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LA ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO PLATÓNICO

Sin duda Platón es uno de los más influyentes filósofos de la historia. Su influjo no se limita al
ámbito de la Filosofía sino que se extiende a todos los aspectos de la cultura occidental.

1/ Hoy en día el dualismo ontológico que defendía Platón no tiene sentido: nadie duda de
nuestro mundo material. Sin embargo, la reflexión sobre la distinción entre realidad y apariencia que
surge de su pensamiento tiene máxima actualidad. Su gran mérito, aunque para otros como Nietzsche
suponga todo lo contrario, es haberse mostrado insatisfecho con el testimonio de los sentidos y haber
tratado de dar razón, de explicar lo que vemos y percibimos. Y el recurso a la razón como medio
para investigar y explicar la realidad es aún hoy una tarea en marcha, pues, a pesar de los pesares, lo
que distingue al hombre es su capacidad de buscar respuestas a las preguntas que racionalmente
se va formulando.

Y esto es especialmente más urgente en unos tiempos como los nuestros, en los que se acusa a la
razón de todos nuestros males y en los que un falso y superficial hedonismo, unido a unas fuertes
dosis de engaño y superstición, impregna todos los ámbitos de nuestra existencia. Los sofistas del
siglo XXI son todos aquellos que, con el índice de las audiencias en la mano, se reúnen para dar al
pueblo lo que éste, dicen, les pide, ni siquiera argumentan sus posturas, son directamente los
“intérpretes de la voluntad popular”. De este modo, en relación al enfrentamiento de Platón con los
sofistas nos planteamos más en concreto aquí “¿quiénes son los sofistas de nuestro tiempo?”.
Algunos de ellos son más que evidentes: Trump y otros políticos de nuestro tiempo, los mass-media...
Son los retóricos que se dedican a manipular a la masa y a la opinión pública, buscando la
convicción y la retórica, y no la realidad de las cosas.

Así pues, los ecos de la caverna platónica resuenan aún en nuestros días con luces más fulgurantes,
pero también falsas y espeluznantes, en lo que podríamos llamar “la caverna mediática”.

Por ello, dado que actualmente estamos inmersos en el mundo de la comunicación y de la


información (cine, televisión, prensa, internet…) necesitamos más que nunca la capacidad crítica
que se desprende de la obra de Platón para no dejarnos llevar por primeras impresiones, ni asumir,
sin más, aquello que se nos presenta como real. La publicidad nos muestra insistentemente como
real un mundo en que sus sugerencias aparecen como auténticas necesidades. Los medios de
comunicación al servicio de unos intereses económicos y políticos no dudan en mostrarnos la
realidad desde la perspectiva que les beneficia. Internet está lleno de posibles trampas para
incautos… etc. Debemos mantenernos alerta, y ser capaces por nosotros mismos, de ver más allá de
la realidad que se nos presenta, no nos pase como aquellos hombres encadenados en el fondo de la
caverna.

2/ De nuevo, y en relación a la capacidad que poseemos los hombres de buscar respuestas a


las preguntas que racionalmente nos planteamos, está aún vigente en nuestra sociedad esa
preocupación platónica por encauzar adecuadamente la educación. Una de las posibles lecturas de
la República es la de ver en la obra todo un programa educativo como alternativa a los males de su
tiempo ideado por Platón. Esa preocupación por cómo debe ser la educación, qué contenidos deben
ser objeto de aprendizaje y estudio y qué métodos son los idóneos para tal fin es hoy objeto de un
vivo debate en nuestra sociedad. Así, es habitual que, ante cualquier problema social (drogas,
violencia, marginación, etc.), se recurra a la necesidad de que la educación pueda prevenir y moldear
tales conductas problemáticas, del mismo modo que se hace depender de la calidad educativa la
sociedad en la que se vive. Por ello vemos cómo dentro del paradigma político la educación juega un
papel crucial: cada nuevo gobierno hace nuevas reformas educativas y cambia las leyes que le
atañen. La educación (el saber) es poder, pues es la que germina el espíritu humano y ciudadano.
3/ Platón escribió la República desde la convicción de la necesidad de una radical reforma
política y la preocupación por el funcionamiento de las instituciones públicas. Esta preocupación se
mantiene viva hoy en día, no hace falta más que ojear los tristemente habituales, titulares de los
periódicos destapando escándalos de corrupción política.

Además, Platón es un pensador antidemócrata: ante la dictadura de la masa, hay que optar siempre
por el criterio de los expertos. Hoy día la masa tiene mucho poder. Esto lo vemos con el auge de los
radicalismos ideológicos y políticos que cada día se adueñan más del mundo actual (radicalismo
islámico y las represiones políticas en países tanto occidentales como árabes, los avances de la
ultraderecha europea y norteamericana, etc.). Es la masa, el pueblo, la responsable de que estas
nuevas formas de gobierno, que rozan a veces el totalitarismo, sean las imperantes en nuestra
sociedad.

4/ El idealismo, como actitud que pone por encima las ideas, que cree firmemente en su poder
de transformación de la realidad, es también una clara herencia que hemos recibido de Platón. Al
menos, siempre nos cabe la posibilidad de pensar que el mundo puede ser trasformado puesto que no
aceptamos la verdad injusta que se nos presenta como un hecho insalvable. El sueño utópico de
Platón, aunque hoy seamos más conscientes de las pesadillas que pueden encerrar algunos sueños,
resulta bastante atractivo por mostrar su distancia crítica con lo que llamamos realidad. Por ello, La
República ha sido objeto de múltiples estudios e interpretaciones a la par que modelo, a su vez, de
otros proyectos utópicos.

5/ Por otra parte, el dualismo antropológico (alma-cuerpo) expresado por Platón y retomado
por el cristianismo sigue siendo una creencia mayoritaria en nuestra sociedad. Así como la idea
platónico-cristiana de la existencia de un Así como la idea platónico-cristiana de la existencia de un
mundo mejor al que debe dirigirse nuestra alma.

6/ Por último, Platón escribió la República desde la convicción de la necesidad de una


radical reforma política y la preocupación por el funcionamiento de las instituciones públicas.
Esta preocupación se mantiene viva hoy en día, no hace falta más que ojear los tristemente habituales,
titulares de los periódicos destapando escándalos de corrupción.
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