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Inventarios Forestales:

El módulo del inventario forestal está destinado a las personas involucradas o


interesadas en la recopilación de datos sobre los recursos forestales. Permite
comprender mejor los tipos y los objetivos de los inventarios forestales y establece
los pasos principales que hay que seguir para llevarlos a cabo, desde los métodos
de medición hasta la recopilación de datos.
El módulo ofrece información básica y más detallada sobre el inventario forestal, así
como enlaces a herramientas para los inventarios forestales y estudios de casos de
inventarios forestales eficaces.
Un inventario forestal consiste en la recolección sistemática de datos sobre los
recursos forestales de una zona determinada. Permite la evaluación del estado
actual y sienta las bases del análisis y la planificación, que constituyen el punto de
partida de una gestión forestal sostenible. Su importancia radica en que sólo es
posible adoptar decisiones que se funden en información fiable y sólida, por lo que
es necesario un proceso cíclico de recolección de datos, adopción de decisiones y
evaluación de los resultados obtenidos.
En general, todas las operaciones relacionadas con un inventario deben seguir al
menos los siguientes pasos:
Definición de los objetivos del inventario y la información deseada.
Desarrollo del diseño y los métodos de muestreo.
Recopilación de datos (encuestas sobre el terreno, análisis de datos obtenidos por
telepercepción y otras fuentes).
Análisis de datos y publicación de los resultados.
Debido al costo y a las limitaciones de tiempo, los inventarios se suelen llevar a
cabo utilizando técnicas de muestreo. El principio general del muestreo consiste en
seleccionar un subconjunto de una población y obtener conclusiones de la muestra
para toda la población. La selección del diseño de muestreo más apropiado se
realiza en base a varias consideraciones (en la sección Herramientas del presente
módulo se puede consultar más información al respecto). Las dos consideraciones
básicas son definir si el objetivo es establecer un sistema monitoreo (mediciones
repetidas a lo largo del tiempo) y si se dispone o no de información auxiliar (es decir:
fotografías aéreas o imágenes de satélite).
Los principales factores que determinan la metodología general son la finalidad y el
alcance/escala del inventario.
Se han de definir claramente la finalidad (objetivo o meta) y el público
objetivo/usuarios del inventario forestal, y se debe resaltar el interés principal de la
recolección de datos en base a las necesidades de información de los usuarios.
Mientras que en el pasado la finalidad de los inventarios forestales era
principalmente evaluar la disponibilidad de madera, en los últimos años el bosque
se considera un ecosistema complejo con varios elementos (incluidos los seres
humanos) que interactúan entre sí. En la actualidad, un inventario forestal se
concibe como un inventario forestal con múltiples objetivos y a su realización
contribuyen expertos en diferentes campos, como por ejemplo: muestreo, mapeo,
tecnologías de la información, ciencias sociales, teledetección, medición y
elaboración de modelos, a fin de evaluar las múltiples funciones que cumplen los
bosques y los árboles.
Por lo que se refiere al alcance/escala, se puede incluir un amplio abanico de
necesidades y, por consiguiente, de enfoques. Los inventarios forestales mundiales
están dirigidos a determinar el alcance y el estado de los recursos forestales a nivel
global (por ejemplo, la Evaluación de los Recursos Forestales que la FAO lleva a
cabo desde 1946 que sirve también como mecanismo para armonizar terminología
y definiciones).
Los inventarios de zonas más pequeñas se suelen realizar con objetivos más
específicos, relacionados a menudo con la planificación y las operaciones
forestales. Entre ellos figuran los inventarios regionales (partes de la superficie de
un país), los inventarios de reconocimiento (un análisis aproximado de los recursos
forestales de una zona limitada), un muestreo diagnóstico para orientar la gestión
forestal y operaciones silvícolas, los estudios de explotación (que se centran en
evaluar la disponibilidad de madera que se puede recolectar y planificar las
operaciones de corta y aprovechamiento), los inventarios posteriores al
aprovechamiento (con objeto de analizar la regeneración y los daños causados por
las operaciones de aprovechamiento forestal) y el seguimiento de la sanidad forestal
(a menudo vinculado con operaciones de corta de recuperación).

http://www.fao.org/sustainable-forest-management/toolbox/modules/forest-
inventory/basic-knowledge/es/
Tipos de Inventarios forestales
Jacques Rondeux es Profesor en la Facultad Universitaria de Ciencias Agronómicas
de Gembloux, Unidad de Gestión y Economía Forestal, Bélgica.

La perspectiva de modificarlos inventarios forestales para que puedan proporcionar


más informaciones sobre la diversidad biológica.

Desde 1992, fecha en la que numerosos países suscribieron el programa ambiental


Estrategia de biodiversidad mundial en Rio de Janeiro, las políticas nacionales e
internacionales de conservación de la naturaleza se esfuerzan por promover la
biodiversidad, en particular en el contexto forestal. De hecho, la biodiversidad, que
puede definirse como la diversidad del mundo vivo, se manifiesta en varios niveles:
genes intraespecíficos (diversidad genética), especies (diversidad interespecífica) y
ecosistemas (diversidad ecológica) (Levêque, 1994). En sentido amplio, la
biodiversidad abarca una serie de nociones diferentes como la diversidad
específica, la raridad, el carácter natural, la fragilidad, que sugieren medidas de
protección que han de integrarse en la gestión forestal propiamente dicha. La
diversidad específica, indicador más usual de la diversidad biológica, no puede por
sí sola justificar una acción de protección, ya que será evidentemente muy variable
en función de la geografía forestal (por ejemplo bosque boreal, bosque templado,
bosque tropical húmedo).

Dado que la definición del concepto mismo de diversidad biológica y de su campo


de aplicación, es poco clara y es objeto de múltiples interpretaciones, la manera de
medir la biodiversidad sigue siendo también una cuestión abierta. No obstante, son
necesarias informaciones representativas y fiables sobre el estado y la evolución o
la dinámica de la diversidad biológica forestal con miras a la gestión sostenible, lo
que añade nuevas perspectivas a los inventarios forestales y, según las escalas en
que se opere, a las metodologías aplicables. Pero precisamente, si no se conocen
las variables y las informaciones que deberían recopilarse, aparte del hecho de que
se refieren en general a los espacios y el entorno, ¿es realmente oportuno estudiar
la pertinencia misma de inventarios forestales en el primer caso evocado, el del
dominio de la biodiversidad? A esta pregunta trata de responder este artículo.

A continuación se contemplan, en un plano general, la forma en que los procesos


de Helsinki (1993) y de Montreal (1993) proponen caracterizar la biodiversidad y la
importancia de las referencias espaciales y temporales; los grandes tipos de
inventarios forestales que pueden entrar en juego y la índole de las variables
recopilables para tratar de captar lo esencial de la biodiversidad. Se consideran las
principales incidencias sobre los aspectos metodológicos de los inventarios, así
como las perspectivas de realización de inventarios adaptados. Finalmente, se
proponen algunas recomendaciones y conclusiones.

BIODIVERSIDAD FORESTAL Y NOCIÓN ESPACIO-TIEMPO

En el marco del proceso de Helsinki relativo al desarrollo sostenible, hay un criterio


(el cuarto) específico para el mantenimiento, la conservación y el mejoramiento
adecuado de la diversidad biológica, y se refiere a diferentes conceptos: los
ecosistemas forestales representativos raros y vulnerables, las especies
amenazadas y la diversidad biológica en los bosques productivos a través de
cambios de superficies, de tipos de bosques y plantaciones, así como de número y
proporción de especies forestales.

En el marco del proceso de Montreal, que trata de los países forestales templados
y boreales no europeos, la biodiversidad incluye elementos de biodiversidad de los
ecosistemas, entre especies y genética, expresados a través de superficies
ocupadas, del número y de la condición de las especies forestales y de su evolución
temporal.
La importancia de la noción espacio-tiempo

Plantear el problema del análisis y la supervisión de la biodiversidad en el bosque


implica no sólo fijar los límites de la investigación, sino también situar precisamente
la escala del análisis y la frecuencia de las observaciones. La biodiversidad se sitúa
en un marco dinámico y evolutivo, su proceso y su composición cambian
constantemente por obra de factores naturales y antrópicos. Las sucesiones
bióticas y el desarrollo de los suelos, sustento de la vegetación, responden a
fenómenos ecológicos complejos que son integraciones de varios procesos
biológicos, químicos y físicos que requieren años, y aun siglos a veces, para
manifestarse (Jeffers, 1996).

La naturaleza de los indicadores puede variar también según las escalas espaciales
y temporales adoptadas. Según los casos, el investigador trata de obtener una
información general a nivel regional, nacional o continental, o se limita a zonas
seleccionadas (las consideradas como reservas, por ejemplo). En consecuencia, es
importante poder disponer de indicadores de biodiversidad normalizados para poder
realizar comparaciones tanto en el espacio como en el tiempo.

LOS TIPOS DE INVENTARIOS

En principio los inventarios de gestión (completos o por muestreo) se refieren a


superficies determinadas que corresponden a unidades de gestión (plantaciones,
parcelas, rodales), mientras que los inventarios nacionales o regionales abarcan
extensos territorios analizados a partir de informaciones puntuales (Rondeux 1993;
Rondeux et al., 1996).

Es importante considerar si no sería suficiente utilizarlos inventarios forestales


existentes para una evaluación de la biodiversidad forestal, ya que la mayor parte
de ellos contienen ya elementos que se refieren directamente a ella pero que
requerirían medidas y observaciones suplementarias (nuevas variables) y que
podrían también, mediante un tratamiento adecuado de las variables ya registradas,
proporcionar indicaciones directas o indirectas sobre la diversidad biológica
(variables derivadas). Si los inventarios existentes son aprovechables, es esencial
hacerlos permanentes en interés del control de la evolución misma de la diversidad
a través del tiempo.

Inventarios de gestión

Si se deben considerar la biodiversidad y su control en relación con la gestión


forestal sostenible referida a conjuntos constitutivos de rodales forestales, a
unidades paisajísticas (Olivier, 1992) o a unidades de gestión (fincas de algunas
hectáreas a varias decenas de hectáreas), las características esenciales y los
elementos claves que habrá que tener en cuenta, a intervalos regulares, podrían
serlos siguientes, como orientaciones referentes a la magnitud de la masa forestal:
· los diámetros, alturas y características de todos los árboles por encima de un
diámetro predeterminado, con objeto de precisar la estructura de la masa forestal;
· el índice de fertilidad forestal en relación con las condiciones estacionales;

· los elementos topográficos;

· los suelos y el sustrato geológico de los bosques, incluida la naturaleza y la


profundidad de los humedales;

· la vegetación en el suelo con referencia particular a toda especie rara o insólita (es
también oportuno señalar la presencia de hongos, briofitos, líquenes, etc.);

· la presencia y la importancia de la regeneración (plántulas o árboles que no han


alcanzado todavía un diámetro determinado);

· la naturaleza y la cantidad de toda madera muerta, es decir ramas o troncos secos


caídos o en pie o en descomposición dentro del bosque o plantación;

· la influencia humana y la historia del bosque (cultivo, derechos de uso, tala, corta,
caza, etc.);

· los ecotonos notables y las especies particularmente asociadas a los eco sistemas
en contacto (interfaz bosque-agricultura, bosque-terreno abierto, por ejemplo).

En lo que concierne más particularmente el inventario mismo y sus modalidades,


teniendo en cuenta la gran variedad de elementos observables, la metodología
propuesta para medir y controlar la biodiversidad se basará en principio en un
muestreo en la medida en que es importante proporcionar información sobre la
variabilidad espacial y la heterogeneidad en el interior del bosque. Convendría
proceder a una estratificación de las unidades de muestreo para tener la seguridad
de que las zonas con gran diversidad biológica estén correctamente representadas
en la muestra.

Desde un punto de vista más pragmático, deberían realizarse prioritariamente


observaciones sóbrelos puntos siguientes, adaptándolas eventualmente a las
condiciones particulares de cada caso:
· la vocación principal del bosque (producción, zonas protegidas, zonas de
conservación biológica, silvícola y genética);

· el pasado del bosque (tratamiento silvícola o situación anterior, impacto humano);

· los biotopos notables (viejo bosque inculto, bosque natural, geomorfología


particular, formaciones vegetales raras);

· el paisaje (abierto, cerrado, alejado);

· las condiciones sanitarias (contaminación atmosférica, daños de diversos


orígenes);
· la flora herbácea, los frutos y los hongos;

· los linderos del bosque (estructura, composición, anchura y longitud);

· otros aspectos particulares (maderas especiales, árboles notables).

En un inventario forestal clásico, las variables relativas al medio se registran sobre


todo en función de la influencia que ejercen sobre la productividad forestal (Pelz,
1995), lo que sin embargo no excluye que se utilicen con otro fin. A menudo es
posible extraer indicadores de la diversidad estructural de los bosques a partir de
informaciones fácilmente disponibles como distribución de los diámetros,
distribución de especies de árboles, altura de éstos, caracterización de los niveles
de crecimiento, posición social de los árboles, número de árboles vivos y muertos.
Las diversas variables relativas a los árboles y a la estructura de los bosques están
también en estrecha correlación con los demás componentes del ecosistema
forestal: suelo, flora y fauna, lo que justifica que buen número de variables ya
registradas en un inventario centrado en los recursos madereros ofrecen
perspectivas de utilización más amplias.

Inventarios forestales nacionales y regionales

La mayoría, si no la totalidad, de los inventarios forestales nacionales actuales


realizados sobre la base de muestreos en general sistemáticos y a veces multifases
tienen por objeto proporcionar informaciones sobre la producción maderera de los
bosques y su disponibilidad; por ello, contienen pocos datos sobre la biodiversidad
forestal. No obstante, desde hace unos diez años se acentúa progresivamente la
tendencia a recoger en inventarios nacionales, en particular cuando son objeto de
revisiones metodológicas, informaciones relativas a las funciones forestales no
exclusivamente orientadas a la producción maderera (Lund, 1986). Si algunas
variables relativas al medio están ya presentes en estos tipos de inventario, otras
pueden deducirse total o parcialmente, mientras que otras necesitan una
recolección específica, o incluso requieren metodologías adaptadas (Lund, 1993).

Variables existentes y derivadas

Si se opera con una unidad de muestreo (o rodal de superficie reducida), en los


inventarios se recogen variables que son parte integrante de la biodiversidad y que
están vinculadas al suelo (profundidad, textura, proporción de grava, humus, etc.),
a la vegetación herbácea (plantas indicadoras), a la composición arbórea por capas,
al estado sanitario, a los daños.

Con referencia al individuo (árbol), además de la especie, el diámetro, la posición


social, puede haber también otras variables, a saber: el origen, el grosor de la
corteza, la altura de la copa, el crecimiento en diámetro y en altura, el estado
sanitario, la edad.
Nuevas variables

Las nuevas variables que permitan describir la biodiversidad a un nivel de


percepción global pueden integrarse con bastante facilidad en un inventario
nacional en su versión clásica referente principalmente a la madera (Pelz, 1995).
He aquí algunos ejemplos:
· características de las lindes en sentido amplio (longitud, forma, estructura);

· tipo de suelo (descripción más detallada), incluidas variables que puedan cambiar
con el tiempo;

· descripción de la vegetación de los estratos herbáceos, de monte bajo (matorrales)


y arbóreos;

· efecto de otros usos del suelo (agricultura);

· historia del uso de los suelos (pastoreo, agricultura, prácticas especiales);

· caracterización de pequeños habitáis (manantiales, humedales, de alto valor


biológico);

· cantidad y dimensiones de árboles muertos en pie o caídos y en descomposición


y grado de descomposición;

· árboles notables por su aspecto fenotípico.

ASPECTOS METODOLÓGICOS DE LOS INVENTARIOS

El concepto global de biodiversidad en el bosque y de inventarios forestales debe


entenderse desde una perspectiva multi-dimensional que abarque desde la especie
hasta la ecozona. Ante todo hay que hacer que estos conceptos sean
operacionales, para decidir después lo que es posible medir en el marco de los
inventarios y desarrollar como técnicas de medida y de tratamiento de la información
para apreciar la biodiversidad.

Métodos de aplicación de los inventarios

Aunque las observaciones y medidas en el suelo sigan siendo las mejores garantías
de un inventario de calidad en cuanto a la precisión de las variables registradas, la
teledetección espacial (Poso et al., 1995) es un instrumento cada vez más valioso,
y en un futuro próximo los captores aerotransportados deberán mejorar de manera
radical la calidad de la teledetección y ofrecer novísimas fuentes de información.
Esta técnica debería encontrar un campo de aplicación muy amplio en la
delimitación precisa de biotopos y de conjuntos forestales: por ejemplo, podría servir
de base para una estratificación a partir de la cual el muestreo en el suelo sería más
preciso, garantizando una mejor percepción de los niveles a los que se dirige la
diversidad biológica.

Cabe preguntarse si la medida de la biodiversidad forestal puede realizarse


simplemente por intermedio de inventarios forestales por muestreo, cuya rigidez
relativa no siempre es compatible con una observación más «naturalista» de los
ambientes analizados. En apoyo de esta idea viene el interés creciente por evaluar
la diversidad biológica a escala del hábitat. En realidad pueden combinarse estos
dos enfoques, permitiendo que el inventario cubra de manera uniforme la totalidad
de un territorio y ofrezca una representación cartográfica de las variables
registradas, mientras que el enfoque selectivo permita, por su parte, un análisis más
fino de la diversidad de un medio o hábitat determinado.

En los inventarios corrientes por muestreo, las unidades de muestreo son parcelas
de extensión fija o variable, y por lo tanto, se admite que los datos recogidos no
reflejan necesariamente las características del bosque. Las zonas en que se
recogen los datos relativos a la biodiversidad no deberían limitarse a las superficies
de las parcelas, sino que deberían extenderse a las zonas vecinas (como se hace
ya para tipificar correctamente la estructura de un bosque, por ejemplo).

Los métodos de inventarios tendrán que tener en cuenta los hábitats y las
características del paisaje, bases potenciales de la estratificación. Será necesario
igualmente integrar en los inventarios forestales clásicos otras fuentes de
información como la cartografía de los ecosistemas y de los biotopos y desarrollar
métodos de evaluación compatibles con estas variables.

Como nunca podrá registrarse toda la amplitud de la biodiversidad en programas de


dimensión realista, es importante adoptar enfoques indirectos. Se centran éstos en
las variables y los hábitats básicos que permiten cuantificar y calificar la
biodiversidad (por ejemplo, el estudio de las relaciones entre la estructura del
material en pie y las demás especies como la vegetación en el suelo, los insectos,
los hongos, los musgos).

Papel de los sistemas de información geográfica

Muchos datos relacionados con la biodiversidad proceden de estudios de sitios


específicos, pero no son suficientes en la medida en que es preciso disponer de un
conjunto de datos referenciados espacialmente y constitutivos de una muestra
equilibrada de una región definida o de un país. Por lo tanto, es importante recoger
datos de zonas de muestreo seleccionadas de manera objetiva para que determinen
la ordenación espacial y la dinámica de los componentes del ecosistema.

Trátese de indicadores cuantitativos (superficies ocupadas y su evolución, por


ejemplo) o cualitativos (estado sanitario, por ejemplo) o socioeconómicos (recurso
explotado, infraestructura, tipo de uso de la tierra, por ejemplo); es fundamental
presentar la información en función del espacio de manera que sea posible localizar
con precisión la distribución de las especies, la fragmentación de ambientes, el tipo
de bosque, etc., resituándolos en el contexto de su entorno físico y biológico (Poso
et al., 1995).

Las informaciones disponibles sobre la biodiversidad se han de colocar en bases de


datos con referencia geográfica, si se quieren recuperar rápidamente con fines
cartográficos, analíticos o de construcción de modelos. Deberán integrarse también
a otros datos sobre los ambientes, las condiciones socioeconómicas, los tipos de
recursos naturales, los riesgos potenciales de degradación, etc. Los sistemas de
información geográfica constituyen, a este respecto, las claves de la integración de
informaciones en la escala deseada (Jeffers, 1996).

PERSPECTIVAS Y CONCLUSIONES

Un inventario forestal registra habitual o convencionalmente determinadas


informaciones a las que se podrían añadir otras relativas a objetivos más amplios
de gestión integrada, incluida la biodiversidad. Muchas investigaciones forestales
emanan de fundamentos biológicos, aunque tal información no siempre se haya
asociado ala silvicultura y a los inventarios forestales. Es necesario buscar un
compromiso entre lo que se aspira a medir y lo que es posible medir con los recursos
humanos y materiales disponibles. Si se persigue evaluar a través del tiempo la
importancia cuantitativa y cualitativa del material leñoso y en particular la
biodiversidad vegetal, está claro que hay que registrar variables específicas en
atención a las limitaciones tanto espaciales como temporales. Considerando, por
una parte, los objetivos y las modalidades de ejecución de la mayor parte de los
inventarios forestales y, por otra parte, la imprecisión relativa actual del concepto de
biodiversidad, parece oportuno, para que ésta se tenga más en cuenta en todo acto
de gestión forestal, prestar atención a los siguientes elementos de reflexión:
· muchas informaciones están ya disponibles o pueden derivarse de los datos
conocidos;

· pocos datos nuevos pueden recogerse en lo tocante, por ejemplo, al ecosistema


forestal y más particularmente a la distribución y la frecuencia de especies vegetales
o de las características estructurales de la vegetación arbórea;

· los invéntanos forestales tradicionales deberían ampliarse integrando en el plano


conceptual una metodología apropiada de recopilación de datos relativos a recursos
no madereros;

· es oportuno estudiar las características del territorio objeto de muestreo utilizando


los sistemas de información geográfica, antes de iniciar inventarios específicos o
nuevos procedimientos de inventario;

· deben promoverse inventarios procedentes de muestreos multifases, que


combinen un análisis de documentos obtenidos por teledetección con operaciones
en el suelo;
· los métodos de inventario propuestos deben incluir el concepto de seguimiento en
el tiempo, y por lo tanto también el de permanencia.

Los inventarios por muestreo sistemático con intensidad de sondeo adaptada


siguen siendo una base sólida de análisis si se admite que la medida de la
biodiversidad se ha alcanzado ya ampliamente, en zonas cubiertas por inventarios
nacionales o regionales, mediante observaciones realizadas con arreglo a un
sistema estructurado que permita abarcar de forma homogénea la totalidad del
territorio.

Es prácticamente imposible definir un método de recogida de datos adaptado a


todos los elementos de la biodiversidad. Convendrá restringir los inventarios a un
conjunto bien definido de variables y atributos. Por ejemplo, se tomarán como
objetivo los árboles o arbustos en lugar de querer observar toda la biodiversidad
vegetal. Si, con miras a estimaciones detalladas y más completas, hay que realizar
inventarios específicos para muchas variables que traduzcan la importancia
cuantitativa y cualitativa de la biodiversidad vegetal, los inventarios clásicos
orientados a la estimación de la madera contienen también muchos datos de los
que se puede deducir una información que no se limita a los productos madereros
(Pelz, 1995). Podrían calcularse, por ejemplo, funciones relativas a la diversidad de
las especies y a su evolución en el tiempo.

La fotointerpretación aérea, las observaciones realizadas en el suelo sobre parcelas


de muestreo y el análisis de las interfaces de zonas boscosas y no boscosas
constituyen tres fuentes esenciales de datos para evaluar las principales
características de la diversidad. La fotointerpretación combinada con un muestreo
en el suelo permite caracterizar las zonas boscosas (especies, estructuras, fases
de desarrollo, ecosistemas particulares), en la medida en que se haya establecido
una tipología pertinente, y proporciona informaciones preciosas sobre la
fragmentación y la estructuración de la cubierta forestal. Además de estas
observaciones globales, también pueden estimarse la altura de los bosques, su
densidad, la fase de desarrollo y la proporción de especies en el conjunto. En
realidad, estas variables permiten caracterizar la diversidad estructural de los
bosques.

Además de las informaciones clásicas que permiten recoger, las unidades de


muestreo (parcelas), en sí mismas o en su entorno inmediato, podrían facilitar
observaciones o medidas con valor de indicadores de hábitat: vegetación herbácea,
cepas, árboles muertos o en descomposición, acumulación de piedras, eriales,
fosos, montones de ramas.

El análisis o el inventario de las zonas situadas al borde de los bosques o en


contacto con otros tipos de espacios (prados, eriales, medios acuáticos) permite
apreciar las condiciones especiales favorables a la vegetación, las aves y los
insectos. Dentro de estas zonas de transición entre diferentes elementos del paisaje
y distintos hábitats pueden recogerse informaciones no usuales (Brändli et al.,
1995), por ejemplo, exposición, trazado, estructura y densidad del lindero forestal,
presencia o ausencia de un cinturón de matorrales y su altura, así como de una faja
forestal (árboles del borde con determinado diámetro) y su anchura, tipo de
vegetación en el lindero, etc. Convendría asociar los principios en que se basa la
realización de inventarios nacionales o regionales que utilizan tramas de puntos con
los que definen los inventarios de gestión, más orientados al análisis de superficies.
Es posible inventariar la biodiversidad en un país analizando de manera
pormenorizada las partes del territorio (por ejemplo por cuadrados de un kilómetro
de lado) centradas en puntos de muestreo que compongan una trama regular de
puntos definidos sobre documentos cartográficos (fotografías aéreas y/o imágenes
desde satélite), a partir de los cuales haya podido establecerse una estratificación
basada en la naturaleza del uso mismo del espacio forestal (Barrer et al., 1993).

http://www.fao.org/3/x0963s09.htm

INTRODUCCION A LOS INVENTARIOS FORESTALES:

Hace algunos años la actividad del manejo forestal era poco desarrollada y se
consideraba de poca relevancia, posiblemente por la abundancia de los bosques
distribuidos en el territorio nacional considerados como valiosos por su composición
florística, biológica y comercial, sin embargo después de la amenaza del avance de
la frontera agrícola y otros procesos de deforestación, hoy se consideran escasos.

Motivados por la escasez de áreas forestales, el deterioro del suelo, fuentes de agua
y el medio ambiente en general, induce a la búsqueda de soluciones a la demanda
energética, madera, protección de las cuencas hidrográficas y el manejo de los
recursos forestales existentes. Dentro de éste contexto, esta búsqueda se orienta
también a la máxima utilización del árbol extrayendo de manera sostenible los
productos que ofrece, bajo criterios de manejo técnico que permitan satisfacer las
necesidades presentes y futuras en resguardo de las zonas productoras de agua,
la defensa del suelo contra la erosión y la biodiversidad.

Hoy en día esta tendencia ya involucra a muchas entidades nacionales e


internacionales en la búsqueda de soluciones a la problemática que implica la
escasez del recurso forestal para satisfacer las necesidades de miles de personas
que viven a expensas de recursos naturales que son su único medio de
subsistencia. En éste sentido ha surgido un creciente interés en los Árboles Fuera
del Bosque lo cual permitirá el desarrollo de medios que permitan no solamente su
conservación, sino también valorar la diversidad de aplicaciones que permitan hacer
un aprovechamiento racional y eficiente de los mismos.

Con el presente documento se recopila información general sobre los Árboles Fuera
del Bosque, con el propósito que la misma pueda servir en el futuro para que éstos
recursos sean valorados en la medida que corresponde tanto en el desarrollo como
en la definición de políticas forestales, dado que cada día se incrementa su
cobertura o el área de los mismos en el territorio nacional.

Situación regional y de GUATEMALA.

Según la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo – CCAD -, la


integración creciente de las economías de la región al mercado mundial ha incidido
en procesos crecientes de desarrollo vial y la asignación de nuevas tierras para la
agricultura, dicha expansión de la frontera agrícola ha constituido en resumen el
pulso de las economías campesinas centroamericanas.

Aunque las limitaciones físicas y ambientales al uso de la tierra condicionan los


procesos de cambio de uso de la tierra, el factor más importante de cambio de uso
ha sido de índole socioeconómico.

La estructura agraria de Centroamérica ha sido marcada históricamente por


contrastes y una distribución heterogénea de la tierra en las sociedades rurales de
la región.

La conversión de algunos de los mejores suelos de la región al cultivo de café


supuso un desplazamiento paulatino de las áreas tradicionales de producción de
víveres, particularmente los granos básicos.

A partir de la década de los setenta, la expansión de la ganadería extensiva


constituyó el episodio de mayor envergadura y extensión territorial de los de auge
agroexportador.
La agricultura de subsistencia todavía domina muchas áreas rurales de la región
Centroamericana y está íntimamente ligada a los procesos de frontera agrícola. El
avance tanto del frente ganadero como de la frontera agrícola se ha desplazado
hacia zonas más húmedas y con mayor cobertura forestal. Juntos han sido el
principal motor de las altísimas tasas de deforestación de las décadas de los
sesenta y los ochenta, que se estiman en 324,000 y 431,000 Has por año según
estimaciones de 1996.

Los datos sobre uso potencial de la tierras indican que el suelo en Guatemala tiene
una vocación eminentemente forestal como se indica en el cuadro 1. Sin embargo,
la permanencia de una agricultura de subsistencia y su incremento debido a factores
tales como el crecimiento poblacional, la desigualdad e inseguridad en la tenencia
de la tierra, la pobreza y los cambios de uso del suelo y sus diferentes causas, como
la agricultura comercial, ganadería, la dependencia de la leña como energético, las
talas ilícitas, incendios, plagas y enfermedades, han producido un acelerado
proceso de deforestación.

Cuadro 1. Uso potencial de la tierra en Guatemala

Categoría de Uso % del territorio Superficie en Km²


Agricultura 26.4 28746.70
Pastos, cultivos perennes o 21.4 23302.25
forestales
Bosques productores 37.1 40397.82
Bosques protectores y vida silvestre 14.1 15353.34
Superficies de agua 1.0 1088.89
Total 100.0 108889.00

Fuente: SEGEPLAN-INAFOR-IGN. 1980, en PAFG 1991.

El PAFG, (1991) indica que las políticas para el desarrollo agrícola han incidido en
políticas de colonización de tierras de vocación forestal. A este respecto, las
Instituciones encargadas de la colonización de tierras y del desarrollo agrícola han
sido instrumentos de control y han fomentado la habilitación de tierras con aptitud
forestal, con el fin de cambiar el uso a sistemas de producción agrícola y pecuaria
sin considerar la incorporación del componente arbóreo en las fincas a través del
empleo de sistemas agroforestales u otro tipo de manejo del bosque.

En éste sentido el proceso de deforestación se ha acelerado y aunado a éste


proceso se puede mencionar la pérdida de ecosistemas y con ello la extinción de
especies. En el cuadro 2 se presentan cifras relacionadas con la deforestación a
nivel nacional, las cuales nos revelan la alta presión que existe sobre el recurso
forestal.

Cuadro 2

Deforestación Global para 1997 en Guatemala, dentro y fuera del áreas protegidas.

Variable Area
Ha %
Fuera de las áreas 62,000 75.6
protegidas
Dentro de las áreas 20,000 24.4
protegidas
Total nacional 82,000 100.0

Fuente: MAGA GEPIE-PAFG, 1998

El INAB (1999) indica que para el año de 1999, la cobertura forestal únicamente
representa 3,898,628 ha. equivalente a 35.72% del área total, sin tomar en cuenta
al bosque secundario/arbustal. De lo anterior podemos deducir dos puntos
importantes del la situación forestal nacional; primero que el potencial de desarrollo
forestal en materia de bosque es enorme ya que del total de la extensión territorial
(108,889 Km²) el 51% (55,700 Km²) tiene vocación forestal. Segundo que el área
del territorio nacional, clasificada en la categoría de bosque con cultivo se ha
incrementado llegando a totalizar 21% del área total (22,968 Km²), considerándose
que en dichas áreas se encuentran los AFB, siendo uno de los retos a nivel nacional
el desarrollar sistemas que permitan estabilizar la productividad del suelo y
aumentar los ingresos de los campesinos, mediante el manejo de los recursos
forestales inmersos dentro los sistemas establecidos.

Muy íntimamente relacionado a la información previa es lo relativo a aspectos


demográficos. La ONU (2000) en proyecciones de población estima que para 1998
la población ascendió a 10.8 millones, de los cuales 39.7% es población urbana y
60.3% es población rural. (cuadro A-1, anexos).

El mismo documento hace referencia a la estructura de la tenencia de la tierra, la


cual en términos generales es la siguiente: el 3% de las fincas (empresas grandes
que exportan su producción) abarcan el 65% de la superficie y por el contrario, las
fincas más pequeñas, con una extensión inferior a las cinco manzanas que suman
78% de las explotaciones, abarcan el 11% de la extensión. El restante 19% de fincas
cubren el 25% de la extensión con áreas que van de 5 manzanas a menos de 64
manzanas. Dentro del documento se hace énfasis en que la apertura de la frontera
agrícola en las tierras del norte (departamento del Petén) ha funcionado como
válvula de escape de las presiones demográficas sobre la tierra en el resto del país,
básicamente a costa del área boscosa.

SU IMPORTANCIA EN EL MANEJO FORESTAL:

Manejo forestal
El manejo forestal es la rama de la ingeniería forestal o ingeniería de montes que se ocupa de
las actividades administrativas, económicas, legales, sociales, etc. de los bosques, y que sigue
principios científicos y técnicos de silvicultura, protección y regulación.

Puede tratarse de: manejo de bosques naturales o manejo de bosques artificiales o


reforestados.

Manejo de bosques naturales


Manejo del bosque natural es una modificación gradual y ordenada de la composición florística
y la estructura del bosque con un objetivo determinado. El manejo de los bosques naturales
puede tener varios objetivos: la producción de madera y otros productos forestales, la protección
de la cuenca hidrográfica, y la conservación de la biodiversidad. En la presente, se enfocará en
los proyectos o componentes forestales, que tienen que ver con la explotación de la madera y
sus impactos ambientales, pero se mencionará brevemente el manejo de los otros productos, y
los diferentes sistemas agro/silvo/pastoriles.

Numerosas propuestas silvícolas se han definido desde principios del siglo pasado hasta la
actualidad para incorporar a la lenga dentro de un manejo forestal sostenible. Entre ellas se
encuentran las siguientes:

Talas rasas en fajas


Se cortan totalmente fajas de ancho variable, y fajas se dejan libres.

Cortas de selección
Se cortan algunos ejemplares, los más aprovechables, generalmente entre 20 % y 30 % del
área basal de la parcela de corta anual, considerando los mejores diámetros y calidad de fuste
de las especies comerciales, que previamente se identificaron, midieron y georreferenciaron en
el inventario forestal. La idea es cosechar los mejores pies y dejar los árboles semilleros hasta
10 % del total de individuos/especie destinados a la saca, además de ejecutar la reposición y
labores silviculturales dispuestas en el plan operativo.

Cortas de protección
Las cortas de protección1 son el método más difundido en la actualidad para la cosecha inicial
de bosques primarios. Se abre el bosque dejando un remanente durante el tiempo necesario
(10 a 20 años) para lograr la regeneración natural hasta una altura media de 50-75 cm.
Posteriormente, la corta final remueve el resto. Las plántulas tienen capacidad de adaptación a
cambios en el medio ambiente, permitiendo la recuperación de la estructura forestal de los
rodales frente a todas las propuestas silvícolas anteriores.

Cortas en bosquetes
Estos métodos se basan en parámetros económicos definidos exclusivamente por parámetros
forestales (rendimiento y crecimiento), sin incluir aquellos de conservación. Esto implica que en
el largo plazo se cosechen todos los árboles del rodal.

Retención variable
Incluye: retención de parte del bosque original en forma de agregados circulares sistemáticos
(uno por hectárea, de 30 m de radio), manteniendo el suelo y sotobosque sin impacto de
caminos ni maquinarias. Retención dispersa de árboles vivos entre los agregados.

Manejo de bosques reforestados


El manejo de plantaciones y reforestación puede tener varios objetivos, como: la producción de
productos derivados de la madera o la protección del medio ambiente. Los productos forestales
incluyen madera, pulpa de celulosa, postes, fruta, fibras y combustibles, las arboladas
comunitarias y los árboles que siembran agricultores alrededor de sus viviendas o terrenos. Las
actividades orientadas hacia la protección incluyen los árboles sembrados a fin de estabilizar
las pendientes y fijar las dunas de arena, las fajas protectoras, los sistemas de agro-forestación,
las cercas vivas y los árboles de sombra.

Los impactos
Los impactos del procesamiento, el manejo de la conservación, y las plantaciones y
reforestación, se analizan en los siguientes artículos:

 Procesamiento de pulpa, papel y madera.


 Tierra silvestre.
 Reforestación.
Manejo forestal comunitario
El manejo forestal comunitario es un tipo de manejo de recursos de los bosques, donde una
extensión geográfica de bosque pertenece a una comunidad en el ámbito administrativo,
económico y social, de forma que la comunidad que habita en la región se encarga de la
explotación y utilización primaria de los recursos que genera esa misma extensión (agua, aire,
tierra, bosque).2

Dentro del manejo comunitario siempre existe una organización bien establecida propia a cada
comunidad, donde deben establecerse las personas que manejan los recursos y toman las
decisiones en torno al bosque que les pertenece; esto se decide, generalmente, a partir de
asambleas. Los derechos que se incluyen tradicionalmente en este manejo son:

 Derecho a exclusión (excluir a personas del uso de la propiedad).


 Derecho a acceso y uso sobre recursos.
 Derecho de regulación (imposición de reglas de uso).
 Derecho de enajenación (renta, venta o hipoteca de la propiedad).
 Derechos de herencia (parte de la propiedad puede ser transferida post mortem).3
Ventajas del manejo comunitario
El manejo comunitario conlleva gran cantidad de ventajas que permiten mejorar los ámbitos
sociales, ambientales y económicos de la comunidad que administra la región.

A primera instancia, en el ámbito social se logra un mayor apoyo por parte de la comunidad
debido a que se generan fuentes de empleo propias, además de que todas las ganancias que
se generan se mantienen en la comunidad, permitiendo un desarrollo de la misma, como puede
ser la colocación de alumbrado eléctrico, entubado de agua, etc.4

En el ámbito ambiental, la comunidad, al reconocer el valor que le da el bosque, provoca un


sentimiento de mayor apreciación al mismo, de forma que la gente busca la promoción y
mantenimiento estable del bosque. Adicionalmente, esto permite mantener la biodiversidad y
proteger los recursos naturales causando también una observación y monitoreo constante de la
región de forma local.

En relación a ventajas económicas, el manejo comunitario promueve la generación de empresas


forestales comunitarias EFC que manejan de forma organizada los recursos de la comunidad y,
al ser localizadas, tienen un mayor conocimiento de los recursos, lo cual permite explotarlos de
forma más eficiente, brindando mayores ganancias que permiten aumentar la inversión.2
Retos del manejo comunitario
Uno de los mayores retos es la administración, organización y planeación del manejo de los
recursos. Esto genera que haya una gran dificultad para obtener recursos, y crea un proceso
difícil para crear los organismos o EFC que se encargarán de la administración. Otro de los
problemas que se enfrentan, principalmente, es que el precio pagado a los productos generados
suele ser bajo. Un reto adicional es que regularmente se encuentra que la tecnología disponible
en las comunidades es limitada, de forma que no se puede aprovechar en su máximo potencial
la zona que se trabaja.

https://es.wikipedia.org/wiki/Manejo_forestal
Desde 1992, fecha en la que numerosos países suscribieron el programa ambiental
Estrategia de biodiversidad mundial en Rio de Janeiro, las políticas nacionales e
internacionales de conservación de la naturaleza se esfuerzan por promover la
biodiversidad, en particular en el contexto forestal. De hecho, la biodiversidad, que puede
definirse como la diversidad del mundo vivo, se manifiesta en varios niveles: genes
intraespecíficos (diversidad genética), especies (diversidad interespecífica) y ecosistemas
(diversidad ecológica) (Levêque, 1994). En sentido amplio, la biodiversidad abarca una
serie de nociones diferentes como la diversidad específica, la raridad, el carácter natural, la
fragilidad, que sugieren medidas de protección que han de integrarse en la gestión forestal
propiamente dicha. La diversidad específica, indicador más usual de la diversidad
biológica, no puede por sí sola justificar una acción de protección, ya que será
evidentemente muy variable en función de la geografía forestal (por ejemplo bosque boreal,
bosque templado, bosque tropical húmedo).

Dado que la definición del concepto mismo de diversidad biológica y de su campo de


aplicación, es poco clara y es objeto de múltiples interpretaciones, la manera de medir la
biodiversidad sigue siendo también una cuestión abierta. No obstante, son necesarias
informaciones representativas y fiables sobre el estado y la evolución o la dinámica de la
diversidad biológica forestal con miras a la gestión sostenible, lo que añade nuevas
perspectivas a los inventarios forestales y, según las escalas en que se opere, a las
metodologías aplicables. Pero precisamente, si no se conocen las variables y las
informaciones que deberían recopilarse, aparte del hecho de que se refieren en general a los
espacios y el entorno, ¿es realmente oportuno estudiar la pertinencia misma de inventarios
forestales en el primer caso evocado, el del dominio de la biodiversidad? A esta pregunta
trata de responder este artículo.

A continuación se contemplan, en un plano general, la forma en que los procesos de


Helsinki (1993) y de Montreal (1993) proponen caracterizar la biodiversidad y la
importancia de las referencias espaciales y temporales; los grandes tipos de inventarios
forestales que pueden entrar en juego y la índole de las variables recopilables para tratar de
captar lo esencial de la biodiversidad. Se consideran las principales incidencias sobre los
aspectos metodológicos de los inventarios, así como las perspectivas de realización de
inventarios adaptados. Finalmente, se proponen algunas recomendaciones y conclusiones.

BIODIVERSIDAD FORESTAL Y NOCIÓN ESPACIO-TIEMPO

En el marco del proceso de Helsinki relativo al desarrollo sostenible, hay un criterio (el
cuarto) específico para el mantenimiento, la conservación y el mejoramiento adecuado de la
diversidad biológica, y se refiere a diferentes conceptos: los ecosistemas forestales
representativos raros y vulnerables, las especies amenazadas y la diversidad biológica en
los bosques productivos a través de cambios de superficies, de tipos de bosques y
plantaciones, así como de número y proporción de especies forestales.

En el marco del proceso de Montreal, que trata de los países forestales templados y boreales
no europeos, la biodiversidad incluye elementos de biodiversidad de los ecosistemas, entre
especies y genética, expresados a través de superficies ocupadas, del número y de la
condición de las especies forestales y de su evolución temporal.

La importancia de la noción espacio-tiempo

Plantear el problema del análisis y la supervisión de la biodiversidad en el bosque implica


no sólo fijar los límites de la investigación, sino también situar precisamente la escala del
análisis y la frecuencia de las observaciones. La biodiversidad se sitúa en un marco
dinámico y evolutivo, su proceso y su composición cambian constantemente por obra de
factores naturales y antrópicos. Las sucesiones bióticas y el desarrollo de los suelos,
sustento de la vegetación, responden a fenómenos ecológicos complejos que son
integraciones de varios procesos biológicos, químicos y físicos que requieren años, y aun
siglos a veces, para manifestarse (Jeffers, 1996).

La naturaleza de los indicadores puede variar también según las escalas espaciales y
temporales adoptadas. Según los casos, el investigador trata de obtener una información
general a nivel regional, nacional o continental, o se limita a zonas seleccionadas (las
consideradas como reservas, por ejemplo). En consecuencia, es importante poder disponer
de indicadores de biodiversidad normalizados para poder realizar comparaciones tanto en el
espacio como en el tiempo.
Tipos de inventarios forestales según sus objetivos;

En principio los inventarios de gestión (completos o por muestreo) se refieren a


superficies determinadas que corresponden a unidades de gestión (plantaciones,
parcelas, rodales), mientras que los inventarios nacionales o regionales abarcan
extensos territorios analizados a partir de informaciones puntuales (Rondeux 1993;
Rondeux et al., 1996).

Es importante considerar si no sería suficiente utilizarlos inventarios forestales


existentes para una evaluación de la biodiversidad forestal, ya que la mayor parte
de ellos contienen ya elementos que se refieren directamente a ella pero que
requerirían medidas y observaciones suplementarias (nuevas variables) y que
podrían también, mediante un tratamiento adecuado de las variables ya registradas,
proporcionar indicaciones directas o indirectas sobre la diversidad biológica
(variables derivadas). Si los inventarios existentes son aprovechables, es esencial
hacerlos permanentes en interés del control de la evolución misma de la diversidad
a través del tiempo.

Inventarios de gestión

Si se deben considerar la biodiversidad y su control en relación con la gestión


forestal sostenible referida a conjuntos constitutivos de rodales forestales, a
unidades paisajísticas (Olivier, 1992) o a unidades de gestión (fincas de algunas
hectáreas a varias decenas de hectáreas), las características esenciales y los
elementos claves que habrá que tener en cuenta, a intervalos regulares, podrían
serlos siguientes, como orientaciones referentes a la magnitud de la masa forestal:

· los diámetros, alturas y características de todos los árboles por encima de un


diámetro predeterminado, con objeto de precisar la estructura de la masa forestal;

· el índice de fertilidad forestal en relación con las condiciones estacionales;

· los elementos topográficos;

· los suelos y el sustrato geológico de los bosques, incluida la naturaleza y la


profundidad de los humedales;

· la vegetación en el suelo con referencia particular a toda especie rara o insólita (es
también oportuno señalar la presencia de hongos, briofitos, líquenes, etc.);

· la presencia y la importancia de la regeneración (plántulas o árboles que no han


alcanzado todavía un diámetro determinado);

· la naturaleza y la cantidad de toda madera muerta, es decir ramas o troncos secos


caídos o en pie o en descomposición dentro del bosque o plantación;
· la influencia humana y la historia del bosque (cultivo, derechos de uso, tala, corta,
caza, etc.);

· los ecotonos notables y las especies particularmente asociadas a los eco sistemas
en contacto (interfaz bosque-agricultura, bosque-terreno abierto, por ejemplo).

En lo que concierne más particularmente el inventario mismo y sus modalidades,


teniendo en cuenta la gran variedad de elementos observables, la metodología
propuesta para medir y controlar la biodiversidad se basará en principio en un
muestreo en la medida en que es importante proporcionar información sobre la
variabilidad espacial y la heterogeneidad en el interior del bosque. Convendría
proceder a una estratificación de las unidades de muestreo para tener la seguridad
de que las zonas con gran diversidad biológica estén correctamente representadas
en la muestra.

Desde un punto de vista más pragmático, deberían realizarse prioritariamente


observaciones sóbrelos puntos siguientes, adaptándolas eventualmente a las
condiciones particulares de cada caso:

· la vocación principal del bosque (producción, zonas protegidas, zonas de


conservación biológica, silvícola y genética);

· el pasado del bosque (tratamiento silvícola o situación anterior, impacto humano);

· los biotopos notables (viejo bosque inculto, bosque natural, geomorfología


particular, formaciones vegetales raras);

· el paisaje (abierto, cerrado, alejado);

· las condiciones sanitarias (contaminación atmosférica, daños de diversos


orígenes);

· la flora herbácea, los frutos y los hongos;

· los linderos del bosque (estructura, composición, anchura y longitud);

· otros aspectos particulares (maderas especiales, árboles notables).

En un inventario forestal clásico, las variables relativas al medio se registran sobre


todo en función de la influencia que ejercen sobre la productividad forestal (Pelz,
1995), lo que sin embargo no excluye que se utilicen con otro fin. A menudo es
posible extraer indicadores de la diversidad estructural de los bosques a partir de
informaciones fácilmente disponibles como distribución de los diámetros,
distribución de especies de árboles, altura de éstos, caracterización de los niveles
de crecimiento, posición social de los árboles, número de árboles vivos y muertos.
Las diversas variables relativas a los árboles y a la estructura de los bosques están
también en estrecha correlación con los demás componentes del ecosistema
forestal: suelo, flora y fauna, lo que justifica que buen número de variables ya
registradas en un inventario centrado en los recursos madereros ofrecen
perspectivas de utilización más amplias.

Inventarios forestales nacionales y regionales

La mayoría, si no la totalidad, de los inventarios forestales nacionales actuales


realizados sobre la base de muestreos en general sistemáticos y a veces multifases
tienen por objeto proporcionar informaciones sobre la producción maderera de los
bosques y su disponibilidad; por ello, contienen pocos datos sobre la biodiversidad
forestal. No obstante, desde hace unos diez años se acentúa progresivamente la
tendencia a recoger en inventarios nacionales, en particular cuando son objeto de
revisiones metodológicas, informaciones relativas a las funciones forestales no
exclusivamente orientadas a la producción maderera (Lund, 1986). Si algunas
variables relativas al medio están ya presentes en estos tipos de inventario, otras
pueden deducirse total o parcialmente, mientras que otras necesitan una
recolección específica, o incluso requieren metodologías adaptadas (Lund, 1993).

Variables existentes y derivadas

Si se opera con una unidad de muestreo (o rodal de superficie reducida), en los


inventarios se recogen variables que son parte integrante de la biodiversidad y que
están vinculadas al suelo (profundidad, textura, proporción de grava, humus, etc.),
a la vegetación herbácea (plantas indicadoras), a la composición arbórea por capas,
al estado sanitario, a los daños.

Con referencia al individuo (árbol), además de la especie, el diámetro, la posición


social, puede haber también otras variables, a saber: el origen, el grosor de la
corteza, la altura de la copa, el crecimiento en diámetro y en altura, el estado
sanitario, la edad.

Nuevas variables

Las nuevas variables que permitan describir la biodiversidad a un nivel de


percepción global pueden integrarse con bastante facilidad en un inventario
nacional en su versión clásica referente principalmente a la madera (Pelz, 1995).
He aquí algunos ejemplos:

· características de las lindes en sentido amplio (longitud, forma, estructura);

· tipo de suelo (descripción más detallada), incluidas variables que puedan cambiar
con el tiempo;

· descripción de la vegetación de los estratos herbáceos, de monte bajo (matorrales)


y arbóreos;
· efecto de otros usos del suelo (agricultura);

· historia del uso de los suelos (pastoreo, agricultura, prácticas especiales);

· caracterización de pequeños habitáis (manantiales, humedales, de alto valor


biológico);

· cantidad y dimensiones de árboles muertos en pie o caídos y en descomposición


y grado de descomposición;

· árboles notables por su aspecto fenotípico.

http://www.fao.org/3/x0963s09.htm
INVENTARIO FORESTAL SEGÚN LA FORMA DE TOMAR DATOS

CLASIFICACION DE LOS INVENTARIOS FORESTALES

Existen muchas clasificaciones diferentes de inventarios forestales. Con fines


didácticos vamos a clasificarlos de acuerdo a los siguientes criterios:

Criterio Tipo

Método estadístico • Cien por ciento


• Muestreo
• Reconocimiento
Grado de detalles • Inventario exploratorio
• Inventario semi detallado
• Inventario detallado
• Evaluación del potencial maderero
• Planificación de la extracción
Objetivo • Elaboración de un plan de manejo
• Evaluación de la dinámica del
bosque
• Definición de la necesidad de
aplicación de un tratamiento
silvícola

De acuerdo al método estadístico

a) Inventarios al cien por ciento. Este tipo de inventario recibe también el


nombre de censo comercial. Se utiliza comúnmente en bosques naturales
tropicales en la planificación de aprovechamientos de impacto reducido (AIR)
y su ejecución es obligatoria en la mayoría de países tropicales para la
elaboración del Plan Operativo Anual (POA). Como producto de este tipo de
inventario se obtiene un mapa con la distribución espacial de los árboles a
extraer y de las características del terreno. Estos dos factores son
importantes para la planificación optimizada de caminos, lo que redundará en
una reducción de los costos debido a un mayor rendimiento de la maquinaria
o sistema de extracción a emplear. Además, una buena planificación de
caminos se traduce en una disminución en la intensidad de daños al bosque
residual.
b) Inventarios por muestreo. Este tipo de inventario es el que se utiliza para
la elaboración de Planes de Manejo. Consiste en la evaluación de una
pequeña muestra bien distribuida y representativa del bosque e inferir sus
resultados sobre la población . Los inventarios por muestreo permiten un
considerable ahorro de tiempo, esfuerzo y dinero, no obstante están
afectadas por un error de muestreo.

De acuerdo al grado de detalle

La clasificación por el nivel o grado de detalle establece fundamentalmente un grado


de precisión de la información tomada, más no así del tipo de información o énfasis
sobre ésta. Este grado de precisión se refleja en términos de error de muestreo con
relación al promedio de volumen por unidad de superficie. Malleux (1982) presenta
la siguiente clasificación de acuerdo al grado de detalle:

a) Reconocimiento. Consiste en una evaluación rápida del potencial forestal


de una determinada superficie, con el fin de clasificarla “a priori” apta o no
apta para una cierta actividad económica. No requiere de datos cuantitativos
precisos sino de órdenes de magnitud, tampoco es importante el error
estadístico. Su ejecución se basa en el juzgamiento rápido del área, en el que
la experiencia profesional juega un papel muy importante.

b) Inventario exploratorio. Ese tipo de inventario requiere de un muestreo de


campo con el fin de obtener información cuali-cuantitativa del recurso forestal.
Es error de muestreo puede varias entre 15 y 20% con respecto a la media
del volumen total, a un 95% de confianza. En muchos países del trópico
americano las normas nacionales exigen este rango de error máximo de
muestreo para la elaboración de planes de manejo.

c) Inventario semi-detallado. Este tipo de inventario permite tener más


información y de mayor confiabilidad, como para garantizar la instalación de
un complejo industrial. Se ajusta a estudios de pre-factibilidad, siendo el error
de muestro permisible de hasta un 10-15 % sobre la media del volumen total
a un 95 % de confianza.

d) Inventario detallado. Es el de mayor nivel de confiabilidad estadística y se


ajusta a estudios de factibilidad. El error de muestreo no debe ser mayor al
5-10%.

2.3 De acuerdo al objetivo


El objetivo o los objetivos de un inventario forestal, son variados, sin embargo
pueden dividirse en sus usos más frecuentes en:

a) Evaluación del potencial maderero. Tiene como objetivo hacer una


evaluación del volumen maderable actual a partir de un determinado diámetro
mínimo de corta . El tipo de información que provee no es suficiente para la
elaboración de planes de manejo.

b) Planificación de la extracción. El código de prácticas de la FAO (1995)


recomienda la ejecución de censos comerciales para planificar
aprovechamientos forestales de impacto reducido. Como se dijo anteriormente
esta es una práctica muy difundida y en muchos países tiene carácter de
obligatoria.
c) Evaluación para un plan de manejo. Este tipo de inventario no solo importa el
volumen de las especies comerciales, sino también la distribución por clase
diamétrica del número de árboles, área basal y volumen total de todas las
especies a partir de clases diamétricas menores. No hay que perder de vista
que el inventario para planes de manejo deben brindar información por lo menos
para un ciclo de corta y que el mercado de especies maderables es muy
dinámico.

d) Evaluación de la dinámica del bosque. Este tipo de evaluación se realiza


generalmente en parcelas permanentes de muestreo (PPM), donde el objetivo
es evaluar los procesos dinámicos que ocurren en el bosque; es decir, el
crecimiento, la mortalidad natural y el reclutamiento a partir de un diámetro
establecido. La información dasométrica brindada por el monitoreo de PPM
ayuda ajustar los parámetros dasométricos del plan de manejo.

e) Definición de la necesidad de un tratamiento silvícola. Existen muchos tipos


de muestreos que pueden ayudar a definir la necesidad o no aplicación de un
tratamiento silvicultural. Entre los principales muestreos se tienen el muestreo
diagnóstico, muestreo de remanencia y muestreo silvicultural, entre otros.
https://es.scribd.com/doc/168261525/Doc-Inventarios-Forestales

ELEMENTOS DE ESTADISTICA PARA INVENTARIOS FORESTALES

En el presente capítulo se refrescará algunos aspectos básicos de la teoría


estadística de tal modo que permita un mejor entendimiento de los conceptos
posteriores.

La metodología estadística se divide en dos componentes principales: la descriptiva


y la inferencial. La estadística descriptiva incluye la presentación de datos en
gráficos y cuadros, así como el cálculo de resúmenes numéricos tales como
frecuencia, promedios, porcentajes, etc. La estadística inferencial proporciona una
metodología para llegar a tomar decisiones respecto a una población, siguiendo un
razonamiento derivado de la evidencia de datos numéricos observados en una
muestra de la población.

De manera general, cualquier conjunto de datos observados forma parte de un


conglomerado más amplio de datos potenciales, aunque no observados. El conjunto
de los datos observados se denomina muestra, en tanto que el grupo más general
se llama población. Las poblaciones se describen mediante características
denominadas parámetros. Los parámetros son valores fijos, aunque raramente se
saben cuáles son. Las muestras se describen por las mismas características, pero
cuando éstas se aplican a las muestras se llaman estadígrafoss. La media de una
muestra es un estadígrafo. Se calculan los estadígrafos de las muestras para
estimar los parámetros de la población.

Los parámetros poblacionales son desconocidos y su estimación permite una


aproximación a los valores reales, la cual no está exenta de errores. Estos pueden
ser errores muestrales o de medición. La aplicación de un adecuado muestreo
tiende a minimizar el error muestral, mientras que la reducción de los errores de
medición depende de la calidad de los datos recolectados en el campo.

Para comprender mejor los parámetros estadísticos se presenta un ejemplo de un


inventario por muestreo al azar, en el cual se tomó una muestra de diez parcelas de
1 ha., reportando los siguientes volúmenes totales por hectárea: 64, 47, 39, 67, 54,
33, 49, 85, 72 y 90 m3/ha.

Media aritmética (X)

Es una medida de tendencia central, y se define como:

Σ Xi
X = ------------
n
donde:
_
Xi = valor observado de unidad i-ésima de la muestra.
n = número de unidades de la muestra (tamaño de muestra).

Reemplazando los datos en la fórmula se tiene:

_ 64+47+39+67+54+33+49+85+72+90
X = ---------------------------------------------------- = 60 m3/ha
10

Si la superficie total del bosque inventariado es de 1,000 ha, el valor total sería:
60 * 1,000 = 60,000 m3

Desviación estándar (S)

Es una medida que caracteriza la dispersión de los individuos con respecto a la


media. Da una idea de los individuos en una muestra si están próximos a la media
o están diseminados. Se define como:

Σ Xi ² - (ΣXi)² / n
S = ---------------------------------
n
-1
El denominador indica el número de grados de libertad.

Para nuestro ejemplo calculamos:

600²
64² + 47² +...+72² + 90² - -----
10
S = ---------------------------------------------- = 18.9 m3/ha
10-1

Se puede decir que el promedio de las desviaciones de los datos muestreados es


de 18.9
m3/ha, con respecto a la media muestral.

Coeficiente de variación (CV)

Es una medida que expresa la desviación estándar como un porcentaje de la media.


S
CV = ----- * 100
X

18.9
CV = ----- * 100 = 31.5 %
60

Se puede interpretar este resultado afirmando que la desviación promedio de los


datos muestreados es de 31.5 % con respecto al promedio.

Una de las ventajas del coeficiente de variación, es que permite comparar la


variabilidad de poblaciones que tienen diferentes unidades de medida.

Error estándar (Sx)

Lo que más interesa en un muestreo, aparte de la media, es su exactitud. Se sabe


que cada media estimada con base en un muestreo, tiene un error estadístico, el
cual también hay que calcular.

A diferencia de la desviación estándar que mide el promedio de las desviaciones de


las observaciones individuales respecto de la media muestral, el error estándar mide
el desvío de las medias muestrales respecto de la media poblacional. Esta se
calcula con la fórmula:

S
Sx = --------------
n (1-n/N)
donde: S = desviación estándar n = tamaño de la
muestra (número de unidades muestrales)
N = tamaño de la población (expresada en parcelas)

Cuando n es muy pequeño con respecto a N, la fracción n/N se hace despreciable,


y el factor (1-n/N) se aproxima a la unidad (1). En la práctica, cuando n/N es menor
que 0,01, lo que comúnmente ocurre en los inventarios forestales, se puede
considerar la población como infinita y la fórmula queda como:

S
Sx = --------
√n

En este ejemplo sería:


18.9
Sx = -------- = 5.98
√10

Límites de confianza y error de muestreo absoluto

La media obtenida a partir de una muestra difiere de la verdadera media poblacional.


La media poblacional está comprendida entre un límite inferior dado por X - t(Sx) y
un límite superior con X + t(Sx). Es decir:

_ _
X - t(Sx) ≤ µ ≤ X + t(Sx)
donde:

µ = media poblacional
X = media muestral
t(Sx) = error de muestreo absoluto
El error de muestreo absoluto permite determinar los límites del intervalo de
confianza al sumarlo y restarlo de la media muestral. El valor de t depende del nivel
de confianza requerido y de los grados de libertad.

Para 9 grados de libertad (nuestro ejemplo) y un nivel de confianza del 95 %, el valor


de t es 2.26, los límites de confianza a ambos lados de la media serían:

Límites de confianza: 60 ± 2.26(5.98) = 60 ±


13.51
Límite superior: 60 + 13.51 = 73.51

Límite inferior: 60 – 13.51 = 46.49

Se puede decir con una probabilidad del 95% que la media real de la población no
es menor a 46.49 m3/ha ni mayor a 77.51 m3/ha. Hay que tomar en cuenta que el
5%, en este caso de dos límites (inferior y superior), están a ambos lados de la
distribución t, o sea 2.5% a cada lado. En la tabla el valor de t corresponde al 2.5%
(0.025) de probabilidad de sobrepasar los límites de confianza.

Si solamente interesa un lado, por ejemplo, el límite inferior, tendría que


considerarse solamente el lado izquierdo de la distribución t, buscando el límite que
corresponde al 5 % de probabilidad de sobrepasar este límite al lado izquierdo de
la distribución t. En este caso se habla de la estimación mínima confiable (EMC).
El volumen mínimo por que se puede esperar por hectárea a un 95% de confianza
es:

_
EMC = X - t (Sx) = 60 – 1.83 (5.98) = 49.01 m3/ha

Error de muestreo relativo (E%)

El error de muestreo absoluto, se puede expresar como error de muestreo relativo,


expresado en porcentaje (E%), utilizando la relación siguiente:
t(Sx)
E% = ------------ * 100
X

Para el ejemplo anterior el error de muestreo relativo (E%) será:

2.26 (5.98)
E% = ---------------- * 100 = 22.5 %
60

Se puede interpretar este resultado afirmando, con un 95% de seguridad, que el


valor de la media poblacional está en un rango de más o menos 22.5 % con respecto
de la media muestral.

El error de muestreo es diferente para cada parámetro forestal (N/ha, G/ha, V/ha) y
también difiere de especie a especie. Generalmente, el error para una sola especie
es mayor, para un grupo de especies se reduce el error y más todavía si se trata del
total de especies.

Cálculo del número de muestras

A partir de la fórmula del error de muestreo relativo (E%), se puede despejar una
fórmula que permita calcular el tamaño de muestra necesario, para una precisión
deseada.

Reemplazando Sx por su equivalente (S/n), se tiene:

t(S/ √n)
E% = ---------- * 100
X

S
Se conoce que: CV = ----- * 100
X

Reemplazando en la expresión anterior, se tiene:

t(CV)
E% = ---------
√n

Elevando al cuadrado, ambos miembros de la expresión, y haciendo una


transposición de términos, se tiene:

t2(CV)2
n = -------------
E%2

Esta fórmula es la más utilizada cuando se va a realizar un muestreo al azar o


sistemático.

En los cálculos del ejemplo anterior, el coeficiente de variación fue de 31.5%, con
un error de muestreo de 22.5 por ciento. Si se quiere alcanzar un error del 15%, a
un nivel de confianza de 95%, se va probando con diferentes grados de libertad
hasta que los resultados de las "n" sean iguales. Así, para 19 grados de libertad, t
= 2.09. Reemplazando los valores se tiene:

t2 (CV) 2 (2.09) 2 (31.5) 2


n = -------------- = -------------------- = 19.3

E%2 152

Se necesitaría un mínimo de 20 muestras para alcanzar el error deseado. Ahora, si


se desea un error del 10% al mismo nivel de probabilidad se prueba así:
Para 40 grados de libertad t = 2.021

(2.021) 2 (31.5) 2 n
= ------------------- = 40.5
10 2

Nótese como para reducir el error de 15 a 10 % se tuvo que duplicar el número de


muestras ha tomar. De la fórmula se deduce que el tamaño de la muestra está en
función de la variabilidad del bosque (CV) y de la precisión requerida (E), y no del
tamaño de la superficie del bosque a inventariar.

El problema normalmente es que de antemano no se conoce el valor del coeficiente


de variación. Este valor depende de la homogeneidad del bosque y del tamaño de
las unidades de muestreo. Unidades más pequeñas normalmente corresponden a
un mayor coeficiente de variación. Por otro lado, es lógico suponer que la
heterogeneidad del bosque aumenta con su tamaño, puesto que es más probable
encontrar tipos de bosques o estratos diferentes.

La estimación del coeficiente de variación puede basarse en valores de bosques


cercanos, anteriormente inventariados o mediante la realización de un pre-muestreo
o muestreo piloto, aunque este último método ha mostrado ser poco práctico.

Cálculos estadísticos en bosques con más de un estrato

Determinación del Error de Muestreo (E%)

Supongamos que se realiza un inventario en un bosque de 10,000 ha. Los


resultados delo inventario por estrato son los siguientes. Se emplearon un total de
52 parcelas de inventario distribuidas en forma proporcional al tamaño de cada
estrato.

Estrato Superficie Volumen Desviación


promedio estándar
(m3/ha)
I 4,000 77 25.2
II 3,000 91 30.8
II 2,000 54 15.0
Para determinar el error de muestreo de la concesión se debe confeccionar el
siguiente cuadro:

Estrato Proporción Volumen Desviación


del área promedio estándar (PX) PS PS2
(P) (X) (S)
I 0.40 77 25.2 30.8 10.08 254.0
II 0.30 91 30.8 27.3 9.24 284.6
III 0.20 54 15.0 10.8 3.00 45.0
Sumatoria 68.9 22.32 583.6

El promedio del volumen es (X) es 68.8 m3/ha

El error estándar (Sx) de la concesión será:

Sx = (Σ PiXi)2 - Σ PiXi2
n N

N = Superficie total del bosque


Número de parcelas

Reemplazando valores:

Sx = (22.32)2 – 583.6 = 9.580 - 0.058 =


3.09 52 10,000

Obsérvese que el segundo término no tiene casi ninguna infuencia y podría no


usarse. Inclusive se tendría mayor seguridad en los datos de no usarse ya que este
término disminuye casi imperceptiblemente el error estándar (Sx).

El error de muestreo relativo sale de la multiplicación de del error estándar por el


valor de “t” para 51 grados de libertad:
E = t (n-1 gl) Sx

E = 2.01 x 3.09 = 6.21 m3/ha

El error de muestreo relativo E% = E x100 = 6.21 x 100 = 9.%


X 68.9

El error para cada uno de los estratos es:

E% = t x CV
√n

Estrato I E% =15%
Estrato II E% = 18%
Estrato III E% = 14%

Si hubiésemos calculado con los mismos datos el E% sin hacer caso a la


estratificación, el error de muestreo hubiera sido mayor. En conclusión, una buena
estratificación ayida a reducir el número de muestras requeridas durante el
inventraio.

Derterminación del número de muestras sabiendo la variabilidad de cada estrato

Vamos a suponer que tenemos tres estrato cuya superficie y coefociente de


variación son conocidos:

Estrato Superficie Coefiente de


variación
I 4,000 33%
II 3,000 34%
III 2,000 28%

Se procede a calcular el coeficiente de variación ponderado, para toda la concesión


Estrato Proporción de Coeficiente de
de la Superficie variación PxCV
P CV
I 0.40 33 13.2
II 0.30 34 10.2
III 0.20 28 5.6
Coeficiente de variación ponderado 29

n = t2 x CV2
E%2

Reemplazando valores:

Si queremos alcanzar por seguridad un E% del 10%

Vamos a probar con un valor de t para 35 grados de libertad

n = (2.031) 2 x (29) 2 = 34.6 = 35


(10) 2

En conclusión se recomienda utilizar un mínimo de 35 parcelas para llegar a ese


error deseado.

DISEÑOS BASICOS DE MUESTREO

Los principales diseños utilizados en la ejecución de inventarios forestales son el


muestreo al azar y el sistemático , ambos pueden o no estratificarse.
Estratificado Al
azar No estratificado Diseños de
inventarios Estratificado
Sistemático No estratificado

Muestreo al azar

Este tipo de muestreo es el teóricamente cumple más fielmente las condiciones de


aleatoriedad de la muestra. Las unidades muestreadas son seleccionada
aleatoriamente , sin que la elección de una influya en las otras. Este diseño es una
apliocación exacta de las leyes de la probabilidad y sus resultados tienen una alta
confiabilidad, son imparciales y consistentes.

Entre las desventajas de este diseño de muestreo al azar en inventarios forestales


está la inseguridad para establecer la ubicación exacta de las muestras en el bosque
(especialmente cuando no se cuenta con un geoposicionador o GPS), los altos
costos por accesibilidad, y el hecho de no proporcionar datos confiables acerca de
la configuración y topografía del bosque. No recomendamos su aplicación para
inventarios forestales en concesiones forestales.

Muestreo sistemático

El muestreo sistemático es el método más aplicado en inventarios con fines de


elaboración de planes de manejo en bosques tropicales y es el que se recomienda
utilizar para las concesiones forestales en la amazonía peruana. Este tipo de
muestreo implica una distribución regular, con distancias igualmente distribuidas
entre las unidades de muestreo. En la práctica se comprobado que los resultados
son suficientemente confiables inclusive cuando estadísticamente son procesados
como si fueran tomados al azar.

Una de las ventajas del diseño sistemático es que puede proporcionar datos
confiables y seguros para la construcción de mapas en la concesión al mismo
tiempo que se realiza el inventario. Esta ventaja se incrementa cuando de tratan de
fajas que atraviesan todo el bosque y, la exactitud de los mapas aumenta conforme
se reduce la distancia entre las fajas. Además, reduce la incertidumbre de errores
personales en la ubicación de las unidades de muestreo debido a su valor constante.
Muestreo estratificado

La estratificación consiste en dividir el área de la concesión en sub-áreas o zonas


con características comunes. Existen varios niveles y criterios de estratificación. Un
primer criterio o nivel consiste en diferenciar las áreas con bosque productivo y las
que están desprovistas de vegetación arbórea o que cuentan con una vegetación
no productiva para los fines de manejo previsto. Esta primera estratificación o se
puede realizar con base en imágenes de satélite recientes.

Otro criterios de estratificación es el fisiográfico, es decir estratificar al bosque de


acuerdo a su fisiografía. Malleux (1982) propone varios niveles de estratificación de
acuerdo al grado de detalles que se quiera lograr. A continuación se presenta la
clasificación más simple a nivel fisiográfico:

Inundable
Llanura aluvial
No inundable o terraza

Colinas
bajas
Sistema de colinas Colinas altas

Montañoso

Es posible sub-dividir aún más cada estrato de acuerdo al nivel que se quiera llegar,
por ejemplo colina baja clase I o Clase II. Es posible encontrar concesiones que
tengan solamente un solo estrato fisiográfico.

Un tercer criterios es estratififcar al bosque de acuerdo a su volumen que se refleja


por la altura y densidad de los árboles detectables por fotografías aéreas. Estos se
pueden clasificar en alto, medio y bajo volumen En realidad todos estos criterios
deben combinarse para tener una buena estratificación del área.
La estratificación en estratos más homogéneos puede producir una ganancia en la
precisión al reducir la influencia de los valores extremos. En ese sentido, la
estratificación es eficiente si la variación es dentro de los estratos es pequeña y
entre los estratos es grande. Según Dauber (1995), en el sentido estadístico no es
conveniente definir más de cinco estratos de bosque porque la diferencia entre los
estratos en este caso ya no sería pronunciada y el número de muestras por estrato
no sería suficiente.

Dos estratos pueden tener estadísticamente el mismo coeficiente de variación pero


diferentes volúmenes. También se puede dar el caso de que tengan volúmenes
similares, similar coeficiente de variación pero la composición florística es diferente.

No vamos a profundizar en este documento aspectos de estratificación, pero


recomendamos revisar el libro de Malleux (1982) en donde se detalla las
características propias de cada estrato a nivel exploratorio, semi-detallado o
detallado.
https://es.scribd.com/doc/168261525/Doc-Inventarios-Forestales
FORMA Y TAMAÑO DE PARCELA DE MUESTREO:
En inventarios forestales la unidad de muestreo es la parcela. Es esencial definir
su tamaño, forma, número y distribución , puesto que tiene mucha influencia sobre
la calidad de los resultados a obtener y los costos de su ejecución.. A continuación
vamos a hacer una breve discusión sobre estas variables.
OBJETIVOS REVISION DE LITERATURA:

La definición de objetivos constituye la parte más importante de un inventario.


Pero no basta justificar el inventario en general, es necesario justificar cada uno de
los datos que se recogen. Si no se sabe exactamente para qué se recolectan unos
datos, lo mejor es no obtenerlos.

Existe la tendencia de recolectar innecesariamente un número mayor de datos, lo


que demanda mayores recursos. Por ejemplo, si se necesita determinar el
volumen comercial, además del dap y la altura comercial, se mide la altura total.
Según John y otros (1971), se actúa de esta manera porque se piensa que con un
esfuerzo un poco mayor es posible recoger datos que puedan ser utilizados más
tarde; no obstante, en la mayoría de los casos esta información no es tomada en
cuenta.

En el caso que el objetivo del inventario es recabar información confiable y al


menor costo, de las características del área, así como información dasométrica
que permita la elaboración del plan de manejo, se requiere la estimación de:

- Distribución y características de los principales estratos forestales.


- Distribución por clase diamétrica del número de árboles, área basal y
volumen comercial de todas las especies por grupo comercial a partir de un
determinado diámetro.

Descripción y estratificación del área del inventario

Antes de realizar el inventario es necesario obtener una idea bastante precisa del
área. Esto se puede lograr mediante revisión de material cartográfico, imágenes
de satélite e incluso un reconocimiento del sitio.

Es necesario señalar claramente en un mapa las áreas con y sin bosque. Dentro
de las primeras se deben diferenciar, cuando sea posible, los bosques de
producción y los de protección. Una vez identificadas las áreas de bosque de
producción (área efectiva de manejo), éstas deben clasificarse por tipo de bosque
o estratos, si es que hay diferencias marcadas que así lo ameriten. Se hace notar
que pueden haber casos en que exista un sólo tipo de bosque. En general, no es
conveniente diferenciar más de cuatro o cinco estratos ya que su diferencia no
sería pronunciada (Dauber, 1995).

Como se mencionó anteriormente, en el caso de las concesiones se recomienda


utilizar la clave propuesta por Malleux (1982) la cual ha demostrado ser eficiente.
Diseño del inventario

El mejor diseño es aquel que reporta resultados más precisos a un costo más
bajo. Dadas las características de las áreas en concesión, el diseño sistemático
estratificado, con parcelas rectangulares de media hectárea (10x500m) es el que
cumple mejor estas dos condiciones, por lo que se recomienda su uso.

No obstante, el concesionario puede utilizar parcelas más grandes y utilizar otro


tipo de diseño. Lo que tratamos en todo caso es de ser lo más eficiente en
términos de costo y calidad de la información.
Forma de las parcelas

La decisión de cual es la forma de la unidad muestral debe basarse en lograr


máxima eficiencia y minimizar el sesgo. Lo más utilizado en Perú son fajas o
parcelas rectangulares de 10 m de ancho las cuales han demostrado ser eficientes.
Si se quiere tener una superficie de media hectárea entonces la parcela deberá ser
de 500 m de largo.

Se justifica parcelas de 10x 500 m por las siguientes razones

- Adecuado control de distancia desde el eje central hasta 10 m.


- Disminuye el riesgo de que una unidad abarque dos estratos diferentes, en
contraposición con parcelas más largas.
- Menores costos, debido a que se necesita abrir sólo 500 metros de brecha
por cada unidad de muestreo en comparación con parcelas cuadradas.

Tamaño de las parcelas

En la región anazónica de Perú, como en la mayoría de regiones o zonas que aún cuentan con
grandes superficies de bosque latifoliado, es costumbre utilizar unidades de muestreo de una
hectárea durante los levantamientos de inventarios forestales. Vale la pena preguntarse si ese
tamaño es el más conveniente.
Estadísticamente se puede determinar el tamaño óptimo de las parcelas mediante la agregación de
áreas, lo que permite obtener distintos tamaños de parcelas y así determinar el área óptima de la
unidad muestral. La idea es tener parcelas del menor tamaño posible, que permita obtener un
coeficiente de variación relativamente bajo. Se utiliza el coeficiente de variación ya que este
estadístico permite comparar variables cuantitativas expresadas en tamaños diferentes.

Es necesario señalar que el tamaño de la parcela está en función de la población que se quiere
inventariar. Así, por ejemplo, si lo que se quiere es optimizar número de parcelas para obtener un
bajo error de muestreo respecto al volumen de todas las especies varios estudios en bosques
tropicales concuerdan en señalar que parcelas de media hectáreas son eficientes. Es claro que
parcelas de una hectárea disminuirá un poco el coeficiente de variación pero no compensa el mayor
esfuerzo realizado.

Cualquiera que sea el tamaño de la unidad de muestreo escogida, ésta no debe variar en el mismo
inventario. En todo caso, hay que tener presente que el tamaño de las unidades de muestreo
siempre se refieren al plano horizontal. En terrenos inclinados hay que hacer la corrección de
pendiente ya sea por resaltos horizontales o utilizando una tabla de compensación de distancias.

Diversas investigaciones (Carrera, 1996; Hughell, 1997) están demostrando que parcelas de media
exacta son mucho más eficientes en el sentido que no tiene mayor diferencia con respecto al
coeficiente de variabilidad con parcelas de una hectárea, pero si hay repercusiones en los costos de
su levantamiento. En conclusión se recomienda utilizar parcelas de media hectárea durante el
levantamiento de datos de inventarios forestales en concesiones.

Tamaño de la muestra (número de parcelas)

El tamaño total de la muestra está compuesto por la suma de las áreas de todas las parcelas.

El tamaño de muestra tiene un límite máximo a partir del cual pierden eficiencia. Considerando una
población dada de tamaño fijo, llega un límite donde la muestra aumenta en relación cuadrática,
mientras que el error de muestreo disminuye sólo en proporción aritmética. Esto significa que el
reducir a la mitad el error de muestreo, se aumenta el tamaño de la muestra en una proporción
mayor, lo cual significa un aumento en los costos en casi esa misma proporción.

Como se vio en el capítulo anterior, la fórmula estadística para determinar el número de parcelas
es:

t2 x CV2 n
= ----------------
E%2
Nótese que el número de parcelas está en función de la variabilidad del bosque (Coeficiente de
Variación) y del error máximo que deseamos o nos permiten tener. El tamaño del bosque tiene
poca influencia en el número total de muestras y está indirectamente expresada en la fórmula al
considerar que bosques más grandes deben tener un mayor variabilidad.

Como se dijo anteriormente, para la determinación del número de unidades de muestreo es


necesario conocer el coeficiente de variabilidad de los diferentes estratos. Este coeficiente puede
determinarse mediante un muestreo piloto o por información de otros inventarios anteriores
cercanos al área. Realizar un muestreo piloto tiene algunas inconveniencias de orden práctico, por
lo que se ha descartado su uso en la mayoría de países con bosques tropicales.

Entre los principales inconvenientes se reconocen:

- Regresar al bosque en dos ocasiones para recolectar información, lo que definitivamente


tiene repercusión en los costos del inventario.

- Se necesitan por lo menos diez unidades de muestreo por estrato para tener un coeficiente
de variación confiable. Utilizar un menor número de muestras puede llevarnos a serios
errores de estimación.

- Si bien se argumenta que se puede hacer el muestreo piloto y después completar el número
de parcelas faltantes, esto no permite hacer una buena distribución sistemática de las
parcelas.

Una forma sencilla y práctica para determinar el número de parcelas a priori es hacer uso del
conocimiento empírico. Así por ejemplo, 46 parcelas de inventario dan información confiable en
inventarios de 5000 ha. Cuando decimos información confiable nos referimos a errores de muestreo
menores al 15% sobre el volumen total. Por otro lado 100 parcelas han demostrado ser eficientes
en inventarios de 50,000 ha. Con base en esta información podemos derivar la siguiente ecuación
lineal simple:

n = 40 + 0.0012 S
Donde:

n = Número de parcelas de media hectárea

S = Superficie de bosque a inventariar en hectáreas

Del desarrollo la formula propuesta se tiene el siguiente cuadro que relaciona la superficie total del
bosque con el número de parcelas de media hectárea a inventariar.
Cuadro 1. Número de parcelas de media hectárea propuestas para inventarios forestales en
concesiones forestales en Perú.

Superficie total del Número mínimo de Intensidad de muestreo


bosque a inventariar (ha) parcelas de media
hectárea
5,000 46 0.46
10,000 52 0.26
15,000 58 0.19
20,000 64 0.16
25,000 70 0.14
30,000 76 0.13
50,000 100 0.10
100,000 160 0.08
200,000 280 0.07

La intensidad de muestreo recomendada solo es sólo válida para tamaño de parcelas de media
hectárea. Nótese que si bien el número de parcelas se incrementa con respecto a la superficie, la
intensidad de muestreo disminuye.

Nótese que para hacer un inventario de 10 mil hectáreas se recomienda utilizar 52 parcelas y para
un área de 50 mil hectáreas 100 parcelas. Si tenemos en cuenta los costos fijos de realizar el
inventario podemos concluir que el incremento en el área no guarda la misma proporción en el
incremento en los costos. Esto es muy importante porque es posible que convenga hacer un
inventario en toda el área antes que realizarla en la cuarta parte de la misma (un quinquenio).

El hecho de trabajar con un número fijo de parcelas permite simplificar el proceso de diseño y
planificación por parte de los responsables en su ejecución y, por otro lado, un mejor control por
parte del Estado. Sin embargo, debe de estar claro que esto no debe verse como una camisa de
fuerza. Si existen inventarios anteriores en la zona el bosque está previamente estratificado y se
conoce además el valor del coeficiente de variación de cada estrato, resulta más práctico determinar
el número de parcelas de acuerdo a la precisión que deseamos tener.

Un número mayor de parcelas nos permite tener mayor confiabilidad a nivel de estratos e incluso a
nivel de especies o grupos de especies. En Bolivia por ejemplo, en algunos inventarios se presentan
el error a nivel de especie, no como requisito legal sino como seguridad para el propietario del
bosque de lo que realmente puede encontrar por estrato. El cuador propuesto permite llegar a ese
nivel de detalle pero no debe exigirse como requisito legal.
Distribución de la muestra

La representatividad de la muestra es fundamental para lograr resultados fidedignos. Una muestra


pequeña bien distribuida es mucho más eficiente que muestras de gran tamaño mal distribuidas.
Las fórmulas estadísticas parten del hecho de que la muestras es representativa de la población, lo
cual se logra con una buena distribución de las parcelas.

Aunque nunca se ha normado sobre la distribución de la muestra, Dauber (1995) recomienda que
ésta sea distribuida sistemáticamente en la superficie a inventariar en líneas de levantamiento
paralelas equidistantes (generalmente en dirección este-oeste o norte-sur). Los puntos centrales de
las unidades de esta manera estarán distribuidas en forma de una cuadrícula.

La distancia entre los puntos de la cuadrícula se puede calcular según la fórmula:

√A
d = -----

√n donde:

d = Distancia entre los puntos centrales (km) A =


Superficie total del bosque a inventariar (Km2)

n = Número de unidades de muestreo

Para reducir las líneas de levantamiento y los costos, se puede aumentar la distancia entre ellas,
multiplicando "d" por un factor entre 1 y 1.5, y reducir al mismo tiempo, la distancia entre los puntos
centrales de las unidades sobre las líneas, dividiendo "d" con el mismo factor. En todo caso, el trecho
sin inventariar entre las unidades de muestreo sobre una línea de levantamiento no debe ser menor
al largo de la unidad.

Las distancias entre las líneas de levantamiento y entre los puntos centrales de las unidades sobre
las líneas deben ser valores definidos en km y redondeados al primer decimal. Los valores
resultantes son de carácter estimativo y, en caso necesario, deben ser modificados para poder
distribuir el número requerido de unidades.

Una vez definidas las distancias anteriormente mencionadas, se distribuyen las unidades de
muestreo en el mapa forestal, enumerándolas en forma correlativa y tratando de conseguir la mejor
forma de cuadriculación para evitar así coincidencias en las líneas de levantamiento con ciertos
rasgos sistemáticos del terreno (por ejemplo ríos o cadenas de colinas). Lo último es importante
para evitar errores sistemáticos (sesgos).
Pequeñas modificaciones del diseño sistemático puro en la fase de planificación solamente se
justifican en zonas de geografía accidentada o para obviar obstáculos insuperables. En este caso, se
puede aumentar o disminuir debidamente la distancia entre las unidades de muestreo sobre una
línea de levantamiento. Si una unidad de muestreo cae en dos diferentes estratos, según el mapa
forestal, es conveniente recorrerla sobre la línea de levantamiento en dirección al estrato que
contiene la mayor parte de la unidad.

Para entender mejor la distribución de las parcelas de inventario se cita un ejemplo práctico citado
por Dauber (1995). Supóngase que se desea distribuir 100 parcelas de media hectárea en un bosque
de 50 mil hectáreas (500 km2).

De acuerdo con la fórmula:

√500

d = --------- = 2,2 km
√100

Para ahorrar costos, se puede aumentar la distancia entre las picadas a 3 km, y reducir la distancia
entre las parcelas a lo largo de las picadas a 2 km. Es necesario tener en claro que este cálculo
solamente es una ayuda para el diseño de muestreo, que su versión final es el resultado de un
procedimiento empírico.

La ubicación de las unidades de muestreo debe realizarse primero en el mapa, haciendo las
modificaciones del caso antes de tomar los datos en el campo. El inconveniente de esta técnica es
que la distribución del número de parcelas está en forma proporcional a la superficie del estrato y
no con base en su variabilidad. Además, el desplazarse en fajas sistemáticas a lo largo de todo el
bosque exige un gran despliegue físico e incrementa los costos de su ejecución. Por otro lado, los
resultados obtenidos son muy buenos permitiendo obtener información sobre las características del
área.
https://es.scribd.com/doc/168261525/Doc-Inventarios-Forestales