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la Úniversidad de U:recht FILOSOFÍA SOCIAL ·.: : Ebré:IoNES CA.RLQS LoHLÉ BUENOS Al3t€S - M.ÉXiCU ~.

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RErvlY C. KWANT

Profesor· de la

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Título del odginal en neerlan'dé.s:

SOCIALE

FlLOSOFIE

Traducción castellana por la

doctora

Mercedes

Bergadá

Prefacio

En El fenómeno humano .escribe Pierre Teilhard de Chardfo: "La Salida del Mundo, las puertas del Porvenir, la entrada en lo Sobre- humano, no se ·abren para dar paso a unos pocos privilegiados, ni

a un único pueblo elegido entre todos los pueblos. Cf':ljerán rnhr'.'.C;)tC:

toúos

juntos puedan unirse y realizarse perfectamente en una renovación espiritual de la Tiena -renovaci6n cuyas características y grado

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físico de realidad deb.ernos ahora considerar." 1 Según este pen- sador visionario, la evolución ha alcanzado un estadio en el cual ]os . . seres humanos sólo podrán seguir desarrollándose si al mismo tiempo crecen juntos en humanidad. Vivjmos en una era de socialización.

un

determinado ,sisteina de -tenencia de la prnr1iPdad. El térmi,i~, em-

pero, tiene u:.1 st::liti¿o mucho más ampüo. 2 Se refiere a una mayor,

Muchos <1~0d2:r:. el términei "sode.li::o.ciór,." merá.rn(:mte

'en

torna de conciencia efectiva, por parte del hombre, de los lazos

que lo unen con sus semejantes, los demás hombres. En el pasado inmediato el hombre vivió en la ilusión de la independencia per- sonal, una ilusión que 11.imaremos "la ideología del individualismo". Ser persona se identifiéába demaslado co¡;i ser independiente. Esta ilusión ha sido ya superada. Podernos existir en el nivel que hemos

alc;anzado, solamente en

estructura los pone al servicio de grandes cantidades de individuos. Nuestro interés cada día más amplio sólo puede ser satisfecho por gjgantescos sistemas de comunicación cuya línea es en principio ilimitada. La ciencia se ha desarrollado ianto que su ulterior creci- miento depende del trabajo en equipo>'! La tecnología moderna ha transformado el trabajo del hombre en un enorme proceso de cola- boración. La manera como vivimos, así en lo ,espiritual corno en lo·

virtud

de enormes sistemas cuya verdadera

l

Le Phérl.Om81le htúniJin, IV, cap. (

l=:d. du Seuil, París, 1955, pp. 27i~

2, Hemos preferido traducir directamente del texto original francés, eo lugar de retraducir el texto de la traducción que utiliza el autor. Debemos consignar que en el texto original francés, en el lugar que hemos señalado

con un asterisco, figura una llamada a una nota al pie de págin.a que dice:

"así fuese bajo la influencia y la conducción de algunos solamente (de

una élite)". [Nota del Traductor.)

2 También la encíclica

tiene que mo

:::ite;1erse

Maier.

.et.Jfogisira em~!ó e! tfn:nL~ '.!U d sen-

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. ., Uitgeverij Het Spectrum, Utrecht -. (Holanda), y protegida en todos los países. Queda hecho el dep6sito que previene la ley n9 11.723, Todos los derechos reservados.

debidamente

únicá

edición

autorizada

por

tido amplio. Cf. Kwant, "Mater et Magistra over socia!iseriag Lering e11 Leiding, vol. 30, n. 5, },,fayo 1962, pp. 131~137. s Aun qufon trabaje separado de todo equipo en su propia especialidad

al día de lis publicaciones en su campo. ~y tales

2,onsultas son l.ambién una forma de colaboración con otros.

© C.uu.:os Lo:ar

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soc. A.l\lÓN. rno. y co:-1., Buenos Aires, 196~!:(

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material, conecta cada fibra de nuestra e;ástencia con 1a de otros. Nuestra" existmcia está caracterizada por una muy notable forma

de socialidad

El sentida del término "soc:íalización" desborda en gran medida el ámbito de la tenencia de la propiedad; se refiere a la estructura misma de 1a existencia humana: Pero también está vinculado· con cuestiones de tenencia de propiedad 1 porque la humana existencia es inseparable de un mundo humanizado. La existencia en común del ho~nbre presupone un mundo humanizado común. Así surge la

este mundo común

que e:s J.e imrés

común. Si nue!-:tros intereses comúnes están in-

controlablememte en las m'anos de t,inos pocos, ya sean estos pocos !os capitalista~ o los gobernantes del Estado rnodemo, entonces su control sobre ~l mundo les da también control sobre nuestras vidas. No tenemos .entÚnces libertad alguna para existir en nuestro propio mundo. El CQl)ll)ttnismo proclama qu_e. esta indeseable situación existe

en el mundo «i:ecidental; pero Occidente piensa que el comunism?

ha agravado la situación en lugar de resolverla, ya que también en el sístema cormnista el mundo común está regido por un pequeño grupo que no fStá en modo alguno sujeto a un adecuado control."

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ap.e;z¡c:a. de-~ómo lia de s,~r asegurado

mcializació.m

del hombre es un gran don pero, al mismo tiempo

una gran tarea. Es un nuevo desarrollo que ofrece una gran riqueza

de posibilidades pero que nos enfrenta con problemas muy graves. Nos estamos woiviendo más conscientes del hecho de que nuestra

:na

existencia

tiene un caráctér social.

Este libi'o ,;;R

nfo~,1; .:;).u.:

re:l~~.::.6¡1 J.vbr.\;, i::J.i.e hecho social fundamenta:.·, Es verdad que mucho

h>i P.~f'n.t0 ~''é.'. ::.Zerf'.:. ·del carácter social di:: ü1.,.e~t¡·e1. ci.<lstenda, pe.ro eI hombre debe: continuar pensando y escribiendo acerca de él. Puesto que pueá!e y debe ver constantemente bajo una nueva luz cosas que de una manera u otra había visto siempre. El siglo pasado presenció el. naC.'rrniento de un nuevo grupo de ciencias, las "ciencias sociales". El hon:mib:.re d~scubrió una nueva dimensión de su existencia

se

rn~ 4 ::!niiu~!~1?;º¿<;~!{.?:Jet·!~!~{t~%~d!:·~~~:~'~!;J::·ri;:J~~¡~·~:(:p~;'~'.~;~;~=

nisme pratíque" sigolfica é_l la existencia individual; quiere por t:ir.to decir

que fa existencia ihdividual no puede ser superada, que !a acción consi- derada 'actullime~ lo es siempre en un nivd individua!.· .El grnpo acttí.a solamente a. través ale los individuos. Aun en los caso::: en que se trata d~ un interés común y cuando los med.ios de producción són !a propiedad del

grupo, eSte último,, para perseguir 3us intereses, debe confiarlos al indivi~

duo. Este principfoi se aplica tnmbiJn al sistema comunista. Es de crucial

importancia que él individuo tenga suficiente libertad para actuar efecti~

vame-ntc: y que, ~ mismo tiempo~ sea. ;:,.decu.adamente control~do por la

-·S~<l. -para, que ?\.O haga ·uso illdf!bid<f de sn pti:,kión. Enco.ntrar el coM

rre.cto equilibrio fit:ae importancia decisiva para la sociedad. La doctrina d!)l comuUÍ$n10 no g,arece ofrecer ninguna garantía adecuada re:(pl;!cto de

este problema.

.

5 En Encounter~ Pittsburgh, segunda· impresión 1965, el autor presentó

algunas

perspectiw

:s.

fundamentales

de la existencfa social

del

hombre.

El prese:1te libro -Cl!Jllltíene ulteriores desarrollos de ideas que se hallabari apenB.s esbozad:as ·eo: :.::'. imterior.

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- y esta dililensión requicre··una investigación científica. ¿En qué-con-

siste esta nueva dimensión? Este libro quiere ·contribui,:, tam.bié11 a -

solucionar esfa. pregunta. Sería erróneo, empero, esperar una respuesta completa y ex~ haustiva a las preguntas fon:nitladas en este libro, La era de los· tratados eX.haustivos ha pasado. El ·hombre se ha convencido de que los objetos de sú_s indagaciones científicas son demasiado ricos para ser agotados en·, tratados que se autoconsideran exhaustivos. Tam- ¡>O!'Q.,cree ya que uoos .¡,acos vohlmeruls-de tratados fifos6ficos· pue- dan proporcionar uria visión totaI·-.del universo. En épocas pasadas existía una completa división de la filosofía en tratados, cada uno de los cuales se suponía que desarrollaba las lineas fundamentaleS

propias de su campo particular. 6 EI hombre moderno, sin embargo, sabe que todas sus consideraciories tienen solamente un car4cter

.

i parcial. El tem~ discutido -en est~ libro podría también ser abordado de una manera totalmente diferente.

El en.foque aquí elegido pretende exponer especialmente la "ideo- logía del individualismo". El autor mismo ha participado por mo- mentos de la ilusión de esta ideología, que hasta hace algún tiempo constituía un esquema aceptado. Liberarse de esta ilusión es. impor· tante no solamente desde un punto de vista teórico sine también en la práctica. Nuestros ojos deben abrirse a la dimensión social de la existéncia humana. Esperamos que este !ibro pueda contribuir a ese propósito.

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6 L0s manetks d,;.f e,~colasticismo ta~dfo a menudo pretenden ofrecer una visión filosófica total.

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CAPÍTULO I

La

del

ideología:

individualismo

Para comprender adecuadamenl·e los alcances y rn.iras del pe!ls.1-

!llÍ'=ntc :oc;;,.l c.~ .::"

ción a la manera individualistá de pensar pro}:)ia de las pasadas centurias. En el título de este capítulo nos referirnos a este individua- .

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~8:,,;,,-.:-.;-·,-;).:·~ _;.-•'.:!· C.etlica:r' nuestra aten-

lismo como a una .ideología. Este término requiere explicación. Des- pués, debemos describir el significado de la. expresión "'pensamiento

fodividualista"; finalmente, debemos indicar los síntom·as de esta

manera de pensar.

L

EL CARÁCTER DE IDEOLOGÍA

El término "ideología" se usa en distintos sentidos. Los escritores marxistas lo utilizan a veces para referirse a sistemas de pensam.iento

a los cuales se oponen, y agregan así un matiz peyorativo al término.

Consideran su propia filosofía como la única que no tiene un carácter ideológico. EJ movimiento para el Rearme 1'.foral se refiere a sí

mismo como a una "ideología" y e.ampara su propia ,buena ideologfa con otras ideologías 0rr_óneas. Aquí el ténni:o.o está usado en un sentido neutral.

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t,,S~de "ideol,ogía". El término "i.deología" puede em-

plearse para referirse a la suma total de id.fas qne orientan fa vida. Si bien es posible una diferencia de opiniQnes en cuanto a si la

las idea§.

vida se guía e no por ideas, nadie empero. negará que

que pn·.va.1ecen >l'"-".!.·.m1;i., "$.Q

C.Íed:ad.

e}"ercen uirtf'·dJrt,r irrfllleñcia: JUhéáS

estas ideas constituyen ,1:un t~.do .)pterconecta<.bh. y este todo puede ser calificado de "ideoloifía"·. En esta interpretación e] término tiene un sentido neutral. Así Jo usan los propagandistas del Rearme Moral y muchos otros, tales como los cristianos que hablan de la ""ideología cristiana".

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.{ ·uso riiárxista del tétmino '·-ideología". Puede hacerse también una

distinción entre ]os diversos com~)lejos de ·ideas, y esto es Jo

hacen los :man:istas. Existe un complejo de ideas, arguye el mar-·

xista,

que realm.ente arroja luz sobre la existencia humana y dice ]a

verdad acerca de eu;:--rosotros -complejos de ideas no expresan -

que·

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vida. 1 En_ el caso del primer complejo, et horribre ideas porgue ellas son ver.dader2.s 1 pero no así en fos

demis ca-s~. 2 _la vt!"fdad de las ideas no es la razón real de su

aceptacióB

rente, concretamente, el del interés práctico. La verdad tiene ·su fundamento en sí misma, pero el error o 1a pretendida verdad tiene

siempre su base en alguna otra cosa. IndudaMemente es posible que el interés práctico .pueda hacer que

entonces esas ideas son aceptadas por un motivo dife-

adhiere a W

realmente la

.

el hombre asigne verdap.• a ideas. que en m"® ,tlgu.so ·~

una

-·fuerza ·int.emi -¿¡; coñvfoCión, o que no la poseen suficienteme.ite. Sú.' interés se halla a menudo en juego en la afirmación de un punto particular como verdadero. Supongamos, por ejemplo, que una _per~ sona o un gru.po de personas ocupan una posición privilegiada en un determinado sistema social y que esa posición es atacada. Si esa privilegiada oosición es meramente unB. cuesti_ón de hecho 1 es suma- mente vuJn~hie. Si, empero, ella es exigida por Ia nat_tt.ra1eza misma de las_ cosas.,. por una ley divina, o por el proceso objetivo de la historia, entonces esa posición privilegiada existe no s6Io de facto sino también de iiire. En este caso cualquier ataque contra ella es ilegal, antinatural e inmoral. Así podemos comprender cómo, guiaclo por el propio interés, el hombre se frlclina a representar lo contingente oomo necesario, la situación de fa,eto como de it&re, lo relativo como absoluto. Tal transformación siempre se realiza por

transfor-

üúi:I. "id~oiogía ". J:>or tanto una

·:t:rdad, no en

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causa del int&és práctico salvaguardado y protegido por esas ideas,

medio de ideas

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AJ complejo de ideas que da lugar

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ideología es un compleJo ~e 'ic1Pll<:- :r! 0:.::.l :::

1a.Lóü de la fuerza interna de convicción que eilas

tengan, sino

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La ~'ideología"'" no .es una idea típicamente marxi.sta. Aunque el con-

por la

filosofia marxista 3 y sea usado más frecuentemente por los marxistas

que por oi:ros

el concento es much0 mf:S :rnti;-110 íj_<''":' el. tQ.-and:,w,;-,

cepto . de ''ideología" haya·, sido formulado especialmente·

,. ,i "" .~~:t.-::~=-· ;:;::6.:-fa de,::;!~-= :.l:le :.::;-::~ 1m.i-iiii.:ii.o en d ·dicho clásico:

,,

1 Escribiendo acerca de los ideólogos germanos y especialtne-c.te de !os

neohegeüanOs, doce Man:: "Olvidan que a estas frases ellos mismos están
1

º~<:D;ie?.do sola."ne-nte otras ~rases, y que no es~án en m~eia ·a1.guna com-

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batienao el mmtdo real e.ustente cuando estan combanendo meramente

!as frases de ere .mundo". The Germa-r. Jd~ology, Londres, 1938, p, 6. Por .'

/ tanto estamos G'":.e una id_ealogía cuandc la docJ:rilla ha perdido contacte fy

con la vida y se reduce así a frases vacías.

·

la.dm,~

.-cia ":re.al~, :pcsitii.-a; ia :-rep,r~OC. ~ "fa:·_aetivitiad práctica,· del proceso priictico de desarilJllo del hombre. Cesa la charla hueca acerca de la con,.

ciencia, y toma su. lugar el conocimiento real. Cuando se describe la renli~

rama independiente de actividad pierde su rriedio

~ "Donde aca"r.'a !a.especulacfóú -----en.la vida real-

dad, !~ filosoffa

romo

alJi·i;,;:;:;:;iüe,-,_za

de existencia." nñd., p. 15.

3 El concepto marxista ele "ideología" se vincula con otros a5'pectos de

y especialmente con la concepdón marxista que se

!a doctrina ·mar

tj:,-"ta

refütre

a ia relación entre L11fraestructura. y superestructura, entrtt ser y

contjencia. Pero .i.o podemos desarrollar ahora este pn:ito.

12

"Quae volum~s_, libenter credimus", vale decir, que creemos de buena . gaull b .qué''·!Ümonizá con nuestros deseos. EJ hom~re se inclina a. mirar como verdadero lo que está en concordancia co·n su propio /! interés y esta afirmación contiene la esencia de lo que los marristas gustan. llamar "ideología". Hacer que lasjdeas sirvan al propio interés es tan viejo como las

A

ideas

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mismas

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Casi todas !as znitologíaS contienen elementos que

la.~lencia de -t~.tleterm'tnirdo pUeb1o'ti grupo.· Muéhas

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religiones implican concepciones que proclaman la vocación histórica de un pueblo y su elevación por enciilla. de los otros pu'eb!os. En tiempos primitivos la condición de reY y de emperador era casi siempre transfori.nada, a partir de una posición -de facto, en un derecho inviolable sobre la base de determinadas -ideas. Situaciones rl ¡ sociales y económicas han sido a menudo representadas corno natu- ~

rales y necesa_rfas mediante el recurso a ciertas ideas. Para describir ,

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! la historia del mal uso de las ideas habría que escribir una obra

muy voluminosa. Por todo lo cual 1 el término "ideología" en el s~ntido arriba mencionado es nuevo solamente como término, pero no en lo que respecta a su contenido. Por tanto no es verdad, como se pretende a veces, que el concepto de "ideología" sea LID concepto típicamente marxista, vale decir un

concepto que tiene validez solamente den_tro del sistema de. pensa- miento marxísta. Esta pretensVin .~e fnnda en nc:isiones Rn la rí?-~

hci.6.;. q

fo wm:hd e~ det8:r:nh:,ada p,::,-1 i::! t-'r'J:;i:::: i la concepción

marxista de que la infraestruct,.µ"a deten:nir1a a la superestructura. Como es bien sabido, Ios marxistas distinguen entre la infraestruc- tura económica de Una sociedad, .y la superestructura social, jurídica, política y espiritual, y consideran las ideas como una especie de espejo ciue refleja J¡i infraestructura. Así piensan algunos que se puede igualar esta determinación de Ja superestructura por Ja infra- ·

;¿.

se :supone existe entre ei hecbo de que en una ~~·.:vb:·c,,

":!:c,ts,

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i :ic i:UC.úc:la tal que el ,concepto de ''ideología" pa·se ·a ser una parte

1 integral de la doctrina marxista.

p1imer iugar,

i comó ya lo hemos señalado, la realidad indicada con el término de "ideología" es mucho más vieja que- ,el marxismo mismo. En

1 Esta pretensión 1 enipero';- ·no. puede admitirse. En
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\ segundo lugar, el desarrollo riguroso de la distinción entre ideas ideológicas y -no-ideológicas refutfi, más bien qee confin.-;a, la ma~

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ne:ra marxista d-e r.!±:e.<::&:". P:ues cl

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ctetri~·s"· ~sté~as s~ia~iente porque }' en la·- medida en que -;e consi-

dP a sí mismó corno no-ideológico. 5 Si no considerara que su propia

4 En su comentario al cap[tu!o xv del Evangelio de San Mateo, escribe)¡ san Jerónimo: "Los escribas. y _fariseos querían. torcer la omniprovidentei l<:Y aa ,¿)ios para ocultar ba¡c ta capa de la piedad lo que era falta de

piedad. 6 Escribiendo contra los ideólogos alemanes dice Marx que las teorías de .éstos son frases vacías, divorciadas de la realidad. Pretende que su pro- pia doct:ina no hace otra cosa que reflejar y expresar la vida real y mate~

ra

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concepción es verdadera, no podría considerar a las otras concep- ciones como pseudo-verdades. No puede el marxismo proclamar

que las otras concepciones est~n determinadas por intereses egoístas,

si no aclrnite implícitamente que su propia concepción es algo más

que un puro reflejo de Un interés propio, o sea que su propia 00_1.1<:.é.pci® e.s· .,'Jerdad .absoluta. El mar.cismo puede atribuirse': a· sí

111i~·mo una pos1ci6ri privíle~Ja.Oa entre los demás sistemas sólo porque proclama ser verdadero. Por esta razón no tiene el marxismo de- rechos exclusivos a] co11cepto de "ideología", y por la misn1a razón

que use este término está pen-

sando en una línea marxista. JvJás aún, sería muy unilateral afirmar que el propio interés que se

esconde bajo el pretextado sistema ideológico de ideas haya de ser

0.-::

:iLt}?eriuJiciad espiritual, han sido defendidos de manera ideológica. En el siglo A1V., por ejemplo, los Fraticelli defendían ideológicamente el ideal de la pobreza absoluta, el rechazo de todo interés económico.

siempre

nadie puede decir que cua}qu

2. EL INDIVIDUALISMO COMO IDEOLOGÍA

El in~ividualis~o puede darse en dos. f~nnas: ,c?mo una actividad pt:á,c,tica de, v:~da- 1 y como,, una·. comncCJón teonca,::.fonnulada :. re-,,·-.·~:

flexiVáIDénte.

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El ir.dividualismo cómo u.na actitud práctica. El hombre actúa como

hombre solamente cuando se sitúa en sn mundo, y puede situarse a sí mismo en su mundo s6lo en tanto en cuanto comprende él su

situació11. AJguien que entra a un cuarto i! le_er un libro elegirá· uná ·

silla cómoda y se sentará de tal manera·. que

Hhrn. Lo compr'?n.sié:r, r1,é };; ;-;t1,:

;,,:. ,:::; .:;:eiúpre Ynl siqtúern usualmente un conocimiento teórico que haya sido reflexivamente fmmulado. Como regla, hay cierta clase de -comprensión que apenas puede distinguirse de la acción misma. El conductór; por ejemplo, que se mueve a través del tráfico com- prende las posibilidades· de su coche, comprende la situación del tráfico, cuando puede pasar y fa velocidad a que debe, conducir. No necesita proceder por modo de reflexión teórica (y en buena

iera

la luz

sobre

el

:·)6r::

q'

!t!

ci,d:::. el hombre.: cnJ'f,i:fú,

~m

int~tés:.

(','.QJ,.'\rr,,í.;,:-,.

Gtr~::

l:.:tc:rGSCS,

por

ejemplu,

Mala fe e ideología. De acuerdo con lo dicho, estamos ante una ideología cuando una Ídea es abrazada no en razón de su verdad y · de su interna fuerza de conviccíón, sin.o porque protege, defíend~

y favorece algún interés propio. 'El concepto de ideología no implkt.C

que qufon adillerc a una i<l.:::?. teng:.:. co:ucie!lcia del hecho de que lo hace guiado por el propio interés. Por el contrario, más· bien nos_

inclinaríamos a decir que quien acepta la idea no debe darse cuent~t de ese hecho. Pues si se tratase de mala· fe, si alguien se da cuenta de que no actúa guiado por la verdad sino por el propio interés, entonces se da cuenta también del hecho de que la idea no es verd2.der::i, y por consiguiente no está aceptando realmente esa idea. Continuará quizá utilízaindo esa idea para propósitos ex~ ternos, para engañar a otros, pero él mismo no estará intemamente convencido de ella.ti En una ideología en se11tido estricto hay buena fe, vale decir que actúa urw guiado por el propio interés pero piensa que quiere servir a la verdad, cree sinceramente en la verdad de la concepción que defiende. Una genuina ideología es siempre una convicción de verdad, una verdad que se considera como cierta.

hora

hacerlo). Mira bada ~Jd,,!lte y v!gifa. (·r1nstantcmente la situaciói.,

y lo que va ,riendo se revela inmediatamente en sus acciones. Si el tráfico no es demasiado intenso, su comprensión-en-acción deja libre buena parte de su atención, de manera tal que puede conversar

con un acompañante o aun discutir temas en profundidad. Esta comprensión-en-acción la encontramos también 'en los jugadores de tenis o de fútbol, así como en mucha-s formas <le trabajo. Las jóvenes que trabajan juntas en un taller de costura, por ejemplo, son capaces de conversar acerca de toda clase de temas aun cuando presten la necesaria atención a sus tareas. Porque el pensamiento está así incorporado al inmediato quehacer del hombre con el mundo, contiene también una actitud frente a este mundo. Por ejemplo, la forma en que un conductor maneja su coche puede revelar una n.ctitud descuidada, falta de respeto .por los demás usuarios del camino, egoí.smo. Tal actitud no surge de una

que

ello sea

así,

pues

normalmente

no tendría

tiempo

pata

reíle:dón deliberada sino que se halla usualmente. ,conectada,con

temper-.:tme:tJto· -y 'llJéhtaildad de esa persona, Lfl 1)ersona misma, pro·- ·

bablemente, ni siquiera es claramente consciente de su actitud. Sin

embargo sigue siendo responsable por ella, pues, no obstante todo lo ambigua que pueda ser su 1Jbe:tad, empero no deja de ser verda~ dera libertad. Dado que nuestra existencia es ·ca,si siempre una co-existencia con

oq"os en

iat,

ria!. Un lector de Marx debe const¡:mtemente preguntarse si Marx no se daba cuenta de1 peligro de que su propia te:oria pudiese ser infiel a la realidad porque, para hacer una teoría, para dar expresión a la realidad, habría tenido au'e colocarse de alguna manera a cierta .distanc;ia de l.i realidad. La reéia certidumbre de Marx, su convicción de' 'estar diciendo la verdª.d:, es !o que más sorprende al lector.

o La propaganda· moderna of:rece notables ejemplos de ideas que se usan

para consu_mo exteruo. La. verdad ,:.penas desempeña ya pa~_l

i¡.}guno en muchos aV1S0S _de propaganda.

s9lamente

el '"rnismo mundo, la

ac!Íh1.(Cqu'é-ca.da ui:i'ó ásilme··-ea··· d

mundo imp1Jca también una posición tomada con respecto a los demás hombres, sus semejantes. Cada trabajador asume una de:- terminada actitud hacia ]os -compañeros con qulenes trabaja. En las fiiJf.i bonversaciones más ordmariaS, atln $i son puramente .n.lJ:1-cionales y

J,wl "

h

14

V!V

15

·~,,~o,',~"""""'"''"''"°"~'d0'--"""'"'""""""'"'°"'""'W<=l<""'""~,<--""'-~~""-'-"'"''''•""'"""'~~,-,-_'s'

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ii,(,.l\iJ$;:,.~1=1?.l"r.'""-'!'~,,~'-"""~"""-~"""'.,_,

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(:·¡ \

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de negocios, ·nos situamos en <:ierta manera con respecto a los demás. Nuestra actitud puede ser de aperturn o de reserva, podemos

dejarle lugar a otro o emp'

plemente imponémosle. Tales actitudes hacia un semejante usual- mente preceden a toda reflexión. 7 Toda c1ase de elementos oscuros,

tales como el temperamento, las deformaciones derivadas de nuestro contorno, y las desviacion,es psíquicas ignoradas por nosotros mis· mos, desempeñán en esto· un papel. Sin embargo, si. un hombre

!jc!.r

~ nue:atro ·vr:drio, 'eSCt.rChidó'\) sim-

realmente ~ve como _l?:o~~~ .,s:iempre qu.e.d.a .u.oa

cietta.

libertad eri

.su actitúd; sigue siendO una persona qne se sitúa a

Jllimio.

Hay muy buenas razones para habÍ&r'eri-·'eSte--c;ntextO:-:i.de un

upensamien~o individuar' y un ''pensamiento social". Pues en su,ac~ ci6n el hombre lleva una existencia pensante, ·y este pensamiento

este

/ pensamiento:.en-acción el hombre puede hacer <le sí mismo el único

¡

no es menos

real porque sea un

pensamiento~en-acdón

8

En

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:/

,,

:,_:

centro y svihordinar todos los demás a él. Puede mirar a cada uno

y a" cada cosa a la: lúz de J?ropit.1 interés individual y no mostrar

apertura hacia los otros como personas·. Pero puede también el hombre mostrar su apertura al semejante en su pensamiento-en-acción, puede tomar· en cuenta el interés del otro y de esta manera hacerse a mismo "relativo". Entonces no se atribuye a mismo tm valor absoluto, sino que toma a los demás en consideración; no porte su propia manera de ver por encima de toda discusión como verdad indubitable rulo que se muestra abierto· a las maneras de ver de

y yersonas, como valiosas

ks de:.r:.ás; no mira al munC,· .:,~.t¿;10 1 1

:v.s.t.s

?adf 'SÍ misffio, sino que hi~ ccmi::h:·:. :-::.~bté~ .:.-,:;¡,;e, vd!-::,s:::.s iJ<°.J.?Í.

las demás personas.

Por todo lo cual, somos ya individualistas o sociales en nuestra actitud concreta de· vida, en nuestro pensamiento-en-acción, en nues- tros encuentros concretos. con otros hombres; en una palabra, somos ya individualistas o sociales en el momento en que existimos en li- bertad y aunque todavía no nos conozcamos a nosotros mismos de

dcbe¡¡1c:;

:i1 d6é{f·4U'e lift hombre q u~ jarnás l!ii núiexionado teóric?-rdente sobre .;.¡' el hombre tiene una concepción de la vida individuaHsta º· sociaL Tal· Concepción co_nstituye una primera foán:l déI l)erisamientO indi- vidualista o social. Esta forma de pensamie'tito es mny Linporta-rité para la vida, y a este nfvel detennba si alguien es un ser humano individualista o socjal.

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,El üu!:iddualisrr o

.com.o convir.ción teórica. :El p,ensru.rl1eufu del. hom---

bre puede d-e~renderse de la inmecüatez de la .acció~ y ccnv"ertirse

ti.

,ir

.

7 Aquí ¡;ruede. aplicarse el dicho de Man de qne no tenemos garantía alguna de que seamos_ lo que: pensamos que sonios. Como ya lo señaló · Sócrates, el crm,ocimiento de sí mismo es muy difícil. s ·Marx hace una distincióri entre "ser" y "cor1dencia". Pero sería m<'-3 correc,tq oponer dos formas de conciencia: la· ccc:cicncia p·,:e.refI:;!.'tiva 1 que

está fundida ,en el ser real, y la conciencía reflexiva.

16

·!

(·,

en reflex.fón; Se q_oloca entonces a distaµcia de la vida inmediata

concreta y se convierte en, un pensar aceré<l de la vida, Pues el \ hom.bre es c::_i.paz de refhri'.J:.::., y fa. r:e:flc~•i6.n s!,~rnpre .in1plica una .cierta distancia de la vida" concreta. Empero, el pensar acerca de la vida no es en modo alguno un proceso uniforme. Puede asumir, por

o una forma

ejemplo, una forma t>

novelista aue escriben acerca del hombre tienen una determinada f

concepciód' de.f'hoffibre. De manera semejante puede darse una con~

cepción del hbmJ?re,,. gue ya no está _p1eriamente identificada con la actitud concreta, cuando uuo comienza a reflexionar acerca del

a la· manera de una ciencia positiva

del hombre, o de una filosofía del hombre, o de una teología del hombre. Más aún, ni siquiera es necesario ser un artista o un hombre

hombre -científicamente 1 ya sea

rtística

científica.

El poeta y

el

t1

de ciencia para llegar a una concepción teórica acerca, del hom- bre. Sin cultivar ningún arte ni ciencia, somos capaces de sostener discusiones aterca del hombre, como ocurre por ejernplo en política o 'en conversaciones entre gentes que gustan de'.,.teorizar. Al teorizar o al pensar reflexivamente acerca de la existencia humana, el hombre· puede proceder de una manera índividualista o de una manera social. Hablando de la vida econórníca puede uno· decir, por ejemplo, que es deseable que cada uno se preocupe de 1 sus propios asuntos como mejor pueda e interfiera lo menos posible en los asuntos. di3 los demás. Por otra parte, puede también decir que debiéramos preocuparnos los unos por los otros y no aban-

,.-¡

,11

,.

donar a los demás a su r::--'.;,,;,~ ,:1t~1·:~. ;'1,A,1,., nn."

>::'}i,T~:.:,r 1.ml':I 0~--¡~

uno es responsable de s' -. u¡;mo, o que somo.s todos re~ponsi·u·1~i3 y1os

ü unos de los otros. Aun en las ·conversaciones ordin~1ci:-i.s puede uno discenür "teorías" individualistas o sociales, aunque t3.les "teorías'' no .alcancen en manera alguna el nivel en que puedan ser calificadas de artísticas o cient'ificas, El teorizar acerca del hombre, empero, asume su forma más no"table cuando,- en sus reflexiones sobre la vida, el hombre se ex-presa a sí mismo de modo"'arHstico o científico.

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·Tábf;á y ·prúctfr.,-G. í.~•.'.'.i :!::~i:'=!"'.\~ ·~l-: 1,::::;:::{!

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ex.isten 1 entonces, de dos maneras: en primer lugar, al nivel del pen-

samiento en-acdón;

acerca de~ la- Vida. Aunque es obvio señalar que habrá conexiones 'k entre ambos niveles, no hay garantía álguna de que estén en ar- , monía, No es imposible que alguien que piense de manera tnuy individualista en el nivel teórico, piense· en cambio socialmente en Ia existéncia concreta. A ia inversa, un adherente a una teorfa social

en segundo lugar, il nivel de la reflexión te6rica

··.·.tlel.-:~i:r p.1.e4-e.·~:t't"4ic··nt-'2-1}~ic1\'nl)' individualista en S\~ ·'Vida

práctic<~. Los gnlpos capitalístaS del siglo diecinueve eran general- . mente muy individualistas en sus teol'Ías acerca del hombre, pero Sin embargo estos grupos incluían a personas que poseían una gran sensibilidad sócial. De manera semejante, quienes adhieren a la teoría comuniSta profesan 1¡.na manera social de pensar,_ como iesulta

1:widente de los térrrünos mismos ",Co~unismo" y "Socialismo", pero

17

~'

·-·"--·"------

~,,)

esto no excluye la posibilidad de que un comunista convencido pueda ser muy individualista en su concreta vida práctica. Una situación similar se da entre los cristianos. Un cristiano que frecuentemente

habla v

escribe acerca del amor y de la apertura puede en la

t práctic; ser extremadamente cerrado y usar a sus oyentes y lectores como una mera caja de resonancia para su propia exaltación.

Por supuesto (JJl.~ t~'l:fa,

·~:

vrP.·.:~c::t-déhen: est::i:r-·err·.~brií~.:":y-.;.:!':q.i~'

fo. ~c.:;;ici."·cs;: pur·onir p_arte, 113:

9€}Ja ~9a,

y QQLD.tra

?}.i

N,t., no'rma,. Sin embargo ocui-re 2. menudo que ambas n·c; ·están acuer-

dO");' que, por extraño que ello pueda parecer, el hombre cuya vida no está de acuerdo con su teoría a menudo ni s.iquiera tienen con- J ciencia de ello. Es aterrador ver hasta qué punto el hombre puede ' equivocarse acerca de sí mismo.·

Cuando en este capítulo hablamos de ipdividualismo y de pensa-

)In

otra:; paL:brns, tratamos del pensámiento individualista no en cuanto es pensamiento-en-acción, sino en cuanto es fonnulado desde un punto de vista teórico. Como pensamiento-en.-acción, tanto el pen-

samiento individualista como el social no se dejan apresar fácilmente y reducir a líneas generr:les. Un mismo grupo que adhiera a una y la misma teoría puede cont~ner en su seno tanto a personas indivi- dualistas como a otras muy· sociales. Hombre~ que hablan constan-

i·e!n'::'.'!1tc GC(:r.::a <l6 teorías sociales .·y ,que se cons< gran al trabajo socia] p1.1ed?n ser muy .::::e-r.ra<lfü e indi,_,idúalístas .en sus vidas con-

miento indívidnalist:::. n0.s r¡:;f.,.,·L1~c,s d i;;.d;vfi:;:,.J;;,±!io

teórico.

cretas. Asimismo con respecto al pensamiento-en-acción no se puede hablar· de un desarrollo genera] del pensamiento humano y de esta manera hacer amplias distinciones entre períodos diferentes.9 Como veremos, los siglos precedentes generalmente adhirieron a teorías in-

f dividualistas, mientras la era presente piensa las más de las veces de una manéra más social. Pero este hecho no significa que todas Jas gentes de los siglos anteriores fueran L'rldividualistas ·en su pen- samiento-en-acción ni que todos los hombres contemporáneos son más sociales en sus vidas concretas. A nivel teórico, sin embargo tiene sentido hablar de un 'desarrollo general con respecto al pensa- miento del hombre: por ejemplo, desde una manera de pensar más individualista a otra má~ socíal. En otras palabras, lo que vamos a decir aquí no debe ser mirado como un juicio acerca de los seres humanos concretos y del desarrollo moral práctico.

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i:

~;

1

En las páginas siguientes mostraren:ios _ahora .qu.t_·en

los. siglos-.

~.-rJ:erim-es ·fa. ·rí.l&J<:,twn. 0 ··tl&"Jú-rriiaf· fodl\1):iUalis_tá fue predominante, de

modo tal que esos siglos pueden ser miraclOS como una era caracte~

rizada por la "ideología del individualismo\

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11 : 'i :!\ \: /

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o El marxismo a menudo alienta la extraña esperanza de que con

el

establecimiento de tma 11ueva estructura de la sociedad surgirá un nuevo·\

cipo .de hombre: el orden social producirá el hombre social. Indudable-··+

(}p.::. :;:1

sobre él. Pero el hombre es tambiéh capaz de abusar de cualquier estruc-

tura. Un orden o estructura que no solamente promueva sino que garantice i/h "'

un::i correcta actitud ,mental .nos parece en principio imposible.

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mente es verdad que ¡~l

order,

et,

},ül!,bre ·~!v;:;- ejerce influyncía '

1

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·1 l

La'.s tendencias de pensa.rnfe-nto individualista en. los siglos pasados. No pretendemos decir que el individualismo fue una doctrina ela- borada, una escueia formal de pensamiento filosófico, un sistema dotado d€'"·ina'sI;;-a· ~'ñ{d'"á'd. No. es preciso agregar otro "ismo" a los muchos que ya existen. S0larr.1ente queremos demostrar que en todos

lt.$' ;dvm.mtos del , p~nsan1ienJo.,-

tn;:is9ó

una,.

tenderieia \.,a,.asumir.;·,mia--

,

concepcién i:ndividüaiista de 1.1.· ví_d2, En otras palabras, fue un estilo de pensamiento que. se- manifestaba en distintos órdenes más bien que una corriente .filosófica coherente. Escritoies que apenas se co- nOdan entre sí, o que no. se conocían en absolutO, y que tampoco \ leyeron e] uno las obras del otro, exhib_ían sin embargo el mismo . estilo.individualista de pensamiento. Encontrarnos esto entre filósofos, entre pensadores que tratan de la vlda social, pedagogos, economistas

y :·,-,uc·hcf (,h',::i.:;

ros~nnente entre sí, manifestaban el mismo estilo individu·alista de

pensamiento. EXis,tía una tendencia genera!. a minimizar la dimensión \ soCial de la erJstencía .humana, en las diversas teorías acerca del . hombre y de los asuntos bumanos. Antes hemos llam·ado a este estilo d~ pensar "la ideología del lndividunlismo". Debemos ahora mostrar por qué· se justifica que le asignemos a dicho estilo un carácter ideológico. Como habrá resultado evidente por las consiC:1:,,aciones prece~ d:.::nte:.:, no llamamos "ideológico·· R! indivjduaiiSlflO de los siglos pasados en el sentido de que los teóricos del pasado mOtivaran y justificaran de esta manera sus actitudes en el nivel personal de

·

T',:

5;-:.d·--:·r.::'.: qyi: e!1 o~r':~· ~:t;::::::.::,.·~· di:?1.::-~p2ban vigc~

su existencia. De otra manera tendría uno que concluir que todas

las teoría's índividuaüstas se originaron

manos µ1dividualistas y cerrados en mismos, y que todas esas ·1 teorías eran excusas para sus actitudes personales en la vida. A la inversa, todas las actitudes que defienden e1 carácter social de la existencia humana habrían brotado de Ia actitud abierta y -social \ de sus autores. Aunque: una relación así pueda darse en algunos ,

seres hu-

.,

1

en

la mente.~ de

casos, no puede .ser elevada ~1 rango de una regla general Como ya lo hemos señalado, en modo alguno se puede descartar la posiw bilidad de que una teoría de apertura sea fonnulada por una per- sona con una actitud vital cerrada, y viceversa. En otras palabras, tenernos suficiente con.fíanza en la capacidad del hombre para ser científicp.mentt: qbi.etivo, co.mo para .~drrJitir q_~.e una Uf:r$oná. !?U,ede · ereVarse por encima de !a influencia' de su act:ituá índfviduaI ante

la vida cuando reflexiona teóiicamente. La actitud que asume en la
'

1 vida personal no necesita ser reflejada por el contenido de sus consideraciones acerca de la vida social. Por otra parte, su carácter personal se manifestará en el estilo· de su reflexión, en la manera cómo se exprese; y por esta razón es posible estudiar las obras dt:

un autor· desde el,·punto ··'de· vist<1. p!:iwl6gir0. El :.-(mtenido de sus ·

1 reflexiones, empero, ciertamente no está determinado -y a menudo

/ ·ni siquiera decisivamente influido- por su carácter. No pretendemos. tiunp.o~o afirmar que' jamás ejerce el carácter tal-influencia decisiva.

le

y.

19

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··~. t-~~·.~-~-,.

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Lb;;.,.,,n,~:;

1 Hay casos Obvios. Por ejemplo, la m8.nera :U?tablernente diferente

¡- con que Sartre y Marcel, áborda_n las relaciones ·interhumanas se co-

/ filó~ofos. Sin embargo, difícilmente podría proponerse una ·,:-;.onexlón

"i:ié''esfa índole_ -como regla general

.

necta con las personalidades, ampliamente

divergentes,

de ambos

El problema se torna mu)' distinto, sin embargo, cuando uno dirige

cían por sí _misco-ª-s· dentro de la corri~Ijte re!;tl de la- vida. En este aspecto nuestro campo de pensamiento está coneCtado muy estrecha-

--"m,.~nte con

nuestro campo de existencia, El pensamiento contf!~r,ó-_

ráñeo acerca de la realidad social posee un objeto de ref1:ex.ión m~s

rico y más matizado que el que se le ofrecía en épocas anteriores.

la atención hacia las estructuras sociales aceptadas por un

gn1po

particular en un período p·arncular, más bien que á la. manera cómo

1 un individuo se sitúa a mismo en esas estructuras. Es casi inevi-

La interacción e-;it-re el orden -ideal y el orden actt1al. Es obvio, por

dirección tomadá por la reflexión acerc::i. de la

realidad socia"l se vincule también con la manéra como realmente ·-se· desaITcilla la ··,ndai Si 1a ·tendencia g'.enerál en -una sociedad Üé:'va

una dirección individualísta, entonces esta dirección se manifestará también en el Pensamiento de sus miembros acerca de la realidad sódal. De manera semejante, cuando la tendencia general se aparta de una constelación cifrada primariamente en· lo individual y va hacia formas más sociales de existencia, entonces esta tendencia se reflejará también en una manera de pensar que pone má:S éñfasis en el carácter social de la existeflcia hwnana. En pocas palabras,· la reflexión del hoinbre no escapa al espíritu de su tiempo. No pretendemos sostener, pOr suptiesto, que ei hombre esté en- cerrado ·denh·o del orden actualmente existente. Tal pretensión en- traría en conflicto con el hecho de que el hombre proyecta ideales ante s1:1, mente, establece normas, y desde estos ideale·s y normas procede a evaluar juicios que conciernen a la situación actualmente existente. El hombre puede colocarse a distancia del _a_ctual orden

y formular ;;:::. jnícfo acP,rc:.1 rle f'ste orden. Como ya lo señ~.!·5 !:~n

Agustíni al juzgar algo el hombre indica que, en éiert"!"· tr;c.±i·da, trasuende uq_:.;eÜv L.lü.:: JuL-ga. ~~ría erróneo, empero 1 pensar qut; de esta manera se da una especie de desdoblamiento del campo de pensamiento del hombre como si, por una paite, tuviese ante su mente un campo absoluto de ideas y normas y, por otra, un campo de situaciones actuales contingentes. El campo de pensamiento hu~ mano" es un campo único que contiene a la vez ideas y hechos, y unas y otros se influyen mutuamente. Los ideales y las normas in-

lo

tanto,

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.,cantemQO .de 1~ :reflexión teórica:·· Queda prácticamente excluida la posibilidad de que ·un pensador no se hall-e considerablemente in- fluido pOr .las estructuras soCiaies que lo rodean, que impregnan su e:dstencia y son aceptadas sin discusión por todos a su alrededor.

Podría objetarse que. esta aserción excluye la posibilidad de pensa-

dores revoI.ucionarios, vale decir de pensadores qüe se alcen en

protesta contra las estructuras establecídas. Ta-1 conclusión, empero, no es cqrre.c-_tá .Lo que. tlS- cierto ·es··_qwr-ros pensadores.revoluciona1ios sólo Son poiibles cuando en la vida cóncreta hay insatisfacción con respecto a 1a cohstelacíón social existente, por ejemplo porque de-

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¡ ~·¡:1 im!ll 1 l' ¡ ¡ ~~lf' l?Jii j 1 terminados grllpos se ven oplimidos

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terminados grllpos se ven oplimidos por ella. Mas en tanto en cuanto una constelación social nÓ solamente es aceptada sin discusión, sino que también provee una existencia armoniosa para la sociedad con- siderada como ün todo y para sus diversos grupos, no hay insatis- facción y consiguientemente no hay cabida para un pensador revo- lucionario. La 1'?flexi6:-: ~obre .fo. ::-t\nstebdón social se nutr,-, de la situación actualmente existente, tantO Cuándo el pensador afine- ¿,.5¡-,

¡a,:,i0n sft-

t'c-mo c-;;~;.Ju piotesta contra ella.

Ello se debe ,a que el pensador, por más creador que pueda ser

Nuestro

peÍlsamiento trae _a Iuz io que encontramos. Al pensar, damos ex~ presión a la realidad en que vivimos, aun en caso de que quisié~ ramos volver las espaldas a esa realidad y describir una condición utópica, Las posibilidades que se abren a nuestr:. ~:::;::.7)r:;,·i/,~! •b

pendtü de fa dq,,e·r2 C' ~:" l,t'f~!lidad eii que vivimos

ejemplo, en la ru1tigua Grecia .nadie hubiera sido capaz de imaginar

el modemo estado marxista

tlact,· V <le -eua recibe sus po_sibilidades de hacer y de

polifacéticas posibilidades del hombre se revelan sólo gradualmente en el curso de la .historia común de 1_a humanidad. Níngún pensador puede anticipar posibilidades importantes que todavfa no se amm-

'

su pensamiento, nunca es creador de manera incalificada.

:'.::tc:--1/d,:1.'

.

.Por

i influencia sobre los ideales y normas.

EI hombre vive siempre en una sd-cie~

pensar. 10 Las

La historia atestigua el hecho. de que tal influencia recíproca

1 existe efectivamente. Los ideales cristianos, por ejemrilo, han in- fluido profundamente ·eI Occidente; en los último$' cien años los
1 ideales marxistas (aunque los rnarx.istas- rechazarían el uso del tér- mino '\deales") han influido fuertemente la historia. De manera

~,t

semejante las situacioi:-tes act 0 iaI~s infh1yen la capbción, por parte del

presentarse a 1a mente

humana sólo cuando la situación _existente ha llegado· a estar sufi~

cientemente madura p~ra él, Una norma ptfede ser formulada sólo cuando la apetencia de esta norma se hace clara en términos de vida misma. La verdadera democracia, un ideal que recibe particular énfasis en nuestro tiempo, puede llegar a ser ideal del hombre sola-

están Suficientemerite maduros para

merite cuando los individ:

10 Está

h9x;

de

moda e:,:~ir ,el .~

;n::roÜti-':de

,J.a ~fü'td.a<l ,.k':!~t::J.

· Jl.tmlhr-e; k.i<lP

ales·-Y·normM.

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':n -.J.d-e.;J·.puede

'.'!":\:·menudo, empero, se olvida que los jóvenes deben primero Rdquirir los

logros del pasado, a través de los cuales procederán a desarrollar Sus pro- pias po~ibilidades. Aquelios que abogan por la creatividad quieren quizá subrayar que !a juventud no debe ser adoctrinada en moldes aceptados sin hacerlos realmente suyos, sin expresarse realmente a si mismos a través de tales moldes. Sin embargo, la creatividad sólo es posibie me~ <liante una real apropiación personal de las fOnquistas del pasado.

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una democracia; una 8osis razonable de bienestar para todos puede

ser formulada

como un ideal sólo

cuando el desarrollo de la vida

económica hace posible su

realización.

La norma

del

matrimonio

monogámíco no podfa aún haber sido afirmada en los tiempos del Antiguo Testamento. La luz de los ideales y normas no es una luz

absoluta que se nos da ya hecha de pies _a_ cabeza,

meo.te. de. la. situación actualmente

existente::

-LOs,idooJes-:

y fa{.frCff'l'lT'&:

saJ;ii ··a )a luz, y su aparición no es independiente dej estado .actual

de desarrollo. No pegamos que ideafos y normas, una vez que han

llegado a nuestra mente, poseen una evidencia interna que se co- necta con las líneas fundamentales del propio ser del hombre; sola~

mente queremos afirmar que esa conexión no es una evidencia eterna y absoluta, sino una evidencía que se manifiesta gradualmente a medida que el hombre se va haciendo progresivamente mis

humano.

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En rnzon de esta interacción entl'e el orden normativo e ideal, por una parte, y el orden actuaJmente existente, por otxa, el pensamiento del hombre acerca del orden socia] se halla siempre en peligro de caer en argumentos ideológicos. Puesto que el desan-ollo humano es siempre relativo, hay también siempre una cierta relatividad en la conciencia y formulación, por parte de! hombre, de ideales y normas. El hombre, empero, olvida fácilmente esta :relatividad y ;;.trihuyt:l a los 1i:e:tles y. normas por él formulados un peso absobto '! 1 W ésto:; ;,.o l)C'Seen. Olvida que esos ideales y nonnas están afec- tados por la relatividad en razón· de la influencia que ejerce sobre ellos la situación actualmente existente en la que fueron fonnulados, En tal caso pasa por alto la unilateralidad que, originada en la situaClón actua.J, afecta fos ideales y. normas que él afirma. Sobre 1a base de una etapa relativa en el desarrollo del hombre, se pennite formular ideales y normas que ofrece como eternos ·y absolutos. Abso1utizar así lo relativo implica que una detemúnada situación

actual es hecha sacrosanta y extrapolada fuera del desarrollo de la

historü.1. El pensamiento social asume tan fácilmente tal carácter ideoM lógico, que es muy difícil escapar a ello. De hechp, encontramos esto en cualquier forma posible de teor'ías sociales, aun en aqúellas que, como eJ marxismo, han señalado el carácter ideológico del pa- sado. E] carácter ideológico de] pensamiento manifiesta el imperio que el aquí y ahora de la realidad concreta tiene ·sobre el pensaM miento que se atribuye a'Sí mismo. un valor absoluto.-

Ideología del individualismo. Será ahora m:á.s fácil entender lo que se quiere significar por "ideología del individualismo". Durante ]os siglos pasados las gentes se inclinaban a pens·ar de manera indivi~ dualista, y .la razón de esta inclinación debe hallárSela en- e] proceso 4e desarroJlo que se dio en Occidente. En ;muChos aspectos, tales co,:nc; la vida P'.x,r:.6:.ri.ica, Ja política, relígi6n·y el arte, Jo individual era fuertemente enfatizado. De esta manei:a su'rgió una especie de adoración del individuo, y esta adoración halló exp~esión también

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en el pensamiento del hombre. La ref1exión consjderó al inclividuo como un ideal absoluto y una nonna fija, pero olvidó que en la formulación de este ideal y esa norma desempañaba un papel muy importante la unilateralidad que caracterizabB:, ese momento del des- arrollo del hombre. Por tanto se inclinó a erigir el individualismo en

ideal ahsoluto,.y .oonmt absoluta. Si bien' tar"'ma:rrent de pensaf no:-~>··

enteramente ideológica, presenta muchos aspectos ideológicos. El hecho de que el hombre contem.poráneo tenga conciencia de este carácter ídeológko no debemos explicarlo por la pretensión. de que estemos hoy dotados de mayor perspicacia sino, más bien, sobre la

base ·del hecho de que cosas que antes eran oscuras ahora han salido

capa·z de ver cosas que· en el

a ·la luz. El hombre conten1poráneo · es

pasado no eran aún visibles, o al menos no lo eran aún claramente.

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de

individualismo que prevalecieron en el pasado.

3,

EL INDIVIDUALISMO FILOSÓFICO. DESCARTES

Muchós pensadores del pasado muestran en sus ideas individualismo

fiJosnficn. E:;t') es especialmente cie.to

que Descarte'. a menudo es llamado el "P2d.r~ de la fifosoffo. ::110- d0ma", es ·especialmente in1portante discernir la tendencia indivi-

dualista en su manera de pensar. En razón d.e fa gran influencia que ejerció sobre las generadones siguientes, podemos afirmar con seguridad que su actitud individualista afectó profundamente el pensamiento filosófico de Occidente por varios slglos.

de .X.ená Dt::sc~ te:s. Dado

El poder de la razón. Descartes comienza su descripción de la ma-

nera cómo llegó_ a su filosofía 11 con la extraña observación de que "el buen sentido es la cosa que mejor repartida está en el mundo". El poder de juzgar correctamente y de distinguir lo verdadero de lo falso aparece tan bien distribuido que ''t:ada uno piensa estar tan bien provisto de él, que aun aquellos más difíciles de contentar eil

desear más del que ya tienen". 12 Descartes

todo lo demás.no suelen

no puede aceptar que todos puedan estar equivocados

por lo tanto, que todos. tienen naturalmente una igual dosis de buen

sei1tido. La

y sostiene, .

wferencia entre--Ja. verdad y

el· ·error; ··entón-ces,~ ·aeoe·

surgir -del uso que el hombre hace· de ese buen sentido. Por ello el punto crucial es encontrar el método correcto. 13 Descartes piensa que ha encontrado el método que garantizará e1 correcto uso del poder mental del hombre. Al menos, el método por él descubierto ha probado serle tan ventajoso, que tiene plena confianza en él

' Por ~sta razón quiere describir este método, no para imponerlo a

11 Discurso del método, Primera parte. 12 lhíd.

13 ''Pues no basta ciertamente tener ·un buen entendimiento, sino q\le

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Jo principal es aplicarlo bien

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los de.mas,

sino para

hacer posible

a

éstos el evaluar sus -ideas

y

consiguientemente están sujetas a la misma debilidad que és ta:· En suma, Descartes piensa que toda su educación no le ha proporcio-

nado ningúr.

todas las posibilidades, Descartes se dirige

entonce$,~ eJ juicio es fa VOrable, hacer USO del mismo método. H .

Resultai1.o,:desccmcerta11.tes de °Íos esfuerzas anteriores. Descartes pro-

clama su decepción

frente

á

lo

que otros . habían

hasta

entonces

realizado.

Con

gran -esperanza

ha

estudiado

literatura,

confiando

hallar en ela sabiduría que fuese útil para la vida. Se considera a sí mismo eomo bien educado, pues ha estudiado en una de las

escuelas ,U!/ás .famosas Y adelTláS ha leí<fo muchísiroo.1:5

.Pero ha ,,,ezl~

. ·t:ontrado .;mtre ' esos· nombres "oe '1etras tal confusión de diferentes

opiniones p errores ·que· ha ¡¡,bandonado toda esperanza de encontrar

allí la necesaria sabiduría de la .vida. Se ha familiarizado también con la retorfr:a y la poética, pero éstas tratan de agradar y no ofrecer

ninguna .g- comprensión . El es.tudio de las . matemáticas lo

:nuina

había impresionado grandemente, pues .había encontrado allí la base

de un- ge~mino conocimiento; empero había llegado a la conclusión

d~ qµe

r\l!.~1. :s.óli(\Q se había construido:"S0ln 1 e esli' base. 1 6 Descaités

de la teología. Se

habla con 1inás respéto

(¿auténtico o fingido?)

interesa pm- ella .pues, como todos los demás,

quiere

alcanzar

el

cielo. Empi2ro la teología pretende hablar acerca de verdades re- veladas que trascienden nuestra inteligencia, y los teólogos apa- rentemente gozan de cierta asist e ncia divina que a él le es negada .17

Por esta rm:ón no quiere discutir asuntos teológicos: En cuanto a la filosofía, .ss eultivada por mentes eminentes, y sin embargo no hay

una sola te,is · l:"n

1:llrr qús:;

a.)

!o:.t6 si.;jct a "

,'o,1 tr,~v,.,·,t ,•.

I'cr

c c::1

en

razón ·de 12'>5 1 igt,:('J;as cxigcu0ías que Descartes impone al cono- cimiento, i:kben por elto ser tratad::\:. hipotéticamente como errores:

siguiente, !k. filosofía .no contiene más que probabilidades que.

Todas las :dfemás ciencias toman sus principios de h filosofía 1s y

"No ei; mi propósito enseñar aquí el método que cada cual debé

u

s eguir para ·cli'rigír bien su razón, si.no so lamente hacer ver de qué manera

he tratado ,&!·. conducír la mía.'' Ibíd.

1~

"Y sl."! ~mbargo

estaba

yo

"2~.:::-;:·;:-·: , ,_';

1~::·!:i:,

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las más céle bres

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