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Wearmouth-Jarrow.

A José Luis Domínguez y Leonardo de la Torre,


hermanos, compañeros.

Yace allí, feneciendo, el tratado


por Heliogábalo escrito, amante
de infestar con fuego los memoriales
de hombres bajo el Invicto, cegados.

Aristóbulo, poco antes, christiano


aire llevó a judíos talantes
que vieron sin ver, -los más, ignorantes-
al Hijo hecho hombre, Dios encarnado.

Las páginas doctas del Hispalense


que hablan de brujos y hechiceros
comparten estantes con dositeos,
cainitas y gnósticos herejes.

Y la Historia Eclesiástica de Eusebio


mira con recelo las Confessiones.
El de Hipona transcribe los errores
heréticos de quien busca otro cielo.

Dorado astrolabio, cíclica danza,


sostiene en sus manos El Venerable.
Y las tablas, celestes y puntuales,
encontrarán acomodo a la Pascua.

Fenecen los días, fenece el tiempo,


mas no la letra, la Sacra Scriptura.
Pasan los días, la abadía muda
caras y nombres, trazos y pigmentos.

Beda sostiene por última vez


los folios que transcribe el amanuense.
En el cielo las angélicas huestes
esperan del monje la esencia, el ser
que fue hombre, cálculo, pensamiento,
letra, glossa, e ínclito maestro.

Francisco Arriaga.
México, Frontera Norte.
10 de mayo, 18 y 27 de octubre de 2019.

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