Está en la página 1de 10

CONFLICTOS FAMILIARES ENTRE PADRES E HIJOS

MARÍA DEL PILAR JIMENÉNEZ MARTÍNEZ

LUZ ELENA MENDOZA GARABA

UNIVERSIDAD DE LA GUAJIRA

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS

PROGRAMA EN PROMOCIÓN SOCIAL

FONSECA, LA GUAJIRA

2019
CONFLICTOS FAMILIARES ENTRE PADRES E HIJOS

MARÍA DEL PILAR JIMENÉNEZ MARTÍNEZ

LUZ ELENA MENDOZA GARABA

Informe presentado para optar el título de promotores sociales

UNIVERSIDAD DE LA GUAJIRA

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS

PROGRAMA EN PROMOCIÓN SOCIAL

FONSECA, LA GUAJIRA

2019
CONFLICTOS FAMILIARES ENTRE PADRES E HIJOS

El conflicto hace parte de la cotidianidad y aún más si hablamos de convivencia, es por


ello que dentro de las familias encontramos situaciones de dificultad en cualquier
momento de la vida, no se trata de que no se presenten, se trata de resolverlos y
gestionarlos de la mejor manera, causando el mínimo impacto dentro de sus
integrantes. En consecuencia, nos permitimos decir que el conflicto nos permite crecer y
desarrollar nuevas y mejores maneras de relacionarnos.

El conflicto familiar hace parte de los llamados conflictos sociales, siendo el primero es
más sonado de todos y suelen provocar mayor dolor, ya que no solo se sufre por sí
mismo, sino por aquellos a quienes amamos. Muchas veces como familias no sabemos
solventar estas situaciones es por ello que dedicamos este ensayo no solo a la familia
como pilar de la sociedad, sino a descubrir las causas y posibles soluciones a partir de
la realidad para ofrecerlas resumidas en un solo texto, enfocadas desde la perspectiva
de los conflictos entre padres e hijos, desde nuestra prospectiva como promotoras
sociales.

Contribuir al bienestar de nuestra comunidad es un objetivo fundamental no solo como


promotoras sociales, sino como seres humanos, los conflictos no se pueden evitar, pero
si se pueden solucionar. Las crisis familiares son normales en el ciclo vital de las
familias, es importante que cada uno de los miembros cumpla con su papel y aporte en
la solución de conflictos. A continuación ampliaremos información y criterio sobre los
conflictos familiares entre padres e hijos.

Antes de adentrarnos en nuestro tema principal, es importante tocar el punto sobre que
es la familia y su connotación dentro de la sociedad, en consecuencia, la familia es el
pilar fundamental para que el ser humano se desarrolle con ciertas características que
unidas como un todo, forma lo que es el individuo en la sociedad. Con el paso del
tiempo la familia tradicional como lo conocíamos (padre, madre e hijos) comenzó a
cambiar, a evolucionar; no solo en los integrantes que la conforman sino que antes la
autoridad solo recaía en cabeza de la figura masculina, trayendo como consecuencia
las diferentes modalidades de crianza que tienen los hijos.

Una de las funciones principales de la familia es preparar al individuo para que


contribuya de manera positiva a la sociedad, creando relaciones sociales lo más sana
posible. De esta manera los padres son los primeros y más significativos maestros en la
vida del niño, no solo enseñando en la teoría, sino también en la práctica a través del
ejemplo.

Adentrándonos en el tema de conflictos familiares, partimos de que los conflictos son


hechos cotidianos, producidos por diferentes causas e intensidad, originadas en
situaciones propias de la convivencia y las relaciones humanas, es por ello que se
afirma que el conflicto es un acto natural como la vida misma. La familia es un sistema,
lo que afecta a un miembro, afectará a todos.

No existe la armonía total en ninguna familia, ese ideal no solo es falso sino que
además es dañino, porque favorece a la negación, el rechazo y el ocultamiento de
dificultades y como consecuencia de eso se cierran a la posibilidad de buscar
soluciones efectivas frente aquellas circunstancias, afectando no solo el vinculo que
existe como familia, sino el autoestima de sus integrantes.

Muchas veces la gestión de conflictos se complica no solo por la falta de compromiso


de los padres sino por la falta de de gestión del conflicto, adentrándonos a una serie de
discusiones sin tratar el conflicto de raíz. El conflicto puede entenderse como las
diferencias generadas a raíz de un acontecimiento, situación o circunstancia que
implica un problema o una dificultad. Cuando aparece un conflicto los sentimientos
negativos, la ansiedad, la rabia y la desesperación, son normales, dando lugar a
conductas que terminan en enfrentamientos, consiguiendo solo discrepancias y tensión.

En la familia tradicional no solo es recurrente los problemas, sino también la capacidad


de asumir los mismos. La forma de tratar las dificultades y los enojos en el entorno
familiar con el propósito de reconocer su existencia e identificado la situación de fondo
que está generando la controversia. En las situaciones donde uno de los integrantes
tiene trastorno con déficit de atención e hiperactividad (TDAH), donde no solo tiende a
reaccionar de manera infantil sino que además la agresión y la exageración reina dentro
de la situación.

Cuando se trata de que sean los hijos quienes presentan la dificultad, los padres deben
tratar de ser compresivos y modificar la conducta a través de estrategias proactivas. En
ocasiones el manejo inadecuado de los conflictos de cualquier miembro de la familia
lleva desde el deterioro de las relaciones hasta el rompimiento del hogar. Como padres
asumimos responsabilidades, no solo de educar, sino de crear un ambiente hacia el
planeamiento y resolución de dificultades, de igual manera estar no solo abiertos sino
propicios para la comunicación con nuestros hijos, aun cuando lo que nos tengan que
decir no nos agrede del todo. La empatía y la escucha reflexiva son herramientas
idóneas a utilizar.

Ahora bien, en la actualidad existen aún más dificultades sobre la manera de educar a
los hijos, que es bastante diferente a lo que se venía viendo como lo “tradicional”.
Expertos afirman que la mayoría de los conflictos entre padres e hijos es debido a la
falta de límites o el control educativo que se ejerce en el hijo y aunque dejamos que nos
encontramos en contra del maltrato infantil, confiamos plenamente en la imposición de
límites basado en la educación.

Es bien cierto, que en la actualidad la mayor parte de los hijos aseguran ser más felices
que hace 20 o 50 años, siendo la familia la institución más valorada en los jóvenes,
pero también es una realidad que existen numerosos signos preocupantes que aunque
no sea generalizados, son muchos los adultos que consideran estas situaciones
alarmantes.

En la actualidad, no es extraño encontrar conflictos familiares derivados de padres muy


permisivos que no fomentan límites claros e hijos sanos, padres que proyectan sus
propias frustraciones no solo en sus hijos, sino en los demás miembros de la familia,
entre otros. Los conflictos familiares entre padres e hijos son diversos al igual que sus
causas, pero mayormente responden a la falta de límites y jerarquías claras, sobre todo
en las nuevas familias que deben encontrar la manera más adecuada de comunicarse,
adaptarse a las nuevas situaciones y no solo aprender a vivir juntos, sino a convivir.

Se considera una familia sana cuando es de sistema abierto, con vínculos y límites
claros, con funciones armónicas, que fomenten la estabilidad personal y emocional de
sus integrantes, buscando el bienestar de todos los miembros que la conforman. En
gran parte los conflictos entre padres e hijos, es manifestado por la interrupción del ciclo
vital ya preestablecido, entre esos podemos encontrar los siguientes:

 Dejar la casa familiar: Supone no solo la separación de los padres, sino de cualquier
otro miembro de la familia, respecto a la familia de origen.
 Nacimiento de nuevos hijos: Si la familia no tiene una estructura estable y
fundamentada a la llegada de nuevos hijos todo se puede volver caos hasta llegar a
la crisis, ya que el nuevo miembro supone reajuste y adaptación en todos los
miembros de familia.
 Adolescencia de los hijos: A esto no solo le sumamos los factores exteriores, sino
que suelen coincidir con otros periodos de la vida bastante complicados.
 Últimas etapas de la vida: La aceptación de posibles cambios de roles, el apoyo y
buen funcionamiento familiar son claves en estos casos.

El modo de ver los conflictos es fundamental, aprender a verlos solo como una
diferencia que debemos resolver, para llegar a un punto medio salvaguardando no solo
la estabilidad familiar sino la emocional; ahora, esto no quiere decir que mirar hacia un
lado, minimizar el problema o la negación sea la solución, es necesario atacar el
problema de raíz, evaluarlo y actuar sobre ello. El aprovechamiento de las diferencias
para llegar a un acercamiento es clave para el bienestar.

Las diferencias son algo habitual en las relaciones entre las personas, pero hacer de
ellas un modo de acercamiento y estreches de las relaciones es un ejercicio que
además de ser positivo nos permite el desarrollo personal y familiar. El conflicto entre
padres e hijos, hasta hace muy poco era visto como algo sin importancia o
generalizado. Generalmente los hijos al cumplir la mayoría de edad abandonaban el
hogar de sus padres, pero esta situación ha cambiado y ahora los hijos permanecen
mucho más tiempo en casas de sus padres.

En el caso de los hijos adolescentes, tenemos que la adolescencia es una transición en


el ciclo de vida que marca dejar la infancia para comenzar a ser adultos. El adolescente
es por tanto un gran desafío social, familiar y personal. La adolescencia es la etapa más
importante del desarrollo de la persona, se producen cambios físicos que influyen en el
comportamiento. Con frecuencia los mayores enfrentamientos se dan en esta etapa,
causando sufrimiento para ambos.

Este tipo de conflictos tiene implicaciones emocionales, afectando no solo a los padres
sino a los hijos e hijas y a terceros. La comunicación es una herramienta clave para
resolver cualquier conflicto. Tu capacidad de hablar con el otro, así como de negociar,
comprender, empatizar, escuchar activamente, buscar soluciones, etc. Es importante
aclarar que la calidad de la comunicación no tiene nada que ver con las dificultades que
surgen en la convivencia familiar, ya que es absolutamente normal que existan multitud
de momentos de desacuerdo, que por otra parte son necesarios para el desarrollo de
nuestros hijos.

De esas dificultades todos aprendemos y crecemos. Si bien los adultos os mostramos


más resistentes al cambio, los miembros de la familia no adultos aprenden
constantemente nuevas formas y va estableciendo pautas que aplicará en su familia
cuando llegue el momento. En cuanto a los conflictos en la etapa de la infancia,
tenemos que nuestros hijos necesitan nuestra ayuda como padres para crecer y ser
autónomos.

Para concluir, cada uno de los integrantes de la familia necesidades y personalidades


diferentes, haciendo más difícil la convivencia. Por eso, en lo posible es necesario
realizar actividades cotidianas para mejorar no solo la convivencia, sino la
comunicación. La adolescencia es una etapa difícil en el ciclo de la vida, el sentimiento
de incomprensión y la emisión de sentimientos negativos hacia los padres. La
idealización que tienen los hijos hacia los padres cambia en esta etapa y es importante
que estos últimos intenten mantener hijos emocionalmente sanos.

Cuantas más tensiones se puedan evitar, mejor, sin olvidar que aunque ellos empiecen
a verse grandes, la relación entre padres e hijos aun sigue siendo asimétrica. Es decir,
parten de posiciones diferentes y tienen recursos diferentes para abordar las
dificultades. Esto quiere decir, que son los adultos los encargados de solucionar o
mediar en las dificultades para encontrar un equilibrio en medio del conflicto, alguna de
las pautas que proponemos después de realizar este ensayo son las siguientes:

 Los padres deben intentar colocarse en los pies de sus hijos, ya que ellos pasaron
por esas etapas, aunque ya piensen como mayores y aunque las crianzas pueden
que sean diferentes, los conflictos tienen a ser los mismos, ligado a la sensación de
incomprensión e intensidad emocional.
 Respetar los límites que el niño, niña o adolescente necesite poner. Los hijos
necesitan hacer cosas a su manera, son conductas de autoinformación con su
cuerpo, su espacio, su tiempo y su dinero. Como padres se puede guiar, enseñar,
pero nunca imponer.
 Dar validez e importancia a las emociones o necesidades de los hijos. Ciertas
necesidades se vuelven tonterías cuando crecer, pero cabe resaltar que son propias
de la etapa y lo tomaran con la importancia que consideren. Si los padres lo toman
como solo tonterías aparte de generar conflictos pueden provocar una autoimagen
negativa del adolescente sobre sí mismo.

Hay ocasiones en que los padres deben decir no a ciertas circunstancias, es importante
que se haga con tacto, planteando que aunque lo que él pide es importante no es el
momento adecuado para dárselo, siendo además relevante explicar el o los motivos por
los cuales se les niega. Los padres deben estar abiertos a negociar las peticiones del
hijo y explicar los motivos por los cuales no se les conceden algunas, esto puede
reducir la sensación de tensión y contribuir a tener una relación más fluida y armoniosa.
Pero no olvidemos que lo más importante es enseñarles valores morales, inculcarles el
sentido del esfuerzo y la responsabilidad, basado en amor, comunicación pero también
en limites.

Como mencionamos anteriormente, en las familias se presentan diferentes conflictos,


algunos necesarios y otros importantes para el crecimiento familiar y personal, algunas
situaciones pueden llegar a generar crisis, pero lo más importante es que cada uno de
los miembros de la familia cumpla un papel relevante para llegar a una pronta solución
del conflicto sin generar consecuencias a largo plazo o la ruptura de grupo familiar.

El escape no es la solución para un conflicto familiar, una comunicación sana y la ayuda


de expertos si es necesario, evitará dañar las relaciones familiares, las discusiones y
conflictos no deben ser algo cotidiano.
BIBLIOGRAFÍA

Barraca, J. (2017). Conflictos familiares entre padres e hijos jóvenes. Recuperado el 9


de agosto de 2019. De http://jorgebarraca.com/wp-content/uploads/Conflictos-
familiares-entre-padres-e-hijos-jovenes.pdf

Fundación ayuda contra la drogadicción. (2003). Comunicación y conflictos entre


padres e hijos. Recuperado el 10 de agosto de 2019. De
http://www.adolescenciaalape.com/sites/www.adolescenciaalape.com/files/Comunicaci
%C3%B3n%20y%20conflictos.pdf

Izaskun, I. (2015). Predictores familiares de la violencia filio-paternal: el papel de la


disciplina familiar. Anales de psicología.

Mundofrases.com. Recuperado el 9 de agosto de 2019. De


https://www.mundifrases.com/frases-celebres/frases/padres-y-ninos/?page=2#start-
content

Real Academia Española (RAE). Consultado el 10 de agosto de 2019. De


https://dle.rae.es/

Rojas-M, L. (2015). La familia: De relaciones toxicas a relaciones sanas. Grijalbo.