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Ensayo:

LA FAMILIA COMO AGENTE PARA LA MISION DE


DIOS

Por

David Antonio Ceceña Ramos1

Los Mochis, Sinaloa. México. Julio de 2016

1
El autor actualmente es candidato a PhD (Doctor en Teología) por el programa PRODOLA-SATS (South
African Theological Seminary), tiene una Maestría en Orientación de la Familia por la Universidad
Evangélica de Las Américas de Costa Rica y una Maestría en Educación Teológica al igual que la
Licenciatura en Teología por el Seminario Todas Las Naciones en Ciudad Juárez, México. Actualmente es
pastor de la Iglesia Gracia y Amor en Los Mochis, México y es Coordinador
INDICE DE CONTENIDO

Introducción .....................................................................................................................3

Capítulo 1. Perspectiva bíblica de la familia y la misión en el Antiguo Testamento......5

1. Adán y Eva: Génesis 1.26-31 ..............................................................................6

2. Abraham y familia: Génesis 11.27-12.5 .............................................................8

Capítulo 2. Perspectiva bíblica de la familia y la misión en el Nuevo Testamento ......10

1. Zacarías y Elizabeth: Lucas 1.5-25 ....................................................................10

2. Jesús y Familia: Lucas 2.21-39..........................................................................11

Capítulo 3. Perspectivas misiológicas de la familia como agente para la misión de

Dios. ................................................................................................................................14

1. Portadores de un Diseño original (Mateo 19.3-8) ..........................................15

2. Agentes de reconciliación ................................................................................17

3. Promotores de Vida .........................................................................................19

Conclusiones e implicaciones .........................................................................................21

Bibliografía .....................................................................................................................23

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Introducción

Este ensayo parte de la premisa que la familia ha tomado un lugar importante en


la misión de Dios y en su historia de la salvación. Primero que nada, se quiere establecer
que este trabajo de investigación nace de una necesidad actual. Por mucho tiempo las
sociedades han respetado y convivido con una estructura familiar que se ha respetado
bajo el esquema de pareja de hombre y mujer. Actualmente hay un peligroso y
vertiginoso intento de cambio de paradigma al que se está enfrentando el concepto y la
función de la familia a nivel mundial; y en lo que respecta a América Latina se ha visto
influenciada por un efecto tipo dominó que asfixia a cada nación como un problema de
derechos de individuos o minorías que usan la fuerza de parlamentos o cámaras tanto
de diputados como de senadores o en su defecto propuestas de ley por presidentes
atentando contra la mayoría.

Por otro lado, esto invita a hacer una relectura en los principios y valores que han
estado en el núcleo de la familia desde una perspectiva bíblica y misiológica, así como
su significado en el devenir histórico. La metodología que se aplicará partirá de una
reflexión bíblica de un par de pasajes del Antiguo Testamento y otro par de pasajes del
Nuevo Testamento para tratar de fundamentar axiomas correspondientes a la familia
tratando de resolver la pregunta ¿Puede representar la familia un agente de misión en
la Biblia? Y de igual forma describir el rol imputando ante la creación, la importancia del
género y su labor ante la sociedad como ente representante y el deseo de Dios al
momento de imprimir su imagen en el hombre y la mujer.

Segundo, este trabajo contempla estructurar un eje conductor que permita ver
el establecimiento de la familia como un agente para la misión de Dios y a su vez resolver
¿Qué es la misión y en qué consiste? para fundamentar de manera objetiva si la familia
tiene un rol y objetivo misionero.

La tesis de este trabajo se basa en el supuesto que la familia no sólo fue creada
para llevar un mensaje sino para ser el mensaje que resume en esencia el modelo
otorgado por Dios, y de igual forma, emprender un quehacer misiológico, en la cual
dicha misión no es netamente espiritual sino que su alcance es integral, de

3
transformación tanto en el individuo, comunidad (relación intrínseca entre los
individuos) y social (económico) y para que esto sea un logro y no meramente un deseo
utópico se debe seguir un modelo encarnacional (Padilla,1986).

La forma de desarrollo de este trabajo intenta presentarse como un hilo


conductor que se va hilvanando a partir de la historia bíblica descrita desde el Génesis,
emergiendo de ella conceptos, ideas y perspectivas que nos llevan a definir el núcleo
familiar y su importancia para el correcto desarrollo espiritual, emocional y social del
individuo. El objetivo de este ensayo es proveer una clara concepción de lo que es la
familia desde una reflexión bíblica y a su vez, en la medida de lo posible, ayudar al lector
a comprender conceptos y posturas que traigan convicción en cuanto a la procedencia
e importancia de la familia como agente de misión y su relevancia para nuestros tiempos
actuales.

Es claro, que desde una perspectiva bíblica, el primer acto que implicó una misión
para el hombre (varón y hembra) fue el de verse como co-regente (Génesis 1.27, 28); o
sea, un administrador a lado de Dios que tenía una tarea clara que desempeñar y era
dar orden a la creación. Después del hecho de la caída, no existe un aspecto que lo
deslindara de esa característica compartida por el Ser Divino, sino se ve una continuidad
en esa marca de responsabilidad pero ahora lo haría con un aspecto más abrumador ya
que lo creado estaría en una constante rebeldía con lo establecido. Es en esta lucha de
lo establecido y la rebeldía (que trajo como resultado la desobediencia humana) donde
el aspecto de la familia toma un valor preponderante en el aspecto misiológico, por ello,
es crucial observar todos los elementos a su alrededor que nos permitan considerar esa
tarea.

Con todo lo anterior, creemos que la familia es un agente en el quehacer


misiológico que se necesita considerar desde una perspectiva bíblica y teológica; que no
solo lleva su importancia como un ente creado sino que en su desarrollo correcto y
saludable dentro de la sociedad tiene un propósito funcional de llevar la imagen del
Creador y modelar los preceptos divinos.

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Capítulo 1. Perspectiva bíblica de la familia y la misión en el Antiguo Testamento.

Empezaremos desarrollando la narrativa del Antiguo Testamento respecto al


tema de la familia, sin embargo, no podremos hacerlo como primer término sino que
tenemos –por cuestión de orden e importancia de los sucesos- que desglosar el acto de
la creación de Dios como un acontecimiento primario.

Como primer supuesto se observa que la Creación tiene un Creador

“En el principio creó Dios”

“Los cielos y la tierra”

Antes que sean hechos los mares, la tierra, las estrellas, las lumbreras, los
océanos tuvo que haber algo mayor que los contuviera, que albergara toda esa entidad
creada, o sea, “los cielos y la tierra” y por supuesto esto trasluce la pre existencia de un
Creador. Parece algo obvio, si hay una creación, tiene que haber un Creador; pero esto
no es tan sencillo como parece, en especial, para aquellos que abogan por otras teorías
que contienden contra el creacionismo tal como lo demarca el escrito bíblico. De hecho
la creación misma se concibe como “la primera entre las grandes obras salvadoras de
Dios” (Driver, 1998:71) si tomamos a consideración el supuesto de Driver tendremos
como resultado que si no hay creación no hay implicancia para la salvación y todo
argumento quedaría obsoleto y sin sentido a favor o en contra.

Debemos decir que toda la creación tiene su centralidad y finalidad en la


humanidad como receptor del acto divino. De manera general el Génesis del capítulo 1
al capítulo 3 tiene una estructura con dos relatos: Adán y el Orden (Reino de Dios). La
creación se sujeta al orden establecido por Dios; es el reino de Dios. A Israel como pueblo
le interesaba el relato de la creación en la medida en se relacionaba con Dios, no el
aspecto cronológico (Carriker, 2000). Tenemos entonces a un Dios Creador- Activo y
Soberano y la tarea de su pueblo es “escribir” (2 Corintios 5.17) haciendo conocer así la
promesa de Dios de la renovación de su Creación.

“Y la tierra estaba desordenada y vacía” (v.2)

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El texto sigue con una descripción de lo creado como una tierra desordenada y
vacía. Es indispensable ver la epistemología de las palabras “desordenada y vacía” y
como resultado tener un correcto significado del suceso de la creación. La traducción de
la palabra “desordenada” requiere ser más acertada ya que el sustantivo hebreo ‫ֹּ֫תהּו‬
“tohu” revela algo “sin forma”, “sin valor” o “en soledad”; por otro lado, “vacía” proviene
del sustantivo ‫“ ֹּ֫בהּו‬bohu” que refleja algo “vacío”, “asolado”. Solo el significado de
las palabras define que la “tierra estaba sin forma y vacía, sin valor”. Esperando un acto
que diera orden y significado, la narrativa revela que existe un agente encargado en
traer ese orden necesario y lo presenta como el “Espíritu de Dios” que se movía sobre
la “faz de las aguas”, en otras palabras ese agente se presenta activo ‫ ָרחַף‬moviéndose
(verbo: rachaph).

Este acontecimiento sobrenatural pone en relieve el trasfondo para una creación


ahora descrita con más detalle. El bloque de versículos que abarca desde el v.3 del
capítulo 1 hasta capítulo 2.3 es el contexto inmediato donde se desarrolla el acto
creativo del hombre y la mujer por parte del Creador.

1. Adán y Eva: Génesis 1.26-28, 31

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra


imagen, conforme a nuestra semejanza.27 Y creó Dios al
hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y
hembra los creó.28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y
multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los
peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias
que se mueven sobre la tierra.31 Y vio Dios todo lo que había
hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde
y la mañana el día sexto. (RV60, cursivas del autor)

El texto bíblico describe una creación, que es hecha de la nada (ex nihilo), y lo
que no existía ahora existe; su existencia por sí misma no tiene significado, no tiene
forma pero el agente activo de Dios –su Espíritu- se encarga de dar forma y llena ese
vacío ontológico. Ahora se crean los elementos dando forma a la creación, su
interrelación llenaría de significado el vacío descrito. El ser humano, ahora
representados en Ish e Ishá (después de la caída serían Adán y Eva) tendrían la tarea de
dar orden y también mantenerlo, ellos proveerían para ellos mismos y para la creación

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un sentido de significación, su fuente sería el Creador y ellos funcionarían no como
agentes creativos sino como agentes administradores. La primera pareja fue creada en
un contexto donde se necesitaba el orden, al ser parte de la respuesta de ese orden de
Dios para la creación, ahora ellos son los encargados de llevar ese orden como
implicancia de ser portadores de la “imagen de Dios”. Entonces observemos los
parámetros de dicho evento:

Imagen de Dios: Varón y hembra. Ambos llevan esa imagen. No existe disparidad
ni exclusivismo.

Fructificad y multiplicaos: Un mandato para ambos. Una tarea que conlleva un


mutuo acuerdo. Ambos responsables. No sería posible si no hay una relación adecuada,
entre ellos y el Creador y una condición de igualdad en ellos.

Edén: Lugar pre establecido donde es posible la interacción- comunión entre lo


creado y el Creador. No hay barrera física ni intermediarios para una dinámica
comunicacional y relacional entre Dios y el Hombre. Existe una correcta relación Dios-
Hombre/Mujer y Creación.

La siguiente tabla tratará de especificar los roles otorgados en el acto de la


creación y lo que corresponde ahora al hombre y mujer:

GENESIS. 1.1,2 GENESIS 1.3-2.3

• Hay un Creador • Hombre imagen de Dios

• Un agente activo: • Un agente activo:

Espíritu de Dios. Adán y Eva (con el soplo de vida:


Espíritu de Dios)

• Un orden establecido
• Un orden requerido
(seguir dando orden)

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Todo acontece en el Edén, lugar conocido como el Paraíso. No hay Caída,
decadencia o lucha de poderes, no existen tensiones entre el Creador y la creación.
Como resultado de una lectura que busca un propósito para la pareja en la creación, se
obtiene el hecho de que en la creación y por la creación surge el hombre y su objeto y
propósito es seguir dando orden y significado como representante de Dios.

2. Abraham y familia: Génesis 11.27-12.5

Para llegar a este texto hay acontecimientos que se suscitaron con anterioridad
que necesitan ser explicados. La narrativa bíblica revela que hubo la intrusión del pecado
por la caída del hombre (capítulo 3), existen consecuencias nefastas (3.24) teniendo
como consecuencia mayor la separación de Dios la cual trajo de nuevo esa necesidad de
orden y significado (vacuidad y soledad) que hubo al inicio. El capítulo 4 narra las
primeras consecuencias negativas de una condición sin orden, sin límites; el hombre ya
no se considera el agente activo que traería como administrador de la creación orden y
significado, al contrario se distorsiona su rol y ahora, de pasar a ser el regente, se cree
el dueño y señor de todo lo creado abriendo las puertas al asesinato. La maldad
incrementa y hay disolución (capítulo 5); el capítulo 6 de Génesis inicia con una visión
del mundo llena de maldad pero a su vez existe una pizca de esperanza, Dios escoge a
un hombre, Noé (v.8), para una misión, incluye a su familia y descendientes (v.18).

Este relato se desarrolla en un contexto completamente distinto; ya no están en


el Edén, no hay claridad de propósito y orden como en el inicio de la creación con la
primera pareja. Dios elige un nuevo vehículo o agente activo, Noé y su familia. Llama la
atención que Dios al emprender de nuevo una tarea que tiene como propósito traer
orden y significado a la Creación, escoge de nuevo a un hombre y su pareja juntamente
con su familia, misma estrategia de acción presentada en Génesis 1. Ahora, hay un
elemento más, el Diluvio; éste tiene como propósito erradicar todo lo que se ha
corrompido y dar un nuevo inicio para la humanidad. Como resultado de esta acción
tenemos a la humanidad desarrollándose en un nuevo orden, vienen los hijos de Noé
pero la marca del pecado y de maldad sigue presente. De los descendientes de Noé salen
lo que conocemos como las primeras naciones de la tierra (capítulo 10).

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Observamos pues que la finalidad del diluvio no era erradicar a la raza humana
sino darle una oportunidad de redención. El capítulo 11 tiene una historia muy
reveladora. La humanidad representada y en contubernio con el liderazgo de Nimrod
participa en complot en contra de la divinidad y todo lo que alterara sus planes. Dios
actúa en medio de ellos y no permite tal unión y provoca confusión y la historia de Babel
ya la sabemos, sin embargo, existe alguien llamado Taré, el cual es padre de Abram; y
es este Abram quien es elegido por Dios para una tarea, misión y objetivo que todas las
familias de la tierra sean benditas en él (12.1-4), es Dios mismo unificando a la raza
humana a partir de Adán y ahora usando a Abraham, podemos decir que Génesis 12.1-
4 “es el texto más unificador de toda la Biblia. Porque el propósito salvífico se encuentra
encapsulado allí, a saber, el de bendecir a todo el mundo por medio de Cristo” (Stott,
2001: 314); y de nuevo, se observa el núcleo familiar como agente de misión para esta
tarea de ser bendición a todas la etnias. Es evidente que en cada esfuerzo redentor, o
sea, la capacidad de Dios de mostrar su plan de salvar al ser humano de la esclavitud del
pecado por medio una semilla-genealogía - simiente de la cual vendría el Cristo según
Gálatas 3.16, siempre envuelve la relación de un individuo y su familia, una acción en
comunidad.

Observamos pues en los pasajes del Antiguo Testamento antes vistos que la
familia es un instrumento de misión. Adán y Eva en la Creación, Noé y la familia en el
Diluvio, Abraham y su familia en la tarea obediente de expandir y proclamar la bendición
de Dios a las naciones, José y su familia siendo administradores atendiendo la hambruna
mundial en Egipto y como esto muchos otros acontecimientos que tuvieron su abordaje
divino teniendo como agente de misión a la familia. Concluimos en este primer capítulo
que la familia ha sido un elemento esencial para la fe y los actos divinos en la historia.

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Capítulo 2. Perspectiva bíblica de la familia y la misión en el Nuevo Testamento.

1. Zacarías y Elizabeth: Lucas 1.5-25

El primer relato del evangelista Lucas después de su introducción referida a un


tal Teófilo es contar de manera puntual lo acontecido respecto de Jesús y su obra
redentora (v.1-4) el cual comienza de manera intencional con la vida de Zacarías como
parte del sacerdocio del templo. Esto es muy revelador ya que al hacerlo, el tema con el
que abre y trata de explicar el mensaje de salvación referido en los próximos capítulos
de ese evangelio es referente al nacimiento de Juan, o sea una familia. El tema del
evangelista sigue el hilo conductor de ver a la familia como un agente de misión. Para
comprobar esto, tenemos que conciliar que las últimas palabras del Antiguo Testamento
fueron dadas por el profeta Malaquías 4.4 “Acordaos de la ley de Moisés mi siervo” y el
verso 5 “He aquí, yo os envío el profeta Elías” mismo que hace un llamado a tomar la
Ley como un referente futuro de un mover mesiánico y que habría de enviar a un profeta
con el espíritu de Elías, en este caso es Juan el bautista ya interpretado por Lucas (Lucas
1.17) para anunciar ese acontecimiento. El motivo de volverse a la Ley y escuchar al
profeta es por el eminente juicio que viene de parte de Dios comprendido como “el día
de Jehová, grande y temible (Mal. 4.5b)”. Por lo que Malaquías 4.6 nos permite percibir
algo que mitiga, que de alguna forma detiene que ese día de juicio sea asolador para el
mundo y lo describe con una palabra: “reconciliación”. El efecto reconciliador primero
tendría su aplicación en el contexto relacional entre padres e hijos, mensaje que se hace
presente de manera implícita en y desde Génesis 12.3 en la acción de Dios de “bendecir
a todas las familias de la tierra”, lo que propone que bendecir no solo se refiere a la
acción de Dios de dar, sino la acción del pueblo a tomar decisiones que persiguen hacer
la voluntad de Dios y que eso traería bienestar a ellos mismos como pueblo de Dios, en
otras palabras, “bendeciré a los que te bendijeren”.

Ahora pues, tenemos a una familia compuesta por Zacarías y Elizabeth que por
la ayuda de Dios y el anuncio de su ángel se anteponen a la edad y la infertilidad para
procrear a Juan y en las palabras del ángel resuena la voz del profeta Malaquías “para
hacer volver los corazones de los padres a los hijos” (Lucas 1.17b) y que incluye “y de los

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rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”
(17c).

Con lo anterior llegamos a la comprensión que el agente de misión en esta


ocasión (y una vez más) es la familia. En ella se gestan señales propias de un mover
sobrenatural como lo es la aparición de un ángel, en este caso Gabriel, tenemos a –Dios
revelándose- ya que al observar la impresión del pueblo cuando hace contacto visual
con Zacarías después de esa teofanía expresaron como haber tenido una -visión-(v.22)
en otras palabras podemos decir que Dios está revelándose a través de una familia. La
familia de Zacarías y Elizabeth puede tomarse como un aliciente y también como un
consuelo del actuar de Dios para con todo el pueblo; es ese mismo pueblo el testigo de
la revelación de Dios dando un motivo de alegría y gozo; ahora esta familia es una
proyección de lo que viene para el pueblo, Dios ya no estaría sin hablar, es tiempo de
ver a Dios mostrando gracia después de un largo silencio. Esta familia está bajo la mirada
de todo un pueblo expectante. Dios ha puesto su huella de nuevo en la historia humana.

El patrón es el mismo, Dios hablando al individuo para que este sea el heraldo en
el hogar primeramente y de ahí abrir el espectro testimonial al pueblo, a la sociedad, al
mundo. Ahora Elizabeth declara “Así ha hecho conmigo el Señor en los días que se dignó
a quitar mi afrenta entre los hombres”, algo meramente personal que tiene una
proyección universal. El resultado de ese acto divino comprendido en una profecía no
era sólo propiciar lo necesario para un pueblo sino declarar que el juicio eminente está
por darse lugar, es tiempo de la oportunidad.

La familia que hace personal la palabra se hace portador de un mensaje de


esperanza que pasa de ser un mero receptor pasivo a un promotor activo del plan y
diseño de Dios que vive añorando el juicio no para condenación sino para consumar lo
que dice Juan “el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no
vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5.24).

2. Jesús y Familia: Lucas 2.21-39

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Este es el caso más relevante que permite ver a la familia como un agente de
misión. Es en el contexto de familia donde se gesta la administración y orden a las cosas
creadas como lo vimos anteriormente (Gén. 1.26, 27) dando autoridad a la pareja
humana para representar al Creador en ese rol de mayordomos. Es ahí mismo, en el
círculo familiar donde el pecado, la maldad y muerte brotan; ambos individuos fueron
influenciados y en ese espectro individual hubo resultados globales y en vez de dar
orden, vino el caos. La pareja ya no da orden, no tiene ese poder ni voluntad de
manifestar la gloria de Dios. Existe la palabra profética de Génesis 3.15 “Y pondré
enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la
cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” Aquí se concibe una lucha cósmica entre el
engañador y el Creador, el terreno de lucha es en y a partir de la pareja humana, o sea,
la familia; ahora, prácticamente Dios está revelándose en la “simiente de la mujer”
donde zera (‫)ז ַרע‬
ָ֫ es la palabra del hebreo que se traduce como simiente que hace
alusión a semilla, posteridad, generación. De manera secuencial y directa tenemos pues
que esta simiente de la mujer se ve reflejada en el Jesús de Lucas manifestando a Dios y
su “buena voluntad para con los hombres” (1.14c) y toma las últimas palabras de
Malaquías donde “El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de
los hijos hacia los padres” (v.6) antes del día de juicio. La familia es restaurada, y ella
misma se vuelve un ente restaurador y conciliador ahora a través de la “simiente de la
mujer” que literalmente corresponde a la persona de Cristo Jesús (Lucas 2.29-32). En su
momento, dicha restauración tendría un efecto macro cósmico, en el compuesto social
al que se le denomina nación (Lucas 2.38) y en proporciones aún mayores sería a todas
las naciones; la encarnación del Salvador, el Mesías, que se hace hombre y a través de
la familia se da a conocer conciliando todos los parámetros humanos (Lucas 2.22-26)
cumple con lo que se había plasmado en el Génesis 12.3 donde es Jesucristo no Abraham
“bendición a todas las familias de la tierra” que claramente lo interpreta Pablo en
Gálatas 3.16 “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No
dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la
cual es Cristo.”

Tenemos pues, que la familia una vez restaurada toma un rol importante no sólo
en la transmisión y propagación del mensaje de la misión de Dios –missio Dei- sino que
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a la vez es el vehículo portador, recalcando que ese mensaje se debe encarnar en el
individuo, en la pareja, en la familia y ser los promotores del Reino que inculcan sus
valores, la fe, la obediencia y la entrega sin reservas.

Capítulo 3. Perspectivas misiológicas de la familia como agente para la misión


de Dios

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La misión es una acción propia de Dios, nace y se desarrolla por la iniciativa divina
y tiene repercusiones universales. Recordemos que:

El Antiguo Testamento no comienza con Abraham, sino con


Adán, no comienza con el pacto sino con la creación, no
comienza con la raza elegida sino con la raza humana. Declara
enfáticamente que Yahvé, el Dios de Israel, no era un
pequeño dios tribal como Quemos, el dios de los moabitas, o
Milcom, el dios de los amonitas, sino el Creador de cielos y
tierra, el Señor de las naciones (Stott, 2011:313)

Se resuelve que la tarea de la salvación comienza en Dios mismo, se le conoce


como missio Dei (forma latina) y en su momento la iglesia ha sido enviada a -ser y hacer-
la misión de Dios. Esta se describe como una acción trinitaria donde el Padre envía al
Hijo y ambos envían al Espíritu Santo para redimir al ser humano. Como hemos
considerado anteriormente el llamado de Abraham marcó el inicio del proceso de
restauración de la humanidad a la comunión con Dios (Génesis 12.1-3), y “esto incluye
la iglesia en miniatura, la familia” como lo describe Dorothy de Quijada (2006. p.155).

En esa acción se maneja el aspecto integral porque conglomera una diversidad


de áreas que necesita contemplar la iglesia en su teología y se puede lograr
reconciliando todo lo creado con Cristo (Colosenses 1.20). Lo que resulta, es que la
iglesia local y la familia deben tomar su parte, llevar el mensaje pero también vivir el
mensaje que lleva, que la misión de Dios se vuelva la misión de la iglesia y la misión de
la familia tomando en serio el discipulado, la pastoral, la evangelización, la liturgia y la
comunidad circundante, que con su servicio y voz profética anuncie el Reino y sus
señales (Solís, s.f.) dejando a un lado lo especulativo, aunque la palabra misión no
aparezca en la Biblia es justo y evidente decir que la idea si se encuentra. Por misión
entendemos una acción de enviar, y refleja el poder que se da a un enviado para hacer
alguna cosa.

Génesis 1.26

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26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra
imagen, conforme a nuestra semejanza (RV60)

Génesis 5.1-2

Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó


Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.2 Varón y hembra
los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día
en que fueron creados.

Ambos textos se sujetan bajo un principio creacionista donde el Hombre fue


creado por Dios como una pluralidad donde co-existen varón y hembra implicando así
una comunidad. Sánchez Cetina hace una aportación respecto a este tema y dice “no
hay una creación que comienza con el individuo, sino más bien con la humanidad misma
que tiene su núcleo básico en la familia” (Maldonado, 2006, p.75)

El paradigma de familia está vigente desde la creación, esto conlleva que el


acercamiento que se haga al individuo tendrá que abarcar un ecosistema propio de
comunidad.

Si ya anteriormente se ha comprobado un hilo conductor de la familia como


agente de Dios para la misión, ¿Cuál es la misión en sí?, ¿En qué consiste ese mensaje
que Dios quiere compartir a través de la familia?

Sin agotar todas las posibles implicaciones compartiremos dos de los muchos
propósitos de misión contemplados en la familia.

1. Portadores de un Diseño original (Mateo 19.3-8)

El tema del diseño original define que tanto hombre como mujer fueron creados
a la imagen y semejanza de Dios, -imago Dei- . Ambos al tener su procedencia de un
mismo Creador y tener su imagen les califica para ser iguales, a su vez, al equiparlos con
un género de masculinidad y feminidad promueve una diferencia entre ambos por
diseño. Por otro lado, esa diferencia sexual diseñada resulta en una diferencia funcional
como lo llama Jorge Atiencia (Maldonado, 2006, p.35), y es algo complementario que
permite relacionarse entre ellos. Entonces, entendemos que el diseño original el
Hombre (Adam), que son varón (Ish) y hembra (Isha), son portadores de la imagen de

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Dios, revelando el carácter andrógino de Dios. Virginia Mollenkott en su libro Man,
Woman and the Bible (1977, Abingdon Press) desarrolla más este tema desde un punto
apologético y es Jorge Atiencia (En Maldonado, 2006) quien dialoga con el texto
haciendo una conclusión de que Mollenkott intenta rechazar que la imagen de Dios es
“Dios=masculinidad” para proveer la ecuación “Dios=masculinidad+feminidad”
referente al orden relacional. Es indispensable decir que ese carácter andrógino según
Guang Tapia (Roldán, Thomas y Van Engen) “no es una analogía de los géneros ni de la
sexualidad en sí, porque Dios no es sexuado ni se diferencia por los géneros” (2011,
p.155).

Por lo tanto, el primer elemento de la misión de Dios en la familia es que hay un


diseño original que se comparte desde el Génesis 1.26, 27; 5.1, 2 y que por otro lado lo
ratifica Jesucristo (Mateo 19.3-8). Aquí la familia tiene origen divino explicado por la
teología y que también hace un fuerte énfasis en el aspecto biológico demarcando la
reproducción por medio de la vía sexual según Génesis 1.28

28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y

multiplicaos;

llenad la tierra, y sojuzgadla

(RV60, cursivas del autor)

En dicho mandato, tres de las cuatro instrucciones dadas hacen referencia al acto
sexual. Como resultado tenemos que “para que exista la familia, tiene que existir el
matrimonio” (Ruiz, 2004, p. 3) y ese matrimonio se establece necesariamente entre un
hombre y una mujer. Es relevante poner en primer plano estos principios en especial
para la familia que acepta a Dios como su creador. En los tiempos actuales el mundo
entero sufre por no tener claro este marco de referencia, el núcleo familiar está siendo
atacado por aspectos de derechos humanos amalgamados con propuestas de la
ideología de género. En América Latina, en cada uno de los países se está debatiendo y
levantando leyes en favor de grupos homosexuales, lésbicos, transexuales y otros que
difieren con los principios biológicos-genéticos y en mayor forma en contra de un orden

16
con principios divinos como el que se desarrolla primordialmente en la Biblia. Tengamos
claro que esto no solo atenta contra la relación Dios- Humanidad sino que violenta la
relación e interacción de la convivencia humana que solo puede darse y realizarse entre
hombre y mujer, distinto a esto se estaría cosificando al ser humano, situación que
sucede primordialmente con la ideología de género, ya que sólo se buscaría satisfacer
la libido, siendo el ser humano más que sólo un impulso sexual. Una correcta lectura del
texto sagrado, dará una mejor comprensión al hecho que no tiene una inclinación
machista o varonil ni mucho menos feminista, el escrito bíblico sobrepasa esos términos
de género, aunque el contexto cultural por quienes fue escrito demarcara una tendencia
de género. La tarea de mantener el diseño original está vigente para la familia en
nuestros días.

2. Agentes de reconciliación

Hechos 3.25, 26

Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo
con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente
serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros
primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió
para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de
su maldad. (RV60, cursivas del autor)

Colosenses 1.20

Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la
tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
(RV60, cursivas del autor)

Los textos anteriores revelan el drama de la salvación que se dio desde el capítulo
3 de Génesis. El Edén representó un contexto sano antes de la intromisión del pecado,
y a partir de ahí se ve una intencionalidad de Dios -quién toma la iniciativa- de reconciliar
a la pareja humana y al mundo consigo mismo, metafóricamente podríamos decir que
nos invita de nuevo a ese lugar que mantiene un lugar sano, indicado e ideal para el
desarrollo humano. Por otro lado, tenemos que en su mayoría, los actos rituales llevados
a cabo por la instrucción del Pentateuco corresponden a un acto de redención que

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vendría a ser completado en el Mesías. Si bien el individuo, ni la familia pueden salvar,
ahora en Cristo, se convierten en los portadores de ese mensaje de salvación que trae
redención, en palabras de John Stott tenemos que “En razón de que el mal está
profundamente atrincherado dentro de nosotros, la salvación por nuestros propios
medios es imposible. De modo que nuestra necesidad más urgente es la redención
(2001: 41,42).

Ahora el hombre que al hombre se le concede ser parte del ministerio de


restauración, el Nuevo Testamento a partir del libro de los Hechos describe una
interesante estrategia al emprender el trabajo misionero tomada por los apóstoles y se
define como sigue:

Ésta es entonces la contribución de Hechos a nuestra


comprensión del enfoque apostólico de la estrategia para la
misión. Los apóstoles concentraron sus esfuerzos sobre las
más receptivas de las culturas con las cuales se sentían
cómodos (de habla aramea y griega). Se enfocaron más en
familias que en individuos. Hechos es principalmente un libro
que describe el enfoque grupal en las misiones y habla un
lenguaje misionero que es poco compatible con el
individualismo. (Glasser, A. , Van Engen, Ch., Gilliland, D. &
Redford, S. 2009:403)

Si el proceso que se descifra a partir del nacimiento de la Iglesia en el Nuevo


Testamento y con el fundamento inicial del Antiguo Testamento donde se ve a la familia
como receptor de la gracia y la misión de Dios y que en el devenir de los actos divinos
estuvo implicada ¿qué nos ha alejado de ese modelo comunitario en América Latina? En
lo que concierne a este tema, Padilla (1986) ha postulado que debido a la extensión de
un “cristianismo-cultura en que los elementos bíblicos se combinan con elementos de
la filosofía griega y de la herencia cultural europea-americana” (p.95) a lo que él mismo
quiere referirse es a la epistemología racionalista, individualismo, pragmatismo,
materialismo que arropan la teología y su labor misionera desarrollada en especial en
América Latina.

Y el proceso que vemos al entregar ese mensaje y encontrar respuesta favorable


del individuo se inicia una obra interna llamada conversión y es en sí un cambio en la
totalidad de la persona fundado ahora en una relación con Cristo. Por ende, todo en
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derredor se verá afectado por esa conversión ya que comienza en el individuo pero
afecta toda la comunidad (familia) en la que la persona vive. En otras palabras el
individuo recibe una restauración reconciliadora verticalmente para con Dios y
horizontalmente con el propio ser humano y la naturaleza. Esa alienación del hombre
con la divinidad solo puede ser abolida por la obra de Cristo (Ro. 5.11) y es el individuo,
la familia y la sociedad junto con la naturaleza que debe ser testigo de un cambio
integral. Tenemos que la familia al ser un sistema abierto engloba cada experiencia que
hay en la sociedad y es ahí mismo donde las primeras y más duraderas influencias se
dan, de acuerdo a Sánchez Cetina en su artículo “La familia educadora de la fe”
(Maldonado, 2006).

Si esto es así, es la familia en lo general y el individuo en particular se vuelven


agentes de reconciliación (2 Corintios 5.18, 19) los cuales aceptan que tienen una
procedencia común (1 Corintios 11.12) y una unidad de existencia (1 Corintios 11.11).

3. Promotores de Vida

Existen ciertos aspectos promotores de vida que fueron primeramente aplicados


por las familias tribales antes de las nucleares. Dichos aspectos pueden tener una
dimensión misionera según Margareth Brephol y en sus propias palabras dice que “Las
funciones de las familias tribales en el transcurso de la historia han sido procreación, la
nutrición, la seguridad, la cooperación y el apoyo” (Stevernagel, 1992: 442).

La familia debe ser la promotora de la fe, de una fe viva. Es la familia quien inicia
a los suyos al compromiso y relación con Dios pero también con el prójimo ya que el
aspecto social no es una agenda impuesta (como ha venido siendo en los últimos años)
por intereses propios de una acción misionera sino más bien, es parte de la misma
esencia de la iglesia en su vivir real del evangelio y de esa vivencia emana una práctica
de equidad, amor y cuidado de manera tangencial para el prójimo como claramente lo
vemos en Pablo al recibir instrucción de los discípulos Gálatas 2:

9y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo,


Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos
dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo,

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para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la
circuncisión.
10 Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los
pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer (RV60)

“Que nos acordásemos de los pobres” un punto de partida muy humano de los
discípulos, y por supuesto fue una dedicación que observaron en Jesús su maestro,
tenemos que reconocer que el aspecto social es atendido de manera superficial en la
iglesia actual y que las familias por sí solas no promueven. Por lo tanto, la familia tiene
el arduo trabajo de fomentar vida, vida para los suyos y para los de afuera y el evangelio
debe ser pertinente para ello. En esta labor la familia tiene que ser creativa al comunicar
su fe y al ser agente de misión tiene que ir más allá de preocuparse solo de la oración,
lectura de la Biblia y la asistencia regular al templo; tiene que ser más intencional,
usando los dones del Espíritu para ministrar poderosamente junto a otras familias en los
entornos más vulnerables. No olvidemos que las familias son las que bendicen familias
en el modelo misionero de Dios.

Conclusiones e implicaciones.

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Con todo el escrito anterior podemos llegar a hacer algunas conclusiones.
Partimos diciendo que:

1. La familia, en especial la pareja humana fue instituida por voluntad


divina.

2. En el Antiguo Testamento son Adán y su familia, Noé y su familia,


Abraham y su familia y en el Nuevo Testamento tenemos a Zacarías y Ana, José y María
como modelos de familia que forman parte de un hilo conductor que nos lleva a
considerar que los eventos más significativos de la salvación y el plan redentor de Dios
tomaron parte precisamente en núcleo de la familia, y por lo tanto la familia puede ser
tomada como un agente para la misión de Dios.

3. La familia se vuelve el portador del mensaje de Dios para la humanidad


pero también se ve como el modelo que vive y experimenta el obrar de Dios. Es
responsable de hacer llegar el mensaje y a su vez es el mensaje encarnado de
reconciliación.

4. El individuo encuentra su significado, llena su vacío y comprende el


sentido de pertenencia al ser parte de la familia. Allí aprende a socializarse y se introduce
a la cultura circundante.

5. La familia puede ser tomada como la responsable de transmitir la fe y dar


sentido a la relación que se tiene con Dios.

6. La manera de transmitir la fe en Cristo y su mensaje en el tiempo de los


apóstoles en especial a partir del libro de los Hechos fue considerando como receptor
principal a la familia y a la comunidad antes que el individuo.

Por otro lado, podemos considerar algunas implicaciones para la misión


de manera local.

1. Tenemos que hacer relectura del texto y contemplar de manera


fehaciente el rol que toma la familia en la misión de Dios y en la expansión de su Reino.

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2. Se tienen que revalorar los supuestos o principios que se tienen respecto
de la familia en relación a un espectro más de comunidad ya que la familia ha pasado a
segundo plano porque ha sido bañada la enseñanza y adoctrinamiento teológico con
aspectos culturales de occidente en especial el individualismo, materialismo y
pragmatismo.

3. Elaborar artículos, escritos y hasta prédicas donde se considere a la


familia como un agente para la misión ya que existen muy pocos elementos
bibliográficos, escritos o enseñanzas que permitan considerar el potencial que hay en la
familia.

4. Proponemos también que se busquen las oportunidades de ministerio y


su alcance a la sociedad a través de la familia. Necesitamos ser creativos y considerar
algunos criterios estratégicos para activar el potencial que tienen las familias y por
mencionar un ejemplo, veamos los ministerios celulares en casa dando resultados más
de lo esperado ya que en parte se empodera a la familia para ser punto de apoyo para
otras familias.

5. Capacitar a los laicos para comprender, enseñar y promover el bienestar


familiar en la comunidad a través de talleres de ayuda como consejería familiar o de
pareja permitiendo así que se encuentre el valor de las relaciones.

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