Está en la página 1de 6

4 PASOS PARA RECONSTRUIR LOS ARGUMENTOS DE UNA DISCUSIÓN JURÍDICA

Luis A. Malavé Naime


Sep 25 · 7 min read

Realizado por Luis A. Malavé Naime. Profesor y fundador de la Academia de Argumentación


y Derecho.

¿Algunas vez te has preguntado qué quiso decir la otra parte con sus alegatos o cómo
interpretar tal argumento para atacarlo o defenderlo de manera efectiva? La reconstrucción
de los argumentos, de manera organizada, es clave para responder exitosamente esas
preguntas. Con una buena reconstrucción serás capaz de entender los alegatos de quien
sea: del juez, de la contraparte o incluso los tuyos propios.
Aunque en la interpretación y reconstrucción de argumentos hay mucho de habilidad y arte,
eso -evidentemente- no quiere decir que no se puedan seguir ciertos pasos para organizar
el proceso y para obtener argumentos bien reconstruidos (o, al menos, con una buena
garantía de estar bien reconstruirdos). En la Teoría de la Argumentación contemporánea,
uno de los métodos (si cabe hablar de método) más conocidos para reconstruir argumentos
ha sido desarrollada por la teoría Pragmadialéctica de Frans van Eemeren, Rob
Grootendorst, entre otros (ver, entre otros, 1996: 292, 293). Acá parafraseamos lo que dice
dicha teoría sobre las operaciones de reconstrucción y daremos nuestros propios ejemplos.
Por cierto, este tema es profundizado en nuestro curso: técnicas de análisis y
reconstrucción de argumentos jurídicos. Si te interesa inscribirte o saber más al respecto,
dale click a la imagen:
Pasos para la reconstrucción de argumentos
Normalmente, quien identifica y reconstruye un argumento lleva a cabo cuatro pasos (o
alguno de ellos) de manera intuitiva. Estos pasos u operaciones son: supresión,
permutación, sustitución y adición.
Es importante hacer énfasis en que no todo texto argumentativo necesita de cada una de
las operaciones que explicaremos a continuación. También es posible que el orden en el
que se lleven a cabo las operaciones varíe con respecto al orden que describiremos a
continuación. En algunas ocasiones, al realizar una de las operaciones, nos daremos cuenta
de que ahora necesitamos volver a una de las operaciones ya realizadas, así que es posible
que a veces haya una especie de retroalimentación en el proceso de reconstrucción.
Veamos cada una de las operaciones.
Supresión
Consiste en la eliminación de todos los elementos que no son directamente relevantes para
formar el argumento, tales como repeticiones, información redundante, información
superflua o meramente explicativa.
Por ejemplo, analicemos el siguiente argumento:
Señor juez, considero que el ciudadano Juan debe ser condenado a 20 años de prisión,
porque, como usted ha podido comprobar de las actas del presente expediente, ha quedado
demostrado que el imputado dio muerte al ciudadano Pedro; todo esto de conformidad con
el artículo x del Código Penal, que señala que quien dé muerte a una persona será
condenado a 20 años de prisión.
En este argumento podemos suprimir lo que no resaltamos a continuación (entre
paréntesis, luego del subrayado, identificaremos el elemento argumentativo).
Señor juez, considero que el ciudadano Juan debe ser condenado a 20 años de
prisión (conclusión), porque, como usted ha podido comprobar de las actas del presente
expediente, ha quedado demostrado que el imputado dio muerte al ciudadano
Pedro (premisa); todo esto de conformidad con el artículo x del Código Penal, que señala
que quien dé muerte a una persona será condenado a 20 años de prisión (premisa)
Permutación
Consiste en el reordenamiento de los elementos del discurso original de una manera que
clarifique las razones dadas por el argumentante.
La permutación tiene más sentido cuando estamos ante muchos argumentos que organizar,
especialmente si esos argumentos son complejos.
En el ejemplo que dimos para la supresión, pudiéramos permutar los elementos del
argumento para presentarlo de una manera estándar.
Antes:
Conclusión: El ciudadano Juan debe ser condenado a 20 años de prisión
Premisa: El imputado dio muerte al ciudadano Pedro
Premisa: quien dé muerte a una persona será condenado a 20 años de prisión
Después:
Premisa (mayor): quien dé muerte a una persona será condenado a 20 años de prisión
Premisa: El imputado dio muerte al ciudadano Pedro
Conclusión: El ciudadano Juan debe ser condenado a 20 años de prisión
Sustitución
Consiste en cambiar las expresiones ambiguas por expresiones más claras. También implica
la estandarización de las expresiones. Por ejemplo, si el argumentante usa dos expresiones
para referirse a lo mismo, el analista puede sustituir una por la otra o sustituir ambas por
una tercera expresión más clara.
En el ejemplo que hemos analizado previamente hay dos sustituciones que se pueden
hacer:
(1) En la conclusión se habla del ciudadano Juan, mientras que en la premisa se habla del
imputado. Evidentemente, ambas proposiciones se refieren a la misma persona, así que
podemos sustituir una de las dos expresiones para hacerlas coincidir. Elijamos hablar del
ciudadano Juan.
(2) Otra posible sustitución es la de la premisa mayor: en vez de expresarla en los términos
dados (quien dé muerte a una persona será condenado a 20 años de prisión), podemos
sustituirla por un condicional que haga claro el vínculo entre premisa y conclusión, y que,
además, exprese la naturaleza presuntiva de la norma: “si x da muerte a una persona,
entonces (mientras nada diga lo contrario) concluye que x debe ser condenado a 20 años
de prisión” (la expresión “mndc” es la cláusula “mientras nada diga lo contrario”).
Antes de sustituir:
P.mayor: quien dé muerte a una persona será condenado a 20 años de prisión
Premisa menor: El imputado dio muerte al ciudadano Pedro
Conclusión: El ciudadano Juan debe ser condenado a 20 años de prisión
Después de sustituir:
Prem. Condicional: Si x da muerte a una persona, entonces (mndc) concluye que x debe ser
condenado a 20 años de prisión
Premisa menor: El ciudadano Juan dio muerte al ciudadano Pedro
Conclusión: El ciudadano Juan debe ser condenado a 20 años de prisión
Adición
Este es el paso más complejo y problemático de todos.
Consiste en hacer expresos los elementos del argumento que han sido dejados implícitos
por el argumentante.
Es decir, la adición en este caso es una operación que toma un argumento de expresión
incompleta (entimemático) y lo convierte en un argumento completo (con todos sus
elementos argumentativos explícitos).
La adición de los elementos no explícitos en el argumento es una tarea delicada que
requiere comprender el contexto donde se inscribe el argumento (es decir, el problema, los
argumentos previos, los contra-argumentos, etc.). Siempre es importante guiarse por
el principio de caridad al momento de añadir cosas.
Por ejemplo, en una discusión entre Juan y María, Juan puede decirle a María:
Tú no puedes votar, porque eres menor de edad
¿qué elemento ha quedado implícito? Recuerda que el esquema modus ponens es:
Premisa condicional: Si A entonces B
Premisa (menor): A
Conclusión: B
En este caso están expresadas la premisa menor o fáctica, que sería “María es menor de
edad”, y la conclusión: “María no puede votar”. Luego, podemos hacer explícita la premisa
condicional:
Premisa condicional o mayor (añadida): Si alguien es menor de edad, entonces no puede
votar
Premisa menor: María es menor de edad
Conclusión: María no puede votar
Nota que hay otra posible reconstrucción de la premisa condicional que también es válida
pero que aporta menos información. Bien se pudo haber dicho “si María es menor de edad,
entonces no puede votar”. El problema es que esa premisa condicional solo expresa el caso
particular de María, pero en el Derecho es normal que los argumentantes pretendan
fundamentar sus argumentos en normas, principios y reglas más generales. Lo que queda
implícito en este caso es la norma que regula el caso de María.
Otra forma de reconstruir ese argumento sería mediante el silogismo jurídico:
Premisa mayor (añadida): los menores de edad no pueden votar
Premisa menor: María es menor de edad
Conclusión: María no puede votar
Ahora, Juan también pudo haber expresado su argumento de otra forma. Por ejemplo:
María, sabes bien que los menores de edad no pueden votar, así que tú no puedes votar.
En este caso, lo que queda implícito es la premisa menor: María es menor de edad.
Y Juan también pudo haber dicho:
María, recuerda que los menores de edad no pueden votar, y tú eres menor de edad.
En ese caso, un poco menos frecuente, lo que queda implícito es la conclusión del
argumento: María no puede votar.
En resumen
Las cuatro operaciones de reconstrucción son: supresión, permutación, sustitución y
adición.
Suprimir implica quitar o eliminar lo superfluo o redundante. Permutar es cambiar el orden
para darle un sentido más claro al argumento. Sustituir es cambiar algunas expresiones para
estandarizar los términos usados en el argumento. Añadir implica agregar aquellos
elementos argumentativos implícitos (sea alguna premisa o la conclusión).
Es posible que un texto necesite solo alguna de las operaciones.
Debes tener cuidado al reconstruir, especialmente al añadir elementos, pues es posible que
la otra parte no haya querido decir lo que tú crees que dejó implícito.
Bibliografía
Eemeren, F. H. van, R. Grootendorst, and Francisca Snoeck Henkemans. Fundamentals of
Argumentation Theory: A Handbook of Historical Backgrounds and Contemporary
Developments. Mahwah, N.J: L. Erlbaum, 1996.

Realizado por Luis A. Malavé Naime. Profesor y fundador de la Academia de Argumentación


y Derecho.
https://medium.com/argumentaci%C3%B3n-y-derecho/4-pasos-para-reconstruir-los-
argumentos-de-una-discusi%C3%B3n-jur%C3%ADdica-3cf191f483b8