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Prólogo y traducción de Félix de Azúa

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Samuel Beckett

RESIDUA
De una obra abandonada Basta
Imaginación muerta imagina Bing
Titulo original: Tites morte_

Indice

@ de Assez, Bing e Imaginación muerta imagina, Editions de Minuit, 1967

@ de From an abandoned Werk,


Samuel Beckett, 1957

@ de la edición en lengUa españOla TtlSqueB Editbr

Barcelona, 1969

Ptime$ edici6n: dc'tU"bre 1969 Segunda edición: octUbre 1969

Tulquets Editor. Avda. Hospital Militar, S2, a.o 1.° Barcelona_ Depósito Legal: B. 40490-1969 Printed in Spain
GnEos, S. A. Arte sobre papel. Paseo Carlos 1, 1.57. Barcelona-1a

..

P.7 25

Prólogo
De una obra abandonada

45 61

Basta

Imaginación muerta imagíDa Bing

71
Escribir un prólogo para Residua es un problema de equilibrio: Siendo una de las obras
más breves de. Bookett, requiere una mínima introducción, pero por ser su obra más
concentrada esta introducción debe intentar alcanzar el centro. Y es su obra más concentrada
porque, como lo indica su título, estos residuos son lo 1lltimo que quedóen su obstinada
retorta literaria: el caso de Bing es extremo y el resultado de las once versiones que le
precedieron. En francés el libro se llama Tetes-mD'tes, término con el que los alquimistas
denominaban a los re,:. _iduos mug¡iz_b.es que sobrevi\1_n a sus manipulaciones.

9
En 1930, cuando Beckett contaba 24 alíos, ganó diez libras en un concurso de poesía organizado
por la Hours Press; el poema llevaba por título Whoroscope, pero sólo de un modo oblicuo aludía a
lupanares o astrólogos. Estaba escrito en primera persona y muchos críticos pensaron que se trataba
de un poema autobiográfico, sobre todo por la insistencia con la que esa primera persona se quejaba
del mal estado (o buen estado) de un huevo. Luego se supo que esa persona no era Beckett sino
Descartes, el filósofo que odiaba los huevos frescos y que siempre los tomaba semiincubados. Y así
ha sido hasta hoy: Beckett se esconde detrás de su prosa... so well that non e but his intimales can
guessat the hidden meanings, or else reduces this same Sel! to a commonplaceness which even the
Figaro Littéraire might fina acceptable 1. En efecto, pero con una ligera nuance que luego
analizaremos, sobre los hidden meanings. Y esto es así porque Beckett no es un escritor sino una
escritura. No ha escrito libros, sino un solo e interminado libro; es decir, que ha creado un modo. No
hay diferencias fundamentales entre los motivos de sus distintas obras: en una de ellas un par de
vagabundos esperan a alguien, en otra un lisiado espera su muerte,
1 Beckett, de Richard N. Cre. Oliver & Boyd, 1964. Pág. 16.

en otra un pordiosero haraganea por tiempo indefinido. .. Así, una tras otra, esas estampas se repiten
como los bustos de Giacometti, al cual, por cierto, conoció y tratódurante un tiempo. Como éste,
Beckett no busca una a roximacRm más o menos verosí a a rea1ida SInO a creaCIón de una
realidad Independiente, una realidad literarra:-Glacometti .fLueda hacer un rostro, El Kostro, Beckett
también quiere hacer, no imitar. Por eso todas sus obras son una sola obra y los géneros uno. Dice F.
R. Karl, a propósito de Beckett, que... sus obras teatrales en sí no son más que fragmentos de las
novelas, episodios inmersos en un contexto más amplio 2. Y es verdad, pero son fragmentos del
mismo tipo que los fragmentos del Aleph de Borges, cada pedazo contiene todo 10 que contenía la
unidad y cada nueva división también. Esa zona que aparece en todos los escritos de Beckett es una
zona degradada, deteriorada y así se distingue de las demás. Y esa zona está en todos los fragmentos
de su monolítica obra; por eso la pequeñez de estos Residua contiene lo mismo que la amplitud de los
fragmentos mayores y lo que el lector piense de ellos puede ser aplicado automáticamente a las

. 2 La novela inglesa contemporánea. de Prederick R. Karl. Lumen, 1968. Pág. 33.

10

11
otras obras. descle IV (ltt hasta Dis. }()e. desde la voluminosa hasta la ro.,croscópica.

A lo que más me recuerda Beckett efi a un Mallanné sucio y arrabalero. Mallanné


pIetendió, a lo largo de Una obra tan a1am_ bicada como la de Beckett, construir un uni-
verso que sólo fuera comprenaible desde dentro de la literatura y sin remisión a la realidad.
siguiendo las líneas de fuerza de las palabras hasta llegar a un núcleo significante por sí
mismo. En los cuatro famosos sonetas (como en toda su obra, pero esta parte es quizá la más
conocida), crea un espacio en el que sólo es posible penetrar guiado por ciertas peculiaridades
de las palabras; si el lector intenta crearse una estampa mimé tic a de esas palabras no encuen-
tra más que una confusa imagen aparentemente insignificante o contradictoria, sin embargo
no puede impedir que la pura presencia de esas palabras le introduzcan en \lna ZQna. Que
esta zona sea recreación del vacío, cie la <lusencia o de lo abolido, como tanto se ha repetido,
no tiene importancia en este momento, imaginemos que se trata de qna habitación, de una
nave, de un espacio de tres dbnensi<>nes y acotado. Pues bien, creo que también Beckett
construye esa habi_cióij léx,ica, p_ro _l suelo est" lleno de colillas, pieles de . p]á,tano y
periódicos
u

""""""

arrugados, las paredes sucias y Cón desconchados y los ángulos 'cubiertos de empolvadas telarafias, a
diferencia del desnudo e impoluto salón de Mallarmé. Las palabras construYén algo por _í mismas, o
como dice Ludovic Janvier, el arte de Beckettes la _réation d'u'n espuce par l' exercice d'un dis<:tjurs
Evidentemente toda la literatura
11.

crea un. __a_ 'mediO de un discurso;


_Í'o ra1ítera_a. de Beck:ett, o la de Mallatme; no es' nada_más que 'eso. mientras Que la
d_TIiOñÜfCMann o Swift busca 'bita tosa 1'01' medIo tle ese 'eSpacio.'O en ese es aGio. L os
creá. 1m ámbitos poéticos, os
5e_n:dos 'Cféaron escenarios narrativos.
El métúdó para 'Conseguir esa pura creacl6ndeespacio poético -=lb que Rimbaud llamaba
,alquimia del verbo- es algo múy Ct)mplejo de deS'entt'añar. Posiblemente un c_mput() estadístico de
las palabras empleadas 'en cada texto hpórtaría más de un dato: -es claro que 'en ifJi'ng, por ejemplo;
la reiteta.. _i6n de "quizá',", "tal 'Vez" y "'posible" eS -algo btás 'qU'e un tapncho.Pero aún contando
con eseanálisis,neoesitaríamüS muchos más datos para 'COmprender toda la maraña de influerrcias
que actúa sobre nosotros 'CUando un _critor esc<>ge una palabra, _a pala:bra _'blanco" por ejemplo
(ese blanco
71 Becke_ par ltií':fneme,de LüdóV'ic Janvie1'. sewI, í!J69. Pág. 4.

u
obsesivo de Beckett), o la palabra "susurro". Las palabras muy pocas veces actúan a través de su
significado primero, quizá tan sólo en el más estricto lenguaje científico; en general actúan a través de
significados adquiridos en otros textos de un modo arbitrario. La palabra "orden", aparte de todos sus
significados primeros, tiene unas connotaciones muy especiales para un lector español, pongo por
caso, que ignora un lector inglés. Esas connotaciones segundas no son controlables. La aparición de
un espacio sucio y grosero, en la obra de Beckett, es el efecto de una sabia elección, selección y
combinación; en definitiva es la sugerencia que provoca un código. En los textos de Residua, Beckett
ha concentrado o decantado abrumadoramente ese espacio y por esta razón he tratado de justificarme
líneas arriba. En estos textos puede apreciarse cómo, en un período próximo a la década, aquella ha-
bitación de la que he hablado antes, ha sufrido una mínima corrección: de la realidad lisiada Beckett
ha llegado a la realidad agonizante. El mundo típico de Malone meurt, el mundo grosero y harapiento
de los semilocos incoherentes, se transforma en un mundo entre la vida y la muerte, los textos
Imagination morte imaginez y Bing sugieren un cuadrilátero o un paralelepípedo donde "algo" es
posible que viva. No tene
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mos certeza ninguna, aquello puede estar habitado o no, y aun en caso de estarlo puede que el
habitante acabe de morir; sólo llegan hasta nosotros susurros o imágenes de cuerpos que posiblemente
respiren. Parece como si Beckett quisiera alcanzar el punto en donde aparece y desaparece el tiempo.
Y creo que, espléndidamente, consigue detenerlo en el último texto. Este deseo de perfección y
purificación es una empresa inútil porque la perfección siempre está más allá de lo logrado. Por suerte
Beckett comprendió el fracaso general de su proyeCto y- de uñ modo irónico)o col!denó él mismo
c_andQ.................en 19-.2§. @rmó que en su
obra posterior a 1950 no había nada que le pareciera válido. -
,.- - - --
Me he ceñido estrictamente a los originales francés e inglés y he procurado confrontados porque,
siendo Beckett su propio traductor --en general ayudado por Ludovic Janvier, una especie de alter ego
que Beckett se ha fabricado para que le dejen tranquilo-- es particularmente instructivo considerar las
mínimas variaciones que intro.
duce en los textos y, sobre todo, el tipo de palabras de uno y otro idiomas que elige para sustituir a las
originales. Beckett no es difícil de "entender", a pesar de la inconexa
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apariencia de su prosa. pero exige que el lector abandone su soberbia de leCtor (de otros libros) y se
deje llevar por la nariz. Por la nariz quiere decir por la oreja. pór el ojo y por la intuición. También
exige una cuidadosa atención: en el caso de Bing, por ejemplo. las diferencias entre "solo" y "sólo"
son fundamentales y la ambigüedad del original francés no puede mantenerse (aparte de que la
traducción sólo se resuelve a partir de la vemión ingIesa).Lo mismo sucede con los brUscos cambios
tie sintaxis, esos cambios brutales pueden hacer que el lector pierda pie; por ejemplo:
Birds with my piercing sight 1 have seen Des oiseaux j'en ai vu de ma vúe pe'rfante
en ambos casos el hipérbaton se ha mante
nido y es de una violencia que sólo resulta éOngruenteen un poema; de este modo. el lector habituado
a la novela puede 'que oiga chirriar su tímparto ahte frases 'como
Páiaros he visto con mi aguda vista
y sin embargo es así y en eso consiste la al
quimia de Beckett.
En cuanto a los juegos de palabras ---y por sueHe Beckett no es tan aficionado a 'ellos como J
oyce- los be explicado a pie tle página. Por Qierto que quizás esta 'Sobriedad para el juego verbal
provenga de que. al
l6

parecer. tampoco fue tan amigo de J oyce como las revistas literarias francesas se empeñan en
asegurar; según R. N. Cae. Beckett y Joyce no coincidieron más que en el lugar de nacimiento y un
mutuo interés por la matemática. En cualquier caso, estos juegos de palabras. precisos o no,
interesantes o superfluos -y me inclino a pensar esto último-- son una evidente influencia de J oyce.
Otro problema ha sido el de la construcción de la versión inglesa de Bing a base de monosílabos.
La ausencia de monosílabos en castellano hace que el ritmo sea menos cortante y sincopado que en
inglés. Acentúa esa intención de dureza el que la versión inglesa no se llame Bing, como la francesa,
sino Pingo También en este texto, la doble posibilidad de los verbos imaginez, taisez, etcétera no ha
podido ser mantenida y he optado por imagina, calla, etc.. más polivalente que cállate o callad.
Creo conveniente ahora dar un resumen de los textos, no sólo como apoyo de 10 que ya he dicho,
sino, sobre todo, para discutir un último punto que creo el más importante. Los textos son los
siguientes:

From an abandoned work


Un viejo, quizá loco. quizás estupidizado por la edad, intenta recordar un día de su pasado,
desde que salió de su casa por la
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mañana hasta que volvió por la noche. (Según Janvier, son tres y no uno los días transcurridos, pero
creo que no importa.) Hay una continua obsesión por el color blanco y por la memoria.

punto de vista de la comprensión, pues los textos se explican por sí mismos, pero me llevan al centro
de la cuestión que es poder discutir el problema del significado, sin esperar a que el lector acabe el
libro porque entonces sería raro que volviera a empezado por este prólogo. La crítica literaria ha co-
metido y sigue cometiendo un error que a veces es gravísimo. Este error puede resumirse con la
palabra interpretación. Parece que cuando un texto se complica, se busca a sí mismo, y se oscurece,
como en los casos de Joyce, Faulkner, Mallarmé, Stein, Lezama Lima, etc. existe un tipo de hombres
dedicados a aclararlos. Estas aclaraciones (que muchas veces no van más allá de un "destripemos la
muñeca"), consiguen dos cosas: por una parte, si aciertan a sacar alguna conclusión, destruyen la
obra, pues es seguro que si el autor complicó la evidencia fue porque le parecía necesario oscureceda;
es decir que los interpretadores se convierten en las Penélopes nocturnas de los escritores-Pe nélopes
diurnas. Por otra parte, si no aciertan en absoluto en su interpretación y, dado que los lectores todavía
no se han habituado a este tipo de literatura en la que "no hay nada que adivinar", es muy probable
que los intérpretes sean tomados en serio y durante años aquella obra sufra el sambenito
interpretativo. Esto ha sucedido con par.ticu
19

Assez
Una mujer rememora su vida alIado de un lisiado, del que no era más que un puro reflejo, hasta la
separación, basada en una frase de doble sentido.
Obsesión por la memoria y la matemática.

1 magination morte imaginez


Relaciones entre dos cuerpos, una atmósfera alternativamente calurosa y fría y un ambiente
alternativamente iluminado y oscuro. Los cuerpos parecen abrir los ojos y respirar.
Obsesión por el blanco.

Bing
Un cuerpo o varios cuerpos en completa inmovilidad. No parecen estar vivos pero a veces es posible
que se escuchen susurros. Obsesión por el blanco.

Estos resúmenes pueden parecer paternalistas y son, desde luego, inútiles desde el
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lar ensañamiento en la obra de Beckett, y el sambenito de Esperando a Godot, ese típico "mire usted,
lo que pasa es que Godot es Dios, del inglés God y del francés ot" , sigue haciendo estragos. Hasta tal
punto sigue haciendo estragos que los mitólogos, no contentos con deificar a Godot, "han creído ver"
en Lucky y Pozzo a Caín y Abel 4. Bien. Pero esto de interpretar es una cuesta abajo y los críticos, a
veces, caen en barrena: los múltiples nombres de los personajes de Beckett, Murphy, Mercier, Molloy,
Moran, Malone, Mahood, Maemann -por un lado- y Watt, Worm, Winni, Willie -por otro- se
convierten en manos de la turba interpretativa en M (myself: yo) y W (we:
nosotros), es decir, el individuo y la sociedad, a partir de ahí la obra de Beckett puede ser discutida en
términos hegelianos, que es 10 que gustan los críticos 5. Pero hay otras interpretaciones: desde la de
que la M es la letra número trece del alfabeto, hasta la de que Beckett, de niño, era muy aficionado a
cantar una canción popular irlandesa que lleva el nombre de Molly Malone. Seguro que alguno de los
que ahora está leyendo esto ha pensado que esta última interpreta

ción es convincente (por lo menos para Malone meurt y Molloy), y en efecto lo es, pero lo es porque
no deduce ningún corolario, es la única interpretación que no interpreta.
El vicio interpretativo es muy fuerte y difícil de quitar. Quizás el caso más patético que conozco es
el que quedó reflejado en un comentario de Claude Roy aparecido en el Nouvel Observateur del diez
de febrero de 1969, a propósito de haberse publicado la versión francesa de Watt. Aunque el autor del
artículo se esfuerza por huir de la interpretación -como el alcohólico de la botella de ginebra- a base
de comentar con el lector que ya Beckett a los veintitrés años de edad había avisado de que no debía
ser interpretado, de que ya Breton había contestado una vez que S'il avait voulu dire _a, monsieur,
ill'aurait dit, a base de someter entrañablemente a nuestra consideración que ya sabe que Ludovic J
anvier lo va a castigar de cara a la pared... a pesar, a pesar, a pesar de que... al final no puede dominar
sus demonios personales y escribe:

4 The hard journey, de Honor Matthews. Chatto


& Windus, 1968. Pág. 156.
ti Pour Samuel Beckett, de Ludovic Janvier. Minuit, 1966. Pág. 271.

20

El eet employé mystérieux, ee maitre eapricieux, invisible, ee patron obseur au serviee duquel
entre Watt, ee nom qui répond Knot (noeud) quand on lui demande what, quoi? --qui répond not,
non, quand on ne tui demande rien, ne serait-ee pas (des foís)

21
un, un, un... En fin: je n'ose pas prononcer le moto Vous voyez ce que je veux dire: de qui vous savez
(ou plutót de qui vous ne savez pas).

Ante una imaginación desbocada y dispuesta a encontrar sñnbolos en donde no hay más que
sígñoscroo que sólo_3:b_e aJ!gptarun:a-deeSfas dos postur_s... (o ambas):
-U) No eXIste nIngún significado in terpretable, a menos de que el autor manifieste lo contrario.
Esta es la postura que adopta.
Susan Sontag en Contra la interpretaci6n.
b) Un texto admite tantas interpretaciones como deseemos y por lo tanto ninguna porque todas
ellas serán parciales. Esta es la postura que adopta Umberto Eco en Obra abierta.
>

Estas dos posturas extremas, antagónicas pero coincidentes en su base, deben ser interpretadas (y
Dios me perdone) como aplicables cada una de ellas a un tipo de escritor. La postura de Sontag es
aplicable a las obras de Robbe-Grillet o Beckett, a las que podríamos llamar escrituras simples. La ac-
titud de Eco es aplicable a la obra de Joyce o Lezama Lima, cuyas estructuras están compuestas por
muchos planos. Esta es la razón de que haya incluido el resumen de los textos de Residua, creo que
eso es lo que son y no son otra cosa. Toda discusión so
22

tbre
ellos debe partir de aceptar esa pura presencia, no de trascenderla. Los textos de Beckett se
componen de dimensiones, intensidades de luz, coloraciones, sonidos... palabras, palabras, palabras.

From an abandoned work fue escrito en inglés en 1957. Publicado en el número tercero de la
revista Evergreen fue posteriormente leído por la BBC y publicado en F aber & F aber al año
siguiente. La traducción francesa apareció en 1967.
Assez fue escrito en francés en 1966 y pu
blicado por La Quinzaine Littéraire.
Imagination morte imaginez fue escrito
en francés en 1965.
Bing fue escrito en francés en 1965. En el prefacio de la edición inglesa se señalan las
concomitancias de Bing con Imagination morte imaginez, y, en efecto, parecen formar parte de una
misma idea, demasiado sutil para tener una longitud superior a la de un poema.

Félix de Azúa

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En pie al amanecer aquel día, yo era joven entonces, con qué ánimo, y fuera, mi madre colgada de
la ventana en camisón gimiendo y gesticulando. Mañana hermosa y fresca, demasiado pronto clareada
como tantas veces, y entonces, con qué ánimo, muy violento. Pronto el cielo iba a oscurecerse y la
lluvia a caer y continuar cayendo, todo el día, hasta la noche. Luego nuevamente azul, sol, un
segundo, luego noche. Sintiendo todo eso, cuán violento y la clase I de día que iba a ser, me detuve y
volví. Así I de vuelta, cabizbajo buscando un caracol,

I babosa o gusano. También mucho amor en el corazón por todo lo fijo y enraizado, piedras, arbustos y
similares, muy numerosos
: para nombrados (incluso las flores del cam po, por nada del mundo estando en mis ca bales hubiera

tocado una, para arrancada) l_


1 T<Xio el paréntesis está eliminado en la versión francesa.

27
1.:

En cambio un pájaro sabe usted, o una mariposa, revoloteando en medio de mi camino, todo lo que se
mueve, en medio de mi camino, una babosa metiéndose bajo mis pies, no, sin piedad. Tanto como
para salir de mi camino y agarrarlos, tanto no, parecían fijos en la distancia, un instante después me
caían encima. He visto pájaros con mi aguda vista volar tan alto, tan lejos, que parecían quietos,
luego, instantes más tarde se me echaban encima por todas partes, cuervos me han hecho eso. Los
patos pu_de que sean lo peor, verse de pronto pataleando y tropezando en medio de los patos, o de las
gallinas, cualquier clase de volátil, hay pocas cosas peores. Incluso si estas cosas fueran evitables no
voy a salirme de mi camino para evitarlas, simplemente no voy a salirme de mi camino, puesto que
nunca en mi vida he estado en camino hacia ningún sitio, sino simplemente en camino. De este modo
mi camino me ha ensangrentado a través de espesos abrojos, hundido en pantanos, agua y todo e
incluso en el mar cuando le daba la gana, hasta tal punto que o perdía mi camino o tenía que echar
marcha atrás so pena de ahogarme. Y así es seguramente como moriré al final si no me agarran antes,
ahogado quiero decir, o en llamas, sí, puede que eso sea lo que haga al final, arrojándome fu-
riosamente en las llamas con la cabeza baja
28

y muriendo como una antorcha humana. Luego levanté la mirada y vi a mi madre gesticulando
todavía desde la ventana para que volviera o me fuera, no lo sé, o sin motivo, sin otro motivo que su
pobre amor impotente, y oí débiles gritos. El marco de la ventana era verde pálido, el muro de la casa
gris y mi madre blanca y tan delgada que podía ver a través de ella (aguda vista tenía yo entonces) el
fondo oscuro del cuarto, y de lleno sobre todo aquello el sol todavía bajo por oriente, y todo pequeño
a causa de la distancia, muy bonito todo aquello realmente, 10 recuerdo, el gris viejo y luego el gris
pálido alrededor y el blanco pálido sobre el fondo sombrío, ojalá ella hubiera podido estarse quieta y
dejarme contemplar. Pero no, si alguna vez yo quería pararme en un sitio y mirar alguna cosa no
podía hacerlo a causa de ella gesticulando y alborotando y entrando y saliendo de la ventana como si
hi
ciera ejercicio y puede que en efecto lo hicie
, . ,.
ra, a IIl1 no me lmportana, SID preocuparse
de mí nada en absoluto. Ninguna tenacidad en sus actos, ésta era otra de las cosas que me disgustaban
de ella. Había la semana de los ejercicios, luego la de las oraciones con lectura de la Biblia, luego la
de la jardinería, luego la de canto y piano, ésta era espantosa, luego una semana sin hacer otra cosa
que tumbarse y no dar golpe, ninguna tenacidad.
29
No era a mí a quien molestaba todo e_o, yo siempre estaba fuera. Pero rápidamente la continuación
de aquel día que me ha venido al empezar, cualquier otro hubiera servido igual, sÍ, seguido y acabarlo
y hasta otra, basta ya de mi madre por ahora. Bueno pues de momento todo va bien, no hay proble -
mas, no hay pájaros encima mío, nada cruzándose en mi camino salvo en la lejanía un caballo blanco
seguido de un chico, también podría ser un hombre o una mujer de poca talla. Ese es el único caballo
completamente blanco que yo recuerdo, lo que los alemanes llaman un Schimmel si no recuerdo mal,
ah yo de pequeño era un lince y almacené un montón de conocimientos, Schimmel, bonita palabra,
para uno que habla español. El sol le daba de lleno, como poco antes sobre mi madre, y me pareció
ver una especie de banda o cincha roja alrededor de sus flancos, una faja para la tripa quizás, o quizás
es que iban a algún sitio para enganchado a una calesa o algo parecido. Cruzó mi camino en la lejanía,
luego desapareció, entre las altas hierbas sin duda, no vi más que la repentina aparición del caballo,
luego su desaparición. Era blanco brillante con todo aquel sol sobre él, nunca había visto un caballo
igual, desde que oí hablar de ellos, y nunca vi otro. Debo decir que el blanco siempre me ha afectado
mucho, todo lo que es blanco, sá
30

"l1l8I"

banas, muros y todo eso, hasta las flores, y luego el blanco sin más, la idea de blanco, sin nada. Pero
rápidamente la continuación de aquel día y hasta otra. Bueno pues al principio todo va bien, sin
problemas, nada más que la violencia y luego ese caballo blanco, cuando de repente me vino un
cabreo salvaje, realmente cegador. Pero por qué ese cabreo repentino, no tengo ni idea, estos cabreos
hacen de mi vida un infierno. Muchas otras cosas también, mis anginas por ejemplo, nunca he sabido
lo que es vivir sin que le duela a uno la garganta, pero lo peor eran los cabreos como un viento fuerte
levantándose de repente en mi interior, no, no puedo describido. En todo caso no era la violencia
agravándose, no tiene nada que ver, algunos días podía sentirme violento de la mañana a la noche y ni
rastro de cabreo, otros relativamente tranquilos y venirme cuatro o cinco. No, sobrepasa el entendi-
miento, todo sobrepasa el entendimiento, para un espíritu como el que yo he teni_g toda la vida,
siempre alerta contra sí mismo, posiblemente vuelva al tema cuando me sienta menos débil. Hubo un
tiempo en el que intenté consolarme dándome con la cabeza contra cualquier cosa, pero he renun-
ciado. Lo mejor que encontré fue largarme pitando. Quizá deba decir aquí que solía andar muy
despacio. No haraganeaba, ni re

31
32

sin ninguna relación con los que puede verse


por el campo, no encuentro las palabras,
criaturas deliciosas, blancas la mayoría. En cierto sentido puede haber sido una lástima, una buena
esposa que me ayudara a hacer_ me un hombre y a estas horas quizá hubiera llegado a ser alguien,
estaría quizá sentado al sol chupando mi pipa, palmoteando el culo de las terceras o cuartas
generaciones, considerado y respetado por todos, cavilando lo que habrá para cenar en lugar de arras-
trar los zapatos sobre los mismos viejos caminos durante todo el tiempo, nunca me han gustado los
exploradores. No, no me arrepiento de nada, lo único que me fastidia es haber nacido, es tan largo,
morir, siempre lo he dicho, tan cansado a la larga. Pero venga la continuación rápidamente, después
del caballo blanco, luego el cabreo, ninguna relación supongo. Pero para qué continuar esta historia,
no sé, un día tengo que terminarla, por qué no ahora. Pero esto son pensamientos, no los míos, no
impide, vergüenza sobre mí. Es que ahora soy viejo y débil, es por el sufrimiento y la debilidad que
murmuro por qué y me callo, y los viejos pensamientos montan en mí como una onda y hasta en mi
voz, los viejos pensamientos nacidos conmigo y crecidos conmigo y desdeñados a la profundidad,
este es otro. No, recobremos aquel día lejano, cualquier día
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tozaba, no tiene nada que ver, andaba despacio, eso es todo, pequeños pasos cortos y el pie una vez en
el aire bajaba muy despacio hacia el suelo. Para compensar he debido ser con mucho uno de los
corredores más rápidos que ha habido nunca en la tierra, en una distancia corta, cinco o diez metros,
un segundo y ya había llegado. Pero no podía ir así, no por falta de aliento, era mental, todo es
mental, locuras. Por otro lado era tan inútil para el trote como para el vuelo. No, conmigo todo era
lento, de pronto zas, el rayo, el chorro, prisa al preso 1, ésta es una de las cosas que solía decir, una
y otra vez, mientras hacía mi camino, prisa al preso, prisa al preso. Por suerte mi padre muriócuando
yo era muy jov;n, sino a lo mejor acabo de profesor, era su ilusión. Muy honesto discípulo fui, nada
de inteligencia, pero una memoria de elefante. Un día le expliqué la cosmología de Milton, estábamos
allá arriba en la montaña, apoyados en una roca enorme cara al mar, aquello le impresionó de verdad.
El amor también, de joven, a veces pensaba, pero no demasiado si se compara con los otros chicos,
me impedía dormir a la larga. Nunca he amado a nadie creo, lo recordaría. Excepto en sueños, y en
tonces eran animales, animales de sueño,
1 Juego de palabras: "vent the pent" y "hors le
for"; edic. ing. y franco resp.
] Añadido en la versión francesa.

te, tan sencillo como eso, luego sin duda la lenta media vuelta, torciendo poco a poco a derecha o a
izquierda, luego a casa. Ah papá
y mamá, pensar que deben estar en el pa
raíso, tan buenos eran. Dejadme ir al infierno, es todo lo que pido, y allí continuar maldiciéndolos, y
ellos que me vean y me oigan desde arriba, eso a lo mejor les joroba su felicidad. Sí, yo creo en todas
sus memeces sobre la vida futura, eso me anima, y ante un desgraciado como yo no hay aniquilación
que valga. Yo estaba loco por supuesto y todavía lo estoy, pero inofensivo, pasaba por inofensivo, ésta
sí que es buena. No es que estuviera realmente loco, sólo era raro, un poco raro, y un poco más de año
en año, no debe haber mucha gente por ahí más rara que yo en el día de hoy. Es posible que matara a
mi padre como maté a mi madre, puede muy bien ser cierto en cierto sentido, pero ni hablar de
licuarme los sesos por eso, demasiado viejo y débil. Las preguntas aparecen según hago mi camino y
me embrollan las ideas, es la desbandada. De pron.. to ahí están, no, remontan del fondo de un viejo
abismo y flotan y se deslizan antes de desvanecerse, problemas que cuando yo tenía mi cabeza en
buen estado hubieran reventado en el mismo instante pulverizados, antes de poderse formular incluso,
pulverizados. Por parejas venían a veces, par uno
35

lejano, y los ojos que suben de la tierra oscura entregada a las cosas que contiene y de allí al cielo,
luego se bajan, se suben y se bajan, y los pies que no van a ningún sitio, que tan sólo vuelven a casa
como pueden, que por la mañana se alejan de la casa y por la noche vuelven, y el sonido de mi voz de
la mañana a la noche murmurando sin que yo escuche las viejas cosas de siempre, mi voz ni mía ni
voz venida la noche, como un tití con la cola peluda sentado en mi hombro, haciéndome compañía.
Todo este parloteo bajo y ronco, nada extraño mi dolor de garganta. Quizá deba señalar aquí que no
hablaba con nadie, mi padre debió ser la última persona con quien lo hice. Mi madre era igual, no
hablaba, no respondía (más que a sí misma) 1, desde la muerte de mi padre. Le pedí dinero, no
puedo ocuItarlo, debieron ¡er mis últimas palabras hacia ella. A veces me gritaba, o me imploraba,
pero no duraba mucho, sólo algunos gritos, luego los viejos labios cerrados fuertemente si yo
levantaba la mirada, y el cuerpo de costado y nada más que la esquina del ojo hacía mí, pero era raro.
A veces por la noche la oía hablando sola, vamos supongo, o rezando en voz alta, o leyendo en voz
alta, o repasando sus himnos, pobre mujer. Bueno pues después del caballo y del cabreo ya no sé,
seguí adelan

3-4
sobre otro, ejemplo ¿Cómo vaya aguantar un día más? y luego ¿Cómo he aguantado otro día más? o
bien ¿He matado a mi padre? y luego ¿He matado alguna vez a alguien? Así, de lo general a lo
particular como quien dice, pregunta y respuesta en la misma dirección, para volverme memo. Los
combatía a mi manera, apretando el paso cuando me asaltaban, sacudiendo y menean
do la cabeza furiosamente, mirando con ojos
extraviados las cosas, elevando mi susurro a un grito, son cosas que ayudan. Pero lio tendrían que ser
necesarias hay un error en algún sitio, si fuera el fin no me importaría, pero cuántas veces he dicho,
ante una nueva
atrocidad, Es el fin, y luego no era el fin, y
sin embargo el fin no puede estar muy lejos,
caerme mientras hago mi camino para no
levantarme nunca más o enroscarme para
pasar la noche como siempre entre las rocas y antes del alba desaparecer. Sí claro ya sé que yo
también acabaré y volveré a ser como antes de ser, excepto lo de que me quiten lo
bailado, eso es lo que me alegra, y a veces
mi susurro se debilita y muere y lloro de alegría mientras hago mi camino y por amor a esta vieja
tierra que me soporta desde hace
tanto tiempo sin quejarse jamás como yo
dentro de poco dejaré de quejarme. Empe
zaré a flor de tierra, entero al principio, lue
go me descompondré y partiré a la deriva a
36

través de toda la tierra y al final puede que desde un acantilado hasta el mar, un resto de mí.
Una tonelada de gusanos por hectárea, esta sí que es una maravillosa idea, una tonelada de
gusanos, lo creo. De dónde me habrá venido, de un sueño, o de un libro de aventura leído en
un rincón cuando era niño, o de una palabra captada mientras hacía mi camino, o estaba en mí
desde siempre escondida esperando el momento de darme gusto, este es el tipo de malos
pensamientos que debo combatir como dije antes. Pero queda o no queda nada que añadir a
aquel día con el caballo blanco y la madre blanca en la ventana, por favor vuelvan a leer mis
descripciones anteriores, antes de pasar a otro día posterior, nada que añadir antes de avanzar
en el tiempo saltando cientos o sea miles de días como no había manera en aquella época en
que tenía que sacados como fuera uno tras otro antes de llegar a éste al que estoy llegando, no,
nada, todo desaparecido menos mi madre en la ventana, el caballo, la violencia, el cabreo, la
lluvia. De prisa pues este segundo día y acabar y librarse y hasta otra. Pues bueno entonces lo
que me pasó fue que empecé siendo asaltado y perseguido por una familia o tribu, no sé, de
armiños, esto sí que es increíble, me parecieron armiños. Incluso tuve suerte, si se me permite
decido, de salir con vida, ex
37
_

traña expresión, debe haber un error en algún sitio. Cualquier otro se hubiera hecho morder y
desangrar hasta morir, puede que incluso se hubiera hecho chupar hasta quedar blanco como
un conejo, ya está la palabra blanco aquí otra vez. Nunca he sabido pensar, ya lo sé, pero si
hubiera sabido, y hecho entonces, me habría tumbado y dejado vaciar tranquilamente, a
imagen y semejanza del conejo. Pero empecemos como siempre por el principio con la
mañana y la partida. Cuando un día regresa, por una razón u otra, su mafiana y su tarde
vuelven también, por poco dignas de mención que hayan sido, la salida y el retorno, esto sí
que me parece digno de mención. En pie por lo tanto al alba gris débil y temblequeante como
un centenario, habiendo pasado una noche atroz, lejos de imaginar lo que me esperaba, fuera
y en marcha. En qué momento del afio, no tengo ni idea, puede importar. No una auténtica
lluvia, sino gotas, gotas por todas partes, un tiempo que debiera escampar, pero no, gotas,
gotas de la mafiana a la noche, sin sol, todo el día gris, y quieto, un silencio de muerte, nada
se movía, ni un susurro, hasta la noche, luego la oscuridad, y un poco de viento, vi algunas
estrellas al acercarme a casa. Mi bastón evidentemente, gracias a Dios, no lo volveré a decir,
si no se avisa lo contrario el bastón
38

está en mi mano, mientras hago mi camino.


Pero sin mi capa, nada más que la chaqueta,
nunca he soportado la capa, flotando Y chocando entre mis piernas, o mejor un día de
repente me puse a odiada, con un odio re
pentino y violento. Muy a menudo me suce
día, listo ya para salir, ir a sacada e incluso
ponérmela, después de lo cual me quedaba
ahí quieto en medio de la habitación para
lizado y esperando poder quitármela para
poned a en el armario, sobre su tabla. Pero
apenas al pie de la escalera y salido al aire
libre he aquí que el bastón cae de mis ma
nos y yo me hinco de rodillas en el suelo so
bre la barriga, esto sí que es increíble, y
luego al cabo de un rato darme la vuelta
sobre la espalda, nunca he podido estar mu
cho tiempo de cara a la tierra, por mucho
que me gustara, me daban ganas de vomi
tar, y quedarme allí tendido posiblemente
media hora, los brazos a lo largo del cuerpo
y las palmas sobre la grava y los ojos desme
suradamente abiertos errando por el cielo.
Pero era aquélla mi primera experiencia de
ese tipo, esta es la pregunta que te viene a las primeras de cambio, la caída típica me
era muy familiar, después de la cual salvo si
algo se rompe se pone uno en pie y en mar
cha. Salido de la cabeza casi todo lo que contuvo cómo sobreponerse al único veneno tema de
las variantes infinitas que una tras
39
_ .-,

otra durante toda la vida te hacen la puñeta a dosis escalonadas hasta que de todas formas viene la
muerte. De tal modo que en cierto sentido a cada ataque asunto antiguo es asunto nuevo, no hay dos
suspiros iguales, nada que no sea recordar sin fin y nada que vuelva por segunda vez. Pero ahora en
pie y en seguida a seguir aquel día funesto y acabemos y hasta otra. Pero para qué continuar esta
historia, para nada. Día tras olvidado día hasta la muerte de mi madre, luego un nuevo lugar pronto
viejo hasta la mía. Y llegado por fin a aquella noche entre las rocas con mis dos libros y la clara luz de
las estrellas se habrá apartado de mí, igual que ayer, mis dos libros, el grande y el pequeño, todo eso
desaparecido en la lejanía, sino puede que algunos momentos diseminados, este ruidito que no
comprendo puede de manera que recoja mis cosas y vuelva a mi agujero, momentos tan pasados que
pueden contarse. Pasado, pasado, hay un suave lugar en mi corazón para todo lo que pasó, no, para lo
que fue pasado, estoy enamorado de la palabra, las palabras han sido mis únicos amores, no muchos.
Frecuentemente lo decía de la mañana a la noche, mientras hacía mi camino, y a veces oía, dopasa, oh
dopasa 1. Ah si no fuera por
1 Juego de palabras: "vero ob vero" y HEpasae épasse", ven, ing.y frano. resp. .

esta horrible desazón que siempre he tenido hubiera pasado mi vida encerrado en una
gran habitación vacía llena de ecos, con un
gran reloj de péndulo de los antiguos, sin
nada más que hacer que escuchar y adormecerme, la caja abierta para ver el péndulo, siguiendo con
los ojos el vaivén, y los pesos
de plomo colgando cada vez más bajos hasta
que me levanto de mi silla y los subo, una
vez a la semana. El tercer día fue la mirada
que me largó el peón caminero, eso me viene
instantáneamente, el viejo bruto harapiento doblado por la cintura en la cuneta, apoyado en su azada
si es que lo era y mirándome de soslayo bajo el borde de su vieja boina, la boca roja, incluso
sorprendente que 10
haya visto, ya está, eso es, el día en que vi
la mirada que me echaba Balfe, me sobre
cogió el terror como a un niño. Ahora está
muerto y me parezco a él. Pero vamos rápidamente a seguir y acabemos con aquellas
viejas escenas y lleguemos a éstas y a mi re
compensa. Entonces ya no será como ahora, salir, ir, girar, volver, entrar, días a pasar como hojas o a
tirar desgarrados al rincón, sino un largo hoy sin antes ni tras, luz ni sombra, desde ni hasta ni a, la
vieja semiinconciencia de dónde y cuándo idos, y de qué, sino este tipo de cosas todavía, con-
fundiéndose en una. sola, y deshaciéndose, hasta el nada más, no hubo nunca nada
41

.w
nunca puede haber nada, vida y muerte nada de nada, este tipo de cosa, sólo una voz soñando y
murmurando alrededor, esto es algo, la voz antes en tu boca. Pues bueno una vez pasada la verja y el
camino qué pasa, no tengo la menor idea, cuando me encuentro ya estoy allá arriba entre los zarzales,
azotando a derecha e izquierda con mi bastón y haciendo saltar las gotas y blasfemando, porquerías,
las mismas obscenidades sin parar, espero que nadie me oyera. La garganta en llamas, tragar un
suplicio, y encima una oreja que empezaba a estropearse, ya podía hurgármela, no servía de nada,
cera vieja sin duda presionando en el viejo tímpano. Calma extraordinaria en la naturaleza y en mí
también todo perfectamente calmado, una coincidencia, por quéaquel torrente de blasfemias no tengo
ni idea, no, no digamos tonterías, y azotar con el bastón como lo estuve haciendo, qué locura me
poseía, yo tan dulce y débil que ya no podía seguir haciendo mi camino. Son los armiños ahora, no,
primero me hundo de nuevo, así, desaparezco entre los zarzales, me llegaban a la cintura mientras
hacía mi camino. Vaya bichos aquellos zarzales, como almidonados, casi de madera, tallos terribles,
te arrancan la piel de las piernas a través del pantalón, y luego los hoyos que esconden, te rompes la
pierna al menor paso
42

en falso, vaya castellano mal escrito éste, espero que nadie lo lea, caes y si te he visto no me acuerdo,
metido allá semanas enteras y nadie te oye, he pensado muchas veces en esto allá arriba en la
montaña, no, no digamos tonterías, simplemente iba haciendo mi camino de siempre, mi cuerpo ha-
ciendo lo mejor posible sin mí.

(1957)

43

BASTA
I Todo lo que antecede a olvidar. Demasiado a la vez es demasiado. Esto da tiempo de anotar a la
pluma. No lo veo pero lo oigo allá detrás mío. Es decir el silencio. Cuando la pluma para yo sigo. A
veces rehusa. Cuando rehusa yo sigo. Demasiado silencio es demasiado. O es mi voz muy débil en
momentos. La que surge de mí. Tanto para el arte y la maña.

47
Hacía todo lo que él deseaba. Yo también lo deseaba. Para él. Siempre que deseaba algo yo
también. (Para él.) 1 No tenía más que decir qué cosa. Cuando él no deseaba nada yo tampoco.
Tanto es así que no viví sin un deseo. Si él hubiera deseado algo para mí yo 10 habría deseado
también. La felicidad por ejemplo o la gloria. Yo no tenía más deseos que los que él manifestaba. Pero
él debía manifestarlos todos. Todos sus deseos y necesidades. Cuando se callaba debía ser como yo.
Cuando me decía que se la chupara me lanzaba encima. Le daba satisfacción. Debíamos tener las
mismas satisfacciones. Los mismos deseos y las mismas satisfacciones.

una generación completamente distinta. No duró mucho. Ahora que penetro en la noche tengo como
relámpagos en el cráneo. Tierra ingrata pero no del todo. Dadas tres o cuatro vidas yo hubiera podido
llegar a algo.

1 Eliminado en la versión inglesa

Debía yo tener unos seis años cuando me cogió de la mano. Apenas saliendo de la infancia.
Pero no tardé mucho en salir del todo. Era la mano izquierda. Estar a la derecha era algo que
él no podía aguantar. Avanzábamos juntos las manos enlazadas. Un par de guantes nos
bastaban. Las manos libres o exteriores colgaban desnudas. No le gustaba sentir una piel
extraña. junto a su piel. Las mucosas es distinto. Aún así a veces se quitaba el guante.
Entonces yo tenía que quitarme el mío. Así andábamos unos cien metros las extremidades
desnudas en contacto. Pocas veces más. Aquello le bastaba. Si la pregunta me fuera hecha
contestaría que las manos desparejadas no estánformadaspara la intimidad. La mía nunca
encontró su sitio en la suya. A veces se dejaban ir. El apretón cedía y caían cada una por su
lado. Largos minutos generalmente antes de que volvieran a cogerse. Antes de gue la suya
cogiera la mía de nuevo.
Eran guantes de algodón bastante ajus

Un día me dijo que le dejara. Es el verbo que empleó. Debía estar al borde de la tumba. No sé si al
decir eso se refería a abandonarle o a separarme de su lado unos pasos. Nunca me hice la pregunta.
No me hago otras preguntas que las suyas. Fuera 10 que fuera me largué sin volver la cabeza. Alejada
del alcance de su voz estaba alejada de su vida. A 10 mejor era eso lo que quería. Hay cosas que se
ven sin preguntarlas. Debía estar al borde de la tumba. Yo en cambio tenía todavía para rato. Yo era
de

41'

49
tados. En lugar de desvanecer las formas las ensalzaban simplificándolas. Naturalmente el mío estuvo
demasiado flojo durante años. Pero no me costó mucho llenado. Decía que mis manos eran de
Acuario. Es una casa del cielo.

Todo lo que conozco me viene de él. Esto no lo voy a repetir cada vez que salga a relucir alguno de
mis conocimientos. El arte de combinar o combinatorio no es culpa mía. Es un castigo del cielo. Por
lo demás diré que no es culpable.

Nuestro encuentro. A pesar de estar ya muy encorvado a mí me parecía un gigante. Al final su torso
era paralelo a la tierra. Para contrarrestar esta anomalía separaba las piernas y doblaba sus rodillas.
Sus pies cada vez más planos se volvían hacia fuera. Su horizonte era el mismo suelo que pisaba.
Minúsculo tapiz móvil de césped y flores aplastadas. Me daba la mano como un enorme mono
cansado levantando el codo lo más posible. Yo no tenía más que incorporarme para sobrepasarle por
tres cabezas y media. Un día se detuvo y me explicó buscando las palabras que la anatomía es un
todo.

Al principio siempre hablaba caminando. Me parece. Luego lo hizo unas veces cami
50

r _

nando y otras parado. Al final sólo parado. y con una voz cada vez más baja. Para evitarle tener. que
decir la misma cosa dos veces debía inclinarme profundamente. Se paraba y esperaba a que yo
adoptara la postura. En cuanto veía por la esquina del ojo que mi cabeza estaba alIado de la suya em-
pezaba sus murmullos. Nueve de cada diez veces no me concernían. Pero él quería que se lo oyera
todo incluso las jaculatorias y trozos de padrenuestros que lanzaba sobre las flores del suelo.

o sea que se paró y esperó que mi cabeza llegara antes de decirme que lo dejara, desenlacé mi
mano y me largué sin mirar atrás. Dos pasos y ya él me había perdido para siempre. Nos habíamos
escindido si eso era lo que quería.

Rara vez hablaba de geodesia. Pero debemos haber recorrido varias veces el equivalente de un
meridiano terrestre. A razón de cinco kilómetros más o menos por día y noche de media. Nos
refugiábamos en la aritmética. i Cuántos cálculos de memoria a dúo y doblados en dos! Elevábamos a
la tercera potencia números ternarios completos a veces bajo una lluvia torrencial. Bien o mal
grabándose progresivamente en su memoria los cubos se acumulaban. En vistas a
51
la operación inversa en un estado ulterior. Cuando el tiempo habría hecho su obra. Si se me
hiciera la pregunta en los términos adecuados diría que sí en efecto el final de este largo paseo
fue mi vida. Digamos que los once mil kilómetros más o menos. ContlUido desde el día en
que por primera vez me soltó una palabra sobre su enfermedad diciendo que a él le parecía
que ya llegaba a su punto crítico. El futuro le dio la razón. Por lo menos aquel del que íbamos
a hacer pasado común.

cir o porque aún teniendo algo que decir finalmente renunciaba. Como siempre yo me
inclinaba para que él no tuviera que repetir y así nos quedábamos. Doblados por la mitad las
cabezas pegadas, mudos, las manos enlazadas. Mientras que a nuestro alrededor los minutos
se sumaban a los minutos. Tarde o temprano su pie se separaba de las flores y nos poníamos
en marcha. Quizá tan sólo para pararnos de nuevo al cabo de algunos pasos. Para que diga de
una vez lo que tiene en su corazón o renuncie nuevamente.

Veo las flores a mis pies y son las otras las que veo. Aquéllas que hollábamos al paso.
También es verdad que son las mismas.

Contrariamente a lo que durante mucho tiempo me divirtió pensar él no era ciego. Sólo
perezoso. Un día se detuvo y buscando las palabras describió su visión. Concluyó diciendo
que le daba la impresión de que ya no empeoraría. No sé hasta qué punto se hacía ilusiones.
Nunca me hice la pregunta. Cuando me incliné para recibir la comunicación entreví
bizqueando en mi dirección un ojo azul y rosado aparentemente impresionado.

Otros ejemplos importantes se manifiestan en el espíritu. Comunicación continua inmediata con


salida inmediata. Lo mismo con salida retardada. Comunicación continua retardada con salida
inmediata. Lo mismo con salida retardada. Comunicación discontinua inmediata con salida inmediata.
Lo mismo con salida retardada. Comunicación discontinua retardada con salida inmediata. Lo mismo
con salida retardada.

A veces se detenía sin decir nada. No sé si porque realmente no tenía nada que de
52

O sea que es entonces cuando he vivido o nunca. Diez años como poco. Desde el día en
que habiendo paseado largamente sobre sus ruinas sagradas el dorso de la mano izquierda
lanzó el pronóstico. Hasta el día de mi supuesta desgracia. Sigo viendo el lugar
S3
a un paso de la cima. Dos pasos adelante y ya estaba bajando por la otra vertiente. Ni volviéndome lo
hubiera visto.

A él le gustaba trepar y por tanto a mí también. Le apasionaban las pendientes más inclinadas. Su
cuerpo humano se descomponía en dos segmentos iguales. Eso gracias a la flexión de las rodillas que
disminuía el inferior. En una cuesta del ciencuenta por ciento su cabeza rozaba el suelo. No sé por qué
le gustaba. Por amor a la tierra y a los mil perfumes y matices de las flores. O más vulgarmente a
imperativos de orden anatómico. Nunca planteó la cuestión. Alcanzada la cima ya había que
descender.

Para poder gozar del cielo de vez en cuando se ayudaba de un espejito redondo. Después de velado
con su aliento y frotado contra el muslo buscaba las constelaciones. ¡Ya la tengo! gritaba refiriéndose
a la Lira o al Cisne. Y muy a menudo añadía que el cielo estaba como siempre.

No estábamos en la montaña de todos modos. A veces yo veía en el horizonte un mar cuyo nivel
me parecía superior al nuestro. ¿Sería el fondo de algún enorme lago evaporado o desaguado por la
base? Nunca me hice tal pregunta.
54

I
t

(Todos estos conceptos son suyos. Yo no hago más que combinados a mi modo. Dadas cuatro o
cinco vidas como ésta yo hubiera podido dejar un rastro.) 1

El hecho es que aparecían con bastante frecuencia esa especie de panes de azúcar que tenían un
centenar de metros de altura. Levantaba contrariadamente mis ojos y veía el próximo a veces en el
horizonte. O en lugar de alejamos del que acabábamos de descender lo escalábamos de nuevo.

Hablo de nuestro último decenio comprendido entre los dos acontecimientos que ya he dicho.
Recubre los anteriores que han debido parecérsele como gemelos. Es a aquellos años engullidos a los
que razonablemente hay que culpar de mi educación. Porque no recuerdo haber aprendido nada en
éstos que recuerdo. Es con este razonamiento con el que me calmo cuando me paraliza mi sabiduría.

He situado mi desgracia muy cerca de una cima. Sin embargo fue en el llano y en una gran calma.
Si me hubiera vuelto le hubiera visto en el mismo lugar donde lo dejé. Una nadería me habría hecho
comprender mi error si es que había habido error. En

1 Eliminado en la versión inglesa.

55

'
los años que siguieron yo nunca excluía la posibilidad de volver a encontrado. En. eJ mismo lugar
donde lo dejé o en otro. O bien oír que me llamaba. Al mismo tiempo que yo me decía a mí misma
que ya no le quedaba para mucho. Pero no contaba demasiado con ello. Porque apenas levantaba los
ójos de las flores. Y él ya no tenía voz. y como si esto no fuera suficiente yo seguía repitiéndome que
ya le quedaba poco. De modo que no tardé mucho en dejar de contar con ello en absoluto.

diario. Tantos días. Dividir. Tal cifra la víspera del día del sacrum. Tal otra la víspera de mi desgracia.
Media diaria siempre al día. Restar. Dividir.

Ya no sé el clima que hace. Pero durante mi vida era de una dulzura eterna. Como si la
tierra se hubiera dormido en primavera. Estoy hablando de mi hemisferio. Lluvias pesadas
perpendiculares y breves nos caían de improviso. Sin sensible oscurecimiento del cielo. Yo no
hubiese notado la falta de viento si él no hubiera hablado. Del viento que ya no había. De las
tormentas que había capeado. En honor a la verdad hay que decir que poco hubieran podido
arrastrar. Las mismas flores estaban sin tallo y pegadas al suelo a modo de nenúfares. Ni soñar
con que brillara el capullo.

No contábamos los días. Si llego a diez años es gracias a nuestro podómetro. Recorrido
final dividido por recorrido medio

La noche. Larga como el día en este equinoccio sin fin. Cae y continuamos. Antes del alba ya nos
hemos ido.

Postura de descanso. Plegado en tres encajonados uno en otro. Segundo ángulo recto en las
rodillas. Yo en el interior. Cuando mostraba deseo cambiábamos de flanco como un solo hombre. Lo
noto de noche contra mí con toda su retorcida largura. Más que de dormir se trata de tumbarse.
Porque caminábamos en una semisomnolencia. Me sostenía con la mano superior y tocaba donde
quería. Hasta cierto punto. La otra estaba enredada en mis cabellos. Hablaba en voz baja de cosas que
para él ya no eran y para mí no habían podido ser. El viento en los tallos aéreos. La sombra y el
abrigo de los bosques.

56

No era hablador. Una media de cien palabras por día y noche. Escalonadas. N o más de un millón
en total. Muchas repetidas. Jaculatorias. Para rozar supedicialmente el tema apenas. ¿Qué sé yo del
destino de los hombres? (No me he planteado la cues
57
tión.) 1 Sé más acerca de los rábanos. Esos sí que le gustaban. Si viera uno 10 nombraría sin
ninguna duda.

Vivíamos de flores. Eso en cuanto al sustento. Se paraba y sin necesidad de inclinarse cogía un
puñado de pétalos. Luego volvía a ponerse en marcha masticando. En general ejercían una acción
calmante. Estábamos totalmente calmados. Cada vez más. Todo 10 estaba. Este concepto de calma es
de él. Sin él yo no 10 tendría. Voy ahora a borrado todo menos las flores. No más lluvias. No más
pezones. Nada más que nosotros dos arrastrándonos por las flores. Bastante mis viejos senos sienten
su vieja mano.

) Eliminado en la versión inglesa.

58
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g
c=
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!!
Ni rastro de vida, te dices, bah, buen asunto, imaginación no muerta, sí, bueno, imaginación muerta
imagina. Islas, aguas, azur, verdura, mirada, pff, desvanecida, sinfín, omite. Hasta toda blanca en la
blancura la rotonda. Sin entrada, entra, mide. Diámetro ochenta centímetros, misma distancia del
suelo a la cima de la bóveda. Dos diámetros en ángulo recto AB CD dividen en semicírculos ACB
BDA el suelo blanco. Dos cuerpos blancos tendidos en el suelo, cada uno en semicírculo. También
blanca la bóveda y el muro curvado altura cuarenta centímetros sobre el que se apoya. Sal, una ro-
tonda sin ornamento, toda blanca en la

63
blancura, entra, golpea, sólido todo esto, suena como en la imaginación suena el hueso. La luz que lo
hace todo tan blanco sin fuente aparente, todo brilla de un mismo brillo blanco, suelo, pared, bóveda,
cuerpo, sin sombra. Intenso calor, superficies calientes al tacto, sin ser ardientes, cuerpos sudando. Sal
de nuevo, retrocede, la pequeña construcción desaparece, elévate, desaparece, toda blanca en la
blancura, desciende, entra. Vacío, silencio, calor, blancura, espera, la luz se debilita, todo se oscurece
a un tiempo, suelo, muro, bóveda, cuerpo, veinte segundos más o menos, todos los grises, la luz se
apaga, todo desaparece. Baja al mismo tiempo la temperatura, para alcanzar su mínimo, alrededor de
cero, en el instante en que aparece el negro, lo cual puede parecer extraño. Espera, más o menos rato,
luz y calor vuelven, suelo, muro, bóveda y cuerpo se blanquean y calientan al tiempo, todos los
grises, llegan al mismo nivel del principio, donde la caída comenzó. Más o menos rato, pues pueden
intervenir, lo demuestra la experiencia, entre. el fin de la caída y el principio de la ascensión
duraciones diversas, que van desde una fracción de segundo hasta lo que hubiera podido, en otro
tiempo y lugar, parecer una eternidad. Igual observación para la otra pausa, entre el fin del ascenso y
el principio de la caída. Los ex
64

........

""l1lI

tremos, mientras persisten, perfectamente estables, lo que en el caso de la tempeí-atürá puede parecer
extraño, al piihcipio. También puede suceder, la experiencia 10 demuestra, que caída y ascenso se
interrumpan y esto en Cualquier punto, y marquen un tiempo más o mehos largo dé parada, antes de
reemprender, o de convertirse, aquélla en ascenso, éste en cáída, pudiendo a su vez llegar, sea
interrumpirse antes, pata luego teelhprendetse, o de nuevó revolverse, al cabo de un tiempo más o
menos largo, y así todo el tato, antes de llegar a tino u otro extremo. Pero tales altos y bajos, nUevos
ascensos y recaídas, sucediéndbse eti ritmos innumerables, no es taro qtie el paso se haga deÍ blanco
al negro y del calor ál frÍo, y a la itrvérsa. Unicatnente los extremos son estables, como 10 señala la
pulsación que se manifiesta cuando hay uila pausa en los estados intermedios, cualquiera qué Sea la
duración y la altura. Vibran entonces suelo, muro, bóveda y cuerpo, gris blanco o ahumado o entre los
dos según. Peto es bastAnte rato; la experiencia lo demuestra, que él paso se haga así. Y lo más
cóITténte, cuándo la lUz empieza a debilitarse, y con ella él calor, el movimiento prosigue sin
intettupCión hasta el Ílegtototal y el grado cero máS o metió!;, alcanzados simultáneamente uno y
otro al cabo de unos veinte segundos. Igual para el
65
movimiento contrario, hacia el calor y la blancura. Sigue en orden de frecuencia la caída o ascenso
con tiempos de parada más o menos largos en los grises fervientes, sin que en ningún momento el
movimiento se reinvierta. (No impide que una vez se ha roto el equilibrio, tanto el de encima como el
de abajo, el paso al siguiente varía al infinitO.) 1 Pero sea cual fuere la incertidumbre.. la vuelta a
la calma temporal parece asegurada, de momento, en el negro o la gran blancura, con sus
temperaturas respectivas, mundo todavía a prueba de la convulsión sin tregua. Reencontrado
milagrosamente después de qué ausencia en perfectos desiertos no es ya exactamente el mismo, desde
este punto de vista, pero no es otro. Exteriormente todo sigue incambiado y el pequeño edificio de
vista siempre tan aleatoria, su blancura fundiéndose en la del ambiente. Pero entra y es la calma más
breve y nunca dos veces el mismo tumulto. Luz y calor siguen unidos como nacidos de una sola e
idéntica fuente de la que se sigue sin tener rastro. Siempre en el suelo, plegada en tres, la cabeza
contra el muro D, el culo contra el muro A, las rodillas contra el muro entre B y C, los pies contra el
muro entre C y A, es decir inscrito en el semicírculo ACB, con

fundiéndose con el suelo blanco si no fuera por la larga cabellera de una extraña imperfecta blancura,
un cuerpo blanco finalmente de mujer. Similarmente contenido en el otro semicírculo, contra el muro
la cabeza en A, el culo en B, las rodillas entre A y D, los pies entre D y B (blanco también a similitud
del suelo) 1, el comparsa. Sobre el flanco derecho o sea los dos espalda con espalda; cabeza con
culo. Pon un espejo en sus labios, se empaña. Con la mano izquierda cada uno sostiene su pierna
izquierda un poco por debajo de la rodilla, con la derecha el brazo izquierdo un poco por encima del
codo. En esta luz agitada, con la gran calma blanca haciéndose cada vez más rara y breve, la
inspección es difícil. A pesar del espejo podrían parecer inanimados sin los ojos izquierdos que a
intervalos incalculables bruscamente se distienden y se exponen desorbitados más allá de las
posibilidades humanas. Azul pálido agudo el efecto es fascinante, al principio. Nunca las dos miradas
juntas salvo una sola vez una decena de segundos, el principio de uno tropezando con el fin del otro.
Ni gordos ni delgados, ni grandes ni pequeños, los cuerpos parecen enteros y en buen estado,
juzgando por las partes que se ofrecen a la vista. En los rostros tampoco,

1 Eliminado en la versión inglesa.

1 Eliminado en la versión inglesa.

66

67
si los juzgamos como los dos haces de una pieza, parece faltar nada esencial. Entre su inmovilismo
absoluto y la luz desencadenada el contraste es chocante, al principio, para el que recuerda todavía
haber sido sensible al contrario. Es sin embargo seguro, por mil pequeños detalles demasiado largos
de imaginar, que no están durmiendo. Di tan sólo ah apenas, en este silencio, y en ese mismo instante
para el ojo de presa el ínfimo sobresalto instantáneamente reprimido. Déjalos aquí, sudados y helados,
es mejor cualquier otro sitio. Pero no, la vida se acaba y no, no hay nada en cualquier otro sitio, y no
hay que soñar con encontrar nuevamente este punto blanco perdido en la blancura, ver si
permanecieron tranquilos en medio de esta tormenta, o de otra tormenta peor, o en el más profundo de
los negros porque sí, o la gran blancura inmutable, y si no esto que hacen.

68

BING
Todo sabido todo blanco cuerpo desnudo blanco un metro pirnas juntas como cosidas. Luz
calor cuello blanco un metro cuadrado nunca visto. Muros blancos un metro por dos techo blanco un
metro cuadrado nunca visto. Cuerpo desnudo blanco fijo sólo los ojos casi. Trazos confusos gris
claro casi blanco en blanco. Manos laxas abiertas palma fuera pies blancos talones juntos ángulo rect
Luz calor caras blancas luminosas. Cuerpo desnudo blanco fijo hop fijo fuer. Trazos confusos signos
sin sentido gris claro casi blanco. Cuerpo desnudo blanco. Cuerpo desnudo blanco fijo invisible
blanco en blanco. Sólo los
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ojos casi azul claro casi blanco. Frente altiva ojos azul claro casi blanco fija faz silencio dentro.
Breves susurros apenas casi nunca sabidos. Trazos confusos signos sin sentido gris claro casi blanco
en blanco. Piernas juntas como cosidas talones juntos ángulo recto. Trazos solos inconclusos dados
negros gris claro casi blanco en blanco. Luz calor muros blancos luminosos un metro por dos. Cuerpo
desnudo blanco fijo un metro hop fijo fuera. Trazos confusos signos sin sentido gris claro casi blanco.
Pies blancos invisibles talones juntos ángulo recto. Ojos solos inacabados dados azules azul claro casi
blanco. Susurro apenas casi nunca un segundo puede que no solo. Dado rosa casi cuerpo desnudo
blanco fijo un metro blanco en blanco invisible. Luz calor susurros apenas casi jamás siempre los
mismos todos sabidos. Manos blancas invisibles laxas abiertas palma fuera. Cuerpo desnudo blanco
fijo un metro hop fijo fuera. Sólo los ojos apenas azul claro casi blanco fija faz. Susurro apenas casi
nunca un segundo quizás una salida. Frente altiva ojos azul claro casi blanco bing susurro bing
silencio. (Ojos hoyos azul claro casi blanco) lboca como cosida hilo blanco invisible. Bing quizás una
naturaleza un segundo casi nunca de memoria
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1 Eliminado en la versión inglesa.

casi nunca. Muros blancos cada uno su trazo confuso signos sin sentido gris claro casi blanco. Luz
calor todo sabido todo blanco invisibles encuentros de caras. Bing susurra apenas casi nunca un
segundo quizás un sentido de memoria casi nunca. Pies blancos invisibles talones juntos ángulo recto
hop fuera sin son. Manos laxas abiertas palma fuera piernas juntas como cosidas. Frente altiva ojos
azul claro casi blanco fija faz silencio dentro. Hop fuera donde de siempre sino sabido que no. Sólo
los ojos solos inacabados dados azul hoyos azul claro casi blancos sólo color fija faz. Todo sabido
todo blanco caras blancas luminosas bing susurro apenas casi jamás un segundo tiempo sideral de
me_ moria casi nunca. Cuerpo desnudo blanco fijo un metro hop fijo fuera blanco en blanco-invisible
corazón aliento sin son. Sólo los ojos dados azules azul claro casi blanco fija faz sólo colores solos
inacabados. Invisibles encuentros de caras sólo una luminosa blanca infinita sinó sabido que no. Nariz
oídos hoyos blancos boca hilo blanco como cosido invisible. Bing susurros apenas casi nunca un
segundo siempre los mismos todos sabidos. Dado rosa apenas cuerpo desnudo blanco fijo invisible
todo sabido fuera dentro. Bing quizás una naturaleza un segundo con imagen igual tiempo un poco
menos azul y blanco al viento. Techo blanco lumi
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noso un metro cuadrado nunca visto bing quizás por aquí una salida un segundo bing silencio.
Trazos solos inacabados dados negros confusos signos grises sin sentido gris claro casi blanco
siempre los mismos. Bing quizá no solo un segundo con imagen siempre la misma igual
tiempo un poco menos de memoria casi nunca bing silencio. Caídas rosas apenas uñas blancas
acabadas. Largos cabellos caídos blancos invisibles acabados. Invisibles cicatrices mismo
blanco que la carne herida rosa apenas antes. Bing imagen apenas casi nunca un segundo
tiempo sideral azul y blanco al viento. Frente altiva nariz oídos hoyos blancos boca hilo
blanco como cosido invisible acabado. Sólo los ojos dados azul fija faz azul claro casi bI_o
sólo color solos inacabadQS. Luz caloJ! caras blancas luminosas una sol11 luminosa blanca
inf_ta sino sabido que no. Bing una naturaleza apenas. casi nunca un segundo oon imagen
igual tiempo un poco menos azul y blanca al: viento. Trazos bocrasos gris claro ojos hoyos
azul claro casi blailco fija faz bing quizás un sentido apenas casi nunca bing silencio. Blanro
demuda un metro fijo hop fijo fuera sin son piernas juntas como cosidas talolles j\mtos ángulo
recto maoos.laxas abiertas¡ palma flieJ'a. Frente altiva: ojos hoyos azul! daro casi blanco fija
faz silencio dentro hop fuera doode tte. sieJn..
1_

T pre sinó sabido que no, Bing quizás no sólo un segundo con imagen igual tiempo un poco
menos ojo negro y blanco semicerrado largas pestañas suplicantes de memoria casi nunca. A lo lejos
tiempo relámpago todo blanco acabado todo antes hop relámpago muros blancos luminosos sin trazos
ojos color último hop blancos acabados. Hop fijo último fuera piernas juntas como cosidas talones
juntos ángulo recto manos laxas abiertas cara fuera frente altiva ojos blancos invisibles fija faz
acabados. Dado rosa casi un metro invisible desnudo blanco todo sabido fuera dentro acabado, Techo
blanco nunca visto bing antes apenas casi nunca un segundo suelo blanco nunca visto quizá por aquí.
Bing antes apenas quizás un sentido una naturaleza un segundo casi nunca azul y blanco al viento de
memoria nunca más. Caras blancas sin trazos una sola luminosa blanca infinita sinó sabido que no.
Luz calor todo sabido todo blanco corazón soplo sin son, Frente altiva ojos blancos fija faz viejo bing
último susurro quizá no sólo un segundo ojo deslucido negro y blanco semicerrado largas pestañas
suplicando bing silencio hop acabado,

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