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TRANSICIÓN DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA Y SOCIAL AL ESTADO DE

CONMOCION INTERIOR Y EXTERIOR.

La transición de la actividad económica y social al estado de conmoción interior o


exterior, constituye una actividad vital para mantener la capacidad defensiva de la
nación (territorios). Consiste en el conjunto de previsiones y acciones
preparatorias y ejecutivas, oportunas y debidamente organizadas que cumplen las
estructuras no armadas, destinadas a organizar el potencial existente y convertirlo
en poder nacional a fin de garantizar las necesidades de la defensa integral y
cumplir las misiones en correspondencia con los requerimientos de la guerra.

La transición de la actividad económico y social al estado conmoción interior o


exterior, debe diseñarse a partir de la situación ordinaria y de las actividades que
se necesiten ejecutar, desde tiempo de paz, para alcanzar una mayor autonomía
en tiempo de guerra y satisfacer las necesidades para la defensa integral.

Este proceso comprende las modificaciones que se introducen en las estructuras y


sistemas funcionales de tiempo de paz, incluyendo las transformaciones de los
sistemas de dirección que se emplearan, así como las que se deriven de los
inevitables cambios tecnológicos.

Este análisis debe incluir tanto a las instituciones y empresas estatales y privadas,
a fin de precisar los sistemas de dirección que se emplearán, manteniendo la
estructura de tiempo de paz o transformándolo para el tiempo de guerra.

La transición de la actividad económica y social al estado de conmoción interior o


exterior, se producirá de forma gradual y progresiva. Por tanto, las entidades
económicas y sociales irán modificando sus estructuras según cambien las
condiciones de la situación, tanto propias como del país en su conjunto. Durante
este tiempo se producirá una modificación en las características y la intensidad de
la producción y los servicios, debido a las afectaciones provocadas, entre otros
aspectos, por la movilización parcial o total del personal y el desabastecimiento de
los recursos económicos, materiales, financieros y tecnológicos del país.

No obstante, desde la etapa inicial de la crisis, se toman medidas dirigidas a crear


las mejores condiciones para la transición de la actividad económica y social al
estado de conmoción interior o exterior.

La economía tiene que estar en condiciones de llevar a cabo las principales


transformaciones de su estructura y organización para el trabajo en tiempo de
guerra, antes del comienzo del desgaste sistemático por el enemigo, garantizando
satisfacer las necesidades para la estructura armada desde los primeros
momentos de la etapa de amenaza de guerra.
El aseguramiento inicial de la transición de la actividad económico y social al
estado de conmoción interior o exterior se cumplirá, en lo fundamental, con las
disponibilidades de recursos con que se cuente en ese momento.

Durante la guerra se ajustan las estructuras y los planes económicos, como


consecuencia de las bajas que se producirán durante ella. En este sentido, hay
que puntualizar las entidades que continuarán funcionando durante las diferentes
etapas, mientras sea posible, a cuyo fin es necesario diseñar para ellas, las
estructuras de los cuerpos de combatientes correspondientes.

Desde los primeros momentos de la etapa de amenaza de guerra, las formaciones


especiales, entendidas como empresas del estado y/o privadas que conservan su
estructura, su dirección, su objeto social de tiempo de paz para tiempo de guerra,
juegan un papel relevante en el aseguramiento del sistema defensivo territorial.