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TEXTO Nº21

Maneras de querer. Los afectos docentes en las relaciones pedagógicas.

Ana Abramowski
Prólogo de Inés Dussel:
Actualmente el tema de los afectos está muy presente en la pedagogía, como parte de un cambio
más general, relacionado a las nuevas formas de expresar las emociones (divulgación en los medios
masivos, afirmaciones políticas y reivindicaciones identitarias, etc). Pero hace un siglo, era la
impersonalidad, la distancia lo que caracterizaba a una buena pedagogía. La vocación no tenía que
ver con lo personal sino con una especie de ética religiosa del servidor que oficia con desinterés
para otros→ vocación ligada a lo moral.
En las últimas décadas el imperativo es el de una mayor afectivización, el deber es conocer las
características de los alumnos, atender a las diferencias y los procesos individuales de aprendizaje.
Estos cambios implican un repensar el rol del docente, por parte del docente, pero también una
reconfiguración de la interacción con los alumnos (escena de Entre los muros, donde los alumnos
preguntan cosas que traspasan la barrera público/privado).
Así como contextualiza estos cambios que atraviesan la enseñanza dentro de cambios más
generales, es necesario explorar la especificidad de los afectos pedagógicos. La escuela tiene la
particularidad de presentar una solidez que no se evidencia en la sociedad líquida: los imaginarios
de la escuela se afirman sólidos y estables, no se puede despachar ligeramente la pregunta por la
verdad de los afectos. ¿Cómo se traduce pedagógicamente este cambio de época?
Años 80/90: intención, por parte de algunas corrientes de dejar de lado las emociones. EMOCIÓN
VS RAZÓN CRÍTICA En algunos casos, esto iba en la línea de una pedagogía crítica, emancipada
de la vocación cuasirreligiosa que estructuraba la docencia, o de una pedagogía feminista que
impugnaba una visión emocional de la docencia como parte de una subestimación a las mujeres.
2001/2002 Contexto: necesidad de escuchar el padecimiento. La cuestión de los afectos se reinserta
a partir de una defensa a los más pobres. Se le vuelve a dar peso a la vocación.
Hoy surgen discursos, ideologías, compromisos políticos con la docencia, donde el terreno del
afecto adquiere legitimidad. Sin embargo hay cosas de las que no se habla (sadismo, resentimiento
enojo).¿Qué de todo esto se plantea como problema pedagógico?-->Esto desarrolla Adamowski.
Para todo vínculo pedagógico es necesario el conocimiento del otro, pero también es necesaria una
distancia, une separación habilite no una reparación afectiva, sino una reparación por vía de la
cultura. (hablando de alumnos con serios problemas, contextos vulnerables, conflictivos, etc)
EL AMOR A LA CULTURA Y NO AMOR MATERNO

Cap 4 “Querer a los débiles”


¿Qué sucede en la escuela, ante el contexto de una sociedad de amor líquido, donde prolifera una
imagen de sujeto débil e indefenso? La escuela asume la postura sólida, y reconoce por fuera de
ella los vínculos frágiles, sobre todo en la familia.

NARRATIVAS ORGANIZADORAS DEL SUFRIMIENTO


La autora explora cómo se traducen en la escuela estos tiempos actuales donde asistimos a
un plus de debilidad. Estamos en una época cultural donde hay nuevos motivos para padecer,
combinada con una preocupación mayor por los sentimientos, y un culto a la víctima: la figura del
sobreprotegido, del abandonado, subestimado. Hay una nueva narrativa terapéutica que
problematiza psicológicamente nuevas áreas de la vida cotidiana, las patologiza. (tiene sus raíces
en el estilo emocional moderno emergente entre las guerras mundiales del SXX).
La narrativa del melodrama también se configura como un género (series de TV, novelas)
capaz de inventar el sufrimiento, aunque también enseña las herramientas para aliviarlo.
¿Qué lugar ocupan estas narrativas en la escuela?
En una época donde se acrecienta la imágen de la debilidad, ¿qué tipo de vínculos son
aquellos que se construyen a partir de la debilidad ?¿qué consecuencias pedagógicas tiene esta
construcción? ¿Qué formas hay de relacionarse con la fragilidad del otro? (Este texto se relaciona
con el planteo de Meirieu en la unidad 4)
Problema: Al anteponerse el afecto, la compasión , se desdibuja el posicionamiento docente. El
problema está cuando el afecto pasa de ser una condición a un fin en sí mismo. Hay un imaginario
fuertemente instalado en docentes que trabajan con niños pobres, de que deben quererlos,
protegerlos. Qué consecuencias pedagógicas e intelectuales tiene esto:
El niño queda posicionado en un lugar de necesitado, carenciado de manera inmóvil
Hay una idea de que las necesidades materiales, pueden suplirse con afecto, lo que los niños
necesitan es amor, cariño. QUIÉNES CONSTRUYEN SIMBÓLICAMENTE LA NECESIDAD
DEL OTRO. Es un terreno de disputa simbólica y política.
La desigualdad y las injusticias sociales quedan al margen, no se hace nada por ellas.
Políticas asistencialistas; son parches, paliativos, que no se ocupan de las cuestiones de fondo y
posicionan al beneficiario en el lugar de la inferioridad y la incapacidad de cambiar por sí mismo
su situación→ se lo interpela como sujeto de la necesidad, no sujeto de derecho. El asistencialismo
tiene sus orígenes en la doctrina cristiana de la caridad. De la misión salvadora de la docencia. La
estructura de las prácticas benefactoras caritativasse sostienen en la relación entre un débil y
un no débil. ¿qué vínculos pueden salir de esta relación? ¿puede construirse un vínculo
político pedagógico justo?
SENNET: dos formas del don:
el emancipador: forma no sentimental de la compasión
el manipulador: se ejerce con el objetivo de tener poder sobre los demás, pues niega al otro la
posibilidad de dar algo a cambio y lo mantienen en el lugar del padecimiento. Sin embargo, obtiene
una ganancia simbólica de sentirse superior, dominante.
Victimización:
Estas prácticas se sostienen mientras el beneficiario se mantenga en la posición de padecimiento. Si
en el asistencialismo esta posición del otro se mantienen a través del acto de beneficencia, la
victimización del otro lo preserva en esa posición a través de la denuncia constante de la condición
sufriente del otro.
La compasión por el otro suspende las enseñanzas, reproduce la pasividad del niño. Nunca
hay que dejar de enseñar.
J Butler aporta esta crítica a la fragilización de los sujetos, afirmando que todos nacemos
con la vulnerabilidad de depender físicamente de un otro, pero hay una distribución política
desigual de las vulnerabilidades, haciendo pasar a algunas como más frágiles. Es necesario
reconocer la vulnerabilidad para generar un encuentro ético. Este reconocimiento es el que puede
cambiar la estructura misma de la vulnerabilidad. Pero este reconocimiento genuino de la debilidad
del otro no debe confundirse con una victimización que deje al otro en un estado inalterable. Es un
error asociar debilidad con desgracia.