa junto con Alfonso Guerra, Felipe González y Daniel Ortega en
febrero de 1984
Posteriormente entra en conflicto con sus hermanos, especialmente con Fidel, al declararse
marxistas-leninista,63por lo que consideraba detenciones arbitrarias del G-2 y juicios sumarios,
entre otras cosas, por lo que el 19 de junio de 1964 Juanita parte al exilio en un vuelo de Cubana
de Aviación con destino a la Ciudad de México.

Juanita nunca más volvería a Cuba ni a reunirse con Raúl o Fidel. Diez días después, el 29 de
junio, Juanita denunció el régimen político de sus hermanos y rompió con todo durante una
entrevista de radio con el periodista mexicano Guillermo Vela. Al día siguiente fue noticia de
ocho columnas en todos los diarios, “La deserción de Cuba de Juanita Castro Ruz”.

Años después, en octubre de 2009, publica su autobiografía Fidel y Raúl mis hermanos, la
historia secreta, donde revela que trabajó para la CIA por más de seis años, aunque sin recibir
sueldo o retribución económica alguna y, además, sin participar en ningún atentado contra sus
hermanos o cualquier personaje cubano. Su nombre clave en la agencia fue Donna.64

El enfrentamiento con Estados Unidos

En abril de 1961 ante la inminencia de la invasión patrocinada por la CIA, declaró el carácter
socialista de la revolución durante una concentración popular en La Habana. Posteriormente
dirigió personalmente las tropas que derrotaron, en menos de 72 horas, la invasión en Playa
Girón.

Fidel Castro Ruz en La Habana, Cuba, noviembre de 1994.

El 13 de marzo de 1968 planteó la «ofensiva revolucionaria» y anunció la confiscación de todos


los establecimientos que aún estaban en manos de propietarios privados.

El 15 de octubre de 1976, en la despedida de duelo a las 73 víctimas mortales del atentado


terrorista presuntamente realizado por la CIA a un avión de Cubana de Aviación en Barbados,
pronunció uno de sus discursos más conmovedores: «¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la
injusticia tiembla!».

En octubre de 1995 participó en las celebraciones por el 50º aniversario de la ONU en Nueva
York, pronunciando un discurso ante la Asamblea General. En enero de 1998 recibió al papa Juan
Pablo II en La Habana.

Siglo XXI

El 23 de junio de 2001 sufrió un desmayo al pronunciar un discurso en La Habana.


Posteriormente declaró: «Realmente después de mí (Raúl) es el que tiene más experiencia, más
conocimiento. Quizás no se le conozca bien. Yo lo conozco bien no solo por razones familiares,
sino por la guerra, por su diario, por sus detalles, su meticulosidad, su honradez».

Agregó que si repentinamente sufriese «un infarto, un derrame, una muerte súbita, digamos un
choque, o aquella gente (haciendo referencia a grupos anticastristas) usa un rayo láser o
ultravioleta o no sé de qué cosa y me ponen a dormir para toda la eternidad, entonces ¿quién es
la persona con más autoridad y más experiencia?: Raúl».

Fidel y el presidente brasileño Lula da Silva (a la izquierda).

Oliver Stone realizó en 2003 el documental Comandante que pretende ser una biografía
intimista de Fidel Castro. Posteriormente denunció presiones del Gobierno de Estados Unidos
para impedir la exhibición de esa película en ese país.

En una carta dirigida al presidente de Estados Unidos George W. Bush, Fidel Castro expresó:

Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme
como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: «Salve, César, los que van a morir
te saludan». Solo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría
a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en
defensa de mi patria.

Fidel Castro

Tuvo una gran amistad con el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez,
con quien firmó numerosos convenios de cooperación entre ambos países. El más destacado fue
el conocido como ALBA (Alternativa Bolivariana para América).
Renuncia al poder

Fidel se retira del poder en 2008 por problemas de salud. En la imagen, uno de los carteles
cubanos de propaganda.

Pese a su avanzada edad, el presidente Fidel siguió personalmente al frente del Gobierno hasta
el 31 de julio de 2006, fecha en que su secretario, Carlos Valenciaga, anunció que delegaba
provisionalmente su cargo en Raúl Castro, mientras se recuperaba de una intervención
quirúrgica intestinal. Posteriormente, en el 2008 lo haría en forma definitiva debido a problemas
de salud.

El 19 de febrero de 2008 anunció en un artículo de la revista Granma que no aspiraría a ser


reelegido como presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe7tras 49 años en el poder
a cinco días de que el Parlamento, la Asamblea del Poder Popular, eligiera la nueva cúpula del
Gobierno, el día 24 de febrero.

No aspiraré ni aceptaré —repito— no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de


Estado y Comandante en Jefe.

Fidel Castro

Su hermano Raúl Castro, quien le había sustituido interinamente por sus problemas de salud, fue
elegido por la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba el día 24 de febrero de 2008,
convirtiéndose así en el 23er presidente de Cuba.

Historia más reciente

Castro junto a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, enero de 2009.

El 19 de noviembre de 2008, en varias entrevistas por televisión y periódicos en Argentina, el


oncólogo español José Luis García Sabrido, quien operara a Fidel Castro en 2006, aseguró que el
expresidente nunca tuvo cáncer, que se ha recuperado y que no vuelve al poder porque no lo
desea, desmintiendo así los rumores sobre la hasta entonces enfermedad secreta de Fidel
Castro.65Ese mismo día, pero en Cuba, el líder de la Revolución cubana y el presidente chino Hu
Jintao, se reunieron en La Habana y recorrieron instalaciones educativas, dialogando sobre los
acuerdos para los estudios de jóvenes chinos en Cuba.66
Últimas declaraciones

Commons-emblem-scales.svg

Existen desacuerdos sobre la neutralidad en el punto de vista de la versión actual de este


artículo o sección.

En la página de discusión puedes consultar el debate al respecto.

Castro, fue entrevistado a fines de agosto y comienzos de septiembre de 2010 en La Habana por
el periodista Jeffrey Goldberg, que escribe para la revista Atlantic Monthly junto a la experta
estadounidense en relaciones exteriores Julia Sweig. Fueron más de diez horas de
conversaciones y encuentros durante varios días. En ese tiempo hablaron de los temas
últimamente preferidos por el líder comunista, especialmente el conflicto árabe-israelí y la
posibilidad del estallido de una guerra nuclear si continúan las tensiones con Irán.67

En un momento de la conversación, los estadounidenses preguntaron a Castro sobre la vigencia


del modelo cubano y si el modelo económico de la isla al estilo del comunismo soviético era aún
digno de ser exportado a otros países. Castro, contestó que tal cosa no era pertinente y añadió:
"El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros".676869Lo escribió el propio
Goldberg el 8 de septiembre del 2010, en la revista The Atlantic, y tanta fue su sorpresa que
incluso le preguntó a Sweig —una experta del Council on Foreign Relations en asuntos cubanos
— cuál era su interpretación a las palabras del expresidente cubano, a la que respondió: reflejan
un reconocimiento de que "el Estado tiene un papel demasiado grande en la vida económica del
país".67

Su consentimiento ayudaría a su hermano Raúl, quien lo reemplazó en 2008, a enfrentar a los


miembros del gobernante Partido Comunista, que se oponen a sus intentos de reducir el papel
del Estado, dijo Sweig a Goldberg. 68

Al día siguiente de la publicación, el mismo Fidel Castro aseguró que sus declaraciones fueron
malinterpretadas por el periodista. Además aclaró que su intención era decir que «es el
capitalismo el que ya no sirve para Estados Unidos ni para el mundo».70

Relaciones internacionales
Arturo Frondizi presidente de Argentina con el líder de Cuba Fidel Castro. Esta reunión volvió
mucho más tensa la relación del presidente argentino y los militares.71

Fidel mantuvo una excelente relación con algunos países, pese al bloqueo impuesto por los
Estados Unidos, el cual lo mantuvo por décadas aislado de América con excepción de México;
sus relaciones se han extendido con Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia, Brasil y en especial
con países de África.

Castro mantuvo una estrecha relación comercial con la Unión Soviética, animó a los campesinos
a trabajar para desarrollar una producción récord y, luego de la caída de la URSS, Fidel impulsó el
turismo. Inspeccionaba cada proyecto hotelero. El turismo se desarrolló especialmente con
países europeos.

Su carisma lo mantuvo relacionado con figuras importantes alrededor del mundo como actores,
científicos, políticos y deportistas, entre otras. Entre las celebridades que mantienen vínculos
con Castro se encuentran el magnate multimillonario Ted Turner, los actores Jack Nicholson,
Danny Glover, Harry Belafonte, Chevy Chase, Leonardo DiCaprio, Vanessa Redgrave, Robert
Redford, Dan Rather, Peter Jennings, los cineastas Steven Spielberg y Oliver Stone y el ex
futbolista Diego Armando Maradona, el cual lleva tatuado el rostro de Castro.

Fue gran amigo del primer ministro canadiense Pierre Trudeau, del presidente francés François
Miterrand y del desaparecido escritor estadounidense Ernest Hemingway. Entre las figuras
políticas cabe mencionar a Nelson Mandela, Malcolm X, Martin Luther King,72Nikita Jrushchov,
Salvador Allende, Juan Pablo II y muchos otros. Entre sus grandes amigos, se encontraban el
Premio Nobel en literatura Gabriel García Márquez, y el presidente venezolano Hugo Chávez.

Opiniones sobre su política

Fidel Castro es una figura singular, que provoca tanto poderosas adhesiones como un violento
rechazo.

Opiniones sobre su política

Castristas

Partidarios Anticastristas
Detractores

Los seguidores de Castro elogian su programa de desarrollo y de eliminación de la desigualdad


social —que según ellos ha elevado los índices de salud, deporte, arte y educación de la isla—,
así como su oposición frontal al modelo de política internacional que lidera Estados Unidos

En su país, Castro ha dirigido importantes reformas:

Económicas:

la nacionalización de las grandes empresas,

la centralización de la economía,

la reforma agraria,73

la colectivización y mecanización de la agricultura.

Urbanas, permitiendo el acceso a la vivienda a grandes capas de la población por un tiempo,74


(aunque en la actualidad existe una escasez de viviendas,75

Sanitarias, las cuales[¿cuál?] han sido el objeto de una polémica puesto que algunas fuentes —
OPS (Organización Panamericana de la Salud) entre ellas— han informado un deterioro
alarmante en el sistema de agua y alcantarillado de la isla76

Sistema de salud, es uno de los mejores de América. La tasa de mortalidad infantil en Cuba, de
4,5 por cada mil niños nacidos, es la más baja de todo el continente, incluidos Canadá (4,6/1000)
y Estados Unidos (5,8/1000).77

Educacionales, destacando la campaña de alfabetización que redujo el analfabetismo de un 20%


en 1957 al casi 0% que informa el Gobierno en la actualidad.

Cuba ha exportado su sistema de alfabetización a países como Argentina, Venezuela, Ecuador,


Bolivia o España (concretamente Sevilla78).

Sus opositores critican el sistema de partido único, propio del comunismo al estilo soviético
calificando a Castro como un déspota y dictador,79 ya que sostienen que Castro:

Ha cometido numerosas violaciones a los derechos humanos.

No ha cumplido las promesas que hizo antes de llegar al poder.

En la Constitución de 1940 (votada por todo el pueblo cubano) no se había aprobado el sistema
socialista que estableció Castro en la isla.80

Ha mantenido a Cuba en el Tercer mundo.


Ha tolerado la corrupción de los burócratas del estado.

Ha administrado mal la economía de Cuba.81

Según los opositores de Castro, las conquistas de la revolución son una ficción. Sostienen que
Cuba anteriormente estaba en la vanguardia y que muchos logros son propios del avance
mundial desde el 1959.8283

Intentos de asesinato

Artículo principal: Operación ZRRIFLE

Los servicios de inteligencia cubanos contabilizaron hasta 2007 un total de 638 intentos de
asesinato contra Fidel Castro en distintas fases de desarrollo, llegando a ejecutarse más de un
centenar.

Los intentos partieron tanto del Gobierno estadounidense como de opositores cubanos. Los
siguientes intentos son los que correspondieron exclusivamente a las administraciones
estadounidenses:

Intentos de asesinato a Fidel Castro por el Gobierno estadounidense.84

Presidente Intentos

Eisenhower

38

Kennedy

42

Johnson

72

Nixon

184

Carter

64
Reagan

197

Bush

16

Clinton

21

Junto a los planes de asesinato se idearon por parte de la CIA otros intentos para afectar a su
imagen ante el pueblo, como unos polvos en los zapatos para que se le cayese la barba (que en
aquellos años era un símbolo revolucionario) o rociar un estudio de televisión con LSD para que
perdiera la compostura mientras hablaba.85

En todo momento, la CIA intentó evitar que se relacionasen directamente al Gobierno de


Estados Unidos, para evitar conflictos internacionales, por lo que llegó a recurrir a la mafia (una
de las grandes perjudicadas del triunfo de la revolución).

El Equipo de Servicios Técnicos de la CIA fue creativo especialmente a la hora de intentar


asesinar a Castro. El Criptónimo CIA de los intentos de asesinato fue Operación ZRRIFLE y su
cerebro fue Sidney Gottlieb. Por ejemplo, intentaron colocar una píldora de cianuro en un batido
de chocolate, que el líder cubano tenía por costumbre tomar en el Hotel Habana Libre. La
operación debía ser ejecutada por un camarero al servicio de la mafia cubana, que en el último
momento no fue capaz.

También trataron de aprovechar su afición al buceo utilizando un traje de buzo envenenado,


pero le acababan de regalar uno nuevo. En su defecto, decidieron emplear explosivos con forma
de moluscos con colores llamativos, pero no encontraron moluscos suficientemente grandes.86

Un intento que alcanzó publicidad a nivel internacional fue el reclutamiento de Marita Lorenz,
una ex-amante de Fidel, por parte de la CIA para que lo envenenara. Cuando llegó hasta él,
Castro le preguntó si iba a matarlo, a lo que ella contestó que sí. Entonces Castro le dio una
pistola para que lo hiciera, pero ella fue incapaz.87
Otro de los métodos más publicitados fue el empleo de puros habanos, tanto venenosos como
explosivos, empleados por su conocida afición (hasta que dejó el tabaco en los años setenta).
Otros intentos contabilizados fueron dispararle con un bazuca mientras daba un discurso,
ametrallarlo con una falsa cámara, envenenarlo con un bolígrafo-jeringuilla o el reciente intento
de explosionar una tribuna en el que debía dar un discurso en su visita a Panamá en 2000
(organizado por el ex-agente de la CIA88 Luis Posada Carriles).89

En opinión de Fidel Castro (al ser preguntado en la película documental Comandante, de Oliver
Stone), la causa de su supervivencia es que los terroristas eran mercenarios que tenían miedo a
morir si ejecutaban el asesinato, o a no disfrutar la recompensa.

Fallecimiento
Artículo principal: Muerte y funeral de Estado de Fidel Castro

Homenajes a Castro en la embajada cubana en Buenos Aires, Argentina.

El 25 de noviembre de 2016 Raúl Castro informó, mediante un comunicado oficial por la


Televisión Cubana, que su hermano Fidel había fallecido a las 22:29 hora local (3:29 UTC del 26
de noviembre), en La Habana, a los 90 años de edad.90 91La causa de la muerte no fue
revelada.929394 Según dijo en el mismo comunicado, sus restos serían cremados "atendiendo
su voluntad expresa".95 El Consejo de Estado decretó nueve días de luto nacional, hasta el de su
inhumación en el Cementerio de Santa Ifigenia, que tendría lugar el 4 de diciembre de 2016.96

Querido pueblo de Cuba: con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo y a
los amigos de América y del mundo, que hoy 25 de noviembre, a las 10:29 horas de la noche
falleció el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz. En cumplimiento a la
voluntad expresa del Compañero Fidel, sus restos serán cremados. En las primeras horas de
mañana sábado 26, la comisión organizadora de los funerales, brindará a nuestro pueblo una
información detallada sobre la organización del homenaje póstumo que se le tributará al
fundador de la Revolución Cubana. ¡Hasta la victoria siempre!

Raúl Castro97

El día 28 de noviembre se rindió homenaje a Fidel Castro en la Plaza de la Revolución y en otras


zonas del país.98 Ese mismo día también se convocó a la población a firmar un compromiso con
la Revolución mediante un juramento similar al que realizó Fidel Castro el 1 de mayo de 2000,
"como expresión de la voluntad de dar continuidad a sus ideas y al socialismo", según los medios
estatales.99

El 29 de noviembre de 2016, una concentración de ciudadanos cubanos,100 precedida por Raúl


Castro junto a jefes de estado de otros países homenajearon en la Plaza de la Revolución de La
Habana a Fidel Castro, con una serie de intervenciones; el evento duró cerca de cuatro horas.101
Al día siguiente, desde la propia plaza, comenzó una procesión funeraria con las cenizas de
Castro que recorrió 900 kilómetros a lo largo de la carretera central de la isla, trazando a la
inversa la ruta de la "Caravana de la Libertad" de enero de 1959, hasta Santiago de Cuba.102103

La caravana pasa por la Provincia de Sancti Spíritus.

Tumba de Fidel.
En la mañana del día 3 de diciembre, en el último tramo de la procesión funeraria, desde
Bayamo a Santiago de Cuba,104 a las siete de la tarde, se realizó una segunda movilización en la
plaza Antonio Maceo, donde Raúl Castro expresó la voluntad de Fidel de que no se erigiesen
monumentos, ni se nombrasen tampoco calles o plazas con su nombre. También manifestó llevar
a Ley este último deseo de su hermano.105

Fiel a la ética martiana de que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, el líder de la
Revolución rechazaba cualquier manifestación de culto a la personalidad y fue consecuente con
esa actitud hasta las últimas horas de vida, insistiendo en que, una vez fallecido, su nombre y su
figura nunca fueran utilizados para denominar instituciones, plazas, parques, avenidas, calles u
otros sitios públicos, ni erigidos en su memoria monumentos, bustos, estatuas y otras formas
similares de tributo.

Raúl Castro

El 4 de diciembre, ante la presencia de la viuda de Fidel, sus hijos y algunos líderes y


personalidades internacionales, Raúl depositó una pequeña urna con las cenizas de su hermano
en un nicho familiar en forma de roca en el Cementerio de Santa Ifigenia.106

Premios
Artículo principal: Anexo:Premios de Fidel Castro

Fidel Castro ha recibido una gran cantidad de premios y honores, como el título de Héroe de la
Unión Soviética o la Orden de la Estrella de Oro de Vietnam. Véase la lista en el anexo
correspondiente.

En la cultura popular
En la música
El músico portorriqueño Ángel Tomás Olivencia Pagán , conocido por Tommy Olivencia, le
compuso en 1986 un tema llamado '"Y Dice Ese Maric.."

La banda española Ska-P compuso numerosas canciones de ideologías de izquierda. La que fue
dedicada a Fidel Castro "Nuevo Viento" y otra que se llama "El libertador" que presume ser
inspirada en Hugo Chávez, pero que se aplica a todos los gobernantes de ideología socialista.

El artista argentino Ricky Espinosa de la banda de punk Rock Flema, compuso un tema llamado
"Salve Cuba" dedicado al Gobierno de Fidel Castro.

El cantautor Silvio Rodríguez se inspiró en Fidel para componer la canción "El necio".

Es el tema central de la canción «Y en eso llegó Fidel» de Carlos Puebla.

Se lo asoció con la canción «Ese hombre está loco» de la cantante cubana Tanya del grupo de
rock Monte de Espuma.

Es mencionado en la canción «Cuba que linda es Cuba», del compositor cubano Eduardo Saborit.

Es asociado popularmente con el tema de la canción «El Buenagente» de la orquesta de música


popular bailable cubana Los Van Van.

El tema «Creo» del músico Baby Lores está dedicado a Fidel Castro.107

El grupo de rap español Los Chikos del Maíz han mencionado en más de una canción a Fidel
Castro.

El cantautor guatemalteco Ricardo Arjona lo ha mencionado en sus canciones Si el norte fuera el


sur, Ella y él y más recientemente en Puente

El grupo español Derribos Arias le nombra en su canción de 1983 Misiles hacia Cuba.

El cantautor cubano Raúl Torres compuso "Cabalgando con Fidel" como homenaje póstumo al
líder histórico de la revolución cubana.
Filmografía

Sobre su vida

La serie documental Cuba: Caminos de revolución (2004) es una producción del ICAIC y la
compañía española Impulso que cuenta en clave documental el proceso revolucionario cubano y
que dedica el capítulo titulado Momentos con Fidel a la vida pública del presidente cubano.

Moi Fidel Castro (2004) es una serie de entrevistas realizadas por Ignacio Ramonet y dirigidas
por Axel Ramonet para la televisión y posteriormente publicadas en DVD. Estas entrevistas, entre
otras, forman parte del libro de Ramonet Cien horas con Fidel.

Looking for Fidel (2004), es la continuación de Comandante, también dirigida por Oliver Stone en
la que el director estadounidense vuelve a Cuba para preguntar a Castro, en un tono más duro,
por las polémicas detenciones y los tres fusilamientos de abril de 2003.

Comandante (2003), es una película documental dirigida por Oliver Stone en la que se resumen
treinta horas de entrevistas a Fidel Castro sobre varios aspectos de su vida.

Fidel: La historia no contada o Fidel (2001) es un documental estadounidense de Estela Bravo en


el que se recopilan algunas imágenes de la vida de Castro, así como del proceso revolucionario,
con comentarios de intelectuales y celebridades de Estados Unidos.

El documentalista cubano Santiago Álvarez ha realizado multitud de documentales en los que


Castro tenía un papel fundamental, como Segunda Declaración de La Habana (1965), Mi
hermano Fidel (1977), El octubre de todos (1977) o Y la noche se hizo arcoíris (1978).

En la ficción

Año Película Director Interpretado por

2016 Cuba Libre Ken Eaken

2007 Dios o demonio Alejandro González Padilla Juan Luis Galiardo

2005 Che Guevara Josh Evans Enrico Lo Verso

2001 ¡Fidel! David Attwood Víctor Hugo Martin

1969 Che! Richard Fleischer Jack Palance

El hombre no es totalmente dueño de su destino.


El hombre también es hijo de las circunstancias de
las

dificultades, de la lucha… los problemas lo van


labrando

como un torno labra un pedazo de material.

El hombre no nace revolucionario.

Fidel Castro Ruz

Introducción. Génesis del pensamiento revolucionario de Fidel. Su


espíritu rebelde

Para referirnos al pensamiento revolucionario de Fidel Castro Ruz partiremos de dos


respuestas a dos interrogantes hechas al líder de la Revolución Cubana por el intelectual y
periodista Francés Ignacio Ramonet entre principios de los años 2003 y mediados del 2005.

Son importantes las raíces históricas y precisamente quería preguntarle: Usted nace en el seno
de una familia relativamente acomodada, estudia en escuelas religiosas de ricos, hace luego
estudios de derecho. Con este tipo de formación, globalmente usted podía haber sido un
dirigente con servidor ¿verdad?

“Perfectamente, porque el hombre no es totalmente dueño de su destino. El hombre también


es hijo de las circunstancias de las dificultades, de la lucha… los problemas lo van labrando como
un torno labra un pedazo de material. El hombre no nace revolucionario, me atrevo a decir.”

¿Cómo surge en usted el revolucionario?

“Yo me convertí en revolucionario. He meditado a veces en los factores que influyeron en eso.
Partiendo de la situación de la zona donde yo nací en pleno campo, en un latifundio.”

En estas respuestas Fidel expone las circunstancias, dificultades y problemas que existían en la
zona donde él nació, es decir haciendo alusión a su niñez. Unos de los primeros granos de arena
en el origen y desarrollo del pensamiento revolucionario de Fidel fue el testimonio de un joven
de Galicia España, pobre, reclutado por el ejército español, de 16 años enviado a Cuba a la
guerra de independencia que comienza en 1895, el cual resultó ser su padre.

Fidel habla de su padre como un hombre con mucha fuerza de voluntad que aprendió a leer y
a escribir por sí mismo, con grandes esfuerzos, como un hombre indiscutiblemente activo que se
movía mucho, emprendedor y con una capacidad natural de organización. El padre de Fidel
siendo hijo de campesinos pobres en España llega a Cuba y comienza a levantar fortuna y se
convierte en un hombre con una posición económicamente hablando con ciertos privilegios
dentro de la sociedad cubana de aquellos tiempos.

Fidel admiró mucho a su padre su espíritu de líder, de conquista sobre lo que se proponía, el
mismo Fidel expresa de él: No se puede haber hecho lo que él hizo, construirse solo, tan joven,
primero en la guerra, lejos de su familia y de su país y obtener a partir de nada, sin un centavo,
sin relaciones, siendo al principio analfabeto, con su único esfuerzo, un latifundio, una riqueza, si
no se tiene un carácter fuerte.

Fidel heredó el espíritu de sacrificio de su padre, quedando en el testimonio de un hombre


emprendedor que no se detenía por muy difícil que fueran las circunstancias. El don natural de
liderar, la capacidad innata de organización, el espíritu de rebeldía ante las circunstancias difíciles
de joven, pobre y analfabeto campesino gallego prendido posteriormente en sus hijos sobre
todo en Fidel.

Desarrollo

Fidel desde niño creció con un espíritu profundo de pertenencia, de amor a la tierra que le vio
nacer, en una ocasión decidió destruir el mapa de oriente que colgaba de la pared de la escuela
porque le parecía inservible si no estaba, el pequeño poblado de Birán. El 15 de mayo de 1940
solicitó ingreso a Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba, rápidamente sus
calificaciones se ubicaron entre las mejores, en este instituto aprendió mucho de las grandes
batallas de la historia y sus héroes como Alejandro, Aníbal, Napoleón y Bolívar. Admiraba a los
conquistadores y en especial a Colón por su intrepidez transoceánica sus conocimientos de
navegación, su disposición aventurera.

Fidel inició el bachillerato en septiembre de 1940 en el Colegio de Dolores y también como ya


mencionamos en el Instituto de Segunda enseñanza de Santiago de Cuba. Estaba impresionado
por los acontecimientos internacionales y el prestigio del presidente Franklin D. Roosevelt de
acuerdo con la autoridad y el respecto de que eran merecedores los norteamericanos por su
papel de benefactores en la relación con la Independencia de Cuba, según la historias oficiales
que desconocían como había sido arrebatada la nación a los cubanos y con qué método sutiles y
otros no fueron penetrándola todo, como pulpos ávidos y abusivos. Como Fidel algún tiempo
estudiaba inglés se decidió a escribir para saludarlo y practicar sus conocimientos, el 6 de
noviembre de 1940.

(…) tengo doce años de edad, soy un niño y pienso mucho (…) yo no pienso que le estoy
escribiendo al presidente de los Estados Unidos (…) yo no sé mucho inglés pero sé mucho
español, y supongo que usted sabe mucho inglés porque usted es americano, pero yo no soy
americano.

Poco después de escribir a los Estados Unidos le sorprendió un revuelo, un murmullo creciente
en los pasillos de la escuela. Se afirmaba que Roosevelt le había respondido la carta. Fidel volvió
a inspirarse y a escribir. En esa segunda ocasión le planteó al presidente su disposición de
combatir en el frente como voluntario contra el fascismo. Este intercambio de correspondencia
con el presidente de los Estados Unidos revela el crecimiento del revolucionario, en Fidel Castro
con solo 13 años de edad.
El 4 de Septiembre de 1945 Fidel matriculó la Universidad de la Habana como aspirante al
instituto de doctor en derecho y contador público. Había cumplido 19 años y sentía la sensación
de que se abría un mundo nuevo para él.

Las fuerzas progresistas de la universidad tenían algunas reservas con el joven impetuoso
egresado del colegio de los jesuitas de Belén, donde estudiaban los hijos de la alta sociedad
cubana pero Fidel impresionaba por su espíritu de rebeldía y justicia reflejado en sus alegatos
defendiendo la decencia de la universidad y los derechos estudiantiles, por lo que fue ganando
su lugar en el grupo de progresistas universitarios.

La situación del estudiantado fue alimentando su pensamiento revolucionario lo que


desembocó en organizar protestas estudiantiles, actos memoriales como el asesinato del
estudiante revolucionario Rafael Trejo el 30 de Septiembre bajo la dictadura machadista,
demandas de los estudiantes en favor del campesinado y de la reafirmación de la revolución.

Rápidamente fue electo como miembro de la comisión de dirigente universitario contra la


posibilidad de reelección de Grau, sus ideas revolucionarias fueron madurando y solidificándose
prueba de esto fue un discurso pronunciado por el por el 75 aniversario del fusilamiento de los
ocho estudiantes de medicina, sus palabras aparecieron en de varios periódicos entre ellos El
Mundo y Avance Criollo.

En este discurso el joven estudiante de derecho evocaba ideas y fundamentos martianos con
la convicción de que los héroes jamás serían olvidados “porque fueron los que establecieron con
su sacrificio una conciencia nacional” y finamente afirmaba que no se podía hablar de los
mártires, sin referirse al denigrante espectáculo que se estaba presentando. Su verbo fustigó.

La amplitud del alcance social de su lucha fue haciéndose cada vez más evidente, era una
lucha que salía de los marcos de la Universidad. Tanto es así que después que fue electo, con
solo 20 años, presidente de la Asociación de Estudiantes de derecho, el 25 de abril de 1949
apenas 48 horas de aquella discusión junto a otros dirigentes por el jefe del detenido junto a
otros dirigentes por el jefe del Servicio de Investigaciones Internacionales y Extraordinarias.
Mario Silabaría por orden de la policía secreta.
Fidel permaneció preso, los otros compañeros fueron puestos en libertad, bajo el pretexto que
portaba armas, después fue puesto en libertad bajo la aprobación política tenía que abandonan
la Universidad. Fidel sin titubear vuelve a la universidad estas vez armado, dispuesto a enfrentar
Mario y su camarilla de mafiosos, en los adelante los propios estudiantes tomaron la decisión de
protegerlo al punto que lo custodiaban hasta su casa.

El pensamiento revolucionario de Fidel tomaba más agudeza por los asuntos políticos del país
y se perfilaba al ritmo vertiginoso y triste de la decadencia nacional y el desconcertó
generalizado que el presidente Ramón Grau San Martín provocaba en el gente. Fidel era un
decidido opositor del gobierno y un simpatizante del Partido del Pueblo Cubano Ortodoxo que
dirigía Eduardo Chibás Rivas y fundado el 15 de mayo de 1847.

El pensamiento revolucionario del Fidel Castro Ruz y las ideas marxistas

Después de estudiar la economía política capitalista, el joven Fidel Castro Ruz había llegado a
la conclusión de que el sistema era un absurdo. Un profesor llamado Aurelio Sánchez Arango de
formación marxista publicó un texto con el título “Las Legislaciones Obreras”. Este texto influyó
mucho en el pensamiento de Fidel, por lo que poco a poco el mismo Fidel, comenzó a escribir
información sobre las ideas marxistas

Otra referencia que ayudó a delimitar su postura política fue el texto “La Historia de las
Doctrinas Sociales” escrito por Raúl Roa, el autor del libro que estudiaba el joven Fidel Castro,
sufrió todas las angustias de soñar el triunfo de una revolución verdadera y verla eclipsarse,
perderse como un papalote acuchillado. Roa hizo un análisis clasista de la historia en su obra,
algo que le permitió Fidel familiarizarse con la idea marxista. Estando en el 2º o 3º año de la
carrera cae en las manos de Fidel el Manifiesto Comunista. La lectura lo impresionó por la
sencillez, elocuencia y lógica con que expresaba verdades irrebatibles. Sintió que comprendía la
conceptualización de Marx. Podemos decir lo que habría definido el poeta romántico Víctor
Hugo como una tempestad.

Precisamente esto fue lo que produjo la lectura del Manifiesto Comunista en Fidel su
comprensión se hizo más fácil gracias al conocimiento de la historia de Cuba y al pensamiento, la
obra y vida de José Martí. El pensamiento revolucionario de Fidel fue madurando con una
conciencia política más vertiginosa, apasionada y radical. Fidel profundizó sus estudios sobre el
marxismo, en la biblioteca del Partido Popular y poco a poco fue adquiriendo libros sobre el
tema.

El joven Fidel reconocía que la situación política de América Latina determinaba la integración
a la lucha continental. Fidel viajó a Bogotá para organizar el encuentro estudiantil y proyectar la
lucha estudiantil en la desaparición de las colonias en América Latina, la devolución de las Islas
Malvinas, la soberanía del Canal de Panamá y contra la dictadura de Trujillo en República
Dominicana.

El pensamiento revolucionario de Fidel y su concepción de la lucha armada para alcanzar el


Triunfo de la Revolución

Con el golpe del 10 de marzo todo cambió. Hubo quien silenció sus temores e inconformidad y
otros siguieron indóciles. Fidel no vislumbra otro camino que la rebelión. Como un verdadero
vaticinio dijo tras la muerte de Chivás: “…la orden de Combate está dada y estamos seguros de
que la cumpliremos” el partido del pueblo cubano ortodoxo con Roberto Agramonte al frente
solo concibió la tímida idea de una resistencia cívica, en una ridícula exhortación a la ciudadanía.
Fidel andaba clandestino en casas de familiares, amigos y compañeros de la lucha hasta en el
cementerio, al saber la postura del Partido Ortodoxo ante el golpe del 10 de marzo esperando de
este que ocupara un rol fundamental en la lucha, no pensó dos veces en unir todas las fuerzas de
la oposición las circunstancias le estaban indicando que no había otro camino líder la
insurrección y batirse en las montañas.

“(…) el momento es revolucionario y no público. La política es la consagración (se refiere a la


política tradicional) del oportunismo, de los que tienen medios y recursos. La Revolución abre
paso al verdadero mérito, a los que tienen valor e ideal sinceros, a los que ponen el pecho
descubierto y toman en la mano el estandarte. A un partido revolucionario debe corresponder
una dirigencia revolucionaria, joven y de origen popular que salve a Cuba”

Rápidamente se le unieron jóvenes revolucionarios como Jesús Montané, Abel Santamaría.


Raúl de Aquiar, Ñico López de la juventud Solícita, Gildo Fleitas, los hermanos Gómez, Haydeé,
Melba, entre otros. Juntos trabajan con una euforia y una confianza proverbiales y paso a paso
fueron ideando y confirmando no solo el derrocamiento de Batista, sino la revolución verdadera,
necesaria e ineludible.
En marzo de 1953. Fidel reunió a los compañeros que consideraba la vanguardia de aquellos
jóvenes y les propuso hacer la revolución. La idea era atracar el Moncada, sublevar la ciudad de
Santiago de Cuba, vencer la resistencia, descartar la huelga general de todo el país y lanzar el
programa revolucionario siempre con la alternativa de ocupar las armas y marchar a la Sierra
Maestra si resultaba imposible derrocar a Batista de una sola vez.

El pensamiento revolucionario de Fidel y el programa de la Revolución.

Apenas faltaba una semana para el año de prisión. Desde el primer momento Fidel concentró
sus esfuerzos en definir los perfiles del movimiento, para que continuara la lucha sin olvidar a los
caídos ni dejar de hacer la revolución verdadera. Con zumo de limón escribió las cartas que
darían a conocer “La Historia me Absolverá mas allá de las paredes de la cárcel”.

Fidel publicó un principio que era inviolable:

“No puede hacerse ningún acuerdo sin la aceptación de nuestro programa, no porque sea
nuestro, sino porque el significa la única revolución posible y esclarecía. Si queremos que los
hombres nos sigan hay que enseñarles un camino y una meta dignos de cualquier sacrificio. Lo
que fue sedimentando con sangre debe ser edificado con ideas”

Fidel en su pensamiento revolucionario concibió todo un programa de transformación social


que alcanzaba objetivos políticos, económicos, educacionales y otros. El país se encontraba bajo
el régimen dictatorial de Fulgencio Batista instalado ilegalmente en el poder de Cuba como
consecuencia del golpe de estado del 10 de marzo de 1952 que derrocó al gobierno
constitucional existente en aquel momento, respecto a esto el mismo Fidel expresó.

“La dictadura que oprime a la nación no es un poder constitucional, sino inconstitucional, se


engendro contra la constitución legítima de la República. Constitución legítima es aquella que
emana del pueblo soberano”.

La Historia me Absolverá es la frase final del propio documento que es un discurso de


autodefensa pronunciado por Fidel Castro el 16 de octubre de 1953 en la penúltima vista del
juicio seguido en Santiago de Cuba contra los acusados en los asaltos a los cuarteles Moncada y
Carlos Manuel Céspedes ocurrido el 26 de julio del mismo año. En la Historia me Absolverá Fidel
denuncia la situación o los problemas de la sociedad cubana.

Este programa es una evidencia del pensamiento revolucionario de Fidel Castro encaminado a
transformar la sociedad cubana, el programa de la revolución demuestra el nivel de desarrollo,
de madurez, de capacidad organizativa, de dirección alcanzada en toda su evolución, del
pensamiento del líder revolucionario cubano.

El pensamiento revolucionario de Fidel Castro y su materialización en el cumplimiento del


programa de la Revolución.

Con el triunfo de la Revolución en enero de 1959 se inició un período de profundos y radicales


cambios, destinados a poner fin al régimen neocolonial existente en Cuba.

Las medidas tomadas en los primeros tiempos habían sido esbozadas en el programa del
Moncada y estaban encaminadas a resolver las necesidades inmediatas y perentorias del
pueblo.

La materialización o ejecución del programa de revolución se comenzó a llevarse a cabo


mucho antes del triunfo del 1 de enero del 1959. Por ejemplo el proceso de transformación
agraria se había iniciado durante la guerra de liberación al dictarse en la Sierra Maestra el 10 de
Octubre de 1958, la ley Nº 3 que establecía en las zonas liberadas, el reparto de las tierras del
Estado, la de los servidores de la dictadura y la de los geófagos.

A solo cuatros meses y diecisiete días del triunfo de la Revolución el Gobierno Revolucionario
dictó la primera Ley de Reforma Agraria en el local ocupado por la comandancia del Ejército
Rebelde en la Plata, Sierra Maestra.

A pesar de las enormes dificultades, Cuba pudo resolver de manera muy rápida problemas
que ningún otro pueblo del continente ha podido eliminar todavía. En la Declaración de la
Conferencia de los Partidos Comunista de Caribe, celebrada en Junio de 1975, se hizo un análisis
de todas las transformaciones materiales y se reconocieron los logros al expresar:
“Lo mejor que ella muestra a sus hermanos de América Latina, en particular a la clase Obrera,
Es que Cuba liquidó males como el desempleo, la discriminación racial, la prostitución, el juego y
la mendicidad y se afianza en un pueblo que salió de la humillación y despersonalización a que lo
sometieron los imperialistas”.

El pensamiento revolucionario de Fidel Castro, el carácter socialista y la construcción del


socialismo en la nación cubana:

A pesar del triunfo revolucionario continuaron las agresiones del imperialismo a través de
diferentes formas como el bloqueo económico ejemplo de esto fue que en 1960 Estados Unidos
suprimió la cuota azucarera en el mercado Norteamericano, prohibieron de forma absoluta la
exportación de piezas de repuestos a Cuba y la venta de petróleo, otra forma fue la agresión
armada, desde marzo de 1960 el Gobierno norteamericano dispuso la preparación de una
agresión militar a Cuba en la que se emplearían emigrados de origen cubano en combinación
con las bandas que se habían alzado en el interior del país, prueba de esto fue el sabotaje al
buque Francés el 4 de marzos de 1960 en un muelle del puerto de la Habana dejo un saldo de
101 muertos este buque traía armas compradas por Cuba y el criminal bombardeo realizado por
el imperialismo a los Aeropuertos de Ciudad Libertad Santiago de Cuba y San Antonio de los
Baños, a raíz de esto, el 16 de abril de 1961 en la despedida de duelo de las víctimas de este
horrendo crimen Fidel Castro expresó:

“Obreros y campesinos, hombres y mujeres humildes de la patria, ¿juran defender hasta la


última gota de sangre esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes?”

El pueblo conmovido respondió sí y concluía Fidel:

“Viva la clase obrera, vivan los campesinos, vivan los humildes, vivan los mártires de la patria,
vivan eternamente los héroes de la patria, viva la Revolución Socialista, viva Cuba libre”

Al día siguiente el 17 de abril entre la 1:30 y las 2:00 am, las tropas mercenarias
desembarcaron por Playa Girón y Playa Larga, en la Bahía de Cochinos iniciando el avance en el
territorio cubano, rápidamente el Comandante en Jefe dispuso que las tropas cubanas, formadas
por el ejército rebelde, la policía nacional revolucionaria se dirigieran al lugar del desembarco y
siguiendo la estrategia trazada por el líder el imperialismo yanqui sufrió su primera derrota en
América Latina en menos de 72 horas. El 19 de abril en el comunicado Nº 4 el Comandante en
Jefe informaba al mundo el fracaso de la invasión mercenaria. Este hecho sirvió para que el
pueblo reafirmara su decisión de apoyar a Fidel en la construcción de una revolución socialista.

Un punto inicial en la construcción del socialismo concebido por el pensamiento


revolucionario de Fidel Castro fue el nacimiento de la campaña de Alfabetización durante el año
1961 declarado Año de la Educación por el mismo Fidel. Se adiestraron 1.000 alumnos en Minas
de Frío para esta tarea en los cuales estaba Conrado García Benítez matancero de 18 años. Este
fue asesinado para frenar la campaña pero al nuevo llamado de Fidel más de 10.000 jóvenes
vistieron el glorioso uniforme Brigada Conrado Benítez.

Otra evidencia del pensamiento revolucionario de Fidel en la construcción del socialismo en


Cuba fue en el surgimiento del Partido Comunista de Cuba.

A partir del carácter socialista de la Revolución se inició el proceso de construcción de los


primeros núcleos de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI). El 8 de marzo de 1962
se construyó la Dirección Nacional de las ORI, que en reunión celebrada el 22 del propio mes se
acordó nombrar como primero y segundo secretario respectivamente a los compañeros Fidel y
Raúl Castro y un secretario General Aníbal Escalante donde bajo su responsabilidad se
manifestaron errores de dirección, composiciones personalistas de desconfianza así todo aquel
que no había militado en el viejo Partido Marxista Leninista cayendo así en sectarismo. Esta
posición fue denunciada por Fidel ante las masas el 26 de marzo de 1962 en la televisión. A
partir de ese momento se crearon nuevos núcleos sobre la base de dos principios básicos:

1. La ejemplaridad.

2. La garantía de las participaciones de las masas en las asambleas para proponer, analizar y
aprobar los integrantes de los núcleos.

En mayo de 1963 las ORI pasaron a llamarse Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba.
El día 30 de noviembre de 1965 comenzó una serie de reuniones de la Dirección Nacional del
PURSC que culminó con la reunión del pleno, quien aprobó la resolución que determinaba que
este partido en lo adelante pasaría a llamarse Partido Comunista de Cuba. El 3 de octubre de
1965 se celebró el acto de presentación del Comité Central del PCC en la Habana en el resumen
del acto Fidel destacó que el nuevo nombre de Partido Comunista de Cuba se había adoptado
por tres razones fundamentales:

1. Los objetivos de la Revolución.

2. El desarrollo alcanzado por el Partido.

3. Por la conciencia revolucionaria alcanzada por sus miembros.

En 1962 se llevó a cabo la campaña nacional de vacunas contra la poliomielitis, el tétano, se


crearon hospitales rurales, y en el campo de la educación Fidel concibió el plan de becas
universitarias, la educación obrero-campesino, la creación de los primeros círculos infantiles. En
la esfera del deporte la práctica masiva de este, la creación de institutos deportivos y
universidades, en fin, todo un proceso revolucionario socialista originado, desarrollado y
materializado por Fidel y el pueblo cubano. Actualmente son otras las condiciones históricas,
nuestra lucha hoy es en el campo de las ideas, por mantener las conquistas alcanzadas por la
Revolución y por la liberación inmediata de nuestros cinco héroes.

Conclusiones

El pensamiento revolucionario de Fidel Castro evolucionó partiendo de un espíritu rebelde e


impetuoso enriqueciéndose y formándose con ideas martianas y marxistas leninistas como
fundamento y base hasta alcanzar la categoría de un pensamiento revolucionario íntegro cuya
repercusión es el resultado de convertirse en el máximo líder de la Revolución Cubana, siendo el
artífice de los cambios radicales en la sociedad cubana y repercutiendo a su vez en la historia de
muchos países de Latinoamérica y el mundo.

Conferencia inaugural en el XXII Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba, del Movimiento
Mexicano de Solidaridad con Cuba. Universidad Obrera de México, San Ildefonso no. 72, Ciudad
de México, 18 de marzo de 2017.
Agradezco esta oportunidad a las mexicanas y los mexicanos tan abnegados y generosos que
realizan y mantienen estos encuentros.

Comienzo mi intervención por el primer indicador de la vigencia de Fidel. El homenaje que


recibió, en los nueve días que siguieron a su partida, fue una consigna de hoy, una invención de
jóvenes que hizo suya todo el pueblo de Cuba: “yo soy Fidel”. Así se demostró que Fidel es del
siglo XXI, y no solo del XX, y también que cuando el pueblo entero se moviliza con conciencia
revolucionaria es invencible. En esos días del duelo, Fidel libró su primera batalla póstuma y la
ganó; al mismo tiempo, volvió a mostrarles a todos el camino verdadero, como vino haciendo
desde 1953.

Entiendo que ha sido muy atinado el tema que me han fijado los organizadores, porque en la
compleja y difícil situación que estamos viviendo en nuestro continente los orígenes, los rasgos
fundamentales y la vigencia del pensamiento político de Fidel pueden constituir una ayuda
inapreciable. Hoy podemos avanzar mejor con esa ayuda de Fidel, pero a condición de emular
con sus ideas y sus actos, para sacarles provecho en lo decisivo, que serán nuestras actuaciones.
No imitando simplemente a Fidel, que nunca imitó a nadie, sino traduciéndolo a nuestras
necesidades, situaciones y acciones.

Fidel brinda un gran caudal de enseñanzas, tanto para el individuo como para las luchas políticas
y sociales. Puede aportarnos mucho conocer mejor sus creaciones y sus ideas, las razones que lo
condujeron a sus victorias, cómo enfrentó Fidel las dificultades y los reveses, su capacidad de
identificar lo esencial de cada situación y los problemas principales, plantear bien la estrategia y
la táctica, tomar decisiones y actuar con determinación y firmeza. Si lo hacemos, será más
grande su legado.

En el transcurso de la vida de Fidel pueden distinguirse tres aspectos: el joven revolucionario; el


líder de la Revolución cubana; y el líder latinoamericano, del Tercer Mundo y mundial. El
segundo y el tercer aspecto suceden simultáneamente. Vamos a asomarnos a la extraordinaria
riqueza del pensamiento político del joven que se rebelaba contra todo el orden de la
dominación, y no contra una parte de él, del combatiente revolucionario, del artífice de la
victoria de la insurrección cubana y del despliegue y la defensa del nuevo poder revolucionario, y
del conductor supremo de la creación de una nueva sociedad latinoamericana liberada,
socialista, internacionalista y antimperialista.
Fidel fue hijo de una tradición que es fundamental dentro de la historia del pensamiento
revolucionario cubano: la corriente radical, que ha tenido puntos en común y ha establecido una
trayectoria singular. Esos radicales se fueron por encima de las respuestas políticas que parecían
posibles frente a los conflictos de su tiempo y su circunstancia, y las propuestas que ellos
hicieron eran llamados a violentar la reproducción esperable de la vida social. Enumero
solamente a hitos dentro de esa pléyade, como son Carlos Manuel de Céspedes, José Martí, Julio
Antonio Mella y Antonio Guiteras.

Si exceptuamos al pensador original y colosal que fue José Martí, las prácticas revolucionarias
fueron lo predominante en la historia de las posiciones y propuestas de los radicales entre 1868
y 1959. Pero, en su conjunto, ellos elaboraron un cuerpo de pensamiento que constituye una
acumulación cultural de un valor inapreciable, que siempre es necesario rescatar y asumir
conscientemente. Fidel partió también de la práctica, pero al mismo tiempo fue presentando y
elaborando un pensamiento radical excepcional, que lo fue llevando a ocupar un lugar cimero en
toda esta historia cubana, junto a su maestro José Martí.

Para el radicalismo de las revoluciones por la independencia, la república fue al mismo tiempo
un gran logro y una gran frustración. La tremenda guerra revolucionaria de 1895 y el sacrificio en
masa del pueblo cubano en ella constituían un legado que exigía liberar al país del dominio
neocolonialista impuesto por la invasión norteamericana, y liberarlo del dominio de los ricos
explotadores del trabajador y los políticos corruptos, tan voraces como sometidos al
imperialismo. Mella y Guiteras habían sido las figuras máximas del gran aporte que trajeron las
luchas del siglo XX: un socialismo cubano, que no era calco ni copia del socialismo europeo y que
se propuso ir al asalto del cielo desde el suelo insular y latinoamericano, desde el mundo que fue
colonizado. El joven Fidel Castro, dirigente estudiantil y abogado de reclamos populares,
encontró y asumió muy pronto todo aquel legado de su patria y de los combates y las ideas por
la libertad, la justicia social y la liberación nacional.

Fidel aprendió a ser, a la vez, patriota y socialista. A alimentarse del magisterio de Martí y a
estudiar a Marx y Lenin, para poder plantearse bien la época en que vivía, sus conflictos
fundamentales y las vías y métodos de la lucha por la liberación. A mi juicio, esta es una lección
invaluable que nos ha brindado a la mayoría de los seres humanos del planeta, que hemos
sufrido durante medio milenio la gigantesca empresa criminal de la universalización del
capitalismo, genocida, ecocida y destructora sistemática de las vidas, las cualidades y las
esperanzas de miles de millones de personas. De cinco siglos de colonialismo, que sigue vivo en
sus formas actuales, tanto mediante sus poderosos medios económicos, culturales, de
agresiones violentas y rapiña de todo tipo, como convertido en un cáncer dentro del corazón y el
cerebro de los colonizados.

Fidel comprendió muy temprano que la lucha tendría que librarse al mismo tiempo contra el
conjunto de las dominaciones, contra lo viejo, lo moderno y lo reciente. Pero, ¿cómo llevar esa
comprensión a la práctica y volverla capaz de atraer a la mayoría oprimida, cómo crear
instrumentos capaces de organizar y concientizar, de crecer en fuerzas reales y de ir ganando
preeminencia, de obtener la victoria? Porque mientras no caen en crisis, los que dominan basan
el ejercicio cotidiano de su poder en la hegemonía que tienen sobre la sociedad, en su capacidad
de imponer su cultura, obtener consensos, engañar, ilusionar y dividir a la mayoría dominada.

El joven Fidel participó en el movimiento político cubano que fue más lejos en los intentos de
utilizar la acción ciudadana, el democratismo y el sistema electoral y representativo avanzado
que existía durante la segunda república, para lograr cambios realmente positivos para el país. El
líder de masas Eduardo Chibás y el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos) concitaron el
entusiasmo y la esperanza de la mayoría del pueblo, y el miedo a su triunfo fue una causa del
golpe militar del 10 de marzo de 1952. La burguesía y el imperialismo demostraban que las
reglas del juego de su sistema son las de un juego sucio, y que cuando es necesario son
sacrificadas al valor supremo del sistema, que es mantener su poder.

Y precisamente una de las convicciones principales del joven estudioso y activista político, desde
algunos años antes de 1952, era que tomar el poder resultaba un requisito indispensable para
cambiar a Cuba. La nueva situación, en la que todo parecía estar mucho más lejos y había un
bajo nivel de protestas, fue sin embargo entendida por Fidel como una coyuntura en la que las
formas radicales de lucha podían ser viables, porque el sistema político en el que se basaba la
hegemonía había sido totalmente deslegitimado. Fidel no descuidó referirse a la evidencia de
que el régimen violaba la legalidad y no admitía recursos en su contra, pero se dedicó por entero
a la vertebración y preparación para pelear de un movimiento clandestino, con gente sencilla del
pueblo que tuviera ideales y decisión personal, y asumiera la férrea disciplina y las ideas
revolucionarias como suelo común. Ninguno de sus miembros era una personalidad conocida, y
muchos pertenecían a los sectores más humildes de la sociedad.

El asalto al Moncada tomó por sorpresa al país. La audacia, la valentía y el sacrificio de los
participantes les granjeó la admiración popular, pero ninguna fuerza política los apoyó. Fidel
lanzó La historia me absolverá, manifiesto deslumbrante que contenía hasta medidas de
gobierno, pero él y sus compañeros quedaron prácticamente solos. La segunda lección que nos
aportó fue el hecho mismo del Moncada, rebelión contra las oligarquías y contra los dogmas
revolucionarios, como lo definió el Che, el motor pequeño que debería poner en movimiento al
motor grande. La tercera lección fue asumir la etapa de prisión como el lugar de la firmeza
inquebrantable, y proponerle al país una gran revolución, aunque su realización pareciera tan
lejana.

Al salir de cárcel fundó y dirigió el Movimiento 26 de Julio, de honda raíz martiana: los fines
públicos, los medios secretos; la convocatoria a todo el pueblo sin exclusiones, pero en una
organización férreamente unida en sus ideales, su estructura y su disciplina, decidida y con
vocación de poder. Y el carácter radical de la revolución, ajeno a las discusiones bizantinas acerca
de los sujetos históricos abstractos: de los humildes, por los humildes y para los humildes.

Al desatar la guerra revolucionaria en diciembre de 1956, Fidel abrió la brecha para que lo
imposible dejara de serlo y el pueblo se levantara, y le brindó un lugar donde pelear a todo el
que quisiera convertir sus ideales en actuación. En la cárcel había sido un visionario, ahora
comenzaba a ser el líder del pueblo que iba pasando de la simpatía al compromiso y a la
participación en la insurrección. Aunque sus fuerzas eran pequeñas todavía, ya era uno de los
dos polos de la contradicción principal de un país que a través de prácticas tremendas
comenzaba a adquirir una conciencia política revolucionaria.

En El Coco, Sierra Maestra, Fidel Castro y Juan Almeida Bosque, en octubre de 1957. Fuente:
Libro "La Victoria Estratégica"/ Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

En El Coco, Sierra Maestra, Fidel Castro y Juan Almeida Bosque, en octubre de 1957. Fuente:
Libro "La Victoria Estratégica"/ Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Todo era sumamente difícil, y cada paso lo fue. Crear el órgano político militar capaz de
combatir, crecer y llegar a vencer, y fundar y desarrollar la escuela de la guerra revolucionaria
que debía producir individuos nuevos, compañerismo a toda prueba, cuadros capaces para esa
etapa y para las que vendrían después de la victoria. Concebir y poner en práctica la estrategia y
las tácticas acertadas, cuidar los métodos para mantener limpios los fines, no hacer concesiones
que comprometieran la naturaleza de la revolución e ir consumando su liderazgo. Sumar cada
vez más fuerzas del pueblo, y generalizar la convicción y la decisión de que no bastaría derrocar
la dictadura, que la causa y la lucha eran para transformar a fondo la patria, y hacer realidad
aquella consigna de “independencia económica, libertad política y justicia social”.
Y en todos esos terrenos y en todas las tareas que conllevaban Fidel fue el maestro, el jefe, el ser
humano superior y el que veía más lejos. El 6 de junio de 1958, cuando la gran ofensiva enemiga
cernía un riesgo de muerte sobre el bastión de la Sierra Maestra, le escribió a Celia Sánchez que
luchar contra el imperialismo norteamericano iba a convertirse en su destino verdadero. Ahora
que ya era muy difícil considerarlo un iluso, Fidel avizoraba un enfrentamiento que no parecía
inminente, pero que él sabía ineluctable. Pero ahora vislumbraba el futuro con un arma en la
mano y una revolución en marcha.

El segundo hecho decisivo fue consecuente con el primero, pero muy diferente a él. La
resistencia y la guerra popular ganaron fuerza suficiente, derrotaron y desmoralizaron al
enemigo y desembocaron en una victoria completa. En enero de 1959 la Revolución venció a la
dictadura y, al mismo tiempo, destruyó los aparatos militar, represivo y político del Estado
burgués.

Se hizo realidad aquella frase suya de 1955 sobre la única opción cubana: la tiranía descabezada.
Pero en medio de la inmensa alegría, Fidel no se confundió. El día 8 lo dijo, al llegar a La Habana:
lo más difícil comienza ahora. Porque el proceso cubano podía transcurrir, como otros, con la
restauración de instituciones civiles, estado de derecho y modos democráticos, pero en un
progresivo desmontaje de las fuerzas y las iniciativas de la revolución, y de la movilización y la
conciencia populares. Y corromperse, dividirse y retroceder, cada vez más parecido al
funcionamiento “normal” de los sistemas de dominación, hasta ser uno más entre ellos, en el
mejor de los casos con una dominación modernizada.

Entonces sobrevinieron un alud de acontecimientos y un proceso vertiginoso que transformaron


muy profundamente a Cuba y a los cubanos, desarmaron, vencieron y les quitaron a sus
enemigos toda esperanza de recuperación, y concitaron el entusiasmo y la admiración en
nuestra América y en el mundo. Fidel completó durante esta etapa su estatura de líder, fue el
principal protagonista de la generación y conducción de los hechos y fue el mayor productor de
las nuevas ideas revolucionarias que hasta hacía muy poco habían sido impensables.

Este es el lugar de un aporte supremo en el arte más difícil, el de la revolución verdadera. En


Cuba se logró unir en una sola revolución al socialismo y la liberación nacional. Contra el
capitalismo industrial europeo y su criminal expansión mundial mediante su colonialismo y su
mercado, Carlos Marx y sus seguidores consecuentes desarrollaron una propuesta radical de
transformación humana y social, el socialismo, y un nuevo pensamiento, el marxismo. Esta teoría
social es la más capaz de proveer la comprensión de todo el capitalismo y brindar ideas acerca
de la revolución contra todas las dominaciones, un alcance totalizador que se ha convertido en el
requisito obligado para los que pretendan crear sociedades nuevas, liberadas. Pero en el mundo
que fue colonizado había que asumir el marxismo en sus cualidades y su propuesta creadora,
como un instrumento, no como un dogma, y sin actitudes de colonizado de izquierda, para
enfrentar la extrema diversidad de situaciones y de culturas. La historia real de las asunciones
del marxismo en el mundo que fue colonizado está llena de dificultades y desencuentros entre la
cuestión social y la cuestión nacional, que más de una vez han llegado a ser trágicos.

Para vencer frente al nuevo reto, la revolución cubana fue socialista de liberación nacional. La
victoria de la insurrección fue convertida en liberación nacional y social por la unión de una
vanguardia que supo utilizar de manera óptima el poder revolucionario y darse cuenta de que la
opción más radical era la única viable, y de un pueblo que multiplicó una y otra vez sus acciones
y su conciencia, y se volvió capaz de transformarse a sí mismo y a la sociedad. La Cuba
revolucionaria logró, por primera vez en este continente, fundir en una sola entidad los más
altos valores de la lucha patriótica con los más altos valores de las luchas de clases, un logro
trascendental de las ideas revolucionarias conseguido en la práctica de un gigantesco laboratorio
social. La trascendencia de esa victoria se apreció enseguida a lo largo de América Latina, y hoy
sigue vigente en la cultura de liberación latinoamericana.

La Revolución cubana provocó un avance extraordinario del pensamiento de izquierda, porque lo


puso ante la opción de luchar por los ideales de cambio total de la vida y no solo por reformas,
de confiar en las capacidades del pueblo y no en los intereses de determinados sectores de las
clases dominantes. Probó que tenía razón y que su conducta era factible mediante sus prácticas,
pero también supo exponer sus nuevas ideas y recuperó otras de la mejor tradición
revolucionaria. Fidel y el Che pusieron el socialismo y el marxismo en español desde la América
Latina, y lo hicieron decididamente antimperialista e internacionalista. Rescataron y asumieron la
profunda propuesta revolucionaria de José Martí, crítico radical de todos los colonialismos al
mismo tiempo que de la modernidad civilizadora, y promotor de una república nueva y una
segunda independencia continental. Y rescataron y asumieron el socialismo cubano, que habían
fundado Mella, Guiteras y las experiencias radicales de la Revolución del 30. La nueva época
revolucionaria convirtió en un hecho natural que los problemas sociales principales fueran los
problemas fundamentales para el pensamiento.

Fidel, un hombre muy culto y un gran lector del pensamiento europeo, se transformó entonces
en un educador popular, que supo utilizar la más reciente tecnología como instrumento.
Incansable, fue el primer dirigente político en el mundo que usó la televisión para llevar a cabo
una campaña colosal de concientización revolucionaria de un pueblo entero. Se comenta con
sonrisas la extensión de sus discursos, pero es que se trataba de la comunicación del conductor
con la masa más humilde de la nación y con los que habían considerado que la política era oficio
de demagogos y delincuentes. Fidel es el jefe máximo, pero conversa con todos y su
comunicación es horizontal. Por eso se le escucha siempre con emoción, no solo con la razón, y
nadie lo llama por sus cargos, sino solamente por su nombre de pila, Fidel. Es demasiado grande
para necesitar títulos.

Fidel Castro en la Mesa Redonda. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Fidel Castro en la Mesa Redonda. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

El Che ha descrito con acierto singular al maestro Fidel en un párrafo de El socialismo y el


hombre en Cuba que invito a leer, en el que dice que su “particular modo de integración con el
pueblo solo puede apreciarse viéndolo actuar”.

En menos de dos años, la vanguardia se fue multiplicando y la mayoría del pueblo abrazó la
Revolución, y la explotación del trabajo ajeno, las humillaciones, las discriminaciones y los
desprecios dejaron de ser hechos naturales para convertirse en crímenes. Fidel fue el principal
protagonista de la gran revolución socialista, que cambió las vidas, las relaciones sociales, los
sueños de la gente y de las familias, las comunidades y la nación. Para lograrlo se convirtió, como
para todo lo importante, en el conductor, el líder amado, la pieza maestra del tablero intrincado
de la unidad de los revolucionarios y del pueblo.

En aquel tiempo la actuación tuvo que consistir, para todos y al mismo tiempo, en estudio,
trabajo y fusil. Ahora los individuos de vanguardia se elegían en asambleas y el trabajo realizado
era el mayor timbre de honor. En las grandes jornadas nos unimos todos. Fidel fue –como
cantara el poeta—la mira del fusil, y el pueblo todo –como dijera el Che—se volvió un Maceo. La
nueva y mayor victoria de Fidel fue que el pueblo entero se cambiara a sí mismo y se armara con
nuevas cualidades, valores y capacidades, y la conciencia social confundiera sin temor los
nombres de comunista y fidelista. A la sombra de aquel árbol tan frondoso, las conquistas se
convirtieron en leyes, y las leyes en costumbres. Y a diferencia de los vehículos corrientes, el
carro de la Revolución no tiene marcha atrás. Fidel dijo de manera tajante, hace más de veinte
años, que en Cuba no volverá a mandar nunca una nueva clase de ricos.

El antimperialismo ha sido uno de los rasgos principales de la Revolución cubana, desde el


designio que le expresara José Martí a Manuel Mercado en mayo de 1895, porque Estados
Unidos ha sido siempre enemigo de la existencia de Cuba como país soberano y libre. Los
revolucionarios radicales del siglo XX fueron antimperialistas, y Fidel heredó la comprensión de
ese requisito básico de todo proyecto de liberación verdadera del país y de imperio de la justicia
social. No emplearé tiempo en referirme aquí a la sistemática, ilegal, inmoral y criminal política
de agresión permanente contra Cuba que mantiene Estados Unidos desde 1959 hasta hoy, que
incluye una supuesta ofensiva de paz desde hace poco más de dos años. El antimperialismo es
una constante permanente de la política revolucionaria cubana.

De Fidel hay que decir que durante toda la vida combatió al imperialismo norteamericano, y
supo vencerlo, mantenerlo a raya, obligarlo a reconocer el poder y la grandeza moral de la patria
cubana. Pero, sobre todo, enseñó a todos los cubanos a ser antimperialistas, a saber que esa es
una condición necesaria para ser cubano, que contra el imperialismo la orden de combatir
siempre está dada, que como dijo un día el Che –su compañero del alma—, al imperialismo no
se le puede conceder ni un tantito así. La soberanía nacional es intangible, nos enseñó Fidel, y no
se negocia.

El legado de Fidel es muy valioso para combatir confusiones y debilidades que resultarían
suicidas, y para denunciar complicidades. Nos ayuda a comprender que Estados Unidos hace
víctima a este continente tanto de su poderío como de sus debilidades, como una
sobredeterminación en contra de la autonomía de los Estados, el crecimiento sano de las
economías nacionales y los intentos de liberación de los pueblos. La explotación y el dominio
sobre América Latina es un aspecto necesario de su sistema imperialista, y siempre actúa para
impedir que esa situación cambie. Por tanto, es imprescindible que el antimperialismo forme
parte inalienable de todas las políticas del campo popular y de todos los procesos sociales de
cambio.

Desde 1959 en adelante, Fidel fue el mayor impulsor y dirigente del internacionalismo, ese
brusco y hermoso crecimiento de las cualidades humanas que le brinda más a quien lo presta
que a quien lo recibe. Cuba ha aportado apoyo solidario sin exigencias. Combatientes, médicos,
maestros, técnicos, el ejemplo impar de quienes jamás dieron lo que les sobraba, un paradigma
revolucionario, con Fidel siempre al frente, audaz y fraterno.

Fidel amplió y desarrolló en muy alto grado el contenido y el alcance de las prácticas y las ideas
revolucionarias mundiales mediante el internacionalismo cubano. Sería una iniciativa fecunda
recoger y publicar una amplia selección de sus criterios y consideraciones acerca de este tema,
cuya importancia es estratégica en la coyuntura mundial que estamos viviendo.
El internacionalismo es, además, la antítesis del bloqueo. Sometiendo a Cuba a esa prueba
terrible solamente lograron hacerla más unida y más fuerte en su decisión, más socialista a su
sociedad y a su poder revolucionario, más humana a su gente en la capacidad de ser solidaria y
volverse un haz de trabajo, voluntad y amor compartidos, más consciente políticamente frente a
todas las circunstancias, hechos, desafíos y necesidades, y también frente a las maniobras más
hábiles de nuestros enemigos. La conciencia desarrollada es el escudo y el arma de un pueblo
culto, y permite a las personas ser muy superiores a lo que parece posible.

El internacionalismo practicado durante más de medio siglo por cientos de miles de cubanas y
cubanos, sostenidos por el amor y la admiración de sus familias y sus paisanos, ha sido y sigue
siendo una rotunda victoria sobre el bloqueo. Creyeron que podían acorralarnos y aislarnos,
rumiando miserias, y Cuba se ha multiplicado entre los pueblos del planeta, ha sabido darse al
acudir a colaborar y a hermanarse con tantos pueblos que no conocíamos, contribuyendo así al
desarrollo de una cultura muy superior y ajena a la del egoísmo y el afán de lucro capitalistas. Al
mismo tiempo, el internacionalismo nos ha dado mucho más que lo que hemos aportado, en
términos de desarrollo humano y social.

Fotografía del 19 de mayo de 1998 que muestra al presidente cubano, Fidel Castro, junto al
presidente sudafricano, Nelson Mandela, durante una ceremonia celebrada con motivo del 50
aniversario del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en
inglés) durante una conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC)
celebrada en Ginebra (Suiza). PATRICK AVIOLAT EFE

Fotografía del 19 de mayo de 1998 que muestra al presidente cubano, Fidel Castro, junto al
presidente sudafricano, Nelson Mandela, durante una ceremonia celebrada con motivo del 50
aniversario del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en
inglés) durante una conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC)
celebrada en Ginebra (Suiza). PATRICK AVIOLAT EFE

No debo extenderme mucho más, para no quitarle tiempo al intercambio, que siempre es tan
valioso. Permítanme comentar, o enumerar al menos, otros aspectos de sus ideas y su
trayectoria que me parecen muy importantes a la hora de referirnos a su legado.

1-Partir de lo imposible y de lo impensable, para convertirlos en posibilidades mediante la


práctica consciente y organizada y el pensamiento crítico, conducir esas posibilidades actuantes
hacia la victoria, a la vez que se forman y educan factores humanos y sociales suficientes para
poder enfrentar situaciones futuras. Mediante las luchas, los triunfos y las consolidaciones,
convertir las posibilidades en nuevas realidades.

2- No aceptar jamás la derrota. Fidel nunca se quedó conviviendo con la derrota, sino que peleó
sin cesar contra ella. Me detengo en cinco casos importantes en su vida en que esto sucedió:
1953, 1956, 1970, el proceso de rectificación y la batalla de ideas. En 1953, respondió a la
derrota del Moncada con un análisis acertado de la situación para guiar la acción y un apego a
los fines mediatos para mantener la moral de combate. Cuando todos creían que era un iluso, se
reveló como un verdadero visionario. En 1956, frente al desastre del Granma, respondió con una
formidable determinación personal y una fe inextinguible en mantener siempre la lucha elegida,
porque él sabía que era la vía acertada.

En 1970, comprobó que lograr el despegue económico del país era extremadamente difícil y
tardaría mucho más de lo pensado, pero entonces apeló a los protagonistas, mediante una
consigna revolucionaria: “el poder del pueblo, ese sí es poder”. En1985, fue prácticamente el
primero que se dio cuenta de lo que iba a suceder en la URSS, que le traería a Cuba un gran
desastre económico y una agravación del peligro de ser víctima del imperialismo, pero su
respuesta fue ratificar que el socialismo es la única solución para los pueblos, la única vía eficaz y
la única bandera popular, que lo necesario es asumirlo bien y profundizarlo. Entonces movilizó al
pueblo y acendró su conciencia, y sostuvo firmemente el poder revolucionario. En el 2000, ante
la ofensiva mundial capitalista y los retrocesos internos de la Revolución cubana en su lucha para
sobrevivir, lanzó y protagonizó la batalla de ideas, con sus acciones en defensa de la justicia
social, su movilización popular permanente y su exaltación del papel de la conciencia.

3- La determinación de mantener la lucha en todas las situaciones, cualesquiera que fuesen. Al


estudiar a los revolucionarios, a aquellos que se lanzan a pelear por transformaciones sociales
profundas, sería muy conveniente considerar como concepto a la determinación personal.

4- Organizar. Esa fue una constante, una verdadera fiebre de Fidel. Ojalá que ese aspecto
primordial dentro de su legado no sea descuidado, y sea comprendida su importancia vital.

5- La comunicación siempre, con cada ser humano y con las masas, en lo cotidiano y en lo
trascendente. Esta es una de las dimensiones fundamentales de la grandeza de Fidel, y es uno de
los rasgos básicos del liderazgo.
6- Utilizar tácticas muy creativas y estrategias impensables, que eran, sin embargo, factibles.

7- Luchar por el poder y conquistarlo. Mantener, defender y expandir el poder, que es un


instrumento fundamental para los cambios humanos y sociales. En términos abstractos se puede
discutir casi eternamente acerca del poder, pero solo las prácticas revolucionarias logran
convertir al poder en problemas que puedan plantearse bien, y resolverse.

8- Crear los instrumentos revolucionarios y formar a los protagonistas. Tomar las instituciones
para ponerlas a nuestro servicio, no para ponernos nosotros al servicio de ellas.

9- Ser más decidido, más consciente y organizado, y más agresivo, que los enemigos.

10- Enseñar y aprender al mismo tiempo, con los compañeros y con la gente del pueblo con la
que se comparte, y en cuanto sea posible, con todo el pueblo. Recuerdo que el Che tituló “Lo
que aprendimos y lo que enseñamos” a un texto breve que escribió un mes antes del triunfo,
para la prensa revolucionaria. Es una pieza de análisis profundo y previsor, testimonio de la gran
escuela que estaban pasando.

11- Ser siempre un educador. Fidel considera que la educación es un elemento fundamental para
que el ser humano se levante por encima de sus necesidades y sus propensiones más
inmediatas, y se vuelva capaz de actuar con propósitos cada vez más elevados y de albergar
motivaciones y valores correspondientes a ellos. Solo de ese modo crecerán los seres humanos y
la sociedad socialista, violentando la escasez material y la multitud de obstáculos de todo tipo
que se levantan contra ella, y se crearán cada vez más fuerzas y capacidades que desarrollen la
nueva sociedad.

En la medida en que el pueblo se levante espiritualmente y moralmente, será participante


consciente del proceso liberador y será capaz de todo, complejizará sus ideas y sus sentimientos
y enriquecerá su vida.

12- Que la concientización y la movilización estén en el centro del trabajo político, no solo para
que se cumplan los fines de este, sino para que la política llegue a convertirse en una propiedad
de todos.

13- Avanzar hacia formas de poder popular. En un buen número de aspectos de la gran aventura
de la creación de la nueva sociedad y la participación en la revolución mundial de los oprimidos,
Fidel vivió los afanes y las vicisitudes de los límites que les ponen a la actuación las limitaciones
del medio, los obstáculos y los enemigos. La transición efectiva del capitalismo al comunismo,
había escrito el joven Marx, no será tan fácil como ganar una discusión conceptual, tendrá que
suceder en una etapa histórica a la que el gran pensador alemán calificó de prolongada y
angustiosa. Fidel fue el mayor promotor y el abanderado del desarrollo de un sistema de poder
popular que gobernara en grado creciente la transición socialista. Desde los inicios de la
Revolución estuvo creando y defendiendo experiencias prácticas e instituciones, y exponiendo
ideas en ese terreno que constituyen una herencia inapreciable.

Ese legado también resulta muy necesario hoy, cuando el capitalismo enarbola su democracia
desprestigiada, corrupta y controlada directamente por oligarquías, y les exige a los gobernantes
tímidos y a los opositores respetuosos que se atengan a sus reglas como a artículos de fe, una
actitud que sería suicida, porque esas reglas están hechas para conservar el sistema de
dominación capitalista.

Sería interminable la exposición de la inmensa riqueza del pensamiento político de Fidel. Señalo
solo como ilustración su planteamiento en 1969 de que, a diferencia de lo que estimaba el
marxismo originario, que el socialismo sería consecuencia del desarrollo del modo de
producción que llamamos desarrollado, en la gran mayoría del planeta que fue colonizada el
desarrollo tendrá que ser consecuencia de la existencia de poderes socialistas.

Pero debo detenerme. Hay que aprovechar la cantidad enorme de maravillosas historias
humanas de Fidel, ese es un regalo invaluable. Pero no podemos quedarnos ahí: hay que
rescatar a Fidel completo, todo su caudal inagotable de cultura política y de línea política
revolucionaria práctica, de maestría en la conducción, de cuidar siempre al pueblo por sobre
todas las cosas, de mantener firmemente el poder en todas las situaciones y crear y cuidar los
instrumentos del poder, combinar la ética y la política, entender la educación como palanca
eficaz para lograr tanto las transformaciones que hacen crecer y ser mejor al ser humano como
las que permiten crear el socialismo, defender la soberanía nacional y practicar el
internacionalismo. Y muchos aspectos más.
Quisiera, sin embargo, reclamar que no nos quedemos solamente con el legado de su
pensamiento, ni con la impresionante suma de su actuación pública. No olvidemos nunca al ser
humano altruista que no aceptó gozar de triunfos personales y lo compartió todo con su pueblo
y con los pueblos, al individuo preocupado por cada persona con la que hablaba o le planteaba
un problema, por los compañeros que colaboraban directamente con él, sin guiarse por los
cargos ni los niveles de cada uno. Lo que se publicó en diciembre pasado acerca de este ser
humano Fidel es solo la punta del iceberg de su personalidad.

Mil facetas podrían ser evocadas. El austero, ajeno a la ostentación y el oropel, el comandante
de abrumadora sencillez para todos los que le conocieron. El individuo infatigable, ejemplo con
su actuación que sin palabras de reproche estimulaba a los que se cansaban. El cautivador,
presto a gastar su tiempo en cada tarea de enseñar, mostrar o convencer. El dirigente que sabía
escuchar, que no temía oír, y era un temible preguntador. El que recordaba los nombres de la
gente común, y les preguntaba por sus familiares. El que era siempre el centro, donde quiera
que se presentaba, y nunca era el autócrata ante el que hay que bajar la cabeza y obedecer.

Baste añadir que la vida de Fidel es imposible de encuadrar. Y que su última voluntad, retorno
después de una vida en el proscenio al magisterio de José Martí, el que dijo que todas las glorias
del mundo caben en un grano de maíz, es una lección para que aprendamos a identificar bien la
verdadera grandeza.