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Autor: Trinidad León Martín.

Páginas: 23 - 45.

Título: El Dios de los pobres en la teología de la liberación.

Alumna: Bohorquez Flores Ruth Noemi

Trinidad León Martín nació en Granada y falleció el 28 de julio del 2018 tras su lucha
contra el cáncer. fue mercedaria de la caridad desde muy joven por comunión fraterna en
base a la sororidad y el compromiso cristiano de servicio liberador. Estudió trabajo social
durante su estancia como misionera en los ocho años que estuvo en Argentina y los dos años
en el Perú realizando, en esencia, una obra social de reencarnación y presencia animadora
radical, entre mujeres. Además, fue maestra de la facultad de teología en su país natal y fue
la primera mujer en impartir la asignatura del Misterio de Dios que solo se mantenía
reservaba, hasta entonces, a los teólogos en las facultades de teología en España y otros
países. A esto le suma, la escritura de diversos textos literarios y sociales como es el texto
titulado como El Dios de los pobres en la teología de la liberación.

Según la autora, las personas que tienen mayores oportunidades de establecer un


vínculo directo con Dios son las que menos recursos materiales tienen para sostenerse y vivir
una vida digna, las que son obligadas a prostituirse, los que son manipulados por la política
por lo que se les denomina persona – objeto, a los que están privados de la seguridad, a los
que sufren de violencia y a los que viven obligados a ser partícipes de esta. Por ende, la
teología de la liberación se sustenta e inicia con los pobres. Es decir, la teología de la
liberación solamente se inicia cuando se toma en cuenta que la evangelización a los pobres
no es suficiente sin antes sumergirse en las experiencias que cada uno de ellos tiene de Dios
y su compromiso liberador. Además, se presenta al Dios de los pobres como alguien al que
se debe una entrega total y le da sentido a su vida, y es por esto que la teología se plantea
conocer a ese Dios de los pobres no tan solo desde una perspectiva externa sino más bien
desde entre los pobres, siendo partes de ellos. Cabe mencionar, que los pobres no se rigen a
códigos o normativas institucionales para practicar su fe en Dios sino por el contrario, viven
su fe a como sus ancestros vivían su fe y por esto muy importante que la teología de la
liberación respete, fundamentalmente, a los pobres que les platican sobre Dios en el momento
en que se discute sobre el Dios de los pobres.

Por otro lado, en éxodo, con la historia de la liberación del pueblo de Israel con lo
que actualmente muchos pueblos se sienten identificados por ir en contra de la esclavitud y
buscar un medio para obtener la libertad, se muestra a un Dios piadoso, liberador, justo, fiel
y misericordioso, a un Dios que está a disposición de las personas ofreciendo perdón y
compasión. Una de las más grandes experiencias que tienen los pobres de Dios es el respeto
que se tienen hacia sí mismos y hacia Dios incluso en los momentos más difíciles. Es decir,
no pueden hacer a Dios como un instrumento material para solo saciar sus necesidades y salir
de los problemas que se tiene en ciertas circunstancias difíciles de explicar. Asimismo, la
autora menciona que los pobres viven en constante lucha ya que es muy complicado para los
ellos estar firmes en su fe ya que día a día se encuentran con un debate entre si seguir
adorando entregando su vida y alabanza a dios o si por el contrario dejarse llevar por los
comentarios de quienes los rodean y reclaman de lo absurdo que es su fe cuando no hay una
contestación clara de Dios ante sus aclamaciones o una evidencia neta de su presencia.
También, se dice que para la teología de la liberación es confuso tratar de entender otras
formas visibles de la imagen de Dios más que Jesucristo y por esto, esta teología pretende
vivir y entender a Dios desde el impacto divino que tiene en hombres y mujeres que conlleva
vivir el evangelio con sabiduría, en el que se muestra la conexión inconfundible, correcta y
única en la humanidad del hijo de Dios con los pobres.

La teología de la liberación está en constante control doctrinal porque se considera


que la verdadera iglesia de los pobres solo lo conforman personas concretas como un pueblo
creyente, laicos comprometidas, religiosas y religiosos y demás, impulsadas en base a su
experiencia y vida en Dios adheridos a su vivencia y evangelización en los pueblos
marginados. Pero, esta concepción práctica y no tan solo teórica está causando grandes
incomodidades incluso en el ámbito eclesial porque va en contra de los objetivos de un
sistema opresor que ha ido dirigiendo la historia cosa que la sociedad se niega a seguir. La
creación del poder de estructuras sociales, económicas, políticas y religiosas hace que los
pobres sean más conscientes de su dignidad humana y no permiten que ninguno otro tome la
palabra en su nombre sin consentimiento, tienen claro que Dios los ha hecho protagonistas
de su historia. También, la encarnación de Dios se ha convertido en una experiencia que
identifica a los pobres y que se comparte como una buena noticia con todos los seres
humanos. El Dios de los pobres se muestra cercana a cada uno de sus sufrimientos y anhelos
alejadas de las correcciones y reglas doctrinales que impone la jerarquía eclesial. Por tanto,
El dios de los pobres es un dios Trino, es decir, un Dios compartido, representado por el hijo
del hombre y guiado por el Espíritu Santo. Sin embargo, la sabiduría divina que parte de los
pobres se muestra muchas veces como incorrecta e inadecuada, por ende, sufren de una ira
disimulada de grandes agentes que no conviene tener como enemigos, menciona la autora.

El texto nos muestra una clara relación entre Dios y los pobres, la manera de cómo
estos viven su fe en base a la experiencia alejada de reglas doctrinales y la mirada de la
teología de la liberación con base e inicio en los pobres. Por esto, es importante reconocer
que el cristianismo oficial y correctamente estructurado necesita trabajar y crear una estrecha
relación con los pobres de la calle, convivir con ellos para entender a Dios y sus promesas
desde su mirada. Además, Dios está comprometido con los pobres creando un vínculo más
allá de lo cultural y religioso, más allá de los dogmas y la jerarquía, más allá de la compresión
de quien no es pobre.