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FUNDAMENTACIÓN

“El compartir la alegría, ya sea física, emocional, psíquica o intelectual, constituye


un puente entre los partícipes, que puede ser la base para comprender mucho de
lo que no se comparte entre ellos, y disminuye la amenaza de sus diferencias",
Audre Lord

El siguiente informe titulado “YARIGUARENDA: COMUNIDAD GUARANÍ” fue


realizado en la Comunidad Guaraní YARIGUARENDA, ubicada en el
Departamento San Martín, a 13 kilómetros de la Ciudad de Tartagal, Provincia de
Salta en el marco de investigación para el proyecto “Entrelazando raíces y
revalorizando culturas” a cargo de 3ero y 4to año de la carrera de Profesorado
de Educacion Primaria con Orientacion en EIB del I.E.S N° 6029 guiados por la
docente de Práctica 3 y Expresión Corporal Prof. Noemi Zambrano. El mismo esta
dirigido a todos aquellos que deseen ampliar sus conocimientos sobre la
existencia de esta comunidad, sus costumbres, sus rituales, mitos y leyendas para
asi comprender y valorar de donde venimos, respetar nuestros ancestros y sobre
todo hacer uso y dar sentido a la palabra interculturalidad.

El informe es el resultado de un trabajo de investigación realizado por los


grupos y sus referentes N° 10 y N° 12 pertenecientes a 3er año quienes mediante
entrevistas a personajes idóneos sobre el tema, trabajo de campo en la zona,
registro de fotografías, etc logramos acumular una cantidad de información que
plasmamos en estas hojas y lo consideramos un enriquecedor aporte a nuestros
previos saberes.

Desde el comienzo de este informe contamos con la colaboración de Aida


Valdez, actual cacique de la comunidad, quien nos abrió las puertas de su casa,
nos brindó su tiempo y sobretodo su calidez, paciencia, relatos y vivencias que
aun nos tienen sorprendidas.

Queremos dar a conocer en estas paginas la historia de Yariguarenda como


también dejar plasmado un relato acerca de sus fiestas y espiritualidad, de sus
saberes y lazos con el monte, el agua y la naturaleza, de su modo de vivir. Es por
ello que esperamos que este escrito sea una semilla y que a través de ella
quienes lo lean puedan llegar a abrazar su historia.
UBICACIÓN E HISTÓRIA DE LA CÓMUNIDAD YARIGUARENDA

El guaraní como grupo étnico es parte de la etnia Tupí-Guaraní, que en los


siglos XV y XVI se extendió por América del Sur desde el amazonas, los motivos
de las migraciones combinan aspectos religiosos (la búsqueda de la Tierra sin
Mal) con reiteradas crisis de productividad para la subsistencia y procesos
históricos derivados de conflictos interétnicos. Dentro de estas oleadas migratorias
un grupo atravesó el norte del Gran Chaco hasta las fronteras andinas,
encontrándose en este sitio con fracciones incas, estos los llamaron
despectivamente “chiriguanos”. Actualmente, estos grupos se denominan “Ava-
Guaraní” y hablan una lengua homónima, siendo una de las ocho variantes de la
familia Tupí-Guaraní. Ante el dominio de los españoles y la evangelización de los
misioneros franciscanos, los guaraníes resistieron y no fue sino hasta el siglo
XVIII, ante los desmanes promovidos por la administración civil, que se
relacionaron con los franciscanos refugiándose en sus misiones. Esto se puede
observar a partir de las evidencias de los franciscanos, en 1790 una misión
evangelizadora Zenta, cerca de Orán, indica la existencia de asentamientos
guaraníes y wichí sobre el río Bermejo.

La mayoría de las comunidades guaraníes que existen en la actualidad en


territorio argentino devienen de las misiones franciscanas. Esto demuestra la
presencia de comunidades indígenas en el territorio argentino antes de su
establecimiento como Estado nacional. “En 1940 Metraux localiza al grupo étnico
Chiriguano en los umbrales a la región del Chaco, entre los cerros subandinos y el
propio Chaco...” En la época republicana se intensificó la presencia de grupos
Ava-Guaraní en territorio argentino debido a las posibilidades de trabajo en
obrajes e ingenios azucareros de Salta y Jujuy, sobre todo desde el siglo XX
debido a la secularización de las misiones franciscanas por parte del gobierno
boliviano y por la guerra del Chaco en 1932-1935. Estas comunidades
desplazadas se establecieron en las orillas de las ciudades y pequeños espacios
rurales. Ahora bien, nuestro trabajo de campo fue situado en una zona de
transición, conocida como el“umbral del Chaco”, sobre la ruta provincial 34. Es en
esta zona donde se encuentra ubicada la comunidad guaraní Yariguarenda, que
significa “lugar de sapos”, a 13 km al norte de la ciudad de Tartagal, en el
Departamento San Martín, en la Provincia de Salta, limitando al norte con la
Quebrada de Yariguarenda y al sur con la Quebrada del Cementerio o Zanja
Honda. Esta comunidad forma parte del gran territorio ancestral guaraní situado
entre Tartagal y Pocitos.

Las comunidades Guaraníes están organizadas en familias o grupos de


familias. En la comunidad Yariguarenda cohabitan familias guaraníes y criollas,
con las cuales tienen algunos conflictos. Cada familia tiene su porción de tierra
donde tienen sus casillas construidas algunas en madera, otras con adobes y
otras con ladrillos; además tienen otra porción de tierra en donde cultivan o tienen
sus animales. Algunos lugares destacados en la comunidad son el chorro y la
pileta.

ÓRGANIZACIÓN PÓLITICA

La máxima autoridad comunitaria en Yariguarenda es Aida Valdez con el


cargo de Mburumbicha, condición a la que accedió hereditariamente, luego de que
su hermano renunciara a investir la condición de su padre. Entre sus funciones al
interior de la comunidad, se destaca la asignación y distribución del territorio
comunitario a quien lo precise y, la resolución de situaciones problemáticas
comunitarias. Fuera de la comunidad, es la representante ante autoridades
estatales y privadas, como así también ante los encuentros intercomunitarios que
tienen lugar en distintos puntos del NOA. Aida nos contaba que su padre, Modesto
Valdez, llegó al territorio donde ya habitaban familias guaraníes, huyendo de la
guerra del Chaco y se encontró con la que sería su madre, Marta Godoy. Se
establecieron allí, formando su familia y tuvieron ocho hijos: Modesto, Ángel,
Américo, Lucrecia, Marta, Dina, Irene y Aida. Por su parte, la familia de Aída está
formada por ella y su compañero Antonio con quien tuvo siete hijos: Lucas,
Rodrigo, Fernando, Marisa, Rebeca, Diego y Celina, además tienen un nieto,
Tomás, quien vive con ellos y los tres últimos nombrados.
ASPECTÓS ECÓNÓMICÓS PRÓDUCTIVÓS

Algunos de los aspectos económicos a nivel general en la comunidad son la


agricultura, la venta de productos (verduras, frutas, comida), el trabajo en
“changas”, el turismo comunitario y la ayuda de planes sociales. A lo largo del
recorrido que hicimos por la comunidad pudimos observar cercos con diferentes
cultivos, también kioscos, puestos de venta de comida y en menor medida
animales de corral. A su vez, algunas personas nos comentaron sobre los planes
nacionales (tarjetas sociales), los trabajos que se hacen de vez en cuando y sobre
el proyecto de turismo comunitario que se está desarrollando en la comunidad.

Luego de las entrevistas con Aida y de hacer el recorrido por el “cerco” se


puede constatar el cultivo de maíz, yuca o mandioca, papaya, poroto, zapallos,
esponja vegetal, banana, entre otras cosas. Esta actividad productiva está
asociada a la subsistencia a través de la venta de los productos, como así también
del consumo dentro del grupo familiar y comunitario. Aida nos contaba que en un
momento el INTA los ayudaba con las semillas pero que ya no, de todas maneras,
nos decía, que ellos desde siempre guardaron semillas y que antes se hacía el
“cambalache” de semillas, un intercambio donde asisten personas de diferentes
comunidades.

ASPECTÓS SÓCIÓ-RELIGIÓSÓS:

Entre la intervención evangélica sobre adicciones y el comercio religioso del


Santuario “Virgen de la Peña”. En la actualidad, cientos de personas pasan
semanalmente por el territorio de la comunidad Yariguarenda para llegar a la
Iglesia “Virgen de la Peña”, a la que se accede por un camino asfaltado de 3 km
desde R. N 34. Aida nos comentó sobre algunos conflictos con el párroco de esa
institución, principalmente, “él no nos reconoce como comunidad, para él, acá
somos todos vecinos, como si esto fuera un barrio. Y en los medios como paraje
Yariguarenda, como un puesto perdido en el monte, pero no. Esto es una
comunidad, es la Comunidad Guaraní Yariguarenda. No “Virgen de la
Peña“Además, agrega que este cura fue denunciado por discriminación ante el
INAI y la Orden Franciscana nacional “lo calmó”.

Una de las primeras inquietudes que Aida nos compartió fue el problema con
las adicciones por parte de los jóvenes. Antes esta problemática no se encontraba
en el interior de la comunidad, sino en los alrededores. Pero como no se puede
dejar de lado que la comunidad está ubicada en una zona cercana a la frontera, no
puede escapar a problemáticas que atacan de lleno a la ciudad de Tartagal. Aida
nos dijo claramente que desde la llegada de un criollo oriundo de Colonia de Santa
Rosa, la “droga” ha estado a disposición de los jóvenes, y que según lo que ella
observa, ese sería el foco desde donde se abastecen los chicos. Frente a esta
problemática, Rodrigo, hijo de Aida, nos comentó que en la colonia de vacaciones
realizaron charlas preventivas. Por otro lado, Aida fue a pedir ayuda al cura de
virgen de la peña, pero este se negó dos veces a atenderla. Es por eso que nos
explicó que acudió a la iglesia evangelista a pedir ayuda a un pastor de una
comunidad vecina, y que gracias a ellos está intentando sacar a los jóvenes de
esta problemática.

Mitos, Leyendas y rituales

Arete Guasu

Durante los meses de febrero o marzo, en las comunidades guaraníes se


celebra el arete, también conocido como pim pim o carnaval. Esta es la
celebración más importante de la vida social y religiosa de estos pueblos. La
palabra arete significa “tiempo verdadero” lo cual indica que, dentro del ciclo anual,
hay un tiempo diferente, sagrado, vinculado con un conjunto de creencias y
prácticas rituales que involucran a la comunidad. En el pasado el arete no
coincidía con el carnaval cristiano, sino con el tiempo en que se abrían las flores
amarillas del taperigua. Se señalaba así el comienzo de la fiesta como así también
el inicio de la maduración del maíz para la cosecha. El arete finalizaba cuando esa
flor se marchitaba; entonces debían retomarse las actividades agrícolas y la vida
cotidiana.

Los preparativos para el arete comienzan cuando el arete iya, el organizador


del arete, reúne a los músicos y a los encargados de iniciar el arete en el oka de
su casa. El arete iya suele ser un hombre mayor que también es músico. Los
preparativos para el arete involucran el trabajo de hombres y mujeres en
diferentes tareas. Los hombres confeccionan las máscaras que utilizarán durante
la fiesta, y para tal fin se retiran al monte donde buscan la madera del palo
borracho y, en secreto, tallan las máscaras denominadas aña-hanti y aña-ndechi,
aña rai. La palabra aña que compone los nombres de todas las máscaras significa
“alma de muerto”. Por su parte, las mujeres se reúnen para elaborar grandes
cantidades de kägui, chicha de maíz y otras comidas para recibir a los invitados.
La elaboración de la chicha implica el trabajo entre varias mujeres que suelen ser
parientes, vecinas u amigas. La duración de la fiesta varía en cada comunidad y
oscila entre un fin de semana y varias semanas. Durante este período un grupo de
músicos recorre la comunidad con su músical. Sus instrumentos son el mïmbi
(flauta larga), el pinguyu (flauta corta), el angua guasu, (tambor grande) y angua
rai (tambor pequeño). Las familias los invitan a pasar a los patios de sus casas, y
les convidan chicha a todos los que vienen a bailar o simplemente a mirar. Cuando
la chicha se termina, todos los participantes se trasladan a otro patio, donde la
fiesta continúa.

En la danza, la gente se reúne en parejas o grupos de tres o cuatro y de este


modo, tomados de los hombros, bailan en ronda. Cada tanto, un sonido más
agudo de las flautas indica que el giro de la ronda debe cambiarse. Cuando el
tiempo del arete va llegando a su fin, se intensifica, y en el último día, que siempre
es un domingo, se desarrollan juegos y representaciones de las cuales participa
toda la comunidad e invitados de otras comunidades. Ese día la actividad
comienza alrededor del mediodía, y el festejo es presidido por una figura que a
veces es una cruz adornada con flores, y otras un muñeco denominado cheramui
(“mi abuelo”). Cuando se ha juntado mucha gente aparecen los jóvenes que llevan
las máscaras aña-hanti y en algunas comunidades las muchachas vestidas con
tipoi bailan tomadas de las manos o de la cintura, formando una ronda o una
cadena. Los enmascarados no deben ser reconocidos mientras dure el arete:
hablan con una voz aguda y se alejan del resto cuando levantan su máscara para
beber chicha. Otra máscara que aparece este día es el del aña-ndechi; tiene un
rostro un poco monstruoso y se dedica a molestar a todos, forzando a bailar a los
que se quedan a un costado. También aparecen hombres vestidos de mujer,
llamados kuña-kuña. Además hay un personaje que hace reír y correr a las
personas que se llama el kuchi (cerdo), que es un hombre casi desnudo, cubierto
de barro, cuya misión es ensuciar a todos los que se cruzan en su camino. Casi al
final de la fiesta se desarrolla la lucha del tigre y el toro. Para ello dos hombres se
pintan y caracterizan como el animal que representan: el tigre con manchas
negras, el toro con cuernos. Cada uno va acompañado por un escolta que usa
banderas a modo de pantallas y de esta forma procura que los animales no se
encuentren. Cuando finalmente lo hacen, se trenzan en una lucha; el tigre siempre
vence al poner al toro de espaldas. La lucha entre el toro y el tigre representa,
Fiesta del arete.

El tipoi es una túnica o vestido que cubre desde los hombros hasta las
rodillas, sin mangas, con una abertura para la cabeza. El aña-ndechi es una
máscara que representa a los espíritus de los ancianos. Pueblos indígenas en la
Argentina entre otras cosas, la resistencia frente al avance de los colonos criollos
cuyas vacas devoraban las cosechas de los indígenas. Este juego marca el final
del arete, pero antes de finalizar, el arete iya da un mensaje a los presentes en el
cual dice: “estamos triste porque se termina la fiesta, será que el próximo año
vamos a estar todos juntos.

Muchos de nuestros parientes han muerto en el transcurso del año, los


recordamos y queremos volver a reunirnos el próximo año”. Al finalizar el discurso
todas las personas se dirigen a un río o quebrada cercana y allí arrojan las
máscaras, algunos se tiran al agua, otros lavan sus instrumentos. Recordemos
que las máscaras evocan a los muertos que ese día vuelven para festejar con los
vivos. Se cree que quien conserva una máscara puede contraer enfermedades.
Para los pueblos guaraníes, aquello que pertenece al carnaval debe ser enterrado
o descartado.

LA PILETA DE YARIGUARENDA, SEDE DEL CARNAVAL


INTRATERRESTRE

Por respeto a los seres del monte, es que se mantiene la costumbre de pedir
permiso al “Dueño” y se le obsequia algún alimento, tabaco o coca. Aída nos contó
que en la pileta, ubicada a media hora de caminata río arriba desde el Santuario,
para época de carnaval siempre se ahoga gente “de afuera”, porque “no conocen
la historia y se meten solos y confiados”. La abuela de Aida siempre le contaba
que abajo de la pileta hay una cueva donde se escuchan canciones como del pin-
pin y por eso atrae a la gente que luego termina ahogada. También, sabía de
historias de algunos hombres que se “volvieron locos” porque conocieron a la
sirena que vive bajo las aguas de la laguna y ella les daba muchos peces,
entonces, y de pronto, la persona aparecía muerta en la laguna.

“SER MUJER, MENSTRUACIÓ N, PARTÓ Y ABÓRTÓ”


Relato de Aida:”

Había plantas para cuidarse, o curaban curanderas que “curaban en secreto” y las
mujeres nunca se quedaban embarazadas, solo ellas saben cómo es curar en
secreto. Los partos eran en la casa, ahí solamente estaba la mujer que iba a tener
y la partera, era algo íntimo entre ellas, no íbamos al hospital, porque era como
que se perdía la intimidad, porque te decían que el cuerpo era de uno y no se
tenía que mostrar a otro, solamente al marido, el marido conocía el cuerpo de la
mujer, él solamente podía tocar las partes de la mujer, por eso no íbamos al
hospital. Había Partera, yo tuve casi todos mis hijos acá en la casa, mi abuela era
partera, nos cuidaban después del embarazo también, nos daban hierbas
medicinales del monte, para limpiar la matriz durante tres meses. No hacíamos
nada durante tres meses para que se recupere la matriz, no teníamos que salir al
aire, así, afuera. En el hospital te dan de alta a los dos días y te venís, y decían
que eso era malo, que salís afuera y hay muchas energías malas y vos estas así
con toda la herida, la matriz abierta y pueden entrar las malas energías, antes nos
cuidaban de eso. Estábamos encerradas durante tres meses, si nos tenían que
bañar, nos bañaban ahí adentro a la mujer y al bebe no nos sacaban afuera. Casi
no había muchas enfermedades, ahora lo sacan a los días, nosotras estábamos
bien fajadas, no hacíamos nada, en tres meses era el tiempo en que se
recuperaba la matriz. Cuando teníamos la primera menstruación, teníamos que
avisar y la abuela y la madre, nos enseñaban, nos cuidaban y nos hablaban.
Hasta el día en que teníamos la menstruación éramos inocentes, no sabíamos
nada. Una inocencia total, que ahora ya no se la ve no?. El día que teníamos
nuestra primera menstruación. Ahí cambiaba nuestra vida como mujeres, ahí nos
enseñaba que era el hombre y como el hombre tenía que tomar posesión de la
mujer, ahí es como pasamos de niña a mujer, ahí lo vamos sabiendo, y se acabó
nuestro juego de que éramos niñas, pasamos a otra etapa, teníamos que aprender
a cocinar, a hacer pan, a todo, lo que una mujer va a hacer durante toda la vida
ya. Ahí nos enseñaban que nosotras no teníamos que abortar, porque eso iba a
pasar que si o si teníamos que tener un marido, que el hombre si o si iba a llegar a
nosotras. Si nosotras el día que nos embarazamos queríamos matar al bebé, nos
esperaba un juicio “allá” decían ellos no? en el más allá. por eso los abuelos
decían, cuando una mujer abortaba decían: “se lo comió a su hijo”, porque dicen
que cuando abortamos o matamos a ese bebé, el dios supremo “pumba” le
decían, estaba en un lugar aparte en el más allá, y ahí iba esa criatura y en una
olla grande, estaba hirviendo ese feto, la placenta, y cuando llegamos allá nos
tenemos que comer el bebé, cuando morimos, ese bebé está hirviendo con toda la
sangre y esa olla, dicen que mientras va terminando de comer, la olla se vuelve a
llenar, no termina. Por eso no abortaban, aunque sea mama soltera, sea como sea
lo tenía que tener, eso nos enseñaban y eso nos fueron transmitiendo y vamos
enseñando generación en generación que no tenemos que hacer eso. Nos
enseñaban de los hombres también, que si nos juntamos con un hombre nosotros
decidíamos, teníamos que cumplir, ambos, no engañarse, no dejarse, aguantarlo
para toda la vida, no podíamos ir a darles quejas a nuestros padres cuando
teníamos peleas porque nosotros habíamos elegido eso. Después se hablaba los
padres de la mujer sentaban a la pareja enseñándole el camino “ahora en
adelante ustedes, van a caminar los dos juntos, ustedes para eso se han buscado,
para eso se han querido, no queremos escuchar nunca que se estén peleando,
tienen que ayudarse mutuamente y la mujer debe cocinar y lavar la ropa para su
marido y ambos cuidarse en la enfermedad.