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Paz mundial.

Desde el inicio de los tiempos este ha sido un mundo en el que ha habido conflictos,
disputas y guerras. Es por eso que la decadencia a la que actualmente hemos llegado
es demasiado alta.

No se debe de olvidar que muchas de las conquistas civiles que consideramos


beneficiosas para la civilización han llegado a través de la violencia como el Imperio
Romano o la Revolución Francesa. La violencia frente a otra violencia ha sido el
medio por el cual el mundo ha conocido la paz.

Lastimosamente las personas tienen un concepto errado de la paz, ya que la definen


como la escases de guerras pero también se debe considerar que la paz no se limita
solo a los conflictos armados sino también a una paz interior con el prójimo.

La paz la hemos considerado como el status quo entre dos potencias o grupos, pero
también asimilamos la palabra paz como sinónimo de libertad, entonces debemos
hacer la pregunta: ¿la paz proporciona la libertad? La respuesta a esto es no. A pesar
de todo, la paz simboliza el paso previo hacia la libertad de los hombres, aunque por
desgracia, no tiene por qué llegar.

Por tanto, las personas hemos alcanzado tal grado de desarrollo y somos lo que
somos hoy en día gracias a la intervención de la violencia, pero ¿existe otro modo?
¿Podría el hombre alcanzar las mismas metas mediante la no violencia? Por suerte
esto fue posible, y lo podemos comprobar a través de la teoría y práctica de Gandhi,
que nos ha demostrado la fuerza de la no violencia, la fuerza de un pueblo para
presionar a sus gobernantes con las armas del ayuno y la huelga. Aunque estas
medidas se las puede tomar como violencia, enfrentamiento o guerra, como ya se ha
mencionado anteriormente las conquistas beneficiosas para el pueblo han llegado
mediante la violencia.

Recordando una de las frases más memorables de Gandhi: “No hay camino para la
paz, la paz es el camino”, de alguna forma Gandhi logró comprender que la única
forma de vivir en armonía humana es por medio de la paz y que ésta, al igual que el
éxito no es un lugar al que se llega, sino un estilo de vida que se mantiene solo con el
amor por uno mismo y por el prójimo, lo que traerá el respeto por todos.

La guerra, en diversas ocasiones, no se ha convertido en el camino inevitable, aunque


sí debemos de reconocer que ha sido sustituido por el monopolio de la fuerza. En el
sentido que un Estado débil no podrá enfrentarse a un Estado superior a él, ya que
sería fácilmente derrotado. En el caso de dos Estados equivalentemente poderosos,
recordando la Guerra Fría, su enfrentamiento podría provocar una catástrofe a nivel
mundial. Por tanto, la guerra se convierte en un camino bloqueado. El primer caso es
el que se está produciendo en nuestros días, superpotencias mandan sus ejércitos
para controlar los recursos de determinados países y, sobre todo, económicamente no
pueden hacerles frente.