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El Agua en (la) Intemperie

En el presente tema se busca hacer un repaso de como “el agua” tiene un papel fundamental dentro de la novela Intemperie (2013) de Jesús Carrasco.

El punto de partida primordial, y la hipótesis principal de trabajo que vamos a desarrollar sostiene

que las distintas formas y estados que pueda llegar a presentar el agua dentro de la novela, van marcando la diferentes partes que componen el argumento de la misma (en general)

En una primera instancia, simplemente se hablará del agua como única bebida, ya que se considera que, como se dijo previamente, es esta la que va a marcar las distintas partes de la novela. Luego, en un momento posterior, se hará un análisis breve del resto de infusiones que funcionan como un suplemento del agua (léase leche/vino) y por último el resto de líquidos que atraviesan la narración (orina/sangre)

El agua a precio de oro

A manera de introducción consideramos que es importante la explicitación de por qué se sostiene que el agua posee un papel tan importante dentro de la novela.

En Intemperie de Jesús Carrasco se pueden reconocer dos tópicos primordiales: El escapar y el agua.

Nos detendremos en este último para analizar las distintas funciones que cumple el agua y por qué

la consideramos de suma importancia para la novela.

El agua no solo funciona como un “combustible” que impide que los personajes mueran deshidratados, sino que también es aquello que los moviliza a desplazarse hacia otras localizaciones, como así también los hace ponerse en peligro para poder conseguirla.

Además, no se puede dejar de mencionar como la ausencia de agua condiciona el paisaje. Quizás esta afirmación es tan evidente que podría pasar como una obviedad. Toda la novela se desarrolla en un llano, así que se supone que la escasez de agua y la aridez serán quienes conformen todas las imágenes de la novela. Pero así mismo, el autor se detiene innumerables veces en observar aquellos lugares que han sido abandonados por la falta de este líquido primordial, casas abandonadas, pueblos venidos a menos por la falta de agua potable, etc.

Y no solo eso, dejando de lado el plano del argumento, si nos detenemos en las metáforas utilizadas por Carrasco, nos encontramos con dos grandes grupos: Metáforas religiosas y metáforas hídricas. Quizás en este apartado el primer grupo sea mayor que el segundo (por muy poca diferencia) pero sin embargo abundan comparaciones tales como:

“Escuchó su nombre multiplicándose entre los árboles como gotas sobre una lámina de agua.” (2013; 6)

“En realidad, no había preparado su marcha. Simplemente, un día, una gota derramó un caldero(2013; 26) “Como si los animales formaran un cardumen” (2013; 32)

Otro punto a tener en cuenta es que cada vez que el autor deja tomar posesión de escena a los recuerdos del niño, estos siempre serán más felices, marcando otra época quizás más simple y tranquila, donde constantemente se hará la mención “antes de la sequía…”

Antes de la sequía, el padre atendía la barrera y se encargaba de asistir al jefe de estación en los cambios de vías. (…) Luego llegó la sequía y las llanuras languidecieron hasta morir. Dejó de crecer el grano y la compañía de ferrocarriles desguazó los vagones o los dejó varados. Cerraron la estación y destinaron al jefe a un puesto más al este. En un año se marcharon más de la mitad de las familias (2013; 38)

También, las pocas veces que la familia es recordada, se hace alusión al modo de vida que esta tenía y como el agua era quien marcaba las rutinas de la familia, principalmente de la madre

Una y otra vez le vino a la cabeza el tonel de la casa. En él guardaban el agua de lluvia que recogía el tejado en los días en que caía algo del cielo. A pesar de que eso no ocurría desde hacía meses, el tonel siempre estaba lleno. Su madre se encargaba de acudir al caño de la plaza con un cántaro de una arroba para que el nivel del agua no bajara de la marca que había en el interior de la cuba. Era una orden del padre.

Más adelante, se nos da de manera explícita una situación de violencia doméstica protagonizada por el padre y teniendo como víctima a la madre, siendo el disparador de aquella trifulca, el agua

Aun así, la madre acudía al caño cada vez que el nivel del tonel bajaba más de la cuenta. Recordó la tarde en que el padre irrumpió en donde estaban y se llevó a la madre, apretándole el codo. La puso frente al tonel y, zarandeándola, sacó su navaja. La madre abrió la boca y luego la escondió entre los pliegues de su pañuelo negro. El padre clavó la punta de acero en el interior de la cuba, rasgó hasta que la hendidura fue lo suficientemente profunda y se marchó. (2013; 23)

Lo que se ha querido demostrar a partir de estos ejemplos es que la importancia que posee el agua no solo se debe a la situación puntual que atraviesa el fugitivo, sino que también, este líquido ocupaba un lugar central en la forma de vida de su pueblo luego de la sequía. Ya que no solo es la madre del niño quien acude al caño de la plaza, sino todas las mujeres del pueblo con sus respectivos cantaros. Además, se hace mención a cómo, al menos el padre del niño así lo interpretaba, el tener más agua es tener más riquezas, quizás, el capital que realmente importaba en ese pueblo no era aquel que permite comprar animales u objetos, sino aquel que permite saciar la sed.

Dentro de este apartado consideramos pertinente el hacer una pausa al desarrollo del tema propiamente dicho y desarrollar (al menos de manera breve) aquello que refiere a las reminiscencias que esto tiene con la literatura clásica española.

Las constantes críticas y análisis sobre la novela coinciden en un punto: Esta escrita como las obras clásicas del siglo XIX, más puntual y personalmente opino, a las escritas por Lorca. Ya desde el comienzo, que la acción este situada en un ambiente rural es un disparador más que suficiente para que lo relacionemos con su famosa “Trilogía Rural” (Bodas de Sangre, Yerma y La Casa de Bernarda Alba). No solo por la obviedad del paisaje al que refieren, sino también, por la importancia del agua en dichas obras. Quizás no al punto de Intemperie, pero dentro de dicha trilogía, el agua se interpreta como sinónimo de satisfacción, y la sed como aquel estado de incomodidad que debe de ser resuelto. Es decir, que aquello que tiene esa sensación de satisfacción no es el agua, sino el agua en relación a la sed. Sin ir más lejos, la idea de Yerma, de esa mujer infértil (como el paramo desierto al que reenvía su nombre) nos lleva a pensar inmediatamente en la ausencia de agua. Como también, el agua corriendo es sinónimo de placer, de libertad, el agua estancada era sinónimo de muerte, de infertilidad. Así mismo, y como un punto final, en las obras de Lorca son numerosas las escenas de bebida, es un momento de suma importancia, generalmente destinado a los personajes masculinos. En múltiples ocasiones veremos a los personajes desarrollar charlas importantes para la trama mientras beben limonada (Bodas de Sangre, La Casa de Bernarda Alba) o alguna bebida con contenido alcohólico. Luego también, la crudeza de algunas descripciones, y el estilo de escritura, nos llevan a pensar en aquel viejo poeta español. Dicho esto, continuamos con el desarrollo de la hipótesis principal.

La Forma del Agua

Ya en la página 9 del texto se nos presenta una situación de bebida, en la que el niño, apretujado en ese pozo que funciona como primer escondrijo, bebe agua de una bota que había depositado en ese lugar días antes de la huida

Bebió el agua caliente de la bota que, después de varios días oculta a la espera de la huida, se había hinchado como un gato muerto. Al rato sintió la vejiga repleta y cómo, a medida que pasaba el tiempo, se le inflaba hasta causarle dolor. (2013; 9)

En este primer caso, no se hará énfasis al estado del agua en sí, sino al recipiente que contiene a la misma. Esta bota hinchada de agua, a punto de explotar, sin espacio para que entrase nada más. En una primera instancia y dado el orden de la narración, nos hace relacionar a la bota con la vejiga del niño, ambas repletas de líquido a punto de explotar.

Pero también, pensando en la situación puntual del joven, puede referirse al estado en el que se encuentra el fugitivo, apretujado en un espacio mucho más pequeño de lo que su contextura física refiere. Además, se nos menciona que el pozo en el que se encuentra el joven es un pozo de Arcilla “Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban” (2013; 6). Y como la mayoría deben de saber, la arcilla solo se produce en contacto con el agua.

Sofia Cassera interpreta a este escondrijo como un útero, como aquel útero materno que no pudo brindar la protección que si brinda este hueco.

(…) de manera análoga el niño dentro del pozo de arcilla posee un sistema protector contra el útero materno terroso y se prepara para nacer a la intemperie: en lugar de un vientre, un hoyo; en lugar de placenta, arcilla; en lugar de comodidad, padecimiento y dolores.

Este primer escondite, este útero de arcilla, fue creado gracias a la intervención del agua.

El segundo líquido que el niño bebe no es agua, sino leche de cabra, esa leche que va a funcionar como un sustituto primordial del tan preciado elixir transparente. Esta se la da el cabrero en su primer encuentro.

Cuando el pastor tuvo el culo de la cabra delante de su cara, le colocó un cazo de latón debajo de las ubres. Los primeros chorros cayeron duros, haciendo canturrear el metal. Cuando hubo suficiente, azotó a la cabra y ésta brincó hacia donde se hallaban las otras. Luego, extendió la escudilla en dirección al niño y al ver que no se movía de donde estaba, la dejó en el suelo y siguió con su cigarro. (2013; 17)

Siguiendo la teoría de Cassera, podríamos considerar a la leche de cabra como el equivalente a la leche materna, siendo esta suministrada por el cabrero, quien es el principal encargado de cuidarlo durante su travesía en el páramo. No pretendo detenerme más que esto en dicha teoría, ya que, a pesar de ser muy productiva, no es el tema central que nos proponemos trabajar. Pero si embargo, me parecía importante no dejar de mencionarla.

La segunda vez que el niño bebe agua es la siguiente

Junto al tronco descansaban las dos garrafas. El muchacho se acercó al lugar y las meneó. Luego descorchó una, llenó la lata y bebió. El agua le supo limosa. Notó cómo tragaba sedimentos y cómo le rechinaban los dientes, pero no le importó. (2013; 32)

A pesar de que el niño ya había bebido agua con anterioridad (la de su bota) esta es la primera vez

que va a beber agua encontrada en el llano, y esta agua es un anticipo leve de todo lo que estar en

el llano significa: agua limosa, con sedimentos, rozando el no estar en buen estado. Pero también,

se nos muestra un primer indicio de la voluntad del fugitivo “pero no le importo”. Es decir, esta agua funciona como advertencia, como prueba de fuego. Si el niño no hubiera podido soportar aquella bebida con tierra, si hubiera demostrado el menor indicio de molestia, difícilmente hubiera

sobrevivido a los martirios posteriores.

El tercer lugar del que el niño beberá agua es el pozo del castillo.

Pasó un par de horas subiendo agua hasta que las dos garrafas estuvieron llenas. Les puso los corchos y agarró la primera para cargarla en el burro, pero no pudo con ella. (2013; 41)

En este caso en particular, es interesante observar como no se hace una mención al momento puntual en el que ambos personajes beberán el agua del pozo, por lo que se da por supuesto que esta agua no tenía nada raro. Antes de proseguir, se debe de mencionar que la zona del castillo será el único lugar en la narración donde se detendrán por un tiempo superior al resto de lugares. Es decir, a pesar de ser un lugar de paso, se quedarán por aproximadamente 4 días. Este dato no es menor, ya que el agua del pozo va a sufrir una transformación, luego de la visita del alguacil y de sus ayudantes, el viejo, ya en un estado moribundo, le pide al niño que vaya a buscar agua al lugar de donde ya habían sacado previamente, cuando el niño llega se encuentra con que

La luz inclinada de la tarde apenas entraba en la sima, pero fue suficiente para que el niño pudiera distinguir el cadáver decapitado del macho flotando en el agua con la tripa abierta. Todas las moscas de los alrededores habían sido convocadas al festín. (2013; 58)

Aquella agua de pozo fresca, la cual parecía ser pura y abundante, ahora se encontraba intoxicada, podrida y sin posibilidad de ser ingerida. En donde buscamos detenernos es en la comparación, en como el agua que en un momento era pura, ahora se encuentra intoxicada por la sangre. Y momentos antes de que el niño descubra el cadáver del macho, se nos narra lo siguiente: “Imagino a los hombres que lo buscaban fumando mientras veían arder los serones y, sin querer, apretó los dientes” (2013; 56). El niño, hasta entonces, nunca había demostrado señales de odio o de maldad, todas las acciones previas siempre habían tenido una buena intención de fondo, pero ahora comienza a dar signos de desarrollar una violencia interna que se irá acrecentando con el paso de la narración. Lógicamente, tomamos la connotación de la sangre por aquella más cercana a la idea de la violencia, idea que luego, más cercano el final de la novela, será más clara. Resumiendo, el agua intoxicada de sangre podría hacer referencia al “alma” del niño siendo infectada cada vez más por ese deseo de venganza, esa pulsión de hacer daño.

La cuarta agua que bebe el niño es la que encuentra en el pozo del pueblo abandonado.

“De sobra sabía lo que era un pozo abandonado y su agua malsana (…) En el agua que subía nadaban pequeñas lombrices blancas (…) El primer trago le supo limoso” (2013; 66)

Agua en el peor estado posible, totalmente podrida, infestada de gusanos. Pero, sin embargo, será esta agua la encargada de limpiar al joven

Se desnudó y descolgó de nuevo la orza. El agua no se llevaba toda la mugre, pero le refrescaba y, por primera vez desde que escapó, sintió algo parecido a las comodidades de las que disfrutaba en la casa de su familia. (2013; 66)

Si el estado del agua anterior se podría interpretar como el deseo de ira y violencia acrecentándose lentamente en el niño, en este caso tenemos otro punto de vista: esta agua infestada, moribunda, sirve para dar una visión de cómo se encontraba el cuerpo y el espíritu del joven.

Un niño del que no sabemos la edad, pero por cómo se describe suponemos que no debe de tener más de 14 años. Acostumbrado a una vida hogareña, no teniendo que preocuparse por grandes dificultades (en el ámbito del hogar, no estamos hablando de la situación que lo obliga a irse). Luego, ese mismo niño aún en una etapa muy temprana de su vida, se encuentra casi solo (acompañado de un extraño) en medio del llano, sufriendo las peores condiciones de vida posibles. Un cuerpo tan tierno no está acostumbrado a un martirio de ese tipo, y lo que sucede después, es una muestra de ello

Notó los primeros dolores a medio camino entre la aldea y el encinar. Retorcijones que le obligaron a encogerse como un feto en plena vereda. Oleadas de presión sobre el abdomen o la sensación, aun hecho un ovillo, de estar siendo golpeado en la tripa. Allí mismo se bajó los pantalones y defecó (…) Notó una infinita necesidad de vaciarse y sintió que se abría en su cuerpo una espita imposible de cerrar. (2013; 66)

Esta idea mencionada previamente queda reforzada con la metáfora que utiliza para describir esa situación “una espita imposible de cerrar”, es decir, la espita es un instrumento similar a una canilla que se utilizaba para controlar la salida de líquido de los barriles, dándonos a entender que aquello que salía de su cuerpo tenía una consistencia más líquida que sólida. Además, al igual que hicimos con el agua que el niño bebe de la bota, es importante prestar atención al lugar de donde es extraída esta agua: El pozo de un pueblo venido a menos. Se podría considerar que este pueblo, con sus días de gloria en el pasado y con un único habitante, funciona a manera de espejo con el pueblo que el niño ha abandonado (DESARROLLAR)

Ya, por último, nos queda solamente hablar sobre el cierre de la novela, aquella agua de lluvia que pone un fin a los tormentos del niño

(…) escuchó el tamborileo de la lluvia sobre una chapa caída (…) Las gotas gruesas que se partían contra el suelo polvoriento y que no penetraban en él. Entró en la casa y salió de nuevo con la orza bajo el brazo. Caminó unos metros frente a la fachada y dejó el recipiente en el suelo. Luego volvió a la puerta y allí permaneció mientras duró la lluvia, mirando cómo Dios aflojaba por un rato las tuercas de su tormento. (2013; 108-109)

El alguacil muerto, el ayudante muerto y el cabrero muerto y enterrado. Y es recién en el momento de la lluvia, días después de lo sucedido en el pueblo, cuando el niño considera que “Dios aflojaba su tormento”. Este cierre con la lluvia puede llegar a tener dos posibles interpretaciones. La primera es una más cercana a la idea del gran diluvio, con connotaciones claramente religiosas y en la cual no nos vamos a detener (ya que para eso debería de haberse trabajado toda la novela siguiendo esta clave de lectura). La segunda es aquella que nos permite dar un cierre a la hipótesis que iniciamos al comenzar este recorrido: La importancia del agua. De una manera indirecta, la ausencia de agua (más puntualmente de lluvia) es lo que obliga al niño a escapar de su pueblo, no es menor que el niño considere que por fin había dejado atrás todo su pasado, que su huida se daba por concluida, cuando puede ver agua cayendo del cielo, algo que no sucedía hace mucho tiempo.

Dicho en pocas palabras, la ausencia del agua es aquello que inicia la rueda que va a desembocar en todos los sucesos posteriores, y es la misma agua (Ausente hasta el final de la novela) la que va a poner punto final, por lo menos, a este ciclo.

Agua que no has de beber

Como se mencionó a lo largo del trabajo, el agua no va a ser la única bebida que va a estar presente en el texto, ni mucho menos va a ser el único líquido con una presencia recurrente. En este apartado se propone, de manera breve, hacer un repaso de dichos líquidos y como los mismo también ocupan un lugar de importancia dentro de la narración. La leche de cabra y el vino van a ser los sustitutos principales del agua a lo largo de toda la novela. Algo ya se habló sobre la leche previamente, donde queremos hace una pausa es en el lugar que ocupa el vino.

A lo largo de la narración se menciona como el niño, en algunas ocasiones, bebe dicha infusión

alcohólica, pero siempre rebajada o cortada con algo (por ejemplo, el pan sopado en el vino). Es recién en su encuentro con el tullido cuando beberá vino puro por primera vez

Pidió agua, pero el tullido le dijo que el agua del tonel estaba todavía sin sanear. Por no esperar a que el agua de la cuba cociera y se enfriara, comió con medio chato de vino de pitarra, que el tullido le acercó voluntarioso (…) Luego, mientras le hablaba de arrieros, tratantes de lana y queso de cabra, se quedó amodorrado sobre la mesa. (2013; 71)

El niño bebe vino en compañía de un desconocido, luego de esto, suponemos que, por un estado

de embriaguez, queda dormido y es la oportunidad perfecta del tullido para poder encadenarlo y

escapar, ya que la palabra amodorrado hace referencia justamente a aquella somnolencia originada

a causa del alcohol.

La otra escena de bebida se desarrolla una vez completadas todas las tareas que el cabrero le había

encargado. Ya de vuelta en el castillo, con las botellas de agua llenas, el niño bebe vino en señal de

celebración

Después de cocer agua y de dar de beber al pastor y a las cabras, se comieron las chacinas del tullido hasta que sólo quedaron las cuerdas y bebieron su vino. El viejo, a tragos largos, y el niño, en un teatro de muecas de desagrado que trataba de ocultar sin éxito. Bebía porque lo hacía el pastor y porque sentía que, después de su extraño viaje, era otro: el niño que se jugaba la vida por llevarles agua a unas bestias o que apedreaba en la cabeza a un hombre desvalido.

Lo que es interesante de esta escena es que el vino no es la única opción, el niño acaba de volver del pueblo con los dos botellones repletos de agua, agua en un dudoso estado, sí, pero antes habían bebido agua en igual o peores condiciones. Claramente, estamos frente a una imagen de celebración, de maduración, el niño ya había dejado de ser un jovenzuelo de pueblo, ahora había iniciado su proceso de conformación como habitante del llano.

Por último, quisiéramos detenernos en un grupo numeroso de líquidos que tienen una fuerte presencia en la narración, aquellos que se corresponden con secreciones o desechos del cuerpo. Dentro de la novela podemos hacer la siguiente relación con estos últimos

Orina: Miedo

Sangre: Violencia

Sudor: Cansancio

Por una cuestión de tiempo, no planeamos hacer un análisis profundo de los mismos. En lo que si queremos llamar la atención es en una ausencia, en un líquido que no es mencionado pero que, sin embargo, debería (o podría) poseer una fuerte presencia. Estamos hablando del semen, del líquido con connotaciones sexuales por excelencia. Una novela cuyo motivador principal, cuyo punto de arranque es el escapar de una violación, en ningún momento hace ni siquiera una alusión metafórica a este líquido. Ni siquiera en la escena explicita de abuso que se da dentro de la cabaña se menciona dicha secreción. Llama mucho la atención esta decisión por parte del autor, nos atrevemos a pensar que realmente tampoco es necesaria la aparición de dicho líquido, ya que, salvo el episodio de la cabaña, siempre se habla de manera alegórica acerca de la violación, nunca se dice de manera directa.

Conclusión

En conclusión, y como se demostró a lo largo la exposición, el agua en particular y los líquidos en general, tendrán una presencia fundamental a lo largo de la narración, funcionando como referentes geográficos, como limpiadores de heridas o como motivadores de viaje.

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