Está en la página 1de 5

UNIVERSIDAS ARGENTINA JOHN F.

KENNEDY

Materia: Antropología

Prof.: Matilde Fernández

Tema: Crítica de Heidegger a la concepción moderna de sujeto

Matilde Fernández
 Del hombre al sujeto

¿Qué soy yo? ¿Qué es uno mismo? Y ante esta


pregunta, la subjetivación nos es mostrada
entonces como un pliegue, como la forma
resultante de una fuerza que se afecta a sí
misma, mediante ella, ese afuera se
constituye en un adentro coextensivo que
nada tiene que ver con la interioridad.
Miguel Morey, Prólogo en
Foucault de Delueze.

Según Martin Heidegger, la cultura occidental se caracteriza por una determinada


forma de violencia que se consolida a partir de la Modernidad, y que se hace más notoria en
el S. XX. El germen violento del saber del mundo occidental tiene su origen en el modo peculiar
en el que el hombre de Occidente se relaciona con el mundo. Dicho modo, es el saber científico.
Si bien, la ciencia se presenta a sí misma como “neutral”, “ahistórica” y “universal”, esta
particular manera de verse surgió y se consolidó en un momento histórico preciso: la Edad
Moderna. En este período de la historia, la ciencia se instituye como saber privilegiado.
Aparece el hombre como sujeto portador de una racionalidad universal, fundante de una saber
también universal, cuya tarea principal consiste en hacer encajar la realidad y su complejidad
en leyes universales. En otros términos, ‘todo lo que es’ es en la medida en que pueda ser
insertado en el plano de lo calculable por la razón, para ello se va a producir un proceso de
“objetivación” del mundo y “subjetivación” del hombre; lo que es de por sí un ejercicio de la
violencia, “Heidegger considera que la representación moderna de lo real constituye un
proceso de objetivación, que determina un modo de comprender los hechos y que puede

1
considerarse un ataque a lo real. Esto es así porque se le exige a la realidad que se muestre
sólo en el campo visual que la representación ha diseñado anticipadamente.” 1
En su texto La época de la imagen del mundo, Heidegger se refiere a la Modernidad
como la época en la que “el mundo se convirtió en imagen” y el “hombre devino sujeto”; estas
afirmaciones hacen alusión a la muy particular relación que el hombre, en tanto sujeto
cognoscente establece con el mundo, en tanto objeto a ser conocido. Dicha relación tiene
como característica fundamental el hecho de que toda la realidad (naturaleza e historia) se
reduce a la representación que de ella se hace el hombre. Cabe aclarar que por “imagen d el
mundo” no hay que entender meramente al retrato de la realidad que surge de la determinada
manera que tiene una época de observar el mundo, la cual podría ser comparable a la mirada
antigua o medieval; lo que Heidegger nos quiere decir es que en la Mode rnidad lo que se
produce es una interpretación del ente en su totalidad (mundo) consistente en ser
representación para el hombre, devenido, en este acto, sujeto.

“Imagen del mundo, comprendido esencialmente, no significa por lo tanto una imagen del
mundo, sino concebir el mundo como imagen. Lo ente en su totalidad se entiende de tal manera
que sólo es y puede ser desde el momento en que es puesto por el hombre que representa y
produce. En donde llega a formarse una imagen del mundo, tiene lugar una decisión esencial
sobre lo ente en su totalidad. Se busca y encuentra el ser de lo ente en la representabilidad de lo
ente.”2

Este proceso comenzó con la misma Edad Moderna, pues es René Descartes, el primer
filósofo en restringir el alcance del sujeto. El término subjectum es la traducción del término
griego hupokéimenon y es uno de los sentidos en que Aristóteles en su Metafísica se refiere a
la sustancia (ousía) diciendo que: “El sujeto (Hupokéimenon) es aquello respecto de lo cual
todo se predica, mientras que él mismo jamás es predicado de otra cosa.” (Metafísica Libro VII,
Q, 1028b 35). Para el alumno de Platón todo lo que es en sí mismo, es decir, tiene una
existencia independiente; por ejemplo, un árbol, un perro, un hombre, etc., son substancias,
y, por ende, sujetos. Todos las cosas son sujetos. Desde este punto de vista, el sujeto no se
relaciona específicamente con el hombre, que sería una sustancia o sujeto más en el universo
del ser; “[…] debemos entender esta palabra subjectum, como una traducción del griego
hipokheimenon. Dicha palabra designa a lo que yace ante nosotros y que, como fundamento
reúne todo sobre sí.” 3

1
Giardina, Mónica; 2004, “Una visión crítica de la ciencia y de la técnica a partir del problema del
método”, en La Posciencia. El conocimiento científico en las postrimerías de la Modernidad;
Esther Díaz (Editora), Buenos Aires, Editorial Biblos, p. 214.

2
Heidegger, Martin; 1996, “La época de la imagen del mundo”, (Die Zeit des Weltbildes) (1938)
Versión castellana de Helena Cortés y Arturo Leyte. Publicada en Heidegger, M.: Caminos de
bosque, Madrid, Alianza. Versión digital www.heideggeriana.com, p. 9.
3
Ídem, p. 10.

2
Es en la Modernidad, gracias a René Descartes, que el hombre es el único sujeto,
porque es el único ser existente por sí, todo lo demás está subsumido al pensamiento del
hombre. De este modo, se le quita al mundo, en tanto totalidad de los entes o cosas, su
carácter de real, y convirtiéndolo en “objeto fundado” por la actividad propia del sujeto
pensante. El hombre, devenido sujeto, se instituye como fundamento de todos los seres y
saberes, pues él es fuente de toda certeza. De este modo, el sujeto toma el lugar de
fundamento, ya que existe una sola verdad indiscutible: yo (res cogitans) existo, lo demás está
por verse. “Estoy dudando, estoy pensando (je pense, donc je suis). Todas las demás cosas,
incluso mi propio cuerpo, podrán no existir, podrán ser puras ideas, imaginaciones o sueños
míos, pero mi propio imaginar o soñar, mi propio idear o pensar, eso es, existe; es decir, yo
existo indubitablemente.” 4 Yo existo, en tanto cosa pensante, todo lo demás, incluso mi propio
cuerpo está circunscripto a mi pensamiento.

 Del mundo a la imagen

El pronombre personal de la primera


persona del singular confunde la
representación de sí con el universo
de lo posible.

Marcelo Percia, Inconformidad.

Con Descartes, el hombre devino sujeto, y con Immanuel Kant, esta tendencia llega a
su punto culminante, y el mundo deviene imagen del sujeto;

“[…] pues [Kant] es quien descubre y fundamenta el rasgo definitorio del sujeto de la ciencia
moderna, es decir, las condiciones de posibilidad que actúan en la construcción de la
experiencia. A partir de estas condiciones, la razón debe obligar a la naturaleza a responder
sus preguntas…” 5

En primera instancia podría creerse que tanto en la ciencia moderna, como en el


pensamiento de Kant, los hechos ocupan un lugar primordial en la constitución del
conocimiento, pues como el mismo filósofo dice: “Mas si bien todo nuestro conocimiento
comienza con la experiencia, no por eso origínase todo él en la experiencia. Pues bien podría
ser que nuestro conocimiento de experiencia fuera compuesto de lo que recibimos por medio
de impresiones y de lo que nuestra propia facultad de conocer […] proporciona por sí

4
Rodríguez Huescar, Antonio; 1983, “Prólogo” en Descartes, René; Discurso del método, Traducción
Antonio Rodríguez Huescar, Editorial Orbis, Buenos Aires.
5
Giardina, Mónica; 2004, p. 212, nota al pie.

3
misma.”6Esta afirmación es la piedra de toque de todo el fundamento de la concepción
moderna del conocimiento. Pues, si bien el filósofo idealista se propone salir del dogmatismo
de la razón propuesta por el racionalismo cartesiano, determinando sus alcances precisos, le
otorga a la conciencia del sujeto el lugar fundante de toda la realidad, es decir, hace del sujeto
la condición de posibilidad de toda objetividad.
Según Kant, es necesario establecer los límites especulativos de la razón, para lo cual
es necesario reducir el ámbito del conocimiento a la experiencia y sus condiciones de
posibilidad. Toda especulación racional que vaya más allá de la sensibilidad, pertenecerá al
ámbito de la especulación. Ahora bien, esta pretensión kantiana de limitar la esfera del
conocimiento hasta donde lleguen nuestras experiencias, en realidad, lo que hace es reducir
el ámbito de la objetividad o realidad objetiva, a mera representación del sujeto. Como
sabemos, Kant sostiene que nuestro conocimiento está constituido por las impresiones, que
son los estímulos que las cosas provocan a nuestros sentidos, más el ordenamiento que de
ellas hace nuestra facultad de conocer. En otras palabras, en todo acto de conocimiento se
produce una síntesis entre el material que me viene dado por los sentidos o impresiones, que
se caracteriza por ser desordenado y amorfo, y la forma que les proporciona la razón a través
de sus intuiciones puras (espacio y tiempo), en primer lugar; y los conceptos puros (categorías ),
en segundo lugar.
Pero, como sabemos, si bien el sujeto al que se le aparece el fenómeno es un yo
empírico; las condiciones de posibilidad de toda constitución fenoménica no puede remitirse
al sujeto empírico que, como tal, está suscrito a la espacio/temporalidad; por ejemplo, yo estoy
escribiendo estas líneas aquí y ahora. El sujeto fundante de toda objetividad es una realidad
“a priori”, es decir, independiente de toda experiencia porque es el que hace posible a la
experiencia en su totalidad, por lo cual es un “sujeto trascendental”, es un sujeto universal y
necesario.
Hemos visto cómo el sujeto crea al objeto y en ese mismo acto se constituye a sí
mismo; pues la sensibilidad crea al fenómeno, en tanto la cosa como se nos aparece, pero este
aparecer se da bajo las estrictas condiciones, puestas de antemano, “a priori”, por el sujeto.
Todo aquello que no se circunscriba a estas condiciones “subjetivas” de aparición no se
constituyen en objeto, pertenecen al plano delo que no se puede conocer, y, por ello, no
forman parte de la realidad del sujeto. “Cuando digo que toda aparición remite a las
condiciones del aparecer de la aparición, digo por eso mismo que esas condiciones pertenecen
al ser al cual la aparición aparece; en otros términos, el sujeto es constituyente […] de las
condiciones bajo las cuales lo que le aparece le aparece.” 7
Toda esta estructura es fruto de la Metafísica moderna de la subjetividad la que se
caracteriza por colocar al hombre en el centro y fundamento de lo real, y, por ello, considera
al mundo como lugar de cálculo y dominio. El mundo se ha tornado imagen constituida por el

6
Kant, Manuel; 1982, Crítica de la razón pura, “Introducción”, § I, Traducción: Manuel García Morente,
México, Ed. Porrúa.
7
Deleuze, Op. Cit., p. 8

4
sujeto, es decir, cosmovisión del mundo según la cual el hombre es el creador de la
representación de lo real, lo que se ajusta a las leyes universales impuestas por él, y como
Padre Creador es Legislador y Amo de su creación.
El hombre de ciencia considera al mundo, y al universo, como su campo de dominio y
experimentación. En nombre de la neutralidad del conocimiento no se siente responsable de
ninguna de las consecuencias nefastas que habían tenido ciertos “avances de la ciencia y la
tecnología” para vastos sectores de nuestro planeta y sus habitantes. Se coloca en un plano
diferente, fuera del tiempo, fuera de la historia, sin responsabilidad ética sobre los
descubrimientos realizados; como si la falla estuviera en su utilización y manipulación, y los
descubrimientos en sí mismos fueran inocuos. Según el análisis de Heidegger, existe un
germen violento en la misma consideración del sujeto de la ciencia moderna como universal y
ahistórico, que ha tenido su basamento en la filosofía de la misma época; pues ha surgido con
el pensamiento cartesiano y ha llegado a su culminación con la obra de Kant.

También podría gustarte