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LA EUTANASIA evelyn y wilmer


[Título del curso]

FRENTE AL
DERECHO
NATURAL
Universidad católica santo Toribio de
mogrovejo
Contenido
Introducción ............................................................................................................................. 2
1. Capítulo I: La Eutanasia ............................................................................................... 3
1.1 ¿Qué es la Eutanasia? ...................................................................................................... 3
1.2 Clases de eutanasia .......................................................................................................... 3
1.2.1 Por su finalidad ............................................................................................................ 4
1.2.2 Por sus medios ............................................................................................................. 5
1.2.3 Por su intención............................................................................................................ 5
1.2.4 Por su voluntariedad .................................................................................................... 5
1.3 ¿En qué caso se da la muerte digna? ............................................................................... 6
1.3.1 La Muerte Digna y el Suicidio. ...................................................................................... 6
1.3.2 Muerte Digna y Suicidio Asistido. ................................................................................ 7
1.4 La jurisprudencia peruana respecto a la eutanasia ......................................................... 8
1.4.1 Disponibilidad de la vida en el ordenamiento jurídico: Análisis de los artículos 5 y 6 del
Código civil peruano buscar también en el código penal y la constitución. ............................. 8

2. Capítulo II ...................................................................................................................... 10
2.1 El derecho a la vida ante el derecho natural.................................................................. 10
2.2 Dignidad Humana ...............................................................Error! Bookmark not defined.
2.3 Los atentados contra el derecho a la vida que prohíbe la ley natural ........................... 10
2.4 La Eutanasia y el derecho natural .................................................................................. 10
2.5 El derecho a morir y el principio de Permisión .............................................................. 10
2.6 Fundamentos del derecho natural que van en contra de la eutanasia ......................... 10
2.7 ¿A qué bienes jurídicos afecta la eutanasia o muerte digna? ....................................... 11

3. Capitulo III: El primer caso de Eutanasia en América Latina ...................... 11


3.1 ¿Quién fue Ovidio González Correa? ............................................................................. 11
3.2 Análisis de la sentencia Sentencia C-239-79 promulgada por la Corte Constitucional de
la República de Colombia ............................................................................................................ 12
3.3 La muerte de Don Ovidio ............................................................................................... 13

4. Conclusiones ................................................................................................................. 15
5. Bibliografía ................................................................................................................... 16
Introducción
1. Capítulo I: La Eutanasia

1.1 ¿Qué es la Eutanasia?

La voz griega “eutanasia” está compuesta por dos términos: “eu”, que significa
bueno o bien, y “thanathos”, que indica muerte. Desde el punto de vista
etimológico, la eutanasia comprendería “el bien de morir”, “la muerte feliz”, “la
agonía buena y dulce”, “la muerte suave o dulce”, en fin “una muerte sin dolor ni
padecimientos”. El vocablo fue creado en el siglo XVII por el famoso canciller
inglés Francisco Bacon al estudiar el tratamiento de las enfermedades
incurables. El canciller de Inglaterra quería que el final de la vida se acepte por
la razón y que el arte aplique todo los recursos para lograrlo. (JIMENEZ, 1984)

El Diccionario de la Lengua Española define la eutanasia como: “La muerte sin


sufrimiento físico y, en sentido restricto, la que así se provoca voluntariamente”.
(RAE 1984)

Morselli llamó a la eutanasia “muerte misericordiosa” o “piadosa” definiéndola


como: “(…) la que otro da a una persona que sufre una enfermedad incurable o
muy penosa, para suprimir la agonía demasiado larga o dolorosa. (Cuello, 1955)

Fabio Ortiz la explica como: “La práctica por la cual una persona provoca la
muerte de otra, que padece una enfermedad incurable, a fin de ahorrarle
sufrimientos innecesarios y que tiende a truncar la agonía demasiado cruel o
prolongada”. (ORTIZ 1978)

Marcos del Cano define la eutanasia como: “(…) aquella acción u omisión que
provoca la muerte de una forma indolora a quien, sufriendo una enfermedad
terminal de carácter irreversible y muy dolorosa, la solicita para poner fin a sus
sufrimientos”. (CANO 1999)

Según Peter Singer, la eutanasia: “Se refiere a acabar con la vida de los que
padecen enfermedades incurables, con gran dolor y angustia, por el bien de los
que mueren y para ahorrarles más sufrimientos o angustias”. (ANSUÁTEGUI
1999)

1.2 Clases de eutanasia

A través de la historia se han dado diferentes clasificaciones sobre la eutanasia,


algunas acordes con su esencia (muerte dulce) y otras, desnaturalizando su
contenido; no obstante, en este momento vamos a verter todas las
clasificaciones trascendentes que hemos podido recoger, para posteriormente
hacer las distinciones necesarias.
1.2.1 Por su finalidad

 Eutanasia Piadosa. Es la que se practica por un sentimiento de piedad


hacia el sujeto que está soportando graves sufrimientos sin ninguna
esperanza, con el fin de aliviarlo. Es necesario resaltar que es
precisamente el móvil altruista un elemento constitutivo de la eutanasia
propiamente dicha, de modo que no sería posible hablar con propiedad
de la misma si falta este elemento. La finalidad que lleva a “ayudar a morir”
no puede ser otra que la de aliviar los sufrimientos de la persona que los
padece, lo que implica una connotación altruista, compasiva y/o solidaria.
(GOMEZ, 2008).

 Eutanasia Eugenésica. En la que la vida se sacrifica en aras del


mejoramiento de la raza o de ideologías políticas al margen del
consentimiento y del padecimiento de la víctima. Tiende a liberar a la
sociedad de los enfermos y personas que representan una “carga”. Un
muy triste ejemplo de este supuesto tipo de “eutanasia” se dio en la
segunda guerra mundial cuando Hitler invadió Polonia en 1941, donde los
nazis tuvieron la oportunidad de poner en marcha su plan de exterminio a
toda la gente considerada “racial y biológicamente inferior”. Como
sabemos, aquí se cometió el asesinato de millones de personas,
especialmente judías, a través del monóxido de carbono. Cabe aclarar
que este genocidio mal podría llamarse eutanasia, por desnaturalizar el
concepto. (GOMEZ, 2008)

Dentro de las clases de eutanasia por su finalidad podemos incorporar la


clasificación hecha por Carlos Binding quien señala que son de tres tipos:

 Eutanasia liberadora. Es solicitada por la misma persona afectada o


consentida por ella para acortar sus terribles sufrimientos consecuencia
de alguna enfermedad mortal o de algún accidente muy grave, entre estas
personas se encuentran los cancerosos, los tísicos extremos, los
lesionados de muerte, etc. (GOMEZ, 2008)

 Eutanasia eliminadora y económica. El fin preponderante de este tipo


de eutanasia es la eugenesia y selección, entre los sujetos afectados se
encuentran los dementes incurables, a los que no amenaza la muerte en
breve plazo. La posibilidad de aniquilar a estos individuos se presenta
igual para los que han nacido así como para los que han llegado a esa
situación en el transcurso de su vida. Son considerados como una carga
para sus familias y para la sociedad ya que no pueden vivir sin la ayuda
ajena. (GOMEZ, 2008)

 Eutanasia eliminadora y Liberadora. Tiene por fin seleccionar y evitar


sufrimiento a las personas que, por motivo de un accidente muy grave,
han perdido la conciencia, para que cuando la recobren, si lo llegan a
hacer, no padezcan por su miserable condición con destino a una muerte
segura. (GOMEZ, 2008)
1.2.2 Por sus medios

 Eutanasia positiva o activa. Es aquella en que el agente de manera


directa y positiva actúa sobre la persona enferma provocándole la muerte;
por ejemplo: por una sobredosis de píldoras conciliadoras del sueño, una
inyección de cloruro de potasio, etc. Entre los casos conocidos de este
tipo de eutanasia, se pueden mencionar los ocurridos en Alemania, donde
la enfermera Michela Roider, “el ángel de la muerte”, aplicó inyecciones
mortíferas a más de diez pacientes graves para ahorrarles sufrimientos.

 Eutanasia negativa o pasiva. El agente deja de hacer algo que permite


proseguir con la vida del enfermo, el acto consiste en una omisión; por
ejemplo, cuando el médico no hace nada para evitar la muerte del
paciente después de haber constatado su estado de salud o cuando
interrumpe el tratamiento aplicado al paciente suficiente para prolongar su
vida. (Gomez, 2008)

1.2.3 Por su intención

 Eutanasia directa. Se caracteriza por la intención clara y consciente del


sujeto activo de producir el óbito al que sufre un mal incurable a través de
medios certeros como, por ejemplo, inyectándole una dosis mortal de
morfina. (VILLAVICENCIO, 1991)

 Eutanasia indirecta o lenitiva. Implica la administración de


medicamentos o la aplicación de técnicas al enfermo terminal que soporta
una situación especialmente dolorosa, con el fin primordial de mitigar sus
sufrimientos, aun sabiendo que, como efecto secundario, es ineludible el
acortamiento –no la terminación- de su vida. Consiste en la muerte no
querida en su intención que sobreviene a causa de los efectos
secundarios del tratamiento paliativo del dolor. (GOMEZ, 2008)

1.2.4 Por su voluntariedad

 Eutanasia voluntaria. Es la que solicita el paciente que adolece de un


mal incurable en pleno uso de sus facultades psicológicas de manera
expresa y consciente, ya sea en forma verbal o escrita. 1 (GOMEZ, 2008)

Esta es la eutanasia propiamente dicha o la denominada “genuina”. La


voluntad del paciente se puede llevar a cabo a través de una acción
(suministración de píldoras que le causan la muerte) o una omisión
(suspensión del tratamiento médico suficiente para la continuación de su
vida).

 Eutanasia no voluntaria. Se lleva a cabo cuando se procura la muerte a


un ser humano que no es capaz de entender la opción entre la vida y la
muerte, por ejemplo: en las situaciones en las que existe una pérdida total
e irreversible de la conciencia, cuando el enfermo se encuentra en un
estado comatoso irreversible, cuando es un enfermo mental, etc. Este tipo
de eutanasia se lleva a cabo sin la expresión de voluntad de la persona
afectada debido a que no encuentra en posibilidad de manifestarla y no
porque no interese. (GOMEZ 2008)

 Eutanasia impuesta. Es la que se aplica a los pacientes incurables,


cuando la persona, aun teniendo la capacidad de consentir en su propia
muerte, no lo hace, bien porque no se le pregunta, bien porque se le
pregunta y elige seguir viviendo. Un ejemplo de este tipo de eutanasia,
fue la ordenada por A. Hitler quien estableció un programa de “eutanasia”
dirigido contra los niños deformados, los enfermos crónicos, los enfermos
mentales incurables y los ancianos, que significaban “una vergüenza”
para la teoría nazi de la raza superior. Los pacientes que pertenecían a
las categorías condenadas eran seleccionados de asilos, hospitales y
guarderías por equipos gubernamentales, siendo trasladados
posteriormente a centros de recolección y llevados a la “eutanasia”
generalmente por medio de inyecciones intravenosas. Más de 275000
ancianos, dementes e incurablemente enfermos, habían sido
exterminados antes de que el programa hubiese sido retirado de las
instalaciones civiles a finales de 1941. (GOMEZ, 2008)

1.3 ¿En qué caso se da la muerte digna?

La muerte digna es la muerte que, deseada por una persona, se produce asistida
de todos los alivios y cuidados paliativos médicos adecuados, así como con
todos los consuelos humanos posibles. En otras palabras; una muerte digna es
el hecho y el derecho a finalizar la vida voluntariamente sin sufrimiento, propio o
ajeno, cuando la ciencia médica nada puede hacer para la curación de una
enfermedad mortal.

Hoy en día, el avance de los medios técnicos, la obsesión por la salud y la


prolongación de la expectativa de vida en las sociedades modernas conllevan en
la práctica la negación del dolor y de la muerte misma, lo que provoca, más o
menos directamente, que el concepto de Muerte Digna, o el más clásico de
Eutanasia, estén de absoluta actualidad, discusión y debate.

1.3.1 La Muerte Digna y el Suicidio.

Evidentemente, y nosotros lo compartimos, en multitud de ocasiones el suicidio


no es el acto simple, u omisión voluntaria, de poner, inmediatamente fin a la
propia vida. El suicidio, muchas veces, o casi siempre, es más una “voluntad de
no vivir” que una “voluntad de morir”.

1.3.2 Muerte Digna y Suicidio Asistido.

Se diferencian en que en el segundo concepto siempre se proporcionan por un


tercero y de forma intencionada y con su autorización a una persona los medios
o procedimientos para suicidarse. En el Suicidio Asistido no existe, como en la
Eutanasia, una enfermedad o dolencia vital previa y se resume en la ayuda activa
en la muerte inminente, de alguien que desea hacerlo. La persona que realiza
este acto de cooperación no tiene que ser, necesariamente, un profesional
sanitario. Eutanasia y Suicidio Asistido se diferencian de modo fundamental en
el artículo 143 del Código Penal que respectivamente los regula en párrafos
diferentes (el 1º y ss. y el 4º) de las cuales más adelante se explicaran
detalladamente.

Fernando Marín Olalla, presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente


(DMS): hace referencia al llamado Manifiesto de Santander por una Muerte
Digna, que se realizó en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo
manifiesta que "todo ciudadano tiene derecho a aliviar el sufrimiento al final de
su vida mediante una asistencia paliativa de calidad respetuosa con sus
creencias y valores, bien en ese momento o anticipadamente con el testamento
vital.

El paciente tiene derecho a recibir información veraz sobre su proceso de


enfermedad, a rechazar un tratamiento, a evitar el esfuerzo terapéutico y a elegir
entre las opciones disponibles como la sedación terminal”2.

Es así, que esta suele darse cuando una persona está muy enferma, estado
terminal o vegetativo, Fernando Marín Olalla, presidente de la Asociación
Derecho a Morir Dignamente (DMS) menciona que: "Según el Manifiesto de
Santander, el paciente tiene derecho a recibir información veraz sobre su
proceso de enfermedad, a rechazar un tratamiento, a evitar el esfuerzo
terapéutico y a elegir entre las opciones disponibles como la sedación terminal".
"Es el momento de abordar el debate de la eutanasia para terminar con una
situación injusta y no abandonar a esas personas que, pese a recibir una
atención paliativa de calidad, no quieren seguir viviendo porque la vida ya no les
compensa, porque para ellos es una vida de sufrimiento."

2Práctica médica de inducir el sueño del paciente, para que no sienta dolor, ello,
casi siempre, acortará la vida del enfermo.
1.4 La jurisprudencia peruana respecto a la eutanasia

1.4.1 Disponibilidad de la vida en el ordenamiento jurídico: Análisis de los


artículos 5 y 6 del Código civil peruano
buscar también en el código penal y la constitución.

En principio nuestra Constitución Política del Perú recoge a los Derechos


Fundamentales que son los que permiten constituir cabal mente la vida individual
y social del ser humano Son los derechos que se llaman de primera generación
porque fueron ya establecidos desde el primer momento en que las
constituciones empezaron a ser aprobadas en el mundo hace poco más de
doscientos años.

Ferrer (1996) “La dignidad humana significa el valor interno e insustituible que le
corresponde al hombre en razón de su ser, no por ciertos rendimientos que
prestara ni por otros fines distintos de sí mismo.”

“La dignidad es la valía correspondiente a lo elevado, íntimo y autónomo. Se alza


sobre el resto de las bondades meramente relativas o dependientes y se afirma
en sí misma de forma absoluta o soberana” (Melendo, 1997).

De tal manera que, no existen derechos si no es en sociedad Esto ya ha sido


claramente definido por la teoría. Pero mientras que para que algunos derechos
sean ejercitados solo se necesita a su titular otros solo pueden serlo si se ponen
en relación dos o más titulares.

Es así, la existencia de los derechos personalísimos, es decir, que siendo


sociales pertenecen al entorno mismo de cada ser humano, uno de ellos es la
vida, que sin lugar a duda viene siendo tomado por algunos autores como un
derecho matriz en la sociedad.

De esa manera, lo que se trata en la sociedad es de defender a la persona y


respetar su dignidad, lo que en verdad se está diciendo es que ella es el centro
de la vida social Sin embargo al establecer esto último debemos cuidarnos de no
caer en una apreciación puramente individualista de la Constitución que ser a
una de las posibilidades en juego Dar a la persona el centro de la vida social no
quiere decir que ella es importante solamente como individuo, sino que, cuando
se habla de persona y de sociedad se está trabajando sobre dos conceptos que
resultan a la vez distintos y complementarios (Rubio, 1999, p.89).
Dicho lo anterior, se desencadena el termino vida y dignidad, los cuales en la
sociedad tienen que ser respetados, puesto que no solo por ser una norma para
todos en general; sino que porque a través de esos términos el ser humano, ha
venido generando derechos; pero entre muchos debates se ha señala que no
debería existir la muerte digna, entonces al hablar de ese término, ya no
estaríamos dentro del conjunto vida; si no que estaríamos violando ese derecho.

Por otro lado, en nuestra norma sustantiva, como lo estipula en nuestro Código
Civil y Código Penal; existen ciertas singularidades que nos dan paso en principio
a resguardar la vida, y en segundo lugar a verificar que, si atenta contra ella,
cabe la existencia de una sanción.

La eutanasia, de conformidad con lo prescrito por el art. 5 del C.C. es


considerada como un atentado contra la vida, por ello el Art. 112º del C.P. la
tipifica como delito, estableciendo la correspondiente sanción.

“Artículo 112°. - El que, por piedad, mata a un enfermo incurable que le solicita
de manera expresa y consciente para poner fin a sus intolerables dolores, será
reprimido con pena privativa de libertad no mayor de tres años.”

Frente a quienes sostienen que se debe justificar la eutanasia en situaciones de


extremo sufrimiento, se recuerda que es difícil analizar el concepto de
sufrimiento: éste debe contener al menos tres tipologías, vale decir, el dolor
consciente, la angustia mental y la grave invalidez física.
2. Capítulo II

2.1 El derecho a la vida ante el derecho natural

El derecho a la vida –vida corporal–, se refiere al mayor de los bienes que


tenemos en el orden temporal los hombres, fuente de todos los demás, y que se
identifica parcialmente con la propia persona humana, pues como dice
Aristóteles para los vivientes el vivir es su ser.

La vida es obra de Dios, tanto la espiritual como la corporal: solo Él tiene poder
para darla, y Él quita la vida corporal con la muerte; Él solo es pues el señor y
árbitro de la vida.

La vida corporal, que es la que puede extinguirse, es complemento substancial


de la del alma espiritual, constituyendo con ella la plenitud natural y operativa del
ser humano. (UGARTE, 2006)

El derecho a la vida, el cual se refiere como es obvio a la vida corporal, consiste


en el derecho de mantenerla o conservarla frente a los demás hombres, o si se
quiere, es el derecho a que nadie nos la quite, y a que no pueda suprimirla ni
cercenarla ni siquiera su propio sujeto. El derecho en referencia es un derecho
natural de todo hombre, que tiene él por el solo hecho de ser persona, y se basa
en la inclinación natural también, propia de todos los entes, a permanecer en el
ser, la cual proyectada al campo moral, constituye el deber de vivir y de cumplir
el destino que Dios nos da, en orden a nuestro último fin.

Santo Tomás de Aquino nos habla del derecho a la vida, el cual está constituido
por una norma o precepto de derecho natural primario: No matar, pues son
preceptos primarios, y que por tanto no admiten ni siquiera mutuación
excepcional, los que se refieren a los fines mismos de la naturaleza humana,
entre los que esté el vivir, y no como los secundarios, a simples medios,
naturalmente necesarios para el conseguimiento de aquellos fines.

2.2 Los atentados contra el derecho a la vida que prohíbe la


ley natural

2.3 La Eutanasia y el derecho natural

2.3.1 El derecho a morir y el principio de Permisión

2.4 Fundamentos del derecho natural que van en contra de la


eutanasia
2.5 ¿A qué bienes jurídicos afecta la eutanasia o muerte
digna?

3. Capitulo III: El primer caso de Eutanasia en América Latina

El señor Ovidio González Correa, de 79 años se convirtió en la primera persona


que se acoge a la recientemente reglamentada Sentencia C-239-97 que permite
que una persona afectada de una enfermedad terminal, solicite personalmente y
de manera consciente y voluntaria que el sistema médico de Colombia le
proporcione una muerte digna. La historia es interesante y como todo primer
caso, ha despertado múltiples reacciones tanto en Colombia como en otras
regiones del mundo.

3.1 ¿Quién fue Ovidio González Correa?

Don Ovidio fue un hombre que nació y creció en la ciudad de Pereira en


Colombia, la segunda ciudad más grande del eje cafetero colombiano y cuna del
ex presidente Cesar Gaviria. Don Ovidio se dedicó a la agricultura, a la cría de
animales y a la zapatería. Uno de los hijos de Don Ovidio es Julio César
González o Matador, el caricaturista más popular del diario El Tiempo de Bogotá,
personaje que ha tenido un rol protagónico en esta historia. Don Ovidio fue un
ateo confeso.

En el año 2010 Don Ovidio fue diagnosticado de un cáncer de la cavidad oral y


con la ayuda de su familia, fue evaluado por los oncólogos en Pereira quienes lo
trataron como lo manda la ciencia, es decir con cirugía, quimioterapia y
radioterapia. De acuerdo al protocolo de tratamiento de este tipo de cáncer
avanzado, la cirugía de su boca y rostro fue radical y perdió parte de los huesos
de la cara y los tejidos de la boca. Terminado el tratamiento, y resignado a las
secuelas del tratamiento, Don Ovidio continuó con su vida, criando vacas y
caballos en su chacra, esperando que la enfermedad no le regrese.

Lamentablemente, a principios de este año 2015, el cáncer regresó, y con


venganza. La enfermedad recurrió en el mismo sitio de la operación inicial, lo
cual hizo que la curación fuera imposible. Los oncólogos saben muy bien que
cuando un cáncer avanzado de la boca recae después de haber recibido un
tratamiento tan intenso, este es incurable y el tratamiento es solo paliativo.
Con la ayuda de su esposa y sus cuatro hijos el valiente Don Ovidio regresó con
sus oncólogos, quienes efectivamente, le dijeron que la enfermedad no se iba a
curar y le recomendaban quimioterapia solo con una intención paliativa. Al
parecer, el tumor fue más fuerte que la quimioterapia y Don Ovidio empezó a
notar que el tumor le crecía día a día produciéndole mayor deformidad en la cara,
dolor intenso al tratar de hablar e imposibilidad para alimentarse. Las recaídas
del cáncer de la boca provocan heridas cancerosas en la boca, las que no curan,
se infectan y producen pus con un fuerte olor que se siente en toda la habitación.
Don Ovidio solo podía pasar líquidos poniéndose de costado, por lo que su peso
disminuyó de 81 a 48 kilos. En una ocasión pensó en suicidarse, aventándose
del quinto piso de la clínica a donde había sido trasladado por el dolor intratable
que lo aquejaba.

En esas condiciones, Don Ovidio le dijo a su hijo Julio César “quiero la eutanasia,
yo sé para dónde voy y no quiero ser un guiñapo en una cama” y deseaba
acogerse a la recientemente aprobada ley de muerte digna colombiana. Después
de consultar con la abogada Adriana González, el 4 de junio pasado, el propio
Don Ovidio presentó su petición (la solicitud no puede ser hecha por ningún
familiar, debe ser hecha personalmente).

3.2 Análisis de la Sentencia C-239-79 promulgada por la Corte


Constitucional de la República de Colombia

En 1997, Colombia se convirtió en el primer país en las Américas en aprobar un


dispositivo legal para permitir la eutanasia en sus ciudadanos y lo hizo a través
del documento conocido como Sentencia C-239-79, promulgado por la Corte
Constitucional de la República de Colombia el 20 de mayo de 1997. En esencia,
el dispositivo legal despenaliza el acto llamado homicidio de piedad, el cual es
definido como “la acción de quien obra por la motivación específica de poner fin
a los intensos sufrimientos de otro ser humano”. Hasta ese momento, el artículo
326 del código penal colombiano castigaba con cárcel de 6 meses a 3 años a la
persona que cometiera el delito de homicidio por piedad.

El siguiente es parte del primer párrafo del documento:

El homicidio por piedad, según los elementos que el tipo describe, es la acción
de quien obra por la motivación específica de poner fin a los intensos
sufrimientos de otro. Doctrinariamente se le ha denominado homicidio pietístico
o eutanásico. Por tanto, quien mata con un interés distinto, como el económico,
no puede ser sancionado conforme a este tipo.
El documento terminaba solicitando que el Congreso redacte en el tiempo más
breve posible, y conforme a los principios constitucionales y a elementales
consideraciones de humanidad, el reglamento de la muerte digna.

Pero fue recién en febrero del 2015 que la misma Corte Constitucional le solicitó
al Ministerio de Salud, mediante la sentencia T-970-2015, que elabore dicho
reglamento, el cual fue publicado en la resolución 1216-2015 del 20 de abril por
el Ministro de Salud Alejandro Gaviria. Obviamente la oposición en el país
hermano ha sido muy intensa, principalmente del procurador general Alejandro
Ordoñez y de la iglesia católica, que amenazó con cerrar los hospitales católicos
del país entre ellos el San Ignacio de Bogotá y el Pablo Tobón Uribe de Medellín.

3.3 La muerte de Don Ovidio

Luego de que el 4 de junio fuera presentada la solicitud para acogerse a la


flamante ley, el Comité pro Muerte Digna de la Clínica Oncólogos de Occidente
de Pereira revisó el caso y aprobó la petición considerando que se cumplían las
tres condiciones esenciales para el procedimiento de muerte digna: que lo haga
la propia persona, que este en sus cabales y que padezca de una enfermedad
terminal. La fecha de muerte fue fijada por el propio Don Ovidio para el viernes
26 de junio a las dos y media de la tarde en la Clínica Oncólogos de Occidente.

Durante varios días, Don Ovidio empezó a despedirse de amigos y familiares y


cuenta su hijo que ese mismo viernes en la mañana estuvo escuchando tangos
con su amigo Gustavo Colorado y que le regaló el disco de tangos de Charlo con
una dedicatoria que decía “por motivo de viaje”. El viaje a la clínica fue dificultoso
porque ese mismo día se jugaba el partido Colombia contra Argentina por la
Copa América y el tráfico y la algarabía de la gente les impedían avanzar rápido.

Al llegar a la clínica se dieron con la sorpresa de que el procedimiento había sido


cancelado porque el médico oncólogo Juan Cardona se opuso aduciendo que el
reglamento no era muy claro y que Don Ovidio no estaba terminal todavía por lo
que “podía durar algún tiempo”. Con su buen sentido del humor, Don Ovidio
regresó a su casa diciendo que “debo ser la única persona que le caigo mal a la
muerte” mientras que sus bromistas familiares le decían que “mejor debía salir
envuelto en una sábana blanca, porque total, ya todos lo daban por muerto”.

Ante esa situación, la abogada González volvió a presentar la petición y el hijo


de Don Ovidio empezó una campaña de protesta por la suspensión de la muerte
de su padre a través de tres intensas caricaturas en el diario El Tiempo. La
campaña tuvo efecto, pues hasta el ministro de salud opinó que se habían
atropellado los derechos de Don Ovidio. El Comité pro Muerte Digna de la Clínica
Oncólogos de Occidente volvió a reunirse y con el apoyo de la Asociación
Colombiana de Radioterapia Oncológica y el visto bueno del Ministerio de Salud,
esta vez aprobó la muerte digna de Don Ovidio para el viernes tres de julio a las
nueve y media de la mañana.
4. Conclusiones
5. Bibliografía

 Ugarte Godoy, J. J. (2006). El derecho a la vida y la Constitución. Revista


chilena de derecho, 33(3), 509-527. Obtenido:
https://scielo.conicyt.cl/pdf/rchilder/v33n3/art04.pdf

 Ripollés, J. L. D. (1995). Eutanasia y derecho. Anuario de filosofía del


derecho, (12), 83-114. Obtenido:
https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0718-
34372006000300004&script=sci_arttext&tlng=pt

 Pelè, A. (2004). Una aproximación al concepto de dignidad humana.


Obtenido de: https://e-
archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/8646/aproximacion_pele_RU_2
004.pdf

 Peña, L., & Ausín, F. J. (1998). Derecho a la vida y eutanasia: ¿acortar la


vida o acortar la muerte? Anuario de filosofía del derecho, (15), 13-30.
Obtenido: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/142393.pdf

 Jiménez, E. S. (1999). La eutanasia ante la moral y el derecho (No. 77).


Universidad de Sevilla. Obtenido de:
https://books.google.com.pe/books?hl=es&lr=&id=BzgdhsksvfYC&oi=fnd
&pg=PA13&dq=eutanasia+y+derecho+natural&ots=WDvdfHgSWL&sig=
SkfGa1aIKqcUav5V7I961QGHO88#v=onepage&q=eutanasia%20y%20d
erecho%20natural&f=false

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