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CONSAGRACIÓN A JESÚS POR EL CORAZÓN

INMACULADO DE MARÍA

Abreviaturas utilizadas

T.D.V: Tratado de la verdadera devoción (San L. María de Montfort)


LG: Concilio Vaticano II Lumen Gentium

Dulce y amado corazón de María lleno de fuego y puro amor, traspasado por un
gladio de dolor. Hermoso refugio para los hombres en estos tiempos difíciles,
bálsamo seguro para aliviar los dolores que vive la humanidad. Tan silencioso y
delicado. Será la nueva arca de Noé que protegerá a sus hijos del diluvio terrible
en estos tiempos difíciles… Este corazón, delicia del Padre en la creación brillará,
más que sol, como la aurora que disipa las tinieblas de la noche, así será su
triunfo; lo expresó la Reina en Fátima: “Por fin mi inmaculado corazón triunfará”

Introducción

El 13 de mayo de 1917 en Coba de iría, Fátima Portugal, comenzaron las


apariciones de nuestra señora a tres pastorcitos llamados Lucia, Jacinta y
Francisco. La virgen vaticinó ciertos acontecimientos que ocurrirían en el siglo XX
y proclamó varios anuncios entre ellos la última parte del mensaje del 13 de junio
de 1917: “pero finalmente mi inmaculado corazón triunfará. El Santo Padre me
consagrará a Rusia que se convertirá y se concederá un tiempo de paz al mundo”

Finalizando la década del 20, Lucía la vidente fue instruida por nuestra señora
para comunicar al santo padre y a todos los obispos del mundo que se unieran
para consagrar a Rusia al Inmaculado corazón de María y la promesa de salvar a
esta nación por este medio.

Los anuncios de María sobre el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el


advenimiento del comunismo en Rusia fueron tan ciertos como el derrumbe de la
anterior URSS, después de esto nuestra señora aseguró que vendría una crisis
de fe tan terrible, que es mucho más peligrosa que las mismas guerras, porque la
apostasía exagerada lleva más almas al infierno. En estos momentos tan
determinantes y arduos es cuando debemos recurrir pronto a su inmaculado
corazón y a él consagrarnos.

¿Qué es la consagración?

Consagrar viene del latín “consecrāre” que significa hacer sagrado a alguien o a
algo; es uno de los verbos vocacionales; Jeremías 1, 4-5 “Antes de haberte
formado yo en el vientre te conocía antes que nacieses te había consagrado yo
profeta te tenía destinado a las naciones”. El verbo hebreo que se utiliza en este
pasaje significa separar de lo profano y además de eso una segregación a una
misión apostólica. Por lo tanto consagrarse es separarse del mundo y del mal,
ofrecerse a Dios por culto o por voto y como resultado la santificación interior
constante y progresiva.
La consagración a Jesús por María consiste en ofrecerse con absoluta
disponibilidad a María para realizar la entrega de sí mismo a Jesucristo. Por esa
entrega y consagración nos comprometemos a hacerlo todo con María, por María,
para María y en María, y que ella nos sustrae del mundo y nos destina al uso
sagrado, nos toma para Dios a una entrega más completa y consciente, quien nos
enseñará admirablemente cómo vivir en total entrega a su hijo. Todo se resume en
esta extraordinaria frase “TotusTuus” expresión latina que significa “todo tuyo”
todo tuyo María, Es el lema elegido por Su Santidad Juan Pablo II para su
pontificado; El mismo nos dirá: " esta fórmula no tiene solamente un carácter
piadoso, no es una simple expresión de devoción; es algo más. Gracias a San
Luis María Grignón de Montfort comprendí que la verdadera devoción a la Madre
de Dios es sin embargo, cristocéntrica, que está profundamente radica en los
misterios de la Trinidad de la Encarnación y la Redención. Así pues, redescubrí la
nueva piedad mariana, y esta forma madura de devoción a la Madre de Dios me
ha seguido a través de los años. Respecto a la devoción mariana, cada uno de
nosotros debe tener claro que no se trata solo de una necesidad del corazón, de
una inclinación sentimental, sino que corresponde también a la verdad sobre la
Madre de Dios. María es la Nueva Eva, que Dios pone ante el nuevo Adán –
Cristo, comenzando por la Anunciación, a través de la noche del Nacimiento de
Belén, el banquete de la Bodas en Cana de Galilea, la Cruz sobre el Gólgota,
hasta el Cenáculo del Pentecostés: la Madre de Cristo Redentor es la Madre de la
Iglesia".

(S.S. Juan Pablo II, Cruzando el umbral de la Esperanza).

San Luis María Grignon de Montfort presenta esta devoción como una Esclavitud
de amor; esclavitud, palabra fuerte que discrepa en estos tiempos. Pero si somos
esclavos de Cristo seremos realmente libres, por lo tanto ¡María es la mujer más
libre de la historia! en defensa de esto el santo nos dice en su libro T.D.V:”
Podemos pues hacernos esclavos de amor de la Santísima Virgen, a fin de serlo
más perfectamente de Jesucristo. La Virgen es el medio del cual se sirvió el Señor
para venir a nosotros; es el medio del cual debemos servirnos nosotros para ir a
Él. María no es como las demás criaturas, que si nos apegamos a ellas pueden
apartarnos de Dios en vez de acercarnos a Él. La inclinación más fuerte de María
es la de unirnos a Jesucristo, su Hijo; y la más fuerte inclinación del Hijo es que
vayamos a El por medio de su Santísima Madre. Hacerlo así es agradar a
Jesucristo..."

En el catecismo encontramos que María es fundamental para nuestro proceso de


santificación “Entre tanto, la Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en
cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en
el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla
ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo”
(LG 68).

El Método.

El método utilizado para la consagración total a Jesús por María es el que


propone San Luis María Grignon de Montfort “Consagración Total a Jesús por
María” en su magistral obra ''Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima
Virgen María" El santo enseña sencilla y profundamente la forma en que la
debemos conocer y amar. Por tal motivo esta fórmula de consagración no debe
tomarse a la ligera, se debe asumir con mucha seriedad, en cuestión de esto el
mismo santo exige una preparación previa, seria, devota y sincera, no como
cualquier acto el que se va realizar, es una entrega absoluta y determinante.

Consta de cuatro partes:

 Vaciarse del espíritu del mundo (12 días)


 Conocimiento de sí mismo (7 días)
 Conocimiento de María (7 días)
 Conocimiento de Jesucristo. (7 días)

En total son 33 días que representan el número años de la vida de nuestro Señor
Jesucristo.

La Consagración Total a Jesús por María tiene dos fines:

El primero, es la renovación de los compromisos bautismales; el segundo es el de


obrar según el corazón inmaculado es decir “siempre por María, con María, en
María y para María” “A fin de obrar más perfectamente por Jesucristo, con
Jesucristo, en Jesucristo y para Jesucristo” (TVD 257). María nos invita a la
consagración para que comprendamos que es necesario entregarnos
completamente a ella, de esta manera puede disponer de nosotros según el
querer de Dios, le damos el pleno derecho a disponer de todo cuanto le
ofrecemos, como madre amorosa no dejará que nos extraviemos.
Existen cantidades de promesas para todo el que se consagre al inmaculado
corazón de María, pero nada más espléndido y esperanzador que su triunfo;
como lo dijo en Fátima “Por fin mi inmaculado corazón triunfará” este comienza
interiormente en cada uno de nosotros, así ocurrirá lo que dijo San Maximiliano Mª
Kolbe: “Acercarnos a Ella y asemejarnos a Ella, dejar que Ella domine nuestro
corazón y todo nuestro ser, que Ella viva y obre en nosotros y por nosotros, que
Ella misma ame a Dios con nuestro corazón, para pertenecer totalmente a ella sin
condiciones: ¡ése es nuestro ideal!"
Son muy notables los efectos que causa la consagración en muchas personas en
varios lugares se conocen cambios de vida considerables, además progresos
significativos en conversión, se ha demostrado que consagrarse a Jesús Por
María satisface a las tres fases que expone San Agustín:

 Conversión de la mente.
 Conversión del corazón.
 Conversión continua.

La conversión continua, la más importante, es decir: no conformarse con el


progreso alcanzado hasta ahora. Es que María asiste y ayuda constantemente en
ir adquiriendo poco a poco la santidad. Así mismo disposición y fervor en la
oración y en la intimidad con el Señor. Hay personas que han pasado de la
oración ordinaria a las altas cumbres de la contemplación escalando peldaños
considerables en la vida mística. Pero claro está que la acción de nuestra Señora
para con las almas consagradas, depende en gran medida a la fidelidad hacia ella
y a la apertura a la gracia.

Finalmente María Santísima convocará a sus hijos en esta cruzada para el triunfo
de su inmaculado corazón. Nos invita a un plan divino, al llamado a su corte. Y el
santo Rosario será la gran cadena que sujete a Satanás y lo encadene porque La
Reina del cielo le aplastará su muy orgullosa cabeza por virtud de su humildad.

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DÍA 1

EL MUNDO Y EL ESPÍRITU DEL MUNDO

Lectura del día: 1 Juan 2, 15-17.

15. No améis al mundo ni lo que hay en él. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en
él.

16. Porque todo lo que hay en el mundo, las pasiones carnales, el ansia de las cosas y la
arrogancia, no provienen del Padre, sino del mundo.

17. El mundo pasa, y con él sus deseos insaciables; pero el que hace la voluntad de Dios vive
para siempre.

El mundo.

Según el evangelio de San Juan el mundo es todo aquello que se opone a la


instauración del reino de Dios y su Justicia.

Dice San Agustín que hay dos denotaciones del mundo:

La primera: el creado y gobernado por Dios; no es intrínsecamente malo. También


se le conoce como el planeta donde vivimos.

La Segunda: Lo definiremos según el criterio que ilustra el evangelio según San


Juan. El mundo es todo aquello que se opone a la instauración del Reino de Dios
en nuestras vidas y que es gobernado por Satanás; es una realidad que aun no ha
sido conquistada por el Señorío de Jesús. Es una corriente fuerte que engaña.

Y del mismo modo, es todo aquello que gime con dolores de parto esperando su
liberación (Romanos 8, 18-23.)

Esta segunda denotación es la que se tratará en este libro.

Estas son las principales características del Mundo:

La sensualidad, la codicia y el orgullo. Con ellas fue tentado nuestro Señor


Jesucristo por Satanás en el desierto. Constituyen lo más fuerte del mundo, es lo
que atrapa en mayor medida. Representa lo mas seductor y lo más difícil de
corregir, es el engaño desmedido. El enemigo nos conoce bien y nos presenta
estas formas para que nuestra mala inclinación corra detrás de ella y nos acabe
por completo la vida con Dios.
Desde el mismo inicio de la preparación a la consagración hay que empezar a
combatir esta terrible tendencia hacia el pecado. Si en verdad queremos vaciarnos
de éste espíritu del mundo - como recomienda San Luis María Grignón de
Monfort- debemos de combatir con la fuerza del Espíritu Santo esas tres
potencias ya mencionadas.
Insistimos, son las tres garras de Satanás, la ambición la soberbia y el sexo
desordenado, las cuales utiliza en el mundo para suministrarnos el veneno de la
condenación eterna.
El espíritu del mundo.

Es todo aquello que se opone al Espíritu de Jesús, también le llaman el espíritu de


la mentira, de la maldad... Es el rechazo a la acción del espíritu santo en nuestras
vidas. Esta fuerza perversa va desfigurando la imagen de Cristo en nosotros que
se inaugura en el bautismo. Más aun, trata de impedir la liberación integral que
Jesús quiere hacer en nuestras vidas. Además promueve la idolatría a las cosas
creadas, disfraza la verdad, suscita la muerte y la negación de Dios. Este espíritu
del mundo consigue que las almas simulen la “piedad” hasta llegar a relativizarla
volviéndola falsa e hipócrita.
En cambio, al Espíritu Santo se le conoce como el Espíritu de la verdad: “Si me
pedís algo en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardaréis mis mandamientos;
y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para
siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le
ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros” (Juan 14,
15-17) Expresión cargada de significado. Momentos previos a este pasaje, Jesús
se había definido a él mismo como la verdad, síntesis de su obra reveladora, la
verdad que libera y que da la vida, que se opone al Demonio y a sus pompas, al
pecado, a la mentira y a la muerte.
Según estas consideraciones, El Espíritu Santo viene a morar en los discípulos y
en toda la iglesia, continuando la obra reveladora de Jesucristo que es la Verdad.
En razón de esto; la contrariedad del mundo y su espíritu con el Reino de Dios,
nos deja en una encrucijada. De ahí que, si la doctrina del mundo es seguida
entonces se rechaza la doctrina de Cristo, y por tal motivo,- como dijo el Señor en
el evangelio citado- queda imposibilitado de recibirlo. Esto no quiere decir que no
se pueda recibir el espíritu santo, porque en el bautismo y la confirmación se
obtiene; más bien, es el rechazo a su acción santificante en nosotros.

Falsas Máximas.

El mundo también tiene sus falsas bienaventuranzas y son todo lo contrario a las
del evangelio; además utiliza muchas maneras para difundir su doctrina, desde las
más menudas hasta las más descaradas; la mayoría para satisfacer el propio
egoísmo, exalta el apego a las riquezas, los placeres exagerados, el fraude, etc.
Todo esto es el entrar por la puerta ancha que lleva al camino de la perdición.
Veamos algunas de las tantas expresiones que el mundo nos enseña.

 Somos jóvenes, hay que disfrutar de la vida, y todavía no nos vamos a


morir.
 Dios es muy bueno y comprensivo; no por gozar y divertirnos nos vamos a
condenar.
 Hay que ganar dinero sea a cualquier costo.
 Hay que darle gusto al cuerpo.
 Yo creo en Dios a mi manera.
El mundo también persigue y se burla de muchos valores cristianos. Ejemplo:
contra la vida piadosa, contra el vestir decente y recatado, contra las santas leyes
del matrimonio que son juzgadas por anticuadas y difíciles de practicar; contra la
vida cristiana del hogar; contra la obediencia y sumisión de la juventud, a la que se
proclaman libres para saltar sobre todos los frenos y límites.
Ahora Reiteraremos una de las más peligrosas artimañas que el Demonio,
príncipe del Mundo, promueve: las palabras relativistas que ocultan la verdad.
Veamos algunas expresiones:
 Al libertinaje: el mundo lo disfraza con la expresión de libertad.
 Un político corrupto: el mundo lo cataloga como un hombre inteligente,
astuto político.
 A la perdición: se le llama cultura. (si dos homosexuales se besan en la
calle, y no toleras lo visto, entonces eres un desadaptado, intolerante, un
atrasado de la sociedad).
 A un Brujo, el mundo le dice: “éste es el que sabe”.
 A un seductor el mundo le dice que es un hombre divertido y agradable.
 A una Mujer que viste seria y decente, el mundo la trata de anticuada.
 A una mujer que viste con trajes obscenos y degradantes, el mundo le dice
que viste bien y que está a la moda.
 A Chismosear, el mundo lo considera como una conversación sabrosa.
 A la pornografía el mundo le llama arte.
 A una tentación que lleva a lo deshonrado, el mundo le llama una buena
oferta.
 El mundo dice: El que peca y reza, empata.
 El mundo dice que no es pecado lo que la iglesia siempre ha conocido
como pecado.
 A un buen marido el mundo le llama dominado por su mujer.
 Al que va por el camino de la santidad el mundo lo llama “fanático”
 El mundo no llama al Aborto asesinato, sino librarse del problema.
 El mundo llama al divorcio, rehacer su vida. (La Iglesia guía estos casos).

Algunas frases del Mundo que van en contra de la ley de Dios.

 Yo no te fui infiel, fue en desliz.


 Es que yo amo a las / (los) dos.
 Yo no soy irresponsable, es que yo la cojo suave.
 A los placeres deshonestos el mundo dice que ya no son malos o actos
aberrantes. Hay que satisfacer nuestras necesidades.
 Yo no soy alcohólico, nada más me bebo unas cuantas todos los fines de
semana (ya está esclavo del alcohol)
 No me veo vulgar, estoy a la moda.
 El mundo dice que el sexo antes del matrimonio es algo normal, que es
para conocernos mejor.
 Los países desarrollados no están en la perdición, eso es desarrollo.
 Para alcanzar la paz, hay que ir a la guerra.

Nota: Estas frases se escucha mucho en personas que no quieren aceptar la


verdad de Jesucristo.

El mundo nos dice que la felicidad está en todas estas cosas, y eso es mentira
porque esta felicidad es falsa y pasajera y nos esclaviza, en cambio la felicidad
verdadera es la que nos propone Jesús, que es una vida virtuosa como la de la
Virgen María.

Las Bienaventuranzas

Nos hemos dado cuenta que el mundo propone una felicidad falsa y pasajera
contrarias a las de Cristo. Observemos la carta magna del Reino de Dios, las
bienaventuranzas que es la varadera felicidad, que solamente nos la puede dar
Cristo:

“Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le


acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los
pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los
mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que
lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y
sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los
misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios
de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la
paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos
por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda
clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra
recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a
los profetas anteriores a vosotros.” (Mateo 5, 1-12).
Dice Catalina Rivas que Jesús cuando pronunciaba las Bienaventuranzas veía la
tristeza en todas las personas, pero en la Santísima Virgen María veía la felicidad
verdadera y por eso predicó las virtudes de la Santísima Virgen María,
definitivamente ella es la pobre de espíritu, la humilde, la misericordiosa, la limpia
de corazón por su pureza angelical… ella es la verdaderamente dichosa porque
sigue las virtudes de Jesús y solamente el que hace la voluntad de Dios es
verdaderamente feliz.
 Bienaventurados los pobres de espíritu:
El mundo no invita a la pobreza sino a la elevación del ego, para que el
hombre no confiara en Dios sino en sí mismo, o en muchas otras cosas
como el dinero ¡qué contradictorio! En cambio Jesús propone con esta
bienaventuranza la confianza en Dios y no en sí mismo. Y su premio es el
Reino de los Cielos.

 Bienaventurados los mansos: El mundo propone la soberbia y la


desobediencia y no la mansedumbre. Los mansos le llaman en hebreo los
anawim que significa humildes y mansos se inclinan ante Dios y que le
obedecen en todo. Y de esta manera heredaran la tierra.

 Bienaventurados los que lloran: El mundo nos propone una vida fácil, y son
aquellos que se glorían de sus actos malos. Los motivos del llanto no
derivan de las miserias de una vida de pobreza, abatimiento y
sometimiento, sino más bien los de las miserias que el hombre piadoso
sufre en sí mismo y en otros, y en mayor medida el tremendo poder del mal
por todo el mundo. Ellos serán consolados por Dios.

 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: el mundo nos


propone a hacer nuestra propia voluntad y a no llevar vida de santidad. En
cambio Jesús dice que: “hambre y sed” de justicia: un deseo fuerte y
continuo de progreso en perfección moral y religiosa, justo es similar a
santo, el que hace la voluntad de Dios. Ellos serán saciados de esa justicia
divina.

 Bienaventurados los Misericordiosos: El mundo aunque no lo quiera


reconocer propone la venganza, la falta de perdón es una constante. En
cambio Jesús nos propone la misericordia. El que es misericordioso
obtendrá misericordia.
 Bienaventurados los limpios de corazón: El mundo propone la impureza y
el goce desordenado de los sentidos. Muchas de sus doctrinas son
hipócritas y falsas. Contrarias a las de Jesús que nos invita a la pureza y a
la sinceridad. Los puros verán a Dios.
 Bienaventurados los que trabajan por la paz: el mundo dice felices los
poderosos que someten a los demás, la ley del más fuerte. Los “pacíficos”
son no sólo los que viven en paz con los demás sino que además hacen lo
mejor que pueden para conservar la paz y la amistad entre los hombres y
entre Dios y el hombre, y para restaurarlas cuando han sido perturbadas.
Los pacíficos serán llamados hijos de Dios.
 Bienaventurados los perseguidos a causa de la justicia: el mundo dice que
dichosos son los exitosos y todos aquellos que los aplauden. El mundo
propone la vida cómoda sin, ser calumniado y perseguido por Jesús es una
vergüenza. En cambio Jesús los declara dichosos. Y estos tendrán una
recompensa grande en el cielo.

Nota: En la antigüedad se adoraba becerros de oro imágenes de deidades, y el


Dios celoso de Israel se ofendía por semejante idolatría. ¡Cuidado! La idolatría no
son las imágenes religiosas como mal interpretan los protestantes. Los ídolos en
sí son los mismos de siempre: Poder dinero, prestigio…
¿Acaso hoy Dios no se va a ofender si adoramos a estos ídolos?
¡Cuidado! nosotros mismos somos nuestros propios ídolos. Esto es Egolatría.

María ante el mundo.


Nuestra hermosa Madre se ofreció a Dios desde niña, ella ha amado a Dios
perfectamente, no se dejó seducir por las falacias del mundo, fue la gran pobre de
espíritu, y la más bienaventurada. Solo dependía de Dios, en ella se cumplen en
plenitud todas las bienaventuranzas del sermón de la montaña, por eso la llaman
Bienaventurada.
Con su “sí” a Dios, María nos enseña a obedecer a la palabra de Dios más que a
las mentiras del mundo.
Práctica día 1. FERVOR: Honra a Nuestra Madre rezándole intensamente, debes
prepararte antes de comenzar estas oraciones, pídele incesantemente que te libre
del espíritu del mundo, y reflexiona en qué necesitas renunciar de este espíritu
mentiroso. Y pídele a la Virgen que te salude como saludó a Santa Isabel para que
quedes lleno del Espíritu Santo.

DÍA 2

LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES.


Lectura del día: Juan 8, 31-36.

31.
Decía, pues, Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi
Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos,
32.
y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.»
33.
Ellos le respondieron: «Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos
sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?»
34.
Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un
esclavo.

Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el Hijo se queda para


35.
siempre.
36.
Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres.

La verdad

La verdad es algo que se asume con el ser. Es un modo de ser y de vivir.

En la lengua hebrea “verdad” y “fidelidad” significan casi lo mismo. En el lenguaje


semita el verbo (Hémet) proviene del verbo (Amán) del que procede la palabra
“Amen” que significa “así es” o “así sea”. Esta es una palabra de seguridad y de
afirmación. Para la cultura oriental la verdad es cuestión de vivir, más que un
proceso intelectual. Es más de ser en la verdad que de conocimiento. Para
nosotros la verdad es Jesucristo.

Analicemos el texto bíblico (Juan 8, 31-36):

Los judíos pensaban que no eran esclavos de nadie porque se creían hijos de
Abraham, pero Jesús descubre nuestras más oscuras intenciones: “El que comete
pecado es esclavo de él”. Con esto, nos deja en evidencia lo esclavos que somos
de muchas cosas y no nos damos cuenta. Ser esclavo no es la imagen que
tenemos de los negros de la colonia, o lo que padecieron los judíos con el imperio
Egipcio, etc. La esclavitud del hombre es más profunda y espiritual. Jesucristo nos
vino a liberar de lo que verdaderamente nos hace esclavos y nos condena. Él
quiso que fuéramos libres y señores de nosotros mismos. Como dice San Pablo:
“Nuestra vocación, hermanos, es la libertad. No hablo de esa libertad que encubre
los deseos de la carne, sino del amor por el que nos hacemos esclavos unos de
otros” (Gálatas 5, 13)

Solamente el que conoce la verdad y la acepta puede ser libre y sano, el


alcohólico que no acepta que es alcohólico no se podrá liberar de ese vicio; así
también la pasa al malgeniado, al lujurioso, al soberbio, al mentiroso. Si no acepta
y reconoce su debilidad, no se podrá liberar.

Es bueno hacerse esta pregunta: ¿De qué o de quién soy esclavo?

El mundo propone una idea de libertad arraigada en la filosofía. Nos dice que no
nos dejemos esclavizar de nada ni de nadie. Actualmente se tergiversa este
concepto, llamándole libertad al libertinaje. Por consiguiente, el hombre le da
rienda suelta a sus pasiones argumentando frases como estas: “tengo ganas y
como soy libre voy a satisfacer mis placeres” A causa de esto, el hombre termina
siendo esclavo de sus malas inclinaciones naturales.

¡Hay que abrir los ojos! porque sin darnos cuenta podemos ser esclavos del
dinero, de nuestros propios deseos y pasiones, del odio , de resentimientos, de la
vanidad, de nuestros sueños terrenales, de los aplausos, del reconocimiento, del
éxito, de la moda, pornografía, alcohol, televisión, del celular, del internet, de las
redes sociales, de la lujuria, de las personas, de las drogas, del sexo, del
egoísmo, de la belleza del cuerpo, de las apariencias, del futbol, de las revistas de
farándula, de las apuestas, horóscopos. Etc. Son tantas las cosas que nos
esclavizan, que nuestro Divino Salvador nos muestra la verdad para hacernos
libres. Tal cual lo declara San Agustín “La verdadera libertad consiste en el
sometimiento a la verdad” (De lib.arb 2, 13,37).

El mundo engaña y te dice que no te dejes esclavizar pero sigilosamente sin que
te des cuenta te esclaviza con sus propuestas.

Como dice San Pablo: “Todo lo que para mí era ganancia, lo tengo por estiércol,
con tal de ganar a Cristo” (Filipenses 3,7).Ahora bien; un hombre como él, que se
atreve a hablar así es porque es ralamente libre. ¡Esto sí es libertad!

Sin embargo, existe un ser más libre que todos aquellos que declararon como San
Pablo. ¡María la esclava del Señor es la mujer más libre de la historia! porque ella
no se dejó esclavizar por nada de lo que ofrece el mundo.

¡Amigos!, si no aceptamos la verdad que es Cristo, seguiremos siendo esclavos


del mundo. María Con esta consagración nos propone la esclavitud mariana, la
cual, ayudará a ser de verdad libres en Cristo Jesús.

Veamos ahora un ejemplo concreto de esclavitud del mundo que se da hoy en


día: algunos estudiosos y sensatos moralistas objetan acerca de un aparato
electrónico de tecnología de punta, entre otras cosas muy útil, pero que su uso
está esclavizando a muchísima gente. El llamado BlackBerry, que significa “mora”
pero leamos lo que dicen:

“¿Por qué la BlackBerry se llama así? Le asignaron este nombre en alusión a la


esclavitud que había en los Estados Unidos, a los esclavos nuevos se les ataba
una bola negra de hierro muy irregular, su forma esférica no era perfecta;
además Tenía una cadena y un grillete amarrado al pie, para que no escaparan
corriendo de los campos de algodón. Los Amos, para usar un eufemismo (palabra
políticamente más correcta, que suena más bonito), le llamaban “BlackBerry”
(mora o cereza negra) porque se asemejaba a dicha fruta. Ese era el símbolo
antiguo de esclavitud que decía que estaría forzado a dejar su vida hasta perecer
sin poder escapar en esos campos de siembra.

En los tiempos modernos, a los nuevos empleados no se les puede amarrar una
bola de hierro para que no escapen, en cambio, se les da un “BlackBerry” y
quedan inalámbricamente atados con ese grillete, que al igual que los esclavos,
no pueden dejar de lado y que los tiene atados al trabajo todo el tiempo. Es el
símbolo moderno de la esclavitud.

Hermanos, basta ver cómo muchos están pegados a la dichosa maquinita todo el
tiempo, como adicción; en el baño, en el auto, en el cine, en la cena, al dormirse,
hasta en la iglesia y no hay forma de escapar cuando llama el jefe, o cuando te
mandan correos. No hay manera de decir que no te llegó o que no escuchaste
porque este teléfono chismoso te avisa si llamaron y no contestaste, si tienes
mensajes por leer, si los leíste y si los demás abrieron tus correos, te marca citas,
horarios, te despierta, se apaga solo, se prende solo, y te permite estar idiotizado
horas en la internet, mientras tu esposa, esposo, novia o novio y tus hijos y familia
te reclaman porque no les prestas atención. Y ahí los ves, modernos ejecutivos
que se sienten muy importantes porque “el jefe” les dio su “BlackBerry” para que
no escapen de los campos de trabajo. No habrían podido pensar un nombre
mejor, ¿no es cierto?”

Que esta tecnología de punta nos sea muy útil, pero que no nos esclavice”

Hermano: ¿de qué estas esclavizado?

Actualmente las redes sociales en internet están causando una adicción


tremenda, es una esclavitud peligrosa si no se equilibra su uso.
Los Disfraces.

Definámoslo con uno de los significados que facilita el diccionario de la Real


Academia de la lengua española: "Simulación para dar a entender algo distinto a
lo que se siente”. Todo disfraz tiene dos fines: encubrir lo que se es, y aparentar
algo distinto. El desconocimiento de nosotros mismos nos deja en la ignorancia de
la verdad y por tal razón es cuando se aparenta. ¡Esto es muy grave!, porque no
sabemos lo que sí somos, más aun, desconocemos nuestra naturaleza que tiende
al pecado, ignoramos lo que perdimos al principio en la caída, (Génesis 3).
Desafortunadamente usamos disfraces en muchas facetas de nuestra vida, con
ellos aparentamos delante de los demás, a nosotros mismos e inclusive a Dios,
hasta el punto de llegarse a creer ésta apariencia; peor aún, terminamos
justificando todo esto diciendo que todas las personas de este mundo lo hace y
que es la regla.
Usamos disfraces porque sencillamente no creemos en el amor y en la
misericordia de Dios. Nos falta fe; ésta es la raíz del pecado y tiene graves
consecuencias. El mundo apoya los disfraces, ya no se valora al hombre por lo
que es sino por otras cosas. Veamos varios de estos:
 El disfraz del título: Eres alguien si eres el doctor, el ingeniero, el licenciado,
etc.
Nota: Ojalá todo el mundo pudiera tener un título pero no para sentir que vale. El
título no indica la persona si no el oficio.

Un ejemplo claro son los cantantes famosos que tienen muchas fans. Los
fanáticos a estos cantantes admiran a la imagen que éste proyecta más no a la
persona como tal. Un consagrado a María debe admirar el talento, no arrebatarse
por algún artista porque no se está admirando lo que es sino a la imagen que
proyecta. Pierdes el tiempo en admirar o encantarte de un espejismo que solo
muestra lo que el mercado vende, cuan mejor sería que te deleitaras con la
imagen de Jesucristo, que es el verdadero hombre y verdadero Dios por siempre.
 El disfraz del Mesías: El que lo sabe todo, el indispensable, el que aparenta
de mucha sabiduría y conocimiento. Este disfraz nos hace orgullosos,
creemos que somos necesarios y que si no se está, no sale bien las cosas,
nos creemos los salvadores; esta realidad lastimosamente se encuentra
mucho en los grupos religiosos.
 Disfraz del Poseer: Quieren aparentar lo que no tienen, se basa en obtener
muchas cosas (dinero, ropa, lujos, etc.) mucha gente se endeuda por
aparentar, aunque no sean necesarias. Muchas veces queremos tener
para estar a la moda, o porque nos da prestigio y podemos presumir ante
los demás. Pensamos que tal marca o tal cosa nos hacen mejores.
Nota: El hombre es valioso por lo que es y no por lo que tiene, no se es más que
nadie porque tiene tal carro o tal ropa. Ejemplo: voy a comprarme esta ropa de
una marca reconocida; sin embargo, me la compro porque es de calidad y me
dura mucho tiempo, y no por la vanidad de llevarla puesta y adquirir dignidad ante
los demás por lo que llevo puesto.
 El disfraz del fuerte: Es la propia autosuficiencia. Nos lleva a mostrarnos
agresivos, rebeldes, autoritarios, ambiciosos; pero en realidad solo estamos
ocultando nuestros miedos, fragilidades e inseguridades, que siguen
haciéndonos daño interiormente.
Nota: El hombre no es fuerte por el carácter familiar o porque es muy inteligente,
lo es cuando reconoce que es débil y que Dios lo fortalece.
 Disfraz de las influencias: Nos figuramos de nuestros contactos, amistades
importantes. Decimos: “tengo inmediación con tal senador”, se presume por
todas las influencias, hasta presumimos de la amistad con el jefe, con el
gerente de la tal entidad y hasta con el obispo.
Nota: Qué bueno sería tener influencias pero para ayudar a mucha gente, y no
para presumir que soy importante porque conozco gente “importante”.

Estos son los disfraces Religiosos:

 Humildad
En el camino espiritual una de las cosas más difíciles de conseguir es la
humildad; por tal motivo, éste disfraz sí que es peligroso porque la
aparentamos cuando en realidad no la tenemos; ya el mismo acto de
intentar mostrarnos humildes ante los demás es algo evidente que nos falta.
¡No nos pongamos este disfraz delante de Dios y delante los demás! Esto
nos hace ser hipócritas.

 Autoridad
Este disfraz oculta nuestras inseguridades. Precisamente por esta razón,
las personas imponen su cierta “autoridad”, dada por el cargo de la cual
están asignados,- o peor aún- en muchas ocasiones sin ningún cargo dado.
Anteponen en sus afirmaciones el dicho “yo soy” como resguardo de su
estatus social o superioridad: “yo soy el coordinador”, “yo soy el
responsable del grupo”, “yo soy el gerente” “yo soy el padre”, “yo soy la
superiora”, etc. Cabe aclarar que aunque en algunos casos halla autoridad,
no se debe abusar de ella para imponerse ante los demás; al contrario, se
debe aprovechar para guiar mejor y corregir lo negativo.

 Los Dones y carismas.


Este es muy anticristiano y se ve bastante en los grupos y comunidades.
Esto se convierte en una plaga pestilente; se presume de los dones que
Dios nos dio “Es que yo me lo merecía por mi trabajo apostólico, yo tengo el
don de sanación, he escrito tantos libros, me buscan por todas partes, me
pidieron ayuda, soy el formador porque sé más” etc. Estos son los síntomas
más comunes por los que lo padecen.
Los dones y carismas son para el servicio a los demás, ¡no son míos! Dios
me lo dio por pura gratuidad, ¡yo no me los merecía! Los dones no son
signos de santidad, son para el servicio. Es mejor ejercitarse en las
virtudes.

 El Disfraz del Santo. Este es el disfraz propio de los fariseos y muy visto en
las comunidades. Se trata de aparentar ser santo, una hipocresía de
virtudes, y por dentro se está lleno de pecados horribles y escandalosos.
Este muestra una santidad fingida para aparentar a los demás, para que
todo el mundo los admire y les consulte.

Ahora veamos que el mundo está completamente loco. Miremos lo que dice el
libro: “la verdad os hará libres:”

 Dos guerras mundiales en menos de cincuenta años…


 Estúpida carrera armamentista basada en el contradictorio principio
de “Si quieres la paz prepárate para la guerra”
 Europa, Estados Unidos, Rusia y otros países duermen todas las
noches sobre las brazas encendidas con son los proyectiles
nucleares.
 Desastroso orden económico y comercial rige a los pueblos,
devaluaciones, recesión, injustas tasa de interés, etc.
 Se vive esclavo y dependiente de prestigio, poder, fama y dinero…
 Se tiran toneladas de trigo al mar para conservar un alto precio en el
mercado mientras dos terceras partes de la humanidad sufre los
estragos del hambre.
 Víctimas de la ambición de poder, pueblos enteros soportan por
años dictaduras, oligarquías y todo tipo de represión y falta de
libertad.
 Una diva adquiere un diamante en un millón de dólares pero nunca
lo usa por miedo a que se lo roben.
 Un kilo de metal amarillo cuesta más que el trabajo de un obrero por
año.

Nosotros le agregamos dos más:

 En muchos países se permite el aborto, muchas mujeres convierten


sus vientres en sepulcros de sus propios hijos, cosa que ni las
bestias hacen. Esto significa que están peores que las bestias.
 La mayoría de los alimentos que consumimos contienen sustancias
químicas que perjudican la salud. El colmo que se piense mas en el
dinero que se gana que en la buena salud de la gente.

Si todo esto no es locura ¿entonces qué es? No matemos la conciencia, porque la


santidad no se consigue sin ella. Es mejor tener contento a Dios que al mundo.

¡Ánimo ¡ ¡yo he vencido al mundo!

“Les he hablado de estas cosas para que tengan paz en mí. Ustedes encontrarán
la persecución en el mundo. Pero, ánimo, yo he vencido al mundo.” (Juan 16, 33)

El señor venció al mundo (medita los siguientes fragmentos) si quieres seguir al


mundo vas a quedar tan Ridículo por la victoria de Cristo Jesús.

Jesús nace en un pesebre, con esto se despoja de toda pompa y afán de riqueza,
se muestra como el eterno indigente que todo lo necesita de Dios, Jesús es un
pobre como su madre. Mostro su humildad y contradijo todo acto de soberbia y
vanidad, el niño en el pesebre deja en ridículo los afanes de riqueza, de codicia y
de búsqueda de comodidad.

Jesús se rodeaba de mucha gente pecadora, comía con publicanos y prostitutas


andaba con pescadores y con gente de poca educación, demostrando el amor y
dejando en ridículo todo elitismo, la estupidez de las clases sociales y la
marginación.

Sus milagros fueron signos de la llegada del reino de Dios. Varios de esos
milagros se dieron por la fe de algunas personas y de sus entrañas de
misericordia, jamás accedió a milagros pedidos a retos y a tentaciones. Con esto
dejó en ridículo toda acto de vanagloria y de publicidad de la fe y manipulación del
poder de Dios.

La carta magna del reino de Dios fueron las bienaventuranzas, con éstas deja en
ridículo toda la felicidad que propone este mundo, declara felices a los que
sufren, a los virtuosos y a todo el que se vaya en contra de esta locura.

Les llama hipócritas y falsos a muchos jefes religiosos de su pueblo, los


desenmascara con sus palabras hechas vida. Jesús deja en ridículo toda
vanagloria religiosa y deja en evidencia que ser hijo de Abraham es cuestión de
virtud y no de nombre.

Con su entrada mesiánica a Jerusalén en un borriquillo, deja más en ridículo toda


vaciedad que existe en toda gloria y exaltación humana. Con esto demuestra que
su reino no es de este mundo y deja en ridículo todo lo que nosotros creemos que
es el reino de Dios. Jesús es rey pero no es a nuestra medida ni está sujeto a
nuestras lógicas mundanas, entrar en un burrito demuestra que su reino es
diferente a los reinos del mundo y que todo esto es una suciedad. Nos deja claro,
que lejos estamos nosotros de saber qué es el reino de Dios.

Lavarle los pies a sus discípulos deja en ridículo nuestras ostentaciones, muestra
que el servicio es lo mejor, nos invita a seguirle porque Él es el maestro con esto
deja en mal visto las actitudes de creernos reyes, y demuestra que los tronos no
los construye el diablo para que nos sentemos y nos creamos soberanos y que
Dios tiene que hacer lo que yo le pido. Con esto deja en ridículo en el creer que
Dios tiene que ayudarme en vez de yo seguirle a él, ¿Quién es el rey, el o yo? En
el bautismo nos declararon además de profetas y sacerdotes reyes, pero esto
significa señores de nosotros mismos, es decir resistencia con ayuda de la gracia
al pecado.

Con su paz dejo en ridículo los conceptos que tenemos de paz, se cree que la paz
se logra con firmar tratados, y el hombre sigue sin cambiar con los mismos
rencores y resentimientos, eso no es paz, por eso la paz es la que da el
resucitado es la paz interior que realiza al hombre y lo lleva su plenitud.

Con su entrega pacifica dejó en ridículo a toda violencia y opresión

Con su obediencia hasta la muerte de cruz dejó en ridículo todas las diferente
denominaciones de liberación, dejo como payasos a todas la filosofías
nacionalistas y de izquierda, a la autosuficiencia de querer liberar al hombre de
opresiones externas. Con esto demostró que la liberación del hombre es de
dentro, que su verdadero opresor no son los imperios de todos los tiempos sino el
diablo a quien induce al hombre a hacer esclavo del pecado, con esto demuestra
que nos viene a liberar de nosotros mismos. Si el hombre cambia de dentro ya no
mata, no oprime, no explota al trabajador, etc.

Con el perdón otorgado a sus verdugos “Padre perdónalos porque no saben lo


que hacen” deja en ridículo todos los odios y resentimientos que no se deben
sentir. El perdón nos hace libres.

Con su abandono absoluto a los brazos del padre y con la entrega de su espíritu,
deja en ridículo la confianza que le tenemos a las falsas seguridades de los
hombres.

Con su resurrección dejo en ridículo a la muerte que tanto le tememos. “Donde


está muerte tu aguijón, donde esta muerte tu veneno”

Y concluimos con esta maravillosa definición que nos da el catecismo “La


resurrección es la confirmación de todo lo que dijo e hizo Jesús”

“Ánimo Yo he vencido al mundo”

María la esclava del Señor.

Es María la sierva del Señor, es enteramente sumisa a la palabra, es la gran


obediente, Dios es su única felicidad. La vedad nos hace libres, toda verdad
libera, y su Hijo Jesús es la verdad, ella es esclava del Señor y el Señor es la
verdad por lo tanto, María es la Mujer más libre de la historia.

Práctica día 2. EN LA VERDAD: revisa en tu vida ¿qué te esclaviza y cuál es la


verdad que te falta por aceptar? Analiza si tu verdad es coherente con la
VERDAD que es Jesús.

DÍA 3

LA PUREZA

CONCUPISCENCIA DE LA CARNE.

Lectura del día: Gálatas 5, 16-25.

16. Por eso les digo: caminen según el espíritu y así no realizarán los deseos de la carne.
17. Pues los deseos de la carne se oponen al espíritu, y los deseos del espíritu se oponen
a la carne. Los dos se contraponen, de suerte que ustedes no pueden obrar como
quisieran.

18. Pero dejarse guiar por el Espíritu, no significa someterse a la Ley.

19. Es fácil reconocer lo que proviene de la carne: libertad sexual, impurezas y


desvergüenzas;

20. culto de los ídolos y magia; odios, ira y violencias; celos, furores, ambiciones,
divisiones, sectarismo

21. y envidias; borracheras, orgías y cosas semejantes. Les he dicho, y se lo repito: los
que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.

22. En cambio, el fruto del Espíritu es caridad, alegría, paz, comprensión de los demás,
generosidad, bondad, fidelidad,

23. mansedumbre y dominio de sí mismo. Estas son cosas que no condena ninguna Ley.

24. Los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus impulsos y
deseos;

25. si ahora vivimos según el espíritu, dejémonos guiar por el Espíritu;

La Importancia de la Pureza.
Es la Santa virtud los héroes, nos conduce a respetar el orden establecido por
Dios en el uso de la capacidad sexual de pensamiento y de las palabras, con el fin
de vivir el amor de manera más perfecta. Junto con la humildad es la virtud que
mejor predispone al hombre a su diálogo con Dios. La soberbia, las impurezas y
los pecados nos impiden la atracción de Dios.
Decía San Juan Bosco: “Que la pureza es el mejor adorno para una persona
joven. Esta virtud es muy querida por Dios y premiada en el cielo y en la tierra, y
es muy perseguida y atacada por los enemigos del alma.
Debemos vivir la santa pureza, la virtud de la castidad. Porque el Señor dijo:
"Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios"(Mateo 5,8).
El Cuerpo de un cristiano, desde que recibió el Bautismo, es Templo del espíritu
Santo, y no debemos profanarlo cometiendo pecados de impureza, que causan el
alejamiento de Dios y llevan al alma merecedora del infierno.
Hay que defender la pureza y la castidad como fieras, es un regalo, es una
bienaventuranza, porque ella nos hace más libres y nobles, esta virtud transforma
al hombre de tal manera que se vuelve más sincero y trasparente.
La pureza es amiga de la humildad, andan juntas, así también la soberbia anda
junto con la impureza. San Juan Bosco decía: “Que los soberbios caen muy rápido
en pecados de impureza” y más cuando se tiene soberbia espiritual. “Viven
creyendo más de lo que son o más de lo que pueden. Dios le dio permiso a los
enemigos del alma y al vicio de la impureza para lo humillaran porque habían
olvidado su debilidad” (Pureza o Castidad. P. Eliecer Sálesman)
Un consagrado debe de imitar la pureza de la Virgen, y revisarse porque es
posible que tenga los perros de las malas inclinaciones amarrados, pero en
cualquier momento se pueden soltar. Y causar grandes decepciones.
Decía San Agustín: “Veo que vas a caer muy duro y vas a sufrir muchas
humillaciones, porque tienes mucho orgullo” Nuestras malas inclinaciones y
deseo de impureza, son como unos perros rabioso, hay que encadenarlos y vigilar
constantemente.
Tristeza de muerte se siente cuando se comete impureza. Como cuando se muere
un pariente. Aunque la muerte de un pariente es un dolor pero de amor, mientras
que el dolor que causa la impureza es de remordimiento y de angustia; es el alma
que se lamenta por semejante mancha.
¡Qué hermosa es la pureza!, ¡que riqueza es la castidad!, “Quien sabe dominarse
vale más que quien domina una ciudad.” Proverbios 16.
El libro de Pureza y castidad de Sálesman nos habla de tres consecuencias
pavorosas que trae el pecado de impureza, mencionadas en la carta a los Efesios
4, 18-19: “endurece el corazón, produce desvergüenza y aumenta los deseos de
pecar”
Endurece el Corazón: Pablo utiliza una palabra griega llamada “Porosis” que
significa “Endurecimiento” esto consiste en tiesura de algunas partes del cuerpo.
Sobre todo en las coyunturas (Hombros, codo, tobillos) Al decir San Pablo que la
impureza produce “porosis” en el alma, eso quiere decir que el pecado de
impureza produce insensibilidad, petrifica y no deja sentir dolor verdadero de
ofender a Dios.
Produce Desvergüenza: San Pablo utiliza la palabra griega “Lacivia” que significa
“Desvergüenza para cometer lo malo, una disponibilidad para cualquier placer,
aunque sea prohibido” Esto es peligroso porque pierde el sentido de la vergüenza,
no le interesa la opinión pública, con tal de lograr su instinto impuro no la importa
la mala fama que se gane, no respete ni su dignidad ni la dignidad de sus
víctimas. Cuantas personas piadosas que andan en grupos y comunidades
religiosas, se han vuelto locos y no les importa el testimonio, sino satisfacer sus
desfases impuros y lujuriosos.
Aumenta los deseos de pecar: San Pablo Utiliza la palabra griega “pleonexia” que
significa: “Un deseo desordenado e incontrolado, de obtener lo que se quiere,
aunque ello vaya contra los derechos de los otros”
La persona impura no le interesa a quien lastima con tal de satisfacer sus malos
deseos. Lo más grave es que desata unas ganas enormes de pecar y pronto va
cayendo más hondo.
Un Monje sabio decía: “cuando se está cometiendo pecado de impureza, puede
ver las mismas llamas del infierno y no reacciona, porque está muy enceguecido”

Bien parece afirmar por todo lo anterior, que la pureza para el cristiano es la
verdadera libertad de todo aquello que lo esclaviza. Es ante todo, el arma crucial
para vencer todo lo que vaya en contra de la santidad. Es por ello que: “la pureza
de corazón, como toda virtud, exige un entrenamiento diario de la voluntad y una
disciplina constante interior. Exige, ante todo, el asiduo recurso a Dios en la
oración”. (Juan Pablo II, 6-VII-03)
Para el catecismo de la iglesia católica, el corazón es la sede de la personalidad
moral; por lo tanto, en ella se configuran toda clase de intenciones que generan en
el hombre la dualidad de lo bueno y lo malo del interior mismo: “de dentro del
corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones”
(Mateo 15, 19). Por tal motivo, el combate que se genera en contra de la
concupiscencia de la carne debe ser conducido por medio de la purificación del
corazón. Aquí vale la pena reiterar el esfuerzo arduo y la disposición plena que
debemos tener los cristiano de purificarlo, porque es allí donde se enraízan todos
nuestros males. Para tener más claridad de la importancia de todo esto, es
necesario comprender la corrupción natural del corazón humano y así tener
vergüenza de todos los deseos y apetitos desarreglados de comodidades, de
placeres y honores que laten en lo más oscuro del interior.

De acuerdo con lo anterior, la sexta bienaventuranza proclama: "Bienaventurados


los limpios de corazón porque ellos verán a Dios" (Mateo 5,8). Una expresión que
delata a aquellos que están dispuestos en abrirse plenamente en las exigencias
de la santidad. Principalmente en tres dominios: la caridad, la castidad o rectitud
sexual y la ortodoxia de la fe.

Lo cierto es que el bautismo confiere la gracia de la purificación de todos los


pecados. Los bautizados deben de mantener la lucha con todas estas malas
inclinaciones desordenadas, pero solo con la gracia divina, se consigue vencer
mediante:

— la virtud y el don de la castidad, pues la castidad permite amar con un corazón


recto e indiviso.

— mediante la pureza de intención, la cual es la exclusión de la propia voluntad a


favor de la santa voluntad de Dios.

— mediante la pureza de la mirada exterior e interior; que consiste en la disciplina


de los sentidos y la imaginación; el rechazo de toda satisfacción en los
pensamientos impuros. (Pornografía, sexo, odios y envidias, deseos, etc.)
— La Pureza de conciencia, la cual consiste en tener ausencia de sentido de
culpa. En este caso por algún gravísimo pecado, en extremas instancias,
pecado mortal.
— Y finalmente, mediante la oración: san Agustín nos asegura:
«Creía que la continencia dependía de mis propias fuerzas, las cuales no sentía
en mí; siendo tan necio que no entendía lo que estaba escrito: “Que nadie puede
ser continente, si tú no se lo das. Y cierto que tú me lo dieras, si con interior
gemido llamase a tus oídos, y con fe sólida arrojase en ti mi cuidado» (San
Agustín, Confesiones).

La pureza en el matrimonio

El acto sexual, para aquellos que han consumado su matrimonio, significa no solo
un medio extraordinario por la que a través del cual se transmite la vida, sino
también un magnífico regalo de Dios, por la cual podemos experimentar la alegría,
la compenetración y la santidad intima entre una pareja donde florezca el amor.
Esto se convertiría en la finalidad unitiva de la sexualidad. Por lo tanto, el
catecismo de la iglesia católica supone que: “El lecho nupcial es por eso, en cierto
modo, un altar donde la pareja consuma y celebra, en el lenguaje o liturgia
poderosa de los gestos, la decisión sagrada de dar todo, por el bien del otro. De
ahí que el sexo, en este contexto de entrega no sólo exprese sino que produzca
unión íntima que aumenta y sostiene el amor entre esposos.” (Véase, Vaticano
II, Gaudium Et Spes, 49).
La pureza conyugal, no consiste en romper los parámetros naturales en las
relaciones de las parejas, no es algo meramente negativo: “no mirar”, “no tocar”,
“no desear”, “no hacer”. Esto nos conllevaría a un despliegue emocional equívoco
a lo que Dios quiere en la unión de los esposos; esto consiste en una entrega de
dos corazones unidos a DIOS, que sean capaces en deleitarse en la delicadeza y
ternura con el señor. En el matrimonio la pureza enseña a los casados a
respetarse y a quererse mutuamente con un amor cimentado con el amor celestial.
El verdadero amor permite que las relaciones conyugales, sin dejar de ser
naturalmente carnales, se envuelvan de la nobleza del espíritu santo y logren estar
a la altura de la verdadera dignidad del hombre.
Al respecto conviene decir, que los matrimonios que no vivan su unión con DIOS,
(alejado de la eucaristía, de los sacramentos), la posibilidad de convivir en pureza
le es más difícil, ya que es claro lo involucrado que esta ésta virtud con la persona
(mente, corazón, voluntad, sentimientos, etc.). Al mismo tiempo conviene advertir,
lo frágil que es mantener la pureza en todos los campos de la vida, ya que siempre
está expuesta al mundo contaminante, lleno de programas de tv que inducen a lo
sexual, la prensa, las amistades dañinas, las continuas conversaciones vacías,
etc.; de manera que se convierten en obstáculos para la santidad de nuestra
alma.
Ahora bien, existen medios sobrenaturales que la iglesia y la fe proporcionan para
aquellos que quieran vivir en pureza y castidad:
 la confesión constante.
 La comunión diaria. (o frecuentemente).
 La oración.
 La devoción a la virgen María y a San José. (el rezo del rosario,
consagración).
 El sacrificio o mortificación de los sentidos.
 Dirección espiritual.

Dentro de este marco, ha de considerarse los pecados más frecuentes en la


contaminación de nuestros corazones y del todo el ser. La más relevante es el
placer sexual fuera del matrimonio, no solo en la acción sino también en los
pensamientos y hasta en el mínimo deseo.
Los pecados de pensamientos, son los que te llevan a los deseos oscuros,
imaginaciones obscenas, recuerdos indebidos, emociones. Todo esto casi siempre
va orientado a la satisfacción sexual fuera del matrimonio.
Los pecados de palabras, relacionados a las conversaciones deshonestas e
indecorosas en donde se vulgariza las relaciones sexuales.
Los pecados impuros de obras se clasifican, de acuerdo a las previas
consideraciones de la iglesia, de la siguiente manera:

 Fornicación: Es la unión sexual entre solteros, por lo tanto aquí caben las
relaciones prematrimoniales.

 Adulterio: es la unión sexual de un casado con otro, independientemente


de que el otro sea casado o no. Es una injusticia contra el esposo/a, es una
falta de lealtad, es un atentado contra la institución del matrimonio, se
compromete el bien de los hijos.
 La violación: es la unión sexual realizada por la fuerza o con intimidación.

 Incesto: es la unión sexual realizado entre consanguíneos (padre-hija;


madre-hijo).

 La masturbación: es la excitación voluntaria de los órganos sexuales para


obtener placer. Los efectos son: traumas, obsesiones, se cierra el espíritu
al egoísmo, se pierde la alegría, se aniquila la voluntad.

 Onanismo: viene de “Onan”. Es la interrupción en el acto sexual.

 La homosexualidad: realizar actos sexuales con personas del mismo sexo.


 Bestialidad: acto sexual con un animal.

 Uso de anticonceptivos: incluyen los preservativos, profilácticos y


cualquier otro medio para procurar el placer sin compromisos. Esto es
pecado, aun así, si son utilizados por solteros o casados.

 La difusión de la pornografía: son los espectáculos, publicaciones, revistas


donde se destapa ese acto íntimo. Se usa al sexo como reclamo
publicitario con fines económicos. Consiste en dar a conocer actos
sexuales reales o simulados que quedan fuera de la intimidad de los
protagonistas. Es grave porque ofende la castidad, desnaturaliza la
finalidad del acto sexual, atenta gravemente contra la dignidad de quienes
se dedican a ella (actores, comerciantes, público). Se busca una ganancia
ilícita.

 prostitución: es el tráfico y venta de cuerpos. Cuando ese tráfico es de


niños o adolescentes, se comete pecado de escándalo (el que hace algo
malo al más pequeño...). El que lo hace mancha su cuerpo, su caridad,
comete pecado de injusticia y de escándalo.
Todas estas consideraciones acerca de la pureza y castidad, atañe a todas las
personas dispuestas a vivir en armonía con su ser integral, con DIOS y con sus
semejantes en todas las facetas de la vida. Ya sea en el matrimonio o en la
soltería, todos aquellos que estén dispuestos abrirse a esta gracia, podrán
experimentar la verdadera ganancia de ser libres de todo aquello que lo esclaviza
del mundo y sus placeres. Dejando así, que sea Dios quien lo gobierne todo en
sus vidas.

La pereza fortalece todos los vicios, la pureza cristaliza todas las virtudes.

LA CONCUPISCENCIA DE LA CARNE.

La concupiscencia de la carne es el amor desordenado a los placeres de la vida.

La Iglesia en su cátedra de moral define la concupiscencia como: “el deseo de


bienes y, en especial apetito desordenado de placeres deshonestos.”

Ahora bien; Según la tradición existen tres concupiscencias: Concupiscencia de la


Carne, de los ojos y la soberbia de la vida.

Acorde con lo anterior, se considera que la carne no es el desprecio del cuerpo


humano como templo del Espíritu Santo. Si no la tendencia pecaminosa y la mala
inclinación que nos lleva a querer sentir placer exagerado.
Este hombre-carne es un ser insuficiente y débil, sometido a las tentaciones, a los
sufrimientos, al pecado y a la muerte (Romanos 7). Es llamado carne
precisamente, cuando el hombre pretende encerrarse en su egoísmo volviéndose
esclavo de sus placeres. Es una tendencia que lleva a la muerte.

Al respecto conviene decir, que el espíritu nos impulsa a una vida superior
mientras que la carne nos arrastra a las más bajas pasiones. Si nos dejamos
llevar por los apetitos de la carne entonces no seremos seres espirituales y nos
comportaremos como esclavos de los placeres. Por tal motivo, debemos de
preguntarnos ¿Soy espiritual o soy carnal?

Conviene, sin embargo advertir cuales son los principales pecados y causales de
la condenación eterna por la fuente de la inclinación perversa de la carne. Estas
son:

El sexo desordenado fuera de la ley de Dios y sus abusos y exageraciones;


perdida de la vergüenza, impureza a causa de la lujuria, idolatrías, placeres,
poder, hechicería, Consulta al demonio. El odio que ocasiona resentimientos y
rencores, violencia entre las gentes y las naciones; los celos y la soberbia, que
ocasionan las divisiones dentro de las comunidades, las instituciones y la iglesia,
(Los grandes cismas de la iglesia son producto de la carne y no del espíritu
Santo). La ambición, la cual provoca llevarse por delante a quien se le atraviese,
con tal de alcanzar sus objetivos, sin importar quien sea (amigos, pareja, jefe,
madre, etc.) Las borracheras: provoca que las personas busquen el licor como
refugio de sus problemas o despechos, hasta convertirlos en adictos e infelices. Y
nos faltaron un sin número de pecados sin mencionar que solo se dejara en
conciencia del lector.

Con todo y lo anterior se puede concluir con lo que nos menciona san Pablo a los
Romanos:

“Los que viven según la carne van a lo que es de la carne, y los que viven según
el espíritu van a las cosas del espíritu, pero no hay sino muerte en lo que ansía la
carne, mientras que el espíritu anhela vida y paz. Por eso los que viven según la
carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8,5-6; 8).

Es decir: no se puede agradar a Dios siendo un borracho, adultero, consultor de


brujos, ambicioso, etc. Por eso hermanos si seguimos los deseos de la carne
vamos directo a la condenación eterna.

A esto nos sugiere el apóstol:

“Si han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde Cristo
está sentado a la derecha de Dios. Preocúpense por las cosas de arriba, no por
las de la tierra. Por tanto, hagan morir en ustedes lo que es «terrenal», es decir,
libertinaje, impureza, pasión desordenada, malos deseos y el amor al dinero, que
es una manera de servir a los ídolos. Tales cosas atraen los castigos de Dios.”
(Colosenses 3, 1-5)

La concupiscencia de la carne nos conduce a ser esclavos del cuerpo y de sus


opresiones desordenadas, prosigue el apóstol diciendo: “¡Desdichado de mí!
¿Quién me libertará de este cuerpo mortal?”(Romanos 7, 24.) La naturaleza
humana está corrompida y está sedienta de deleite y sin contentarse con los
goces permitidos, corre hacia los placeres prohibidos: “Este es el cuerpo del
pecado” (Romanos, 6, 6.)

Esto es un apetito fortísimo, es deseo al cuerpo y a los placeres carnales. De esta


suerte es como utiliza todos los sentidos para sus abominables satisfacciones,
hasta arrastrarnos a ellos con toda forma de pecados: la gula, la embriaguez, la
ociosidad, la pereza, la lujuria, etc. Con razón afirmaba San Ambrosio, al escribirle
a una virgen de su época, cuya virtud acababa de perderse, la cual le dijo que “su
alma, antes templo del Espíritu Santo, por el vicio de la impureza había llegado ser
la morada de los demonios…”
Escribe San Pablo: “Pero entonces, no soy yo quien hace eso, sino el pecado que
reside en mí, porque sé que nada bueno hay en mí, es decir, en mi carne. En
efecto, el deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo. Y así, no
hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Pero cuando hago lo que no
quiero, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que reside en mí. De esa manera,
vengo a descubrir esta ley: queriendo hacer el bien, se me presenta el mal.
Porque de acuerdo con el hombre interior, me complazco en la Ley de Dios, pero
observo que hay en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón y
me ata a la ley del pecado que está en mis miembros. (Romanos 7, 17-23)

De acuerdo con esto, hay que ser consientes que la carne tratará de llevarnos al
deleite de los sentidos, en cambio el espíritu nos conducirá al gozo divino.

Nota: No se trata del desprecio del cuerpo humano porque es templo del Espíritu
Santo, más bien consiste en la lucha contra la herencia del pecado.

Remedios para combatir la concupiscencia de la carne.

Le dijo Dios a Caín: “¿Por qué estás resentido y tienes la cabeza baja? Si obras
bien podrás levantar tu vista; si obras mal, el pecado está agazapado a la puerta y
te acecha, pero tú debes dominarlo"(Génesis 4, 6-7.)

El Señor nos dará la fuerza para dominar el pecado, pero si no tomamos la fuerza
del Señor, entonces nos dominarán nuestras pasiones y podríamos cometer
cualquier clase de crímenes; como Caín que se dejó dominar por la carne y no por
el espíritu y termino matando a su propio hermano por envidia.

“La mortificación de los sentidos. Los que son de Cristo, tienen crucificada su
propia carne con los vicios y pasiones (Gálatas 5, 24). Debemos atar y dominar
interiormente todos los deseos impuros y desordenados que sentimos en
nosotros. Cuidar nuestros sentidos externos que nos ponen en relación con las
cosas de fuera y pueden en un momento incitarnos al mal. El sacramento del
bautismo nos hace morir al pecado y nos incorpora a Cristo, con lo cual quedamos
obligados a practicar la mortificación. Cfr. Filipenses 1, 18” P Antonio Rivero LC|
Fuente: Catholic.net.

Otro remedio el ayuno, para someter a la carne. La santa eucaristía y una buena
confesión. Pero hay que perseverar toda la vida.

La oración, se le pide al Espíritu Santo que nos fortalezca la voluntad y que os de


la virtud de la templanza, acudir corriendo a la Santísima Virgen María y pedirle
que nos salude como saludó a su prima Santa Isabel y que nos consiga la virtud
de la pureza.

Otro remedio es el silencio y la oración elevada, porque de esta manera Cristo va


ocupando nuestra vida interior y va cambiando malas inclinaciones y
comportamientos pecaminosos.

Bendita sea tu pureza.

Los apetitos desordenados de la carne nos fueron transmitidos por Eva. María la
nueva Eva nos trasmite los apetitos muy santos del espíritu.

La gracia domina las malas inclinaciones. María la llena de gracia, nos enseña a
dominar la tendencia pecaminosa de nuestra carne y someternos al espíritu como
ella se sometió.

Práctica día 3. PUREZA: Evita a toda costa, cualquier acto que pueda manchar
esta hermosa virtud fuente de todo bien. Has un ayuno de miradas.

4 DÍA

EL PELIGRO DE LAS RIQUEZAS, EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA.

Lectura del día: Mateo 6, 19-34.

19. «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y
ladrones que socavan y roban.

20. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni
ladrones que socaven y roben.

21. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.


22. «La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso;

23. pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es
oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!

24. Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se
entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.

25. «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro
cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el
vestido?

26. Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre
celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?

27. Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la
medida de su vida?

28. Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se
fatigan, ni hilan.

29. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.

30. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo
hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?

31. No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con
qué vamos a vestirnos?

32. Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que
tenéis necesidad de todo eso.

33. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

34. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene
bastante con su propio mal.

Peligro de las riquezas


San Pablo nos asegura que: “Los que desean ser ricos se exponen a la tentación,
caen en la trampa de innumerables ambiciones, y cometen desatinos funestos que
los precipitan a la ruina y a la perdición. Porque la avaricia es la raíz de todos los
males, y al dejarse llevar por ella, algunos perdieron la fe y se ocasionaron
innumerables sufrimientos” 1Timoteo 6,10.

Dios creó al hombre para que fuera cabeza de la creación visible, pero desde el
momento de la caída, se perdió este equilibrio. Entonces el hombre se rebaja y
persigue los bienes de esta tierra con pasión desordenada. Los bienes materiales
dejan ya de ser un medio y se convierten en un fin, y a veces el fin absoluto de
muchas vidas. He ahí las grandes desgracias de la humanidad. Por consiguiente,
el hombre ya no es señor de la creación sino un esclavo de los bienes que Dios le
mando a dominar. ¡Qué ironía! ¿Cierto?

El Señor dice: “Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y
amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No
se puede servir a Dios y al Mammón (Dinero)”. Mammón según la mitología es el
dios del dinero, pero para la cultura semita es un demonio de alta jerarquía,
subordinado por Satanás, quien se encarga, junto con sus legiones, a producir la
codicia en el mundo.
Casi todos los hombres le rinden culto sin saberlo. ¡Hermanos!, cuando el dinero
es lo más importante en nuestra existencia, le estamos rindiendo culto, nos
postramos ante el demonio. ¿Es que el Dios celoso de Israel no se va ofender por
esta idolatría? ¿Acaso no se ofendió con su pueblo cuando corría detrás de los
dioses del paganismo? Los protestantes están equivocados en asegurar que los
dioses actuales son las imágenes religiosas que tenemos en los templos, acaso el
dios al que el mundo le rinde culto ¿No es el dinero?
Veamos ahora lo que dice José María Hupperts: “En el mundo un hombre es
considerado por la medida de su riqueza y de su fortuna. La pobreza es la peor
vergüenza, y los pobres no son tenidos en cuenta. El mundo tendrá todo tipo de
consideraciones con un estafador que ha hecho fortuna, mientras que para el
pobre más virtuoso no tendrá más que desprecio, palabras duras y tratamientos
humillantes. Y nuestra época alcanzó, sin duda alguna, un apogeo en este punto.
El reino de Mammón está organizado con una habilidad y una perspicacia
increíbles. Nuestra época es la de la gran industria, del capitalismo a ultranza, de
la organización financiera refinada, de los trusts, de los consorcios, etc. El mundo
está rodeado, como de una telaraña inmensa, de un número incalculable de
bancos, de bolsas, de instituciones financieras de toda clase, en las que almas sin
número se dejan perder para su desgracia temporal y eterna. Se quiere ser rico y
parecerlo. Se quiere ser rico fácil y rápidamente, no como fruto legítimo del trabajo
corporal o espiritual, sino a modo de juego e incluso durmiendo, por medio de
papeles de banco, que automáticamente pueden aumentar de valor. Nuestra
época es la de la idolatría del dinero por el dinero. Ya no se lo busca solamente
como un medio de satisfacer las propias necesidades, pasiones o caprichos, sino
como un fin, por el placer de poseerlo. Vivimos en un mundo al revés. La
economía actual, en definitiva, tiende sobre todo a satisfacer a algunos grandes
financieros, a los pontífices del templo de Mammón, que con sus inmensos
capitales no pueden sacar más que la satisfacción de saber que son
inmensamente ricos: ¡la voluntad despreciable del viejo avaro clásico, que con sus
enflaquecidas manos palpa las piezas de su tesoro! “(Fundamentos y práctica de
la vida Mariana).
La mayoría de las personas le dan culto a esta tendencia peligrosa. Mucha gente
deja su familia, sacrifica valores, hasta pierde la salud para conseguir dinero.
Basta tener un pequeño capital y ya se quiere aumentar; el pobre quiere ser
millonario, el millonario desea ser multimillonario, y el multimillonario siempre
quiere más y más… cada vez más se desea lujo, en el vestido, en la casa, en los
viajes, etc. Lo peor es que su tenencia desmesurada, proporciona estatus en la
sociedad, como dice el libro del eclesiástico: “Por amor al dinero muchos han
pecado” Eclesiástico 27,1. Y también dice: “El oro bota al suelo a los que lo hacen
su dios; los que no piensan en eso se dejan conquistar por él” Eclesiástico 31, 7.

¿Qué piensa Jesús de las riquezas?

Para Jesús las riquezas representan un gran peligro. Observemos el texto del
joven rico que se acercó a Jesús. Él le pregunta qué debe hacer para obtener la
vida eterna, el maestro le menciona los mandamientos, el joven le contesta que ya
los cumple. El señor entonces le dice:” Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús: ve,
vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo.
Después, ven y sígueme». Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido,
porque poseía muchos bienes. Jesús dijo entonces a sus discípulos: “Les aseguro
que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Sí, les repito, es más
fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de
los Cielos””. (Marcos 10, 17)

Claro ejemplo de la dificultad en dejar la riqueza para seguir el plan de Dios,


quizás este joven pensó lo siguiente “dejar todo el esfuerzo de mis padres, que
durante toda su vida ha luchado para esto” y otras expresiones similares. Miremos
como el apego a las riquezas nos alejan del Reino de Dios.

Otro episodio en las sagradas escrituras dejan bien claro lo duro que fue el señor
con los ricos. El caso de las bienaventuranzas demuestra con precisión, en qué
consiste la verdadera felicidad. “Felices los pobres, porque de ellos es el reino de
los cielos” Lucas 6,20. Y las quejas: “Ay de ustedes los ricos porque ya tienen su
consuelo” ejemplo indudable de rechazo a la actitud de apego a la riqueza.

En la parábola del sembrador vemos claramente, que una de las formas para no
dejar que la palabra de Dios germine en nosotros son las riquezas. Observemos lo
que pregona el maestro: “El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas,
algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en
terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la
tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz,
se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras
cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El
que tenga oídos, que oiga!»” (Lucas 8,4-15) el Señor compara las riquezas con las
zarzas que están en medio de la siembra, la zarza es una planta que impide
crecer, en este caso significa maleza, es como una espesura que forma multitud
de arbustos, mejor dicho ¡mala hierba! Así compara Jesús el afán por el dinero,
como una mala hierba que ahoga la buena semilla, es decir, la palabra de Dios en
nosotros.

La semilla, simboliza la Palabra, que debe crecer y fructificar en abundancia y


evitar la esterilidad y la ineficacia del terreno. La palabra de Dios tiene poder, el
afán de riquezas no es que le quite el poder, sino que nosotros nos cerramos y no
dejamos que actué con toda su potencia en nuestras vidas. La codicia no permite
la bendición y la verdadera felicidad.

Por otra parte, han existido muchos santos que poseían riquezas; algunos lo
dejaban todo y se lo repartían a los pobres, otros aprovechaban sus bienes y
hacían obras de caridad. Pero lo común entre ellos es que eran muy
desprendidos. Tal caso era el Arzobispo de Valencia: Santo Tomás de Villanueva,
quien era muy generoso; algunos files como San Luis rey de Francia, Santa Isabel
de Hungría, Santa Elena la madre del emperador Constantino, etc. Eran personas
muy ricas, pero no volvían al dinero su Dios. Les ocurrió como dice el libro del
eclesiástico: “¡Feliz el rico que fue hallado sin falta que no corrió tras el oro!
¿Quién es él? De él diremos: “Feliz ese hombre ha dado al pueblo un ejemplo
admirable” ¿Quién pasó por esta prueba y demostró ser perfecto? Tiene un buen
motivo para gloriarse. ¿Quién pudo transgredir y no transgredió, hacer el mal y no
lo hizo? Sus bienes estarán asegurados y la asamblea publicará sus beneficios”
(Eclesiástico 31, 8-11.)

Aprendamos del caso de Abraham y Lot. El Padre de la fe nos da una lección de


desprendimiento de las cosas materiales: “Lot, que acompañaba a Abram,
también tenía ovejas, vacas y carpas. Y como los dos tenían demasiadas
riquezas, no había espacio suficiente para que pudieran habitar juntos. Por eso, se
produjo un altercado entre los pastores de Abram y los de Lot. En ese tiempo, los
cananeos y los perizitas ocupaban el país. Abram dijo a Lot: «No quiero que haya
altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre sus pastores y los míos, porque
somos hermanos. ¿No tienes todo el país por delante? Sepárate de mí: si tú vas
hacia la izquierda, yo iré hacia la derecha, y si tú vas hacia la derecha, yo iré hacia
la izquierda». Lot dirigió una mirada a su alrededor, y vio que toda la región baja
del Jordán, hasta llegar a Soar, estaba tan bien regada como el Jardín del Señor o
como la tierra de Egipto. Esto era antes que el Señor destruyera a Sodoma y
Gomorra. Entonces Lot eligió para sí toda la región baja del Jordán y se dirigió
hacia el este. Así se separaron el uno del otro: Abram permaneció en Canaán,
mientras que Lot se estableció entre las ciudades de la región baja, poniendo su
campamento cerca de Sodoma. Pero los habitantes de Sodoma eran perversos y
pecaban gravemente contra el Señor. La renovación de la promesa El Señor dijo a
Abram, después que Lot se separó de él: «Levanta los ojos, y desde el lugar
donde éstas, mira hacia el norte y el sur, hacia el este y el oeste, porque toda la
tierra que alcances a ver, te la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Yo haré
que tu descendencia sea numerosa como el polvo de la tierra. Si alguien puede
contar los granos de polvo, también podrá contar tu descendencia. Ahora recorre
el país a lo largo y a lo ancho, porque yo te lo daré». Entonces Abram trasladó su
campamento y fue a establecerse junto al encinar de Mamré, que está en Hebrón.
Allí erigió un altar al Señor” (Génesis 13.)

Hermanos, Abraham es un hombre desprendido y generoso, le dijo a su sobrino


que escogiera lo que quisiera, Lot eligió la mejor parte, la tierra fértil del valle del
Jordán. Abraham es un hombre de fe, su confianza esta puesta en Dios, no le
interesan los bienes, le importa más la paz con su familia. En él se cumple la
primera bienaventuranza. “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el
Reino de los Cielos” (Mateo 5,1). Aunque era rico, tenía esta justicia. Ser pobre de
espíritu significa depender solo de Dios, despojarnos de las seguridades, entre
esas primeramente: la riqueza.

En el semitismo judío, a los pobres se le conoce como los “anawim”, son las
personas humildes y abiertas a Dios, “los que cumplen sus preceptos” (Sofonías
2,3) y esperan en él.

Esta bienaventuranza es un poco diferente a la que está en el evangelio de Lucas,


aquí se exalta la virtud, no la condición social; la iglesia la interpreta como el
reconocimiento de la inmensa necesidad que tenemos de Dios. Es la dependencia
a su presencia y el sometimiento por amor a su reino.

Con esto, Jesús nos enseña que la felicidad de la vida no está en las riquezas ni
en lo bueno que seamos para algo, sino en la humildad, la esperanza y la
confianza en Dios. Como dice la escritura: “Ellos darán a luz una nueva
humanidad, “un pueblo sencillo y humilde que buscará refugio en el Señor”
(Sofonías 3,12)

Ser rico no es pecado. El pecado está en la poner la confianza en el dinero, y


dejar que este ocupe el puesto de Dios. El que posea riquezas y pueda con esto,
es digno de admirar.

María la pobre de Nazaret.

Tu Madre, humilde y pobre, pero la más rica en el Reino de Dios, la madre del
Eterno indigente, que todo lo recibe de su Padre.

Tu hogar con san José, pobre en la aldea de la desconocida Nazaret, es ejemplo


de sencillez, es la gran lección a la humanidad codiciosa. Solo Dios basta, se
puede ser pobre pero si se tiene a Dios se tiene todo.

Práctica día 4. GENEROSIDAD: No busques en nada tu propio contentamiento,


escoge en todo lo más perfecto, no alimentes tu amor propio, no prefieras tu
querer al de Dios.
DÍA 5

LA HUMILDAD

SOBERBIA, ORGULLO O VANIDAD.

Lectura del día. Lucas 18, 9-14.

9. En aquel tiempo le dijo Jesús a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás,
esta parábola:

10. «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano.

11. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: "¡Oh Dios! Te doy gracias porque no
soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano.

12. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias."

13. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo,
sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy
pecador!"

14. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será
humillado; y el que se humille, será ensalzado.»

LA HUMILDAD.

Es la virtud moral por la que el hombre reconoce que de sí mismo solo tiene la
nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien
se debe toda la gloria. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el
mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy
superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al
prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin
desviarse en juicios que no le pertenecen.

La humildad no solo se opone al orgullo sino también al auto abyección (auto


humillación) en la que se dejaría de reconocer los dones de Dios y la
responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad. Con razón decía san Francisco
de Sales: “Dios es tan amigo de la humildad que acude enseguida allí donde la
ve.”

"La humildad es la verdad" – (Santa Teresa de Ávila). El humilde ve las cosas


como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un
hombre es más humilde crece una visión más correcta de la realidad. Dice el
padre Alonso Rodríguez: “la necesidad que tenemos de esta virtud de la humildad
es tan grande, que sin ella no hay dar paso en la vida espiritual” (Ejercicio de
perfección y virtudes cristianas).
"El grado más perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y
humillaciones. Vale más delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente
por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas." (San Francisco de Sales, 1567)
dice san jerónimo: “

La humildad perfecta es Jesús. Jesús es la humildad encarnada. Perfecto en


todas las virtudes; nos enseña en cada momento en cada palabra. Siendo Dios,
vivió 30 de sus 33 años en vida oculta, ordinaria, tenido por uno de tantos. Lo
extraordinario fue la perfección en que vivió lo ordinario. También sus 3 años de
vida pública son perfecta humildad. En todo hacía, como siempre, la voluntad de
su Padre. Nunca busco llamar la atención sobre sí mismo sino dar gloria al Padre.
Al final murió en la Cruz. Nos dijo: "Aprended de mí que soy manso y humilde de
corazón".

Jesús repara el daño de Adán que es rebeldía ante Dios y de todo el orgullo
posterior. Otros modos de llamar a este veneno: amor propio, egoísmo y soberbia.

Nadie tuvo jamás dignidad comparable a la de Él, nadie sirvió con tanta solicitud a
los hombres: “yo estoy en medio de vosotros como quien sirve”. Sigue siendo ésa
su actitud hacia cada uno de nosotros. Dispuesto a servirnos, a ayudarnos, a
levantarnos de las caídas. ¿Servimos nosotros a los demás, en la familia, en el
trabajo, en esos favores anónimos que quizá jamás van a ser agradecidos?

“Ejemplo os he dado -dice el Señor después de lavarles los pies a sus discípulos -
para que como yo he hecho con vosotros, así hagáis vosotros.”(Juan 13, 15.) Nos
deja una suprema lección para que entendamos que si no somos humildes, si no
estamos dispuestos a servir, no podemos seguir al Maestro.

El Señor nos invita a seguirle y a imitarle, y nos deja una regla sencilla, pero
exacta para vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio: “Todo lo que
queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con
ellos.”(Mateo 7, 12.) La experiencia de lo que me agrada o me molesta, de lo que
me ayuda o me hace daño, es una buena norma de aquello que debo hacer o
evitar en el trato con los demás.

Lo que todos deseamos:

Todos deseamos una palabra de aliento cuando las cosas no han salido bien;
y comprensión de los demás, cuando a pesar de la buena voluntad, nos hemos
vuelto a equivocar. Deseamos que se fijen en lo positivo de nosotros mismos que
en nuestros propios defectos. Que haya un tono de cordialidad para nosotros en el
lugar de trabajo, que nadie hable mal de nuestras acciones, que siempre haya
quien nos defienda en la crítica, que recen por nosotros, que nos visite en la
enfermedad, etc. Cuánto bien le haríamos a nuestra alma, si en vez de esperar de
los demás diéramos más nosotros al prójimo. Estas son las cosas que, con
humildad y espíritu de servicio, hemos de hacer por los demás. Si nos
comportamos así, entonces: “Aunque vuestros pecados fueran como la grana,
quedarán blancos como la nieve. Aunque fueren rojos como la púrpura quedarán
como la blanca lana.” (Isaías 1,18.)

Todos debemos escapar de la soberbia!

Una de las características de la soberbia consiste en el desordenado amor de la


propia excelencia. (Santo Tomás.)La soberbia es la afirmación aberrante del
propio yo. El hombre humilde, cuando localiza algo malo en su vida puede
corregirlo, aunque le duela. El soberbio no lo hace; al no aceptar, al no ver ese
defecto, no puede corregirlo, y se queda con él. El soberbio no se conoce, mejor
dicho, se conoce mal.

El Señor hizo ver a santa Brígida dos señoras. La una era todo fausto y vanidad:
Esta, le dijo, es la soberbia; y ésta otra que ves con la cabeza inclinada,
obsequiosa con todos y sólo pensando en Dios y estimándose en nada, ésta es la
humildad, y se llama María. Con esto quiso Dios manifestar que su santa Madre
es tan humilde que la cataloga como la misma humildad.

La soberbia lo infecta todo. Donde hay un soberbio, todo acaba maltratado ( la


familia, los amigos, el lugar donde trabaja...), Exigirá un trato especial porque se
cree distinto, habrá que evitar con cuidado herir su susceptibilidad... Su actitud
dogmática en las conversaciones, sus intervenciones irónicas -no le importa dejar
en mal lugar a los demás por quedar él bien-, la tendencia a poner punto final a las
conversaciones que surgieron con naturalidad, etc. Son manifestaciones de algo
más profundo: un gran egoísmo que se apodera de la persona cuando ha puesto
el horizonte de la vida en sí misma.

"El primero entre vosotros sea vuestro servidor" (Mateo 23, 11). Para eso hemos
de dejar nuestro egoísmo a un lado y descubrir esas manifestaciones de la caridad
que hacen felices a los demás. Si no lucháramos por olvidarnos cada vez más de
nosotros mismos, pasaríamos una y otra vez al lado de quienes nos rodean y no
nos daríamos cuenta de que necesitan una palabra de aliento, valorar lo que
hacen, animarles a ser mejores y servirles.

Dice san Bernardo: “Si no puedes imitar la virginidad de la humilde, imita la


humildad de la virgen”

SOBERBIA, ORGULLO Y VANIDAD.

Dice el catecismo: “Uno de los siete pecados capitales. Consiste en una estima de
sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y el honor e inserta a su
ser un en antagonismo con Dios” 1866.
Soberbia viene del latín “superbia” y orgullo del francés “orgueil”, son
conformemente sinónimos aunque corrientemente se les atribuye connotaciones
particulares, cuyos matices las diferencian. Otros sinónimos son: altivez,
arrogancia, vanidad, etc.

También se define como la elevación del “Yo” respecto de otros por superar,
alcanzar o superponerse a un obstáculo, situación, o bien, en alcanzar un estatus
elevado y subvalorar al contexto. Igualmente la soberbia inyecta a los hombres la
creencia de que todo lo que se hace o dice es superior, y que se es capaz de
superar todo lo que digan o hagan los demás.

La vanagloria hace parte de la soberbia, quitarle la gloria a Dios y dársela así


mismo. También es evidente la exageración de la opinión de su propia persona
exaltada a un nivel crítico y desmesurado, esto es prepotencia.

Ahora bien, para saber en profundidad lo que es este pecado, hay que remontarse
al principio, tomando como primera medida al mismísimo Satanás. Comenta San
Agustín: “La Soberbia es tan peligrosa que convirtió al ángel más hermoso y
poderoso en demonio” Este ángel es el ejemplo más claro de ella.

El Santo Cura de Ars pregona que el pecado de la soberbia ha causado más daño
que los otros, no quiere decir que los otros no le ofendan a Dios, pero éste es el
más peligroso y el que más almas lleva al infierno. La razón fundamental por la
que éste pecado es más peligroso, es que si Satanás y los demás demonios no
hubieran caído en él, no hubieran sido tentados nuestros primeros padres. Todos
los pecados ofenden a Dios y llevan al infierno, pero este pecado de orgullo no
solo hace esto, sino que ocasiona que el hombre trate de quitar del trono a Dios
para sentarse él. Este es el alto grado de soberbia: creerse dios.

Tan grave es este pecado que desagrada mucho a Dios. Y por ello, el Señor
quiso expiarlo. Por tal motivo, nació en un pesebre, entro en burrito a Jerusalén,
anduvo con gente de la más baja categoría, etc. Todo esto, en contraposición de
la gloria del mundo. Tan horrible es, que la muerte ignominiosa de la cruz es la
mayor vergüenza; y de esa manera, nos reparó de ese pecado. Es tan dañosa la
soberbia de los mortales, que la misma humildad de Dios la tuvo que expiar. Debió
de venir Dios mismo a repararla, ¡así de exagerada es esta mala inclinación!

Ahora bien, esta es la expresión más oscura que puede decir un cristiano: “Yo no
soy como los demás” (en el sentido social); por lo general, los ricos se expresan
así de los pobres, pero no obstante esta es la manera de hablar de casi todo el
mundo. Este pecado nos toca a todos. ¡Cuidado! , Quien diga que no lo tiene se
evidencia a tenerlo en gran medida.

Sigue afirmando el Santo Cura de Ars, que este pecado es la raíz de todos los
vicios y el comienzo de todas las desgracias que le han pasado y que le pasarán a
toda la humanidad. Es el pecado que más desagrada a Dios, con él nos hacemos
odiosos al Señor, lo más terrible de este pecado es que cuando más domina al
hombre menos culpable se cree del mismo. Un orgulloso jamás reconocerá que
no anda bien. Todo cuando habla y hace está bien dicho y bien hecho.

Está comprobado que Dios detesta a los soberbios: (El temor de YAHVEH es
odiar el mal.) “La soberbia y la arrogancia y el camino malo y la boca torcida yo
aborrezco”. (Proverbios 8,13.) En innumerables pasajes de las sagradas
escrituras, Dios se complace en destruir a los orgullosos. En muchos fragmentos,
vemos a lo orgullosos caídos en deshonra y humillado en vergüenza.

En Daniel 4, vemos un ejemplo de cómo Dios humilla a los orgullosos:


Nabucodonosor, rey de Babilonia, se jactaba de su poderío y gloria al decir: “Oh
Babilonia que yo te he convertido en residencia real con la fuerza de mi poder y en
honor de mi majestad”. De inmediato escuchó una voz del cielo que le dijo:
“¡Contigo hablo Rey Nabucodonosor! Se te ha quitado el reino. Serás apartado de
los hombres, vivirás con las bestias del campo; te darán de comer hierba, como a
los toros, así vivirás durante siete años, hasta que reconozcas que el Altísimo es
dueño de los reinos humanos, y se los da a quien quiere”. Efectivamente todo
esto se cumplió, Nabucodonosor fue hundido hasta el fondo, Dios le trastornó la
cabeza que se creía una bestia del campo, andaba como loco. Esto no es más
que la humillación del orgullo del rey, solo recuperará su estado, cuando
reconozca que Dios es digno de honor y gloria.

Tal es el caso de Herodes, que se enorgulleció por creerse un dios, cuando habló
al pueblo y con prepotencia encarceló a San Pedro y asesinó a Santiago el mayor.
Luego llegó un ángel y lo hirió de tal manera que los gusanos le comían todo el
cuerpo, este orgulloso murió como un miserable.

Ni hablar del caso de Datán y Abiram, que por su soberbia se rebelaron contra
Moisés. Por tal motivo, se los tragó la tierra y se fueron al infierno en cuerpo y
alma. (Números 16).

Está comprobado hermanos, que Dios aborrece de una manera inexplicable a los
soberbios. Como lo dice el magnificad: “Él hizo proezas con su brazo: dispersó a
los soberbios de corazón, derribó del trono a los poderosos y enalteció a los
humildes, a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió vacíos."
(Lucas 1, 51-53.)

La soberbia, no solo nos hace desagradables ante Dios, sino que también
resultamos insoportables ante nuestros hermanos; por la razón, que no podemos
compaginar con nadie, porque nos elevamos por encima de los demás y nunca se
puede estar es paz con ninguna persona. Y en otras instancias, le damos gracias
a Dios por lo que hace en nosotros y en el fondo lo que verdaderamente sentimos
es vanidad. ¡Cuánta humildad se necesita para ser sinceramente honestos con
uno mismo y con DIOS sin dejarnos llevar por la hipocresía oscura del corazón!
¡Es que no hay pecado que produzca tan negativos cambios considerables como
éste! Porque quien lo comete no conoce ni los bienes que pierde y los males que
atrae sobre sí.

¿Cómo saber que hemos caído en las redes de la soberbia?.

La soberbia se nos esconde a nosotros mismos, pero los demás lo notan.

El Señor nos exhorta a tratar de corregir este pecado y pedirle al Espíritu Santo
que nos transforme el corazón como el de nuestro señor Jesucristo, Manso y
humilde.

Estudiemos las letanías de la humildad del Cardenal Merry de Val y démonos


cuenta cómo casi nadie se salva de las artimañas de este mal:

El deseo de ser estimado: La estima es la consideración que se nos hace por


calidad o circunstancias. Cuando el hombre desea ser estimado y lo busca y no
simplemente lo hace por hacer el bien se cae en pecado de soberbia.

El deseo de ser alabado: la alabanza es para Dios, se tiene tan oscuras


inclinaciones a mendigar alabanzas de los hombres que si no se obtienen, pronto
se caerá en un desespero que consume la pureza interior. Cuando el hombre
desea ser alabado se comete pecado de vanidad.

El deseo de ser aplaudido: Los aplausos son producto de que se hizo algo que
agradó a los demás. Son muy peligrosos, los aplausos eleva la grandeza y se
pierde el desprecio santo que hay que tener sobre uno mismo. Desear los
aplausos es una evidencia de vanidad.

El deseo de ser Honrado: honrar es respetar a alguien, pero también es enaltecer


o premiar el mérito de alguien. Es el oscuro deseo que nos den honor y
celebridad. Cuando el hombre desea la honra cae en pecado de soberbia.

El deseo de ser preferido a otros: el ser preferidos nos gloría de ser mejores que
los demás, se dice expresiones como estas: “yo soy el que debe dirigir esto, yo
soy el mejor, los demás no me igualan, a quién más iban a escoger sino a mi”
esto es un evidente pecado de orgullo.

El deseo de ser consultado: es cuando se pide un perecer, dictamen o consejo,


esto eleva el ego, porque se cree el que más sabe. En vez de alegrarse
humildemente porque se ayudó a alguien con alguna sugerencia; se jacta
vanagloriándose de que tienen que recurrir a él porque es el experto. Esto es
vanidad.
El temor de ser humillado: es el miedo de que se abata el orgullo o la altivez, se
pierde la seguridad en sí mismo, el temor a perder la estima ya lograda por sus
actos.

El temor de ser despreciado: el desprecio es muy temido, es perder la estima de


los demás y que se considere poca cosa, eres alguien insignificante.

El temor de ser reprendido: reprender es cuando se corrige o amonesta a alguien


reprobando lo que dijo o hizo. Cuando nos creemos los perfectos y que todo lo
que hago está bien dicho y bien hecho, duele muchísimo la contradicción. Esto es
pecado de soberbia.

El temor de ser olvidado: es que se borre de la memoria y se pierda el afecto, esto


hiere el orgullo, se piensa en lo que se hizo en alguna parte y siente que no fue
tan importante para los demás, porque no me llamaron más, se comienzan a sentir
inseguridades, y da la duda en que se hicieron bien las cosas. El temor de ser
olvidado es pecado de orgullo.

El temor de quedar ridiculizado: es cuando se lleva a la burla y al desprecio de las


gentes, se obsesiona con mantener el honor y de repente se pierde, esto es
pecado de orgullo.

La humildad de María.

Sin duda alguna lo que más se nota de la enemistad que existe entre la Mujer y la
serpiente, es la extrema soberbia del maligno y la exagerada humildad de María.

Qué humilde es la Madre de Dios, todas las cosas las guardaba en su corazón.
Cuanto más se veía enriquecida, más se humillaba recordando que todo era don
de Dios. Dice san Bernardino: “que no hubo criatura en el mundo más exaltada
que María porque no hubo criatura que más se humillase que María.”

Por virtud de tu humildad le pisarás la muy orgullosa cabeza a la serpiente


infernal.

Práctica día 5. HUMILDAD: Reconoce con franqueza tu ruina e impotencia para


el bien. No quieras ser tenido más de lo que eres. Alégrate si los demás brillan y
gózate en las humillaciones y desprecios.

6 DÍA

LA CONVERSIÓN
Lectura del día Marcos 1, 15.

15. « En aquel tiempo dijo Jesús: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca;
convertíos y creed en la Buena Nueva.»

De acuerdo con su significado etimológico en las lenguas clásicas, la palabra


CONVERSIÓN (conversio, epistrophé, metanoia) significa cambio, no sólo de
forma de pensar o vivir sino también de dirección: movimiento en dirección hacia,
giro de trayectoria. Expresa así, de algún modo, la idea de un cambio radical, y en
este sentido, se emplea también en el vocabulario religioso: cambio de actitud en
relación con Dios o cambio de conducta de acuerdo con las exigencias de la
experiencia de fe, que hace del creyente auténtico un “convertido” y un testigo de
una nueva manera de vivir. (P. Miguel Ángel Keller. Agustino).

¿Por qué este tema dentro del mundo?


Porque la Virgen lo pide en todas sus apariciones: “Conviértanse, deben llevar
vidas buenas” (Mensaje de Fátima)
Además observemos que en el texto bíblico, El Señor comenzó su predicación
invitando a la conversión porque había llegado el reino de Dios. Es el requisito
fundamental para que el altísimo comience a reinar en nosotros.
El reino de las tinieblas reina en nosotros y evita a toda costa la conversión, y lo
más grave es que el mundo con su propaganda relativista promueve una
conversión “light”, un falso cambio con una religión acomodada que tolere los
desórdenes del mundo. Nada más observemos algunos programas de televisión
que en sus sesiones presentan a un sacerdote emitiendo mensajes de esperanza
y de consuelo, más tarde muestran a una figura esotérica que lee el tarot o que
practica Yoga. Realmente esto es un verdadero disparate. Se pretende hacer de la
conversión en el hombre, una especie de centro comercial, donde haya de todo y
que pueda mesclar lo diabólico con lo sagrado.
Otro claro ejemplo lo vemos en las parroquias y las comunidades religiosas. Se
confunde la conversión con el trabajo y actividades de la parroquia. Se confunde la
conversión con el rezar mucho o tener algún don de piedad.
Deseo de Cambio.
Nadie cambia si no quiere. Es una decisión voluntaria y libre, Dios te propone a
cambiar, pero tuya es la decisión. Nadie va a decidir por ti, por lo que te toca
hacer. Como dice San Agustín: “Dios que te creó sin ti, no te va a salvar sin ti.
Profundicemos un poco los tres grados de conversión que nos propone San
Agustín: Conversión de la mente, conversión del corazón y conversión continua.
El mismo santo es ejemplo de esto.
a) La conversión de la mente:

«Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del
Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de
Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del
Señor que encontrara, hombres o mujeres. Y mientras iba caminando, al
acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su
resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por
qué me persigues?». El preguntó: « ¿Quién eres tú Señor?». «Yo soy Jesús, a
quien tú persigues, le respondió la voz. Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí
te dirán qué debes hacer». Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque
oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los
ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí
estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber. » (Hechos 9,1-9.)

La conversión de la mente es la búsqueda de la verdad. Es el cambio de


pensamiento y la forma de ver las cosas. La conversión de la mente consiste en
limpiar nuestros pensamientos y nuestras filosofías, aquellas que nos llenan de
soberbia, encegueciendo el espíritu para que no veamos la verdad.
Veamos el ejemplo que nos da San Pablo en su historia de vida. Era fariseo,
educado en la mejor escuela rabínica de Israel. Celoso por las tradiciones y por la
ley; para él era imposible que Jesús fuera el mesías, y más aún, el hijo de Dios. El
vio una amenaza para su pueblo y para su gente. Pablo como gran estudioso de
las escrituras no se daba cuenta que éstas, que tanto profundizó, alcanzaban su
plenitud en Cristo. Entonces lideró una horrible persecución contra la iglesia de
Jesús. Pablo no era una persona perversa como lo fue Herodes, él defendía su
fe.
Hasta que en el camino se encuentra con Jesús, el resucitado. Fue derribado y
cegado, y con él toda su verdad, esquemas, pensamientos, lógicas, orgullo, Etc. El
encuentro con el señor, produjo en él un cambio radical. Tanto fue así, que la ley
que tanto defendía la mostraba como esclavitud, propuso la circuncisión del
corazón y no de la carne. Con esto, mostró una postura contra uno de los ritos
más importantes de los judíos.
La conversión de la mente es necesaria para arrancar tanta basura que tenemos.
Es el camino que vamos siguiendo hacia el bien. El mundo nos lava el cerebro a
través de su propaganda consumista, se aprovecha de muchas fallas y
debilidades que comete y cometió la iglesia para atacar sus doctrinas, para
alejarnos de lo que puede salvarnos. Nos llena de soberbia para que creamos que
por nosotros mismos podemos salvarnos, y hasta nos hace pensar que no hay
vida eterna o que el diablo no existe y cosas así de absurdas.
De hecho, la conversión de la mente también es necesaria para sacar los
pensamientos herejes. Ejemplo, creer que Cristo no está en la eucaristía, o que la
Virgen tuvo más hijos; la estupidez de las imágenes, que la iglesia es la gran
ramera. O en el caso de la nueva Era, en creer que Dios es una energía y que la
meditación trascendental es mejor que la meditación cristiana. Ni hablar de la mala
interpretación de la biblia y sobretodo de la ineficacia de los sacramentos.
Esta son las frase que profieren comúnmente las personas: “Yo creo en Dios y ya,
yo le pido el me escucha y no debo de ir a misa”. Es un claro ejemplo de las ideas
llenas de basura que nos inculca el mundo. Precisamente la eucaristía es el
culmen de nuestra fe, y si no comes del cuerpo de Jesús no tienes vida eterna, no
ir a misa es autosuficiencia. En este caso, se necesita cambio de pensamiento.
Desafortunadamente el demonio como príncipe de este mundo está envenenando
la mente de muchas personas y lo está alejando de lo que más le hace daño, EL
SACRAMENTO DE LA CONFESIÓN. Hoy en día, muchos no quieren confesarse
con el sacerdote diciendo: “para qué confesarme con un sacerdote, si él es más
pecador que yo” por este mal pensamiento, muy soberbio entre otras cosas,
muchas almas han muerto sin el perdón y se han ido al infierno. ¡Oh Cuánto daño
hace ese pensamiento al alma!
Para obtener conversión de la mente, es necesario rezarle mucho al espíritu santo
para que nos ilumine y nos muestre la verdad, y tener conocimiento apologético.
Debo convertirme de lo que pienso y creo de Dios, de la Virgen, de la iglesia y sus
doctrinas. En conclusión, la conversión de la mente consiste en aceptar la
propuesta que nos trae Jesús y considerarla como la verdad.

Nota: San Agustín ya había sido vencido intelectualmente en su búsqueda


desesperada de la verdad, ya era un cristiano convencido desde el punto de vista
de las ideas, pero le faltaba aún, dar el paso decisivo. Por eso dice en su libro: las
confesiones: “Ya se habían evaporado todas mis dudas...Lo que ahora andaba
buscando no era una mayor certeza de Ti, sino una mayor estabilidad en Ti” (Conf
VIII,1,1). Es decir, la verdadera conversión es la conversión del corazón.

b) Conversión del corazón.

«Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la
mesa. Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que
Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de
perfume. Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a
bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los
ungía con perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este
hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una
pecadora!» Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». «Di, Maestro!,
respondió él. «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos
denarios, el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la
deuda. ¿Cuál de los dos amará más?». Simón contestó: «Pienso que aquel a
quien perdonó más». Jesús le dijo: «Has juzgado bien». Y volviéndose hacia la
mujer, dijo de Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste
agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus
cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar
mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso
te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque
ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra
poco amor». Después dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados». Los
invitados pensaron: « ¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los
pecados?». Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».
»(Lucas 7, 36-50)

Es la conversión que consiste en dejar el pecado y lo que no le agrada a Dios. Es


algo difícil, solo Dios te ayuda a lograrlo. Es un encuentro personal con el Señor;
por lo general, los síntomas que produce esta conversión se generan a través del
llanto (como en el caso de San Pablo una ceguera). Esto lleva al arrepentimiento,
Dios te ha llevado al desierto y te ha seducido y su amor y misericordia te
derrumban todo, te sientes pequeño y muy amado. Lo que se siente y se vive es
indescriptible, es una liberación portentosa. Es como la pascua, el Señor pasa y
no te deja igual.

Una mujer que llega a Jesús- dicen algunos que era María Magdalena- se acercó
muy arrepentida de sus pecados, con el corazón desgarrado y con aquella fe en la
promesa que dice el salmo 51: “Un corazón arrepentido y humillado, Señor, tú no
lo desprecias” Este gesto semita es muy grande, demuestra un amor inmenso,
una confianza exagerada en la misericordia divina. Esta mujer no quiere volver
jamás a esa vida de pecado, quiere ser una nueva criatura en Cristo. ¡Y así fue!

Así es la conversión del corazón, No querer volver aquella vida de pecado, porque
se ofende al buen Dios. Dice la bienaventuranza: “Dichosos los limpios de
corazón, porque ellos verán a Dios”

Dice el catecismo: “La lucha contra la concupiscencia de la carne pasa por la


purificación del corazón” 2517

¿Cómo se sabe que es auténtica? Cuando se entrega totalmente a Dios sin


ninguna atadura mundana. Cuando no se le tiene miedo a la puerta estrecha.
Cuando hay fuerza de voluntad para seguir un buen propósito.

Una conversión es auténtica, cuando Dios es el centro de tu vida, y no tú mismo.


Es cierto que Dios nos consuela y que muchas veces obra milagros en nuestras
vidas, pero hay que tener bien claro quién es el rey, y que él no debe actuar en
función de mí, sino yo en función de Él.

Pero esta conversión no garantiza la perfección cristiana, se necesita mantenerla


y mejorarla, es en sí, un gran paso.

c) Conversión Continua.

Es no conformarse con lo alcanzado hasta ahora, es no creerse totalmente


convertido, no estar satisfecho con la santidad alcanzada en el momento. Es la
conciencia de que todavía se está en pleno proceso de conversión, tentado y
probado duramente, necesitado todavía de la gracia de Dios para perseverar en
su propósito. Es decir, alguien que vive y experimenta la necesidad de una
conversión constante.
Analicemos este texto de San Pablo: “No que lo tenga ya conseguido o que sea ya
perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo
mismo alcanzado por Cristo Jesús. Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado
todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por
delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama
desde lo alto en Cristo Jesús. Así pues, todos los perfectos tengamos estos
sentimientos, y si en algo sentís de otra manera, también eso os lo declarará Dios.
Por lo demás, desde el punto a donde hayamos llegado, sigamos adelante.
Hermanos, sed imitadores míos, y fijaos en los que viven según el modelo que
tenéis en nosotros. Porque muchos viven según os dije tantas veces, y ahora os lo
repito con lágrimas, como enemigos de la cruz de Cristo, cuyo final es la perdición,
cuyo Dios es el vientre, y cuya gloria está en su vergüenza, que no piensan más
que en las cosas de la tierra. Pero nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde
esperamos como Salvador al Señor Jesucristo.”(Filipenses 3, 12-20.)
El Apóstol Pablo nos enseña que en la conversión hay que ser como el atleta que
corre hasta alcanzar la meta. Si hemos llegado hasta cierto punto de perfección,
siempre faltará mucho que mejorar. Como nos asegura San Agustín: “Mientras
vivimos estamos en lucha y mientras luchamos estamos en peligro”. Es claro que
en este grado de conversión se consigue la santidad.
Desafortunadamente, este es un gran problema en nuestra iglesia. El
conformismo hacia la perfección nos afecta demasiado. Al tener mucha
soberbia no se admite la mejora continua, entramos en un adormecimiento, nos
volvemos esclavos de la comodidad, le impedimos a Dios que nos siga
interrogando y que nos purifique, nos duele dejar muchas cosas;¡el desapego
cuesta mucho! por eso no se avanza.
Precisamente esta idea del mundo intoxica el alma de nuestras comunidades. Por
eso, en la mayoría de los casos, no se avanza a un proceso de conversión. Con
una fe acomodada a nuestros gustos y a nuestros placeres, va hacer muy difícil
que Cristo reine en nosotros.
Quizás muchos se preguntan ¿Por qué rezan y no cambian? Quizás se
conformaron con la conversión obtenida hasta ahora, o quizás siempre te
buscaste a ti mismo en la oración y no a Dios, y por eso nunca cambiaste.
Por cierto, es muy interesante que la iglesia nos proponga todos los años, la
imposición de las cenizas, esto es señal de que siempre necesitamos conversión.
O sino el año siguiente no vamos porque ya nos creemos convertidos.
Cierto sacerdote colgó en las paredes del templo unos avisos que decían: “Si no
se va a convertir, para que se pone la cruz”.
Más aun, una de las renuncias que se dicen en el momento de la renovación de
las promesas bautismales, precisamente es el creerse convertido.
Es momento de reflexionar, quizás tuviste un encuentro personal en una
eucaristía, en un retiro, en un concierto de música católica, en un grupo de
oración; y sientes que te cambió la vida, pero si no renovamos y mejoramos aquel
encuentro continuamente, estamos perdidos. Si nos quedamos estancados, pronto
terminaremos retrocediendo y hasta podríamos caer muy bajos.
¡Si quieres ser santo, no te conformes! Sigue luchando. Sigamos analizando lo
que nos dice San Agustín: “Somos caminantes peregrinos de tránsito, debemos,
pues, sentirnos siempre insatisfechos con lo que somos si queremos llegar a lo
que aspiramos. Si nos complace lo que somos dejaremos de avanzar. Si lo
creemos suficiente no volveremos a dar un paso. Es mejor ser un cojo en el
camino que un buen corredor fuera de él.”
Meditemos esta cita bíblica la cual nos interpela con nuestra conversión.

“Pero si el malvado se convierte de todos los pecados que ha cometido, observa


todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, seguramente vivirá, y no
morirá. Ninguna de las ofensas que haya cometido le será recordada: a causa de
la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso deseo yo la muerte del pecador –
oráculo del Señor– y no que se convierta de su mala conducta y viva? Pero si el
justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones
que comete el malvado, ¿acaso vivirá? Ninguna de las obras justas que haya
hecho será recordada: a causa de la infidelidad y de pecado que ha cometido,
morirá.

Ustedes dirán: «El proceder del Señor no es correcto». Escucha, casa de Israel:
¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto? Cuando
el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha
cometido. Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar
el derecho y la justicia, él mismo preserva su vida. El ha abierto los ojos y se ha
convertido de todas las ofensas que había cometido: por eso, seguramente vivirá,
y no morirá. Y sin embargo, la casa de Israel dice: «El proceder del Señor no es
correcto». ¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es
correcto? Por eso, casa de Israel, yo los juzgaré a cada uno de ustedes según su
conducta –oráculo del Señor–. Conviértanse y apártense de todas sus rebeldías,
de manera que nada los haga caer en el pecado. Arrojen lejos de ustedes todas
las rebeldías que han cometido contra mí y háganse un corazón nuevo y un
espíritu nuevo. ¿Por qué quieres morir, casa de Israel? Yo no deseo la muerte de
nadie –oráculo del Señor–. Conviértanse, entonces, y vivirán.”(Ezequiel 18, 21-
32.)

María y la conversión.

Nuestra madre del cielo nos enseña la virtud de la perseverancia, la cual es


necesaria para alcanzar y mantenernos en la gracia.
En sus apariciones se le ve preocupada por nosotros sus hijos, y con el corazón
inmaculado lleno de espinas, se los muestra al mundo y pregona el mensaje de
ayer y de ahora “Conviértanse, que Dios está muy ofendido.”

La invitación a la conversión es una constante en todos sus mensajes. ¿Vamos a


seguir llenado de espinas al corazón Inmaculado de nuestra madre? Demos
verdaderos frutos de conversión. ¡Basta ya! Sigamos adelante en el amor y en el
santo temor de Dios.

Práctica día 6. PERFECCIÓN EN TODO: Cambia el modo de pensar, no te


conformarme con la perfección que has alcanzado hasta ahora, siempre hay algo
que mejorar. Esfuérzate en imitar a nuestra Señora en todo lo que haces.

DÍA 7

LA ORACIÓN.

Lectura del día: Lucas 11,1-13.

1. Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Al terminar su oración, uno de sus discípulos le
dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»

2. Les dijo: «Cuando recen, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino.

3. Danos cada día el pan que nos corresponde.

4. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe.
Y no nos dejes caer en la tentación.»

5. Les dijo también: «Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a medianoche a su casa
a decirle: «Amigo, préstame tres panes,

6. porque un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle».

7. Y el otro le responde a usted desde adentro: «No me molestes; la puerta está cerrada y mis
hijos y yo estamos ya acostados; no puedo levantarme a dártelos».

8. Yo les digo: aunque el hombre no se levante para dárselo porque usted es amigo suyo, si
usted se pone pesado, al final le dará todo lo que necesita.

9. Pues bien, yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les
abrirán.

10. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llame a la puerta, se le abrirá.
11. ¿Habrá un padre entre todos ustedes, que dé a su hijo una serpiente cuando le pide pan?

12. Y si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión?

13. Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo
dará espíritu santo a los que se lo pidan!»

¿Qué es la oración?

Dice Santa Teresita del Niño Jesús “Para mí, la oración es un impulso del corazón,
una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor
tanto desde dentro de la prueba como en la alegría” (Manuscrit
C, 25r: Manuscrists autohiographiques [Paris 1992] p. 389-390).

El catecismo define la oración Cristiana de esta manera: “La oración cristiana es


una relación de Alianza entre Dios y el hombre en Cristo. Es acción de Dios y del
hombre; brota del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre, en
unión con la voluntad humana del Hijo de Dios hecho hombre”. 2564.

La oración puede ser: de Bendición y adoración, intercesión, acción de gracias, de


perdón y alabanza.

Las expresiones de oración son las siguientes:

 Oración vocal
 Oración de meditación
 Oración contemplativa.

Santo Tomás de Aquino nos enseña que toda oración debe ser: confiada (fe),
recta, ordenada, devota y humilde.

Además la oración debe ser conforme con a la voluntad de Dios, y perseverante.

Continúa el doctor angélico diciéndonos que la oración produce tres bienes,


veamos cuales son:<<

a) Primeramente, es un remedio eficaz y útil contra los males. En efecto, nos


libra de los pecados cometidos. (Salmo 31, 5-6): "Tú perdonaste la
iniquidad de mi pecado, por lo cual orará a ti todo hombre santo".

Así oró el ladrón en la cruz, y obtuvo el perdón; porque Jesús le dijo: "Hoy estarás
conmigo en el paraíso" (Lucas 23, 43). Así oró el publicano, y volvió a su casa
justificado. (Lucas 18,14).
Nos libra también del temor de los pecados que pueden sobrevenir, de las
tribulaciones y de la tristeza:"¿Hay alguno triste entre vosotros? Que ore (con el
alma tranquila)" (Santiago 5, 13). También nos libra de persecuciones y de
enemigos:"En lugar de amarme me denigraban; mas yo oraba". (Salmo 108, 4)

b) En segundo lugar, la oración es eficaz y útil para la obtención de todos


nuestros deseos: "Todo cuanto orando pidiereis creed que lo recibiréis"(Marcos
11, 24). Y si no somos escuchados es que no pedimos con insistencia: "En efecto,
es necesario orar siempre y no desfallecer" (Lucas 18, 1); o porque no pedimos lo
que más conviene para nuestra salvación. Al respecto dice Agustín: "Bueno es el
Señor, que a menudo no nos concede lo que queremos para darnos lo que más
nos favorece". Ejemplo de ello nos da san Pablo, la cual, tres veces pidió ser
librado de un punzante tormento y no fue oído (2 Corintios 12, 8.)

c) En tercer lugar, la oración es útil porque nos convierte en familiares de Dios.


(Salmo 140, 2) "Que mi oración esté ante ti como incienso">> (Santo Tomás de
Aquino, comentario del padre nuestro y Ave María).

Es muy importante saber que el Espíritu Santo es el gran maestro que nos
enseña a orar, dice San Pablo: “El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad,
porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo
intercede por nosotros con gemidos inefables "(Romanos 8, 26).

Crisis en la Oración.

Actualmente el mundo con su propaganda y ajetreo, limita al cristiano en tiempo y


espacios para llevar a cabo la oración. Como dice la canción católica Atrévete. “La
rutina es un imperio con circo de Nerón, la oración es echada al orgullo que es un
león”

Al diablo no le conviene que oremos, hace todo lo posible para alejarnos de la


oración, porque sabe muy bien que al quitarnos intimidad con Dios estamos
perdidos. Santa Terecita del Niño Jesús exclamaba: “¡Qué grande es, pues, el
poder de la oración! Se diría que es como una reina que en todo momento tiene
acceso libre al rey y que puede alcanzar todo”

En consecuencia de esto, varios maestros de la oración nombran algunas


enfermedades del alma que se manifiestan en pereza para orar. Estas son:
Atrofia, sequedad o aridez, tibieza espiritual. Etc.

El Padre Ignacio Larrañaga en su libro: Muéstranos tu Rostro, nos da un sabio


consejo: “Orar sin ganas para que vengan las ganas de orar”. También indica:
“Entre más se ora más se quiere orar, entre menos se ora menos se quiere orar”.
En conclusión, no pidas fuerza para orar, la oración es la fuerza, el hecho de pedir
fuerza para orar ya es una oración.
La oración abre los tesoros de la gracia.

El combate de Jacob (Génesis 32, 23- 33.)

La iglesia siempre ha visto este pasaje bíblico cargado de mucho simbolismo,


horizontes extraordinarios de la vida de oración. San Jerónimo y Orígenes,
apuntan a la imagen del combate espiritual y de la eficacia de la oración.

Este pasaje llama mucho la atención, pareciera que nuestra lucha no solo es
contra la tentación, el combate espiritual no es lo único que nos desafía. Se ve
claramente que el cristiano afronta más disputas, entre ellas, la fe y la oración. En
estas tres esferas nos introducimos en los más encarnizados combates.

Adentrándonos en el texto, el lugar donde se llevó a cabo este combate se le


conoce como “Penuel”, que significa: “Cara de Dios”. Es una figura contemplativa,
denota ampliamente la oración profunda y elevada. A Dios no se le puede ver,
pero la fe es aquella que da la certeza de lo que no se ve, aun así, que el velo
permanezca. Es la figura de la montaña y el desierto, la soledad desgarradora,
como dice San Juan de Cruz “La noche oscura, la soledad sonora”.

Es el día, en que a Jacob le cambian el nombre por Israel, la cual significa: el


pueblo elegido. Ahora Dios se ve obligado a mostrar su favor a su pueblo que se
escogió como heredad.

La iglesia es el nuevo Israel; por tal motivo, deberá perseverar constantemente en


la oración para seguir recibiendo el favor de Dios. Es decir, Dios mismo. Además,
nosotros sus miembros, dejaremos que Dios nos ataque, y así, luchar
asiduamente, dejarse inundar de su fuerza divina y arrancarle la bendición que él
nos quiere dar. Dios sabe muy bien que esta lucha moldea la imagen de Cristo en
nosotros.

Los padres de la iglesia coinciden en que este pasaje nos enseña a mantener la
perseverancia en la oración.

Era de noche: Es la hora de las tinieblas, el hombre está envuelto en caos e


incertidumbre, aparece un personaje misterioso que exige un recio combate hasta
rayar el alba. El combate es la oración. Y durante toda la noche, en una vigilia de
perseverancia tenas, El eterno se conmueve a la súplica del justo.

Es la lucha contra Dios en sentido figurado, porque nadie le va a ganar a Dios, ¡es
absurdo! Pero Dios se vale de esto para que el hombre se eleve a su máxima
virtud. La oración es lo que más le conviene al ser humano, por eso en muchos
casos, Dios se resiste para que lo venza; el hombre abraza a Dios, lucha con él,
es una unión de palabras, de interioridades y de silencios.
Hay que dejarse herir el nervio ciático que representa el orgullo y la autosuficiencia
de las cuales debemos despojarnos; así mismo, esta herida significa la humildad
y la confianza con que se debe acudir a Dios en la oración. De esta manera
abandonarse es sus manos. Dejarse seducir por Él, aceptar la batalla para que
nos transforme, nos moldé y nos purifique.

¡No hay que cansarse! debes de ser como Jacob, luchar toda la noche,
entrelazarte con aquel que es misterio, con el diferente, con el que nada lo puede
definir, dejarte atacar por Él hasta rayar el alba, y así le arrebatarle tu bendición.

Con esto se demuestra que orar no es fácil, quizás oraciones rutinarias y vocales
se nos haga más llevadero, pero muy complicado se nos presenta llegar a el
encuentro profundo, a la oración transformante y a elevadas cúspides de la
contemplación.

En esto de encuentro y presencia, y en medio de este disparate que ofrece el


mundo, el cristiano queda derrotado muchas veces por el silencio. No es capaz de
ir a su interior. En esta incapacidad se evidencia en gran medida lo miserables
que somos. El silencio es el sepulcro de la soberbia, porque no se espera nada.

El Silencio un lenguaje tan poderoso que alcanza el trono del Dios.

Para dar pasos gigantes en el proceso de consagración debemos ser más


silenciosos como María. El corazón inmaculado de María meditaba todo en
silencio y sosiego; los grandes hombres de la fe no vienen de las academias de
teología, ni de las universidades, vienen de las montañas y de los desiertos.

Esta soledad desafiante prepara al hombre para su misión en la vida, no retirarse


es perder mucha fuerza para afrontar las grandes borrascas del mundo.

Y el mundo no es más que un maldito alboroto, con su ruido espantoso, devora la


vida interior del cristiano.

Santa Faustina, una de las Santas más admiradas de la modernidad, nos dice en
su diario de la Divina Misericordia: “El silencio es una espada en la lucha
espiritual; un alma que habla demasiado no alcanzará la santidad. Esta espada del
silencio cortará todo lo que quiera pegarse al alma. Somos sensibles a las
palabras y queremos responder de inmediato, sensibles, sin reparar si es la
voluntad de Dios que hablemos. El alma silenciosa es fuerte; ninguna contrariedad
le hará daño si persevera en el silencio. El alma silenciosa es capaz de la más
profunda unión con Dios; vive casi siempre bajo la inspiración del Espíritu Santo.
En el alma silenciosa Dios obra sin obstáculos”.( Diario DM, pag 477). “Muchos
han entendido las palabras de Jesús, pero muy pocos han entendido su silencio”
(Jean Lafrance).

El silencio prepara al hombre para los grandes combates, ¿acaso nuestro Señor
antes de empezar su vida pública no se retiró al desierto? Varios pasajes de la
escritura nos dicen que se retiraba a las montañas a orar. ¿Juan el Bautista, no
vivió en el desierto antes de comenzar a preparar el camino? por eso sus
palabras eran fuego en la conciencia. Ni hablar de San Pablo que en el desierto
de Damasco fue confrontado y derrumbado completamente por Dios, y en un
silencio profundo de una habitación, duró tres días, ciego y sin comer. Y qué decir
de Moisés y Elías, que se retiraban a la montaña, y en ellos se manifestaba el
poder de Dios, liberando pueblos de opresores muy poderosos.

“Callemos, guardemos silencio, pues en él hallaremos, si sabemos buscarlo,


nuestro tesoro, que es Dios”. (San Rafael Arnáiz; Monje de la Trapa).

Ahora veamos lo que el Señor le ha hecho saber a Santa Faustina, refiriéndose lo


mucho que le desagrada un alma de un exagerado hablar: “En tal alma no
encuentro descanso. El ruido continuo Me cansa y en ese ruido el alma no
distingue Mi voz. ” (Diario DM)

Aquí he de referirme también de la reina del silencio, nuestra Señora, que en la


soledad del hogar de Nazaret permanecía mucho en silencio, Era callada.
Cuántas palabras se ahorró. Pero, más aun, cuánto no dijo sin palabras.

Muchas veces calló María, para que sus obras hablaran, y para que Dios hablara
en Ella y en los demás.

Su silencio se hizo oración y acción. Lleno de vida, no superficial. Un silencio


colmado de las palabras de Dios. María “guardaba todas las cosas en su corazón”;
afirma el Evangelio. Corazón inmaculado al que se consagra la humanidad; y en
efecto, nuestro corazón debe ser silencioso como el de ella, porque sólo en el
silencio se pueden comprender las palabras de Dios y sus santas inspiraciones.

¡Hermano! Al final, en el día del juicio vamos a rendir cuentas por nuestras
palabras. ¡Anímate a ser silencio como María.

¿QUÉ ES LA "LECTIO DIVINA"?

La «lectio divina» es una manera de entrar en diálogo con el Dios que nos habla a
través de su Palabra.

¿Cómo se hace?

1. LECTURA

¿Qué dice el texto?


• Leer el texto de manera atenta y respetuosa.
• Detenerse (estar-reposar) sobre el texto.
• Descubrir el mensaje de fe.
COMPROMISO
¿Qué camino de vida me invita a tomar?
• Ver la realidad con la mirada de Dios.
• Configuración con Cristo y vida en el Espíritu.
• Anuncio, compromiso y caridad.

2. MEDITACIÓN

¿Qué me dice el texto?


• Ponerse ante el espejo de la Palabra.
• Interiorizar.
• Ahondar en la propia vida.

3. ORACIÓN

¿Qué me hace decirle a Dios?


• Orar la Palabra: pido, alabo, agradezco, suplico…

4. CONTEMPLACIÓN

• Dios se me da a conocer con la experiencia del corazón.


• Serenidad ante el misterio de Cristo.

Práctica día 7. ORACIÒN INTENSA: Ora todo el tiempo, ora sin cesar. Si no
puedes durante tus ocupaciones lanza pequeñas jaculatorias todo el día, pero
mantén la sintonía con Dios. Has tus días oración constante como María
Santísima.

8 DÍA

POSTRIMERÍAS 1.

Lectura del día: Mateo 24, 36-51

36. Por lo que se refiere a ese Día y cuándo vendrá, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles de
Dios, ni aun el Hijo, sino solamente el Padre.

37. La venida del Hijo del Hombre recordará los tiempos de Noé.

38. Unos pocos días antes del diluvio, la gente seguía comiendo y bebiendo, y se casaban
hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca.

39. No se dieron cuenta de nada hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Lo mismo
sucederá con la venida del Hijo del Hombre:
40. de dos hombres que estén juntos en el campo, uno será tomado, y el otro no;

41. de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada, y la otra no.

42. Por eso estén despiertos, porque no saben en qué día vendrá su Señor.

43. Fíjense en esto: si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón,
seguramente permanecería despierto para impedir el asalto a su casa.

44. Por eso, estén también ustedes preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que
menos esperan.

45. Imagínense un administrador digno de confianza y capaz. Su señor lo ha puesto al frente de


su familia, y es él quien les reparte el alimento a su debido tiempo.

46. Afortunado será este servidor si, al venir su señor, lo encuentra cumpliendo su deber.

47. En verdad les digo: su señor lo pondrá al cuidado de todo lo que tiene.

48. No será así con el servidor malo que piensa: «Mi señor se ha retrasado»,

49. y empieza a maltratar a sus compañeros y a comer y a beber con borrachos.

50. El patrón de ese servidor vendrá en el día que no lo espera y a la hora que menos piensa.

51. Le quitará el puesto y lo mandará donde los hipócritas: allí será el llorar y el rechinar de
dientes.

Postrimerías o Realidades últimas del Hombre.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica son: Muerte, Juicio, Infierno y Cielo.


Aquí agregamos el purgatorio.

Definiremos muy brevemente cada una de las postrimerías, nos ocuparemos


insistentemente en el impacto que causa en la conciencia este tema. La prioridad,
es que el que se va a consagrar logre perfeccionar la virtud del santo temor de
Dios, y que por amor y respeto, logre vaciarse del espíritu del mundo. Lo correcto
es que el hombre no llegue solo a conceptos intelectuales sino que reflexione y
recapacite. Esta es nuestra intención.

Esto dice el libro del eclesiástico: “En todas tus acciones ten presente tu fin, así
jamás cometerás pecado” (Eclesiástico 7, 36.)

Haciendo un breve estudio, el griego en este pasaje precisa nuestro fin, evoca
claramente las postrimerías. Esta palabra de Dios, exhorta a pensar en nuestras
postrimerías; de esta manera, se ofendería menos al buen Dios. Ciertamente, la
reflexión de estas realidades ayuda mucho a vaciarse de este espíritu del mundo,
el cual nos engaña y nos deja como necios, pensando solamente en esta vida
terrena que es muy corta comparada con la eternidad.

El mundo te ofrece gozo pero vacío; además, la vida en la tierra es muy corta. Es
tanta la mentira que se llega al colmo, muchos hombres pactan con el diablo para
adquirir riquezas en esta vida, sabiendo que no hay comparación con la eternidad.

El mundo te ciega para que no veas tus fines, te adormece para que no
reacciones, para que luches solo por ser feliz en esta vida, el diablo te miente para
que no practiques penitencia, para que no acumules tesoros en la eternidad, lo
hace para llevarte al infierno.

Esto es cuestión de creer. ¡Amigos!, el sol está, y si yo no quiero creer no quiere


decir que tenga que desaparecer porque yo no crea. Así mismo pasa con las
postrimerías, sino quieres creer, es tu problema; al final, cuando te mueras no te
vayas a lamentar porque ya es demasiado tarde.

El mejor negocio

Los hombres de hoy en día se enorgullecen porque son exitosos en sus negocios,
otros se ensanchan porque consiguen un buen empleo y aseguran su futuro.
¿Cuál futuro? Analicemos y veamos qué tan buenos o malos negociantes somos:

¿Cuánto tiempo duramos en la tierra?: primeramente no lo sabemos, quizás ahora


mismo nos podemos morir. El promedio es de: 80-70-60 años ¡Ni creas amigo!
con la mala alimentación de estos tiempos, el promedio de vida ha bajado
considerablemente. El hombre desgasta su salud para conseguir dinero y después
desgasta todo su dinero para recuperar la salud. Y así, con todo esto, seguimos
argumentando que el mundo no está loco.

Ahora comparemos la eternidad con el promedio de vida en la tierra. ¡NO TIENE


COMPARACIÓN!

A los que dicen que la vida se acaba cuando el hombre o la mujer se mueren, ¡qué
pena! respetando posturas, diremos lo siguiente: si la vida se acaba el día de la
muerte y después ya no hay más nada, entonces somos los más grandes
desgraciados. Nada valdría la pena, no tiene sentido vivir, es una completa
decepción, ¿para qué estar aquí?

A razón de esto nos atrevemos a decir, que cambiar la felicidad que nos promete
Dios en la eternidad, por un bienestar pasajero que se acaba y que nos da el
mundo, realmente es un mal negocio; si en verdad usted se engríe por sus
capacidades para forjar su futuro y si es creyente y está cambiando toda una
eternidad bienaventurada por un ratico de felicidad, ¡es usted un mal negociante!

Hagamos un buen negocio, atesoremos riquezas en el cielo.


 Muerte.

Es el final de la vida terrena, consecuencia del pecado; termina con nuestra


existencia mortal y nos pasa a la inmortal, como es el destino común de los
hombres; trae tristeza y debe ser temida, aunque Cristo ha conquistado a la
muerte y todos los que mueren en Cristo vivirán con él (Romanos 6:5),
(Romanos 8:17), (2Timoteo 2:11).
Es una realidad que nos toca a todos, no tiene edad, color político, sexo, clase
social. De ella nadie se salva, es sorpresiva, temida y dolorosa. La muerte es lo
más seguro que tenemos, es inamisible que el ser humano viva como si algún día
no le tocara pasar por ella.

Por tanto, es absurda la vanidad, poco a poco el cuerpo se va envejeciendo; el


mundo nos engaña, de ahí el racismo y la discriminación.

El cuerpo se comienza a idolatrar; en efecto, se piensa en la necedad de creerse


superior a los demás. Como dicen algunos sabios.” El mismo gusano nos comerá
a todos”.

Lo más grave es que son raros las almas que se preparan para ese momento,
seguimos pecando y como dice Jesús. “En cualquier momento llega el ladrón”

Por eso debemos de mejorar las relaciones con los seres queridos, darles todo
nuestro amor porque ya después de muerto ¿para qué? El amor a la familia
debemos manifestarlo en vida, no después, cuando ya estén en el ataúd, ahí si
nos rompemos a llorar y a lamentar todo el amor que pudimos dar a nuestros
familiares; existen muchos casos de personas que nunca le habían dicho “te amo”
a la mamá y el día de funeral se lo gritaban con lamentación. No se le regala
flores en vida, en cambio el día de la muerte una corona de rosas, ¡hermanos!
¿Ya para qué? Solo le sirven las oraciones, misas y rosarios, etc. Quizás esto
consuele a los que han pasado por esa situación.

Existen innumerables devociones y consagraciones que poseen promesas para


obtener una buena muerte, entre ellas están el santo rosario, el corazón de Jesús,
la divina misericordia. Etc. Una santa muerte consiste en morir en la gracia de
Dios y con todos los sacramentos. Existe un combate en ese momento (la
muerte), dicen los santos que es una tentación terrible, necesitamos mucha
asistencia y ayuda de nuestra Madre Santísima. No como dicen algunos: “no
quiero quedarme en una cama postrado, ojalá me dé un infarto para no sufrir” esto
no es una muerte sabrosa, la verdadera muerte sabrosa la tuvo San José al lado
de Jesús y María. Hermanos!, la mejor muerte es cuando antes de partir, hayamos
recibido los sacramentos.
Para concluir, citemos ahora la frase que se dice el miércoles de ceniza en el
momento de la imposición de la cruz: “Recuerda que polvo eres y él en polvo de
has de convertir” esta es pronunciada al inicio de la cuaresma invitando a la
conversión, precisamente recordamos el momento de la muerte. La frase debe
resonar como trompeta de arcángel durante toda la vida para poder avanzar
mucho en el camino de la santidad.

En cambio, para los que viven en santidad y siguen realmente a Jesús, la muerte
es una ganancia como dice San Pablo: “Para mí la vida es Cristo, y la muerte una
ganancia” (Filipenses 1, 21); además afirma que Cristo al resucitar venció la
muerte y todo el que crea en él aunque muera vivirá: “¿dónde está muerte tu
aguijón? ¿Dónde está muerte tu veneno?” (1 Corintios 15, 55); sin duda la muerte
para el cristiano es otra cosa.

 Juicio

El alma es juzgada por Dios después de la muerte. Se distinguirán dos juicios, el


particular y el universal. En el primero, rendimos cuenta de los actos y de la fe
como dice San Juan de la cruz: “seremos juzgados en el amor” inmediato del
alma después de la muerte. Se dicta la sentencia de eterna consecuencia: Infierno
o Gloria (paraíso). En caso de necesidad, el alma deberá primero ser purificada
antes de entrar a la eterna bienaventuranza, esto es el Purgatorio, Todas las
almas del purgatorio pertenecen a los salvados y verán a Dios; sin embargo, el
estado de condenación del infierno es eterno. El segundo juicio se refiere al Juicio
Final en el que se juzgará al mundo entero y se confirmarán las sentencias de
Dios, este será al fin de los tiempos: (Mateo, 25).
El catecismo dice:” Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su
retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo, bien a través
de una purificación (cf. Concilio de Lyon II: DS 856; Concilio de Florencia: DS
1304; Concilio de Trento: DS 1820), bien para entrar inmediatamente en la
bienaventuranza del cielo (cf. Concilio de Lyon II: DS 857; Juan XXII: DS 991;
Benedicto XII: DS 1000-1001; Concilio de Florencia: DS 1305); bien para
condenarse inmediatamente para siempre (cf. Concilio de Lyon II: DS 858;
Benedicto XII: DS 1002; Concilio de Florencia: DS 1306). 1022.

 Purgatorio

Purificación necesaria para llegar al paraíso. Consiste en un estado intermedio de


purgación en que hay diversos grados de expiación de pecados; puede ayudarse
con la oración y es una agonía temporal.

El catecismo dice:”La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los


elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados.” La Iglesia
ha formulado la doctrina de la fe relativa al purgatorio sobre todo en los Concilios
de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820; 1580). La tradición de la
Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura (por ejemplo 1
Corintios 3, 15; 1 P 1, 7) habla de un fuego purificador: 1031

“Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, despues del juicio,
existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquel que es la Verdad, al decir
que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le
será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mateo 12, 31). En esta frase
podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero
otras en el siglo futuro.” (San Gregorio Magno, Dialogi 4, 41, 3).

Lo que dice el Papa San Gregorio magno, nos da entender, que el Señor dijo que
hay faltas que se perdonaran en el otro siglo. Según algunos exegetas, esto se
refiere también al otro mundo; esto les tapa la boca a los protestantes que dicen
que el purgatorio no existe.

El purgatorio es producto de la insondable misericordia de Dios. Al cielo no puede


entrar nada impuro. Este estado del alma es también obra de la redención de
Cristo, el fuego purificador hace parte del efecto de su pascua, como dice el libro
del Apocalipsis: “sus ropas fueron lavadas con la sangre del cordero”

Las penas del purgatorio son terribles similares a las del infierno, solo que aquí se
mantiene la esperanza de que algún día se verá el rostro de Dios. Cuenta una
mística que un alma del purgatorio le dijo que prefería estar durante treinta años
en una silla de ruedas en esta vida, que un minuto en las llamas del purgatorio.

Hermanos, si en esta vida nos arrepentimos, practicamos penitencia y nos


confesamos, podemos librarnos de muchos sufrimientos, pero después de
muertos, ya no podemos hacer nada por nosotros mismos, dependeremos de las
oraciones de los fieles. Cuentan muchos religiosos que hay almas que le faltan
solo un rosario o una eucaristía para ir al cielo y salir del purgatorio. El Papa San
Gregorio Magno, refiere que ofreció 30 misas por un difunto, más tarde el difunto
se le apareció en sueños a darle las gracias por las misas, ya que por ellas había
logrado salir del purgatorio.

En segunda de Macabeos encontramos lo siguiente: “(Judas Macabeo) efectuó


entre sus soldados una colecta... a fin de que allí se ofreciera un sacrificio por el
pecado... Pues... creían firmemente en una valiosa recompensa para los que
mueren en gracia de Dios... Ofreció este sacrificio por los muertos; para que
fuesen perdonados de su pecado.”

Esta cita muestra claramente que existe una purificación después de la muerte.r

Nota: Le recomendamos ver el testimonio de una fiel católica, llamada Gloria Polo.
Búsquelo en internet y edifíquese.
Práctica día 8 y 9. Vigilar: Actitud de vigilia, observar si estoy preparado para la
muerte y lo que viene después. Ver videos de católicos que Dios les ha permitido
experimentar las realidades últimas del hombre.

9 DÍA

POSTRIMERÍAS 2

Lectura del día: Mateo 25, 31-46.

31. Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentará en el
trono de Gloria, que es suyo.

32. Todas las naciones serán llevadas a su presencia, y separará a unos de otros, al igual que el
pastor separa las ovejas de los chivos.

33. Colocará a las ovejas a su derecha y a los chivos a su izquierda.

34. Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: «Vengan, benditos de mi Padre, y tomen
posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo.

35. Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber.
Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa.

36. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y
me fueron a ver.»

37. Entonces los justos dirán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o
sediento y te dimos de beber?

38. ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos?

39. ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y te fuimos a ver?

40. El Rey responderá: «En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más
pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí.»

41. Dirá después a los que estén a la izquierda: « ¡Malditos, aléjense de mí y vayan al fuego
eterno, que ha sido preparado para el diablo y para sus ángeles!

42. Porque tuve hambre y ustedes no me dieron de comer; tuve sed y no me dieron de beber;

43. era forastero y no me recibieron en su casa; estaba sin ropa y no me vistieron; estuve
enfermo y encarcelado y no me visitaron.»

44. Estos preguntarán también: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, desnudo o
forastero, enfermo o encarcelado, y no te ayudamos?»

45. El Rey les responderá: «En verdad les digo: siempre que no lo hicieron con alguno de estos
más pequeños, ustedes dejaron de hacérmelo a mí. »

46. Y éstos irán a un suplicio eterno, y los buenos a la vida eterna.»

 Infierno

Estado del alma de desdicha eterna, sufrimiento aterrador de donde el gusano no


muere (Marcos 9:47-48), preparado para el Diablo y sus ángeles, donde son el
llanto y el crujir de dientes e imperan las tinieblas y el silencio de la ausencia de
Dios (Mateo 13:49-50); se lo compara a un abismo y a una prisión donde hay
aflicción y tormento y se excluye de la presencia de Dios. El fuego del infierno es
la retribución del pecado y el castigo por rechazar voluntariamente la gracia de
Dios; ahí ya no es posible el arrepentimiento y no hay esperanza posible.

Dice el catecismo: “Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia


a propósito del infierno son un llamamiento a la responsabilidad con la que el
hombre debe usar de su libertad en relación con su destino eterno. Constituyen al
mismo tiempo un llamamiento apremiante a la conversión: “Entrad por la puerta
estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la
perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la puerta y qué
angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que la encuentran"
(Mateo 7, 13-14):«Como no sabemos ni el día ni la hora, es necesario, según el
consejo del Señor, estar continuamente en vela. Para que así, terminada la única
carrera que es nuestra vida en la tierra mereceremos entrar con Él en la boda y
ser contados entre los santos y no nos manden ir, como siervos malos y
perezosos, al fuego eterno, a las tinieblas exteriores, donde "habrá llanto y
rechinar de dientes"» (LG48).” 1036

Ahora veamos la visión del infierno que el Señor le regaló a Santa Faustina:

«Durante un retiro de ocho días en octubre de 1936, se le mostró a Sor Faustina el


abismo del infierno con sus varios tormentos, y por pedido de Jesús ella dejó una
descripción de lo que se le permitió ver: “Hoy día fui llevada por un Ángel al
abismo del infierno. Es un sitio de gran tormento. ¡Cuán terriblemente grande y,
extenso es! Las clases de torturas que vi:

La primera es la privación de Dios;


la segunda es el perpetuo remordimiento de conciencia;
la tercera es que la condición de uno nunca cambiará;
la cuarta es el fuego que penetra en el alma sin destruirla -un sufrimiento terrible,
ya que es puramente fuego espiritual,-prendido por la ira de Dios.
La quinta es una oscuridad continua y un olor sofocante terrible. A pesar de la
oscuridad, las almas de los condenados se ven entre ellos;
La sexta es la compañía constante de Satanás;
La séptima es una angustia horrible, odio a Dios, palabras indecentes y
blasfemias”»

Amigos, la primera privación es la más horrible, cierto que muchos dicen que
creen en Dios porque no lo ven, pero después de la muerte se darán cuenta de la
verdad, se abren los ojos, se manifiesta la tristeza de no haber creído y saber que
Dios si existe; en el caso de los creyentes será igual de tormentoso porque el
Señor al que algún día creyeron no se siguió. La visión de Dios en esencia es la
mayor felicidad del hombre. La felicidad del hombre no es tanto por lo que Dios da,
sino Dios mismo. No verlo es la mayor desgracia. Como dijo San Agustín:” ¿Hay
mayor desventura que la de estar lejos de aquel que está en todas partes?”
(Inps.99,5)

La segunda es el remordimiento de conciencia continuo, ¡es horrible!, no tiene


caso el arrepentimiento, es en vano las ganas de saber que el sufrimiento se pudo
evitar, es como si lanzáramos puñetazos al aire, como pedirle manzanas al árbol
de trupillo.

La tercera consiste en no poder cambiar nada, la impotencia es indescriptible, es


peor que el duelo que se vive por la pérdida de un ser querido, no tiene
comparación porque es un tormento de burla, ya que no puedes cambiar tu triste y
dolorosa realidad. Es saber que todo esto dura hasta toda la eternidad.

La cuarta tortura es el fuego eterno, una llama espantosa, es el producto de


rechazar la misericordia, es un ardor espiritual. Para poder vislumbrar esto,
imaginemos el dolor que da una quemadura; sin embargo, el fuego eterno no
tiene comparación, resulta espeluznante, un sufrimiento aterrador.

La quinta es una oscuridad aterradora y un mal olor terrible, es un tormento


desagradable, lastimosamente para siempre.

La sexta es la compañía continua de Satanás, a nuestro juicio, después de la


primera, ésta no tiene comparación. Decía la misma santa que la presencia del
diablo es algo que no tiene explicación. Aludía también, que verlo es peor que
todos los tormentos del infierno juntos. Su odio hacía nosotros es infinito.

La séptima es la angustia, se llega odiar a Dios, se pierde el amor, se blasfema y


se vive en una guerra constante, es la desfiguración de la belleza que solo la da
Dios.

Sigue diciendo la Secretaria de la Divina Misericordia: “Estos son los tormentos


que sufren los condenados, pero no es el fin de los sufrimientos. Existen
tormentos especiales destinados para almas en particular. Estos son los tormentos
de los sentidos. Cada alma pasa por sufrimientos terribles e indescriptibles,
relacionado con el tipo de pecado que ha cometido.

Existen cavernas y fosas de tortura donde cada forma de agonía difiere de la otra.
Yo hubiera fallecido a cada vista de las torturas si la Omnipotencia de Dios no me
hubiera sostenido. Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna
alma encuentre una excusa diciendo que no existe el infierno, o que nadie ha
estado ahí y por lo tanto, nadie puede describirlo."

 Cielo y Gloria

Estado del alma donde habita Dios. Es el reino preparado para nosotros desde la
creación del mundo. Es el hogar de la especie humana y Cristo nos conduce a él.
Cristo ascendió al cielo y con eso nos invita a aspirar a los bienes de arriba. No es
fácil de lograr sin esfuerzo.

Veamos lo que dice el catecismo: “1023 Los que mueren en la gracia y la amistad
de Dios y están perfectamente purificados, viven para siempre con Cristo. Son
para siempre semejantes a Dios, porque lo ven "tal cual es" (1 Juan 3, 2), cara a
cara (cf. 1 Co 13, 12; Apocalipsis 22, 4)”

A causa de su transcendencia, Dios no puede ser visto tal cual, es más, Él mismo
abre su Misterio a la contemplación inmediata del hombre, y le da la capacidad
para ello. Esta contemplación de Dios en su gloria celestial es llamada por la
Iglesia "la visión beatífica":

« ¡Cuál no será tu gloria y tu dicha!: Ser admitido a ver a Dios, tener el honor de
participar en las alegrías de la salvación y de la luz eterna en compañía de Cristo,
el Señor tu Dios [...], gozar en el Reino de los cielos en compañía de los justos y
de los amigos de Dios, las alegrías de la inmortalidad alcanzada» (San Cipriano
de Cartago, Epístola 58, 10). 1028.

En la gloria del cielo, los bienaventurados continúan cumpliendo con alegría la


voluntad de Dios con relación a los demás hombres y a la creación entera. Ya
reinan con Cristo; con Él "ellos reinarán por los siglos de los siglos" (Apocalipsis
22, 5; cf. Mt 25, 21.23). 1029.

Hablar del cielo es hablar de lo que no se sabe, más bien, hay que ganárselo!.

La consagración a María precisamente nos ayudará a llegar al cielo. San Luis


María Grignon de Montfort en el tratado de la verdadera devoción compara el cielo
y el infierno con la bendición de Jacob. Esaú vendió su bendición (primogenitura)
por un plato de lentejas, llegó cansado de la cacería, y le dijo a Jacob: ¡qué me
importa la primogenitura!. Así ocurre, vendemos lo incomparable, la felicidad
eterna, todos los gozos por unos cuantos momentos de placer. Preferimos unos
años de felicidad, que toda una eternidad bienaventurada.

También comenta el santo que, Rebeca la madre de Jacob, lo ayudó a conseguir


la bendición de su padre Isaac; Montfort compara esto con la ayuda que María les
da a sus hijos los cristianos, y enfatiza además, que Jacob era el preferido de su
madre y no Esaú. Por tal motivo, en estos tiempos, el que esté con María de
seguro alcanzará la bendición de Dios. El que se apegue a María y le obedezca
como le obedeció Jacob, de seguro va para el cielo.

Hermanos! el cielo no tiene comparación con ningún gozo, así sea el más grande
gozo aquí en la tierra, por que el gozo que sentiremos en el cielo será eterno en
comparación con lo que nos ofrece el mundo, un gozo efímero.

Meditemos lo que nos dice San Agustín.”El premio de Dios es Dios mismo. No
tiene otro”. (In ps. 72,32)

Práctica día 8 y 9. Vigilar: Actitud de vigilia, observar si estoy preparado para la


muerte y lo que viene después. Ver videos de católicos que Dios les ha permitido
experimentar las realidades últimas del hombre.

DÍA 10

ÁNGELES Y DEMONIOS.

Lectura del día: Apocalipsis 12, 7-12.

7. Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón.
También el Dragón y sus Ángeles combatieron,

8. pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.

9. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor
del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él.

El primer mundo creado por Dios, está constituido por seres incorpóreos y con
habilidades extraordinarias, naturaleza puramente espiritual que no está regida
por las leyes que nos rigen a nosotros.

La iglesia siempre ha creído en la existencia de los ángeles; aunque hoy en día


halla algunos desadaptados que lo nieguen.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos habla de los ángeles en los incisos 328-
336:“La existencia de los ángeles, una verdad de fe.”
La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama
habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan
claro como la unanimidad de la Tradición.

Quiénes son los ángeles

San Agustín dice respecto a ellos: "El nombre de ángel indica su oficio, no su
naturaleza. Si preguntas por su naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas
por lo que hace, te diré que es un ángel" Con todo su ser, los ángeles son
servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan "constantemente el rostro de
mi Padre que está en los cielos" (Mateo 18, 10), son "agentes de sus órdenes,
atentos a la voz de su palabra" (Salmo 103, 20).

Aun así que son criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad,
son también criaturas personales e inmortales. Superan en perfección a todas las
criaturas visibles. El resplandor de su gloria da testimonio de ello. Cristo "con
todos sus ángeles"

Cristo es el centro del mundo de los ángeles. Los ángeles le pertenecen: "Cuando
el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles... (Mateo
25, 31). Le pertenecen porque fueron creados por y para El: "Porque en él fueron
creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los
Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él
y para él" (Colosenses 1, 16).

Le pertenecen aún más porque los ha hecho mensajeros de su designio de


salvación: "¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir
a los que han de heredar la salvación?" (Hebreos 1, 14).

Desde la creación y a lo largo de toda la historia de salvación, encontramos a los


ángeles anunciando de lejos o de cerca el mensaje de Dios y sirviendo al designio
divino de su realización: cierran el paraíso terrenal protegen a Lot, salvan a Agar y
a su hijo, detienen la mano de Abraham, la ley es comunicada por su ministerio
(Hechos 7, 53), conducen el pueblo de Dios, anuncian nacimientos y vocaciones,
asisten a los profetas(…) existe un sin números de citas alegan a esto.
Finalmente, el ángel Gabriel anuncia el nacimiento del Precursor y el de Jesús.

De la Encarnación a la Ascensión, la vida del Verbo encarnado está rodeada de la


adoración y del servicio de los ángeles. Cuando Dios introduce "a su Primogénito
en el mundo, dice: `adórenle todos los ángeles de Dios'" (Hebreos 1, 6). Su
cántico de alabanza en el nacimiento de Cristo no ha cesado de resonar en la
alabanza de la Iglesia: "Gloria a Dios... (Lucas 2, 14). Protegen la infancia de
Jesús, sirven a Jesús en el desierto, lo reconfortan en la agonía, Él habría podido
ser salvado por ellos de la mano de sus enemigos como en otro tiempo Israel. Son
también los ángeles quienes "evangelizan" (Lucas 2, 10) anunciando la Buena
Nueva de la Encarnación, y de la Resurrección de Cristo. Con ocasión de la
segunda venida de Cristo, anunciada por los ángeles, éstos estarán presentes al
servicio del juicio del Señor.”

Los Nueve Coros de ángeles: Jerarquía.

Desde Dionisio el Areopagita, se enumeran tres jerarquías con tres coros cada
una, sumando un total de nueve Coros u Órdenes Angélicas.

 Primera Jerarquía: (Estos ángeles de la más alta jerarquía se dedican


exclusivamente a glorificar, amar y alabar a Dios en su presencia).
Serafines, Querubines y Tronos.

 Segunda Jerarquía:
Dominaciones, Virtudes y Potestades (gobiernan el espacio y las estrellas. Son los
responsables del universo entero).

 Tercera Jerarquía

Principados, Arcángeles y Ángeles. Intervienen en todas nuestras necesidades;


en la sagrada escritura observamos varias mediaciones de los arcángeles San
Miguel, San Gabriel y San Rafael, cada uno con su propia misión dada por el
mismo Dios. De igual manera se les ha asignado la misión de proteger naciones,
ciudades e Iglesias. La visión del profeta Daniel es la que confirma esta misión.
(Daniel 7 y 8) El cuidado de la Iglesias se confirma con el pasaje de Ap. 1, 20 se
refiere a los Ángeles de las siete Iglesias.

Nota: Aclaramos que esta jerarquía esta ordenada por naturaleza y no por gracia.

La iglesia venera solo los tres arcángeles que habla la escritura, con el ángel
custodio. Es suficiente para los cristianos, se recomienda no buscar más para
evitar alguna confusión.

 San Miguel arcángel:

Su nombre significa “¿Quién como Dios?” la iconografía lo representa con el traje


de Guerrero o de Soldado Centurión.

San Miguel es uno de los siete arcángeles y está entre los tres cuyos nombres
aparecen en la Biblia. Los otros dos son Gabriel y Rafael.

La Iglesia le da a San Miguel el lugar más alto entre los arcángeles y le llama
"Príncipe de los espíritus celestiales”, “jefe de la milicia celestial". En el Antiguo
Testamento aparece como el gran defensor del pueblo de Dios contra el diablo y
continua su defensa poderos en el Nuevo Testamento.

En el arte es representado como el ángel guerrero, el que vence a Lucifer,


poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su
espada, traspasándolo con su lanza, o presto para encadenarlo para siempre en el
abismo del infierno.

Los cristianos aun desde la Iglesia primitiva, veneran a San Miguel como el ángel
que derrotó a Satanás y sus seguidores y los expulsó del cielo con su espada de
fuego.

Tradicionalmente es identificado como el guardián de los ejércitos cristianos contra


los enemigos de la Iglesia y como protector de los cristianos contra los poderes
diabólicos, especialmente a la hora de la muerte.

 San Gabriel.

Su nombre significa: “Dios es mi fuerza”

La iconografía lo representa con una azucena y a veces con un pergamino que


dice “Ave María”

Uno de los siete arcángeles, en innumerables ocasiones Dios lo envía como


mensajero (Deuteronomio 8:15-27). Se le apareció a Daniel y le explicó una visión
que se cumpliría en el futuro. En el Nuevo Testamento se le apareció a Zacarías
para avisarle que Isabel, su mujer, tendría un hijo al que llamaría Juan (Lucas
1:11-20). Así mismo, Gabriel se le apareció a María diciéndole que concebiría y
daría a luz a un Hijo, a quién pondría por nombre Jesús (Lucas 1:26-38).

Es el ángel de las buenas noticias y protector de las mujeres embarazadas.

 San Rafael.

Significa: " Dios cura o sana; medicina de Dios".

La iconografía lo representa con un ropaje de caminante o peregrino, con bastón


y cantimplora, y el pez de Tigris del que obtuvo la hiel para curar a Tobías.

Se dice que ayuda en las enfermedades y que trae la sanación de Dios, también
se invoca para proteger a los viajeros, y guardián de los matrimonios.

En el libro de Tobías aparece otorgando medicinas, protegiendo a Tobías en el


viaje y atando al demonio llamado Asmodeo.

 Los Ángeles Custodios.


Los Padres de la Iglesia declararon en varias ocasiones que a la iglesia en
conjunto, como a cada uno de sus miembros, ha sido asignado un ángel custodio
contra las arremetidas del maligno y como guía en este difícil camino de salvación.

En la sagrada escritura se fundamenta está doctrina: El libro del Éxodo 23, 20-
23a: “Así habla el Señor: «Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te
proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo
y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las
transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su voz y
haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus
adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti.»”

En Mateo 18,10: “Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo


os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre
que está en los cielos.”

San Basilio: "Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a
la vida" (San Basilio, Adv, Eunomium, III, 1.)

La Iglesia recomienda acudir a su protección. En el Salmo 91, Dios nos promete


si nos refugiamos y confiamos en él, protegernos y defendernos de todo peligro
enviando a los ángeles. “pues a los ángeles les ha ordenado que te escolten en
todos tus caminos. En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu
pie en piedra alguna.”

La Iglesia celebra la fiesta de los ángeles custodios desde el Siglo XVII. Fue
instituida por el Papa Clemente X.

Nuestro enemigo el Diablo.

Diablo viene del griego “Diabolos” que significa acusador, Satanás del hebrero
“Shatan” que significa adversario opositor. También es conocido como Lucifer o
Luzbel, que quiere decir ángel portador de luz.

Es un ser concreto, la personificación del mal. Cuenta la tradición que era el


ángel más bello y poderoso; conocía muchos misterios de Dios, pero se opuso al
plan divino y se reveló contra la divina providencia. Inmediatamente fue
expulsado y con él arrastró la tercera parte de los ángeles, la cual se convirtieron
en lo que hoy conocemos como los demonios.

Hay que ser sinceros, aunque en la iglesia haya muchos teólogos y expertos en
demonología, la inteligencia humana jamás podrá comprender cuáles fueron los
motivos exactos de la caída, pero el espíritu santo ha revelado a algunas
cuestiones sobre esto. Tal es el caso de Santo Tomás de Aquino, San Agustín,
Dionisio el areopagita, Sor María Agreda, etc. También contamos con los
estimados sacerdotes exorcistas expertos: el Padre Gabriel Amor, el Padre
Fortea, entre otros; que han aportado información considerable sobre este tema.

Pero seguimos insistiendo que la naturaleza de los ángeles no es igual a la


nuestra, ya que está más allá de nuestro razonamiento comprender todos los
motivos de la caída.

Veamos ahora lo maravilloso que nos ha regalado el espíritu santo a la iglesia


católica con respecto a este tema tan abstracto.

San Agustín sostiene que los ángeles son incorpóreos creaturas intelectuales,
naturaleza angélica hermosa, y que la mala voluntad de algunos corrompió lo
angelical y se convirtieron en demonios. (Ciudad de Dios)

Santo Tomás de Aquino asegura en la suma teológica que los ángeles al igual
que nosotros fueron probados y de esta prueba obtendrían la bienaventuranza
final. (Suma Teológica)
La venerable Sor María Agreda, expresa que Fueron los ángeles criados en el
cielo empíreo y en gracia, para que con ella precediera el merecimiento al premio
de la gloria; que aunque estaban en el lugar de ella, no se les había mostrado la
divinidad cara a cara y con clara noticia, hasta que con la gracia lo merecieron los
que fueron obedientes a la voluntad divina. Y así estos Ángeles Santos, como los
demás apóstatas, duraron muy poco en el primer estado de viadores;
porque la creación, estado y término, fueron en tres estancias o mórulas
divididas con algún intervalo en tres instantes. En el primero fueron todos criados y
adornados con gracia y dones, quedando hermosísimas y perfectas criaturas. A
este instante se siguió una mórula, en que a todos les fue propuesta e intimada la
voluntad de su Criador, y se les puso ley y precepto de obrar, reconociéndole por
supremo Señor, y para que cumpliesen con el fin, del para qué los había criado.
En esta mórula, estancia o intervalo, sucedió entre san Miguel y sus ángeles, con
el dragón y los suyos, aquella gran batalla que dice San Juan en el cap. 12 del
Apocalipsis (Verso 7); y los buenos ángeles, perseverando en gracia, merecieron
la felicidad eterna y los desobedientes, levantándose contra Dios, merecieron el
castigo que tienen.
Y aunque en esta segunda mórula pudo suceder todo muy brevemente, según la
naturaleza angélica y el poder divino, pero entendí que la piedad del Altísimo se
detuvo algo y con algún intervalo les propuso el bien y el mal, la verdad y falsedad,
lo justo y lo injusto, su gracia y amistad y la malicia del pecado y enemistad de
Dios, el premio y el castigo eterno y la perdición para Lucifer y los que le
siguiesen; y les mostró Su Majestad, el infierno y sus penas, y ellos lo vieron todo,
que en su naturaleza tan superior y excelente todas las cosas se pueden ver,
como ellas son en sí mismas, siendo criadas y limitadas; de suerte que, antes de
caer de la gracia, vieron claramente el lugar del castigo. Y aunque no conocieron
por este modo el premio de la gloria, pero tuvieron de ella otra noticia y la promesa
manifiesta y expresa del Señor, con que el Altísimo justificó su causa y obró con
suma equidad y rectitud. Porque toda esta bondad y justificación no bastó para
detener a Lucifer y a sus secuaces, fueron, como pertinaces, castigados y
lanzados en el profundo de las cavernas infernales, y los buenos confirmados
en gracia y gloria eterna. Y esto fue todo en el tercer instante, en que se conoció
de hecho que ninguna criatura, fuera de Dios, es impecable por naturaleza; pues
el ángel, que la tiene tan excelente y la recibió adornada con tantos dones de
ciencia y gracia, al fin pecó y se perdió. ¿Qué hará la fragilidad humana, si el
poder divino no la defiende y si ella obliga a que la desampare?
En segundo lugar, les manifestó Dios que había él de criar una naturaleza humana
y criaturas racionales inferiores, para que amasen, temiesen y reverenciasen a
Dios, como a su autor y bien eterno, y que a esta naturaleza había de favorecer
mucho; además, la segunda persona de la misma Trinidad Santísima, se había de
humanar y hacerse hombre, levantando a la naturaleza humana a la unión
hipostática y Persona Divina, y que a aquel supuesto hombre y Dios habían de
reconocer por Cabeza, no sólo en cuanto Dios, pero juntamente en cuanto
hombre, y le habían de reverenciar y adorar; y que los mismos Ángeles habían de
ser sus inferiores en dignidad y gracias y sus siervos. Y les dio inteligencia de la
conveniencia y equidad, justicia y razón, que en esto había; porque la aceptación
de los merecimientos previstos de aquel hombre y Dios les había merecido la
gracia que poseían y la gloria que poseerían; y que para gloria de él mismo habían
sido criados ellos y todas las otras criaturas lo serían, porque a todas había de ser
superior; y todas las que fuesen capaces de conocer y gozar de Dios, habían de
ser pueblo y miembros de aquella cabeza, para reconocerle y reverenciarle. Y de
todo esto se les dio luego mandato a los ángeles.
A este precepto todos los obedientes y santos ángeles se rindieron y prestaron
asenso y obsequio con humilde y amoroso afecto de toda su voluntad; pero Lucifer
con soberbia y envidia resistió y provocó a los ángeles, sus secuaces, a que
hicieran lo mismo, como de hecho lo hicieron, siguiéndole a él y desobedeciendo
al divino mandato. Persuadidles el mal Príncipe que sería su cabeza y que
tendrían principado independiente y separado de Cristo. Tanta ceguera pudo
causar en un ángel la envidia y soberbia y un afecto tan desordenado, que fuese
causa y contagio para comunicar a tantos el pecado.
El padre Fortea dirá en su libro que esta lucha es de virtudes y de sustancias
intelectuales.
Después de esto Satanás juró vengarse de Dios intentando acabar con sus
próximas creaturas. Como dice el libro de la sabiduría: “el pecado entro al mundo
por envidia del diablo” (Sabiduría 1,13; 2,24.)
Esto es muy serio, la biblia no nos habla de temerle al diablo, pero si nos habla de
tener cuidado “el Diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar” (1
Pedro 5,8). Es de cuidado nuestra lucha, no es contra la carne ni la sangre;
(Efesios 6,10-17). Es un ser superior y poderoso, no alcanzamos a imaginar su
poder, su inteligencia supera a la nuestra considerablemente. San Agustín dice:”Si
Dios no tuviera controlados a los demonios, no quedarían justos sobre la tierra”
Satanás tiene un poder extraordinario contra las facultades del hombre. En la
caída perdió la gracia y la caridad pero no perdió el poder.
Pero aun así, por grande que sea su poder, está sometido al permiso de Dios. El
padre Fortea asegura que Dios permite todas estas tentaciones para probar el
amor y la fidelidad de los hombres. En la raíz de las tentaciones del diablo se
presentan dos movimientos: el amor de Dios por los hombres y la odiosa envidia
de Satanás. Dios permite la tentación por amor, para dar a la criatura humana la
ocasión de elevarse hacia Él por actos de virtud; el demonio realiza la tentación
por odio, para hacer caer al hombre. Dios ofrece al hombre una ocasión de subir, y
Satanás utiliza esta misma ocasión para hacerle caer. Así, por una misteriosa
orden de Dios, sin saberlo, sin quererlo, a pesar suyo, contra las inclinaciones de
todo su ser, Satanás contribuye indirectamente pero realmente a la extensión del
Reino de Dios sobre la tierra. ¿No es ésta, por otra parte, la razón de su presencia
entre los hombres hasta el último juicio, antes de ser precipitado en las
profundidades del infiero.

Connotaciones a Satanás.

 Príncipe de las tinieblas

Posee un imperio que actúa sigilosamente, la oscuridad que se opone a luz y a la


verdad.

 Padre de la mentira

De su ser no surge verdad ni caridad, todo lo que brota de él son blasfemias,


horrores, engaño; su táctica es disfrazarse de ángel de luz.( 2 Corintios), es
causante de confusión, división, distracción. Es el que sembró la cizaña en medio
del trigo. (Mateo 13,39). Más aún, si es padre es porque tiene hijos: “Vosotros sois
hijos de vuestro padre el diablo, y queréis cumplir los deseos de vuestro padre.
Este fue homicida desde el principio, no se mantuvo en la verdad, porque no hay
verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro porque es un
mentiroso y padre de la mentira. Pero a mí, como os digo la verdad no me creéis”.
(Juan 8, 44-45).

 Homicida

Porque es el causante de la muerte y brinda el veneno de la condenación eterna


que es la muerte eterna. Juan 8, 44.

¿Quiénes son los demonios?

Eran ángeles que se revelaron por la seducción de Satanás, también están


ordenados por jerarquías. San Pablo en la carta a los efesios nos dice que nuestra
lucha es contra principados, potestades. Las potencias infernales trabajan a orden
del adversario para la perdición de las almas.
Lo que causan el reino de las tinieblas:

Atacan la mente, y hacen que el apetito sensitivo se desordene y de esa manera


cometer pecado y alejarse de Dios.

Son los pájaros que se roban la semilla que es la palabra de Dios. Por tal razón,
son los causantes de las herejías, y de las practicas ocultas, son los causantes del
ateísmo en todas sus formas.

Se dice que influye en líderes mundiales que manejan Masas, esto causa guerras,
dictaduras y opresiones y las mayores injusticias en la humanidad.

La armadura de Dios.

“Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder. Revístanse


con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio.
Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los
Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas,
contra los espíritus del mal que habitan en el espacio. Por lo tanto, tomen la
armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes
después de haber superado todos los obstáculos. Permanezcan de pie, ceñidos
con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza. Calcen sus pies
con el celo para propagar la Buena Noticia de la paz. Tengan siempre en la mano
el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del
Maligno. Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la
Palabra de Dios”. (Efesios 6,10-17)

Es una armadura espiritual que nos da el Señor para defendernos de todos los
ataques del maligno. Es el aumento considerable de virtudes.

<<María reina de los ángeles>>

Práctica día 10. AMABILIDAD: Acoge con una sonrisa a la persona que
interrumpe tu trabajo y lo dificulta.

DÍA 11

LA NUEVA ERA.

Lectura del Día: 2 Reyes 17, 13-20


13. YAHVEH protestaba contra Israel y Judá por boca de todos los profetas y videntes,
diciéndoles: «Vuelvan de sus malos caminos y guarden mis mandamientos y preceptos,
conforme a las leyes que ordené a sus padres y que les mandé por medio de mis siervos, los
profetas.»

14. Pero no lo escucharon y se abstuvieron igual que sus padres, los cuales no habían creído en
YAHVEH, su Dios.

15. Despreciaron sus decretos, la alianza que había pactado con sus padres y las advertencias
que les había hecho. Fueron tras dioses vanos y se hicieron vanos ellos mismos, como las
naciones que los rodeaban, a pesar de que YAHVEH había dicho: «No harán como ellos.»

16. Abandonaron todos los mandamientos de YAHVEH y se hicieron dos becerros de bronce.
Se hicieron troncos sagrados y se arrodillaron ante todos los astros del cielo, y rindieron
culto a Baal.

17. Sacrificaron a sus hijos e hijas por el fuego, practicaron la adivinanza y la magia, y se
prestaron a hacer lo malo a los ojos de YAHVEH, provocando su ira.

18. Entonces YAHVEH se enojó muchísimo contra Israel y los arrojó lejos de su presencia,
quedando solamente la tribu de Judá.

19. Tampoco Judá guardó los mandamientos de YAHVEH, su Dios, sino que imitaron las
costumbres que se practicaban en Israel. Por eso rechazó YAHVEH a toda la raza de Israel.

20. Los humilló y dejó que los invasores los arruinaran hasta que llegó el día en que los arrojó
lejos de su presencia

Basado en la página de internet: apologeticacatolica.org:

La New Age (Nueva Era, o la Era de Acuario) es un movimiento pseudo-espiritual


de corte esotérico y ocultista- pagano, que incluye teorías erróneas y herejías
condenadas por la Iglesia, que contradicen verdades fundamentales de la fe
cristiana, y que busca llevar al hombre a creer que puede llegar a ser como Dios.

Su finalidad, encubierta bajo un pretendido respeto a todas las creencias, es la


destrucción de la fe cristiana, con lo que intenta acabar con la Iglesia Católica y
con toda denominación cristiana.

Según sus promotores, el sol entrará en su ciclo y la galaxia pasará de la


constelación de piscis a la de acuario. Y esto conllevaría a una nueva era de
espiritualidad. Entonces, por ser piscis la era del cristianismo, la de acuario, que
según ellos es la era actual y la que reemplaza a la de Jesús de acuerdo al ciclo,
le corresponde el mando de la espiritualidad mundial.

Orígenes e historia de la Nueva Era

La New Age tiene sus raíces en la "Sociedad Teosófica" fundada en 1875 en New
York por la rusa, Helena Blavatsky, básicamente espiritista, quien dice haber
recibido sus enseñanzas de unos "seres espirituales especiales" o "maestros
ascendidos".

Para saber qué es la " Sociedad Teosófica", necesitamos conocer qué es la


Teosofía.

La Teosofía es la creencia o pretensión de tener conocimiento místico directo de la


"divinidad", sobre ésta y el mundo, mediante doctrinas y prácticas secretas,
esotéricas, ocultistas.

Helena Blavatsky funda en 1875 la "Sociedad Teosófica" que es una mezcla de


ocultismo y misticismo oriental (básicamente lo que es hoy el New Age). La
sucede como presidenta: Annie Besant, quien trató en 1929 de presentar un
nuevo "mesías" al mundo: un hindú que rechazó el status que le asignó y se
separó del movimiento.

En numerosos escritos de esta "Sociedad Teosófica" aparecen los mensajes del


espíritu demoníaco que le dictaba en "escritura automática", es decir, en estado de
trance mediúmnico, durante el cual escribe la mano del médium automáticamente,
sin que éste tenga control alguno de lo que se escribe.

Estos escritos forman una especie de "Plan" al cual se le dio carácter secreto
entre los seguidores. Este "plan", que es el "Plan del New Age", incluye el famoso
“orden mundial” lo que aparece en el billete de dólar “Novus ordo Seclorum” el
plan de los Ilumináis y la Masonería. Su idea es implantar una sola religión
mundial, una misma espiritualidad, un solo banco, un solo gobierno, un solo
idioma, una misma moneda. Es el propósito perverso y malévolo de Satanás
príncipe de las tinieblas. El Plan del New Age debía permanecer oculto hasta
1975, año en que sería sacado a la luz pública.

¿De dónde surge la "Sociedad Teosófica" que funda la Blavatsky en 1875?

"La Teosofía comenzó con los masones y en medio de ellos", dice una publicación
"Sectas en América Latina", en el capítulo titulado "Movimientos Pseudo-
espirituales", escrito por el Franciscano Fray Buenaventura Kloppenburg.

La Nueva Era, un engaño con mil máscaras.

La Nueva Era habla de muchas cosas que tocan nuestra fe: Dios, la creación, la
vida, la muerte, la meditación, el sentido de nuestra existencia, etc. Pero no es una
religión. Toma diversos aspectos de muchas religiones y también de las ciencias y
de la literatura y los mezcla con cierta originalidad para dar respuestas fantásticas
a las preguntas más importantes de la vida humana. A veces inclusive usa un
lenguaje cristiano para expresar ideas muy contrarias al cristianismo.
La Nueva Era no tiene ningún jefe y no sigue reglas de ningún tipo. Son muchas
personas y organizaciones (sectas, también) que piensan de la misma forma y que
tienen las mismas creencias sobre Dios, sobre el hombre, sobre la vida y la
muerte y sobre el mundo. Estas personas y organizaciones trabajan de mil
maneras para convencer a los demás de sus ideas. Se creen unos 'iluminados' o
'sabios' que tienen conocimientos nuevos que van a cambiar el mundo. Prometen
un futuro sin guerras, sin enfermedades, sin pobreza, sin contaminación y sin
ninguna insatisfacción personal.

¿Quién no quisiera un mundo así? El problema es que prometen lo que no pueden


cumplir. Y bajo el influjo de Satanás. Manasés tenía doce años cuando comenzó a
reinar, y reinó cincuenta y cinco años en Jerusalén. Edificó altares a todo el
ejército de los cielos en los dos patios de la Casa de YAHVEH y sacrificó a sus
hijos por el fuego en el valle de Ben-Hinom; practicó la adivinanza, la magia y la
hechicería, estableció espiritistas y adivinos, haciendo mucho mal a los ojos de
YAHVEH y provocando su cólera. (2 Crónicas 33,1;5-6)

¿Te das cuenta de la cantidad de librerías que venden solo libros de magia, de
hipnosis, de cómo interpretar los sueños, de cómo ser médium y comunicarse con
los espíritus? Estas librerías promueven la Nueva Era.

¿Te diste cuenta de todas esas ferias que venden amuletos de suerte, cristales o
piedras energéticas, polvitos y menjunjes para curaciones, pirámides para
aprovechar las fuerzas del cosmos, pequeñas estatuas de buda, de los diositos
orientales y miles de pavaditas mágicas? Esas a su manera también participan de
la Nueva Era.

¿Nunca te invitaron a un curso de control mental, de yoga, de meditación


trascendental, de dianética, de auto-hipnosis, de zen o de tai-chi? Muchas veces
la Nueva Era logra sus fines a través de esas actividades.

¿Oíste alguna conferencia sobre los ovnis, sobre el sentido 'secreto' de la Biblia,
sobre los poderes paranormales, sobre los maestros espirituales que
supuestamente nos guían, sobre la era del acuario o la importancia de la
astrología para nuestras vidas? Esas pláticas suelen expresar ideas muy típicas
de la Nueva Era.

La Nueva Era enseña que es el cosmos que nos da vida y energía.

Como podemos ver, estamos hablando de algo bastante complicado que tiene
muchas formas de manifestarse. Desde luego, no todo lo que promueve la Nueva
Era es malo y hasta alguna cosa buena puedes sacar de ahí. Pero muchas de sus
ideas son falsas, engañosas y contradictorias de tu fe. Por eso hay que entenderla
y estar muy prevenido.

¿Qué fines persigue la Masonería? ¿En qué consiste la conspiración


masónica?
La Masonería, que es una sociedad secreta de corte esotérico y ocultista
condenada por la Iglesia, aunque simula lo contrario, persigue la destrucción de la
civilización cristiana, comenzando primero con la Iglesia Católica y continuando
con otras creencias cristianas; así como también de toda norma, principio o
institución basados en el cristianismo, para sustituirlos por una civilización pagana
y una pseudo-religión también pagana. Esto es importante conocerlo para poder
continuar analizando el proceso histórico de conformación del New Age, a partir de
la "Sociedad Teosófica".

Helena Blavatsky se transforma en médium espiritista un poco antes de fundar la


"Sociedad Teosófica". Es durante una estancia en París (1867-1870) que entra al
grupo de Allan Kardek, masón y codificador del Espiritismo.

En 1871, Albert Pike, gran maestro de una de las ramas de la Masonería, el Rito
Escocés, escribe un libro básico de la filosofía masónica: " Morales y Dogmas de
la Masonería". Pike, aunque no pertenece formalmente a la directiva de la
"Sociedad Teosófica", está en contacto con ésta.

Quizá por esto el Papa León XIII en 1884 en su Encíclica "Humanum Genus" (#7)
dice lo siguiente: "Varias son las sectas que, aunque diferentes en nombres, ritos,
forma y origen, al estar, sin embargo, asociadas entre sí por la unidad de
intenciones y la identidad en sus principios fundamentales, concuerdan de hecho
con la Masonería, que viene a ser como el punto de partida y el centro de
referencia de todas ellas."

Estos son los cuatro pilares básicos del New Age:

Sociedades secretas: Ilumináis, Masonería, Rosacrucismo, sociedad de huesos y


carabelas.

Espiritismo - Teosofía o Gnosticismo - Paganismo Oriental.

Al tener en cuenta esta base de sustentación del New Age podremos descifrarlo y
analizarlo mejor.

EL New Age se origina, entonces, en la Masonería, por medio de instrucciones y


dictados dados por espíritus demoníacos.

Dice Pablo: "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos
apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de los
demonios" (1 Timoteo 4,1).

El proceso de penetración de la Nueva Era


Ya en 1986 un reportaje del New York Times dice que todo ha sido influido por el
New Age: la educación, la salud, el arte, la economía, la gerencia, el gobierno, la
ciencia, el entretenimiento y la religión.

En el área religiosa hay gente muy comprometida, muy cristiana, que


inocentemente han ido anexando" (así comienza la participación: agregando) a
sus creencias y prácticas de siempre, teorías y prácticas del New Age... y ya
sabemos de dónde vienen estas nuevas" creencias y prácticas. Por ejemplo, una
muy difundida y anexada por muchos es la creencia en la reencarnación, que
analizaremos más adelante.

Los propulsores del New Age no van directamente contra las creencias cristianas;
"aparentemente" las aceptan. Se muestran muy abiertos, al principio. Proponen
estos errores heréticos como algo compatible con el Cristianismo. Todas las
religiones son aceptadas. ¡Claro! Si la Teosofía se basa en la igualdad de las
religiones para luego tratar de establecer la religión única.

Los que están promoviendo el New Age usan terminología de la Biblia, del
cristianismo y hasta mencionan actividades de la Iglesia, para confundir, engañar y
atraer a los creyentes.

¿Cómo ha sido el proceso de penetración del New Age?

Al pasar la humanidad de una concepción teo-céntrica del mundo, en la cual Dios


era el centro, a una concepción antropo-céntrica, en la que el hombre se convierte
en el centro, se fueron introduciendo cambios en los conceptos de la fe, en las
normas morales, en las actitudes y valores, en las formas de vida y costumbres de
las personas. Aunque estos cambios se han venido sucediendo paulatinamente
desde el Renacimiento, no hay duda que es en este siglo, cuando se van dando
las condiciones que hacen posible la penetración franca y más generalizada de los
errores del New Age. “No hagan, pues, caso ustedes a sus profetas, adivinos,
soñadores, augures y hechiceros, que les dicen: «Ustedes no serán súbditos del
rey de Babilonia» pues es falso lo que les profetizan; el resultado será que los
barrerán a ustedes de su suelo, que yo los expulsaré y que ustedes perecerán.”
Jeremías 27, 9-10

Penetración literaria

En 1976 sale el bestseller "Juan Salvador Gaviota" de Richard Bach, publicación


que es dictada por un espíritu. Este fue el lanzamiento de la literatura "canalizada"
por espíritus. Este relato aparentemente inocuo e idealista traía la semilla del New
Age. Se vendieron en poco tiempo 25 millones de ejemplares.

Posteriormente sale "Las Enseñanzas del Don Juan" de Carlos Castañeda, el


mayor exponente de la hechicería. Y de JJ benites con sus obras como Los El
caballo de Troya, entre otros.
Hoy en día la literatura New Age es excesiva; para 1991, sólo en EE.UU., había
2,500 librerías especializadas, sin contar las secciones New Age en todas las
librerías, con 25,000 títulos en circulación y creciendo vertiginosamente,
convirtiéndose este renglón en fuente de "grandes lucros", según reseña el diario
"Jornal do Brasil" en Enero de 1995.

Penetración audiovisual

Son evidentes en películas, videos, juegos de vídeo, música y también en libros y


revistas las siguientes influencias: gusto por el terror, por lo imaginario y
fantasioso, por lo cósmico-mágico, lo feo y monstruoso, experiencias extra-
sensoriales, poderes parasicológicos como la telepatía, comunicación con
espíritus a través de juegos como la Ouija; viajes al más allá, talismanes, brujería,
hechicería, etc. y hasta lo expresamente satánico. Las películas satánicas
abundan y se transmiten frecuentemente por la televisión. Un ejemplo de ellas
Harry Poter.

Penetración por símbolos

La simbología satánica puede verse abundantemente en periódicos, revistas,


artes, publicidad, TV, cine, ropa, etc.

Penetración en la música

La llamada "Música New Age", con la repetición de sonidos en secuencias


alternadas está realizada para crear atmósferas que lleven al oyente a un estado
de relajación que favorezca la alteración de los estados de conciencia.

La música 'nueva era' se llama así porque se inspira en algunos temas de gran
interés para la Nueva Era: la naturaleza, las religiones de los pueblos antiguos, las
culturas orientales, etc... Suele ser música instrumental, mezclada con sonidos
naturales, a veces muy repetitiva, otras veces sin melodía ninguna

La música 'nueva era' es como cualquier otra música: una combinación de sonidos
más o menos agradable al oído. Lo que podría hacerla 'mala' sería algún
contenido dañoso (la letra) o algún uso irresponsable de la música (v.g. para
ayudar inducir un estado alterado de conciencia; para provocar sentimientos
negativos, etc.).

Descrédito progresivo de la moral y la ley de Dios

Esta es una forma de penetración evidente en todos los sectores de la sociedad, a


través de los medios de comunicación, tanto en programas de ficción (novelas,
películas) como en las de no-ficción (programas de opinión, científicos, etc.).

La ideología de la Nueva Era y las fachadas con que se presenta


Aparente aceptación de todas las religiones: no va contra ninguna, pero tampoco
acepta ninguna que no sea de las paganas: Hinduismo, Budismo, Zen, Taoísmo.
Va introduciendo creencias paganas (por ejemplo, la reencarnación). De esta
forma, al ir los cristianos y especialmente los católicos, "anexando" estas falsas
doctrinas y creencias a nuestra fe, terminamos perdiendo la verdadera Fe. Así, al
quedar debilitada y destruida la Fe cristiana, se logra uno de los fines del New
Age: integrar todas las religiones en una sola.

Búsqueda de la salud: Un caso típico es el de las curaciones por "energía


universal"; también la "Meditación Trascendental", para lograr el equilibrio
emocional y psíquico.

Uso de lenguaje y términos cristianos para engañar y confundir a los cristianos.


Pueden declararse rosacruces, propulsores de la metafísica y simultáneamente
utilizar pasajes de la Biblia, terminología cristiana y hasta mencionar actividades
de la Iglesia.

Dar apariencia de científico a lo ocultista: Por ejemplo, la Parapsicología como


ciencia para estudiar fenómenos ocultos. Otro ejemplo: el espiritualismo hindú
convertido en aparente ciencia como técnica de relajación en la "Meditación
Trascendental".

Pilares que sustentan la Nueva Era

A continuación las columnas fundamentales de la Nueva Era, que son contrarios a


los mandatos de Dios: “Dijo YAHVEH a Moisés «Habla a toda la comunidad de los
hijos de Israel y diles: Sean santos, porque yo, YAHVEH, Dios de ustedes, soy
Santo. No coman nada encima de la sangre. No practiquen la hechicería ni la
astrología. No se hagan cortes en su cuerpo por los muertos; no lleven
inscripciones o tatuajes en su cuerpo: ¡yo soy YAHVEH!” (Levítico 19,1; 26; 28)

Espiritismo: Ya hemos visto cómo la Nueva Era proviene principalmente del


espiritismo, es decir, de la comunicación con espíritus malignos y de las
instrucciones recibidas de éstos. No está constituido por meros descubrimientos
hechos por los hombres. ¡¡¡ALERTA!!! Son dictados y dictámenes provenientes del
demonio.

El New Age proviene del Espiritismo pero también lo incluye y lo fomenta.

 El Espiritismo, ahora llamado "canalización" y hasta "espiritualismo", es la


práctica de contactar espíritus malignos, o sea, ángeles caídos y/o almas
condenadas.
Se cree -erróneamente- que el Espiritismo es la práctica de contactar espíritus
buenos e inofensivos. Pero... ¿de dónde vienen estos espíritus?

Las actividades espiritistas están expresamente prohibidas en la Biblia: “Si alguno


se dirige a los que consultan a los espíritus, o a los brujos para prostituirse con
ellos, volveré mi rostro contra él y lo eliminaré de su pueblo. Todo hombre o mujer
que llame a los espíritus o practique hechicerías morirá. Los apedrearán y su
sangre caerá sobre ellos.” (Levítico 20, 6; 27).

Se puede concluir, entonces, que el Espiritismo es la práctica de contactar


espíritus malignos: ángeles caídos (demonios) y almas condenadas.

Lo que sucede es que los dictados de los espíritus malignos aparentan ser
enseñanzas iluminadas, porque los ángeles caídos y sus secuaces son
engañadores igual que el jefe de los demonios: la antigua serpiente.

Usan principios psicológicos y lenguaje espiritual para poder engañar mejor: "Si
toman del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal serán como Dios", fue el
engaño de la Serpiente a Adán y Eva. Y hoy Satanás sigue engañándonos con el
"árbol de la ciencia del bien y del mal": sabrán como dios - serán como dios -
conocerán como dios... sanarán como dios - harán milagros como dios...

 Panteísmo: Todo es Dios. El hombre es parte de Dios. Dios y el mundo son


-en última instancia- idénticos. Dios es la energía del universo. Dios no es
un ser con personalidad, no es un Dios personal, no es un Dios Persona:

Si todo es dios, yo también soy dios.

Los gurúes sostienen que ellos son dioses.

Dios incluye todo, tanto el Bien como el mal.

 Monismo: Todo es uno, todo es una misma cosa. Se relaciona con el


Panteísmo en que no existe una distinción final entre Dios y el hombre,
entre el Creador y la creación.
 Sincretismo: Igualación de todas las religiones. Pretende que todas las
religiones pueden ser una sola:

· La Biblia es uno más entre muchos libros "sagrados".

· Jesús es un "profeta" más, igualado con Buda, Mahoma o Laotsé.

 Gnosticismo o Teosofía: Herejía del siglo I, que ha persistido y vuelve a


presentarse fuertemente en nuestros días formando parte de lo que hoy es
el New Age.
Es un conjunto de enseñanzas y prácticas secretas, mediante las cuales la
persona pretende llegar al conocimiento de la esencia misma de la divinidad,
conocimiento que trata de lograrse mediante prácticas "mágicas" y ocultas.

 Relativismo moral: Negación de las premisas sobre las cuales descansa la


ley moral, llegándose al extremo de afirmarse que Dios incluye tanto el bien
como el mal. No hay diferencia entre el bien y el mal, entre el vicio y la
virtud. Todo depende de la opinión de cada persona. Es bueno lo que a
cada quien le plazca.

· Si la persona acepta su propia bondad, todo lo que haga es bueno, aunque sea
malo.

 Relativismo práctico y subjetivismo: El relativismo que es la negación de la


realidad (todo es apariencia o una impresión de la realidad), en el New Age
se amplía uniéndose al Subjetivismo. Así se propone: ¿cree Ud. su propia
realidad? No hay una verdad; cada cual tiene la suya. De allí el gran auge
de lo fantasioso y de lo imaginario.

Ejemplo: En el libro "Outon a Limb", de Shirley McLaine, exponente importantísimo


del New Age y una de sus sacerdotisas más relevantes, escribe que dándose un
baño caliente llegó a creer". "Poco a poco me convertí en agua... sentí una
conexión interior de mi respiración con el pulso de la energía en mi derredor. De
hecho, yo era el aire, el agua, la oscuridad, las paredes, la espuma, las rocas
mojadas sumergidas en el agua y aún el sonido del río que corría afuera". (!!!)

La McLaine, que trató con su canto ("yo soy dios, yo soy dios, yo soy dios") de
aplicar el Panteísmo (todo es dios... yo soy dios), en éste trata de aplicar el
Monismo (todo es uno, todo es la misma cosa), a través del subjetivismo.

Además, este tipo de prácticas tan insanas pueden llevar a situaciones depresivas
graves. Así es la táctica del Demonio: subirlo a uno, darle una serie de poderes o
hacerle creer a uno que los tiene, para después hundirlo irremisiblemente en el
abismo.

 Esoterismo y Ocultismo: Conjunto de prácticas escondidas o secretas


mediante las cuales se pretende llegar a la divinización de uno mismo.
 Idolatría: La Idolatría se ha estado introduciendo en Venezuela y también
en otros países, de diversas maneras; entre otras, por la vía de las
curaciones por contacto a través de la llamada "energía universal".
 Quietismo: La búsqueda de una extrema pasividad espiritual que tiende a la
destrucción del ser humano a través de una supuesta absorción en la
divinidad. Es la raíz del Budismo, cuyo ideal es el estado de "nirvana", en el
cual ya el hombre no tiene deseo, ni pasión, ni la "ilusión" del mundo
exterior.
 La reencarnación: es la creencia en una cadena de regresos a esta vida
bajo diverso aspecto corporal. Si fuera cierta, mi libertad sería inútil y mis
decisiones, luchas, esfuerzos, sacrificios y sufrimientos en la vida no
tendrían ningún valor, pues al fin y al cabo tendría que hacerlo todo de
nuevo una y otra vez. Si la reencarnación fuera cierta, la pasión y muerte de
Cristo no tendrían sentido y su resurrección no nos aseguraría la redención.
La resurrección es la transformación definitiva del ser humano y la entrada
a la eternidad. Se muere una sola vez y a la muerte sigue la resurrección y
el juicio. Como dice San Pablo: "Si en nuestra vida solamente esperamos
en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres"
(1Cor 15:19). Sin embargo, aparte de ser la llamada "reencarnación" algo
inconveniente y negativo, y aparte de estar expresamente negada en la
Biblia ("... está establecido para los hombres que mueran una sola vez "
(Heb.9:27) contradice verdades básicas de nuestra fe cristiana y se podría
decir que termina negando toda esa fe. Analicemos sólo dos de estas
verdades:

Jesucristo Salvador y Redentor: Sólo Dios puede salvar (Isaías 43,3 y 12,2). Sólo
el Hijo de Dios hecho Hombre nos salva y redime (Lucas.19,12 - Juan.10,19 -
Romanos 5,12-19).en la teoría de la New Age, el hombre que cree que va a
reencarnar pretende auto-redimirse, negándose así la única salvación posible: la
que nos vino a traer Jesucristo, Salvador y Redentor de todos los seres humanos
y de cada ser humano en particular (Lucas.1,31 - Mateo.1, 21).

La Resurrección: Así como Jesucristo ya resucitó, nosotros también resucitaremos


para vivir eternamente (Juan 6,40), no sin antes pasar por el Juicio.

Esa es nuestra esperanza; el saber que resucitaremos en cuerpo y alma gloriosos


como Jesucristo ya resucitó, para disfrutar del Cielo que nos ha sido prometido,
ese lugar inexplicable en términos humanos.

Aparte de ser esta esperanza de nuestra futura inmortalidad en cuerpo y alma


gloriosos resucitados por Jesucristo una verdad de nuestra fe cristiana, ¿no es
además una esperanza mucho más deseable que la vana ilusión de morir para
volver a "nacer" dentro de un cuerpo que no es el mío?

 Yoga: El yoga es, en su esencia, un ejercicio espiritual y corporal nacido de


la espiritualidad hindú. Las posturas y ejercicios, aunque se presentan
como un simple método, son inseparables de su sentido propio en el
contexto del hinduismo. El yoga es una introducción a una tradición
religiosa muy ajena al cristianismo. La palabra 'yoga' significa 'unión'.
Habría que preguntarnos: ¿unión con qué?
 Budismo: Es una nueva forma de religiosidad pagana oriental proveniente
del Hinduismo, pues según la leyenda, Buda, antes de llegar a la
iluminación, fue un errante monje hindú. Propia del Budismo es la teoría
reencarnacioncita de que la existencia es un continuo ciclo de muerte y
reencarnación y que mientras la persona se mantiene en ese ciclo, no
puede librarse del sufrimiento, para lo cual hay que buscar el estado de
felicidad y paz total (nirvana).
 Taoísmo/Zen: El Zen es una forma de Budismo, cuya meta es llegar a un
estado de conciencia en el cual "todo es uno" (Monismo). Dice un zenista:
"Todo es uno, uno es nada, todo es nada..."
 Materialismo y Hedonismo: Aunque las metas y métodos del New Age
parecen ser muy espiritualistas, el móvil subyacente es eminentemente
materialista (no de Dios) y hedonista (búsqueda del placer), pues se
considera que la meta suprema del hombre es la satisfacción personal y el
éxito.

Otras manifestaciones y métodos de la Nueva Era

“Cuando hayas entrado en la tierra que YAHVEH, tu Dios, te da, no imites las
costumbres perversas de aquellos pueblos. Que no haya en medio de ti nadie que
haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego; que nadie practique encantamientos
o consulte a los astros; que no haya brujos ni hechiceros; que no se halle a nadie
que se dedique a supersticiones o consulte los espíritus; que no se halle ningún
adivino o quien pregunte a los muertos. Porque YAHVEH aborrece a los que se
dedican a todo esto, y los expulsa delante de ti a causa de estas abominaciones.
Tú, en cambio, te portarás bien en todo con YAHVEH, tu Dios.” (Deuteronomio 18,
9-13).

Poder Mental - Metafísica:

En esta manifestación del New Age existe un rango bastante amplio que va desde
el Control Mental y la Sofrología, hasta el desarrollo de "poderes mentales",
pasando por la "Metafísica" de la venezolana Conny Méndez, que nada tiene que
ver con esa rama de la Filosofía llamada Metafísica, que estudia la ciencia o
naturaleza de las cosas.

En el Control Mental Silva y en algunos cursos de "Sofrología", por ejemplo, hay


cosas que se enseñan que son inofensivas y a la vez útiles, como pueden ser las
reglas mnemotécnicas para aumentar la capacidad de memoria, ejercicios para
aumentar la inteligencia o para facilitar el aprendizaje. El problema es que estos
cursos no se quedan allí, sino que pretenden desarrollar otras facultades, como
puede ser, por ejemplo, la telepatía y cosas ocultas que son del demonio.

Es el mismo engaño de la "Meditación Trascendental" y de los Cursos de Curación


por la llamada "Energía Universal": presentar un método esotérico o religioso
pagano disfrazado de científico para que tenga aceptación.

En cuanto al "Poder Mental" propiamente, éste pretende ser una facultad de la


mente humana para desarrollar en el hombre la posibilidad de lograr lo que anhela
con tan solo desearlo, proponérselo y decretarlo. Se utilizan técnicas desarrolladas
expresamente para ello, con el peligro de que el hombre vuelve a acariciar su
deseo más antiguo (tener poderes), cayendo en la misma tentación de Adán y Eva
(ser como dioses).
Cuando se promueve la idea de que tratamos de desarrollar esos poderes que
supuestamente tenemos dentro, se está confundiendo un don de Dios, que es la
voluntad dotada de libertad, con un tal "poder" que realmente no tenemos dentro,
sino que es un engaño del Demonio.

Así, Satanás tienta al hombre, pretendiendo hacer de él un ser auto-suficiente y


poderoso, entre otras cosas, a través de técnicas de desarrollo de supuestos
"poderes mentales", prácticas conducentes a confundir al hombre y a tratar de
llevarlo a "ser como dios".

El hombre que cede a esta tentación de adquirir "poder" o "poderes" mediante


cursos y técnicas, logrando así lo que desee, puede llegar a creer que no tiene
límites .El hombre en esa actitud - puede irse olvidando de que es criatura
dependiente de Dios, su Padre y Creador, y de que su camino en la tierra es
buscar la Voluntad de Dios para sí, descubrir los deseos de Dios para su
existencia, especialmente a través de la oración, para así llegar a su meta final: el
Cielo prometido por nuestro Padre Dios.

Esta actitud de dependencia de Dios y de la búsqueda de Su Voluntad, esencial


en la vida espiritual del cristiano, es muy distinto a lo que le propone Satanás a
través de esos supuestos "poderes" de la mente: buscar sus propios deseos,
buscar lo que cree merecer, proponérselo y decretarlo.

Aparte de todas estas consideraciones, se corre otro grave riesgo con el uso de
ese supuesto "poder mental": sucumbir a la tentación de pretender dominar la
libertad de acción de los demás. ¡Y esto se trata de hacer!

¿Qué es el KUNDALINI YOGA? Es importante entender esta técnica del Kundalini


Yoga, pues aunque no es mencionada como tal en los variados cursos que han
surgido enmarcados dentro del New Age, sino que se enseña sin nombrarla, es el
fundamento de muchas de las teorías y técnicas que nos están invadiendo.

Es el Yoga de la "salvación a través de la serpiente". El Hinduismo enseña que en


la base de la columna vertebral existe un triángulo donde reposa el "Kundalini
Shakti" (Poder de la Serpiente) que usualmente se encuentra dormido, pero que
cuando se despierta fluye a través de la columna hasta la cabeza, pasando por
seis centros de energía denominados "chakras". Mientras pasa por cada "chakra",
supuestamente se recibe una experiencia psíquica y de poderes. Cuando se llega
al "chakra" superior, supuestamente se tiene el "poder de realizar milagros".

Es bueno agregar que en realidad todos los ejercicios Yoga están basados en el
tratar de despertar a Kundalini, que se dice es la serpiente enroscada o
adormecida en la base de la columna y es la Serpiente la que va despertando los
"chakras" y el poder que está en cada uno de esos "centros de energía", logrando
así la iluminación del sujeto en el último "chakra". Kundalini, según el Hinduismo,
es la "Shakti", el Poder Universal.
¿No fue esto lo que la "Serpiente" vendió a Adán y Eva? Es también peligrosa la
práctica de esta técnica pagana: "Cuando ese fuego sube demasiado rápido a lo
largo de la columna vertebral, el sujeto puede enloquecer..."

"¡Cuando este fuego sube con demasiada facilidad se corre el riesgo de ser
poseído por otro espíritu!"

Astrología: Es una pseudo-ciencia que pretende descifrar la influencia


determinante que supuestamente tienen los astros sobre los seres humanos.

La Astrología está prohibida en la Biblia (Deut.18,10). Además, las predicciones


basadas en las influencias astrales niegan la libertad del hombre y pretenden
limitar la Providencia de Dios, quien es el único que conoce el futuro.

Adivinación: En esta manifestación de la Nueva Era se incluyen ahora formas


hinduístas como el I Ching y el Tarot, además de las Runas vikingas.

Brujería - Hechicería - Fetichismo - Santería, etc. Siempre presentes en


Latinoamérica y ahora revitalizadas y más difundidas a través del New Age.

La Brujería y la Hechicería incluyen ritos paganos para tratar de controlar el futuro


y la vida de los demás, vengarse de los enemigos o protegerse de hechizos,
intimidar a personas, lograr poder sobre otros, etc., y en esto puede llegarse a
infligir enfermedades, peligro físico y, en general, circunstancias muy adversas
para las víctimas. En esos medios se habla de la magia blanca, que
supuestamente se hace para lograr un bien personal y de magia negra que se
hace para causar daño. Es así como hechizo es a veces sinónimo de daño. Sin
embargo, esta diferencia es meramente formal, ya que aunque con la llamada
magia blanca se persigue un supuesto bien, el trabajo o hechizo que se hace
puede dañar a otro. Por eso debe quedar claro que toda magia es maligna y está
igualmente condenada por Dios. "En los países desarrollados, la Brujería
(Witchcraft) es similar a la de los países latinoamericanos: una práctica ocultista
en la que se usa la magia para adquirir conocimiento y tener el poder de controlar
vidas, destinos, y aún el mundo. Hay inclusive una variante de la Brujería
(Witchcraft) original que ha florecido en USA desde los años 70, con el nombre de
Wicca, que contempla, además de las prácticas y creencias de la Brujería
tradicional, la promoción de poderes mentales (psychicpowers) y el culto a una
supuesta "diosa interior", con lo que se conjuga una especie de panteísmo
feminista: se cambia al Dios Único y Verdadero diferenciado de la criatura, por una
deidad femenina con la cual el ser humano estaría fundido.

La Brujería es maligna aunque con ella se busque lograr un supuesto bien, y hace
daño a las personas que hacen uso de ella y a aquellas contra quienes se dirige."

La santería pretende fingir un culto católico, pero es una forma oculta de idolatría.
La santería incluye rituales paganos como sacrificios de animales, sesiones
adivinatorias, trances por posesión de espíritus malignos, etc. "La Santería, muy
extendida en toda Latinoamérica, en USA y hasta en Europa, tiene equivalentes
con ligeras variantes: el Voodoo, el Macumba, el Shangó, todas las cuales se
derivan de ritos tribales africanos.

Surge la santería al ser trasplantados a América los esclavos negros provenientes


de la cultura "yoruba", que traen consigo sus cultos a deidades de la magia
africana. Al no querer someterse al cristianismo, camuflaron sus ídolos buscando
en las imágenes y estatuas cristianas algunas que se pudieran adecuar a su culto.

En realidad los santeros siguen haciendo lo mismo que sus antecesores yorubas:
fingiendo un culto católico, pero en realidad están rindiendo cultos a ídolos.

Comunicación con "ángeles": Los ángeles buenos, los que permanecieron fieles a
Dios, son criaturas puramente espirituales, seres inmortales, que acatan
solamente la Voluntad Divina y su misión de ser emisarios de Dios y cumplir sólo
Sus órdenes la vemos en abundantes ejemplos en la Biblia. (vers. Lc.1,26-37 -
Mt.1,l8-24 - Mt.2,13-15).

El concepto cristiano de lo que son los Ángeles de Dios y sus funciones es muy
distinto a lo que trata de fomentarse con los cursos de comunicación con
"ángeles", que es la manifestación de un movimiento "angeológico" mundial
claramente enmarcado dentro del New Age.

Según este movimiento, los "ángeles" son "esferas de luz" "energía pura"
dispuestos a tomar contacto con nosotros a través de técnicas especiales, tales
como meditaciones paganas, repetición de "mantras" (dados por dichos
"ángeles"), apertura de "chakras", entre otras, para poder entrar en la "rata de
vibración angélica", etc., etc.

Los cristianos sabemos que Satanás y sus demonios siguen siendo "ángeles":
ángeles caídos, superiores en inteligencia y poderes a nosotros los seres
humanos, con una capacidad de engaño digna de su astucia con la que buscan
engañar sin descansar (vers. Juan.8, 44), disfrazándose de "ángel de luz" (2
Corintios 11,14).

Satanismo: Culto y consagraciones al propio Satanás. La finalidad suele ser


obtener poder y riquezas, las cuales Satanás promete para luego ir hundiendo al
consagrado.

Guruismo y Espiritualismo Oriental: En 1966 los Gurúes hindúes convinieron en


exportar el Paganismo Oriental a occidente y trazaron la estrategia para lograrlo.

El Maharishi Mahesh Yogui (Meditación Trascendental), por ejemplo, convirtió a


partir de esa época su movimiento llamado de "Regeneración Espiritual" en el de
la "Ciencia de la Inteligencia Creativa", y así ha vendido la "Meditación
Trascendental" en Occidente como si fuera no religiosa, sino científica. Sin
embargo, el ritual de iniciación es abiertamente pagano-idolátrico, pues se rinde
culto a una deidad hindú y el "mantra" que se le da al alumno es el nombre de una
de esas deidades.

Iluminismo y falso misticismo: Uso de técnicas ocultas para llegar a la auto-


divinización.

Teorías y técnicas psicológicas como las de C.G. JUNG y otras que promueven el
desarrollo ilimitado de las potencialidades del ser humano.

Técnicas psicológicas de origen oculto: Exponente importante de esta


manifestación de la Nueva Era es el Eneagrama, con el cual se pretende sintetizar
y analizar 9 tipos de personalidades, a través de símbolos provenientes del
ocultismo.

Cienciología-Dianética: Adaptación de técnicas ocultistas provenientes del


Paganismo Oriental al occidente, especialmente promovidas mediante cursos en
el ambiente empresarial y en el de la Pastoral Católica. Incluyen el
"ErhardSeminar Training", "Lifespring", "Centro de Aprendizaje Kino"

La Dianética está llegando a muchos países bajo ese mismo nombre y pretende
establecerse como una religión entre empresarios. Utiliza cruceros en barco para
promover sus metas.

Apartémonos de todas estas cosas, y lavémonos en la sangre del cordero


inmaculado, Jesús: “Felices los que lavan sus ropas, porque así tendrán acceso al
árbol de la vida, y se les abrirán las puertas de la ciudad. Fuera los perros, los
hechiceros, los impuros, los asesinos, los idólatras y todos los que aman y
practican la mentira.” Apocalipsis 22, 15-16

Práctica día 11. CELO: Reflexiona durante este tiempo, lo mucho que debes
hacer para que no se pierdan las almas de tus hermanos. Piensa que ya no haces
parte del problema, ahora eres parte de la solución.

DÍA 12

APOLOGÉTICA DEFENSA DE LA FE.

Lectura del día: Juan 17,21-23.

21.
Que todos sean uno como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en
nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
22. Yo les he dado la Gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno:
23. yo en ellos y tú en mí. Así alcanzarán la perfección en la unidad, y el mundo conocerá que tú
me has enviado y que yo los he amado a ellos como tú me amas a mí.

El texto bíblico forma parte de la oración sacerdotal de Jesús, observemos cómo


Él implora al Padre por la unidad. De la misma manera que la santísima trinidad es
unidad, la iglesia debe ser unidad.
La iglesia está llamada a la unidad en el amor y la fe, tratar de destruirla es falta
de amor y de fe.
Pero desafortunadamente la unidad de la iglesia ha sido objetos de ataques y
rebeldías, como dice San Agustín: “Una misma madre, la soberbia, ha dado luz a
todos los herejes” vemos ataques a la santa doctrina desde los creyentes hasta
los no creyentes.

La iglesia es una, Santa, católica y apostólica.

Una: La Iglesia es "una" debido a su origen, Dios mismo. Dios es uno según la
doctrina católica. Es una debido a su Fundador, Cristo. El apóstol San Pablo, en
su carta a los Romanos 12, hace referencia a la Iglesia como "Cuerpo de Cristo":
Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean
las partes, todas forman un solo cuerpo. En otra carta, también Pablo enseña
sobre este atributo: Mantengan entre ustedes lazos de paz y permanezcan unidos
en el mismo espíritu. Un solo cuerpo y un mismo espíritu, pues ustedes han sido
llamados a una misma vocación y una misma esperanza. Un solo Señor, una sola
fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de
todos, que actúa por todos y está en todos.

Santa: La Iglesia católica, a pesar de los pecados y faltas de cada uno de sus
miembros que aún peregrinan en la Tierra, es en sí misma "santa" pues "Santo" es
su fundador y "santos" son sus fines y objetivos. Así mismo, es santa mediante
sus fieles, ya que ellos realizan una acción santificadora, especialmente aquellos
que han alcanzado un alto grado de virtud y han sido canonizados por la misma
Iglesia. La Iglesia católica contiene la plenitud de los medios de santificación y
salvación. Es Santa porque sus miembros están llamados a ser santos.

Católica: con el significado de "universal" la Iglesia es "católica" en cuanto busca


anunciar la Buena Nueva y recibir en su seno a todos los seres humanos, de todo
tiempo y en todo lugar, que acepten su doctrina y reciban el Bautismo;
dondequiera que se encuentre uno de sus miembros, allí está presente la Iglesia
católica. También es "católica" porque Cristo está presente en ella, lo que implica
que recibe de Él la plenitud de los medios de salvación
Apostólica: la Iglesia católica fue fundada por Cristo sobre el fundamento de
Pedro y los demás apóstoles. Todo el Colegio Apostólico goza de autoridad y
poder siempre que esté en comunión con Pedro y sus sucesores. Pedro y los
demás Apóstoles tienen en el Papa y los Obispos a sus sucesores, que ejercen la
misma autoridad y el mismo poder que en su día ejercieron los primeros, que
fueron elegidos e instituidos por Cristo. También es "apostólica" porque guarda y
transmite las enseñanzas oídas a los apóstoles.

“Y ahora yo te digo: Tú eres Pedro (o sea Piedra), y sobre esta piedra edificaré mi
Iglesia; los poderes de la muerte jamás la podrán vencer. Yo te daré las llaves del
Reino de los Cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que
desates en la tierra quedará desatado en el Cielo.” (Mateo 16, 13-20)

Los exegetas católica afirman que este verbo atar posee connotaciones no solo de
atar o unir sino también de creer, en el ambiente semita este verbo también
denota autoridad de doctrina. Por lo tanto, Jesús también le quiso decir a Pedro
que le daba autoridad para que él decidiera en qué se debía creer y en qué no.
San Pablo dice en 1 Timoteo 3, 15: “pero si tardo, para que sepas cómo hay que
portarse en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento
de la verdad”

¿Por qué las sectas no profundizan en esta cita? A pesar de muchas cosas, la
iglesia católica, la única fundada por Cristo, posee el fundamento de la verdad.

Es muy cierto que Satanás imita todo lo sagrado para sus fines maléficos. Se
inventó su propia trinidad, en la cual es el gran emperador del infierno:

 Del incienso, se inventó el sahumerio, que es superstición.


 De las imágenes que representan lo sagrado, las imágenes de los ídolos
 De las biblia, se inventó la biblia satánica.
 De la santa Misa, se inventó las misas negras en las que se efectúan
sacrificios.
 De nuestra madre la Santísima Virgen María, con la nueva era, se inventó
la madre tierra, y antes que la virgen naciera ya existían imágenes de
diosas o reinas con un niño cargado. Siendo un poderoso ángel ya conocía
los planes de Dios y en muchos pueblos paganos asemejó lo que en un
futuro sería sagrado para poder confundir.
 De la resurrección, se inventó la reencarnación.
 Del agua bendita, los baños.
 De la oración contemplativa y la meditación cristiana, se invento el yoga y la
meditación trascendental.

¡Hermanos! Satanás fue el primer protestante, el primer cismático, el primer


blasfemo y apostata.

¿Cuál es el nombre de Dios, Yahwéh o Jehová?


Con frecuencia escuchamos a hermanos de otras denominaciones llamar a Dios
con el nombre de "Jehováh". Nosotros los católicos llamamos a Dios "Yahwéh"...
¿Quién tiene razón? Veamos qué nos dice la Biblia sobre este tema:

1.- ¿De dónde viene el nombre "Yahwéh"?

Los 46 libros del antiguo testamento la mayoría fueron escritos en idioma hebreo.
En el libro del Éxodo, capítulo 3, versículos 9 al 15, y en el mismo libro, capítulo 6,
2-3, aparece que Dios revela su nombre, da el nombre de YHWH (Yahvéh).

2.- ¿Qué significa el nombre YHWH?

Yahveh, significa: "Yo soy el que Soy", por eso no es nada extraño que en los
textos que hemos indicado del libro del Éxodo, aparezca la siguiente traducción:
" Moisés le dijo a Dios:

- Bien, yo me presentaré a los israelitas y les diré: El Dios de sus antepasados me


envía a ustedes. Pero si ellos me preguntan cuál es su nombre, ¿qué les
responderé?
Dios contestó a Moisés:
- Yo soy el que soy (YHWH). Explícaselo así a los israelitas: " Yo soy" me envía a
ustedes. (Éxodo 3, 13-14)
Fíjate que en la lengua original en la que se escribió aparece la palabra YHWH, o
sea, "Yahwéh", que luego el traductor traduce por " Yo soy el que soy ", pero el
nombre que aparece en el original es YHWH, nunca "Jehová".

3.- ¿De dónde proviene entonces el nombre "Jehováh"?

En ningún sitio de la Biblia original hebrea aparece ese nombre. Ya hemos visto
que el único nombre que aparece es "Yahwéh". Entonces ¿por qué hay personas
que dicen que el nombre de Dios no es "Yahwéh" sino "Jehováh". Veamos el por
qué apareció este nombre de "Jehováh".

Tengamos en cuenta las siguientes consideraciones:

El nombre de Dios estaba prohibido pronunciarlo bajo pena de muerte, tal era el
respeto que sentían por Dios. ¿Qué hacían entonces los judíos cuando en la
sinagoga iban leyendo la Biblia y llegaban a un pasaje que contenía la palabra
YHWH?

Cuando veían escrita esta palabra, ellos pronunciaban la palabra hebrea “adonay”,
que significa "el Señor".

Este proceso de cada vez que ellos veían este nombre de Yahwéh, lo cambiaban
por “ádonay”= "el Señor" este ejercicio se dio unos 500 años antes de Cristo.
Durante muchos siglos los judíos pronunciaban “Adonay” en lugar de Yahwéh, ya
que ellos consideraban que el nombre de Dios (Yahwéh) era demasiado sagrado
para ser pronunciado por una boca humana.

Con el paso de los años algunos de los estudiosos hicieron algo curioso. Como es
de notar la palabra YHWH no tiene letras vocales, esto sería tremendamente
difícil de pronunciar para nosotros. Pues bien, lo que hicieron fue una cosa muy
simple: utilizaron las consonates del nombre bíblico de Dios y las vocales de
ádonay, YHWH + AdOnAy = YAHOWAH (Jehováh). Este es el resultado, el
nombre de "Jehováh" es una combinación de letras de YHWH+AdOnAy. Es por
tanto un nombre artificial, hecho por los hombres, pero nunca el nombre que Dios
se da en la Biblia.

4.- ¿Cuándo empezaron los judíos a pronunciar el nombre de YHWH?

Según los últimos estudios, se sabe que los judíos empezaron a utilizar el nombre
de YHWH hacia el año 1500 antes de Cristo, se empezó a utilizar en tiempos de
Moisés. Luego empiezan a dejarlo de pronunciar por respeto y se sustituye tanto
al hablarlo como al escribirlo hacia el año 500 antes de Cristo, en la época del
Exilio, y comienzan a utilizar la palabra de la lengua hebrea "Adona", que significa
"el Señor".

Cuando aparece Jesús, los cristianos le designan en el idioma arameo con la


palabra "MAR", que significa "el Señor", y con la palabra griega "KYRIOS", que
significa también "el Señor".

Como puedes ver los cristianos le dan a Jesús el mismo título que le daban a
Dios, reconociendo así que Jesús es también Dios.

Salvación y Obras

Somos salvados por la fe manifestada en las obras. Meditemos las siguientes citas
en las que reafirman esta realidad:

 Mateo 25, 31-45:


Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentará en el trono de
gloria, que es suyo.
32 Todas las naciones serán llevadas a su presencia, y separará a unos de otros, al igual que el pastor
separa las ovejas de las cabras.
33 Colocará a las ovejas a su derecha y a los chivos a su izquierda.
34 Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: «Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión
del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo.
35 Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui
forastero y ustedes me recibieron en su casa. 36 Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a
visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver.»
37 Entonces los justos dirán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te
dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? 39 ¿Cuándo te
vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?
40 El Rey responderá: «En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de
estos mis hermanos, me lo hicieron a mí.»
41 Dirá después a los que estén a la izquierda: «¡Malditos, aléjense de mí y vayan al fuego eterno, que ha sido
preparado para el diablo y para sus ángeles! 42 Porque tuve hambre y ustedes no me dieron de comer; tuve
sed y no me dieron de beber; 43 era forastero y no me recibieron en su casa; estaba sin ropa y no me vistieron;
estuve enfermo y encarcelado y no me visitaron.»
44 Estos preguntarán también: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, desnudo o forastero,
enfermo o encarcelado, y no te ayudamos?» 45 El Rey les responderá: «En verdad les digo: siempre que no lo
hicieron con alguno de estos más pequeños, ustedes dejaron de hacérmelo a mí.»
46 Y éstos irán a un suplicio eterno, y los buenos a la vida eterna.»

En este pasaje el señor nos muestra que seremos juzgados por las obras de
misericordia.

 Mateo 16, 27:

27 Sepan que el Hijo del Hombre vendrá con la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces
recompensará a cada uno según su conducta.

El señor pagará a cada uno conforme a sus obras.

 Mateo 19, 16-20:


16 Un hombre joven se le acercó y le dijo: «Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para conseguir la
vida eterna?» 17 Jesús contestó: «¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Pero
si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.»
18 El joven dijo: «¿Cuáles?» Jesús respondió: «No matar, no cometer adulterio, no hurtar, no levantar
falso testimonio,
19honrar al padre y a la madre y amar al prójimo como a sí mismo.»
20 El joven le dijo: «Todo esto lo he guardado, ¿qué más me falta?»
21 Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, vende todo lo que posees y reparte el dinero entre los pobres,
para que tengas un tesoro en el Cielo. Después ven y sígueme.»
22 Cuando el joven oyó esta respuesta, se marchó triste, porque era un gran terrateniente.

Al rico le falta la obra de darlo todo, no posee ni fe ni caridad.

 Romanos 2, 5-6:
5 Si tu corazón se endurece y te niegas a cambiar, te estás preparando para ti mismo un gran castigo
para el día del juicio, cuando Dios se presente como justo Juez.
6 El pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.

Pagará cada uno conforme a sus obras. Las obras de la fe no las de la ley. Las
sectas dicen que solo por la fe y claro está que no.

 Apocalipsis 20, 12-13:


12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante el trono, mientras eran abiertos unos libros.
Luego fue abierto otro, el libro de la vida. Entonces fueron juzgados los muertos de acuerdo con lo que
está escrito en esos libros, es decir, cada uno según sus obras.
13 El mar devolvió los muertos que guardaba, y también la Muerte y el Lugar de los muertos
devolvieron los muertos que guardaban, y cada uno fue juzgado según sus obras.

Seremos juzgados según las obras de cada uno. De qué me sirve tener fe si mis
obras son malas. Entonces eso no es fe.

 Santiago 2, 14-25:
14 Hermanos, si uno dice que tiene fe, pero no viene con obras, ¿de qué le sirve? ¿Acaso lo salvará
esa fe?
15 Si un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse ni qué comer, 16 y ustedes les dicen:
«Que les vaya bien, caliéntense y aliméntense», sin darles lo necesario para el cuerpo, ¿de qué les sirve
eso?
17 Lo mismo ocurre con la fe: si no produce obras, es que está muerta. 18 Y sería fácil decirle a uno:
«Tú tienes fe, pero yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe a través de las
obras.
19 ¿Tú crees que hay un solo Dios? Pues muy bien, pero eso lo creen también los demonios y
tiemblan».
20 ¿Será necesario demostrarte, si no lo sabes todavía, que la fe sin obras no tiene sentido? 21
Abrahán, nuestro padre, ¿no fue reconocido justo por sus obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el
altar? 22 Ya ves que la fe acompañaba a sus obras, y por las obras su fe llegó a la madurez.
23 Esto es lo que recuerda la Escritura: Abrahán creyó en Dios, y por eso fue reconocido justo, y fue
llamado amigo de Dios.
24 Entiendan, pues, que uno llega a ser justo a través de las obras y no sólo por la fe.

25 Lo mismo pasó con Rajab, la prostituta: fue admitida entre los justos por sus obras, por haber
dado hospedaje a los espías y porque los hizo partir por otro camino.
26 Porque así como un cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe que no produce obras está
muerta.

Una fe sin obras es una fe muerta. No se trata de menospreciar el don


maravilloso de la fe, se trata de darle su verdadero sentido.

 Gálatas 5, 1:

Si creemos en Cristo, da lo mismo estar o no estar circuncidados; lo que importa es la fe y que esta fe se
exprese en obras de amor.

Que nuestra fe se traduzca en obras de amor.

Biblia o Tradición.

La iglesia cree en las escrituras y en la tradición; de hecho, el nuevo testamento


era tradición oral y después fue que se escribió, pero no toda la tradición.
Cuando Santiago el mayor sufrió el martirio ni siquiera se había escrito el nuevo
testamento. ¿Entonces este gran apóstol, columna de la iglesia, no se salvó
porque no leyó toda la biblia? ¡Qué absurdo! Veamos algunas citas que certifican
esta cuestión:

 Números 21, 14:

14 Por eso se dice en el Libro de las Guerras de YAHVEH: «... Vaheb cerca de Sufá y el torrente de Arnón

El pueblo Judío también tenía tradición. (Libro de las guerras) según los
estudiosos esto no es apócrifo, claramente se ve que es tradición.

 Juan 21,25:

25Jesús hizo también otras muchas cosas. Si se escribieran una por una, creo que no habría lugar en el
mundo para tantos libros.

Jesús obro muchas cosa que no están en la biblia sino en la tradición.

 1 Corintios 11, 2:

Les alabo porque me son fieles en todo y conservan las tradiciones tal como yo se las he transmitido.

Los corintios conservan tradiciones que Pablo transmitió.

 2 Tesalonicenses 2, 15:

15Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y guarden fielmente las tradiciones que les enseñamos de
palabra o por carta.

Exhortación para que mantengan las tradiciones que Pablo les dio. Ya sea oral o
por carta.

 1 Corintios 15, 5:
En primer lugar les he transmitido esto, tal como yo mismo lo recibí: que Cristo murió por nuestros
pecados, como dicen las Escrituras;
4 que fue sepultado; que resucitó al tercer día, también según las Escrituras; 5 que se apareció a
Pedro y luego a los Doce.
6 Después se dejó ver por más de quinientos hermanos juntos, algunos de los cuales ya han entrado
en el descanso, pero la mayoría vive todavía.

7 Después se le apareció a Santiago, y seguidamente a todos los apóstoles

Pablo narra un hecho que no está en los evangelios, pero lo sabía por tradición.

¿Todo está en la biblia?


Algunas denominaciones no católicas aseguran que todo está en la biblia y
desprecian la tradición. Hermanos, y si todo está en la biblia ¿Donde dice en la
biblia que todo está en la biblia? Esta afirmación no tiene sentido porque se trata
de seguir nada más lo que está en la biblia y si se sigue algo que no está entonces
se contradicen.

Algunos mas estudiosos se basan en esta cita para argumentar su error; 2


Timoteo 3, 16-17: “Toda escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar,
rebatir, corregir y guiar en el bien”. Un ex pastor protestante de los mejores de
Latinoamérica, PH.D. En teología el doctor Fernando Casanova criticó duramente
a su denominación por no profundizar. Él profundizo en esta cita y se encontró con
lo siguiente: Pablo en esta cita se refería era al antiguo testamento, y sobre todo al
canon alejandrino, porque los judíos de lengua griega le llamaban corrientemente
“Sagradas letras” esta biblia contenía los siete libros que las biblias protestantes
no tienen.

Después de la muerte de Jesús, se celebró en Jamnia, un concilio de Fariseos, en


el cual se sacó del canon. Estos siete libros que nosotros le llamamos los Deutero-
canónicos. El concilio de Jamnia fue un concilio anticristiano en el que hablaron
barbaridades de nuestro Señor. En dicho concilio se dijo que Jesús era un
bastardo y desgraciado.

Esto nos hace pensar que en ese concilio NO ESTABA EL ESPIRITU SANTO;
PORQUE ÉL NO PUEDE HABLAR MAL DE JESUS. Y fue de este concilio en que
Martin Lutero se basó para conformar el canon que hoy en día tienen los
protestantes. ¡Qué metida de patas la de Lutero! Y los protestantes le están
declarando inspiración del Espíritu Santo a un concilio anti-cristiano.

San Pablo declara que el antiguo testamento inspirado por Dios era el Código
alejandrino que contiene los siete libros deutero-canónicos.

¿Se pueden tener imágenes?

Dios prohíbe la adoración de imágenes, pero no su elaboración.

En la antigüedad muchas civilizaciones adoraban imágenes como si fueran dioses;


hoy en día cambia el contexto y siempre ha sido así, el pueblo judío nunca tuvo
problemas con las imágenes de su templo, claramente se ve su inclinación hacia
un Dios que no se ve, tanto es así que muchos pueblos extranjeros se extrañaban
porque no adoraban a ídolos visibles.

Dejémonos de ignorancia, todo el mundo sabía que si había imágenes pero que
no eran objeto de adoración.

Veamos algunas citas acerca de las imágenes:


 Éxodo 20, 1-5: “
1 Entonces Dios dijo todas estas palabras:
2 «Yo soy YAHVEH, tu Dios, el que te sacó de Egipto, país de la esclavitud.

No tendrás otros dioses fuera de mí.


3
No te harás estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las
4
aguas debajo de la tierra. 5 No te postres ante esos dioses, ni les sirvas, porque yo, YAHVEH, tu Dios,
soy un Dios celoso. Yo pido cuentas a hijos, nietos y biznietos por la maldad de sus padres que no me
quisieron.

No te harás imágenes de ídolos. Este es un texto muy citado por las sectas, es
una interpretación fuera de contexto. Sí se esculpe una imagen pero no se le
rinde culto.

 Éxodo 25, 18:

18 Asimismo, harás dos querubines de oro macizo, y los pondrás en las extremidades de la cubierta.

Dios manda a hacer dos querubines.

 Éxodo 26, 31:

31Para el velo necesitarás lino fino retorcido color jacinto, púrpura, y de grana dos veces teñida, decorada en
hermosa tapicería de querubines.

Nuevamente Dios manda a esculpir dos querubines

 1 Reyes 6, 23-28:

23 En el Santo de los Santos puso dos Querubines de madera de olivo silvestre de cinco metros de alto. 24
Cada una de las alas del querubín tenía dos metros y medio de largo, de manera que había cinco metros de
una punta a la otra de las alas. 25 El segundo querubín medía también cinco metros; ambos querubines tenían
el mismo porte y la misma forma. 26 La altura del primero y del segundo era de cinco metros. 27 Salomón
puso los querubines en el centro de la Casa, con las alas desplegadas; el ala del primero rozaba uno de los
muros y el ala del segundo tocaba el otro muro, y sus alas se tocaban una con otra en el medio de la Casa. 28
Salomón revistió de oro a los querubines.

Ahora querubines para el templo. ¿Acaso Dios se contradice? El mismo mandó a


esculpir todas estas imágenes. ¡La ignorancia es atrevida queridos hermanos!

 1 Reyes 7, 29:

29 En los paneles encajados en los marcos había leones, toros y querubines; en los marcos, por arriba y abajo,
se veían en relieve leones y bueyes.

Leones bueyes y querubines para el templo. Ahora no solo querubines sino


también imágenes de animales. ¿Por qué algunos críticos de esto, no le quietan
las imágenes de los billetes?

 1 Reyes 9, 1-3:
1Cuando Salomón hubo terminado la Casa de YAHVEH, el palacio real y todo cuanto quiso construir, 2 se le
apareció YAHVEH por segunda vez, tal como se le había aparecido en Gabaón.
3YAHVEH le dijo: «He escuchado la oración y la súplica que tú has elevado hasta mí, y consagré esta
Casa que tú construiste para que en ella habitara mi Nombre para siempre.

Dios consagra al templo con imágenes. Los artistas le ofrecen a Dios los frutos de
el talento recibido, un músico compone alabanzas es igual a un pintor o escultor
que pinta y esculpe imágenes para el uso sagrado. Si eso es así ¿Entonces van a
quemar todos los CDs y discos de música religiosa?

 Ezequiel 41, 18-20:

18Estaba formada por querubines y palmas, había una palma entre dos querubines; los querubines tenían dos
caras: 19 una cara de hombre se enfrentaba a una palma de un lado, y otra cara de león enfrentaba a otra palma
del otro lado. Así se había hecho en todo el derredor de la Casa. 20 En el muro se habían representado
querubines y palmas desde el suelo hasta encima de la entrada.

El templo venidero también tendrá querubines.

 2 Samuel 6, 12-16:
12 Le comunicaron a David que YAHVEH había bendecido a la familia de Obed-Edom y todo lo
que le pertenecía debido al Arca de Dios. David entonces fue para allá y con gran alegría hizo
transportar el Arca de Dios desde la casa de Obed-Edom hasta la ciudad de David.
13 Cuando los hombres que llevaban el Arca de YAHVEH dieron los seis primeros pasos, se ofreció
como sacrificio un buey y un ternero gordo.
14 David bailaba y hacía piruetas con todas sus fuerzas delante de YAHVEH, vestido sólo con un
efod de lino. 15 David y todos los israelitas fueron llevando el Arca de YAHVEH al son de la fanfarria y
del cuerno. 16 Cuando el Arca entró en la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, estaba mirando desde su
ventana. Vio al rey que saltaba y se contorneaba delante de YAHVEH, y lo despreció en su corazón.

David lleva una representación de Dios en procesión.

Números 21, 5-9: Dios manda a hacer una serpiente de bronce para que al mirarla
se sanen.

¿Por qué nos arrodillamos delante de las imágenes?

El arrodillarse no siempre signo de adoración, pues esta se hace con el corazón


no con posiciones exteriores.

 Josué 7, 6:

Entonces Josué rasgó su ropa y estuvo postrado con el rostro en tierra ante el Arca de
6
YAHVEH hasta la tarde. El y los ancianos de Israel se echaron polvo en sus cabezas.

Josué se arrodilla ante una representación de Dios.

 Jueces 7, 6:
6Los que lamieron el agua con su mano llevándosela a la boca, fueron trescientos, porque todo el resto
del pueblo se arrodilló para beber.

Se arrodillan a beber agua.

 Génesis 19, 1:

1Los dos ángeles llegaron a Sodoma al atardecer. Lot estaba sentado a la entrada del pueblo. Apenas los
vio, salió a su encuentro, se arrodilló inclinándose profundamente

Lot se arrodilla en señal de respeto.

Deuteronomio 4,28

La Cruz de Cristo.

 Gálatas 6, 14:

14 En cuanto a mí, no quiero sentirme orgulloso más que de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor. Por él
el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo.

Pablo se gloría en la cruz de Cristo.

 1 Corintios 1, 18-24:
18 Bien es cierto que el lenguaje de la cruz resulta una locura para los que se pierden; pero para los
que se salvan, para nosotros, es poder de Dios. 19 Ya lo dijo la Escritura: Destruiré la sabiduría de los
sabios y haré fracasar la pericia de los instruidos.20 Sabios, entendidos, teóricos de este mundo: ¡cómo
quedan puestos! ¿Y la sabiduría de este mundo? Dios la dejó como loca. 21 Pues el mundo, con su
sabiduría, no reconoció a Dios cuando ponía por obra su sabiduría; entonces a Dios le pareció bien
salvar a los creyentes con esta locura que predicamos.
22 Mientras los judíos piden milagros y los griegos buscan el saber,

23 nosotros proclamamos a un Mesías crucificado: para los judíos ¡qué escándalo! Y para los
griegos ¡qué locura! 24 Pero para los que Dios ha llamado, judíos o griegos, este Mesías es fuerza de
Dios y sabiduría de Dios. 25 Pues las locuras de Dios tienen más sabiduría que los hombres, y la
debilidad de Dios es más fuerte que los hombres.

La cruz locura y escándalo para los que se pierden.

 Filipenses 3, 18:

18 Porque muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo; se lo he dicho a menudo y ahora se lo
repito llorando.

A los enemigos de la cruz les espera la perdición.

Práctica día 12. ORACIÓN POR LA IGLESIA: Proponte una visita al Santísimo y
ora por toda la iglesia, por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los diáconos,
religiosas y files laicos.
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DÍA 13.

CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO.

Lectura del día: Marcos 7, 1-7; 14-23

1. Los fariseos se juntaron en torno a Jesús, y con ellos había algunos maestros de la Ley
llegados de Jerusalén.

2. Esta gente se fijó en que algunos de los discípulos de Jesús tomaban su comida con
manos impuras, es decir, sin habérselas lavado antes.

3. Porque los fariseos, al igual que el resto de los judíos, están aferrados a la tradición de
sus mayores, y no comen nunca sin haberse lavado cuidadosamente las manos.

4. Tampoco comen nada al volver del mercado sin antes cumplir con estas
purificaciones. Y son muchas las tradiciones que deben observar, como la
purificación de vasos, jarras y bandejas.

5. Por eso los fariseos y maestros de la Ley le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos no
respetan la tradición de los ancianos, sino que comen con manos impuras?»

6. Jesús les contestó: «¡Qué bien salvan ustedes las apariencias! Con justa razón
profetizó de ustedes Isaías cuando escribía: Este pueblo me honra con los labios, pero
su corazón está lejos de mí.

7. El culto que me rinden de nada sirve; las doctrinas que enseñan no son más que
mandatos de hombres.

14. Jesús volvió a llamar a la gente y empezó a decirles: «Escúchenme todos y traten de
entender.

15. Ninguna cosa que de fuera entra en la persona puede hacerla impura; lo que hace impura a
una persona es lo que sale de ella.

16. El que tenga oídos, que escuche.»

17. Cuando Jesús se apartó de la gente y entró en casa, sus discípulos le preguntaron sobre lo
que había dicho.

18. El les respondió: «¿También ustedes están cerrados? ¿No comprenden que nada de lo que
entra de fuera en una persona puede hacerla impura?

19. Pues no entra en el corazón, sino que va al estómago primero y después al basural.»

20. Así Jesús declaraba que todos los alimentos son puros. Y luego continuó: «Lo que hace
impura a la persona es lo que ha salido de su propio corazón.

21. Los pensamientos malos salen de dentro, del corazón: de ahí proceden la inmoralidad sexual,
robos, asesinatos,

22. Infidelidad matrimonial, codicia, maldad, vida viciosa, envidia, injuria, orgullo y falta de
sentido moral.

23. Todas estas maldades salen de dentro y hacen impura a la persona.»

Necesidad del conocimiento de sí mismo.

La segunda parte de la consagración a Jesús por el inmaculado corazón de María,


que nos propone San Luis María Grignón de Montfort, es el conocimiento de sí
mismo. Es muy importante porque nos muestra la gran necesidad que tenemos
de Dios.

Veremos la oposición que existe entre el espíritu y la carne, lo que el pecado


causó en nosotros. Y que de nuestros adentros salen lo que nos hace impuros
como dice el texto bíblico; la idea es que Jesús conquiste esa zona intima de
nosotros y poco a poco nos haremos más semejantes a él. Si el cristiano se
descuida, el demonio puede sacar de nosotros cosas tan horribles que no somos
capaces de imaginar.

En esta parte nos ocuparemos de vislumbrar el desprecio que debemos tener de


nuestro propio “Yo”. Pero aun así, teniendo en cuenta las potencias de nuestra
alma que son la voluntad, el entendimiento y la memoria.

Es necesario aprender a conocerse. Esto implica una tarea de la que nadie debe
excluirse. No hacerlo es correr el riesgo de causarse mucho daño, y de
ocasionarlo a otros.

De la prontitud de conocerse, lograremos conocer nuestros defectos y virtudes; y


así mismo del carácter y temperamento. Si se avanza con rapidez, se buscarán
remedios espirituales que puedan obrar mucho bien para nuestra alma. En el
caso de los jóvenes, desde muy temprano en su carrera sabrán cuáles son sus
fortalezas y así perderán menos tiempo en confusiones inútiles, aunque
reconociendo siempre que se aprende mucho en cada senda.

Está comprobado que la persona que se conoce a sí misma es menos violenta


que la que no se conoce. Por tal motivo, en las discusiones alza más la voz el que
menos seguro se siente: suplanta con gritos lo que le falta en convencimiento de
las propias razones. La violencia es ignorancia alterada.

La persona que se conoce así misma tiende a ser más misericordiosas. Ante sus
propios errores le es más fácil entender a los que se equivocan. La persona que
se conoce es menos afectada por el miedo, y en consecuencia de esto, es mucho
más libre. El miedo lo alimenta la ignorancia. La persona que se conoce no vive al
azar de las circunstancias, se domina a sí misma y controla mejor sus emociones.

¿Cómo llegar a un conocimiento propio desde el camino de Dios?

“El examen de conciencia es muy beneficioso, ya que nos permite ver


directamente las faltas que hemos cometido. Estas faltas una vez escritas en un
papel y confesadas, nos permitirán acercarnos más a Dios, llegar como el hijo
pródigo hasta el Padre Misericordioso. Recibir el perdón que nos dará la tan
ansiada paz en el corazón.

Sin embargo en el camino de la Consagración es necesario enfocar un examen de


conciencia diferente, que se hace luego del examen de conciencia tradicional.
Este es muy importante en cuanto a reconocer todo lo que hemos recibido de Dios
y cómo lo retribuimos en nuestra vida diaria.

El conocimiento de uno mismo es fundamental en la relación de nosotros como


hijos con el Dios Padre, en el reconocer todas las cosas que El nos ha donado en
nuestra vida, nuestras virtudes, talentos y capacidades.

Una vez que hemos podido valorar todo lo que hemos recibido de Dios, el paso
que sigue es contemplar cómo hemos retribuido en actos de amor y desamor a
este Dios que tanto nos ama. Ver si hemos sido capaces de explotar nuestras
capacidades y conocimientos en beneficio de nuestros seres queridos y nuestros
hermanos.

Cuando completemos con la ayuda del espíritu santo el conocimiento sobre


nosotros mismos, y la obra de Dios en nosotros, estaremos en condiciones de
continuar en el camino de la entrega de nuestras vidas al Inmaculado Corazón de
María.

Sabremos qué vamos a entregar en esta consagración. Las cosas buenas y las
malas. Pues nadie es enteramente bueno o malo. En esta entrega pediremos a
María Santísima que nos ayude a modificar nuestros grandes o pequeños
pecados, y a perseverar e intensificar nuestras buenas acciones, virtudes y
talentos.

Así seremos sinceros con nosotros mismos y con Dios. Y la Consagración será
plena y consiente, con amor, gratitud y pedido de misericordia.”

(Texto sacado de la página de internet: www.consagracionamaria.com.ar)

Pero antes debemos analizar lo que la iglesia considera del el hombre y la mujer.
Y considerar lo especial y miserable que somos a la vez.
¿Qué es el hombre?

Concilio Vaticano II presenta al hombre como: “Un ser grandioso, La Biblia nos
enseña que el hombre ha sido creado "a imagen de Dios", con capacidad para
conocer y amar a su Creador, y que por Dios ha sido constituido señor de la
entera creación visible para gobernarla y usarla glorificando a Dios. ¿Qué es el
hombre para que tú te acuerdes de él? ¿O el hijo del hombre para que te cuides
de él? Apenas lo has hecho inferior a los ángeles al coronarlo de gloria y
esplendor. Tú lo pusiste sobre la obra de tus manos. Todo fue puesto por ti debajo
de sus pies (Salmo 8, 5-7).” (GS 12). “El hombre lleva en sus profundidades la
imagen de Dios, portador de fuentes ilimitadas de superación y, sobre todo, «con
capacidad para conocer y amar a su Creador”.

El hombre se distingue particularmente de los demás seres en que lleva una zona
interior de soledad, que es el «lugar» del encuentro con el Absoluto y
Trascendente: «Por su interioridad es superior al universo entero. A estas
profundidades [de sí mismo] retorna cuando entra dentro de su corazón, donde
Dios le aguarda, escrutador de los corazones y donde él, personalmente, bajo la
mirada de Dios, decide su propio destino» (GS 14).”(Muéstranos tu rostro. P.
Ignacio Larrañaga.)

Dice el catecismo: “La persona humana, creada a imagen de Dios, es un ser a la


vez corporal y espiritual. El relato bíblico expresa esta realidad con un lenguaje
simbólico cuando afirma que "Dios formó al hombre con polvo del suelo e insufló
en sus narices aliento de vida y resultó el hombre un ser viviente" (Génesis 2,7).
Por tanto, el hombre en su totalidad es querido por Dios.” 362.

Unidad y compuesto del hombre.

El Catecismo considera esta realidad de la siguiente manera: “La unidad del alma
y del cuerpo es tan profunda que se debe considerar al alma como la "forma" del
cuerpo (cf. Concilio de Vienne, año 1312, DS 902); es decir, gracias al alma
espiritual, la materia que integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente; en el
hombre, el espíritu y la materia no son dos naturalezas unidas, sino que su unión
constituye una única naturaleza.” 365

¿Quién soy yo?

Aquí aparece la famosa y difícil pregunta: ¿Quién soy yo? Este interrogante se
mantendrá hasta el final de nuestras vidas, no se responde el oficio o la profesión,
no cabe decir soy el médico, el ingeniero, etc. Es un cuestionamiento con nuestra
persona.
Solo esta respuesta podría alejar la incertidumbre: “Soy Hijo de Dios”. Y te darás
cuenta que eres único e irrepetible, no hay otro igual a ti, aunque haya muchos
con bastante parecido no hay otro igual, somos un misterio creados por el gran
misterio que es Dios.

¿Cómo puedo sondear mi propio ser?

Cuando el hombre entra dentro de sí, encuentra a Dios, y qué mejor manera de
conocerse encontrado al que de verdad nos conoce, hasta más de lo que nosotros
nos conocemos. Con razón decía San Agustín: “los hombres salen, hacer turismo
para admirar las crestas de los montes, el oleaje proceloso del mar, el fácil y
copioso curso de los ríos, las revoluciones y los giros de los astros, y sin embargo
se pasan de largos a sí mismos. No hacen turismo interior.” (Confesiones 10, 8,5)

El hombre buscándose a sí mismo y a su propia felicidad, busca a Dios, y


encontrando a Dios se encuentra a sí mismo. Por eso Santa Teresa habla del
castillo interior que todos tenemos, y es dentro de nosotros donde está el rey
Jesucristo. Por eso es urgente y muy necesario buscar espacios de desierto y
soledad para que ese silencio que resulta elocuente nos interrogue y nos desnude
quedando cara a cara con nuestra propia persona.

Nota: Mucho cuidado con las técnicas de autoconocimiento de la Nueva Era. Si te


vas adentro es para encontrar a Dios que está en ti y conocerte a ti con relación a
él. Ten cuidado en tratar de encontrarte a ti mismo y creer que tu “Yo” es Dios,
puedes caer en la mentira de creerte superior y poderoso. Una cosa es ser
semejantes a Dios y la otra es creer que soy Dios. ¡Mucho Cuidado! Esta es la
soberbia más brillante pero más tenebrosa.

¿Qué concepto tienes de ti mismo?

Muchas veces mantenemos un concepto errado de nuestra persona, en la


mayoría de los casos nos disfrazamos para aparentar lo que no somos. Ahí entran
los test de autoestima o en otros casos los procesos de humildad cuando hay una
sobrevaloración del Yo. La soberbia muchas veces es reflejo de nuestras
inseguridades.

Se ha comprobado que muchos miedos y traumas provienen de todo lo que se


vive. Existen muchos casos de jóvenes de barrios pobres que sufrieron abusos
sexuales por sus propios padres. Algunas veces no se puede ser uno mismo
cuando circunstancias como estas te hacen ser otro. Reacciones violentas y hasta
sicópatas salen de nuestro interior.

Por tal motivo, sin menospreciar la psicología y la psiquiatría que han hecho
mucho bien, existen zonas oscuras dentro de nosotros que solo el espíritu santo
puede llegar hasta allá: “Pero a nosotros nos lo reveló Dios por medio de su
Espíritu, pues el Espíritu escudriña todo, hasta las profundidades de Dios.” Como
dice el Padre Ignacio Larrañaga: “Jesús nos vine a liberar también de nuestro
subconsciente” esas profundidades del hombre donde ningún experto puede
llegar, solo Dios puede.

Ejercicio con Jesús.

Qué lástima que muchos quieran ver la santidad como un proceso intelectual o
como el enriquecimiento de dones y carismas sin ser capaces de dominarnos; por
tal motivo se ven las grandes decepciones de las comunidades. La mayoría de
conflictos en las comunidades provienen de la falta de templanza y de tolerancia.
De ahí la división y la murmuración o el querer aparecer. Prueba contundente de
la falta de conocimiento.

Los dones y carismas son necesarios y hermosos; pero si somos como un


“fosforito” que lo rozan y se prende, pronto vamos a truncar lo que Dios quiere
con nuestras comunidades.

Veamos a Jesús y nos daremos cuenta que estos detalles que parecen
insignificantes, fueron la base solida de todos los santos de la iglesia: El dominio
de las emociones.

Remontémonos al episodio de la pasión. Si leemos y analizamos lo que han dicho


algunos místicos, Jesús afrontó la pasión con una elegancia impresionante: Jesús
dueño de sus emociones, el normal pero diferente.

Detengámonos en tres momentos:

El primero, cuando Judas lo entrega con un beso. Fue uno de los doce, uno de
sus íntimos, digamos que esto fue uno de los momentos más duros de la pasión,
la traición de un amigo. Muchos piensan que judas colaboró con la salvación y no
se dan cuenta que su traición era una prueba para que Jesús desistiera de la cruz.
En ese acto está representado todas las ingratitudes de los consagrados. Es el
rechazo a la causa, uno de mis íntimos no está de acuerdo con mi proyecto pero
no se acerca a tratar de solucionar sino que a mis espaldas me da la puñalada.
(Lucas 22, 47-48.)

Todos sabemos lo doloroso que es una traición, más a Jesús que era muy
sensible, sin embargo, éste le dio una oportunidad a su amigo el traidor en el
bocado de la cena. Después de una agonía espantosa donde hasta el cuerpo
sudaba sangre, y en la cual se dice que Jesús contempló todas nuestras
ingratitudes, llega el traidor y con un beso que significa señal de afecto lo entrega.

Seamos sincero Hermanos, nosotros en la situación de nuestro señor, le


hubiéramos gritado y recriminado a Judas de cuanta cosa se nos hubiera ocurrido:
“¡maldito traidor!”, “insolente mal amigo” y una cantidad de insultos. Pero Jesús
admirablemente le dice: ¿Con un beso entregas al Hijo del hombre? Eso se llama
dominio de las emociones.
La segunda es en el palacio de Caifás, cuando uno de estos orgullosos para
congraciarse con el superior le da una bofetada a Jesús. Si analizamos lo que
significa una bofetada, lo humillante que resulta ser, y lo que psicológicamente
causa; internamente en nosotros algo reacciona, una reacción de indignación, se
alteran los estados de ánimo de una manera indescriptible. Pero qué admirable
resulta la respuesta de Jesús, esto es más sorprendente que muchos de sus
milagros, le contesta con una dulzura diciendo: “si he hablado mal demuéstramelo,
pero sino entonces ¿por qué me pegas?” (Juan 18, 22-23) esto es conocerse a sí
mismo.

La tercera es la más difícil, ya Jesús torturado parecía un gusano y no un hombre


en lo más denigrante de un ser humano, en la vergüenza desmedida llegan
muchos y le gritan:“si eres el hijo de Dios sálvate a ti mismo baja de la cruz y
creeremos en ti”. Dicen algunos historiadores que los crucificados gritaban de toda
cuanta cosas, cantidades de blasfemias y maldiciones, palabras vulgares e
insultos desmedidos. El dolor aterrador produce emociones y pensamientos
desesperados. Entre el dolor y la burla dijo Jesús: “Padre perdónalos porque no
saben lo que hacen” (Lucas 23, 34) esta frase es una de las frases más
impresionantes de todo el nuevo testamento, el perdón en medio de este drama
injusto, ¡asombrosa su misericordia! No tiene límites, esto está más allá del
raciocinio humano.

Todo esto se logra en el silencio, solo en él se llega a un proceso de cristiandad


acelerado.

Cada vez que pases por una situación difícil pregúntate ¿Qué haría Jesús en este
momento? ¿Cómo reaccionaría o respondería? ¿Qué tan lejos estoy de la
imitación y la semejanza a Jesús?

Ejecuta el siguiente ejercicio y date cuenta que tan lejos estas de ser como Jesús,
nuestro modelo de vida.
 Amoroso y misericordioso como Jesús: Su sensibilidad mostraba su
eterna caridad y sus entrañas de misericordia. Amar como Jesús amó y
perdonar como Jesús perdonó
 Humilde como Jesús: Su humildad en mostrar la gloria de Dios y en
rebajarse de su condición divina.
 Mansos y amables como Jesús: su mansedumbre y su ternura
cautivaron a muchos en Israel.
 Sabios como Jesús: saber responder y callar en el momento indicado.
 Opción de Jesús por los pobres: preocupación por los más necesitados,
les daba de comer y sentía compasión porque andaban como ovejas sin
pastor.
 Orantes como Jesús: Jesús se retiraba mucho a hablar con el Padre
celestial. Su oración mostraba su intimidad con Dios.
 Pacientes como Jesús: Supo esperar, para que se llevará a cabo la
obra de Dios, y con paciencia guió a sus discípulos.
 Dominio propio: no cayó en tentación y dominaba sus emociones, se
enojaba y exhortaba con fuerza cuando era necesario. Manejo su
pasión dolorosa con una elegancia sorprendente.

Podríamos seguir y no acabar, haz el ejercicio con Jesús y te conocerás más a ti


mismo.

Para concluir meditemos profundamente este texto que nos exhorta al


conocimiento de sí mismo: “¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu
hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu
hermano: "Deja que te saque la paja de tu ojo", si hay una viga en el tuyo?
Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja
del ojo de tu hermano” (Mateo 7, 3 - 5)

Práctica día 13. VENCIMIENTO: Durante este tiempo por cada acto que hagas,
analiza y pregúntate ¿Qué haría Jesús en estos momentos? No actúes
apresuradamente, no contestes enseguida las preguntas que te hagan. Trata de
irte a lugares retirados y deja que el silencio y la soledad te cuestionen. Deja que
el desierto desnude tu alma.

DÍA 14

EL PECADO

Lectura del día: 1 Juan 1, 5-10.

5. Este es el mensaje que hemos recibido de él y que les anunciamos a ustedes: que Dios es luz y
que en él no hay tinieblas.

6. Si decimos que estamos en comunión con él mientras caminamos en tinieblas, somos unos
mentirosos y no estamos haciendo la verdad.

7. En cambio, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, estamos en comunión unos
con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado.

8. Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos, y la verdad
no está en nosotros.
9. Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y
nos limpiará de toda maldad.

10. Si dijéramos que no hemos pecado, sería como decir que él miente, y su palabra no estaría en
nosotros.

Por obvias razones, meditaremos gran parte de lo que dice el catecismo, razones
con respecto al pecado:

“El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al
amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego
perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la
solidaridad humana. Ha sido definido como “una palabra, un acto o un deseo
contrarios a la ley eterna” (San Agustín, Contra Faustum manichaeum, 22, 27; San
Tomás de Aquino, Suma teológica, 1-2, q. 71, a. 6)).1849.

El pecado es una ofensa a Dios: “Contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad
que aborreces” (Salmos 51, 6). El pecado se levanta contra el amor que Dios nos
tiene y aparta de Él nuestros corazones. Como el primer pecado, es una
desobediencia, una rebelión contra Dios por el deseo de hacerse “como dioses”,
pretendiendo conocer y determinar el bien y el mal (Génesis 3, 5). El pecado es
así “amor de sí hasta el desprecio de Dios” (San Agustín, De civitate Dei, 14, 28).
Por esta exaltación orgullosa de sí, el pecado es diametralmente opuesto a la
obediencia de Jesús que realiza la salvación (cf Filipenses 2, 6-9). 1850”.

Tengamos en cuenta que Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador

 Clases de Pecado

Es necesario recopilar lo que en gran parte define el catecismo como pecado.


Medita cada una de ellas, no lo leas por leer.

Lo hemos colocado en este libro para mayor provecho de los servidores y de los
próximos consagrados:

La gravedad del pecado: pecado mortal y venial:

Conviene valorar los pecados según su gravedad. La distinción entre pecado


mortal y venial, perceptible ya en la Escritura (cf 1Juan 5, 16-17) se ha impuesto
en la tradición de la Iglesia. La experiencia de los hombres la corroboran.” 1854.

 El pecado mortal destruye la caridad en el corazón del hombre por una


infracción grave de la ley de Dios; aparta al hombre de Dios, que es su fin
último y su bienaventuranza, prefiriendo un bien inferior. 1855.
 El pecado venial deja subsistir la caridad, aunque la ofende y la hiere.

El pecado mortal, que ataca en nosotros el principio vital que es la caridad,


necesita una nueva iniciativa de la misericordia de Dios y una conversión del
corazón que se realiza ordinariamente en el marco del sacramento de la
Reconciliación:

«Cuando la voluntad se dirige a una cosa de suyo contraria a la caridad por la que
estamos ordenados al fin último, el pecado, por su objeto mismo, tiene causa para
ser mortal [...] sea contra el amor de Dios, como la blasfemia, el perjurio, etc., o
contra el amor del prójimo, como el homicidio, el adulterio, etc. En cambio, cuando
la voluntad del pecador se dirige a veces a una cosa que contiene en sí un
desorden, pero que sin embargo no es contraria al amor de Dios y del prójimo,
como una palabra ociosa, una risa superflua, etc., tales pecados son veniales»
(Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, 1-2, q. 88, a. 2, c) 1856.

Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: “Es pecado mortal
lo que tiene como objeto una materia grave y que, además, es cometido con pleno
conocimiento y deliberado consentimiento” (RP 17) 1857.

La materia grave es precisada por los Diez mandamientos según la respuesta de


Jesús al joven rico: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes
testimonio falso, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre” (Maros 10, 19). La
gravedad de los pecados es mayor o menor: un asesinato es más grave que un
robo. La cualidad de las personas lesionadas cuenta también: la violencia ejercida
contra los padres es más grave que la ejercida contra un extraño. 1858.

El pecado mortal requiere plena conciencia y entero consentimiento. Presupone el


conocimiento del carácter pecaminoso del acto, de su oposición a la Ley de Dios.
Implica también un consentimiento suficientemente deliberado para ser una
elección personal. La ignorancia afectada y el endurecimiento del corazón
(cf Marcos 3, 5-6; Lucas 16, 19-31) no disminuyen, sino aumentan, el carácter
voluntario del pecado. 1859.

La ignorancia involuntaria puede disminuir, y aún excusar, la imputabilidad de una


falta grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que
están inscritos en la conciencia de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad,
las pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo
mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos. El pecado más
grave es el que se comete por malicia, por elección deliberada del mal. 1860.

El pecado mortal es una posibilidad radical de la libertad humana como lo es


también el amor. Entraña la pérdida de la caridad y la privación de la gracia
santificante, es decir, del estado de gracia. Si no es rescatado por el
arrepentimiento y el perdón de Dios, causa la exclusión del Reino de Cristo y la
muerte eterna del infierno; de modo que nuestra libertad tiene poder de hacer
elecciones para siempre, sin retorno. Sin embargo, aunque podamos juzgar que
un acto es en sí una falta grave, el juicio sobre las personas debemos confiarlo a
la justicia y a la misericordia de Dios. 1861.

Se comete un pecado venial cuando no se observa en una materia leve la medida


prescrita por la ley moral, o cuando se desobedece a la ley moral en materia
grave, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento. 1862.

El pecado venial debilita la caridad; entraña un afecto desordenado a bienes


creados; impide el progreso del alma en el ejercicio de las virtudes y la práctica del
bien moral; merece penas temporales. El pecado venial deliberado y que
permanece sin arrepentimiento, nos dispone poco a poco a cometer el pecado
mortal. No obstante, el pecado venial no nos hace contrarios a la voluntad y la
amistad divinas; no rompe la Alianza con Dios. Es humanamente reparable con la
gracia de Dios. “No priva de la gracia santificante, de la amistad con Dios, de la
caridad, ni, por tanto, de la bienaventuranza eterna” (RP 17):

«El hombre, mientras permanece en la carne, no puede evitar todo pecado, al


menos los pecados leves. Pero estos pecados, que llamamos leves, no los
consideres poca cosa: si los tienes por tales cuando los pesas, tiembla cuando los
cuentas. Muchos objetos pequeños hacen una gran masa; muchas gotas de agua
llenan un río. Muchos granos hacen un montón. ¿Cuál es entonces nuestra
esperanza? Ante todo, la confesión...» (San Agustín, In epistulam Iohannis ad
Parthos tractatus 1, 6) 1863.

“Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres pero la blasfemia contra
el Espíritu Santo no será perdonada” (Marcos 3, 29; cf Mateo 12, 32; Lucas 12,
10). No hay límites a la misericordia de Dios, pero quien se niega deliberadamente
a acoger la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento rechaza el perdón de
sus pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo (cf De V 46). Semejante
endurecimiento puede conducir a la condenación final y a la perdición eterna. 1864

La proliferación del pecado

El pecado crea una facilidad para el acto de cometerlo, engendra el vicio por la
repetición de actos. De ahí resultan inclinaciones desviadas que oscurecen la
conciencia y corrompen la valoración concreta del bien y del mal. Así, el pecado
tiende a reproducirse y a reforzarse, pero no puede destruir el sentido moral hasta
su raíz. 1865.

Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también
pueden ser referidos a los pecados capitales que la experiencia cristiana ha
distinguido siguiendo a san Juan Casiano (Conlatio, 5, 2) y a san Gregorio Magno
(Moralia in Job, 31, 45, 87). Son llamados capitales porque generan otros
pecados, otros vicios. Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la
gula, la pereza. 1866.
La tradición catequética recuerda también que existen “pecados que claman al
cielo”. Claman al cielo: la sangre de Abel (Génesis 4, 10); el pecado de los
sodomitas (Génesis 18, 20; 19, 13); el clamor del pueblo oprimido en Egipto
(Éxodo 3, 7-10); el lamento del extranjero, de la viuda y el huérfano ( Éxodo 22,
20-22); la injusticia para con el asalariado ( Deuteronomio 24, 14-15; Jueces 5, 4).
1867.

El pecado es un acto personal. Pero nosotros tenemos una responsabilidad en los


pecados cometidos por otros cuando cooperamos a ellos:

— participando directa y voluntariamente;


— ordenándolos, aconsejándolos, alabándolos o aprobándolos;
— no revelándolos o no impidiéndolos cuando se tiene obligación de hacerlo;
— protegiendo a los que hacen el mal. 1868.

Así el pecado convierte a los hombres en cómplices unos de otros, hace reinar
entre ellos la concupiscencia, la violencia y la injusticia. Los pecados provocan
situaciones sociales e instituciones contrarias a la bondad divina. Las “estructuras
de pecado” son expresión y efecto de los pecados personales. Inducen a sus
víctimas a cometer a su vez el mal. En un sentido analógico constituyen un
“pecado social” (cf RP16). 1869.

El pecado en el hombre.

En el principio Dios creó al hombre y a la mujer, ellos se paseaban por el jardín del
Edén y Vivian en amistad con Dios. Él dijo “Puedes comer de cualquier árbol del
jardín, pero no comerás del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día
que comieres de él morirás sin remedio” (Génesis 2,17).He aquí su palabra, el
hombre debía obedecer y creer en ella, pero desafortunadamente no fue así, el
hombre le creyó mas a la serpiente que a Dios; por eso la fe es algo muy difícil de
conseguir.

Y dijo la serpiente: “De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que
el día que de comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como dioses,
conocedores del bien y del mal” Estamos ante un acontecimiento crucial de
nuestra existencia, el diablo por envidia vino a traernos la perdición. Esta cruda
realidad la vemos en esta figura literaria del génesis, al comer del árbol prohibido,
de inmediato hizo efecto lo pronunciado por Dios; todo lo que él diga se cumple.
Por la desobediencia entró el pecado y en efecto un desequilibrio nefasto. Esta
narración explica toda la condición humana y lo que somos en verdad.

¿Todavía nos vamos a creer los magnos y engreídos? es fácil caer en pecado de
orgullo cuando se ignora y se desprecia con venencia esta realidad del hombre.
Ahora bien, veamos ahora lo que significa esto del árbol de la ciencia: La ciencia
que está en el árbol solo “es un privilegio de Dios, y que el hombre usurpa con el
pecado” (Comentario: Biblia de Jerusalén). Es un rechazo del hombre al
conformarse ser creatura, es un delito al señorío de Dios, la soberbia mas
exagerada, y lo más grave la falta de caridad y de fe por no haber creído a su
palabra.

Para tener en cuenta con respecto al pecado:

 El hombre era amigo de Dios y al sentir los pasos del señor por el jardín se
escondió porque tuvo miedo. Ya el hombre no es amigo de Dios, se perdió la
intimidad.
 En la desnudez el hombre y la mujer experimentan el desencaje en todo su
ser, producto del pecado.
 ¿De quién fue la culpa? Se rompió la armonía entre los seres humanos, “la
mujer que me diste como compañera me dio de comer” las relaciones
humanas entran en conflicto de ahí todas las tragedias que han ocurrido a la
humanidad.
 La expulsión del paraíso y el trabajo duro del hombre “comerás el pan con el
sudor de tu frente” significa que la felicidad no está en este mundo sino en el
cielo, de ahí que Cristo asciende para que el tesoro esté arriba.

Es bueno que en este momento de preparación se haya hecho una buena


confesión, solo ella borra el pecado, mas adelante en la parte del conocimiento de
sí mismo, profundizaremos mucho más. Se consideró oportuno lo referido, para
comenzar en atacar al pecado desde el principio; porque Jesús es “el cordero de
Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1, 29).

En conclusión, el mundo con sus mentiras promueve el pecado y la esclavitud a él.


Para seguir en este proceso de vaciarse del espíritu del mundo es necesario
comenzar a aborrecer el pecado. No se puede seguir adelante en la preparación si
al menos no se llega a un propósito de enmienda, hay que adquirir conciencia a
quien estamos ofendiendo; de cierto, seguiremos siendo pecadores pero con la
conciencia plena que poco a poco se llegará a la meta, pero en definitiva, se debe
despertar en nosotros el dolor de ofender al buen Dios.

El pecado está en el interior del hombre, es aspirar ser como dios.

El Pecado de Escándalo

Dice San Alfonso Mª Ligorio:


“Introducción, definición. –Ante todo, es preciso explicar en qué consiste el pecado
de escándalo. He aquí cómo lo define Santo Tomás: “Es una palabra o una acción
que constituye para el prójimo ocasión de ruina espiritual”.
El escándalo es, pues, cualquier dicho o acción con la que eres causa u ocasión
de contribuir a que el prójimo pierda el alma. Este escándalo puede ser directo o
indirecto. Es directo cuando directamente te esfuerzas por inducir al prójimo a
cometer un pecado. Es escándalo indirecto cuando con tu mal ejemplo o con tus
palabras prevés la caída del prójimo y no te privas de decir aquella mala palabra o
de cometer aquella mala obra. Desde el momento en que hay materia grave, el
escándalo, ya directo o indirecto, es pecado mortal.

Veamos ahora la pena que causa a Dios el pecado de escándalo. Para


comprenderlo, consideremos:

1. Cómo Dios creó al alma a su imagen de modo especial. –En primer lugar,
la creó a imagen del mismo Dios. Hagamos un hombre a imagen nuestra.
Dios hizo salir de la nada, con un “fiat”, al resto de las criaturas, como con
un guiño de su voluntad; pero al alma la creó con su mismo soplo; por eso
se lee: insuflando en sus narices aliento vital.

2. Desde toda la eternidad la creó para el cielo. Además, esta alma, el alma
de tu prójimo, fue amada por Dios desde toda la eternidad: Te he amado
con amor eterno; por eso te atraigo con bondad. Finalmente, la creó para
llamarla un día al cielo y hacerla partícipe de su gloria y de su reino, como
nos dice San Pedro: Para que por estos (bienes) os hagáis participantes de
la divina naturaleza. En el cielo la hará partícipe de su mismo gozo: Entra
en el gozo de tu Señor. Entonces es cuando Dios se dará a sí mismo en
recompensa: Soy para ti tu escudo; tu salario será sobre manera grande
(Génesis. 15.1).

3. Sobre todo, la rescató con la sangre de Jesucristo. –Lo que sobre todo nos
manifiesta cuán grande aprecio tiene Dios del alma es la obra de la
redención que Jesucristo llevó a cabo para rescatarla del abismo del
pecado. “¿Quieres saber tu valor”, pregunta San Euquerio, y responde: “Si
no crees a tu Creador, pregunta a tu Redentor. Y San Ambrosio, para
darnos a comprender precisamente cuán a pecho debemos tomar la
salvación de nuestros hermanos, nos dice: “Considera la muerte de Cristo y
deduce lo que vale la salvación de tu hermano”. Por tanto, si Cristo dio su
sangre para rescatar el alma, tenemos derecho para decir que ésta vale la
sangre de Dios, ya que apreciamos el valor de una cosa según el precio en
que la tasa un prudente comprador. Comprados fuisteis a costa de precio
(1 Pedro. 1, 19).Por esto San Hilario decía: “Al considerar el precio en que
fue tasada la redención humana, parece que el hombre vale tanto como
Dios”. Por todo ello comprendemos cómo nuestro Salvador nos inculca: En
verdad os digo, cuanto hicisteis con uno de estos mis hermanos más
pequeñuelos, conmigo lo hicisteis (Mateo. 25, 40).

Este pecado mata al alma.

-Siendo esto así, ¡qué pena tan amarga causa a Dios el escandaloso que le hace
perder un alma! Baste decir que le roba y le mata una hija por quien para salvarla
había derramado la sangre y dado la vida. Por eso San León llama homicida al
escandaloso. “Quién escandaliza, son sus palabras, asesina el alma de su
prójimo.”
…Y PRIVA A JESUCRISTO DEL FRUTO DE SUS LÁGRIMAS, DOLORES, etc. –
El escandaloso comete un homicidio tanto más atroz cuando que arrebata a su
hermano no ya la vida corporal sino la vida del alma, y priva a Jesucristo del fruto
de todas sus lágrimas, dolores y, en una palabra, de cuanto el Salvador padeció
para ganar aquella alma. Por esto escribió el Apóstol a los fieles de Corinto: Y
pecando así contra los hermanos y sacudiendo a golpes su conciencia, que es
débil, contra Cristo pecáis (1 Corintios. 8, 12). Quien escandaliza al prójimo se dirá
que peca propiamente contra Cristo, porque, al decir de San Ambrosio, quien es
causa de que se pierda un alma es causa de que Jesucristo pierda una obra en
que empleó tantos años de fatigas y de sufrimientos. Cuéntese que el
bienaventurado Alberto Magno empleó treinta años de trabajos en confección de
una cabeza parecida a la de un hombre, consiguiendo que articulase ciertas
palabras, y que Santo Tomás, receloso de que hubiera allí algo diabólico, cogió la
citada cabeza y la rompió. Alberto Magno se le quejó diciéndole: “Me rompiste
treinta años de trabajo”. No entro ni salgo en la veracidad del hecho; pero lo cierto
es que, cuando Jesucristo ve perdida el alma por obra y desgracia del
escandaloso, puede muy bien echarle en rostro este reproche: “Malvado, ¿qué
hiciste? Me perdiste esta alma, por la que empleé treinta y tres años de vida”.
Comparación sacada de las Sagradas Escrituras. –Léese en las Sagradas
Escrituras que los hijos de Jacob, después de vender a su hermano a los
mercaderes, fueron a decir al padre: ¡Una bestia feroz lo ha devorado! Y para dar
a entender mejor a Jacob que José había sido presa de la tal bestia feroz, mojaron
el vestido de José en la sangre de un cabrito, preguntándole: Comprueba, por
favor, si es la túnica de tu hijo o no, a lo que el padre hubo de responder entre
gemidos de dolor: ¡La túnica de mi hijo es! ¡Una bestia feroz lo ha devorado! De
igual modo también, cuando un alma, a consecuencia del escándalo, acaba de
caer en pecado, los demonios le toman la estola bautismal teñida en la sangre del
Cordero inmaculado, es decir, la gracia de que le ha despojado el escandaloso,
gracia que Jesucristo le había adquirido con el precio de su sangre, y preguntan a
Dios: “¿Es éste el vestido de tu hijo?” Si Dios pudiera estallar en sollozos, a no
dudarlo que a la vista de esta alma así sacrificada, de su hijo asesinado, sus
lágrimas correrían más amargas que las de Jacob, exclamando: Si, es el vestido
de mi hijo amadísimo; una bestia feroz lo ha devorado. Y luego buscando a esta
bestia feroz, exclamaría: “¿Dónde está el monstruo feroz que acaba de devorar a
mi hijo?”

Conclusión. Profunda irritación de Dios, que le excita a la venganza.-Y una vez


hallado este monstruo feroz, ¿qué hará el Señor? Los asaltaré, dice como osa
privada de sus cachorros. Así hablaba Dios por boca de Oseas. Cuando la osa
vuelve a la guarida y no halla sus cachorros, sale a recorrer el bosque en busca
del ladrón, y si lo encuentra lánzasela para desgarrarlo. Así se precipitará el Señor
sobre el escandaloso que le arrebató uno tan sólo de sus hijos.
Tal vez diga el escandaloso: “Si se ha condenado ya aquel prójimo, ¿qué puedo
hacer yo?” Puesto que él se ha condenado por culpa tuya, responde el Señor, tuya
es la responsabilidad: Yo he de reclamar su sangre de tu mano. También se lee
en el Deuteronomio: No tendrás conmiseración: vida por vida, ojo por ojo, diente
por diente, mano por mano, pie por pie. Sí, dice el Señor, ya que tú causaste la
perdición de un alma, es preciso que también pierdas la tuya. –Pasemos ya al
segundo punto.

La amenaza de un castigo

1º. Grande.- ¡Ay del hombre por quien viene el escándalo! Si grande es la pena
que el escandaloso causa a Dios, grande ha de ser también el castigo que le
espera. He aquí cómo habla Jesucristo de tal castigo: Quien escandalizare a uno
de estos pequeñuelos que creen en mí, mejor fuera que le colgasen alrededor del
cuello una muela de tahona y le sumergiesen en alta mar. El escandaloso merece
que se le arroje al mar con una piedra de molino al cuello, y no con una piedra
cualquiera, sino con una piedra asnaria, es decir, piedra enorme a la que en
Palestina daban vuelta los asnos en los molinos. Cuando algún malhechor muere
ajusticiado en la plaza, los espectadores se mueven a compasión, y si no lo
pueden librar de la muerte, al menos lo encomiendan a Dios; pero si el
desgraciado es arrojado a altar mar, nadie lo compadecerá. Por esto dice un autor
que Jesucristo habló de esta suerte de castigo en relación con el escandaloso,
para declararlo tan odioso a los mismos ángeles y santos que ni siquiera tienen
ánimo de encomendar a Dios a quien se ha hecho reo de la perdición de una sola
alma: “Es indigno de que se le vea y de que se le ayude.”

2.º Riguroso.- No se contenta Dios con no dejar nunca impune al escandaloso,


sino que le trata siempre con la más rigurosa justicia, porque lo aborrece
soberanamente. “Dios, dice San Juan Crisóstomo, es paciente con ciertos
pecados aun gravísimos, pero nunca con el escándalo, por lo horrible que es a sus
ojos”. El señor lo había ya declarado por boca de Ezequiel: Tornaré mi rostro
contra tal hombre y (lo convertiré) en ejemplo (y proverbio) y lo extirparé de en
medio de mi pueblo; y sabréis que soy yo YAHVEH (Ezequiel. 14, 8). Y realmente
vemos por las Escrituras Sagradas que uno de los pecados que castiga Dios con
mayor rigor es del escándalo. Los padres ya se sabe que escandalizan no tan sólo
cuando dan mal ejemplo a sus hijos, sino también cuando no los corrigen como
conviene. Pues bien, he aquí lo que Dios dijo del sacerdote Helí, culpable tan sólo
por no haber corregido a sus hijos que escandalizaban al pueblo judío robando del
altar las carnes sacrificadas: He aquí que voy a hacer en Israel una cosa que a
todo aquel que la oiga le retiñirán ambos oídos, porque nota la Sagrada Escritura,
con motivo del escándalo dado por los hijos de Helí: Era… el pecado de estos
jóvenes muy grave a los ojos de YAHVEH /1 Rey. 2, 17) ¿Cuál era, pues, el grave
pecado que cometían? Dice San Gregorio que “inducir al pueblo al mal”. También
Jeroboam fue severamente castigado, y ¿por qué? Por escandaloso. Entregará a
Israel, a causa de los pecados que Jeroboam ha cometido y ha hecho cometer a
Israel (2 Rey. 14, 16). En la familia de Acab, enemiga toda ella de Dios, cayó el
más espantoso de los castigo sobre Jezabel; fue, en efecto, lanzada de lo alto de
una ventana y devorada de los perros, que tan sólo le dejaron el cráneo y las
extremidades de los pies y de las manos. ¿Por qué? Responde el abulense:
“Porque Jezabel incitaba a Acab a toda clase de iniquidades”.

Estado deplorable y castigo aterrador

1.º De los que predican el mal, sobre todo a los niños. –Comprendan el estado
deplorable en que se encuentran quienes escandalizan con su mal ejemplo y
quienes hablan deshonestamente ante sus compañeros, ante muchachas y ante
niños inocentes, que al oír aquellas palabras se detienen a pensarlas, por lo que
cometen miles de pecados. Pensad pues, el dolor con que se lamentarán los
ángeles de la guarda de aquellos desgraciados niños viéndolos caer en pecado y
cómo pedirán a Dios venganza contra semejantes bocas sacrílegas que los
escandalizaron.

2.º Castigos de quienes se burlan de las gentes de bien. -¡Cuán terrible será
también el castigo de quienes con sus continuadas burlas ridiculizan a las gentes
de bien! No faltan quienes para hurtar la burla abandonan el bien y se dan a mala
vida.

3.º Castigos de quienes favorecen relaciones culpables y se glorían de sus


pecados.-Y ¿qué decir de quienes favorecen relaciones culpables y quienes se
glorían del mal cometido? Efectivamente, hay quienes, en lugar de sentir
desolación y arrepentimiento por los pecados, cometidos, lejos de hacer caso de
ello, llegan hasta a gloriarse de su abominable conducta.

4.º Castigo de quienes incitan al mal. -¿Qué decir también de quienes incitan al
mal, de quienes incitan a cometerlo, de quienes hasta enseñan el mismo mal,
crimen de que los mismos demonios no son capaces?

5.º Crimen de los padres que lo permiten. -¿Qué decir, finalmente, de los padres
que, lejos de impedir, pudiéndolo, los pecados de sus hijos, consienten que
frecuenten malas compañías, que vayan a casas peligrosas y que conversen con
jóvenes de diverso sexo? ¡Qué castigos tan terribles se preparan todos estos
escandalosos para el día del juicio final!

Práctica día 14. EXAMEN DE CONCIENCIA: Haz un examen de conciencia y


acude a la confesión. Pero arrepiéntete verdaderamente de los pecados
cometidos.

DÍA 15
EL PERDÓN

Lectura del día: Mateo 18, 21- 35.

21. Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las
ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?»

22. Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta veces siete.»

23. «Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos. Un rey había decidido arreglar cuentas con sus
empleados,

24. y para empezar, le trajeron a uno que le debía diez mil monedas de oro.

25. Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo,
junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto poseía, para así recobrar algo.

26. El empleado, pues, se arrojó a los pies del rey, suplicándole: «Dame un poco de tiempo, y yo
te lo pagaré todo.»

27. El rey se compadeció y lo dejó libre; más todavía, le perdonó la deuda.

28. Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus
compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole:
«Págame lo que me debes.»

29. El compañero se echó a sus pies y le rogaba: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré
todo.»

30. Pero el otro no aceptó, sino que lo mandó a la cárcel hasta que le pagara toda la deuda.

31. Los compañeros, testigos de esta escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo
a su señor.

32. Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: «Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda
cuando me lo suplicaste.

33. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti?»

34. Y hasta tal punto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos, hasta que pagara
toda la deuda.

35. Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno
perdone de corazón a su hermano.»

El perdón es una decisión. Es tu elección mirar al otro con compasión,


comprensión, con ira y odio. El ser misericordioso es una bienaventuranzas:
“Dichos los misericordiosos porque ellos obtendrán misericordia” (Mateo 5). El
rencor y el odio es una atadura que impide que el Señor obre bendiciones en
nosotros. Aunque es algo difícil en algunos casos Jesús recomienda en el texto
perdonar siempre, 70 veces siete: significado teológico de plenitud, es decir
siempre. Jesús no limita la misericordia. Además, nos dejó un sacramento, el de la
confesión, que borrar los pecados que cometimos contra Él y contra Dios. De esto
se enseña una lección de misericordia y de amor. Dios nos gana a todos en
bondad, y no sólo nos perdona una o dos faltas, sino todos los pecados por graves
que éstos sean.

Si hablamos con sinceridad y conciencia, la deuda que nos ha perdonado Dios es


muy exagerada comparada con cualquier ofensa que nos haga cualquier
hermano. Si Dios nos ha perdonado semejante deuda, cómo yo no voy a perdonar
a mi hermano que me debe menos.

El padre nuestro en latín dice: “débita” que significa deuda, es decir la ofensa es
una deuda que acumulamos. Entonces si se ofende al hermano se le debe. ¿Qué
se debe? ¿Acaso somos Dios para que nos deban por las ofensas? no nos deben
nada! El dolor del ofendido se convierte en deuda pero no tiene sentido, más bien
es una carga y algo que me alimenta el orgullo. No nos compete juzgar y tampoco
tenemos poder para condenar. Por lo tanto, la deuda que acumula mi hermano se
convierte en una carga porque no somos Dios.

El perdón es un regalo, es un acto desinteresado con uno mismo y con el prójimo.


No exige reciprocidad porque no es un trueque. Se decide perdonar no porque
alguien se lo merezca, es un acto de misericordia.

Jesús perdonó en la cruz a sus verdugos, como dijimos anteriormente, dejó en


ridículo todo rencor y odio que los hombres sentimos en muchos momentos de
nuestra vida. Mostro que el camino de la venganza es el más equivocado.

El perdón experiencia difícil, es un proceso de sanación.

En ciertos casos es muy difícil perdonar y perdonarse, por ejemplo: en


acontecimientos muy duros: asesinatos de familiares, violaciones, equivocaciones
médicas, etc. En estos casos se necesita vivir un proceso de sanación interior y
de peticiones diarias al espíritu santo, porque son heridas muy fuertes pero en
todo caso no hay nada imperdonable.

Comprendiendo estos casos, aun así, el odio es una carga muy pesada pero si se
perdona el alma se sentirá es paz. Como lo hizo María Fida Moro cuando se
dirigió a la cárcel y abrazó a los asesinos de su padre, el político italiano Aldo
Moro. También el caso de Juan Pablo II que dio al mundo uno de los más grandes
ejemplos de perdón cuando, en 1982, después de que atentaran contra su vida el
13 de mayo en la plaza de San Pedro, visitó al turco Ali Agca para ofrecerle su
perdón. Perdonar a quien intentó asesinarle es todo un testimonio del seguimiento
a Jesucristo.

La necesidad de perdonar.
Es muy necesario perdonar o sino Dios no nos perdonará a nosotros.

En la oración del Padre nuestro, la petición del perdón de las ofensas tiene una
condición: “Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los
que nos ofenden” (Mateo 6, 12.) Miremos ahora lo que dice San Agustín: “Dios ha
establecido una alianza, ha firmado un pacto con nosotros. Si queremos que él
perdone nuestras ofensas, tenemos que decirle de corazón: como nosotros
perdonamos a los que nos ofenden. Si falla esta condición, queda anulado el
contrato.”(Sermón 58,6)

El perdón es muy necesario, es una actitud muy cristiana, sobre todo en los
ambientes donde reina el odio y la venganza. Dicen que las guerras no se vencen
con la fuerza de las armas, sino con el poder del perdón.

El perdón es sanación.

Perdonar es el primer paso a la sanación, está comprobado en muchos estudios


médicos que el rencor y el odio enferman. Perdonar es el mejor regalo para
nuestra salud integral. El resentimiento mata, el perdón da la vida.

Veamos lo necesario que es el perdón par la sanación interior: “La sanación


interior total solo puede ocurrir, cuando perdonamos a aquellos que nos han
herido, cuando le entregamos por completo al Señor nuestras heridas del pasado.
Sea cual sea la experiencia que has tenido, las heridas que hayas sufrido, Jesús
quiere curarlas y sanar tu corazón roto. (Ver el Salmo 147,3) Quiere llenar el vacío
que hay en tu vida con Su amor. Quiere liberarte de todo cautiverio para que
puedas sentirte realizado (a). Después que le hayas pedido a Dios que te libere,
después que le hayas orado para que rompa todas las cadenas que te han atado,
después que Él haya limpiado todas tus heridas de las cosas que las infectaban,
después que hayas perdonado a todos los que te hirieron; estarás listo (a) para
pedirle a Jesús que sane tus recuerdos dolorosos. ¡Y la noticia maravillosa,
gloriosa, es que Él sanará todas tus heridas!” (Sanación Intergeneracional, por el
Padre Robert De Grandis S.S.J. y Linda Schubert.)

El perdón libera.

El perdón nos saca de la cárcel del odio y rompe las cadenas del rencor. Nos da
control sobre nuestra vida. El perdón es una expresión de amor. Perdonar no
significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien
que nos lastimó. Significa sacar aquellos pensamientos negativos sobre esa/s
personas que nos causo dolor.

Bendecir y soltar es liberación, es que tu alma quede libre como el viento, es


redimir tu ser y quedar sin ese peso para seguir el camino.
Se han visto casos de personas que guardaban mucho rencor en su corazón y
que no prosperaban ni en la vida espiritual ni en la vida material, y después que
lograron perdonar dieron grandes avances en la santidad, prosperaron y salieron
de la ruina.
Otra cosa es que si no perdonamos, Dios no nos escucha nuestras oraciones y
esto impide la bendición que queremos recibir: “...deja tu ofrenda ante el altar, ve
a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda”
(Mateo. 5, 23-24).
En las sagradas escrituras existe un pasaje muy conmovedor de perdón: el caso
de José hijo de Jacob, que por envidia fue vendido a Egipto como esclavo por sus
propios hermanos. Después de que el Señor lo bendijera tanto que llegó hasta ser
el primer ministro del Egipto mano derecha del faraón; Hubo una gran sequía y
Egipto gracias a José tenía granos de reserva para vender. En esas caravanas
llegaron sus hermanos a buscar comidas y después de tantas lecciones que les
dio al fin se dio a conocer:

“1 A este punto José no pudo ya contenerse más delante de toda aquella gente que estaba
con él, y gritó: «¡Salgan todos de aquí!» No quedaba ninguno cuando José se dio a conocer a
sus hermanos, 2 pero rompió a llorar tan fuerte que lo oyeron los egipcios y los servidores de
Faraón. 3 José dijo a sus hermanos: «Yo soy José. ¿Vive aún mi padre?» Ellos quedaban tan
aterrados de verlo que no podían responderle. 4 El les dijo: «Acérquense», y se acercaron.
«Yo soy José, su hermano, el que ustedes vendieron a los egipcios. 5 Pero no se apenen ni
les pese por haberme vendido, porque Dios me ha enviado aquí delante de ustedes para
salvarles la vida. 6 Ya van dos años de hambre en la tierra, y aún quedan cinco en que no se
podrá arar ni cosechar. 7 Dios, pues, me ha enviado por delante de ustedes, para que nuestra
raza sobreviva en este país: ustedes vivirán aquí hasta que suceda una gran liberación. 8 No
han sido ustedes, sino Dios quien me envió aquí; El me ha hecho familiar de Faraón,
administrador de su palacio, y gobernador de todo el país de Egipto.
9 Vuelvan pronto donde mi padre y díganle: «Esto te manda a decir tu hijo José: Dios me
ha hecho dueño de todo Egipto. 10 Ven a mí sin demora. Vivirás en la región de Gosén y
estarás cerca de mí, tú, tus hijos y tus nietos, con tus rebaños, tus animales y todo cuanto
posees. 11 Aquí yo cuidaré de ti, y nada te faltará a ti, a tu familia, ni a cuantos dependen de ti,
durante estos cinco años de hambre que aún quedan. 12 Ahora ustedes ven, y su hermano
Benjamín lo ve, que soy yo quien les está hablando. 13 Cuenten a mi padre la gloria que tengo
en Egipto, y todo lo que han visto, y luego dense prisa de traer aquí a mi padre.»
14 Dicho esto, José abrazó llorando a Benjamín, quien también lloró. 15 Después, entre
lágrimas, abrazó y besó a cada unos de sus hermanos, que se pusieron a conversar con él.
16 La noticia de que habían llegado los hermanos de José llegó hasta la casa de Faraón. Se
decía: «Han venido los hermanos de José.» Esta noticia agradó a Faraón y también a sus oficiales.
17 Faraón dijo a José: «Diles esto a tus hermanos: «Carguen sus burros y regresen a Canaán. 18
Tomen a su padre y a sus familias y vengan aquí. Yo les daré lo mejor del país de Egipto y
comerán lo mejor de esta tierra. 19 Lleven del país de Egipto carretas para sus niños y mujeres, y
traigan a su padre. 20 No se preocupen por las cosas que dejan allá, pues lo mejor de Egipto será
para ustedes.»
21 Así lo hicieron los hijos de Israel. José les consiguió carretas según la orden de Faraón, y los
proveyó de víveres para el camino. 22 A cada uno le regaló un vestido, pero a Benjamín le regaló
trescientas monedas de plata y cinco vestidos. 23 Y puso además diez burros cargados con los
mejores productos de Egipto, y diez burras cargadas de trigo, pan y víveres para el viaje de su
padre. 24 Después despidió a sus hermanos, que se fueron, pero antes les recomendó que no
pelearan por el camino.” (Génesis 45).
José gobernó muy bien y la casa de Jacob se salvó gracias al perdón de este
hombre extraordinario. Este es un ejemplo de cómo el perdón libera y hace que la
gente progrese en todas las esferas de la vida.

Pasos para perdonar.

 Primer paso: Estar en paz con uno mismo


Nos vamos a servir nuevamente del ejemplo de José, hijo de Jacob. Preferido de
su padre, es víctima de la envidia de sus hermanos, que lo venden como esclavo y
es llevado a Egipto. Mucho tiempo después, ocupando José un alto cargo en
aquél lugar, se reencuentra con sus hermanos (que padecen hambre a raíz de la
sequía) que venían a Egipto en busca de ayuda. Ellos (sus hermanos) no lo
reconocen, pero sí José. Y la historia continúa en las citas siguientes:
Primeramente, José logró la paz consigo mismo para luego perdonar a sus
hermanos que lo habían vendido, y por otra parte, él invita a sus hermanos a estar
en paz con ellos mismos..., para que acepten luego su perdón.
Entonces, perdonarse, lograr la paz y reconciliación con uno mismo, pues nuestra
actitud con los demás es muchas veces reflejo de lo que somos con nosotros
mismos. Si no nos aceptamos, no podemos aceptar a otros. A algunas personas
les resulta más fácil perdonar a otros que a sí mismos. ¡Pídete perdón a ti mismo!,
date un abrazo... Si Dios nos ama como somos, así debemos amarnos también
nosotros. De ningún modo significa conformismo, la conversión es posible cada
día, en la medida en que acepto también mis falencias y no en tanto pretendo
negarlas. La Palabra de Dios nos dice claramente: “Ama a tu prójimo como a ti
mismo” y no en vez de a ti mismo (Levítico 19,18b), es decir, el amor a los demás
supone el amor propio bien entendido.

La PAZ no es ausencia de algo negativo, no es sinónimo de falta de conflicto, lo


cual sería más bien una “paz de cementerio”, sino que es presencia de algo
positivo (serenidad, plenitud). En realidad, la paz es uno de los frutos del Espíritu
Santo (Gal 5, 22). Pero por sobre todas las cosas la PAZ es ALGUIEN, para
nosotros los cristianos es CRISTO mismo. Él es nuestra PAZ. Por tanto, sólo
desde Cristo puedo comenzar a perdonar, porque Él me perdonó primero...

 Segundo paso: Delimitar la zona del conflicto


Cuando en un campo aparece una zona de incendio, lo primero que hacen los
campesinos es cercar el lugar para evitar que el fuego se expanda, luego
intentarán apagarlo. En el campo de nuestra vida surgen también conflictos -es
que la vida espiritual es lucha- y, del mismo modo que los campesinos, debemos
también nosotros apagar nuestros propios “incendios”... Para ello, es conveniente
evitar que se expanda el problema, por ejemplo: que lo llevemos del trabajo al
hogar, o viceversa; o que descarguemos nuestra bronca con el primero que se
cruza en el camino; o que involucremos al vecino, etc. ¡No traer más gente al
problema! Si tu problema es con “fulano”, no te la agarres con “mengano”. En todo
caso enfréntate con tu enemigo, no con otra persona que no tiene nada que ver
con el asunto.
Esto encierra un significado más profundo, que se aplicará en pasos posteriores:
San Pablo dirá que nuestra lucha “no es contra la carne ni la sangre”. Nuestro
verdadero enemigo es el que San Ignacio llama “enemigo de la naturaleza
humana” y que Jesús menciona como “padre de la mentira”. Es decir, en realidad
no se trata de enfrentarte con tu hermano. Pero no olvidemos que estamos
todavía en el Antiguo Testamento y Dios aparece como un “Guerrero” que pelea
junto a los suyos, junto a su Pueblo. Es la condescendencia de Dios. No podía
aparecer débil, pequeño (como en Belén), sino batallador. Entonces este paso lo
vamos a entender todavía en sentido más literal: ¡enfréntate con quien tienes el
problema y no con otras personas! ¡No busques quien te las pague, sino quien te
las debe!.

El texto de la Palabra de Dios escogida para ilustrar este punto es Éxodo 23, 4-5:
“Si encuentras perdido el buey o el asno de tu enemigo, se lo llevarás
inmediatamente. Si ves al asno del que te aborrece, caído bajo el peso de su
carga, no lo dejarás abandonado; más aún acudirás a auxiliarlo junto con su
dueño.”
No tiene la culpa el buey o el asno de tu enemigo. En sentido más moderno, si te
peleaste con tu vecino ¡no le patees el perro! En resumen: No pelear con quienes
no tenemos que pelear.

 Tercer paso: No ir más allá de la ofensa que uno ha recibido

El código de Hammurabi terminantemente decretaba: “Si un hombre ha reventado


el ojo de un hombre libre, se le reventará un ojo...” ¿No era acaso terrible esta
ley?
Pero veamos lo que dice la Palabra de Dios en Levítico 24, 17-21:
“El que hiera mortalmente a cualquier hombre, será castigado con la muerte. El que hiera
mortalmente a un animal, pagará la indemnización correspondiente: vida por vida. Si
alguien lesiona a un prójimo, lo mismo que él hizo se le hará a él: fractura por fractura, ojo
por ojo, diente por diente; se le hará la misma lesión que él haya causado al otro. El que
mate a un animal pagará una indemnización por él, pero el que mate a un hombre, será
castigado con la muerte.”

Era la Ley del Talión. Tenía como objetivo evitar la venganza más allá de la ofensa
recibida. Porque si no hay un límite (en este caso, impuesto por la ley), la violencia
crece en espiral. ¡Ojalá en nuestra época se cumpliera al menos la Ley del Talión!
Sí, porque lo que ocurre hoy en día es que si uno le hace un daño a otro, el otro le
hace un daño mayor, entonces éste responde con otro daño más grande aún...
Vemos los ejemplos de las guerras del siglo pasado y también de las de este
nuevo milenio, pero también lo observamos en las familias:¡muchas en plena
guerra! (violencia doméstica...).

 Cuarto paso: No vengarse


Todavía estamos en la propuesta del Antiguo Testamento. Veamos: Levítico
19.18a
“No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor...”
y en la segunda parte del versículo agrega:
“...Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor”.

Este mandamiento resume la perfección del Antiguo Testamento. Esto significa


que, teniendo derecho a la venganza (Ley del Talión, cuarto paso) me abstengo
de ejercer mi derecho: “-podría golpearte en el ojo, tengo derecho, pero no lo voy
a hacer...”
Según un dicho popular “la venganza es el placer de los dioses...”, pero, en
cambio, nuestro Dios nos invita a no guardar rencor, a no devolver mal por mal, en
resumen: a no vengarnos.
Este paso es en realidad un gran salto. ¿Lo hemos alcanzado?, si respondemos
que sí, es decir, que nunca nos vengamos de los que nos hacen el mal (léase
cualquier tipo de mal, por ejemplo: aquella persona habló mal de mí y pero yo me
abstengo de hablar mal de él), entonces quiere decir que vamos bien, ...¡pero aún
no llegamos al mensaje del Nuevo Testamento!.
 Quinto paso: Poner la otra mejilla
“Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo
que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada
en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio
para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un
kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que
quiere pedirte algo prestado. Ustedes han oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y
odiarás a tu enemigo’ Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus
perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir
el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si
ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No
hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué
hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?...” (Mateo 5,38-47)
¡Atención que estamos ya en el Nuevo Testamento!, este paso del perdón es una
innovación. No hay que entenderlo en forma literal “poner la otra mejilla” (Jesús
dijo que seamos mansos... ¡pero no “mensos”!). Hay que entender la otra mejilla
como la otra cara de la moneda, es decir, al “mal” poner la mejilla del “bien”. Tal
vez a alguno le sea más fácil poner literalmente la otra mejilla, pero la propuesta
del Evangelio va más allá: hacer el bien al que te ofende. Es más difícil pero, por
supuesto, está la ayuda de la gracia... Requiere de oración, hay que pedir esta
gracia.
Veamos Romanos 12, 17-21: “No devuelvan a nadie mal por mal. Procuren hacer
el bien delante de todos los hombres. En cuanto dependa de ustedes, traten de
vivir en paz con todos. Queridos míos, no hagan justicia por sus propias manos,
antes bien, den lugar a la ira de Dios...Y en otra parte está escrito: Si tu enemigo
tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber... No te dejes vencer por
el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien”.
Dos citas más que nos ayudan: “Como a ti mismo...” Marcos. 12, 31. “Perdonad y
seréis perdonados” Lucas 6, 36.

 Sexto paso: Volver a la misma confianza que se tenía antes de la ofensa.


“Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me amas
más que éstos?’. Él le respondió: ‘Sí, Señor, tú sabes que te quiero’. Jesús le dijo:
‘Apacienta mis corderos’. Le volvió a decir por segunda vez: ‘Simón, hijo de Juan,
¿me amas?’. Él le respondió: ‘Sí, Señor, sabes que te quiero’. Jesús le dijo:
‘Apacienta mis ovejas’. Le preguntó por tercera vez: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me
quieres?’. Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería y
le dijo: ‘Señor, tú lo sabes todo, sabes que te quiero’. Jesús le dijo: ‘Apacienta mis
ovejas’...” (Juan 21, 15-17).
En este paso debemos imitar lo que Jesús hizo con Pedro. Le devuelve la
confianza que tenía antes de la ofensa. El Señor le había dicho que le daba las
llaves del Reino de los Cielos, pero en el momento más importante Pedro lo niega
tres veces. Ya resucitado, en el pasaje de la cita bíblica, junto al lago Tiberiades
Jesús no le dice: “¡Pedro, ahora que me negaste, devuélveme las llaves!” No, el
Maestro, lo confirma en su puesto, le otorga nuevamente su confianza: ¡Apacienta
a mis ovejas, porque cuando yo me vaya tú seguirás siendo el Pastor!
Es el perdón más elevado, volver a la confianza para comenzar de nuevo. Es
admirable cómo a veces los niños cumplen esto al pie de la letra, y cuánto nos
cuesta a los adultos. Tal vez tengamos que volver a ser como niños para alcanzar
este paso...

Es lo más perfecto en el Nuevo Testamento, no sólo se trata aquí de amar a los


demás como a nosotros mismos, sino de amar como Jesús nos amó, es decir,
hasta el extremo de dar la vida por nosotros...
Dos citas bíblicas cruzadas pueden servirnos de ejemplo, ambas coinciden en el
capítulo y versículo, y además son de Juan: capítulo 3 y versículo 16, pero una es
del Evangelio de Juan (eje vertical de la cruz: el amor de Dios a los hombres) y la
otra de la Primera Carta de Juan (eje horizontal de la cruz: así debemos amarnos
entre nosotros):
Juan 3,16: “Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó su Hijo único para que todo
el que cree en él crea no muera, sino que tenga Vida eterna”.
I Juan 3,16: “En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por
nosotros: Por eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos”.
¿Hasta cuándo perdonar? “setenta veces siete...” (Mateo 18, 21-22)
(Prédica de Salvador Gómez y adiciones de Horacio M)

Práctica día 15. MANSEDUMBRE: Soporta con dulzura los defectos del prójimo,
dispón siempre tu corazón a la benevolencia y no dejes exteriorizar tus
impaciencias. Durante este tiempo recorre todos los años de tu vida, perdona a
los que te han ofendido y sana recuerdos dolorosos.

DÍA 16

EL COMBATE ESPIRITUAL.

Lectura del día: Efesios 6, 10-18.

10. Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con su energía y su fuerza.


11. Lleven con ustedes todas las armas de Dios, para que puedan resistir las maniobras del
diablo.
12. Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que
dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba.

13. Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse
en la fila valiéndose de todas sus armas.

14. Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza;

15. tengan buen calzado, estando listos para propagar el Evangelio de la paz.

16. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del
demonio.

17. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios.

18. Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en
común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo en favor de todos
los santos, sus hermanos.
Las cuatro armas para vencer en el combate espiritual

“Para obtener la victorial contra los enemigos del alma, se debe estar resuelto a
una perpetua guerra contra sí mismo, comenzando por armarse de las cuatro
armas sin las cuales es imposible obtener la victoria en ese combate espiritual.
Esas cuatro armas son: desconfianza de sí mismo, confianza en Dios, apropiado
uso de las facultades del cuerpo y del alma, y el deber de la oración". (El combate
espiritual Lorenzo Scupoli.)

Desconfianza en sí mismo

En el combate espiritual es muy importante la desconfianza en sí mismo, es uno


de los elementos que da el conocimiento propio. Sabemos que por el pecado
somos muy miserables y cuando el hombre se conoce, es más consiente que
debe de desconfiar de sí mismo.

Esto es tan primordial, que si no se tiene no podremos triunfar contra los enemigos
de nuestra santidad, ni mucho menos contra las más pequeñas pasiones. Es una
derrota segura “No triunfa el ser humano por su propia fuerza” (1 Samuel 2,9.)

Para vencer en el combate espiritual hay que desconfiar en sí mismo y confiar


mucho en Dios.

La tentación.
Es la tentación una seducción, una instigación o estímulo, interior y exterior, para
cometer algún pecado. Decimos interior o exterior, porque las tentaciones pueden
provenir bien de nuestra propia concupiscencia, de las falsas del mundo o del
demonio.

Se debe tener en cuenta que si nuestro divino salvador no se libró de ellas menos
nosotros. De hecho las tentaciones son necesarias para fortalecernos en la virtud.

Es muy importante la diferenciación entre “tentación” y “pecado”. La tentación no


es pecado. La tentación antecede al pecado. El pecado es el consentimiento de la
tentación. Así que no es lo mismo ser tentado que pecar. Todo pecado va
precedido de una tentación, pero no toda tentación termina en pecado.

No se debe olvidar que disponemos de todas las gracias, es decir, la ayuda


poderosa de Dios para vencer cada una de las tentaciones que el Demonio o los
demonios nos presenten a lo largo de nuestra vida. Nadie, en ningún momento de
su vida, es tentado por encima de las fuerzas que Dios dispone para esa
tentación. Esto es una verdad contenida en las Sagradas Escrituras: “Dios que es
fiel no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas; antes bien, les dará
al mismo tiempo que la tentación, los medios para resistir” (1 Corintios. 10, 13).
Las tentaciones son pruebas que Dios permite para darnos la oportunidad de
aumentar los méritos que se acumulan para nuestra salvación eterna. La lucha
contra las tentaciones es como el entrenamiento de los deportistas para ganar la
carrera hacia nuestra meta que es el Cielo ( 2 Timoteo. 4, 7).

El poder que tiene el Demonio sobre los seres humanos a través de la tentación
es limitado. Con Cristo no tenemos nada que temer. Nada ni nadie puede
hacernos mal, si nosotros mismos no lo deseamos.

Las tentaciones sirven para que los seres humanos tengamos la posibilidad de
optar libremente por Dios o por el Diablo. También sirven para no
ensoberbecernos creyéndonos autosuficientes y sin necesidad de Cristo Salvador.

¿Cómo luchar contra las tentaciones?

La oración es el principal medio en la lucha contra las tentaciones y la mejor forma


de vigilar. “Vigilen y oren para no caer en tentación” (Mateo. 26, 41). “El que ora se
salva y el que no ora se condena”, enseñaba San Alfonso María de Ligorio.

¿Qué hacer ante la tentación? Despachar la tentación de inmediato. ¿Cómo?


También orando, pidiendo al Señor la fuerza para no caer. Nos asegura el
Catecismo: “Este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración” 2849.

“No nos dejes caer en la tentación”, nos enseñó Jesús a orar en el Padre Nuestro.
La oración impide que el demonio tome más fuerza y termina por despacharlo.
Sabemos que tenemos todas las gracias para ganar la batalla. Porque... “si Dios
está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? (Romanos. 8, 31).

Y después de la tentación ¿qué? Si hemos vencido, atribuir el triunfo a Quien lo


tiene: Dios, que no nos deja caer en la tentación. Agradecerle y pedirle su auxilio
para futuras tentaciones. Si hemos caído, saber que Dios nos perdona cuántas
veces hayamos pecado pero con arrepentimiento y con el deseo de no pecar más.
Volvamos a Él a través del Sacramento de la Confesión.

Pereza Espiritual.

La pereza o tibieza es considerada la enfermedad más peligrosa de la vida


espiritual. Por supuesto, esta enfermedad solamente se puede dar en personas
que han buscado en algún momento, con sinceridad, el crecimiento y la santidad.

La tibieza es una aridez culpable, como quien estando en un cuarto donde hace
mucho frío y teniendo un fuego en la chimenea, no se acerca a él. Siente el frío,
pero no tiene el ánimo ni el coraje para acercarse al calentador. Cuántas veces
nos pasa de encontrarnos en alguna situación parecida ¿no?
El Papa León XIII dijo en su momento: “Si por pereza dejas de poner los medios
necesarios para alcanzar la humildad, te sentirás pesaroso, inquieto, descontento,
y harás la vida imposible para tí mismo y quizá también a los demás y, lo que más
importa, correrás gran peligro de perderte eternamente”
(proverbios 21,25) el deseo del perezoso le mata, porque sus manos no
quieren trabajar.

“En lo que requiere diligencia; fervientes en Espíritu, sirviendo al Señor.


Gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación; constantes en la
Oración.” (Romanos 12,11-12)

Aridez Espiritual

La Aridez es la ausencia de los consuelos sensibles y espirituales que benefician


la oración y el ejercicio de las virtudes. A pesar de todo el esfuerzo en la oración,
no sentimos gusto en ella, sino, lo contrario, desagrado y cansancio; pareciera
tiempo perdido; da la impresión de que están dormidas la fe y el fervor. El alma, en
vez de estar despierta y alegre, vive como en entumecimiento: Es un estado muy
difícil; pero también tiene sus ventajas.

Veamos lo que dice el libro de la perfección Cristiana: “Ventajas de la Aridez


espiritual:
a) Cuando Dios nos envía sequedades, es para desasirnos de las criaturas, y
hasta del placer mismo que hallamos en la piedad, para que pongamos todo
nuestro empeño en amar a solo Dios, y por él solo.
b) Quiere también humillamos, dándonos a conocer que no merecemos por
nosotros los consuelos sino que son dones esencialmente gratuitos. '
e) Con ellas también nos purifica más y más, ya de nuestras culpas pasadas, ya
de las aficioncillas presentes, y de toda mira egoísta: cuando tenemos que servir a
Dios sin gusto, por convicción y voluntad, padecemos mucho, y este padecer nos
sirve de expiación y de reparación.
d) Por último nos confirma en la virtud; porque, para seguir orando y haciendo el
bien, es menester ejercitar con energía y constancia la voluntad, y así se
robustece la virtud.”

Algunos síntomas para identificar este estado: Tibieza, frialdad, falta de fervor;
aburrimiento, rutina, no se siente gusto en la oración; desgana; sentirse que se
está perdiendo el tiempo al orar; sentir que “no hay nada”, mucho sueño al orar;
como si se le estuviera “hablando a las paredes”… si esto está pasando en tu
vida comienza a orar sin ganas para que vengan las ganas de orar.

De dónde proviene la Aridez:

La aridez espiritual puede provenir de varias causas: A veces proviene de tibieza


voluntaria, o de la desgana en evitar los pecados veniales y las pequeñas faltas; o
de la falta de mortificación y penitencia, o de poco recogimiento interior; o del
menosprecio y la falta de importancia a las gracias e inspiraciones divinas; o del
espíritu de presunción y vanagloria por los favores recibidos, con que nos
hacemos indignos de otros nuevos; o a la mala costumbre de apegarse a los
consuelos sensibles; o del olvido frecuente de los ejercicios de piedad; o de la
pereza de los mismos etc.
Otras veces no proviene de causas voluntarias o culpables, sino que es Dios
mismo, según hemos visto, quien pone al alma en ese estado de desolación y
aparente abandono, para mayor bien y provecho de esa misma alma.

En esta etapa de purificación en la aridez es sumamente importante la


perseverancia. Por encima de las apariencias Dios está presente y no debemos
caer en la tentación de dejar la oración.

Fortalezas espirituales.

MEMORIA, ENTENDIMIENTO y VOLUNTAD, son las POTENCIAS del ALMA


HUMANA que permiten al hombre las facultades de recordar, conocer y querer,
para desceñir lo que mejor le conviene.

 MEMORIA: Es la potencia, por medio de la cual el Hombre retiene,


almacena y recuerda todo lo pasado.

 ENTENDIMIENTO: Es la potencia en virtud de la cual, el Hombre concibe


las cosas, las compara entre si y las juzga

 VOLUNTAD: Es la potencia, por la que el Hombre se decide o mueve a


hacer o no hacer algo. Por ella admite o rechaza una cosa.

¿Para qué nos dio Dios la memoria? R: Para acordarnos de Él y de sus beneficios.
Dios le recordaba al pueblo de Israel los portentos que hizo al sacarlos de Egipto
para que no perdieran la fe.

¿Para qué nos dio Dios el entendimiento? R: Para conocer a Dios nuestro Señor y
pensar en Él. Nos permite comprender verdades de fe y sus santas leyes. Los dos
vicios que atacan el entendimiento son la ignorancia y la vana curiosidad.

¿Para qué nos dio la voluntad? R: Para que le amemos como a suma Bondad y al
prójimo por Él. Es el querer, amar y ejecutar lo que Dios quiere y hacerlo para
agradarle. Santo Tomás de Aquino le da un nombre interesante “El Imperio de la
voluntad” ”creer es un acto del entendimiento que asiente a la verdad divina por
imperio de la voluntad movida por Dios mediante la gracia”

Llamar a la voluntad un imperio interior es tan poderoso que si la fortificamos,


podríamos avanzar en la conversión.

Se convierte en imperio cuando es movida por la gracia. Esto es un dato muy


interesante.

¿Y qué cosa es nuestra Alma, cuyas son estas potencias? R: Es un espíritu


inmortal creado por Dios de la nada a su imagen y semejanza.

La prudencia.

Dice la carta de Santiago 3, 2-10:


“El que no peca en palabras es un hombre perfecto de verdad, pues es capaz de dominar
toda su persona. 3 Poniendo un freno en la boca del caballo podemos dominarlo, y
sometemos así todo su cuerpo. 4 Lo mismo ocurre con los barcos: con un pequeño timón el
piloto los maneja como quiere, por grandes que sean, aun bajo fuertes vientos. 5 Así también
la lengua es algo pequeño, pero puede mucho; vean cómo una llama devora bosques. 6 La
lengua es un fuego, y es un mundo de maldad; rige nuestro organismo y mancha a toda la
persona: el fuego del infierno se mete en ella y lo transmite a toda nuestra vida. 7 Animales
salvajes y pájaros, reptiles y animales marinos de toda clase han sido y de hecho son
dominados por la raza humana. 8 Pero nadie ha sido capaz de dominar la lengua. Es un azote
que no se puede detener, un derrame de veneno mortal. 9 Con ella bendecimos a nuestro
Señor y Padre y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios. 10 De la
misma boca salen la bendición y la maldición.”

El hablar mucho nace habitualmente de nuestra soberbia y vanagloria; porque


convenciéndonos de que somos muy sabios y entendidos, nos sobrepasamos con
sobradas manifestaciones e imponerlos en los ánimos de los demás, procurando
dominar en las conversaciones, y pretendiendo que todo el mundo nos escuche
como maestros. No se pueden explicar con pocas palabras los daños que nacen
de este detestable vicio. La palabrería es madre de la pereza, indicio de ignorancia
y de locura, ocasiona la murmuración y la mentira, entibia el fervor de la devoción,
fortifica las pasiones desordenadas, y acostumbra a la lengua no decir sino
palabras vanas, indiscretas y ociosas.

Hay que huir siempre de hablar con excesivo hinchazón y alta voz, porque ambas
cosas son odiosas, y muestran mucha presunción y vanidad, y nos hacemos
desagradables. No hables jamás de ti mismo, de tus cosas, de tus padres o de tus
parientes, de tus logros, sino solo cuando te obligue la necesidad, y entonces lo
harás muy brevemente y con toda la moderación y modestia posible; y si te
pareciere que alguno habla sobradamente de sí y de sus cosas, no por eso lo
menosprecies; pero trata de no imitarlo.

Las personas por lo general no nos escuchan con el mismo gusto con que nos
escuchamos nosotros mismos. La falta de dominio de la lengua y el hablar mucho
es señal de falta de conocimiento de nosotros mismos.

Para obtener la virtud de la prudencia sobre todo en el hablar es necesario el


silencio.

La Armadura de Dios (Para resistir el día malo).

 La verdad como cinturón: Según cuentan algunos historiadores el cinturón


ajusta la armadura, la verdad es Cristo y lo que propone nosotros lo
consideramos como la verdad, si no se vive de esta manera se está en la
mentira y se desajusta la armadura, al ajustarse el cinturón nos preparamos
para la acción.
 La justicia como Coraza: El hombre justo, evocado con frecuencia en las
Sagradas Escrituras, se distingue por la rectitud habitual de sus
pensamientos y de su conducta con el prójimo. La justica para con Dios se
le llama “virtud de la religión”

La justica constituye la santidad de vida y la rectitud. Esta coraza de justicia


resguarda el alma y la conciencia y da valor para enfrentar al enemigo.

 El Evangelio de la paz como sandalias: Me coloco el calzado del celo por


propagar el evangelio de la paz y dejo la seguridad y las comodidades del
mundo para anunciar la Palabra de Dios. El calzado simboliza firmeza
espiritual. El cristiano está mandado a "estar firme". Este calzado especial
del soldado Romano, está diseñado con ganchos especiales para lograr
eso mismo, para que el cristiano no caiga. Las sandalias servían para
proteger los pies y no lastimarse con las piedras del camino. También se
presenta como uno que está listo para llevar el mensaje del evangelio.
Calzados los pies con el apresto de la paz. El creyente debe de estar
siempre preparado para llevar el evangelio de Cristo el cual es paz.
Jesucristo dijo: "Mi paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da yo
os la doy". Es interesante ver como en medio de la lucha y la batalla, se
espera que el cristiano tenga y lleve las buenas nuevas de paz a otros. Esto
es agradable ante Dios.- Quiere decir estar listos, disponibles en nuestro
caminar con el Señor.

 La fe como escudo: El escudo se mantenía al lado izquierdo para proteger


el corazón, al quedar desprotegido este órgano vital se pierde la vida.
Tengo siempre en la mano el escudo de la fe, para atajar las flechas
incendiarias del demonio y cerrar el camino a las dudas e incredulidades.
Algunos arqueros lanzaban dardos con fuego y si alguien no tenia escudo
era blanco fácil. Así compara el apóstol los ataques del enemigo. La fe es
la virtud fundamental, sin fe no se agrada a Dios. La fe es un arma de
defensa y protección para el creyente. Sirve para atajar los dardos de duda
y temor y también para cegar al enemigo.

 La salvación como el casco: Muchas de las batallas del cristiano son


libradas en la mente. El yelmo (casco) cubre la cabeza. Pablo les está
hablando a los creyentes para que no dejen que el diablo ponga dudas en
su cabeza acerca de su salvación y pensamientos perversos que lo alejen
de Dios. En medio de una guerra espiritual el cristiano debe de tener la
seguridad de su salvación. En tiempos difíciles es fácil el dudar de nuestra
salvación y podemos a llegar a creer que no somos salvos.

 La palabra de Dios como la espada: Tomo la Palabra de Dios, como


espada del Espíritu para cortar toda esclavitud y vencer a Satanás. Esta
espada se usa en sentido activo, para el ataque. Las demás piezas son
para la defensa. La Palabra de Dios sirve tanto de aliento para el creyente,
como para atacar al enemigo. Cuando la Palabra de Dios se hace viva en
nuestra vida por medio del Espíritu Santo nos da poder y autoridad para
vencer al enemigo.

Orando en todo tiempo. El creyente está llamado a orar sin cesar. Cuando Pablo
comienza a hablar acerca de la lucha espiritual, no ordena a buscar la fortaleza en
el Señor y en el poder de su fuerza. La oración constante es la única manera en la
cual el creyente puede fortalecerse espiritualmente. La oración debe de estar
presente antes, durante y después de la batalla.

Práctica día 16. FORTALEZA: Si encuentras alguna dificultad en el


cumplimiento del deber y en la búsqueda de la santidad, ármate de valor y
desempéñalo con más fidelidad y perfección que de costumbre.

DÍA 17

CONFORMIDAD CON LA VOLUNTAD DE DIOS, LA OBEDIENCIA.

Lectura del día: Lucas 22, 29 – 46.


40. Llegados al lugar, les dijo: «Oren para que no caigan en tentación.»

41. Después se alejó de ellos como a la distancia de un tiro de piedra, y doblando las rodillas
oraba

42. con estas palabras: «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad,
sino la tuya.»

43. (Entonces se le apareció un ángel del cielo para animarlo.

44. Entró en agonía y oraba con mayor insistencia. Su sudor se convirtió en gotas de sangre que
caían hasta el suelo.)

45. Después de orar, se levantó y fue hacia donde estaban los discípulos. Pero los halló
dormidos, abatidos por la tristeza.

46. Les dijo: «¿Ustedes duermen? Levántense y oren para que no caigan en tentación.»

Esta conformidad consiste en someterse a todos los eventos providenciales


queridos o permitidos por Dios para nuestro mayor provecho y santificación.

Durante su vida pública Jesús nos habló de lo importante que es hacer la voluntad
de Dios; y no solo lo dijo sino que lo demostró con su propio ejemplo.
“Descendí del cielo a la tierra, no para hacer mi voluntad, sino la de mi Padre que
me envió.”

Dice el catecismo: “He aquí por qué Jesús “se entregó a sí mismo por nuestros
pecados según la voluntad de Dios” (Gálatas 1, 4). “Y en virtud de esta voluntad
somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de
Jesucristo”” (Hebreos 10, 10). La obediencia” “¡Con cuánta más razón la
deberemos experimentar nosotros, criaturas y pecadores, que hemos llegado a
ser hijos de adopción en Él! Pedimos a nuestro Padre que una nuestra voluntad a
la de su Hijo para cumplir su voluntad, su designio de salvación para la vida del
mundo. Nosotros somos radicalmente impotentes para ello, pero unidos a Jesús y
con el poder de su Espíritu Santo, podemos poner en sus manos nuestra voluntad
y decidir escoger lo que su Hijo siempre ha escogido: hacer lo que agrada al
Padre (cf Juan 8, 29)” 2825

La voluntad de Dios es lo que más le conviene al hombre, por eso se debe de


ejercitar la santa virtud de la obediencia. Es que por la desobediencia de nuestros
primeros padres vino al hombre el pecado y la ruina; por la obediencia de Jesús y
María, vino la salvación y la gracia.

La Voluntad de Dios, el alimento de Jesús y de los cristianos.


En el libro de Samuel vemos cómo el profeta habla en el nombre de Dios
exhortando a Saúl la obediencia: “¿Piensas acaso que a YAHVEH le gustan más
los holocaustos y los sacrificios que la obediencia a su palabra? La obediencia
vale más que el sacrificio, y la fidelidad, más que la grasa de los carneros.”
Para agradar más a Dios en necesario la fidelidad y la obediencia a su palabra o
sino de nada sirve ir a misa o rezar mucho sino estamos cumpliendo sus
mandatos, cuando se obedece todas estas prácticas piadosas obtienen resultados
extraordinarios y el poder de Dios se manifiesta portentosamente.
Después del dialogo con la samaritana Jesús manifiesta que su alimento es hacer
la voluntad del Padre: “Mientras tanto los discípulos le insistían: «Maestro, come.»
Pero él les contestó: «El alimento que debo comer, ustedes no lo conocen.» Y se
preguntaban si alguien le habría traído de comer. Jesús les dijo: «Mi alimento es
hacer la voluntad de aquel que me ha enviado y llevar a cabo su obra.” (Juan 4,
31-33)

El Señor habla de un alimento que no conocemos, precisamente es hacer la


voluntad de Dios, si eso lo llama aliento es porque nos sostiene, es su fuerza y su
pasión. Por tal motivo este es nuestro aliento, obedecer a Dios nos dará una
alegría y fortificación de las potencias del alma, especialmente de la voluntad que
se unificará con la voluntad divina. La santa obediencia es un camino seguro de
perfección; y más, que esta consagración es la praxis de la esclavitud mariana,
en donde la virgen dispone de nosotros según el perecer de Dios, esto nos
llevaría a la santidad.

Unas de las peticiones de la oración del Padre nuestro es precisamente que se


“haga su voluntad en la tierra como en el cielo”, San Agustín va a decir: “Cuando
cumplimos la voluntad de Dios, se cumple la voluntad de Dios en nosotros”

La Obediencia
“La obediencia es una virtud moral sobrenatural que nos inclina a someter nuestra
voluntad a la de los superiores legítimos en cuanto son representantes de Dios.
Estas últimas palabras han de explicarse antes que otra cosa, porque son la base
de la obediencia cristiana.”(Compendio de teología ascética y mística. 1057).

Ser obedientes, es ejercitarse al mismo tiempo en la humildad, la mortificación y


la fe; de la misma forma, al conseguir la humildad acrecienta el proceso de
perfección en la obediencia, en el amor de Dios, en la caridad; por ser la soberbia
el mayor obstáculo para el ejercicio de esas virtudes.
“Decía San Agustín que Dios prohibió a nuestros primeros padres comer del fruto
en el jardín, para enseñar así que tan importante es la virtud de la obediencia.”
(Ejercicios de perfección y virtudes cristianas, Padre Alonso Rodriguez)
Le escribía San Francisco de Sales a una de sus dirigidas: “Poco importa al
demonio, que desgarréis vuestro cuerpo, con tal que hagáis vuestra propia
voluntad; porque no teme él al rigor, sino la obediencia; y ninguna austeridad vale
tanto como el sacrificio de nuestra voluntad, siempre sumisa y continuamente
obediente. ¡Oh! ¡Cuántos y cuántas que ayunaron se perdieron; pero de los
obedientes, ni uno solo! El miserable fariseo, que ayunaba dos veces a la semana,
se perdió; en cambio, el publicano no había ayunado, y fue justificado. La
obediencia es todo delante de Dios”
Gran ejemplo de obediencia nos dio nuestro señor Jesucristo: “se rebajó a sí
mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte en una cruz. Por eso Dios
lo engrandeció y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al
Nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y en el infierno.”
(Filipenses 2, 8-10)
La obediencia atrae la bendición de Dios.

La virtud de la obediencia es un canal poderoso para recibir la bendición de Dios,


démonos cuenta lo que Dios le dijo a Abraham: “Y porque has obedecido a mi voz,
todos los pueblos de la tierra serán bendecidos a través de tu descendencia.”
Con esta virtud nos parecemos mucho a Jesucristo y a la Santísima Virgen María,
esto abre las puertas de la gracia mientras que la desobediencia atrae la
maldición. ¿Quieres saber qué tan cerca estas de Dios? Pues comienza a ver qué
tan obediente eres.
Cuan excelente es la virtud de la obediencia que sin ella no vamos a podremos
llegar a la santidad.
Dios le dice a su pueblo en el libro del Deuteronomio 28, 2: “Entonces vendrán
sobre ti y te alcanzarán todas las bendiciones siguientes, por haber obedecido a la
voz de YAHVEH, tu Dios…”

La desobediencia atrae la maldición.

No obedecer es un acto de mucha soberbia y más que somos consientes que la


voluntad de Dios es lo que más nos conviene. Miremos lo que le dice Dios A su
pueblo si desobedecen:
“Pero si no obedeces la voz de YAHVEH, tu Dios, y no pones en práctica todos sus
mandamientos y normas que hoy te prescribo, vendrán sobre ti todas estas maldiciones:
Maldito serás en la ciudad y en el campo. Maldita será tu canasta de frutos y tu reserva
de pan. Maldito el fruto de tus entrañas y el fruto de tus tierras, los partos de tus vacas y
las crías de tus ovejas. Maldito serás cuando salgas y maldito también cuando vuelvas.
YAHVEH mandará la desgracia, la derrota y el susto sobre todo lo que tus manos toquen,
hasta que seas exterminado, y perecerás en poco tiempo por las malas acciones que
cometiste, traicionando a YAHVEH. El hará que se te pegue la peste hasta que
desaparezcas de este país que, hoy, pasa a ser tuyo. YAHVEH te castigará con
tuberculosis, fiebre, inflamación, quemaduras, tizón y roya del trigo, que te perseguirán
hasta que mueras (Deuteronomio 28, 15-22)
La desobediencia nos hace rebeldes, y esta rebeldía nos afecta en nuestro
interior, lo desordena tanto que nos volvemos cismáticos y causantes de
divisiones en la iglesia.

La obediencia a la voluntad de Dios es el medio ordinario de llegar a la


perfección.

La virgen María fue muy santa, porque fue muy obediente, esta virtud es un
tormento continuo para el diablo y sus demonios que son los rebeldes
empedernidos. El que obedece es humilde y con esto comienza a menguar la
soberbia que tanto nos aleja de Dios.
El gran ejemplo nos lo da nuestro Señor Jesucristo: “se rebajó a sí mismo
haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte en una cruz. Por eso Dios lo
engrandeció y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al Nombre
de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y entre los muertos”
La obediencia fortalece las fuerzas y con la ayuda del Santo Espíritu podremos
dominar más nuestras pasiones. Como dice la 1 carta de San Pedro 1, 14-15:
“Como hijos obedientes, no procedan de acuerdo con los malos deseos que tenían
antes, mientras vivían en la ignorancia. Así como aquel que los llamó es santo,
también ustedes sean santos en toda su conducta, de acuerdo con lo que está
escrito: Sean santos, porque yo soy santo.”

A Santa Faustina se le manifestaba nuestro Señor Jesucristo, y una vez no pudo


cumplir un encargo porque el superior se lo impidió. Se preocupó mucho porque
pensaba que Jesús la iba a reprender, pero pasó lo contrario. Nuestro Señor
exaltó la virtud de la obediencia.

En otra ocasión le dijo: “Hija mía, has de saber que con un acto de obediencia me
das mayor gloria que con largas plegarias y mortificaciones.” (Jesús a Santa
Faustina – Diario 894) Éste mensaje es muy consolador para todos porque
obtenemos gracias para alcanzar la santidad: “Sí, cuando eres obediente, te quito
tu debilidad y te doy Mi fortaleza. Me sorprende mucho que las almas no quieran
hacer este cambio Conmigo.” (Jesús a Faustina – Diario 381).

“Aquellos que, por un generoso esfuerzo, se resuelven a obedecer, ganan grandes


méritos, pues la obediencia entraña un sacrificio parecido al martirio.” (San Ignacio
de Loyola).

Nuestro Señor Jesucristo nos da otro gran ejemplo de obediencia, que siendo Dios
se hizo niño y obedeció a la Santísima Virgen y a San José. Le dio Jesús más
gloria a Dios obedeciendo a sus padres durante muchos años, que si hubiera
hecho muchos milagros y curaciones.
Práctica día 17. OBEDIENCIA: No esperes a que te den órdenes; adelántate a
los deseos de las personas que tienen autoridad sobre ti. Obedece así te cueste y
no te justifiques.

DÍA 18

LA CONFIANZA EN DIOS (Fe)

Lectura del día: Mateo 8, 5-10.

5. Al entrar Jesús en Cafarnaún, se le acercó un capitán de la guardia, suplicándole:

6. «Señor, mi muchacho está en cama, totalmente paralizado, y sufre terriblemente.»

7. Jesús le dijo: «Yo iré a sanarlo.»

8. El capitán contestó: «Señor, ¿quién soy yo para que entres en mi casa? Di no más una
palabra y mi sirviente sanará.

9. Pues yo, que no soy más que un capitán, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le digo a
uno: Vete, él se va; y si le digo a otro: Ven, él viene; y si ordeno a mi sirviente: Haz tal cosa,
él la hace.»

10. Jesús se quedó admirado al oír esto, y dijo a los que le seguían: «Les aseguro que no he
encontrado a nadie en Israel con tanta fe.

Definamos la fe como lo define la sagrada escritura: “La fe es garantía de lo que


se espera; la prueba de las realidades que no se ven. Por ella fueron alabados
nuestros mayores. Por la fe, sabemos que el universo fue formado por la palabra
de Dios, de manera que lo que se ve resultase de lo que no aparece.”

La fe es la virtud por la cual agradamos a Dios, es como si el eterno se


conmoviera en su ser infinito al ver cómo sus hijos depositan su confianza en él.
“Y creyó Abraham al Señor y este lo consideró en adelante como Hombre justo”
(Génesis 15,6) y también dice la carta a los hebreos: “Sin la fe es imposible
agradarle, ya que nadie se acerca a Dios sin antes creer que existe y que
recompensa a los que le buscan” (Hebreos 11,6)

Le decía el Señor a Santa Faustina: “Recoges mi misericordia con el recipiente de


la confianza” ¡esto es maravilloso! podríamos escribir un libro entero acerca de la
confianza y de la fe.
En la encíclica “Spe Salvi” de S.S. Benedicto XVI profundiza sobre el texto de
Hebreos 11,1. El la exegesis muestra cómo la fe es la sustancia de las cosas que
no se ven. Al decir sustancia (Hypostasys) quiere decir que de alguna manera las
realidades espirituales futuras ya están presentes, como dice Santo Tomás de
Aquino: “es el Hábito de la mente por el que se inicia en nosotros la vida eterna,
haciendo asentir al entendimiento a cosas que no ve” ejemplo Jesús dice que: “El
reino de Dios está cerca” eso quiere decir que está a nuestro alcance y comienzan
a manifestarse. Otro ejemplo es el de la higuera: El Señor maldice la higuera, en el
evangelio de San Marcos el señor dice que se seca al día siguiente, pero para él
ya eso se había cumplido. El alma por el entendimiento le confirma, le da la
garantía, mejor aún, le dice que es un argumento y eso lo distingue de la opinión
de la sospecha y de la duda. Así sus ojos la sigan viendo, para su mente y su
corazón ya está ceca, como si el efecto poderoso de su palabra ya se hubiera
cumplido así sus sentidos percibieran otra cosa.

“La fe no es solamente un tender de la persona hacia lo que ha de venir, y que


está todavía totalmente ausente; la fe nos da algo. Nos da ya ahora algo de la
realidad esperada, y esta realidad presente constituye para nosotros una « prueba
» de lo que aún no se ve. Ésta atrae al futuro dentro del presente, de modo que el
futuro ya no es el puro « todavía-no ». El hecho de que este futuro exista cambia
el presente; el presente está marcado por la realidad futura, y así las realidades
futuras repercuten en las presentes y las presentes en las futuras.” (S.S.
Benedicto XVI Encíclica Spe Salvi)

Abraham

Para hablar de confianza en Dios hay que mencionar a Abraham el padre de la fe.
En la Carta a los hebreos se alude a su confianza: «Por la fe, Abraham, obediente
a la llamada divina, salió hacia una tierra que iba a recibir en posesión, y salió sin
saber adónde iba. Por la fe, vino a vivir en la tierra que se le había prometido
como en una tierra extranjera” (Hebreos 11, 8) tan fuerte debió ser esa palabra
que este personaje -muy prospero entre otras cosas- se fue a una tierra
desconocida a vivir como extranjero, Abraham creyó en la palabra de Dios.

Este personaje se le admira su infinitita confianza en Dios, su prueba de fuego fue


la de sacrificar a su hijo, el hijo de la promesa, Isaac. “Por la fe, Abraham, cuando
fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda: él ofrecía a su hijo único, al
heredero de las promesas, a aquel de quien se había anunciado: De Isaac nacerá
la descendencia que llevará tu nombre. Y lo ofreció, porque pensaba que Dios
tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto
fue como un símbolo.

Este pasaje del Génesis es el culmen de la fe de todo el antiguo testamento,


nunca la fe había llegado a tan altos rangos, es el modelo de creyente. Si de este
hombre provendrá el pueblo elegido, esta debe ser la característica principal del
pueblo que Dios se escogió como heredad.
El conocimiento de nosotros mismos nos llevará quizás a una de las actitudes
más difíciles de la vida espiritual, la fe madura. Fue lo que la serpiente atacó para
causar la desobediencia en el hombre, vayamos al texto: “15YAHVEH Dios tomó al
hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. 16 Y YAHVEH Dios
le dio al hombre un mandamiento; le dijo: «Puedes comer todo lo que quieras de los árboles
del jardín, 17 pero no comerás del árbol de la Ciencia del bien y del mal. El día que comas de
él, ten la seguridad de que morirás.»

He aquí la Palabra, ahora veamos lo que dice la serpiente: “La serpiente era el más
astuto de todos los animales del campo que YAHVEH Dios había hecho. Dijo a la mujer: «
¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?» La
mujer respondió a la serpiente: «Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín,
pero no de ese árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de
él ni lo prueban siquiera, porque si lo hacen morirán.» La serpiente dijo a la mujer: «No es
cierto que morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él, se les
abrirán a ustedes los ojos; entonces ustedes serán como dioses y conocerán lo que es
bueno y lo que no lo es.» A la mujer le gustó ese árbol que atraía la vista y que era tan
excelente para alcanzar el conocimiento. Tomó de su fruto y se lo comió y le dio también
a su marido que andaba con ella, quien también lo comió. (Génesis 3)

El problema es que no se cree en lo que Dios dice, no se confía en las promesas,


en sí es el problema del principio y el de siempre. Por consiguiente “La fe, que
exige un sacrificio del espíritu y de todo el ser, es un acto difícil de humildad, al
que muchos se resisten, o no lo hacen más que a medias” (Biblia de Jerusalén,
Comentario Mateo 8, 10).

En esta parte del conocimiento de sí mismo, nos damos cuenta que el ser humano
escucha más a las dudas que a la palabra de Dios. Para superar este problema
tan complicado es indispensable escuchar la palabra de Dios, como dice San
Pablo: “La fe viene de la predicación, y la predicación por la palabra de Dios”
(Romanos 10, 17) la fe proviene de la escucha a la palabra de Dios.

Obedecer la palabra en estos tiempos es un gran desafío, tener fe es un reto: “La


fe, es un acto, una actitud y hábito que abarca todo el hombre: su confianza
profunda, su fidelidad, su asentimiento intelectual y su adhesión emocional; y
abarca también su vida comprometiendo su historia entera con sus proyectos,
emergencias y eventualidades.” (P. Ignacio Larrañaga; Muéstranos tu rostro)

El combate de la fe.

Las fuerzas del mal van a impedir a toda costa que el cristiano confíe en Dios,
será una lucha encarnizada y un ataque continuo sembrando dudas para que el
hombre vacile y pierda la bendición. Al enemigo no le conviene que obtengamos la
fe y menos si se consolida, “la fe cuando es fuerte obra maravillas, lo consigue
todo, especialmente la remisión de los pecados y la salvación para la cual, es
condición indispensable” (Biblia de Jerusalén, Comentario Mat 8, 10).

Esta realidad la podemos contemplar claramente en el pasaje bíblico en el que


Jesús camina sobre las aguas: “Inmediatamente después Jesús obligó a sus
discípulos a que se embarcaran; debían llegar antes que él a la otra orilla, mientras él
despedía a la gente. Jesús, pues, despidió a la gente, y luego subió al cerro para orar a
solas. Cayó la noche, y él seguía allí solo. La barca en tanto estaba ya muy lejos de
tierra y las olas la golpeaban duramente, pues soplaba el viento en contra. Antes del
amanecer, Jesús vino hacia ellos caminando sobre el mar. Al verlo caminando sobre el
mar, se asustaron y exclamaron: «¡Es un fantasma!» Y por el miedo se pusieron a gritar.
En seguida Jesús les dijo: «Ánimo, no teman, que soy yo.» Pedro contestó: «Señor, si
eres tú, manda que yo vaya a ti caminando sobre el agua.» Jesús le dijo: «Ven.» Pedro
bajó de la barca y empezó a caminar sobre las aguas en dirección a Jesús. Pero al
sentir la violencia del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: «¡Señor,
sálvame!» Al instante Jesús extendió la mano y lo agarró, diciendo: «Hombre de poca fe,
¿por qué has dudado?
Subieron a la barca y cesó el viento, y los que estaban en la barca se postraron ante él,
diciendo: «¡Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios” (Mateo 14, 22-36)

El texto nos ilustra el combate de la fe. Primero Jesús va a orar a la montaña


signo del encuentro con Dios, cayó la noche: que significa las tinieblas la
oscuridad del alma, luego baja lleno de la fuerza del Padre, y comienza a caminar
sobre las aguas, Jesús ejerce el control divino sobre las aguas del caos, símbolo
de las potencias del mal y poder contra las dificultades. Esto quiere decir que
Jesús camina por encima de los problemas. Los discípulos lo vieron y se
asustaron, es decir que no se asimila fácilmente a un Dios que sobrepase los
razonamientos humanos. Lo vieron como un fantasma, es lo miserable del ser
humano la terquedad exagerada de no creer que se tenga un Dios cercano, un
Dios amigo un dios íntimo.

Después Jesús da la calma, Soy Yo, no teman, palabra poderosa que encierra un
misterio y un consuelo inimaginable. Pedro representa la iglesia que se atreve a
caminar sobre las aguas con la fuerza de Dios, aunque vacila logra caminar
porque mantiene la mirada en Jesús. Esta palabra de Jesús “ven”, es la invitación
a ser como Abraham y como María Santísima, posee un denso significado, es
confiar contra el sentido común y las leyes de la naturaleza, entregarse
ciegamente y sin cálculos, romper con toda una realidad establecida.

Después, Pedro siente la fuerza del viento y comienza a hundirse, la razón es


quien le quita la mirada a Jesús y se comienza a ver la fuerza de los problemas y
no la fuerza de Dios. Como dice un cantante católico “El que conversa con el
problema, conversa con el diablo” (Neils Velez) cada vez que le demos
importancia a los problemas nos hundimos y no seremos vencedores.
Precisamente el enemigo muestra lo imposible que es recibir la bendición, y nos
sacude con sus mentiras nos muestra la fuerza de los problemas y entonces
pensamos que es imposible y perdemos confianza en Dios.
Pero siempre hay solución, la oración incesante, Pedro implora: “¡Señor sálvame!”
inmediatamente Jesús lo rescata, siempre habrá otra oportunidad, la oración es
importante.

En esto consiste el combate, en que las fuerzas del mal con mucha fuerza
difunden las dudas y por eso muchas veces no se alcanza la gloria de Dios. Como
dice el apóstol Santiago en su carta: “Pero que pida con fe, sin vacilar, porque el
que vacila se parece a las olas del mar levantadas y agitadas por el viento. El que
es así no espere recibir nada del Señor, ya que es un hombre interiormente
dividido e inconstante en su manera de proceder.” Es muy claro el Apóstol; a
veces somos muy inconstantes en nuestras oraciones por eso no se ven
resultados.

Confianza en Dios y en María.

María es nuestra madre celestial, nosotros somos unos niños, unos bebes como
dice Montfort en el tratado, necesitamos de su cuidado, de su protección. Es
necesario abandonarse en las manos inmaculadas de la Santísima Virgen, al
hacernos esclavos de amor, le dejamos todo el derecho de disponer de nosotros
según su agrado, este hermoso acto de fe es muy agradable a Dios, ya que su
Hijo, la segunda persona de la Santísima Trinidad, se encarnó y se hizo un bebé
indefenso sometido a su Madre. Ese niño indefenso que era Dios en los brazos de
su madre, nos enseña a entregarnos en abandono absoluto a ella como él mismo
lo hizo.

Así como en Caná de Galilea se dio cuenta que se acabó el vino, así ella se da
cuenta de lo que nos hace falta en el camino del Señor.

María Santísima no es Dios, no es omnipotente, pero si es la omnipotencia


suplicante, suplica sin cesar por todos sus hijos y en especial por sus esclavos de
amor.

Práctica día 18. CONFIANZA: Guárdate de toda preocupación absorbente y di


constantemente: “Jesús en ti confío”.

DÍA 19

LA MORTIFICACIÓN

Lectura del día: Mateo 4, 1-11.


1. El Espíritu condujo a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo,

2. y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre.

3. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se
conviertan en pan.»

4. Pero Jesús le respondió: «Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan, sino de
toda palabra que sale de la boca de Dios.»

5. Después el diablo lo llevó a la Ciudad Santa y lo puso en la parte más alta de la muralla del
Templo.

6. Y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues la Escritura dice: Dios dará
órdenes a sus ángeles y te llevarán en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra
alguna.»

7. Jesús replicó: «Dice también la Escritura: No tentarás al Señor tu Dios.»

8. A continuación lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todas las naciones del
mundo con todas sus grandezas y maravillas.

9. Y le dijo: «Te daré todo esto si te arrodillas y me adoras.»

10. Jesús le dijo: «Aléjate, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, y a El
solo servirás.»

11. Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles a servirle.

La mortificación son las prácticas penitentes, que se sacrifican prudentemente


nuestro cuerpo para la lucha contra las malas inclinaciones y lograr someterlas a
la voluntad y de ésta a Dios.

“Nos mortificamos para vivir una vida más excelsa; nos despojamos de nuestros
bienes materiales para mejor poseer los espirituales; renunciamos a nosotros
mismos para poseer a Dios; no luchamos, sino para gozar de la paz; no morirnos
a nosotros, sino para vivir con la vida de Cristo, con la vida de Dios: o sea, la unión
con Dios, que es el fin de la mortificación. De aquí se deduce su necesidad.”
(Compendio de Teología Ascética y mística tomo II)

La penitencia es la mortificación, para purificamos de las faltas pasadas, pero su


fin principal es cuidarnos contra las faltas del tiempo presente y futuro,
disminuyendo el amor al placer, fuente de nuestros pecados.

“Mortificar no es matar, sino amortiguar: por lo tanto cuando se dice que hemos de
mortificamos, no se entiende, claro está, que hayamos de aniquilar nuestra
naturaleza, sino sólo que hemos de amortiguar sus instintos rebeldes, sofocar los
estímulos de la sensualidad y del amor propio reprimir las inclinaciones y
movimientos desordenados de nuestro corazón, moderarlos y gobernarlos según
la voluntad divina, reducir, en fin, cuanto sea dable, nuestra condición actual a
aquel dichoso estado de integridad en que se hallaban nuestros primeros padres
antes de su caída.” (Perfección cristiana)

Después del pecado.

Antes del pecado de nuestros primeros padres, los apetitos estaban sometidos al
alma, esta era libre de obrar el bien. Después del pecado los apetitos sensitivos se
desordenaron tanto que ahora el alma encuentra limitada a hacer el bien que
quiere, como dice San Pablo: “Sabemos que la Ley es espiritual, pero yo soy hombre
de carne y vendido al pecado. No entiendo mis propios actos: no hago lo que quiero y
hago las cosas que detesto. Ahora bien, si hago lo que no quiero, reconozco que la Ley
es buena. No soy yo quien obra el mal, sino el pecado que habita en mí. Bien sé que el
bien no habita en mí, quiero decir, en mi carne. El querer está a mi alcance, el hacer el
bien, no. De hecho no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Por lo tanto, si
hago lo que no quiero, eso ya no es obra mía sino del pecado que habita en mí. Ahí me
encuentro con una ley: cuando quiero hacer el bien, el mal se me adelanta. En mí el
hombre interior se siente muy de acuerdo con la Ley de Dios, pero advierto en mis
miembros otra ley que lucha contra la ley de mi espíritu, y paso a ser esclavo de esa ley
del pecado que está en mis miembros. ¡Infeliz de mí! ¡Quién me librará de este cuerpo de
muerte! ¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo, nuestro Señor! En resumen: por mi
conciencia me someto a la Ley de Dios, mientras que por la carne sirvo a la ley del
pecado.” (Romanos 7, 14- 25).

Por eso la mortificación se hace necesaria. Nuestra carne y sensualidad es el


mayor impedimento y estorbo para caminar en el camino de la virtud; porque de
ahí nacen todas nuestras tentaciones y caídas, como dice el Apóstol Santiago:
¿De dónde provienen las guerras y las contiendas que hay entre vosotros? ¿Por
ventura no se originan de las codicias y apetitos que guerrean en vuestros
miembros? Esa nuestra sensualidad y concupiscencia, ese amor propio
desordenado que nos tenemos a nosotros mismos es causa de todas nuestras
guerras, de todos nuestros pecados y de todas cuantas faltas e imperfecciones
hacemos.
Con esto se entenderá bien en qué consiste la mortificación, que es en concertar y
moderar nuestras pasiones y malas inclinaciones, y el amor propio desordenado”

El ayuno

Es la práctica de limitar el consumo de comida y bebida para imitar los


sufrimientos de Cristo durante su pasión y a través de toda su vida terrena. El
ayuno nos recuerda que la conversión afecta y debe afectar todas las áreas de
nuestra vida.

Dice San Juan Crisóstomo: “El valor del ayuno consiste no solo en evitar ciertas
comidas, pero en renunciar a todas las actitudes, pensamientos y deseos
pecaminosos. Quien limita el ayuno simplemente a la comida, esta minimizando el
gran valor que el ayuno posee. Si tu ayunas, que lo prueben tus obras! Si ves a un
hermano en necesidad, ten compasión de él. Si ves a un hermano siendo
reconocido, no tengas envidia. Para que el ayuno sea verdadero no puede serlo
solo de la boca, sino que se debe ayunar de los ojos, los oídos, los pies, las
manos, y de todo el cuerpo, de todo lo interior y exterior.”

El ayuno como parte de la tradición judía

 Levítico 16,29-30 -El Señor ordena un día de ayuno como expiación y


purificación: "ayunareis. Porque en ese día se hará expiación por vosotros
para purificaros"

 Joel 2,12 -como signo de arrepentimiento: "volved a mí de todo corazón,


con ayuno, con llanto, con lamentos"

 Éxodo 34,28 –como preparación para las manifestaciones Moisés está en


el Monte Sinaí cuarenta días y cuarenta noches, si comer pan, ni beber
agua, y escribió las nuevas tablas de la ley.
 Deuteronomio 10,10 -poder de intercesión ("en cuanto a mí, me estuve en
el Monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches, en ayuno.
También esta vez me escucho YAHVEH y renuncio a destruirte")
 Jonás 3,7 -ante el anuncio de la futura destrucción de Nínive, el pueblo
hace ayuno y penitencia.
 Salmo 35,13 -ante la persecución injusta- David, ayuna y hace penitencia.
 Salmo 109,24 -para lograr el auxilio del Señor -ayuna hasta debilitarse las
rodillas.
 Judit 4,9-15 -Ante la amenaza de Nabucodonosor, los Israelitas ofrecen
alabanzas, intercesión, penitencia y ayuno. El Señor oyó sus voces y vio su
angustia.

 Para evitar la agresión. Ester 4,16 -Ester dice a Mardoqueo: "vete a reunir
a todos los judíos que hay en Susa y ayunad por mí. No comáis ni bebáis
durante tres días y tres noches. También yo y mis siervas ayunaremos. Y
así, a pesar de la ley, me presentare ante el rey; y si tengo que morir,
moriré". (Ester va a ir ante el rey a defender a su pueblo que estaba
condenado a morir. Va a desenmascarar al enemigo. Pareciera la petición
de la Virgen en Fátima, se aparece con una estrella en su vestido. Ester:
estrella)

El Ayuno en el Nuevo Testamento:


 Con insistencia. Lucas 2, 37: "(Ana) no se apartaba del Templo, sirviendo a
Dios con ayuno y oraciones"
 Preparación para imponer manos. Hechos 13,3 --"la comunidad después de
haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron" (a Pablo y
Bernabé en misión)
 Para encomendar alguien al Señor. Hechos 14,23 --"designaron
presbíteros en cada iglesia y después de hacer oración con ayunos, los
encomendaron al Señor"
 Para completar las tribulaciones de Cristo. Colosenses 3,3 "me alegro de
los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que
falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia"
 Para ser vencedores. 1 Corintios 9,25 "los atletas se privan de todo y eso
por una corona corruptible, nosotros, en cambio, por una incorruptible."
 Para vencer la carne Gal 5,17 "pues la carne tiene apetencias contrarias al
espíritu y el espíritu contrarias a la carne, como entre sí antagónicos, de
forma que no hacéis lo que quisierais"

El ejemplo de Jesús

Para vencer el demonio. Marcos 9,29 -"esta clase de demonio solo puede ser
expulsado por la oración y el ayuno"

Frutos del ayuno:

No es un fin en sí mismo, sino medio de conversión.


-conduce a libertad de corazón y mente. Proceso por el cual nos liberamos de
todos los apegos terrenales y de todas las cosas que nos atan: caprichos, gustos,
excesivo auto cuidado. Y nos encaminamos hacia la Paz.
-fortalece, estabiliza y desarrolla el auto control (frutos del espíritu)
-reconocer debilidad y dependencia en Dios.
-pobreza de espíritu.
-edifica la vida interior.
-elimina los excesos de nuestra vida a fin de hacer más espacio para Dios.

El ayuno permite llevar más fácilmente una vida interior unida a Dios y al mundo
celestial; el ayuno libera de la pesantez de la materia. Los santos recomiendan el
ayuno a todo aquel que quiere llegar a una mayor interioridad. El ayuno apaga
poco a poco la concupiscencia.

La Santísima Virgen María de manera particular nos llama al ayuno:

— En Fátima -El ayuno tiene el poder de prevenir guerras y catástrofes


naturales.

— En Medjugorie:
-"Practicad el ayuno, porque con el ayuno obtendréis que se realice
completamente el plan que Dios tiene. Con esto me daréis una gran alegría"

"les invito a la oración y al ayuno. Con vuestra ayuda puedo hacerlo todo y obligar
a Satanás a dejar de instigar a las almas."

"Orad y ayunad, sólo así podréis conocer todo el mal que hay en vosotros y
ofrecerlo al Señor, a fin de que pueda purificar vuestros corazones de todo".

S.S. Juan Pablo II habla sobre la necesidad de ayunar para aplacar el "espíritu de
muerte y la cultura de la muerte".

La Biblia nos presenta numerosos ejemplos de ayuno en diferentes situaciones:

 Intercesión general para lograr auxilio del Señor

 Salmo 109,24 - ayuno hasta debilitarse las rodillas.

 En arrepentimiento y para evitar castigo:

 La ciudad de Nínive ayuna colectivamente al escuchar la predicación de


Jonás (Jonás 3,4-7)
 Joel 2,12 "volved a mí de todo corazón, con ayuno, con llanto, con
lamentos"

 En caso de peligro:

 Deuteronomio 10,10 "en cuanto a mí, me estuve en el Monte, como la


primera vez, cuarenta días y cuarenta noches, en ayuno. También esta vez
me escucho YAHVEH y renuncio a destruirte".
 Saúl ayunó ante la batalla con los filisteos (Cf. I Samuel 28, 20-22)
 Ajab ayunó al escuchar la profecía de desgracia pronunciada por Elías (I
Reyes 21, 27)
 Josafat ayunó cuando las naciones le hicieron la guerra (II Crónicas 20, 3-4)
 David ayunó ante la persecución injusta. Ayuna y hace penitencia (Salmo
35,13)
 Ante la amenaza de Nabucodonosor, los Israelitas ofrecen alabanzas,
intercesión, penitencia y ayuno. El Señor oyó sus voces y vio su angustia.
(Judit 4, 9-15)
 Ester 4,16 Ester dice a Mardoqueo: "vete a reunir a todos los judíos que
hay en Susa y ayunad por mí. No comáis ni bebáis durante tres días y tres
noches. También yo y mis siervas ayunaremos. Y así, a pesar de la ley, me
presentare ante el rey; y si tengo que morir, moriré". (Ester va a ir ante el
rey a defender a su pueblo que estaba condenado a morir. Va a
desenmascarar al enemigo. Pareciera la petición de la Virgen en Fátima, se
aparece con una estrella en su vestido. Ester: estrella)
 Ante decisiones y actos importantes:

 Éxodo 34,28 --Moisés está cuarenta días y cuarenta noches, si comer pan,
ni beber agua. Y escribió las nuevas tablas de la ley.
 Mientras estaban celebrando el culto del Señor y ayunando, dijo el Espíritu
Santo: «Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he
llamado.» Entonces, después de haber ayunado y orado, les impusieron las
manos y les enviaron. (Hechos 13, 2-3)
 "Designaron presbíteros en cada Iglesia y después de hacer oración con
ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído". (Hechos
14,23)

 En la batalla contra el demonio

 Marcos 9, 29 "esta clase de demonio solo puede ser expulsado por la


oración y el ayuno"

 El beneficio del ayuno en la batalla se deduce también de estos pasajes:

 Colosenses 1, 24 "Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por


vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo,
en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia"
 1 Corintios 9, 25 "los atletas se privan de todo y eso por una corona
corruptible, nosotros, en cambio, por una incorruptible."
 Gálatas 5, 17 "pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu y el
espíritu contrarias a la carne, como entre si antagónicos, de forma que no
hacéis lo que quisierais"

 En caso de duelo:

 Los hombres de Yabes de Galaad ayunaron por siete días después de


enterrar a Saúl y sus hijos (I Samuel 31,13)
 David ayunó al conocer la muerte de Saúl y Jonatán (II Samuel 1, 12) y al
enterarse que Abner había muerto (II Samuel 3, 35)

 Después de un desastre:

 Los israelitas ayunaron cuando fueron derrotados por los benjamitas


(Jueces 20, 26)
 El profeta Joel proclama el ayuno público tras una plaga. (Joel 1, 14)
(Fuente Corazones.org)

El mundo y sus falsas en contra de la Mortificación.


En el tiempo de Cuaresma - los católicos nos dedicamos a incrementar la oración
y la penitencia- se reaniman fuertes críticas, burlas o indiferencias, hacia estas
prácticas cristianas de mortificación, llegando en ocasiones al escándalo. Hasta
miembros de la iglesia les parece ridículo y se indignan sorprendiéndose, no falta
quienes se sorprenden indignados de que todavía en el mundo secularizado y
moderno haya quienes se mortifican.

El padre Dr. Eduardo María Volpacchio cuestiona acerca del rechazo del mundo
sobre la mortificación, como un acto de hipocresía:

“El sacrificio es parte de la vida de cualquier persona. Cambian las motivaciones y


las prácticas concretas. De hecho, la cultura que rinde culto al cuerpo tiene
también su “mortificación” secularizada:
• Piercing: agujerearse el cuerpo y llevar colgando todo tipo de metales en las
partes más variadas del cuerpo: lengua, ceja, cintura, pechos, etc.
• tatuajes: marcarse el cuerpo como antiguamente se hacía a los esclavos con
inscripciones que duran para toda la vida
• Cinturones gástricos que impiden comer más de la cuenta
• Costosas cirugías estéticas para mejorar el perfil de la cara
• La competición deportiva exige a los atletas sacrificios dietéticos y de
entrenamientos muy duros.
• Dietas extenuantes para lucir el cuerpo exageradamente flaco que exigen a las
mujeres los cánones estéticos actuales; y que no pocas veces conducen a
enfermedades psiquiátricas como la anorexia o la bulimia
• Horas agotadoras de gimnasio para conseguir una musculatura “dibujada” y una
pancita plana.
• Exposición solar por horas sufriendo un calor a veces insoportable para lucir un
bronceado que teóricamente mejore la propia imagen (esto sólo lo hacen los
blancos, paradójicamente las personas de otras razas intentan blanquear el color
de su piel)
• Encierro por horas en boliches sin luz, sin aire, llenos de humo, con música
ensordecedora, en horarios que exigen horas de paciente espera...
¿No será que lo que escandaliza no es la mortificación en sí misma, sino el motivo
por el que se realiza?

En efecto, lo que no se entiende de la mortificación cristiana es el por qué: no se


hace para ganar dinero, ni para adquirir fama, ni gloria, ni poder, ni para triunfar
profesional o deportivamente, ni para tener un cuerpo más atractivo, ni por motivos
egoístas. Todo sacrificio hecho por motivos terrenales es elogiado. Pero si la
motivación dice ser espiritual, la cosa cambia. Desconcierta... y hasta indigna.
Y a ese mismo mundo de las dietas estrictas le parece un horror el ayuno: que una
persona deje voluntariamente de comer por amor a Dios le suena como un acto
oscurantista, retrógrado, masoquista y superado... Y le molesta que haya gente
que lo practique. De la práctica de la mortificación corporal ni hablemos.

Y los que se escandalizan por el celibato (que haya quienes no se casen por el
Reino de los Cielos les parece una afrenta a la humanidad), son los mismos que
no quieren casarse para no atarse a nadie (¿para qué casarse, se preguntan, si se
puede gozar de una mujer/hombre sin compromisos y sin hijos, y cambiarlo/a
cuando se quiera, sin más trámite?)”

Esta inhabilidad para comprender la mortificación es una artimaña del espíritu del
mundo. Los cristianos entendemos que quienes tienen una idea materialista de la
vida no puedan entender la mortificación y muchas otras cosas. El apóstol San
Pablo apunta: “el hombre animal no puede entender las cosas que son del espíritu
de Dios, son necedad para él” (1 Corintios 2, 14).

La mortificación es una práctica útil para el cristianismo.

La mortificación pertenece a la esencia misma del cristianismo. Jesús mismo


comienza su vida pública, ayunando cuarenta días en el desierto (Mateo 4,2).
Invita a llevar la cruz. El mismo se entrega a la muerte para salvarnos: hay que
tener en cuenta que todos los sufrimientos soportados por Cristo en la Pasión se
consideran voluntarios.

Los beneficios de la mortificación

Concluimos nuevamente con lo expuesto por el padre Dr. Eduardo María


Volpacchio: “Los principales beneficios de la mortificación son espirituales.
¡Hace tanto bien al alma! Purifica de los propios pecados y de sus consecuencias,
“espiritualiza” aumentando la sensibilidad para la oración, da dominio sobre uno
mismo, aleja las tentaciones, libera de caprichos, inmuniza contra el consumismo
y la frivolidad, es escuela de generosidad. Lleva a superar defectos y a crecer en
virtudes.
Y como la mejor mortificación es la que nos ayuda a mejorar nuestro carácter y a
darnos a los demás, tiene muchas consecuencias en el plano humano. Nos ayuda
a trabajar mejor (la puntualidad y el orden, por ejemplo, son excelentes
mortificaciones). A vivir mejor la caridad y la convivencia (soportar pacientemente
las bromas inoportunas, escuchar a personas pesadas, etc. son otros tantos
ejemplos de mortificación). Incluso ayuda a disfrutar más las cosas buenas de la
vida (la falta de negación de uno mismo lleva a que las cosas “empalaguen”), de la
misma manera que cuando éramos chicos, los caramelos que nos gustaban, los
disfrutábamos más cuanto menos los comíamos.

La mortificación no nos amarga la vida, ni nos empequeñece el ánimo, sino que


acaba siendo fuente de alegría.”

Grados de mortificación:

1. Hambre.
2. Lengua.
3. Bebida (sed)
4. Sueño
5. Ojos.

Práctica día 19. MORTIFICACIÓN: Ofrece a la Santísima Virgen María la


privación voluntaria de alguna de tus íntimas satisfacciones o alegrías. Abstente
de algo que te guste mucho durante este tiempo.

---------------------------------------- Parte 3-------------------------------------------------

CONOCIMIENTO DE MARÍA SANTÍSIMA

Día 20

MARÍA MEJOR CAMINO PARA IR A JESÚS.

Lectura del día: Lucas 1, 39-45

39. Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los
cerros de Judá.

40. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.

41. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo

42. y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!

43. ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor?

44. Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas.

45. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»

Como lo dijo San Luis María Grignión de Montfort: “Esta devoción es el camino
fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Dios, en la cual consiste la
perfección Cristiana”.

Es camino fácil: Es el camino abierto por Jesucristo al venir a nosotros, y en el que


no hay obstáculos para llegar a él.

1) Es camino fácil
Es el camino abierto por Jesucristo al venir a nosotros y en el que no hay
obstáculos para llegar a Él. Ciertamente que se puede llegar a Jesucristo por otros
caminos. Pero en ellos se encuentran cruces más numerosas, muertes extrañas y
dificultades apenas superables; será necesario pasar por noches oscuras, terribles
combates y agonías, escarpadas montañas, punzantes espinas y espantosos
desiertos. Pero, por el camino de María se avanza más suave y tranquilamente.
Cierto que también encontramos rudos combates y grandes dificultades por
superar. Pero esta bondadosa Madre y Señora se hace tan cercana y presente a
sus fieles servidores para iluminarlos en sus tinieblas, esclarecerlos en sus
combates y dificultades, que, en verdad, este camino virginal para encontrar a
Jesús resulta de rosas y mieles, comparado con los demás.
Ha habido santos, por recordar sólo algunos, como san Efrén, san Juan
Damasceno, san Bernardo, san Bernardino, san Buenaventura, san Francisco de
Sales, etc., que han transitado por este camino suave para ir a Jesucristo, porque
el Espíritu Santo, Esposo fiel de María, se lo ha enseñado por gracia singular.
Pero los otros santos, que son la mayoría, aunque hayan tenido todos devoción a
la Santísima Virgen, no han entrado o sólo muy poco en este camino. Es por ello
que tuvieron que pasar por las pruebas más rudas y peligrosas.
¿De dónde procederá entonces, me preguntará algún fiel servidor de María, que
los fieles servidores de esta bondadosa Madre encuentren tantas ocasiones de
padecer, y aún más, que aquellos que no le son tan devotos? Los contradicen,
persiguen, calumnian y no los pueden tolerar... o caminan entre tinieblas interiores
o por desiertos donde no se da la menor gota de rocío del cielo. Si esta devoción a
la Santísima Virgen facilita el camino para llegar a Jesucristo, ¿por qué son sus
devotos los más crucificados?
Le respondo que ciertamente, siendo los más fieles servidores de la Santísima
Virgen sus preferidos, reciben de Ella los más grandes favores y gracias del cielo,
que son las cruces. Pero sostengo que los servidores de María llevan estas cruces
con mayor facilidad, mérito y gloria, y lo que mil veces haría caer a otros, a
ellos(sus devotos) no los detiene nunca, sino que los hace avanzar, porque esta
bondadosa Madre, plenamente llena de gracia y unión del Espíritu Santo, endulza
todas las cruces que les prepara con el azúcar de su dulzura maternal y con la
unción del amor puro, de modo que ellos las comen alegremente como nueces
confitadas aunque de por sí sean muy amargas.

2) Es camino corto
Esta devoción a la Santísima Virgen es camino corto para encontrar a Jesucristo.
Sea porque en él nadie se extravía, sea porque, como acabo de decir, se avanza
por él con mayor gusto y facilidad y, por consiguiente, con mayor rapidez.
Se adelanta más en poco tiempo de sumisión y obediencia a María que en años
enteros de hacer nuestra propia voluntad y apoyarnos en nosotros mismos.
Porque el hombre obediente y sumiso a María cantará victorias señaladas sobre
todos sus enemigos (cfr. Proverbios. 21, 28). Éstos, ciertamente, querrán impedirle
que avance, hacerle retroceder o caer; pero con el apoyo, auxilio y dirección de
María, sin caer, retroceder ni detenerse, avanzará a pasos agigantados hacia
Jesucristo por el mismo camino por el que está escrito que Jesús vino a nosotros
a pasos de gigante y en corto tiempo (cfr. Salmo. 19, 6).
¿Cuál crees sea el motivo de que Jesucristo haya vivido tan poco tiempo sobre la
tierra y que haya pasado casi todos esos años en sumisión y obediencia a su
Madre? Es ésta la respuesta: Que no obstante la brevedad de su carrera mortal
(cfr. Sap. 4, 13), vivió largos años, inclusive muchos más que Adán, cuyas
pérdidas vino a reparar, aunque éste haya vivido más de novecientos años. Largo
tiempo vivió Jesucristo porque vivió en sumisión y unión a su Santísima Madre por
obediencia al Padre. Porque:
 El que honra a su madre, dice el Espíritu Santo, es como el que atesora
(Eclesiástico. 3, 3-5), es decir, el que honra a María hasta someterse a Ella
y obedecerla en todo, pronto se hará muy rico, pues cada día acumula
riquezas por el secreto de esta piedra filosofal.
 Según una interpretación espiritual de las siguientes palabras del Espíritu
Santo: Mi vejez se encuentra en la misericordia del seno (cfr. Salmo. 92,
11), en el seno de María, la que rodeó y engendró a un varón perfecto (cfr.
Jeremías. 31, 22) y pudo contener a Aquel a quien no puede abrazar ni
contener todo el universo, los jóvenes se convierten en ancianos por la
experiencia, luz, santidad y sabiduría y llegan en pocos años a la plenitud
de la edad en Jesucristo (cfr. Efesios. 4, 13).
3) Es camino perfecto
Esta devoción a la Santísima Virgen es camino perfecto para ir a Jesucristo y
unirse con Él. Porque María es la más perfecta y santa de las puras criaturas y
Jesucristo que ha venido a nosotros de la manera más perfecta, no tomó otro
camino para viaje tan grande y admirable que María.
El Altísimo, el Incomprensible, el Inaccesible, el que se ha querido venir a
nosotros, gusanillos de la tierra, que no somos nada. ¿Cómo sucedió esto?
El Altísimo descendió de manera perfecta y divina hasta nosotros por medio de la
humilde María, sin perder nada de su divinidad ni santidad. Del mismo modo,
deben subir los pequeñuelos hasta el Altísimo perfecta y divinamente y sin temor
alguno, a través de María.
El Incomprensible se dejó abarcar y contener perfectamente por la humilde María,
sin perder nada de su inmensidad. Del mismo modo, debemos dejarnos contener
y conducir perfectamente y sin reservas por María.
El Inaccesible se acercó y unió estrecha, perfecta y aun personalmente a nuestra
humanidad por María, sin perder nada de su majestad. Del mismo modo, por
María, debemos acercarnos a Dios y unirnos a su majestad, perfecta e
íntimamente, sin temor de ser rechazados.
Finalmente, el que Es, quiso venir a lo que no es y hacer que lo que no es llegue a
Dios. Esto lo realizó perfectamente, entregándose y sometiéndose
incondicionalmente a la joven Virgen María, sin dejar de ser en el tiempo El que Es
en la eternidad. Del mismo modo, nosotros, aunque no seamos nada, podemos
por María llegar a ser semejantes a Dios por la gracia y la gloria, entregándonos
perfecta y totalmente a Ella, de suerte que no siendo nada por nosotros mismos, lo
seamos todo en Ella, sin temor de engañarnos.
Ábranme un camino para ir a Jesucristo, embaldosado con todos los méritos de
los bienaventurados, adornado con todas sus virtudes heroicas, iluminado y
embellecido con todo el esplendor y belleza de los ángeles, se presentaran todos
los ángeles y santos para guiar, defender y sostener a quienes quieran andar por
él..., afirmo abiertamente con toda verdad, que antes que tomar camino tan
perfecto, prefiero seguir el camino inmaculado (Salmo. 18, 33) de María..., vía o
camino sin mancha ni fealdad, sin pecado original ni actual, sin sombras ni
tinieblas. Y si mi amable Jesús viene otra vez al mundo para reinar en él, como
sucederá ciertamente, no escogerá para su viaje otro camino que el de María, por
quien vino la primera vez con tanta seguridad y perfección. La diferencia entre una
y otra venida es que la primera fue secreta y escondida, mientras que la segunda
será gloriosa y fulgurante. Pero ambas son perfectas, porque ambas se realizan
por María. ¡Ay! ¡Éste es un misterio que aún no se comprende!
¡Enmudezca aquí toda lengua!
4) Es camino seguro
Esta devoción a la Santísima Virgen es camino seguro para ir a Jesucristo y
alcanzar la perfección uniéndonos a Él.
Porque esta práctica que estamos enseñando no es nueva. Es tan antigua que no
se pueden señalar con precisión sus comienzos, como dice en un libro que
escribió sobre esta devoción M. Boudon, muerto hace poco en olor de santidad.
Es cierto, sin embargo, que se hallan vestigios de ella en la Iglesia hace más de
setecientos años.
San Odilón, abad de Cluny, que vivió hacia el año 1040, fue uno de los primeros
en practicarla en Francia, como se consigna en su biografía.
El cardenal san Pedro Damiano relata que en el año 1076 su hermano, el beato
Marín, se hizo esclavo de la Santísima Virgen, en presencia de su director
espiritual.

Los RR. PP. Jesuitas, siempre celosos en el servicio de la Santísima Virgen,


presentaron en nombre de los Congregantes de Colonia un opúsculo sobre la
santa Esclavitud, al duque Fernando de Baviera, arzobispo entonces de Colonia.
Éste lo aprobó y permitió imprimirlo y exhortó a todos los párrocos y religiosos de
su diócesis a difundir en la medida de lo posible esta sólida devoción.
Consta, pues, que esta devoción no es nueva. Y si no es común se debe a que es
demasiado preciosa para ser saboreada y practicada por toda clase de personas.
Esta devoción es un medio seguro para ir a Jesucristo. Efectivamente el oficio de
la Santísima Virgen es conducirnos con toda seguridad a su hijo, así como el de
Éste es llevarnos al Padre con toda seguridad. No se engañen de las personas
que quieren hacer creer falsamente que María impide llegar a la unión con Dios,
porque, ¿será posible que la que halló gracia delante de Dios para todo el mundo
en general y para cada uno en particular, estorbe a las almas a alcanzar la
inestimable gracia de la unión con Jesucristo? ¿Será posible que la que fue total y
sobreabundantemente llena de gracia y tan unida y transformada en Dios que lo
obligó a encarnase en Ella, impida al alma vivir unida a Dios? Ciertamente que la
vista de las otras criaturas, aunque santas, podrá en ocasiones retardar la unión
divina, pero no María, como hemos dicho y no nos cansaremos de repetirlo.
Donde está María no puede estar el espíritu maligno. Precisamente una de las
señales de que somos gobernados por el buen espíritu es el ser muy devotos de
la Santísima Virgen, pensar y hablar frecuentemente de Ella. Así piensa san
Germán, quien añade que así como la respiración es señal cierta de que el cuerpo
no está muerto, del mismo modo, el pensar con frecuencia en María e invocarla
amorosamente es señal cierta de que el alma no está muerta por el pecado.
Siendo así, dicen la Iglesia y el Espíritu Santo que la dirige, María sola ha dado
muerte a todas las herejías, por más que los críticos murmuren: jamás un fiel
devoto de María caerá en herejía o ilusión, al menos formales.
Quien entre, entonces, por este camino fácil, a causa de la plenitud de la gracia y
unción del Espíritu Santo que lo llena: nadie se cansa ni retrocede, si camina por
él. Es camino corto, que en breve nos lleva a Jesucristo. Es camino perfecto, sin
lodo ni polvo ni fealdad de pecado. Es, finalmente, camino seguro, que de manera
directa y segura, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, nos conduce a
Jesucristo y a la vida eterna.
Entremos, pues, por este camino y avancemos por él, día y noche, hasta la plena
madurez de Jesucristo” (Tratado de la verdadera devoción a la Virgen María. San
Luis María Grignón de Monfort)

Práctica día 20. DULZURA: Aleja de tu semblante toda indignación, y de tus


labios toda palabra amarga y conserva una mansedumbre bondadosa.

DÍA 21
FALSAS Y VERDADERAS DEVOCIONES
Lectura del día: Juan 19, 25-27.

25. Cerca de la cruz de Jesús estaba su madre, con María, la hermana de su madre, esposa de
Cleofás, y María de Magdala.

26. Jesús, al ver a la Madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la Madre: «Mujer,
ahí tienes a tu hijo.»

27. Después dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquel momento el discípulo se la
llevó a su casa.

El humilde tratado dice: “Hoy más que nunca, nos encontramos con falsas
devociones que fácilmente podrían tomarse por verdaderas. El demonio, como
falso acuñador de moneda y ladrón astuto y experimentado, ha engañado y hecho
caer ya a muchas almas por medio de falsas devociones a la Santísima Virgen y
cada día utiliza su experiencia diabólica para engañar a muchas otras,
entreteniéndolas y adormeciéndolas en el pecado, son pretexto de algunas
oraciones mal recitadas y de algunas prácticas exteriores inspiradas por él.
Como un falsificador de moneda no falsifica ordinariamente, sino el oro y la plata,
muy rara vez los otros metales, porque no valen la pena, así el espíritu maligno no
falsifica las otras devociones tanto como las de Jesús y María, la devoción a la
Santísima Comunión y la devoción a la Virgen, porque son entre las devociones, lo
que el oro y la plata entre los metales.
Es, por ello, importante tener en cuenta lo siguiente:
1º) Conocer las falsas devociones para evitarlas y las verdaderas para
abrazarlas.
2º) Conocer cuál es, entre las diferentes formas de devoción verdadera a la
Santísima Virgen, la más perfecta, la más agradable a María, la más gloriosa para
el Señor y la más perfecta, la más agradable a María, la más gloriosa para el
Señor y la más eficaz para nuestra santificación, a fin de optar por ella.
Hay, a nuestro parecer, siete clases de falsos devotos y falsas devociones a
la Santísima Virgen, a saber:
1º) Los devotos críticos.
2º) Los devotos escrupulosos.
3º) Los devotos exteriores.
4º) Los devotos presuntuosos.
5º) Los devotos inconstantes.
6º) Los devotos hipócritas.
7º) Los devotos interesados.

1. Los devotos críticos


Los devotos críticos son, por lo común, sabios orgullosos, engreídos y pagados de
sí mismos, que en el fondo tienen alguna devoción a la Santísima Virgen, pero
critican casi todas las formas de piedad con las que las gentes sencillas honran
ingenua y santamente a esta buena Madre, sólo porque no se acomodan a sus
fantasías. Ponen en duda todos los milagros e historias referidas por autores
fidedignos o extraídos de las crónicas de las Órdenes religiosas, que atestiguan la
misericordia y poder de Jesús, que por medio la Santísima Virgen, efectúa en los
hombres. Se irritan al ver a las gentes sencillas y humildes arrodilladas, para rogar
a Dios, ante un altar o imagen de María o en la esquina de una calle... Llegan
hasta acusarlas de idolatría, como si adoraran la madera o la piedra. En cuanto a
estos falsos devotos, dicen no gustarles tales devociones exteriores: “¡no somos
tan cándidos para creer a tantos cuentos e historietas que corren acerca de la
Santísima Virgen!”. Si se les recuerdan las admirables alabanzas que los Santos
Padres tributan a María, responden que hablaban como oradores, en forma
hiperbólica, o dan una falsa explicación de sus palabras.
Esta clase de falsos devotos y gente orgullosa y mundana son de temerles: hace
un daño incalculable a la devoción a la Santísima Virgen, alejando de Ella
definitivamente a los pueblos con pretexto de desterrar abusos.

2. Los devotos escrupulosos


Los devotos escrupulosos son personas que temen deshonrar al Hijo al honrar a la
Madre, rebajar al Uno al honrar a la Otra. No pueden tolerar que se tributen a la
Santísima Virgen las justísimas alabanzas que le prodigaron los Santos Padres.
Toleran penosamente que haya más personas arrodilladas ante un altar de María
que delante del Santísimo Sacramento, ¡como si esto fuera contrario a aquello o si
los que oran a la Santísima Virgen, no orasen a Jesucristo por medio de Ella! No
quieren que se hable con tanta frecuencia de la Madre de Dios ni que los fieles
acudan a Ella tantas veces.
Oigamos algunas de sus expresiones más frecuentes:
“¿De qué sirven tantos Rosarios? ¿Tantas congregaciones y devociones
exteriores a la Santísima Virgen? ¡Cuánta ignorancia hay en tales prácticas! ¡Esto
es poner en ridículo nuestra religión! ¡Hábleme más bien de los devotos de
Jesucristo! (y, al pronunciar frecuentemente este nombre, lo digo entre paréntesis,
no se descubren). Hay que recurrir solamente a Jesucristo: Él es nuestro único
mediador. Hay que predicar a Jesucristo: ¡esto es lo sólido!”.
Lo que dicen es verdad, en cierto sentido. Pero, la aplicación que hacen de ello
para combatir la devoción a la Santísima Virgen es muy peligrosa, es un lazo sutil
del espíritu maligno, son pretextos de un bien mayor. Porque ¡nunca se honra
tanto a Jesucristo como cuando se honra a la Santísima Virgen! Efectivamente, si
se la honra, es para honrar más perfectamente a Jesucristo y si vamos a Ella, es
para encontrar el camino que nos lleve a la meta, que es Jesucristo.
La Iglesia, con el Espíritu Santo, bendice primero a la Santísima Virgen y después
a Jesucristo: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús
(Lucas. 1, 42). Y esto, no porque la Virgen María sea mayor que Jesucristo o igual
a Él, lo cual sería intolerable herejía, sino porque para bendecir más
perfectamente a Jesucristo hay que bendecir primero a María.
Digamos, pues, con todos los verdaderos devotos de la Santísima Virgen y contra
sus falsos devotos escrupulosos: María, bendita tú eres entre todas las mujeres y
bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

3. Los devotos exteriores.


Los devotos exteriores son personas que cifran toda su devoción a María en
prácticas externas. Sólo gustan de lo exterior de esta devoción, porque carecen de
espíritu interior; rezan muchos Rosarios, pero atropelladamente. Participan en
muchas Misas, pero sin atención. Se inscriben en todas las cofradías marianas,
pero sin enmendar su vida, sin vencer sus pasiones, ni imitar las virtudes de la
Santísima Virgen. Sólo gustan de lo sensible de la devoción, no buscan lo sólido.
De suerte que si no experimentan algo sensible en sus prácticas piadosas, creen
que no hacen nada, se desalientan y lo abandonan todo o lo hacen por rutina.
El mundo está lleno de esta clase de devotos exteriores. Sin menospreciar la
modestia exterior, que acompaña siempre a la devoción verdadera...

4. Los devotos presuntuosos


Los devotos presuntuosos son pecadores aletargados en sus pasiones o amigos
de lo mundano.
Bajo el hermoso nombre de cristianos y devotos de la Santísima Virgen, esconden
el orgullo, la avaricia, la lujuria, la embriaguez, el perjurio, la maledicencia o la
injusticia, etc.; duermen en sus costumbres perversas, sin hacerse mucha
violencia para corregirse, confiados en que son devotos de la Santísima Virgen; se
prometen a sí mismos que Dios les perdonará, que no morirán sin confesión ni se
condenarán, porque rezan el rosario, ayunan los sábados, pertenecen a la
cofradía del santo Rosario, a la del escapulario u otras congregaciones, llevan el
hábito o la cadenilla de la Santísima Virgen, etc.
Cuando se les dice que su devoción no es sino ilusión diabólica y perniciosa
presunción, capaz de llevarlos a la ruina, se resisten a creerlo. Responden que
Dios es bondad y misericordia; que no nos han creado para la perdición; que no
hay hombre que no peque; que basta un buen: “¡Señor, pequé!” a la hora de la
muerte. Y añaden que son devotos de la Santísima Virgen; que llevan el
escapulario; que todos los días rezan puntualmente siete Padrenuestros y
Avemarías en su honor y, algunas veces, el Rosario o el Oficio de Nuestra Señora;
que ayunan, etc.
Para confirmar sus palabras y cegarse aún más, alegan algunos hechos
verdaderos o falsos, poco importa, que han oído o leído, en los que se asegura
que personas muertas en pecado mortal y sin confesión, gracias a que durante su
vida habían rezado algunas oraciones o ejercitado algunas prácticas de devoción
en honor de la Virgen resucitaron para confesarse o su alma permaneció
milagrosamente en el cuerpo hasta que lograron confesarse o, a la hora de la
muerte, obtuvieron del Señor, por la misericordia de María, el perdón y la
salvación. ¡Ellos esperan correr la misma suerte!
Nada!, en el cristianismo, es tan perjudicial a las gentes como esta presunción
diabólica. Porque, ¿cómo puede alguien decir con verdad que ama y honra a la
Santísima Virgen, mientras que con sus pecados hiere, traspasa, crucifica y ultraja
despiadadamente a Jesucristo, su Hijo? Si María se obligara a salvar por su
misericordia a esta clase de personas, ¡autorizaría el pecado y ayudaría a
crucificar a su Hijo! Y esto, ¿quién osaría siquiera pensarlo?
Protesto, que abusar así de la devoción a la Santísima Virgen, devoción que
después de la que se tiene al Señor en el Santísimo Sacramento es la más santa
y sólida de todas, constituye un horrible sacrilegio: el mayor y menos digno de
perdón después de la comunión sacrílega.
Para ser verdadero devoto de la Santísima Virgen, no es absolutamente necesario
que seas tan santo, que llegues a evitar todo pecado, aunque esto sería lo más
deseable. Pero es preciso, al menos:
1º) Mantenerse sinceramente resuelto a evitar, por lo menos, todo pecado mortal,
que ultraja tanto a la Madre como al Hijo.
2º) Violentarse para evitar el pecado. (Mortificación)
3º) Inscribirse en las cofradías, rezar los cinco o quince misterios del Rosario u
otras oraciones, ayunar los sábados, etc.
Todas estas buenas obras son maravillosamente útiles para lograr la conversión
de los pecadores por endurecidos que estén. Y si tú, lector, fueras uno de ellos,
aunque ya tuvieras un pie en el abismo... te las aconsejo, a condición de alcanzar
de Dios, por intercesión de la Santísima Virgen, la gracia de la contrición y perdón
de tus pecados y vencer tus hábitos malos y no para permanecer tranquilamente
en estado de pecado; tener los remordimientos de la conciencia, el ejemplo de
Jesucristo y de los santos y las máximas del Santo Evangelio.
5. Los devotos inconstantes
Los devotos inconstantes son los que honrar a la Santísima Virgen a intervalos y
como a saltos. Ahora fervorosos, ahora tibios... En un momento parecen
dispuestos a emprenderlo todo por su servicio, poco después ya no son los
mismos. Abrazan de momento todas las devociones a la Santísima Virgen, pero
luego no cumplen sus normas con fidelidad. Cambian como la luna. Y María los
coloca debajo de sus pies junto a la medialuna, porque son volubles e indignos de
ser contados entre los servidores de esta Virgen fiel, que se distingue por la
fidelidad y la constancia.
Más vale no recargarse con tantas oraciones y prácticas devotas y hacer menos
pero con amor y fidelidad, a pesar del mundo, del demonio y de la carne.

6. Los devotos hipócritas


Hay todavía otros falsos devotos de la Santísima Virgen: los devotos hipócritas.
Encubren sus pecados y costumbres pecaminosas bajo el manto de esta Virgen
fiel, a fin de pasar a los ojos de los demás por lo que no son.

7. Los devotos interesados


Existen, finalmente, los devotos interesados. Son aquellos que sólo acuden a
María para ganar algún pleito, evitar un peligro, curar de una enfermedad o por
necesidades semejantes... sin las cuales no se acordarían de Ella.
Unos y otros son falsos devotos, en nada adeptos a Dios ni a su Santísima Madre.
Pongamos, pues, suma atención a fin de no ser del número:
– De los devotos críticos, que no creen en nada pero todo critican.
– De los devotos escrupulosos, que temen ser demasiado devotos de la
Santísima Virgen por respeto a Jesucristo.
– De los devotos exteriores, que hacen consistir toda su devoción en
prácticas exteriores.
– De los devotos presuntuosos, que bajo el oropel de una falsa devoción a
la Santísima Virgen, viven encenagados en el pecado.
– De los devotos inconstantes, que, por ligereza, cambian sus prácticas de
devoción o las abandonan a la menor tentación.
– De los devotos hipócritas, que entran en las cofradías y visten la librea de
la Santísima Virgen para hacerse pasar por santos.
– Y, finalmente, de los devotos interesados, que sólo recurren a la Virgen
para librarse de males corporales o alcanzar bienes de este mundo.
Características de la verdadera Devoción
Después de haber desenmascarado y reprobado las falsas devociones a la
Santísima Virgen, conviene presentar en pocas palabras la verdadera:

1º) la Interior.
2º) La Tierna.
3º) La Santa.
4º La Constante.
5º) La Desinteresada.

 Devoción interior
La verdadera devoción a la Santísima Virgen es interior. Es decir, procede del
espíritu y del corazón, de la estima que se tiene de Ella, de la alta idea que nos
hemos formado de sus grandezas y del amor que le tenemos.

 Devoción tierna
Es tierna, vale decir, llena de confianza en la Santísima Virgen, como la confianza
del niño en su querida madre. Esta devoción hace que recurras a la Santísima
Virgen en todas tus necesidades materiales y espirituales con gran sencillez,
confianza y ternura e implores la ayuda de tu bondadosa Madre en todo tiempo,
lugar y circunstancia:

 En las dudas, para que te esclarezca.


 En los extravíos, para que te convierta al buen camino.
 En las tentaciones, para que te sostenga.
 En las debilidades, para que te fortalezca.
 En los desalientos, para que te reanime.
 En los escrúpulos, para que te libre de ellos.
 En las cruces, afanes y contratiempos de la vida, para que te
consuele; y finalmente:
En todas las dificultades materiales y espirituales, María es tu recurso ordinario,
sin temor de desagradar a Jesucristo.

 Devoción santa
La verdadera devoción a la Santísima Virgen es santa. Es decir, te lleva a evitar el
pecado e imitar las virtudes de la Santísima Virgen y, en particular, su humildad
profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su oración continua, su mortificación
universal, su pureza divina, su caridad ardiente, su paciencia heroica, su dulzura
angelical y su sabiduría divina. Éstas son las diez principales virtudes de la
Santísima Virgen.

 Devoción constante
La verdadera devoción a la Santísima Virgen es constante. Te consolida en el bien
y hace que no abandones fácilmente las prácticas de devoción. Te anima para que
puedas oponerte a lo mundano y sus costumbres y máximas; a lo carnal y sus
molestias y pasiones, al diablo y sus tentaciones. De suerte que si eres
verdaderamente devoto de María, huirán de ti la veleidad, la melancolía, los
escrúpulos y la cobardía. Esto no quiere decir que no caerás algunas veces ni
experimentaras algunos cambios en tu devoción sensible. Pero, si caes, te
levantarás, tendiendo la mano a tu bondadosa Madre; si pierdes el gusto y la
devoción sensible, no te acongojarás por ello. Porque, el justo y fiel devoto de
María vive de la fe de Jesús y de María y no de los sentimientos corporales.

 Devoción desinteresada
Por último, la verdadera devoción a la Santísima Virgen es desinteresada. Es
decir, te inspirará no buscarte a ti mismo, sino sólo a Dios es su Santísima Madre.
El verdadero devoto de María no sirve a esta augusta Reina por espíritu de lucro o
interés, ni por su propio bien temporal o eterno, sino únicamente porque Ella
merece ser servida y sólo Dios en Ella. Ama a María, pero no por los favores que
recibe o espera recibir de Ella, sino porque Ella es amable. Por esto se le ama y
sirve con la misma fidelidad, en los sinsabores y sequedades como en las
dulzuras y fervores sensibles. Se le ama lo mismo en el Calvario como en las
bodas de Caná.
¡Cuán agradable y precioso es delante de Dios y de su Santísima Madre el devoto
que no se busca a sí mismo en los servicios que le presta! Pero, ¡qué pocos hay
así! Para que no sea tan reducido ese número, estoy escribiendo lo que durante
tantos años he enseñado en mis misiones pública y privadamente con no escaso
fruto.
Muchas cosas he dicho ya de la Santísima Virgen. Muchas más tengo que decir. E
infinitamente más serán las que omita, ya por ignorancia, ya por falta de talento o
de tiempo. Cuanto digo responde al propósito que tengo de hacer de ti un
verdadero devoto de María y un auténtico discípulo de Jesucristo.
¡Oh! ¡Qué bien pagado quedaría mi esfuerzo, si este humilde escrito cae en
manos de una persona bien dispuesta, nacida de Dios y de María y no de la
sangre ni de la carne ni de la voluntad de varón (Juan. 1, 13), le descubre e
inspira, por gracia del Espíritu Santo, la excelencia y precio de la verdadera y
sólida devoción a la Santísima Virgen, que ahora voy a exponerte! Si supiera que
mi sangre pecadora serviría para hacer penetrar en tu corazón, lector amigo, las
verdades que escribo en honor de mi amada Madre y soberana señora, de quien
soy el último de los hijos y esclavos, con mi sangre en vez de tinta trazaría estas
líneas. Pues ¡abrigo la esperanza de hallar personas generosas, que por su
fidelidad a la práctica que voy a enseñarte, resarcirán a mí amada Madre y Señora
por los daños que ha sufrido a causa de mi ingratitud e infidelidad!
Hoy me siento más que nunca animado a creer y esperar aquello que tengo
profundamente grabado en el corazón y que vengo pidiendo a Dios desde hace
muchos años, a saber, que tarde o temprano, la Santísima Virgen tenga más hijos,
servidores y esclavos de amor que nunca y que, por este medio, Jesucristo, reine
como nunca en los corazones.
Preveo claramente que muchas bestias rugientes llegan furiosas a destrozar con
sus diabólicos dientes este humilde escrito y a aquel de quien el Espíritu Santo se
ha servido para redactarlo o sepultar, al menos, estas líneas en las tinieblas o en
el silencio de un cofre a fin de que no sea publicado.
Atacarán, incluso, a quienes lo lean y pongan en práctica.
Pero, ¡qué importa! ¡Tanto mejor! Esta perspectiva me anima y hace esperar un
gran éxito, es decir, la formación de un escuadrón de aguerridos y valientes
soldados de Jesús y de María, de uno y otro sexo, que combatirán al mundo, al
demonio y a la naturaleza corrompida, en los tiempos peligrosos, que van a llegar.
¡Que el lector comprenda! (cfr. Mateo. 24, 15).
¡Entiéndalo el que pueda! (cfr. Mateo. 19,12).” (Tratado de la verdadera devoción
a la Virgen María)

Práctica día 21. PACIENCIA: Ejercita durante este tiempo esta virtud no
quejándote de nada ni de nadie. Unificando tu voluntad con la de Dios en todo.

DÍA 22
ENTREGA Y ESCLAVITUD MARIANA.

Lectura del día: Lucas 1, 26-27.

26. Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada
Nazaret,

27. a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de
la familia de David. La virgen se llamaba María.

28. Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

29. María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal
saludo.

30. Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios.

31. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús.

32. Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de
su antepasado David;

33. gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.»

34. María entonces dijo al ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo soy virgen?»

35. Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá
con su sombra; por eso el niño santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios.

36. También tu parienta Isabel está esperando un hijo en su vejez, y aunque no podía tener
familia, se encuentra ya en el sexto mes del embarazo.

37. Para Dios, nada es imposible.»

38. Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho.» Después la
dejó el ángel.

Dice San Luis María Grignón de Monfort en su tratado: “Para el cristiano existen
diversas actitudes auténticas para con la Santísima Virgen María:
La primera consiste en honrar a María como Madre de Dios e implorar de tiempo
en tiempo su protección mientras nos esforzamos por cumplir nuestros deberes
cristianos, evitando el pecado y obrando por amor más que por temor.
La segunda consiste en alimentar un profundo amor, estima, confianza y
veneración hacia la Santísima Virgen. Esto se expresa conociendo su intervención
en el plan salvífico de Dios. Promoviendo sus alabanzas, venerando sus
representaciones, rezando el santo rosario, y apoyando e integrándose a las
asociaciones marianas.
Siempre que nos comprometamos a vivir como buenos cristianos, esta actitud es
buena, santa y saludable. Pero no logra liberarnos de todo egoísmo, para unirnos
perfectamente a Jesucristo.
La tercera es conocida y vivida por muy pocas personas. Es una consagración
total (Esclavitud Mariana). Consiste en ofrecerse con absoluta disponibilidad a
María para realizar la entrega de sí mismo a Jesucristo. Por esa entrega y
consagración nos comprometemos a hacerlo todo con María, por María, para
María y en María.
En esta Consagración Total, es preciso, entregar a María: Nuestro cuerpo, con
todos sus sentidos (internos y externos) y con todos sus miembros" considerados
como principio de toda operación vital.

"Nuestra alma, con todas sus potencias", igualmente consideradas como


principios de toda operación intelectual y humana, ya que todas éstas provienen,
bien sea del entendimiento o bien de la voluntad.

Por estas dos primeras donaciones, consagramos nuestra naturaleza entera a


María.

"Nuestros bienes exteriores" ya sea fortuna, hacienda, y cosas materiales,


presentes o futuras. Este es el cumplimiento de uno de los sacrificios impuestos al
esclavo: todos los bienes que le pertenecen o que pueda adquirir posteriormente,
son posesión de su dueño.

Este desprendimiento será tanto más meritorio, cuanto más costoso le fuere; y
tanto más admirable, cuanto mayor fuere su valor objetivo o cantidad.

"Nuestros bienes espirituales" que son nuestros méritos, nuestras virtudes y


buenas obras pasadas, presentes y futuras.

Vale la pena en este punto, dar una explicación concerniente a las buenas obras:

En toda obra buena que hagamos, hay que distinguir tres valores, a saber: el
valor satisfactorio, impetratorio y meritorio. Es una distinción muy importante, para
saber qué podemos dar a María y con qué fin.
a)El valor satisfactorio de una buena obra, es esta buena acción, en cuanto
satisface la pena debida por el pecado, en todo o en parte, tanto para los que aún
viven en la Tierra, como para las almas del Purgatorio; a los unos, por modo de
remisión ya los otros a manera de sufragio. Este valor se le da a María en
propiedad.

b)El valor impetratorio de una buena obra, es esta misma acción, en cuanto
alcanza alguna gracia especial. Este valor se le da a María en propiedad.

c)El valor meritorio o el mérito, es una buena acción, en cuanto nos merece la
gracia y la vida eterna. Este valor se da a María sólo en depósito, "porque tesoro
tan precioso como los méritos, fácilmente lo podemos perder por el pecado
mortal, mientras María no solamente tiene el poder de conservarlo y protegerlo,
sino también como depositaria, se obliga a ello." (Catecismo de la consagración.
Pág. 15)

Es imposible ganar méritos por otra persona, por esto, este último valor, es
personal e intransferible, diferente a los otros que se pueden aplicar a otras
personas.
Esta última entrega, es otra consecuencia de la condición de un esclavo: trabajar
únicamente para su amo. El fruto de sus labores no le pertenece y constituye un
sacrificio tan crecido que ninguna Orden o Congregación religiosa la impone a sus
miembros.

(Esclavitud Mariana 1º parte Cap. 1. Literal A. B)

La comparación que realiza Montfort sobre la entrega y el sometimiento con una


esclavitud es muy interesante:

"Hay en este mundo dos modos de pertenecer a otro y depender de su autoridad:


el simple servicio y la esclavitud. De donde proceden los apelativos de criado y
esclavo.

Por el servicio común, entre los cristianos, uno se compromete a servir a otro
durante cierto tiempo y por determinado salario o retribución.

Por la esclavitud, en cambio, uno depende de otro enteramente, por toda la vida y
debe servir al amo, sin pretender salario ni recompensa alguna.

Hay tres clases de esclavitud: natural, forzada y voluntaria.

Todas las creaturas son esclavas de Dios del primer modo: «Del Señores la tierra
y cuanto la llena».

Del segundo, lo son los demonios y condenados.

Del tercero, los justos y los santos.

La esclavitud voluntaria es la más perfecta y la más gloriosa para Dios, que


escruta el corazón. Nos lo pide para sí y se llama Dios del corazón o de la
voluntad amorosa. Efectivamente, por esta esclavitud, optas por Dios y su servicio
por encima de todo lo demás, aunque no estuvieras obligado a ello por
naturaleza.

Hay una diferencia total entre criado y esclavo.

1. El criado no entrega a su patrón todo lo que es, todo lo que posee ni todo lo
que puede adquirir por sí mismo o por otros; el esclavo se entrega totalmente a su
amo, con todo lo que posee y puede adquirir, sin excepción alguna.

2. El criado exige retribución por los servicios que presta a su patrón; el esclavo,
por el contrario, no puede exigir nada, por más asiduidad, habilidad y energía que
ponga en el trabajo.
3. El criado puede abandonar a su patrón cuando quiera o al menos, cuando
expire el plazo del contrato; mientras que el esclavo no tiene derecho a
abandonar a su amo cuando quiera.

4. El patrón no tiene sobre el criado derecho ninguno de vida o muerte, de modo


que si lo matase como a uno de sus animales de carga, cometería un homicidio;
el amo, en cambio, conforme a la ley, tiene sobre su esclavo derecho de vida y
muerte, de modo que puede venderlo a quien quiera o matarlo -perdóname la
comparación- como haría con su propio caballo.

5. Por último, el criado está al servicio del patrón sólo temporalmente; el esclavo,
lo está para siempre.

Nada hay entre los hombres que te haga pertenecer más a otro que la esclavitud.
Nada hay tampoco entre los cristianos que nos haga pertenecer más
completamente a Jesucristo y a su Santísima Madre, que la esclavitud aceptada
voluntariamente, a ejemplo de Jesucristo, que por nuestro amor tomó forma de
esclavo, y de la Santísima Virgen que se proclamó servidora y esclava del Señor.
El apóstol se honra en llamarse servidor de Jesucristo. Los cristianos son
llamados repetidas veces en la Sagrada Escritura servidores de Cristo. Palabra
que, como hace notar acertadamente un escritor insigne, equivalía antes a
esclavo, porque entonces no se conocían servidores como los criados de ahora,
dado que los señores sólo eran servidos por esclavos o libertas.
Para afirmar abiertamente que somos esclavos de Jesucristo, el Catecismo del
Concilio de Trento se sirve de un término que no deja lugar a dudas, llamándolos
mancipia Christi: esclavos de Cristo.
Afirmo que debemos pertenecer a Jesucristo y servirle, no sólo como soldados,
sino como esclavos de amor, que por efecto de un intenso amor se entregan y
consagran a su servicio en calidad de esclavos, por el único honor de
pertenecerle.
Antes del Bautismo éramos esclavos del diablo. El Bautismo nos transformó en
esclavos de Jesucristo.

Lo que digo en términos absolutos de Jesucristo, lo digo proporcionalmente de la


Santísima Virgen. Habiéndola escogido Jesucristo por compañera inseparable de
su vida, muerte, gloria y poder en el Cielo y en la Tierra; le otorgó gratuitamente,
respecto a su Majestad, todos los derechos y privilegios que Él posee por
naturaleza.
«Todo lo que conviene a Dios por naturaleza, conviene a María por gracia» dicen
los santos. De suerte que, según ellos, teniendo los dos el mismo querer y poder,
tienen también los mismos súbditos, servidores y esclavos.

Podemos pues, conforme al parecer de los santos y de muchos varones insignes,


llamarnos y hacernos esclavos de amor de la Santísima Virgen, a fin de serio más
perfectamente de Jesucristo. La Virgen Santísima es el medio del cual debemos
servirnos para ir a Él, ya que María no es como las demás creaturas, que, si nos
apegamos a ellas, pueden separarnos de Dios en lugar de acercarnos a Él. La
inclinación más fuerte de María es la de unirnos a Jesucristo, su Hijo; y la más
viva inclinación del Hijo es que vayamos a Él por medio de su Santísima Madre.
Obrar así es honrarlo y agradarle, como sería honrar y agradar a un rey, el
hacerse esclavos de la reina, para ser mejores súbditos y esclavos del soberano.
Por esto, los santos Padres y entre ellos San Buenaventura, dicen que la
Santísima Virgen es el camino para llegar al Señor.

Más aún, si como he dicho, la Santísima Virgen es la Reina y Soberana del Cielo
y de la Tierra, ¿por qué no ha de tener tantos súbditos y esclavos como creaturas
hay? Y, ¿no será razonable que, entre tantos esclavos por fuerza, los haya
también por amor, que escojan libremente a María como a su Soberana? Pues
¡qué! Han de tener los hombres y los demonios sus esclavos voluntarios y ¿no los
ha de tener María? Acaso, un rey se siente honrado de que la reina, su
compañera, tenga esclavos sobre los cuales pueda ejercer derechos de vida y
muerte en efecto, el honor y poder del uno son el honor y poder de la otra, y el
Señor, como el mejor de los hijos, ¿no se sentirá feliz de que María, su Madre
Santísima -con quien ha compartido todo su poder, tenga también sus esclavos?
¿Tendrá Él menos respeto y amor para con su Madre, que Asuero para con
Esther y Salomón para con Betsabé? ¿Quién osará decirlo o siquiera pensarlo?"
(TVD 69-76).

Práctica día 22. SENCILLEZ: No quieras aparentar ni dar que sentir a nadie.
Pídele hoy un pequeño servicio a alguna a alguna de las personas que te rodean.

DÍA 23

VIDA Y UNIÓN INTERIOR CON MARÍA (LECCIÓN MUY IMPORTANTE)

Lectura del día: Mateo 1, 18-25.

18. Este fue el principio de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José; pero
antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.

19. Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar
discretamente para no difamarla.

20. Mientras lo estaba pensando, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José,
descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está
esperando por obra del Espíritu Santo,

21. tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque él salvará
a su pueblo de sus pecados».
22. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta:

23. La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa:
Dios-con-nosotros.

24. Cuando José se despertó, hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado y tomó consigo a
su esposa.

25. Y sin que hubieran tenido relaciones, dio a luz un hijo, al que puso por nombre Jesús.

En estas bellas páginas, sin duda alguna, nos uniremos en gran medida a nuestra
muy amada Madre María Santísima. En esta parte se sintetiza toda la esclavitud
que propone Montfort: “Coordinan en nuestro interior su fuerza y su suavidad para
nuestra santificación. El esclavo de Amor, es esencialmente un alma obediente,
filialmente sumiso en todas sus obligaciones: alma que no se resiste, que nunca
se opone a la gracia, que no obstaculiza la dirección de su Soberana. El Santo
Espíritu de María, viene a ser progresivamente, el propio Espíritu del Esclavo de
Amor”

Toda la esclavitud Mariana se resume de la siguiente manera: “Obrar por María,


con María, para María y en María” si se actúa de esta manera viviremos la
autentica esclavitud Mariana. Y así: Obrar por Jesucristo, con Jesucristo, para
Jesucristo y en Jesucristo”

Montfort argumenta que el Espíritu Santo obró sin obstáculos en María Santísima,
él se valió de ella para que se hiciera efecto el plan de salvación.

Ella es portadora del Santo Espíritu y en consecuencia nuestra unión con ella nos
garantiza semejante dicha.

OBRAR POR MARÍA.

Significa Obedecer a María Santísima y conducirse según el Espíritu de Dios.


La preposición “POR” en este caso denota el medio de ejecutar algo, el modo de
ejecutar algo, también indica a favor o en defensa de alguien o de algo.

Por consiguiente, obrar por María quiere decir que ella será el medio con que
ejecutemos todo, y al tiempo el modo con que se ejecuten todas nuestras
acciones. Obrar por María significa que ella será mi razón de ser y en esclavitud
de amor todo lo hago por amor ella, no tengo voluntad, todo le pertenece por eso
actúo a su favor y a su defensa. Es el esclavo fiel obediente el que mantiene la
docilidad en todo.

El libro de la esclavitud Mariana propone ciertas condiciones indispensables para


que el alma se adiestre dócilmente a María, estas son: “Continua renuncia,
abandono. Renuncia propia, abandono en María.

 Continúa renuncia.

La renuncia es el punto de partida que nos propone nuestro Señor para avanzar
en el camino espiritual, Debido al obstinado apego a nuestra personalidad. Por
eso, debemos recurrir a la renuncia, porque esta va en contra del deseo
desordenado que tenemos dentro. Esto potencia las virtudes.

Actuar “Por María” desde el comienzo de cada acción, exige la renuncia a todo
movimiento natural que se opone a la gracia.

Esta renuncia debe ser inmediata, y sin vacilación. La fuerza de voluntad ha de


aprovechar la gracia de tal forma que pueda captar la luz interior y las santas
inspiraciones que nos llevan hacer el bien. Darle espacios a la tendencia de la
naturaleza sería retroceder en el camino de perfección.

Montfort responde de esta manera «Porque las tinieblas de nuestro propio espíritu
y la malicia de nuestra voluntad, si los seguimos, se opondrían al Santo Espíritu
de María». Humildemente aceptemos este argumento de un maestro en la
santidad; diariamente podemos comprobar interiormente ¡Cuántas cosas, que nos
Avergüenzan y humillan, vamos secretamente de los bajos abismos de nuestra
naturaleza, aún en nuestras mejores acciones!

Nuestra experiencia personal lo confirma diariamente. Es necesario ahogarlos


desde el principio. ¡Qué perjuicio para nuestra alma una mala intención!, si es el
único motivo que nos hace obrar, corrompe totalmente una buena acción. Mezclar
a nuestras acciones sobrenaturales intenciones más o menos contrarias a la
gloria de Dios, es privarnos parcialmente de muchos méritos.

Renuncio a todo por mi Señor, por mi Dios, y en efecto de eso por mi Reina de la
cual soy esclavo y lo hago por amor.

 Entrega y abandono

El abandono es el complemento de la renuncia, entregarse a María es someterse


al Espíritu Santo que habita en ella, que la hace desbordar de gracia. En el
espíritu ella nos moverá según su agrado.

Debe haber alegría al renunciar y al abandonarse, no se debe hacer por molestia


sino por amor. Sería triste actuar de esta manera.

Hacerlo por amor y sin interés nos lanzaría al corazón inmaculado de María, es
preciso entregarse y abandonarse en sus manos virginales, como un instrumento
en manos de un obrero; hay que perderse y abandonarse en Ella, como un bebé
en manos de su madre, el cual depende por completo de ella.

Qué comparaciones tan hermosas y consoladoras, con razón dice el Padre Jorge
Gonzales en su libro: “Nuestra unión, nuestro confiado abandono en Ella, nos
hace sus instrumentos vivos, inteligentes, amorosamente dóciles. Ya no estamos
solos en nuestra acción, la Virgen obra sobre nosotros como Dueña y Señora; le
ofrecemos nuestra perfecta obediencia de esclavos y por ella nos mueve y nos
conduce el Espíritu Santo, el amo interior siempre presente. Su acción y nuestro
consentimiento se fusionan.

Este acto de abandono se hace en un instante y de manera sencilla: por una sola
mirada del espíritu, o un pequeño esfuerzo de voluntad, o aún verbalmente
diciendo por ejemplo: «Renuncio a mí y me entrego a ti Madre querida»”
(Esclavitud Mariana Cap. 6)

Obrar por María quiere decir: obedecerla en todo sin vacilaciones dejarse guiar
en todo por ella, según su agrado confiando absolutamente.

VENTAJAS según Montfort:

1.Conducción por Espíritu Santo: Porque ponerse bajo el Espíritu de María


no es otra cosa que ponerse bajo la dirección de Espíritu de Dios. Este
Espíritu al reinar inmediatamente sobre Ella, reina por medio suyo, sobre
nosotros.

2.Don de la santa Sabiduría: Esta buena Madre presta a los esclavos las
disposiciones de su alma para glorificar a Dios y su espíritu, para
regocijarse en Él. (Esclavitud Mariana Cap. VI).

OBRAR CON MARIA

Significa la imitación; la reproducción del modelo virginal, por eso es necesario


actuar con María, recordemos que la esclavitud nos impulsa a ser como niños
incapaces de valerse por sí mismos. Es preciso actuar con María, declara
Montfort, es sensato en nuestros actos, mirar a María como modelo acabado de
toda virtud y perfección, para así imitarle según nuestra pequeñez.

En consecuencia de esto, obrar con María consiste en la imitación de María, es la


obra perfecta de Dios, modelo virginal hecho para nosotros, la cual nuestra alma
es atraída en amor desbordado por semejante belleza y perfección.

María es imagen perfecta de Jesucristo. Se desprenden dos componentes muy


importantes

1. La imitación de María.

2. La unión de María con nuestros esfuerzos.

 imitación de las virtudes de María

María Santísima es la obra acabada y perfectísima de Dios, es natural que este


modelo de perfección y de seguimiento a Jesucristo sea imitado. Así como un
niño ve en su madre un modelo perfecto de imitación.

Aquellos que miran a María como modelo en la práctica de todas las virtudes,
están seguros de:
Alcanzar la perfección cristiana y Cumplir la voluntad divina. En efecto, María que
es nuestra Madre es capaz de avivar en nosotros, ese efecto de admiración que
nos lleva a imitarla en todo, ya que por el bautismo fuimos llamados a la vida
sobrenatural y confirmados en la gracia; María obra mejor en nosotros que las
madres naturales.

Es conveniente analizar en cada acción, cómo lo hizo María o cómo lo haría si


estuviese en nuestro lugar. En ese sentido, es beneficioso ofrecer en todo acto
sus mismas intenciones sobrenaturales.

En síntesis, se deben imitar todas las virtudes de María, especialmente las que
propone Montfort:

"Su Humildad profunda, Fe viva, Obediencia ciega, Oración continua,


Mortificación universal, Pureza divina, Caridad ardiente, Paciencia heroica,
Dulzura angelical y Sabiduría divina. Estas son -dice Montfort- las diez principales
virtudes de la Santísima Virgen" (TVD 108).

 Humildad Profunda: María Santísima es la creatura más humilde que ha


existido en toda la historia, su humildad es tan profunda que llega a ser la
esclava del señor.

Su conturbación ante el saludo del ángel es propia de los humildes, su silencio y


su vida oculta demuestran su extrema humildad.

 Fe Viva: Le dice Santa Isabel a María Santísima “Dichosa tu que has


creído” no necesito de pruebas para creer, solo le bastó la palabra, ante
las tremendas dificultades que iban a ocasionar aceptar la propuesta de
Dios, no vaciló se mantuvo firme, confío ciegamente.

Además no aparece en los relatos de la resurrección, con esto se concluye que la


fe de la virgen es demasiado grande.

A razón de eso Abraham que es el padre de la fe fue a entregar a su hijo Isaac


como prueba de confianza, dice la carta a los hebreos (11) que el sabia que Dios
tiene el poder para resucitarlo; ahora bien, María sí vio morir a su hijo, en cambio
a Abraham se lo impidió el ángel.

La ausencia de María en los relatos de la resurrección nos confirman que al igual


que Abraham creyó en la resurrección de su hijo; eso explica por qué no fue en la
mañana al sepulcro siendo esto un deber de las madres.

 Obediencia ciega: La Virgen al decirle a Dios que es su esclava y que se


haga en ella su palabra, es una prueba de obediencia absoluta, un esclavo
no tiene voluntad, la voluntad del esclavo es la de su amo; por tal razón,
María es la obediencia extrema, lo contrario de Eva que desobedeció.

 Oración continua: María es toda una maestra de oración, los relatos que
aluden a que todo meditaba y lo guardaba en su corazón, es una prueba
contundente de la oración profunda de esta mujer. El estar con Jesús
contemplarlo y dialogar es la oración más perfecta que jamás se haya
visto.

A María Santísima se le conoce en la iglesia como la omnipotencia suplicante, la


fuerte intersección en las bodas de Caná dan prueba de esto.

¡Debemos de ser orantes como la santísima Virgen María!

 Mortificación Universal: María Santísima no tuvo una vida fácil, sus siete
dolores superan el martirio de los primeros cristianos. La virgen es un
modelo de mortificación que nos da ejemplo para ayudar a salvar las
almas.

 Pureza Divina: No ha habido creatura más pura que María. Ser preservada
del pecado original y adornada de las más excelentes virtudes es la
evidencia perfecta de su corazón purísimo.

María Santísima es comparada con el arca de alianza, el relato de la anunciación


muestra claramente su pureza divina; veamos:

— El ángel le dice que el altísimo la cobijará con su sombra, esto es


incomprensible, nadie puede soportar la presencia de YAHVEH.
Que Dios la cubra con su sombra y que el Espíritu Santo venga
sobre ella es muestra que es el nuevo tabernáculo sagrado donde
habitará el Santo de los santos.

— Jesús es él tres veces Santo, los Serafines que son los espíritus
más puros se cubren su rostro con un par de alas (Isaías 6) porque
la santidad de Dios es irresistible. En cambio, aquí el tres veces
Santo se encarna en ella. Con esto podríamos pensar que en María
su pureza excede a los mismos serafines, porque en su vientre está
el “Kadosh” el Santo de Israel que no se puede definir y en el cual se
tiembla ante su santidad.

— Esta arca es intocable, su castidad y virginidad son adornos de la


gracia que desborda sobre ella. San José que es hombre justo sabe
todo esto y por eso María es la siempre virgen e inmaculada.

Imitemos la pureza de María en lo que pensamos decimos y hacemos. La pureza


brilla todas las virtudes.

 Caridad Ardiente: Es la más grande de todas las virtudes, el amor es


lo más hermoso y sublime que puede existir.

Definitivamente María cumplió a cabalidad el más grande mandamiento de la ley


de Dios, “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu mente, con
todas tus fuerzas y con todo tu espíritu” la entrega a Dios fue absoluta, ser su
esclava, aceptar su voluntad, es la prueba más grande de amor. Aceptar la cruz
en el “Fiat” es la compañía en el dolor de su Hijo en la cruz. La espada en el
corazón de María es la entrega de María a toda la humanidad, es amarnos con un
amor de Madre que no se puede explicar, era nuestro beneficio y salvación, su
dolor en la cruz colabora con esto. Por eso su amor es ardiente.

 Paciencia heroica: La Santísima Virgen María es modelo de


paciencia; Decía san Francisco de Sales que la respuesta de Jesús
en las bodas de Caná "Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti?" aquella
respuesta no parecía tener en cuenta su súplica: precisamente para
darnos ejemplo de la paciencia de su Madre.

Toda la vida de María fue un ejercicio continuo de paciencia. María creció en este
mundo en medio de muchas tribulaciones. La sola compasión ante las penas del
Redentor bastó para hacerla mártir de la paciencia. Lo que sufrió en el viaje a
Egipto además de todo el periodo que duró, como todo el tiempo que vivió en el
humilde hogar de Nazaret, sin contar sus dolores de los que ya se ha hablado
abundantemente. Lo más extraordinario es la presencia de María ante Jesús
muriendo en el Calvario justamente para darnos a conocer cuán excelsa y
constante fue su paciencia. "Estaba junto a la cruz de Jesús su Madre" (Juan 19).
Con el mérito de esta paciencia, dice san Alberto Magno: “se convirtió en nuestra
Madre y nos dio a luz a la vida de la gracia”

Esta consagración de amor nos propone que tratemos de imitar a la Santísima


Virgen en su paciencia heroica. Dice san Cipriano: “¿Qué cosa puede darse más
meritoria y qué más nos enriquezca en esta vida, y más gloria eterna nos consiga
que sufrir con paciencia las penas, que es la que hace a los santos” . San
Gregorio magno expresaba jubiloso: “Nosotros podemos ser mártires sin
necesidad de espadas; basta que seamos pacientes”

 Dulzura Angelical: Nadie es más dulce y tierna que la Santísima


virgen María, ni los serafines más hermosos del cielo, ni el vanidoso
Luzbel antes de revelarse superaría en hermosura a la Santísima
Virgen María.

Se lee en el Cantar de los Cantares, refiriéndose a la Asunción de María, los


ángeles preguntaron por tres veces: "¿Quién es ésta que sube del desierto como
columnita de humo? ¿Quién es ésta que va subiendo cual aurora naciente?
¿Quién es ésta que sube del desierto rebosando en delicias?" (Ct 3,6; 6,9; 8,5).
Pregunta Ricardo de San Lorenzo: "¿Por qué los ángeles preguntan tantas veces
el nombre de esta Reina?" Y él mismo responde: "Era tan dulce para los ángeles
oír pronunciar el nombre de María, que por eso hacen tantas preguntas".

Qué hermoso es pronunciar el Nombre de María. Nada más se pronuncia, y se


siente algo más dulce que la miel. Con razón en la liturgia bizantina le llaman
dulzura de los ángeles.

Pensar en ella endulza el alma, sentirla, estudiar su vida, cualquier acto que
hagamos en ella, con ella, por ella y para ella, endulza la vida.

 Sabiduría Divina: Con razón las letanías llaman a nuestra Madre


Santa, trono de sabiduría, aunque no escribió los proverbios de
Salomón, María supera en sabiduría a todos los ángeles y santos;
precisamente porque en ella se encarnó la sabiduría divina, Jesús la
sabiduría encarnada en María.

La Iglesia venera a María como “Trono de la Sabiduría” por eso lo pregona en una
antífona de la Liturgia: “Dichosa eres, santa María, Virgen sabia, que mereciste
llevar en tu seno la Palabra de la verdad; dichosa eres, Virgen prudente, que has
elegido la parte mejor”, “Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían
los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”
(Lucas 2,19).

Es sabio aquel que juzga rectamente sobre las cosas divinas. La sabiduría
humana se logra por el estudio. Pero también existe la sabiduría como don del
Espíritu Santo; un saber sobre Dios que brota. Este favor emana del amor, el cual
nos une a Dios. En la Santísima Virgen María notamos manifestada esta sabiduría
que brota de la experiencia de Dios y de la intimidad en el amor con Él.

 Asociación de María a nuestros esfuerzos


“La maternidad de María con respecto a nosotros y nuestra filiación respectiva,
son plenamente conscientes.
La semejanza que nos imprimirá y que recibiremos, será el fruto de su actividad
esclarecida y voluntaria y de nuestra correspondiente y exquisita docilidad.

Algo muy diferente acontece en la maternidad ordinaria: la semejanza (de la


madre en el hijo) se imprime sin el consentimiento de la madre ni del hijo, y por
consiguiente, no se da una verdadera colaboración.

María obra en nosotros y nos sometemos amorosamente a su acción. Ella es el


molde divino, propio para deificarnos en poco tiempo y con poco sacrificio. El
trabajo de María consiste en retocarnos para que nos asemejemos a Jesús, su
Hijo Divino. Nuestro trabajo consiste en dejarnos rehacer y transformar según
este divino molde. La realización práctica de esta colaboración, está muy bien
descrita por el R. P. Lhoumeau:

"Mirad como procede una madre con su hijo cuando le enseña a dar los primeros
pasos o a orar. No sólo ella lo anima con su gesto y con su voz, sino que obra con
él dándole ejemplo y ayudándole en su debilidad e inexperiencia. Por su parte, el
niño obra con su madre, pues él la mira, se muestra dócil a su dirección y no se
separa de ella.

Para obrar con María debo, después de obedecer a su impulso, permanecer bajo
su acción e influencia, fijarme en ella para imitarle y en caso de necesidad, para
levantarme; en fin, debo seguirla sin anticiparme ni retardarme". (Esclavitud
Mariana)

OBRAR PARA MARIA:

Esto quiere decir al Servicio "Para” es una preposición que denota el fin o término
a que se encamina una acción. Es decir nuestras acciones deben ser
encaminadas a los fines de María.

Para poder comprender esta afirmación, recordemos lo que significa una


esclavitud de amor. El esclavo no se pertenece, él pertenece a su dueño.

“Todos los bienes de fortuna que poseía antes de caer en la esclavitud Y todos
los que pueda obtener, pasan a ser propiedad de su soberano y asimismo, todo el
futuro de sus labores, se da en beneficio de su propietario” (Esclavitud Mariana
Cap. 8)

Como esclavos de María hemos reconocido libre y amorosamente las cadenas


que nos unen a Ella. Le pertenecemos tan plenamente, que aún en el caso de
que Dios no le hubiese concedido este absoluto dominio sobre nosotros, se lo
habríamos otorgado por nosotros mismos y con todo amor. Es justo entonces que
realicemos para Ella todos nuestros actos naturales y sobrenaturales. ¿No son
ellos el fruto de nuestra actividad?, y esta actividad ¿no debe fructificar para
nuestra buena Reina y Señora? Este pensamiento de que nada nos pertenece de
lo que adquirimos por nuestras obras, no debe desalentarnos; al contrario: como
buenos esclavos no estaremos ociosos; sino que apoyándonos en la protección
de María, emprenderemos grandes cosas por esta augusta Soberana.
Particularmente trataremos de atraer a todo el mundo a su servicio y aun
trataremos de ganar todos los corazones hacia esta verdadera y perfecta
devoción. Y después de todo, no pretenderemos de nuestra Dueña, en
recompensa de nuestro servicio, sino el honor de pertenecerle y la dicha de estar
unidos mediante Ella a Jesús, su hijo bendito, por lazos indisolubles en el tiempo
y en la eternidad.

Para afianzarnos en esta práctica debemos renunciar a nuestro amor propio, que
tan a menudo vicia nuestra mejor acción. Al efecto, debemos repetir en el fondo
del corazón frecuentemente: "Por ti María mi dulce y buena Madre, vengo aquí o
voy allá; hago esto o aquello, sufro tal pena o tal injuria".

No se trata de acciones extraordinarias, sino de las que llenan las horas de


nuestro diario vivir, y por eso, esta perfecta devoción se ajusta a todos los estados
y a todo género de vida. Ella no consiste en acciones mismas, sino en el espíritu
que las anima y que les da, si lo queremos, un valor nuevo y una mayor riqueza.

Y este Espíritu, no es otro que el de María Reina del Cielo y de la Tierra y


especialmente, Reina de los elegidos o mejor Reina de los corazones de los
elegidos; Él invade a los esclavos de amor y los somete plena y espontáneamente
a todas las exigencias del dominio de María, a todas las delicadas insinuaciones
de su dirección sabia y maternal.

María acepta este imperio, sin falsa humildad. Lo ejerce sin desfallecimiento,
consciente de cumplir, en esta forma, la misión que Dios le confió de santificar a
las almas que se abandonan o se entregan a Ella. Nada se apropia para sí; no
busca sino el llevar esas almas a su divino Hijo yeso con un amor y un desinterés
admirables. (Esclavitud Mariana Cap. 8)

Esta fórmula indica el fin próximo de la perfecta devoción: el honor de servir a la


Santísima Virgen y de glorificarla. Montfort lo explica inmediatamente "no es que
tomemos a María por fin último de nuestros servicios, el cual es Jesucristo
únicamente, pero sí como fin próximo, como medio fácil para ir a Él" (TVD 265).

El obrar para María, implica dos cosas: 1. Gran pureza de intención. 2. Espíritu de
celo.

PUREZA DE INTENCIÓN: El menor pensamiento de interés personal, se


desechará absolutamente. Es el desprendimiento completo de sí mismo, la
renuncia de todo espíritu de propiedad. Uno se fatiga, trabaja, sufre, soporta todo
lo que se presente, en provecho de María.
Se ganan méritos y se depositan entre sus manos muchísimas oraciones y
sacrificios, para que Ella .sea más conocida y mejor amada en el mundo entero.

Como, a pesar de todo, el amor propio se desliza imperceptiblemente hasta en las


mejores obras, será bueno -como aconseja Montfort-, repetir frecuentemente en el
fondo del corazón: "iOh mi Dueña querida! Por Ti emprendo esta labor, acepto
este apostolado, ejerzo este ministerio, acepto esta prueba, soporto esta
contrariedad, sufro esta pena o esta injuria; por Ti este día que comienzo, por Ti
esta Misa, esta Comunión, el recogimiento de esta acción de gracias; por Ti esos
casos imprevistos, esos estorbos, esos retardos de un trabajo urgente; por Ti esta
enfermedad ... "

ESPIRITU DE CELO: Un celo ilustrado y santamente audaz. En el punto en que


estamos, un esclavo de María no puede contentarse con servir y glorificar a su
Soberana como si estuviera solo en el mundo. Él debe irradiarla lo más que
pueda en torno suyo.

"No hay que permanecer ociosos, recomienda Montfort, sino que apoyados en la
protección de María, es preciso emprender y realizar grandes cosas para esta
augusta Soberana". (Esclavitud Mariana Cap. 8).

OBRAR EN MARIA.

Quiere decir: Íntima Unión, y de esta manera el Santo Espíritu obrará mejor en
nosotros y reproducirá la imagen de Jesús. Para explicar esta práctica interior, es
oportuno considerar una frase que tiene el Tratado de la Verdadera Devoción a la
Santísima Virgen (No. 20) y que puede darnos mucha luz; dice así:

"Cuanto más encuentre el Espíritu Santo a María, su querida e indisoluble esposa,


en un alma, tanto más actúa y se manifiesta poderoso, para producir a Jesucristo
en ella"

Esta práctica, habla de la presencia de Jesús y de María en las almas; la de


María, como una condición necesaria para que la acción del Espíritu Santo sea
más fecunda. Por esta nueva infusión de gracia, el Espíritu Santo nos hace más
semejantes a Jesús y nos incorpora más a Él, como un miembro a la cabeza de
un mismo cuerpo místico. (EM Cap. IX).

Puesto que la Virgen es el medio, por el cual, el Espíritu Santo quiere valerse, -
aunque hablando absolutamente, no tiene necesidad de Ella, es lógico que María
deba encontrarse en el alma, para que el divino Paráclito pueda obrar en Ella.

En resumidas cuentas, para hablar del obrar en María o íntima unión con Ella, es
preciso recordar:
1. Que la Santísima Virgen es el verdadero paraíso terrenal del nuevo Adán. El
antiguo paraíso era solamente una figura de éste.

Hay en este paraíso riquezas, hermosuras, maravillas y dulzuras inexplicables,


dejadas en él por el nuevo Adán, Jesucristo. Allí encontró Él sus complacencias
durante nueve meses, realizó maravillas e hizo alarde de sus riquezas con la
magnificencia de un Dios.

Este lugar santísimo fue construido solamente con una tierra virginal e
inmaculada, de la cual fue formado y alimentado el nuevo Adán, sin ninguna
mancha de inmundicia, por obra del Espíritu Santo que en él habita.

En este paraíso terrenal se halla el verdadero árbol de vida, que produjo a


Jesucristo, fruto de vida; el árbol de la ciencia del bien y del mal, que ha dado la
luz al mundo.

Hay en este divino lugar, árboles plantados por la mano de Dios, regados por su
unción celestial y que han dado y siguen dando frutos de exquisito sabor.

Hay allí jardines esmaltados de bellas y diferentes flores de virtud, que exaltan un
perfume que embalsama a los mismos ángeles.

Hay en este lugar, verdes praderas de esperanza, torres inexpugnables de


fortaleza, moradas llenas de encanto y seguridad, etc.

Sólo el Espíritu Santo puede dar a conocer la verdad que se oculta bajo estas
figuras de cosas materiales. Se respira el aire incontaminado de pureza sin
imperfección; brilla el día hermoso y sin noche, de la santa humanidad; irradia el
sol hermoso y sin sombras, de la divinidad; arde el horno encendido e
inextinguible de la caridad en el que el hierro se inflama y transforma en oro; corre
tranquilo el río de la humildad, que brota de la tierra y, dividiéndose en cuatro
brazos, riega todo este delicioso lugar: son las cuatro virtudes cardinales.

2. El Espíritu Santo, por boca de los Santos Padres, llama también a MARIA:
'' La Puerta Oriental, por donde entra al mundo y sale de él el Sumo Sacerdote,
Jesucristo: por ella entró la primera vez y por ella volverá la segunda.
' El Santuario de la Divinidad, la mansión de la Santísima Trinidad, el trono de
Dios, el altar y el templo de Dios, el mundo de Dios.

Epítetos y alabanzas son ciertos, cuando se refieren a las diferentes maravillas y


gracias que el Altísimo ha realizado en MARIA.

¡Qué riqueza! ¡Qué gloria! ¡Qué placer! ¡Qué dicha! Poder entrar y permanecer en
MARIA, en quien el Altísimo colocó el trono de su gloria suprema.

Pero, qué difícil es, a pecadores como nosotros, obtener el permiso, capacidad y
luz suficientes para entrar en lugar tan excelso y santo, custodiado ya no por un
querubín como el antiguo paraíso terrenal, sino por el mismo Espíritu Santo, que
ha tomado posesión de él y dice: «Un jardín cercado es mi hermana, mi esposa;
huerto cerrado, manantial bien guardado».

¡MARIA es jardín cercado! ¡MARIA es manantial sellado! Los miserables hijos de


Adán y Eva, arrojados del paraíso terrenal, no pueden entrar en este nuevo
paraíso, sino por una gracia excepcional del Espíritu Santo, que ellos deben
merecer.

Después de haber obtenido, mediante la fidelidad, esta gracia insigne, es


necesario permanecer en el hermoso interior de MARIA con alegría, descansar
allí en paz, apoyarse en él confiadamente, ocultarse allí con seguridad y perderse
en él sin reserva, a fin de que, en este seno virginal:

— Te alimenten con la leche de la gracia y misericordia maternal de MARIA.


Te liberes de toda turbación, temor y escrúpulo.

— Te pongas a salvo de todos tus enemigos: demonio, mundo y carne, que


jamás pudieron entrar en MARIA. Por esto dice Ella misma: «Los que
trabajan en mí no pecarán», esto es, los que Permanecen espiritualmente
en la Santísima Virgen, no cometerán pecado considerable.

— Te formes en Jesucristo y Él sea formado en ti.


Porque, el seno de MARIA, dicen los Padres, es la sala de los sacramentos
divinos, donde se ha formado Jesucristo y todos los elegidos: «Uno por uno, todos
han nacido en Ella» (TVD 261-264).

Ventajas del obrar en María:

 Sentimiento de paz y seguridad: Evidentemente, hay una gran diferencia


entre el hijo que reside real y corporalmente en el seno de su Madre y el
esclavo de amor que reside moral y espiritualmente en MARIA.

Las ventajas que se desprenden para el primero son de certeza física; pero el
esclavo de amor, sólo goza de certeza moral, y eso, en el supuesto que persevere
en esta dependencia, a la cual es fácil sustraerse por infidelidad a la gracia.

Pero dada esta fiel dependencia, el alma puede morar placenteramente en el


seno de MARIA, reposar ahí en perfecta paz, apoyarse con confianza y ocultarse
con seguridad y perderse ahí sin reserva.

Cuatro efectos:

1. El alma es alimentada copiosamente por MARIA, con la leche de su gracia y


misericordia maternal.

2.El alma se verá libre de turbaciones, temores y escrúpulos, que son


absolutamente incompatibles con el estado de infancia espiritual así comprendido.

3.El alma gozará de completa seguridad contra todos sus enemigos: el mundo, el
demonio y el pecado, que jamás tendrán cabida en MARIA.

4.El alma, ahí, en MARIA, es formada en Jesucristo y Él en ella. (EM Cap. IX.
Lit.B).

Práctica día 23. HACIA EL CIELO: A imitación de San Luis Gonzaga, santifica tu
tiempo preguntándote en las ocupaciones y descansos. ¿De qué me sirve esto
para la eternidad? Aviva la rectitud de intención en todo, haz todo por María, para
María en María y con María. Que cada respiración sea por ella.

DÍA 24
MARÍA EN LAS ESCRITURAS

MARIA, muchacha humilde del poblado de Nazaret, se ha encontrado en los


últimos XX siglos en el corazón de miles de hombres y mujeres y también en el
centro de múltiples controversias. ¿Quién es ésta joven a quien nada menos que
el Ángel Gabriel la llamó «Llena de Gracias», e Isabel, esposa del Zacarías, llena
del ESPÍRITU SANTO la saludó como "Bendita entre todas las mujeres"? ¿Quién
es y qué lugar ocupa MARIA en el plan de la Salvación? Veamos a la luz de las
Escrituras:

 Génesis 3, 15
"Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje; Ella te pisará la
cabeza, mientras tú acechas su calcañar"

Con esta primera profecía, comienza la historia de la Salvación. El hombre


tentado por el maligno ha optado por la desobediencia al DIOS que lo ha creado.
El mal, la muerte y la enfermedad han entrado al mundo por la desobediencia de
Eva y de su esposo. Se ha cerrado el Paraíso. Para el hombre alejado de su
creador comienza el caminar «por el valle de lágrimas». Dentro de este contexto
tan sombrío, surge la profecía, la primera palabra de un DIOS que es, en su
esencia, amor. En esta profecía -repito la primera-, está involucrada por primera
vez, y en forma misteriosa «la mujer» que estará en perenne lucha contra el
Enemigo del hombre y sus huestes, y con ella la gran promesa: Su linaje o
descendencia derrotará a la serpiente antigua, pisándole la cabeza. Cuando a una
serpiente se le pisa la cabeza, se le despoja de todo poder y se le reduce a la
impotencia; esto sucederá por esta «mujer».

 Isaías 7,14 :
"Pues bien, el SEÑOR mismo va a daros una señal:
He aquí que la Virgen está encinta y va a dar a luz a un hijo y le pondrá por
nombre ENMANUEL".

El Profeta Isaías, en esta profecía Mesiánica por excelencia, va a ampliar los


datos sobre la Mujer del Génesis 3, 15. Esta mujer va a ser virgen y va a dar a luz
un hijo varón en su virginidad. Los Evangelios de San Mateo y San Lucas dejan
esto bien claro cuando para describir a MARIA, utiliza la palabra griega
«Parthenos» o sea Virgen.

El único signo dado a Israel para reconocer al MESIAS, es que nacería de una
madre virgen.

 Miqueas 5, 3
«Por eso si YAVEH los abandona, es sólo por un tiempo, hasta que aquella que
debe dar a luz tenga a su hijo, entonces volverán a Israel los desterrados"

El profeta Miqueas nos vuelve a hablar de la mujer esperanza de Israel y que al


traer al MESIAS pondrá fin al cautiverio de Israel.

 San Lucas 1, 26-38


En este relato Evangélico, que no vamos a copiar por cuestiones de espacio -y
que instamos a que lo busques en este momento en tu Biblia-, queremos estudiar
los siguientes aspectos:
Primero, San Lucas en su Prólogo 1, 1-2 nos dice: « Varias personas han tratado
de narrar las cosas que pasaron entre nosotros, a partir de los datos que nos
entregaron aquellos que vieron y fueron testigos desde el principio y que luego se
han hecho servidores de la Palabra». San Lucas nos dice que fue al origen de los
datos de las personas que fueron Testigos de los hechos y esta afirmación nos
lleva a MARIA, pues sólo ella fue «testigo» de la anunciación que él relata a
continuación.

A una joven virgen. San Lucas relaciona e identifica a esta joven con la profecía
de Isaías 7, 14

Prometida de José, de la familia de David.

Y el nombre de la Virgen era MARIA. Dos veces utiliza Lucas el título de Virgen,
para que no quede duda de la situación de MARIA y de su relación con la profecía
de Isaías.

MARIA, hermoso nombre que llevaron muchas mujeres hebreas y quiere decir
«Señora».

El ángel le dijo: Llena de gracias. «Llena de Gracias» en Griego Kecharitomene


que significa «tener la plenitud de la gracia», pues es un verbo de modo pasivo
perfecto que indica CONTINUACIÓN DE UNA ACCIÓN COMPLETA. Palabras
que ningún mortal había escuchado de DIOS anteriormente.

¿Cómo podré ser madre, si no tengo relación con ningún hombre? MARIA estaba
comprometida en matrimonio y este debería efectuarse en menos de seis meses;
lo más común sería que ella relacionara esto con su futuro enlace, mas, al
contrario, reacciona con Sorpresa, como si esto fuera lo último en su
pensamiento.

El ESPIRITU SANTO, descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con


su sombra. Aquí se sitúa a María definitivamente, como posesión de DIOS. En
Éxodo 3, 5 el SEÑOR manda a descalzarse a Moisés, pues él está pisando
«Tierra Santa». ¿Por qué esta tierra era Santa? Porque la sombra de DIOS daba
en ella desde la zarza.(Éxodo 19, 10-14,)YAVEH va a bajar al Sinaí en medio de
la nube; esta montaña es santa porque la nube de DIOS ha dado sombra en ella,
por lo tanto, nadie debe tocar la montaña o morirá, es posesión de DIOS.( 1
Samuel 6, 6-7) Uzzá muere por tocar el Arca de DIOS, esta Arca era santa porque
la sombra de DIOS o la Shekiná venía sobre ella. Sobre María desciende esta
nube y Ella queda hecha posesión de DIOS. Santificada por su sombra para
siempre.

“He aquí la esclava del SEÑOR, hágase en mí según su Palabra”. Con estas
palabras entra la salvación al. Mundo; Si por la desobediencia de Eva entró la
perdición al mundo, con la obediencia de María entró la salvación. No se puede
hablar de la «Caída» sin hablar de Eva, ni se puede hablar de la salvación sin
hablar de María. En María se arregla lo deshecho por Eva.

En la obediencia de María se comienza a cumplir la profecía de Génesis 3, 15.


Con esta aceptación, María se constituye en la persona que más relación ha
tenido con la Divinidad, en toda la historia de los tiempos.

 San Lucas 1, 39-49


En el relato Evangélico de la Visitación de María a Isabel, hay una infinidad de
datos que nos hablan de María y de su lugar en el plan de la Salvación.
— Entra María en casa de Isabel, y dice la Escritura que, "al oír" Isabel la
salutación de María, la criatura saltó en su vientre e Isabel fue llena de
ESPIRITU SANTO. Es de notar, que Isabel fue llena del ESPIRITU NO al
entrar en contacto con JESÚS, sino al escuchar la voz de María. Esto nos
muestra a una María no sólo llena del ESPIRITU SANTO, sino también
dando el ESPIRITU SANTO o transmitiendo el ESPIRITU SANTO a quien
se acerca a ella.

— Fijarse en la exclamación de Isabel: «Bendita tú entre todas las mujeres».


Isabel, mujer de un sacerdote de los que ministraban en el Templo, estaba
inspirada de las Escrituras y conocía un pasaje que se escapa para
nosotros. Este se encuentra en Jueces 5, 24.

— El versículo 43 es esencial, « ¿De dónde a mí, que la Madre de mi SEÑOR


venga a visitarme?», La palabra Griega para designar a este SEÑOR con
S es Kurios, que a su vez es el equivalente de ADONAI en hebreo y es la
misma palabra que utiliza María en el versículo 46, para designar al DIOS
de Israel. Por lo tanto, Isabel llena del ESPIRITUSANTO, GARANTÍA DE
NO FALLAR, O SEA, ES EL MISMO ESPIRITU el que habla por boca de
Isabel, llama a María, «Madre de ADONAI» o sea Madre de DIOS.

— En el versículo 48, María hace una profecía «En adelante todas las
generaciones me llamarán Bienaventurada», esto es lo que hace la
Iglesia: llamar Bienaventurada a María por todas las generaciones.

— En el versículo 56 « María permaneció con ella unos tres meses y se


volvió a su casa». Dice el Libro Segundo de Samuel 6, 11 «El arca de
YAVEH estuvo en casa de Obededon de Gat tres meses y YAVEH bendijo
a Obededon y a toda su casa». San Lucas al decir que María se quedó
tres meses en casa de Isabel, pone a María en similitud con el Arca de la
Alianza:
María es el Arca de la Nueva Alianza que lleva en su seno al Salvador de todas
las edades.

 San Lucas 2, 25-35


En este capítulo, el evangelista nos muestra a Simeón profetizando en el día de la
Presentación del Niño en el Templo. Simeón de nuevo «lleno del ESPIRITU
SANTO» -por que por donde pasa María todos se llenan de ESPIRITU SANTO-,
dice de JESÚS que «estará puesto para caída y levantamiento de muchos» y a
María que «una espada de dolor le atravesaría el pecho, para que sean
manifestados los pensamientos de muchos corazones».

 San Lucas 2, 51;


"Bajó con ellos a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su Madre conservaba
cuidadosamente todas las cosas en su corazón".

Este pequeño fragmento del Evangelio de San Lucas, nos habla, más que
ninguno, de la personalidad de María y de su relación con su Hijo. "Guardaba
CUIDADOSAMENTE todas las cosas en su corazón". ¡Hermoso corazón de
María!, María una mujer de fina espiritualidad, una mujer de contemplación, una
mujer de detalles, una mujer enamorada de DIOS y de su Hijo, una mujer de gran
profundidad y de gran silencio, que es donde habla DIOS. Jesús le estaba
sometido. Jesús estaba bajo la Ley del cuarto mandamiento «Honrar Padre y
Madre» (GáIatas 4,4) no podía transgredir la ley, pues no podía pecar. Por lo
tanto, el señor honraba a su Padre DIOS, ya su madre María.
Si quieres imitar a Jesús, haz lo mismo: adora a DIOS y honra a María, te aseguro
que así le complaces.

 San Juan 2, 1 - 5
En este fragmento del Evangelio de San Juan, se muestra de nuevo a María en
una nueva fase. María es la Mujer, que a pesar de la magnitud de su misión y de
la honra de ser la «Escogida de DIOS», está atenta a las necesidades de los
hombres. Jesús le contesta a su Madre, que no ha llegado la hora de dar vino a
los hombres. El vino era signo de paz y alegría en el pueblo de Israel, también se
vertía al suelo como signo de arrepentimiento de los pecados (Ex 29, 40 núm.
15,5); también el vino era signo de ser agradable a DIOS al volver a Él (Oseas
14,8). La hora de señor se aclara en San Marcos 14,41, era la Pasión, donde iba
a dar el Vino Nuevo de su Sangre a los hombres que se arrepintieran. Pero
volvamos a Caná: en esta conversación espiritual entre María y el maestro -pues
solamente en el ESPIRITU se puede leer este pasaje-, JESÚS le dice que aún no
llega la hora definitiva, pero por petición de su Madre, va a dar el primer signo de
lo que sería definitivo en el Calvario. Por lo tanto, el primer milagro ocurre a
petición de la Madre, ¿es una mujer como las demás?

Las palabras de María en este contexto constituyen el «Evangelio de María» y


son las únicas palabras dirigidas a los hombres: «Haced lo que Él les diga».
Quienes quieran agradar a María, deben hacer la voluntad de JESÚS. María es la
mujer pendiente de las necesidades de los hombres para pedir por ellos a su Hijo.

 San Juan 19, 25-27


Para entender este capítulo -uno de los más interesantes e importantes referente
a María-, es necesario remontamos a Génesis 3. En este capítulo el Señor DIOS
le da la profecía a Eva de que «La descendencia de la mujer pisará la cabeza de
la serpiente y estará en guerra con sus seguidores». Pues bien, esta profecía se
cumple al pie de la cruz. En Juan 19,26-27, JESÚS entrega a María como Madre
a Juan, esto no es un simple hecho de índole familiar, las palabras dichas por él
en la cruz tienen valor redentor, pues sabía que lo más preciado para un
moribundo en la cruz es el aire, pues los crucificados morían de asfixia. Un
problema de índole familiar lo hubiera tratado antes, como lo hizo con Pedro el
Jueves Santo cuando le dijo «Al volver confirma a tus hermanos».

La profecía Bíblica dice claramente, que los descendientes de la mujer tendrían el


poder de pisar la cabeza de la serpiente. Esta mujer que habría de venir, es sin
lugar a dudas María; pues al pie de la cruz, los hombres en Juan reciben a María
como Madre. Aquí comienza el ciclo donde los «Hijos de la mujer» lucharán con la
serpiente antigua y la vencerán. El signo es el ser hijos de la mujer, por esto
JESÚS, después de entregarle a María a Juan como hijo, dice: «Todo se ha
cumplido» pues el desorden del Génesis quedó arreglado, la mujer redimida y la
señal de batalla dada es la maternidad de la mujer, o sea de María. Las palabras
concluyentes de Juan nos dan la clave. Dice el Evangelio «Desde ese momento
se la llevó a su casa»(San Juan 19, 27). También llama la atención, que María,
que se mantuvo firme al pie de la cruz hasta el último momento, no estuviera con
las mujeres que fueron de mañana al sepulcro, esto nos da a suponer que María
esperaba la resurrección, o que su Hijo se le apareció, lo cual pudo ser posible ya
que, nos dice Pablo, que primero se le apareció a Pedro -cosa que no narran los
Evangelios-. (1 Corintios 15, 5).
 Hechos 1, 14
En el escenario encontramos la lista de los Apóstoles que estaban en continua
oración y San Lucas nos dice que junto a estos había un grupo de mujeres y
María.

Esto es tremendamente importante, ya que en el contexto Judío no se


mencionaba a las mujeres ni a los niños (es de recordar el caso de la
multiplicación de los panes donde había cinco mil hombres «sin contar a las
mujeres ni a los niños»). Siguiendo este patrón, la fuente que le contó a Lucas la
mañana de Pentecostés, mencionó a los Apóstoles y a un grupo de mujeres, sin
embargo, separa a la Madre de JESÚS con su nombre propio, lo cual da un
indicio del lugar de honra en que ya se tenía a la Madre de CRISTO en la Iglesia
Primitiva.

 Apocalipsis 12, 1-18


Al comienzo del versículo 1, nos dice que aparece una señal que es una mujer, en
estado de gestación de un hijo varón. Esta figura ya la encontramos en Isaías 7,
14 ,Y se refiere concretamente a María que es la señal del primer advenimiento
de Jesús; luego con esta precedencia Bíblica, podemos entender que esta señal
en Apocalipsis 12, se refiera también a María, como señal del segundo
advenimiento de Cristo.

En los versículos del 13 a118, se nos habla de nuevo, del monstruo en


persecución de la mujer, lo cual nos recuerda la «enemistad entre ti y la mujer»,
del Génesis. Nunca como en nuestros días se le está haciendo la guerra a la
Madre del Salvador, lo cual concuerda con esta profecía.

También se nos dice que al no poder hacer nada a la mujer, se lanzará contra los
hijos de la mujer (Recordar Juan 19),
O sea, el demonio está en lucha contra los hijos de la mujer (de María), pues sabe
que ellos tienen poder para derrotarlo.

Poder que emana del nombre y de la Cruz de JESÚS y que son identificados
como hijos de María en la Fe (tal como los judíos son hijos de la Fe de Abraham,
nosotros somos: hijos de María en la Fe) y que según este versículo, somos los
que guardamos la Palabra de Dios. Aquí vemos la importancia de esta mujer,
orgullo de la raza humana en el plan de la Salvación, desde el Génesis hasta el
Apocalipsis... y yo me pregunto hermano o hermana que lees esta corta reflexión:
¿Es María una mujer como cualquier otra?.. Deja que el Espíritu te hable al
corazón.

El PADRE la escogió (San Lucas 1, 30), el HIJO tomo carne en sus entrañas (San
Juan 1, 14) Y el ESPÍRITU SANTO encarnó al Hijo de DIOS en su vientre y la
cubrió con su sombra (San Lucas 1, 35).

Práctica día 23. HACIA EL CIELO: A imitación de San Luis Gonzaga, santifica tu
tiempo preguntándote en las ocupaciones y descansos. ¿De qué me sirve esto
para la eternidad? Aviva la rectitud de intención en todo, haz todo por María, para
María en María y con María. Que cada respiración sea por ella.

DÍA 25
DOGMAS MARIANOS
Lectura del día: Lucas 1, 46-56.

46. María dijo entonces: Proclama mi alma la grandeza del Señor,

47. y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,

48. porque se fijó en su humilde esclava, y desde ahora todas las generaciones me dirán feliz.

49. El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí: ¡Santo es su Nombre!

50. Muestra su misericordia siglo tras siglo a todos aquellos que viven en su presencia.

51. Dio un golpe con todo su poder: deshizo a los soberbios y sus planes.

52. Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes.

53. Colmó de bienes a los hambrientos, y despidió a los ricos con las manos vacías.

54. Socorrió a Israel, su siervo, se acordó de su misericordia,

55. como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a sus descendientes para siempre.

56. María se quedó unos tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.
Antes vamos a definir lo que es un dogma:

Una verdad que pertenece al campo de la fe o de la moral, que ha sido revelada


por Dios, transmitida desde los Apóstoles y a través de la Escritura, ya de la
Tradición, y propuesta por la Iglesia para su aceptación por parte de los fieles.
Brevemente, “dogma” puede ser definido como una verdad revelada definida por
la Iglesia.

LA MATERNIDAD DIVINA

El dogma de la Maternidad Divina se refiere a que la Virgen María es verdadera


Madre de Dios. Fue solemnemente definido por el Concilio de Efeso (año 431).
Tiempo después, fue proclamado por otros Concilios universales, el de Calcedonia
y los de Constantinopla.

El Concilio de Éfeso, del año 431, siendo Papa San Clementino I (422-432)
definió:

"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que


por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al
Verbo de Dios hecho carne, sea anatema."

El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así:

"Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el


título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en
todos sus peligros y necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66)

María Madre de Dios.

Theotokos quiere decir Madre de Dios en griego.

Los padres griegos aplicaron a María el título Theotokos (portadora de Dios) ya


en el siglo III. Los concilios de Efeso y de Calcedonia defendieron este título. En
Occidente, María fue venerada de forma similar como Dei Genitrix (Madre de
Dios). En el antiguo canon romano es conmemorada como la "siempre virgen
madre de Jesucristo nuestro Señor y Dios".

En palabras del papa Pablo VI, "el tiempo de navidad es una conmemoración
prolongada de la maternidad divina, virginal y salvífica de aquella cuya virginidad
inviolada dio el Salvador al mundo". La fiesta de la maternidad Divina es un
resumen y una exaltación de este misterio. Tiene por finalidad "exaltar la
singular dignidad que este misterio reporta a la santa Madre a través de la cual
recibimos al Autor de la vida (Marialis cultus, 5).
Además de su función como "Portadora de Dios", está su maternidad espiritual
respecto de la humanidad. Como Eva fue la "madre de todos los hombres" en el
orden natural, María es madre de todos los hombres en el orden de la gracia. Al
dar a luz a su primogénito, parió también espiritualmente a aquellos que
pertenecerían a él, a los que serían incorporados a él y se convertirían así en
miembros suyos. El es el "primogénito entre muchos hermanos", la Cabeza de
la humanidad redimida, el representante de la humanidad que une todas las
cosas en él.

"María sabe que el que lleva por nombre Jesús ha sido llamado por el Ángel Hijo
del Altísimo (Lucas 1:32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor
Dios le dará el trono de David, su padre; ) María sabe que lo ha concebido y dado
a luz "sin conocer varón", por obra del Espíritu Santo, con el poder del Altísimo,
que ha extendido su sombra sobre Ella. (Lucas 1,35) María sabe que el Hijo dado
a luz virginalmente, es precisamente aquel "Santo", "El Hijo de Dios", del que le ha
hablado el Ángel (Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, n 17)

María es verdadera Madre, ya que ella fue participe activo de la formación de la


naturaleza humana de Cristo, de la misma manera en la que todas las madres
contribuyen a la formación del fruto de sus entrañas. María es verdadera Madre
porque Jesús es verdadero Hombre.

Jesús no necesitaba a una madre para venir a salvar a los hombres, y aun así la
tuvo.

Este sin duda es el mayor y principal dogma mariano, al aceptarlo se acepta que:
 María es verdadera Madre.
 María es verdadera Madre de Dios.

Una manera muy simple y lógica de demostrar la Maternidad Divina

El Verbo es eterno, siempre ha existido, y es Dios.

“En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era
Dios” (Juan 1,1.)

Por lo tanto, el Verbo es una persona Divina, y Eterna.

El Verbo, persona Divina y Eterna, es mandado por Dios Padre a ser concebido en
el vientre de María y esto se logra por obra del Espíritu Santo.

El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te
cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo
de Dios.(Lucas 1,35.)
Al momento de tomar carne de María, El Verbo Eterno, persona Divina es igual
que nosotros los hombres, excepto en el pecado.

“Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose


semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre”(Filipenses 2,
7)

Por tanto, el Verbo Eterno, Dios por siempre, segunda persona de la Trinidad
siempre tuvo la naturaleza Divina, y al momento de tomar carne sigue siendo la
misma persona tomando una nueva naturaleza, la humana.

Siendo que las madres paren a personas no a naturalezas, María dio a luz a
Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. Por tanto es válido decir que María es
Madre de Dios.

Ella CONCICBIO y DIO a luz a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el


Verbo, aunque no sobre la naturaleza Divina, sino en cuanto a la naturaleza
humana.

Pero, como dirán algunos ¿En dónde dice en la Biblia que María es Madre de
Dios”?

Leamos estos versículos de Lucas 1, 39.

“En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a
una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que,
en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel
quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre
las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi
Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de
gozo el niño en mi seno.”

Leemos que Isabel habiendo quedado llena del Espíritu Santo le saluda. Esto es
relevante, ya que no fue una obra humana, fue Dios mismo quien la guio para
decir lo que dijo, Isabel bendice a María y después al bebe en su vientre, a
continuación nos dice quien es aquel bebe:

Lucas 1, 43.y “¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?”

¿“Señor”?, ¿Se refería Isabel a Dios? Definitivamente, vayamos al griego para


entender mejor qué palabra usó para “Señor”

Palabra Clave: κυρίου Kyrios

El diccionario Strong dice: amo, maestro, señor; El Señor


¿Como sabemos cuál es la acepción correcta usada aquí? Busquemos
concordancias, ¿En donde más se usa esa palabra en la Biblia?

Hay concordancias en Mateo y otros pasajes, pero para evitar suspicacias,


vayamos unos versículos anteriores

Lucas 1,38.Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu
palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Ahí que cuando nos llaman blasfemos por llamar a María Madre de Dios, les
podemos recordar que es Bíblico su titulo, salvo que Isabel hubiera sido blasfema
también.

Un poco más de citas Bíblicas sobre la maternidad divina de María

Se usan equivalentes como Madre de Cristo, Madre de Jesús, Madre del Señor
(Mateo 1,18; Juan 19, 25, Lucas 1,43)

En el AT aparece María como la mujer que concibe, da a luz y es MADRE de


Jesús

Llegada "la plenitud de los tiempos" (Gal 4,4) tiene lugar el cumplimiento de las
profecías y por lo tanto se afirma su propia maternidad

“vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre
Jesús”. (Lucas 1,31)

“El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te
cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo
de Dios.” (Lucas 1,35)

“Envió Dios a su hijo, nacido de mujer…” (Gálatas 4,4) “y Cristo es uno de ellos
según La carne, el que como Dios está también por encima de todo”(Romanos
9,5)

Se desprende claramente que si uno y él mismo, es el que fue engendrado por el


Padre desde toda la eternidad y, en el tiempo, fue engendrado por la Virgen
Madre, resulta que si ese es el Verbo de Dios, María es la Madre de Dios.

Lo que pertenece a Jesús, o se afirma de Él, pertenece a la Persona misma del


Verbo, Hijo de Dios, o debe de ser afirmado de Ella; así lo hace el NT, por ejemplo
Juan 1, 14; Mateo 1:22, Romanos 1:3; 9,5, Gal 4,4

Historia y citas de los Padres de la Iglesia


Orígenes, es a menudo citado como el primer autor que utilizó Madre de Dios para
María, aunque el texto en que se basa esta afirmación no puede ser cierto. El
historiador Sozomeno dice (Hist. eccl. 7,32: EG 866) que Orígenes aplicó a María
el título de Θεοτόκος. No se encuentra en los escritos que se conservan; pero esta
ausencia no debe maravillarnos, dado el naufragio que sufrió la producción
literaria de Orígenes. La escuela de Alejandría llevaba mucho tiempo usando este
título para expresar la maternidad divina de María, cuando en la primera mitad del
siglo y fue atacado por unos y defendido por otros en las controversias
nestorianas, hasta que lo definió el concilio de Éfeso (431).

Dionisio de Alejandría utiliza Madre de Dios en alrededor del 250, en una epístola
a Pablo de Samosata.

Atanasio de Alejandría en 330, Gregorio el Teólogo en 370, Juan Crisóstomo, en


400, y San Agustín, utilizaron Madre de Dios.

Teodoreto escribió en 436 que llamar a la Virgen María, Madre de Dios es una
tradición apostólica.

Clemente de Alejandría Siglo III. Concluye en su exegesis cristológico que Cristo


es theanthropos (Dios-hombre); explica la communicatio idio matum; María es
Madre de Dios (conclusión de esta doctrina).

San Irineo: “Este Cristo, que como Logos del Padre estaba con el Padre fue dado
a luz por una Virgen”.

San Hipólito: “El Verbo descendió del cielo a la Santísima Virgen para que,
encarnado en Ella y hecho hombre en todo menos en el pecado, salvara a
Adán, que había perecido”

San Gregorio de Nacianceno: “Si alguno no reconoce a Santa María como María
Madre de Dios, es que se halla separado de Dios”

San Bernardo: “El único nacimiento de Dios era el procedente de la Virgen;


asimismo, la dignidad de la Virgen demandaba que quien naciere de ella no fuere
otro que el mismo Dios. Por esto el Hacedor del hombre, al hacerse hombre,
naciendo de la raza humana, tuvo que elegir, mejor dicho, que formar para sí,
entre todas, una madre tal cual El sabía que había que serle conveniente y
agradable”(Homilía sobre la Virgen Madre,2)

Usualmente no cito a Lutero, sin embargo en esta ocasión hare una excepción, ya
que aun en su herejía, Martin Lutero el padre de la doctrina protestante compuso
un de los más bellos tratados sobre la virgen María.
La inmaculada concepción

El Dogma de la Inmaculada Concepción establece que María fue concebida sin


mancha de pecado original. El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de
diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.

"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la


Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular
gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús,
Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa
original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente
creída por todos los fieles."

María es la primera criatura redimida por los méritos de Cristo y esto hasido de un
modo eminente en atención a su hijo Jesucristo, quien ya la había elegido desde
antes de su concepción, Cristo le da toda su Santidad.

“A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María “llena de


gracia” por Dios ha sido redimida desde su concepción, siendo así que el dogma
es proclamado el 8 de Diciembre de 1854 por el Papa Pío IX con la Bula Ineffabilis
Deus:
Hay muchos privilegios que Dios ha otorgado a María Santísima, entre estos nos
encontramos con el dogma de la Inmaculada Concepción, que hay que entender
no como el estado virginal en el cual concibió a Jesús (Lucas. 1, 31-34) si no como
la concepción de María en el seno de su madre, quien Dios preservo del pecado
original. Es decir, el pecado que se trasmite desde nuestro nacimiento y donde
Dios intervino para resguardar a María de esta transmisión que sea dado desde
nuestros primeros padres Adán y Eva por su desobediencia a Dios, y que uno de
los beneficios del Bautismo es purificarnos de este pecado.
Este misterio es lo que celebramos los cristianos, con este dogma. “Los Padres de
la tradición oriental llaman a la madre de Dios la Toda Santa, la celebran como
inmune de toda mancha de pecado y como plasmada y hecha una nueva criatura
por el Espíritu Santo. Por la gracia de Dios, María ha permanecido pura de todo
pecado personal a lo largo de toda su vida”. (CIC 493) “Efectivamente la Virgen
María, que al anuncio del ángel recibió al verbo de Dios en su alma y en su cuerpo
y dio la vida al mundo, es reconocida y venerada como la verdadera Madre de
Dios y del redentor. Redimida de modo eminente, en previsión de los méritos de
su hijo, y unida a Él como un vínculo estrecho e indisoluble, está enriquecida con
la suma prerrogativa y dignidad de ser Madre de Dios Hijo, y por eso Hija
predilecta del Padre y Sagrario del Espíritu Santo; con el Don de su gracia tan
extraordinaria aventaja con creces a todas las otras criaturas, celestiales y
terrenas” (Cf. LG 53)
Es decir, María es la primera criatura redimida por los méritos de Cristo y esto ha
sido de un modo eminente en atención a su hijo Jesucristo, quien ya la había
elegido desde antes de su concepción, Cristo le da toda su Santidad.
Pero no solamente los documentos del concilio nos hablan de la Inmaculada
Concepción, sino que también tenemos nuestra fuente en la Sagrada Escritura.
Veamos que dice Gen 3, 15: “pondré enemistad entre ti y la mujer, entre su
descendencia y tuya” es el famoso texto llamado Proto-evangelio por ser el primer
anuncio de la Buena Noticia, es decir de la redención futura.

Este pasaje nos muestra cómo no hay consonancia entre el bien y el mal, la mujer
y su descendencia luchan, contra la serpiente; entendemos esto como la mujer
que nunca puede estar con la serpiente (demonio) el maligno nunca la va a
poseer.
Se trata de una hostilidad expresamente establecida por Dios, que cobra un
relieve singular si consideramos la cuestión de la santidad personal de la Virgen.
Para ser la enemiga irreconciliable de la serpiente y de su linaje, María debía estar
exenta de todo dominio del pecado. Y esto desde el primer momento de su
existencia.
La absoluta enemistad puesta por Dios entre la mujer y el demonio exige, por
tanto, en María la Inmaculada Concepción, es decir, una ausencia total de pecado,
ya desde el inicio de su vida. El Hijo de María obtuvo la victoria definitiva sobre
Satanás e hizo beneficiaria anticipadamente a su Madre, preservándola del
pecado. Como consecuencia, el Hijo le concedió el poder de resistir al demonio,
realizando así en el misterio de la Inmaculada Concepción el más notable efecto
de su obra redentora.
El otro pasaje Lucas. 1, 28 “llena de gracia”. Dios se ha desbordado con ella en
darle sus gracias y solo alguien puro puede estar lleno de la gracia de Dios, y de
sus infinitos dones. La llena de gracia no es gratuito, en pos de una misión, la de
ser la Madre del redentor y Madre nuestra. Claro todo esto, María lo acepta
libremente y por amor a Dios. De esta manera tenemos que venerar con amor,
este increíble misterio.

El arcángel Gabriel saluda a María Santísima como la llena de gracia,


“Kejaritomene” en el griego, y en latín “Gratia plena” es decir, repleta en gracia.
Santo Tomás de Aquino afirma que la gracia es la ausencia del pecado y la
amistad perfecta con Dios, al María estar llena y al tener una enemistad con la
serpiente infernal significa, que nada de uno pertenece al otro y si el producto del
demonio es el pecado, ella no lo tiene porque hay hostilidad. En razón de esto,
Dios bautiza ya a María desde antes de nacer con esta poderosa palabra y por lo
tanto cuando María nace ya está libre del pecado, por eso el ángel la saluda con
profunda majestad, porque el ángel está en la gracia pero la virgen los supera a
todos porque es la llena de gracia.
La perpetúa virginidad

El dogma de la Perpetua Virginidad se refiere a que María fue Virgen antes,


durante y perpetuamente después del parto.

"Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emanuel"
(Cf. Isaías., 7, 14; Miqueas. 5, 2-3; Mateo., 1, 22-23) (Const. Dogmática Lumen
Gentium, 55 - Concilio Vaticano II).

"La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a


confesar la virginidad real y perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios
hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la
integridad virginal" de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la
'Aeiparthenos', la 'siempre-virgen'." (499 - Catecismo de la Iglesia Católica)

La Iglesia enseña este misterio y privilegio mariano con una fórmula


tradicional: Virgen antes del parto, Virgen en el parto y, Virgen después del
parto. El amor de Jesús a su Madre, que había ofrecido a Dios su
virginidad, hizo que los planes divinos de redención se realizaran
respetando ese propósito de María. La Maternidad y Virginidad, dice San
Bernardo son dos coronas que Dios quiso concederle.

 La Virginidad de María.

La virginidad de Santa María puede entenderse en un triple sentido:

 Virginidad de mente, es decir, un constante propósito de virginidad,


evitando todo aquello que repugna a la perfecta castidad. Este es el
llamado aspecto espiritual o de entrega total a Dios.

 Virginidad de sentidos, o sea, la inmunidad de los impulsos desordenados


de la concupiscencia. Este es el llamado aspecto moral.

 Virginidad del cuerpo, esto es, la integridad física jamás violada por ningún
contacto de varón.

El dogma mariano del cual ahora tratamos, se detiene a considerar,


principalmente, la integridad corporal de Santa María, y así la Iglesia nos enseña
que María Santísima:

-Era Virgen al concebir a Nuestro Señor (antes del parto).

-Fue Virgen al dar a luz al Señor (en el parto).


-Permaneció Virgen después del nacimiento de Cristo (después del parto).

 El magisterio de la iglesia

a) En todos los Símbolos Apostólicos se declara la Fe cuando se dice:


"Creo en Jesucristo...que nació de Santa María Virgen, por obra del Espíritu
Santo".

b) Los Concilios y declaraciones pontificias expresan con unanimidad esta


verdad.

 La sagrada tradición.

San Ireneo: "Era necesario que en la restauración de Adán por Cristo...la


desobediencia virginal de Eva fuese desvirtuada y suprimida por la obediencia
virginal de María".

San Jerónimo: "Cristo virgen y María virgen consagraron los principios de la


virginidad en ambos sexos".

San Agustín: "Si con el nacimiento de Jesús se hubiera corrompido la integridad


de la madre, no habría nacido de una virgen y, por tanto, toda la Iglesia profesaría
falsamente que había nacido de una Vírgen".

San Efrén: "Entró y habitó secretamente en el seno; saliendo después del seno, no
rompe el sello virginal".

 Contenido del dogma

La virginidad perpetua de María es un milagro obrado por Dios y un privilegio


concedido e íntimamente ligado al de la maternidad divina.

Este dogma mariano se explicita en tres grandes momentos: antes, en y después


del parto, los cuales veremos a continuación.

 Virginidad antes del parto

Esto significa que María antes de concebir a Jesús no tuvo ningún comercio carnal
humano y, además, que concibió al Señor milagrosamente, esto es, sin concurso
de varón. La acción del germen viril fue suplida milagrosamente por Dios, "por
obra del Espíritu Santo".

La Sagrada Escritura:
— Isaías 7,14: "La virgen concebirá y dará a luz un hijo".

— Lucas 1,26: "el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una virgen, y el
nombre de la virgen era María".

— Lucas 1,34-36: "¿Cómo será esto, pues no conozco varón? El Espíritu


Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra".

— Mateo 1,20: "José...no temas recibir a María, porque lo concebido en Ella


es obra del Espíritu Santo".

— Mateo 1,16 y 18-25: "...Jacob engendró a José"; al citar la secuencia de las


genealogías lo lógico sería continuar con esa secuencia diciendo José
engendró a Jesús, en cambio se dice: "...María, de la cual nació Jesús". Por
eso dice después: Lucas 3,23: "...hijo, según se creía de José".

Razones de conveniencia:

— Conviene que el que es Hijo natural de Dios no tenga padre en la tierra, que
tenga un único Padre en el cielo para que la dignidad de Dios no se
comunique a otro.

— El Verbo, que fue concebido eternamente en la más alta pureza espiritual,


debió también ser concebido virginalmente cuando se hizo carne.

— Para que la naturaleza humana del Salvador estuviese exenta del pecado
original, convenía que no fuese concebido por vía seminal, sino por
concepción virginal. Lo contrario sería un absurdo, esto es, que Cristo
tuviese necesidad de ser redimido. Se hizo igual en todo a nosotros, menos
en el pecado (Hebreos 4,15).

— Al nacer según la carne de una Virgen, Cristo nos indicaba que los
miembros de su Cuerpo Místico debían nacer, según el espíritu, de la
Iglesia virginal.

 La virginidad en el parto

Esto significa que María dio a luz a su Hijo primogénito sin menoscabo de su
integridad corporal y, además, que su parto fue sin dolor alguno. A Ella no le
alcanzó el castigo que Eva recibió: "parirás a tus hijos con dolor" (Génesis 3,16).
El parto, en consecuencia, fue milagroso y de carácter extraordinario.
La Sagrada Escritura dice: "Y dio a luz a su Hijo primogénito, y lo envolvió en
pañales, y lo reclinó en un pesebre, porque en el mesón no había lugar para
ellos"(Lucas 2,7). Este pasaje lo explica San Pío X, en su Catecismo, de ésta
manera: el alumbramiento del Señor fue semejante a "como un rayo de sol
atraviesa el cristal sin romperlo ni mancharlo".

Razones de conveniencia:

Santo Tomás de Aquino se expresa de este modo:

— El Verbo, que fue ciertamente concebido y que procede del Padre sin
ninguna corrupción, debía al hacerse carne nacer de una Madre Virgen
conservándole su virginidad.

— El que vino para evitar toda aquella corrupción, al nacer no debía destruir
la virginidad de Aquella que le dio la vida.

— El que nos ordena honrar padre y madre se obligaba a sí mismo a no


disminuir, al nacer, el honor de su Santa Madre.

 La virginidad después del parto

Esto significa que María, después de dar a luz a su Hijo primogénito,


virginalmente, permaneció siempre virgen hasta el final de sus días en la tierra, sin
tener contacto alguno de varón y, en consecuencia, sin engendrar otros hijos.

La Sagrada Escritura:

— Lucas 1,34: "... ¿pues no conozco varón?". Estas palabras indican la


resolución de María, opinión común, que había hecho voto de virginidad; lo
cual significa que acepta la concepción virginal de Cristo (por obra del
Espíritu Santo) y reafirma su deseo de permanecer siempre virgen.

— Mateo 1,25: "Y no la conoció hasta que dio a luz un hijo, al cual le puso por
nombre Jesús". Las palabras de este versículo: "Y no la conoció hasta que
dio a luz..." han inducido a algunos a interpretarlas en el sentido que
después del nacimiento de Jesús, entre la Virgen María y San José, hubo
relaciones maritales. Al respecto debe tenerse en cuenta que en un sentido
bíblico la partícula "hasta que" (donec), pretende resaltar lo que ya ha
ocurrido hasta ese momento: la concepción virginal de Jesús. Esta misma
partícula se encuentra en Juan 9,18 donde dice que los fariseos no
creyeron en el milagro de la curación del ciego de nacimiento-hasta que-
(donec) llamaron a los padres de éste; sin embargo, tampoco creyeron
después. Por tanto, la partícula (hasta que) prescinde de la situación
posterior.

El versículo citado Mt 1, 25 dice que JOSÉ NO LA CONOCIÓ HASTA QUE DIO A


LUZ. Inmediatamente dicen los protestantes, que luego de eso si tuvieron
relaciones.

Pero esto es un error de gramática porque la palabra HASTA no implica hechos a


futuro sino hechos dentro de un ámbito pasado determinado, veamos otros
ejemplos bíblicos:

En Génesis 28, 15; Dios dice a Jacob: no te abandonaré hasta haber cumplido lo
que te he dicho. Entonces, por lo que se dijo anteriormente, Dios lo abandonó
después de haber cumplido su palabra. ¡Por supuesto que no!.
En el segundo libro de Samuel 6, 23; dice claramente que Mical hija de Saúl no
tuvo hijos hasta el día de su muerte, debo suponer entonces que luego de su
muerte si los tuvo; ¡obviamente no! Es lógico una mujer difunta pariendo?.

Otro muy importante es Mateo 28, 20; dice que Jesús estará con nosotros todos
los días hasta la consumación de los tiempos. ¿Esto significa que luego de eso no
va estar más con nosotros? No, al contrario, es ahí cuando estaremos más cerca
de él.
Por lo tanto, el hecho de que la palabra <<hasta>> aparezca en ese versículo del
nacimiento de Cristo, no implica que luego de eso maría tuviese relaciones con
José.

La Iglesia ha enseñado siempre la perpetua virginidad de María: "Mujer, ahí tienes


a tu hijo"(Juan 19,26). Esto no hubiera ocurrido, no sería lógico, si María tuviera
otros hijos que pudieran cuidar de Ella.

Razones de conveniencia:

Dice Santo Tomás:

— El que desde toda la eternidad es Hijo único del Padre, conviene que sea
en el tiempo el Hijo único de María.

— Sería una ofensa al Espíritu Santo, el cual santificó para siempre el seno
virginal de María.

— Si la dignidad de ser Madre de Dios supuso la virginidad antes y en el parto,


esa misma dignidad sigue exigiendo tal virginidad después del parto.
 cuestiones complementarias

 El matrimonio de José y María:

Por razón de la perpetua virginidad de María, esto es, por su deseo de evitar todo
contacto con varón, cabe preguntarse si a pesar de ello puede existir un verdadero
matrimonio con José. Santo Tomás de Aquino responde diciendo que
efectivamente hubo verdadero matrimonio, distinguiendo la forma y el fin del
mismo.

— La forma del matrimonio consiste en guardar indivisiblemente fidelidad el


uno al otro.
— El fin del matrimonio es la generación de la prole, que se obtiene por la
cópula carnal, y la educación, que se obtiene por las obras de los esposos.

En el caso de María y José, por cuanto a la forma, fue verdadero matrimonio


puesto que se guardó la fidelidad. Por cuanto al fin, si se refiere a la cópula,
entonces no hubo matrimonio consumado, pero en cuanto a tener prole si la hubo:
Jesús, del que se ocuparon también de su educación.

En otras palabras, la esencia del matrimonio consiste en el derecho sobre los


cuerpos en orden a la procreación, pero, otra cosa es el uso de ese derecho, que
puede usarse o no en razón de causas legítimas. De donde resulta que puede
existir verdadero matrimonio, aún cuando este sea virginal.

Dice Santo Tomás: "No puede negarse que María y José hayan contraído
verdadero matrimonio por cuanto que María concibió y dio a luz a Cristo
virginalmente y no de la unión con José. Con esto se quiere insinuar a los fieles
casados que, aún guardada de común consentimiento la continencia, permanece
el vínculo conyugal sin la unión de los cuerpos".

 Los supuestos hermanos de Jesús.

 En la antigüedad la cuestión de la virginidad después del parto se debatió


entre dos posturas erróneas y opuestas:

 Por las teorías dualistas y maniqueas que, al exaltar sólo al espíritu y


condenar la materia, consideraban perverso el matrimonio y, por ello,
querían presentar la virginidad perpetua de María como una confirmación
de sus teorías.

 Por Helvidio, adversario de los maniqueos, quien para combatirlos cayó en


el despropósito de presentar a María como madre ejemplar de una familia
numerosa.

San Ambrosio, San Jerónimo y San Agustín asumen la tarea, entre otros, de
purificar la verdad de la Perpetua Virginidad de toda falsa motivación.

En tiempos modernos protestantes y racionalistas (para negar la perpetua


virginidad) han inventado que Jesús tuvo otros hermanos, apoyándose, para ellos,
en ciertos pasajes de la Escritura donde se hace mención de "los hermanos de
Jesús", cuando en realidad esos supuestos hermanos no son sino parientes
cercanos. Esto lo podemos comprobar con los siguientes textos:

Si vemos el pasaje:

Mateo 13,55-56: "¿...sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? y sus


hermanas ¿no viven entre nosotros?".

Y lo comparamos con:

Mateo 27,56: "María, madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de


Zebedeo". Vemos que de esos "hermanos" se da el nombre de su madre, que es
distinta de la Virgen.

Lo anterior se confirma en Juan 19,25: "...estaban su Madre y la hermana de su


Madre, María, esposa de Cleofás". Como puede verse confundieron a María la
Madre de Jesús y esposa de San José, con otra María madre de Santiago y José,
y esposa de Cleofás.

Se pueden ver también los siguientes textos, donde se testimonia que esos
supuestos hermanos son, en realidad, parientes: Marcos 15,40; 16,1; Juan 2,12;
Gálatas 1,19.

La Asunción

El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida


terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.

Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en
la Constitución Munificentisimus Deus:

"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del


Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen
María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y
vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta
Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor
Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra,
pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La
Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida
terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".

Es un dogma que se formula así: "La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen
María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la
gloria del cielo." (Constitución Munificentisimus Deus)

La Asunción no está en la Biblia en forma expresa, pero sí se concluye de la Biblia


en forma necesaria. Recordemos que la Biblia debe leerse como un todo (2 Tm 3,
16-17), o de lo contrario terminaremos haciendo decir a la Biblia lo que no dice.
Por eso hay que seguir la guía que nos proporciona la Iglesia (2 Pe 1, 20-21; 1 Tm
3,15) , la cual recibió de Cristo la gracia de enseñar con autoridad ("Quien les
escucha a ustedes, me escucha a mí; quien les rechaza a ustedes, me rechaza a
mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado", Lucas 10, 16).

Primero entendamos que "asunción" no es lo mismo que "ascensión". La


"ascensión" es el hecho de ascender a los cielos por sí mismo como Jesús (Lucas
1, 3-11). "Asunción" es ser llevado a los cielos por Dios mismo o por los ángeles.

¿Es bíblica la Asunción de las personas?

Las personas pueden ser asuntas a los cielos como María. Fue antes el caso de
Enoc (Génesis 5, 24) o de Elías (2 Reyes 2, 11-12).

Alguien dirá que con Jesús se abren las puertas del cielo, porque todos debieron
esperar su llegada, pero olvida que los designios de Dios no están al alcance de
los hombres (Sabiduría 17, 1; Romanos 11, 33). Ya lo dice la Biblia:

"YAHVEH hizo subir a Elías al cielo en un torbellino..." (2 Reyes 2, 1) 2. ¿Por qué


fueron llevadas las personas al cielo?

Por la fe y por haber agradado a Dios toda la vida ("Enoc anduvo con Dios...." dice
Génesis 5, 22). Dice San Pablo para que entendamos el caso de Enoc:

"Por su fe también Enoc fue trasladado al cielo en vez de morir, y los hombres no
volvieron a verlo, porque Dios se lo había llevado. Antes de que fuera arrebatado
al cielo, se nos dice que había agradado a Dios; pero sin la fe es imposible
agradarle, pues nadie se acerca a Dios si antes no cree que existe y que
recompensa a los que lo buscan." (Hebreos 11, 5-6) ¿Fue ese el caso de María?
Lo fue y en mayor grado.

 Nadie como María en materia de fe y agrado a Dios.


"Llena de Gracia" le dice el ángel Gabriel (Lucas 1, 28), quien también le dice que
Dios está con ella (la maravillosa frase de Lucas 1, 28 es "Alégrate, llena de
gracia, el Señor está contigo."); Enoc anduvo con Dios, pero Dios estaba con
María. El mismo Dios, por su mensajero, la declara llena de gracia en una forma
permanente pues ha encontrado el favor de Dios (Lucas 1, 30) y María acata en
forma totalmente incondicional la voluntad del Altísimo (Lucas 1, 38). Es tal el
estado de María, que -antes de la pasión de Jesucristo- puede declarar que Dios
la ha salvado y todas las generaciones la llamarán bienaventurada (Lucas 1, 48).
Siendo así, es un caso como el de Enoc en grado máximo, pues mereció ser la
Madre de Nuestro Señor ("...has encontrado el favor de Dios" dice el ángel).

Tenemos claro entonces que María agrada a Dios y es modelo de Fe, en tan
esplendoroso sentido que ya es salva desde antes de la pasión de Nuestro Señor.

 En María se da el cumplimiento de las promesas del Señor.

Decía Jesús a los saduceos:

"Pues cuando resuciten de la muerte, ya no se casarán hombres y mujeres, sino


que serán en el cielo como los ángeles." (Marcos 12, 25) Dice San Pablo:

“Pero para nosotros hay un solo Dios, el Padre: todo viene de él y nosotros vamos
hacia él." (1 Colosenses 8, 6) Y en otra parte:

“Nosotros tenemos nuestra patria en el cielo, y de allí esperamos al Salvador que


tanto anhelamos, Cristo Jesús, el Señor." (Filipenses 3, 20) Esa es una promesa.
Cuando María visita a su prima Santa Isabel, esta -llena del Espíritu Santo-
declara "¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!"
(Lucas 1, 45).

A los apóstoles, Jesús les recuerda que les prepara una morada en la casa del
Padre:

"No se turben; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay
muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un
lugar. Y después de ir y prepararles un lugar, volveré para tomarlos conmigo, para
que donde yo esté, estén también ustedes. Para ir a donde yo voy, ustedes ya
conocen el camino." (Juan 14, 1-4). Tenemos entonces frente a nosotros la
promesa de la Resurrección. Ya Dios había salvado a María, no quedaba sino que
al final de su vida resucitara inmediatamente. "La Asunción de la Santísima Virgen
constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una
anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (Catecismo, n. 966).
María nos precedió en el cielo y nos precederá siempre, como madre del rey que
se sienta al lado del trono (Sal 45(44), 7-10).

Así las cosas, el dogma de la Asunción de María es plenamente bíblico.

 María es la Nueva Arca de la Alianza, la cual debía subir al cielo

El Señor debía entrar en el reposo, y con El arca:

"¡Levántate, Señor, y ven a tu reposo, tú y el Arca de tu fuerza!" (Salmo 132,8)

Que María es la Nueva Arca se sigue de Apocalipsis 11, 19; y el texto


subsiguiente. Dice San Juan que se abrió el Santuario de Dios en los cielos y vio
el Arca de la Alianza. ¿Y qué es lo que ve exactamente San Juan? La mujer
vestida de sol, María.

"Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida del sol, con la luna
bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. " (Apocalipsis 12, 1)
Juan ve a María en el cielo. ¿Cómo nos dice la Biblia que ella es la nueva arca de
la alianza? Fíjate en lo que dice David cuando supo que el Arca iba camino de su
casa:

"Ese día sintió David un verdadero temor por YAHVEH y se dijo: "¿Y el Arca de
YAHVEH va a entrar en mi casa?"" (2 Samuel 6, 9) Cuando María va a visitar a
Isabel, esta -llena del Espíritu Santo- pregunta en voz alta:

"Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor?" (Lucas 1. 43) Lo


mismo que David salta de alegría frente al Arca (2 Samuel 6, 14), Juan el Bautista
lo hizo en el vientre de su madre cuando llegó María (Lucas 1, 44). El Arca, luego
del episodio de David, permaneció tres meses en el lugar (2 Samuel 6, 11), el
mismo tiempo que María permaneció en casa de Isabel (Lucas 1, 56).

 ¿Cómo sabemos que efectivamente María fue asunta a los cielos?

Por la tradición de la Iglesia desde los principios del cristianismo. Las tradiciones
de la Iglesia se verifican contra la Sagrada Escritura, y en este caso de la
Asunción ya sabemos que es consecuencia necesaria de la Biblia.

Que las tradiciones de la Iglesia deben atenderse, es mandato bíblico:

"Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y guarden fielmente las tradiciones


que les enseñamos de palabra o por carta." (2 Tesalonicenses 2, 15) "Les alabo
porque me son fieles en todo y conservan las tradiciones tal como yo se las he
transmitido" (1 Co 11, 2; ver además Hechos 28, 17) Eso por supuesto contradice
la típica tesis de los hermanos separados de que la Biblia es la única fuente en los
temas de Dios, tesis que no tiene fundamento bíblico alguno. Ave María.
Práctica día 22. BENEVOLENCIA: Se indulgente con quienes te rodean,
ayúdales

DÍA 26

EL SANTO ROSARIO, APARICIONES MARIANAS Y FIN DE LOS TIEMPOS.

Apocalipsis 12.
1. Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies
y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

2. Está embarazada y grita de dolor, porque le ha llegado la hora de dar a luz.

3. Apareció también otra señal: un enorme dragón rojo con siete cabezas y diez cuernos, y en las
cabezas siete coronas;

4. con su cola barre la tercera parte de las estrellas del cielo, precipitándolas sobre la tierra. El
dragón se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto
naciera.

5. Y la mujer dio a luz un hijo varón, el que ha de gobernar a todas las naciones con vara de
hierro; pero su hijo fue arrebatado y llevado ante Dios y su trono,

6. mientras la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar que Dios le ha preparado. Allí la
alimentarán durante mil doscientos sesenta días.

7. Entonces se desató una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón.
Lucharon el dragón y sus ángeles,

8. pero no pudieron vencer, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo.

9. El dragón grande, la antigua serpiente, conocida como el Demonio o Satanás, fue expulsado;
el seductor del mundo entero fue arrojado a la tierra y sus ángeles con él.

Ofrecimiento de sus corazones. La palabra rosario significa "corona de rosas".


Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por
los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con
sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la
entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios. Por la noche, los cristianos
recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el
eterno descanso del alma de las mártires.
La Iglesia recomendó rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos
de David, pues era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente
de innumerables gracias para aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta
recomendación sólo la seguían las personas cultas y letradas, pero no la mayoría
de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran leer,
suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A
este rosario corto se le llamó el salterio de la Virgen.
A finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán sufría al ver que la gravedad de
los pecados de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses y
decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo
penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se le
apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma para convertir a las
almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.

Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse,


sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a
empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo
que la gente se asustara. Todos los presentes pudieron ver que la imagen de la
Virgen que estaba en la catedral, alzaba tres veces los brazos hacia el Cielo.
Santo Domingo empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó.

En otra ocasión, Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia de Notre
Dame en París con motivo de la fiesta de San Juan y, antes de hacerlo, rezó el
Rosario. La Virgen se le apareció y le dijo que su sermón estaba bien, pero que
mejor lo cambiara y le entregó un libro con imágenes, en el cual le explicaba lo
mucho que gustaba a Dios el rosario de Avemarías porque le recordaba ciento
cincuenta veces el momento en que la humanidad, representada por María, había
aceptado a su Hijo como Salvador.
Santo Domingo cambió su homilía y habló de la devoción del Rosario y la gente
comenzó a rezarlo con devoción, a vivir cristianamente y a dejar atrás sus malos
hábitos.
Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a
predicar y hacer popular la devoción del Rosario entre las gentes de todas las
clases sociales para el sufragio de las almas del Purgatorio, para el triunfo sobre el
mal y prosperidad de la Santa Madre de la Iglesia.
El rezo del Rosario mantuvo su fervor por cien años después de la muerte de
Santo Domingo y empezó a ser olvidado.

En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le llamó ¨la
muerte negra” en la que murieron muchísimas personas.
Fue entonces cuando el fraile Alano de la Roche, superior de los dominicos en la
misma provincia de Francia donde había comenzado la devoción al Rosario, tuvo
una aparición, en la cual Jesús, la Virgen y Santo Domingo le pidieron que
reviviera la antigua costumbre del rezo del Santo Rosario. El Padre Alan comenzó
esta labor de propagación junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le
dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir de
entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia.
La virgen le decía a Alano de Roche, que muchas almas se estaban perdiendo por
no rezar el santo rosario, que la predicación que más le gustaba a ella era la
enseñanza del santo rosario.
¿Cuándo se instituyó formalmente esta fiesta?
El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual los
cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla,
su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios a través
de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos
rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos
cuando de repente se levantó y anunció que la flota cristiana había sido victoriosa.
Ordena el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los
mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la
fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.

Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra
Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre
(día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del
Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer
domingo del mes. (Catholicnet)

El Poder del Santo Rosario

El Santo Rosario es tan poderoso que desarma a Satanás. Cambia los corazones
tibios en corazones ardientes por el Amor de Jesucristo.

El poder del Santo Rosario es la oración más poderosa después del Santa
Eucaristía “La Santa Misa”. En todas las apariciones, La Santísima Virgen María
pide el rezo del Santo Rosario porque a través de esta oración la Santísima Virgen
nos acompaña a rezar a Dios Padre, y estamos reviviendo la vida de Jesucristo
Nuestro Señor. La Santísima Virgen dice: “El Santo Rosario es tan poderoso como
una bomba nuclear; pero en construcción”.

La Santísima Virgen Revelo a una devota, que cuando se reza el Santo Rosario
con devoción, el cielo se abre y se derraman las gracias sobre las personas que lo
están rezando. Esta le pregunto: ¿qué pasa si durante el rezo hay una o más
personas que no rezan con devoción, no se derraman las gracias igual? La
Santísima Virgen le contesto:

"Las personas que están rezando sin devoción es como si se pusieran un


paraguas rechazando las gracias, mientras que aquellos que rezan con devoción
las reciben con plenitud."
El Santo Rosario se debe rezar pausadamente, recemos con amor, recordemos
que los Misterios son la descripción grafica de la vida de nuestro Señor Jesucristo.

Durante el rezo del Padrenuestro estamos Santificando al Padre Celestial y


proclamando su Reino. En las Ave Marías, estamos recordándole a María
Santísima la Anunciación del Verbo Divino y Santificando a Jesús en su Vientre
Virginal. Durante el “Santa María” le estamos hacienda una súplica. En la Gloria,
estamos glorificando a la Santísima Trinidad.

LAS QUINCE PROMESAS


DE LA VIRGEN MARÍA
A QUIENES RECEN EL ROSARIO

1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me
pida.

2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente


recen mi Rosario.

3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los
vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la
misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor
por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este
medio se santificarán!.

5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.

6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido
por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador;
perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.

7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios de la Iglesia.

8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tenga en vida y en muerte la luz y la
plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.

9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.

10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.

11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.


13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a
los bienaventurados del cielo.

14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi
Unigénito Jesús.

15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.

APARICIÓN EN FÁTIMA, PORTUGAL: NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO.

 primer día de aparición: 13 de mayo de 1917


 numero de apariciones: fueron 13 durante seis meses consecutivos, a las
12:00 pm, excepto en el mes de agosto, ya que los niños fueron
secuestrados; la aparición tuvo lugar el día 19 de agosto.
 Videntes: Lucia Dos Santos de diez años, Jacinta Marto de siete años y
Francisco Marto de ocho años.
 Lugar: Cova de Iría , en Fátima , Portugal.

Las apariciones en Fátima son quizás las que gozan mayor reconocimiento por
parte de la iglesia católica. Basta señalas que Benedicto XV, con motivo de la
aparición, restauro la Diócesis de Leiría, Pio XI, el 6 de diciembre de 1928,
bendecía una imagen de Fátima para el colegio de portugués. Así mismo, en
nuestros tiempos, Juan Pablo II , el 13 de mayo de 1982( justo al año del atentado
que sufrió en Roma), en Fátima , en la homilía de la misa ante un millón de fieles,
confirma la autenticidad del “mensaje extraordinario” que empezó a resonar en
todo el mundo desde Fátima el 13 de mayo de 1917.
 Historia de la aparición :

Durante la tarde del domingo 13 de mayo de 1917, mientras los niños pastaban a
su rebaño, vieron un relámpago en un día de pleno sol. Mientras llevaban a sus
ovejas a un lugar protegido observaron a muy corta distancia, sobre una encina
de poco más de un metro de altura, una nube sobre la que estaba parada una
hermosa Mujer, con un vestido de luz, y un resplandor que parecía provenir del
mismo sol. Tenía sus manos en posición de oración, mientras pendía de las
mismas un Rosario de cuentas brillantes como perlas, y una Cruz pequeña
plateada. Lucía y Jacinta podían verla y oírla, mientras Francisco solo podía verla.
La Virgen en un momento abrió sus manos, saliendo de las mismas una Luz más
fuerte que el sol, que los niños entendieron era la Luz del Mismo Dios.
En la primera aparición María les pidió que vuelvan los días trece de cada mes,
por seis meses consecutivos, a la misma hora y al mismo lugar. Los niños,
culminada la aparición, veían a María elevarse hasta el Cielo, el cual se abría
dando cabida a una imagen celestial que se elevaba entre los astros. Luego, todo
retornaba a la normalidad en la Cova de Iría.
 Las señales de la virgen María en Portugal:

La Virgen María, vestida del sol, en su máximo esplendor, se aparece a tres


pastorcitos en seis oportunidades, ante multitudes crecientes de testigos. Realiza
revelaciones sobre castigos divinos que caerán sobre la humanidad si ésta no se
arrepiente y convierte, y anuncia el triunfo final del Inmaculado Corazón de María.
El 13 de octubre de 1917, en su última aparición, setenta mil testigos presencian
un hecho conocido a partir de allí como “el milagro del sol”. Fátima marca
claramente un cambio de rumbo en la historia de la humanidad.
No puede entenderse Fátima si no se la interpreta como la materialización de lo
anunciado en el libro del Apocalipsis, capítulo 12, escrito por San Juan
Evangelista, a partir de visiones que tuvo durante su estancia en la isla griega de
Patmos.
Allí se anuncia que “en ese tiempo una gran señal aparecerá en el cielo: Una
Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas
sobre Su cabeza. Está por dar a luz.”.
Fátima es un hito que señala una intervención más cercana de María en estos
tiempos que vive el mundo, y a la cercanía del retorno de Jesús en Gloria,
representado allí como Su segundo nacimiento, nuevamente en María, Su amada
Madre.
 Momento histórico

1917 es un momento muy especial para la humanidad. Gran parte del mundo
civilizado sufre la primera guerra mundial, mientras el comunismo realiza su primer
gran conquista práctica: alcanza el poder en Rusia a partir del éxito de la
revolución bolchevique. Si se analiza una vez más Apocalipsis 12, allí también
veremos el anuncio de otra señal en la tierra: la llegada de un “gran dragón rojo,
que tratará de devorar a su Hijo en cuanto la Mujer diera a luz”.
En varias apariciones María ha aclarado que el dragón rojo es una representación
Bíblica del comunismo ateo, que arrastra a millones de almas a la negación de
Dios, e intenta poner a la humanidad de espaldas a Jesús, en los momentos
previos a su retorno en Gloria.
1917 marca entonces un año muy especial por el doble acontecimiento: la venida
de la Mujer vestida del Sol, en Fátima, y la llegada del dragón rojo al mundo, con
el comunismo tomando el control de una de las mayores naciones de la tierra.
 El mensaje de la virgen de Fátima :

A lo largo de las seis apariciones, nuestra Amadísima Madre Celestial fue


entregando una serie de mensajes que cambian el curso de nuestro entendimiento
sobre el mundo en que vivimos. Ante todo hubo varias advertencias al creciente
apego al pecado y a la negación de Dios en el mundo moderno.
María advierte sobre la necesidad de orar el Santo Rosario, pedir perdón por los
pecados del mundo y orar por la Paz. Nuestra Madre anuncia el fin inminente de la
primera guerra mundial, pero advierte que en caso de no convertirse, el mundo
enfrentaría pronto una guerra peor aún (fue la segunda guerra mundial, que se
inició en 1939).
María les muestra el infierno a los tres niños, que ante el horror miraron a la Virgen
con sus rostros demudados. Nuestra Madre Celestial les dijo que para evitar que
mucha gente pierda su alma y fuera allí, Dios quería instaurar la devoción al
Corazón Inmaculado de María, ya que a través de la misma se podrán salvar a
muchas almas (primera parte del mensaje). También advierte sobre el peligro del
comunismo ateo, y pide la Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de
María, como freno a la difusión del error por el mundo, promoviendo guerras y
persecuciones a la Iglesia.
María anuncia mucho sufrimiento al Papa y a la Iglesia
Finalmente, La Virgen realiza una advertencia: si los hombres no se convierten y
arrepienten, ya no podrá detenerse el castigo de Dios a tanta ofensa y traición a
su amor. Un gran castigo se abatirá sobre la humanidad, varias naciones serán
aniquiladas, habrá guerra, hambre y persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre
(segunda parte del mensaje).
 El tercer mensaje secreto de Fátima:
La Virgen también dio a Lucía la tercera parte del mensaje, pero le pidió que se lo
entregue a las autoridades religiosas, para que lo difundan en una fecha que Lucía
les comunicó. Varios Papas han leído este tercer mensaje secreto, habiendo
sufrido conmoción al hacerlo, y evitando su difusión o conocimiento.
Finalmente, durante el año 2000 la Iglesia difundió oficialmente el tercer mensaje
de Fátima. En el mismo se habla del llamado a la penitencia, de persecuciones a
la Iglesia, a los religiosos y religiosas, y al mismo Santo Padre, y de mártires de la
Iglesia que se generarán en nuestros tiempos. Todo esto fue presentado a los tres
pastorcitos en una visión donde María tenía un papel protagónico, como protectora
y pastora del mundo en estos tiempos.
De todos modos, la controversia respecto del tercer mensaje de Fátima no se ha
agotado, a pesar de la versión oficial que la Iglesia difundió sobre el mismo. Por
ejemplo, en el libro del Padre Gobbi la misma Virgen María hace referencias al
tercer mensaje, indicando que el mismo se refiere al inminente regreso de Cristo
en Gloria y al triunfo del Inmaculado Corazón de María.
 El milagro del sol
Y abriendo sus manos las hizo reflejar en el sol y, en cuanto se elevaba,
continuaba el brillo de su propia luz proyectándose en el sol.
Y exclamé que todos mirasen al sol. Se da entonces el milagro del sol, prometido
tres meses antes, como prueba de la verdad de las apariciones de Fátima. La
lluvia cesa y el sol por tres veces gira sobre si mismo, lanzando a todos los lados
fajas de luz de variados colores. Parece a cierta altura desprenderse del
firmamento y caer sobre la muchedumbre. Todos están atónitos. Los periodistas
de los periódicos seculares que habían acudido incrédulos a desprestigiar los
apariciones, tomaron fotos y dieron testimonio de aquel milagro en la prensa.
Al cabo de 10 minutos de prodigio el sol toma su estado normal.
Los tres niños eran favorecidos con otras visiones: Vimos al lado del sol a S. José
con el Niño y a Nuestra Señora de los Dolores. El Niño Jesús parecía bendecir al
mundo de la misma forma que S. José. Después se disipo esta visión y aparece
Nuestra Señora del Carmen.
Fin de las apariciones de 1917

 Importancia de esta devoción

En febrero de 1926 se le apareció el Niño Jesús preguntándole si había difundido


la devoción a su Santísima Madre. Lucía le contó las dificultades que tenía en
llevar a cabo esta misión. Jesús le respondió que con su gracia bastaba.

En Fátima, la Virgen misma desea recomendar esta devoción, especificando


"cinco primeros sábados consecutivos" enriqueciendo esta práctica con la
promesa de salvación.

En la última instancia, es Dios quien es ofendido por cada pecado. Por esta razón,
es Dios también quien es el objeto último de cada acto de reparación de los
cristianos. Nosotros no podemos comprender propiamente el mensaje celestial
dado en Fátima en este punto esencial de reparación si no lo hacemos reparando
directamente al Inmaculado Corazón de María.

Es nuestro Señor mismo quien nos dice: "Ten compasión del Corazón de tu
Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan
a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para
sacárselas".

La predestinación de María en su Maternidad Divina, su colaboración activa en


toda la obra de redención, su misión de ser madre espiritual de toda la Iglesia y de
cada persona redimida por la preciosa sangre de Cristo, constituye una de las
leyes básicas de la divina providencia para la aplicación efectiva de la redención
en cada alma.

Por lo tanto, la devoción a su Inmaculado Corazón debe ser intensificada y


extendida. Consecuentemente quien ofenda a nuestra Madre, ya sea por
blasfemia, por negación de su grandeza en su misión de corredención, o por tratar
de despreciar la devoción a Nuestra Señora en la Iglesia o en las almas, al mismo
tiempo ofende a Dios y a su providencia. Un cristiano que comprende cuan vil son
este tipo de ofensas trata de hacer reparación intensificando su devoción personal
y sus esfuerzos para que el Reino del Corazón de María se establezca. Así
responde el amor.

Ambos aspectos de la reparación cristiana: primero directamente a Dios y


subordinadamente al corazón de María, son manifestaciones complementarias de
una misma realidad y un mismo espíritu.

APARICIÓN DE LA VIRGEN DE LOURDES : BERNARDITA SOUBIROUS

En los Pirineos Franceses se presenta en el año 1858 la Madre de Dios a una niña
de catorce años, ignorante y carente de formación religiosa. Francia, de este
modo, recibió en pocos años tres visitas de la Inmaculada Concepción: La Medalla
Milagrosa en París en 1830, La Salette en 1846 y Lourdes en 1858.
Como suele ocurrir en muchas oportunidades, María elige a una niña campesina
como testigo, demostrando una vez más que Dios no se interesa por las
grandezas del mundo, cuando de enviar a Su Madre se trata. Nunca eligió Ella a
príncipes o reyes o grandes dignatarios para dar sus mensajes. Gente sencilla y
con el corazón abierto es lo que Dios quiere de este mundo, y es a ellos a quienes
dirige a Su Madre.
Bernardita Soubirous, la testigo de la Presencia Celestial en la Gruta de
Massabieille en el pueblo de Lourdes, encontró a una María esplendorosa, que dio
vida a un lugar de sanaciones y espiritualidad que llegará a millones de personas
con el paso de las décadas. Vestida de blanco, refulgente como el sol, se presentó
para confirmar el tercer Dogma Mariano que había sido promulgado por el Papa
Pío IX pocos años antes: La Inmaculada Concepción de María. Este hecho nos
llena el alma de alegría y da sentido por si solo a la Presencia de la Madre de Dios
en Lourdes. Pero María hizo también otros prodigios, como el de hacer surgir una
fuente de agua de la roca: esta agua no ha cesado de producir milagros de
sanación física hasta hoy en día. Sin embargo, es la sanación espiritual el milagro
más grande de Lourdes: millones de personas concurren cada año a la Gruta en
peregrinación, a manifestar su amor por la Madre del Salvador.
La testigo de la aparición siguió su vida luego de las dieciocho apariciones que
pudo presenciar en la Gruta de Massabieille: Bernardita Soubirous dio curso a su
naciente vocación religiosa, y se ordenó como la Hermana María Bernarda. Sin
embargo, triste fue su vida de convento ante la incomprensión de su madre
superiora y sus compañeras. Burlada, menospreciada y dejada de lado, supo con
humildad entregar todo a la Voluntad del Creador. Enferma desde niña, tuvo un
fuerte recrudecimiento de sus enfermedades con el paso del tiempo, hasta morir a
los treinta y cinco años en una entrega total a Jesús y María.
La Hermana María Bernarda fue canonizada como Santa Bernardita, ante las
evidencias de santidad que tuvo después de las apariciones, y hasta su serena
muerte. Su cuerpo fue descubierto incorrupto después de muchos años, fresco
como si hubiera muerto ayer. Y así se lo puede admirar en el convento de Nevers
donde Bernardita pasó los últimos años de su vida terrenal. ¡Admiremos este
prodigio del poder de Dios frente a nosotros, miren el rostro de Bernardita vivo
como si hubiera muerto ayer!.
Lourdes es una joya muy importante en el alhajero de Dios: Jesús se lo regala a
Su Madre, María Santísima. Es una manifestación Celestial llena de amor, de
pureza, de humildad y de entrega a la Voluntad del Creador. ¡Es María en su
máxima expresión!.
María, Madre mía, que te presentas a los más humildes envuelta en la Gracia de
Tu Hijo. Envuélvenos en Tu Manto, cobíjanos de las impurezas del mundo y danos
el calor de tu sonrisa. Haz que ahora, y por siempre, nos entreguemos a tu
sencillez, tu silencio, tu humildad y tu confianza infinita en la Mano del Padre. Que
el Espíritu Divino que tú recibiste para Gloria de los tiempos pasados, presentes y
futuros, descienda sobre nosotros por Tu Sagrada Intercesión.
¡María, Madre mía, en tus brazos nos entregamos!

LA APARICIÓN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE. CIUDAD DE MÉXICO, 1531

La aparición de la Virgen de Guadalupe es una maravillosa obra de evangelización


de la Madre de Dios, hecha poco tiempo después del desembarco de los
españoles en América. Y si bien los primeros años de colonización fueron
traumáticos para los nativos de América, también sabemos que Dios saca el bien
de los dolores del hombre. María se mezcló con la llegada de los europeos a
México para impulsar el conocimiento de Su Hijo entre indios y futuros habitantes
de las Américas.
Conocemos bien la esencia del Milagro de Guadalupe. La aparición se inició el 9
de diciembre de 1531 en las cercanías de la Ciudad de México, entonces ciudad
capital del imperio Azteca: la Virgen se aparece al indio Juan Diego, y le pide que
transmita al obispo del lugar su voluntad de que se construya un templo dedicado
a Ella en el cerro Tepeyac. El obispo, al escuchar el relato del indio, le pide una
prueba de la Presencia de la Madre de Dios allí. María hace crecer entonces un
jardín de rosas en un cerro inhóspito y semidesértico, y se las hace recoger en su
tilma (especie de poncho o manta) a Juan Diego. Luego le pide se las presente
como prueba de Su Presencia al obispo. Cuando el indio abre su tilma frente al
obispo, caen las flores al piso y aparece milagrosamente retratada la imagen de la
Virgen María en la rústica tela. El templo dedicado a la Virgen de Guadalupe fue
construido en el cerro Tepeyac, lugar de las apariciones, donde se exhibe la tilma
original de Juan Diego, impresa con la mundialmente conocida imagen de la
Virgen de Guadalupe.
Para entender lo ocurrido allí en su más fresca y maravillosa expresión, les
ofrecemos un relato escrito en idioma indio pocos años después de los hechos
(pleno siglo XVI), por un sabio indígena (Don Antonio Valeriano): el documento es
conocido como el NicanMopohua (“aquí se narra”). El autor recoge allí el
testimonio del propio indio Juan Diego, pocos años después de los hechos
acontecidos en el cerro Tepeyac. La naturalidad y belleza de la narración dan una
impresión vívida de los diálogos entre el indio vidente y la Virgen María, así como
de la realidad de la época en que todo ocurrió. Si bien el escrito en lengua Náhuatl
fue traducido al español, conserva la inocencia del indio y su entorno, en sus giros
y expresiones.
Y como premio a su obra, el Papa Juan Pablo II canoniza en julio de 2002 al indio
Juan Diego: ¡ahora es San Juan Diego!
Disfrute de este honor, poder recibir un relato hecho varios siglos atrás sobre la
Virgen María actuando como Madre diligente entre nosotros. Las apariciones en
América se han multiplicado desde entonces, pero María quiso actuar
tempranamente para poner su sello a esta nueva tierra virgen, para ser
evangelizada con la Palabra del Salvador. Conocer a la Virgen de Guadalupe es
comprender el amor de Dios por América, por enviar a estas tierras nada más ni
nada menos que a Su amadísima Madre.

 La tilma de Juan diego.

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra


de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo.
Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va
de arriba a abajo.

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra


Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de


ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe
considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de
Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar
mayor.

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535


hasta el año de 1622.

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta
duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los
Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo
templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue
llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se
dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de
mexicanos y extranjeros.

APARICIONES DE LA SANTISIMA VIRGEN EN GARABANDAL

El 18 de Junio de 1961, a las ocho y media de la tarde, cuatro niñas de la aldea de


San Sebastian de Garabandal, (Santander, -E-), oyeron un estrepitoso trueno. El
firmamento estaba despejado y sin nubes. Vieron un resplandor, y en medio al
Arcángel San Miguel. Les anunció y preparó para la venida de la Stma. Virgen, del
domingo 2 de Julio. Las apariciones duraron hasta el 13 de Noviembre de 1965.
Así relata Conchita la primera aparición:
"Ahora que cogimos las manzanas que no eran nuestras, el demonio estará
contento y el pobre Ángel de la Guarda estará triste. Entonces empezamos a
coger piedras y a tirárselas con todas nuestras fuerzas al lado izquierdo.
Decíamos ahí estaba el demonio. Empezamos a jugar a las canicas con piedras.
De pronto se me apareció un figura muy bella con muchos resplandores que no
me lastimaban nada los ojos. Las otras niñas al verme en este estado creían que
me daba un ataque, cuando ellas ya iban a llamar a mi mamá se quedaron en el
mismo estado que yo y exclamamos a la vez: "¡Ay, el Ángel!".
Luego el ángel se identificaría como San Miguel Arcángel.
De las manos de San Miguel, Conchita recibe la Sagrada Eucaristía en la boca, a
la vista de todos los presentes. Este era un milagro para prueba de autenticidad de
los sucesos. San Miguel explicó que era un milagro para llamar la atención sobre
la real presencia de Nuestro Señor en la Santa Eucaristía.
No fue hasta el 1ro de julio que San Miguel le habló y les dijo: "Sabéis por qué he
venido? -Para anunciaros que mañana, domingo, la Virgen María se os aparecerá
como Nuestra Señora del Carmen".
El domingo, día 2, sobre las 6 de la tarde, las niñas fueron hacia la calleja que
conduce a los nueve pinos. Se trata de un solitario pinar que se destaca en un
elevado junto al pueblo. Eran seguidas por una gran multitud, entre ellos, varios
sacerdotes y médicos. Nada más de acercarse al lugar, las videntes, asombradas,
se encuentran con la aparición de la Santísima Virgen que venía acompañada de
dos ángeles, uno de ellos San Miguel y el otro desconocido.
Describieron a la Santísima Virgen: "Viene con un vestido blanco, el manto azul, la
corona de 12 estrellas doradas, las manos extendidas, con un escapulario marrón,
salvo cuando lleva al niño en brazos: el pelo largo castaño oscuro, con raya en
medio; la cara alargada con nariz muy fina; la boca muy bonita, con labios un poco
gruesos. Aparenta unos 17 años y es más bien alta".
Como en Fátima, La Salette, Akita, y otros lugares de aparición reconocidos por la
Iglesia, en Garabandal anuncian los Ultimos Tiempos, sus circunstancias y
pormenores. La Santísima Virgen y Nuestro Señor dieron dos mensajes para la
humanidad, y profecías para los tiempos venideros: AVISO, MILAGRO, CASTIGO,
y la consiguiente Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo.

Los mensajes
 Primer mensaje para el mundo, (18 de octubre de 1961.)
«Hay que visitar al Santísimo. Hay que hacer muchos sacrificios y mucha
penitencia. Pero antes tenemos que ser buenos. Si no lo hacemos vendrá un
castigo. Ya se está llenando la Copa. Y si no cambiamos nos vendrá un castigo
muy grande.»
 Segundo mensaje para el mundo, (18 de Junio de 1965.)

El Arcángel San Miguel en nombre de la Santísima. Virgen:


«Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18
de Octubre, os diré que éste es el último. Antes la Copa se estaba llenando, ahora
está rebosando. Los Sacerdotes, Obispos y Cardenales van muchos por el camino
de la perdición y con ellos llevan muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se
da menos importancia.
Debemos evitar la ira de Dios con nuestros esfuerzos. Si pedís perdón con
vuestras almas sinceras, Él os perdonará. Yo vuestra Madre, por intercesión del
Arcángel San Miguel, os quiero decir que estáis en los últimos avisos. Os quiero
mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente, y nosotros os lo
daremos. Debéis sacrificaros más. Pensad en la Pasión de Jesús.»
El 13 de Noviembre de 1965, última aparición, la Santísima Virgen le dijo:
"¿Sabes, Conchita, por qué no he venido yo el 18 de Junio a darte el Mensaje
para el mundo? Porque me daba pena decíroslo yo, pero os lo tengo que decir
para bien vuestro y gloria de Dios si lo cumplís. Os quiero mucho y deseo vuestra
salvación para reuniros en torno del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo."
El Santo estigmatizado Padre Pio de Pietrelcina, escribió a las videntes: "Queridas
niñas: A las nueve de esta mañana la Santa Virgen María me ha hablado de
vosotras, queridas niñas, de vuestras visiones, y me ha dicho: “Benditas niñas de
San Sebastián de Garabandal, yo os prometo que estaré con vosotras hasta el fin
de vuestra vida y vosotras estaréis conmigo.“ (...) Os remito una copia del Santo
Rosario de Fátima que la Santísima Virgen me ha ordenado de enviaros. Este
Rosario ha sido dictado por la Santísima Virgen y quiere que sea propagado para
la salvación de los pecadores y para la preservación de la humanidad de los
peores castigos con que el buen Dios está amenazando... Rezad y haced rezar,
porque el mundo está en el camino de la perdición. No creen en vosotras ni en
vuestros coloquios con la blanca Señora, pero creerán cuando sea demasiado
tarde." (3 de Marzo 1962.)

Un Aviso, un Milagro, un Castigo

Entre las apariciones de Garabandalhan habido muchas profecías sobre el futuro


inmediato de la humanidad y de la Iglesia. En el anuncio profético de Garabandal,
Conchita habla de un aviso, un milagro, y un castigo para la humanidad.

 El Aviso

El 1 de enero, del año 1965, Conchita tuvo una nueva aparición de la Señora
quién habló del "aviso" para que el mundo se enmiende.

Conchita nos dice: "No puedo decir en qué va a consistir, pues Ella no me ha
ordenado decirlo. Y ¿cuándo será?, no me lo ha dicho, así que no lo sé. Si sé que
será visible para todo el mundo; será obra directa de Dios y tendrá lugar antes del
milagro. Yo no sé si morirán personas. Únicamente pueden morir, al verlo, de
impresión."

En una de sus cartas habla así sobre el aviso:

"Ese aviso es como un castigo, para los buenos y los malos: para los buenos, para
acercarlos más a Dios y para los malos, para anunciarles que viene el fin de los
tiempos y que estos son los últimos avisos."

El aviso será fruto de la justicia de Dios y de Su misericordia. De Su justicia,


porque nos va a purificar de nuestros pecados; de Su misericordia, porque nos
dará la oportunidad de una mayor conversión en nuestra vida espiritual. Este aviso
será obra de la intervención directa de Dios. El aviso que vendrá al mundo será
algo externo a nosotros que sucederá en el firmamento; será vista una
luminosidad acompañada de un fuego ardiente que se sentirá en toda la tierra.
Internamente, y esto es lo más importante, veremos nuestra conciencia ante la
justicia de Dios; lo que hemos hecho mal y lo que hemos dejado de hacer; en una
palabra: una especie de juicio particular en vida. También será la corrección de la
conciencia del mundo, una purificación antes del Milagro para ver si con el Aviso y
el Milagro nos convertimos.

 El Milagro

Las niñas han pedido insistentemente un milagro y la Virgen, como en Fátima, les
ha dicho: "haré un milagro para que todos crean".

En una nota Conchita escribe:


"Lo del milagro me lo ha dicho, la Virgen, a mí sola. Ella me ha prohibido decir en
qué consistirá. Tampoco puedo decir la fecha hasta ocho días antes. Lo que sí
puedo decir es que coincidirá con un acontecimiento de la Iglesia y con la
festividad de un Santo mártir de la Eucaristía; será a la ocho y media de la tarde
de un jueves; será visible para todos los que estén en el pueblo y en las montañas
de los alrededores: los enfermos que asistan sanarán y los incrédulos creerán.
Será el milagro mayor que Jesús ha hecho para el mundo. No quedará la menor
duda de que es de Dios y para bien de la humanidad. Quedará una señal del
milagro, para siempre, en los pinos. Podrá ser filmado y televisado.

Después del Milagro, si el mundo no se convierte, Dios enviará un Gran Castigo


sobre la humanidad endurecida e incrédula, salvo, consiguientemente, un
pequeño resto que será preservado.

De todo lo que han dicho las niñas en entrevistas y cartas, principalmente


Conchita, podemos señalar los aspectos esenciales del milagro.

 Conchita conoce su fecha exacta, que lo comunicó a Pablo VI, así como al
confesor de éste y al Cardenal Ottaviani, Pro-Prefecto del Santo Oficio, hoy
Congregación para la Doctrina de la Fe
 Conchita lo anunciará al mundo ocho días antes de su fecha
 Transcurrirá menos de un año entre el Aviso y el Milagro
 Durará entre 10 minutos y un cuarto de hora
 Tendrá lugar un jueves, a las 8:30 de la tarde
 Entre los días 6 y 16 de uno de estos tres meses: marzo, abril o mayo
 Ese día no será fiesta de la Virgen.
 Coincidirá con el día de la fiesta de una santo mártir en relación con la
Eucaristía
 Coincidirá también con un acontecimiento muy importante, raro, singular,
tanto para la Iglesia como para toda la cristiandad, un acontecimiento feliz y
venturoso.
 Será el milagro mayor que Jesús haya hecho para el mundo.
 Será visible en Garabandal y en las montañas de los alrededores; no podrá
palparse pero si podrá ser filmado, fotografiado y televisado.
 No será necesario que los videntes estén presentes en el momento de la
realización de este milagro.
 Los enfermos que asistan se sanarán y los incrédulos creerán.
 El Papa verá el milagro "desde donde quiera que esté".
 El ciego Joey Lomangino recobrará la vista.
 El cuerpo difunto del Padre Luis María será desenterrado y se encontrará
incorrupto.

 El Castigo.

El castigo fue anunciado por las niñas en el primer mensaje el 18 de


octubre, de 1961. Las niñas relataron que el castigo, según pudieron "verlo"
la noche del 19 y 20 de junio, de 1962:
"Era similar a ríos transformados en sangre, fuego que baja del cielo y cosas
peores; gran calor, sed abrasadora y el agua que se evaporará; todos los hombres
presos de la desesperación buscando matarse unos a otros, pero al faltar las
fuerzas, caerán: unos en las llamas y otros lanzándose al mar, pero el agua
parecerá hervir y activar las llamas"

Nos cuenta Conchita en uno de sus escritos.

"El castigo está condicionado a que la humanidad haga caso o no de los mensajes
de la Virgen y al milagro. En caso de que suceda, yo sé en qué va a consistir,
porque yo he visto el castigo; si puedo asegurar que si viene es peor que si
estuviéramos envueltos en fuego; peor que si tuviéramos lumbre por arriba y
lumbre por abajo. No sé el tiempo que pasará para que Dios lo envíe, después de
hecho el milagro".

El castigo de Garabandal nos recuerda a aquellos que habla la Sagrada Escritura


en sus páginas: es la revelación al hombre de su condición de pecador, de la
relación estrecha entre pecado y castigo y de un Dios que juzga y salva; pues el
Castigo no es otra cosa que una sanación medicinal que busca restablecer el
camino recto. Para unos será un callejón sin salida y su condenación eterna; para
otros, la invitación a "volver" a Dios.

La Santísima Virgen en Garabandal no viene a "predecir" un castigo; vine a darnos


los medios para evitarlo: "no quiero vuestra condenación", dirá la Virgen en su
mensaje. Pero, si rehusamos a obedecer la llamada de Dios a la conversión, si
mantenemos nuestra voluntad de rechazo, se nos cerrará la remisión y la cólera
de Dios caerá sobre nosotros... y esto será el castigo anunciado.

 El Milagro de la Comunión

Las niñas habían recibido la comunión frecuentemente, administrada por San


Miguel Arcángel. Se pueden ver muchas fotografías donde aparecen las videntes
comulgando sin que se viera la hostia. Pero en una ocasión las niñas le pidieron al
ángel que haga un milagro para que el pueblo creyese. San Miguel le respondió
que Dios iba a hacer un milagro por la intercesión de el y las niñas. El milagro iba
a suceder el 18 de julio, de 1962. Ese día a las 1:40 de la madrugada, Conchita
entró en éxtasis y una hostia visible apareció repentina y misteriosamente en la
lengua de Conchita. Una persona que estaba presente logró tomar película y
filmar este milagro.

El sacramento de la Eucaristía es una de las columnas básicas en el mensaje de


Garabandal. La Virgen nos llama a visitar a Jesús en el Santísimo Sacramento, en
algunos mensajes Ella le dice a Conchita que está triste porque Conchita no pasa
tiempo con Jesús. "¿Por qué no vas a menudo a visitar a mi Hijo al Santísimo?
¿Por qué te dejas llevar de la pereza, no yendo a visitarle cuando os está
esperando de día y de noche?" (Último mensaje de la Virgen a Conchita, 13 de
noviembre 1965). La Santísima Virgen nos recuerda que Jesús nos espera que
vayamos a Él, a compartir con Él, a reparar ante Su Corazón Traspasado, a
consolarle.

FIN DE LOS TEIMPOS

El Fin de los Tiempos es el momento de la resurrección de los muertos, de la


Segunda Venida de Cristo y del Juicio Final: “Cuando se dé la señal por la voz del
Arcángel, el propio Señor bajará del Cielo, al son de la trompeta divina. Los que
murieron en Cristo resucitarán en primer lugar” (1Tesalonicenses. 4, 16). Y
continúa San Pablo: “Después nosotros, los vivos, los que todavía estemos, nos
reuniremos con ellos llevados en las nubes al encuentro del Señor, allá arriba. Y
para siempre estaremos en el Señor” (1Tesalonicnses. 4, 17). (cf. CIC #1001).
Tal vez por este comentario de San Pablo, en el que parece que él intuyera que
estaría vivo para la Segunda Venida de Cristo, se viera él obligado a aclarar lo
siguiente: “No se alarmen por palabras o cartas atribuidas a nosotros que los
induzcan a pensar que el día del Señor es inminente” (2 Tesalonicenses. 2, 2).
En efecto, nadie conoce el momento, pues nos dice Jesucristo: “En cuanto se
refiere a ese día y a esa hora, no lo sabe nadie, ni los ángeles de Dios, sino sólo el
Padre” (Mateo.24, 36).
Adicionalmente, Cristo resucitado advirtió a sus Apóstoles que no les correspondía
a ellos conocer los tiempos ni los momentos que el Padre ha fijado en virtud de su
poder soberano (cfr. Hechos. 1, 7).
Sin embargo, la Sagrada Escritura nos da algunas señales por las que se puede
conjeturar la cercanía o lejanía de ese momento final. No se nos prohíbe examinar
estas señales, pero es preciso tener en cuenta que son muy vagas e inconcretas y
se prestan a grandes confusiones. De hecho, en diferentes momentos de la
historia, algunos han creído ver estas señales que anuncian el fin.
¿Cuáles son estas señales?
1) El Evangelio habrá sido predicado en todo el mundo.
“Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar
testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin’ (Mateo. 24, 14)”.
No significa este anuncio que todos estarán convertidos al cristianismo, sino que el
Evangelio se habrá conocido en todas las regiones del mundo.
2) La mayor parte de la humanidad habrá perdido la fe y estará imbuida en
las cosas del mundo, muy parecida a los días de Noé.
“En los días del Hijo del Hombre sucederá lo mismo que sucedió en tiempos de
Noé. Comían, bebían y se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé
entró en el arca y vino el diluvio que los hizo perecer a todos. Lo mismo pasará el
día en que aparezca el Hijo del Hombre...
Pero, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lucas. 17, 26-30
y 18, 8).
3) El Anticristo se manifestará.
El anti-Cristo será un hombre que se dará a conocer como Cristo y con la ayuda
de Satanás realizará milagros y prodigios, y engañará a muchos, pues desplegará
un gran poder de seducción (cf. 2Tes. 2, 9-10), pero Cristo el Señor lo liquidará en
el momento de su segunda venida (cf. 2 Tesalonicenses. 2, 8).
Sin embargo, de tiempo en tiempo han surgido precursores del anti-Cristo (cf. 1
Juan. 2, 18), porque el misterio de la maldad siempre está obrando (cf. 2
Tesalonicenses. 2, 7).
4) Anuncios de falsos cristos y signos perturbadores en la naturaleza y en la
humanidad, que no son aún el final.
“Luego se sentó en el cerro de los Olivos y los discípulos fueron a preguntarle en
privado: ‘Dinos, ¿cuándo tendrá lugar todo esto? ¿Cuál será la señal de tu venida
y del fin de la historia?’. Jesús les contestó: ‘Tengan mucho cuidado de que nadie
los engañe. Porque muchos se presentarán como el Salvador y dirán yo soy el
Mesías, y engañarán a muchos. Se hablará de guerras y de rumores de guerra.
Pero no se alarmen, porque todo eso tiene que pasar, pero no será todavía el fin.
Unas naciones se levantarán en contra de otras, y pueblos contra otros pueblos.
Habrá hambre y terremotos en diversos lugares, pero todo esto no será sino el
comienzo de un doloroso alumbramiento... Se levantará una nación contra otra, y
una raza contra otra. Habrá grandes terremotos, pestes y hambre en una y otra
parte. Se verán también cosas espantosas, y señales terribles en el cielo.” (Mateo.
24, 3-8, 23-38; Lucas. 21, 8-11 y cf. Marcos. 13, 5-10).
El conocimiento del preciso momento del Fin de los Tiempos es imposible... y no
es necesario. Lo necesario y posible es estar siempre preparados. Vivir cada día
como si fuera el último día de nuestra vida en la tierra... o como si fuera el día de
la Segunda Venida de Cristo. De esta manera no tendremos temor por ese día al
que nadie podrá escapar, en que seremos juzgados por nuestras obras, buenas y
malas.
¿Que pueda o no ser inminente este momento, dado los síntomas actuales de la
humanidad? No sabemos. ¿Qué hacer? Estar preparados. Bien preparados:
convertidos, arrepentidos, confesados, llevando una vida de unión con Dios y de
servicio a los demás. Orar como si ese día fuera inminente... sin temor,
entregados a la Voluntad de Dios. Y seguir trabajando como si nada fuera a
suceder.

Practica día 26. Recen con amor el Santo Rosario de preferencia en familia y
verán cómo se cumplen las quince promesas que la Virgen hizo a Santo Domingo
de Guzmán.
------------------------------------------ Parte 4 ----------------------------------------------------

CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO

Día 27
LA ENCARNACIÓN.
Lectura del día: Juan 1, 1-14.

1. En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios.

2. Ella estaba ante Dios en el principio.

3. Por Ella se hizo todo, y nada llegó a ser sin Ella. Lo que fue hecho

4. tenía vida en ella, y para los hombres la vida era luz.

5. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron

6. Vino un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan.

7. Vino para dar testimonio, como testigo de la luz, para que todos creyeran por él.

8. Aunque no fuera él la luz, le tocaba dar testimonio de la luz.

9. Ella era la luz verdadera, la luz que ilumina a todo hombre, y llegaba al mundo.

10. Ya estaba en el mundo, este mundo que se hizo por Ella, o por El, este mundo que no lo
recibió.

11. Vino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron;

12. pero a todos los que lo recibieron les dio capacidad para ser hijos de Dios. Al creer en su
Nombre

13. han nacido, no de sangre alguna ni por ley de la carne, ni por voluntad de hombre, sino que
han nacido de Dios.

14. Y la Palabra se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su Gloria: la Gloria
que recibe del Padre el Hijo único, en él todo era don amoroso y verdad.

Jesús en el Misterio de la Encarnación.


El Misterio de la Encarnación nos enseña que la Segunda Persona de la
Santísima Trinidad, es decir el Hijo, se encarnó y se hizo hombre en las purísimas
entrañas de la Santísima Virgen María.
Encarnar significa hacerse carne, esto es, hacerse hombre. Cuando decimos que
el Hijo de Dios se encarnó, queremos expresar que se hizo hombre, tomando un
cuerpo y un alma como el nuestro.
Cristo es Dios y hombre verdadero. En Él hay dos naturalezas: la divina y la
humana; cuya unión forma una sola Persona que es la divina. A esto se le llama la
unión Hipostática.

La unión hipostática

En Jesucristo hay dos naturalezas: una divina, porque es Dios; y otra humana,
porque es hombre.

a) Su naturaleza divina.
Jesucristo es Dios desde toda la eternidad, puesto que es la Segunda Persona de
la Santísima Trinidad. Y es hombre desde la Encarnación, es decir, desde que
unió a su Persona la naturaleza humana, en el seno virginal de María Santísima.
En el primer capítulo del evangelio de san Juan nos enseña esta verdad: "En el
principio era el Verbo, y el Verbo era Dios"; y que "El Verbo se hizo carne y habito
entre nosotros.” (Juan 1,1; 1,8)

Puesto que en Jesucristo hay dos naturalezas, habrá que decir que todo aquello
que pertenece a la naturaleza en Jesucristo será doble: hay en Él, dos
entendimientos, uno que corresponde a la Naturaleza divina y otro a la humana.
Por la misma razón hay también en Él dos voluntades.

Respecto a su Naturaleza divina basta decir que tenía todas las perfecciones de la
divinidad.

b) Su Naturaleza humana

En la naturaleza humana de Cristo, podemos distinguir dos elementos: el cuerpo y


el alma.

1. El cuerpo de Cristo es:


a) Real: "Palpad,- decía Jesús a sus Apóstoles después de su resurrección-, y
considerad que un espíritu no tiene carne ni huesos como vosotros veis que yo
tengo" (Lucas 24,39).
b) Delicado y perfectísimo, aunque sujeto al dolor, a las necesidades y a la
muerte, porque venía a la expiación de nuestros pecados.

2. El alma de Cristo es como la nuestra, necesitó el espíritu para animar su


cuerpo. Cabe aclarar que su alma es infinitamente más perfecta, ya sea en sus
facultades naturales, ya sea en sus dones sobrenaturales.
La unión de las dos naturalezas en Cristo se llama hipostática (divina-humana) o
persona, porque ambas están unidas en una sola Persona: la del verbo
encarnado.

Las dos naturalezas de Cristo se mantienen unidas, pero sin confundirse; como el
cuerpo y el alma en el hombre están en íntima unión, pero sin confundirse el uno
con la otra.
La unión de las dos naturalezas en Cristo es perpetua. El Verbo tomó la
naturaleza humana. Por eso en la tierra (Eucaristía) y en el cielo, su divinidad
permanece unida a su cuerpo y a su alma.

Algunas consecuencias de la unión hipostática.

Esta unión tiene consecuencias importantes:

a) Valor infinito de sus actos


La persona, en general, tiene la propiedad de ser centro de atribución de todos los
actos del individuo; de modo que todo lo que éste haga se atribuye a su persona.
Lo mismo pasa en Cristo. Todas sus acciones, así las de su Naturaleza divina
como las de la humana, se refieren a su persona.
Así decimos que Cristo fue la palabra creedora de Dios (obra divina), y que
padeció (obra propia del hombre).
De esta doctrina se saca la consecuencia importantísima que todas las acciones
de Cristo, aun las propias de su naturaleza humana tienen valor infinito, por
atribuirse a la persona divina del Verbo.
Esta doctrina nos permite también ilustrar la Redención:
En efecto, si hubiera en Cristo dos personas, una divina y otra humana, la
Redención no hubiera podido verificarse; pues la persona divina no hubiera podido
padecer ni morir; y la persona humana hubiera padecido y muerto; pero si hubiera
sido así, sus acciones no tendrían valor infinito, por no proceder de una persona
divina.
Es entonces que Cristo padece como hombre, esto es, en su naturaleza humana;
pero sus padecimientos tienen valor infinito por la unión personal entre la
naturaleza humana y la Persona divina.

"En efecto, amó Dios tanto al mundo, que le dio a su unigénito Hijo. Así como en el
hombre-Adán este vínculo quedó roto, así en el hombre-Cristo ha quedado unido
de nuevo" (Juan Pablo II).
b) Su humanidad merece adoración
La Humanidad de Cristo merece ser adorada a causa de su unión personal con el
Verbo divino. De modo que el culto que se rinde a su Humanidad se rinde al Hijo
de Dios.
Por eso la Iglesia permite que al Corazón de Jesús y a sus sagradas llagas se dé
culto directo de latría o adoración.

c) comunicación de propiedades.
La comunicación de propiedades consiste en que puede atribuirse a Cristo- Dios,
lo que es propio de la naturaleza humana; y a Cristo - hombre lo que es propio de
la naturaleza divina. Así se puede decir que Dios murió y resucitó; o que un
hombre es inmortal y omnipotente.
El tratado de la verdadera devoción nos muestra una de las más bellas páginas de
la encarnación del Verbo en el vientre virginal de María: “Se anonada la razón
humana, si reflexiona seriamente en la conducta de la Sabiduría encardada, que
no quiso aunque hubiera podido hacerlo- entregarse directamente a los hombres,
sino que prefirió comunicárseles por medio de la Santísima Virgen; ni quiso venir
al mundo a la edad del varón perfecto, independiente de los demás, sino como
niño pequeño y débil, necesitado de los cuidados y asistencia de una Madre.

Esta sabiduría infinita, inmensamente deseosa de glorificar a Dios, su Padre y


salvar a los hombres, no encontró medio más perfecto y corto para realizar sus
anhelos, que someterse en todo a la Santísima Virgen, no sólo durante los ocho o
quince primeros años de su vida, como los demás niños, sino durante treinta
años. ¡Y durante este tiempo de sumisión y dependencia glorificó más al Padre,
que si hubiera empleado esos años en hacer milagros, predicar por toda la tierra y
convertir a todos los hombres! ¡Oh! ¡Cuán altamente glorifica a Dios, quien, a
ejemplo de Jesucristo, se somete a María! “

Teniendo pues, ante los ojos, lo que Montfort nos exclama en su tratado, ¿qué
medios podemos esperar hallar más eficaz y rápido para glorificar a Dios, que no
sea el someternos a María a imitación de su Hijo?” (TVD139).

La esclavitud a Jesús en María


Desde mucho tiempo atrás se ha querido determinar la mejor manera de poder
llamarse, entregado a la virgen María, sin dejar de lado la importancia de la unión
de amor entre el hijo, nuestro señor Jesucristo y ella, su madre. Las
connotaciones más comunes fueron: <el esclavo de María>, <la esclavitud de la
santísima virgen María>, etc. Pero por prudencia y debido respeto, es preferible
llamarnos, como lo aconsejó el superior general del seminario de san suplicio, el
reverendo M. Tronson: el esclavo de Jesús en María.
Se plantearon diferentes razones, por la cual se sustenta esta decisión:

1) Por la complejidad de aquel siglo en que se quería tomar dicha decisión,


puesto que en esa época, vivían un sin número de sabios presuntuoso en
buscar de cualquier lugar o manera, algo por qué censurar, especialmente,
en las practicas piadosas mejor fundadas y sólidas. En vista de ello, para
no dar motivo de crítica y escándalo, se decide: “la esclavitud de
Jesucristo en María” y a los consagrados llamarlos: “esclavo de Jesucristo”
tomando el fin último, y no del medio para llegar a ese fin, que es nuestra
madre santa.

2) El primordial misterio que en verdad se celebra en esta devoción es el de la


encarnación; por lo tanto, es Jesucristo encarnado en el seno materno de
María, quien merece honor y honra, exaltando la virtud suprema de la
madre en la gracia. Por esta razón, es preferible decir la esclavitud de
Jesús en María, ya que él reside y reina en su madre. Tal cual lo dice la
plegaria: « ¡Oh Jesús, que vives en María, ven a vivir en nosotros con tu
espíritu de santidad, con la plenitud de tu poder, con la perfección de tus
caminos, con la comunión de tus misterios! ¡Domina en nosotros sobre
todo poder enemigo, con tu Espíritu Santo, para la gloria del Padre!
Amén».

3) Esta forma de declarar la esclavitud de amor, es la mejor manera de


relacionar la íntima unión entre Jesús y María. Se encuentran íntimamente
en unión, y esto da como resultado una estrecha dependencia mutua de
seres en la gracia (María) y en lo divino (Jesús-Dios): Jesús está todo en
María y María toda en Jesús. No vive ella sino Jesús en ella

Fines principales de la esclavitud a Jesús en María santísima

 Honrar e imitar la dependencia que Jesucristo quiso tener respecto a su


madre, nuestra señora, la virgen María, para glorificar así al Padre eterno
y certificar el misterio de nuestra salvación. Esto se vislumbra de una
manera especial en el misterio de la encarnación, en el que Jesucristo se
hace prisionero y esclavo en el seno de la excelsa María, en donde
depende de Ella en todo y para todo.
 Agradecer a Dios las gracias maravillosas que le concedió a nuestra
siempre madre, la virgen María, y especialmente por haberla escogido, en
este misterio como cooperadora de nuestra salvación.

Las excelencias y grandezas del misterio de la encarnación del verbo

 la encarnación es el primer misterio de Jesús, el más elevado, el más


exaltado por el influjo del santo espíritu.

 En este misterio Jesucristo realizo los demás misterios de su vida, por la


aceptación que hizo de la voluntad divina de Dios padre: «Por eso, al
entrar Cristo al mundo dice: «Mira, aquí vengo; aquí estoy para cumplir tu
voluntad» (Hebreos 10, 5-9)...

 este misterio es el trono de la misericordia, generosidad y gloria de Dios:

 Es el trono de la misericordia divina para los hombres de la humanidad,


porque no podemos acercarnos a Jesús sino por María, no podemos ver ni
hablar a Jesús sino por María.
 Es el trono de la generosidad, porque mientras Jesús, nuevo Adán,
permanece en María -su verdadero paraíso terrestre-, realizó en ella
misteriosamente tantas maravillas, que ni los ángeles ni los hombres
alcanzan a comprenderlas; por ello, los santos llaman a María la
magnificencia de Dios, como si Dios sólo fuera magnífico en María.
 Es el trono de gloria que Jesús tributa al Padre, porque: en nuestra Señora,
Jesucristo aplacó y remedio la distancia de los hombres con Dios. En ella
se hizo el acto maravilloso de reparación plena, en ella se ofreció el mejor
sacrificio perfecto del cordero divino, la cual le dio más gloria al padre que
el resto de sacrificios de la ley antigua.

Práctica día 27. REGULARIDAD. Divide el tiempo, practica la regularidad aunque


te cueste y hazlo todo a la hora señalada.

DÍA 28

EL REINO DE DIOS.

Lectura del día: Juan 18, 33-38.

33. Pilato volvió a entrar en el palacio, llamó a Jesús y le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los
judíos?»

34. Jesús le contestó: «¿Viene de ti esta pregunta o repites lo que te han dicho otros de mí?»

35. Pilato respondió: «¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los jefes de los sacerdotes te han
entregado a mí; ¿qué has hecho?»

36. Jesús contestó: «Mi realeza no procede de este mundo. Si fuera rey como los de este mundo,
mis guardias habrían luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reinado no
es de acá.»

37. Pilato le preguntó: «Entonces, ¿tú eres rey?» Jesús respondió: «Tú lo has dicho: yo soy Rey.
Yo doy testimonio de la verdad, y para esto he nacido y he venido al mundo. Todo el que
está del lado de la verdad escucha mi voz.»

38. Pilato dijo: «¿Y qué es la verdad?» Dicho esto, salió de nuevo donde estaban los judíos y les
dijo: «Yo no encuentro ningún motivo para condenar a este hombre.

La palabra griega “Basileia” es la palabra que utilizaron los escritores sagrados


para referirse al Reino de Dios. Significa Acción de gobernar, ejercicio de la
soberanía, etc. En conclusión, este término, en el mensaje de Jesús significa: Dios
quiere reinar eficazmente sobre los hombres.

Los diversos matices de significado que la expresión misma contiene, deben ser
estudiados profundamente. En la palabra de Cristo, el "reino" significa no solo la
meta a la que se debe tender, o el lugar del reinado; es también, un estado de
ánimo (Lucas, 18, 20-21). Significa una influencia que dentro de nosotros penetra
si quisiéramos ser uno con Dios; (cf. Lucas 9, 55). Sólo podremos darnos cuenta
de esos matices de significado si captamos las parábolas del reino en su rica
variedad. A veces el "reino" significa el dominio de la gracia en los corazones de
los hombres: en la palabra de la semilla que crece secretamente (Marcos 4, 26.;
Mateo 21, 43); el reino se opone y se desarrolla con la oposición del diablo (Mateo
4, 8; 12, 25-26). Otras veces es la meta a la cual debemos tender:(Mateo 3, 3).
Otras veces es descrito como el lugar donde Dios reina: (Marcos14, 25).

En la segunda petición del Padre Nuestro "Venga tu reino" somos enseñados a


pedir la gracia y la gloria. Cuando los hombres avanzan en la comprensión de la
Divinidad de Cristo, crecen en el conocimiento de lo que es el Reino de Dios.

El reino es de Cristo, como lo demuestra la fe del buen ladrón: "Señor, acuérdate


de mí cuando estés en tu reino"

El reino de Dios significa, entonces, el reinado de Dios en nuestros corazones;


significa la gracia que nos separan del reino del mundo y del diablo; significa la
humilde influencia de la gracia celestial; significa la Iglesia, como Institución Divina
por la que podemos estar seguros de alcanzar el espíritu de Cristo y así conseguir
ese último reino de Dios, en donde Él reina sin fin en "la ciudad santa, la Nueva
Jerusalén, que baja de los cielos, desde Dios" (Apocalipsis 21,2).

El reino de Dios o Reino de los cielos es el tema central de la predicación de


Jesús.

El profeta Isaías contempla “YAHVEH es rey” en su visión inaugural (Isaías 6, 5).


Él reina sobre todo el universo y en la tierra entronizado en Jerusalén y exaltado
por las naciones. Reina mediante su poder, su majestad, su gloria, su salvación.

Las escrituras pregonan al Reino de Dios, en un momento futuro de salvación. Es


un reino escatológico, que no tendrá fin. (Daniel 7, 13-14)

Pero hay un responsable de ese reino y es un individuo, el hijo del Hombre, quien
dominará para siempre y su reino no tendrá fin. (Daniel 7.)

La conversión, el requisito fundamental del reino.

Nuestro Señor hace un llamado a la conversión, Decía: «El tiempo se ha cumplido,


el Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la Buena Nueva.»”(Marcos
1,15). Es el reinado de Dios, y Dios es santo y quiere un pueblo de hombres
santos; por consiguiente, él quiere el rechazo y la renuncia al pecado, porque “El
reino de Dios es el reinado de su santidad” (salvador carrillo Alday) .San Agustín al
respecto, va a decir: “Si nos decimos cristianos y seguimos pecando como si no lo
fuéramos, cada vez que decimos venga tu reino nos condenamos a nosotros
mismos. Lo que estamos pidiendo es que el juez venga a castigarnos” (In ps 97,9).

Jesús nos ofrece un elemento nuevo de capital importancia. La realidad


escatológica no se aplaza hasta un fin remoto del mundo, sino que se hace
próxima y comienza a cumplirse. "El Reino de Dios está cerca" (Marcos 1, 15);
Se ora para que venga (Mateo 6, 10); ¡Dios siempre reina!, pero esta plegaria que
rezamos en el padre nuestro, significa que reine en nosotros y que nosotros
seamos su reino. Santo Tomás de Aquino va a decir: “Pedir a Dios que venga su
reino: es que algunas veces reina en este mundo el pecado. Y esto ocurre cuando
el hombre está de tal manera dispuesta que sigue inmediatamente y hasta el final
su inclinación al pecado. Dice el Apóstol en Romanos 6,12: "Que no reine, pues, el
pecado en vuestro cuerpo mortal"; sino que Dios debe reinar en tu corazón. Isaías
7, 7: "Sión, reinará tu Dios". Y esto ocurre cuando está presto a obedecer a Dios y
a observar todos sus mandamientos. Así es que cuando pedimos que venga el
reino de Dios, pedimos que no reine en nosotros el pecado, sino Dios.”

La fe ve el reino de Dios ya presente en los signos:


 Los milagros (Mateo 11, 4-5), especialmente las numerosas curaciones,
signo de que el Reino de Dios ha llegado. Sanación de los oprimidos del
mal y la sanación de toda clase de enfermedades.
 Los exorcismos (Mateo 12, 25-28), es una señal especialmente vigorosa.
Profunda y poderosa acción liberadora de Jesús, que expulsa al imperio de
Satanás: “Entonces, le llevaron a un endemoniado ciego y mudo, y Jesús lo
curó, devolviéndole el habla y la vista. La multitud, asombrada, decía: «¿No
será este el Hijo de David?». Los fariseos, oyendo esto, dijeron: «Este
expulsa a los demonios por el poder de Belcebú, el Príncipe de los
demonios». Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Un reino
donde hay luchas internas va a la ruina; y una ciudad o una familia dividida
no puede subsistir. Ahora bien, si Satanás expulsa a Satanás, lucha contra
sí mismo; entonces, ¿cómo podrá subsistir su reino? Y si yo expulso a los
demonios con el poder de Belcebú, ¿con qué poder los expulsan los
discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si expulso a los demonios con el poder del Espíritu de Dios, quiere
decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.”

 Otros signos son: La elección de los Doce (Marcos 3, 13-19), el anuncio de


la Buena Nueva a los pobres (Lucas 4, 18). En los encuentros de Jesús con
los paganos se ve con claridad que la entrada en el Reino acaece mediante
la fe y la conversión (Marcos 1, 15) Y no por la mera pertenencia étnica.

El Reino de Dios a la luz de las parábolas.

1. El sembrador y La semilla (Mateo 13, 3-9): El Señor deja caer la semilla que
es su palabra que indica la buena nueva del reino, unas se perdieron otras
dieron fruto. Dios no será rey en nuestra vida si dejamos que el demonio se
lleve la palabra de nuestra vida, Pareciera una perderá de tiempo o un mal
negocio, pero no es así. El Señor espera el fruto, y este es el triunfo final
del reino.

2. El trigo y la cizaña (Mateo 13, 24-30): Los judíos pensaban que la


instauración del reino consistía en una purificación fuerte y violenta del mal.
Sin embargo, Jesús piensa diferente. Hay que esperar con calma, porque
la cizaña viene del enemigo, y jamás vendría de Dios. La eliminación
improcedente de los elementos malos pondría en peligro la buena semilla.
No hay que precipitarse Porque Dios espera siempre la conversión. Al final
se arrancará el trigo y la cizaña ira al fuego perenne.

3. El Reino es como un grano de Mostaza (Mateo 13,31-32): La semilla de


mostaza a es muy pequeña e insignificante. Pero cuando germina se
convierte en un gran árbol donde anidan las aves del cielo. “A los ojos
humanos el Reino de Dios, que Jesús predica e implanta, tiene orígenes
humildes e insignificantes, pero su vitalidad es tal que crecerá superando
toda previsión humana.” (El Reino de los Cielos. Salvador Carrillo A.)

4. El reino es un poco de levadura (Mateo 13, 33): Una gran cantidad de masa
puede ser fermentada por lo minúsculo y oculto de la levadura. El termino
esconder indica que Dios obra activamente aunque secreta y
misteriosamente, sin embargo es magníficamente efectivo.

5. El Reino es un Tesoro escondido y una perla preciosa (Mateo 13,44-46):


Llama la atención la alegría radiante de los que encuentran el tesoro o la
perla. Su gozo es tan grande que toda otra cosa oscurece ante el brillo de
su hallazgo. Conmovidos y cautivados por su suerte, ponen en juego toda
su existencia. Otra cosa que suele ser relevante, es el abandono total para
ganar el tesoro o la perla. Conocen el fin único y venden todos sus bienes
para conseguirlo: Están seguros de hacer el gran negocio de su vida. De
igual manera ocurre con el Reino de Dios. La Buena Nueva de ese Reino
emociona los corazones, despierta un gozo excesivo, provoca una entrega
apasionada. Los que escuchan y comprenden esta buena noticia, arriesgan
todo lo que tienen para ganar a Dios y su Reino. Es el verdadero y único
valor que vale la pena en este mundo. Una ganancia extraordinaria y eterna
espera a los que se juegan la vida por Dios y su Reino.

6. La red llena de peces (Mateo 13, 47-50) El reino en su tiempo de


peregrinación acoge a malos y buenos; pero en el momento definitivo habrá
separación, esto será en el fin de los tiempos.

7. El Reino es la misericordia del Rey que perdona (Mateo 18, 23-35): Dios es
infinitamente misericordioso, por eso perdona deudas enormes que el
hombre jamás podría pagarle. Pues bien si tal es el proceder de Dios, el
hombre también debe tener misericordia con su hermano.

8. El Reino y el contratista generoso (Mateo 20, 1-16): NO se trata de tasas


según el criterio del hombre, sino de gratuidad de Dios. Lo importante no es
el tiempo de trabajo, sino tener la oportunidad de trabajar en él.

9. Las vírgenes (Mateo 25, 1-13): La parábola de diez vírgenes, es una


invitación urgente a la vigilancia, no se sabe el día ni la hora. Esta actitud es
fundamental para vivir a plenitud el Reino.

10. Los talentos (Mateo 25, 14-30): El Reino de los cielos exige trabajo y
dedicación, el rey ha confiado sus tesoros a los hombres para que los
trabajen, cada quien da cuantas según sus capacidades. Es la participación
al gran festín. El castigo al siervo perezoso es quedarse sin talento y ser
excluido del Reino.

11. El juicio de las naciones (Mateo 25,31-46): El Hijo del Hombre aparecerá
con toda majestad y poder, a él están sujetas todas las cosas, es el
soberano absoluto. El gozo o el castigo eterno dependen de la caridad con
los hermanos pobres en el cual está presente el Rey universal.

Estas son las exigencias para entrar en el Reino de Dios:

 Hacer la voluntad del Padre (Mateo 7,21): “No bastará con decirme:
¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el
que hace la voluntad de mi Padre del Cielo.”

 Cambiar y hacerse como niños (Mateo 18, 1-4): “En aquel momento los
discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: « ¿Quién es el más
grande en el Reino de los Cielos?»(Mateo 19,14)Jesús llamó a un niñito, lo
colocó en medio de los discípulos (Marcos 10; Lucas 18,17; Juan 3,5) y
declaró: «En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños,
nunca entrarán en el Reino de los Cielos. El que se haga pequeño como
este niño, ése será el más grande en el Reino de los Cielos. Y el que recibe
en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe.”

 Actitud humilde y abierta (Mateo 22, 34 - 40): “Entonces se adelantó un


maestro de la Ley. Había escuchado la discusión y estaba admirado de
cómo Jesús les había contestado. Entonces le preguntó: « ¿Qué
mandamiento es el primero de todos?»Jesús le contestó: «El primer
mandamiento es: Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es un único Señor.
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu
inteligencia y con todas tus fuerzas. Y después viene este otro: Amarás a tu
prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento más importante que
éstos.»El maestro de la Ley le contestó: «Has hablado muy bien, Maestro;
tienes razón cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de
él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las
fuerzas y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todas las víctimas
y sacrificios.» Jesús vio que ésta era respuesta sabia y le dijo: «No estás
lejos del Reino de Dios.»”

 Esfuerzo personal con la gracia (Mateo 7, 13-14): “Entren por la puerta


angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la
ruina, y son muchos los que pasan por él. Pero ¡qué angosta es la puerta y
qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los
que lo encuentran.”

 Nacer de nuevo y la vida en el Espíritu (Juan 3, 3-5): “Jesús le contestó:


«En verdad te digo que nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de
nuevo desde arriba.» Nicodemo le dijo: « ¿Cómo renacerá el hombre ya
viejo? ¿Quién volverá al seno de su madre para nacer una segunda vez?»
Jesús le contestó: «En verdad te digo: El que no renace del agua y del
Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es
carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu.”

 Desprendimiento total y renuncia aun a bienes genuinos (Lucas 9, 58-62):


“Mientras iban de camino, alguien le dijo: «Maestro, te seguiré
adondequiera que vayas.» Jesús le contestó: «Los zorros tienen cuevas y
las aves tienen nidos, pero el Hijo del Hombre ni siquiera tiene donde
recostar la cabeza.» Jesús dijo a otro: «Sígueme». Él contestó: «Señor,
deja que me vaya y pueda primero enterrar a mi padre.» Jesús le dijo:
«Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve a
anunciar el Reino de Dios.» Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero antes
déjame despedirme de mi familia.» Jesús le contestó: «El que pone la mano
en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.»”

¡El Reino del inmaculado corazón de María triunfará!

Práctica día 28. JUSTICIA: Trata constantemente y con firme voluntad de dar a
Dios y al prójimo lo que les es debido.

DÍA 29

EL EXCESIVO AMOR DE DIOS MANIFESTADO EN LA CRUZ

Lectura del día: Juan 3, 14-17.

14. Recuerden la serpiente que Moisés hizo levantar en el desierto: así también tiene que ser
levantado el Hijo del Hombre,

15. y entonces todo el que crea en él tendrá por él vida eterna.

16. ¡Tanto amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda,
sino que tenga vida eterna.

17. Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo
gracias a él.

Amor desbordante e incomprensible, la culpa de Adán en el árbol del Edén se


redime con el amor exagerado de Jesús en el árbol de la cruz.

Cristo extiende sus brazos en la cruz y atrae en el amor a todos hacia el “y yo,
cuando haya sido levantado de la tierra, atraeré a todos a mí” (Juan 12,32)

Dios es infinitamente misericordioso, dado al amor infinito a todos los hombres de


la humanidad. La entrega total de su hijo divino, en un cruel despojo de su
dignidad, quedo marcado, en el significado central de la cruz que lo tiene colgado:
Cristo murió y resucito por todos. En la cruz se vislumbra el amor gratuito y
misericordioso de Dios.

Con razón decía el Papa Benedicto en su visita a Lourdes: “Qué dicha es tener la
cruz. Quien tiene la cruz posee un tesoro”

“Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio; no en


sabiduría de palabras, para que no sea hecha vana el madero del Cristo. Porque
la Palabra del madero a la verdad es locura a los que se pierden; más a los que
se salvan, es a decir, a nosotros, es potencia de Dios. Porque está escrito:
Destruiré la sabiduría de los sabios, y reprobaré la inteligencia de los entendidos.
¿Qué es del sabio? ¿Qué del escriba? ¿Qué del filósofo de este siglo? ¿No ha
enloquecido Dios la sabiduría de este mundo? Porque en la sabiduría de Dios,
por no haber el mundo conocido a Dios por sabiduría, agradó a Dios salvar a los
creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los
griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo colgado en el
madero, que es a los judíos ciertamente tropezadero, y a los gentiles locura; pero
a los llamados, así judíos como griegos, Cristo es potencia de Dios, y sabiduría de
Dios. Porque lo loco de Dios es más sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es
más fuerte que los hombres.” (1 corintios 1, 17-25)

Para el apóstol san pablo, la figura de la cruz, representa un lugar importante en la


acción salvífica de la humanidad. Después de tener una connotación de maldición
para la comunidad judía, la cruz se convierte en salvación como gracia para todas
las criaturas. “El escándalo y necedad” de la cruz, que señala el apóstol, está
precisamente en el hecho de que donde esta para mucho la desgracia, la derrota,
la humillación el oprobio, es donde más está manifestado todo el poder del señor
en su amor infinito sobre nosotros. Si para los judíos, el motivo del rechazo de la
cruz se halla en el signo de la peor muerte para un criminal; para los griegos, es
decir, los paganos, el criterio primordial para negar la cruz es la razón. Para estos
últimos, la cruz es necedad absurda, locura. Era inconcebible un Dios divino y todo
poderoso muerto en un madero. ¡Hoy cómo vemos que esta idea lógica es
eminente en nuestro tiempo! No somos capaces de entender esta locura de amor
que a todos nos trajo la vida.

El Papa Benedicto XVI en su encíclica<Dios es Amor>, nos dice: “En su muerte en


la cruz se realiza ese ponerse Dios contra sí mismo, al entregarse para dar nueva
vida al hombre y salvarlo: esto es amor en su forma más radical. (1 Juan 4, 8).

“En esto consiste el amor de Dios: no en que nosotros hayamos amado a Dios,
sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros
pecados" (1 Juan 4,8). La Cruz es el símbolo supremo del amor

La primera declaración de Su amor supremo la realiza en la creación, y sobre todo


lo creado, en la creación del hombre. Oscurecida el destino del ser creado por
culpa del pecado, no bastó esa realidad natural. Se amplía entonces en la antigua
alianza de Israel; y en la plenitud de los tiempos, se revela el amor supremo en la
encarnación del verbo, llegando así, la realización del misterio profético de Cristo,
que llega a su culmen en la entrega total en la cruz.

La misión de Jesús se evidencia misteriosamente, en revelar al Padre eterno, que


es amor. Por tal motivo, el señor se entrega a una muerte de cruz, para consumar
la manifestación del divino amor en exceso indescriptible. Rompiendo todas las
lógicas humanas y sus juicios, para así instaurar una lógica divina con la más
grande sabiduría. Una lógica que ni los ángeles entienden, pero que solo se
desborda en su infinita misericordia.

Muchos no se explican, cómo un Dios tan omnipotente, con todo su poder no nos
pudo haber salvado de otra manera que no fuera con tanto sufrimiento. Pero aun
así, eligió la cruz para conmover y estremecer los corazones de los pecadores;
haciendo un modelo de cristiandad basado en la entrega total a la voluntad de
Dios, sin límite alguno, sobrepasando hasta el sufrimiento más grande y aterrador.
Hay sin embargo, quien se quiere llamar cristiano, sin probar nada del sufrimiento.

¡El que no carga su cruz con amor, no es digno de llamarse cristiano! ¿Cómo
hubiéramos creído en ese amor de Dios, sin la cruz?

En la pasión de Cristo se revela la potencia de caridad divina.

Ahora bien, partiendo desde la escena de la última cena, el señor quiso que su
muerte fuera la verdadera interpretación de la plena obediencia y amor al
padre:«es necesario que el mundo conozca que yo amo al Padre y que obro [que
le obedezco] como él me ha mandado» (Juan 14,31). Amor y obediencia, dos
factores que recaen en la dinámica de la santidad, como respuesta a la entrega
sincera de todos los cristianos. Jesús en la cruz nos enseña que Él obedece al
Padre infinitamente, «hasta la muerte, y muerte de cruz» (Filipenses 2,8), porque
le ama infinitamente.
En efecto, el amor que Dios padre nos tiene, se expresa en el misterio de la
pasión de Cristo, pues «Dios demostró su amor hacia nosotros en que, siendo
todavía pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5,8; cf. Efesios 2,4-5).
«Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único» (Juan 3,16); y el amor
que Cristo le tiene a los hombres, se deja ver con toda plenitud en la entrega
absoluta a una muerte de cruz por la salvación de nuestras almas.

Ciertamente, los hombres son capaces de dar su vida por el ser amado. ¿Qué
madre no se entrega por salvar a un hijo de sus entrañas?, pero el amor de Dios
supera hasta el amor de las madres, él se entrega por todos, y en ese todo
estaban aquellos que lo escupían, lo ultrajaban, lo calumniaban. Ese es su amor
supremo. Al llegar a este punto, la cruz de Cristo nos enseña el cómo ha de
amarse a Dios y a los hombres. El amor que nosotros hemos de tener a Dios ha
de ser, según él mismo nos enseña: «con todo tu corazón, con toda tu alma, con
todas tus fuerzas y con toda tu mente» (Lucas 10,27; Deuteronomio 6,5). Sin la
cruz de Cristo jamás se hubiera podido entender a plenitud, hasta donde se puede
llegar a dicha exigencia de este primer mandamiento.

El amor que nosotros hemos de tener a los hombres, tampoco hubiera podido ser
conocido del todo por nosotros, sin el misterio de la cruz. Nos dice Cristo: «habéis
de amaros los unos a los otros como yo os he amado» (Juan 13,34). ¿Y cómo nos
ha amado Cristo? Muriendo en la cruz para salvarnos. «No hay un amor mayor
que dar uno la vida por sus amigos» (15,14). Por tanto, el sentido profundo del
mandamiento segundo es muy claro: Cristo «dio su vida por nosotros, y nosotros
debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos» (1Juan 3,16).

San Francisco de Asís afirmaba: “Si quieres aprender anda ve y contempla a


Jesús crucificado”. Esta es la cátedra de los dos mandamientos principales del
evangelio.«Miradme crucificado. “Yo os he dado ejemplo para que vosotros hagáis
también como yo he hecho” (Juan 13,15). Así tenemos que amar a Dios y
obedecerle, hasta dar la vida por cumplir su voluntad. Así mismo, tenemos que
amar a vuestros hermanos, hasta dar la vida por ellos.

Nos proponen los padres Montfortianos la necesidad de meditar frecuentemente


la pasión de nuestro señor Jesucristo, ya que la falta de amor a él se traduce al
descuido e ingratitud de los hombres, que nos olvidamos fácilmente de todo
aquello que sufrió y padeció nuestro salvador en ese madero, por causa nuestra.
San Gregorio escribe: "parece una locura cómo un Dios, que es autor de la vida,
ha querido morir por sus criaturas". Y el mismo San Pablo enseña a los Efesios
que hemos de "vivir en el amor como Cristo nos amó y se entregó por nosotros"
(Efesios. 5, 2). De esta manera nos ha purificado con su Sangre: "nos ama y nos
ha lavado con su Sangre de nuestros pecados" (Apocalipsis. 1, 5).

San Buenaventura decía: "¡iOh Dios mío! Me has amado tanto que parece que
por mi amor has llegado a odiarte". Estas son las cosas que hace escribir al
Apóstol: "el amor de Cristo nos apremia" (2 Corintios 5, 14). .
Jesús se nos muestra colgado en una cruz, atravesado por tres clavos, coronado
por una corona de espinas, flagelado, casi desnudo, derramando su Sangre y
agonizando entre enormes dolores. ¿Por qué será que Cristo se nos presenta en
un estado tan conmovedor? ¿Busca nuestra compasión? ¡Ciertamente que no! Él
lo que busca es que lo ames como él te amo. Él quiere que entiendas que venció
al infierno con su dolor por que te ama, y no le importó nada, solo por verte salvo
de las cadenas del pecado. Dice el profeta Isaías: 'Y con todo eran nuestras
dolencias las que Él llevaba y nuestros dolores los que soportaba"(Isaías53,4). Y
en el versículo siguiente añade: "Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido
por nuestras culpas" (Isaías 53, 5).

¿Cuántas cosas somos capaces de hacer los hombres, por aquello en que
hemos puesto nuestro afecto? Y sin embargo, ¿qué poco estamos dispuestos a
hacer por un Dios de bondad infinita que nos amó hasta la muerte en el patíbulo
de la cruz?

Imitemos a San Pablo que decía: "Dios me libre de gloriarme si no es en la Cruz


de Nuestro Señor Jesucristo" (Gálatas. 6, 14). Y ¿qué mayor gloria puede haber
que ser amado por un Dios que llegó a dar su Sangre y su vida por cada uno de
nosotros? Por esto, todos cuantos tenemos fe hemos de preguntarnos ¿Cómo es
posible tener otro amor distinto al de Dios? ¿Cómo no amarle viendo sus pies y
manos taladrados y soportando el peso de todo su cuerpo Crucificado? ¿Cómo no
nos sentiremos movidos a amar a Jesús viéndole morir de dolor por nuestro
amor?

El sentido de la Cruz.

Envueltos en tanta mentira y demagogia del mundo ¡solo la verdad nos hará libres!
La cruz de Cristo vendrá a ser fuerza para los creyentes y escándalo para el
mundo. El apóstol san Pablo le llama la locura de la cruz: “Dios me libre de
gloriarme sino en la cruz de Cristo. En la que estoy crucificado para el mundo, y el
mundo está crucificado para mi” Gálatas 6,14.

La inteligencia del mundo no es más sabia que la debilidad de Dios, la locura de la


cruz es una locura de amor que es contraria a todo lo que el mundo ofrece. “El
mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden, pero para los que se
salvan –para nosotros– es fuerza de Dios. Porque está escrito: "Destruiré la
sabiduría de los sabios y rechazaré la ciencia de los inteligentes". ¿Dónde está el
sabio? ¿Dónde el hombre culto? ¿Dónde el razonador sutil de este mundo?
¿Acaso Dios no ha demostrado que la sabiduría del mundo es una necedad? En
efecto, ya que el mundo, con su sabiduría, no reconoció a Dios en las obras que
manifiestan su sabiduría, Dios quiso salvar a los que creen por la locura de la
predicación.” (1 Corintios 1,18-21.)

Si vemos los criterios del mundo entonces Jesús es el hombre más fracasado de
la historia, la cruz implica sacrificio, dolor, obediencia. Si en verdad deseas
consagrarte a María empieza con vaciarte de este espíritu del mundo, sino nos
vaciamos de esta intoxicación desgraciada nos vamos a perder. Y qué mejor que
encontrarle sentido a la cruz que es la locura de Dios.

El que acepte la lógica de la cruz debe estar completamente “loco”, pero loco de
amor por Cristo, ya que hoy en día este amor es motivo de vergüenza y
escándalo para el mundo. Por consiguiente, la cruz de Cristo es locura para los
criterios del mundo. Tal cual como dice san pablo en su carta: “Porque la locura
de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es
más fuerte que la fortaleza de los hombres.” 1 Corintios 1, 25.

Nos decidimos a todo y contra todo por esta locura de amor que nos salva y nos
libera: la cruz de Cristo.

Práctica día 28. Templanza: Procure el equilibrio en el uso de los bienes


creados. Trate de moderar con valentía la atracción de los placeres.

DÍA 30

EL EXCESIVO AMOR DE DIOS MANIFESTADO EN LA EUCARISTIA.

Lectura del día: Lucas 22, 14-20.

14. Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los apóstoles

15. y les dijo: «Yo tenía gran deseo de comer esta Pascua con ustedes antes de padecer.

16. Porque, se lo digo, ya no la volveré a comer hasta que sea la nueva y perfecta Pascua en el
Reino de Dios.»

17. Jesús recibió una copa, dio gracias y les dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes,

18. porque les aseguro que ya no volveré a beber del jugo de la uva hasta que llegue el Reino de
Dios.»

19. Después tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es
entregado por ustedes. (Hagan esto en memoria mía.»

20. Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo: «Esta copa es la alianza nueva
sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes»).

"La mayor prueba del amor de Jesús, no fue solamente su muerte en la cruz, Él
podía darnos más que su vida…
La mayor locura del amor de Dios fue la incomprensible e inexplicable locura del
don eucarístico…Este ideal de los dones llevados hasta los límites del Poder del
Todopoderoso, fue la prueba soberana del Amor divino… ¡la última palabra del
Todopoderoso Amor! ¡Los amó hasta el fin!” (Mª. Teresa Dupouy).
La eucaristía es el mismo Jesucristo vivo y presente entre nosotros, su cuerpo,
sangre y divinidad se hace eminente en el momento cuando el sacerdote consagra
el pan y el vino en la santa cena. Estos elementos sagrados se convierten en el
cuerpo y sangre del señor, la cual se le denomina como “transubstanciación”, que
significa “cambio de sustancia” donde el pan y el vino se convierten realmente en
la sustancia del cuerpo y sangre de Jesucristo. Recibir la comunión es recibir al
mismo JESUS. ¡Esto es verdaderamente el más grande milagro! La eucaristía,
como lo asegura el papa León XIII, contiene “en una variedad de milagros, todas
las realidades sobrenaturales”(Encíclica caritatis)
La Eucaristía nos alimenta maravillosamente con el pan de la inmortalidad. Es el
mismo señor quien se entrega como alimento de vida para todos nosotros.
En este "sacramento admirable" nuestro señor Jesucristo, quiso dejarnos el
"memorial de su Pasión". El sacramento de la eucaristía es una muestra sublime
de los "beneficios del amor de Dios para con nosotros". Dios-hijo, quiso dejarnos
esta prueba de su amor, quiso quedarse con nosotros, realmente presente bajo
las especies del pan y del vino, para hacernos partícipes de su Pascua.
Cabe aludir que la santa misa y el misterio de la cruz son un mismo sacrificio, ya
que es ofrecido un solo cuerpo y una sola sangre: Jesucristo.
Claro está, la manera de ofrecimiento es diferente: “cristo se ofreció a sí mismo
de manera cruenta (con derramamiento de sangre), mientras que en la eucaristía
se ofrece por el misterio de los sacerdotes de modo incruento (sin derramamiento
de sangre).” Pero además de dicha diferencia, hay un factor común en cada uno
de los sacrificios: el excesivo amor de Dios hacia los hombres.

El Papa Benedicto XVI en su encíclica sacramentum caritatis, nos habla de


manera contundente sobre el amor de Dios manifestado en la eucaristía: “Jesús
ha perpetuado este acto de entrega mediante la institución de la Eucaristía
durante la Última Cena. Ya en aquella hora, Él anticipa su muerte y resurrección,
dándose a sí mismo a sus discípulos en el pan y en el vino, su cuerpo y su sangre
como nuevo maná (cf. Juan 6, 31-33). Si el mundo antiguo había soñado que, en
el fondo, el verdadero alimento del hombre —aquello por lo que el hombre vive—
era el Logos, la sabiduría eterna, ahora este Logos se ha hecho para nosotros
verdadera comida, como amor. La Eucaristía nos adentra en el acto oblativo de
Jesús. No recibimos solamente de modo pasivo el Logos encarnado, sino que nos
implicamos en la dinámica de su entrega. La imagen de las nupcias entre Dios e
Israel se hace realidad de un modo antes inconcebible: lo que antes era estar
frente a Dios, se transforma ahora en unión por la participación en la entrega de
Jesús, en su cuerpo y su sangre. La « mística » del Sacramento, que se basa en
el abajamiento de Dios hacia nosotros, tiene otra dimensión de gran alcance y
que lleva mucho más alto de lo que cualquier elevación mística del hombre podría
alcanzar.”

Analicemos estas hermosas páginas del Beato papa Juan Pablo II en la Homilía
de la misa en la Cena del Señor del Jueves Santo - 2001:

“La Eucaristía, escándalo de amor que nos sobrepasa”

El «escándalo» de la Eucaristía: El Verbo encarnado con su palabra transforma el


pan en su carne…

¡Es el prodigio que los sacerdotes, tocan todos los días con las manos el milagro
en la santa Misa! La Iglesia sigue repitiendo las palabras de Jesús y sabe que está
comprometida a hacerlo hasta el fin del mundo. En virtud de esas palabras se
realiza un admirable cambio: permanecen las especies eucarísticas, pero el pan y
el vino se convierten, según la feliz expresión del Concilio de Trento «verdadera,
real y substancialmente» en el Cuerpo y la Sangre del Señor.

La mente se siente perdida ante un misterio tan sublime. Tantos interrogantes se


asoman al corazón del creyente que, sin embargo, encuentra paz en la palabra de
Cristo. Si los sentidos desfallecen la fe es suficiente para un corazón sincero.
Apoyados por esta fe, por esta luz que ilumina nuestros pasos también en la
noche de la duda y de la dificultad, podemos proclamar: « A un Sacramento tan
grande, venerémoslo postrados».

Nuevo Cordero: La institución de la Eucaristía se remonta así al rito pascual de la


primera Alianza, que se nos describe en la página del Éxodo acaba de
proclamarse: en ella se habla del cordero «sin defecto, macho, de un año» (Éxodo
12, 5) cuyo sacrificio liberaría al pueblo del exterminio: «La sangre será vuestra
señal en las casas donde moráis. Cuando yo vea la sangre pasaré de largo ante
vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora» (12, 13).

El himno de Santo Tomás comenta: «Abra paso la antigua Ley al Sacrificio


nuevo». Por ello, justamente, los textos bíblicos de la eucaristía orientan nuestra
mirada hacia el nuevo Cordero, que con la sangre derramada libremente en la
cruz ha establecido una nueva y definitiva Alianza. La Eucaristía es presencia
sacramental de la carne inmolada y de la sangre derramada del nuevo Cordero.
En ella se ofrecen a toda la humanidad la salvación y el amor. ¿Cómo es posible
no quedar fascinados por este Misterio? Hagamos nuestras las palabras de santo
Tomás de Aquino: « Que supla la fe a los defectos de los sentidos». ¡Sí, la fe nos
lleva al estupor y a la adoración!

El lavatorio de los pies: Al llegar a este punto, nuestra mirada se dirige al tercer
elemento del tríptico que compone la escritura Se lo debemos a la narración del
evangelista Juan, quien nos presenta la imagen desconcertante del lavatorio de
los pies. Con este gesto, Jesús recuerda a sus discípulos de todos los tiempos
que la Eucaristía exige que sea testimoniada en el servicio de amor a los
hermanos. Hemos escuchado las palabras del Maestro divino: «Pues si yo, el
Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los
pies unos a otros» (Juan 13, 14). Es un nuevo estilo de vida que deriva del gesto
de Jesús: «Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he
hecho con vosotros» (Juan 13, 15).

El lavatorio de los pies se presenta como un acto paradigmático, que tiene su


clave de lectura y su explicación plena en la muerte en cruz y en la resurrección
de Cristo. En este acto de servicio humilde, la fe de la Iglesia ve el fin natural de
toda celebración eucarística. La auténtica participación en la Misa no puede dejar
de generar amor fraterno, ya sea en cada creyente, ya sea en toda la comunidad
eclesial.

«Los amó hasta el extremo» (Juan 13, 1). La Eucaristía constituye el signo
perenne del amor de Dios, amor que sostiene nuestro camino hacia la plena
comunión con el Padre, a través del Hijo, en el Espíritu. Es un amor que supera la
capacidad del corazón del hombre. Al detenernos esta noche a adorar el
Santísimo Sacramento y al meditar en el misterio de la Última Cena, nos sentimos
sumergidos en el océano de amor que mana del corazón de Dios. Hagamos
nuestro con espíritu agradecido el himno de acción de gracias del pueblo de los
redimidos: «Al Padre y al Hijo, alabanza y júbilo, salud, potencia, bendición y al
que procede de los dos que se dé igual gloria y honor!».

El mismo Jesús -escribe San Alfonso María Ligorio nos dice: "Éste es mi cuerpo
que se da por vosotros" (1 Corintios 11,24). Y en otro lugar de la Escritura leemos:
"El que come mi Carne y bebe mi Sangre, permanece en Mí y Yo en él" (Juan 6,
56).Sin lugar a dudas, cuando algún creyente lee estas palabras, no puede dejar
de sentirse impulsado a amar a Nuestro Redentor. Él, no sólo ha sacrificado su
vida y su sangre por nuestro amor, sino que nos ha dejado su Cuerpo en la
Eucaristía, para que podamos unirnos con Él en comunión. (AD capítulo 3)

Dice Jesús: "Cuando escucháis acerca de una de mis apariciones, corréis


inmediatamente a ella, y eso está bien; pero debéis entender hijos míos, que en la
Eucaristía estoy más real, que en cualquier aparición':

Pensamientos de algunos santos sobre la eucaristía:

 El santo cura de Ars, San Juan María Vianney:

“Si conociéramos el valor de La Santa Misa nos moriríamos de alegría”.


"Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande
haríamos por asistir a ella".

"Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa".

"La Misa es la devoción de los Santos".

 San Anselmo: “Una sola misa ofrecida y oída en vida con devoción, por el
bien propio, puede valer más que mil misas celebradas por la misma
intención, después de la muerte.”

 Santo Tomás de Aquino: "La celebración de la Santa Misa tiene tanto valor
como la muerte de Jesús en la Cruz".

 San Francisco de Asís: "El hombre debería temblar, el mundo debería


vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo
de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote".

 Santa Teresa de Jesús: "Sin la Santa Misa, ¿qué sería de nosotros? Todos
aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de
Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría
perdido sin remedio".

En cierta ocasión, Santa Teresa se sentía inundada de la bondad de Dios.


Entonces le hizo esta pregunta a Nuestro Señor: “Señor mío, “¿cómo Os podré
agradecer?” Nuestro Señor le contestó: “ASISTID A UNA MISA”.

 San Alfonso de Ligorio: "El mismo Dios no puede hacer una acción más
sagrada y más grande que la celebración de una Santa Misa".

 Padre Pío de Pietrecina: "Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el
sol, que sin la Santa misa "La Misa es infinita como Jesús... pregúntenle a
un Ángel lo que es la misa, y El les contestará, en verdad yo entiendo lo
que es y por qué se ofrece, mas sin embargo, no puedo entender cuánto
valor tiene. Un Ángel, mil Ángeles, todo el Cielo, saben esto y piensan así".

 San Lorenzo Justino: "Nunca lengua humana puede enumerar los favores
que se correlacionan al Sacrificio de la Misa. El pecador se reconcilia con
Dios; el hombre justo se hace aún más recto; los pecados son borrados; los
vicios eliminados; la virtud y el mérito crecen, y las estratagemas del
demonio son frustradas.

 San Leonardo de Port Maurice: "Oh gente engañada,¿ qué están


haciendo?¿ Por qué no se apresuran a las Iglesias a oír tantas Misas como
puedan? Por qué no imitan a los ángeles, quienes cuando se celebra una
Misa, bajan en escuadrones desde el Paraíso y se estacionan alrededor de
nuestros altares en adoración, para interceder por nosotros?"

"Yo creo que sí no existiera la Misa, el mundo ya se hubiera hundido en el abismo,


por el peso de su iniquidad. La Misa es el soporte poderoso que lo sostiene”.

 San Felipe Neri: "Con oraciones pedimos gracia a Dios; en la Santa Misa
comprometemos a Dios a que nos las conceda”.

 San Pedro Julián Eymard: "Sepan, oh Cristianos, que la Misa es el acto de


religión más sagrado. No pueden hacer otra cosa para glorificar más a Dios,
ni para mayor provecho de su alma, que asistir a Misa devotamente, y tan a
menudo como sea posible”.

 San Bernardo: "Uno obtiene más mérito asistiendo a una Santa Misa con
devoción, que repartiendo todo lo suyo a los pobres y viajando por todo el
mundo en peregrinación”.

 San Francisco Javier Bianchi: "Cuando oigan que yo no puedo ya celebrar


la Misa, cuéntenme como muerto".

 San Buenaventura: "La Santa Misa es una obra de Dios en la que presenta
a nuestra vista todo el amor que nos tiene; en cierto modo es la síntesis, la
suma de todos los beneficios con que nos ha favorecido".

"Hay en la Santa Misa tantos misterios como gotas de agua en el mar, como
átomos de polvo en el aire y como ángeles en el cielo; no sé si jamás ha salido de
la mano del Altísimo misterio más profundo."

 San Gregorio el Grande: "El sacrificio del altar será a nuestro favor
verdaderamente aceptable como nuestro sacrificio a Dios, cuando nos
presentamos como víctimas".
 Cuando Santa Margarita María Alacoque asistía a la Santa Misa, al voltear
hacia el altar, nunca dejaba de mirar al Crucifijo y las velas encendidas. Por
qué? Lo hacía para imprimir en su mente y su corazón, dos cosas: El
Crucifijo le recordaba lo que Jesús había hecho por ella; las velas
encendidas le recordaban lo que ella debía hacer por Jesús, es decir,
sacrificarse consumirse por El y por las almas.

 San Andrés Avellino:"No podemos separar la Sagrada Eucaristía de la


Pasión de Jesús".

Práctica día 30. PAZ: En este tiempo no permitas que nada te turbe ni arrebate
la paz interior. Confía en la gracia divina proporcionada a cada circunstancia de tu
vida. Practica el santo abandono recordando que lo único que no se pasa es Dios.
Por consiguiente quien a Él se une conserva una tranquilidad inalterable.
DÍA 31

El ESPÍRITU SANTO

El Espíritu Santo: Tercera persona de la trinidad

Profesamos en el Credo, niceno-constantinopolitano: «Creo en el Espíritu Santo,


Señor y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el
Hijo recibe la misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima trinidad, si Cristo es el


verbo, el espíritu es el aliento o el soplo de vida.

Símbolos y nombres del Espíritu Santo:

 Paráclito.
 El Espíritu de la verdad
 Señor y dador de vida
 Santificador.

 Agua: El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo


en el Bautismo, ya que el agua se convierte en el signo sacramental del
nuevo nacimiento.
 Unción: Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima del Espíritu
Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para
prepararlo a ser testigo de Cristo.
 Fuego: Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.
 Nube y luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu
Santo. Así desciende sobre la Virgen María para "cubrirla con su sombra".
En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión; aparece
una sombra y una nube.
 Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de
la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del
cristiano.
 La Mano: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y ahora los
Obispos, trasmiten el "don del Espíritu".
 El dedo de Dios: la fuerza del Espíritu que expulsa al demonio “En cambio,
si echo los demonios con el dedo de Dios, comprendan que el Reino de
Dios ha llegado a ustedes” (Lucas 11,20) (Mateo 12, 28)
 La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de
paloma y se posa sobre Él.
"Dios es Amor" (Juan 4,8-16) y el Amor que es el primer don, contiene todos los
demás. Este amor "Dios lo ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu
Santo que nos ha sido dado". (Romanos 5,5).

La obra más maravillosa que el Espíritu Santo realiza es: La santificación de las
almas. Podemos decir: Padre Creador, Hijo redentor y Espíritu Santo Santificador.

En el capítulo primero del Génesis encontramos la presencia del Espíritu Santo:


“En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra, todo era confusión y no
había nada en la tierra. Las tinieblas cubrían los abismos mientras el espíritu de
Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas.” (Génesis 1,2)

Vemos que desde el principio el Santo Espíritu se movía sobre las aguas, esto es
un claro signo que en estos tiempos se moverá en nuestros corazones.

Para decir «espíritu» se usa aquí la palabra hebrea “Ruah” que significa «soplo» y
puede designar tanto el viento como la respiración. Por eso vemos en Génesis 2,7
Entonces «Yavé Dios formó al hombre con polvo de la tierra; luego sopló en sus
narices un aliento de vida, y existió el hombre con aliento y vida. »
Dios nos dio su Espíritu sopló sobre nosotros el aliento, nos dio la vida por lo tanto
estamos llamados a una vida sobrenatural. Estar en el mundo pero ser del mundo,
hay que ser más espirituales.

Este aliento vital y vivificante de Dios no se limitó al instante inicial de la creación,


sino que sostiene permanentemente y vivifica todo lo creado, renovándolo sin
cesar: «Envías tu aliento y los creas, y repueblas la faz de la tierra» (Salmo 104,
30).

La novedad más característica de la revelación bíblica consiste en haber


descubierto en la historia el campo privilegiado de la acción del Espíritu de Dios.
En cerca de cien pasajes del Antiguo Testamento el ruah de Yahveh indica la
acción del Espíritu del Señor que guía a su pueblo, sobre todo en las grandes
encrucijadas de su camino. Así, en el periodo de los jueces, Dios enviaba su
Espíritu sobre hombres débiles y los transformaba en líderes carismáticos,
revestidos de energía divina: así aconteció con Gedeón, con Jefté y, en particular,
con Sansón (cf. Jueces 6, 34; 11, 29; 13, 25; 14, 6. 19).

Con la llegada de la monarquía davídica, esta fuerza divina, que hasta entonces
se había manifestado de modo imprevisible e intermitente, alcanza cierta
estabilidad. Se puede comprobar en la consagración real de David, a propósito de
la cual dice la Escritura: «A partir de entonces, vino sobre David el espíritu de
Yahveh» (1 Samuel 16, 13).

Durante el destierro en Babilonia, y también después, toda la historia de Israel se


presenta como un largo diálogo entre Dios y el pueblo elegido, «por su espíritu,
por ministerio de los antiguos profetas» (Zacarías 7, 12). El profeta Ezequiel
explícita el vínculo entre el espíritu y la profecía, por ejemplo cuando dice: «El
espíritu de Yahveh irrumpió en mí y me dijo: "Di: Así dice Yahveh"» (Ezequiel 11)

Pero la perspectiva profética indica sobre todo en el futuro el tiempo privilegiado


en el que se cumplirán las promesas por obra del ruah divino. Isaías anuncia el
nacimiento de un descendiente sobre el que «reposará el espíritu (...)

Los siete dones del Espíritu Santo.

En el libro del profeta Isaías encontramos un interesante texto en el cual se basa


la iglesia para enseñar los siete dones del Espíritu Santo: “Saldrá un vástago del
tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu de
Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu
de ciencia y temor de Yahveh. Y le inspirará en el temor de Yahveh. No juzgará
por las apariencias, ni sentenciará de oídas. Juzgará con justicia a los débiles, y
sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. Herirá al hombre cruel con la
vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado. Justicia será el
ceñidor de su cintura, verdad el cinturón de sus flancos.

Dice el Catecismo:” La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones
del Espíritu Santo”. 1830. Estas son disposiciones permanentes que hacen al
hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo.

1831. Los siete dones del Espíritu Santo son: Sabiduría, Entendimiento, consejo,
fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Pertenecen en plenitud a Cristo.
Completan y llevan a su perfección las virtudes de quienes los reciben. Hacen que
los fieles sean dóciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas.

Ahora bien, a continuación daremos una definición específica de cada uno de los
dones del espíritu santo y lo que estos efectúan en los hombres:

 Sabiduría: gusto para lo espiritual, capacidad de juzgar según la medida de


Dios.
 Entendimiento: Es una gracia del Espíritu Santo para comprender la
Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas.

 Consejo: ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone,


sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al
alma.
 Fortaleza: Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud moral de la fortaleza.
Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros, y sobrellevar las
contrariedades de la vida. Para resistir las instigaciones de las pasiones
internas y las presiones del ambiente. Supera la timidez y la agresividad.

 Ciencia: Nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación


con el Creador.
 Piedad: Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura
con Dios como Padre, y con los hermanos como hijos del mismo Padre.
Se puede al fin aclamar: ¡Abba, Padre!

 Temor de Dios: Espíritu contrito ante Dios. Nos hace ser conscientes de las
culpas y del castigo divino, pero dentro de la fe en la misericordia divina.
Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad.
Sobre todo: temor filial, que es el amor de Dios: el alma se preocupa de no
disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de
"permanecer" y de crecer en la caridad (Juan 15, 4-7).

Después aparece otro pasaje Ezequiel 37: “La mano de Yahveh fue sobre mí y,
por su espíritu, Yahveh me sacó y me puso en medio de la vega, la cual estaba
llena de huesos. Me hizo pasar por entre ellos en todas las direcciones. Los
huesos eran muy numerosos por el suelo de la vega, y estaban completamente
secos. Me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán vivir estos huesos?» Yo dije: «Señor
Yahveh, tú lo sabes.» Entonces me dijo: «Profetiza sobre estos huesos. Les dirás:
Huesos secos, escuchad la palabra de Yahveh. Así dice el Señor Yahveh a estos
huesos: He aquí que yo voy a hacer entrar el espíritu en vosotros, y viviréis. Os
cubriré de nervios, haré crecer sobre vosotros la carne, os cubriré de piel, os
infundiré espíritu y viviréis; y sabréis que yo soy Yahveh.» Yo profeticé como se
me había ordenado, y mientras yo profetizaba se produjo un ruido. Hubo un
estremecimiento, y los huesos se juntaron unos con otros. Miré y vi que estaban
recubiertos de nervios, la carne salía y la piel se extendía por encima, pero no
había espíritu en ellos. El me dijo: «Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre.
Dirás al espíritu: Así dice el Señor Yahveh: Ven, espíritu, de los cuatro vientos, y
sopla sobre estos muertos para que vivan.» Yo profeticé como se me había
ordenado, y el espíritu entró en ellos; revivieron y se incorporaron sobre sus pies:
era un enorme, inmenso ejército. Entonces me dijo: «Hijo de hombre, estos
huesos son toda la casa de Israel. Ellos andan diciendo: Se han secado nuestros
huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, todo ha acabado para nosotros.
Por eso, profetiza. Les dirás: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo abro
vuestras tumbas; os haré salir de vuestras tumbas, pueblo mío, y os llevaré de
nuevo al suelo de Israel. Sabréis que yo soy Yahveh cuando abra vuestras tumbas
y os haga salir de vuestras tumbas, pueblo mío. Infundiré mi espíritu en vosotros y
viviréis; os estableceré en vuestro suelo, y sabréis que yo, Yahveh, lo digo y lo
haga, oráculo de Yahveh.»

Es muy significativo este pasaje, nos damos cuenta cómo Dios compara a los
huesos secos con el pueblo de Israel. A razón de eso el nuevo pueblo de Dios es
la iglesia, por consiguiente el Espíritu Santo va a levantar nuestras flaquezas y
debilidades, nuestra falta de virtud. Cuantas veces no estamos como muertos,
cuantas veces nuestros pecados no nos dejan como unos huesos secos, sin vida
y esperanza.
Necesitamos de la ayuda de Dios, la fuerza que viene de lo alto, el Espíritu Santo
para que sople de los cuatro vientos, con toda su fuerza sobre nuestra vida y la
levante.

El Espíritu Santo y la Santísima Virgen María.

Pasamos ahora al nuevo testamento, veamos como el Santo Espíritu obra en


María de manera plena.

“Alégrate, llena de gracia”

En ella comienzan a manifestarse las "maravillas de Dios", que el Espíritu va a


realizar en Cristo y en la Iglesia:

 Lucas 1, 35: “Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el


poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño santo que
nacerá de ti será llamado Hijo de Dios.”

El Espíritu Santo preparó a María con su gracia. Convenía que fuese "llena
de gracia" la Madre de Aquel en quien "reside toda la plenitud de la
divinidad corporalmente" Ella fue concebida sin pecado, por pura gracia,
como la más humilde de todas las criaturas, la más capaz de acoger el don
inefable del Omnipotente.

 Lucas 1, 39-45: “Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír


Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu
Santo, y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito
el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de
mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en
mis entrañas. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas
del Señor!»

Observamos claramente que María Santísima es portadora del Espíritu Santo.


Comparamos esto con alguien que lleve un vaso de agua completamente lleno
que al caminar se derrama.

Nuestra madre está llena de gracia, desbordante del Espíritu que hasta con un
saludo lo transmite. El Espíritu Santo obró en María sin obstáculos.

El Bautismo.

 Una vez bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los
Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y se posaba
sobre él. Al mismo tiempo se oyó una voz del cielo que decía: «Este es mi
Hijo, el Amado; éste es mi Elegido.»
Es interesante, al respecto, un texto de San Ireneo de Lión († 203) que,
comentando el bautismo en el Jordán, afirma: "El Espíritu Santo había prometido
por medio de los profetas que en los últimos días se derramaría sobre sus siervos
y sus siervas, para que profetizaran. Por esto él descendió sobre el Hijo de Dios,
que se hizo hijo del hombre, acostumbrándose juntamente con él a permanecer
con el género humano, a ‘descansar’ en medio de los hombres y a morar entre
aquellos que han sido creados por Dios, poniendo por obra en ellos la voluntad del
Padre y renovándolos de forma que se transformen de ‘hombre viejo’ en la
‘novedad’ de Cristo" (Adversus haer., III, 17, 1). El texto confirma que, desde los
primeros siglos, la Iglesia era consciente de la asociación entre Cristo y el Espíritu
Santo en la realización de la "nueva creación".

El Espíritu Santo según San Juan

El Espíritu Santo presentado por Jesús especialmente en el discurso de despedida


en la última cena:

 "Yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito" (Juan 14,16).


 "Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, El
os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Juan 14,26)
 "El convencerá al mundo en lo referente al pecado" (Juan 16,8).
 "Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad
completa" (Juan 16,13)
 "El me dará gloria" (Juan 16,14)
 "Vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y en vosotros está" (Juan
15,26).
 “Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo: A
quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los
retengan, les serán retenidos.»”

«Parakletos» literalmente significa: «aquel que es invocado» (de para-kaléin,


«llamar en ayuda»); por tanto, es el «defensor», «el abogado», además de «el
mediador», que realiza la función de intercesor (intercesor). Esta es la razón por el
cual se denomina como «Abogado-Defensor». Jesucristo, efectivamente, era el
"defensor" y continua siéndolo.

El mismo evangelista Juan lo dirá en su Primera carta: «Si alguno peca, tenemos
a uno que abogue (Parakletos) ante el Padre: a Jesucristo, el Justo » (1 Juan 2, l).

El abogado (defensor) es aquel que, poniéndose de parte de los que son


culpables debido a los pecados cometidos, los defiende del castigo merecido por
sus actos, los salva del peligro de perder la vida y la salvación eterna. Esto es
precisamente lo que ha realizado Cristo. Y el Espíritu Santo es llamado «el
Paráclito», porque continúa haciendo operante la redención con la que Cristo nos
ha librado del pecado y de la muerte eterna.
Por tanto, podemos concluir que en el dar testimonio de Cristo, el Paráclito es
incesante (aunque invisible) Abogado y Defensor de la obra de la salvación, y de
todos aquellos que se comprometen en esta obra. Es también el que garantiza
definitivamente la victoria sobre el pecado y sobre el mundo sometido, para librarlo
e introducirlo en el camino de la salvación.

Pentecostés

 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo


lugar .De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de
viento, que llenó toda la casa donde estaban, y aparecieron unas lenguas
como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de
ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en
otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran. Estaban
de paso en Jerusalén judíos piadosos, llegados de todas las naciones que
hay bajo el cielo. Y entre el gentío que acudió al oír aquel ruido, cada uno
los oía hablar en su propia lengua. Todos quedaron muy desconcertados. Y
se decían, llenos de estupor y admiración: «Pero éstos ¿no son todos
galileos? ¡Y miren cómo hablan! Cada uno de nosotros les oímos en
nuestra propia lengua nativa. Entre nosotros hay partos, medos y elamitas,
habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia,
Panfilia, Egipto y de la parte de Libia que limita con Cirene. Hay forasteros
que vienen de Roma, unos judíos y otros extranjeros, que aceptaron sus
creencias, cretenses y árabes. Y todos les oímos hablar en nuestras
propias lenguas las maravillas de Dios.» Todos estaban asombrados y
perplejos, y se preguntaban unos a otros qué querría significar todo
aquello.» Pero algunos se reían y decían: «¡Están borrachos!» Entonces
Pedro, con los Once a su lado, se puso de pie, alzó la voz y se dirigió a
ellos diciendo: «Amigos judíos y todos los que se encuentran en Jerusalén,
escúchenme, pues tengo algo que enseñarles. No se les ocurra pensar que
estamos borrachos, pues son apenas las nueve de la mañana, 16.sino que
se está cumpliendo lo que anunció el profeta Joel: Escuchen lo que
sucederá en los últimos días, dice Dios: derramaré mi Espíritu sobre
cualesquiera que sean los mortales. Sus hijos e hijas profetizarán, los
jóvenes tendrán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos. En
aquellos días derramaré mi Espíritu sobre mis siervos y mis siervas y ellos
profetizarán. Haré prodigios arriba en el cielo y señales milagrosas abajo en
la tierra. (Hechos 2)

Estos símbolos, el viento y las lenguas de fuego nos revelan los poderes que el
Espíritu Santo nos da: El viento es una fuerza invisible pero real. Así es el Espíritu
Santo. El fuego es un elemento que limpia. Por ejemplo, se prende fuego al
terreno para quitarle las malas hierbas y poder sembrar buenas semillas. En los
laboratorios médicos para purificar a los instrumentos se les prende fuego.
El Espíritu Santo con su fuerza invisible y poderosa habita en nosotros y nos
purifica de nuestro egoísmo para dejar paso al amor.

Nos da fuerza para anunciar con valentía a Cristo, nos damos cuenta cómo los
apóstoles estaban llenos de miedo durante la pascua, pero cuando llegó el
Espíritu el temor se le transformó en valentía.

El Espíritu Santo San Pablo.

Es interesante ver como San Pablo enfatiza la dimensión renovadora del Espíritu
Santo, el cual se presenta como la fuente de la vida nueva y eterna comunicada
por Jesús a su Iglesia.

En la primera carta a los Corintios observamos que Cristo, el nuevo Adán, por el
poder y virtud de su resurrección, se convirtió en «Espíritu que da vida» (1
Corintios 15, 45), es decir: su resurrección es fuerza que transforma y a su vez, es
principio de nueva vida para los creyentes. Cristo comunica esta vida
precisamente a través de la efusión del Espíritu Santo.

La vida de los creyentes ya no es una vida de esclavos bajo la Ley y la carne, sino
una vida de hijos, pues han recibido en su corazón al Espíritu del Hijo y pueden
exclamar: ¡Abbá, Padre! (cf. Gálatas 4, 5-7; Romanos 8, 14-16). Es una vida «en
Cristo Jesús» es decir, de pertenencia exclusiva a él y de incorporación a la
Iglesia. «En un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más
que un cuerpo» (1 Corintios 12, 13). El Espíritu Santo suscita la fe ( 1 Corintios 12,
3), en los corazones derrama la caridad ( Romanos 5, 5) y es el gran maestro que
nos enseña a orar, guía la oración de los cristianos (cf. Romanos 8, 26).

El Espíritu Santo, principio de nueva vida y de nuevo ser, nos lleva a operar
dinámicamente en la gracia: «Si vivimos según el Espíritu, obremos también
según el Espíritu» (Gálatas 5, 25). Esta nueva vida se contrapone a la de la
«carne», cuyos apetitos desordenados no agradan a Dios y encierran a la
persona a vivir esclavos de sus pasiones y de su ego (Romanos 8, 5-9). En
cambio, el cristiano, al abrirse al amor del Padre y el Hijo que es el Espíritu Santo,
puede gustar los frutos del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad,
bondad, fidelidad... (Gálatas 5, 16-24).

A razón de esto, san Pablo asegura que ahora sólo poseemos una «prenda» o las
primicias del Espíritu (Romanos 8, 23; 2 Corintios 5, 5). En la resurrección final, el
Espíritu completará su obra de arte, realizando en los creyentes la plena
espiritualización de su cuerpo (1 Co 15, 43-44) e incluyendo, de alguna manera,
en la salvación al universo entero (cf. Romanos 8, 20-22).

FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO.

Del Catecismo:
Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo
como primicias de la gloria eterna. La tradición de la Iglesia enumera doce:
‘caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre,
fidelidad, modestia, continencia, castidad’ (Gálatas 5,22-23). 1832


A. El Amor:

Es el afecto que se le muestra a Dios y al hombre. Es producido por el nuevo


nacimiento (1 Juan 4:7-8) y es descrito por Pablo en 1 Corintios 13:1-8. Solamente
cuando somos controlados por el Espíritu de Dios podemos amar
verdaderamente.

B. El Gozo:

Es la alegría santa que proviene de conocer a Dios y al creer en sus promesas. Es


necesario para el servicio cristiano (Deuteronomio 28:47; Salmo 51:12-13) y es un
atributo de los cristianos que son llenos del Espíritu.

C. La Paz:

Es la disposición pacífica de la mente y del corazón que resulta de la certeza de


que hemos sido perdonados y que Dios es capaz de satisfacer cada necesidad
(Filipenses 4:6-7).

D. La Paciencia:

Es la característica del cristiano de no ser ofendido o provocado fácilmente.

E. La Benignidad:

Es el espíritu amable y benévolo evidente en aquellos que andan con Dios.

F. La Bondad:

Es la excelencia moral en general sin un motivo oculto.

G. La Fe:

La fe verdadera es producida por el Espíritu de Dios, sea la fe salvadora o la fe


ejercitada diariamente en las promesas de Dios según aparezcan las necesidades
y pruebas.
H. La Mansedumbre:

Es la disposición de contenerse ante la provocación causada por una consciencia


de nuestra propia perversidad (Mateo 5:4-5). Y es el Espíritu Santo quien produce
esta humildad en los hijos de Dios.

I. La Templanza:

Es el dominio propio y moderación encontrada en aquellos que viven sólo para la


gloria de Dios.”

(http://www.sitiodeesperanza.com/2010/06/los-frutos-del-espiritu-santo.html)

Práctica día 31. UN SECRETO DE PERFECCIÓN: Dispón diariamente de cinco


minutos para adorar al Espíritu Santo en el fondo de tu alma, pregúntale si está
satisfecho de tu correspondencia a su gracia; dile que te ilumine y te fortalezca
porque quieres cumplir cuanto te exija. Por medio de María conságrale todo tu ser
y pronto tendrás una vida interior más fuerte.

DÍA 32

HISTORIA DE LA SALVACIÓN.

Lectura del día: Hechos 13, 26-30.

16. Pablo, pues, se levantó, hizo señal con la mano pidiendo silencio y dijo: «Hijos de Israel y
todos ustedes que temen a Dios, escuchen:

17. El Dios de Israel, nuestro pueblo, eligió a nuestros padres. Hizo que el pueblo se multiplicara
durante su permanencia en Egipto, los sacó de allí con hechos poderosos,

18. y durante unos cuarenta años los llevó por el desierto.

19. Luego destruyó siete naciones en la tierra de Canaán y les dio su territorio en herencia.
20. Durante unos cuatrocientos cincuenta años les dio jueces, hasta el profeta Samuel.

21. Entonces pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, de la tribu de Benjamín, que
reinó cuarenta años.

22. Pero después Dios lo rechazó y les dio a David, de quien dio este testimonio: Encontré a
David, hijo de Jesé, un hombre a mi gusto, que llevará a cabo mis planes.

23. Ahora bien, Dios ha cumplido su promesa: ha hecho surgir de la familia de David un salvador
para Israel, ese es Jesús.

24. Antes de que se manifestara, Juan había predicado a todo el pueblo de Israel un bautismo de
conversión.

25. Y cuando estaba para terminar su carrera, Juan declaró: «Yo no soy el que ustedes piensan,
pero detrás de mí viene otro al que yo no soy digno de desatarle la sandalia.»

26. Hermanos israelitas, hijos y descendientes de Abrahán, y también ustedes los que temen a
Dios, a todos nosotros se nos ha dirigido este mensaje de salvación.

27. Es un hecho que los habitantes de Jerusalén y sus jefes no lo reconocieron, sino que lo
procesaron, cumpliendo con esto las palabras de los profetas que se leen todos los sábados.

28. Aunque no encontraron en él ningún motivo para condenarlo a muerte, pidieron a Pilato que
fuera ejecutado.

29. Y cuando cumplieron todo lo que sobre él estaba escrito, lo bajaron de la cruz y lo pusieron
en un sepulcro.

30. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos.

31. Durante muchos días se apareció a los que habían subido con él desde Galilea a Jerusalén, y
que habían de ser sus testigos ante el pueblo.

32. Nosotros mismos les traemos ahora la promesa que Dios hizo a nuestros padres,

33. y que cumplió para nosotros, sus hijos, al resucitar a Jesús, como está escrito en el Salmo: Tú
eres mi hijo, yo te he engendrado hoy.
34. Dios lo resucitó de entre los muertos, y no volverá a conocer muerte ni corrupción. Pues así
lo dijo: Les daré las cosas santas, las realidades verdaderas que reservaba para David.

35. Asimismo está dicho en otro lugar: No permitirás que tu santo experimente la corrupción.

36. Bien saben que David, después de haber servido durante su vida a los designios de Dios,
murió, se reunió con sus padres y experimentó la corrupción.

37. Otro, pues, es el que no sufre la corrupción, y ese es Jesús, al que Dios resucitó.

38. Sepan, pues, hermanos, cuál es la promesa: por su intermedio ustedes recibirán el perdón de
los pecados y de todas esas cosas de las cuales buscaron en vano ser liberados por la Ley de
Moisés.

39. Quien cree en este Jesús es liberado de todo esto.

40. Tengan, pues, cuidado de que no les ocurra lo que dijeron los profetas:

41. Atiendan ustedes, gente engreída, asómbrense y desaparezcan. Porque voy a realizar en sus
días una obra tal, que si se la contaran, no la creerían.»

42. Al salir Pablo y Bernabé de la sinagoga, les rogaban que de nuevo les volvieran a hablar de
este tema el sábado siguiente.

Muchas veces nos preguntamos: ¿Por qué y para qué nos creó Dios? ¿Cuál ha
sido la historia del hombre? ¿Cómo ha actuado Dios con los hombres a lo largo de
esta historia? ¿Qué es lo que creemos los católicos? El Catecismo de la Iglesia
Católica nos da la respuesta a todas estas preguntas. La respuesta es, la Historia
de la salvación.
La Historia de la Salvación, se entiende como la entrada de Dios en nuestra
historia humana y en nuestra vida. Es Dios que viene para conducir a todo hombre
a su fin último, a darle sentido y plenitud, y llevarlo definitivamente a su objetivo
salvífico, que es el Reino de Dios.
La enseñanza más importante que da el Señor en cada página, es que Dios viene
a reinar y que interviene con su poder en la historia del hombre, siguiendo un plan
un proyecto determinado, desde la creación hasta el final de los tiempos.
La historia de la salvación es la historia más hermosa y consoladora que jamás
hemos escuchado. Muchas veces nos divierten historias, algunas son ficticias;
perdemos el tiempo viendo novelas e historias absurdas, y hasta se llora con el
final de novelas y películas que nunca han ocurrido en la vida real. Existen
personas “maduras” que todavía se creen cenicienta o blanca nieves. Suena
patético que nos interesen más estas historias que la historia de la salvación, en la
que estábamos perdidos y fuimos rescatados por el Mesías salvador Jesucristo.
En definitiva la historia que más nos debe interesar y por la cual deberíamos de
emocionarnos al extremo es por la historia de la salvación. Porque no es la historia
de algunos, es tu historia.

Tiempo de creación y de caos.


En los dos primeros capítulos del Génesis se resalta la obra de Dios. Su
PALABRA ordena la realidad del caos, la crea y así lo vivifica todo. La caída de
los ángeles causa división en las alturas, Satanás y sus ángeles son arrojados
fuera. Después se sintetiza la creación en siete días, y en el sexto será el día
sagrado, el descanso divino.
Luego crea Dios al hombre a su imagen: “hagamos al hombre a nuestra imagen y
semejanza. Que tenga autoridad sobre los peces (…)” (Génesis 1,26).
Los protagonistas de este tiempo inicial son Adán y Eva: la humanidad masculina
y femenina, creada para el amor y la armonía.

Tiempo de gracia y espacio de libertad

En el principio el hombre y la mujer convenientemente dominaban la creación y


gozaban de la amistad con Dios; es un tiempo de de gracia y armonía.
Más tarde, Satanás, por envidia seducirá a la raza humana, con la mentira hará
que el hombre y la mujer duden de la palabra de Dios, por la desobediencia y la
soberbia de querer ser como Dios, entra el pecado en el hombre y comienza el
desequilibrio y el desorden en los apetitos sensitivos, ya el hombre no es amigo de
Dios, le teme cuando siente sus pasos por el jardín. (Génesis 3,8).
El enemigo nos ha hecho caer, el hombre ya no es amigo de Dios. Se escribe el
documento de la deuda, el hombre experimenta la muerte y va al sheol (infierno).

TIEMPO DE PECADO Y DESORIENTACIÓN


La figura de Caín y Abel representan el drama de toda la historia de la salvación,
la sangre del justo Abel reclamará justicia y al final los justos serán felices.
La maldad del hombre comienza a crecer sobre la tierra, los pensamientos de su
corazón tienden en gran medida al mal. El Señor se arrepintió de haber creado al
hombre en la tierra y le pesó de corazón” (Génesis 6,5).
Como puede observarse, Dios es infinitamente misericordioso, no hizo caso al
peso de su corazón y por eso estableció un pacto con Noé: “Yo estableceré mi
alianza contigo” (Génesis 6,17) y “Noé hizo todo lo que le mandó el Señor”
(Génesis 6,22). Este es el primer pacto de Dios con los hombres.
A razón de la maldad del hombre, llegó el gran diluvio universal, tiempo para una
primera purificación, que renovará y que ofrecerá otra oportunidad.
Sobre este acontecimiento existe cierta relación entre Noé y Adán, el diluvio
devuelve a la tierra al caos del principio, pero la misericordia de Dios es más
grande que el pecado de los hombres y restituye la historia aunque nunca volverá
el Edén perdido.
El corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María será la nueva arca de Noé en
estos tiempos difíciles.
Después del diluvio, surgen muchos pueblos de la descendencia de Noé; uno de
ellos, Babel “Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance el cielo, para
hacernos un nombre” (Génesis 11,4) ¡La soberbia en todo su esplendor! hoy en
día pasa exactamente lo mismo, el hombre quiere hacerse Dios y construir el
mundo si Él.

TIEMPO DE LLAMADAS Y DE PROMESAS


La historia de la salvación va en progreso a través de la historia, Dios se va
revelando de mejor manera.
Por eso Dios quiere escogerse un pueblo como heredad, y centra la atención en
una persona concreta, Abraham, un hombre sin descendencia, proveniente de Ur
de Caldea, Dios le hizo la promesa de la tierra y de un hijo, y en él la promesa de
un pueblo numeroso.
La figura de la tierra prometida será la figura del la patria celestial.
“Sal de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te
mostraré. Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre y serás
una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan,
y en ti serán benditas todas las familias de la tierra” (Génesis 12,1-3).
La fe de este hombre es inmensa, su caridad admirable y su esperanza firme,
estas serán las características principales que deben tener los miembros del
pueblo elegido, los hijos de Abraham.
Las promesas son el recuerdo de la Alianza (Génesis 17,1-14) y poco a poco se
va abriendo paso la salvación de Dios para un pueblo con una historia especial en
una tierra anhelada en tiempo real y en espacio determinado. Ocurrirán
manifestaciones divinas o teofanías. Nace Ismael y posteriormente Isaac que es el
heredero de la promesa.
Abraham es admirado por su fe, pero esta será probada en todo su esplendor en
el sacrificio que Dios mismo le pidió. “Después de estas cosas sucedió que Dios
probó a Abraham y le dijo: «¡Abraham, Abraham!» El respondió: «Heme aquí.»
Díjole: «Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria y
ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga.»” (Génesis 22,
21-22) Abraham le decía a su hijo en la incertidumbre, cuando este le preguntaba
por el cordero, “Dios proveerá el cordero”. Efectivamente Dios le proveo el cordero
a Abraham, pero el verdadero cordero de Dios fue Cristo que quita el pecado del
mundo.
Abraham obedece, su confianza en Dios no tiene límites, no se negó a su propio
hijo, por eso Dios lo bendice: “Alargó Abraham la mano y tomó el cuchillo para
inmolar a su hijo. Entonces le llamó el Ángel de YAHVEH desde los cielos
diciendo: ¡Abraham, Abraham!» El dijo: «Heme aquí.» Dijo el Ángel: «No alargues
tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya sé que tú eres temeroso de
Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único.»”
El sacrificio de Isaac es la prefiguración del sacrifico de Cristo en la cruz, Dios
Padre entregará a su propio Hijo por el rescate de todos.
En conclusión, la fe de Abraham será lo que caracterice al pueblo elegido. Este
hombre será el modelo del pueblo creyente que confía en su Dios.

Jacob Y Esaú
Ellos son los hijos de Isaac. A Esaú le correspondía el derecho de la
primogenitura: pero se la vendió a su hermano Jacob, despreciándola por un plato
de lentejas.
Esto quiere decir que Dios nos ofrece un plan de salvación y muchas veces se
desprecia por los placeres del mundo.
Jacob hijo de Isaac, representa la figura del nuevo pueblo de Dios, su nombre fue
cambiado por Israel, él es el padre de las doce tribus, y de ellas se conformará el
pueblo elegido.

TIEMPO DE OPRESIÓN Y LIBERACIÓN


José, uno de los hijos de Jacob, es una figura muy interesante, sus hermanos por
envidia lo vendieron como esclavo y fue llevado a Egipto. Esta es otra
prefiguración de Cristo entregado por su propio pueblo por envida a Pilatos.
José con la ayuda del Señor logra escalar hasta convertirse en la mano derecha
del Faraón (Leer Génesis Capítulos 37-50) El final del libro del Génesis muestra a
José rodeado de una familia muy numerosa y ofrece un nexo entre la memoria de
los patriarcas y la esperanza del Éxodo hacia la tierra prometida: “Yo voy a morir,
pero Dios cuidará de vosotros y os llevará de esta tierra que juró dar a Abrahán,
Isaac y Jacob” (Génesis 50,24).
¿Cuántas veces por envidia, nos llevamos por delante a los demás?
José también es figura de San José esposo de la Virgen, quien en sueños era
advertido por el Señor.
Moisés.
Vemos como Dios se va revelando poco a poco, El ciclo de Moisés es
impresionante. Más tarde el evangelista San Juan lo utilizará para ofrecerlo como
figura de Cristo.
La vocación de Moisés y el episodio de la zarza comprometen a Dios con el
sufrimiento de su pueblo y por eso afirma: “He bajado a librarlo de los egipcios, a
sacarlo de esta tierra, para llevarlo a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana
leche y miel” (Éxodo 3,8).
Dios le revela su nombre a Moisés, “YO SOY, EL QUE SOY” la revelación sigue
progresando, es Dios quien quiere salvar, es un Dios que salva y que libera. De
ahí la pregunta ¿te has dejado liberar por Dios? Es una gran incógnita de todos los
tiempos ¿Por qué si Dios es un Dios que salva y libera, seguimos esclavizados a
muchas cosas? Dios es poderoso, nosotros no lo dejamos actuar en nuestra
historia.
Siguiendo el relato, la escena se lleva a cabo en un tiempo de opresión
despiadada del faraón sobre los Israelitas. El Señor Combate al Faraón con brazo
poderoso, establece la PASCUA, y la salida de los Israelitas. El paso por el Mar
Rojo evoca la creación y el diluvio, esto se convirtió en signo del tiempo de la
liberación de Israel.
Los portentos de Dios muestran claramente su deseo de salvarnos. Hay que ser
como Moisés, dejar que Dios actúe en nuestras vidas y abra el mar de las
dificultades. Si no creemos que Dios nos salva, no se abrirá el mar y el ejército del
faraón nos destrozará.
¿Cuáles son esos faraones en nuestra vida? Pues todo aquello que no te deja ser
libre, todo aquello que te esclaviza se convierte en el faraón que te somete a su
merced.
A razón de esto, la pascua judía es la fiesta más importante para el pueblo
elegido, porque se celebra la gran liberación de la esclavitud en Egipto.
Nota: todas estas figuras son prefiguración de la pascua Cristiana, cabe anotar
que el Demonio todavía tiene poder sobre el hombre. En este caso ocurrió la
liberación de un pueblo sobre otro opresor; el verdadero faraón Satanás será
vencido por Cristo el nuevo Moisés, que nos liberará de la verdadera esclavitud, la
del pecado y la muerte.

Tiempo de desierto y de alianza


Después de pasar el mar rojo, llegaron al monte Sinaí. Moisés subió en la
montaña a encontrarse con Dios (Éxodo 19,3) cuarenta días en la montaña,
simboliza el encuentro íntimo con Dios, es el momento de la oración más elevada,
Dios trasforma al hombre y lo deja con las faz radiante.
El becerro de oro, representa la ingratitud de nosotros hacia Dios, después de ver
sus maravillas, después de verlo actuar con poder en nuestras vidas, se nos
olvida todas, y nos vamos tras otros dioses olvidándonos del buen Dios.
El becerro de estos tiempos es el dinero, el placer, el éxito, el poder, etc.
Actualmente un becerro que está acabando con la interioridad del hombre es la
idolatría al cuerpo. Actualmente esto se vislumbra en las personas que no están
conformes con su cuerpo natural y deciden practicarse cirugías estéticas. Con el
tiempo, cuando se abran las tumbas no van encontrar huesos sino siliconas.
Al mismo tiempo, Dios establece una alianza con su pueblo: “Yo voy a concertar
una alianza: en presencia de tu pueblo haré maravillas como no se han hecho en
ningún país o nación” (Éxodo 34, 10).
Posteriormente al final del libro del Deuteronomio, se muestra la anhelada tierra
prometida, además prepara la ocupación y la conquista. El discurso segundo de
Moisés se ocupa del lugar y del tiempo de nosotros, el de aquí y el ahora: “No
concertó el Señor esta alianza con nuestros padres, sino con nosotros, con todos
los que estamos vivos hoy, aquí” (Éxodo 5,3).
Moisés pronuncia muchos discursos entre esos el de la alianza que se formula en
forma de credo narrativo donde la fidelidad de Dios exige la fidelidad del pueblo, el
famoso Shemá Israel:
“Escucha Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al
Señor, tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Estas palabras que yo te mando hoy estarán en tu corazón, se las repetirás a tus
hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y
levantado; las atarás a tu muñeca como un signo, serán en tu frente una señal; las
escribirás en las jambas de tu casa y en tus portales. Cuando el Señor tu Dios te
introduzca en la tierra que había de darte, según juró a tus padres, Abrahán, Isaac
y Jacob, con ciudades grandes y ricas que tú no has construido, casas rebosantes
de riquezas que tú no has llenado, pozos ya excavados que tú no has excavado,
viñas y olivares que tú no has plantado, y comas hasta saciarte, guárdate de
olvidar al Señor que te sacó de Egipto, de la casa de esclavitud. Al Señor, tu Dios,
temerás, a él servirás y en su nombre jurarás” (Deuteronomio 6,4-13)
El paso por el desierto significa, el camino de toda la vida cristiana. El maná
representa la eucaristía, el alimento que nos permitirá llegar a la tierra prometida
que es el cielo, sin el no podremos llegar, no hay mejor alimento que este.

Una tierra para un pueblo


Josué es el sucesor de Moisés, Dios le dice “se valiente y ten ánimo” (Josué 1,6)
palabras poderosas que siguen haciendo eco en la vida de muchos cristianos.
En este ciclo se ven las estrategias de la conquista: Jericó, el paso del Jordán, la
conquista del Sur y la conquista del Norte de la tierra. El reparto del territorio a las
tribus hasta la Asamblea de Siquén, que ofrece una verdadera síntesis de la
historia de salvación (Josué 24,1-13)
Tiempo de los Jueces y Reyes

 Jueces
El pueblo elegido ingresa a la tierra prometida, pero no todo es alentador, tienen
que luchar contra muchos pueblos allí establecidos, Dios bendice pero también
hay que poner de nuestro parte.

El contexto histórico en el que se desarrolla este libro abarca el tiempo desde la


muerte de Josué hasta la monarquía, durante el cual el pueblo de Israel vive en
Canaán.

Los Jueces o Libertadores fueron grandes personajes que salvaron al pueblo de la


esclavización, después de liberarlos los gobernaron. En tiempos de los Jueces,
Israel está completamente desorganizada, sus instituciones están aún sin definir y
numerosas potencias la amenazan.

Ningún juez llegó a ser jefe supremo porque su función no es lograr la unidad sino
solventar un problema puntual: la unificación definitiva habrá de esperar a los
Reyes.

Los Reyes
La historia de la monarquía es una constante fidelidad al pacto de Dios con Israel,
los ciclos de Saúl; David y Salomón marcan una época fuerte y dorada para la
memoria del pueblo elegido.
El pueblo de Dios quiere un rey, así como los demás pueblos, esto en cierta
medida significa el rechazo de Dios como su rey. En definitiva Dios accede
respetando la libertad de los hombres y les concede un rey, Saúl. Esto traerá sus
consecuencias.
Esta actitud en muchas circunstancias se refleja en nosotros, le queremos quitar el
trono a Dios, muchas veces se rechaza a Dios y se deja como a un “don nadie”.
Siguiendo con el relato, el rey Saúl desobedeció a Dios y fue rechazado. Después
Dios mandó a Samuel a ungir a David, el cual ingreso a la corte del rey como
músico.
A la muerte de Saúl, David fue proclamado rey, y aquí comienza la época dorada
de Israel. Se consolida el Reino, todos los enemigos fueron derrotados, se
traslada el Arca de la Alianza y Jerusalén se convierte en la capital y centro del
culto. Jerusalén la ciudad sagrada, símbolo de la patria celestial.
¿Tu fe está tan fuerte como las murallas de Jerusalén? ¿Será que fortalecemos
día a día nuestras murallas que son las virtudes? O no tenemos murallas y
dejamos que nuestros enemigos del alma nos invadan y se lleven nuestras
bendiciones.
A razón de esto, Dios le hace una promesa a David: consolidar su trono para
siempre: “Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo
de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán: «Mira, yo habito
en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña».
Natán respondió al rey: «Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor
está contigo». Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en
estos términos: «Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el
que me va a edificar una casa para que yo la habite? Desde el día en que hice
subir de Egipto a los israelitas hasta el día de hoy, nunca habité en una casa, sino
que iba de un lado a otro, en una carpa que me servía de morada. Y mientras
caminaba entre los israelitas, ¿acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los
que mandé apacentar a mi Pueblo: «¿Por qué no me han edificado una casa de
cedro?». Y ahora, esto es lo que le dirás a mi servidor David: Así habla el Señor
de los ejércitos: Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para
que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y
exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan
grande como el de los grandes de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y
lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los
malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que
establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos
tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí,
cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres,
yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus
entrañas, y afianzaré su realeza. El edificará una casa para mi Nombre, y yo
afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un
hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los
hombres. Pero mi fidelidad no se retirará de él, como se la retiré a Saúl, al que
aparté de tu presencia. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y su
trono será estable para siempre». (2 Samuel 7, 1-16)

Después de David llegó Salomón, el rey sabio. Salomón gobernó durante un


periodo de paz, durante este tiempo ocurrió uno de los acontecimientos más
significativos del pueblo elegido, que fue la construcción del templo.
Después de todo esto, muchos reyes desobedecieron a Dios, aunque poseen la
tierra prometida y son un pueblo, se olvidan de Dios. Comenten pecado de
Idolatría, dejan de ser fieles y olvidan las tablas del desierto (Injusticia).
Se divide el pueblo elegido, El Reino del Norte con capital Samaría y el Reino del
Sur (Judá) capital Jerusalén.
Causamos división cuando somos infieles a Dios, esa es la dura realidad, “la
soberbia es la madre de todas las herejías y divisiones” como decía San Agustín.
Profetas

Los profetas permanentemente anuncian y denuncian su comportamiento. Llaman


a la conversión recordando la alianza, pero al mismo tiempo se va suscitando un
anhelo de justicia y fidelidad, nuevas y mayores.
Entonces, se abre paso a la esperanza mesiánica, y los profetas cantan anuncios
que se irán comprendiendo de forma progresiva. “Mirad a mi Siervo a quien
sostengo, mi elegido, en quien me complazco. He puesto mi espíritu sobre él,
manifestará la justicia a las naciones.” Los profetas, particularmente Isaías y
Jeremías fueron acompañando la esperanza mesiánica hasta el tiempo del
precursor Juan el Bautista, antecesor inmediato de Jesús.
Cuantas veces Dios nos ha enviado personas que nos exhortan para que
vayamos o volvamos por el buen camino, y no hemos querido escuchar, a lo mejor
se ha escuchado a muchos falsos profetas, eso son los que nos gustan, porque no
incomodan.
Pero el hombre no era libre, el verdadero faraón es Satanás, no es suficiente que
se libere al pueblo de Dios de opresiones extranjeras, si la verdadera opresión es
interior, el egoísmo, el odio, la envidia, la carne, etc. La idea del comunismo es
absurda, ¿para qué sirve librar de un sistema social, si el hombre está dominado
por sus malas inclinaciones? Como decía San Agustín: “si por dentro se está lleno
de egoísmo. Es otro tirano más”.
Era necesaria una pascua que nos reconciliara con Dios y que saldara la deuda
antigua. La opresión del demonio sobre nosotros es terrible, es la verdadera
esclavitud. Por eso el mensaje del Reino de Dios que destruye al reino de las
tinieblas es interesante y daría al hombre la verdadera libertad, este Reino
destruiría al pecado porque es un Reino de santidad.
Papel especial tiene María, la Virgen Madre de Jesús que recibió en Nazaret la
visita del ángel anunciando el nacimiento del Salvador, Jesús el Mesías. Y así se
cumplió la promesa.
“Más cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer,
nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo el peso de la ley, para que
recibiéramos la adopción filial”(Gálatas 4,4).

Plenitud de los tiempos:


 Encarnación y redención de Jesucristo salvador

Jesucristo se encarna en María la virgen, el Señor toma nuestra humanidad y se


deja bautizar, con esto inaugura el bautismo que borrará el pecado original y nos
invita a seguirlo en la muerte y resucitar con él en el último día. Con el bautismo,
Cristo se hace solidario con nosotros.
Comienza su ministerio público con todas sus enseñanzas, además muchas
curaciones, exorcismos y milagros. El Reino de Dios ha llegado su acción empieza
contra todas las fuerzas del mal.
Escoge doce apóstoles signo de las doce tribus de Israel, instituye su iglesia, que
será el nuevo pueblo de Dios.
En Jesús se van cumpliendo todas las profecías, poco a poco se va revelando
como Hijo de Dios. Jesús se muestra como el nuevo Moisés y es superior.
Jesús superior a la ley, al templo, al sábado, Jesús se presenta como el profeta
anunciado (Deuteronomio 18, 15) El Hijo del Hombre (Daniel 7, 11-14), el Siervo
de YAHVEH (Isaías 53), El Rey eterno (2 Samuel 7, 1-16), el Mesías esperado
(Isaías 9,7; 11,4; Oseas14,2-9; Amós 9,11-15).
Cuando llega la hora en la última cena, siendo el nuevo Moisés nos da un
nuevo mandamiento, establece una NUEVA ALIANZA, sellada con su sangre,
no con sangre de corderos como se hacía antiguamente.
Nuestro Señor toma el pan y el vino, que serán su cuerpo y sangre. Este es
el rito de Melquisedec “Pan y Vino” y dice el salmo “Tu eres sacerdote
eterno según el rito de Melquisedec” (Salmo 109).

La Pasión del Señor


Nuestro Señor Jesús comienza a reparar con su pasión voluntariamente
aceptada, todo el pecado de la humanidad.
La escena de Getsemaní es una muestra de grandeza y de derrota al
demonio, en el jardín del Edén caen nuestros primeros padres, en el Jardín
del Monte de los olivos vence Jesús con su entrega a la voluntad de Dios.
Ya ha comenzado la gran batalla, Satanás intentará que Jesús no obedezca a
Dios y hace que la pasión sea lo más cruel posible, la traición de Judas, la
negaciones de Pedro, el abandono de los suyos, el desprecio del pueblo,
serán motivos para que Jesús piense que semejante sufrimiento no vale la
pena.
Pero el amor de Dios es más grande y no se dejó vencer.
Jesús es flagelado de lo más horrible, comienza el reparo de los pecado de
la carne, la corona de espinas lo más humillante, la cruz pesada donde
llevaba sobre si, el pecado del mundo.
Seguía la pasión con una crueldad que jamás se ha visto y ni se verá. El
demonio quería que desistiera porque no vale pena sufrir tanto por unos
ingratos, pero el amor de Dios es más grande y Jesús caía tres veces y se
levantaba.
Si Dios hizo prodigios con Moisés, enviando toda clase de plagas, abriendo
el mar, etc. Esto de Jesús en la pasión es superior, aquellos fueron grandes
milagros pero realmente, vencer al demonio, a la carne y al mundo, es el
mayor portento.
Seguía la amarga pasión de Cristo, prueba tras prueba, fidelidad y más
fidelidad, amor desbordante y exagerado por la humanidad, la humillación
más increíble. El demonio se la jugaba toda, porque estaba perdiendo contra
este hombre, cada parte de la pasión es un triunfo de Jesús.
Cuando Jesús fue crucificado, sufrió las dos últimas y terribles noches
oscuras; una fue la última tentación “Sí eres el Hijo de Dios, baja de la cruz y
creeremos en ti” es un ataque fulminante, y vuelve Jesús a vencer diciendo:
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” con razón se dice que
los demonios creen pero no creen en la misericordia. La actitud
impresionante de Jesús, la forma tan elegante como llevó la pasión es la
más grande derrota del demonio, Jesús venció al maligno más con su
obediencia y amor, que con los milagros y exorcismos. El Señor derrotó al
diablo en su propio patio.
La Carta a los Hebreos permite entender la unidad de la historia de la salvación en
Cristo. Es el mismo Hijo de Dios quien la ofrece, esta es la salvación definitiva.
Éste es el momento final de la historia, ya no se ofrece un signo salvífico sino que
lo que se ofrece es la misma salvación integral (del pecado y de la muerte) y la
ofrece Jesucristo, “reflejo” e “impronta” del mismo ser de Dios, y a precio de su
misma sangre. Ya no es promesa, ahora es cumplimiento. Es visión pero en
esperanza de la plenitud total.
La sexta palabra de Jesús en la Cruz es lo que atormenta a los infiernos por
los siglos, esta palabra es el grito de la gran victoria: “Todo está
consumado” todo está cumplido, todas las promesas hechas desde a
Abraham hasta los profetas y salmos, se han cumplido, es la pascua del
Señor la nueva alianza, Jesús muere i reconcilia al hombre con Dios, se
rompe el antiguo documento, la deuda de Adán es saldada no a cualquier
precio sino a precio de sangre.
El credo nos dice que Jesús descendió a los infiernos, cuenta la tradición
que Jesús fue al sheol a rescatar a los justos, a destronar al diablo. El Señor
también es el Mesías de todos aquellos que fueron fieles a la alianza.
Dice el catecismo: “Las frecuentes afirmaciones del Nuevo Testamento según
las cuales Jesús "resucitó de entre los muertos" (Hechos 3, 15; Romanos 8, 11; 1
Co 15, 20) presuponen que, antes de la resurrección, permaneció en la morada de
los muertos (cf. Hebreos 13, 20). Es el primer sentido que dio la predicación
apostólica al descenso de Jesús a los infiernos; Jesús conoció la muerte como
todos los hombres y se reunió con ellos en la morada de los muertos. Pero ha
descendido como Salvador proclamando la buena nueva a los espíritus que
estaban allí detenidos (cf. 1 P 3,18-19).632
Hasta en el Ades se anunció la buena nueva, los rescató y después los llevó
al paraíso. Más adelante ocurrirá la gran y definitiva victoria del Señor. La
RESURRECCIÓN.
Cristo ha resucitado, ha vuelto victorioso del abismo dice el pregón pascual,
la luz de Cristo destruyó a las tinieblas, venció al pecado y a la muerte y con
su resurrección y asunción al cielo culmina esta maravillosa historia.
Es la historia de la salvación y el nombre de Jesús precisamente significa:
Jeshua “YAHVEH SALVA” JESÚS NUESTRO SALVADOR Y REDENTOR AL
EL LA GLORIA POR LOS SIGLOS

“En muchas ocasiones, y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los


padres por los profetas. En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha
nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha realizado los siglos. Él es
reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra
poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la
derecha de la Majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles
cuanto más sublime es el nombre que ha heredado” (Hebreos 1,1-4).

Tiempo para la iglesia peregrina al servicio del reino esperando la parusía.

En la carta a los Efesios se canta el Himno al designio salvífico de Dios: Ya no es


una tierra prometida, ahora es toda la tierra consagrada; ya no es un pueblo
pequeño y débil, ahora son todos los pueblos, la salvación es universal; ya no es
la paz y la justicia de aquí, de esta tierra, sino la recapitulación de todas las cosas
de los cielos y de la tierra, porque ha llegado la plenitud de todos los tiempos en
Cristo.
“Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en
Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos. Él nos eligió en
Cristo antes de la fundación del mundo Para que fuésemos santos e intachables
ante él por el amor. Él nos ha destinado por medio de Jesucristo según el
beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su
gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado. En él, por su
sangre, tenemos la redención, el perdón de los pecados, conforme a la riqueza de
la gracia que en su sabiduría y prudencia ha derrochado sobre nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad: el plan que había proyectado
realizar por Cristo en la plenitud de los tiempos: recapitular en Cristo todas las
cosas del cielo y de la tierra. En Él hemos heredado también los que ya
estábamos destinados por decisión del que lo hace todo según su voluntad, para
que seamos alabanza de su gloria quienes antes esperábamos en el Mesías. En
Él también vosotros, Después de haber escuchado la palabra de la verdad -el
evangelio de vuestra salvación- creyendo en él habéis sido marcados con el sello
del Espíritu Santo prometido. Él es la prenda de nuestra herencia, mientras llega la
redención del pueblo de su propiedad, para alabanza de su gloria” (Efesios 1,3-14)
En este himno está resumida buena parte de la cristología neotestamentaria y ahí
queda patente la obra redentora y salvífica de Jesucristo, plenitud de los tiempos.

Hoy en día en estos tiempos, María Santísima se ha aparecido indicando un signo


de los tiempos, a decir verdad, la historia de la salvación toma un curso
determinante en estos tiempos. Es el tiempo del reinado de María que anticipa y
es preludio y colaboración del Reino definitivo de Dios que comenzó con la llegada
de Jesucristo a la tierra.

Práctica día 32. ESPERANZA: Aguarda confiadamente la bendición divina y la


bienaventurada visión de Dios; cultiva el santo temor de ofender el amor de Dios y
de provocar su castigo.

DÍA 33

LA RESURRECCIÓN.

Lectura del día: Mateo 22, 1-20.

1. Pasado el sábado, al aclarar el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra
María a visitar el sepulcro.

2. De repente se produjo un violento temblor: el Ángel del Señor bajó del cielo, se dirigió al
sepulcro, hizo rodar la piedra de la entrada y se sentó sobre ella.

3. Su aspecto era como el relámpago y sus ropas blancas como la nieve.

4. Al ver al Ángel, los guardias temblaron de miedo y se quedaron como muertos.

5. El Ángel dijo a las mujeres: «Ustedes no tienen por qué temer. Yo sé que buscan a Jesús,
que fue crucificado.

6. No está aquí, pues ha resucitado, tal como lo había anunciado. Vengan a ver el lugar donde
lo habían puesto,

7. pero vuelvan en seguida y digan a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos y ya se
les adelanta camino a Galilea. Allí lo verán ustedes. Con esto ya se lo dije todo.»

8. Ellas se fueron al instante del sepulcro, con temor, pero con una alegría inmensa a la vez, y
corrieron a llevar la noticia a los discípulos.

9. En eso Jesús les salió al encuentro en el camino y les dijo: «Paz a ustedes.» Las mujeres se
acercaron, se abrazaron a sus pies y lo adoraron.

10. Jesús les dijo en seguida: «No tengan miedo. Vayan ahora y digan a mis hermanos que se
dirijan a Galilea. Allí me verán.»
11. Mientras las mujeres iban, unos guardias corrieron a la ciudad y contaron a los jefes de los
sacerdotes todo lo que había pasado.

12. Estos se reunieron con las autoridades judías y acordaron dar a los soldados una buena
cantidad de dinero

13. para que dijeran: «Los discípulos de Jesús vinieron de noche y, como estábamos dormidos,
se robaron el cuerpo.

14. Si esto llega a oídos de Pilatos, nosotros lo arreglaremos para que no tengan problemas.» Los
soldados recibieron el dinero e hicieron como les habían dicho.

15. De ahí salió la mentira que ha corrido entre los judíos hasta el día de hoy.

16. Por su parte, los Once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les había
indicado.

17. Cuando vieron a Jesús, se postraron ante él, aunque algunos todavía dudaban.

18. Jesús se acercó y les habló así: «Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra.

19. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,

20. y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estaré con ustedes
todos los días hasta el fin del mundo.»

“Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe” (1
Corintios 15, 17) Así escribía Pablo de Tarso hacia el año 55 a un grupo de
cristianos de Corinto. Si Cristo realmente no ha resucitado, la Iglesia se debe
callar porque no puede anunciar ninguna Buena Noticia de salvación para
nadie. Toda nuestra fe queda vacía de sentido. No tenemos ninguna esperanza
verdaderamente definitiva para aportar a ningún hombre. Solo la resurrección
de Jesús fundamenta y da sentido a nuestra fe cristiana.

El encuentro de los primeros creyentes con el resucitado

A partir de todo este material de consagración, trataremos de acercarnos a la


experiencia que vivieron los primeros discípulos.

Primeramente, observamos la dificultad que experimentan estos hombres para


expresar y hacernos sospechar un poco este acontecimiento inesperado y
desconcertante: Jesús, el crucificado, al que ellos han podido ver muerto,
ahora se les presenta lleno de vida RESUCITÓ. Se trata de una experiencia
impactante y compartida por muchos, repetida en diversas ocasiones en las
que ellos tratan de describir de alguna manera, acudiendo a diversas
expresiones y artificios narrativos (Jesús es el de antes pero ya no es el mismo,
está presente en medio de sus discípulos pero no le pueden retener, es alguien
real y concreto pero no pueden convivir con él como antes)

Estos hombres no nos describen el maravilloso acontecimiento mismo de la


resurrección. Ellos nos hablan de su encuentro con el ya resucitado, que se les
aparece lleno de gloria y transforma totalmente sus vidas.

Veamos algunos rasgos de su experiencia.

El Crucificado se deja ver vivo.

La expresión que emplean con más insistencia indica que Jesús, el cual se
ocultaba tras el misterio su muerte, se deja ver, se hace visible, se vuelve a
encontrar con los suyos. Es un encuentro cuya iniciativa no está en los
discípulos sino en Jesús. Es el mismo Jesús vivo el que interviene en sus vidas,
se les hace presente y se les muestra lleno de vida, obligándoles a salir de su
desconcierto e incredulidad.

Un encuentro que afecta al hombre por completo.

Por lo general se describe estos encuentros llamándolos sencillamente “visiones”


o “apariciones”. Profundizando más este aspecto: Los discípulos comentan que
Jesús se les impone como alguien vivo, en un encuentro que afecta la totalidad de
sus personas.

En este modo, se trata de un acontecimiento que ha transformado totalmente a los


discípulos. Aquellos hombres que se resistían a aceptar el mensaje de Jesús,
comienzan ahora a anunciar el Evangelio con una convicción total. Aquellos
hombres cobardes que no habían sido capaces de mantenerse junto a Jesús en el
momento de la crucifixión, comienzan ahora a arriesgar su vida por defender la
causa del Crucificado.

San Pablo llama a su experiencia “gracia”, regalo de Dios (1 Corintios 15, 10) y
cuando la describe, dice “ha sido alcanzado por Cristo Jesús” (Filipenses 3,12) y
que “ha descubierto el poder de su resurrección” (Filipenses 3, 10). Por
consiguiente, cuando los creyentes tratan de presentar esta experiencia de
manera narrativa, la describen con una gran variedad: Jesús resucitado les
saluda, les da la paz, los bendice, los llama, les enseña, los consuela, los envía a
una gran misión, Es decir, el encuentro con el Resucitado los ha escogido, los ha
transformado y ha puesto en marcha la fe de la pequeña comunidad.

Llamada a una misión

Los discípulos experimentan el encuentro con el Resucitado como vocación a


anunciar el Evangelio. Esto significa la llamada fuerte a la evangelización (Mateo
28, 18-20; Marcos 16, 15; Lucas 24, 28; Juan 20,21). Experiencia prolongada en la
vida.

En conclusión la resurrección de Jesús les ayuda a entender y a asumir su vida


difícil con otro sentido. “Llevamos siempre en nuestros cuerpos el morir de Jesús,
a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos” (2
Corintios 4,10). “Todo lo puedo en aquél que me fortalece” (Filipenses 4, 13).

El Espíritu del Resucitado

Sigamos este itinerario, tratemos de acercarnos a la experiencia que vivieron los


primeros creyentes para descubrir su fe convencida en la resurrección de Jesús,
y para comprender mejor lo qué significa para nosotros los cristianos, creer en
Cristo resucitado.

La experiencia del resucitado nos lleva a una vida comunitaria, en el que se vive
la unidad en el Espíritu Santo, que es el Espíritu del resucitado.

Veamos el siguiente texto bíblico:

Hechos 2, 42: “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la


convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones.”

La vida comunitaria en el Señor es de mucha bendición, se nota claramente


en el texto que los primeros cristianos acudían a la enseñanza de los
apóstoles.

 Convivencia: Si algo le llamaba la atención a mucha gente sobre todo al


imperio romano era el amor que e tenían los unos por los otros. El amor
los identificaba, sobre todo su vida recta, desafortunadamente hoy en día
la gran mayoría de católicos no poseemos una conversión radical, la
experiencia con el resucitado se ha reducido a conceptos y fórmulas.
Pasa lo que decía San Antonio de Padua: “El gran peligro del cristiano es
predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se
cree.”

 La enseñanza de los apóstoles estaba apoyada en pascua de Jesús y una


continua practica de las virtudes. Cuando una comunidad se exige en las
virtudes crece muchísimo y todo aquel que pertenezca será exhortado a
practicarlas.

Vemos cómo hoy en día se habla poco de la humildad, la obediencia y la


pureza, se habla poco de las postrimerías y del pecado. La perfección
cristiana es un camino difícil “Entren por la puerta angosta, porque ancha
es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos
los que pasan por él. Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el
camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo
encuentran.”

Una comunidad que no ejercite la caridad y no exija la práctica de las


virtudes, es una comunidad enferma.

También se reunían a la fracción del pan. Esto evoca claramente la


eucaristía, en muchas comunidades se ofrece diariamente eucaristías y
oraciones por los miembros de la comunidad y sus apostolodados; esto es
de gran bendición.

De acuerdo con el texto no solo se reunían para la fracción del pan,


también se congregaban para orar los unos por los otros. Hermanos esto
rompe cadenas y es importante porque se crea un ambiente de fraternidad
y unidad.

 “Todos los días se reunían en el Templo con entusiasmo, y con el mismo


espíritu partían el pan en sus casas y compartían sus comidas con
alegría y con gran sencillez de corazón.” (Hechos 2, 46)

El texto dice que todos los días se reunían en el templo, eso quiere decir
que una comunidad debe ser eucarística, esto garantiza la solidez y el
crecimiento en santidad.

 “Alababan a Dios y se ganaban la simpatía de todo el pueblo; y el Señor


agregaba cada día a la comunidad a los que quería salvar.” (Hechos 2,
47)
La comunidad es instrumento de salvación. Si alguna persona ingresa a
una comunidad con sana doctrina producirá frutos de salvación. Este
texto demuestra que en gran parte Dios desea salvarnos en una
comunidad.

 “La multitud de los fieles tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie
consideraba como propios sus bienes, sino que todo lo tenían en común.”

También dice que tenían un mismo espíritu, eso indica que la unidad con
la iglesia es fundamental para ser mejores. El mismo espíritu identifica el
carisma, el cual debe ser cuidado y mantenido. La unidad es importante,
las divisiones son producto de la soberbia.

Vida de unión con María.

 “Todos ellos perseveraban juntos en la oración en compañía de algunas


mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.” (Hechos
1,14)
El amor y la cercanía a la Santísima Virgen María es garantía de
crecimiento en las virtudes. No ha habido santo en toda la historia del
cristianismo que no fuese mariano, todos los bienaventurados durante su
vida en la tierra amaron profundamente a la Reina del cielo.
Cuando en una comunidad está María Santísima, en gran medida se
salva de caer en muchos errores doctrinales y teológicos, se vive un
ambiente de sana doctrina.
En estos tiempos difíciles la Santísima Virgen María nos invita a formar
parte de su ejército, eso quiere decir vida y unión interior con ella.
Hacerlo todo Por María, en María, Con María y Para María dice Montfort
para hacerlo todo por Jesús; será una manera de pisarle la cabeza al
diablo.
Complementando un poco, cuando San Juan recibió como madre a la
Santísima Virgen María, (Juan 19,25-27) dice el texto que: “el discípulo la
recibió en su casa” profundizando un poco esta frase, en el griego
algunos exégetas han argumentado que una traducción más literal que
resalta más el matiz sería: “El discípulo la recibió como una de sus cosas
más importantes” este estudio es serio y contundente para afirmar que
todos los que se consideren discípulos amados y cercanos a Jesús,
deben venerar y amar a la Santísima Virgen María como una de las
cosas más importantes en sus vidas.

El Resucitado vive en medio de los creyentes.

El Señor no solo vive ahora para los hombres, sino entre los hombres. Los
discípulos viven animados por la presencia viva del Resucitado (Lucas 24, 13-35).
Cuando hablan del Resucitado no están hablando de un personaje del pasado,
sino de alguien vivo que anima, vivifica y llena con su espíritu y su fuerza a la
comunidad creyente. “Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin
del mundo” (Mateo 28, 20).

La comunidad creyente no se siente huérfana. El Resucitado camina con nosotros


como “jefe que nos lleva a la vida” (Hechos 3, 15). Es necesario saber descubrirlo
en nuestras asambleas (Mateo 18, 20), saber escucharlo en el Evangelio (Mateo
7, 24-27), dejarnos alimentar por él en la cena eucarística (Lucas 24, 28-31), saber
encontrarlo en todo hombre necesitado (Mateo 25, 31-46).

“Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo
el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees tú esto?” (Juan 11, 25).

Cuando San Luis María Grignón de Monfort propone el conocimiento de


Jesús y de la Santísima Virgen María, no se refiere tanto a un
conocimiento teórico. El cristianismo es el encuentro con una persona,
Jesucristo. Jesús no es un concepto, ni el credo una fórmula que repito y
que no me compromete. Por eso el encuentro con el RESUCITADO ES EL
PUNTO DE PARTIDA PARA DESCUBRIR A CRISTO.
Práctica día 33. CARIDAD O AMOR: Practica la más grande de todas las
virtudes. Y esto es el amor: “El amor es paciente, es servicial; el amor no es
envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su
propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la
injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo
cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás. Las profecías
acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra
ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es
perfecto, cesará lo que es imperfecto. Mientras yo era niño, hablaba como un niño,
sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé
a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente;
después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después
conoceré como Dios me conoce a mí. En una palabra, ahora existen tres cosas: la
fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor” (1 Corintios 13,
4-13).

ÍNDICE.

Introducción

Motivación

1 Capítulo. Primera parte Desprendimiento del Espíritu del mundo………….

1. El Mundo
2. La Verdad os hará libres
3. La Concupiscencia de la carne.
4. El peligro de las Riquezas.
5. Soberbia Orgullo y Vanidad
6. La Conversión.
7. La Oración.
8. Postrimerías 1.
9. Postrimerías 2.
10. Ángeles y demonios.
11. La Nueva Era.
12. Apologética.
2 Capítulo. Conocimiento de sí mismo.

13. Necesidad del Conocimiento de sí mismo.


14. El pecado.
15. El perdón.
16. El combate espiritual.
17. Conformidad con la voluntad de Dios (La obediencia)
18. La Confianza en Dios.
19. Mortificación, Ayuno.

3 Capítulo. Conocimiento de María Santísima.

20. María mejor camino para ir a Jesús.


21. Falsas devociones y verdaderas devociones.
22. Entrega y esclavitud Mariana
23. Vida de Unión interior con María.
24. María en las escrituras.
25. Dogmas Marianos.
26. El Santo Rosario, apariciones Marianas y fin de los tiempos.

4 Capítulo. Conocimiento de Jesucristo.

27. El misterio de la Encarnación.


28. El reino de Dios.
29. El excesivo amor de Dios manifestado en la cruz.
30. El excesivo amor de Dios manifestado en la Eucaristía
31. El espíritu Santo.
32. Historia de la Salvación.
33. La resurrección de Jesucristo.

Bibliografía.

 Tratado de la verdadera devoción, San Luis María Grignon de Montfort.


 Catecismo de la Iglesia católica.
 Esclavitud Mariana. Pbro. Jorge Gonzales.
 La Esclavitud Mariana. Pbro. Jorge Gonzales.
 Camino Agustiano. Pedro Rubio Bardón
 Diario de Santa Sor Faustina. María Faustina Kolwasca.
 Combate espiritual. Lorenzo Escupoli.
 La imitación a Cristo, Tomás Kenpis.
 El reino de Dios. Salvador Carrillo Alday
 El Evangelio de San Juan. Salvador Carrillo Alday.
 Jesús el Cristo, Walter Kasper.
 Las Bienaventuranzas. Salvador Carrillo Alday.
 Las Glorias de María, San Luis María de Ligorío
 La conformidad con la voluntad de Dios.
 Jesús Hoy, Albet Nolan
 Compendio de teología Ascética y Mística.
 Perfección Cristiana.
 Muéstranos tu rostro. Ignacio Larrañaga.
 Diccionario teológico León Dupfuor.
 Encíclica Spes Salvis. Joseph Ratginger, Benedicto XVI
 Pureza o castidad. Eliezer Sálesman.
 Suma Teológica. Santo Tomás de Aquino.
 San Miguel Arcángel. Discípulos y misioneros.
 Concilio Vaticano II.
 Biblia de Jerusalem.
 Biblia Latino Americana.