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LA AUTONOMIA

Autonomía, en términos generales, es la condición, el estado o la capacidad


de autogobierno o de cierto grado de independencia. Algunos sinónimos de
autonomía serían soberanía, autogobierno, independencia, emancipación y
potestad. Mientras que antónimos son dependencia y subordinación.

Así, la autonomía de una persona es la capacidad o condición de desarrollar


tareas de una manera independiente. Por ejemplo: “En mi nuevo trabajo ya me
han dado cierta autonomía”.

Referido a municipios, regiones u organizaciones, la autonomía es la potestad o


el poder de establecer sus propias normativas y órganos de gobierno dentro de la
autoridad de un Estado. De allí que, en algunos países como España, el territorio se
divida en comunidades autónomas.

la autonomía se convierte en una cualidad cada vez más marcada y esperada


del individuo. Quizá porque de niños (y aún de adolescentes) somos seres
vulnerables, que en gran medida dependen de las decisiones de sus padres (lo
que en materia jurídica consagra la patria potestad) tanto para lo logístico
como lo afectivo Esta última forma de dependencia es la última en desaparecer,
a medida que nos hacemos más autónomos y empezamos a tomar nuestras
propias decisiones.

Los individuos adultos, así, poseen una capacidad de autonomía que los convierte
en sujetos de derecho, o sea, en personas capaces de tomar sus propias
decisiones sin consultar antes a nadie (aunque puedan elegir hacerlo). En este
sentido es lo contrario de la heteronomía o la dependencia. Desde luego, con
la autonomía, como con la libertad, también se adquieren obligaciones y
responsabilidades. En ese sentido es un rasgo de madurez o adultez.

En materia política, similarmente, es un rasgo de soberanía de las naciones como


tales: un país que tenga autonomía en materia legal, económica y cultural será un
país independiente, por ende un país más libre y más capaz de hacer frente a la
comunidad internacional.

Autonomía moral
Autonomía moral es la capacidad del ser humano de valorar aspectos de
carácter moral por sí mismo, como, por ejemplo, distinguir lo que está bien de lo
que está mal, o lo que es justo de lo injusto.

sin embargo, a nivel real, la autonomía moral de las personas se ve fuertemente


influenciada por el entorno social. Se considera que la autonomía moral es
producto del desarrollo humano y personal, y otorga a las personas una capacidad
de decisión consecuente con sus valores morales y su percepción crítica del
mundo.

La autonomía moral, por ende, será la capacidad de juzgar moralmente una


acción, una situación o un evento, determinando así si se trata de algo
aceptable o no.

AUTONOMIO Y HETERONOMIA

La heteronomía es un concepto filosófico que define la condición de la voluntad


que se rige por imperativos que no son propios, sino que proceden de agentes
externos. En este sentido, es un concepto opuesto a la idea de autonomía.

La heteronomía es, en dos platos, lo contrario de la autonomía: la necesidad de


que los preceptos y las determinaciones de un individuo, sociedad u organización
provengan de otro. Visto así, se trata de una forma de dependencia, cuando
no de sumisión, ya que los criterios de otro son los que resultan valederos, en
ausencia (o en lugar de) los propios.

Dichos criterios, además, se asumen sin reflexión, tal y como ocurre con
los valores que se nos inculcan cuando somos niños: provienen de afuera, de
nuestros padres, y sólo en la medida en que nos volvemos autónomos podemos
escoger abrazarlos o reemplazarlos por un código propio.

Autonomía de la voluntad
La autonomía de la voluntad es un principio básico y primordial del derecho
contractual y de las relaciones entre particulares: el deseo expreso, manifiesto, sin
presencia alguna de coacción u obligación, de decidir por la propia persona o los
propios bienes, y para suscribir los contratos que se deseen, o de negociar sus
contenidos y efectos.

La autonomía de la voluntad se refiere a ciertos aspectos legales, es


decir, es la capacidad que tienen las personas de regular libremente sus
intereses, de acuerdo a aquellos aspectos importantes de la vida
cotidiana del individuo, esta autonomía implica dos tipos de normas, las
dispositivas y las imperativas (normas de cumplimiento obligatorio).
AUTONOMIA UNVIERSITARIA

autonomía universitaria, la cual es aceptada por muchos países y


consiste en tener una independencia política y administrativa de una
universidad pública en relación a factores externos. La autonomía
universitaria, elige su propio reglamento y programas de estudios sin
ninguna intromisión del poder político.