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ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL

UNIDAD 4: LA FILOSOFÍA Y EL PECADO ORIGINAL

1.- La naturaleza de la TRINIDAD, de la ENCARNACIÓN y del PECADO ORIGINAL:


ha exigido profundas y complejas reflexiones.

2.- DOGMA DEL PECADO ORIGINAL (ORIGINADO):

¿cómo se entiende que el individuo de la especie humana reciba junto


con su naturaleza una DEFORMIDAD MORAL, previo a cualquier acto libre
de su parte – como consecuencia de una falta que no ha cometido por sí
mismo – de modo que, sin un especial auxilio divino, no pueda AGRADAR
A DIOS?

El hombre está herido en su VOLUNTAD y en su LIBERTAD, de suerte que es


INCAPAZ de vencer al mal con sus propias fuerzas. Esta afirmación ofende el orgullo
del hombre, lo cual explica la tendencia a descreer del pecado original y reemplazar
esta doctrina por los aportes de otras ciencias (ej.: psicología, sociología, etc…).
Frente al RACIONALISMO se impone la HUMILDAD, y esta es la diferencia entre un
filósofo racionalista y un filósofo cristiano.

STATUS NATURAE LAPSAE = estado de la naturaleza caída

STATUS NATURAE REDEMPTAE = estado de la naturaleza redimida

3.- Hay que distinguir entre:

a.- PECADO ORIGINAL ORIGINANTE: es el pecado personal de Adán. Lo que


en alemán se dice Ur-Sünde (= pecado originario).

b.- PECADO ORIGINAL ORIGINADO: es el «estado» en que nace un individuo


de la especie humana de INCLINACIÓN AL MAL como consecuencia de
aquella primera falta (= la de Adán). En alemán: Erb-Sünde (= pecado
hereditario).

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4.- La FILOSOFÍA puede ayudar a la inteligencia de este misterio distinguiendo


conceptos que guardan entre sí cierta PROPORCIÓN, aunque no igualdad:

a.- PECADO y CULPA: no son sinónimos.

b.- VOLUNTAD y LIBERTAD: no son sinónimos.

c.- NATURALEZA y PERSONA.

4.1.- La RAZÓN HUMANA no puede probar el pecado de Adán como un


«hecho histórico» (= causa remota de la presencia del mal en el mundo), pero
tampoco puede encontrar razones de peso para oponerse a aceptar la enseñanza
de la doctrina del pecado original. Sin embargo, las razones para aceptar el pecado
original de Adán nos libra de tener que aceptar que el MAL ES ALGO NECESARIO e
INHERENTE a la naturaleza humana.

4.2.- La situación actual del hombre real y concreto se explicaría por la


PÉRDIDA DEL FAVOR DIVINO (= su gracia).

4.3.- Por lo tanto, «como dice Pieper recogiendo una afirmación del Fedro,
debe esperar de su Creador ese “reordenamiento de los sentidos [que] no es
realizable por un acto de voluntad, sino que es, antes bien, otorgado al hombre
como don divino”. (J. Pieper, Entusiasmo y delirio divino, Rialp, Madrid 1970, p. 98)

5.- PECADO = OPOSICIÓN de la VOLUNTAD a la LEY MORAL. Por lo tanto, para que
haya pecado se requiere una VOLUNTAD y una LEY MORAL.

6.- VOLUNTAD: siempre «se mueve» de manera ESPONTÁNEA (= desde sí misma).


Pero, no todos sus actos son libres. Así:

a.- El PRIMER ACTO de la voluntad se dirige necesariamente al BIEN


UNIVERSAL, es un ACTO NECESARIO, que consiste en querer el bien
universal, y no por eso deja de ser libre. (Santo Tomás)

b.- También la FELICIDAD es OBJETO NECESARIO de la VOLUNTAD e,


igualmente, no por eso deja de ser libre.

c.- Además, existe un AMOR A SÍ MISMO que es NATURAL, ESPONTÁNEO y


NO LIBRE.

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7.- Según lo expresado en el punto anterior, no hay contradicción entre


VOLUNTARIEDAD y NECESIDAD. Asimismo, existen actos que se vuelven HÁBITOS
y que condicionan o determinan a la VOLUNTAD al punto de RESTARLE LIBERTAD,
aunque no voluntariedad a las acciones.

VOLUNTARIO y LIBRE: no son sinónimos

8.- Si la NATURALEZA HUMANA sufre un menoscabo de suerte tal que en ella hay
una TENDENCIA DESORDENADA (= que carece del debido orden), también el AMOR
A SÍ MISMO tenderá al DESORDEN y, por ello mismo, tendrá que ser
«RECTIFICADO».

9.- No es extraño, entonces, que este amor de la VOLUNTAD hacia la naturaleza


desordenada sea el PRIMER ACTO CONCRETO de una voluntad que está
esencialmente adherida a esa naturaleza. Este amor se da incluso antes de que el
hombre pueda advertirlo.

10.- El concepto de CULPA agrega al concepto de PECADO la LIBRE DECISIÓN. Así,


todo pecado es VOLUNTARIO, pero NO todo pecado es LIBRE. Por ello, la culpa
siempre implica la LIBERTAD. La «voluntariedad» no es suficiente para hablar de
pecado ni para hablar de culpa.

CULPA: siempre implica a la LIBERTAD


(= decisión libre)

De esta manera, se evita asignar la culpa a un individuo que no es capaz de realizar


actos libres. (PRINCIPAL OBJECIÓN CONTRA LA DOCTRINA DEL PECADO
ORIGINAL)

11.- En sentido ABSOLUTO, NO puede haber PECADO SIN CULPA ya que, en tal
caso, Dios sería culpable de la inclinación al mal propia de la naturaleza caída. Es
decir, es preciso que haya habido un ACTO LIBRE para que el pecado se introdujese
en la historia y en la naturaleza humanas.

Es necesario que existiese un ACTO LIBRE


para que el PECADO se introdujese en la HISTORIA
y en la NATURALEZA humanas

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12.- No obstante, en virtud de la UNIDAD DE LA NATURALEZA HUMANA (= unidad


de la especie humana en la misma naturaleza, en la naturaleza común) no es
absolutamente necesario que quien porta la inclinación al mal (= DESORDEN = IN
SUBORDINACIÓN= REBELDÍA) sea quien hubiese cometido personalmente la falta.
De modo que, ya que la naturaleza se transmite por GENERACIÓN, esa naturaleza
es PORTADORA DE UN DESORDEN que afecta a la VOLUNTAD PERSONAL de cada
individuo.
En la humanidad hay UNIDAD FÍSICA (= de naturaleza)
y una UNIDAD MORAL. [santo Tomás]

13.- Enseña Santo Tomás que el acto de la mano que produce un homicidio es
«voluntario» por la voluntad del alma. Del mismo modo, la insubordinación o
rebeldía del hombre:

a.- NO es VOLUNTARIA VOLUNTATE IPSIUS: por propia decisión, es decir,


libremente.

b.- Sino, VOLUNTATE PRIMI PARENTIS. Por lo tanto, la «culpa» del pecado
original es una culpa personal de Adán (= fruto de su libertad), y esta falta
personal tuvo consecuencias en la voluntad de todos los individuos de la
especie humana, de suerte que nacen con una voluntad insubordinada,
rebelde.

14.- De esta manera:

“…el pecado original no es un pecado de esta persona sino en cuanto


que esta persona recibe su naturaleza del primer padre. De allí que se
llame también pecado de la naturaleza”. (S. Th., I-II, q. 81, a. 1)

Así, el PECADO DE NATURALEZA no es una falta o culpa personal. El pecado


original – voluntario y libre por definición – introduce un DESORDEN en la naturaleza
y CORROMPE a la PERSONA de los demás miembros de la especie humana
inclinando la voluntad al punto que requiera de la GRACIA para su rectificación. Por
lo tanto, la «culpa» de aquel primer pecado y de sus efectos no puede atribuirse o
adjudicarse a cada individuo como si se tratase de un acto personal y libre suyo.

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15.- Para KANT, no existe tal inclinación desordenada de la naturaleza como


consecuencia de un pecado original de los primeros padres, es decir, no se transmite
ese pecado de un hombre a otro. Para él:

a.- La NATURALEZA es ajena a la MORALIDAD: no puede haber una


inclinación heredada que afecte el orden moral.

b.- Toda DISPOSICIÓN MORAL es efecto de un ACTO LIBRE. Por eso, para
Kant la moralidad se reduce a la CONCIENCIA y la conciencia a la
SUBJETIVIDAD, que requiere de un imperativo moral para actuar (= obra de
tal manera que la máxima de tu obrar pueda ser una ley universal).

c.- El MAL tiene su ORIGEN en la LIBERTAD del hombre.

d.- Todo hombre tiene una PROPENSIÓN AL MAL, que Kant llama MAL
RADICAL (= contraído en un COMIENZO PRE-TEMPORAL de la historia, es
decir no por un acto de la libertad empírica [= en el tiempo], pues en tal caso
podría ser que se cometiese o no).

e.- De esta manera, el hombre debe HACERSE DIGNO de la Gracia por sus
propio medios; elevarse para agradar a Dios. (Es una postura pelagianista).

CONCLUSION

«Para concluir, me parecen adecuadas las famosas palabras de Pascal,


que, prescindiendo de su acento un tanto fideísta, indican la oscuridad
que rodea a este misterio y la actitud necesaria para aceptarlo: “El
pecado original es locura ante los hombres, pero se le presenta como tal.
No debéis, por tanto, reprocharme la falta de razón de esta doctrina,
puesto que la presento como algo sin razón. Pero esta locura es más
sabia que toda la sabiduría de los hombres, sapientius est hominibus.
Porque, sin esto, ¿qué se dirá que es el hombre? Todo su estado depende
de este punto imperceptible. ¿Y cómo habría podido apercibirse de él por
medio de su razón, puesto que se trata de algo que es contra la razón, y
que su razón, lejos de inventarla por sus vías, se aleja de ellas cuando
se le presenta?”» (Pascal, Pensées, ed. Lafuma, n. 695, tr. de J. Llansó, Alianza,
Madrid 1986, p. 214)

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