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LOS MILLENNIALS POR SIMÓN SINEK

La satisfacción en el trabajo es una de las metas que muchos empleados se marcan y que
intentan alcanzar a lo largo de su recorrido profesional e incluso de su vida, sin embargo, son
muy pocos los que lo consiguen.

Para pararnos a reflexionar sobre la satisfacción laboral, concretamente en la de los millennials,


la generación que en breve ocupará la mayor parte de los puestos de trabajo. Los millennials han
nacido después de 1984. se dice de ellos que son difíciles de manejar, narcisistas, egoístas,
perezosos… pero en realidad lo que buscan es reclamar sus derechos. Fundamentalmente, lo
que buscan, es generar impacto. ¿Y esto qué significa? Que quieren trabajar en un lugar, en una
empresa, que les permita tener un propósito.

Sin embargo, al poco tiempo de entrar a trabajar en esa empresa “top” en la que se les ofrece
comida gratis y en la que tienen la posibilidad de trabajar sentados en unos bonitos puffs, se dan
dé cuenta de que continúan sin ser felices. ¿Por qué?

Para entender mejor cuál es la situación de esta generación, hay que tener en cuenta estas 3
piezas o características: la crianza, la tecnología, la impaciencia

 LA CRIANZA: el primero de los factores es, según Simón Sinek, uno de los que más
influyen en el comportamiento de los millennials. el hecho de que los jóvenes hayan sido
criados bajo esa “sobreprotección” por parte de sus padres, bajo ese afán por hacerles
sentir especiales y únicos en todo momento, provoca en realidad el efecto contrario: que
su autoestima empeore cuando se percatan de que no todo es tan fácil y de que todo se
trabaja día a día, la tecnología es el segundo de los factores que más afecta, no solo a
los millennials, sino también a las generaciones precedentes.
 EL USO DE LA TECNOLOGÍA: puede ser maravilloso y muy beneficioso para los
ciudadanos, pero también puede generar dependencia y ser una adicción. a la larga
provoca que no seamos capaces de tener relaciones profundas ni que no seamos
capaces de lidiar con el estrés y, según Simón Sinek, cuando tenemos un momento de
estrés, acudimos a nuestra “droga”: móviles, RRSS, etc., que nos producen alivio, pero
solo de manera temporal.
 LA IMPACIENCIA: los jóvenes están acostumbrados a obtener recompensa
instantánea, pero en realidad, en las mejores cosas de la vida, nunca es posible hacerlo
así. la satisfacción laboral y las buenas relaciones son resultado de mucho trabajo y
requieren de mucho tiempo Simón Sinek hace hincapié en que el viaje es largo, arduo y
difícil, y que si no buscas la ayuda y no aprendes las habilidades necesarias no serás
capaz de conseguirlo. Señala que, si no lo haces así, en el mejor de los casos no
encontrarás alegría ni realización profunda entre trabajo y vida.
ZYGMUNT BAUMAN Y LAS REDES SOCIALES

ZYGMUNT BAUMAN, sociólogo polaco de origen judío fallecido en Leeds el año 2017, es
conocido como el intelectual que puso en circulación en 1999 la idea de la modernidad líquida,
forma de organización social en la que todo es pasajero, inaprehensible, en continua y constante
transformación.

Zygmunt Bauman era un pensador, una rara avis, un intelectual de los que ya no quedan, pero
en el tiempo en que vivimos sus ideas resuenan con fuerza en un mundo dominado por lo que
llamaba el "precariado", una forma de referirse a la forma de vida a que son sometidos millones
de seres humanos en la época de la globalización. En efecto, en lo que él denominaba
"vulnerabilidad mutuamente asegurada" se encierra uno de los grandes males de este tiempo: la
indiferencia ante el sufrimiento de los demás.

Una de sus últimas reflexiones la dirigió a las redes sociales, de las que afirmó, sin tapujos de
propios y extraños, que eran, a pesar de su prestigio y uso masivo, una trampa. Una trampa
porque, en opinión de este desafiante pensador, mucha gente utiliza las redes sociales no para
unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en su zona de confort,
donde el único sonido que se oye es el eco de su voz y de personas que como ella ven las cosas
y el mundo en general de la misma forma, donde lo único que se percibe es el reflejo de su cara
y el rostro de quienes están con ella alineados ideológicamente. Las redes sociales son muy
útiles, señala Bauman, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa.

Sobre las redes sociales, Bauman es categórico: la red emergió con la promesa de crear un
hábitat ideal, político y democrático y, sin embargo, nos ha conducido, dice, a la crisis de la
democracia y al agravamiento de las divisiones y los conflictos políticos e ideológicos, a un
mundo de ciberacoso y difamación. Un mundo de esclavitud en el que estamos siete días a la
semana veinticuatro horas al día conectados a la red, sin tiempo para pensar y reflexionar.
Pareciera que quien no esté enganchado a las nuevas tecnologías es un paria.

Al final, como dice Bauman, el acceso a la red ha resultado no ser una búsqueda de una mayor
iluminación, de mayores espacios de conocimiento y de mayores posibilidades de estilos de vida.
Más bien, ha sido, y es, un refugio, una zona de confort desde la que se evita el pluralismo, el
contraste de puntos de vista y, sobre todo, el poder salir derrotado en los debates de actualidad.
Con el simple recurso de poder eliminar todo lo que no se desee que aparezca o de bloquear el
acceso a los invitados no deseados, la red propicia un espléndido aislamiento pura y
sencillamente irrealizable e inconcebible en el mundo offline. La red facilita la exclusión.