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Pallares 1

Universidad Autónoma de Chihuahua

Facultad de Filosofía y Letras

Letras Españolas

Textos filosóficos

Profesor: Jorge Alan Flores

Alumno: Aida Victoria Pallares Guerrero

“A la existencia la precede la esencia”.

Santo Tomás.

La esencia precede a la existencia

El objetivo primordial de éste ensayo es enfrentar la hipótesis de Jean-Paul Sartre, cuando


dice: “La esencia precede a la existencia”, frente a la de Santo Tomás: “A la existencia la
precede la esencia; basándome en el escrito de Sartre El existencialismo es un
Humanismo.

La existencia está ligada a la conciencia, es decir, todo lo que existe sabe que
existe: es consciente de que vive.

Heidegger en su obra Ser y tiempo, menciona aspectos importantes: el Dasein, que


es una ontología fundamental: ser ahí, pensar, el Dasein hace preguntas y sobre todo es
una filosofía sobre la existencia. La existencia no es un concepto sino más bien un
fenómeno. La existencia se manifiesta: interactúa, piensa se vive y también se sabe que se
va a morir en algún momento: de hecho, la existencia y la autoconciencia están transidas
por la muerte, y la muerte modifica todo lo que somos. La existencia es una contradicción
perpetua en que se sabe que se va a morir pero no quiere morir.
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Dice Sartre: “[…] entendemos por existencialismo una doctrina que hace posible la
vida humana y que, por otra parte, declara que toda verdad y toda acción implica un
medio y una subjetividad humana.” (Sartre 5). Como menciona Sartre que los comunistas
dicen que hacemos énfasis en lo malo de la vida. Pues en realidad esta filosofía se ha
infravalorado: ahora ante cualquier situación desagradable nos sentimos existencialistas,
es decir, asimilamos lo feo o grotesco con lo existencial. Pero de nada les sirve puesto que
es una de las doctrinas menos escandalosa y la más austera.

Se dice que a la existencia la precede la esencia porque sostenemos (en especifico


Santo Tomás) que antes de nosotros ser ya había un Dios, entonces este Dios es el ente
esencial, por ello nosotros existimos y Dios nos precede, él es el principio y el fin.
Conceptualmente la esencia es lo necesario para que una cosa sea tal cosa, es esa
sustancia que todo ser pensante posee.

La existencia para don Sartré es lo que somos en sí, y la esencia es respecto a la


construcción subjetiva que se edifica en tu ser a partir de tus actos, que se desarrollan en
el tiempo y que presenta una continua modificación en el, en tanto que por ello somos un
constante proyecto que vas a la nada porque después de esta vida no hay nada, solo la
muerte y putrefacción de tu cuerpo. Por consiguiente si primero está la existencia a
posteriori se encuentra la esencia entonces acá hay un axioma sartreano que va a
aseverar que nacemos con un máximo de existencia, un máximo de vida y un mínimo de
esencia ya que somos vírgenes de subjetividad, sin embargo, cuando llegamos a ser
abuelos y nos acercamos a la muerte, nos encontramos con un máximo de esencia y un
mínimo de existencia ya que en el transcurrir del cronos te definiste y en simultaneo
definiste por el mundo también pero llegas a esa etapa debilitado físicamente y carente
de inmunidad para lo cual concluye todo esto en que morimos con un mínimo de
existencia y un máximo de esencia.

El hombre posee una naturaleza humana; una sustancia, entonces cada hombre es
un concepto universal, es decir, absolutamente todos los hombres siguen esta
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universalidad como un patrón, independientemente de las épocas entre sí, así pues, la
esencia del hombre precede toda aquella existencia histórica universal.

Pero, para Sartre, que era ateo, Dios no existe, sin embargo, hay por lo menos un
ser en el que la existencia precede la esencia, es decir, un ser que está antes de siquiera
poder ser definido por ningún concepto, este ser es el hombre o también la realidad
humana. El hombre empieza por existir, es decir, se encuentra, brota en el mundo y
después se identifica definiéndose como tal, antes de que eso pase el hombre no puede
ser definible porque simplemente no es nada. Solo será después de ello y será tal y como
él lo haya elegido. Entonces no puede haber naturaleza humana porque no hay un Dios
que pueda concebirla.

Esta idea parte de su concepción radicalmente atea de que no existe un Dios,


siendo así el esquema tradicional de la esencia antes de la existencia carecería de sentido.
Ya no hay una esencia divina y eterna que es la que dota a cada ser humano de una
existencia. Es el mismo hombre el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal
como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de
este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace.

El hombre es el único ser que se puede concebir como él quiera después de existir,
es lo que él se hace, antes de él no hay absolutamente nada que lo defina. Es lanzado al
ruedo sin saber cómo ser. El hombre por sí solo elige como ser y al hacerlo elige de igual
manera a todos los hombres. Pues no hay ningún acto que cree al mismo tiempo aquello
que elegimos ser y que consideramos debe ser, al accionarnos en este punto, declaramos
el valor de lo que elegimos puesto que nunca elegimos mal este bien, de igual manera, es
un bien para todos.

De otra manera si existimos y al mismo tiempo creamos una imagen de nosotros


mismo, también sería válida pero con una responsabilidad mucho mayor.

En fin quiero despejar dudas (con fusión) y que sepan entender que cuando Sartre
conceptualiza la frase “cuando decidimos, a la vez estamos decidiendo por el mundo
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también”, tan a priori se remite, a sostener que frente a cualquier decisión en la vida
estamos tomando una postura frente a determinadas ideologías, partidos, principios,
axiomas, planteamientos, teorías, etc. y que en esa postura conlleva el aval y la militancia
de mi decisión respecto a ese acto, y voy a ir por la vida promoviendo una imagen la cual
no va a ser excluyente del ojo público, ya que la gente, la opinión pública va proyectar tu
imagen en su cerebro, ya sea con mirada crítica, de modo maleable, o no, pero siempre
susceptible de edificar una postura frente a tu imagen, a lo que pregonas como ser
actuante.
Por ejemplo: si te casas, es porque avalas la monogamia y por ende vas a proyectar
esa imagen y por consiguiente esa imagen va al mundo, que no es ciega frente a ello

No puede haber existencia si no hay libertad, es decir, el ser humano por el hecho
de ser existente, es libre, pero posee una libertad basada principalmente en la
responsabilidad. Un hombre que se compromete y que es consciente de que de que no
elige solo ser, sino también elegir la humanidad adquiere por si solo el valor de la
responsabilidad.

En el existencialismo ateo no se pretende demostrar que Dios no existe, más bien


declara que si Dios existiera no se cambiaría la manera de pensar porque es necesario que
el hombre se encuentre así mismo y se convenza de que nada lo salvará a final de cuentas,
por ello los cristianos tachas esta filosofía de desesperación u optimista.

Lo que hará encontrarse a sí mismo no es un pensar trascendental, ni metafísico, ni


siquiera se piensa con palabras, tendrá que ver con el aquí y el ahora, no requerirá
esfuerzo será para entender lo próximo, es una reflexión meditativa la que nos lleva a ser,
pero nada tiene que ver con la utilidad misma.

Cuando el hombre se encuentre, por fin, sabrá cual es su papel aquí y ahora, sabrá
cómo ser él sin pretender serlo. Probablemente se reivindique, esta interpretación de su
ser lo llevará a comprenderse, interpretará su mundo pero será él y solo él quien lo
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habite. Un sentido del humanismo es que el hombre constantemente está fuera de sí


mismo persiguiendo fines trascendentales como puede existir, sin darse cuenta que esos
fines se encuentran dentro de él. Como dice Sartre: “No hay otro universo que este
universo humano, el universo de la subjetividad humana”. Esto es debido a que el hombre
debe de estar siempre presente en el humanismo.
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Bibliografía

Trabajos citados

Sartre Jean, El existencialismo es un humanismo. PDF (08/05/2014)

Heidegger Martín, Serenidad. PDF (03/04/2014)