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Creación de relatos fotográficos a partir de narraciones por parte de las mujeres de

la comunidad Misak

Proyecto de grado

Katerine Mera Herrera

Noveno semestre

Miguel Bohórquez

Director

Universidad del Valle

Facultad de Diseño Gráfico

Programa de Diseño Gráfico

Cali – Valle

2019
Tabla de contenido

1. Planteamiento del Problema .............................................................................................. 5

2. Objetivos ........................................................................................................................... 9

2.1 Objetivo General ......................................................................................................... 9

2.2 Objetivos Específicos .................................................................................................. 9

3. Justificación..................................................................................................................... 10

4. Estado del arte ................................................................................................................. 13

4.1 El chumbe y las comunidades Misak ........................................................................ 13

4.2 La fotografía en la creación de narrativa ................................................................... 18

5. Marco teórico .................................................................................................................. 31

5.1 La fotografía y la realidad ......................................................................................... 31

5.2 La fotografía como catalizador de memoria ............................................................. 34

5.3 La fotografía como medio para generar narraciones en una comunidad indígena.... 35

5.4 Relatos fotográficos .................................................................................................. 36

5.5 Cultura e identidad cultural ....................................................................................... 37

5.6 Comunidad Misak, cosmovisión y mujeres tejedoras ............................................... 38

5.7 El chumbe como práctica, tejido y saber ancestral ................................................... 40

6. Referencias bibliográficas ............................................................................................... 42


Lista de fotografías

Fotografía 1. Traje típico Misak............................................................................................ 6

Fotografía 2. El Chumbe ....................................................................................................... 7

Fotografía 3. El Chumbe Inga ............................................................................................. 16

Fotografía 4. La fotografía Indígena en los rituales ............................................................ 20

Fotografía 5. La fotografía indígena en los rituales ............................................................ 20

Fotografía 6. La fotografía etnográfica ............................................................................... 21

Fotografía 7. La fotografía etnográfica ............................................................................... 22

Fotografía 8. Voces fotográficas ......................................................................................... 23

Fotografía 9. Voces fotográficas ......................................................................................... 23

Fotografía 10. Fotografía en la investigación social ........................................................... 25

Fotografía 11. Fotografía en la investigación social ........................................................... 26

Fotografía 12. Ojos opacos ................................................................................................. 28

Fotografía 13. El instante decisivo ...................................................................................... 29

Fotografía 14. El instante decisivo ...................................................................................... 29


Introducción

El proyecto aquí presentado es el inicio de una investigación desde el área del Diseño

Gráfico que nace a partir de una búsqueda personal hacia un elemento cultural con la

intención de resaltar y valorar las narraciones orales de las mujeres da la comunidad Misak en

torno al Chumbe, un tejido que identifica sus creencias y pensamientos, a la vez que los

diferencia y permite que se reconozcan como comunidad. Por ello, a través de este proyecto,

se busca representar dichas narraciones mediante el uso de la fotografía, como herramienta

que permite conservar la realidad y producir discursos o narraciones, a partir de elementos

visuales.

Teniendo en cuenta lo anterior, la creación de relatos fotográficos implica la indagación de

las costumbres de las mujeres pertenecientes a la comunidad Misak (Guambianos), la cual

lucha por mantenerse a pesar de los procesos de transculturación a los que se ve expuesta

diariamente. Por lo tanto, es importante, como primer paso, investigar fuentes bibliográficas

desde internet, artículos y tesis relacionados con la comunidad y la fotografía como medio de

expresión. El siguiente proceso es viajar hasta el municipio de Silvia-Cauca, donde se

encuentra la comunidad, y generar diálogos con las mujeres con el objetivo de recolectar los

relatos en torno al chumbe, que serán las bases conceptuales para producir las fotografías y la

exposición que se propone dejar como insumo para la comunidad.


1. Planteamiento del Problema

En el departamento del Cauca existe una gran variedad de comunidades indígenas, una de

ellas es la comunidad Misak o guambiana, su resguardo mayor está ubicado en el municipio

de Silvia, en la vertiente occidental de la cordillera central, entre el páramo de las Delicias y

el páramo de Moras (ONIC, s.f.). Según el censo del DANE (2005), el departamento está

conformado por 21.085 personas auto reconocidas como población Misak. Esta comunidad,

tiene como base económica la agricultura, sus productos varían de acuerdo con la altitud y

siembran, principalmente, maíz, papa y cebolla; además, practican la ganadería como

actividad complementaria. Para la población Misak, la naturaleza es la madre y el espíritu de

la vida, su cosmovisión gira en torno a los elementos del cosmos y la diversidad que generan

el sustento y la identidad propia de las familias. En este sentido, creen en los espíritus

benéficos y maléficos que rodean la naturaleza, y trabajan de forma colectiva porque solo así

la tierra se reproduce. Con respecto al idioma, los Misak son bilingües, la mayoría hablan

español y el 64% de ellos, habla la lengua materna Wampi-misamerawam.

El traje típico Misak significa resistencia e identidad, ya que los diferencia del mundo

occidental y de otros pueblos indígenas, por los detalles de su vestimenta. El hombre utiliza

un sombrero pequeño y oscuro, una ruana angosta, una camisa tradicional, bufanda y cinturón

ancho de cuero, un pantalón y encima un manto rectangular de lino azul. Las mujeres utilizan

un manto sobre el pecho, collares con mostacilla de colores, blusa de un solo color, un

pañolón azul de lana y una falda prensada con un chumbe o fajón. El chumbe es una faja

tejida que puede medir de cinco a diez centímetros de ancho, por cuatro o cinco centímetros

de largo; es un tejido propio de la comunidad Misak que, además de ser parte del atuendo de

las mujeres, sirve como apoyo durante la labor de parto vertical, y se utiliza para fajar y

cargar a los niños pequeños, buscando fortalecer su cuerpo, su crecimiento y evitar la


aparición de problemas físicos; por consiguiente, es un elemento representativo y propio de la

labor de las mujeres Misak. El tejido del chumbe contiene símbolos de la naturaleza,

animales, plantas y figuras geométricas, con diversos diseños y colores que reflejan los

símbolos, pensamientos e historias de su cultura que sirven para entender la cosmovisión

Misak en torno al surgimiento de la vida.

Fotografía 1. Traje típico Misak

Fuente: Amory, S. (2018). ¡Un día pasado con los indígenas! Comunidad Misak. [mensaje en un blog]. Recuperado de

https://soyelecolombia.tumblr.com/post/178951670448/un-dia-pasado-con-los-ind%C3%ADgenas-comunidad-misak
Fotografía 2. El Chumbe

Fuente: Benjamín Jacanamijoy. (2015). Recuperado de https://eltiranosauriodigital.co/2015/11/03/con-el-agua-por-el-

luis-caballero/benjamin/

Por lo anterior, es un elemento que crea identidad dentro de la comunidad; a nivel

individual, es un conocimiento propio de las mujeres tejedoras y portadoras de vida, porque

expresa historia y pensamiento; a nivel colectivo, significa resistencia porque puede

interpretarse como la memoria cultural plasmada en un tejido de saberes. Teniendo en cuenta

la connotación cultural que tiene el chumbe, es necesario resaltar que hay un

desconocimiento por parte de la cultura occidental acerca de este ritual Misak en torno al

origen de la vida; desde la práctica clínica, se entiende como un método que genera

problemas físicos en los niños y se piensa que es necesario reestructurarla; desde una mirada

cultural, los fenómenos de desplazamiento, migración y transculturación han generado una

desapropiación de la cultura, y por lo tanto, las mujeres han dejado de enchumbar a los recién

nacidos, lo cual genera, claramente, una pérdida de identidad propia.


Es importante resaltar que la fotografía tiene la capacidad creativa de vincularse con la

cotidianidad, puesto que, gracias a la cámara, se realizan imágenes técnicas; como lo refiere

Flusser (1990), “parece que aquello que vemos al contemplar las imágenes técnicas no son

símbolos que necesitan descifrar, sino indicios del mundo que significan, y que podemos

percibir este significado a través de ellas, aunque sea indirectamente”. De esta manera, la

fotografía sirve como espejo para crear una identidad propia, pues permite verse como uno es

tal cual. Susan Sontag afirma que “hacer una fotografía es tener interés en las cosas tal como

están, en un statu quo inmutable”, además, la fotografía tiene la habilidad de trascender en el

tiempo y por lo tanto conservar momentos generando como resultado una memoria.

En este aspecto, surge como interés propio, rescatar los saberes y conocimientos que se

tejen en el chumbe y entender las narraciones orales de las historias propias de este elemento

cultural, desde la representación de la imagen, sin perder la riqueza de la expresión del

lenguaje; por lo tanto, la fotografía se convierte en el medio técnico para lograrlo, pues existe

la necesidad de una mirada que permita rescatar y conservar la identidad que se ha perdido.

Por consiguiente, el uso de este recurso permite recrear tradiciones y conservar las

narraciones, a través de la construcción de memorias que pueden contribuir a la preservación

del sentido y el significado de las prácticas culturales de los Misak.

Teniendo en cuenta lo anterior, surge la pregunta, ¿qué tipo de historias narran las mujeres

de la comunidad Misak en torno al chumbe y cómo se pueden representar sus historias

particulares por medio de la fotografía, sin perder el sentido de las narraciones orales, sin

llegar a la estigmatización y favoreciendo la construcción de una memoria fotográfica con la

cual se identifique la comunidad y se logre transmitir a través de las generaciones?


2. Objetivos

2.1 Objetivo General

Crear relatos fotográficos a partir de las narraciones de mujeres de la comunidad Misak en

torno al uso del chumbe.

2.2 Objetivos Específicos

Indagar las narraciones tradicionales de la Comunidad Misak en torno al uso del chumbe.

Establecer un concepto gráfico que sirva como guía para elaborar las fotografías y el

montaje de las narraciones encontradas.

Realizar la exposición con las narraciones escritas y relatos fotográficos en torno al uso del

chumbe.
3. Justificación

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2007, publicó la Declaración sobre los

derechos de los Pueblos indígenas afirmando su derecho a ser diferentes y a ser respetados,

porque representan la diversidad cultural y constituyen el patrimonio común de la

humanidad. Por ello, el artículo 11 de la Declaración refiere que

Los pueblos indígenas tienen derecho a practicar y revitalizar sus tradiciones y costumbres

culturales. Ello incluye el derecho a mantener, proteger y desarrollar las manifestaciones pasadas,

presentes y futuras de sus culturas, como lugares arqueológicos e históricos, utensilios, diseños,

ceremonias, tecnologías, artes visuales e interpretativas y literatura (p.5).

El artículo 31 de la misma Declaración reafirma lo anterior indicando que los pueblos

indígenas tienen derecho a “mantener, controlar, proteger y desarrollar su patrimonio cultural,

sus conocimientos tradicionales y sus las manifestaciones de sus ciencias” (p.10), haciendo

especial énfasis en los diseños que utilizan para su vestuario, rituales y ceremonias.

En este sentido, hablar de los Pueblos Indígenas significa comprender la multiplicidad de

tradiciones que abundan en el territorio colombiano, entendiendo que no hay una única forma

de ver el mundo sino que la diversidad cultural que enmarca la riqueza étnica permite

concebir procesos de emancipación, mixturas y afirmaciones culturales que interactúan con

las nuevas expresiones occidentales (Ortiz, 2013) y, por lo tanto, tienen como resultado la

pérdida o el debilitamiento de rituales, cosmovisiones y formas propias de vida a través del

tiempo.

Con respecto a esta interacción entre la cultura occidental y los Pueblos Indígenas, la ONU

(s.f.) indica que estos últimos han buscado el reconocimiento de sus identidades pero se han

visto vulnerados sus derechos, representando uno de los grupos más desfavorecidos en todo

el mundo. En este aspecto, el departamento de asuntos económicos y sociales de los pueblos

indígenas de la ONU resalta que la cultura de los pueblos indígenas permite heredar y
practicar elementos propios, conservando características sociales, culturales, económicas,

ambientales y políticas, distintas a las de otros pueblos.

Otros autores resaltan que “el legado indígena ha ido desapareciendo, pues la resistencia

nativa parece opacarse cada vez más por la globalización, el desplazamiento forzado causado

por la guerra, la discriminación y el abandono del estado a dichas comunidades” (Zambrano,

2017), vulnerando de esta manera los derechos consagrados en la Declaración de las

Naciones Unidas y permitiendo que muchas de las tradiciones que caracterizan a las

comunidades indígenas se pierdan ocasionando un debilitamiento de su identidad cultural y la

multietnicidad que actualmente genera riqueza y patrimonio en el país.

Teniendo en cuenta lo anterior, y de acuerdo con mis experiencias de crianza en un

contexto donde surge una gran variedad de tradiciones culturales, me he permitido tener una

constante inclinación hacia el conocimiento de los diversos factores que se desarrollan

alrededor de la riqueza cultural e identitaria de las comunidades.

Por ello, los estudios en torno al conocimiento y la preservación del Chumbe, como

elemento que simboliza la vida, pueden contribuir a la elaboración de una memoria cultural

con los conocimientos, tradiciones, simbología y cosmovisión ancestrales de la comunidad

Misak, logrando el fortalecimiento de la identidad de las mujeres, dadoras de vida, que

utilizan el Chumbe como símbolo de cultura y salud en la crianza de los niños. Por otra parte,

las memorias culturales favorecen el surgimiento de miradas menos estigmatizantes hacia las

tradiciones indígenas, apoyando la pervivencia de lo autóctono.

De esta manera, se han encontrado estudios que resaltan la importancia de promover la

preservación de la identidad cultural a través de herramientas como la fotografía, que

permiten capturar y almacenar momentos en el tiempo, pues la fotografía indígena permite

captar pequeños detalles en las comunidades y las prácticas culturales a diferencia de la

fotografía de escenarios externos (Corona, 2006); por otro lado, favorece la percepción de
sentidos, intencionalidades, realidades y cosmovisiones propias de los Pueblos Indígenas,

llevando consigo un mensaje identitario a través de las generaciones (Reyero, 2007); y, como

parte de un producto editorial, la fotografía es una herramienta importante para la

preservación de tradiciones que motivan a la sociedad a conocerlas y protegerlas (Ramos,

2017); por lo tanto, la fotografía sobre los elementos autóctonos de las comunidades

indígenas se convierte en un medio para transformar la realidad actual de muchos colectivos

que han sufrido una pérdida de cultura, permitiendo usar la imagen para preservarla en el

tiempo.

Este proyecto pretende brindar al diseñador gráfico, diversas posibilidades de construcción

de memorias culturales, a partir de narraciones orales que son transformadas hasta obtener

relatos graficos, para evitar los resultados preestablecidos.


4. Estado del arte

A lo largo de la historia, las comunidades indígenas han expresado sus formas de percibir el

mundo a través de rituales, ceremonias, símbolos, tradiciones, música y tejidos, que constituyen

categorías propias de arte y de identidad. Para la comunidad Misak, del municipio de Silvia,

Cauca, estos elementos se orientan hacia el fortalecimiento de sus costumbres y el respeto por

sus tradiciones, sin embargo, diversos fenómenos y el paso del tiempo han generado un

desplazamiento de ciertas creencias propias, como el conocimiento y uso del chumbe que es

necesario que permanezcan como parte de la esencia de sus pobladores.

A raíz de esta situación, se ha propuesto el uso de la fotografía, como parte de un mundo de

posibilidades gráficas donde crear, recrear, construir y preservar la historia se convierten en

uno de los pilares fundamentales del diseño, para capturar y transmitir las experiencias,

tradiciones, narraciones y usos en torno al uso del chumbe, un elemento cultural de gran valor

para la Comunidad Misak.

Por lo anterior, en este apartado se presentan los antecedentes históricos de varios referentes

teóricos que han investigado las tradiciones indígenas en torno al chumbe desde medios como

la fotografía, creando diseños diversos que permiten mantener la cultura a través de las

generaciones.

4.1 El chumbe y las comunidades Misak

El chumbe es un elemento representativo de la cosmovisión de la Comunidad Misak en

Colombia. Se trata de un tejido que, culturalmente, representa la vida, el nacimiento y la

fortaleza en las mujeres y niños de estas comunidades. En torno a este tejido, emergen un sin

número de colores, formas y relatos que se bordan en un diseño único y significativo para los
pueblos indígenas; por ello, las investigaciones se han enfocado en la caracterización de los

acervos culturales y la preservación de la memoria colectiva a través de distintas técnicas.

Javier Baena (2004), presentó el estudio Dimensión estética en el diseño de los chumbes

Paeces y Guambianos, como una forma de pensar la identidad, la construcción y la

transformación del país. El autor enfatiza en que, para los pueblos prehispánicos, el chumbe se

utilizaba como dote matrimonial, atributo a los caciques, ofrenda para los dioses, premios para

los guerreros, como indumentaria y adorno durante los rituales, o como objeto de trueque entre

las comunidades. Por otra parte, el texto muestra la práctica del tejido y su significado ancestral,

como un legado vivo del pensamiento y la simbología de la comunidad, así como su función

de acto comunicativo visual y artístico. Desde lo estético, el autor concluye que el indígena

crea patrones culturales propios, que se transmiten en los diseños, con variados gráficos,

materiales y colores, como una forma de imagen identitaria. Con esta investigación, se logra

conocer e identificar las distintas perspectivas que, en torno a lo estético y lo visual, emergen

de los diseños del tejido del chumbe. El autor destaca la forma como se utiliza el chumbe en

las comunidades y la importancia que este tiene para lograr preservar la identidad cultural de

un pueblo. Por otra parte, la metodología que se propone integra distintas técnicas visuales y

simbólicas, que permiten conocer las simbologías a través del tiempo y el espacio.

Más adelante, Rodríguez Mazabel (2011) realizó un estudio en homenaje a Benjamín

Jacanamijoy, un artista plástico, recreador de conocimientos indígenas propios de la sociedad

inga donde nació. La revisión se enfatizó en uno de los elementos representativos de la cultura

Inga, el chumbe, que, según el artista, es una faja tejida por las mujeres con hilos de lana de

varios colores, con los cuales, mediante rombos, forman historias y pensamientos; pueden ser

interpretados como libros de saberes que manifiestan la memoria colectiva. Su uso es

imprescindible y por ello, se enchumba a todos los niños recién nacidos, con el fin de que su

percepción visual se agudice, crezca fuerte y sea ágil de pensamiento. Este estudio aporta los
elementos culturales en torno a los cuales se describe la tradición del tejido y el uso del chumbe

como base cultural de la fortaleza física y de pensamiento de los niños indígenas. El autor

dispone las herramientas necesarias de observación, reflexión y crítica del chumbe, como uno

de los elementos culturales más importantes para las comunidades indígenas, y orienta su

investigación al análisis de las formas de pensamiento que se tejen en él.

En este aspecto, el mismo Benjamín Jacanamijoy (2014), escribió un artículo donde relata

sus experiencias personales y familiares alrededor del chumbe. En su narrativa, lo describe

como una prenda de vestir, que protege el vientre de la mujer, cuyo símbolo denominado “flor

de vientre” representa la unión entre el hombre y la mujer a través del querer. El tejido del

chumbe también simboliza los cuatro puntos cardinales, recreando de esta forma el mundo en

el vientre de la mujer. De esta manera, el autor hace un recorrido por las 30 figuras más

representativas de los diseños de los chumbes, con el fin de dar a conocer su simbología a las

personas que no pertenecen a comunidades indígenas; como artista, también ha plasmado en la

pintura dichas formas históricas del chumbe. Los aportes de este texto son muy importantes

porque permiten comprender las distintas formas que representa el chumbe y la manera en que

hace parte de la identidad y el reconocimiento de una comunidad indígena ante otras culturas;

el autor hace especial énfasis en la cosmovisión del chumbe, el significado de sus símbolos y

representaciones en el tejido, todo ello como una narrativa escrita de la historia de las

comunidades indígenas, y explica cómo a través de estas narraciones del tejido, se puede llevar

la memoria cultural a otros espacios y permanecer en el tiempo. En este aspecto, la metodología

de este trabajo es un insumo importante para entender que la imagen del chumbe se puede

capturar de distintas formas en la comunidad.


Fotografía 3. El Chumbe Inga

Fuente: Jacanamijoy, B. (2017). El Chumbe Inga. Una forma artística de percepción del mundo. Conversatorio en torno

al trabajo del artista y pensador indígena “Uaira Uaua”. Universidad de los Andes. Facultad de Ciencias Sociales.

Ahora bien, en torno al conocimiento del chumbe, se han realizado investigaciones que

abordan las comunidades Misak en su intento por preservar la identidad cultural a través de las

distintas formas simbólicas y cosmogónicas de su pueblo. En este sentido, los estudios

encontrados se orientan a la percepción de las prácticas culturales de la comunidad, a través

del análisis del diseño del tejido del chumbe, buscando la pervivencia de la cultura.

Cardenas (2008) realizó una revisión sobre la memoria e identidad cultural en los pueblos

Misak, Nasa e Inga, a través del cual, analizó y reflexionó sobre las prácticas culturales de

memoria colectiva como mecanismo de preservación de estas comunidades dentro y fuera de

sus territorios. El documento presenta una visión general de las comunidades y su ubicación

geográfica, los conceptos en torno a su identidad cultural y memoria, y la forma como la

identidad cultural se concibe en la construcción de una ciudadanía intercultural. Con este

estudio se puede evidenciar cómo la identidad cultural está influenciada por diversos factores

y por lo tanto se debe concebir a las comunidades indígenas, dentro de su sistema de creencias
y significantes propios, con el fin de entender los cambios dentro de su cultura, la configuración

de sus comunidades y su resistencia. Por lo anterior, el diseño de esta investigación es

importante porque brinda herramientas metodológicas encaminadas a la preservación de la

identidad de una comunidad, a través del estudio de sus elementos tradicionales; y, aunque el

autor no lo menciona, se puede incorporar la fotografía, como diseño que permite atender,

focalizar y capturar dichas herramientas culturales, alrededor de las narraciones de las

comunidades indígenas.

Leidy Tombé (2016), presentó un trabajo titulado Tejidos artesanales y el telar vertical

Misak: nueva perspectiva desde el diseño de vestuario, como medio de conservación cultural

y aporte sustentable, el cual tuvo como objetivo contribuir al rescate cultural de la comunidad

de artesanos Misak por medio del diseño y desarrollo de productos de vestuario para promover

los conocimientos transgeneracionales de la técnica del tejido en el telar vertical Misak. A

través de un estudio de mercado y el diseño de la misión y visión, se propuso la creación de

una empresa con los productos artesanales. Los resultados permiten concluir que los productos

tuvieron gran acogida entre las personas interesadas, ya que son diferentes, contienen historias

y pueden ser exportados a otros países. De esta manera, se resalta la importancia de rescatar

las tradiciones ancestrales por medio del diseño de vestuario elaborado por manos artesanas,

como sustento económico de la comunidad Misak. La autora hace especial énfasis en la

importancia del vestuario cultural, pero también de la autonomía económica y el sustento de

las comunidades indígenas, a partir de lo tradicional.

En ese mismo año, Julio Tunubalá (2017), llevó a cabo una investigación con las parteras

del pueblo Misak, mujeres que hilan conocimientos de vida y de re-existencia, cuyo propósito

fue describir sus prácticas y relaciones sociales con las madres gestantes durante el embarazo,

parto y posparto. El trabajo presenta la cosmogonía y cosmovisión de la ley de origen Misak,

los espíritus mayores, los hijos del agua, los ciclos de vida, la concepción de la medicina propia,
las mayoras como guías del pueblo y las mujeres Misak y el fogón. Los resultados del estudio

exponen los roles de la mujer Misak en la medicina tradicional, su labor en la partería y la

maternidad; las dificultades en el parto, experiencias de mujeres atendidas en el hospital y

concepciones sobre el rechazo y la deslegitimación de los saberes tradicionales de las parteras.

El autor concluye que la espiritualidad, cosmogonía, cosmovisión y normas sociales influyen

en la salud y en la enfermedad, brindando equilibrio y armonía en el territorio. Este estudio

permite concebir la transformación de la medicina tradicional, en el caso de las parteras, así

como sus significados culturales y las experiencias de mujeres que han sido atendidas durante

el parto a través de estas prácticas milenarias. El autor destaca la importancia que tienen las

narraciones de las mujeres Misak, en torno a la simbología del embarazo, el parto y el posparto,

enfocándose en el discurso y las formas de contar la historia.

Las investigaciones donde se aborda el reconocimiento del chumbe como una parte

importante de la cultura y las formas de percibir el ciclo de la vida, permiten resaltar la

importancia que tiene el estudio de las comunidades indígenas, a través de técnicas y

herramientas tecnológicas, como el uso de la fotografía y el diseño, buscando crear memorias

visuales de la identidad cultural, y así contribuir a la preservación de estas en la memoria de

las comunidades indígenas. Ahora bien, se encontraron distintos estudios donde se utiliza la

fotografía, en la creación de historia, narrativas y memoria colectiva de grupos sociales,

especialmente, comunidades indígenas.

4.2 La fotografía en la creación de narrativa

La fotografía se considera una herramienta importante para la preservación de imágenes,

objetos, momentos y recursos que se busca conservar a través del tiempo y el espacio, y que

permiten recordar la forma cómo ha evolucionado un individuo, un lugar o una comunidad. En

este sentido, las investigaciones realizadas a partir de la fotografía y el diseño gráfico en las
comunidades indígenas resultan de especial interés para este proyecto y se relacionan a

continuación.

En primer lugar, se destaca el trabajo realizado por Sarah Corona (2006), en el cual comparó

las fotografías tomadas por fotógrafos no indígenas y por fotógrafos indígenas, a través de un

análisis discursivo de la relevancia que tienen las imágenes en los rituales de interacción social.

Los resultados mostraron que las fotografías permiten observar comportamientos visualmente

perceptibles; las fotografías tomadas por indígenas cuidan los pequeños detalles de los

escenarios y prácticas culturales, mientras que las fotografías tomadas por fotógrafos no

indígenas los situaban como indigentes, segmentaban sus cuerpos y evitaban mostrar su rostro;

la fotografía permite fijar imágenes y mensajes de la realidad y la perspectiva de las

comunidades indígenas. De esta manera, la investigación manifiesta las conductas

estigmatizantes que hace la sociedad hacia las comunidades indígenas, la forma de visualizarlos

como indigentes y ocultar lo humano de sus expresiones. También refleja que hay que tener

especial cuidado cuando quien toma la fotografía no pertenece a la comunidad sujeto de

estudio, porque puede transgredir sus prácticas culturales, así como el significado que para

ellos tienen los rasgos y los elementos simples del contexto. Por consiguiente, la forma como

el autor compara la mirada de un fotógrafo indígena y un fotógrafo no indígena representa la

capacidad que tiene de apropiarse del contexto y las formas de pensamiento con el fin de

realizar un buen trabajo de diseño y fotografía.


Fotografía 4. La fotografía Indígena en los rituales

Fuente: Rodrigo Vásquez

Fotografía 5. La fotografía indígena en los rituales

Fuente: Florentino Muñoz

Reyero (2007) propone en su artículo titulado La fotografía etnográfica como soporte o

disparador de memoria. Una experiencia de la mirada, que la fotografía se puede entender

como un texto visual que actúa como una narración contada con cierta intencionalidad a

alguien, a quien se le permite acceder a una realidad pasada susceptible de ser leída en su
singularidad; y es en este concepto, donde se percibe la esencia de la fotografía en la captura y

transmisión de narraciones de individuos que buscan transmitir un conocimiento, un momento

o una realidad, a personas que con solo ver las fotografías, puedan leer la singularidad del

mensaje, un aporte bastante significativo para este trabajo. Por otra parte, la autora también

hace énfasis en la diferencia que existe entre el mensaje transmitido y el percibido, pues los

individuos que “leen” las fotografías están rodeados por factores socioculturales y simbólicos

que hacen que cada persona lo perciba de distintas formas. Finalmente, resalta además que,

como se trata de un recuerdo “ajeno”, es importante que las imágenes capturadas sean

adquiridas por los sujetos que las hicieron posibles, es decir, por la comunidad.

Fotografía 6. La fotografía etnográfica

Fuente: Reyero, A. (2007). La fotografía etnográfica como soporte o disparador de memoria. Una experiencia de la mirada.

Revista chilena de Antropología visual, (9), 37-71.


Fotografía 7. La fotografía etnográfica

Fuente: Reyero, A. (2007). La fotografía etnográfica como soporte o disparador de memoria. Una experiencia de la mirada.

Revista chilena de Antropología visual, (9), 37-71.

García y Spira (2008) realizaron un trabajo de fotografía donde la utilizan como herramienta

de investigación, reconociendo que puede impulsar proceso de autoconocimiento y

transformación social en una comunidad. Como parte del trabajo, los autores entregaron

cámaras de rollo a los habitantes de la zona de estudio, y les pidieron hacer un registro

fotográfico que las escenas y lugares que para ellos significaban desarrollo en su territorio. Los

resultados mostraron que las fotografías permiten construir relatos, a partir de distintos puntos

de vista, los rituales y las formas de comportamiento de los individuos. Los autores del estudio

lograron reconocer que la fotografía es un producto simbólico de una cultura o una época que

puede ser sistematizada, en una memoria o un producto editorial de la comunidad, analizada,

para poder observar y comprender las prácticas culturales de dicha comunidad y conducir a

investigaciones de los relatos capturados desde las cosmovisiones y el modelo de mundo que

asume un grupo humano para conformar su identidad.


Fotografía 8. Voces fotográficas

Fuente: Valentín F.

Fotografía 9. Voces fotográficas

Fuente: Nelson B.

En ese mismo año, Arenas (2008) realizó un estudio cuyo objetivo fue narrar como la

fotografía puede recrear actos de violencia e investigar hechos recopilados mediante imágenes,

comprender los criterios de elección de las imágenes como “vehículos de memoria” y mostrar

cómo las fotografías cuentan las historias de las víctimas. El documento se aborda como un

relato fotográfico, presentando las características principales de cada imagen y momento

capturados. El autor hace énfasis en que el rostro es importante para los relatos porque vincula

al espectador de una manera emocional, y por ello, logra crear sensibilidad e impactar a quien
lo observa. Finalmente afirma que la fotografía debe hacerse desde la mirada de quien cuenta

la historia porque se deben tener en cuenta las variantes en cada narración, el fotógrafo debe

saber transmitir el concepto y se debe dirigir la mirada del espectador hacia lo que se desea

contar.

Giordano (2009), propuso un análisis de un conjunto de fotografías tomadas desde el siglo

XIX hasta 1960, del Indígena del Chaco argentino a partir de la mirada de investigadores y

comunidades indígenas actuales, para ello, se discutió sobre la estética de las imágenes, la

construcción de sujetos históricos e identidades sociales y la ética de las producciones

contemporáneas. Los resultados permiten concluir que en la fotografía se ve aquello que se

espera ver, en función de los aspectos significativos para un grupo social, sin embargo, queda

invisible la capacidad crítica y analítica de abordar la imagen teniendo en cuenta dichos

aspectos. En este estudio se demuestra que las comunidades indígenas reconocen y vinculan

las fotografías con su memoria comunitaria y le atribuyen significados, relaciones y lazos

gracias a los cuales se logra visibilizar lo que la fotografía esconde, por lo tanto, se logra

evidenciar la importancia de la documentación fotográfica en las comunidades indígenas, y la

forma como la fotografía revela aspectos de la vida comunitaria que no es posible contar en las

narraciones; y, aunque el autor, hace énfasis en la mirada de los otros, más que en la comunidad

misma, es posible entender que el espectro fotográfico de la historia de una comunidad, puede

ser entendido como propio, pero también puede analizarse desde distintas perspectivas, sin

alejarse del diseño original.

Años más tarde, Elizabeth Jelin (2012), doctora en sociología e investigadora superior, llevó

a cabo un estudio titulado La fotografía en la investigación social: algunas reflexiones

personales, en el cual tomó como eje, el uso de las imágenes en intervenciones para estimular

a los actores sociales a construir y transmitir el sentido de sus prácticas. Para ello, se

compartieron reflexiones sobre los usos de la fotografía, así como su relación entre imágenes,
memorias y silencios. Los resultados revelan que la fotografía es importante para captar la

diversidad de situaciones cotidianas; reflexionar sobre la situación social, personal y familiar

de los individuos; y, producir memorias de situaciones vividas que pueden haber sido similares

a las que muestra la imagen; Se concluye que el sentido y la interpretación de las fotografías

está sujeto a la multiplicidad de experiencias vividas, las memorias y los lazos sociales. Esta

investigación permite comprender la forma cómo se pueden interpretar las fotografías, a partir

de memorias y experiencias pasadas, y su utilidad para el registro de situaciones cotidianas que

se pueden conservar y narrar a partir de las imágenes. Por otro lado la autora, a través de la

fotografía, logra trascender la narrativa de las prácticas para transmitir su sentido y significado

a través de la imagen y la colocación de objetos visuales de una comunidad, en el marco de sus

experiencias tradicionales.

Fotografía 10. Fotografía en la investigación social

Fuente: Jelin, E. (2012). La fotografía en la investigación social: algunas reflexiones personales. Revista Memoria social,

16(33), 55-67.
Fotografía 11. Fotografía en la investigación social

Fuente: Jelin, E. (2012). La fotografía en la investigación social: algunas reflexiones personales. Revista Memoria social,

16(33), 55-67.

Javier Marzal (2015) realizó una revisión sobre las tendencias creativas de la fotografía

digital en el contexto de la producción artística. El autor habla de las tecnologías digitales como

una extensión del tiempo de captura que se multiplica en la imagen final, la cual gana fuerza

visual, conceptual y simbología. También, permite constatar el dinamismo del campo creativo

de la fotografía artística contemporánea, que evoluciona de acuerdo con el público.

Galera de Ulierte (2017), realizó una investigación sobre Fotografía e identidad.

Apropiaciones, desmontajes y reinvenciones, en la que se recopilan trabajos fotográficos que

muestran diversas formas de materializar artísticamente conceptos, reflexiones y sentimientos.

El autor destaca cómo la fotografía se convierte en un medio de investigación y conocimiento

autónomo, favoreciendo el pensamiento crítico, considerando los contextos personales,

sociales y políticos que influyen en la fotografía, y la forma como se refleja lo invisible. El

estudio permite destacar que la fotografía es una herramienta con la cual se puede acercar,

conocer y enfrentar los conflictos identitarios en el individuo, el otro y su relación con la

sociedad.
En ese mismo año, Ramos (2017) realizó un estudio en Guayaquil donde sugirió la creación

de una revista que contenía las principales manifestaciones culturales y artísticas de la ciudad,

propendiendo por la preservación de las tradiciones urbanas y motivando a las nuevas

generaciones a conocerlas. Para el autor, la revista representaría una herramienta gráfica,

directa y de fácil recordación que permitió visualizar la situación de la ciudad; no obstante, a

raíz de su investigación, encontró que en la ciudad hacía falta difusión de la información

cultural, pues esta desbordaba la ciudad y no era por falta de artística que no se hubiere hecho

un producto editorial de ese nivel, sino por falta de apoyo de los medios de comunicación. Con

este estudio, es posible demostrar que, si bien es cierto que los productos editoriales que

resulten de una investigación con comunidades y culturas son de suma importancia para una

región, si no hay difusión no es posible revelar los resultados de un estudio y menos aún se

logra transmitir el mensaje que se quiere hacer llegar a los receptores de la información.

Sánchez (2017) escribió un artículo donde propone una visión crítica de la relación entre la

fotografía y la memoria como medio para pensar históricamente y comprender el proceso de

construcción del recuerdo. En este aspecto, el autor menciona que, a través de la historia, la

fotografía ha irrumpido en momentos decisivos, representando una prueba o testimonio de la

realidad que ha sucedido en un momento determinado y siendo considerada como un “espejo

de la memoria”, por lo cual, se entiende que toda memoria objetiva merece ser recordada y por

ello la fotografía surge como instrumento para construir identidades y forjar memorias. A partir

de este artículo, es importante reconocer que el autor hace alusión a la fotografía como una

forma de instrumentalizar la memoria y los recuerdos a través de la historia, permitiendo la

construcción de los individuos, generando un producto donde se puedan compilar las

narraciones de las mujeres, a través de la imagen, y otorgando a la fotografía el papel de medio

de producción de los relatos tradicionales de una comunidad.


Fotografía 12. Ojos opacos

Fuente: Sánchez, J. (2017). La fotografía, el espejo con memoria. 37-45. Recuperado de

https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3797186.pdf.

Cartier (2018) en su escrito El instante decisivo, propone la fotografía como la acción de

capturar una historia en un solo instante que involucra espacio y tiempo, y hace énfasis en que,

para lograrlo, es necesario tener paciencia porque es importante capturar el momento preciso,

para lo cual sugiere siempre aplicar “ojo, corazón y cerebro”. Desde esta perspectiva, la

fotografía no se concibe como una simple herramienta de captura de imágenes, sino de

momentos, de emociones, y de instantes llenos de vida y de realidad.


Fotografía 13. El instante decisivo

Fuente: Cartier, H. (2018). El momento decisivo. Recuperado de https://www.academia.edu/4168262/Cartier-

Bresson_Henri_-_El_momento_decisivo

Fotografía 14. El instante decisivo

Fuente: Cartier, H. (2018). El momento decisivo. Recuperado de https://www.academia.edu/4168262/Cartier-

Bresson_Henri_-_El_momento_decisivo

Finalmente, en el escrito Fotos y cultura: usos expresivos de las imágenes fotográficas, la

Universidad de Málaga, refiere que la fotografía puede cumplir y satisfacer las funciones

culturales, pues se puede crear memoria individual o colectiva, a través de la difusión de la


imagen permitiendo compartir a otros la experiencia visual del autor. De aquí la importancia

que tiene el uso de la fotografía en contextos culturales donde se evidencia la necesidad de

construir memoria a partir de los relatos, las historias, las narraciones y las vivencias de una

comunidad que tiene su propia forma de ver el mundo y es importante que se transmita para

conservarla a través del tiempo.

Para concluir este capítulo, se puede decir que, los diferentes artículos, textos e

investigaciones que se abordaron permiten dar cuenta de la importancia de estudiar los usos de

la fotografía en contextos comunitarios y culturales, porque se ha demostrado su papel en la

vinculación entre la memoria y la realidad, la construcción de historias y la transmisión de

mensajes a través de las generaciones. También es importante recalcar, que existen varios

proyectos donde se han creado productos editoriales como el que se propone en este estudio,

para preservar las imágenes, conservar la memoria colectiva y aportar a la comunidad los

resultados de un proyecto que centra su atención en indagar sobre los relatos tradicionales

propios, exaltando sus valores culturales y permitiéndoles dar voz a sus pensamientos

ancestrales a través de la fotografía.

Por otra parte, se encontraron diversas técnicas fotográficas que permiten recrear y mantener

las narraciones que se tejen en el chumbe y la simbología de los individuos que pertenecen a

las comunidades indígenas, creando memoria colectiva, capturando elementos de su

cosmovisión e identidad cultural, y sistematizando los datos gráficos para su posterior

recordación.

Finalmente, muchos de los autores reconocen y reafirman la importancia de transmitir las

tradiciones y los sistemas de creencias de las comunidades indígenas que pueden pervivir a

través de los relatos fotografiados, capturando momentos decisivos dentro de su cosmogonía,

y respetando siempre la esencia de la cultura evitando alterar su significado.


5. Marco teórico

Este trabajo busca la creación de relatos fotográficos, a partir del Chumbe, un elemento

que forma parte de la cultura de la comunidad Misak, actualmente ubicada en el municipio de

Silvia, Cauca; por lo tanto, es importante aclarar algunos conceptos. El primer apartado hará

referencia a la fotografía como herramienta de comunicación visual que es capaz de generar

procesos de comunicación, sin perder de vista la técnica; en este aspecto, se va a abordar

desde tres conceptos que contribuyen a la elaboración del proyecto, la fotografía y la realidad,

la fotografía como catalizador de memoria y la fotografía como medio para producir discurso.

En el segundo apartado, es pertinente abarcar toda la temática en torno a las culturas y las

comunidades indígenas, evidenciando la importancia de su cosmovisión y sus

representaciones simbólicas como referentes de identidad; por ello, se abordarán tres

aspectos, la cultura y la identidad, las mujeres tejedoras de la comunidad Misak, y el chumbe

como saber ancestral.

5.1 La fotografía y la realidad

Flusser (2001) en su texto Hacia una filosofía de la fotografía, toma la fotografía como

referente de análisis porque son las primeras imágenes técnicas hechas con una cámara, por

lo tanto, son imágenes producidas de manera más o menos automática; en este aspecto,

muchas veces no requieren de un proceso de pensamiento, “por lo general es la traducción de

un hecho, una forma de visualizar el mundo tal cual es y por lo tanto de confiar en ellas, sin

embargo, es una ilusión del mundo exterior”, pues se considera la consecución de un

objetivo, oprimir un botón para capturar un momento.


Por otro lado, el autor también resalta que la comunicación que se busca trasmitir por

medio de la fotografía tiene dos finalidades, producir información y generar diálogo para

poder crear memorias. Para Flusser (2001), la fotografía carece de historia propia y siempre

va a estar ligada a la historia de un contexto; de esta manera, la fotografía es un medio para

interrumpir, mostrar y transformar la vida cotidiana. Al observar una fotografía es posible

enfrentarse a un sistema de representaciones de la realidad, pues permite entender la manera

cómo se muestran distintas realidades en determinados contextos.

Según Sekula, quien se apoya en el esquema semiótico de Pierce, “la fotografía son rastros

físicos de sus objetos como signos que tienen una relación inicial con el mundo que

representan”, por lo tanto, funcionan como una especie de depósito de la propia realidad y la

representación de una realidad que no es en ella misma sino un juego de representaciones.

Susan Sontag (1996) en su texto Sobre la fotografía, apoya a Sekula con la idea de que la

fotografía se interpreta de dos maneras con la realidad, como algo que dota de realidad a las

imágenes, pero también como aquello que la hace perder precisamente esa realidad.

Entonces, lo real en una fotografía tiene más que ver con lo que se percibe que con lo que

realmente hay, por la misma razón, es importante no intervenir al momento de la fotografía

(status quo), se debe “tomar distancia para conservar la realidad” (Sontag, 1996). La

fotografía no es sólo una interpretación de la realidad sino también una huella o máscara

mortuoria que puede conferir realidad o poner en evidencia que la realidad no existe. La

autora entonces considera que la fotografía recicla lo real, es decir, el acto fotográfico.

Ahora bien, con respecto a la construcción de realidad, la fotografía siempre ha intentado

tener un acercamiento a la realidad por medio de una imagen, la cual es definida por Amont

(1992) como “un objeto producido por la mano humana en cierto dispositivo y siempre para

transmitir a su espectador, de forma simbolizada, un discurso sobre el mundo real”.


La imagen está sujeta a diferentes niveles de interpretación, ya sean personales,

ideológicos, culturales o cualquier tipo de realidades que determinan al sujeto, por lo tanto, la

interpretación de una imagen se puede sintetizar en dos niveles:

1. Denotativo, un significado base, tal como se presenta fuera de cualquier contexto.

2. Connotativo, se refiere a un carácter subjetivo y se da en el plano del habla, porque es el

significado personal e individual que le da cada persona concreta en contextos y situaciones

determinados.

Aplicando estos conceptos en una imagen se desarrollarían de esta manera,

Denotativo: Descripción de los personajes y elementos que aparecen en la imagen; se trata

de describir con detalle la escena representada, señalando las actitudes, vestuario, etc. de las

personas que intervienen o los objetos que forman parte de esta.

Contextualización: Exige localizar la composición en un contexto determinado.

Connotativo: Descripción de las emociones y sensaciones que provoca la imagen.

Jacob Bañuelos se refiere al significado de las imágenes de la siguiente manera,

Cada imagen significa algo distinto, aunque sea la misma. Y la atribución de determinados

valores cambia según sea el caso. No son más ni menos verdaderas o falsas, simplemente son

imágenes distintas. Y socialmente tienen valores diferentes. Lo que da sentido de verdad o

falsedad a una imagen es la interpretación que de ella se hace, y la subjetividad que se plasma en

dicha interpretación. Tal interpretación va desde lo estrictamente individual hasta lo

discursivamente establecido en una sociedad determinada, en sus cánones, valores, criterios y

discursos retóricos.

Por lo tanto “la realidad en una fotografía es surreal” (Sontag, 1996) puesto que es la

interpretación individual de un instante en la historia de un contexto, incluso en los géneros

que tienen como objetivo visibilizar una realidad como el fotoperiodismo, la fotografía

documental, etc. Entonces, de acuerdo con Soulages “ lo que se ve en foto de reportaje no es

una prueba de la realidad”, sino tan sólo la prueba de un punto de vista y de una determinada
idea del mundo. En el retrato pasa algo similar, no hay un “esto ha sido” sino un “esto ha sido

actuado”, con lo cual, el autor quiere decir que no hay foto que no sea posada y que aun

cuando el referente no sepa que está siendo fotografiado, igualmente se encuentra

representando un papel que el fotógrafo obliga a actuar, pues el simple hecho de mostrar la

cámara cambia la manera “natural” del comportamiento humano.

5.2 La fotografía como catalizador de memoria

La fotografía tiene la capacidad de preservar en el tiempo, guardar instantes y trascender

los acontecimientos; según Bresson, la fotografía genera memoria porque tiene la capacidad

de encerrar el tiempo y el espacio en un instante.

Fontcuberta (1997) afirma que “siempre fotografiamos para recordar aquello que hemos

fotografiado, para guardar la experiencia de la precaria fiabilidad de la memoria”, haciendo

referencia a una relación de función entre la fotografía y la memoria. Cuando recordamos

algo se están seleccionando ciertos momentos que se quieren conservar y lo mismo se hace

con el acto de fotografiar, “olvidar es una función de la memoria tan importante como

recordar” Flusser.

Según Gubern, la fotografía puede cumplir y satisfacer genéricamente dos grandes

funciones culturales; la primera es la memoria, propia de la producción mimética, bien sea la

memoria individual del autor de la fotografía o la memoria colectiva que, a través de la

difusión de la imagen, permite a otros sujetos compartir la experiencia visual de su autor. La

segunda función es la de creación, en donde el fotógrafo pone el énfasis en la capacidad de su

tecnología como medio de expresión, aproximándose así a la función del pintor. Pero esta

dicotomía no es excluyente, y casi toda foto es, en cierta medida, a la vez, memoria y
creación, o reproducción y expresión, aunque en cada caso concreto predomine una u otra

función.

5.3 La fotografía como medio para generar narraciones en una comunidad indígena

La fotografía también sirve como técnica para producir narraciones en una comunidad

indígena porque permite entender diversas construcciones sociales que se hacen en

determinados contextos. En este sentido, hacer una fotografía significa capturar lo que se ve

en un momento emotivo específico que se quiere preservar para el futuro, sin embargo,

también se puede decir que el acto fotográfico implica congelar distintas situaciones que

suceden en el tiempo y que se pueden agrupar en secuencia para crear una narración y así,

contar una historia.

Ahora bien, cuando se utiliza la fotografía como herramienta para generar narraciones, los

miembros de diferentes comunidades pueden apropiarse de este medio como expresión visual

para producir imágenes que representen su cotidianidad y sus valores culturales. Hay varias

exploraciones alrededor del mundo que demuestran que la fotografía es un recurso eficiente y

práctico para darles a los participantes en estos procesos culturales las bases de una

alfabetización visual en un mundo dominado por las imágenes, donde la educación formal

privilegia lo oral y lo escrito. Cualquiera puede hacer fotografías de lo que ve o de los

momentos emotivos que quiere preservar para el futuro, y por ello, se logran percibir

sensaciones: tristeza, alegría, nostalgia, rabia, estupor, sorpresa, incredulidad, cuando se

observan fotos de personas, lugares o situaciones que representan algo en su vida.

Entonces, lo anterior refleja la capacidad de representar el todo a través de los detalles, es

decir, los símbolos. Para trabajar este concepto se invita a las personas pertenecientes a una

comunidad a mirar su propio entorno inmediato, buscando imágenes que simbolizan


diferentes aspectos del medio en el que viven como las creencias religiosas, hábitos

culturales, tradiciones, aspectos positivos o negativos, permitiendo su expresión y

representación por medio de fotos que pueden, incluso, transmitir sus sentimientos en torno a

conflictos internos de sus comunidades. Por lo tanto, crear un relato visual es dividir una

acción en diversos fragmentos a través de fotografías que congelan distintas situaciones que

suceden en el tiempo en forma secuencial.

Por ello, se puede decir que, a través de la fotografía, se produce una transformación e

interpretación de la cotidianidad de individuos y comunidades, por esta razón, permite,

finalmente, recrear los hechos relevantes de su historia y producir narraciones.

5.4 Relatos fotográficos

Según Cartier Bresson un relato fotográfico es la página que se encarga de reunir los

elementos complementarios que están dispersos en las distintas fotografías. El objetivo de

esta operación es representar el contenido de algún hecho que está en proceso de

desenvolverse, y con ello comunicar una impresión. Algunas veces un solo acontecimiento

puede ser tan rico en sí mismo y en sus facetas, que es necesario dar vueltas, girar a su

alrededor en busca de una solución a los problemas que plantea, puesto que el mundo entraña

movimiento, y no podemos tener una actitud estática frente a algo que está moviéndose,

puesto que “hay que estar alerta con el cerebro, el ojo y el corazón”

Es necesario tener criterio al momento de capturar un relato, el fotógrafo debe estar

presente para no dejar vacíos, ser coherente, pensar antes de tomar fotografías para no perder

el instante; por lo tanto, la construcción del relato debe hacerse antes de crear las fotos o

crearlas en el momento. Además, es importante tener la cámara como libreta de apuntes,

tener sensibilidad y respeto a lo que es parte del relato, y se debe tener en cuenta “si lo que el
fotógrafo debe intentar es alcanzar un reflejo real de lo que constituye el mundo de esa

persona” (Brenson).

Finalmente son importantes dos aspectos, la posición de la cámara para evitar emitir

juicios a la hora de fotografiar y el uso del pie de página en la creación de un relato, pues este

permite dar el contexto que, en ocasiones, la imagen no logra transmitir.

5.5 Cultura e identidad cultural

La cultura, según la definición de la UNESCO (1982), se considera como “un conjunto de

rasgos espirituales, materiales y afectivos que caracterizan a un grupo social, y está

constituido por los modos de vida, los derechos fundamentales, los sistemas de valores,

creencias y tradiciones”; Molano (s.f.) considera que la cultura otorga al individuo sus

tradiciones, creencias y costumbres, y por lo tanto, tiene varias dimensiones sociales que

generan en el grupo un modo de vivir, rasgos de cohesión social, riqueza, empleo y equilibrio

territorial, siendo fuertemente influenciada por el pasado y el entorno.

Hobsbawn (1983), refiere que las tradiciones culturales se caracterizan por su permanencia

e invariabilidad mientras que las costumbres son flexibles en su adherencia al pasado, por lo

tanto, afirma que cuando desaparecen las costumbres, necesariamente cambian las

tradiciones, y se genera pérdida de la cultura.

La cultura entonces está basada en los valores individuales y colectivos en que se basa una

comunidad, no es solo un conjunto de palabras y símbolos, sino que se ha convertido en “el

modo fundamental de relacionarse con el entorno que tiene un grupo de personas en

determinada época histórica” (González, 2003, p.129).

Como parte de la cultura, se construye un elemento que le permite pervivir en el tiempo; la

identidad cultural. De acuerdo con Estupiñán (2014), la identidad se puede definir como “el
sentimiento individual de pertenencia al grupo y como la manifestación subjetiva de las

pautas culturales de los grupos poblacionales” (p.583), por lo tanto, es un rasgo dinámico,

que sufre procesos de cambio, transformación y recreación como respuesta al contexto y las

situaciones que enfrenta un grupo humano.

La identidad cultural no existe sin la memoria, sin la capacidad de reconocer el pasado, sin

elementos simbólicos o referentes que le son propios y que ayudan a construir el futuro”

(Molano, s.f., p.74); por esta razón, la identidad cultural se convierte en el medio necesario

para que los pueblos indígenas pervivan, y sus costumbres trasciendan a través de la memoria

de las generaciones.

Según Fernández y Fernández (2012), la identidad permite que un individuo tenga

conciencia de sí mismo dentro de un grupo y pueda darle continuidad a través del tiempo

porque es capaz de diferenciarse de los otros; sin embargo, puede transformarse, recrearse,

abandonarse e incluso perderse como consecuencia de distintas influencias internas y

externas al colectivo.

Fernández y Fernández (2012), afirman que la identidad se refleja en “las expresiones de

la vida cotidiana de los hombres. La misma parte de elementos simples como ajuares

domésticos, vestimentas, etc. Se expresa teóricamente en el pensamiento social y las

creaciones artístico-literarias de una comunidad humana” (p.7), por ello, la identidad hace

parte de los rituales, pero también de los objetos de su cotidianidad que son característicos de

una región determinada y reflejan las dinámicas culturales del grupo.

5.6 Comunidad Misak, cosmovisión y mujeres tejedoras

Las comunidades indígenas tienen formas diferentes de ver el mundo, y por tanto la lógica

de su pensamiento es distinta, se funda en la naturaleza, las creencias ancestrales y las


prácticas rituales que constituyen el saber indígena que funciona como medio de

conocimiento de un contexto sociocultural específico (Piñacué, 2014).

La comunidad Misak se encuentra asentada en el sur occidente colombiano en

estribaciones de la cordillera central, en el páramo de las Delicias y una parte del páramo de

Moras, al oriente del departamento del Cauca, en el municipio de Silvia, donde convergen

otros pueblos indígenas favoreciendo su multiculturalidad y plurietnicidad (Velasco, 2018).

La comunidad Misak en el municipio está conformada por, aproximadamente, 14.725

personas, es decir, el 64% de la población total; se distribuyen en 5.528 familias. Su

estructura organizativa se basa en el Cabildo; el gobernador y el vicegobernador son elegidos

por voto popular; los secretarios generales por asamblea general, el primero de noviembre de

cada año. Estas autoridades se eligen para un periodo de un año, y se encargan de proyectos

culturales, educativos, económicos y sociales para la comunidad, además, son autoridades

autónomas en sus territorios (Tunubalá, 2017).

Su cosmovisión se configura a partir de elementos de la naturaleza pues se consideran

“hijos de la palabra, los sueños y el agua”, ya que la permanencia de vida del pueblo se

fundamenta a partir de este líquido vital que permite llevar a cabo las actividades agrícolas en

las que basan su auto sostenimiento. De esta forma, nacen las normas, principios y valores de

la comunidad que permiten su interacción con la naturaleza y el territorio. Este, constituye el

espacio que los alimenta, los sana y los cura, les permite sembrar, cosechar y consumir, como

parte del ciclo de vida Misak que hace parte de su identidad cultural (Muelas, 2007).

Como parte del ciclo vital las mujeres y hombres, en su etapa de la juventud, esperan dar

vida y continuidad a su comunidad; “desde siempre, las mujeres y los hombres nasa y misak,

y nuestros espíritus masculinos y femeninos, hemos tenido una relación recíproca y

complementaria. Así como en la naturaleza, en nuestra comunidad las mujeres y los hombres

caminamos conjuntamente” (Gestoras de memoria histórica del Resguardo de Jambaló,


2016). En los pueblos indígenas, la figura de la mujer es descrita como creadora de vida

semejante a la Madre Tierra, pues se reconoce por su papel de creadora junto con los varones,

dadoras de vida humana pero también de vida colectiva (ONIC, 2012).

Según Tunubalá (2017),

Las mujeres al igual que los hombres son sabias y médicas tradicionales. Diariamente, ellas

cumplen diferentes roles de sanación, prevención y control de enfermedades espirituales y físicas.

Según nuestros shures y shuras, cada una de ellas tiene un don específico: sobandera, refrescadora,

armonizadora, pulsera, la que arregla la matriz, yerbera, la que cura el rayo, la que predice y la que

atiende los partos, es decir, las parteras (p.1).

La mujer entonces como dadora de vida, también es considerada tejedora de vida, en tanto

se encarga de hilar los tejidos de los chumbes desde muy temprana edad, por imitación de sus

mayores y mayoras, para el cuidado de sus hijos; en este aspecto, las mujeres tienen la

capacidad de implantar en ellos sus memorias, las cuales, transportan identidades de género

representadas por medio de imágenes, símbolos, figuras y signos, enmarcadas en su

cosmovisión, producto de su relación con el territorio y con la naturaleza, y contadoras de

historias, costumbres, memorias y prácticas ancestrales Misak (Velasco, 2018).

5.7 El chumbe como práctica, tejido y saber ancestral

El tejido existe en distintas categorías y dimensiones que pueden ser “oficio, práctica,

objeto físico, actividad productiva, memoria y tradición” (Velasco, 2018, p.977) a partir de

las cuales se puede entender el origen de la comunidad y de sus formas de vivir.

De acuerdo con la cosmogonía Misak, el origen del chumbe proviene del siguiente mito,

El hijo de las estrellas, Juan Tama, al emerger de las aguas se sintió desnudo y rodeado por

la naturaleza del páramo y su vida animal; los espíritus de las nueve doncellas tomaron los
hilos del arco iris y con sus manos tejieron el chumbe, la piel de los animales fue

transformada en anacos, capisayos y turís (Mananasrik, citado por Baena, 2004, p.5).

Los chumbes son creaciones artesanales de origen indígena, son fajas de colores tejidas a

mano que pueden medir entre cinco y diez centímetros de ancho, por dos y hasta cinco

metros de largo. Además de ser una prenda de vestir tradicional de las mujeres Misak, los

chumbes representan la cosmovisión representada en los símbolos de los tejidos; también se

utilizan para sostener el anaco y para chumbar, es decir cargar y proteger a los niños y niñas

en los primeros años de vida, cuando se cruzan por la espalda y el tórax de la mujer que lo

carga, que puede ser la madre, abuela o hermana, funcionando como elemento unificador y

de identidad de la relación familiar al crear un lazo maternal con el niño o niña (Gestoras de

memoria histórica del Resguardo de Jambaló, 2016; Velasco, 2018).

De acuerdo con Velasco (2018), a nivel histórico, el tejido del chumbe se ha considerado

“como el escenario en el que se transportan memorias que representan construcciones de

género, territorio y cosmovisión” (p.975) y lo presenta como un medio visual que es capaz de

comunicar los rasgos de una etnia, los conocimientos en torno al género, el estatus, los

espacios geográficos, entre otros.

El chumbe puede tener más de 40 formas distintas, con diferentes colores, formas y

tamaños; cosmológicamente representa el arcoíris (Koshimpoto) y los colores de las lagunas

de los sitios sagrados que descansan en los páramos. Cada chumbe utiliza un tipo de lenguaje,

y quien lo teje lo hace pensando en quien lo va a utilizar, de ahí su significado. La estructura

del tejido presenta signos individuales y colectivos, pues cada imagen representa un concepto

de la comunidad. De esta forma, los colores vivos en el chumbe representan la naturaleza, los

animales, e incluso las mismas personas con quienes convive la tejedora (Velasco, 2018).
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