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Andrea Palomino Alberca Grupo 11

El viaje de Unamón
El viaje de Unamón narra la historia de este emisario, un miembro del clero de Amón en
el templo de Karnak, al cual se le encomienda la tarea de conseguir madera para la gran barca
de Amón. Con este precepto se narra su viaje desde Tebas, de donde parte con el encargo,
pasando por Tanis, donde Semendes y Tanetamón le ayudan a preparar el viaje y le dan
productos de intercambio; Dor, donde uno de sus propios compañeros de viaje le roba y realiza
un chantaje para que el ladrón sea encontrado; Biblos, donde espera en el puerto a que el ladrón
se identifique y es tratado con hostilidad por Chekerbaal; y la isla de Chipre, donde parece que
la gobernadora le intenta proteger. El relato se interrumpe aquí, pero a pesar de que tiene
matices literarios, es un texto histórico, y otras fuentes nos facilitan saber que Unamón
consiguió volver a Tebas puesto que la barca de Amón aparece terminada en los muros de Tebas.

Este texto se considera que tiene mucha relevancia puesto que sitúa muy bien el
contexto en el que vivían los egipcios en esa época. La situación política que vivía Egipto era
compleja; el faraón Ramsés XI había delegado en dos súbditos que gobernaban cada uno en una
punta del territorio (Tebas y Tanis), y al estar muy bien establecida la figura del monarca nunca
hubo conflicto entre ambas regiones, que se muestra en la relación sumamente cordial que
muestra Unamón con Semendes y Tanetamón, pidiéndoles ayuda y haciéndoles financiadores
del viaje.

Donde surge conflicto es en la economía y el intercambio de bienes, donde el propio


Unamón nos muestra como en ocasiones tiene que acreditar de manera exagerada de donde
viene, puesto que los viajes los solían hacer los reyes y los intercambios también, siguiendo una
tradición familiar que pasaba de padres a hijos. Chekerbaal, por ejemplo, se muestra muy
ofendido ante Unamón puesto que este no le podía proporcionar ningún bien a cambio de la
madera cedro, una tradición que se llevaba haciendo generación tras generación, y donde,
además, otros intercambiadores siempre le ofrecían bienes muy valiosos. Según la
nomenclatura que se utilizase para referirse al otro, se podían establecer diferentes tipos de
relación, puesto que no es lo mismo referirse a alguien que está en una situación mas elevada
que tú, a referirte a alguien como “hermano”. Unamón se enfrenta a que nadie le ve digno de
hacer un intercambio puesto que todos son superiores a él, pero en realidad está realizando las
funciones que debería de hacer Herihor, que previamente ha sido mandado por Amón. Esta
situación se ve clara en el momento en el que Unamón saluda a Chekerbaal, pero este no le
devuelve el saludo, dejando claro que es poseedor de un estatus superior, e incluso en como
narra el paisaje ensalzándole, quizá siendo este el único momento en el que la expresión del
texto es meramente literaria (“las olas del gran mar de Siria rompían tras de él.”)

De la lectura del texto también podemos sonsacar una parte de la legislación egipcia. A
Unamón le roban unos bienes que le iban a servir para realizar el intercambio, y ese robo es
producido por un tripulante de su embarcación que era extranjero. Unamón después del robo,
actúa según un código por el cual va a pedirle ayuda al gobernador del lugar donde se ha
realizado dicho robo, y este le tiene que compensar con sus propiedades hasta que el ladrón sea
detenido y los objetos devueltos a su dueño. Puesto que el robo es realizado en Dor, va a hablar
con su gobernador, pero este se limpia las mano delegando toda responsabilidad en los
capitanes del barco, puesto que el gobernador solo se hacer responsable de la gente de su
región, y además los tripulantes del barco eran extranjeros. Esto nos lleva a deducir otra idea,
que es la distinción entre un egipcio y un extranjero, puesto que el propio Unamón defiende a
sus acompañantes ante Chekerbaal, diciendo que Semendes considera a cualquiera que haga
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negocios con él un egipcio más, a pesar de que estos trabajadores eran sirios. Otra parte en la
que se observa lo estricta que era la legislación egipcia es cuando Unamón no es capaz de
acreditar de parte de quién viene, viendo como Chekerbaal se enfada en exceso, y quizá no por
la duda de que Unamón pueda mentir en su identidad, sino porque hay unas normas que han
de ser cumplidas. Incluso, podemos deducir que los puertos y territorios interiores estaban en
manos de un gobernante, pero que las aguas y los barcos en si mismos estaban libres de
legislación.

El relato también tiene una carga religiosa muy importante. Para empezar, el encargo
que recibe Unamón es mandado por el gobernador de Tebas (Herihor), que a su vez sigue las
ordenes de Ramsés XI, y este a su vez sigue a la figura divina de Amón. Durante esta época se
popularizó muchísimo la creencia religiosa y divina de un dios, haciéndole todo tipo de ofrendas
y portándole como estatuilla, al igual que hace Unamón en todo el viaje. De hecho, el viaje esta
motivado por una ofrenda al dios Amón para restaurar su barca con la madera que
intercambiase este. Además, podemos ver muy claramente como hasta uno de los
acompañantes de Chekerbaal entra en trance por culpa de Amón y esto es utilizado de excusa
para hacerle ver al gobernante de Biblos que Unamón no es una amenaza. Además, en Egipto,
religión y faraón son una misma cosa, y el papel del rey es servir a los dioses, siendo este un
cargo simbólico y divino. Así, Herihor pretende servir al dios Amón con la renovación de su barca
y la búsqueda de madera. Incluso, en este relato, el faraón no es casi mencionado, quedando
subyugado a la figura de Amón, que como relata Unamón cuando conversa con Chekerbaal, le
pertenece el mar, el Líbano, es el rey de los Dioses, el que traerá salud a Biblos como producto
de intercambio… se ve su figura como el que realmente sostiene toda la estructura de Egipto,
siendo él el que realmente hace las funciones de faraón y el que manda tanto sobre Ramsés XI
como sobre Herihor, e incluso llevado todo mas allá, el verdadero emisario es el propio Amón,
puesto que la figurita que siempre carga Unamón consigo es una representación del dios, que
hace las funciones de guía.

Como conclusión, la intención que creo que tiene el autor de este relato se posa sobre
todo en el empeño que tiene en dejar la figura del dios como la figura suprema en Egipto, incluso
pasando por encima al faraón y a cualquier gobernante en tierra. Así, toda la historia se
construye en torno a la figura de Amón y gracias a esa excusa, puede introducir otro tipo de
factores de la sociedad egipcia como el manejo de su economía o de su legislación.

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