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EL SISTEMA DE CLASIFICACIÓN DECIMAL EN MÉXICO.

SU APLICACIÓN EN
LOS ARCHIVOS

GUSTAVO VILLANUEVA BAZÁN


Archivo Histórico de la UNAM

Introducción

En 1876 sale a la luz el Cuadro de Clasificación Decimal de Melvil Dewey:


Clasification and subject index for cataloguing and arranging the books and
pamplhlets of a library, en Washington. A la fecha se han desarrollado 23
ediciones siendo la última en 2011.
En 1885 se publica la segunda edición y desde la primera se establece un sistema
que se estructura en 10 clases (correspondientes a las categorías del
conocimiento humano) que se conserva hasta la actualidad.
Este sistema se convirtió en el más utilizado en las bibliotecas no solo de Estados
Unidos sino en varios países de los cuales, los de habla hispana no fueron la
excepción.
El sistema de clasificación decimal (SCD) en poco tiempo extendió su campo de
actividad a varias áreas del conocimiento entre ellas, a los archivos en los que
también tuvo una gran influencia tal vez siguiendo la inercia histórica de la
ascendencia bibliotecaria sobre la archivística.
En México para el año 1912, vemos a Ezequiel A. Chávez impartir conferencias en
la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas sobre la implantación del
sistema decimal no solo en las bibliotecas sino particularmente, en los archivos de
la dependencia. El primer punto que aborda es precisamente la división de la
ciencia y el conocimiento humanos en diez divisiones, a saber:
0.- Obras Generales
1.- Filosofía
2.- Religión
3.- Ciencias sociales
4.- Lenguas
5.- Ciencias puras
6.- Ciencias aplicadas
7.- Artes
8.- Literatura
9.- Geografía e historia
Para 1919, se implantó oficialmente el SCD en los archivos de las dependencias
gubernamentales, esto mediante una circular de la Secretaría de Gobernación.
Este sistema fue sin embargo, muy debatido entre los archivistas quienes
acabaron planteando una aplicación del sistema decimal de Dewey muy adaptada
a los requerimiento propios y características de los documentos de archivo lo que
finalmente provocó la adopción de un modelo de cuadro de clasificación que a
decir de Elio Lodolini, archivista italiano, aplica la clasificación a partir de un
titulario que es, a grandes rasgos y con la mediación de una buena porción de
tiempo, la clasificación con base en asuntos, temas, o títulos.1
No obstante lo anterior, podemos ver, en las distintas dependencias del gobierno y
en instituciones de otro tipo, municipales, educativas como la Universidad
Nacional Autónoma de México cómo hasta mediados de la década de los años
ochenta del siglo pasado, se argumenta la elaboración del cuadro de clasificación
archivística basada en el Cuadro de Clasificación Decimal (CCD).
El trabajo que se presenta a continuación tiene por objetivo investigar la
introducción del sistema decimal en México y cómo se fue desarrollando, bajo qué
características específicas y adaptaciones propias de la actividad archivística y de
nuestra realidad documental.
Anoto algunos cuestionamientos que se tratan de resolver.
¿Quién y cómo se introduce el Sistema de Clasificación Decimal en México?
¿Qué instituciones aplicaron primeramente la CDD y qué adaptaciones realizaron
con respecto al cuadro establecido para las bibliotecas como lo fue originalmente
el CDD?

1
Lodolini refuta a Eugenio Casanova quien pone como “ejemplo de la adopción de la clasificación
decimal el archivo corriente de la Secretaría de Gobernación de Méjico (sic)”. Se trata –dice
Lodolini- no de la clasificación decimal universal “sino de un simple titulario con símbolos
numéricos” refiriéndose a la publicación titulada: Secretaría de Gobernación. Archivos.
Clasificación decimal de los asuntos, México, 1919, de la cual habremos de hablar posteriormente.
Citado en Lodolini, Elio, Archivística. Principios y problemas, Madrid, ANABAD, 1984, pp. 101-102.
Se apuntan solamente algunos factores que intervienen a nivel nacional en el
abandono del CCD y en qué momento e instituciones se produce otra concepción
de la clasificación archivística basada en la aplicación del principio de procedencia
y orden original que, aun cuando se establece en 1841 en Europa, tarda muchos
años en instituirse como “el principio metodológico para la organización de los
archivos en México.”

El Sistema de Clasificación Decimal y su utilización en las bibliotecas

Según Wilmer Arturo Moyano en su biografía de la clasificación decimal Dewey2


éste es el primer sistema práctico de organización de las colecciones bibliográficas
para ser usado exclusivamente en las bibliotecas y como una forma práctica de
abatir los costos que se requieren en la administración y conservación de los
libros.
Este sistema fue desarrollado por el bibliotecólogo estadounidense John Dewey
después de analizar el funcionamiento de aproximadamente 50 bibliotecas entre
1873 y 1876 en un estudio que denominó “A classification and subject index for
3
cataloguing and arranging the books and phamphlets of a library”.
Este sistema, basado en modelos anteriores aplicados en diversas bibliotecas de
Estados Unidos y del Mundo y que toma como base las ideas filosóficas de
Francis Bacon y de Hegel, tiene como una de sus principales aportaciones el
desarrollar un sistema a partir del ajuste de esos otros modelos y aportar con ellos
una solución práctica y abierta a las características y requerimientos específicos
de las diversas instituciones bibliotecarias.
Algunas características que hacen novedoso el sistema ideado por Dewey se
enuncian en la obra citada de Moyano. Se trata de un sistema universal ideado
para organizar todas las bibliotecas y sus contenidos; facilita la localización de los
libros en las estanterías de las bibliotecas; la notación decimal que definitivamente

2
Wilmer Arturo Moyano Grimaldo, Biografía de la Clasificación Decimal Dewey, de la organización
bibliográfica moderna a la organización virtual de contenidos, Bogotá, Bubok Publishing S. I. 2014,
188 p.
3
Ibid. p. 21
hacía diferencia con otras notaciones como la romana utilizada en otros modelos y
el índice relativo, utilizado por primera vez que acercaba y sintetizaba la
clasificación y le daba un uso más consistente.4
El sistema decimal de Dewey, se basa en la consideración original de que la
totalidad de los conocimientos humanos son una unidad, susceptible de división y
subdividisión de 10 en 10 grupos, tantas veces como la necesidad de clasificación
y las características específicas de la institución bibliotecaria lo requieran. Este
mismo planteamiento se llevó a la clasificación pero de los archivos considerados
como un todo o unidad que se divide en 10 conjuntos iniciales (clases) los cuales
a su vez se subdividen en 10 subgrupos (divisiones) que se refieren a los asuntos
subsidiarios de las clases. Estas divisiones se dividen a su vez en otros 10 grupos
(secciones) susceptibles de dividirse y subdividirse hasta llegar a la especificación
particular de los asuntos contenidos en cada uno de los expedientes.5
Dentro de este esquema de clasificación existen además las determinantes que
son números auxiliares que se agregan a la clasificación para hacer más precisa
la expresión de las fórmulas clasificadoras con las ideas de lugar, tiempo, forma.
Las determinantes, escritas entre paréntesis en combinación con los números, se
emplean para distinguir el origen, el destino o la naturaleza especial del asunto
considerado. Se llaman determinantes porque la parte del número complementario
que las expresa sirve en realidad para determinar, de manera general, las
circunstancias que se deseen y son susceptibles asimismo, de subdivisiones
decimales.6
Para Ezequiel A. Chávez, de quien hablaremos más ampliamente en el siguiente
apartado y quien fue uno de los introductores del sistema de clasificación decimal
en México tanto para bibliotecas como para archivos, la clasificación decimal “no
es esta otra cosa en realidad que la aplicación de la idea genial que condujo a
ordenar la serie infinita de los números, formando con ellos grupos jerárquicos de

4
Ibid. p. 34
5
Raúl Esquivel, Archivonomía Básica, México,S/L, 1975, del autor, p. 45.
6
Vargas Guzmán, Luis Manual de carteconomía. Sistema para archivar basado en el mecanismo
del sistema decimal bibliográfico de Melvil Dewey p., 118.
diez en diez, con lo cual hubo de ensamblarse para todos los siglos uno de los
marcos en que funciona el telar del pensamiento humano”7
El método establecido por Dewey fue aceptado de manera universal por los
delegados asistentes a la Conferencia Internacional de Bibliografía en Bruselas,
Bélgica, en 1895, en la cual, además, se creó el Instituto Internacional de
Bibliografía para perfeccionar el método y difundirlo. Se tuvo mucho éxito en la
aplicación y difusión ya que no solo se utilizó en las bibliotecas sino en varias
ramas del conocimiento tales como la medicina, la estadística, la contabilidad y
por supuesto, para el arreglo de los archivos.
De esta manera, según el ya citado Wilmer Arturo Moyano, el sistema de
clasificación decimal de Dewey es el primer sistema práctico de organización de
las colecciones bibliográficas que debe parte de su éxito a la necesidad de reducir
los costos de procesamiento en bibliotecas.8 Sin embargo, su gran éxito radica en
que se convierte en un punto de referencia para otros sistemas de clasificación
aun de aquellos que buscan apartarse y lo critican. Tal es el caso del sistema de
clasificación decimal universal o del de la clasificación bibliográfica creado por
Henry Bliss.9
En el caso de la Clasificación Decimal Universal ésta fue desarrollada por Paul
Otlet y Henry La Fontaine, quienes intentaron organizar un repertorio bibliográfico
universal para lo cual pidieron a Dewey les permitiera traducir, ampliar y usar su
clasificación. En septiembre de 1895, estos mismos personajes organizaron en
Bruselas la Conferencia Internacional de Bibliografía en la que uno de los
acuerdos fue la adopción de la Clasificación de Dewey para organizar las
bibliotecas y en general los repositorios bibliográficos. Se creó también el Instituto
Internacional de Bibliografía y Otlet y La Fontaine presentaron el repertorio
bibliográfico de la Sociedad de Estudios Sociales y Políticos utilizando la
Clasificación de Dewey y demostrando con ello su viabilidad.

7
Ezequiel A, Chávez, Manual de organización de archivos, Cómo hay que proceder para formarlos
en cada departamento administrativo; cómo, cuando se organicen puede utilizarse la clasificación
decimal, y cuál es el mejor medio de servirse de ellos, México, Secretaría de Industria, Comercio y
Trabajo, 1920, 88 pp. p. 7
8
Wilmer Arturo Moyano, op. cit. P. 13.
9
Ibid.
Surgió así el Sistema de Clasificación Decimal Universal (CDU) como resultado de
las modificaciones en la Clasificación de Dewey. La CDU es una clasificación con
una notación numérica, ordenada según el principio que rige en los números
decimales, es decir, el valor de los números tiene el mismo que las fracciones
decimales, o sea, son las partes decimales de la unidad que resultan de dividir a
ésta en diez, cien y así sucesivamente. Esta estructura numérica supone que un
número pueda ser dividido y subdividido indefinidamente.10

El Sistema de Clasificación Decimal en México

En abril de 1894 en el discurso informe por la inauguración del recinto de la


Biblioteca Nacional, su director desde 1890, don José María Vigil hablaba sobre el
método de organización del acervo bibliográfico a su cuidado. Era esta su primera
preocupación puesto que, según sus propias palabras, “sin tal requisito (la
biblioteca) no sería más que una informe aglomeración de libros que prestaría muy
poca utilidad”11.
Menciona también que existían varios sistemas de clasificación, desde el de
Manuncio12 en el siglo XV hasta los actuales para ese momento de Techner y
Brunet.13 Ante la variedad había que elegir un método con las características
adecuadas para los libros que la Biblioteca contenía. Se eligió el propuesto por
Namur debido a que aprovechaba en su proyecto de sistema bibliográfico, la
clasificación de los conocimientos humanos por supuesto con una adaptación
mediante ligeros cambios.14

10
Rosa San Segundo Manuel, Sistemas de organización del conocimiento. La organización del
conocimiento en las bibliotecas españolas, Universidad Carlos III de Madrid/ Boletín Oficial del
Estado Madrid, 1996.
11
José María Vigil, Inauguración de la Biblioteca Nacional de México, México, Imprenta de Ireneo
Paz, 1884, p. 11
12
Aldo Manuncio (1450-1515), bibliófilo, humanista e impresor italiano, que desarrolló un catálogo
temático de libros griegos clásicos. Su clasificación se basó en cinco grupos del conocimiento
humano: Gramática, Poética, Lógica, Filosofía y Sagrada Escritura.
13
Jacques Charles Brunet (1780-1867), bibliógrafo y librero francés quien publicó y difundió un
gran repertorio bibliográfico organizado por grupos temáticos, subdivididos algunos de ellos, y que
utilizaba una referencia numérica para su localización. Este sistema se basó en la división que hizo
del conocimiento el bibliógrafo francés Jean Garnier (1612-1681).
14
José María Vigil, op. cit. p. 12
De esa manera según Vigil, quedaron establecidas las 10 divisiones cada una de
las cuales se descomponía en varias secciones:
1ª. Introducción a los conocimientos humanos
2a. Teología
3ª . Filosofía y Pedagogía
4ª. Jurisprudencia
5ª. Ciencias Matemáticas, Físicas y Naturales
6ª. Medicina
7ª. Artes y Oficios
8ª. Filología y Bellas Letras
9ª. Historia y Ciencias Accesorias
10ª. Misceláneas Literarias y Críticas. Periódicos15
A la muerte de Vigil en 1909, la labor desarrollada por el bibliógrafo Juan B. Iguíniz
en diferentes momentos, hasta su arribo a la dirección de la Biblioteca Nacional
(1951-1956) permite cambiar el método de clasificación basado en el de Namur y
se adopta la clasificación decimal de Dewey. Iguíniz había publicado ya en 1919,
unas Instrucciones para la redacción y formación de los catálogos bibliográficos
según el sistema de Melvil Dewey, adaptadas a las bibliotecas hispano-
americanas, que constituyeron la base metodológica para la recatalogación del
acervo.
El sistema de clasificación decimal fue introducido en México por Ezequiel A.
Chávez y por Fernando Ferrari Pérez quien fuera el presidente de la Comisión
Mexicana en la Exposición Universal de París de 1900 que adoptó el Sistema de
Clasificación Universal como método para la clasificación de las bibliotecas
mundiales que no era otro, como ya se dijo, sino el propuesto por Dewey con
algunas adaptaciones hechas por Otlet y Lafontaine.

15
En el discurso se encuentra una nota (11, p. 22 a 25) en la que se desarrolla el sistema de
Namur en sus partes principales. Anoto solamente uno de los grandes temas a manera de ejemplo:
1ª Introducción a los conocimientos humanos. I Preliminares, II Enciclopedia, III Logografía: 1. Del
lenguaje; 2. Origen de la escritura; 3 Paleografía; 4 Autógrafos; 5 Archivos; 6 Caligrafía. IV
Bibliología: 1 Imprenta; 2 Librería y encuadernación; 3 Bibliografía; 4 Historia de México.
Ezequiel A. Chávez desde principios del siglo pasado se convirtió en un propulsor
del sistema Dewey y asimismo su utilización para organizar archivos, con las
reformas propuestas a Melvil Dewey por Paul Otlet y Henri La Fontaine en el
esquema adaptado del Manual del Repertorio Bibliográfico Universal en 1905, que
posteriormente se convirtió en la Clasificación Decimal Universal.16
Luis Vargas Guzmán, destacado archivista y bibliotecónomo de la época,
menciona que las primeras pláticas acerca del Sistema Decimal Bibliográfico se
escucharon de labios de don Ezequiel A. Chávez. 17
Por su parte, Ferrari publica un folleto titulado: La Clasificación Decimal de Melvil
Dewey para bibliotecas: Tablas generales compendiadas (publicadas por la
Oficina Internacional de Bibliografía de Bruselas). En la nota introductoria Ferrari
comenta de una publicación anterior, seguramente la primera al respecto del tema
que nos interesa y que tan luego como estuvo terminada la impresión del folleto
con tres artículos sobre la clasificación decimal para bibliotecas (que ese era el
título), procuró darle la mayor circulación posible para dar a conocer el sistema tan
útil así como “para vulgarizar su empleo en las bibliotecas públicas y privadas del
país”.18 Entre los establecimientos a los que se envió la publicación se encontraba
el Instituto Internacional de Bibliografía de Bruselas que desarrolló una importante
labor para propagar y ampliar por el mundo la aplicación del sistema decimal tanto
para el arreglo de las bibliotecas como para la formación de una bibliografía
universal. Ese mismo instituto remitió a su vez varias publicaciones sobre el
sistema decimal entre las que se encontraba el que se menciona. Ferrari convino
con Maximiliano Chabert, invitado por el Instituto a colaborar en la formación de la
bibliografía universal en lo que correspondía a México, en hacer la traducción que
se presentó al Secretario de Estado y del Despacho de Fomento, Colonización e

16
Catalina Naumis Peña, “Acceso temático a los contenidos de las colecciones de bibliotecas de la
UNAM: historia y perspectivas” en Investigación bibliotecológica, vol. 26 no.
57 México may./ago. 2012 consultado en internet http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S0187-
358X2012000200006&script=sci_arttext el 18 de septiembre de 2015.
17
Luis Vargas Guzmán, Cómo organizar bibliotecas y archivos (obra póstuma), México, Tip. De “El
Progreso” 1928, p. 18
18
La Clasificación Decimal de Melvil Dewey para bibliotecas: Tablas generales compendiadas
(publicadas por la Oficina Internacional de Bibliografía de Bruselas), traducción, México, Oficina
Tip. De la Secretaría de Fomento, 1900. P. 3
Industria en octubre de 1899 para su publicación. La Secretaría de Fomento vio
con aprecio los esfuerzos por difundir el sistema de clasificación mencionado y
publica el folleto.19
La adopción del Sistema de Clasificación Decimal en México por supuesto que no
estuvo exento de críticas y de resistencias a su aplicación. Tal fue el caso de
Jesús Galindo y Villa20 cuando a instancias del mencionado Instituto de Bruselas
se intenta implantar el sistema decimal a través del recién creado Instituto
Bibliográfico Mexicano y para discutir el tema se convocó una reunión a la cual no
pudo asistir Jesús Galindo y Villa, representante de la Sociedad de Historia
Natural quien posteriormente en una nota, expone la necesidad de crear una
Comisión de Clasificación pues tiene varias objeciones a la Clasificación Decimal
que considera necesario discutir ampliamente: 1º. que no es un sistema científico
sino arbitrario, 2º. cada uno de nosotros necesita poseer la clave, el texto de la
clasificación, 3º. a pesar de que hace furor este sistema en el mundo científico, la
Conferencia Internacional de Bibliografía de Londres, pudiendo aceptarlo, no lo
hizo.
Sin embargo, en 1901 Galindo y Villa publica un ensayo sobre la clasificación de
los conocimientos humanos y la bibliografía, en el que tras insistir en los
desacuerdos, finalmente se inclina por la Clasificación Decimal de Dewey de
manera convencida, sobre todo claro está, como el mismo nombre del folleto lo
señala, para las bibliotecas y sus documentos, los libros.21
La adopción del Sistema de Clasificación Decimal en México para bibliotecas y en
general para acervos bibliográficos incide necesariamente en la adopción del
mismo en los archivos. Esto era de esperarse pues la inercia del conocimiento y
método archivístico había venido siguiendo los pasos del correspondiente

19
Ibid.
20
Jesús Galindo y Villa nació y murió en la Ciudad de México (1867-1937). Catedrático,
museólogo, historiador y académico mexicano. Se especializó en diversos campos tales como la
bibliografía, el arte, la geografía.
21
Mikel Astrain Gallart, Guillermo Olagüe de Ros y Alfredo Menéndez Navarro, “Ciencia y
documentación científica en la periferia. La Royal Society y la creación de la Oficina Bibliográfica
Mexicana (1895-1929)”, en Asclepio-Vol. LIII-1-2001, consultado en internet el 22 de septiembre
de 2015 http://asclepio.revistas.csic.es/index.php/asclepio/article/viewFile/181/177. Luis Vargas
Guzmán menciona también la existencia del mencionado folleto. Véase Luis Vargas, Op.. cit. p. 18
bibliográfico y aun más, en la mayoría de los casos no existía una diferenciación
entre uno y otro y los profesionales de las bibliotecas eran asimismo los
profesionales de los archivos por lo que, necesariamente, la introducción del
sistema estudiado tenía que ser adoptado de manera general para ambas
disciplinas que ahora entendemos de manera separada pero que sin embargo,
insistimos, en aquel momento como en muchos otros de la historia de esas
profesiones, no podían ser vistos el uno sin el otro, y todavía la archivística no
hacía sino seguir los pasos utilizados para el tratamiento de las bibliotecas y en
general de los acervos bibliográficos confundidos muchas veces con los
documentales. A continuación veremos cómo se va adaptando ese método de
clasificación de los materiales bibliográficos a los documentos de archivo en
nuestro país.

El Sistema de Clasificación Decimal para los archivos en México


Hablar de la introducción del sistema de clasificación decimal para los archivos en
México es hablar de Ezequiel A. Chávez. Ya dijimos cómo Luis Vargas Guzmán
en su obra póstuma menciona que es Chávez el primero en dictar conferencias
sobre el mencionado sistema22 y de esas conferencias existe amplia constancia en
el fondo particular de Chávez que conserva el Archivo Histórico de la UNAM.23
Vargas Guzmán, menciona en la obra citada que el mismo Chávez intentó aplicar
el método de clasificación decimal en los Ferrocarriles Nacionales de México que
no pudo concluir por causa de la efervescencia revolucionaria que en su mayor
apogeo, provocó en muchos de los casos, atrasos e interrupciones en los planes
de la administración pública de la época.24

22
Véase la nota 17.
23
Una relación de estas conferencias puede verse en Gustavo Villanueva, La Archivística, una
ciencia en busca de sí misma. México (1915-1945). De hecho en ese trabajo se hace un
tratamiento más o menos extenso acerca de la obra de Chávez en torno a la introducción y
aplicación del sistema decimal tanto en bibliotecas como en archivos, es por eso que en el
presente texto no abundaré más al respecto salvo en cuanto se mencionen ideas y fuentes no
tratadas con anterioridad por lo que remito al lector a ese trabajo. Las conferencias de Chávez se
publicaron en 1913. Véase: “Los símbolos de la clasificación decimal que representan los diversos
departamentos de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (conferencias” en Anales de
la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, México, Segunda Serie, Núms. 2, 3 y 6
(agosto-diciembre de 1912) y 7 (enero de 1913).
24
Luis Vargas, op. cit, p. 18-19
Asimismo, refiere que, en Julio de 1907 don Julio A. Gorgoza ensayó también sin
éxito, la aplicación del sistema decimal en los archivos de la Secretaría de
Relaciones Exteriores y en 1915, cuando Carranza funda el Departamento del
Petróleo dependiente de la Secretaría de Fomento, Colonización e Industria, se
establece en el mismo el sistema decimal para sus archivos.25
La tendencia era precisamente aplicar ese sistema de clasificación en todos los
archivos de las dependencias gubernamentales sin embargo, los resultados fueron
muy dispares debido a la distinta capacidad del personal encargado de los mismos
y en muchos de los casos era evidente el desconocimiento del sistema. Algunos
de los lugares en los cuales se implantó de manera más o menos adecuada
fueron según Vargas Guzmán:
En 1920 se implantó en el Departamento de Establecimientos Fabriles y
Aprovisionamientos Generales; en 1922 en el Departamento de Salubridad
Pública; en 1924 la Secretaría de Relaciones Exteriores y al año siguiente en la de
Industria, Comercio y Trabajo; en ese mismo año de 1925 se aplica en la
Dirección General de Policía, en la Secretaría del Estado Mayor Presidencial y en
la de Gobernación.26
En la Universidad Nacional se implanta el Sistema de Clasificación Decimal en los
archivos de las dependencias, por disposición de la Secretaría de Educación
Pública y mediante la circular del Secretario General, fechada en 7 de enero de
1927 en la que nombran comisionado a José Tomás Ochoa para iniciar los
trabajos preliminares de organización. Para este efecto se dispone que cada
oficina o sección deben remitir a la Oficialía de Partes la correspondencia que
despache diariamente, bajo sobre y con una relación por triplicado conteniendo la
clasificación debida. La correspondencia de entrada se dispone que se recibirá por
esa Oficialía de Partes quien la distribuirá a las diversas oficinas quienes a su vez
anotarán la clasificación correspondiente en los respectivos registros.27

25
Ibid. p. 19
26
Ibid.
27
Véanse las circulares 1 y 2 dirigidas al jefe de la sección de Ingeniería, Química y Farmacia de la
Universidad Nacional, en el fondo Universidad Nacional conservado en el Archivo Histórico de la
UNAM, Secretaría General, Caja 6 exp. 129.
Posteriormente, algunas dependencias de gobierno fueron implantando de manera
paulatina el sistema que estudiamos, que para la década de los años cuarenta del
siglo pasado, ya estaba más que consolidado como la forma más socorrida en la
organización no solo de las bibliotecas sino de los archivos en nuestro país.
Carrera Stampa menciona algunas de estas dependencias.
Para 1928, el archivo de la Cámara de Diputados que tenía una archivalía
concentrada desde 1909, se encuentra totalmente organizada bajo el sistema
Dewey de Clasificación Decimal.28
Sobre el Archivo de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, nos dice
que inició su organización en 1907 y se reorganizó entre 1945 y 1946 y en 1952
se encuentran ya catalogados los más de un millón de expedientes bajo el sistema
decimal bibliográfico con pequeñas adaptaciones para el uso de los archivos.29
Sobre el Archivo de la Secretaría de Relaciones Exteriores nos dice este mismo
autor que en términos generales se sirve para la clasificación de los expedientes,
de la clasificación decimal iniciada en 1923 y continuada hasta el año en que la
obra se escribe (1952) aunque aclara que “hay otras clasificaciones y
catalogaciones especiales para uso de él”30
Menciona además los archivos de la Comisión Nacional de Colonización y
Terrenos Nacionales de la Secretaría de Agricultura y Ganadería, que para 1952
se encuentra “arreglado en cajas de madera, en orden cronológico, clasificados
por materia, por estados de la República, por expedientes y números de legajo.
Abarca de 1910 a 1952 y está clasificado conforme al sistema decimal” y el
Archivo de la Secretaría de Economía Nacional que empezó a funcionar en mayo
de 1917 con la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo. Sus documentos se
encuentran, dice Carrera Stampa, clasificados mediante el sistema de clasificación
decimal.31

28
Manuel Carrera Stampa, Archivalía Mexicana, México, UNAM, Instituto de Historia, 1952, pp. 95-
96
29
Ibid. pp. 69-70
30
Ibid. p. 71-72
31
Ibid. p. 75 y 76
Un importante personaje de las bibliotecas y de los archivos en nuestro país fue
don Francisco Gamoneda, hombre de todas letras y amante de la cultura en
general y muy en particular de los acervos en los cuales se encuentran todas las
vivencias tanto creadas a partir de una intención específica como son los libros,
como de aquellas que surgen como parte del desarrollo mismo y natural de las
instituciones y por tanto de las sociedades, es decir, de los documentos de
archivo.
Su labor en los archivos pronto se hace evidente en el Archivo Municipal de la
ciudad de México cuando en 9 de diciembre de 1920 es nombrado jefe de la
sección de ese Archivo. Emprende entonces tareas de ordenación de los
documentos y sobre todo de catalogación a fin de darle sentido y utilidad a los
documentos que, según un informe presentado en 1921, se habían fosilizado. En
cuanto a la clasificación de los documentos, resulta hasta significativo que
Gamoneda haya decidido no aplicar el método decimal sino una especie de
principio de procedencia que tomaba en cuenta para agrupar los documentos, las
diversas dependencias municipales. Se trató de tomar en cuenta el trabajo que ya
se había realizado en el archivo y la aplicación del sistema decimal hubiera
destruido la tarea realizada con anterioridad por Vicente Riva Palacio y un equipo
dirigido por éste.32
De hecho Gamoneda puede considerarse como uno de los más acreditados
detractores del sistema Dewey de clasificación decimal pues en 1922 en el archivo
de la Secretaría de Hacienda, después de criticar duramente a quienes habían
implantado el sistema decimal, decide proponer un cuadro de clasificación basado
en lo expuesto por W. T. Rogers, en A Manual of bibliography being an
introduction to the knowledge of books, library management, and the art of
cataloging y así plantea que:
El sistema de clasificación debe fundarse sobre la organización
primitiva del fondo de los archivos que corresponde con la
organización de la administración de donde provengan.
Por lo tanto, creo que la clasificación del acervo de la Secretaría de
Hacienda debe hacerse en grandes grupos correspondientes a todas

32
Véase de Xabier F. Coronado, Gamoneda, Bibliógrafo: Librerías, archivos y bibliotecas. México,
FCE, 2012, p. 61
y cada una de las dependencias que la integran según el decreto de
25 de diciembre de 1917 y a la vez subdividir estos grandes grupos
en el número que la índole de asuntos que comprende determine.33

Sin embargo, como ya hemos hecho mención anteriormente, Gamoneda y Agustín


Hernández Piuki, su colaborador y yerno, también destacado archivista, en 1927,
elaboran el Cuadro clasificador para la implantación del sistema decimal de los
archivos de las oficinas dependientes de la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público, en cuya publicación se explicaba el método decimal en la mencionada
secretaría.34 Un año después, nos dice Xabier Coronado, en 1928, en esta misma
Secretaría se publica: Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Clasificación
decimal de los asuntos del ramo, con notas sobre archivonomía y biblioteconomía,
sin mencionar el autor que sin duda era el mismo Gamoneda. Este libro dice
Coronado, es un completo manual teórico que incluye “nociones básicas sobre lo
que son los archivos, su manejo y organización; una reseña histórica de los
archivos mexicanos y extranjeros más importantes; una historia sobre la
enseñanza de la archivonomía en México; teoría y práctica de la encuadernación,
y la explicación de las reglas del sistema de clasificación bibliográfica decimal del
Instituto Internacional de Bruselas.”35
Vemos así como Gamoneda no se resiste al embate de los tiempos y finalmente
acaba aceptando el método que se encontraba en boga no solo, como hemos
dicho, para las bibliotecas sino que se imponía también para los archivos del
gobierno y de otras instituciones ajenas al mismo.
Tal es el caso de un curioso sistema de clasificación presentado a máquina,
empastado en piel cuyo autor y título se pueden leer en el lomo del ejemplar, G.
M. Echániz, Sistema decimal Dewey en archivos de México.36 Si bien el título

33
Francisco Gamoneda, Del Archivo de la Secretaría de Hacienda, México, Impresora J. Padro y
Compañía, 1922, 32 pp. [incluye planos y fichas modelo así como algunos textos que amplían y
cuestionan la información.], pp. 13 a 16.
34
Ibid. Véase Xabier F. Coronado, op. cit. p. 99-100.
35
Coronado, Xabier F. op. cit. p. 100-101
36
Agradezco a la colega Gloria Carreño el haberme facilitado la consulta de este interesante
catálogo de Guillermo M. Echániz, librero, anticuario, arqueólogo y propietario de la Librería
Anticuaria bajo cuya firma editó múltiples ejemplares de diversos códices y temas relacionados con
ofrece cuestiones relativas a los archivos, el caso es que se trata de un sistema
ideado para el contenido de los documentos de archivo (que este importante
anticuario tenía y muchos, en su poder), basado en el índice por materias del
sistema decimal de Dewey seguido de un índice onomástico. Hacemos referencia
a este sistema muy particular del autor pues si bien no tiene mucho que ver con la
clasificación archivística, que se utiliza claro a partir de referencias numéricas,
está más relacionado con otro de los procesos archivísticos, la descripción o
catalogación como en aquel momento se conocía. Se trata de un catálogo en el
cual se clasifica el contenido de los documentos relativos a la historia de Texas,
con base en el sistema de clasificación decimal de Melvil Dewey lo que permite
según el autor, un mayor y mejor aprovechamiento de la información por parte de
investigadores e “historiógrafos” (sic), sencillez en el manejo de los documentos a
un bajo costo.
Si bien la tendencia era la adopción de este sistema de clasificación, de hecho
nunca faltaron detractores o al menos críticos que vieron la necesidad de hacer las
adaptaciones pertinentes de acuerdo con el archivo que se clasificaba y aun con
las mismas características de los documentos de archivo. Ya hemos hecho
relación de algunos de esos personajes y de lo que en su momento comentaron,37
me limito a mencionar algunos casos que refuerzan esa visión del momento.
Mencionamos por ejemplo una solicitud enviada en 1918 por parte del coronel
Fuentes, jefe del Batallón de las Fuerzas de Seguridad del Gobierno del Distrito
Federal, a don Ciro B. Ceballos director de la Biblioteca Nacional, sobre el sistema
de Archivo Decimal Universal a fin de implantarlo en sus oficinas. Ceballos plantea
la existencia del sistema que implantara Melvil Dewey para la clasificación de las
bibliotecas, adaptado y ampliado por el Instituto Bibliográfico Internacional, pero
argumenta que está pensado para bibliotecas y no para archivos por lo que su
utilización en estos debe hacerse solo con la adición de varias materias o bien
introduciendo en cada rubro las materias singulares a cada archivo.38

la historia, la arqueología y como vemos, la archivística también entre otros. El libro está fechado
en febrero 5 de 1950.
37
Véase Gustavo Villanueva op. cit. pp. 122 y ss.
38
Biblioteca Nacional, Fondo Reservado. Archivos y Manuscritos, carpeta 83, exp. 2207
No obstante esa situación, dos años antes, en 1916, se había presentado al
parecer por Atenógenes Santa María, destacado bibliotecólogo y archivista que en
esos tiempos trabajaba en la Biblioteca Nacional39, un proyecto de clasificación
para la sección de obras de religión y teología en esa misma Biblioteca Nacional,
que buscaba seguir los criterios indicados por la Dirección, basados en el sistema
de clasificación decimal y el cuadro de clasificación publicado por el Instituto
Internacional Bibliográfico de Bruselas.40
Como podemos apreciar, el sistema de clasificación decimal, tanto el ideado por
Melvil Dewey como el de las adaptaciones del Instituto Bibliográfico, se fue
adoptando y adaptando a las condiciones de los archivos después de ser el
método más adecuado a la organización de las bibliotecas.
Esta situación, como ya hemos comentado, resulta ser más que común y hasta
normal podríamos decir, ya que esa relación un tanto simbiótica entre las
bibliotecas y los archivos con sus respectivas disciplinas y profesiones trajo como
una consecuencia más la aplicación de un método común o al menos un intento
que duró más de cincuenta años en nuestro país.
Sin embargo, como se ha visto también, la aplicación del sistema de clasificación
decimal no fue tersa ni estuvo exenta de las críticas por parte de los profesionales
y por supuesto de una serie de adaptaciones que definitivamente eran necesarias,
de adecuaciones a la propia y específica materia de los archivos en contraposición
con las bibliotecas. Las diferencias evidentes entre los libros objeto de las
bibliotecas y los documentos, de los archivos no pasan desapercibidas por gente
tan valiosa como el propio Ezequiel A. Chávez, Francisco Gamoneda o Juan B.
Iguíniz por mencionar tal vez a los más destacados que no pueden dejar de opinar
al respecto y mostrar cuando fue necesario, su inconformidad con ese sistema
bibliotecario y presentar iniciativas de adaptación a su muy particular objeto de
estudio es decir, los archivos. A continuación trataremos de ahondar en la forma

39
Atenógenes Santa María fue oficial primero clasificador de la sección de obras de Teología y
Religión de la Biblioteca Nacional cuando ésta era dirigida por Luis Manuel Rojas. Presenta
informes de febrero a diciembre de 1916 y enero de 1917 (Biblioteca Nacional, caja 74, exp. 1764,
11 fs.
40
Biblioteca Nacional, Fondo Reservado. Archivos y Manuscritos, carpeta 73, exp. 1749
en que el sistema que es objeto de nuestro estudio fue aplicado a los archivos en
México.

Aplicación del Sistema de Clasificación Decimal en los archivos


Hemos mencionado como la biblioteconomía y la archivonomía transitaron juntas
durante muchos momentos de la vida, aun más, hemos señalado como en la
época que nos ocupa esta simbiosis al parecer se acentuó todavía más cuando en
1916 se funda la Escuela de Bibliotecarios y Archiveros casi sin señalamientos de
diferencias fundamentales entre estas disciplinas.41 Sin embargo, considero que
es precisamente este sistema de clasificación decimal, un buen pretexto y sobre
todo un buen motivo para que los archivistas de la época se planteen las
diferencias entre el documento de archivo y el libro como parte de la colección
bibliotecaria.
Es así que, en realidad la aplicación del sistema decimal en los archivos
mexicanos no se da de manera uniforme aun y cuando existan diversos manuales
y cuadros que mencionen las maneras adecuadas de realizar la clasificación.
Un ejemplo muy claro es el mencionado Manual de Luis Vargas Guzmán, Cómo
organizar bibliotecas y archivos del cual ya hemos hablado. 42Para muestra de lo
anteriormente dicho, un botón
Los archivos deben organizarse a base del mecanismo de los sistemas
empleados con los libros en las bibliotecas. Debe tenerse siempre presente
que los materiales que sirven para los trabajos de bibliotecas y archivos, los
procedimientos que con ellos se siguen en sus respectivos locales, el fin a
que se les destina y otras muchas circunstancias, hacen que existan entre
la biblioteca y el archivo algunas divergencias, pero a pesar de éstas, para
organizar de la mejor manera los archivos, debe recurrirse al estudio de la
biblioteconomía, por ser la ciencia que más afinidad tiene con la de los
archivos.43

De hecho, Vargas Guzmán se refiere a la figura del bibliotecario archivero y hace


una enumeración de las cualidades que debe tener para lograr su objetivo que es

41
Véase Villanueva, op. cit, pp. 31 a 40.
42
Véase nota 17
43
Luis Vargas, op. cit. p. 5
el organizar de la mejor manera sus documentos a fin de proporcionar la
información requerida y coadyuvar con ello en la administración.
Siguiendo con Luis Vargas, nos dice que en los archivos no existen cuadros de
clasificación únicos a diferencia de las bibliotecas ya que de éstas solo existe una
en las instituciones mientras que archivos hay tantos como dependencias. Así,
como en la elaboración del cuadro decimal para las bibliotecas se invirtió mucho
tiempo e intervinieron muchas personas para perfeccionarlo, una de las tareas de
los archivistas debiera ser crear cuadros de clasificación de asuntos por cada
institución que no por cada dependencia procurando generalizar algunas rúbricas
generales a partir de los asuntos generales administrativos ya que en toda oficina
existen ese tipo de asuntos. 44
Interesante resulta y confirma la idea de Chávez en el sentido de que para el
archivo solamente se debe usar el mecanismo del sistema decimal bibliográfico y
no los rubros que habrán de corresponder, en el archivo, a los asuntos.

Cuando existan bastantes cuadros parciales, podrá surgir una voluntad, una
energía que tome sobre sí la inmensa tarea de formular, con esos datos, el
cuadro único de clasificación de los asuntos que forman el material de los
archivos. Mientras esto ocurre, podemos servirnos del mecanismo del
sistema decimal bibliográfico para arreglar nuestros archivos; pero solo del
mecanismo, sustituyendo las rúbricas bibliográficas por las de asuntos por
archivar.45

Para poder lograr este cuadro de clasificación basado en el mecanismo del


sistema decimal, es necesario distinguir perfectamente las personas físicas o
morales de los asuntos que a su vez no son otra cosa más que la materia de la
que tratan los documentos. Así, dice Vargas Guzmán, los cuadros se forman con
los asuntos, es decir con las materias que se tratan pero “nunca con los nombres
de personas, oficinas, sociedades o cualesquiera otra clase de instituciones”.46
Cabe recordar que esas ideas las plasma Vargas Guzmán en 1928 en una obra
póstuma. Sin embargo, ya en 1919 la Secretaría de Gobernación edita un Manual

44
Ibid. p. 111-112
45
Ibid.
46
Ibid.
de clasificación decimal en el cual se plantea precisamente la misma idea es decir,
la aplicación del sistema decimal bibliográfico en lo que respecta al mecanismo
que no a los rubros adaptándose en éstos los asuntos que refieren la actividad de
las instituciones.
Aunque este sistema fue ideado, como se ha dicho, para bibliotecas, tiene
tales ventajas que puede aprovecharse muy bien en el arreglo de los
archivos, prescindiendo para ello de la nomenclatura de Dewey y atribuyendo
a cada cifra uno de los grandes grupos de asuntos que comprende cada
archivo; y con esto, aunque se ha perdido una de las principales ventajas del
sistema tantas veces mencionado que consiste en la unificación de la
clasificación en todo el mundo, cosa que si es posible tratándose de los
conocimientos que son universales, no lo es respecto de los archivos que
son enteramente particulares, pues cada oficina, negociación o individuo,
puede tener asuntos diferentes, irreductibles a una clasificación universal, en
cambio, con miras más modestas se puede contar con un buen sistema de
archivo que facilite las labores de una oficina. En esta virtud, el sistema de
clasificación decimal se ha aplicado a los archivos de la Secretaría de
Gobernación en la forma que enseguida se expresa.47

El cuadro de clasificación se restringe a 7 rubros o asuntos


0 Oficialía Mayor
1 Consultas sobre Puntos Legales
2 Relaciones Interiores
3 Legislación y Justicia
4 Migración
5 Archivo, Biblioteca y Publicaciones y
6 Asuntos Administrativos.
En estos asuntos, a diferencia del cuadro bibliográfico, el 0 no se utiliza para
caracterizar las obras generales sino que por tratarse de cuatro grupos con
asuntos generales, esta cifra se le asignó a los asuntos de la Oficialía Mayor y
para simplificar la comprensión a los trabajadores de la Secretaría. Esto implicó
una mayor facilidad en la utilización de las cifras asignadas sin atacar el espíritu
esencial del sistema decimal que requiere la aplicación de una cifra específica
para cada asunto. Esto hace ver entre otras cosas, que el cuadro así plasmado es
47
Secretaría de Gobernación, Archivos. Clasificación decimal de los asuntos, hecha por orden del
señor secretario licenciado Manuel Aguirre Berlanga, México, D. F., Imprenta de la Secretaría de
Gobernación, 1919, p. 5
perfectible y en tanto no se alcance la cualidad esencial del sistema decimal es
decir la uniformidad universal, habrá de aplicarse de esa manera buscando sobre
todo, la facilidad en la comprensión y en su aplicación. De esa manera, se
concluye en el mencionado manual de la Secretaría de Gobernación, esa
clasificación “no debe reputarse por el momento como la última palabra toda vez
que, clasificar los asuntos que se traten en una oficina y archivar los expedientes,
debe ser motivo de detenido estudio y observaciones”.48
Podríamos señalar que la implantación oficial del sistema decimal de clasificación
archivística se da precisamente en el mes de mayo de 1919 a través de la
publicación en el Diario Oficial de la Federación de las Instrucciones para la
Clasificación Decimal para los asuntos que dependen de la Secretaría [de
Gobernación].
Habiéndose prevenido por la circular 31 de la Secretaría de Gobernación,
que los archivos de las diversas Secretarías y Departamentos del Ejecutivo,
se lleven en la forma decimal, en la Secretaría de Gobernación, bajo la
dirección del Oficial Mayor Lic. Paulino Machorro Narváez se hicieron en los
meses pasados todos los preparativos necesarios para el establecimiento
de la clasificación decimal, y desde el día 6 de los corrientes quedó
implantado.
Publicamos a continuación las instrucciones dadas al efecto a los diversos
empleados que deben intervenir en la clasificación y archivo, con el fin de
que pueda generalizarse entre nosotros el mencionado sistema, que por
riguroso orden metódico, no solamente sirva para su objeto inmediato y
directo, clasificar los expedientes de una oficina, sino que también es un
elemento educativo de primer orden, que acostumbran la inteligencia a la
disciplina. 49

Siguen las instrucciones detalladas acerca de cómo aplicar el sistema de


clasificación decimal, la división en 7 clases que corresponden a grupos de
asuntos de determinado carácter; las subdivisiones de éstas siguiéndose el
mismo procedimiento que en lo fundamental, esto es, agrupando dentro de 9 cifras
de cada división, los ramos que tienen a su cargo las instancias que corresponden

48
Ibid. p. 217
49
Diario Oficial. Secretaría de Gobernación. Órgano del Gobierno Constitucional de los Estados
Unidos Mexicanos, martes 12 de mayo de 1919, Tomo XII, n. 10, p. 117-118 y 14 de mayo de
1919, Tomo XII, n. 11, p. 129-131. Agradezco a la colega Ilihutzy Monroy quien me facilitó la
transcripción de estas instrucciones.
a los asuntos de las clases o secciones y así hasta que se agoten los asuntos o
temas que se desarrollan en la institución cuyo archivo está organizándose.
Mención aparte en este documento merecen las instrucciones especiales para el
Oficial de Correspondencia, para los Encargados del Archivo de cada una de las
dependencias de la Secretaría, para el Jefe del Departamento Consultivo y Jefe
de Sección y para el Jefe de la Sección de Archivo, Biblioteca y Publicaciones, en
particular.
En general existe una instrucción que deben aplicar los diversos funcionarios que
tiene que ver con los archivos y los documentos que se manejan en las
dependencias de la Secretaría de Gobernación y que posteriormente se
generalizó a las demás dependencias gubernamentales es decir, a toda la
administración pública. Se debe conocer perfectamente la organización que tiene
la Secretaría; los asuntos que de ella dependen y la clasificación decimal
adoptada para distinguirlos.50
Esta instrucción se hace específica para cada uno de esos funcionarios
mencionados que tienen que ver, como ya dijimos, con los archivos y sus
documentos. En el caso de los encargados del Archivo de cada una de las
dependencias de la Secretaría, deberán conocer a fondo, de manera perfecta, “la
organización que tenga la dependencia en que presten sus servicios, llámese
Departamento, Sección o de cualquiera otra manera… y en detalle,
minuciosamente, los ramos que le están encomendados, esto sin perjuicio de que
tengan conocimientos generales sobre la organización de la Secretaría y de sus
asuntos”.51
Los jefes del Departamento Consultivo y los jefes de Sección, por la especificidad
de su trabajo en el aspecto archivístico que consiste en “VIGILAR a sus
subalternos a fin de que cumplan estrictamente con su deber” y para poder
exigirles que “todo sea oportunamente hecho, y bien hecho, necesitan dominar en
lo ABSOLUTO cuanto se relacione con la Dependencia a su cargo en particular y
de la Secretaría en general. Leyes, Decretos y todas las demás disposiciones del

50
Ibid.
51
Ibid.
Ramo de Gobernación o que con él tengan algún contacto, deben serles
ampliamente conocidas, así como la CLASIFICACIÓN DECIMAL adoptada, la cual
será objeto por su parte de detenido estudio.”52
Finalmente, para el Jefe de Sección de Archivo, Biblioteca y Publicaciones, la
primera instrucción especial es la siguiente:
Ningún otro empleado de la Secretaría, y quizá del Gobierno de la República,
está llamado a tener mayor suma de conocimientos en materia de
ORGANIZACIÓN, SISTEMAS DE CLASIFICAR ASUNTOS Y ARCHIVAR
DOCUMENTOS, que el Jefe de la Sección, de Archivo, de Biblioteca y
Publicaciones de la Secretaría de Gobernación, porque es seguramente esta
Secretaría a la que corresponde fijar la forma en que han de organizarse las
demás Oficinas y los métodos que deben seguir a efecto de que el Despacho
de los negocios sea lo más eficiente posible. Bajo este punto de vista, el
Archivo General de la Secretaría debe ser el modelo de los Archivos y su Jefe,
tener como antes se dice, un amplísimo conocimiento de estas materias para
estar en condiciones de aclarar todas las dudas que surjan y resolver cuanta
consulta se hiciere sobre estos puntos. Se desprende de lo anterior que hará
cuanto de su parte esté para poseer esos conocimientos que lo hagan un
verdadero especialista, capaz de desempeñar la honrosa misión del
Archivista.53

Como puede observarse a partir de estas instrucciones especiales, existía ya esa


preocupación que posteriormente se habrá de plasmar en múltiples manuales y en
general en obras sobre la archivística y la aplicación del principio de procedencia y
orden original, porque quien aplicara y aun antes, elaborara el cuadro de
clasificación archivística, requería de un conocimiento de la institución
correspondiente en todos los aspectos posibles. La estructura orgánica, la
funcional, la normativa, los asuntos que derivan de ella, en fin, todo lo más posible
sobre el ente productor de los documentos que habrán de integrar el archivo como
parte de una gestión ordinaria y cotidiana y posteriormente como parte de la
memoria institucional que tiene mucho que ver con la memoria y por supuesto con
la identidad y pertenencia colectiva que habrá de fijar las bases para su mejor y
posterior desarrollo.

52
Ibid.
53
Ibid.
La preocupación porque los encargados del archivo sepan no solo del método de
clasificación decimal sino del contexto en el que se producen los documentos será
algo que irá cobrando más importancia a través del tiempo, sobre todo cuando el
método de clasificación decimal deja de ser de observancia obligada en la
administración pública y es sustituido por el método que otorga el principio de
procedencia y orden original que, si bien se había postulado en Francia desde
mediados del siglo XIX y adoptado a finales de ese mismo siglo, sucumbe ante el
embate del método de clasificación aplicado a las bibliotecas y adaptado para los
archivos y que, sin duda alguna, quienes sabían del tema archivístico pusieron en
tela de juicio argumentando las especificidades y características propias del
documento de archivo que los hacía distintos de los de la biblioteca. De esa
manera, anunciaban el por así decirlo, regreso del método archivístico por
excelencia, ese que busca darle a los archivos y a la archivística, su singularidad,
su independencia, su autonomía, su propio ser como ciencia, como disciplina con
su propio método y forma de hacer y de concebir al archivo como un todo orgánico
a partir de los contextos de producción de los documentos que lo integran.

A manera de conclusión. El Sistema de Clasificación Decimal y el Principio


de procedencia y orden original

El método de clasificación decimal cede su lugar al principio de procedencia de


manera paulatina, sobre todo a partir del arribo de una producción archivística que
busca de alguna manera independizarse como disciplina de la biblioteconomía, de
la cual durante muchos años fue una especie de satélite.
Todavía en 1975, el Comité Técnico Consultivo de las Unidades de
Correspondencia y Archivo (COTECUCA), en el Seminario Internacional sobre
Administración de Archivos organizado con el objetivo de “propiciar el
mejoramiento de las técnicas archivísticas y la definición de criterios generales
para perfeccionar los servicios de correspondencia y archivo partiendo de la base
de las experiencias nacionales”54 presenta a manera de conclusiones, las
sugerencias elaboradas por los diversos grupos de trabajo que se formaron
durante los trabajos del Seminario. El grupo encargado del tema Legislación y
depuración en materia de archivos, en su conclusión número 4 plantea lo
siguiente:
4. Aplicación potestativa del sistema decimal en los archivos de la
administración pública, en virtud de haber transcurrido 57 años desde que
la Secretaría de Gobernación expidió la circular número 47 del 28 de
septiembre de 1918, que implanta ese sistema.55

Esta disposición la hacían como un intento de uniformar la forma de clasificar los


documentos de archivo de las dependencias gubernamentales puesto que era
notoria la utilización de varios sistemas de clasificación y catalogación incluso en
una misma dependencia, según constaba en un informe presentado a principios
de 1976 por dos expertos canadienses a petición del COTECUCA.56
Todavía en 1979, siguiendo a Quintana Pali, en el Manual de Procedimientos de
Archivo y Correspondencia de la Secretaría de Comercio elaborado
conjuntamente entre esa secretaría y el Archivo General de la Nación, se
establece la actualización del cuadro clasificador decimal de la Secretaría, 57 lo que
nos plantea que de alguna manera el sistema de clasificación decimal seguía
vigente aunque se puede apreciar ya, debido a la influencia ejercida por otras
corrientes archivísticas, principalmente la española, la visión de los archivos como
conjunto orgánico que requiere para su tratamiento el analizar las estructuras
orgánicas y funcionales de la institución productora de los documentos para, con
base en ellas, elaborar el cuadro de clasificación orgánico, funcional o mixto que
refleje de la mejor manera el desarrollo administrativo que testimonian los
documentos y a su productor.

54
Citado en Guadalupe Quintana Pali, Jaime Vélez y otros, Los Archivos administrativos en
México, México, AGN, 1986, p. 57.
55
Ibid. p. 62. Seguramente la circular que cita Quintana Pali se convirtió en las Instrucciones
especiales para el Oficial de Correspondencia, para los Encargados del Archivo de cada una de las
dependencias de la Secretaría, para el Jefe del Departamento Consultivo y Jefe de Sección y para
el Jefe de la Sección de Archivo, Biblioteca y Publicaciones, en particular, citadas en la nota 49 del
presente texto.
56
Quintana Pali… p. 64
57
Ibid. p. 104.
En este sentido, se empieza a hablar a finales de los años setenta del pasado
siglo, de la imposibilidad de una forma universal de organización de las instancias
administrativas a partir de la variación de las estructuras y del funcionamiento de
la Administración Pública es decir, se empezaba a negar la posibilidad de un
sistema único de clasificación y se abría la puerta para la concepción de los
archivos a partir de las estructuras que determinan la producción del documento.
Hemos de decir, para finalizar, que en la IV Reunión Nacional de Archivos
Administrativos e Históricos, celebrada en la ciudad de Guanajuato, en octubre de
1980, en la exposición de experiencias de las instituciones archivísticas, por el
Archivo General de la Nación se presenta “El proceso de trabajo en la
organización de los archivos históricos del AGN basado en el principio de
procedencia”. 58
Definitivamente es durante esa década de los años 80 cuando se habrá de
implantar el mencionado principio de procedencia y orden original como el
principal método de clasificación archivística aun y cuando todavía vemos algunos
casos, como es el de la Universidad nacional Autónoma de México, que en 1984
presenta todavía una versión actualizada del cuadro de clasificación decimal para
sus archivos.
Sin embargo, la búsqueda por parte de los archivistas a nivel mundial, que
repercute en nuestro país, de planteamientos teóricos y métodos propios, surgidos
de las entrañas mismas de los archivos, habrán de imponer ese principio no solo
como planteamiento teórico sino como la posibilidad de hacer práctica la visión
integral del archivo como conjunto orgánico en el que cada una de las piezas
documentales que lo componen se relaciona con las demás y en consecuencia la
tarea fundamental del archivista es precisamente la clasificación y ordenación de
los archivos con base en la estructuración que la instancia productora imprime a
sus actos administrativos y de los cuales son el reflejo natural los documentos y
por tanto, el archivo.

58
Ibid. p. 153
Sin embargo, la implantación del método de organización basado en la
procedencia y el orden original en México, es motivo de algún otro trabajo que
definitivamente, hace falta.

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