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Tesis: La mendicidad a la que exponen los niños para generar ingresos vulnera los

derechos y constituye una forma de trata de personas.

Hoy en día es muy común observar en las calles, sobre todo en países de Latinoamérica,
niños siendo mendigos, algunos directamente, otros usados como excusa para generar
lástima que, en la mayoría de los casos, es solo una fachada, y obtener un beneficio
económico. Por ningún motivo puede ser aceptado, la negociación de este tipo usando
a los infantes, que no sobrepasan los 8 años de edad, con evidente desnutrición, mal
vestidos y con signos claros de mala salud. Este es un problema que se ha mantenido
oculto, pues sólo ha salido a la luz a través de casos aislados o reportajes presentados
por algunos medios de comunicación, que despiertan el morbo de la gente, pero que
igual no tiene acciones correctivas por parte de las autoridades.

Mantener debidamente informada a la comunidad vulnerable sobre el modo de proceder


de los grupos de trata de personas y de qué manera se evitar y/o enfrentar, es una forma
de contribuir a revertir el impacto en la sociedad y, así, reducir el riesgo de que nuestros
menores se conviertan en víctimas de este delito. Este delito es una realidad con la cual
convivimos que afecta de forma particular a los niños, niñas y adolescentes. No distingue
fronteras. Es el caso de menores de edad que son secuestrados, coaccionados,
retenidos, reducidos a la esclavitud y obligados a prostituirse o mendigar en las calles.
Otros son reclutados para trabajar a cambio de nada y viven en condiciones
infrahumanas.

La explotación laboral de niños o niñas es otra de las modalidades que se va


incrementando día a día. Ésta se impone a través del engaño, la amenaza o la coacción.
Una de las actividades donde se manifiesta este delito con más frecuencia es el trabajo
doméstico. La trata de personas es un delito que vulnera los derechos fundamentales
del ser humano, entre ellos, la dignidad, la integridad personal, la libertad, la seguridad
personal, la libertad sexual, la indemnidad sexual y la salud. Las víctimas son niñas y
adolescentes que provienen en mayoría del área rural y de sectores marginados de las
áreas urbanas. La mendicidad a la que exponen los niños para generar ingresos vulnera
los derechos y constituye una forma de trata de personas.