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BIOPODER, ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DE LA RELACIÓN SABER,

PODER Y VIDA

En general, si se pregunta qué es el poder, se responde por la persona, el rol o el espacio


que lo ejercen. Así, el espacio es político, el gobierno es el “dueño” del poder y el
Presidente quien lo ejerce. Por eso se habla de “tomar”, “entregar” o “ceder” el poder.
LA RESPUESTA HABITUAL RELACIONA AL PODER CON UNA “COSA” QUE SE PUEDE
TENER

Si se aclara que no se trata de quien lo ejerza sino de CÓMO FUNCIONA, “tener” poder
implicará tener la atribución de decirle a otros que hacer y obligarlos a cumplirlo. Aquí
ENTRA EN JUEGO LA LEY y lo hace porque tenderá a justificar racionalmente el ejercicio
del poder a través de reglamentos y normas que respaldan ese ejercicio.
Si dejamos la cuestión de los límites del poder y analizamos los fundamentos del ejercicio
del poder, suelen relacionarlos con alguna forma de saber: “el otro sabe más que yo y por
eso puede decirme qué hacer”.
Un ejemplo de ello es el caso del médico. Una serie de indicios nos confirman el saber
médico: Un diploma, una institución educativa, un guardapolvo, un lenguaje técnico.
En resumen, para la mayoría de las personas, el poder parece ser algo que se ejerce sobre
los demás, se concentra en pocas manos, no es arbitrario, se funda en saberes que se
reflejan en reglamentos, saberes que permiten conocer lo que está bien y lo que está mal,
separar lo sano de lo enfermo, lo racional de lo irracional.

Constitución del saber o construcción de verdad


El filósofo francés Michel Foucault analizó la relación saber-poder
Foucault se pregunta cómo es el posible la construcción de sujetos auto vigilados, “sujetos
sujetados” a un orden social que se presenta como el único posible.
En lugar de estudiar al poder en su versión clásica, es decir el poder político concentrado en
el Estado, Foucault analiza al poder que opera en unidades y espacios mínimos, en los que
circulan saberes.
En dichos espacios prevalecen discursos surgidos en ciertos contexto histórico, pero que
son presentados como “verdades” naturalizadas (ejemplos: “todos somos iguales ante la
ley”, “la homosexualidad es una enfermedad” o “los pobres son vagos”)
Cuando conocemos algo, suponemos que eso que conocemos constituye la verdad sobre
ese algo. Pero nuestro autor pondrá en cuestión la idea misma de verdad tratandola como
una ficción socialmente construida, como lucha de discursos “verdades” en la que
epocalmente una verdad triunfa y ocluye a las demás.

LA VERDAD ES EPOCAL Y PUEDE CAMBIAR EN TANTO CAMBIEN LAS PRÁCTICAS


SOCIALES QUE LE DIERON ORIGEN
¿Cómo reconstruir esa historia de la verdad? Una manera “interna” es verla en relación con
la historia de las ciencias. Pero no es esa la que le interesa a Foucault, sino la “externa”; la
que se puede rastrear en la sociedad, donde se forma cierta verdad definida por reglas de
juego y que dan lugar a un tipo de subjetividad que constituye modos de saber y se plasma
en prácticas, como es el caso de las prácticas judiciales.
EL CONOCIMIENTO SERÍA, ENTONCES, UNA LUCHA POR LA VERDAD.
Pero no es una lucha para llegar a “la” verdad en sí, sino para IMPONER una verdad.
Esa verdad es la que impone un grupo con poder cuando logra someter a los otros a esa
verdad.
La verdad en Foucault es:
-Socialmente construida
-Producto de relaciones sociales de fuerza (de poder)
-Constructora de subjetividades
Dice Foucault: por verdad no quiero decir “el conjunto de cosas verdaderas que hay que
descubrir, sino el conjunto de reglas según las cuales se discrimina lo verdadero de lo falso
y se ligan a lo verdadero efectos políticos de poder”. De este modo, el saber es un
entramado de reglas que hace ciertos enunciados sean evidencias naturales e
incuestionables y que nos constituyen como sujetos.
A Foucault le preocupa detectar cuales son las prácticas sociales que generan
discursos-verdades aceptadas por todos y formadoras de subjetividades.
Para Foucault, ni el saber ni el poder son esencias sino construcciones al calor de las
relaciones entre los hombres y las cosa que lo rodean.
El saber circula a través de un dispositivo: el discurso, hecho lingüístico (conjunto de
enunciados) que se manifiesta en las prácticas sociales concretas (pero no en la
conciencia del sujeto).
El discurso (que se impone por sobre otros discursos) determina aquello de lo que se puede
hablar y aquello que se debe debe callar (es decir, que ejerce un poder sobre los sujetos).
Del discurso no importa determinar si es o no verdadero, sino de desenmascarar su
ambición de poder, es decir, su lucha por imponerse a otros discursos.

Plantea Foucault que “el poder lejos de estorbar al saber, lo que produce. Si se ha podido
constituir un saber sobre el cuerpo es gracias al conjunto de una serie de disciplinas
escolares y militares. Es a partir del poder sobre el cuerpo como un saber fisiológico,
orgánico ha sido posible. El enraizamiento del poder, las dificultades para deshacerse de él
provienen de todos estos lazos”

La misma disciplina tiene su discurso y es, por lo tanto, también creadora de saber. Y la
vigilancia va de la mano con la disciplina.
Vigilar, observar, conocer para luego poder controlar aquello que se conoce es esta
secuencia reside la imbricación poder-saber.

Las formas de funcionamiento del poder


En sus lecciones de enero de 1976, FOUCAULT plantea los ejes de su análisis acerca del
poder:
-No estudiar al poder desde su centro sino en sus extremidades, donde se hace capilar,
toma el poder en sus formas más regionales, más locales
-No preguntar ¿quien tiene el poder? sino analizarlo “donde hace blanco”, en directa
relación con su objeto, donde se ven sus efectos concretos (al sujetar cuerpos y regir
conductas)
-El poder no es algo compacto y homogéneo que un grupo ejerza sobre otro. El poder no
está localizado, no se aplica a los individuos sino que circula a través de ellos.

El camino elegido buscará mostrar el funcionamiento del poder desde una concepción
diferente.EL PODER EJERCIDO SOBRE CUERPOS Y POBLACIONES ES LLAMADO POR
FOUCAULT “PODER PASTORAL”

Dice Foucault; “todas estas técnicas cristianas del examen, la confesión, la dirección de
conciencia y la obediencia tienen como finalidad conducir a los individuos a que contribuyan
a su propia mortificación en este mundo (..) una especie de muerte cotidiana. Una muerte
que se supone proporciona la vida en el otro mundo..”
A partir del S XIX, bajo la sociedad capitalista, los medios que permiten la reproducción del
capital están en manos de la clase obrera, clase social capaz de crear riqueza mediante el
trabajo. El hecho de que la clase capitalista depende de la clase obrera, poniendo en sus
manos los medios de producción, hace que el control sobre ella tenga que ser riguroso.
En ese marco, EL PODER CIRCULA DIBUJANDO “DIAGRAMAS”; esto implica estudiar
cómo el poder se ve en sus efectos concretos, funcionando a través de ciertas instituciones
o dispositivos, que fabrican individuos, modelan sus cuerpos y los DISCIPLINAN POR
MEDIO DE REDES DE ENUNCIADOS QUE ESTABLECEN LO QUE HAY QUE SER.

La repetición de esos mecanismos en relaciones de poder locales, garantiza la dominación.

Dice Pozzi: “Desde que nacemos, se nos somete a regímenes disciplinarios que construyen
en nosotros hábitos, posturas, gestos y representaciones mentales del mundo (...) como
Marx sostenía, no son las ideas las que dan lugar a las prácticas sociales sino que son
estas las que constituyen nuestra conciencia.
DEL PODER NO IMPORTA SU ORIGEN NI SU DEFINICIÓN SINO SU DEVENIR

Para desarrollar el análisis concreto de las relaciones de poder, se debe abandonar el


modelo jurídico de la soberanía, que presupone al individuo como sujeto de derechos
naturales o de poderes originarios, se propone dar cuenta de la génesis ideal del Estado y
hace de la ley la manifestación fundamental del poder
Foucault se opone a estudiar al poder como lo hacía las teóricas del contrato social, como
un derecho originario que se cede y constituye soberanía.

En cuanto al poder, foucault no analiza la relación soberanía-obediencia voluntaria:


desechara la posibilidad de analizar el poder como un derecho originario que se cede y por
tanto constituye la soberanía, sino la relación: dominación-sujeción.

Desde el siglo XIX, Foucault registra la convivencia entre dos formas de ejercicio del poder:
una, la tradicional delegación por parte de cada individuo de un poder para que lo ejerza un
soberano por medio del Estado, utilizando para ello una trama de coerciones disciplinarias,
a fin de asegurar la cohesión del cuerpo social: Un derecho de la soberanía y una mecánica
de la disciplina: el ejercicio del poder se juega entre estos dos límites.

Foucault exploró dos formas de funcionamiento modernas del poder:


En la ANATOMO-POLÍTICA, el ejercicio del poder deriva en la construcción de cuerpos e
unidades mínimas identificadas con INSTITUCIONES “TOTALES” (la escuela, la cárcel, la
fábrica, el manicomio) que INDIVIDÚAN y modelan LOS CUERPOS bajo un mismo molde.

La BIO-POLÍTICA, en cambio, se refiere a las poblaciones como CUERPOS COLECTIVOS,


masas humanas dispuestas para la producción y la reproducción del dispositivo social, y
comprende politicas de migracion, de salud, de calidad de vida, de natalidad, en resumen,
procesos de regulación de las sociedades.

Bio-poder. Anátomo-política y bio-política como tecnologías del poder

Foucault se plantea la idea de mostrar cómo funcionan las relaciones de poder.


Aunque todas las relaciones de poder tienen una misma finalidad, esto es: constreñir las
conductas individuales a efectos de lograr capacidades y habilidades necesarias para la
reproducción social, hay una multiplicidad de centros en los que ocurren las relaciones de
poder (y no uno central, como en la teoría del poder clasica).
El capitalismo generó una serie de tecnologías, entre ellas las de producción material de
bienes y de sistemas de signos, símbolos y representaciones.
Sin embargo, no son estas las tecnologías a las que Foucault presta mayor atención. A
foucault le interesa la tecnología del poder o BIO-POLÍTICA, que se centra en las
poblaciones (entendidas como cuerpos productores de bienes) Y LAS TECNOLOGÍAS DEL
YO O ANATOMO-POLÍTICAS que permiten el disciplinamiento de cada uno construyendo
sujetos auto-vigilados.

Foucault llamara BIO-PODER a la COMBINACIÓN ENTRE LA BIO-POLÍTICA y la


ANATOMO-POLITICA, instancia de creación de una vigilancia totalizante e individualizante
al mismo tiempo. Cada modo de dominacion requirira no solo generar habilidades nuevas
en los individuos sino una profunda transformaciones de sus actitudes, conductas y
representaciones del mundo.
En la primera etapa del capitalismo, la de la monarquía absoluta, los reyes tenían la
atribución de separar a los cuerpos inútiles para la producción (locos, indigentes, enfermos)
de los productivos.
Allí, el poder está en un centro visible que opera desde lo más alto de la pirámide social. Es
un PODER QUE PROHÍBE, negativo y coactivo, que dice “no debes” EN NOMBRE DE LA
LEY.
Si bien es central y único, y puede construir “sujetos sujetados”, no es arbitrario porque no
es el capricho del rey sino el resultado de reglas racionalmente acordadas. Cuando el rey
quita o perdona la vida no lo hace siguiendo su propio beneficio sino el de la comunidad.
Mientras que la idea tradicional del poder en la filosofía occidental parte de un sujeto original
y libre sobre el cual el poder ejerce represión, para Foucault el sujeto es construido de
acuerdo con las reglas y necesidades del modo de producción dominante.
El poder es concreto se juega en “La trama de las unidades mínimas” a través de la cual el
poder circula: la familia, la escuela, la fábrica, la oficina, la iglesia, el hospital, la cárcel, el
manicomio, lugares de encierro, aprendizaje, regulados por leyes y saberes, en donde
somos construidos por padres, maestros, jefes,sacerdotes, médicos y jueces.

Hacia finales del S XVIII y durante el S XIX, se produce una lenta metamorfosis del
diagrama del poder. El aumento de la población, las nuevas demandas de la producción, la
mayor demanda de alimentos, transformaran a la población en el objeto central del
gobierno.
Así, surgirán nuevos objetivos: Controlar a la población, considerarla como un cuerpo
productor de bienes; mantenerla sana, prolongar su vida, controlar la natalidad y las
migraciones, desarrollar capacidades y habilidades para hacerla más rentable.

Se pasa del “hacer morir y dejar vivir” (poder absoluto del soberano) al “hacer vivir y dejar
morir” de la bio-politica, nueva forma de ejercicio del poder y de construcción de
subjetividades que deja a la muerte por fuera del poder.
El nuevo diagrama es “mas capilar, más minucioso, mas pormenorizado, mucho más
preciso, y genera imaginariamente sociedades panópticas, constantemente vigiladas por
una mirada que todo lo ve”
Es aquí donde entran en consideración dos conceptos fundamentales de la teoría de
Foucault:
● El PANÓPTICO: es un modelo de cárcel creado por Jeremy Bentham, pensador del
S XVII, en el que Michel Foucault descubrió el modelo de la sociedad capitalista
moderna, ya que las relaciones de poder y saber que rigen en esa cárcel rigen en
toda la sociedad, a través de las instituciones de vigilancia y corrección. La forma del
Panóptico (que quiere decir “ojo que lo ve todo”) es como un anillo, donde se ubican
las celdas, mientras que en el centro hay una torre desde la que se ve todo el interior
de las celdas, las que tienen vidrios tanto adelante como atrás -por lo que la luz las
atraviesa- permitiendo una vigilancia plena del loco, el enfermo, el condenado, el
obrero, etc que a su vez no puede ver al que lo vigila por la misma estructura de la
construcción. En lo que Foucault llamó una “arquitectura de la vigilancia”, cada uno
de estos sujetos están solos como lo está el preso en la celda, perfectamente
individualizado y visible.
Foucault sostiene que en la dominación moderna ya no se trata de ocultar en la
oscuridad -porque la oscuridad en el fondo protege, sino de hacer visible para
controlar, para vigilar y para lograr la auto-vigilancia y la auto-disciplina. El panóptico
sirve a Foucault para su teoría del poder: el panóptico es una máquina de crear y
sostener relaciones de poder, independientemente del que lo ejerce, y se centra en
tres ejes: vigilancia, control y corrección. El poder de automatiza y desindividualiza;
ya no está concentrado en el Estado o en la clase dominante.
● El Panoptismo es una nueva forma de poder que se consolida en Occidente en la
etapa más avanzada del sistema capitalista. La sociedad panóptica es una identidad
entre prisión y sociedad. El poder panóptico corresponde a una sociedad que -con el
fin de formar y transformar a los individuos en función de la medida que constituye
“lo normal”- debe someterlos a examen, vigilancia, control y corrección en todos y
cada uno de los ámbitos o espacios: el hospital, la fábrica, la escuela, la oficina, el
manicomio, la prisión, etc.
Un caso especial es el de la MEDICINA: allí, la higiene será la encargada de elaborar un
saber acerca de cómo tratar el cuerpo. Se normativiza que tipo de alimentos debemos
ingerir, que hacer con los desechos fisiológicos, como mantener limpio el cuerpo y
fundamentalmente cómo mantenerlo sano, ya que ese cuerpo debe producir bienes.
Además, todas estas formas de reglamentación actúan en lo cotidiano, se deslizan en
nuestras vidas no como imposiciones sino como disposiciones.
La ANATOMO-POLÍTICA se definirá entonces como: una forma de vigilancia que se ejerce
sobre los individuos de manera individual y continua, como control de castigo y recompensa
y como corrección, es decir, como método de formación y transformación de los individuos
en función de ciertas normas.
En la Modernidad, el sujeto no es un hombre libre como en los griegos, sino un cuerpo, lo
que se puede observar en el hecho de que desde los inicios del capitalismo la idea de la
politización del cuerpo se hace presente en el primero de los derechos que la Modernidad
concede: el habeas corpus.
En la modernidad capitalista, el poder regula no ya la muerte sino la mortalidad, por medio
de la medicina: “MEDICALIZAR” a la población para separar lo sano de lo enfermo, en
nombre del “HACER VIVIR”.
Así, la BIO-POLÍTICA toma problemas colectivos con impacto en lo económico (natalidad,
enfermedades, reproducción)
Tenemos entonces dos tipos de tecnologías del cuerpo: una disciplinaria del cuerpo como
organismo particular y la otra reguladora del proceso biológico de conjunto. Ambas se
complementan dando lugar a una sociedad de normalización: La norma es lo que puede
aplicarse tanto al cuerpo que se busca disciplinar como a la sociedad que trata de regular.
Tenemos entonces dos series: la serie cuerpo-organismo-disciplina-instituciones; y la serie
población-procesos biológicos-mecanismos reguladores-Estado. Por un lado un conjunto
orgánico institucional: la orden-disciplina de la institución; por el otro un conjunto biológico y
estatal: la bio-regulación a través del Estado.

La sexualidad es el mejor ejemplo de entrecruzamiento entre ambos tipos de tecnologia, se


la disciplina y se la regula, estableciéndose lo que es “normal” y “anormal”.

Finaliza Pozzi diciendo que: el poder-saber construirá una teoría adecuada que autorice la
muerte de miles por el color de su piel, sus ojos rasgados, su sexualidad, su adscripción
religiosa o sus ideas. Primero se demostrara su peligrosidad, luego se los aislará y
finalmente llegará el exterminio físico presentado como “la única solución posible”

El biopoder se habrá constituido en “tanatopoder” (el poder de la muerte). Sólo hay


relaciones de poder cuando hay SUJETOS LIBRES. Si uno de los dos estuviese a
disposición del otro y fuera una cosa suya, sobre la que pudiera aplicar una violencia infinita
y sin limites, entonces no habría relaciones de poder.
Para que haya relaciones de poder es necesario un mínimo de libertad y por ende,
posibilidades de resistencia. Si existen relaciones de poder es porque existen posibilidades
de libertad en todas partes. No hay poder sin resistencia.

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