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INCIDENCIA DE LA HIDROFOBICIDAD EN LOS SUELOS DE ORIGEN

VOLCÁNICO: UN ANÁLISIS DOCUMENTAL

Arteaga Pérez Luis Fernando


Burgos Díaz Nicolás Andrés
Flórez Durante Juan Sebastián
Oviedo Yepes Ana Karina

Mónica Cecilia Cantero


Ing agrónomo
Msc Suelo

Universidad de Córdoba
Facultad de ingenieras
Ingeniería ambiental
Montería – córdoba
2018
TABLA DE CONTENIDO

INTRODUCCIÓN............................................................................................................................. 4

JUSTIFICACIÓN ............................................................................................................................. 7

OBJETIVOS ...................................................................................................................................... 9

OBJETIVO GENERAL .................................................................................................................. 9


OBJETIVOS ESPECIFICOS .......................................................................................................... 9
ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN .................................................................................. 10

CAPÍTULO 1: CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS DEL PROCESO DE

HIDROFOBICIDAD EN LOS SUELOS ...................................................................................... 14

1.1. HIDROFOBICIDAD EN LOS SUELOS .............................................................................. 14


Fig. 1: Hidrofobicidad en los suelos.......................................................................................... 17
1.2. EFECTOS DE LA MATERIA ORGÁNICA SOBRE LA HIDROFOBICIDAD ................. 17
CAPÍTULO 2: CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS DE LOS SUELOS DE ORIGEN

VOLCÁNICO .................................................................................................................................. 19

2.1. SUELOS VOLCÁNICOS POR EXCELENCIA: GENERALIDADES DE LOS


ANDOSOLES ............................................................................................................................... 20
Fig. 2: capas sucesivas de cenizas volcánicas que entierran Andosoles incipientes. Nevado del
Ruiz, Colombia. Fuente Juan José Ibáñez ................................................................................. 21
Fig. 3. Andosol con perfil A/C Fuente INRA (Francia) ............................................................ 22
2.2. GÉNESIS DE LOS ANDOSOLES ........................................................................................ 23
Fig. 5. Andosol hístico (Islandia) Fuente: Rala ........................................................................ 24
2.3. CARACTERÍSTICAS DE LOS ANDOSOLES .................................................................... 24
2.3.1. CARACTERÍSTICAS MORFOLÓGICAS .................................................................... 24
2.3.3. CARACTERÍSTICAS MINERALÓGICAS .................................................................. 25
2.3.4. CARACTERÍSTICAS FÍSICAS ..................................................................................... 26
CAPÍTULO 3: HIDROFOBICIDAD EN LOS SUELOS DE ORIGEN VOLCÁNICO .......... 28
3.1. UBICACIÓN Y CONFORMACIÓN DE LOS VOLCANES Y SUELOS DE CENIZA
VOLCÁNICA EN COLOMBIA ................................................................................................... 28
Fig. 6. Distribución de volcanes (triángulo oscuro) y suelos de ceniza volcánica (zona
resaltada). .................................................................................................................................. 29
Fig. 7. Formación de los suelos derivados de ceniza volcánica. ............................................... 30
3.2. HIDROFOBICIDAD EN LOS SUELOS DE ORIGEN VOLCÁNICO ................................ 31
CONCLUSIONES ........................................................................................................................... 34

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS .......................................................................................... 35


INTRODUCCIÓN

La hidrofobicidad como bien indica el origen etimológico de la palabra, trata de la fobia o la

repelencia de algo o alguien al agua, puede ser definida como la condición de un suelo el cual

no se humedece cuando el agua entra en contacto con su superficie. Más allá de eso, la

hidrofobicidad en los suelos es un fenómeno que tiene unas condiciones definidas y que

depende más que todo de las características de los suelos y los materiales que en él se

encuentran. “La repelencia al agua o Hidrofobicidad de los suelos está determinada por la

interacción entre el contenido de materia orgánica y la textura del suelo. En general la

repelencia incrementa con aumentos de la materia orgánica y disminuye con aumentos en los

contenidos de arcilla y limo de los suelos”. (Ulloa, Pazmiño, Cárdenas, & Arcos, 2014)

El tema de la hidrofobicidad en los suelos cuenta con amplia literatura, pero en lo referido a

los suelos de origen volcánicos, el contenido es escaso, en especial, en lo referido a la

conceptualización y caracterización de este fenómeno, no obstante, el presente trabajo busca

recopilar información importante acerca del mismo, haciendo una reflexión, utilizando

distintos autores para esclarecer la relación existente entre la hidrofobia y los suelos

volcánicos. Estos últimos en general, son producto de las cenizas provocadas por erupciones,

que a su vez son compuestos químicos que tienen características específicas, los cuales se

convierten en rocas, dándole así la denominación de suelo volcánico. Según estudios

científicos, una de las caracterizaciones para el suelo volcánico es la densidad y el alto

contenido de material orgánico, “como es típico de los suelos con origen volcánico, la

densidad aparente es baja debido a la elevada micro porosidad y alto contenido en materia
orgánica del suelo. (Estudios de la Zona No Saturada del Suelo Vol. VII. F.J. Samper Calvete

y A. Paz González, 2005).

Otra de las características de los suelos de origen volcánico es el tipo de rocas que se

encuentran en él, “Los suelos derivados de rocas graníticas, metamórficas o de sedimentos

aluviales mezclados, evidencian, en diferente magnitud e intensidad, algunas propiedades

que son características de suelos de origen volcánico. Las rocas que se formaron a partir del

enfriamiento del magma se denominan roca ígnea y se caracterizaban en algunos tipos según

la velocidad del magma. El magma es una roca fundida, y el líquido se encuentra sólo por

debajo de la superficie de la tierra, pues una vez que alcanza la superficie se convierte en

lava. Esta sustancia se compone de una combinación de gases disueltos, fragmentos de roca

y cristales y la parte líquida se conforma de lo que se conoce como masa fundida, es decir

que el contenido de magma es factor determinante para la clasificación de los suelos de origen

volcánico, en ese sentido, también los incendios forestales, en un caso similar, generan una

cantidad de magma y por lo tanto, de material orgánico que le daría algunas características

de suelo volcánico, pero no de origen volcánico." (Jaramillo, 2002)

Otro elemento importante que se va a tener en cuenta en este trabajo para abordar el tema, es

el fenómeno de la hidrofobicidad planteado anteriormente, en los suelos de origen volcánico,

estos, dado el calentamiento, producto del magma, la ceniza volcánica o ambos, tiene una

influencia marcada en las variaciones de sus propiedades físicas y químicas. "El pH,

normalmente, aumenta, debido al aporte de carbonatos, cationes básicos y óxidos

procedentes de las cenizas. El tiempo de recuperación del pH inicial es variado y se considera

que es más o menos rápido según el tiempo que las cenizas permanezcan en el suelo (Mataix-
Solera y Guerrero, 2007). Este aporte de cenizas también enriquece el suelo con un aumento

de nutrientes (Ca, Mg, K, Na, P)” (Raisonet al., 1985).

Generalmente se detecta una reducción de la estabilidad y un aumento de la hidrofobia al

suelo relacionado con la pérdida de materia orgánica (DeBano et al., 1998). No obstante, es

posible encontrar patrones distintos, por ejemplo, Cuevas Becerra(2009) en un estudio sobre

la influencia de la hidrofobicidad en el suelo volcánico, expone que el aumento de la materia

orgánica, es directamente proporcional a la repelencia al agua, lo que abre aún más la

discusión acerca del tema e invita a reflexionar acerca de su estudio, estos aspectos se

profundizan en el capítulo 3 del presente trabajo, dejando el capítulo 1 y 2 para tratar de

manera independiente la hidrofobicidad y el suelo volcánico respectivamente.


JUSTIFICACIÓN

La importancia del presente estudio, radica en la escasa documentación relacionada con el

tema, si bien, existe material en cuanto a la hidrofobicidad de los suelos, y también sobre las

generalidades del suelo de origen volcánico, es sumamente pobre la que une, relaciona o

amalgama ambos temas, es decir, que no existen demasiados trabajos que abarquen la

hidrofobicidad en los suelos de origen volcánico. En ese sentido, el presente estudio busca

realizar una recopilación documental a partir de la cual, se puedan explicar los fenómenos

mencionados anteriormente, abordando cada elemento por separado; primero el fenómeno

de la hidrofobicidad en los suelos, segundo, lo relacionado con los suelos de origen volcánico,

y, por último, una unión entre los dos anteriores.

Siguiendo la misma línea, este estudio se realiza buscando alcanzar un acercamiento a los

postulados, teorías e ideas de distintos autores en relación con el tema estudiado,

reflexionando acerca de los distintos elementos que se deben tener en cuenta, a la hora de

abordarlo. Los suelos de origen volcánico, pueden ser cultivables dependiendo del grado de

repelencia al agua que tengan, de allí la importancia de este análisis monográfico, de igual

manera, este trabajo puede ser utilizado por estudiantes de carreras afines, utilizándolo como

una herramienta de introducción a las ciencias del suelo, en especial, a la hidrofobicidad,

como también, puede ser utilizado por cualquier persona que se interese en los suelos

derivados de cenizas volcánicas, encontrando imágenes, opiniones propias y recopilaciones

de distintos autores, que pueden servir para un mejor entendimiento de la temática expuesta.
Además, el aspecto medioambiental no puede dejarse de lado al marcar la importancia de

este estudio, en especial, en lo relacionado con la calidad y salud del suelo, "entre los

impactos más importantes de la hidrofobicidad del suelo se encuentran el incremento de las

tasas de escorrentía, el incremento del riesgo de erosión o la aparición de frentes irregulares

de mojado y vías de flujo preferencial. Estos impactos, a su vez, tienen consecuencias

importantes en el funcionamiento del suelo o, en el caso de suelos cultivados, el rendimiento

y el riesgo de contaminación. Aunque la hidrofobicidad del suelo es un fenómeno percibido

desde principios del siglo XX, su estudio ha cobrado relevancia durante las últimas dos

décadas, a partir de los estudios de Leonard DeBano (EEUU) y Stefan Doerr (Reino Unido)".

(Rodriguez Geloz, 2008). En ese sentido, es necesario abordar este fenómeno con una

perspectiva medioambiental que está en estrecha relación con la actividad humana; erosiones,

deslizamientos, pérdida de algunos cultivos, entre otros, son elementos de valor que deben

ser tenidos en cuenta en el análisis de la hidrofobicidad en el suelo de origen volcánico, y

que en definitiva son pieza clave de este estudio.


OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL

 Analizar la incidencia de la hidrofobicidad en los suelos de origen volcánico, como

medio para comprender su impacto y su relación con el medio ambiente.

OBJETIVOS ESPECIFICOS

 Reconocer el concepto y las características de la hidrofobicidad en los suelos.

 Identificar los principales postulados y teorías acerca de los suelos de origen

volcánico, como eje de la revisión bibliográfica

 Determinar las características de la hidrofobicidad en los suelos de origen volcánico

y su influencia en las propiedades físico químicas y biológicas del mismo.


ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN

Para este trabajo se tuvieron en cuenta diferentes estudios que definen la hidrofobicidad

individualmente, otros que incluyen la caracterización de los suelos de origen volcánico, y,

por último, otros que basan su análisis en la hidrofobicidad en los suelos de origen Volcánico

conjuntamente, estos son los que mayor relación tienen con el presente trabajo.

A continuación, se presentan algunos trabajos encontrados dentro de la revisión bibliográfica,

hallados en libros, revistas científicas, ensayos y proyectos de grado, siendo estos una

referencia que se va a tener en cuenta, sin dejar de lado otros autores que sean de ayuda en la

realización de la presente monografía.

1. EFECTO DE LA MATERIA ORGÁNICA Y EL MANEJO SOBRE LA

HIDROFOBICIDAD DE SUELOS VOLCÁNICOS-José Cuevas Becerra.

Se centra en la influencia de la hidrofobicidad en los suelos de origen volcánico,

concluyendo que la repelencia al agua se da por la relación entre el material orgánico

del suelo y sus minerales, utilizando la teoría del ángulo de contacto.

2. INFLUENCIA DE MATERIALES VOLCÁNICOS EN LA GÉNESIS DE SUELOS

ROJOS ARCILLOSOS. Walter Luzio L., Angélica Sadzawka R., Eduardo Besoain

M., Patricio Lara G.


No hace una conceptualización del suelo volcánico, pero entre sus principales

resultados, concluye que los suelos rojos arcillosos tienen tendencia a la infiltración

de agua, lo que los hace hidrofílicos, no obstante, aclara que esa conclusión aplica

para este estudio específicamente y no a nivel general.

3. PROPIEDADES FÍSICAS E HIDROLÓGICAS DE SUELOS VOLCÁNICOS

AFECTADOS POR INCENDIOS RECIENTES EN PATAGONIA, ARGENTINA

Morales D., La Manna L. y Rostagno M.

Este estudio analiza la incidencia de los incendios en el suelo volcánico, centrado en

la relación que tienen ambas variables y concluyendo que tanto el suelo volcánico

como cualquier otro tipo de suelo afectado por incendio, tiene características

similares, en especial porque en ambos hay presencia de magma. Este es fundamental

para el estudio del suelo.

4. CARACTERIZACIÓN DE LA ZONA NO SATURADA DE UN BOSQUE

MADURO DE LAURISILVA EN EL PARQUE NACIONAL DE GARAJONAY:

HIDROFOBICIDAD E IMPLICACIONES HIDROLÓGICAS C. M. Regalado, G.

García-Santos, J. M. Hernández Moreno, A. Pérez Buenafuente y A. R. Socorro.

Los autores de este trabajo, aclaran que las conclusiones que se presentan, aplican

solamente para el parque nacional de Garajona y no para otros suelos de similares

características, en ese sentido, explican que la cantidad y calidad del material


orgánico, es decisivo para la repelencia, teniendo en cuenta otros factores de tipo

mineral, como el carbono y el fósforo.

5. PROPUESTA PARA LA MEDICION DE LA HIDROFOBICIDAD DE SUELOS

ACIDOS. Francesco Pignani y Julio F. Mata-Segreda.

Este trabajo se centra en el método WDPT “Water Drop Penetration Time”, a partir

del cual, se toma el tiempo de duración en que una gota se infiltra en una muestra de

suelo, a mayor duración, mayor hidrofobicidad.

6. ENSAYO SOBRE TIPOLOGÍA DE SUELOS COLOMBIANOS - ÉNFASIS EN

GÉNESIS Y ASPECTOS AMBIENTALES. Dimas Malagón Castro.

Este trabajo, hace un análisis sobre los distintos tipos de suelo, incluyendo los de

origen volcánico, expresando que dependiendo de las características del suelo, habrá

repelencia o no. Los elementos tenidos en cuenta son la presencia de escorrentía,

erosión y material orgánico presente. Coincidiendo con otros autores mencionados en

este apartado.

7. RELACIONES ENTRE HIDROFOBICIDAD Y CARBONO ORGÁNICO

EDÁFICO EN SUELOS CUARCÍTICOS AFECTADOS POR INCENDIOS

FORESTALES. RESERVA DE MUNIELLOS, SUROESTE DE LA CORDILLERA

CANTÁBRICA. Marta Méndez Quintana.


El presente estudio, como muchos otros, concluye que el carbono orgánico es

fundamental para que se produzca hidrofobicidad, ya que influye en las características

hidráulicas e hidrológicas del suelo, pero aclara, que esa conclusión no es

determinante, porque es necesario seguir haciendo estudios de ese corte para

comparar los resultados.

8. SUELOS DERIVADOS DE CENIZAS VOLCÁNICAS EN COLOMBIA A.

Lizcano, M.C. Herrera y J.C. Santamarinan.

Este trabajo no hace un análisis de los suelos, solo se centra en brindar información

de los distintos suelos de ceniza volcánica en Colombia, determinando sus principales

características. Se tuvo en cuenta este trabajo como un agregado informativo que se

encuentra en el capítulo 3 de este trabajo.


CAPÍTULO 1: CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS DEL PROCESO DE

HIDROFOBICIDAD EN LOS SUELOS

1.1. HIDROFOBICIDAD EN LOS SUELOS

“La repelencia al agua o Hidrofobicidad de los suelos está determinada por la interacción

entre el contenido de materia orgánica y la textura del suelo. En general la repelencia

incrementa con aumentos de la materia orgánica y disminuye con aumentos en los contenidos

de arcilla y limo de los suelos (Harper et al., 2000). Así como existe una relación directa de

la hidrofobicidad con la materia orgánica y la textura hay una relación aún más compleja

entre la textura del suelo y los tipos de componentes orgánicos de este (Capriel et al., 1995)”.

(Cuevas Becerra, 2006).

Un suelo es hidrofóbico o repelente al agua, cuando el agua no se extiende sobre su superficie,

o sea, cuando el ángulo de contacto entre la superficie del suelo y la superficie del agua es

mayor o igual a 90º (Jaramillo, 2004, citado por Rodríguez, 2008). La hidrofobicidad es un

fenómeno que reduce la afinidad del suelo por el agua, y el suelo resiste la humectación por

períodos de tiempo que van desde unos pocos segundos hasta horas, días o semanas (King,

1981; Doerr &Thomas, 2000). Pero según Doerr, et al. (2000), el concepto de hidrofobicidad

es relativo, ya que siempre hay atracción entre un líquido y cualquier sólido, en la práctica

no existe una superficie completamente hidrofóbica. Como se observa, la hidrofobicidad es

un fenómeno importante que afecta la mecánica de los suelos, en ese sentido, vale la pena
identificar dos tipos; la natural y la inducida, la primera actúa a partir de las condiciones del

entorno, mientras que la segunda es producida por el ser humano, como, por ejemplo, “por

medio de la fauna del suelo, hongos y otros microorganismos, o directamente como restos

orgánicos en descomposición que son trasladados de un ecosistema a otro”. En ese orden de

ideas, “la repelencia natural depende de la textura, acidez y tipo de cobertura vegetal (Fabres,

2001). Además, es posible observar repelencias bajo diferentes condiciones climáticas,

describiéndose una estacionalidad natural que se hace evidente con la primera lluvia de

verano, pero que desaparece con el aumento de las precipitaciones (Fabres, 2001)”. Este

mismo autor resume el proceso de hidrofobicidad citando a Tschapek (1966): “Si la atracción

entre el agua y la superficie sólida es mayor que la cohesión interna de las moléculas de agua,

el líquido se esparce sobre la superficie. Si esta atracción es menor, las partículas rechazan

el agua y se forma un menisco cóncavo en el cual se observa un ángulo de contacto (θ)”. Lo

planteado anteriormente busca realizar un recorrido por los postulados de varios autores en

lo relacionado con la ciencia del suelo, específicamente con el fenómeno de la

hidrofobicidad, igualmente, resalta algunas teorías acerca del concepto y sus principales

características, abordando la temática de manera cualitativa, no obstante, para un mayor

entendimiento, es necesario agregar elementos cuantitativos que sustenten la teoría expuesta,

“cuando el ángulo de contacto (θ) se encuentra entre 90º y 0º, el material disperso absorbe

agua; cuando, en el caso contrario, la presión es mayor a 90, la presión anticapilar la hace

impenetrable y se produce la repelencia. Ambas presiones están definidas por la ecuación de

Laplace (1)”.
Si bien todos los avances investigativos de Cuevas Becerra (2006) han sido trascendentales,

es importante destacar el relacionado con el ángulo de contacto (θ), según esta teoría, un

suelo es hidrofóbico a partir de valores mayores a 90º, por el contrario, si su ángulo de

contacto es menor a 90º, entonces, el suelo sería hidrofílico. Esta teoría de Cuevas Becerra

(2006), puede complementarse con la de otro autor, “a medida que aumenta la intensidad en

el laboreo del suelo, el ángulo de contacto disminuye y con ello aumenta la capacidad de

humectación. Por otro lado, la humectación decrece cuando existen aportes de materiales

orgánicos en alta cantidad y frecuentes, como ocurre en suelos desarrollados bajo bosque”.

(Ellies et al., 1996). En esa misma línea, Robichaud y Hungerford (2000) comentan, “la

importancia de la hidrofobicidad, es que cambia las propiedades hídricas de los suelos. La

capacidad de retención de humedad es afectada significativamente por cambios en la energía

entre las fases sólida, líquida y gaseosa”, además, agregan, “una repelencia extrema puede

llevar a una perdida completa en la capacidad de infiltración de un suelo, favoreciendo la

erosión y la ocurrencia de deslizamientos de terrenos”.


El fenómeno de hidrofobicidad se expone claramente en esta imagen:

Fig. 1: Hidrofobicidad en los suelos.

Disponible en: https://metode.es/revistas-metode/monograficos/repelencia-o-quan-laigua-

no-vol-entrar-al-sol.html/

1.2. EFECTOS DE LA MATERIA ORGÁNICA SOBRE LA HIDROFOBICIDAD

Es clave la incidencia de algunos elementos en el aumento o disminución de la hidrofobicidad

en los suelos, Harper (2000), expone, “el perfil de suelo es clave para la aparición de

hidrofobicidad. Por lo que el contenido de carbono orgánico en el suelo permitiría predecir


la repelencia”, ello se traduce en un avance científico y en un elemento conceptual muy

importante a la hora de analizar los distintos estudios acerca de los suelos y sus

características, no obstante, el mismo autor, no expone su teoría como una verdad absoluta y

alimentando la reflexión acerca del tema agrega, “en algunos casos solo una pequeña

proporción de las variaciones en la hidrofobicidad puede ser explicada solo por las

concentraciones totales de carbono orgánico”(Harper et al., 2000).

La hidrofobicidad de los suelos entonces, se relaciona entre otros factores, con la cantidad de

material orgánico o arcilloso -u otros elementos-, lo que va a determinar el estado de la

hidrofobia del mismo, a mayor MO (Material orgánico), mayor repelencia al agua y

viceversa, “los altos contenidos de MO en los suelos derivados de cenizas volcánicas,

aseguran una buena estabilidad al agua, aun cuando existan pérdidas por mineralización; sin

embargo, existen problemas potenciales por la hidrofobia que confiere la MO que provoca

una repelencia al agua en función del tipo de MO y su interacción con las partículas

minerales”. (Fuentes, Seguel, & Casanova, 2011)

En general, “la materia orgánica del suelo se define como una mezcla de sustancias orgánicas

que contienen típicamente carbono (C), hidrógeno, oxígeno, y nitrógeno, y/o fósforo, y/o

azufre, provenientes de la descomposición de residuos orgánicos en el suelo. Ellos son

introducidos al suelo por efecto del manejo agronómico. Es decir, se considera materia

orgánica a todos los restos de plantas y animales, exudados de raíces, organismos que habitan

en el suelo y productos de su metabolismo, así como también los aportes orgánicos externos,
por ejemplo, estiércoles y compost” (Labrador, 2001). Todos esos elementos, de forma

natural o inducida por el ser humano, denominados material orgánico (MO), ejercen una

función fundamental, a la hora de determinar la hidrofobicidad de un suelo, el MO posibilita

un mayor ángulo de contacto entre el agua y la superficie del suelo, contribuyendo a que

existan valores mayores a 90º y, por ende, a mayores posibilidades de repelencia al agua.

Según un grupo de investigadores, “la parte inerte de la materia orgánica (aproximadamente

el 95%) está constituida por compuestos orgánicos en diferentes estados de descomposición,

y es la que mejora las propiedades físicas del suelo y su fertilidad”. Lo anterior abre un poco

más la discusión y contribuye a seguir reflexionando acerca de las ventajas y desventajas de

MO en los suelos, en especial, comparando con los aportes de Harper (2000), Cuevas Becerra

(2006) y Fuentes, Seguel y Casanova (2011).

CAPÍTULO 2: CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS DE LOS SUELOS DE

ORIGEN VOLCÁNICO

Los conceptos e ideas expuestas en este apartado, son tomadas de Ibáñez & Manríquez

(2011), Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC) de España,

resaltando que no hay mucha variedad de autores porque la literatura especializada en el tema

es escasa y de difícil acceso, encontrándose estudios relacionados con el perfil del suelo en

distintas ubicaciones, pero sin detallar la conceptualización y caracterización del mismo,

además, muchos de esos trabajos se centran en el material y el método utilizado, pero no en


un marco teórico sólido que lo sustente (o por lo menos no se presenta en el artículo

publicado), ejemplos de lo anterior son Priego, Morales y Enríquez (2004), Alvarado y

Forsythe (2005), Salcedo Pérez y Vásquez Alarcón (2007) y Gaitán(2011), entre otros.

2.1. SUELOS VOLCÁNICOS POR EXCELENCIA: GENERALIDADES DE LOS

ANDOSOLES

Los suelos derivados de ceniza volcánica ocupan grandes extensiones en los países, en

especial, en las áreas de vulcanismo, alrededor del océano pacífico. En América latina se

encuentran suelos derivados de ceniza volcánica en Argentina, Chile, Perú, Ecuador,

Colombia, Venezuela, las Antillas, América central y México (Fassbender, 1969). En ese

sentido, se puede hablar de suelo volcánico en toda América latina, sin embargo, su

distribución no es la misma, y mucho menos sus características, entre el gran número de

suelos derivados de ceniza volcánica, se encuentran los Andosoles (FAO, mapa de suelos del

mundo), o Andisoles (USDA, Soil Taxonomy), llamados también Andosoles o Vitrisoles

(Francia) o lo que es igual, suelos sobre Ceniza Volcánica, estos, “son los suelos volcánicos

por antonomasia. Se forman sobre cenizas y vidrios volcánicos, así como a partir de otros

materiales piroclásticos. Cuando son jóvenes atesoran colores oscuros, siendo altamente

porosos, ligeros, permeables y de buena estructura”. (Ibáñez & Manríquez Cosio, 2011).

Para mayor claridad, una imagen que da cuenta de lo expuesto anteriormente:


Fig. 2: capas sucesivas de cenizas volcánicas que entierran Andosoles incipientes. Nevado

del Ruiz, Colombia. Fuente Juan José Ibáñez

Los Andosoles son suelos desarrollados por excelencia, sobre materiales volcánicos y son

intensivamente plantados con una gran variedad de cultivos. “Su mayor limitación ha sido

su gran capacidad para retener el fósforo de forma no biodisponible para su asimilación por

las raíces de las plantas”. En la siguiente imagen, se pueden observar raíces ancladas al

subsuelo (punto A), pero claramente limitadas por minerales como el fósforo (punto C).
Fig. 3. Andosol con perfil A/C Fuente INRA (Francia)

Igualmente, existen otros Andosoles con características morfológicas, químicas y físicas

distintos al anterior, que exceden el alcance de esta investigación, pero que más allá de

cualquier teoría, son sumamente cultivables.

Fig. 4. Andosol Perfil A/B/C Fuente Be a Geographer


2.2. GÉNESIS DE LOS ANDOSOLES

Los Andosoles se caracterizan por la presencia de un horizonte Ándico o un horizonte Vítrico.

El horizonte Ándico es rico en Alofanos (ver abajo) (y minerales similares) o complejos de

humus-aluminio mientras que un horizonte Vítrico contiene “vidrio volcánico” en

abundancia. La formación de Andosoles depende de la porosidad, permeabilidad, material

mineral de grano fino, así como de la presencia de materia orgánica.

La fracción total de los poros en el material de suelo, aumenta conforme avanza la alteración

biogeoquímica (intemperización) de los materiales primarios, llegando a alcanzar entre el

50% y más del 75% del volumen del suelo. Tal proceso es causado por las pérdidas y

estabilización del material residual por parte de la materia orgánica. La génesis de los

Andosoles resulta ser más compleja cuando existe una deposición repetida de nuevas cenizas

frescas (actividad volcánica reciente). Las capas finas de ceniza solo pueden rejuvenecer el

material superficial del suelo, pero en grandes cantidades (capas gruesas) lo sepultan. En este

último caso la edafogénesis se interrumpe comenzando una nueva que afecta principalmente

a las cenizas recientes. (Ibáñez & Manríquez Cosio, 2011).

En ese orden de ideas, dentro del proceso de génesis del andosol, un evento llamativo, es el

relacionado con el rejuvenecimiento del suelo, “la génesis de los Andosoles resulta ser más

compleja cuando existe una deposición repetida de nuevas cenizas frescas (actividad

volcánica reciente). Las capas finas de ceniza solo pueden rejuvenecer el material superficial
del suelo, pero en grandes cantidades (capas gruesas) lo sepultan. En este último caso, la

edafogénesis se interrumpe comenzando una nueva que afecta principalmente a las cenizas

recientes. De este modo comienza a formarse un nuevo perfil del suelo sobre el antiguo

enterrado”.

En la siguiente imagen, se observa parte del proceso anterior; se crea un nuevo perfil de suelo

sobre el antiguo:

Fig. 5. Andosol hístico (Islandia) Fuente: Rala

2.3. CARACTERÍSTICAS DE LOS ANDOSOLES

2.3.1. CARACTERÍSTICAS MORFOLÓGICAS

El Andosol “típico” tiene un perfil con un ensamblaje de horizontes AC o ABC. El horizonte

superficial A suele ser muy oscuro (Ah de 20 a 50 cm.) (Puede ser más delgado o más grueso)

bajo él se encuentra un horizonte B o en su defecto directamente el C. Los colores varían


notablemente del superficial a los del subsuelo. El primero resulta ser generalmente mucho

más oscuro y húmedo, especialmente en las regiones frías más que en los climas tropicales

(excluyendo la alta montaña). El contenido promedio de materia orgánica del horizonte

superficial ronda el 8%, aunque los perfiles más oscuros pueden contener hasta un 30% o

más de materia orgánica. El horizonte superficial es muy poroso, friable y tiene una estructura

granular o migajosa. En algunos Andosoles el material superficial del suelo es manchado y

se aprecia una consistencia grasosa o untuosa, tornándose casi liquida cuando se fricciona

entre los dedos, presumiblemente a causa de la transformación bajo presión de sol-gel

(“tixotropía”).

2.3.2. CARACTERÍSTICAS HIDROLÓGICAS

La mayoría de los Andosoles atesoran un excelente drenaje interno a causa de su alta

porosidad. Tal hecho ocurre predominantemente en posiciones altas del terreno. Sin

embargo, el perfil desarrolla propiedades gléyicas en donde existe un nivel freático somero

(localidades colectoras de escorrentía, por ejemplo). Las propiedades estágnicas son

particularmente importantes en campos de cultivo de arroz sobre laderas de terrazas

volcánicas, ejemplo: en Java y Bali (Indonesia).

2.3.3. CARACTERÍSTICAS MINERALÓGICAS

Las cantidades de vidrio volcánico, minerales ferromagnesianos (olivino, piroxenos,

anfíboles), feldespatos y cuarzo en las fracciones de arena y limo de los Andosoles difiere
según los lugares de ubicación. Algunos de los granos de minerales pueden adquirir una

cubierta de vidrio volcánico cuando la temperatura es todavía alta. La composición mineral

de la fracción de arcilla de los Andosoles varía con factores tales como: la edad genética del

suelo, composición del material parental, pH, contenido de bases, régimen de humedad,

espesor de los depósitos de sobrecarga de cenizas, contenido y composición de la materia

orgánica del suelo. La fracción arcilla de los Andosoles contiene materiales amorfos

detectables mediante rayos X, así como: el alofano e imogolita y/o complejos húmicos de Al.

2.3.4. CARACTERÍSTICAS FÍSICAS

La buena estabilidad de los agregados de los Andosoles, así como su alta permeabilidad al

agua hacen que estos suelos sean relativamente resistentes a la erosión hídrica. Excepciones

a esta regla se presentan en los tipos de Andosoles altamente hidratados que se secan

drásticamente, como es el caso tras una deforestación, entre otros. El material de suelo de la

superficie se desmorona en gránulos duros (“granulación de alta montaña”),

siendo fácilmente removidos por la escorrentía superficial. La dificultad para dispersar las

partículas texturales de los Andosoles causa problemas a la hora de determinar su textura,

por lo que se recomienda tener precaución al interpretar los datos. La densidad aparente de

los Andosoles es baja, no sólo en la capa superficial del suelo, siendo típicamente menor de

0.9 Mg/m3. Sin embargo, se han registrado valores menores a 0.3 Mg/m3 en Andosoles

altamente hidratados. La densidad aparente no cambia en un rango de 1500 kPa (limitada

expansión y encogimiento). Por lo tanto, los valores determinados en campo sobre suelo

húmedo pueden prácticamente ser sustituidos por el de densidad aparente a “capacidad de


campo”, la cual resulta ser una característica de diagnóstico para identificar un horizonte

Ándico. El contenido de humedad a 1500 kPa de succión (punto de marchitez permanente)

es alto en la mayoría de los Andosoles. La cantidad de “agua disponible” es generalmente

mayor que en otros suelos minerales. El excesivo secado por aire de los materiales que

constituyen los Andosoles terminan por deteriorar sus propiedades en lo concerniente a la

retención de agua, capacidad de intercambio iónico, el volumen del suelo y por último la

cohesión de sus partículas. En casos extremos, estos se rompen en un polvo fino que es muy

susceptible a la erosión eólica. (Ibáñez & Manríquez Cosio, 2011)


CAPÍTULO 3: HIDROFOBICIDAD EN LOS SUELOS DE ORIGEN VOLCÁNICO

3.1. UBICACIÓN Y CONFORMACIÓN DE LOS VOLCANES Y SUELOS DE CENIZA

VOLCÁNICA EN COLOMBIA

Si bien no es un objetivo del presente trabajo, profundizar acerca de la ubicación de los suelos

volcánicos, en este apartado, se presenta un mapa con la distribución de distintos suelos de

ceniza volcánica en todo el país, así como detalles relacionados con la conformación de los

suelos derivados de ceniza volcánica, simplemente como un anexo informativo. “los suelos

de cenizas volcánicas representan aproximadamente el 0,84% de los suelos a nivel global y

se localizan predominantemente en regiones tropicales (Quantin, 1986; Shoji et al., 1993).

Los depósitos de suelos derivados de cenizas volcánicas en Colombia ocupan cerca del

11,6% del territorio y se localizan en regiones de importante crecimiento demográfico y

económico. Estos suelos se extienden desde el Eje Cafetero (departamentos de Antioquia,

Caldas, Risaralda y Quindío) en el centro del país, hasta los departamentos de Tolima, Cauca

y Nariño hacia el sur oeste del mismo. En regiones del oriente de Colombia, como Bogotá y

los Llanos Orientales, se han encontrado depósitos de estos suelos, distribuidos

aleatoriamente, sin que presenten un patrón definido”. La siguiente figura, muestra la

distribución de los suelos derivados de cenizas volcánicas en Colombia y la ubicación de los

principales volcanes:
Fig. 6. Distribución de volcanes (triángulo oscuro) y suelos de ceniza volcánica (zona

resaltada).

Otro elemento importante además de la ubicación de los suelos de ceniza volcánica, es sin

duda, su proceso de formación, “este proceso inicia con la generación de una nube de

piroclastos durante la erupción volcánica, conformada por partículas de diámetro inferior a 2

mm, conocidas como cenizas volcánicas. En Colombia, las cenizas volcánicas que dieron

origen a los suelos emanaron durante las erupciones del complejo de volcanes Ruiz-Tolima

en el Holoceno y Pleistoceno (recientes 20.000 años) del período Cuaternario. (Lizcano,

Herrera, & Santamarina, 2006).


Fig. 7. Formación de los suelos derivados de ceniza volcánica.

En busca de mayor claridad, Lizcano, Herrera y Santamarina (2006) citando a otros autores

expresan como se forma el suelo derivado de ceniza volcánica y, además, mencionan los

principales mecanismos generadores de esta: “las cenizas volcánicas son generadas a partir

de la fragmentación del magma y de materiales en el cono del volcán prevenientes de

erupciones anteriores (Wohletz y Krinsley, 1982; Büttner et al., 1999). Tres mecanismos han

sido identificados como los principales generadores de cenizas volcánicas: la ruptura del

magma debido a vesiculación, la fragmentación del magma debido a los elevados esfuerzos

térmicos y la pulverización de la lava en las paredes de la chimenea del volcán durante la

erupción. (Wohletz y Krinsley, 1982).


3.2. HIDROFOBICIDAD EN LOS SUELOS DE ORIGEN VOLCÁNICO

“Jaramillo (1992, 2003) y Jaramillo et al (2000) evaluaron la repelencia al agua en andisoles

de la cuenca de la quebrada Piedras Blancas, y encontraron que allí se presentaba una

repelencia extremadamente alta en la mayoría de las muestras analizadas. Situación similar

fue encontrada por Vanegas (2003), tanto en suelos bajo cobertura de pino como de bosque

natural”. (Duque Zapata, Arbeláez Mesa, Jaramillo Jaramillo, & León Peláez, 2004), en ese

sentido, se puede inferir que el suelo volcánico, dependiendo del grado de material orgánico

(MO), es repelente al agua, pero esta no puede ser una conclusión definitiva, porque en este

proceso se debe tener en cuenta otros elementos, “la repelencia al agua o hidrofobicidad de

los suelos depende de una fuerte interacción entre las fracciones minerales y orgánicas del

suelo. El contenido de materia orgánica condicionará de manera importante el monto de la

repelencia, pero no todo el Carbono orgánico es repelente, y más que el monto total de

compuestos orgánicos, son sus características traducidas como calidad de materia orgánica,

la que incidirá sobre los montos de hidrofobicidad” .(Cuevas Becerra, 2006). Igualmente, es

necesario tener en cuenta también en este análisis, la teoría del ángulo de contacto de Cuevas

Becerra (2006), en donde explica que valores mayores a 90º, denominan a un suelo como

hidrofóbico, en cambio, niveles inferiores a esa cifra, deben considerarse como suelos

hidrofílicos. La reflexión en cuanto a este tema debe ser constante, en especial teniendo en

cuenta, por un lado, la teoría del ángulo de contacto de Cuevas Becerra (2006), y por el otro,

las distintas investigaciones que agregan la importancia de la materia orgánica y la

mineralización en el fenómeno de la hidrofobicidad.


Centrados en la hidrofobicidad del suelo volcánico, evaluaciones hechas recientemente en

andisoles de la cuenca de la quebrada Piedras Blancas, han mostrado que la hidrofobicidad

tiene una alta variabilidad espacial de rango corto y una aparente anisotropía en su

distribución (Jaramillo, 2003; Vanegas, 2003), es decir, que, según estos autores, no se puede

establecer una causa global o un patrón común para definir estos andisoles y por lo tanto es

necesario seguir incursionando y evaluando este tipo de suelos.

Si bien, la literatura con respecto a la teorización de la hidrofobicidad en suelos de origen

volcánico es escasa, y más bien, se cuenta con estudios de carácter práctico en distintas zonas,

estos últimos pueden ayudar al entendimiento del proceso estudiado, en ese orden de ideas,

distintos autores, destacan el método WDPT “Water Drop Penetration Time” que consiste

en colocar tres gotas de agua destilada sobre la superficie de la muestra del suelo, previamente

tamizada para separar la fracción de agregados menor de 1 mm de diámetro y colocada en

una cápsula metálica. Luego se registra el tiempo que gastaron las gotas en penetrar

completamente la muestra, siendo el tiempo máximo de observación 1800 segundos. Estas

muestras se colocan, una con el suelo en el estado de humedad en que se colectó en campo

(repelencia real) y una segunda evaluación después de que se dejó secar y estabilizar en el

laboratorio (repelencia potencia). A través de ese método, Duque Zapata et. Al (2004),

exponen: “el secado de las muestras al aire incrementa la persistencia de la repelencia al agua,

puesto que en todas las coberturas se llegó al límite del tiempo de observación propuesto para

el WDPT, cuando ellas se llevaron a esa condición. Este comportamiento es ampliamente

conocido y fue observado en andisoles, similares a los trabajados aquí, por Jaramillo (1992,

2003) y por Vanegas (2003).”


Es importante señalar, que el suelo derivado de ceniza volcánica, tiende a ser más repelente

al agua que otros, pero al final, van a ser las características específicas del suelo, así como la

interacción entre los distintos minerales, y la acumulación de material orgánico de calidad,

lo que va a influir definitivamente en la repelencia, “el comportamiento de los suelos

muestreados bajo coberturas de pino y de ciprés, donde se presenta una alta persistencia de

la repelencia al agua puede estar relacionado, como lo sugirió Jaramillo (1992), con un aporte

alto de materiales repelentes al agua por parte del sistema radicular denso y fino que se

observó en los primeros centímetros del suelo.”


CONCLUSIONES

1. La hidrofobicidad de los suelos se relaciona altamente con la teoría del ángulo de

contacto de Cuevas Becerra (2006), donde valores mayores a 90º implican repelencia

al agua, y valores menores representan altas posibilidades de humectación. En ese

sentido, el ángulo de contacto hace aportes significativos al estudio de la

hidrofobicidad porque a partir de este se puede definir objetivamente la existencia o

no de repelencia al agua, según los resultados cuantitativos, dejando claro que no es

el único método, y que el WPDF (Water Drop Penetration Time) también es utilizado

como herramienta de medición, siendo el primero más utilizado en el trabajo de

campo, y el segundo en laboratorios

2. La hidrofobicidad en los suelos de origen volcánico es relativa, puede presentarse o

no dependiendo del material orgánico (MO) presente, su composición y la interacción

entre sus componentes. En ese sentido, existen andosoles (suelos volcánicos) en los

que perfectamente pueden existir cultivos, como otros que por su gran cantidad de

fósforo (no bioutilizable) no permiten ningún tipo de agricultura.

3. La hidrofobicidad en los suelos es un fenómeno que se relaciona altamente con la

cantidad y calidad de materia orgánica, pero también con otros elementos que la

determinan como la porosidad y la capacidad de retención hídrica. Esos aspectos son

fundamentales en las respuestas hidrológicas de los suelos de origen volcánico.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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de suelos volcánicos. Revista Ciencias del Suelo, 13-27.

Duque Zapata, J., Arbeláez Mesa, S., Jaramillo Jaramillo, D., & León Peláez, J. (14 de 11 de

2004). Hidrofobicidad en andisoles bajo robledal y plantaciones forestales en la

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Fuentes, I., Seguel, O., & Casanova, M. (2011). Degradación física de los suelos en la zona

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Ibáñez, J., & Manríquez Cosio, J. (23 de 11 de 2011). El universo invisible bajo nuestros

pies. Obtenido de Los andosoles: suelos volcánicos:

http://www.madrimasd.org/blogs/universo/2011/11/23/140258

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