Está en la página 1de 15

República Bolivariana de Venezuela

Ministerio de Educación Cristiana


Asambleas de Dios de Venezuela
Instituto Bíblico Juan Alfaro
Maracay – Estado Aragua

Diversas Teorías de Las Escrituras y el Canon

Profesora: Alumnos:
Migdalia Hernández José Girón
Silvia Tovar
Henry Castillo
Renzo Herrera
Víctor Buitrago

Maracay, 05 de Mayo del 2014


Introducción

La biblia es el único libro inspirado por Dios y escrita en un periodo de 1500 años por 40
personas aproximadamente y en diversos lugares del medio oriente, el cual utilizamos
como única regla infalible de fe y conducta, ya que no se contradice así misma y sin error
alguno.

Dios utilizo para esta obra, hombres de distintos niveles culturales tales como Moisés,
Lucas, y Pablo los cuales fueron instruidos a nivel intelectual, mas no así con los demás
tales como Pedro, Juan, Judas (Hno. del Señor) entre otros.

La limitación de la mente humana y su rebeldía hacia Dios ha sido el motivo de


controversias en cuanto a la creencia de la autenticidad de la biblia, provocando reacciones
y posiciones que dan paso a diversas teorías tales como La Inspiración Naturalista, que
sostiene que la biblia es igual a cualquier otro libro.

Dios también nos ha guiado a seleccionar y organizar los libros inspirados por El para
formar el canon, tal que se plantea la inquietud: ¿Qué condiciones debieron tener cada uno
de los libros para ser parte de dicho canon?, ¿Realmente el canon está completo?

1
DIVERSAS TEORIAS DE LAS ESCRITURAS Y EL CANON

La biblia: Inspirada por Dios

La biblia es el único libro escrito por inspiración de Dios, en el sentido de que Dios ha
guiado personalmente a sus escritores. La inspiración de la Biblia se define como una
enseñanza que Dios ha impartido directamente a sus autores y que sin destruir ni anular su
propia individualidad, su estilo literario o intereses personales, Dios ha transmitido en la
misma su completo e íntimo pensamiento, y así ha quedado registrado por sus autores
humanos.
¿Cómo puede un autor humano, registrando sus propios pensamientos y sus conocimientos,
ser guiados para escribir exactamente lo que Dios desea que escriba? Precisamente por
existir preguntas como esta, se han aventurado algunas opiniones, como la de la extensión
del control divino sobre los autores humanos. Existen diversas <<Teorías de Inspiración>>,
y todos los intérpretes de la Biblia siguen alguna de tales teorías. La perspectiva de la
inspiración aceptada por el comentarista es el fundamento sobre el cual están construidas
todas las interpretaciones de la Biblia y por tal motivo es preciso prestar cuidadosa atención
a la verdadera perspectiva de la inspiración.

La inspiración de la Biblia es verbal, plenaria e inerrable

VERBAL: Por cuanto Dios inspiró no solamente los conceptos sino las palabras exactas
que debían ser utilizadas. Jesús abogó muchas veces con respecto a palabras aisladas de las
Escrituras (Jn. 10:34-35) y hasta por los signos de puntuación (Mt. 5:18).
PLENARIA: Por cuanto la inspiración de las Escrituras se extiende por igual a todas y cada
una de sus partes (2 Ti. 3:16)
INERRABLE: Por cuanto no contiene ningún error. Siendo la Biblia la plena expresión de
la voluntad divina verbal y plenaria, ella debe ser infalible por cuanto expresa el
pensamiento de Dios perfecto.

2
Las palabras exactas que Dios inspiró a los hombres que escribieron la Biblia son aquellas
que pertenecen a los idiomas en que ella fue redactada: hebreo y Arameo para el Antiguo
Testamento y Griego para el Nuevo Testamento, sin embargo, la Biblia ha sido traducida al
español y contamos con versiones fieles que podemos recibir confiadamente como la
Palabra de Dios. Una de las traducciones más confiables y de más amplia difusión es la
conocida como Reina-Valera Revisada, por lo que resulta doblemente ventajoso
familiarizarse con ella.
La Biblia, como palabra de Dios, debe ser la norma suprema de doctrina y conducta para
todo cristiano y todos los demás elementos de doctrina deben ser recibidos únicamente bajo
la condición de que se ajusten a sus afirmaciones

TEORÍAS

1. Inspiración verbal y plenaria: Por inspiración verbal se quiere significar que el


Espíritu de Dios fue quien guio la elección de las palabras usadas en los escritos
originales, sin embargo, la Escritura indica la factura humana. Varios libros reflejan las
características personales del escritor, en estilo y vocabulario, y con frecuencia sus
personalidades están expresadas en sus pensamientos, opiniones, plegarias o temores,
no obstante, aunque son evidentes los elementos humanos en la Biblia, la doctrina de la
inspiración sostiene y afirma que Dios lo dirigió, de tal forma que todas las palabras que
fueron usadas, lo fueron igualmente por Dios, e inspiradas por El.

Se declara que la Escritura es infalible en el sentido de ser precisa e inmune a todo


error, También se declara que la escritura es inerrable, significando con ello que la
Biblia no contiene ningún error, aunque la Biblia puede registrar en ocasiones
declaraciones de los hombres que no son ciertas, o incluso palabras de satanás, como en
Génesis 3:4, aunque la declaración atribuida a Satanás o a los hombres esta fielmente
registrada, está claro que Dios no afirma la verdad de tales declaraciones. Al afirmar
que la Biblia es verbal y totalmente inspirada, se sostiene que la guía perfecta y

3
sobrenatural de Dios es suministrada a toda palabra de la Escritura, de tal forma que la
Biblia puede ser considerada una precisa y exacta declaración de la verdad.

2. Teoría mecánica o del dictado: En contraste con la verdadera doctrina de la


inspiración que permitió a los autores humanos con su personalidad, redactaran los
escritos bajo la dirección de Dios, afirman que Dios realmente dictó la Escritura y que
los mencionados autores actuaron solo como taquígrafos, pero si Dios hubiese dictado
la Biblia, el estilo de la redacción y el vocabulario sería el mismo en toda su extensión.
En muchos casos los autores expresaron sus propios temores y sentimientos. La oración
de Pablo por Israel, en Romanos 9:1-3, habría perdido su significado de haber sido
dictada por Dios. Mientras que la inspiración se extiende a toda la palabra no se
desestima la personalidad humana. Dios cumplió con exactitud lo que Él quiso al dirigir
a los autores humanos que la escribieron, pero sin el proceso mecánico del dictado.

3. La teoría del concepto: Algunos han intentado debilitar la completa inspiración de la


Biblia y hacen concesiones a la autoridad humana, diciendo el concepto, pero no las
palabras precisas, esta opinión presenta graves problemas si se piensa en que los autores
humanos solo entendieron parcialmente lo que Dios les reveló y al hacerlo con sus
propias palabras, pudieron haber introducido errores de consideración en sus escritos.
La Biblia contradice expresamente la idea de que solo les fue suministrado el concepto
a sus autores humanos, pero la Palabra da énfasis en que fueron inspiradas (Ex.20:1; Jn.
6:63,17:8; 1 Co.2:13) y la frecuente mención de la Biblia como la Palabra de Dios, en
Ef. 6:17, Stg. 1:21-23 y 2Pe. 2:2 Se pronuncia una solemne condenación sobre
cualquiera que suprima la palabra de Dios.

4. Inspiración parcial: Se han aventurado también otras teorías en el sentido de que solo
parte de la Biblia es inspirada, por ejemplo, algunos afirman que las porciones
reveladas de la Biblia que se refieren a la verdad divina son precias y son ciertas, pero
que no pueden aceptarse las declaraciones de tipo histórico, geográfico o científico, y la
idea de que algunos fragmentos de la Escritura están mas inspirados que otros, y así la

4
verdad y el error se convierten en cuestión de grado, Esto se aplica a lo que es conocido
como la " inspiración mística" o la idea de que Dios ayudó en diversos grados a los
autores en lo que ellos escribieron, pero no dándoles por completo la capacidad de
escribir la escritura sin error. Todas las formas de inspiración parcial quedan a juicio del
lector y en consecuencia la autoridad de la Escritura se convierte en la autoridad de la
persona que lee la Escritura.

5. La opinión neo-ortodoxa de la inspiración: En el siglo XX se ha aventurado una


nueva opinión o punto de vista sobre la inspiración divina, que comienza con Karl
Barth, y que se denomina neo-ortodoxa, aunque sin negar necesariamente que existan
elementos sobrenaturales en las Escrituras, esta opinión reconoce que hay errores en la
Biblia, y de esta forma la Biblia no puede ser tomada literalmente como verdadera,
sostiene que Dios habla a través de Las Escrituras y las utiliza como un medio para
comunicarse con nosotros, considerada bajo semejante teoría, se hace verdadera solo
cuando es comprendida y la evidencia de verdad queda igualmente al juicio del lector.

6. Inspiración naturalista: Esta es la opinión más extrema de incredulidad y sostiene que


la Biblia es igual que otro libro cualquiera, aunque Dios haya podido otorgar a sus
autores una capacidad fuera de lo común para expresar conceptos es después de todo
una producción humana sin ninguna guía divina y sobrenatural, esta opinión destruye
cualquier distintiva afirmación respecto a la autoridad divina de la Biblia y deja sin
explicación la maravillosa y real precisión de la Biblia.
Mientras que puedan sumarse muchas pruebas en apoyo a la inspiración de la Biblia, la
mejor evidencia se encuentra en el hecho de que la acción del Libro en la Historia
apoya sus propias afirmaciones. Su poder se ha manifestado en las vidas transformadas
de millones de personas que han puesto su confianza en las palabras y promesas de la
Escritura.

5
EL CANON

La palabra "canon" se deriva del vocablo griego que significa "regla" o "modelo". El
estudio del canon de las Santas Escrituras es el examen del proceso mediante el cual se
determinó que los libros actualmente contenidos en ellas son de verdadera inspiración
Divina, expresando la voluntad de Dios para todos los hombres. Muchos cristianos dan por
sentado que la Biblia con sus sesenta y seis libros ha existido siempre en su estado actual, o
cuando menos, que su autenticidad es y ha sido incuestionable, al igual que lo es en su
perfección. Esto no está apegado a la verdad, y citaremos algunas de las excepciones
existentes respecto a esta suposición. En primer lugar, mencionamos a la Iglesia católica
romana, que desde la Edad Media ha creído que los llamados "Libros Apócrifos" caben
dentro del canon de la Biblia, estos libros son catorce en número y se pensó fueron escritos
en fecha posterior a Malaquías y antes que el Evangelio de Mateo se escribiera.

El canon del Antiguo Testamento

Aparentemente no existieron libros de la Biblia escritos antes de Moisés. Dios hablaba


directamente con los patriarcas y profetas. Estos a su vez hablaban a los hombres en
nombre de Dios tal como lo hizo Abraham (Génesis 20.7). La primera parte del Antiguo
Testamento es llamada por los judíos "la Tora" (Ley) y muy a menudo se le menciona en el
Nuevo Testamento como "la ley de Moisés". Nosotros llamamos a estos cinco libros El
Pentateuco, palabra griega que significaba al principio "cinco vasijas" o "instrumentos", y
luego se interpretó como "El libro de cinco tomos". El hecho de que Moisés haya sido autor
del Pentateuco se ha atacado duramente por los modernistas, especialmente por un alemán
de apellido Wellhausen, que fabricó una teoría producto de su imaginación, que afirma que
se trataba de una composición de varios documentos unidos mil años después de la muerte
de Moisés, lo ridículo de esta teoría ha quedado de manifiesto tanto por recientes
descubrimientos arqueológicos como por manuscritos antiquísimos, descartándose el
rechazo que Wellhausen hizo del testimonio de Cristo, que aceptaba a Moisés como autor
del Pentateuco (Jn. 5.46,47; Lc. 16.31; 24.44).

6
Ahora bien, muchos contemporáneos del mismo Moisés efectuaron lo que podríamos
considerar el rechazo de sus libros como canónicos, su propia hermana María en una
ocasión no quiso reconocer la inspiración de Dios en Moisés, siendo castigada con el
padecimiento de la lepra durante siete días, Dios dio muchas señales sobrenaturales para
confirmar el oficio profético de Moisés, demostrando así que él hablaba como un maestro
designado por Dios mismo, debemos recordar a Coré, Datán y Abiram que también se
opusieron a Moisés, como se puede observar en los capítulos 12-16 del libro de Números.

Los libros de la Biblia jamás debieron ser considerados como libros separados, sino como
una historia continua de la relación e instrucciones de Dios para la humanidad, con la
intervención de diversos profetas para seguir la relación de esta grandiosa historia. Josué
mismo no dice haber escrito un libro, sino más bien: "Y escribió Josué estas palabras en el
libro de la ley de Dios" (Josué 24.26), o lo que es lo mismo, agregó su sección a los escritos
de Moisés ya existentes. Este es un punto de mucha importancia y seguramente no lo
comprenden los críticos modernistas actuales, que desprecian la idea de que Moisés haya
escrito el Pentateuco haciendo la siguiente pregunta: ¿Cómo hubiera podido escribir el
relato de su propia muerte que se encuentra en Deuteronomio 34? Debido a que la
revelación de Dios era continua y no en nuestra equivocada concepción de muchos libros,
los capítulos o secciones adicionales del solo y único libro con un propósito eterno, se iban
agregando aun cuando estuvieran escritos por otros autores, siempre bajo la dirección de un
Espíritu y Mente infinitos. Es así que las palabras de Josué empiezan en Deuteronomio 34 y
terminan en Josué 24.28. La convicción que había en los profetas de que ellos escribían una
historia continua, muy a menudo los llevó a agregar un apéndice a la obra de autores
anteriores, a fin de correlacionar sus escritos con los que les precedían, así Josué agregó el
relato de la muerte de Moisés de Deuteronomio 34, en la misma forma que el autor de
Jueces añadió el relato de la muerte de Josué en el libro de su mismo nombre (Josué 24.29-
33). Hay muchos casos en que un libro menciona a otro libro de la Biblia como canónico,
algunos de estos ejemplos son 2 Crónicas 36.21, en que se cita a Jeremías 25.11 como
autoridad, Daniel 9.2 cita el mismo pasaje de Jeremías diciendo que estaba "en los libros ...
de que habló Jehová al profeta Jeremías". Jeremías 26.18 cita a Miqueas 3.12 como una

7
profecía. Las anteriores y muchas otras citas afirman la validez de estos libros como
Palabra de Dios en la mente de los profetas.

Todas las conclusiones anteriores son rechazadas por los críticos destructores, que afirman
que el Pentateuco fue añadido al canon alrededor del año 400 a.C. que los libros de los
profetas se agregaron aproximadamente 200 a. C. y que los escritos varios no fueron
agregados sino hasta el año 90 a. C. de hecho, rechazan a todos los libros del Antiguo
Testamento como canónicos.

Sin embargo, el descubrimiento de los rollos del Mar Muerto ha venido a echar por tierra
las fechas de canonización fijadas por los críticos destructores, estos rollos tienen fechas
que van desde 225 a. C. al 70 d. C. y tienen copias de todos los libros del Antiguo
Testamento a excepción de Ester. Este testimonio antiguo relativo a nuestro canon,
contenido en los rollos del Mar Muerto, destruye por tanto la teoría que rechazaba los libros
del Antiguo Testamento del canon de las Escrituras. Los críticos destructores han sostenido
siempre que ninguno de los libros del Antiguo Testamento fue escrito con el propósito de
ser canónico, sino que los judíos, primero, amaban ciertos libros; luego, los veneraban y por
fin, los canonizaban. Las Biblias en hebreo de nuestro tiempo tienen tres divisiones: La Ley
(con cinco libros), los profetas (con ocho libros), y los escritos varios, (con once libros).
Esa división de los libros puede rastrearse hasta el Talmud judío, aproximadamente del año
400 de nuestra era, pero no hay ningún escrito anterior que apoye esta división. Los
veinticuatro libros, con algunas combinaciones, vienen a ser los mismos que los treinta y
nueve que conocemos en el Antiguo Testamento. Muchas de las teorías de los críticos
destructores han sido construidas en base al orden en que están los libros del Antiguo
Testamento en la actual Biblia Hebrea, orden que ni siquiera fue apoyado por el historiador
Josefo, quien escribió durante el año 90 de la era cristiana. Estos críticos han dicho
repetidamente que el libro de Daniel no fue escrito sino hasta el año 165 a. C. pero los
rollos del Mar Muerto contenían seis ejemplares del libro de Daniel, el más antiguo de los
cuales está fechado en 110 a. C. y ya era reconocido como parte de las Escrituras. Por lo

8
tanto, la teoría crítica antigua de las tres etapas de la canonización no se apega a los hechos,
ni en éste, ni en muchos otros casos.

El canon del Nuevo Testamento

Los liberales de todas clases y de las diferentes divisiones principales de la cristiandad,


como la Iglesia católica romana y ortodoxa griega, ponen en duda la inspiración divina de
los veintisiete libros del Nuevo Testamento, estas divisiones principales de la cristiandad sí
aceptan los veintisiete libros del Nuevo Testamento como canónicos, pero en realidad los
católico romanos desvirtúan su importancia al superponer a ellos sus tradiciones. Por otra
parte, los protestantes neo-ortodoxos y liberales niegan su completa veracidad.

Sin embargo, con el Nuevo Testamento no tropezamos con tantas dificultades como las que
hallamos en el estudio del Antiguo Testamento. El primero fue escrito en el apogeo de la
cultura greco-romana, y tenemos un número considerable de escritos cristianos diferentes
del Nuevo Testamento del que son autores hombres que vivieron contemporáneamente o
inmediatamente después de la muerte de los apóstoles. La mayoría de estos escritos están
comprendidos en el grupo de libros llamado de los "Padres prenicenos" (preniceno: periodo
entre la iglesia apostólica y en concilio de Nicea) los cuales deben ser leídos por todos los
dirigentes religiosos y también por muchos cristianos.

Consideremos ahora sobre algunos de aquellos antiguos dirigentes cristianos, que


actualmente se conocen como los Padres prenicenos, eran predicadores del evangelio,
ancianos de la iglesia; y muchos de ellos se convirtieron en mártires debido a su fe en el
Señor Jesucristo, mencionaremos en primer lugar a Policarpo, quien recibió enseñanza
directa de los apóstoles mismos, el conoció bien al apóstol Juan y vivió hasta edad muy
avanzada en Éfeso, para morir como mártir cerca del año 155 de nuestra era. Policarpo
escribió una breve carta a los Filipenses que es básicamente un comentario sobre muchos
escritos del Nuevo Testamento, sus citas incluyen porciones del libro de los Hechos, de
diez epístolas de Pablo, y de la 1ra de Juan y 1ra de Pedro, cita también como parte de Las

9
Escrituras a Efesios 4.26 y menciona a la epístola a los Filipenses como escrita por Pablo,
quien "con toda exactitud y perseverancia les enseñó la palabra de verdad".
Policarpo conoció a Ireneo y pudo darle información directa acerca de los apóstoles y sus
enseñanzas. Ireneo vivió durante el período cercano al año 170 d. C. cuando muchos
escritores estaban discutiendo el tema de la canonicidad del Nuevo Testamento, la opinión
al respecto en esta época era casi unánime en favor de dicho tema.

La copia de un documento escrito cerca del 170 d. C. de la lista de libros que eran
permitidos ser leídos públicamente en los servicios de adoración de los cristianos, este
documento se llama el "Canon Muratorio" (Lista más antigua conocida de los libros
canónicos de NT) y aun cuando no se cuenta con copia completa del original, se refiere a
Mateo y Marcos, puesto que llama a Lucas "autor del tercer Evangelio" y afirma que Pablo
"lo había asociado con él", El Evangelio de Juan está en la lista; y los Hechos, se dice,
fueron escritos por Lucas, las trece epístolas de Pablo, la de Judas y dos de Juan (algunos
eruditos creen que la segunda y tercera de Juan se consideraban como un solo libro en el
siglo II), y finalmente, la Revelación de Juan. El mismo documento advierte contra cartas
falsificadas y menciona que "aceptamos el Apocalipsis de Pedro" aun cuando admite que
otros no lo aceptan, en el mismo se dice: "no podemos aceptar el Pastor de Hermas",
porque fue escrito recientemente y no puede colocarse "entre los apóstoles hasta el fin del
mundo".

Este documento rechaza todas las falsificaciones, salvo el Apocalipsis de Pedro, pero
advierte que no era aceptado por todos. Nuestros libros canónicos actuales están contenidos
en ese documento, salvo hebreos, Santiago y las dos epístolas de Pedro. Otras fuentes
contemporáneas mencionan estos cuatro libros y si consideramos que el documento a que
nos estamos refiriendo no está completo, es muy probable que los libros que se hallan
omitidos figuraran en la parte faltante.

Ireneo, a quien hemos mencionado ya como perteneciendo al mismo período, escribió una
obra muy extensa, y muchos de sus escritos han sido preservados, su obra principal fue un

10
tratado en cinco volúmenes contra las herejías de su tiempo. La principal herejía a que se
refirió fue el "gnosticismo". Los gnósticos trataban de mezclar la doctrina cristiana con la
filosofía griega, agregando especulaciones que pintaban a Dios como una fuerza inmóvil y
distante, que operaba mediante huestes de deidades menores, como Jesucristo, el Caos,
Jehová, etc., etc.
En su refutación a estas herejías, Ireneo enfatizó tanto el Antiguo como el Nuevo
Testamento, se refiere a ellos como "la Palabra de Dios, la Verdad, los Escritos de los
Profetas y los Apóstoles", cita de todos los libros del Nuevo Testamento, salvo Filemón y
3ra. de Juan, un examen de sus argumentos nos demuestra que dichas epístolas no
contenían material relativo a sus afirmaciones contra el "gnosticismo".
Es interesante notar que Ireneo fija la fecha de la Revelación de Juan en aproximadamente
el año 95 de nuestra era, y aparentemente atribuye el libro de Hebreos a Pablo. Clemente de
Alejandría también señaló a Pablo como autor del libro de hebreos.

El testimonio del Nuevo Testamento sobre sí mismo

En 2 Pedro 3.15, 16 el apóstol recomienda todas las epístolas de Pablo, llamándolas


expresamente Escrituras, La iglesia primitiva acepta al Antiguo Testamento como
inspirado, verdadero, con autoridad y canónico, las epístolas de Pablo recibían igual
consideración que las Escrituras del Antiguo Testamento.
Pablo cita en 1 Corintios 9.9 donde trata los sueldos para los ministros, basando su
argumento sobre la Ley de Moisés, vuelve a tratar el punto otra vez en 1 Timoteo 5.18,
apelando nuevamente a la Ley de Moisés y dejando a afirmada la cuestión al citar Lucas
10.7, El tercer caso es Judas 18 que cita 2 Pedro 3.3, Judas lo cita como fuente autorizada
declarando que es la verdad de los apóstoles.
Los escritos del Nuevo Testamento no son una colección posterior de cartas de amor de los
apóstoles que se hayan guardado, eran cartas escritas deliberadamente y con autoridad,
como se comprueba en 2 Tesalonicenses, cuando Pablo dice: "Si alguno no obedece a lo
que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se
avergüence" (2 Tesalonicenses 3.14).

11
Colosenses 4.16 indica que esta epístola y la de Laodicea deben ser leídas públicamente en
las dos iglesias, era una señal de que un libro era canónico, en las iglesias judías o
sinagogas, el hecho de que fuera leído cada sábado, la lectura pública de los profetas y los
apóstoles en el servicio del domingo de la iglesia primitiva, los señalaba por tanto como
canónicos.
Para aquellos que se preocupen por la epístola a Laodicea, es muy posible que se trate de la
actual epístola a los Efesios, los más auténticos manuscritos de Efesios 1.1 no incluyen la
frase: "que están en Éfeso", por lo tanto, muchos asumen que esta epístola se envió a los
Efesios y a los Laodicenses.
En 1 Corintios 14.37, Pablo declara que sus escritos son "los mandamientos del Señor",
algunos toman 1 Corintios 7.12 diciendo que significa exactamente lo contrario de lo que
dice, afirman que Pablo a veces daba la palabra de Dios y a veces su propia palabra, Pablo
se refiere en este pasaje a citas de Jesucristo durante su ministerio terrenal, cuando habló
contra el divorcio, pero el Señor no había hablado directamente acerca del problema de
matrimonios mixtos. Pablo habló de sus propias palabras sobre el tema, que fueron
inspiradas y dadas por el Espíritu Santo, como indica con cierta ironía en el versículo 40 del
capítulo 7.
Apocalipsis 22.18, 19 contiene una terrible maldición para cualquiera que se atreva a
cambiar las palabras de este libro de las Escrituras, estas palabras se aplican, en principio a
toda la Escritura. Los libros son canónicos, contienen la verdad de Dios, son inspirados por
el Espíritu Santo prometido por Cristo en medida especial a los apóstoles (Juan 14.28;
16.13; 20.22).
Los libros del Nuevo Testamento son apostólicos e inspirados, todos fueron escritos
durante el primer siglo del cristianismo, y aceptados de inmediato por la iglesia de Cristo de
ese tiempo, como fuente de autoridad. Dondequiera que exista la iglesia de Cristo ahora,
acepta estos mismos libros como la Palabra revelada de Dios y de sus promesas bajo el
Nuevo Pacto o Testamento. Dondequiera que las Escrituras son rechazadas, debemos saber
que no debemos mezclarnos con los que tal hagan.

12
CONCLUSIONES

1. La Biblia es inspirada por Dios, porque fue escrita en 1500 años, diversos lugares,
diversos escritores que no todos se conocieron ni vivieron la misma época, sus
enseñanzas concuerdan en un mismo sentido y ninguna de las teorías que se han
levantado en contra de su veracidad no han demostrado lo contrario, quedando en
simples hipótesis.

2. Todos los 66 libros de la biblias son los que forman el canon, porque son inspirados por
Dios, no falta incluir otros más a pesar de las diversas críticas que se han recibido a
través del tiempo.

13
BIBLIOGRAFIA

14