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Institución Educativa San

pedro Claver
Hermanitas de los Pobres de
San Pedro Claver
OCTUBRE, MES DEL ROSARIO Y DE LAS
MISIONES

El mes de octubre está dedicado al santo rosario,


singular oración contemplativa con la que, guiados
por la Madre celestial del Señor, fijamos nuestra
mirada en el rostro del Redentor, para ser

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configurados con su misterio de alegría, de luz, de
dolor y de gloria.
En este mes de octubre, mes misionero y del rosario,
¡cuántos fieles y cuántas comunidades ofrecen el santo
rosario por los misioneros y por la evangelización! Así,
pues, octubre es el mes de la oración del rosario y el
compromiso en favor de las misiones. Cada año la
Virgen nos invitara a redescubrir la belleza de esta
oración, tan sencilla y tan profunda. El beato Juan
Pablo II fue gran apóstol del rosario: lo recordamos
arrodillado, con el rosario entre las manos, sumergido
en la contemplación de Cristo.
Octubre es también el mes misionero, y el domingo 22
celebraremos la Jornada mundial de las misiones. La
Iglesia es por su misma naturaleza misionera. “Como
el Padre me envió, también yo os envío” (Jn 20, 21),
dijo Jesús resucitado a los Apóstoles en el Cenáculo.
La misión de la Iglesia es la continuación de la de
Cristo: llevar a todos el amor de Dios, anunciándolo
con las palabras y con el testimonio concreto de la
caridad. En el Mensaje para la próxima Jornada
mundial de las misiones he querido presentar la
caridad precisamente como “alma de la misión”. San
Pablo, el apóstol de los gentiles, escribió: “El amor de
Cristo nos apremia” (2 Co 5, 14). Que todo cristiano
haga suyas estas palabras, con la gozosa
experiencia de ser misionero del Amor allí donde la
Providencia lo ha puesto, con humildad y valentía,
sirviendo al prójimo sin segundas intenciones y
sacando de la oración la fuerza de la caridad alegre
y activa (cf.Deus caritas est, 32-39).

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QUÉ ES EL ROSARIO

La palabra Rosario significa “Corona de Rosas”.


Nuestra Señora ha revelado a varias personas que
cada vez que dicen el Ave María le están dando a
Ella una hermosa rosa y que cada Rosario completo
le hace una corona de rosas. La rosa es la reina de
las flores, y así el Rosario es la rosa de todas las
devociones, y por ello la más importante de todas.
El Papa San Pío V en su ‘Bula’ de 1569 nos enseñó
que “El Rosario o salterio de la Santísima Virgen, es
un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos,
que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le
dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre
cada diez Avemarías y tratando de ir meditando
mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor”. El
rosario es la oración del cristiano que avanza en la
peregrinación de la fe, siguiendo a Jesús, precedido
por María.
La plegaria del Rosario es oración del hombre en
favor del hombre: es la oración de la solidaridad
humana, oración colegial de los redimidos, que refleja
el espíritu y las intenciones de la primera redimida,
María, Madre e imagen de la Iglesia: oración en
favor de todos los hombres del mundo y de la historia,
vivos o difuntos, llamados a formar con nosotros
Cuerpo de Cristo y a ser, con El, coherederos de la
gloria del Padre.
El santo Rosario es un «compendio de todo el
Evangelio”, en cuanto saca de él el enunciado de los
misterios y las fórmulas principales; se inspira en el
Evangelio para sugerir, partiendo del gozoso saludo
del Ángel y del religioso consentimiento de la Virgen,

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la actitud con que debe recitarlo el fiel; y continúa
proponiendo, en la sucesión armoniosa de las Ave
Marías, un misterio fundamental del Evangelio -la
Encarnación del Verbo- en el momento decisivo de la
Anunciación hecha a María. Oración evangélica por
tanto el Rosario, como hoy día, quizá más que en el
pasado, gustan definirlo los pastores y los estudiosos
(La Marialis cultus en el 44).
Y, este mismo tenor, la MC 45, enseña que “el Rosario
considera en armónica sucesión los principales
acontecimientos salvíficos que se han cumplido en
Cristo: desde la concepción virginal y los misterios de
la infancia hasta los momentos culminantes de la
Pascua -la pasión y la gloriosa resurrección- y a los
efectos de ella sobre la Iglesia naciente en el día de
Pentecostés y sobre la Virgen en el día en que,
terminando el exilio terreno, fue asunta en cuerpo y
alma a la patria celestial. Y se ha observado también
cómo la cuadruple división de los misterios del Rosario
no sólo se adapta estrictamente al orden cronológico
de los hechos, sino que sobre todo refleja el esquema
del primitivo anuncio de la fe y propone nuevamente
el misterio de Cristo…”.

ELEMENTOS DEL SANTO ROSARIO

San Pío V enseña que el rosario consta varios


elementos orgánicamente dispuestos:
1) la contemplación, en comunión con María, de una
serie de misterios de la salvación, sabiamente
distribuidos en tres ciclos que expresan el gozo de los
tiempos mesiánicos, el dolor salvífico de Cristo, la
gloria del Resucitado que inunda la Iglesia;

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contemplación que, por su naturaleza, lleva a la
reflexión práctica y a estimulante norma de vida;
2) la oración dominical o Padrenuestro, que por su
inmenso valor es fundamental en la plegaria cristiana
y la ennoblece en sus diversas expresiones;
3) la sucesión litánica del Avemaría, que está
compuesta por el saludo del Ángel a la Virgen (Cf.
Lc 1,28) y la alabanza obsequiosa del santa
Isabel (Cf. Lc 1,42), a la cual sigue la súplica eclesial
Santa María. La serie continuada de las Avemarías es
una característica peculiar del Rosario y su número,
en le forma típica y plenaria de ciento cincuenta,
presenta cierta analogía con el Salterio y es un dato
que se remonta a los orígenes mismos de este piadoso
ejercicio. Pero tal número, según una comprobada
costumbre, se distribuye —dividido en decenas para
cada misterio— en los tres ciclos de los que hablamos
antes, dando lugar a la conocida forma del Rosario
compuesto por cincuenta Avemarías, que se ha
convertido en la medida habitual de la práctica del
mismo y que ha sido así adoptado por la piedad
popular y aprobado por la Autoridad pontificia, que
lo enriqueció también con numerosas indulgencias;
4) la doxología Gloria al Padre que, en conformidad
con una orientación común de la piedad cristiana,
termina la oración con la glorificación de Dios, uno y
trino, “de quien, por quien y en quien subsiste todo”
(Cf. Rom 11,36).
LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO

El Rosario está compuesto por veinte ‘misterios’


(acontecimientos, momentos significativos) de la vida
de Jesús y de María, divididos en cuatro ‘rosarios’: el

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primer ‘rosario’ comprende los misterios gozosos
(lunes y sábado), el segundo los luminosos (jueves), el
tercero los dolorosos (martes y viernes) y el cuarto los
gloriosos (miércoles y domingo).

1) Los misterios gozosos


El primer ciclo, el de los ‘misterios gozosos’, se
caracteriza efectivamente por el gozo que produce
el acontecimiento de la encarnación. Esto es evidente
desde la anunciación, cuando el saludo de Gabriel a
la Virgen de Nazaret se une a la invitación a la
alegría mesiánica: ‘Alégrate, María’. A este anuncio
apunta toda la historia de la salvación, es más, en
cierto modo, la historia misma del mundo. En efecto, si
el designio del Padre es de recapitular en Cristo
todas las cosas (cf. Ef 1, 10), el don divino con el que
el Padre se acerca a María para hacerla Madre de
su Hijo alcanza a todo el universo. A su vez, toda la
humanidad está como implicada en el fiat con el que
Ella responde prontamente a la voluntad de Dios.
El regocijo se percibe en la escena del encuentro con
Isabel, dónde la voz misma de María y la presencia
de Cristo en su seno hacen ‘saltar de alegría’ a Juan
(cf. Lc 1, 44). Repleta de gozo es la escena de Belén,
donde el nacimiento del divino Niño, el Salvador del
mundo, es cantado por los ángeles y anunciado a los
pastores como ‘una gran alegría’ (Lc 2, 10).

2) Los misterios Luminosos (Juan Pablo II, 23 de octubre


de 1983).

Pasando de la infancia y de la vida de Nazaret a la


vida pública de Jesús, la contemplación nos lleva a los

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misterios que se llaman de manera especial “misterios
de luz”. En realidad, todo el misterio de Cristo es luz.
Él es “la luz del mundo” (Jn 8, 12). Pero esta dimensión
se manifiesta sobre todo en los años de la vida
pública, cuando anuncia el evangelio del Reino.
Deseando indicar a la comunidad cristiana cinco
momentos significativos ?misterios ‘luminosos’? de esta
fase de la vida de Cristo, se señalan: 1º.) Su Bautismo
en el Jordán; 2oa.) Su autorrevelación en las bodas
de Caná; 3º.) Su anuncio del Reino de Dios invitando
a la conversión; 4º.) Su Transfiguración; 5º.) Institución
de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio
pascual.
Cada uno de estos misterios revela el Reino ya
presente en la persona misma de Jesús. Misterio de
luz es ante todo el Bautismo en el Jordán. En él,
mientras Cristo, como inocente que se hace ‘pecado’
por nosotros (cf. 2 Co 5, 21), entra en el agua del río,
el cielo se abre y la voz del Padre lo proclama Hijo
predilecto (cf. Mt 3, 17 par.), y el Espíritu desciende
sobre Él para investirlo de la misión que le espera.
Misterio de luz es el comienzo de los signos en Caná
(cf. Jn 2, 1-12), cuando Cristo, transformando el agua
en vino, abre el corazón de los discípulos a la fe
gracias a la intervención de María, la primera
creyente. Misterio de luz es la predicación con la cual
Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a
la conversión (cf. Mc 1, 15), perdonando los pecados
de quien se acerca a Él con humilde fe (cf. Mc 2, 3-
13; Lc 7,47-48), iniciando así el ministerio de
misericordia que Él continuará ejerciendo hasta el fin
del mundo, especialmente a través del sacramento de
la Reconciliación confiado a la Iglesia. Misterio de luz

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por excelencia es la Transfiguración, que según la
tradición tuvo lugar en el Monte Tabor. La gloria de
la Divinidad resplandece en el rostro de Cristo,
mientras el Padre lo acredita ante los apóstoles
extasiados para que lo « escuchen » (cf. Lc 9, 35 par.)
y se dispongan a vivir con Él el momento doloroso de
la Pasión, a fin de llegar con Él a la alegría de la
Resurrección y a una vida transfigurada por el Espíritu
Santo. Misterio de luz es, por fin, la institución de la
Eucaristía, en la cual Cristo se hace alimento con su
Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del
vino, dando testimonio de su amor por la humanidad
« hasta el extremo » (Jn13, 1) y por cuya salvación
se ofrecerá en sacrificio.
2) Los misterios dolorosos (Juan Pablo II el 30 de
octubre de 1983)

En los misterios dolorosos contemplamos en Cristo


todos los dolores del hombre: en El, angustiado,
traicionado, abandonado, capturado aprisionado; en
El, injustamente procesado y sometido a la
flagelación; en El, mal entendido y escarnecido su
misión; en El, condenado con complicidad del poder
político; en El conducido públicamente al suplicio y
expuesto a la muerte más infamante: en El, Varón de
dolores profetizado por Isaías, queda resumido y
santificado todo dolor humano.
En el camino doloroso y en el Gólgota está la Madre,
la primera Mártir. Y nosotros, con el corazón de la
Madre, a la cual desde la cruz entregó en testamento
a cada uno de los discípulos y a cada uno de los
hombres, contemplamos conmovidos los
padecimientos de Cristo, aprendiendo de El la

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obediencia hasta la muerte, y muerte de cruz;
aprendiendo de Ella a acoger a cada hombre como
hermano, para estar con Ella junto a las innumerables
cruces en las que el Señor de la gloria todavía está
injustamente enclavado, no en su Cuerpo glorioso, sino
en los miembros dolientes de su Cuerpo místico.
3) Las esperanzas del hombre (6 de noviembre de
1983).

En los misterios gloriosos del Santo Rosario reviven las


esperanzas del cristiano: las esperanzas de la vida
eterna que comprometen la omnipotencia de Dios y
las expectativas del tiempo presente que obligan a
los hombres a colaborar con Dios.
En Cristo resucitado resurge el mundo entero y se
inauguran los cielos nuevos y la tierra nueva que
llegarán a cumplimiento a su vuelta gloriosa, cuando
“la muerte no existirá más, ni habrá duelo, ni gritos, ni
trabajo, porque todo esto es ya pasado” (Ap 21, 4).
En la gloria de la Virgen elevada al cielo,
contemplamos entre otras cosas la sublimación real de
los vínculos de la sangre y los afectos familiares, pues
Cristo glorificó a María no sólo por ser inmaculada y
arca de la presencia divina, sino también por honrar
a su Madre como Hijo.
Así es que, en los misterios del Santo Rosario
contemplamos y revivimos los gozos, dolores y gloria
de Cristo y su Madre Santa, que pasan a ser gozos,
dolores y esperanzas del hombre.

VALOR Y EFICACIA DEL SANTO ROSARIO

DiaMar
Sabemos de la poderosa eficacia del rezo del Santo
rosario “para obtener la ayuda maternal de la
Virgen, porque, si bien puede conseguirse con
diversas maneras de orar, sin embargo, estimamos
que el santo Rosario es el medio más conveniente y
eficaz, según lo recomienda su origen, más celestial
que humano, y su misma naturaleza. ¿Qué plegaria,
en efecto, más idónea y más bella que la oración
dominical y la salutación angélica, que son como las
flores con que se compone esta mística corona? A la
oración vocal va también unida la meditación de los
sagrados misterios, y así se logra otra grandísima
ventaja, a saber, que todos, aun los más sencillos y los
menos instruidos, encuentran en ella una manera fácil
y rápida para alimentar y defender su propia fe. Y
en verdad que con la frecuente meditación de los
misterios el espíritu, poco a poco y sin dificultad,
absorbe y se asimila la virtud en ellos encerrada, se
anima de modo admirable a esperar los bienes
inmortales y se siente inclinado, fuerte y suavemente,
a seguir las huellas de Cristo mismo y de su Madre.
Aun la misma oración tantas veces repetida con
idénticas fórmulas, lejos de resultar estéril y enojosa,
posee (como lo demuestra la experiencia) una
admirable virtud para infundir confianza al que reza
y para hacer como una especie de dulce violencia al
maternal corazón de María” (Pío XII
Ingruentium Malorum, Carta encíclica sobre el
Rosario en la Familia 15 de septiembre de 1951).

INVITACIÓN

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En este mes de octubre, dedicado al santo rosario y
a las misiones, recémoslo con fe, devoción y amor, ya
sea en familia, o el templo más próximo, o
personalmente, y al final del mes de forma pública,
participando los 12 templos de la parroquia de
Nuestra Señora de la Soledad. Pidamos por las
necesidades de la Iglesia, por quienes dedican su
vida a las misiones, por la conversión del mundo, por
la justicia y la paz en nuestra Patria… Hagamos que
el Rosario sea “dulce cadena que nos una a Dios” por
medio de María.
Que el Rosario, pues, nos sumerja en los misterios de
Cristo, y proponga en el rostro de la Madre a cada
uno de los fieles y a toda la Iglesia el modelo perfecto
de cómo se acoge, se guarda y se vive cada palabra
y acontecimiento de Dios, en el camino todavía en
marcha de la salvación del mundo.

Las MisionesLa Iglesia vive el mes de octubre


dedicado mundialmente a despertar el Espíritu
Misionero en los fieles, con gestos de solidaridad
hacia los 200,000 misioneros que entregan sus vidas
por el anuncio del Evangelio en el mundo.Durante el
Mes de las Misiones se intensifica la animación
misionera, uniéndonos todos en oración, en sacrificio
y en aporte económico a favor de las misiones.El
tercer domingo de octubre se celebra la Jornada
Mundial de las Misiones "Domund" en todas las
Iglesias, como fiesta de la catolicidad y de
solidaridad universal.

Mes Misionero

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En el mes de las Misiones la oración y cooperación
material responden al estado de necesidad que
sufren tantas personas y poblaciones de la tierra.Los
sacerdotes, religiosos y laicos que sirven sobre todo
a los más pobres en distintas partes del mundo
necesitan de medios para dar a conocer a Jesús no
solo con la palabra, sino con el compromiso concreto
en la promoción humana que acompaña cada
misión.Las colectas provenientes de todo el mundo se
suman a un Fondo Universal de Solidaridad, cuya
finalidad es la ayuda económica a las misiones en
sus esfuerzos de evangelización y de desarrollo
social y educativo.

¿Por qué octubre es el mes de las Misiones?

El mes de Octubre, la Iglesia Católica celebra el


Mes de las Misiones, ya que en este mes se
descubrió el continente Americano, abriendo así una
nueva página en la historia de la Evangelización.
Este debe ser considerado en todos los países como
el mes de la misión universal.

El Rosario Misionero

El Rosario Misionero es una forma de oración en la


cual, por intercesión de María, se pide al Padre por
las intenciones y necesidades de todo el mundo. Es
una oración mariana universal y misionera. En cada
uno de los misterios, representados por un color, se
pone como intención a uno de los cinco continentes.
De esta manera, al terminar de rezarlo, se habrá

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abrazado con la oración a los hombres y mujeres de
todo el mundo.

Origen del rosario Misionero

El Rosario Misionero fue ideado por Monseñor Fulton


Sheen, arzobispo norteamericano, a mediados del
siglo XX.Su Santidad el Papa Juan XXIII rezaba el
Rosario Misionero todos los días por el mundo
entero, dedicando una decena a cada continente:
"Como papa debo orar por la humanidad entera y
lo hago al rezar el Santo Rosario Misionero: la
primera decena por África, la segunda por América,
la tercera por Europa, la cuarta por Oceanía y la
quinta por Asia".

África

África es un continente que vive castigado por la


violencia.
Otro problema que enfrenta el continente africano
es el racismo que provoca enfrentamiento entre
negros y blancos. En muchas partes de África los
negros son tratados como esclavos aun cuando se
piensa que ya se ha abolido la esclavitud. De los 47
países menos desarrollados del mundo, 31 son
africanos. No obstante que en África hay mucha
influencia es un pueblo lleno de esperanza y fervor
católico además que de este continente han salido 3
Papas.

América

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En los pueblos de América se encuentran
profundamente radicadas la pobreza, la
marginación y la dependencia. En América Latina los
pobres son el 45% de la población total. Las
minorías indígenas sobrevivientes de la colonización,
se encuentran marginados y deben defenderse para
buscar su supervivencia como pueblo. Otras
realidades que azotan al continente americano son
el narcotráfico, la destrucción ecológica, el
terrorismo y la corrupción, que hoy involucra a
gobernantes de muchos países.

Europa

La mayoría de los países desarrollados están en


Europa, por esto podemos decir que es uno de los
continentes en el que menos pobreza hay. En las
últimas décadas, han aparecido un notable número
de nuevos Estados independientes en el este
de Europa, lo cual ha creado zonas de gran
inestabilidad. La gran afluencia de trabajadores
extranjeros, unida a un alto nivel de desempleo, está
generando incluso racismo en algunos países como
Alemania, Francia, Austria y Suecia.

Oceanía

Oceanía es el continente menos poblado, tiene 3


habitantes por km2.Como su mismo nombre lo indica,
se trata más de mar que de tierra son millones de
islas esparcidas en el océano Pacífico. Lo que más
impresiona de Oceanía es su mosaico de razas,
culturas y religiones. Desde hace siglos, está
poblada por una gran cantidad de tribus de nativos

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con culturas, dialectos y religiones autóctonas
diferentes. Los católicos es solo el 27% de la
población, la mayoría de la población es
protestante, hindúes, budistas y musulmanes.
Actualmente la Iglesia mantiene en el continente:
167 Hospitales, 190 Dispensarios, 1 Leprosería, 362
Hogares para ancianos y minusválidos, 60
Orfanatos y 92 Jardines de Infancia

Asia

Asia es el continente más poblado del mundo.

El 80% de su población vive bajo el límite de la


pobreza. Muchísimas personas mueren día a día de
hambre, y son explotadas por una minoría pudiente.
Un problema que caracteriza a este continente es la
discriminación de la mujer. La Iglesia Católica de
Asia es la más pequeña del mundo, con tan sólo el
2.9% de la población; esto se debe a que en este
continente han nacido el Cristianismo, el Judaísmo, el
Islam, el Hinduismo y las demás religiones orientales.
En la mayor parte de Asia, los católicos son
perseguidos viéndose obligados vivir su fe en la
clandestinidad.

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