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Las personas sordas y la discriminación Estructural en las universidades.

Objetivos del trabajo:

Brindar un panorama acerca de los problemas estructurales que existen en la educación media superior para personas con discapacidad auditiva. Sugerir medidas que podrían ser tomadas para lograr una mayor inclusión de ellos en las universidades públicas y privadas del país de todos los extractos sociales con el fin de tratar de eliminar estas barreras estructurales con las que deben de lidiar en el modelo educativo mexicano. Debido a la falta de información, varios de los puntos aquí mencionados fueron obtenidos con base en entrevistas realizadas a diferentes personas que se encuentran dentro de la comunidad de sordos. Tales como Ana Lilia Sakaguchi, madre de dos alumnos sordos del Tecnológico de Monterrey y Manuel Quero, intérprete de LSM por parte de la Asociación

de Intérpretes de Lengua de Señas del Distrito Federal (AILSDF).

Incumplimiento del Estado Mexicano a artículos constitucionales y tratados internacionales:

Los problemas que sufre este grupo en la educación superior son contrarios a los artículo

Primero[1] y Tercero[2] de

la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (en

Adelante CPEUM); A los artículos octavo[3] y vigésimo cuarto[4] de la Convención sobre

los Derechos de las personas con discapacidad (en adelante CDPD); Artículo Tercero[5]

y vigésimo sexto[6] de la Convención Americana de Derechos Humanos (en Adelante

CDH); Los artículo 3[7] y 13[8] del Protocolo de la Convención Americana sobre

derechos humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales( En adelante PCDESC); así como al artículo décimo tercero[9] del Pacto Internacional de

Derechos Económicos, Sociales y Culturales ( en adelante PIDESC). Tratados

internacionales firmados y ratificados por el estado Mexicano. Así como contrario a la ley

general de inclusión para personas con discapacidad ( en adelante LGIPD) publicada en el

diario oficial de la federación en 2011.

Los Sordos y la discriminación Estructural en las universidades en México.

El sordo es capaz de cualquier cosa, menos de oír. King Jordan, ex rector de la Gallaudet University.

Introducción: una universidad para sordos

En 1864, en Washington D.C, fue fundada la universidad privada de Gallaudet. La

universidad fue idealmente una escuela de gramática para niños sordos y ciegos. Sin

embargo, con el paso del tiempo se transformó en la primera escuela de educación superior

para las personas sordas o con problemas auditivos en el mundo. Gallaudet brindó títulos

universitarios y sigue siendo la única institución de educación superior en el que todos los

programas y servicios están diseñados específicamente para personas sordas o con

dificultades para oír. Todos los programas de la escuela son impartidos por medio del

lenguaje de señas americano (ASL por sus siglas en inglés) la cual es la lengua de señas

practicada en estados unidos y algunas partes de Canadá.

En este idioma se comunican entre sí empleados, estudiantes y profesores, y se dictan la

mayoría de los cursos. Aún cuando se concede prioridad a los estudiantes sordos, la

universidad admite también a un pequeño número de personas que no tienen esa discapacidad cada semestre. A éstas se les exige el dominio de la ASL como requisito para permanecer en la institución. La universidad cuenta con todo los servicios necesarios para brindar una educación plena a toda persona sorda como podrían ser salones y edificios diseñados, material didáctico así como profesores calificados. Así mismo, la escuela brinda una serie de actividades extracurriculares deportivas y académicas para sus estudiantes como cualquier otra universidad americana y tiene mecanismos para que sus alumnos puedan comunicarse con personas que no saben ASL. Los mecanismos de inclusión de la persona dentro de gallaudet son tan efectivos, que un estudiante sordo dentro gallaudet puede pedir sin problemas una pizza por teléfono a pesar de que el empleado de la pizzería no entienda el ASL por medio de video cabinas telefónicas especializadas. En esta universidad, en 2006, existió una serie de protestas de los estudiantes de los estudiante en contra de tener un rector que no fuera sordo, pues desde antes de esa fecha todo rector de esa universidad si bien conocía el ASL, había sido oyente. Los estudiantes buscaban mayor inclusión de las personas con esta discapacidad en las estructuras de organización de la universidad. Las protestas rindieron frutos, y en 2007 fue designado para servir como rector Robert Dávila, primer rector sordo de la universidad de ascendencia mexicana.

La matrícula actual de la universidad ronda los 2000 estudiantes, de los cuales cerca del 90% cuenta con una beca y 25% cursan programas de posgrado. Gallaudet ofrece hoy educación para sordos en todos los niveles (desde la escuela primaria hasta el doctorado). Hay cerca de 40 carreras distintas en prácticamente todas las áreas del conocimiento, desde clase de filosofía hasta fisica o quimica.

A pesar de su excelente historial, y que demuestra que es posible brindar una educación integral para los sordos la universidad de Gallaudet no es considerada un ejemplo de una escuela incluyente, sino una escuela integradora. Las principales diferencias entre “integración” e “inclusión” son las siguientes:

● La inclusión educativa no está dirigida a educación especial, sino a educación general.

● La integración educativa realiza modificaciones según si su alumnado estará compuesto por personas con discapacidad o no.

● La inclusión educativa está pensada, no sólo en todos sus alumnos, sino también en sus profesores, administrativos, etc.

● En la integración educativa, los alumnos con discapacidad deben adaptarse a un sistema ya existente.

● La inclusión educativa no persigue cambiar o corregir la diferencia del alumno sino enriquecerse de ella.

Gallaudet no es un sistema que pueda replicarse en su totalidad en otros sistemas educativos. Es una institución de suma importancia para la comunidad mundial de sordos. sin embargo, es necesario considerar que la mayor parte de las universidades no cuentan con programas incluyentes para personas con discapacidad debido a que las estructuras tradicionales de la educación no están adaptadas para personas con discapacidad auditiva. El primer paso para una inclusión educativa para personas con discapacidad auditiva es educar sobre lo que significa ser sordo.

El sordo

El sordo es aquella persona que tiene la dificultad o la imposibilidad de usar el sentido del oído debido a una pérdida de la capacidad auditiva parcial (hipoacusia) o total (cofosis), y unilateral o bilateral. Así pues, una persona sorda será incapaz o tendrá problemas para escuchar. Ésta puede ser un rasgo hereditario o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a largo plazo al ruido, o medicamentos agresivos para el nervio auditivo.

El sordo utiliza la lengua de señas, o lengua de signos, es una lengua natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual (o incluso táctil por ciertas personas con sordoceguera), gracias a la cual los sordos pueden establecer un canal de comunicación con su entorno social, ya sea conformado por otros sordos o por cualquier persona que conozca la lengua de señas empleada. Mientras que con el lenguaje oral la comunicación se establece en un canal vocal-auditivo, el lenguaje de señas lo hace por un canal gesto-viso-espacial. Al ser una lengua natural de expresión, debido a las diferentes regiones donde habitan, al igual que el lenguaje, la lengua de señas tiene peculiaridades estableciendo diferentes tipos de variantes de la lengua de señas. Siendo la Lengua de Señas mexicanas (LSM) una de ellas. Es una particularidad de la discapacidad auditiva el generar, no una, sino muchas lenguas señadas. Esto distingue a las personas sordas del resto de las discapacidades pues, además de no poder escuchar, existe una barrera cultural entre sordos y oyentes.

La LSM es la que utiliza la comunidad sorda en México. SI bien el único dato estimado acerca de cuántos señantes había en México fue de 1986 donde se estableció que había cerca de 100,000 señantes. Sin embargo, datos de la asociación del Instituto para la Integración al Desarrollo de las Personas con Discapacidad del Distrito Federal, estima que hay cerca de 200 a 250 mil señante en todo el territorio nacional. La Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad en su

artículo décimo cuarto reconoce, como una lengua nacional y forma parte del patrimonio lingüístico con que cuenta la nación mexicana.

Existen diversos mitos que rodean la cultura del sordo en México. El más común y prevalente es que todas las personas sordas practican la lectura de labios a la perfección. La lectura de labios es una técnica altamente imperfecta, practicada únicamente por personas con un grado de sordera moderado o hipoacúsicos. Se utiliza principalmente como complemento a lo que las personas están escuchando. Las personas que sufren de una sordera grave o profunda no utilizan la lectura de labios más que para interacciones simples o con gente conocida. Esto se debe a el alto número de variables que rodean la técnica: la forma de la cara de las personas, la rapidez con la que hablan, la presencia de vello facial, el grado con el que se encuentran viendo directamente a la otra persona, entre otros.

Otro mito común es que un sordo, al no poder escuchar, puede simplemente apoyarse en referencias escritas para entender toda la información que desee. El español, como muchos idiomas orales, tiene una escritura que hace referencia a sonidos específicos. La razón por la que las personas oyentes e hispanohablantes pueden leer el español es por la relación que se crea mentalmente entre los símbolos (letras) vistos y los sonidos que representan. Cuando una persona sorda lee una palabra en español, no puede ligarla con ninguna referencia auditiva y debe irse directamente a su significado. Esta sutil diferencia tiene como consecuencia que, para una persona sorda, aprender a leer y escribir en español sean tareas considerablemente más difíciles que para un oyente. A esto hay que agregar que la LSM y el español son idiomas diferentes con gramáticas y estilos diferentes. En conclusión, para un sordo usuario de la Lengua de Señas Mexicana aprender a leer y escribir en español es el equivalente a que un oyente aprenda un nuevo idioma únicamente a partir de cómo se escribe.

Un último mito es que la “solución” a la discapacidad auditiva es a través de medios quirúrgicos, siendo el implante coclear el más famoso de ellos. Existen varias razones por las cuales esto no es enteramente cierto: Inicialmente, se encuentran los elevados costos de la operación. Un implante coclear puede costar alrededor de cien mil pesos más gastos hospitalarios. Además, se trata de un procedimiento con severos riesgos, pues el paciente puede sufrir de meningitis, parálisis facial o incluso la muerte. Por último, este procedimiento no elimina la discapacidad, pues el usuario requiere de un auxiliar auditivo externo que no puede ser utilizado todo el tiempo. Muchas personas sordas optan por este procedimiento, pero una gran cantidad de personas con los recursos para buscar esta operación no lo hacen y prefieren ser usuarios de la Lengua de Señas Mexicana.

En México, con base en el Censo General de Población y Vivienda proporcionado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de 2010, se sabe que existen cerca 498,640 personas Sordas; de éstos, más de la mitad no asiste a la escuela. Esta situación se agrava debido a las barreras que enfrentan las personas debido a la falta de posibilidades de acceder a la información a través de la LSM, o a la falta de intérpretes que conozcan esta lengua. Este dato lo avala la Federación Mundial

de Sordos (FMS) la cual señalan que cerca del 80% de las personas Sordas que viven en países en vías de desarrollo, no reciben educación alguna. Además, el porcentaje de personas sordas que llega a estudios universitarios alcanza apenas el 0.2% de los cerca de 250 millones de sordos que existen en el mundo y que se encuentran en edad escolar, según datos de la organización mundial de la salud (OMS). Con todo lo anterior es posible ver que los sordos a nivel mundial como nacional no tienen las mismas oportunidades que el resto de la población, pues existe una discriminación estructural.

La discriminación estructural de los sordos

La discriminación estructural en asuntos de discapacidad puede ser definida como conjunto de prácticas reproducidas por las instituciones y avaladas por el orden social, en que personas con discapacidad y personas que no las tienen se enfrentan a distintos escenarios sociales, políticos, económicos y éticos y a diferentes oportunidades de desarrollo y de consucecuiendon de sus planes debido debido al hecho biológico de contar con una discapacidad o no.

Autores como Manuel Alegre establecen que el término discriminación estructural incorpora datos históricos y sociales que explican desigualdades de derecho (de jure) o de hecho (de facto), como resultado de una situación de exclusión social o de ‘sometimiento’ de grupos vulnerables por otros, en forma sistemática y debido a complejas prácticas sociales, prejuicios y sistemas de creencias. Este tipo de discriminación estructural puede presentarse en una zona geográfica determinada o en todo el estado o región.

Por lo anterior, autores como Paola Pelletier Quiñones establecen que, para que exista una discriminación estructural, deberían de ocurrir las siguientes causas:

a) Existencia de un mismo grupo afectado con características comunes, pudiendo ser minoría.

b) Que el grupo sea vulnerable, marginalizado, excluido o se encuentre en una desventaja irrazonable.

c) Que la discriminación tenga como causa un contexto histórico, socioeconómico y cultural.

d) Que existan patrones sistemáticos, masivos o colectivos de discriminación en una zona geográfica

determinada en un Estado o en la región.

e) Que la política, medida o norma de jure o de facto sea discriminatoria o cree una situación de

desventaja irrazonable al grupo, sin importar el elemento intencional.

Las personas con discapacidad auditiva lamentablemente cumple con todos esos criterios pues es un grupo minoritario (medio millón de personas en México), los cuales debido a la falta de comprensión de su situación de discapacidad a lo largo de la historia los han considerado enfermos, siendo

víctimas de exclusión y marginación. Por mucho tiempo, por no saber hablar un idioma oral, mucha gente los consideró como inferiores.

La discriminación permean en varios ordenamientos jurídicos

en algunos códigos civiles mexicanos los cuales consideran a los sordos como personas con incapacidad legal y natural si no saben leer y escribir y muchos de ellos los meten en la misma categoría de que los dementes, imbéciles y ebrios.

Ejemplo de ello lo podemos encontrar

La mayor parte de las personas con discapacidad auditiva sufre discriminación desde los primeros días de su vida. Mucha de esta discriminación proviene de sus padres debido a que se niegan a la idea de que su hijo nunca podrá hablar. Muchas familias en México obligan a integrantes sordos a tomar terapia de oralización con la idea de integrarlos de la mejor manera en la comunidad y no permites que se integren a comunidades o grupos de sordos o que hablen en Lengua de Señas Mexicana.

La discriminación sigue en el sistema educativo en México, el cual no se encuentra diseñado para la inclusión de personas sordas. Esto ocasiona que la persona con discapacidad auditiva no pueda aprender con la misma rapidez que los demás debido a la falta de concientización de los profesores, así como la falta de material educativo para sordos. No obstante, el estado Mexicano ha logrado crear medidas para la integración de personas sordas en la educación primaria y secundaria, como lo son los centros de atención múltiple (CAM) con énfasis en los alumnos sordos. Dichos centros tienen como fin contar con programas de enseñanza que favorezca la adquisición y el desarrollo de LSM como primera lengua para los niños sordos, durante sus primeros años de escolarización (inicial y preescolar). Estos centros también aseguran que las escuelas creen comunidades de alumnos sordos (la escuela en su conjunto o en una o varias aulas) y usen la LSM como medio de comunicación. Por último, buscan favorecer que los alumnos que cursan la educación primaria utilicen la lengua escrita como medio de comunicación y de acceso a la información

Este tipo de escuelas cuenta con un esquema de inclusión ideal para el alumno sordo dentro de la misma escuela. No sólo debe haber un número significativo de alumnos sordos, también un número específico de personal (directivos, docentes, intérpretes de LSM, adultos sordos, auxiliares educativos, personal administrativo o de servicio) que sean usuarios competentes de la LSM. Sin embargo, a pesar de las intenciones de promover una inclusión de las personas sordas a la educación, ésta sólo se queda a nivel básico. Por ello, para una persona sorda pretenda aspirar a una educación superior deberá enfrentar los problemas estructurales que en ella se encuentra.

La discriminación estructural del sordo en las universidades

Para un estudiante universitario sin ninguna discapacidad, la forma de ingresar a la universidad es casi siempre la misma: realiza un examen de ingreso. Durante su vida universitaria, él asistirá a clase, tomará apuntes y participará en una serie de actividades académicas y deportivas. El alumno estudiará y tendrá que realizar una serie de pruebas o trabajos finales para aprobar. Esta situación se repetirá durante toda su vida universitaria; lo que para nosotros para algo común para una persona sorda es muy diferente.

La discriminación estructural para personas sordas en las universidades comienza desde el momento en que desar realizar ese tipo de estudios. Muchas universidades no facilitan o permiten la inscripción de personas sordas. Ya sea debido a exámenes estandarizados que contienen partes de compresión auditiva (que por tanto el sordo no podrá pasar) así como a criterios que no permiten al sordo ingresar por su cuenta a la universidad, sino siempre deberá de ser acompañado por un intérprete en sus clases pues no cuenta con servicios para atender esa discapacidad, ejemplo de ello es el Instituto Tecnológico Autónomo de México o el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

Actualmente, las únicas universidades privadas de la ciudad de México, no dedicada a personas sordas, que está desarrollando un plan de inclusión es la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Marista. Ambas cuentan con programas de inclusión, alumnado usuario de la LSM y clases formales del idioma.

Para un alumno sordo, la educación privada o pública implican gastos adicionales, pues deberá de ser acompañado de un intérprete de LSM. Los honorarios de un intérprete, para un dia de clases normal, oscilan entre cuatro mil a seis pesos diarios. Esto hace que el estudiante de tiempo completo represente un costo adicional entre cuarenta mil a sesenta mil pesos al mes, únicamente para poder entender a sus clases. Esta problemática resulta en que los estudiantes con discapacidad auditiva muchas veces no puedan llevar todas las materias que se establecen en la malla curricular de cada semestre, lo que obliga a muchos de ellos a dejar la universidad.

Para los que puedan pagar un intérprete, persiste aún el problema de encontrar a uno adecuado, pues no todo están especializados para asistir a un estudiante universitario. Si no fuera suficiente, los problemas se complican en caso de que el alumno desee asistir a actividades que realice la universidad como podrían ser conferencias o cursos extracurriculares, pues muchas veces éstas no cubren el servicio de interpretación.

Otro problema común que para un estudiante normal no es, es la forma de tomar apuntes. El alumno sordo, en todo momento, debe de estar al pendiente del intérprete para entender y por tanto no podrá realizar apuntes de clase de una manera eficiente. De igual manera, en caso de que el profesor deje un material audiovisual, éste tiene que contar con subtítulos o el alumno no lo podrá entender.

El alumno puede tener problemas para interactuar con sus demás compañeros debido a la falta de conciencia de muchos de sus compañeros con relación a la cultura sorda social. Muchos de los alumnos no saben como tratar a personas que cuentan con ese tipo de discapacidad.

Por último, el alumno sordo tendrá que lidiar también con el mismo proceso de evaluación que el de sus compañeros, como sabemos la mayoría de los trabajos universitarios son mediante pruebas o trabajos escritos que para un sordo significa hablar en un segundo idioma que no es la LSM. Debido

a que no tienen la capacidad de escuchar, la construcción de oraciones muchas veces no es la

incorrecta. En muchos casos, los profesor no entiende la problemática y esto se ve reflejado en la evaluación para el estudiante.

Propuesta de sistema de inclusión

La propuesta para construir un sistema universitario incluyente no es sencilla. Actualmente se plantea un programa formado en dos partes. La primera parte, una fase preliminar, consiste en sensibilizar al alumnado, equipo docente y administrativo sobre temas de discapacidad. Esto se puede realizar mediante talleres que expliquen, de manera general, lo que significa y no significa vivir con alguna discapacidad y, de manera específica, lo que es y no es una discapacidad auditiva. También se sugiere incluir a la Lengua de Señas Mexicana dentro de la lista que el departamento de idiomas de la universidad ofrece. Por último, se puede comenzar a invitar a personas sordas a pláticas o conferencias importantes en la universidad, todas ellas con su debido equipo de intérpretes.

Una vez que este sistema de sensibilización exista, se puede comenzar a pensar en incluir a

alumnos sordos dentro de la comunidad estudiantil. Debido a que los niños sordos en México reciben una educación básica muy deficiente, se recomienda que la universidad tome esto en consideración.

El desarrollo de un plan propedéutico especializado para alumnos sordos puede ayudar a regularizar

a los aspirantes y a prepararlos para la vida universitaria.

Por último, es necesario considerar el equipo de intérpretes necesarios. Según la necesidad, los intérpretes tienen que cubrir las áreas de conocimiento que las licenciaturas disponibles requieran. Se recomienda que un intérprete no trabaje por más de cuatro horas seguidas debido al nivel de exigencia que resulta interpretar a ese nivel educativo. Según el número de intérpretes que haya, puede o no ser necesario contar también con un coordinador para manejar el nuevo departamento.

Otras posibles acciones son grabar cada clase en la que asistan los alumnos sordos. Esto se hace con el fin de poder crear grupos de estudio con intérpretes para revisar posibles dudas. Cabe añadir que, este último punto también puede ser benéfico para alumnos oyentes, así como fomentar la integración de todo tipo de alumnos dentro de una misma generación.

Conclusión

El proceso de crear una educación incluyente no es simple o práctico. Existen muchas acciones individuales que se tienen que hacer para corregir la discriminación sistemática que hay en nuestro sistema educativo y falta mucho tiempo para poder llamar a la educación en México incluyente. Sin embargo, es de suma importancia recordar que este es un problema que la Ley exige que se resuelva y que el derecho a la educación que todos tenemos no se verá reflejado completamente sobre la sociedad hasta que se haga. El primer paso es generar la suficiente conciencia sobre la población para que este problema, junto con todas sus problemáticas, se vuelvan evidentes.

Como punto adicional, cabe recalcar que los derechos lingüísticos en México son unos de los menos respetados en el país, y que la comunidad de sordos es una de las afectadas por ello. La inclusión de personas sordas en las universidades no solamente favorece la accesibilidad de personas con discapacidad, sino también enriquece la diversidad cultural que cada día desaparece más en nuestra sociedad. Además de formar personas preparadas para la vida laboral, este tipo de programas ayudan al desarrollo de un idioma único de México, pues fomenta la creación de nuevos términos en la LSM, así como nuevas formas de expresión.

Referencias

[1] CPEUM, Artículo 1 […]Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición

social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas. [2] CPEUM,Artículo 3. Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado –Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios–, impartirá educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. La educación preescolar, primaria y secundaria conforman la educación básica; ésta y la media superior serán obligatorias. [3]CDPD, Artículo 8 Toma de conciencia 1. Los Estados Partes se comprometen a adoptar medidas inmediatas, efectivas y pertinentes para: […] a) Sensibilizar a la sociedad, incluso a nivel familiar, para que tome mayor conciencia respecto de las personas con discapacidad y fomentar el respeto de los derechos y la dignidad de estas personas; b) Luchar contra los estereotipos, los prejuicios y las prácticas nocivas respecto de las personas con discapacidad, incluidos los que se basan en el género o la edad, en todos los ámbitos de la vida; c) Promover la toma de conciencia respecto de las

capacidades y aportaciones de las personas con discapacidad[

[4] CDPD,Artículo 24. Educación. 1. Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a la educación. Con miras a hacer efectivo este derecho sin discriminación y sobre la base de la igualdad de oportunidades, los Estados Partes asegurarán un sistema de educación inclusivo a todos los niveles así como la enseñanza a lo largo de la vida, con miras a: a) Desarrollar plenamente el potencial humano y el sentido de la dignidad y la autoestima y reforzar el respeto por los derechos humanos, las libertades fundamentales y la diversidad humana; b) Desarrollar al máximo la personalidad, los talentos y la creatividad de las personas con discapacidad, así como sus aptitudes mentales y físicas; c) Hacer posible que las personas con discapacidad participen de manera efectiva en una sociedad libre.[…]

[5] CDH,Artículo 1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones

]

[6] CDH,Artículo 26.

especialmente económica y técnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se derivan de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la Organización de los Estados Americanos, reformada por el Protocolo de Buenos Aires, en la medida de los recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios apropiados. [7]PCDESC, Artículo 3. Los Estados Partes en el presente Protocolo se comprometen a garantizar el ejercicio de los derechos que en él se enuncian, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición socia [8] PCDESC Artículo 13 . Toda persona tiene derecho a la educación.[…] Los Estados Partes en el presente Protocolo reconocen que, con objeto de lograr el pleno ejercicio del derecho a la educación. […] Los Estados Partes en el presente Protocolo reconocen que, con objeto de lograr el pleno ejercicio del derecho a la educación[…] La enseñanza superior debe hacerse igualmente accesible a todos, sobre la base de la capacidad de cada uno, por cuantos medios sean apropiados y en particular, por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita [9] PIDESC.Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a la educación. Convienen en que la educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y del sentido de su dignidad, y debe fortalecer el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales. Convienen asimismo en que la educación debe capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una​ ​sociedad libre, favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y entre todos los grupos raciales, étnicos o religiosos, y promover las actividades de las Naciones Unidas en pro del mantenimiento de la paz[…] . Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen que, con objeto de lograr el pleno ejercicio de este derecho […]c) La enseñanza superior debe hacerse igualmente accesible a todos, sobre la base de la capacidad de cada uno, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita;

Los Estados Partes se comprometen a adoptar providencias, tanto a nivel interno como mediante la cooperación internacional,