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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Economía y Finanzas

Escuela Nacional de Administración y Hacienda Pública

Catedra: Política Comercial

4to “A”

Tendencias
De la
Política Comercial

Profesora: Integrantes:

Herrera Flor

Caracas, abril 2019


El comercio internacional, su evolución y la forma de relacionarse comercialmente
entre los distintos países son elementos que configuran el diseño de las políticas
comerciales. En este orden de ideas, comenzaremos por mencionar las medidas de
política comercial que un gran número de países ha decido aplicar para su
relacionamiento comercial con otros, se les conoce en la literatura como medidas
orientadas a la protección; sin embargo, como medidas tradicionales, es decir,
medidas que regularmente se han aplicado. Posteriormente, se les hará mención a
las nuevas tendencias dentro del diseño de políticas comerciales, basados en los
nuevos aspectos que se incluyen en los acuerdos comerciales internacionales

Por una parte, las medidas proteccionistas o tradicionales se refieren a los


siguientes instrumentos:

-Aranceles: es un impuesto ante el tráfico de mercadería de un territorio aduanero


a otro. Los aranceles se dividen en dos categorías: los Aranceles Específicos, que
se imponen como un cargo fijo por cada unidad de bien importada; y los Aranceles
Ad Valorem, donde se imponen como una tarifa proporcional al valor de un bien
importado.

Si bien el objetivo principal de los aranceles es proteger tanto a la industria


nacional, así como los empleos generados por esta; el Gobierno también gana,
porque el arancel eleva sus ingresos fiscales. Nos obstante a esto, los productores
nacionales ganan, porque el arancel los protege de los competidores externos al
incrementar el costo de los bienes extranjeros; pero los consumidores pierden,
porque deben pagar más por ciertas importaciones.

-Subsidios: es una asistencia financiera gubernamental a un producto


comercializado en el mercado. Normalmente se utilizan para volver más competitivo
un producto de tráfico comercial. Los subsidios toman muchas formas, que incluyen
donativos en efectivo, préstamos de bajo interés, concesiones impositivas, entre
otras. Cuando se aplican sobre el producto nacional y al reducir los costos, los
subsidios ayudan a los productores en dos formas: a competir frente a las
importaciones extranjeras baratas y a ganar el mercado de exportación. Las
principales ganancias de los subsidios corresponden a los productos nacionales,
cuya competitividad internacional se ve incrementada como resultado.

-Cuotas / Cupos al tráfico internacional y Restricciones voluntarias a la


exportación: una cuota o cupo, es una restricción directa sobre la cantidad que de
un bien puede ser traficado hacia y desde un país. La restricción normalmente se
hace cumplir mediante la expedición de licencias de importación o certificados de
comercio, para un grupo de individuos o firmas. Este volumen permitido de
comercio, sufre un beneficio particular como ser de libre circulación, poseer menor
tasa impositiva, rápida liberación, etc.

-Políticas Antidumping: el dumping puede definirse como la venta de bienes en


un mercado extranjero a un menor costo que el de producción, también puede ser
que sea por debajo del valor “justo” del mercado, o en algunos casos, al precio más
bajo que en el país de origen.

Las prácticas dumping se consideran como un método mediante las cuales las
firmas liberan su producción excesiva en los mercados extranjeros, o simplemente
como estrategias de marketing para la penetración de mercados. Las políticas
antidumping, por otro lado, son regulaciones diseñadas para castigar a las firmas
extranjeras que se dedican a inundar el mercado con productos a bajo precio y
proteger, por lo tanto, a los productores nacionales de una competencia extranjera
desventajosa. Contra el dumping, se exige un arancel compensatorio que nivele, los
precios de mercado del producto importado; así como también incluyan
prohibiciones, multas o juicios penales contra los responsables del daño causado.

-Políticas administrativas / Barreras no arancelarias: las políticas


administrativas de comercio o barreras no arancelarias, son regulaciones
burocráticas diseñadas para restringir los niveles de importación. Aplican sobre los
productos en sus precios, en su esencia (packing, registros, rotulado, formulaciones,
etc.), o en su volumen (políticas antimonopólicas, consumo personal, cuota de
mercado, etc.). Son las herramientas más temidas de la Política comercial, dado
que carece de criterio mensurable, cuantificable o discutible en un ámbito
multilateral. Son propias de cada Estado y se miden en función de sus propios
criterios preestablecidos y consolidados en su cultura.

Acuerdos de Primera Generación

Se refiere a los acuerdos comerciales tradicionales, previos a la Ronda de


Uruguay –OMC-; son más simples y contemplan básicamente acuerdos de
naturaleza comercial que involucran la desgravación arancelaria a bienes
comerciales.

Acuerdos de Segunda Generación

Se dice del nuevo tipo de acuerdos comerciales internacionales surgidos en los


años 80, a partir de la Ronda Uruguay –OMC-. Se caracterizan por abarcar un
ámbito más amplio que el simple comercio de bienes, incluyendo temas nuevos
como el comercio de servicios, inversiones, propiedad intelectual, y compras
estatales, a la vez que incorporan disciplinas más complejas en materia de normas
de origen, medidas fito y zoosanitarias y medidas anti-dumping.

Acuerdos de Tercera Generación

Implica la negociación de temas más allá del acceso a mercados que el país
deberá tomar en cuenta y abordar con un enfoque de bienestar poblacional.
Acuerdos de Cuarta Generación

Este tipo de acuerdos que se producen a partir de 1994, se enmarcan en un


contexto de las negociaciones multilaterales de la Ronda Uruguay del Acuerdo
General de Aranceles y Comercio (GATT) y la creación de la Organización Mundial
del Comercio (OMC), así como de la creación de importantes bloques de integración
como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC).

El libre comercio y el socialismo del siglo XXI de Venezuela han sido incompatibles.
El país se retiró del Tratado de Libre Comercio con Colombia y México en el 2006,
y de la Comunidad Andina en el 2011. Logró entrar al Mercosur –de Lula y de los
Kirchner– en el 2012, venciendo seis años de oposición del Paraguay. En diciembre
del 2016 fue suspendido por incumplimiento de sus obligaciones en materia de
derechos humanos y comerciales, pues no ha adoptado 116 Resoluciones del
Mercosur. Maduro, sin sonrojarse, respondió que ha cumplido con el 95 por ciento
de sus obligaciones, y su canciller Delcy Rodríguez, al no haber sido invitada al
consejo celebrado en Buenos Aires, después de la suspensión, trató de meterse por
la ventana.

La política comercial de Venezuela también le ha dado la espalda a la Organización


Mundial del Comercio. Desde hace 15 años no se somete al examen de su política
comercial como lo hacen, religiosamente, los demás países. Tampoco cumple con
la obligación de transparencia de notificar sus medidas comerciales (sanitarias,
licencias de importación, valoración en aduanas, propiedad intelectual, entre otros),
ni tiene registrados los puntos de contacto de sus autoridades. Su política comercial
es opaca e impredecible.

La canasta exportadora venezolana consta casi, exclusivamente, de petróleo, pues,


a falta de insumos, la producción nacional colapsó. Su principal socio comercial es
su archienemigo, Estados Unidos. El comercio con su archiamigo, Cuba, es trueque:
petróleo a cambio de profesionales de la salud y de la seguridad pública. Con China
y Rusia tiene otra forma de trueque: créditos pagaderos con petróleo; actualmente
está colgado en los pagos.

El arancel promedio para la agricultura es del 11,9 por ciento, y para la industria, 13
por ciento. Pero los dos mayores obstáculos al comercio son la exigencia de
licencias de importación y el monopolio de la moneda extranjera ostentado por el
gobierno. No obstante, las importaciones de las empresas del Estado no necesitan
licencias ni tienen que pagar aranceles.
Venezuela está clasificada en el puesto 187 de 190 en la medición realizada por el
Doing Business sobre la eficiencia de los trámites del comercio transfronterizo (solo
supera a Eritrea, Yemen y el Congo). El procedimiento para una importación dura
46 días, para una exportación 22 días, y para sacar una mercancía de la aduana,
10 días.

Los valores de todas las variables del sector externo están en caída libre. En el
2016, las importaciones cerraron en 18 billones de dólares, habiendo alcanzado un
pico de 59,1 billones de dólares en el 2012; las exportaciones de petróleo cayeron
a su peor nivel, con una producción de apenas 1,2 de millones de barriles diarios
frente a un pico de 3 millones; las reservas internacionales cayeron a 10,4 billones
de dólares (Colombia tiene 47 billones de dólares), el 71 por ciento de las cuales
están representadas en oro. Las ventas de Colombia a Venezuela, que alcanzaron
un pico de 6,1 billones de dólares, cayeron a 614 millones.

La política comercial de Venezuela deja varias lecciones:

1. El comercio exterior no explica el nivel general de empleo de un país: la tasa de


desempleo en Venezuela es del 21 por ciento, mientras que su balanza comercial,
históricamente, ha sido positiva (Estados Unidos tiene el mayor déficit comercial del
mundo, pero su economía, según el Federal Reserve, tiene casi pleno empleo).

2. El comportamiento de las importaciones es un indicador de la vitalidad de una


economía; la caída de las importaciones es síntoma de una economía anémica.

3. La protección comercial no es la mejor política industrial, pues encarece los


insumos y afecta negativamente la competitividad.

4. Para exportar hay que importar: Venezuela solo exporta un producto, al que no
le agrega valor.

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