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Fuerte de san Fernando

En el año de 1543 Santa Marta fue atacada por el pirata francés Roberto Ball y las tomas
continuaron en los años sucesivos, hasta tal punto que de 1655 a 1692, fue quemada en 19
veces. Esto obligó a las autoridades españolas a construir, entre los siglos XVII y XVIII, seis fuertes
para resguardar la ciudad.

Uno de estos fue San Fernando, construido en el año 1725 en las estribaciones del cerro La
Pedrera, entre las playas San Carlos y Lipe, en el costado sur de la bahía samaria, en honor al
futuro Rey Fernando VI.

Establecerlo allí era necesario, pues mientras las otras ciudades de la región prosperaban, Santa
Marta veía cómo las flotas de galeones se alejaban de su puerto debido a que los ataques de los
piratas y bucaneros se repetían con frecuencia y su población disminuía.

Las otras fortalezas construidas (San Juan, San Vicente, Nuestra Señora de la Caridad, en Punta
Betín y San Antonio) fueron desapareciendo con el tiempo y solo la Isla del Morro y San Fernando
quedaron en pie.

El primero está a la vista de todos, frente a la bahía, cual centinela de la ciudad; el segundo,
escondido en predios de una guarnición militar (la Primera División del Ejército y Batallón
Córdoba), invisible a los ojos de nativos y turistas, muchos de los cuales desconocen su existencia.
Ambos fueron declarados Patrimonio de la Nación.

Catalogado como Monumento Nacional en 1989 por el Gobierno Colombiano, el fuerte o castillo
de San Fernando ha resistido el embrujo del tiempo y encriptado gran parte de la historia de
resistencia de Santa Marta. Ha recibido dicho nombre en honor del futuro rey Fernando VI.

Se encuentra ubicado en las estribaciones del cerro de ‘La Pedrera’, entre las playas ‘San
Fernando’ y ‘Lipe’. Es exactamente en los terrenos donde hoy se encuentra el Batallón Córdova de
la Primera División del Ejército, el cual está ubicado, bajando el ziruma, con sentido al centro
histórico de la ciudad.

Es una fortaleza que se resiste al paso del tiempo, conservando los vestigios de lo que fue un
castillo militar que brindaba protección a la ciudad de Bastidas del ataque de piratas y corsarios
durante la época de la colonia.

Su estructura aun deja ver los orificios donde instalaban los cañones. El acceso no es libre. Para
poder realizar un recorrido por sus instalaciones es necesario contar con un permiso.
El histórico baluarte samario, que hacía parte del sistema defensivo de la ciudad contra las
arremetidas de los piratas en el siglo XVIII, y que fue declarado como bien de interés cultural
nacional por medio del Decreto 2673 del 20 de noviembre de 1989, permanece en estado de
coma.

En los papeles, el Fuerte de San Fernando figura como Patrimonio Material de la Nación, pero casi
30 años después de haber sido incluido oficialmente en el legado de la memoria cultural del país,
la fortificación resiste como un ‘tesoro’ abandonado, pues no es aprovechado para el turismo y
varios de sus ladrillos se caen a pedazos.

Su ubicación está en la punta de la Pedrera, cerro de San Fernando. Colinda con el Batallón José
María Córdova de la Primera División del Ejército, entre las playas San Carlos y Lipe. El acceso no
está abierto al público y se mantiene vigilado por soldados.

El Fuerte de San Fernando fue construido por orden del gobernador Juan Beltrán de Caicedo en
1725.

Se levantó inicialmente como una construcción de poco porte, sin aplicar los tratados del arte
militar, con argamasa -cal, ladrillo y piedra de la montaña-, debido a que no usaban cemento en
esa época.

Lleva su nombre en honor al rey Fernando VI. Fue erigido de forma estratégica para integrar un
triángulo defensivo en conjunto con la Isla de El Morro y el Fuerte de San Antonio. El objetivo era
interceptar el ingreso de los enemigos por la Bahía, quienes pretendían adueñarse de la ciudad por
intereses económicos y políticos.

El arquitecto e historiador Álvaro Ospino Valiente, cuenta que “el sitio comenzó como una batería,
que consistía en una explanada simple rodeada de una muralla. Cuando se le adicionan edificios
militares se convierte en fuerte. La mano de obra era mala y la aportaba la gente.

Nació como resultado del deseo de una comunidad que exponía sus vidas para evitar los ataques
del enemigo”, dijo.

A pesar de haber sido construido por el mismo gobierno español, los mismos ingenieros militares y
los mismos materiales, difiere completamente en su concepción o morfología con las murallas de
Cartagena, según Ospino Valiente.
Actualmente, cuando han pasado cerca de 294 años de haberse levantado sus cimientos, se
evidencia un enorme detrimento en su estructura. Los techos en la parte baja de la edificación
colapsaron y gran parte del escombro caído permanece sobre el piso. A pesar de estar custodiado
por militares, su imagen no es la más favorable.

Oportunidad para el turismo

Según el arquitecto Ospino Valiente, el fuerte de San Fernando está por fuera de la jurisdicción
territorial del Batallón, sin embargo, el Ejército no deja pasar a la gente para visitar el monumento,
lo que a su vez, ha sido un beneficio para la fortificación, debido a que si estuviera abierto al
público, por su estado de abandono quizás ya ni existiera.

“Sí se puede habilitar para el turismo, pero hay que crear la infraestructura adecuada para llevar a
la gente […] Los alcaldes están pendientes es de la plata. Eso no está en zona militar. Lo que pasa
es que cuando cambian de comandante, el que entrega no hace el informe y por ese motivo en el
año 1.985 casi se pierden los recursos para su restauración”, agrega.

El historiador y arquitecto manifiesta como solución que para evitarse el problema de la


‘servidumbre’ del Batallón, se necesita entrar por mar, por playa Lipe y hacer un muelle para
embarcaciones menores.

“Yo lo pondría en la punta del Cuerno, cerca de Santo Cristo, aunque eso deben estudiarlo los
expertos en oceanografía, para determinar dónde golpean las olas. Hacer uno solo que sirva para
transportar a la gente y quitarle presión al Ejército”, indicó.

Ospino Valiente alertó sobre la necesidad de intervenir y velar por la conservación del histórico
lugar, puesto que estaría en riesgo de desaparecer si persiste la indiferencia del Gobierno y de las
autoridades.

“No tengo la bola de cristal para decir cuánto tiempo más podría resistir el Fuerte de San Fernando
en esas condiciones.

Pero así como va, quizás 50 años sean mucho. Eso se ha conservado porque el Ejército no deja
pasar a la gente. De hecho, si pasaran, de pronto ya ni existiera”, aseguró.
Parque de los novios
El parque de Los Novios o parque Santander es un espacio público situado en el
centro histórico de Santa Marta, en el departamento colombiano de Magdalena.
Alberga varios edificios de valor patrimonial y es uno de los centros gastronómicos
y turísticos de la ciudad.
Se encuentra sobre un antigua zona anegable que se constituyó como espacio
público. Paulatinamente se convirtió en plaza de mercado y de la carnicería.
Desempeñó esa función hasta que la inauguración de la plaza de San Francisco.
Desde entonces se conoció como plazita vieja del mercado y quedó inscrito dentro
de la retícula colonial de la ciudad.

En los años 1930 recibió el nombre de Santander en honor al militar y político


colombiano Francisco de Paula Santander, de quien alberga una estatua en su
zona central.

En 2008, su renovación incluyó la peatonalización de las carreras 2 y 3.1 Desde


entonces, se ha convertido en uno de los principales motores de la rehabilitación
cultural y comercial del centro histórico.23
En su marco se encuentran los edificios del Palacio de Justicia y de la Antigua
Escuela Cuarta.4 Ambos fueron construidos durante los tiempos de bonanza de
principios del siglo XX.5

Además de la estatua dedicada a Santander, el parque alberga un busto del


político Manuel Murillo Toro, dos veces presidente de los Estados Unidos de
Colombia durante la segunda mitad del siglo XIX. En su zona central hay un
templete de estilo clásico y en las dos esquinas de su costado oriental, dos
rotandas bordeadas por una balaustrada y tres escalinatas de acceso.

Este parque es uno de los más bonitos que tiene nuestra ciudad Santa Marta, y
esta muy bien cuidado. Hoy en día este parque ha tenido un reconocimiento por
jovenes, ya que muchos se van los fines de semana con sus amigos, novios etc
Casa madame agustin
La casa Madame Agustine ubicada en la calle 17 Diagonal izquierda a la plaza de
la catedral y de esquina en el callejón de Don Pedro Salas de Santa Marta, es un
lugar que refleja la hermosa arquitectura con la que contaba esta ciudad
considerada, el hogar de la bahía más linda de América.

Esta casa es considerada por muchos como una auténtica joya colonial, ya que su
construcción data del año 1745. La encantadora infraestructura lleva el nombre de
su antigua propietaria, una dama francesa llamada Madame Agustine, a quien le
atribuyen un romance secreto con el médico Alejandro Próspero Reverent, quien
se encargó de cuidar las enfermedades del libertador, Simón Bolívar, durante sus
últimos días de vida.
Esta solemne mansión fue edificada en 1745, está ubicada en la esquina de la
Calle Real o Calle Grande (Calle 17), con el Callejón Real, también conocido como
el Callejón de don Pedro Salas (Carrera 4).

Tiene gran importancia histórica, dado que allí vivió una elegante dama francesa
“Madame Agustine”, de quien las malas lenguas afirmaban, tuvo amores con el
médico que atendió al Libertador Simón Bolívar en sus últimos 17 días de vida,
Alejandro Próspero Reverand. En estos momentos la mansión luce igual, aunque
se le han hecho algunas remodelaciones, conserva el gusto y el glamour por la
cual se distingue dentro de las joyas arquitectónicas de santa marta.

Monumento deidad tairona


El Homenaje a la Etnia Tayrona, o Monumento a la Deidad Tayrona, es una
escultura localizada en una glorieta en la intersección de la carrera 1 con calle 22,
en la ciudad de Santa Marta (Magdalena, Colombia) en un extremo del Paseo
Bastidas, (carrera 1) y de la Alcaldía Municipal (calle 22).

El monumento representa a dos indígenas tayrona, una mujer sentada, y un


hombre parado, los dos mirando en dirección a la Sierra Nevada de Santa Marta, y
posicionados con el mar a sus espaldas. La base del monumento es de forma
circular con varios símbolos tayrona y al igual que las estatuas es hecha en fibra
de vidrio. Durante la noche, la estatua está iluminada por 4 luces artificiales
también colocadas sobre la base del monumento.
El Homenaje a la Etnia Tayrona, es una obra por el maestro Héctor Lombana, y
fue donada en 1993 a la ciudad de Santa Marta, como homenaje a la cultura y a
los indígenas del área.
Santa Marta es una de las ciudades turísticas más importantes de Colombia
debido a que se encuentra en medio de una zona costera y es muy famosa por
sus bonitas playas. Sin embargo, la ciudad también encierra algunos atractivos
culturales y es por eso que un día nublado podéis aprovechar para recorrerla.

Uno de los sitios de interés que ofrece la ciudad es el Monumento a la Deidad


Tayrona, una obra que es un homenaje a la etnia Tayrona es uno de los grandes
sellos de identidad del lugar.

El Monumento es una escultura que se encuentra sobre una base circular y


representa a dos indígenas Tayrona, el hombre de pie y la mujer sentada a su
lado. Sus miradas miran directo a la Sierra Nevada de Santa Marta mientras que
el mar está sobre sus espaldas. En la base a su vez descansan numeroso
símbolos indígenas.

Esta obra fue donada por Héctor Lombana a la ciudad y es especialmente bonita
por las noches cuando cuatro farolas la iluminan.

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