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ACTO TERCERO (ESCENA SEGUNDA)

(Entra HERMIA.)

HERMIA: ¡Lisandro! Mis ojos no pudieron encontrarte pero mi oído


me hizo seguir tu voz. ¿Por qué me dejaste asi?

LISANDRO: ¿Por qué habria de quedarme si un nuevo amor me


llama?

HERMIA: ¿Qué amor podría apartarte de mi lado?

LISANDRO: Mi verdadero: la hermosa Elena, que brilla mas que el


resplandor de todas las estrellas juntas. ¿Por qué me buscas? ¿No
es suficiente que te haya dejado para que entiendas que no te
quiero ver?

HERMIA: Estas hablando sin pensar. Te dije que no tomaras de


mas.

ELENA: ¡Ella también forma parte en la conspiración! Ahora veo


que se unieron los 3 para burlarse de mi. Hermia, amiga ingrata, ¿Y
rompes nuestro lazo de amistad para insultar a tu pobre amiga?

HERMIA: ¿Qué es todo esto? Yo no te insulto, pero parece que vos


me insultas a mí.

ELENA: ¿No hiciste que Demetrio, que hasta hace un momento me


rechazaba, me llame diosa, divina, preciosa? ¿Y por qué Lisandro
rechaza tu amor y me ofrece su afecto si no es porque le pediste.

HERMIA: No entiendo lo que querés decir.

ELENA: Si segui fingiendo tristes miradas y háganse señas cuando


les doy la espalda. Si tuvieran un poco de humanidad, no jugarian
conmigo. Pero bueno, yo sola tengo la culpa, y lo solucionaré con la
ausencia o con la muerte.

LISANDRO: Espera Elena, escucha lo que tengo para decir. ¡Mi


amor, mi vida, mi encantadora Elena!
ELENA: ¡Es increible!

HERMIA: Lisandro no te burles así.

DEMETRIO: Si tus palabras no lo consiguen yo sabré obligarlo.

LISANDRO: Tus amenazas son tan inútiles como lo que ella pueda
decirme… Elena, yo te amo, te lo juro por mi vida, la misma que
estoy dispuesto a perder por vos.

DEMETRIO: Y yo sostengo que te amo más de lo que él pudiera


amarte.

LISANDRO: Si eso sostenes, seguime y vamos a probarlo.

DEMETRIO: Dale, vení.

HERMIA: ¿Qué quiere decir eso, Lisandro?

LISANDRO: ¡Fuera! ¡africana!

DEMETRIO: No, no señor. Habla como si la acción fuera a seguir a


la palabra, pero no se mueve. Sos un cobarde.

LISANDRO: ¡Dejame, gata pegajosa o te samarreo como a una


serpiente!

HERMIA: ¿Por qué te volviste tan agresivo? ¿Qué cambio es éste,


amor mío?

LISANDRO: ¿Tu amor? Fuera veneno insoportable, droga odiosa


¡Andate!

HERMIA: ¿Te estás burlando?

ELENA: Sí, y vos también.

LISANDRO: Demetrio, cumpliré mi promesa.

DEMETRIO: Quisiera tener la seguridad de eso, porque no confío


en tu palabra.
LISANDRO: ¡Qué! ¿Tendría que darle golpes, lastimarla,
maltratarla? Por más que la odio, no quiero hacerle daño.

HERMIA: ¿Podrías hacerme un daño mayor que odiarme? ¿Y por


qué? ¿Qué pasó, amor mío? ¿No sos vos Lisandro? En tan solo
una noche, me amaste y me dejaste. ¿Es de verdad?

LISANDRO: ¡Si no quiero verte mas! No tengas esperanza, no es


chiste, te odio y amo a Elena.

HERMIA: ¡Y vos, impostora, ladrona de amor! ¿Viniste de noche


para robarme el corazón de Lisandro?

ELENA: ¿Querés verme enojada? ¡Fuera hipócrita! ¡Estás haciendo


una comedia, muñeca!

HERMIA: ¿Por qué muñeca? ¡Ah! Ya comprendo. Comparaste


nuestras estaturas. ¿Pensas que conseguiste su afecto porque yo
soy mas pequeña? ¿Te parezco pequeña, asta de bandera? ¡Habla!
¿Muy baja soy? ¡No lo soy tanto como para que no puedan mis
uñas llegar hasta tus ojos!

ELENA: Por favor no dejen que me lastime. Yo no soy mala. Tal vez
crean que porque es menor de estatura puedo luchar con ella, pero
no es así

HERMIA: ¡La estatura! ¡Otra vez la estatura!

ELENA: Buena Hermia, no seas mala conmigo. Yo siempre te quise


y guardé siempre tus secretos. Jamás te hice daño, en lo único que
fallé fue en decirle a Demetrio que te escapabas con Lisandro. El
los siguió, yo lo seguí por amor y me rechazó, me amenazó con
pegarme, echarme por el suelo y hasta matarme. Ahora me voy a ir
y no te voy a seguir más. Ya ven qué sencilla y afectuosa soy.

HERMIA: Andate entonces. ¿Quién te detiene?

ELENA: Un amor que nunca voy a poder olvidar.

HERMIA: ¡Cómo! ¿Con Lisandro?

ELENA: Con Demetrio.


LISANDRO: No tengas miedo Elena. Ella no te hara nada.

DEMETRIO: No, no lo hará.

ELENA: Cuando se enoja es maligna y astuta. Cuando iba a la


escuela era una víbora, y aunque es pequeña es peligrosa.

HERMIA: ¿Otra vez pequeña? ¿Siempre baja y pequeña? ¿Por qué


permitís trate así? Dejame sola con ella.

LISANDRO: ¡Andate de una vez enana, gnomo de jardín!

DEMETRIO: Te preocupas mucho por una mujer que no acepta tus


servicios. No te ocupes de ella, no hables de Elena, no la defiendas,
te va a salir caro.

LISANDRO: Ahora Hermia no me detiene mas. Seguime, si te


animas, y probemos quien de los dos se merece mas a Elena.

DEMETRIO: ¿Seguirte? No, voy a tu lado.

(Salen LISANDRO y DEMETRIO.)

HERMIA: Sos vos, la culpable de todo esto. No, no te vayas.

ELENA: No confío en vos. Ni me voy a quedar un segundo mas al


lado tuyo. Tus manos, cuando se trata de llegar a los golpes, son
más rápidas que las mías, pero cuando se trata de huir, mis piernas
son más rapidas que las tuyas.

(Sale ELENA)

HERMIA: Estoy asombrada y no sé qué decir.

(Sale HERMIA)