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CHRISTOPHER DAY.

Pasión por enseñar – La identidad personal y profesional del docente y sus valores

Por qué es esencial la pasión

“Pasión” es un sentimiento muy intenso. Es un motor, una fuerza motivadora que emana de la emoción. Las personas se
apasionan por cosas, asuntos, causas, personas. El apasionamiento genera energía, determinación, convicción,
compromiso e obsesión. Es esencial para una buena enseñanza, puede llevar resultados conductuales positivos,
comprometidos o negativos y destructivos.

Estar apasionado por enseñar no consiste solo en manifestar entusiasmo, sino también en llevarlo a la práctica de manera
inteligente, fundada en principios y valores. Un docente eficaz tiene pasión por su asignatura, por sus alumnos y la creencia
de que pueden influir positivamente en ellos. Se relaciona con el entusiasmo, la preocupación, el compromiso y la
esperanza.

Enseñanza apasionada y eficacia

El trabajo de los docentes es complejo y se ubica en contextos exigentes, emocional e intelectualmente desafiantes. Se
espera que sean profesionales con suficientes conocimientos y destrezas, que eleven los niveles de rendimiento de los
alumnos y que estimulen su interés por aprender. En el mejor de los casos, los maestros exhiben un compromiso profundo
y apasionado con su trabajo, y es vital que mantengan esa pasión por la enseñanza.

Fried dice que hay una clara conexión entre enseñanza apasionada y calidad de aprendizaje de los alumnos:

-Cuando los alumnos ven que el profesor está comprometido con su campo de estudio y su formación, es más fácil que
tomen en serio su trabajo. Es una cuestión de inspiración mediante el ejemplo.

-Una relación de confianza y respeto entre docente/alumnos maximiza la capacidad de trabajar en colaboración y de
afrontar los riesgos que supone el aprendizaje.

-Los estudiantes deben ser capaces de ver la conexión entre lo que aprenden y la vida real y eso los motivara para alcanzar
la excelencia.

La enseñanza y el aprendizaje no son un conjunto racional de procesos. El uso de medios de alta calidad no siempre da
resultados de alta calidad. Hay muchos factores que afectan la enseñanza y el aprendizaje eficaces: las historias familiares,
el liderazgo y cultura institucional, las políticas gubernamentales, la relevancia del currículo, los conocimientos y destrezas
de los docentes.

La buena enseñanza tiene que ver con los valores, identidades y fines morales del profesor, su actitud frente al aprendizaje,
su preocupación y compromiso para ser lo mejor posible en beneficio de sus alumnos.

Vocación por la enseñanza

Haavio identifico tres características del buen docente:

-Discreción pedagógica: capacidad de utilizar la enseñanza más adecuada para cada persona.

-Amor pedagógico: instinto de cuidar, deseo de ayudar, proteger y apoyar.

-Consciencia vocacional: hace todo lo posible en su virtud y encuentra en ella gratificación y la finalidad de su vida.

Estas dimensiones éticas y morales distinguen a los maestros comprometidos que “educan” de los que “enseñan” y para
los cuales la enseñanza es solo un trabajo. David Hansen concibe el trabajo del profesor como una vocación, un
compromiso moral y personal relacionado con el cultivo de las mentes y los espíritus de los estudiantes. Una actividad
continua de estímulo o impulso de actitudes, orientaciones e ideas que permitan a los estudiantes progresar como seres
humanos y crecer en su actitud y su gama de capacidades.

La vocación de enseñar tiene que ver con el amor, porque implica confianza y respeto, y porque depende de unas
relaciones íntimas y especiales entre los alumnos y los maestros. Es responsabilidad tanto del docente como de la escuela
garantizar que el profesorado continúe manteniendo esa pasión.

Pasión, esperanza e ideales

La enseñanza es una profesión regida por valores, preocupada por el cambio, orientada al perfeccionamiento de los
alumnos y de la sociedad en su conjunto. También es un camino de esperanza basado en un conjunto de ideales a pesar
de ser conscientes de los obstáculos que se oponen a la motivación y al compromiso, las circunstancias socioeconómicas
de los estudiantes, las limitaciones de recursos y los factores políticos. Los docentes que se apasionan siguen estando
esperanzados.

Nuestros ideales nos sostienen, nos comprometen a cambiar y mejorar nuestra practica a medida que cambian las
necesidades de los alumnos y las exigencias de la sociedad. Quienes se apasionan, tienen esperanza e ideales, son muy
prácticos en cuanto a la forma de prepararse para el perfeccionamiento de sus alumnos y de procurarlo. Los idealistas
defienden sus creencias y están preparados para razonar sus puntos de vista.

Fines morales: afecto, valor y las voces de los alumnos

La enseñanza es un quehacer moral porque se trata de una acción humana que se lleva a cabo en relación a otros seres
humanos. Están siempre presentes las cuestiones de lo que es justo, correcto y virtuoso. La conducta del maestro es una
cuestión moral y por esa razón la enseñanza es una actividad profundamente moral.

Los fines morales están en el centro del trabajo de todos los docentes. En ellos se basa su sentido de compromiso con sus
alumnos e incluye los planes políticos de los gobiernos. La enseñanza es moral porque está diseñada para beneficiar a la
humanidad. Los docentes a veces están ciegos ante su influencia sobre los estudiantes, de los poderosos efectos de sus
creencias, estilo, modales y valores.

Las técnicas de enseñanza esta siempre al servicio de un fin moral, por lo tanto el carácter moral del profesora tiene
importancia primordial. Cinco virtudes son importantes:

-Sinceridad: diferenciar entre la realidad y la ficción, preocupación por la búsqueda de la verdad, ética de fe, creación de
confianza y pasión por la verdad son fundamentales.

-Valor: determinación a ceñirse a los principios propios ante toda adversidad. El uso de la razón y el juicio en una situación
de peligro inmediato o en el cumplimiento de compromisos a largo plazo que sean moralmente deseables.

-Afecto: los maestros deben querer que los niños se preocupen por lo que aprenden y por los demás. No les asusta
demostrar que quieren a los niños ni se avergüenzan de procurar que los alumnos los aprecien.

-Imparcialidad: los maestros representan la vida adulta. Asumen tres papeles que implican imparcialidad: distribuir tiempo
y atención, imponer disciplina y sanciones, y supervisar la imparcialidad como miembro de la escuela.

-Sabiduría práctica: saber qué hacer, cuándo y por qué, en cuanto a la destreza pedagógica y conocimiento de los
contenidos, con entusiasmo y autenticidad, de manera que el rol do ente sea congruente con los valores personales.

Bottery indica cinco elementos éticos esenciales:

-Manifestar la verdad, que debe anteponerse al beneficio personal.

-Subjetividad: los individuos deben reconocer los límites de sus percepciones y la individualidad de los valores personales.

-Integridad reflexiva: reconocen la necesidad de incorporar a su trabajo diferentes formas de entender las cosas.

-Humildad: reconocer la falibilidad personal como una condición humana y no como fracaso.

-Educación humanística.

Afecto

Si el profesor desea ejercitar su acción y su creatividad personal cultivando el aprendizaje intelectual y moral de sus
alumnos, se apasionará por lo que hacen y cómo y a quienes enseña. Mostrara elevados niveles de destreza en diversos
contextos y manifestara un gran afecto.

Es difícil imaginar a un maestro apasionado sin esa destreza e integridad profesional y cuya prioridad no sea la
“conectividad” con los alumnos, compañeros y consigo mismo. Sin esta, no es posible la motivación, la confianza y el
entusiasmo. Tanto profesores como alumnos trabajan mejor cuando se preocupan por ellos. El afecto y la compasión son
esenciales para el establecimiento y mantenimiento de la conexión con alumnos y colegas.

Para ocuparse de alguien, los docentes deben saber quiénes son, sus virtudes y limitaciones, como pueden madurar con
el fin de responder a sus necesidades. Tienen que ser reflexivos de tres maneras: deliberativa, relacional y crítica.

-Enfoque deliberativo: reflexionar sobre su propio rol, si lo que enseña vale la pena y beneficia a los alumnos, sobre cómo
enseñan y la influencia del contexto en el que lo hacen.
-Enfoque relacional: la receptividad, la capacidad de relación y la de respuesta. Las relaciones son más importantes que
los principios abstractos.

-Enfoque crítico: investigar las desigualdades sociales y estructurales que influyen en la escolaridad y actuar para
rectificarlas cambiando las normas y prácticas institucionales. Sin esa reflexión y acción e poco probable que los docentes
conecten con sus alumnos e improbable que mejore la enseñanza.

El “afecto” es un constructo clave para identificar a un buen docente. Buena enseñanza presupone el afecto hacia la
persona enseñada como el respeto a la integridad de lo que se enseña. Ese afecto es complejo y requiere una empatía
considerable. Brindar afecto consiste en percibir la realidad del otro, sentir lo que siente y actuar en consecuencia. Las
relaciones de afecto entre maestros y alumnos son fundamentales para una enseñanza y aprendizajes satisfactorios.
Como el afecto exige una entrega personal y profesional el docente corre el riesgo de ser personal y profesionalmente
vulnerable.

Valor

El valor es una virtud que describe cómo se comporta una persona en circunstancias difíciles y adversas que exigen el uso
de la razón y el juicio prácticos. Durante gran parte del tiempo, los docentes trabajan en situaciones difíciles, personal,
emocional, y cognitivamente problemáticas, a veces turbulentas y violentamente negativas. Hace falta valor para mantener
un compromiso en el tiempo, para mantener el afecto a cada alumno, para seguir creyendo en los fines morales propios,
comprometerse con ellos y no ceder ante las presiones. Valor para no desanimarse cuando hay que cambiar las prácticas
de la enseñanza, absorber nuevos currículos, cumplir nuevas normas de conducta. Enseñar bien es una lucha y requiere
animarse y animar a otros a aprender en contextos personales, profesionales, sociales y organizativos cambiantes.

Tres advertencias

Afecto y realización de la tarea

Los problemas de una enseñanza en la que haya tanto afecto como preocupación por los procesos de aprendizaje son
considerables. Si no se expresara el afecto hacia los alumnos, tanto ellos como los maestros empobrecerían moral,
emocional y educativamente.

Limites del afecto

El afecto que puede proporcionar el profesor tiene un límite. El afecto en cuanto parte de una relación pedagógica forma
parte de la responsabilidad que tiene el docente de educar. El reconocimiento de que es imposible enseñar y sentir el
mismo afecto hacia todos es lo que a veces provoca que algunos maestros mantengan cierta distancia respecto de sus
alumnos.

Fatiga de la compasión

En el núcleo de toda relación satisfactoria entre docente y aprendiz esta la compasión, los sentimientos orientados al otro,
a menudo congruentes con el bienestar de la otra persona. La enseñanza es problemática y compleja a nivel personal
porque muchos jóvenes afrontan problemas, dificultades y desafíos. La necesidad de afecto y apoyo que les animen a
aprender son tan grandes que pueden abrumar a los docentes, poniendo en apuros su propio bienestar. Con el tiempo se
paga el precio de trabajar con estos jóvenes, animarlos y enseñarles. Esto se llama “fatiga de la compasión”, situación que
resulta del contacto con los problemas traumáticos de otras personas y de la empatía con ellas.

La fatiga de la compasión es una forma de estrés que se desarrolla cuando los cuidadores se han implicado tanto en la
atención a los demás que acaban agotados emocional y espiritualmente. Los síntomas pueden ser:

-fisicos: trastornos del sueño, dolor de cabeza

-emocionales: irritabilidad, enojo, ansiedad, depresión y culpa, retraimiento.

-conductuales: impaciencia, agresividad, pesimismo, etc.

-laborales: concentración disminuida, bajo rendimiento, etc.

-interpersonales

-intrapersonales.
Zehm y Kottler dan algunas orientaciones para ser un profesor apasionado y comprometido: cuídate a ti mismo, se
interesado e interesante, busca un mentor, haz significativo el aprendizaje, equilibra el afecto y el control, cultiva tu
sensibilidad cultural y sé activo en las organizaciones profesionales.

Como le gustaría a los alumnos que fueran los docentes:

-Respetar a los alumnos


-Ser justos
-Dar autonomía
-Lanzar retos
-Prestar apoyo social
-Dar seguridad
-Hacerlos sentir importantes
-Ser inspiradores
-Tener fe en ellos
-Ser humano
-Ser entusiasta
-Ir un poco más allá
-Ser apasionados

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