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TEMARIO DE EVALUACIÓN PARA AUXILIAR FISCAL

1. MINISTERIO PÚBLICO
1. Estructura y organización

El Ministerio Público, a diferencia del Organismo Judicial donde todos los jueces
son iguales y sólo tienen distribución de competencias, es una institución
organizada jerárquicamente. El Fiscal General es el Jefe del Ministerio Público, a
los que le siguen la Coordinación Nacional, los Fiscales Regionales, los Fiscales
de Distrito y de Sección, los Fiscales de Distrito Adjunto y Fiscales de Sección
Adjunto, los Agentes Fiscales y los Auxiliares Fiscales. Entre ellos existe una
relación jerárquica que se refleja en la posibilidad de dictar instrucciones y
sanciones disciplinarias.

Su organización se encuentra regulada en el Título II de su ley orgánica, la cual


fue reformada mediante el Decreto Número 18-2016 del Congreso de la República
de Guatemala.

2. Funciones

2.1 Fiscal General: a) Determinar la política general de la institución y los criterios


para el ejercicio de la persecución penal; b) Cumplir y velar porque se cumplan los
objetivos y deberes de la institución; c) Remitir al Organismo Ejecutivo y al
Congreso de la República, el proyecto de presupuesto anual de la institución y el
de sus modificaciones que estime necesarias, en la forma y plazo que establecen
las leyes respectivas; d) Efectuar el nombramiento de los fiscales regionales,
fiscales de distrito, fiscales de distrito adjunto, fiscales de sección, fiscales de
sección adjunto, agentes fiscales y auxiliares fiscales, de acuerdo a la carrera del
Ministerio Público, así como conceder las licencias y aceptar las renuncias de los
mismos; e) Efectuar los nombramientos, ascensos y traslados del personal
administrativo y de servicios de la institución, en la forma establecida por esta Ley,
así como conceder las licencias y aceptar las renuncias de los mismos; f) Impartir
las instrucciones convenientes al servicio y al ejercicio de las funciones, tanto de
carácter general como relativas a asuntos específicos en los términos y alcances
establecidos en la ley; g) Nombrar, de entre los miembros del Ministerio Público,
fiscales para asuntos especiales. Podrá nombrar como fiscal especial a un
abogado colegiado para atender un caso específico o para garantizar la
independencia en el ejercicio de la función; h) Organizar el trabajo del Ministerio
Público y efectuar los traslados de los fiscales que crea necesarios para su mejor
funcionamiento, en los términos que establece esta Ley; i) Establecer la división
del territorio nacional por regiones, para la determinación de las sedes de las
fiscalías de distrito y el ámbito territorial que se les asigne, así como la creación o
supresión de las fiscalías de sección; y, j) Las demás estipuladas en la ley.
2.2 Coordinación Nacional: Tiene a su cargo la articulación con los fiscales
regionales.

2.3 Fiscales Regionales: Los fiscales regionales serán los Jefes del Ministerio
Público en las regiones que les fueren encomendadas y los responsables del buen
funcionamiento de la institución en el área respectiva. Ejercerán la acción penal
pública y las atribuciones que la ley le otorga al Ministerio Público, por sí mismos o
por intermedio de los fiscales de sección, fiscales de sección adjunto, fiscales de
distrito, fiscales de distrito adjunto, agentes fiscales y auxiliares fiscales que esta
Ley establece, salvo cuando el Fiscal General de la República asuma
directamente esta función o la encomiende a otro funcionario, conjunta o
separadamente.

2.4 Fiscales de Distrito: Los Fiscales de Distrito serán los Jefes del Ministerio
Público en los departamentos que les fueren encomendados y los responsables
del buen funcionamiento de la institución en el área respectiva. Ejercerán la acción
penal pública y las atribuciones que la ley le otorga al Ministerio Público, por sí
mismos o por intermedio de los fiscales de distrito adjunto, agentes fiscales y
auxiliares fiscales que la ley establece, salvo cuando el Fiscal General de la
República asuma directamente esa función o la encomiende a otro funcionario
conjunta o separadamente.

2.5 Fiscales de Sección: Los Fiscales de Sección serán los Jefes del Ministerio
Público en las diferentes secciones que les fueren encomendadas y los
responsables del buen funcionamiento de la institución en los asuntos de su
competencia. Tendrán a su cargo el ejercicio de las atribuciones que la ley le
asigna a la sección a su cargo, actuarán por sí mismos o por intermedio de los
fiscales de sección adjunto, agentes fiscales o auxiliares fiscales, salvo cuando el
fiscal General de la República asuma directamente esa función o la encomiende a
otro fiscal, conjunta o separadamente.

2.6 Agentes Fiscales: Los agentes fiscales asistirán a los fiscales de Distrito o
fiscales de Sección: tendrán a su cargo el ejercicio de la acción penal pública y en
su caso la privada conforme a la ley y las funciones que la ley le asigna al
Ministerio Público. Ejercerán la dirección de la investigación de las causas
criminales: formularán acusación o el requerimiento de sobreseimiento, clausura
provisional y archivo ante el órgano jurisdiccional competente. Asimismo actuarán
en el debate ante los tribunales de sentencia, podrán promover los recursos que
deban tramitarse en las Salas Penales de la Corte de Apelaciones y la Corte
Suprema de Justicia.

2.7 Auxiliares Fiscales: Los auxiliares fiscales asistirán a los fiscales regionales,
fiscales de distrito, fiscales de distrito adjunto, fiscales de sección, fiscales de
sección adjunto y agentes fiscales, actuando bajo su supervisión y
responsabilidad. Serán los encargados de efectuar la investigación en el
procedimiento preparatorio del proceso penal en todos los delitos de acción
pública y en los delitos que requieran instancia de parte, al llenarse este requisito.
Podrán intervenir directamente y por sí mismos en todas las diligencias de
investigación y declaraciones de imputados que se produzcan durante el
procedimiento preparatorio. Podrán firmar todas las demandas, peticiones y
memoriales que se presenten ante los tribunales durante el procedimiento
preparatorio. Los auxiliares fiscales que sean abogados, pueden intervenir en
todas las instancias del proceso penal sin restricción alguna y sin el
acompañamiento del agente fiscal.

3. Áreas estratégicas de la persecución penal

Las áreas estratégicas de intervención de política criminal, giran entre otras, a


fortalecer la prevención del delito, a través del mejoramiento de las condiciones
socioeconómicas y educativas de la población. Asimismo, fortalecer las
instituciones del Estado en la investigación criminal (criminológica y criminalística),
centralizando los esfuerzos, para evitar la duplicidad de esfuerzos que realizan la
misma labor, a fin de permitir una indagación sobre las causas del delito, sus
efectos sobre las víctimas y facilitar una investigación y persecución penal
científica, eficiente y eficaz, que derive en una justa sanción al infractor y
reparación integral del daño causado a las víctimas.

De igual forma, mejorar las condiciones de reclusión carcelaria, que permitan


disminuir las condiciones de hacinamiento, garantizando la rehabilitación de las
personas privadas de libertad y su efectivo retorno social, a fin de disminuir los
índices de reincidencia y hacer efectiva la finalidad de las penas.

A estos efectos será necesario, en el plan de acción que corresponde formular,


aprobada la Política Criminal Democrática del Estado de Guatemala, establecer
claramente la división de tareas o acciones específicas, indicadores, metas,
responsabilidades nacionales y regionales, así como los recursos y responsables,
dado que las condiciones de cada región son distintas y la criminalidad adquiere
diferentes matices, según las distintas localidades.

4. Abordaje de los ejes transversales de Género, Multiculturalidad, Niñez,


Adolescencia y Derechos Humanos

4.1 Género: La perspectiva de género, permite visibilizar la desigualdad social,


construida a partir de las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Además,
es una herramienta útil para la eliminación de la discriminación contra las mujeres,
a fin de promover la equidad e igualdad entre los seres humanos; y con su
incorporación en la Política Criminal Democrática, se reconoce que hombres y
mujeres son diferentes biológicamente, pero iguales en dignidad y derechos; por lo
tanto, el abordaje que debe hacerse a la prevención, investigación y sanción del
delito, así como a la reinserción social, debe ser diferenciada y especializada, con
base a las necesidades específicas de hombres y mujeres. En ese sentido, las
instituciones del Estado, deben garantizar y respetar los derechos humanos de
todas las personas, en especial de las mujeres, atendiendo a su condición,
situación y posición dentro de la estructura social, asegurando su acceso a las
oportunidades que le permitan su desarrollo pleno.

4.2 Multiculturalidad: Desde la consideración de la pertinencia cultural, es


indiscutible que la visión de los pueblos indígenas, sobre los temas relacionados
con el abordaje de los hechos delictivos y los mecanismos de solución que ellos
implementan, deberán integrarse en las decisiones. La Política Criminal
Democrática del Estado de Guatemala, deberá crear las herramientas que
aseguren que el servicio público de administración de justicia garantice la atención
en el idioma de cada pueblo, la consideración a las condiciones específicas del
lugar, la exclusión del racismo, la no revictimización y el respeto a la forma de
solución de los conflictos por parte de las autoridades Indígenas, así como
desarrollar las bases del pluralismo jurídico.

4.3 Niñez y Adolescencia: Asegurar las condiciones que faciliten el acceso a la


justicia de las poblaciones vulnerabilizadas, como por ejemplo, la niñez y
adolescencia, de forma que garanticen un trato digno, establezcan infraestructura
adecuada en todas las instalaciones de las entidades vinculadas, procedimientos
especializados de atención, así como campañas de sensibilización sobre las
necesidades particulares de estos grupos.

4.4 Derecho Humanos: La dignidad de la persona ubica al ser humano y su


dignidad, así como el respeto a los derechos humanos como el eje central de las
decisiones, fortaleciendo el principio de igualdad social y el reconocimiento de las
diferencias.

5. Modelo de Gestión

El nuevo modelo de gestión parte de la base de comprender que no todos los


casos que acceden a la Fiscalía son iguales, por lo tanto, deben tener una
respuesta personalizada atendiendo a su nivel de complejidad.

Las Fiscalías se dividen principalmente en 5 unidades cuyo objetivo es atender


aquellos procesos críticos que requieren una atención especializada.

5.1 Unidad de Atención Integral: Es la primera unidad en tener contacto directo


con la víctima o querellante. Se encarga de orientar a la víctima y de ofrecerle
asistencia social, médica y psicológica de forma urgente.

5.2 Unidad de Decisión Temprana: Analiza la complejidad y gravedad de las


causas que recibe de la UAI para intentar derivar el conflicto a una solución
desjudicializada.

5.3 Unidad de Dirección de la Investigación: Esta unidad se encarga de dirigir y


realizar las diligencias de investigación estratégica para aquellas causas de mayor
complejidad que terminarán en juicio.
5.4 Unidad de Litigio: Tiene a su cargo atender las audiencias judiciales, durante la
etapa preparatoria, intermedia y de juicio desarrollando la actividad técnica-jurídica
y administrativa para litigar con eficacia los procesos.

5.5 Unidad de Enlace: Tiene por objetivo recopilar, analizar y producir información
que será compartida con la Dirección de Análisis Criminal para determinar la
Persecución Penal Estratégica.

6. Ley Orgánica del Ministerio Público y sus reformas

La Ley Orgánica del Ministerio Público —también llamada Ley del Ministerio
Público—, es el conjunto de normas que rigen al Ministerio Público de Guatemala,
de acuerdo al Decreto 40-94 del Congreso de la República de Guatemala.

Las últimas reformas efectuadas a esta normativa se hicieron a través del Decreto
Número 18-2016 del Congreso de la República de Guatemala, y dentro de las
modificaciones están las siguientes: a) Se reforma y se agrega nuevas funciones
al Fiscal General de la República y Jefe del Ministerio Público, como la facultad de
designar al personal: fiscalías regionales, de la junta disciplinaria y de supervisión
general; b) Creación de más órganos del Ministerio Público: Fiscalías Regionales,
Fiscales de Distrito Adjuntos, Fiscales de Sección Adjuntos; c) Supresión total del
Consejo del Ministerio Público, tanto en su formación como en sus funciones; d)
Creación del órgano: Coordinación Nacional, que tendrá a su cargo la articulación
con los fiscales regionales; e) Creación del órgano: Fiscalías Regionales, que
tendrá la función de ser los Jefes del Ministerio Público en las regiones que les
fueren encomendadas y los responsables del buen funcionamiento de la
institución en el área respectiva; f) Derogación de los artículos 31 al 38 que creaba
las fiscalías específicas y los adjunto al artículo 30 creando 22 fiscalías específicas
con sus respectivas funciones; g) Reforma a las funciones de la Dirección de
Investigaciones Criminalísticas; h) Establecimiento en este Decreto (40-94) de la
Oficina de Protección de Sujetos Procesales en Materia Penal, que ya había sido
derogada anteriormente; i) Se establece un nuevo sistema disciplinario de la
carrera profesional del Ministerio Público, creando principios, tipos de faltas y
sanciones más amplias que la anterior; j) Creación de órganos: Junta Disciplinaria,
que tendrá la función de imposición de sanciones al personal del Ministerio Público
y Supervisión General, que tiene la función de investigar la comisión de hechos
constitutivos de faltas administrativas, y en su caso formular la imputación que
corresponda; k) Se reforma el sistema de carrera del Ministerio Público; y, l)Se
reforma las funciones del órgano de Unidad de Capacitación.

2. DERECHO PENAL APLICADO


1. Teoría del Delito

1.1 Concepto de Teoría del Delito: Es un procedimiento por medio del cual se
analizan las características comunes, o bien aquellas que diferencian a todos los
delitos en general para establecer su existencia y determinar la imposición de una
sanción si así corresponde. Se denomina teoría del delito a la parte de la ciencia
del derecho penal que se ocupa de explicar qué es el delito en general, es decir,
cuáles son las características que debe tener cualquier delito.

1.2 Importancia de la Teoría del Delito: La teoría del delito constituye un


instrumento de análisis científico de la conducta humana, utilizado por juristas, ya
sea en la función de jueces, fiscales, defensores o bien como estudiosos del
derecho para determinar la existencia del delito. Constituye un método de análisis
de distintos niveles, cada uno de estos presupone el anterior y todos tienen la
finalidad de ir descartando las causas que impedirán la aplicación de una pena y
comprobando (positivamente) si se dan las que condicionan esa aplicación. En la
primera declaración, se analiza el informe policial si el hecho descrito subsume
uno de los tipos penales; si se trata de un tipo penal de acción o de omisión, ese
tipo penal es doloso o imprudente; si existe relación de causalidad, la conducta es
típica, pero no antijurídica por haber obrado por ejemplo, una causa de
justificación; y si el imputado conoce la norma jurídico penal, y en todo caso, cuál
sería la pena a imponer de conformidad con el principio de proporcionalidad. Todo
este proceso intelectivo se realiza para determinar la existencia del delito.

1.3 Concepto de Delito: Para la los efectos de la teoría del delito, no trataremos el
delito como la descripción de una conducta a la que se le asigna una pena o una
medida de seguridad, sino que interesa una definición secuencial como acción u
omisión voluntaria, típica, antijurídica y culpable.

2. Clasificación de los delitos de conformidad con el sistema penal


guatemalteco

a. Código Penal: Es el instrumento legal donde figuran las normas jurídicas


punitivas de Guatemala y, por tanto, la facultad sancionadora del Estado, de
acuerdo al Decreto Número 17-73 del Congreso de la República de Guatemala.

b. Leyes especiales:

1. Ley Contra el Lavado de Dinero u Otros Activos: Contenida en el Decreto Número


67-2001 del Congreso de la República de Guatemala y tiene por objeto prevenir,
controlar, vigilar y sancionar el lavado de dinero u otros activos procedentes de la
comisión de cualquier delito, y establece las normas que para este efecto deberán
observar las personas obligadas a que se refiere el artículo 18 de dicha ley y las
autoridades competentes.
2. Ley Contra la Narcoactividad:Es una ley que indica que en protección de la salud,
se declara de interés público la adopción por parte del estado de las medidas
necesarias para prevenir controlar, investigar, evitar y sancionar toda actividad
relacionada con la producción, fabricación, uso, tenencia, tráfico y
comercialización de los estupefacientes psicotrópicos y las demás drogas y
fármacos susceptibles de producir alteraciones o transformaciones del sistema
nervioso central y cuyo uso es capaz de provocar dependencia física o psíquica,
incluidos en los convenios y tratados internacionales al respecto, ratificados por
Guatemala y en cualquier otro instrumento jurídico internacional que sobre ésta
materia se apruebe. Todo ello de acuerdo al Decreto Número 48-92 del Congreso
de la República de Guatemala.
3. Ley Contra el Femicidio y Otras Formas de Violencia Contra la Mujer: Es una ley
que tiene por objeto garantizar la vida, la libertad, la integridad, la dignidad, la
protección y la igualdad de todas las mujeres ante la ley, y de la ley,
particularmente cuando por condición de género, en las relaciones de poder o
confianza, en el ámbito público o privado quien agrede, cometa en contra de ellas
prácticas discriminatorias, de violencia física, psicológica, económica o de
menosprecio a sus derechos. El fin es promover e implementar disposiciones
orientadas a la erradicación de la violencia física, psicológica, sexual, económica o
cualquier tipo de coacción en contra de las mujeres, garantizándoles una vida libre
de violencia, según lo estipulado en la Constitución Política de la República e
instrumentos internacionales sobre derechos humanos de las mujeres ratificado
por Guatemala. Todo ello de acuerdo al Decreto 22-2008 del Congreso de la
República de Guatemala.
4. Ley para la Protección del Patrimonio Cultural de la Nación: Contenida en el
Decreto Número 26-97 del Congreso de la República de Guatemala y tiene por
objeto regular la protección, defensa, investigación, conservación y recuperación
de los bienes que integran el Patrimonio Cultural de la Nación. Correspondiéndole
al Estado cumplir con estas funciones por conducto del Ministerio de Cultura y
Deportes.
5. Ley Contra la Delincuencia Organizada: Es una ley que tiene por objeto establecer
las conductas delictivas atribuibles a los integrantes y/o participantes de las
organizaciones criminales, establecimiento y regulación de los métodos especiales
de investigación y persecución penal así como todas aquellas medidas con el fin
de prevenir, combatir, desarticular y erradicar la delincuencia organizada de
conformidad y con lo dispuesto en la Constitución Política de la República de
Guatemala, los tratados internacionales suscritos y ratificados por Guatemala, y
leyes ordinarias. Todo ello de acuerdo al Decreto 21-2006 del Congreso de la
República de Guatemala.
6. Ley Contra la Corrupción: Contenida en el Decreto Número 31-2012 del Congreso
de la República de Guatemala, también llamado Ley Contra el Enriquecimiento
Ilícito, en la que contiene una serie de reformas a instrumentos legales como el
Código Penal, Ley de Extinción de Dominio y Ley Contra la Delincuencia
Organizada, en la que adicionan y suprimen artículos relacionados en la
tipificación de delitos relacionados a la función pública y al combate a la
Corrupción, acorde los convenios internacionales (interamericano y mundial)
contra la corrupción, aceptados por el Estado de Guatemala.La mayoría de los
personas piensa que todos los delitos que regula esta ley son nuevos, pero en
realidad, estos delitos que regula esta Ley y las que se encuentran en el Código
Penal se ha iniciado desde el día en que se decretó el Código Penal, desde 1973,
a excepción de algunos delitos como peculado por uso, enriquecimiento ilícito,
testaferro, tráfico de influencias, etc.
7. Ley de Armas y Municiones: Es la ley que norma la tenencia y portación de armas
y municiones dentro del territorio nacional de Guatemala, en apego a la
Constitución Política de la República de Guatemala, de acuerdo al Decreto 15-
2009 del Congreso de la República de Guatemala.
8. Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia: Es una ley que funciona
como un instrumento jurídico de integración familiar y promoción social, que
persigue lograr el desarrollo integral y sostenible de la niñez y adolescencia
guatemalteca, dentro de un marco democrático e irrestricto respeto a los derechos
humanos. Esta ley contiene dos procedimientos especiales: a) En aquellos hechos
o casos remitidos, denunciados o conocidos de oficio, que constituyan una
amenaza o violación a los derechos de la niñez y adolescencia; y, b) En aquellas
conductas que violen la ley penal atribuibles a adolescentes y deciden las medidas
aplicables. Todo ello de acuerdo al Decreto 27-2003 del Congreso de la República
de Guatemala.
9. Ley Contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas: Contenida en el
Decreto Número 9-2009 del Congreso de la República de Guatemala y tiene por
objeto prevenir, reprimir, sancionar y erradicar la violencia sexual, la explotación y
la trata de personas, la atención y protección de sus víctimas y resarcir los daños y
perjuicios ocasionados.

5. ÁREA PROCESAL PENAL


1. Teoría de la prueba

1.1 Concepto y características de la prueba admisible en el proceso penal: Prueba


es todo lo que pueda servir para el descubrimiento de la verdad acerca de los
hechos que en el proceso penal son investigados y respecto de los cuales
pretende actuar la ley sustantiva. La prueba es el único medio para descubrir la
verdad y, a la vez, la mayor garantía contra la arbitrariedad de las decisiones
judiciales.

Según la terminología del Código, prueba sólo será lo actuado en el juicio oral,
mientras que todo el material reunido durante la investigación es denominado
elementos de convicción. Sin embargo, la normativa de valoración y legalidad de
la prueba rige también para los elementos de convicción: Por ejemplo, un juez no
podrá basarse en un elemento de convicción ilegalmente obtenido para
fundamentar una orden de captura. Por ello, en este manual el término prueba es
usado de forma amplia.

Los artículos 181 y 183 del Código Procesal Penal señalan las características que
debe tener la prueba para ser admisible:

1º Objetiva: La prueba no debe ser fruto del conocimiento privado del juez ni del
fiscal, sino que debe provenir al proceso desde el mundo externo, siendo de esta
manera controlada por las partes. Por ejemplo, si el juez conoce de un hecho
relevante relacionado con el proceso a través de un amigo, no podrá valorarlo si
no es debidamente introducido al proceso. El código en su artículo 181 limita la
incorporación de la prueba de oficio a las oportunidades y bajo las condiciones
previstas por la ley.
2º Legal: La prueba debe ser obtenida a través de medios permitidos e
incorporada de conformidad a lo dispuesto en la ley. (Más adelante se desarrollará
este punto).

3º Útil: La prueba útil será aquella que sea idónea para brindar conocimiento
acerca de lo que se pretende probar.

4º Pertinente: El dato probatorio deberá guardar relación, directa o indirecta, con el


objeto de la averiguación. La prueba podrá versar sobre la existencia del hecho, la
participación del imputado, la existencia de agravantes o atenuantes, el daño
causado, etc.

5º No abundante: Una prueba será abundante cuando su objeto haya quedado


suficientemente comprobado a través de otros medios de prueba.

Para evitar confusiones cuando hablamos de prueba, tenemos que distinguir:

1º El órgano de prueba: Órgano de prueba es aquella persona que actúa como


elemento intermediario entre el objeto de prueba y el juez. Por ejemplo, en una
declaración testimonial, el órgano de prueba es el testigo.

2º Medio de prueba: Es el procedimiento a través del cual obtenemos la prueba y


la ingresamos en el proceso. Por ejemplo la declaración testimonial o un registro.

3º Objeto de la prueba: Es aquello que puede ser probado, aquello sobre lo cual
debe o puede recaer la prueba. Dentro los objetos de prueba se incluye tanto los
hechos o circunstancias como las evidencias materiales. Por ejemplo, un hecho
(objeto) puede ser probado a través de un testimonio (medio) o una pericia
balística (medio) puede realizarse sobre una pistola (objeto).

1.2 La libertad probatoria: En materia penal, todo hecho, circunstancia o elemento,


contenido en el objeto del procedimiento y, por tanto, importante para la decisión
final, puede ser probado y lo puede ser por cualquier medio de prueba. Existe
pues, libertad de prueba tanto en el objeto (recogido en el Código en
suartículo182) como en el medio (arts.182 y 185 del Código Procesal Penal).

Sin embargo, este principio de libertad de prueba no es absoluto, rigiendo las


siguientes limitaciones:

1º En cuanto al objeto se debe distinguir:

a) Limitación genérica: Existen unos pocos hechos, que por expresa limitación
legal, no pueden ser objeto de prueba: Por ejemplo, no puede ser objeto de
prueba la veracidad de la injuria (art. 162 del CP con la excepción del art. 414
CP).Tampoco podría ser objeto de prueba el contenido de una conversación,
sometida a reserva, entre un abogado y su cliente, sin la autorización de este
último. (arts. 104 y 212 del Código Procesal Penal).

b) Limitación específica: En cada caso concreto no podrán ser objeto de prueba


hechos o circunstancias que no estén relacionados con la hipótesis que originó el
proceso, de modo directo o indirecto (pruebaimpertinente).

2º En cuanto a los medios:

a) No serán admitidos medios de prueba que vulneren garantías procesales o


constitucionales, como un allanamiento ilegal o una confesión obtenida mediante
tortura o malos tratos.

b) El estado civil de las personas solo podrá probarse a través de los medios de
prueba señalados en los códigos civil y procesal civil y mercantil(art.182 del
Código Procesal Penal infine).

El artículo 184 señala que no será necesario probar hechos que se postulen como
notorios (por ejemplo, si en 1994 era Presidente de la República Ramiro de León
Carpio). Para ello, es necesario el acuerdo del tribunal y las partes, aunque el
Tribunal de oficio puede provocar el acuerdo.

1.3La valoración de la prueba: Existen distintos sistemas para valorar la prueba,


vamos a señalar los más importantes:

1º Sistema de prueba legal o prueba tasada: En este sistema, la ley procesal


explica bajo qué condiciones el juez debe condenar y bajo cuales debe absolver,
independientemente de su criterio propio. El Código Procesal Penal anterior se
basaba en este sistema. Por ejemplo, el artículo 701 estipulaba quela confesión
lisa y llana, con las formalidades de la ley, hacía plena prueba o el artículo 705
que establecía que no hacía prueba en adulterio la confesión de uno solo de los
encausados. De fondo este sistema se basa en la desconfianza hacia los jueces y
pretende limitar su criterio interpretativo.

2º La íntima convicción: En el sistema de íntima convicción, la persona toma su


decisión sin tener que basarse en reglas abstractas y generales de valoración
probatoria, sino que en base a la prueba presentada debe decidir cuál es la
hipótesis que estima como cierta. A diferencia del sistema de sana crítica
razonada, no se exige la motivación de la decisión. Este sistema es propio de los
procesos con jurados.

3º La sana crítica razonada: El juez debe convencerse sobre la confirmación o no


de la hipótesis, pero en base a un análisis racional y lógico. Por ello es obligatorio
que el juez motive todas sus decisiones, demostrando el nexo entre sus
conclusiones y los elementos de prueba en los que se basa. La motivación
requiere que el juez describa el elemento probatorio y realice su valoración crítica.
La motivación es requisito esencial de la sana crítica, ya que de lo contrario la
resolución del juez sería incontrolable y podría ser arbitraria. El código acoge este
principio en sus artículos 186 y 385. Si bien la valoración de la prueba es tarea
eminentemente judicial, el fiscal deberá recurrir a la sana crítica para elaborar su
hipótesis y fundamentar sus pedidos.

1.4 La carga de la prueba: En el proceso civil rige, como norma general, el


principio de carga de la prueba por el que la persona que afirma un hecho debe
probarlo. Sin embargo, esta regla no es válida para el proceso penal, por dos
razones principales:

1º En primer lugar hay que indicar que el imputado goza del derecho ala
presunción de inocencia, (art. 14 de la Constitución y del Código Procesal Penal).
Las partes acusadoras han de desvirtuar la presunción, demostrando su teoría si
quieren lograr la condena. Si por ejemplo, el imputado alega legítima defensa, no
le corresponde a su abogado probar la existencia de la misma, sino que el fiscal
tendrá que demostrar que su hipótesis es cierta y que no cabe la posibilidad de
aplicar esta causa de justificación. Por ello, se puede decir que aunque la defensa
no interviniese, si la acusación con su prueba no logra desvirtuar la presunción de
inocencia, el tribunal tendrá que absolver.

2º En segundo lugar el Ministerio Público está obligado a extender la investigación


no sólo a las circunstancias de cargo, sino también a las de descargo (art. 108
y290 del Código Procesal Penal). El Ministerio Público no actúa como un
querellante y no tiene un interés directo en la condena sino en lograr el
esclarecimiento de los hechos, por lo tanto si la defensa alega alguna
circunstancia favorable, el fiscal deberá investigarla. Por todo ello, podemos
afirmar que la carga de la prueba en el proceso penal no recae en quien alegue un
hecho, sino en las partes acusadoras.

1.5 Incorporación de la prueba al proceso: Durante el procedimiento preparatorio,


la prueba (elementos de convicción), se introducen al proceso a través de la
investigación del Ministerio Público. Cuando el defensor o el querellante desean
introducir elementos de convicción, deben de solicitar al Ministerio Público que los
incorpore. Tan sólo en el caso de que este se oponga, recurrirán al juez (arts.
116y 315 del Código Procesal Penal) para que ordene la práctica de diligencia. En
ningún caso se podrá admitir que las partes recurran directamente al juez a
presentar sus pruebas. Por ejemplo, no debe admitirse en la audiencia de revisión
de una medida sustitutiva que la defensa presente un testigo que no fue
previamente presentado a la fiscalía. Los elementos de convicción reunidos
servirán para fundamentar el pedido del Ministerio Público (acusación,
sobreseimiento, etc.) así como para resolver sobre las medidas de coerción
propuestas.

El decreto 79-97 eliminó la posibilidad de que las partes ofrezcan prueba para que
se practiquen en el procedimiento intermedio, sin embargo, esto no obstaculiza
que las partes puedan acudir a la audiencia con los medios de investigación que
fundamenten sus pretensiones. En base a los elementos de prueba que presenten
las partes en la audiencia de procedimiento intermedio y los recopilados durante el
procedimiento preparatorio resolverá sobre el pedido del Ministerio Público.

En el juicio oral, la prueba se introduce a través del escrito del artículo 347 y
excepcionalmente en el mismo debate (art. 381 del Código Procesal Penal). Tan
solo la prueba válidamente introducida al juicio oral, podrá ser valorada para
fundamentar la sentencia.

1.6 El anticipo de prueba: La etapa fundamental del proceso es el debate. En él se


van a practicar e incorporar todos los medios de prueba, para que el tribunal de
sentencia los pueda apreciar en su conjunto y valorarlos conforme a la sana crítica
para llegar así a una decisión en la sentencia. Los elementos de prueba que se
reúnen durante la etapa preparatoria no tienen valor probatorio para fundar la
sentencia, hasta en tanto se incorporan válidamente al debate. La única prueba
valorable en la sentencia, es la practicada en el juicio oral.

Sin embargo en algunos casos excepcionales, no va a ser posible esperar hasta el


debate para producir la prueba, bien porque la naturaleza misma del acto lo impida
(reconocimiento de personas) o porque exista un obstáculo difícil de superar para
que la prueba se reproduzca en el debate (el testigo se encuentra agonizando).
Por ello, el Código Procesal Penal crea un mecanismo para que estos actos
definitivos e irreproducibles, puedan ser valorados en el debate a través de su
incorporación por lectura. Para ello busca reproducir una situación semejante a la
que se produciría en la audiencia, es decir, la práctica de la prueba en presencia
de todas las partes, para de esta manera asegurar la inmediación y la
contradicción.

De conformidad a lo dispuesto en el artículo 317 cuando sea necesario el anticipo


de prueba el Ministerio Público o cualquiera de las partes requerirá al juez que
controla la investigación para que lo realice. Si el juez lo considera admisible citará
a las partes, quienes tendrán derecho a asistir con las facultades previstas
respecto a su intervención en el debate.

En aquellos casos en los que, habiendo sido debidamente citado, no compareciere


el abogado defensor, este podrá ser sustituido por uno de oficio. De lo contrario, la
defensa, podría obstaculizar el desarrollo de un proceso y en su caso hacer
imposible la práctica del anticipo de prueba.

Obviamente en algunos casos, por la naturaleza misma del acto, la citación


anticipada puede hacer temer la pérdida de elementos de prueba. Por ejemplo, un
registro en el domicilio del imputado. En esos casos el juez deberá practicar la
citación de tal manera que no se vuelva inútil la práctica de la prueba.

En aquellos casos en los que no se sepa quién es el imputado o en casos de


extrema urgencia, el Ministerio Público podrá requerir verbalmente la intervención
del juez y éste practicará el acto, citando a un defensor de oficio para que controle
el acto. Incluso en casos de peligro inminente de pérdida de elemento probatorio,
el juez podrá practicar la diligencia de oficio (art. 318del Código Procesal Penal).

Una vez convalidada la prueba anticipada y convenientemente registrada, se


incorporará directamente a juicio mediante la lectura del acta. En cualquier caso,
el uso de la prueba anticipada ha de ser excepcional y el Ministerio Público tan
sólo recurrirá a este mecanismo cuando sea imposible la reproducción en juicio.
De lo contrario estaríamos volviendo al sistema inquisitivo de prueba escrita y
desvirtuaríamos la naturaleza del debate. Por esta razón, el Ministerio Público
tendrá que oponerse a los pedidos no fundados de anticipo de prueba.
Finalmente, si fuere posible, la prueba realizada en forma anticipada deberá
practicarse en el debate. Por ejemplo, si se le toma declaración a un testigo en
prueba anticipada por estar gravemente herido y posteriormente se restablece,
deberá preferirse la declaración en persona a la introducción por lectura del acta
de la prueba.

En cualquier caso, no deberá confundirse el anticipo de prueba con la presencia


de los jueces en las diligencias de investigación. La reforma contenida en el
decreto 79-97, eliminó la judicación, figura que generaba confusión y rompía con
el esquema de proceso diseñado en el Código Procesal Penal. El actual artículo
308 faculta a los jueces de primera instancia, y donde no los hubiere a los de paz,
para autorizar al Ministerio Público la realización de aquellas diligencias y medidas
de coerción limitativas de derechos fundamentales, tales como un allanamiento o
una detención. En esta línea, los fiscales podrán solicitar que los jueces los
acompañen en la práctica de las diligencias, con el objeto de poder dictar “in situ”
las medidas oportunas. Así, por ejemplo, podrán requerir a un juez que los
acompañe en un allanamiento, para que durante la realización de la diligencia, se
dicten orden de detención contra las personas que allí se encontrasen. En
resumen, la reforma, al eliminarla judicación, ha zanjado la polémica: La sola
presencia del juez en una diligencia de investigación no le confiere mayor o menor
valor probatorio al resultado de la misma, por lo que sólo será necesaria su
presencia, además de los otros requisitos del 317, cuando se pretenda realizar
una diligencia en anticipo de prueba.

1.7 Los principales medios probatorios: Dentro de los principales medios de


prueba que regula nuestro Código Procesal Penal están: a) La declaración
testimonial; b) El careo; c) La prueba escrita: d) Documentos, informes y actas; e)
Las pruebas periciales; f) El reconocimiento; g) Inspección y registro; y, h) La
reconstrucción del hecho. No obstante, a tenor de lo establecido en los artículos
182 y 185 del Código Procesal Penal, además de los medios de prueba previstos
en la citada ley adjetiva penal, se podrán utilizar otros distintos, siempre que no
supriman las garantías y facultades de las personas reglamentadas en el Código
Procesal Penal o afecten el sistema institucional. La forma de su incorporación al
procedimiento se adecuará al medio de prueba más análogo de los previstos, en
lo posible.
2. Elementos para la construcción de una acusación

La acusación es el modo más importante de concluir el procedimiento


preparatorio, ya que es el acto por el cual el Ministerio Público requiere por escrito
al juez que sea admitida la acusación. Esto se da cuando el Ministerio Público
estima que la investigación proporciona fundamento para el juicio público del
imputado.

En caso procediera formular la acusación, el Agente Fiscal en base a la hipótesis-


conclusión, formulará su teoría del caso de conformidad con los lineamientos que
se presentarán a continuación. Esta construcción jurídica constituirá el fundamento
de la narración clara, precisa y circunstanciada del hecho de la acusación que
exige el artículo 332 Bis, numeral 2°, del Código Procesal Penal, cuidando no
incluir otros elementos o circunstancias que no exige el tipo penal o que no estén
debidamente comprobados.

2.1 Formulación de Acusaciones: De conformidad con el artículo 42 de la Ley


Orgánica del Ministerio Público, la formulación de las acusaciones,
sobreseimientos y clausuras provisionales, es responsabilidad exclusiva de los
Agentes Fiscales. En consecuencia, no es admisible que se les asigne a los
Auxiliares Fiscales la elaboración de resúmenes, borradores, proyectos o
cualquier otra especie de documento vinculado a la solicitud de dichos actos.

2.2 Análisis Jurídico previo: Previo a la formulación de la acusación, los Agentes


Fiscales deberán analizar y determinar con claridad los medios de investigación
que permitirán comprobar:

a) El encuadramiento de la conducta del procesado a uno o más tipos penales de


los que inicialmente se plantearon en la hipótesis criminal;

b) El grado de desarrollo o ejecución del delito;

c) El grado de participación que tuvieron el o los procesados; y,

d) La existencia o no de circunstancias modificativas de la responsabilidad penal.

2.3 Identificación del procesado: Si habiéndose agotado los medios de


investigación respectivos durante la etapa preparatoria, persistiere la
incertidumbre sobre el nombre real de algún procesado, los Agentes Fiscales
deberán proceder a formular la acusación indicando dicha circunstancia
taxativamente dentro de la misma, identificando en este caso al procesado por los
distintos nombres que pudo usar, sus apodos, características personales o señas.

Es responsabilidad del Agente Fiscal no incluir en la acusación, nombres apellidos


o sobrenombres que no se puedan comprobar con medios de investigación
obtenidos durante el proceso de investigación.
2.4 La Imputación del hecho concreto y justiciable: Al momento de construir la
imputación, el Agente Fiscal deberá considerar los siguientes aspectos:

a) Debe formular la imputación fáctica de forma afirmativa, atribuyendo las


acciones u omisiones en forma precisa, clara y concreta;

b) Es importante señalar el día y hora en que ocurrieron los hechos que se


imputan, con la mayor precisión posible. Cuando la naturaleza del delito o las
circunstancias propias del hecho no permiten precisar con exactitud el ámbito
temporal de las acciones u omisiones, se debe presentar una descripción
aproximada de horas días o meses;

c) En cuanto al ámbito territorial donde ocurrió el hecho, debe precisarse el o los


lugares donde se ejecutaron las acciones u omisiones y/o donde se produjeron los
resultados de las mismas. Cuando la naturaleza de la acción u omisión delictiva no
lo requiera, como en el caso de los delitos de peculado y malversación, entre otros
de carácter financiero, no se incluirá este elemento territorial;

d) En cuanto al modo en que se cometió la acción delictiva, debe indicarse cuáles


fueron las acciones realizadas por el procesado, que permiten encuadrar su
conducta en el o los tipos penales (elemento objetivo y subjetivo) que se le
imputarán, así como establecer el grado de desarrollo que se alcanzó en los
mismos, la forma y grado de participación que posteriormente se le imputará y, la
existencia de circunstancias modificativas que puedan existir. Debe tenerse
especial cuidado de no introducir acciones ni descripciones subjetivas que no
constituyen elementos del tipo o tipos penales por los que se plantea la acusación;
por ejemplo, los móviles del delito cuando el tipo penal no lo exige concretamente;

e) En caso de existir varios imputados debe señalarse individual y separadamente


la conducta que cada uno desempeñó en la actividad criminal, de acuerdo a los
resultados obtenidos en la investigación. Debe evitarse señalar a todos los
procesados la mismas acciones cambiando únicamente el nombre del acusado; y,

f) En los delitos culposos, la acusación deberá contener también, la descripción de


la acción u omisión que infringió el deber de cuidado que le correspondía guardar
al acusado, en base a la norma o situación fáctica del caso, y que provocó el
resultado dañoso.

2.5 Correlación entre la descripción del hecho y el grado de desarrollo del delito:
Cuando se construyen las proposiciones fácticas de la imputación, debe de
incluirse la descripción del resultado que se alcanzó o se pretendía alcanzar por el
sujeto activo y la circunstancia ajena al proceso de ejecución que lo impidió.

2.6 Correlación entre descripción del hecho y circunstancias modificativas de la


responsabilidad penal: La existencia de circunstancias agravantes o atenuantes
importantes para determinar en mejor forma la responsabilidad penal del
imputado, deben quedar descritas en la imputación que se realiza pues de lo
contrario no podrán ser apreciadas por el Tribunal.

2.7 La expresión resumida de la imputación con indicación de los medios de


investigación que fundamentan la acusación: Conforme el apartado 3º del artículo
332 bis del Código Procesal Penal, se debe realizar el encuadre lógico entre el
hecho descrito y los medios de investigación que fueron efectuados y que sirven
para comprobar el fundamento serio de la acusación, es por ello inclusive que
debe acompañarse al pliego acusatorio todos los medios de prueba materiales
que estén en poder del Ministerio Público, pues la relación del material probatorio
obtenido con la investigación debe convencer al Juez de la existencia del hecho y
la probabilidad de participación de él o los imputados.

2.8 Utilización de prueba Indiciaria: Ante la dificultad práctica que se deriva de la


obtención de medios de convicción que por sí mismos puedan demostrar los
hechos fácticos que se imputan en la acusación, el uso de indicios es a veces la
única opción posible para la sustentación de la solicitud de apertura a juicio.
Aunado a esto, la etapa intermedia no constituye una fase de valoración de dichos
medios, sino solo de constatación de la existencia de estos para efectos de
discutirlos y apreciarlos dentro de un debate. En consecuencia, la falta de prueba
directa no debe ser obstáculo para el planteamiento de la acusación, siempre que
se haya recabado indicios que cumplan con al menos dos exigencias: primero que
los hechos base estén plenamente acreditados y, segundo, que entre estos y el
hecho que se pretende acreditar exista un enlace preciso y directo según el
conocimiento humano común, elemento de la sana crítica razonada. Es
responsabilidad del Agente Fiscal exponer la relación que existe entre los indicios
y los hechos a probar, cuando se utilice la prueba indiciaria en la formulación de la
acusación.

2.9 Calificación jurídica del hecho punible: Como en la descripción del hecho se
cumplió con enunciar los elementos propios del tipo, la forma de participación, el
grado de desarrollo del delito y los elementos accidentales del mismo, en el
apartado 4º que exige el artículo 332bis del Código Procesal Penal para la
acusación, se debe realizar la argumentación que permita encuadrar los hechos
descritos en los tipos penales que se imputen, así como la forma y grado de
participación que se ha descrito, el grado de ejecución al que se arribó y la
existencia de las circunstancias modificativas del delito, pudiendo incluso el
Agente Fiscal, apoyar sus argumentos con doctrina penal o fallos de la Corte
Suprema de Justicia en materia de Casación o de la Corte de Constitucionalidad.

2.10 Acusación Alternativa: Cuando exista la probabilidad de que en el juicio no se


logre comprobar plenamente alguno de los hechos o circunstancias que
demuestran la calificación jurídica principal que se pretende demostrar, los
Agentes Fiscales deberán plantear en el escrito de Acusación, la acusación
alternativa por el delito que derive de esta circunstancia.
2.11 El delito alternativo: El Agente Fiscal deberá analizar al momento de formular
la Acusación, si es procedente señalar una hipótesis alternativa, para el caso que
no se pudiera demostrar la principal. Al respecto deberán tener en consideración
que existen dos clases de hipótesis alternativas: a) por delitos homogéneos y
b)por delitos heterogéneos. La admisibilidad de cualquiera de las dos dependerá
de que exista fundamento para dar dos explicaciones que no sean totalmente
excluyentes.

2.12 Acusación Alternativa en Delitos Homogéneos: La acusación alternativa en


delitos homogéneos, se debe formular cuando hay delitos que protegen un mismo
bien jurídico, y cuya variación dependerá de la comprobación o no de un elemento
que los diferencia; por ejemplo, en los homicidios en donde la acusación principal
puede hacerse por Asesinato, por la premeditación conocida, y en caso de no
probarse esta calificante, una acusación alternativa por homicidio simple.

2.13 Acusación Alternativa en Delitos Heterogéneos: La acusación alternativa en


delitos heterogéneos, se debe formular cuando la variación de una hipótesis a otra
implica la consumación de dos delitos distintos; por ejemplo, acusar por tentativa
de homicidio o Asesinato como hipótesis principal, esperando demostrarse en el
juicio el dolo de muerte que hubo en el procesado, y alternativamente, por lesiones
graves, gravísimas o específicas consumadas, por si no se lograra demostrar el
dolo referido.

3. Fases del proceso penal

El Proceso Penal Guatemalteco, de conformidad con el procedimiento común se


estructura en cinco fases:

3.1 Primera fase (procedimiento preparatorio —instrucción—): El procedimiento


preparatorio o instrucción constituye la investigación preliminar, realizada por el
Ministerio Público y controlada por los Jueces de Primera Instancia la cual sirve
para preparar la acusación (ver art. 309 al 323 del Código Procesal Penal). En la
etapa de instrucción únicamente se recolectan los elementos que sirven para
demostrar la imputación que de un delito se hace a determinada persona. Estos
elementos de convicción no tienen aún valor probatorio, será en el juicio oral y
público donde tendrán el valor como prueba.

El Ministerio Público deberá practicar todas las diligencias pertinentes y útiles para
(objeto de la investigación de la verdad): a)Determinar la existencia del hecho, con
todas las circunstancias de importancia para la ley penal; b) Establecer quiénes
son los partícipes, procurando su identificación y el conocimiento de las
circunstancias personales que sirvan para valorar su responsabilidad o influyan en
su punibilidad; y, c) Verificar también el daño causado por el delito, aun cuando no
se haya ejercido la acción civil.

3.2 Segunda Fase (procedimiento intermedio): El procedimiento intermedio, es la


fase de transición entre el procedimiento preparatorio y el juicio propiamente
dicho. Desde el punto de vista formal, la fase intermedia, constituye el conjunto de
actos procesales que tiene como fin la corrección de los requerimientos o actos
conclusivos de la investigación, el control de esos actos conclusivos de la
investigación los realiza el juzgado competente para ello.

La etapa intermedia tiene por objeto que el juez evalúe si existe o no fundamento
para someter a una persona a juicio oral y público, por la probabilidad de su
participación en un hecho delictivo o para verificar la fundamentación de las otras
solicitudes del Ministerio Público.

3.3 Tercera Fase (juicio —debate—):El juicio oral es aquel juicio que se sustancia
en sus partes principales de viva voz y ante juez o tribunal encargado del litigio. El
juicio oral debe estar inspirado en los principios de inmediación y publicidad,
siendo la oralidad el mecanismo esencial para la inmediación.

3.4 Cuarta Fase (impugnaciones):La impugnación se produce a través de ciertos


mecanismos procesales que provocan la revisión total o parcial del auto o
sentencia; a estos mecanismos procesales se les denomina recursos. La idea de
los recursos como medios de impugnación aparece en la Convención Americana
de Derechos Humanos. A través de la impugnación se produce la segunda
instancia en el Proceso Penal. Según el Código Procesal Penal, en el proceso
penal hay dos instancias: la de primer grado a cargo de los jueces de paz, jueces
de primera instancia, jueces unipersonales o tribunales de sentencia y la segunda
instancia: a cargo de tribunales colegiados como las salas de apelaciones y la
Corte Suprema de Justicia, con sus respectivas cámaras.

3.5 Quinta Fase (ejecución):La ejecución, es la última parte del procedimiento, que
tiene por finalidad dar cumplimiento a la sentencia definitiva del juez o tribunal
competente. Según el Código Procesal Penal los jueces de ejecución tienen a su
cargo la ejecución de la pena y todo lo que con ello se relaciona.

4. Garantías constitucionales y procesales

4.1 Garantías constitucionales: Buenaventura Echeverría, dice que: “Al tratar el


origen y formación de las constituciones, las garantías constitucionales se
establecieron para proteger a los ciudadanos contra los abusos del poder por
parte de los gobernantes”. Según su criterio, del cual participamos, las mal
llamadas garantías, no son más que derechos individuales, que por sí solos no
son garantías sino se refuerzan por otras leyes complementarias que se llaman
también leyes constitucionales, las cuales vienen a garantizar a los ciudadanos el
cumplimiento de las leyes que establecen o declaran sus derechos.

Actualmente, el concepto de garantías tiene significación propiamente procesal, el


Doctor Jorge Mario García Laguardia, las define como: “Los medios técnico-
jurídicos, orientados a proteger las disposiciones constitucionales cuando éstos
son infringidos, reintegrando el orden jurídico violado”.
Las garantías reales y operantes frente al poder público, son las que ubican al
hombre como sujeto fundamental del derecho, el cual antes de ser castigado se
deben agotar todas las instancias que permitan la exacta determinación de la
imputación, otorgándosele la posibilidad de descargo, de ser oído y los medios
para oponerse a la acusación, sustentando en la racionalidad de los medios que
conjugan el proceso y la determinación de la verdad formal fundada en la
objetividad.

Las garantías, son procedimientos e instituciones de seguridad, creadas para


favorecer a las partes involucradas en el proceso penal, a fin de hacer efectivos
los derechos subjetivos y respetando el debido proceso.

Las garantías constitucionales, son las que tutela la Constitución Política de la


República de Guatemala, en el sentido de que se cumplirán y se respetarán los
derechos que la misma consagra, tanto en lo que se refiere al ejercicio de los de
carácter privado como a los de índole pública. Dentro de las garantías
constitucionales están: a) Debido proceso o juicio previo (arts. 12 y 14 de la
Constitución y 4 del Código Procesal Penal); b) Derecho de defensa (art. 12 de la
Constitución y 20 del Código Procesal Penal); c) Presunción de inocencia (arts. 14
de la Constitución y 14 del Código Procesal Penal); d) Derecho e igualdad de las
partes (art. 4 de la Constitución y 21 del Código Procesal Penal); y, e) Tutela
judicial efectiva (art. 29 de la Constitución y 5 del Código Procesal Penal).

4.2 Garantías procesales: En relación a las garantías procesales,


conceptualmente se definen como: seguridad y protección frente a un peligro o
contra riesgo, estas garantías persiguen esencialmente la protección
constitucional de los ciudadanos en general como un medio jurídico que asegura
el respeto a sus elementales derechos ante el ejercicio del poder represivo del
estado a quien corresponde ejercer la persecución penal a través del Ministerio
Público.

Asimismo, son las que ofrece la constitución en el sentido que se cumplirán y


respetarán los derechos que ella consagra, tanto a lo que se refiere al ejercicio de
los de carácter privado, como a los de índole pública.

Por otra parte, se establece que estas son el conjunto de derechos y facultades
previstas en la Constitución y en el Código Procesal Penal que sirven para que los
derechos humanos sean respetados durante el proceso penal.

Esto evidencia que las garantías representan una serie de principios de


observancia obligatoria y necesaria en el desarrollo de todo proceso penal. En el
ordenamiento jurídico nacional se puede notar cómo la Carta Magna en su parte
dogmática contiene las garantías procesales que conforman un diseño de lo que
puede ser un proceso penal, vinculado estrechamente con los derechos humanos,
de manera que, en la administración o aplicación de la justicia no se caiga en
arbitrariedades que puedan provocar daños graves a la ciudadanía.
Las garantías procesales constituyen un conjunto de principios que proporcionan a
las personas el derecho a la justicia en todo debido proceso legal.

Las garantías procesales se subdividen en:

a) Garantías procesales plenas: Son aquellos derechos establecidos


específicamente en materia penal, tales como el principio de legalidad, el derecho
de defensa, el derecho de presunción de inocencia, el indubio pro reo, el derecho
a detención legal, etc. los cuales no pueden ser disminuidos, alterados, ni
suspendidos.

b) Garantías procesales semiplenas: Están constituidas por todos aquellos otros


derechos reconocidos por nuestro ordenamiento constitucional, en calidad de
derechos humanos tales como la inviolabilidad de correspondencia, de domicilio,
de comunicaciones, aspectos que forman parte todos del derecho a la intimidad y
a la privacidad, por el cual únicamente se permite la intromisión de estos, basados
en dos premisas, la primera la necesidad que viabilicen la persecución de un delito
o la aprehensión de un delincuente y el balance que de acuerdo a la totalidad de
las circunstancias se hace entre el derecho particular a la privacidad y el derecho
colectivo a la aplicación de la Justicia.

2. El proceso y fases del proceso

Definición: El proceso penales el conjunto de actos mediante los cuales los


órganos competentes preestablecidos en la ley, con la observancia de ciertos y
determinados requisitos, proporcionan lo necesario para aplicar la ley penal al
caso concreto. Es el proceso que tiende a la averiguación del sindicado, su
responsabilidad, la imposición de la pena señalada en la ley penal y la ejecución
de la pena.

Objeto: Tiene un doble objeto:

a) Objeto Inmediato: Que es el mantenimiento de la legalidad establecida por el


legislador.

b) Objeto Mediato: Que consiste en la protección de los derechos particulares.

Fines: El proceso penal tiene por objeto la averiguación de un hecho señalado


como delito o falta y de las circunstancias en que pudo ser cometido; el
establecimiento de la posible participación del sindicado; el pronunciamiento de la
sentencia respectiva, y la ejecución de la misma. La víctima o el agraviado y el
imputado, como sujetos procesales, tienen derecho a la tutela judicial efectiva. El
procedimiento, por aplicación del principio del debido proceso, debe responder a
las legítimas pretensiones de ambos.

Naturaleza jurídica del proceso penal: Existen dos teorías, acerca de la naturaleza
jurídica del proceso penal:
a) Teoría de la Relación Jurídica: Sus exponentes: Oxkar Vulgo y Hegel. Se
desarrolla en Alemania e Italia. Según esta teoría el proceso se desarrolla a través
de una actividad por el Juez y por las partes regulada por la ley, teniendo cada
una sus propias pretensiones y deberes que dan lugar a una relación de derecho
público. Esta teoría establece los presupuestos procesales, requisito indispensable
en el proceso penal: a.1) Órgano jurisdiccional; a.2) Las partes que intervienen en
el proceso (imputado, defensor, acusador); y, a.3) El establecimiento de un hecho
antijurídico. Considera al acusado un sujeto de relación procesal con deberes y
derechos. Esta teoría es la aceptada ya que explica la verdadera naturaleza
jurídica del proceso penal moderno, tal como se presenta para Guatemala en el
Código Procesal Penal (51-92).

b) Teoría de la Situación Jurídica: Esta teoría no estudia al proceso en forma


científica y considera que el final del litigo está determinado por la destreza de las
partes, lo cual constituye un fenómeno extrajudicial, niega la relación jurídica
procesal y los presupuestos procesales como una condición de existencia de la
misma, afirmando que son las partes las que inician y dan por concluido el
proceso penal y que la decisión del juez no cuenta, ya que su obligación es
administrar justicia, no se desprende de relación procesal alguna.

Características del proceso penal:

a) Conjunto de actos regulados por la ley procesal para aplicar la ley penal a
casos concretos;
b) Tiene una función de carácter público; y,
c) La existencia de los presupuestos procesales, como requisito indispensable en
todo proceso penal. Está integrado por: un órgano jurisdiccional competente, las
partes que intervienen en el proceso penal, la comisión y establecimiento de un
hecho antijurídico.

Estructura del proceso penal: El Proceso Penal guatemalteco contenido en el


Código Procesal Penal 51-92 está estructurado en 5 fases:

a) PRIMERA FASE: Denominada fase de instrucción o procedimiento preparatorio,


no es más que la preparación de la acusación o del juicio.
b) SEGUNDA FASE: Denominada fase intermedia, cuyo objeto es analizar el
resultado de la investigación y control de las solicitudes fiscales y de los demás
sujetos procesales.
c) TERCERA FASE: Es el juicio (preparación y desarrollo del debate).
d) CUARTA FASE: Es la fase de impugnación.
e) QUINTA FASE: Se denomina Ejecución, su objeto ejecutar la sentencia que ha
quedado firme.
3. Procedimiento preparatorio

a. Metodología de la investigación: La metodología de la investigación criminal por


parte del Ministerio Público se encuentra desarrollada en la Instrucción General
Número 001-2006 del Fiscal General y Jefe del Ministerio Público, de fecha 01 de
Febrero de 2006, cuyo objetivo es institucionalizar una metodología de trabajo
para mejorar la planificación, ordenamiento, control y seguimiento de las
investigaciones criminales realizadas por los funcionarios del Ministerio Público,
que permita una construcción efectiva y lógica de la acusación o demás actos
conclusivos.

b. Técnicas de investigación: Las técnicas tradicionales de investigación criminal,


son aquellas que se visualizan hacia atrás, reconstruyen hechos del pasado y
ofrecen al investigador los móviles y circunstancias en que se cometió un delito,
así como la determinación de las personas que participaron en su comisión;
mientras que las técnicas especiales de investigación, también denominadas
técnicas contemporáneas de investigación, visualizan el presente y hacia delante,
a modo de extraer elementos de la organización en plena operación.

c. Investigación y procesamiento de escena del crimen: La Dirección de


Investigaciones Criminalísticas (DICRI), adscrita al Ministerio Público, interviene
directamente en la escena del crimen. Están conformados por equipos de servicio,
que en función del caso reciben personal y equipo técnico. Cuando son
informados se dirigen a la escena del crimen para realizar el trabajo siguiente,
juntamente con el Auxiliar Fiscal de turno:

i. Protección adecuada de la escena del crimen;


ii. Ubicación, protección y valoración de la evidencia;
iii. Levantamiento de huellas latentes en la escena del crimen o en la evidencia;
iv. Croquis: Este trabajo es realizado por el personal de planimetría, quienes
elaboran diferentes planos de la escena, así como las fotos robots de
sospechosos si fuera necesario, todo ello para apoyar el informe;
v. Toma de fotografías de la escena;
vi. Embalaje y transporte de la evidencia;
vii. Documentación de la escena: Consiste en elaborar un informe del caso, el cual
es apoyado por las evidencias levantadas, como armas, sangre, saliva, ropa,
huellas, etc.;
viii. Marcaje de la evidencia, como medida de seguridad para evitar su hurto o
cambio; e,
ix. Inician la cadena de custodia de las evidencias, para que cuando ésta sea
puesta a disposición judicial tenga valor probatorio legal.

d. Medidas de coerción personal: Las medidas de coerción en el proceso penal


son actos que limitan la libertad de una persona con el objeto de resguardar la
aplicación de la ley penal. Las medidas de coerción personal sólo se justifican si
sirven a los objetivos y fines del proceso penal. El proceso penal está al servicio
del derecho penal. En base al principio constitucional de un juicio previo (art. 12
dela Constitución), a nadie se le puede aplicar la ley penal, sin antes haber sido
sometido a proceso penal. Por ello, el decir que el único fundamento de la medida
coercitiva está en el proceso penal, nos lleva a afirmar que dichas medidas no
pueden tener los mismos fines que tiene la pena. El Código Procesal Penal señala
como únicos fines de las medidas coercitivas asegurar la presencia del imputado
en el proceso e impedir la obstaculización de la averiguación de la verdad.

Dentro las medidas de coerción personal están: la citación, la retención, la


aprehensión, auto de procesamiento, la prisión preventiva y las medidas
sustitutivas.

4. Métodos alternos de solución de conflictos

4.1 Criterio de oportunidad: El criterio de oportunidad es la facultad que tiene el


Ministerio Público, bajo el control del juez, de no ejercer la acción penal debido a
su escasa trascendencia social o mínima afectación al bien jurídico protegido, a
las circunstancias especiales en la responsabilidad del sindicado o cuando el
imputado sufre las consecuencias de un delito culposo.
También se podrá aplicar el criterio de oportunidad a favor de cómplices y
encubridores cuando declaren en el proceso encubriendo a los autores. Sin
embargo, debido a sus características especiales, este será estudiado en forma
independiente al final del título.

El Decreto Número 79-97 del Congreso de la República de Guatemala reformó el


régimen del criterio de oportunidad, modificando el artículo 25 y creando los
artículos 25 bis, ter, quáter y quinquies. Véase también el artículo 286 del Código
Procesal Penal.

4.2 Conciliación: Cuando el criterio de oportunidad se solicite para hechos en los


que hay una víctima conocida, se podrá realizar una audiencia de conciliación,
dirigida por el juez de paz. A dicha audiencia acudirá el Ministerio Público o el
síndico municipal, el imputado y la víctima, pudiendo estar acompañados de sus
abogados. Si se llegase a un acuerdo se podrá levantar un acta, en la que se
especificarán los términos del acuerdo. El acta tendrá valor de título ejecutivo para
la acción civil (art. 25 ter).

4.3 Suspensión condicional de la persecución penal: La suspensión condicional de


la persecución penal, es el mecanismo a través del cual se interrumpe la
persecución penal, sometiendo al imputado a una serie de condiciones durante un
tiempo determinado, que si se cumplen, producen la extinción de la persecución
penal. En caso contrario, se reanudará el procedimiento penal. Véanse los
artículos 27 al 30, 76 y 287 del Código Procesal Penal.

4.4 Mediación: Las partes, con la aprobación del Ministerio Público podrán acordar
someter el conflicto a Centros de Conciliación o Mediación registrados por la Corte
Suprema de Justicia. Del acuerdo obtenido se levantará acta que será presentada
ante el juez de paz, para que a través de un breve decreto judicial, le dé valor de
título ejecutivo para el ejercicio de la acción civil, siempre y cuando el acuerdo no
viole la Constitución o Tratados Internacionales en Derechos Humanos(art. 25
quáter).

4.5 Conversión: La conversión supone la transformación de una acción penal de


ejercicio público en un procedimiento por delito de acción privada, ejercitada
únicamente por el agraviado. Véase el artículo 26 del Código Procesal Penal.

4.6 Procedimiento abreviado: El procedimiento abreviado es un procedimiento


especial en el cual el debate es sustituido por una audiencia ante el juez de
primera instancia, en la cual deben regir los principios del debate. En aquellos
supuestos en los cuales el imputado reconoce haber cometido los hechos y la
pena a imponer sea baja el debate puede ser innecesario, ello no quiere decir que
se condene al imputado tan sólo en base a su “confesión”. Sino que el
reconocimiento de los hechos reduce la posibilidad de que estos sean probados
en juicio oral, público y contradictorio. El procedimiento abreviado beneficia al
fiscal, por cuanto le supone un trabajo mucho menor que el llevar un juicio por el
procedimiento común. Por su parte el imputado puede estar interesado en evitar la
realización de un debate oral y público en su contra así como en agilizar la
resolución de su caso. Véanse los artículos 464 al 466 del Código Procesal Penal.

5. Procedimientos especiales: procedimiento abreviado, simplificado,


aplicación de medidas de seguridad, de averiguación, procedimientos para
delitos menos graves

La ley procesal guatemalteca desarrolla un modelo de procedimiento común que


es aplicable a la mayoría de los supuestos. Sin embargo, en algunos casos
concretos, debido a sus características especiales el procedimiento común no es
la mejor herramienta para resolver el conflicto planteado. Por ello el Código
Procesal Penal ha creado una serie de procedimientos específicos, agrupados en
el libro cuarto (arts. 464 a 491).

Cada uno de estos procedimientos obedece a objetivos distintos, pero


básicamente podemos hacer la siguiente clasificación:

1º Procesos específicos fundados en la simplificación del procedimiento: Estos


procesos están diseñados para el enjuiciamiento de ilícitos penales de menor
importancia. A esta idea responden el procedimiento abreviado y el juicio de faltas.

2º Procesos específicos fundados en la menor intervención estatal: Estos


procesos tratan de resolver conflictos penales que atentan contra bienes jurídicos,
que aunque protegidos por el estado, sólo afectan intereses personales. Bajo este
fundamento se creó el juicio por delito de acción privada.

3º Procesos específicos fundados en un aumento de garantías: Existen casos en


los que la situación especial de la víctima (desaparecido) o del
sindicado(inimputable) hacen que sea necesaria una remodelación del
procedimiento común. En este epígrafe se agrupan el juicio para la aplicación
exclusiva de medidas de seguridad y corrección y el procedimiento especial de
averiguación.

5.1 Procedimiento abreviado: El procedimiento abreviado es un procedimiento


especial en el cual el debate es sustituido por una audiencia ante el juez de
primera instancia, en la cual deben regir los principios del debate. En aquellos
supuestos en los cuales el imputado reconoce haber cometido los hechos y la
pena a imponer sea baja el debate puede ser innecesario, ello no quiere decir que
se condene al imputado tan sólo en base a su “confesión”. Sino que el
reconocimiento de los hechos reduce la posibilidad de que estos sean probados
en juicio oral, público y contradictorio. El procedimiento abreviado beneficia al
fiscal, por cuanto le supone un trabajo mucho menor que el llevar un juicio por el
procedimiento común. Por su parte el imputado puede estar interesado en evitar la
realización de un debate oral y público en su contra así como en agilizar la
resolución de su caso. Artículos 464, 465 y 466 del Código Procesal Penal.

5.2 Procedimiento simplificado: El procedimiento simplificado fue adicionado al


Código Procesal Penal por el Decreto Número 7-2011 del Congreso de la
República de Guatemala; el cual entró en vigencia el día treinta del junio del
2011,adicionado por el artículo 12.El procedimiento simplificado se caracteriza por
agilizar el proceso al no contar con la fase preparatoria del procedimiento penal
común sino solo de la fase intermedia y del juicio. Este se encuentra regulado en
el artículo 465 bis del Código Procesal Penal.

5.3 Procedimiento para delitos menos graves. El procedimiento para delitos menos
graves constituye un procedimiento especial que se aplica para el juzgamiento de
delitos sancionados en el Código Penal con pena máxima de cinco años de
prisión. Para este procedimiento son competentes los jueces de paz, y se rige,
aparte de las normas procesales generales, por las especiales contenidas en el
artículo 465 ter del Código Procesal Penal. Este procedimiento también fue
adicionado por el Decreto Número 7-2011 del Congreso de la República de
Guatemala.

5.4 Procedimiento especial de averiguación: El Decreto Número 1-86 de la


Asamblea Nacional Constituyente, desarrolló, entre otros, los artículos 263 y 264
de la Constitución relativos a la Exhibición Personal. La exhibición personal
consiste en la solicitud de que sea puesta en presencia de los tribunales la
persona que se encuentre ilegalmente preso, detenido o cohibido de alguna
manera en el goce de su libertad individual o que estuviesen peligro de
encontrarse en esa situación o cuando siendo legal su detención sufriere
vejámenes, con el fin de que cese su situación. La exhibición personal puede ser
solicitada por el agraviado o por cualquier persona. El ejecutor es la persona que
acudirá al centro donde se cree que está el agraviado con el objeto de llevarlo
ante el juez. Si allí no estuviere, el ejecutor deberá seguir buscándolo. Señala la
Constitución en su artículo 264 que “si como resultado de las diligencias
practicadas no se localiza a la persona a cuyo favor se interpuso la exhibición, el
tribunal de oficio ordenará inmediatamente la pesquisa del caso hasta su total
esclarecimiento”. Por ello el Código Procesal Penal, en sus artículos 467 al 473,
ha creado un procedimiento específico para aquellos casos en los que la
exhibición personal no ha determinado el paradero de la persona a cuyo favor se
interpuso. El procedimiento mantiene la estructura del procedimiento común en la
fase intermedia y en la de juicio oral pero introduce modificaciones en el
preparatorio. Véanse los artículos 467 al 473 del Código Procesal Penal.

5.5 Juicio por delito de acción privada: Existen unos pocos delitos que no afectan
a intereses generales, sino tan solo a intereses particulares. Estos delitos son
denominados de acción privada. El Código Procesal Penal determina cuales
delitos son de acción privada en su artículo 24 quater, introducido mediante
Decreto Número 79-97 del Congreso de la República. Los delitos de acción
privada no han de confundirse con los delitos que requieren de denuncia a
instancia de parte. Estos se rigen por el procedimiento común y la persecución
corre a cargo del Ministerio Público, aunque dependan para iniciar la acción de
denuncia privada. En el juicio por delito de acción privada, el Ministerio Público no
toma a su cargo el ejercicio de la acción(art. 24 quater del Código Procesal Penal),
sino que es competencia directa de la víctima o, en su caso, de sus herederos. A
ella le competerá preparar su acción y presentar su acusación(querella). Además
el querellante tiene plena disposición sobre la acción, pudiendo desistir y renunciar
a la acción en cualquier momento del proceso. Véanse los artículos 474 al 483 del
Código Procesal Penal.

5.6 Juicio para la aplicación exclusiva de medidas de seguridad y corrección:


Tradicionalmente la declaración de inimputabilidad por enfermedad mental,
desarrollo psíquico incompleto o retardado o de trastorno mental transitorio no
estaba rodeada de garantías suficientes. Cuando se sospechaba que una persona
de estas características había cometido un hecho delictivo, se declaraba la
inimputabilidad y sin más trámite se le dictaba una medida de seguridad sin
detenerse a verificar si efectivamente era la autora. Sin embargo, aunque no
formalmente, muchas medidas de seguridad son más gravosas que las penas y la
aplicación de las mismas se realizaba vulnerándose el derecho a la presunción de
inocencia y a un juicio justo. Por todo ello, para declarar a una persona
inimputable, es necesario que antes se haya demostrado que realizó una acción
típica y antijurídica. La inimputabilidad es la declaración de irresponsabilidad
respecto de un ilícito penal suficientemente comprobado. Este procedimiento
específico, procederá cuando al terminar la fase preparatoria, el Ministerio Público
considere que sólo corresponde aplicar una medida de seguridad y corrección.
Véanse los artículos 484 al 487 del Código Procesal Penal.

5.7 Juicio por faltas: Las infracciones a la ley penal se clasifican, en función de su
gravedad en delitos y faltas. Para el enjuiciamiento de las faltas, el Código
Procesal Penal ha creado un procedimiento específico, en el que no hay una fase
de investigación a cargo del Ministerio Público. El decreto 79-97 estipuló que se
seguirán también por este procedimiento, los delitos contra la seguridad de
tránsito y los delitos que contemplen como única sanción la multa (art. 488). Es
competente para enjuiciar estos supuestos el juez de paz. El juez de paz oirá al
ofendido, a la autoridad denunciante y al imputado. Si el imputado reconoce los
hechos, inmediatamente el juez dictará sentencia, salvo que fuesen necesarias
algunas diligencias. En este caso y cuando el imputado no reconoce los hechos,
se celebrará audiencia en la que se podrán presentar medios probatorios para
que, inmediatamente después dicte sentencia. Sin embargo, de oficio o a petición
de parte podrá prorrogar la audiencia por un plazo no superior a los tres días
(art.488 del Código Procesal Penal, reformado por el Decreto 79-97).Contra las
sentencias dictadas en este juicio precede el recurso de apelación ante el juez de
primera instancia (art. 491 del Código Procesal Penal, reformado por el Decreto
79-97).El Ministerio Público no tiene ninguna intervención en el procedimiento de
faltas. En el momento en el que el fiscal reciba una denuncia o prevención de
hechos que deban ser tipificados como faltas, delitos contra la seguridad del
tránsito o delitos que contemplen como única función la multa, remitirá lo actuado
al juzgado de paz . Inversamente, si el juez de paz recibiere un hecho calificable
como delito lo remitirá al Ministerio Público.

6. Justicia Restaurativa. Tutela efectiva.

La justicia restaurativa, también llamada justicia reparadora o justicia compasiva,


es una forma de pensar la justicia cuyo foco de atención son las necesidades de
las víctimas y los autores o responsables del delito, y no el castigo a estos últimos
ni el cumplimiento de principios legales abstractos. A menudo se usa el término
“ofensores” como concepto alternativo al de “delincuentes” o “criminales”, pues la
justicia restaurativa intenta evitar estigmatizar a las personas que han cometido un
delito.

En un proceso de justicia restaurativa, las personas involucradas en un hecho


resuelven de manera colectiva cómo lidiar con las consecuencias de la ofensa y
sus implicaciones futuras. Las víctimas juegan un rol activo en el proceso,
mientras se anima a los “ofensores” a asumir la responsabilidad de sus acciones y
reparar el daño que han hecho. Esto puede hacerse mediante un pedido de
disculpas, la devolución de algo robado, dar un servicio a la comunidad, etc. La
justicia restaurativa brinda también ayuda a los “ofensores” para evitar futuras
ofensas. Está basada en una teoría de justicia que considera al crimen como una
ofensa contra un individuo o la comunidad más que como una ofensa contra el
Estado y sus normas. Fomentando el diálogo entre víctimas y “ofensores”, la
práctica de justicia restaurativa logra un gran grado de satisfacción entre las
víctimas así también como que los “ofensores” asuman sus responsabilidades.

Howard Zehr, profesor en la Universidad Menonita de Harrisonburg, ha sido un


pionero de este enfoque, sobre el que ha publicado diversos estudios. Marshall
Rosenberg y Dominic Barter se cuentan también entre los mayores defensores de
la justicia restaurativa y han mostrado a través de sus prácticas los resultados de
esta forma de justicia en contraposición a la justicia punitiva.
7. Actos conclusivos del proceso penal

Vencido el plazo concedido para la investigación, el fiscal deberá formular la (1)


acusación y pedir la apertura del juicio. También podrá solicitar, si procediere, el
(2) sobreseimiento o la (3) clausura provisional y la (4) vía especial del
procedimiento abreviado cuando proceda conforme a este Código. Si no lo hubiere
hecho antes, podrá requerir la aplicación de un (5) criterio de oportunidad o la (6)
suspensión condicional de la persecución penal (art. 332, primer párrafo, del
Código Procesal Penal).

7.1 Acusación y petición de apertura a juicio: La acusación supone el


convencimiento firme por parte del fiscal que conoce del caso, de que el imputado
es autor de un hecho punible. Dicho convencimiento surge de los medios de
investigación reunidos durante el procedimiento preparatorio que se realizó para
comprobar si se ha cometido un hecho delictivo e individualizado a sus partícipes.
Junto con la acusación se hará una de las siguientes solicitudes: a) La acusación y
petición de apertura a juicio conforme al procedimiento común; b) La acusación y
petición de apertura a juicio conforme al procedimiento abreviado (la cual se
tratará más adelante); c) La acusación y petición de apertura a juicio conforme al
procedimiento simplificado; d) La acusación y petición de apertura a juicio
conforme el procedimiento para delitos menos graves; o, e) La acusación y
petición de apertura a juicio conforme al procedimiento especial para la aplicación
exclusiva de medidas de seguridad y corrección. Artículos 150, 324, 332 Bis, 340,
464, 465, 465 Bis, 465 Ter, 466 y 484 del Código Procesal Penal.

Según la tratadista guatemalteca Gladis Yolanda Albeño Ovando, la acusación “es


el modo más importante de concluir la fase de instrucción, ya que es el acto por el
cual el Ministerio Público requiere por escrito al juez que sea admitida la
acusación. Esto se da cuando el Ministerio Público estima que la investigación
proporciona fundamento para el juicio público del imputado”.

Asimismo, la apertura a juicio “es la resolución dictada por el Juez de Garantía en


la llamada audiencia intermedia, en donde se define el objeto del juicio, los hechos
materia de la acusación y la probabilidad de que puedan ser demostrados en
debate, el acusado y los medios de prueba que serán admitidos. Con el envío del
auto de apertura al Tribunal de Sentencia cesa el procedimiento preparatorio y se
pasa a la etapa del juicio oral” (César Barrientos Pellecer).

7.2 Sobreseimiento: El sobreseimiento pone fin al proceso e imposibilita nueva


persecución contra la persona a favor de quien se dicte el auto por ese mismo
hecho, es decir, tiene los mismos efectos que la sentencia absolutoria. Artículos
328, 329 y 330 del Código Procesal Penal.

El sobreseimiento puede ser instado principalmente por el Ministerio Público, pero


también pueden solicitarlo el acusado y su defensor o, en su caso, ser declarado
por el propio juez contralor de la investigación, por las razones indicadas en el
párrafo anterior (artículos 332, 336 numeral 3°, y 341 del Código Procesal Penal).

7.3 Clausura provisional: La clausura provisional suspende la etapa preparatoria


hasta el momento en que se puedan incorporar nuevas pruebas que hagan viable
la presentación de la acusación o el requerimiento de sobreseimiento. En caso de
solicitarse la clausura provisional, fundadamente el juez indicará los medios de
investigación pendientes de realizar y fijará día y hora en que deba realizarse la
futura audiencia intermedia, indicando la fecha de presentación del requerimiento,
como lo establece el artículo 82, numeral 6°, del Código Procesal Penal
(emplazamiento). Artículos 331 y 340 del Código Procesal Penal.

Al igual que el sobreseimiento, la clausura provisional puede ser instada


principalmente por el Ministerio Público, pero también pueden solicitarla el
acusado y su defensor o, en su caso, ser declarada por el propio juez contralor de
la investigación, por las razones indicadas en el párrafo anterior (artículos 332,
336 numeral 3°, y 341 del Código Procesal Penal).

7.4 Vía especial del procedimiento abreviado: El procedimiento abreviado es un


procedimiento especial en el cual el debate es sustituido por una audiencia ante el
juez de primera instancia, en la cual deben regir los principios del debate. En
aquellos supuestos en los cuales el imputado reconoce haber cometido los hechos
y la pena a imponer sea baja el debate puede ser innecesario, ello no quiere decir
que se condene al imputado tan sólo en base a su “confesión”. Sino que el
reconocimiento de los hechos reduce la posibilidad de que estos sean probados
en juicio oral, público y contradictorio. El procedimiento abreviado beneficia al
fiscal, por cuanto le supone un trabajo mucho menor que el llevar un juicio por el
procedimiento común. Por su parte el imputado puede estar interesado en evitar la
realización de un debate oral y público en su contra así como en agilizar la
resolución de su caso. Artículos 464, 465 y 466 del Código Procesal Penal.

7.5 Criterio de oportunidad: El criterio de oportunidad es la facultad que tiene el


Ministerio Público, bajo el control del juez, de no ejercer la acción penal debido a
su escasa trascendencia social o mínima afectación al bien jurídico protegido, a
las circunstancias especiales en la responsabilidad del sindicado o cuando el
imputado sufre las consecuencias de un delito culposo. También se podrá aplicar
el criterio de oportunidad a favor de cómplices y encubridores cuando declaren en
el proceso encubriendo a los autores. Sin embargo, debido a sus características
especiales, este será estudiado en forma independiente al final del título. El
Decreto Número 79-97 del Congreso de la República reformó el régimen del
criterio de oportunidad, modificando el artículo 25 y creando los artículos 25 Bis,
Ter, Quáter y Quinquies de la Ley Adjetiva Penal vigente. Véase además el
artículo 286 del Código Procesal Penal.

7.6 Suspensión condicional de la persecución penal: Es el mecanismo a través del


cual se interrumpe la persecución penal, sometiendo al imputado a una serie de
condiciones durante un tiempo determinado, que si se cumplen, producen la
extinción de la persecución penal. En caso contrario, se reanudará el
procedimiento penal. Artículos 27, 28, 29, 30, 76 y 287 del Código Procesal Penal.

8. Persecución penal estratégica

El tema del delito, la seguridad ciudadana y la justicia suelen analizarse desde


perspectivas eminentemente represivas, sin vinculación con el resto de las
políticas sociales y, en particular, sin una visión integral del modelo de sociedad
que se pretende construir. Esto conduce a una visión distorsionada del fenómeno
criminal, que privada de marcos teóricos más amplios de comprensión sobre los
factores culturales, políticos e ideológicos que dan lugar al uso de medios ilegales,
violentos, para abordar los conflictos cotidianos, reduce drásticamente las
respuestas posibles frente al delito. Como ha señalado Ferrajoli, el uso de la
justicia penal conduce a costes sociales y económicos sumamente elevados. Por
una parte, la tipificación de conductas delictivas apareja una grave limitación a las
libertades civiles de los ciudadanos. Los errores judiciales pueden producir graves
injusticias, ya sea porque las personas son procesadas indebidamente o porque
los inocentes son castigados inmerecidamente. Todos estos costes sociales son
más frecuentes cuando el sistema penal es utilizado como la primera política
social del sistema; es decir, cuando existe un uso intenso de las detenciones u
otros medios punitivos para mantener la paz social.

Martín Baró ya señalaba que entre menos democrático sea un sistema de


gobierno mayor será el uso del terror y la violencia para contener los conflictos
sociales. Para él existe una correlación entre falta de democracia y autoritarismo,
que en el caso de las sociedades totalmente desiguales y excluyentes se traducirá
abiertamente en políticas de terror totalitario. Regularmente la falta de democracia
conduce a altos niveles de concentración de riqueza, inexistencia de espacios
políticos para la solución de los conflictos sociales y elevadas cuotas de violencia
para enfrentar las reivindicaciones sociales. El empobrecimiento de los métodos
de resolución de conflictos deriva en escaladas sociales de violencia y en guerras
civiles. Guatemala es un claro ejemplo de cómo el cierre de los canales
democráticos de acceso al poder político provocó una situación de polarización
extrema que se tradujo en insurrección civil y el desarrollo de una política de
terrorismo de Estado, con doscientos mil muertos producto de la represión
desatada por las dictaduras militares.

El uso del sistema penal también genera otros costes sociales altamente
negativos: la pena de privación de libertad puede condicionar carreras delictivas,
especialmente en aquellos sectores económicos desfavorecidos que son
etiquetados como delincuentes por los operadores de justicia. Se debe observar
además que la pena constituye un ejercicio de violencia de la sociedad contra el
individuo, lo que transmite el mensaje de que es válido usarla como medio de
resolución de conflictos. Diversos estudios sobre la pena de muerte han
demostrado el efecto brutalizador que tiene este tipo de pena en la sociedad, lo
que provoca la degradación del valor de la vida y exalta la eliminación de
individuos como solución final de problemas.
Finalmente, se encuentran los costes económicos de la justicia penal y del sistema
de seguridad. La inversión en justicia penal necesariamente implica reducir las
partidas presupuestarias en otras áreas que pueden ser más apropiadas para el
desarrollo del nivel de vida: educación, salud, políticas sociales, etc. Dado que los
recursos estatales son limitados, un uso exacerbado de recursos en el sistema
penal puede significar impedir el desarrollo social de los sectores económicamente
excluidos, preservando una sociedad de discriminación y privilegios. Nuevamente,
Guatemala puede ser un buen ejemplo de ello, pues en los años de la dictadura,
cerca del 50 por ciento de presupuesto nacional fue empleado en gastos militares
destinados a la represión política, en tanto, los gastos en educación, salud, etc.
eran los más bajos de Centroamérica.

Las reflexiones anteriores pretenden servir de marco para determinar el papel que
puede jugar el sistema penal en la resolución de la problemática criminal. De ello
se derivan las siguientes conclusiones preliminares que servirán de premisas
teóricas:

• El delito es un fenómeno social que no puede combatirse exclusivamente através


de medios penales o punitivos. Al contrario, el fenómeno criminal hunde sus raíces
en problemas sociales y en los medios que se utilizan para solucionar los
conflictos. Las sociedades con altos niveles de violencia estructural, desigualdad y
exclusión, tienden a abordar sus conflictos en forma violenta, generando en
consecuencia una espiral ascendente de muerte y desolación.

• El sistema penal genera altos costes económicos, sociales y culturales, que


repercuten negativamente en la sociedad y pueden generar políticas encaminadas
a la exclusión social y a la reproducción de desigualdades. Por ello, su utilización
debe ser siempre subsidiaria, la mínima posible y reservada únicamente a los
casos extremos (principio de mínima intervención).

• La política criminal, que es el área de las políticas públicas que decide cuándo y
cómo debe utilizarse la violencia estatal para la solución de conflictos sociales,
requiere articularse con las demás políticas públicas, a efecto de generar
desarrollo y elevar los niveles de vida de toda la población. La política criminal en
un Estado democrático debe ser capaz de generar la máxima cantidad de
recursos institucionales para la regulación social y política de los posibles
conflictos sociales, lo que incluye un amplio desarrollo de las políticas sociales.

Establecido lo anterior, es evidente que las autoridades estatales deben


plantearse estas cuestiones, así como los hallazgos de la investigación
criminológica a la hora de elaborar planes de política criminal.

La política criminal y, en general, el problema de la criminalidad, no puede


abordarse eficazmente desde el sistema penal, dado que presenta dimensiones
sociales y culturales profundas, que abarcan la organización social en su conjunto
y los métodos de resolución de conflictos. Hoy parece obvio reservar la ‘pena’ a
supuestos de estricta necesidad, porque una intervención de esta naturaleza es
siempre traumática, quirúrgica, negativa; negativa para todos, por sus efectos y
elevado coste social. A falta de otros instrumentos –indica García Pablos de
Molina–, la pena puede ser imprescindible, pero no es una estrategia racional para
resolver conflictos sociales: no soluciona nada.

De hecho, los acentúa y potencia; estigmatiza al infractor, desencadena la ‘carrera


criminal’ de éste, consolidando su estatus de ‘desviado’ (desviación secundaria) y
hace que se cumplan fatalmente las siempre pesimistas expectativas sociales
respecto al comportamiento futuro del ex-penado (‘profecía auto cumplida’). Por
otra parte, la supuesta eficacia preventivo-general de la pena, tal y como se
formula por los juristas y teóricos de la prevención general, no deja de ser,
probablemente, más que una pálida e ingenua imagen de la realidad, a la luz de
los conocimientos empíricos actuales.

Por ello, quizá valga la pena destacar las máximas de dos grandes pensadores
para aclarar la necesidad de un enfoque social al problema del delito: Von
Lisztsiempre resaltó que la mejor política criminal era una buena política social.
Por su parte, cuando a Víctor Hugo le preguntaron qué aconsejaba para disminuir
la criminalidad, respondió: “construyan escuelas”.

Dentro de las metodologías especializadas de persecución penal estratégica e


investigación:

8.1 Persecución penal proactiva dirigida a combatir fenómenos criminales y


desarticular mercados ilícitos.

8.2 Agilizar y concluir casos de alto impacto para el país, por medio de la
implementación de mesas de trabajo y equipos multidisciplinarios.

8.3 Implementación de un nuevo modelo de gestión de casos en Fiscalías de


Sección, Distritales y Municipales seleccionadas, que permita incrementar
sustancialmente la tasa de efectividad.

8.4 Suscripción de acuerdos con autoridades locales e indígenas para coordinar la


aplicación del derecho indígena y derecho penal en la conflictividad local.

8.5 Fortalecimiento y expansión de la Unidad de Métodos Especiales de


Investigación.

8.6 Fortalecimiento de la Unidad de Análisis, con sistemas de información


interconectados con otras instancias de justicia y seguridad.

8.7 Reestructuración de la Dirección de Investigaciones Criminalísticas.

8.8 Realización de estudios para determinar, según índices de criminalidad, la


ubicación de Fiscalías Distritales y Municipales.
8.9 Fortalecimiento y reestructuración de fiscalías de Sección de acuerdo a niveles
de criminalidad e impacto social.

16. Recursos en el proceso penal

Alejandro Sánchez señala el recurso como “el medio impugnativo por el cual la
parte que considera agraviada por una resolución judicial que estima injusta o
ilegal, la ataca para provocar su eliminación o un nuevo examen de la cuestión
resuelta y obtener otro pronunciamiento que le sea favorable”.

En Guatemala encontramos los siguientes medios de impugnación como defensa


de las partes procesales para hacer valer su inconformidad de algún acto o
resolución judicial, siempre y cuando cumplan con los requisitos que establece la
ley y se encuentre dentro de los casos que determine la misma: a) Recurso de
Reposición; b) Recurso de Apelación (Genérica); c) Recurso de Queja; d) Recurso
de Apelación Especial; e) Recurso de Casación; y, f) Recurso de Revisión.

4. CRIMINALÍSTICA
Definición: Es la Ciencia que establece los métodos para el descubrimiento,
recolección y análisis de los indicios y las pruebas, con el fin de esclarecer
individualmente los hechos delictivos ocurridos, determinar autoría y establecer su
prevención.

Procesamiento de la Escena del Crimen:


Es el proceso de búsqueda, fijación, documentación, identificación, recolección,
marcaje y embalaje e inicio de cadena de custodia, de todo material sensible
significativo que se percibe con los sentidos y que tiene relación con un hecho
delictivo (Instrucción 16-2009).

El procesamiento de la escena debe dar inicio únicamente con la presencia y


autorización del fiscal a cargo del caso, quien dará las instrucciones generales y
evaluará el potencial de riesgo de pérdida de indicios.

El área de procesamiento de la escena del crimen: es la encargada de realizar las


actividades relacionadas con el procesamiento de la escena del crimen: obtención
de información preliminar, aseguramiento del lugar, búsqueda, fijación
documentación, identificación, recolección, mareaje y embalaje e inicio de cadena
de custodia de todo material sensible significativo que tiene relación con un hecho
punible y que junto con otros medios de convicción contribuyan al esclarecimiento
de los hechos.

Se integra con técnicos para el procesamiento de escena de crimen, quienes


dependen directamente del Agente Fiscal con funciones de coordinación de la
Unidad de Dirección de la Investigación.
Técnicas de Investigación Criminal:
Debido a que la investigación criminal es eminentemente empírica, requiere de
manera primordial las técnicas de la observación, la entrevista y la investigación
documental.

A) La técnica de la observación:
Es la técnica de campo que tiene por objeto detectar en el lugar de los hechos o
escena del crimen los aspectos objetivos que permitan obtener rastros del ilícito
que se debe investigar.

La observación puede ser participativa o no participativa. La observación


participativa es aquella en la que el investigador se inserta en el grupo social que
estudia y toma parte en la vida del grupo. Un ejemplo en el caso de la
investigación criminal sería convivir durante un tiempo con los miembros de una
pandilla juvenil.

La observación no participativa es aquella mediante la cual el investigador observa


desde fuera el fenómeno que estudia. Aquí el investigador asiste como público a
un hecho con consecuencias jurídico-penales. “Al practicar la observación,
conviene estar consciente de la participación que pueden tener los elementos
subjetivos dentro del investigador…De todos modos, es interesante lo que decía
Darwin, el fundador de la teoría evolucionista, en cuanto a que todas las
observaciones han de estar a favor o en contra de algún punto de vista, para que
sean de alguna utilidad.”

B) La técnica de la entrevista
La entrevista es un contacto personal que tiene por objeto el acopio de testimonios
orales. De acuerdo con el número de las personas entrevistadas, la entrevista
puede ser considerada como individual o colectiva. La entrevista colectiva puede
tener por objeto el contacto de todas las personas afectadas por una situación o
con un número representativo de ellas.

C) La técnica de la investigación documental:


Esta técnica consiste en la búsqueda de información secundaria, la cual ha sido
procesada por terceras personas, las cuales han dejado testimonio de los
resultados por escrito. Con esta técnica es posible conocer los informes de los
peritos, los dictámenes de expertos, las conclusiones de una investigación teórica
o empírica que no ha sido publicada, lo informado por un testigo, los resultados
obtenidos en otra época sobre un caso similar al que se está investigando y otra
serie de información que permita recabar datos, hechos, indicios o elementos
orientados hacia el esclarecimiento del hecho sometido a investigación.

Cadena de Custodia:
Comprende los distintos procedimientos que deben seguirse desde la búsqueda,
revelación, fijación, extracción, conteo, embalaje, control, transporte, protección y
conservación de la evidencia; con el propósito de su resguardo y que ésa
conserve sus características y su valor probatorio de un hecho reñido con la ley
(art. 7 del acuerdo 40-2004 del Fiscal General de la República y Jefe del Ministerio
Público)

Las evidencias materiales se clasifican de la forma siguiente:

a. Instrumentos: Son los utilizados en la preparación, ejecución o en el


encubrimiento del delito.
b. Objetos: Son el producto, fruto o efecto del delito.
c. Otros elementos: Son cualesquiera otros objetos donde se encuentren rastros,
huellas o señales del delito que puedan provenir de la víctima, del imputado, de la
escena del crimen u otros lugares, siempre que guarden relación al hecho delictivo
o que puedan contribuir a su esclarecimiento.

El formulario de Cadena de Custodia y la Etiqueta de Identificación, debe contener


la siguiente información:
Lugar, fecha y hora de su recolección
Nombre y firma de la persona que recolectó y embaló
Nombre y firma de la persona que entrega la evidencia para almacenaje y custodia
Nombre y firma de la persona que recibe la evidencia para almacenaje y custodia
Nombre del fiscal a cargo del caso y número de la agencia a la que pertenece
Número de expediente o caso
Descripción de la evidencia que deberá contener entre otros, los siguientes datos.
Cantidad, color, marca, número de serie, medidas u otras características que
permitan identificar el objeto.
Observaciones
Lugar y fecha de hora de ingreso al almacén.

Gerencia en la investigación:
Se considera a la gerencia como “la acción de filosofar y administrar de forma
sistemática, una organización con empleados de alta calificación para alcanzar los
objetivos a través de cuatro fases como son: la planificación, la organización, la
dirección y el control”.

Las actividades de la Dirección de Investigaciones Criminalísticas de acuerdo al


artículo 40 de la Ley Orgánica del Ministerio Público, indica que las desarrollarán a
solicitud del fiscal a cargo del caso, además podrán realizar de oficio, cualquier
otra que sirva para lograr el esclarecimiento del hecho criminal investigado,
siempre y cuando resulte de las mismas diligencias de investigación
encomendada, y que se encuentren en el marco de la legalidad e informe
inmediatamente al fiscal a cargo, para que éste pueda dirigir las mismas.

Funciones de los investigadores:


a. Realizar las investigaciones de campo bajo las directrices de los agentes o
auxiliares fiscales.
b. Realizar las acciones investigaciones preliminares que sean necesarias en los
casos graves, de flagrancia y en los que hayan detenido, así como para atender
solicitudes jurisdicciones urgentes.
c. En la escena del crimen, realizar las investigaciones sobre el entorno de la
víctima, testigos, posibles sindicados y otras informaciones que sean relevantes,
obtener las grabaciones de cámaras que encuentren en el lugar o cercanas al
mismo y en su caso, solicitar al auxiliar que requiera judicialmente su secuestro,
d. Coordinar con la dirección de Investigaciones Criminalísticas el procesamiento
de escenas del Crimen.
e. Realizar reuniones de trabajo por lo menos cada semana, para verificar el grado
de avances de los casos, independientemente de los informes verbales o escritos
que se les haya requerido en casos especiales.
f. Rendir informes del grado de avance y resultado de los casos asignados
g. Informar mensualmente a la coordinación de la Unidad de Dirección de la
Investigación sobre las actividades realizadas, sin perjuicio de presentar reportes
especiales cuando le sea requerido.
h. Realizar otras funciones que le sean asignadas en el ámbito de su competencia.

7. VICTIMOLOGÍA
Víctima:
Personas que individual o colectivamente hayan sufrido daños, incluidos lesiones
físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo
sustancial de sus derechos fundamentales, como consecuencia de acciones u
omisiones que violen la legislación vigente de la víctima directa y a las personas
que hayan sufrido daños al intervenir para asistir a la víctima en peligro o para
prevenir la victimización.

Víctima directa:
Persona que, individual o colectivamente haya sufrido daño, inclusive lesiones
físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo
sustancial de sus derechos fundamentales, como consecuencia de acciones u
omisiones que violen la legislación penal vigente.

Víctima colateral:
Ascendiente, descendiente, cónyuge o conviviente de la víctima y otras personas
afectadas indirectamente por el ilícito penal.

Víctima secundaria:
Daños psicológicos, emocionales, económicos y patrimoniales que sufre la víctima
de un delito, provocados por deficiencias del sistema penal y comportamientos
indebidos de operadores y administradores de justicia.
DERECHOS DE LAS VÍCTIMAS:

Instrucción 04-2014 (Protocolo de atención integral para las víctimas del delito)
En el ámbito internacional se considera que toda persona que ha sido víctima de
un delito tiene derecho a ser tratada con DIGNIDAD Y RESPETO
Derecho que está constituido por otros derechos tales como:
a. Acceder a los mecanismos de la justicia y a una pronta reparación del daño que
hayan sufrido, según lo dispuesto en la legislación nacional;
b. Recibir información clara sobre el proceso penal y los procedimientos
necesarios para obtener la reparación del daño;
c. Participar con el Ministerio Público y la Policía Nacional Civil en lasa
investigación del delito del que fue víctima e intervenir cuando así lo considere
necesario.
d. Recibir asistencia legal, médica y psicológica adecuada durante todo el proceso
penal.
Toda omisión a este respecto, señala la Asamblea General de Naciones Unidas,
es una violación a los derechos humanos y las libertades fundamentales de las
víctimas y menoscaba o anula su disfrute.
Estos derechos son parte del carácter que el artículo 5 del Código Procesal Penal
de este país reconoce a la víctima y/o denunciante de un delito como sujeto
procesal a quien le asiste el derecho de una tutela legal efectiva cuyo contenido
está delimitado en el artículo 117 de este mismo ordenamiento.
a. Ser informado sobre los derechos que le asisten en el proceso penal.
b. Recibir asistencia médica, psico-social o cualquier otra que tenga por objeto
reducir las secuelas del hecho delictivo.
c. Que el Ministerio Publico escuche su opinión en el proceso penal,
fundamentalmente antes de las decisiones definitivas o de las provisionales que
implican clausura o extinción de la persecución penal.
d. A ser informado, conveniente y oportunamente de las decisiones fiscales y
judiciales, así como participar en audiencias en las que su opinión pueda ser
vertida.
e. A recibir resarcimiento y/o reparación por los daños recibidos.
f. A recibir protección cuando su integridad física esté en peligro, como
consecuencia de la persecución penal en contra del sindicado.
g. A que existan mecanismos que disminuyan los riesgos de victimización
secundaria durante el proceso penal.
Adicionalmente, el Código Procesal Penal, señala que la víctima tiene derecho a
una reparación digna que comprende: …la restauración del derecho afectado por
el hecho delictivo, que inicia desde reconocer a la víctima como persona con todas
sus circunstancias como sujeto de derechos contra quien recayó la acción
delictiva, hasta las alternativas disponibles para su reincorporación social a fin de
disfrutar o hacer uso lo más pronto posible del derecho afectado, en la medida que
tal reparación sea humanamente posible y, en su caso, la indemnización de los
daños y perjuicios derivados de la comisión del delito.
Reparación que puede ser solicitada en el mismo proceso penal o vía civil, de
conformidad con lo establecido en el artículo 124 del CPP.
a. La Constitución Política de la República de Guatemala en el artículo 29, ha
reconocido que toda persona tiene libre acceso a los tribunales, dependencias y
oficinas del Estado para ejercer sus acciones penales y hacer valer sus derechos
de conformidad con la ley.
Así, del derecho a la justicia y a obtener la reparación del daño ocasionado por el
delito, se desprende que la víctima tiene una serie de facultades procesales para
lograr la efectiva imposición de la pena y el pago en muchos casos, de
responsabilidades civiles.
b. En el Decreto No. 79-97 del Congreso de la República de Guatemala, se
reconoce que las víctimas deben tener un papel de mayor protagonismo en los
casos que resulten ser los más afectados por los hechos delictivos y que debe
facilitársele el acceso a la justicia y a un fallo justo. Reconoce también que la
mediación y la conciliación constituyen una técnica extraprocesal de solución de
conflictos que en el Derecho Procesal Penal pasan por la seguridad de los bienes
jurídicos y el pago de los daños y perjuicios que coadyuvan a impedir el
saturamiento de los órganos estatales de justicia que de esa manera, puede dirigir
su atención a los casos de mayor trascendencia social.
Más allá de la posibilidad de denunciar, la víctima puede manifestar su voluntad de
constituirse en querellante adhesivo que con el Ministerio Público va acusar o
adherirse a la misma. La víctima tiene una facultad procesal de acusación
establecida en el Código Procesal Penal. En estos casos para el ordenamiento
procesal, son considerados como víctima o agraviados: La víctima, el cónyuge, el
padre, los hijos o la persona que conviva con ella en el momento de la comisión
del delito. El representante de una sociedad, los socios y asociados.
En los delitos de acciones privadas el Código Procesal Penal regula un
procedimiento especial de juicio por éste delito en sus artículos 474-483, en que la
víctima debe formular directamente su acusación ante el tribunal para el juicio,
para constituirse así como querellante exclusivo que luego el tribunal pasa al
Ministerio Público para que inicie la investigación y luego devolverá las diligencias.
c. La víctima goza de facultades procesales, también para el control de la
actuación de los órganos de persecución penal; pudiendo solicitar ante las
autoridades, el apartar al fiscal que lleve su caso cuando estime que éste no
ejerce en forma debida y correcta sus funciones.
Asimismo, en el ejercicio de la acción penal por parte del juez. Esto se refiere al
derecho de recusación con fundamento en el artículo 8 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y el artículo 7 del Código Procesal Penal,
que establece que toda persona tiene derecho a ser juzgada por jueces y
tribunales independientes e imparciales.
d. La víctima cuenta con un derecho a la información: La ley orgánica del
Ministerio Público en su artículo 8 respecto de la víctima, ordena que el Ministerio
Público dirija sus acciones tomando en cuenta los intereses de la víctima, a quien
deberá brindar amplia asistencia y respeto. Le informará acerca del resultado de
las investigaciones y notificará la resolución que pone fin a su caso, aun cuando
no se haya constituido como querellante.
e. Argumentado en la necesidad científica y sociopolítica del servicio de atención a
víctimas, fue creado por Decreto de ley 90-94 y con fundamento en artículo 26 de
la ley orgánica del Ministerio Público, estableciendo que: Los fiscales de distrito
organizarán las Oficinas de Atención a la Víctima para que se encarguen de darles
toda la información y asistencia urgente y necesaria, creándose así en 1996 la
primera oficina de Atención a la Víctima dentro del Ministerio Público.
f. La víctima tiene derecho a la reparación del daño: La comisión de un hecho
delictivo da lugar también a un derecho a la reparación del daño. De conformidad
con el artículo 119 la responsabilidad civil comprende:
La restitución
La reparación de los daños materiales y morales
La indemnización de perjuicios
Así la víctima actualmente tiene la oportunidad de jugar varios papeles dentro del
proceso penal. La víctima tiene derecho a exigir la imposición de la pena o
derecho a la justicia, derecho a la reparación del daño causado por el delito,
derecho a la protección judicial efectiva por parte del Estado y derecho a la
información. Y a ser tratado como persona no únicamente como ente procesal.

EL ROL DE LA VÍCTIMA EN EL PROCESO PENAL GUATEMALTECO:


La víctima en el proceso interviene como un agente informal de control social, al
contribuir al descubrimiento del delito y del delincuente. Ahora bien no sólo esa es
su contribución, también lo hace al ayudar a la persecución penal del delincuente,
y de acuerdo a diferentes legislaciones su participación puede bien ser mayor o
menor, dependiendo del sistema procesal utilizado. Algunas de las funciones que
ejerce la víctima en el proceso penal son:
a. Iniciar el proceso, b. Coadyuvar con el Fiscal o Ministerio Público, c. Ser testigo
de cargo, d. Influir sobre la sentencia, e. Presentar y solicitar pruebas, f. Terminar
el proceso.

En el caso de Guatemala según la legislación ordinaría la víctima solamente


puede participar, si solicita su intervención formalmente como Querellante
adhesivo, si se refiere a delitos de acción pública, pues en aquellos delitos de
acción privada la víctima tiene el monopolio del ejercicio de la acción penal, para
ello debe constituirse como querellante exclusivo y de actor civil si se pretende el
ejercicio de la acción civil, con el auxilio obligatorio de un abogado colegiado
activo, caso contrario no puede hacer valer su derecho como tal, pero en un país
como Guatemala en donde la mayoría de la población es pobre, y que trabaja para
ganarse el sustento diario, cuando es víctima de un delito de acción privada
difícilmente puede hacer valer sus derechos como tal.

En el Código Procesal Penal la figura de querellante adhesivo se encuentra


regulada en el artículo 116, figura que en el capítulo anterior fue desarrollada,
estableciendo que para poder constituirse como tal es necesario que realice su
solicitud de forma verbal o por simple oficio dirigido al fiscal quien deberá
considerarlo y actuar de conformidad. Si 61 la víctima no solicita su intervención,
durante el desarrollo del proceso no tiene derecho a intervenir, lo cual contraviene
a lo estipulado en la CADH, en donde se establece que la víctima tiene derecho a
intervenir en el proceso según sus respectivos intereses, en igualdad de
condiciones que el acusado; lo cual implica que si desea participar se le debe de
considerar como sujeto procesal y no como objeto, pudiendo intervenir dentro del
proceso, buscando tutela judicial efectiva, y para ello es necesario que se le
permita el acceso sin ningún obstáculo o limitación.

Limitante que en el Código Procesal Penal es clara, pues a pesar de ser


reformado por el Decreto 18-2010, con el objeto de que la víctima tenga una
participación más activa dentro del proceso, el artículo 121 obstruye y coloca en
un papel de desigualdad a la víctima dentro del proceso pues permite que
cualquiera de las partes se pueda oponer a la intervención del querellante,
violando el principio de igualdad en el proceso. Otra limitante que encuentra la
víctima dentro del proceso es el derecho a obtener una reparación o
indemnización, pues aunque el Código Penal establezca que toda persona
responsable penalmente de un delito o falta, también lo es civilmente, para poder
ejercer este derecho es necesario que sea asistida por un abogado que la
asesore, lo que le ocasiona gastos adicionales al que le causo el hecho delictivo, y
debido a ello no ejerce dicho derecho.

Intervención de la Víctima en las Etapas del Procedimiento Común


1. Denuncia:
La primera intervención que hace la víctima dentro del proceso, es al momento de
interponer la denuncia ante las autoridades, según lo regulado en el artículo 297
del Código Procesal Penal, en ella se encuentra la potestad de accionar a los
órganos del estado para que se inicie el proceso. Ya dentro del proceso para que
la víctima se convierta en querellante adhesivo, deberá solicitarlo antes que el
Ministerio Público requiera la apertura a juicio o el sobreseimiento, ya que una vez
hecha, no se admitirá su solicitud por parte del juez. 62 La victima intervendrá en
las fases del proceso hasta sentencia, y estará excluido del procedimiento para la
ejecución penal. Una vez admitida su solicitud, si éste decidiera desistir o
abandonar su intervención en cualquier momento del procedimiento quedará
sujeto a las costas propias y a las que fije el tribunal al finalizar el procedimiento.
Este abandono o desistimiento produce imposibilidad de posterior persecución.

2. Al Declarar el Sindicado:
Gracias al decreto 18-2010, se le permite a la víctima estar presente al momento
que el sindicado declare, pues se deroga el artículo 83 del Código Procesal Penal
en donde facultaba al sindicado decidir si quería que estuviera presente en su
declaración la víctima.

3. Procedimiento Preparatorio
De conformidad con lo establecido en el artículo 316 del Código Procesal Penal la
víctima puede participar en todos los actos que practique el Ministerio Público sin
necesidad de que exista una citación previa, además de hacer acto de presencia
en las diligencias, también podrá tomar la palabra siempre y cuando tenga
autorización de que preside el acto.

4. Proponer Pruebas
Otras de las acciones a que tiene derecho la víctima como querellante adhesivo es
el de proponer medios de investigación, permitiéndole aportar aquellos datos que
sean necesarios para lograr una efectiva sentencia, y aunque inicialmente se deje
en manos del Ministerio Público aceptarlos o no, el querellante adhesivo, en caso
de negativa, podrá acudir ante el juez competente, a efecto de que los valore, esto
se encuentra regulado en el artículo 315 del Código Procesal Penal.

5. Participación en los Actos:


En cuanto a la participación en los actos, el artículo 316 del código, deja claro que
el Ministerio Público permitirá la asistencia del imputado, de los demás
interesados, de sus defensores o mandatarios a los actos que se practiquen, sin
citación previa. Aunque restringe a los asistentes el uso de la palabra, sin
autorización expresa.

6. Anticipo de Prueba:
Dentro de las facultades que tiene el queréllate adhesivo, según el artículo 116 del
Código Procesal Penal es la de solicitar, cuando lo considerare, la práctica y
recepción de pruebas anticipadas, la cual se encuentra regulada en el artículo 317
del mismo cuerpo legal, que establece que están facultados para solicitar dicho
diligenciamiento el Ministerio Público o cualquiera de las partes.

7. Procedimiento Intermedio:
El procedimiento intermedio tiene por objeto que el juez evalúe si existe o no
fundamento para someter a una persona a juicio oral y público, por la probabilidad
de su participación en un hecho delictivo o para verificar la fundamentación de las
otras solicitudes del Ministerio Público. Esta etapa es importante para la víctima
como querellante, es por eso que en necesaria su intervención, y de conformidad
con lo regulado en el artículo 337 del código la víctima podrá: a. adherirse a la
acusación del Ministerio Público, exponiendo sus propios fundamentos o
manifestar que no acusará; b. señalar los vicios fórmales en que incurre el escrito
de acusación requiriendo su corrección; y c. objetar la acusación porque omite
algún imputado o hecho o circunstancia de interés para la decisión penal,
requiriendo su ampliación o corrección. 64 En el caso que la víctima solicite el
pago de daños y perjuicios, en esta audiencia de conformidad con el artículo 338
del mismo cuerpo legal, deberá concretar detalladamente los daños emergentes
del delito cuya reparación pretende, indicando el importe aproximado de la
indemnización o la forma de establecerla.

8. Ofrecimiento de Prueba:
Esta es otra de las etapas en el proceso que puede intervenir la víctima, según lo
regulado en el artículo 343 del código el establece que “ofrecida la prueba, se le
concederá la palabra a la defensa y demás sujetos procesales para que se
manifiesten al respecto. Es importante resaltar que este artículo fue adicionado por
el Decreto número 18- 2010, ya que en el Código Procesal Penal este artículo fue
derogado por el Decreto número 79-97.

9. Debate:
En el momento del Debate son llamados a estar presentes, de acuerdo al principio
de inmediación; los jueces que dictaran sentencia, el Ministerio Público, el
acusado, su defensor y las demás partes o sus mandatarios. La ley deja claro que
si el actor civil o el querellante no concurrieran al debate se entenderá que
abandonaron la causa, sin perjuicio de poder ser llamados como testigos (Art. 354
CPP). Cosa distinta pasa con el tercero civilmente demandado, quien aunque se
alejare, el debate prosigue de tal forma que si estuviere presente. En cuanto a la
publicidad, el artículo 356 del CPP, concede un amplio escenario a la víctima al
permitir que en caso de afectar directamente el pudor, la vida o integridad física de
alguna de las partes aunada a otras circunstancias también de consideración
hacía ésta, el debate pueda ser realizado a puertas cerradas, evitando con ello
una sobrevictimización por parte del órgano judicial. Además se estipula que las
declaraciones del acusado, de los órganos de prueba y las intervenciones de
todas las personas que participan en él serán de forma oral. 65 Otro aspecto
importante que se observa durante el debate, es la intervención que puede llegar a
tener el querellante adhesivo al momento de efectuarse la lectura de los
dictámenes periciales, ya que éste tiene la facultad de exigir al tribunal la
declaración del perito en el debate.

10. Discusión Final y Clausura:


Esta es la última etapa en la que puede intervenir la víctima en el proceso, la cual
se encuentra regulada en el artículo 382 del Código Procesal Penal, pues se le da
la oportunidad como querellante o actor civil para que emita sus conclusiones.
2.13 Derechos que le Asisten a la Víctima Dentro del Proceso Penal Son varios los
documentos jurídicos internacionales elaborados por la Organización de las
Naciones Unidad en materia de víctimas, mismos que resumen las políticas
generales de protección victimal, y en especial, el papel que debe tener la víctima
en los contemporáneos sistemas procesales, dentro de los instrumentos jurídicos
internacionales se encuentran: la Declaración sobre los principios fundamentales
de justicia para las víctimas de delitos y del abuso de poder, la Aplicación de la
Declaración sobre los principios fundamentales de justicia para las víctimas de
delitos y del abuso de poder, Estatuto de la víctima en el proceso penal. Antes de
profundizar en cada uno de estos instrumentos se considera importante establecer
que artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, le brindan
protección a la víctima dentro del proceso:

Artículo 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos
y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente
los unos con los otros.
Artículo 2: 1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en
esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión,
opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición
económica, nacimiento o cualquier otra condición. 2. Además, no se hará
distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país
o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país
independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónoma o
sometida a cualquier otra limitación de soberanía.
Artículo 3: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de
su persona.
Artículo 5: Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos
o degradantes.

ATENCIÓN INTEGRAL DE LAS VICTIMAS DE DELITO:


Instrucción 04-2014 (Protocolo de atención integral para las víctimas del delito)
Conjunto de acciones que ofrecen seguridad, confianza y protección a la persona
que ha sido víctima de un delito. Por su naturaleza son de carácter secuencial,
están relacionadas entre sí y responden de manera integral a las necesidades
físicas, psicológicas o emocionales, jurídicas, sociales, médicas de la víctima, con
miras a contener los efectos del delito y lograr su restablecimiento. Estas
acciones deben estar integradas en tres esquemas: Respuesta inmediata,
Acompañamiento y Expediente Único.

El primero, respuesta inmediata, está integrado por el conjunto de servicios que se


proporcionan desde el momento en que la víctima del delito tiene el primer
contacto con la institución; su misión es contener la situación de crisis y
salvaguardar la integridad física y emocional de la víctima.

El acompañamiento, es una acción que se inicia una vez resuelto un estado de


crisis y su objeto es orientar y, en su caso conducir a la víctima hacia los servicios
y procesos que han de seguir para denunciar el delito, coadyuvar en la
investigación criminal y, en su caso, ante el Organismo Judicial. Es un servicio
que se presta durante toda la investigación y en las diferentes etapas del proceso
penal hasta su total resolución.

A través del Expediente Único, se establece un esquema que coordina el trabajo


del Ministerio Público y de las instituciones Públicas que participan en la atención
integral de la víctima del delito, a fin de que ésta se proporcione de manera
óptima; implica un proceso de coordinación intrainstitucional e interinstitucional
que facilita la investigación criminal, el acoplo de pruebas confiables y el
conocimiento ordenado de los hechos, las etapas de investigación y las fases del
proceso penal, al tiempo que es un elemento que facilita la atención integral de la
víctima del delito en los diferentes servicios y evita la victimización secundaria.

RED NACIONAL DE DERIVACIÓN PARA ATENCIÓN A VÍCTIMAS:


Se le denomina así, al conjunto de organizaciones multidisciplinarias,
gubernamentales, no jurídica, de los diferentes departamentos de la República de
Guatemala, que proporcionan su apoyo y sus servicios especializados a todas las
personas que hayan sido víctima.

Redes de Derivación Locales:


Es el conjunto de organizaciones gubernamentales, organizaciones
internacionales y personas individuales o jurídicas que funcionan en la
circunscripción territorial de la fiscalía a la que está adscrita la Oficina de Atención
a la Víctima y que prestan atención a las víctimas referidas para esa oficina.
Objetivo:
Crear mecanismos de identificación, respaldo, apoyo, compromiso social y
coordinación entre las organizaciones multidisciplinarias, gubernamentales, no
gubernamentales, organizaciones internacionales y personas individuales o
jurídicas, para beneficio de la sociedad guatemalteca.

Integración:
Oficinas de Atención a la Víctima del Ministerio Público
Diferentes organizaciones multidisciplinarias, gubernamentales y no
gubernamentales
Organizaciones internacionales
Personas individuales o jurídicas que ya son parte de las redes locales.

Tipos de apoyo y servicios brindados:


Atención psicológica y/o psiquiátrica
Atención médica
Asesoría Legal
Albergue, alimentación vestuario, transporte.
Comunicación y promoción social
Servicios educativos
Capacitación laboral o de otro tipo
Servicios de Intérprete
Otros servicios afines.
Funciones de la Oficina de Atención a la Víctima.
Atención inmediata.
Diagnóstico victimológico en el área requerida (jurídica, médica, psicológica, social
o múltiple).
Información acerca de la denuncia, el procedimiento, evolución y seguimiento.
Enlace y acceso a los servicios en cada caso.
Detección de víctima, colaterales del delito y su adecuado tratamiento y atención.
Promoción de la interacción víctima-justicia, víctima-proceso.
Solución de conflictos mediante la ejecución de las formas alternativas y
voluntarias del sistema penal (mediación, conciliación, reconciliación).
Función preventiva con la participación de la víctima y las víctimas secundarias.
Prevención de la victimización terciaria.
Prevención de la revictimización y de la victimización secundaria.
Acompañamiento en los debates.
Medidas de seguridad en la víctima y su familia (Policía Nacional Civil).
Elaborar informes a los fiscales y jueces.
Apoyar la participación de la víctima antes, durante y después del proceso.
Colaborar con los fiscales en la obtención de recursos para producir mejores
medios de prueba para el debate.
Agilización de la denuncia principalmente en casos de menores, víctimas de abuso
sexual y/o maltrato infantil.
Mantener actualizada una red de derivación a los diferentes centros y organismos
de servicio a víctimas.
Mantener comunicación y coordinación constante con la Oficina de Derechos
Humanos, Procuraduría General de la Nación, Secretaría de Bienestar Social,
Fiscalía de la Mujer, Oficina de atención permanente del Ministerio Público,
Servicio Médico Forense, Policía Nacional Civil, Magistratura de menores, Servicio
de Trabajo Social y Comités de maltrato infantil en los centros nacionales de
hospitalización.
Capacitación permanente.
Análisis constante de resultados.
Las funciones de la oficina están dirigidas a disminuir el impacto inicial del delito,
promoviendo subsecuentemente la interacción entre la víctima y el sistema de
administración de justicia, la víctima y el infractor, manteniendo la participación
activa de la víctima en el proceso en un modelo de victimología preventiva,
restauradora y en muchos casos curativa.

ATENCIÓN INTEGRAL DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES VÍCTIMAS DE


DELITOS:
El plan de intervención para la atención integral a las víctimas del delito debe
adaptarse a dichas circunstancias en los términos que siguen.

Niñas, niños y adolescentes víctimas del delito, en estos casos debe estarse a lo
ordenado en las instrucciones 09-2008 y 02-2013, para la implementación del
protocolo para la atención de la Niñez y Adolescencia Víctimas directas y
colaterales.

Dichas instrucciones se rigen bajo los principios constitucionales, procesales y de


derechos humanos contenidos en la legislación nacional e internacional,
especialmente por los siguientes:

Interés superior de la niñez y adolescencia, no revictimización, oficialidad,


celeridad procesal, interdisciplinariedad, reparación integral, multiculturalidad,
género, capacidad especial, confidencialidad y reserva, derecho de participación.

CÁMARA GESELL:
Es un área dividida en dos ambientes, en cuya parte divisoria existe una ventana,
denominado ventana reflexiva. El área que cuenta con ventana reflexiva, será
denominada sala de entrevistas y será utilizada para el desarrollo de la diligencia.
La otra área se denominará sala de observación y en ella se colocarán las
personas que sean autorizadas a presenciar la diligencia. Las salas estarán
conectadas por un sistema intercomunicación cada una será amueblada con
mobiliario que varía dependiendo del objeto por el cual van a ser destinadas.

La cámara Gesell se utilizará para realizar diligencias de investigación y


especialmente, entrevistas o declaraciones de víctimas directas o colaterales,
cuando se necesario disminuir el trauma psicológico o disminuir la victimización
secundaria cuando sea obligatorio conforme al reglamento o en los casos donde el
fiscal o auxiliar fiscal lo considere conveniente. Para su utilización tendrán
prioridad los asuntos que obedezcan a situaciones de cualquier tipo de violencia
física, sexual y/o psicológica, especialmente en los siguientes supuestos:
1. En casos de entrevista de niño, niña o adolescente se debe usar la cámara
Gesell, salvo cuando según criterio del psicólogo no sea conveniente, tomando en
cuenta las circunstancias del caso.
2. Cuando se trate de victimas de delito sexual o maltrato infantil, violencia
intrafamiliar, trata de personas entre otros.
3. Cuando la víctima directa o colateral tenga dificultad para comunicarse o casos
especiales en que la persona tenga alguna discapacidad y necesite atención
especial.
4. Uso por personas de la tercera edad en casos excepcionales a determinar por
el profesional a cargo.
5. Cuando sean diligencias programadas con niños, niñas o adolescentes en las
que sea necesario un seguimiento del caso, reconocimiento en fila de personas,
declaración en anticipo de prueba o bien la declaración dentro de audiencia de
debate y otros que surgieren y que se adecuen al uso de la cámara.
6. Mayores de edad que hayan sido víctimas de abuso sexual
7. Diligencias de investigación que por su naturaleza sea conveniente que sean
presenciadas por terceras personas, con conocimiento o noticia del entrevistado.
8. Diligencias de investigación que puedan realizar desde otras unidades del
Ministerio Público, tales como Oficina de Protección a Testigos, Fiscalía de Delitos
contra la Vida, Fiscalía contra el Crimen Organizado.

Principios:
Dirección funcional
La no revictimización
Interés superior del niño
Acceso a la Justicia
Igualdad
Debido Proceso.

6. GÉNERO
1- La evolución de los derechos humanos de las mujeres.
1.1 Bases teórico-conceptuales
Fundamentando los Derechos Humanos a partir de lo que plantea Eusebio
Fernández, se busca una justificación racional, no emotiva sobre estos derechos y
para ello se tienen varios tipos de justificaciones siendo las más influyentes:
- La fundamentación iusnaturalista
- La fundamentación historicista
- La fundamentación ética
Desde la Fundamentación iusnaturalista se consideran los derechos humanos
como derechos naturales y por lo tanto el iusnaturalismo es la creencia en el
derecho natural basado en la idea de la existencia de un Ser Supremo de cuya
naturaleza el hombre participa, en la idea de la naturaleza racional del hombre
independiente de la divinidad, el derecho natural puede hacer referencia a un
orden absoluto e inmutable de principios universalmente válidos en todo tiempo y
lugar, esos principios se consideran derivados de la razón o voluntad divina.
El derecho natural puede referirse al cumplimiento del plan divino en las relaciones
interhumanas. Para el derecho natural, el hombre es parte de la naturaleza y su
razón es consustancial a él. Vivir, crecer, desarrollarse, tener dignidad o ser libre
representa la naturaleza social del hombre
La fundamentación historicista es la consideración de los Derechos Humanos
como derechos históricos. Se dice que los Derechos Humanos son históricos,
variables y relativos, que son derechos de origen social (resultado de su
evolución) como producto de las necesidades humanas y se materializan en
normas jurídicas como consecuencias de la evolución de las sociedades.
La fundamentación ética, es la consideración de los Derechos Humanos como
derechos morales. La fundamentación ética o axiológica de los Derechos
Humanos fundamentales parte de la tesis de que estos derechos nunca pueden
ser jurídicos, sino previo a lo jurídico, que el derecho positivo no crea los
Derechos Humanos sino que los reconoce, los convierte en normas jurídicas y los
garantiza jurídicamente,
Esta Fundamentación Ética nos dice que los Derechos Humanos se justifican
axiologicamente en la dignidad humana, la cual no es dejada por un lado por el
Derecho, sino más bien la reconoce y desarrolla normas capaces de ser exigidas,
las cuales reflejan valores que la condición humana demanda.
La dignidad humana coloca a los valores o derechos morales en una posición de
juridicidad. Bidart Campos nos dice que los Derechos Humanos representan la
capacidad de dignidad que el ser humano puede desarrollar y que esa dignidad se
refleja en: la racionalidad humana, la superioridad del hombre frente a otros seres
(animales, vegetales), la intelectualidad.
La escuela ética se justifica en la dignidad humana, en la necesidad de que dicho
valor sea reconocido y en consecuencia preservado y desarrollado a través del
derecho positivo.
Los Derechos Humanos como todo proceso han sido objeto de una evolución
histórica. Gregorio Peces-Barba Martínez, citado por el Dr. José Fernando
Velásquez en su obra ―Derechos Humanos en General‖, establece que su
proceso evolutivo abarca 4 grandes etapas:
- 1) La positivización,
- 2) la generalización,
- 3) la internacionalización y
- 4) La especificación de los mismos.
Etapa de la pre positivización es previa a la positivización como tal, Bobbio la
enmarca en la afirmación filosófica de los derechos del hombre, la cual se
encuentra en el iusnaturalismo, en la concepción individualista de la sociedad que
es la característica fundamental de las sociedades modernas, y parte de la
relación política entre el individuo y el Estado y como consecuencia, la inversión
de la relación entre poder y Derecho.
Se decir que en esta etapa, estos derechos naturales son una aspiración y su
realización depende mucho de la fundación del Estado de Derecho, con lo que se
dará el paso a ser ciudadanos en lugar de seguir siendo esclavos, en donde el
Derecho tenía que dejar de ser una expresión libre y espontánea de una sociedad
para ser una expresión de la voluntad soberana del pueblo y convertirse en un
instrumento con el cual los nuevos Estados podrían intervenir en la sociedad para
mantener una paz social.
La etapa de positivización de los Derechos Humanos surge con el nacimiento del
Estado de Derecho en el que los individuos son reconocidos como ciudadanos.
Con ello nace el principio de la Supremacía de la Ley, estableciéndose por
primera vez por medio de las Constituciones escritas, ya en los Estados
constitucionales modernos cambia el estatuto jurídico de los Derechos Humanos
que, aunque su contenido siga siendo el mismo que el de las teorías
iusnaturalistas, al ser incorporados al ordenamiento jurídico, dejaron de ser meros
principios abstractos para convertirse en derechos jurídicamente exigibles,
protegidos por la organización del poder, por medio del derecho positivo que
impone a los órganos del Estado órdenes y prohibiciones.
La etapa de generalización consiste en la proclamación progresiva de estos
derechos en textos constitucionales y en las declaraciones de derechos de los
denominados derechos sociales.
La Internacionalización de los Derechos Humanos inicia a mediados del siglo XX
principalmente después de la Segunda Guerra Mundial.
En esta etapa, uno de los primeros signos de cooperación internacional fue la
lucha contra la esclavitud la cual llegó a ocupar hasta 50 tratados entre 1815 y
1880, destacando el Tratado de Londres de 1841 y el Acta General de Bruselas
de 1890, el Convenio Internacional sobre la Esclavitud y el Comercio de Esclavos,
entre otros. Esta etapa se refleja además en una diversidad de instrumentos
internacionales sobre reconocimiento y protección de los Derechos Humanos,
tales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos Universales
emitida por las Naciones Unidas del 10 de diciembre de 1948, el Pacto
Internacional de los Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de los
Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
La etapa de Especificación: Es Bobbio quien le da esta terminología a estos
procesos, aunque también se le podría hablar de Procesos de Concreción. La
etapa de especificación consiste en el paso gradual pero acentuado en relación a
los sujetos titulares de los derechos o bien en relación a los contenidos.
Es aquí en donde es relevante en primer lugar la relación de los titulares en cuanto
a su especificación, porque inicialmente los Derechos Humanos estaban dirigidos
al "hombre genérico" no atendiendo en relación a los distintos criterios de
diferenciación como: el sexo, la edad o las condiciones físicas entre otras; las
cuales revelan diferencias específicas y que por lo mismo no se les puede dar
igual tratamiento e igual protección. Así vemos que no puede darse igual
tratamiento e igual protección en el caso de la mujer ya que ella es diferente del
hombre; al niño respecto al adulto; la persona adulta mayor en relación al adulto;
de la persona sana a la persona enferma, etc; muestra de esta transformación de
los Derechos Humanos es que en 1952 se promulga la Convención sobre los
Derechos Políticos de la Mujer; la Declaración de los Derechos del Niño en 1971;
la Declaración de los Derechos del Minusválido en 1982; la Primera Asamblea
Mundial sobre los Derechos de los Ancianos en Viena.
Un segundo aspecto de este proceso es en relación con los contenidos es decir
que pasa de ser considerado el hombre como ser humano singularmente, al cual
se le atribuyeron derechos naturales, para pasar a ser los Derechos Humanos a
sujetos distintos del individuo, tales como la familia; la etnia o la religión,
pudiéndose ubicar entre estos los derechos llamados hoy de los Pueblos.
3.2. Los derechos humanos de las mujeres como derechos específicos
Los Derechos de las Mujeres se han venido desarrollando históricamente ligados
estrechamente a una visión androcéntrica del mundo, en donde el varón es
tomado como paradigma humano, regulando las necesidades e intereses de los
hombres (los varones); y reafirmando las ideas, los valores, el lenguaje y las
costumbres patriarcales. Por regla general, se ha ignorado la manera de sentir, de
pensar y de colocar los valores de las mujeres haciéndolas totalmente invisibles,
surgiendo por ello la perspectiva de género76 para luchar contra esa percepción
diferente de la realidad.
Dicha perspectiva del derecho han limitado el ejercicio de la democracia plena, ya
que la libertad y la igualdad no son comprendidas para las mujeres como seres
humanas, sino incluidas e invisibilizadas en el sistema jurídico androcéntrico,
cuando no desvalorizados. Esto ha favorecido que las mujeres se encuentren
ausentes de la toma de decisiones, la participación, especialmente las mujeres
indígenas que no son reconocidas como actoras sociales en los problemas
comunales, locales, regionales y nacionales.
Los Derechos Humanos de las mujeres se plantean desde el momento en que
surgen los Derechos Humanos Universales de carácter androcéntrico, en el cual,
las mujeres quedaron en una posición de exclusión y discriminación.
Ha sido el movimiento feminista y los aportes de la teoría de género quienes a
partir de un planteamiento explicativo han incorporado las experiencias,
estrategias y alternativas para que las mujeres sean consideradas por el
ordenamiento jurídico como sujetas de derechos y promover el ideal de una
justicia con equidad.
Esta clasificación de los Derechos Humanos de las Mujeres abarca momentos
importantes tanto dentro de la historia en general como a través de las etapas
por las que transcurren los Derechos Humanos Universales (positivización,
generalización, internacionalización, especificación).
El reconocimiento de los Derechos de las Mujeres alrededor de los Derechos
Humanos Universales se inicia y se desarrolla a partir de la lucha por reconocer
que las mujeres también tienen derechos y no únicamente los que están
reconocidos al hombre. En ese proceso surge el Derecho a la Igualdad el cual
pasa a significar también la igualdad del hombre y de la mujer frente a la ley y a la
nacionalidad entre otros.
Como antecedente es importante recordar que ―luego de la Revolución
Francesa, en el último tercio del siglo XVIII se formularon propuestas dirigidas a
tales objetivos. Mary Wollstonecraft lo hizo en Inglaterra y Olimpia de Gouges en
Francia. Esta última tuvo la audacia y la utopía de pretender convencer a la
Asamblea Nacional Francesa para que adoptara una Declaración de los Derechos
de la Mujer y de la Ciudadana; propuesta que surgió como reacción a la
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. El precio de tal
audacia y la vía que encontraron los asambleístas de entonces para hacer callar
esta voz, que era la voz de muchas mujeres que cuestionaban no ser
consideradas como titulares de la ciudadanía; fue mandarla a la guillotina en 1793.
Otro de los desafíos relacionados con los derechos de la mujer está referido al
sufragio universal, el cual se desarrolló de manera muy heterogénea en los
distintos países occidentales. Dieter Nohlen estima que el proceso tuvo lugar a lo
largo de un siglo, pues antes de 1948 no existía en ningún país el sufragio
universal masculino; y, en el caso de las mujeres este derecho fue postergado
hasta luego de la segunda guerra mundial; y, en las últimas décadas el voto de las
personas analfabetas.
El origen de las sufragistas en este proceso es importante, pues surge como una
de las corrientes del feminismo, teniendo la misma un objetivo principal que era la
lucha por el derecho al sufragio, por el cual la mujer sale del ámbito doméstico
para integrarse a la vida pública la cual estaba (y sigue estando) reservada a los
varones, hasta finales del siglo XIX.
El sufragismo de orientación burguesa, que luchaba por la obtención al derecho de
voto para la mujer fue largo y difícil, fue un movimiento que se extendió desde la
Revolución Francesa hasta la I Guerra Mundial, y tuvo entre los principales
oponentes a los Derechos de las Mujeres a Tomás Hobbes, John Locke, Rosseau,
Montesquieu, quienes manifestaron en la política y filosofía principalmente que las
mujeres debían de estar subordinadas al hombre.
La ciudadanía política se desarrolla fundamentalmente en el siglo XIX, y abarca el
derecho a participar en el ejercicio del poder político, a través del voto, así, ―la
ideas de Mary Wollstonecraft sobre la educación de las mujeres fueron retomadas
y enriquecidas por John Stuart Mill y Harriet Taylor. En 1866 Stuart Mill presento
como miembro del parlamento británico una petición del voto para las mujeres, la
cual fue rechazada a pesar de los instrumentos bien construidos, es por ello que
en 1869 publica su obra ―La sujeción de la mujer‖ en la que descubre en la
opresión de las mujeres, las raíces psicologías de otros tipos de opresión, pues los
niños y las niñas interiorizan un modelo de poder arbitrario en la familia.
Los países del Norte son los pioneros en el proceso de la igualdad política por
medio del sufragio universal el cual se remonta en 1910. El derecho al voto para
las mujeres en los Estados Unidos se logró hasta en 1920 y en Guatemala, se
obtuvo en primer lugar en 1944 únicamente para las mujeres que sabían leer y
escribir mientras que a los varones no existía objeción para hacer valer su
ejercicio al voto; y posteriormente en 1965 se acepta que el voto sea para todas
las mujeres.
Respecto a los derechos económicos, sociales y culturales des mujeres, éstos se
van desarrollando alrededor de la organización social de las relaciones laborales,
los cuales en un primer momento solamente tuvieron como parámetro las
necesidades del hombre como proveedor, en donde la actividad laboral femenina
estuvo postergada.
De hecho el trabajo doméstico nunca recientemente ha sido considerado como un
trabajo, a pesar de que históricamente las mujeres han mantenido la unidad
doméstica con su trabajo, principalmente, en la fabricación de las vestimentas, la
recogida de leña, el mantenimiento del fuego, el cuidado de los animales, la
elaboración de los alimentos, el cuidado de las personas, la limpieza del entorno
entre otros muchos más; las cuales han sido fundamentales para la reproducción y
la calidad de vida del resto del grupo familiar y humano.
Las mujeres desde el espacio del hogar han realizado el trabajo de producción,
que ha garantizado la subsistencia familiar, dedicadas al cultivo de granos,
hortalizas. Con la incorporación a la actividad laboral remunerada se puso de
manifiesto el trato desigual en materia salarial y la exclusión de ciertos trabajos
considerados ―para los hombres.
En esencia, la incorporación de la mujer en el mundo laboral y la falta de un
reconocimiento de las necesidades de la mujer en el ámbito propios de su sexo ha
desembocada en que tengan una doble o triple jornada, dado que además del
trabajo remunerado, deben cumplir con las tareas domésticas denominadas
tradicionalmente como ―oficios propios de su sexo.
A partir de los movimientos de mujeres se ha venido reconociendo a la mujeres el
carácter de ciudadana. Sin embargo, la ciudadanía social ―se ha desarrollado
parcialmente y teñida de etnocentrismo y de androcentrismo, prácticas que no
aparecen escritas en las Constituciones pero que pueden acabar con una
recesión sin precedentes en la aplicación de los principios de desarrollo y
bienestar, aunque en apariencia da la impresión de que los Estados de Bienestar
solventan problemas de la gente menos favorecidas.
Recientemente, bajo el concepto de ―Cohesión social se ha enfocado la lucha,
entre otras, por la reivindicación de la diversidad étnica y cultural, así como de
género y en donde la exclusión a la que están sometidas las mujeres y los
pueblos indígenas principalmente por sus particularidades frente a la vida.
Otro aspecto relevante, en la evolución de los derechos de las mujeres está
referido a la participación de las mujeres en el marco del Derecho de los Pueblos a
la Libre Determinación como personas, a un medio ambiente sano y el derecho a
la paz, entre otros.
En este contexto, Guatemala como país, plurilingüe, multiétnico y pluricultural, el
cual, durante la segunda mitad del siglo XX, vivió bajo un conflicto armado interno
por más de 36 años, en donde las mujeres indígenas vivieron una forma de
violencia y abuso particularizada.
Si los varones indígenas fueron y son discriminados por razones de etnia y de
clase, ya que en su mayoría son pobres, las mujeres indígenas han sufrido una
triple discriminación por: etnia, clase y por género. ―por su condición de mujeres,
las indígenas comparten elementos vitales con todas las mujeres, pero debido a
su adscripción de clase y étnica los viven de manera distinta.
Según explican algunos/as indígenas, la discriminación por motivos de género no
se han dado entre ellos, en sus comunidades. Explican también que los
matrimonios concertados entre mayores y niñas indígenas, obedecían a impedir
que se dieran relaciones sexo-genitales forzadas entre los
conquistadores/colonizadores y las mujeres indígenas. Lo cierto es que el
mestizaje que conforma la gran mayoría de la población guatemalteca, surge de la
violencia ejercida por los españoles contra las mujeres indígenas.
La discriminación contra las mujeres indígenas que ejercen sus compañeros de
etnia y los ladinos determina su condición genérica y se traduce en una
sobreexplotación, opresión, discriminación, representada por los altos índices de
analfabetismo, de poco ingreso escolar, de morbilidad materna e ínfimo acceso a
los servicios de salud, poco o nulo acceso a la tenencia de la tierra y la vivienda,
disparidades en el derecho a la herencia de la tierra, jornadas de trabajo
domestico exhaustivas.
La Comisión Presidencial contra la Discriminación y el Racismo contra los Pueblos
Indígenas en Guatemala, describe aspectos importantes sobre la realidad de la
mujer indígena en Guatemala manifestando entre otras que ―a pesar de ser los
referentes de los derechos de la mujer indígena la Declaración Universal de
Derechos Humanos, La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas
las formas de Discriminación Racial, La Convención sobre la Eliminación de todas
las formas de Discriminación Contra la Mujer –CEDAW-, la Plataforma de Acción
de Beijing cuya observancia es de carácter obligatorio para los países miembros
de la ONU, así como las leyes internas, los Acuerdos de Paz y los Derechos
Específicos de la Mujer Indígena son también un parámetro de reconocimiento.
Este marco de protección no ha sido suficiente para estimular los cambios
urgentes que requieren las mujeres y en especial las mujeres indígenas ya que la
violencia contra la mujer cada día se agudiza. La violación del derecho a la vida
esta llegando a niveles incontrolables la cual ha sido calificada de alarmante por la
Relatora Especial para la Mujer de la OEA, la cual ha tenido diferentes matices y
rostros entre los que la discriminación, el racismo y la violación son de los más
crueles y despiadados, pues baja la autoestima, incapacita a las personas para
exigir sus derechos y afecta el desarrollo intelectual de las mismas al tiempo que
enferma el espíritu y afecta la vivencia de valores como el respeto en las
relaciones interpersonales.
3.3. Aspectos relevantes del marco jurídico que regula los derechos de la mujer
Los Derechos Humanos se han definido, tradicionalmente, como los derechos
básicos y las libertades fundamentales a los que deberán tener acceso, en
cualquier parte, todas las personas, sin distinción alguna de raza, color, sexo,
idioma, religión, opinión política, origen nacional o social, bienes, nacimiento u otra
condición.
Bajo este marco, en teoría no sería necesario diferenciar entre derechos humanos
de los hombres y de las mujeres. No obstante, la invisibilidad de las mujeres del
ámbito jurídico y social, así como la especificidad de las violaciones de derechos
humanos que sufren las mujeres, en función de su género, de los roles y
estereotipos que la sociedad históricamente les ha atribuido, ha pautado la
necesidad de conferir un carácter específico al reconocimiento y sobre todo, la
protección de sus derechos.
El reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres, son el producto de
una serie de luchas históricas, las cuales, en el mundo occidental parten de la
Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudanía de 1791, hecha pública
por la francesa Olympe de Gouges quien fuera guillotinada en 1793 por rebelarse
contra el poder y sostener que las mujeres tenían derechos de ciudadanía.
Actualmente, luego del esfuerzo realizado por el movimiento de mujeres se han
generado diversos instrumentos que han ido visibilizando derechos específicos,
hasta configurar instrumentos de carácter vinculante para los Estados tendientes a
la prevención, erradicación y sanción de la violencia contra la mujer como es el
caso de la CEDAW, la Convención de Palermo y el Estatuto de Roma.
Derivado del Sistema Universal de Derechos Humanos (Naciones Unidas) son
relevantes:
La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra
la mujer;
El Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de Todas las
Formas de Discriminación contra la mujer;
La Declaración sobre la Protección de la Mujer y el niño en Estados de
Emergencia o de Conflicto Armado;
Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer;
La Convención sobre los Derechos del Niño;
El Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas,
especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones
Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional; y, El Estatuto de la
Corte Penal Internacional –Estatuto de Roma-.
Como parte del sistema regional, en el ámbito interamericano, es relevante la
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer –Convención de Belém do Pará-. Dicha convención, en el plano
internacional constituye el instrumento, de carácter vinculante para los Estados,
que con mayor precisión establece mecanismos que deben adoptarse para
prevenir, sancionar y erradicar las diversas formas de violencia contra la mujer.
Respecto del marco jurídico internacional, es importante señalar que los
instrumentos internacionales específicos, en materia de derechos de la mujer,
complementan y desarrollan los instrumentos generales, en materia de Derechos
Humanos, los cuales a partir del desarrollo social y político deben interpretarse y
aplicarse con perspectiva de género, en tanto contribuyan a la consolidación de
una sociedad en que hombres y mujeres se desarrollen integralmente.
En los planos nacionales, el impacto del sistema jurídico internacional ha
generado la regulación de mecanismos específicos orientados a promover el
desarrollo de la mujer y a la generación de condiciones que permitan la
prevención, sanción y erradicación de la violencia contra la mujer ya sea mediante
la remoción de normas jurídicas de carácter discriminatorio, como la generación
de disposiciones específicas que sancionen hechos de violencia basada en
género.
En el caso particular de Guatemala, en los últimos 15 años se han emitido una
serie de leyes específicas que han incorporado y desarrollado mecanismos para
prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer tanto en el ámbito
privado como público.
Los principales textos jurídicos nacionales orientados a prevenir y sancionar la
violencia contra la mujer, son:
Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Intrafamiliar Decreto No. 97-
96 del Congreso de la República.
Ley contra el Femicidio y otras formas de Violencia contra la Mujer Decreto N° 22-
2008 del Congreso de la República
Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas Decreto N° 9-
2009 del Congreso de la República
Dichos textos, constituyen en el plano nacional un primer esfuerzo por visibilizar la
violencia contra la mujer en el ámbito público y privado, así como, de herramientas
para prevenir, sancionar y erradicar las distintas formas de violencia que sufren las
mujeres.
En ese sentido, es importante considerar la necesidad de ir perfeccionando el
marco jurídico e incorporar nuevas herramientas que favorezcan la consolidación
de una sociedad en la que las mujeres vivan libres de violencia.

Las observaciones generales del Comité para la Eliminación de la Discriminación


Contra la Mujer, han permitido ir definiendo los alcances en la interpretación de las
disposiciones de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación. En materia de violencia contra la mujer es relevante la
Observación General No. 19 la cual establece en el párrafo 6 que la definición
contenida en el artículo 1 de la Convención, referida a la discriminación contra la
mujer, “…incluye la violencia basada en el sexo, es decir, la violencia dirigida
contra la mujer porque es mujer o que la afecta en forma desproporcionada.
Incluye actos que infligen daños o sufrimientos de índole física, mental o sexual,
amenazas de cometer esos actos, coacción y otras formas de privación de la
libertad. La violencia contra la mujer puede contravenir disposiciones de la
Convención, sin tener en cuenta si hablan expresamente de la violencia.
De la misma manera, en el párrafo 7., afirma también que ―La violencia contra la
mujer, que menoscaba o anula el goce de sus derechos humanos y sus libertades
fundamentales en virtud del derecho internacional o de los diversos convenios de
derechos humanos, constituye discriminación, como la define el artículo 1 de la
Convención.
Este marco interpretativo, dado por el comité constituye una de las fuentes para
que el sistema jurídico nacional se vaya nutriendo de nuevas perspectivas en la
prevención, sanción y erradicación de la violencia contra la mujer no solamente en
la formulación legislativa, sino, fundamentalmente, en la aplicación concreta de las
leyes.

PRINCIPALES INSTRUMENTOS INTERNACIONALES


Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la
Mujer (CEDAW)
Esta convención, proclamada en 1979 por la Asamblea General de las Naciones
Unidas, puede considerarse el primer instrumento jurídico de carácter
internacional en el que se hace referencia, indirectamente, a la violencia contra la
mujer.85 La misma fue complementada en 1999 por el Protocolo Facultativo, el
cual abre la posibilidad de que las mujeres cuyos derechos enunciados en la
convención hayan sido violados en la jurisdicción de un Estado parte, presenten
comunicaciones que permitan emitir recomendaciones específicas al Estado parte
en cuestión, sobre las medidas que éste debe adoptar para evitar que se sigan
violando los derechos de las mujeres.
La CEDAW contiene en su artículo 1 una definición de lo que se considera
―discriminación contra la mujer, que consiste en ―toda distinción, exclusión o
restricción basada en el sexo que tenga por objeto o resultado menoscabar o
anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su
estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos
humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social,
cultural y civil o en cualquier otra esfera.
Además, reconoce toda una serie de derechos de las mujeres, pero no proscribe
en un primer momento expresamente la violencia contra las mismas.
No fue hasta la emisión de la Recomendación General N° 12 del Comité sobre la
Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, donde se señaló la obligación de
los Estados Parte de proteger a la mujer contra la violencia establecida en varios
artículos de la Convención y les pidió que incluyeran en sus informes periódicos al
Comité información sobre:
- La legislación vigente para protegerla de la frecuencia de cualquier tipo de
violencia en la vida cotidiana (la violencia sexual, malos tratos en el ámbito
familiar, acoso sexual en el lugar de trabajo, etc.);
- Otras medidas adoptadas para erradicar esa violencia;
- Servicios de apoyo a las mujeres que sufren agresiones o malos tratos;
- Datos estadísticos sobre la frecuencia de cualquier tipo de violencia contra la
mujer y sobre las mujeres víctimas de la violencia.
Posteriormente, y como consecuencia de la celebración de las Conferencias
Internacionales sobre la Mujer, el mismo Comité emitió la Recomendación General
N° 19, en la que se incluye y se reconoce la violencia contra la mujer como
violatoria de sus derechos humanos, al impedirle su desarrollo y participación.
Asimismo, se reconoce explícitamente que la violencia de género es una forma de
discriminación que impide a las mujeres disfrutar sus derechos y libertades en
igualdad de condiciones que el hombre, identificando las múltiples variedades que
ésta asume.
Declaración sobre la Eliminación de Violencia contra la Mujer
Esta declaración fue aprobada en 1993 por la Asamblea General de las Naciones
Unidas, y en su artículo 1 define la ―violencia contra la mujer como ―todo acto
de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener
como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer,
así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la
libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada‖.
Asimismo, reconoce que ―la violencia contra la mujer constituye una
manifestación de relaciones de poder históricamente desiguales entre el hombre y
la mujer, que han conducido a la dominación de la mujer y a la discriminación en
su contra por parte del hombre e impedido el adelanto pleno de la mujer, y
establece entre los deberes del Estado para eliminar la violencia contra las
mujeres, entre otros (art.4) :
- Proceder con la debida diligencia a fin de prevenir, investigar y, conforme a la
legislación nacional, castigar todo acto de violencia contra la mujer, ya se trate de
actos perpetrados por el Estado o por particulares;
- Establecer, en la legislación nacional, sanciones penales, civiles, laborales y
administrativas, para castigar y reparar los agravios infligidos a las mujeres que
sean objeto de violencia;
- Permitir a las mujeres víctimas de violencia el acceso a los mecanismos de la
justicia y, con arreglo a lo dispuesto en la legislación nacional, a un resarcimiento
justo y eficaz por el daño que hayan padecido
- informar a las mujeres de sus derechos a pedir reparación por medio de esos
mecanismos;
- Elaborar, con carácter general, enfoques de tipo preventivo y todas las medidas
de índole jurídica, política, administrativa y cultural que puedan fomentar la
protección de la mujer contra toda forma de violencia, y evitar eficazmente la
reincidencia en la victimización de la mujer como consecuencia de leyes, prácticas
de aplicación de la ley y otras intervenciones que no tengan en cuenta la
discriminación contra la mujer;
- Adoptar medidas para que las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley y
los funcionarios que han de aplicar las políticas de prevención, investigación y
castigo de la violencia contra la mujer reciban una formación que los sensibilice
respecto de las necesidades de la mujer;
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer (Convención de Belem do Pará)
Esta Convención, adoptada en 1994, es el documento más representativo de la
lucha contra la violencia en el ámbito regional latinoamericano, Guatemala lo
ratifica en 1995.
La Convención ratifica que la violencia contra las mujeres es una de las
manifestaciones de desigualdad entre varones y mujeres, y constituye una
violación a los derechos humanos y libertades fundamentales de éstas,
estableciendo para los Estados parte obligaciones específicas, como medidas
legislativas, administrativas y programas, entre las que destacan las siguientes:
- Incluir en la legislación interna de los Estados parte normas penales, civiles y
administrativas, o de otra naturaleza, así como la forzosa modificación o abolición
de las leyes o reglamentos vigentes que permiten la persistencia o tolerancia de la
violencia contra la mujer
- Establecer los mecanismos judiciales y administrativos eficaces, para que la
mujer que haya sido sometida a violencia tenga efectivo acceso al resarcimiento,
reparación de los daños u otros medios de compensación justos y eficaces
- Capacitar y sensibilizar a los funcionarios encargados de las tareas de
procuración y administración de justicia, a fin de que las mujeres víctimas de
violencia reciban la protección debida y el agresor sea sancionado
Por último, faculta a cualquier persona, grupo de personas o entidades no
gubernamentales, para que puedan presentar denuncias o quejas por violación de
Derechos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por el
incumplimiento de alguno de los deberes que la propia Convención establece a los
Estados parte.
Estatuto de Roma
El Estatuto de Roma es el instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional,
adoptado en julio de 1998 durante la "Conferencia Diplomática de
plenipotenciarios de las Naciones Unidas sobre el establecimiento de una Corte
Penal Internacional‖. Guatemala aún no lo ha ratificado.
El avance más significativo de este estatuto en lo que se refiere a la eliminación de
la violencia contra la mujer es la tipificación como ―crimen de lesa humanidad,
cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una
población civil y con conocimiento de dicho ataque, las siguientes conductas:
- Violación
- Esclavitud sexual
- Prostitución forzada
- Embarazo forzado
- Esterilización forzada
- Otros abusos sexuales de gravedad comparable
La incorporación de los derechos de las mujeres en el sistema jurídico
nacional.
La incorporación de los derechos de la mujer al marco jurídico nacional ha sido
lenta, y, fundamentalmente, derivada de los compromisos internacionales
asumidos a partir de la ratificación de los instrumentos de carácter universal y
regional en materia de derechos humanos de las mujeres.
Especial relevancia en esta incorporación merece lo establecido en el artículo 29
de la Ley de Dignificación y Promoción Integral de la Mujer, que establece:
“Quedan derogadas todas aquellas disposiciones legales o reglamentarias que se
opongan a la presente ley, que constituyan discriminación o violencia contra la
mujer.”
En ese sentido, expresamente la legislación discriminatorio o que implique algún
acto de violencia en contra la mujer queda expresamente derogada dicha
disposición, debiendo, en caso concreto, las juezas y jueces, verificar la vigencia
de normas que se opongan a dicha derogatoria expresa.
Dentro de las principales leyes y textos normativos que han desarrollado los
derechos de las mujeres se encuentran las siguientes:
Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Intrafamiliar Decreto No. 97-
96 del Congreso de la República.
Luego que el Estado de Guatemala ratificara, en 1994, a través del Decreto
Legislativo No. 69-94, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia contra la Mujer, el Congreso de la República emitió en 1996
la Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Intrafamiliar.
Esta Ley, regula la aplicación de medidas de protección necesarias para
garantizar la vida, integridad, seguridad y dignidad de las víctimas de violencia
intrafamiliar. Asimismo, tiene como objetivo brindar protección especial a mujeres,
niños, niñas, jóvenes, ancianos y ancianas y personas con discapacidad, tomando
en consideración las situaciones específicas de cada caso (Artículo 2).
La importancia de esta Ley radica en que es la primera aprobada en Guatemala
para proteger a las personas que sufren de violencia en sus hogares. No obstante,
según el espíritu de la Convención Interamericana, bajo la cual se elaboró dicha
Ley, se pretendía proteger a las mujeres de la violencia ejercida en su contra en
todos los ámbitos y no solo en el hogar, ya que los datos estadísticos muestran
que existe una clara direccionalidad de la violencia hacia las mujeres, tanto en el
hogar, como en el trabajo, la escuela, la calle, debido a su condición de género.
Sin ser una ley penal sino de protección a las víctimas, es un recurso legal valioso
que dicta medidas de seguridad para las víctimas de violencia intrafamiliar y las
instituciones responsables de recibir denuncias, brindar capacitación a operadores
de justicia sobre su aplicación, y nombra un ente asesor (la Procuraduría General
de la Nación), en tanto se crea el ente rector de las políticas públicas en esta
materia (Artículo 13).
Reglamento de la Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
Intrafamiliar.
Acuerdo Gubernativo número No. 831-2000
El Organismo Ejecutivo emitió el Reglamento de la Ley para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia Intrafamiliar, mediante Acuerdo Gubernativo No. 831-2000,
en Noviembre de 2000; este fue modificado con fecha 28 de diciembre 2000, por
medio del Acuerdo
Gubernativo No. 868-2000, y el 16 de julio de 2003 por el Acuerdo Gubernativo
No. 417- 2003.
En el reglamento se crea la Coordinadora Nacional para la Prevención de la
Violencia Intrafamiliar y en contra de la Mujer (CONAPREVI), como ente
coordinador, asesor e impulsor de políticas públicas relativas a reducir la violencia
intrafamiliar y en contra de las mujeres.
Ley de Dignificación y Promoción Integral de la Mujer Decreto No. 7-99 del
Congreso de la República.
Esta Ley fue aprobada por el Congreso de la República en marzo de 1999.
Sus objetivos son:
-Promover el desarrollo integral de la mujer y su participación en todos los niveles
de la vida económica, política y social de Guatemala.
-Promover el desarrollo de los derechos fundamentales que con relación a la
dignificación y promoción de la mujer se encuentran establecidos en la
Constitución Política e instrumentos internacionales a favor de la protección de las
mujeres.
Ley de Desarrollo Social Decreto No. 42-2001 del Congreso de la República.
Esta Ley tiene por objeto la creación de un marco jurídico que permita
implementar los procedimientos legales y de políticas públicas para llevar a cabo
la promoción, planificación, coordinación, ejecución, seguimiento y evaluación de
las acciones gubernativas y del Estado, encaminadas al desarrollo de la persona
humana en los aspectos social, familiar, humano y su entorno, con énfasis en los
grupos de especial atención. En su artículo 4 relativo a la Equidad, establece: ―en
el marco de la multiculturalidad que caracteriza a la nación guatemalteca, la
equidad de género, entendida como la igualdad de derechos para hombres y
mujeres, la paternidad y maternidad responsable, la salud reproductiva y
maternidad saludable son principios básicos y deben ser promocionados por el
Estado‖. En su artículo 16, Sectores de especial atención, indica: En su Política de
Desarrollo Social y Población incluirá medidas y acciones destinadas a atender las
necesidades y demandas de las mujeres en todo su ciclo de vida, y para lograr su
desarrollo integral promoverá condiciones de equidad respecto al hombre, así
como para erradicar y sancionar todo tipo de violencia, abuso y discriminación
individual y colectiva contra las mujeres observando los convenios y tratados
internacionales ratificados por Guatemala.
Ley contra el Femicidio y otras formas de Violencia contra la Mujer Decreto N° 22-
2008 del Congreso de la República
El objeto de esta ley es garantizar derechos como la vida, la libertad, la integridad,
la dignidad, la protección y la igualdad de todas las mujeres ante la ley y de la ley
cuando, por su condición de género, en las relaciones de poder o confianza, el
agresor cometa en contra de ellas prácticas discriminatorias, de violencia física,
psicológica, económica o de menosprecio de sus derechos. Su fin es promover e
implementar disposiciones orientadas a la erradicación de la violencia en todas
sus manifestaciones, garantizándoles una vida libre de violencia.
La ley establece, como obligación del Estado, el fortalecimiento de las
instituciones involucradas en la prevención, atención, sanción y erradicación de la
violencia contra las mujeres, para que realicen desde su especialización el
abordaje a las mujeres violentadas mediante la prestación de servicios de calidad
y calidez humana.
Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas Decreto N° 9-
2009 del Congreso de la República
Esta ley tiene como fin mejorar la protección de las personas contra las conductas
que atentan contra su libertad sexual, indemnidad sexual, libertad individual y
aquéllas que tengan relación con las mismas, mediante la actualización de los
tipos penales a los requerimientos de los convenios internacionales ratificados por
el Estado de Guatemala. Además dicha ley contiene disposiciones de carácter
administrativo y de atención a las víctimas de estos delitos, entre ellas contempla
la creación de la Secretaría Contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de
Personas, la que tiene entre sus atribuciones el desarrollo de políticas preventivas
que busquen estrategias para confrontar de una mejor manera la violencia sexual,
trata y explotación sexual.
Es importante hacer mención que la Ley también hace énfasis en los derechos de
la víctima, proporcionando no solo una definición, sino desarrollando sus
derechos, entre los que se encuentra una asesoría legal y técnica y su desarrollo
de recuperación integral.
ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA TEORIA DE GENERO Y PERSPECTIVA
DE GENERO.
Base teórico-conceptual
El alcance del término ―género ha sido producto de una serie de estudios que
han puesto de manifiesto, a lo largo de la historia, la desigualdad entre hombres y
mujeres a partir de la asignación de atributos socioculturales derivados del sexo
biológico.

La primera referencia de tales estudios se encuentra en el siglo XVII (1,673) con


Francois Poullain de la Barre, quién en la obra: "Sobre la Igualdad de los dos
Sexos" sostiene que la desigualdad social entre hombres y mujeres no es
consecuencia de una desigualdad natural, sino que la propia desigualdad social y
política es la que perturbaba una supuesta inferioridad de la naturaleza femenina.
En la época de la ilustración autores como Dálembert, Condorcet, Madame de
Lambert y Olimpe de Gauges, argumentaron desde diferentes enfoques, la
igualdad entre los sexos y refutaron las opiniones contrarias de quienes sostenían
la inferioridad natural de las mujeres, sobre esta base posteriores estudios fueron
evidenciando que la desigualdad entre hombres y mujeres no es un hecho natural,
sino histórico y que el género era una construcción social.
Margareth Mead, en 1935, realizo realizó una investigación en Nueva Guinea, la
cual tenía por objeto establecer si existía una correlación natural entre el sexo y la
personalidad; y, si lo masculino estaba ligado a la agresividad y lo femenino a la
suavidad. Producto de la investigación realizada concluyó que la personalidad
atribuida a cada uno de los sexos, se relaciona con el énfasis que se le asigna en
determinadas culturas.
Dicha autora, en su obra sexo y temperamento, describe cómo en diferentes
culturas existen distintas ideas y criterios para asignar las tareas o trabajos. Por
ejemplo, advirtió que la pesca en algunas comunidades era una actividad
masculina, en otras femeninas y en algunas resultaba indiferente, concluyendo
que la capacidad para una determinada tarea, no era producida originalmente por
la naturaleza de los sexos, sino por la cultura, que simboliza las actividades como
masculinas o femeninas.
Para Simon de Beauvoir género es: ―Lo que la humanidad ha hecho con la
hembra humana. Con GÉNERO se hace referencia a la construcción cultural que
hace una sociedad a partir de las diferencias biológicas. Es decir, a las
características personales, actitudes, sentimientos, valores, responsabilidades,
oportunidades, conductas y tareas que diferencian a Mujeres y Hombres a través
de un proceso de construcción social. Hay que tener en cuenta que el género
influye en las expectativas de las personas regulando su vida diaria, la economía
la política, el mercado de trabajo, entre otras. A diferencia del sexo, el género es
modificable y cambiable.
Desde esa perspectiva, para comprender el alcance de la palabra genero, es
necesario hacer una diferencia de lo que es sexo y de lo que es género diciendo
que ambos se refieren a realidades totalmente diferentes y opuestas estos
términos afirma Helen Shapiro son útiles para hacer el contraste de un conjunto de
hechos biológicos con un conjunto de hechos culturales. El sexo servirá al hablar
de diferencias biológicas y el género para referirnos a las estructuras sociales,
culturales o psicológicas que se imponen a las diferencias biológicas. El sexo es
determinado biológicamente, mientras que el género es construido históricamente.
El Glosario sobre terminología de Género, elaborado por la Unidad de Género,
Mujer y Juventud Rural del Ministerio de Agricultura, Ganadería y alimentación,
define género como el conjunto de características asignadas a hombres y mujeres
en una sociedad determinada, que son adquiridos en el proceso de socialización.
Son las responsabilidades, pautas de comportamiento, valores y gustos, temores,
actividades y expectativas, que la cultura asigna en forma diferenciada a hombres
y mujeres. Es la forma de ser hombre y de ser mujer en una cultura determinada.
El aporte de esa definición al análisis de género consiste en que lo define como un
proceso teórico práctico que permite analizar diferencialmente los roles entre
mujeres y hombres, las responsabilidades, el acceso, uso y control sobre los
recursos los problemas o las necesidades, propiedades y oportunidades y la
capacidad de organización de las mujeres y los hombres para promover la
igualdad.
A partir de allí es importante considerar el alcance de una serie de terminología
básica para comprender las relaciones intergenéricas que se materializan en las
relaciones entre hombres y mujeres, y el desarrollo de estrategias tendientes a
tornar operativa la equidad entre los sexos. Dicha terminología básica comprende
los términos:
Enfoque de género: Esta referido a la forma de observar la realidad con base en
las variables Sexo y género y sus manifestaciones en un contexto geográfico,
étnico e histórico determinado. Permite visualizar y reconocer la existencia de
relaciones de jerarquía y desigualdad entre las mujeres y los hombres expresadas
en opresión, injusticia, subordinación, discriminación mayoritariamente hacia las
mujeres.
Sistema de género: Es el conjunto de principios coordinados que la sociedad
elabora para legitimar y reproducir las practicas, representaciones, normas y
valores que la sociedad elabora a partir de la diferencia sexual anatómica
fisiológica.
Teoría de Género: Es un método de análisis que se ha venido construyendo por
más de tres décadas principalmente en los espacios académicos, el cual permite,
advertir;, que de las características biológicas particulares de la mujer y del
hombre se han derivado características, rasgos y patrones culturales que a partir
de las prácticas de relacionamiento social entre hombres y mujeres se han llegado
a considerar naturales, sin serlo.
Desde la teoría de género se advierte fundamentalmente que:
La asignación rígida de roles o papeles diferenciados para hombres y mujeres
favorece el diseño de estereotipos4 para el hombre y mujer, así se ha considerado
como natural que la mujer debe estar dedicada al hogar, mientras que el hombre
debe trabajar para llevar a la familia el gasto. De esa forma una mujer que no se
dedica al hogar no es considerada como una buena mujer.
Permite establecer que los roles y estereotipos atribuidos a la mujer son, por lo
general, peyorativos y menos valorados en relación a los que se atribuyen al
hombre; así por ejemplo, el parir, crear a los hijos, dar mantenimiento al espacio
vital de éstos es visto como menos importante que trabajar fuera para conseguir el
sustento familiar; y,
Permite establecer como la cultura y las instituciones son laxas con los hombres y
severas con las mujeres en lo que se refiere a obligar a unos y a otras a cumplir
los deberes irrenunciables que implican los roles que se les han asignado, así por
ejemplo, el trabajo del hogar no es considerado como tal.
Para el análisis de la realidad de las mujeres es necesario utilizar como
herramienta la situación y posición que las determina como sujeto, la cual según
Kate Young, está condicionada por factores como: pobreza, falta de educación,
excesiva carga de trabajo, falta de acceso a la tecnología moderna y las
habilidades para el trabajo, entre otros.
Marcela Lagarde indica que la posición o situación de las mujeres se fundamenta
en su existencia concreta según sus condiciones reales de vida tales como: su
formación social donde nacen y viven, así como, las relaciones de producción y
reproducción.
Además, Lagarde dice que la construcción del sujeto atiende no sólo a su biología
sino además al proceso histórico y a la cultura. En ese sentido la mujer se
construye, como ser social, ser de cultura, definida y especializada en el trabajo y
en otras actividades vitales centradas en la reproducción social y cultural como
cuerpo vivido el cual está circunscrito a la sexualidad.
Basada en los estudios de Franca Basaglia, Lagarde subraya el hecho de la
socialización de las mujeres construidas para servir y vivir para los demás, así dice
que el cuerpo de las mujeres y sus sexualidades históricas ―se han estructurado
su subjetividad y sus posibilidades de vida como espacio para los otros. La
historia de la mujer como género, ha sido hasta ahora la de un ser de los otros.
Así la condición de las mujeres dice Lagarde es histórica y su contenido es su ser
social y cultural, mientras que la situación se basa en su existencia concreta
según sus condiciones reales de vida como formación social donde nacen y viven
relaciones de producción-reproducción.
En ese marco, la metodología de género tiene por objeto explicar las
concepciones sobre lo que significa ser mujer y ser hombre, a partir del análisis
de los roles y los papeles diferenciados de una y otro sexo, sobre la dicotomía de
lo público y lo privado y las actividades que los hombres y las mujeres llevan a
cabo en cada uno de esos espacios en diferentes épocas de la humanidad y en
diferentes lugares, clases sociales, pertenencia étnica, cultural y etárea.
A partir de la metodología de género se efectúa un análisis crítico de las
relaciones de poder entre hombres y mujeres, de los mecanismos institucionales y
simbólicos que refuerzan las desigualdades con el propósito de de construir los
saberes patriarcales a fin de eliminar las relaciones de poder desiguales y los
abusos de poder que el conocimiento y las prácticas sociales han legitimado y
naturalizado.
En ese sentido, Catherine A. Mackinnon (1955;155-186) se refiere no a una
metodología de género, sino más bien al método feminista, el cual define como la
creación de la conciencia: la reconstitución crítica y colectiva del significado de la
experiencia social de la mujer, tal y como lo viven las mujeres.
Utilizar este método nos permite identificar como las estructuras, las instituciones
jurídicas y la sociedad influyen en los Derechos de las Mujeres y las ubican en una
situación y posición de desventaja que a la vez es permitida por las sociedades.
Esta metodología permite no solo evidenciar las formas de exclusión que sufren
las mujeres sino además proponer formas para una justicia real y equitativa para
las mujeres.
¿Existe algún elemento ontológico que determine maneras de ser diferentes para
mujeres y varones? ¿O la diferencia entre ambos géneros es una construcción
sociocultural producida por la jerarquía patriarcal? Las mujeres ¿deberían luchar
por el poder y la igualdad utilizando los recursos y las instituciones ya existentes
en la sociedad?
Alrededor de este dilema brotan tres argumentos en el seno del feminismo. Los
dos primeros celebran la diferencia entre varones y mujeres, mientras que el
tercero la examina críticamente y vindica la igualdad. El primero de ellos defiende
una esencia de lo femenino con rasgos propios, ajena a las realidades sociales. El
segundo considera intelectualmente imposible demostrar una ontología o esencia
de lo femenino, pero presenta otra posibilidad que al cabo cumple el mismo
propósito: puede y debe construirse una naturaleza femenina. Sobran ejemplos
sociológicos ilustrativos de estas dos posiciones: la ausencia de las mujeres como
sujetos activos en las grandes tragedias de la humanidad -guerras, desastres
ecológicos, violencia... refuerza este planteamiento. El tercer argumento arranca
de la premisa de que la identidad femenina es el resultado de la estructura de
poder patriarcal. Dicho de otra forma, la feminidad es una construcción normativa
y constrictiva que reduce la libertad y autonomía de las mujeres.
Las mujeres están inscritas en un colectivo cuyo rasgo común es el sexo. El sexo
es una realidad anatómica que históricamente no hubiese tenido ninguna
significación política o cultural si no se hubiese traducido en desventaja social. El
elemento anatómico ha sido el fundamento sobre el que se ha edificado el
concepto de lo femenino. Desde los estudios de género y desde la teoría feminista
se ha criticado la idea de que la singularidad anatómica se haya traducido en una
subordinación social y política. El pensamiento feminista acuña el concepto de
género para explicar la dimensión social y política que tiene el sexo. Dicho de otra
forma, ser mujer no significa sólo tener un sexo femenino. Ser mujer significa una
serie de prescripciones normativas y de asignación de espacios sociales
sumamente coactivos para las mujeres. Históricamente, esa normatividad ha
desembocado en los papeles de esposa y madre en el ámbito doméstico-privado
(trabajo de reproducción y cuidados) y exclusión política en el espacio público. La
teoría feminista en los años setenta acuña el concepto de género para explicar el
carácter normativo que tiene la feminidad, es decir, cómo un hecho anatómico se
transforma en un hecho social en clave de discriminación y exclusión.
Ese conjunto de nociones y de argumentos constituyen la perspectiva teórica y
política feminista. El feminismo utiliza el género como un parámetro científico que
se ha configurado en estos últimos treinta años como una variable de análisis que
ensancha los límites de la objetividad científica. La irrupción de esta variable en
las ciencias sociales ha provocado cambios que ya parecen irreversibles. Aún así,
el cambio fundamental que ha introducido tiene que ver con la identificación entre
conocimiento masculino y civilización, en el sentido de que el conocimiento
producido por los varones casi en exclusiva, se ha percibido como un
conocimiento objetivo y no sesgado, como la expresión natural de la civilización. El
feminismo, en su dimensión de tradición intelectual, ha mostrado que el
conocimiento está situado históricamente y que cuando un colectivo social está
ausente como sujeto y como objeto de la investigación, a ese conocimiento le falta
objetividad científica y le sobra mistificación.
2. Género y multiculturalidad
Las practicas multiculturales también han constituido un factor de análisis desde la
perspectiva de género, es así que ―el feminismo (considerándose este como un
movimiento social con una identidad política marcada por las experiencias
continuas y marginación de las mujeres, representando así a un grupo oprimido
entre otros grupos oprimidos) ha planteado cómo las mujeres han vivido formas de
discriminación, siendo urgente aplicar medidas de discriminación positivas que
permitan reducirlo.
Para Rosa Cobos el multiculturalismo no es un hecho social específico de la
modernidad, sino que el mismo es un fenómeno muy antiguo. La mezcla de
grupos humanos distintos entre sí coexistiendo en un mismo espacio es un hecho
social histórico recurrente.
Define además que el multiculturalismo entendido como: ―una manifestación de
la diversidad del pluralismo cultural y de la presencia en una misma sociedad de
grupos con diferentes códigos culturales, no es una condición singular de la
cultura moderna, sino que es la condición normal de toda cultura.
El multiculturalismo está vinculado a dos hechos sociales, siendo el primero de
ellos, la emergencia de grupos sociales que anteriormente eran invisibles para lo
cual podemos identificar como un primer hecho las culturas indígenas de América
y el de las mujeres entre otros, sin embargo es hasta mediados del siglo pasado
que estos grupos inician un camino de visibilización como actores sociales
colectivos.
El segundo hecho es el rápido crecimiento de conflictos vinculados al aumento de
la diversidad cultural interna, en donde los conflictos más problemáticos son
aquellos que tienen un carácter intercultural, étnico y religioso y en donde las
políticas multiculturales rechazan radicalmente la asimilación que trata de imponer
una cultura mayoritaria.
Desde esa perspectiva, el feminismo ha atendido a partir de los años ochenta
esta problemática, siendo las feministas partidarias de la igualdad y las de la
diferencia sus principales exponentes, y en nuestro país ―a partir de la conquista
y colonización española, el Estado Guatemalteco se forjó con instituciones
impuestas desde España, reafirmando el poder de los conquistadores y
colonizadores de los criollos y los mestizos. De esa cuenta los pueblos indígenas
fueron expropiados de sus tierras, se les impuso la religión católica, se les forzó a
trabajar en beneficio de los extraños, a pagar tributos a la Corona Española y se
les privo de los beneficios y recursos gozados por el grupo dominante.
De manera particular, las mujeres indígenas fueron sometidas a la violencia y al
abuso de los conquistadores, de los colonizadores, los criollos y los ladinos. Si los
hombres indígenas fueron y son discriminados por razones de etnia y de clase, las
mujeres indígenas han sufrido una triple discriminación: ―por etnia, por clase y
por género.
Las mujeres indígenas han mantenido una condición y situación desde sus
semejanzas, particularidades y diferencias genéricas, ya que ellas también han
vivido discriminación no solo desde los conquistadores sino también desde sus
propios compañeros de comunidades para lo cual podemos mencionar algunos
actos de discriminación como: poco liderazgo comunitario, poco acceso a la tierra
y al crédito, a heredar, a la educación y a la seguridad social entre otras; sin
embargo, ―conservan más que los hombres, el uso de su traje y el uso de su
idioma, siendo menos transculturizadas que los hombres indígenas, pues sus
actividades se desarrollan en el ámbito domestico y en su propia comunidad,
transmiten la cultura de sus ancestros a su descendencia.
La sociedad guatemalteca ha experimentado, en las últimas décadas, uno de los
avances más significativos en términos sociales, políticos, culturales y simbólicos
al incorporar, de diversas maneras, el reconocimiento de su carácter multicultural,
multilingüe y pluriétnico. Este avance ha sido el resultado de procesos internos y
externos como las luchas impulsadas por los movimientos de pueblos indígenas
alrededor del mundo y particularmente en Guatemala cuya población, en un
porcentaje importante, se identifica como indígena y/o maya y que alberga,
además, a otros grupos étnico-culturales. Algunos logros de estos movimientos se
expresan en instrumentos jurídico- políticos que, basándose en la doctrina de los
derechos humanos, por un lado garantizan el respeto, la igualdad de condiciones,
la no discriminación y por otro sustentan políticas, programas y proyectos
orientados a alcanzar la equidad étnica.
El reconocimiento de la diferencia cultural está acompañado de la constatación de
las desigualdades de género y etnia que aún prevalecen en este país, y que
habían sido negadas históricamente, ya que desde las instancias de poder se ha
insistido en una visión dicotómica y en la persistencia del racismo, como base de
las relaciones étnicas.
La constatación de las diversidades de distinto signo: culturales, étnicas, raciales,
sexuales, entre otras, así como las luchas por la visibilización y el reconocimiento
de las diferencias que marcan identidades, han tomado un papel central en las
relaciones sociales, políticas y económicas a lo largo del siglo veinte y, con
especial énfasis, en las últimas décadas.
Esta dinámica, que abarca planteamientos analíticos y políticos, ha permeado a
nivel estructural, institucional, ideológico, axiológico, político y cultural de manera
que se han generado debates y discursos, movilizaciones y acciones colectivas
que cuestionan los paradigmas racistas, sexistas y clasistas que durante siglos
han sostenido y reproducido jerarquías de poder que han actuado en detrimento
de las mujeres, como género, así como de otras categorías sociales como los
pueblos indígenas y afrodescendientes que, desde los espacios de poder, han
sido inferiorizados y despojados de sus derechos más elementales a la existencia
como entidades diferenciadas.
En ese proceso han tenido un papel preponderante los emergentes movimientos
de mujeres y de pueblos indígenas que al interrumpir la cadena del significado
constituida, tomando distancia crítica y alterándola creativamente se han perfilado
como sujetos sociales y políticos cuyo proyecto político es el fin de las opresiones,
la superación de las discriminaciones, del racismo y el sexismo, para lo cual
demandan condiciones para la equidad, la igualdad, la dignidad y la justicia social.
Uno de los aportes significativos de estos movimientos sociales, y luego elaborado
teóricamente, ha sido el cuestionamiento de categorías que tendían a explicar la
dinámica social, a través del prisma único de la clase, sin atender otras
dimensiones de la vida y de las relaciones humanas. En esa perspectiva, se han
incorporado al bagaje analítico de las diversas disciplinas de las ciencias sociales,
pero también en el lenguaje político y en el quehacer institucional, conceptos como
género, relaciones de género, poder y empoderamiento, así como etnicidad, etnia,
raza, diferencia y diversidad cultural. Estos conceptos adquieren nuevas
dimensiones al destacarse, como afirma Camus, ―la fuerza de la cultura
entendida como universo de sentidos o dimensión simbólico- expresiva de las
prácticas e instituciones sociales; y la idea de la identidad o representación de los
agentes de su posición en el espacio social y de sus relaciones con otros
agentes‖. De manera que la cultura ya no será entendida solamente en función de
marcadores externos, se presta más atención a las personas y a sus experiencias,
considerándolos como los actores que son.
Muchas de las categorías analíticas mencionadas admiten diversos significados,
dependiendo del contexto, del entramado relacional y político, y de la
intencionalidad de su uso. Entre las varias interpretaciones de la multi e
interculturalidad algunas autoras y autores plantean que los términos
multiculturalidad e interculturalidad se refieren al plano fáctico (lo que es) en
términos de la existencia de múltiples culturas y de su interrelación es decir,
categorías descriptivas sin orientación de valor. En contraste, multiculturalismo e
interculturalismo se refieren al plano normativo (lo que debería ser) partiendo del
respeto a las identidades culturales, ―no como reforzamiento de su
etnocentrismo, sino al contrario, como camino, más allá de la mera coexistencia,
hacia la convivencia…
El multiculturalismo como propuesta política se ha expresado desde las versiones
más simples a las más radicales. Ubica sus orígenes en los años sesenta y
setenta como respuesta a los cambios en la composición étnica de países como
Estados Unidos, Canadá y algunos de Europa, a consecuencia de los flujos
migratorios de países del sur, pero también ante las presiones reivindicativas de
movimientos de diverso signo: afrodescendientes, migrantes, mujeres, indígenas y
otros13, demandas que cuestionan el pretendido carácter de homogeneidad que
subyace a las ideas de Estado y democracia representativa que se basan en una
noción abstracta de ciudadanía nacional. Pero que también denotan las luchas por
eliminar los rezagos sociales, económicos y políticos que han limitado el desarrollo
de extensos grupos sociales en función de su origen étnico, racial y de género.
Mientras en países como Guatemala, estos planteamientos han encontrado
resistencias en las élites que históricamente han acumulado poder sobre la base
del racismo, no sólo en términos culturales, sino políticos y económicos. De
manera que la ciudadanía, aún en su versión más formalista ha sido negada a
mujeres e indígenas, quienes alcanzaron la ciudadanía, independientemente de si
sabían leer y escribir, hasta el año 1965. Y aunque ese derecho está contemplado
en la Constitución, las condiciones de pobreza, lejanía de sus hogares y prácticas
culturales, continúan limitando su ejercicio, ya que todavía hay personas, sobre
todo mujeres indígenas y del área rural, que no poseen documentos de identidad,
condición necesaria para ser reconocidas como ciudadanas.

Con la fuerza política de los movimientos indígenas en los años ochenta y


noventa, se lograron avances en el orden legal y político al ser reconocidas las
comunidades indígenas, aunque desde una perspectiva proteccionista y sin
abandonar la visión que homologa indígena a campesino, (Constitución de la
República, 1985). En ese marco, favorecido además por un clima internacional
proclive a la democracia y al multiculturalismo, empezó a cobrar fuerza la
construcción de una identidad maya, cuyos promotores reclamaban no sólo
reconocimiento, sino también justicia y reparación luego de un cruento conflicto
armado interno que costó la vida a miles de indígenas (83 por ciento de las
víctimas eran indígenas y 17 por ciento ladinos, según datos de la Comisión del
Esclarecimiento Histórico); y que desestructuró las bases de la vida comunitaria
debido a la política de tierra arrasada implementada por el Estado.
En la década de los noventa hechos como el Premio Nóbel de la Paz otorgado a
Rigoberta Menchú, en 1992, que se convirtió en un ícono para los pueblos
indígenas de Latinoamérica y del mundo; la ratificación del Convenio 169 de la
OIT en 1996, y sobre todo la formulación, negociación y aprobación del Acuerdo
sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas en 1995, como parte de los
Acuerdos de Paz que pusieron fin a casi cuatro décadas de conflicto armado,
abrieron las posibilidades para que los pueblos indígenas (que incluyen mayas,
garífunas y xincas) fueran reconocidos como parte de una sociedad guatemalteca
que asumió oficialmente su carácter multicultural, pluriétnico y plurilingüe; aunque
este reconocimiento dista mucho de ser realidad en la cotidianidad institucional, en
las políticas, planes y proyectos, así como en los espacios sociales.
Este nuevo escenario ha sido reforzado, como ya se planteó, por otros procesos
internacionales y por la adopción de nuevos instrumentos y convenciones en
materia de derechos humanos, el más reciente la Declaración Internacional de
Derechos de los Pueblos Indígenas, (aprobada por Naciones Unidas el 13 de
septiembre, 2007) que establece parámetros de respeto a los derechos de los
pueblos indígenas a la propiedad de la tierra, uso de los recursos naturales y
respeto y preservación de usos y costumbres, entre otros aspectos.
El interés por conocer la situación y condición de las mujeres en general, y de las
mujeres indígenas y mayas en particular, desde la perspectiva de género/etnia, es
relativamente reciente en el ámbito académico y político de la sociedad
guatemalteca. A pesar de muchos esfuerzos aún no se logra un estatus
epistémico para este tipo de estudios.
Lo que se encuentra es, por un lado, estudios enfocados sólo en las mujeres, o
sólo en las mujeres indígenas pero sin ubicarlas en el entramado de las relaciones
de género y etnia que caracterizan a
la sociedad en que ellas se desenvuelven. Por otro, están los estudios que
privilegian a los pueblos y comunidades indígenas pero sin diferenciar cómo viven
mujeres y hombres las realidades del racismo, la discriminación y las
desigualdades.
Cabe indicar que muchos de estos estudios se vienen realizando como expresión
de un interés personal, ya que aún son escasos los espacios específicos dotados
de presupuesto y de apoyo institucional para promover este tipo de análisis. No
obstante esa falta de interés desde los espacios donde se define el canon
académico, en las últimas dos décadas se han multiplicado los escritos
académicos, y/o de carácter informativo e institucional, que van abonando a estas
visiones que priorizan a sujetos sociales y políticos emergentes como las mujeres
y los pueblos indígenas en Guatemala.
La perspectiva de género/etnia, aún insuficientemente desarrollada en términos
teórico, también resulta clave tanto en la dinámica política de los movimientos
sociales, como en los procesos políticos de toma de decisión y asignación de
recursos, es decir en las políticas públicas.
Un breve recorrido histórico de casi sesenta años de pensamiento social
latinoamericano, da cuenta de la ausencia de referentes de académicos/as
indígenas y de académicas en la producción y el debate de ideas relacionadas con
procesos que atañen a todas las personas. Esta es una muestra de la muy
reciente incorporación de las mujeres y más aún de las mujeres indígenas en el
ámbito académico y en consecuencia, de la escasa influencia y autoridad que se
ha otorgado a las académicas en los lugares simbólicos de ―creación de
pensamiento.
Constatar esta inequidad de género y etnia no es sólo un dato, es importante para
evidenciar la ausencia cuantitativa de las mujeres pero, más aún, de la ausencia
de su pensamiento y de sus propuestas epistemológicas lo cual ha resultado,
frecuentemente, en análisis parciales que tras la neutralidad han ocultado la
especificidad que imprimen las relaciones de género y etnia en sociedades donde
la mitad de la población es del sexo femenino y entre el 30 y el 60%, dependiendo
del país, se adscribe como indígena, y en otros casos, como afrodescendiente.
3. Construcción social de género: El ―género, como categoría referida a la
asignación de atributos a hombres y mujeres a partir del sexo biológico de éstos,
es producto de una construcción social que supone un conjunto de acuerdos
implícitos o explícitos elaborados comunitariamente un momento histórico
determinado.
Así el ser hombre o mujer, desde la perspectiva de género, constituye un conjunto
de saberes y prácticas sociales que se han construido y reafirmado por fuera de
los aspectos biológicos que les determinan.
El ser hombre o mujer, en consecuencia, es una construcción cultural
aprehendida; la cual, ha trascendido más allá de la determinación biológica. Dicha
construcción social en las sociedades patriarcales ha acentuado prácticas sociales
de subordinación, discriminación y violencia en contra de la mujer.
De esa manera, es preciso establecer una distinción entre ―sexo biológico y
―género como construcción social: las personas, nacen con el primero y
desarrollan el segundo. Este desarrollo del ―género está determinado a partir de
los roles asignados a cada sexo en las estructuras sociales, las cuales, establecen
los parámetros y expectativas respecto al papel que cada sexo debe desempeñar.
El ―género, en consecuencia, es producto de una construcción social que
subjetivamente determina la identidad, posición y proyecto de vida de hombres y
mujeres más allá del sexo biológico, de esa forma, objetivamente naturalizan
patrones de conducta como si fueran de carácter biológico sin serlo.
Este proceso de construcción del género se afirma y reafirma a partir de la
concepción individual y colectiva sobre el rol sido asignado a hombres y mujeres.
En este proceso, tanto la concepción individual como colectiva se determinan
mutuamente estableciendo entre las mismas una relación dinámica.
La complejidad de esta realidad material y simbólica la metodología de género ha
proveído como herramienta de análisis el sistema de sexo/género; el cual parte,
según, Gayle Rubin, del conjunto de disposiciones por medio de las cuales la
sociedad transforma la sexualidad biológica en productos humanos; así, el tránsito
de la sexualidad biológica a la sexualidad humana es el tránsito del sexo al
género. El sexo lleva la marca de la biología y el género la marca de la cultura.
Seyla Benhabib, partiendo de esta categoría acuñada por Rubin, concreta y
explicita el sistema de sexo/género como: ―el modo esencial, en que la realidad
social se organiza, se divide simbólicamente y se vive experimentalmente.‖. De
esa forma, el sistema de ‗género-sexo‘ no es más que la constitución simbólica y
la interpretación socio-histórica de las diferencias anatómicas entre los sexos.
El patriarcado no es una unidad ontológica ni una invariante ajena a la historia sino
una antigua y longeva construcción social, cuyo rasgo más significativo es su
universalidad. También hay que destacar su carácter adaptativo, al extremo de
constituirse en estructura central de todo tipo de sociedades, sean tradicionales o
modernas, del norte o del sur, ricas o pobres. Ni las distintas religiones, ni las
diferentes formas de estado, ni los distintos tipos de economía, ni las diversas
culturas, organizaciones sociales, formas raciales u otro tipo de estructuras, serán
un obstáculo fundamental en la formación de las sociedades patriarcales; y, es
que en todas las sociedades y comunidades --desde las más próximas hasta las
más lejanas-- el control de los recursos económicos, políticos, culturales, de
autoridad o de autonomía personal, entre otros, están en manos masculinas.
Sin embargo, el patriarcado no es una estructura inmutable y fija que se incrusta
de la misma forma en todas las sociedades. Al contrario, su inmensa capacidad de
adaptación adquiere dimensiones casi funcionales en cada sociedad, pues no
pueden analizarse las estructuras sociales o las instituciones de cada sociedad sin
tener en consideración que en todas ellas los rasgos patriarcales tienen un
carácter estructural. De ahí la naturaleza androcéntrica de toda construcción
social, sea ésta simbólica o material. Y es que los varones, como género-sexo,
han definido ideológicamente y han fabricado materialmente todas las formas
sociales a la medida de sus intereses como genérico dominante. El patriarcado es
un sistema de pactos entre los varones a partir de los cuales se aseguran la
hegemonía sobre las mujeres.
Todos los sistemas hegemónicos y todos los sistemas de dominio están basados
en una trama estructurada de privilegios de unos y de subordinaciones de otros.
Dicho en otros términos, cuando hay un oprimido (en este caso, oprimida) es
porque hay un opresor. No cabe otra fórmula intermedia porque los privilegios
erosionan la igualdad de forma que la sobrecarga o el exceso de un derecho para
unos (privilegios) siempre supone el déficit de derecho para otros (desventajas).
La división sexual del trabajo es el mecanismo por el cual es más visible y más
fuerte este dominio, al diferenciar muy claramente dos espacios, el privado-
doméstico y el público-político, les corresponden dos ‗naturalezas‘ sociales, una
masculina dominada por un yo que quiere intervenir activamente en el mundo y
otra femenina marcada por el amor y los cuidados a la familia y que está destinada
a desplegarse en el interior de la familia patriarcal. Estas formas sociales de definir
lo femenino y lo masculino que se concretan en roles y espacios sociales
diferentes exigen una ontología específica para cada sexo. Esta ontología define
lo femenino en términos de sexualidad, pasividad y falta de interés por todo
aquello que está fuera de los límites de la familia. Una de las ideas significativas
en esta ontología es que los sentimientos dominan la vida de las mujeres. De ahí
que se derive cierta predisposición para el ejercicio de los papeles de esposa y
madre. La ontología masculina, sin embargo, está definida por la actividad, el
autodominio y control de los sentimientos. Esta ontología empuja a los varones a
la acción en el mundo y a intervenir en la comunidad. El mundo de las mujeres
muere en la inmediatez de lo privado y el de los varones comienza en la actividad
de lo público. Para las mujeres el amor y para los varones el poder. Para los
hombres la razón y para las mujeres los sentimientos. En definitiva, para las
mujeres la familia es trabajo y para los varones es reposo.
“La consideración del concepto de género y de la perspectiva crítica de género
implica la existencia y el cuestionamiento de determinadas estructuras sociales y
culturales que serían las responsables de (o que explicarían) los distintos roles
que se les atribuyen a hombres y mujeres y las diferentes posiciones que ocupan
en la sociedad.”
“El análisis de género es una nueva forma de interrogar la realidad que implica
una mirada más profunda. Permite identificar los diferentes papeles y tareas que
llevan a cabo las mujeres y los hombres en una sociedad, tanto las asimetrías
como las relaciones de poder e inequidades. Permite reconocer las causas que
producen y formular mecanismos para superar estas brechas. Contribuye a
explicar y ampliar aspectos de la realidad que anteriormente no se tomaban en
cuenta y es aplicable a TODOS LOS AMBITOS.”
La ideología patriarcal es la causa originaria y a la vez perpetuadora de la
violencia de género, o dicho al revés, la violencia contra las mujeres es resultado
de la idea de superioridad masculina y de los valores que se reflejan en el código
patriarcal. De hecho, determinados autores sitúan la violencia contra la mujer
dentro de la definición misma del sistema patriarcal. Manuel Castells por ejemplo
define el patriarcado como ―una estructura básica de todas las sociedades
contemporáneas. Se caracteriza por la autoridad de los hombres sobre las
mujeres y sus hijos, impuesta desde las instituciones. Para que se ejerza esa
autoridad, el patriarcado debe dominar toda la organización de la sociedad, de la
producción y el consumo a la política, el derecho y la cultura. Las relaciones
interpersonales están, también, marcadas por la dominación y la violencia que se
originan en la cultura y en las instituciones del patriarcado.
Desde el resurgimiento del feminismo en los años sesenta, el movimiento ha
defendido que las experiencias individuales de maltrato de la mujer por el hombre
no son ni accidentales ni aleatorias, ni se pueden explicar debido a diferencias
particulares de personalidad, sino ―intencionales, calculadas y orientadas a fines;
la expresión de una opresión política común.
Respecto al vínculo entre actuación a nivel individual y estructura social, Victoria
Sau opina que "el machista generalmente actúa como tal sin que, en cambio, sea
capaz de ―explicar o dar cuenta de la razón interna de sus actos. Se limita a
poner en práctica de un modo grosero (grosso modo) aquello que el sexismo de la
cultura a la que pertenece por nacionalidad y condición social le brinda. Añade que
la violencia contra las mujeres se ubicaría así dentro de la esfera del
comportamiento humano, en el cual las acciones cotidianas de discriminación o
violencia son congruentes con las creencias socialmente compartidas dentro de un
sistema patriarcal.
Sin embargo, la naturaleza de las discriminaciones y desigualdades que sufren las
mujeres no puede limitarse al análisis del factor sexual, dejando de lado otras
variables tan importantes como pueden ser la raza, la edad, la condición
socioeconómica, el nivel educativo o cultural, o la orientación sexual.
La introducción de la perspectiva de género en la ciencia es un proceso dinámico
que se inició en la década de los sesenta y que todavía hoy continúa. Este
proceso de reformulación de las disciplinas científicas a través de la introducción
de la perspectiva de género en las investigaciones ha sido estudiado por la filósofa
Sandra Harding, que destaca cuatro estadios por las cuales han pasado tales
investigaciones.
El primero de ellos consiste en incorporar al análisis la situación de las mujeres.
Las primeras investigaciones con perspectiva de género suelen centrarse en
evidenciar la situación de las mujeres, que en las investigaciones anteriores
aparecía oculta bajo el genérico masculino.
Hasta hace poco las teorías científicas existentes tomaban como modelo al
hombre y las sociedades se construían y analizaban partiendo de modelos y
arquetipos masculinos. Al incorporar a las mujeres al análisis se las hace visibles y
se amplían dichos modelos y arquetipos.
En un segundo estadio, las investigaciones tratan de mostrar el punto de vista de
las mujeres, o mejor dicho, los diversos puntos de vista de las mujeres, ignorados
en las investigaciones científicas tradicionales.
En un tercer momento se desenmascaran los valores patriarcales que vienen
entremezclados con el saber científico tradicional. Y se hace una crítica a la
ciencia por considerar que no es tan neutra ni tan objetiva como se preconizaba
desde las investigaciones tradicionales, sino que está teñida de valores sexistas.
Estos tres pasos dan lugar a la aparición de modelos científicos menos
distorsionados y de teorías que permiten entender la realidad desde una óptica
nueva, a partir de la inclusión de la perspectiva de género en el análisis social.
La contribución de las investigaciones con perspectiva de género, como vemos, no
se acaba en la crítica a los contenidos del saber tradicional; sino que permite
descubrir la existencia de nuevos objetos, propiedades y relaciones que pasaban
desapercibidas para las investigaciones tradicionales. De acuerdo con esta idea,
la aportación de las investigaciones con perspectiva de género se extendería
también al campo metodológico. Las investigaciones de género exigen en cierta
medida un replanteamiento del método, entendiendo como tal el conjunto de
procedimientos que relacionan de forma operativa los diferentes niveles de la
investigación desde los más empíricos (proceso de producción de datos) hasta los
más teóricos.
Roles de género
"La mujer no nace, se hace"
(Simone de Beauvoir, ―El segundo sexo -1949-)
A lo largo del proceso de socialización, los hombres y mujeres, aprehenden y
ponen en práctica una serie de comportamientos aceptados como femeninos y/o
masculinos. Dichos comportamientos son considerados como apropiados o no,
favoreciendo la inserción como miembros de la sociedad a la que pertenecen; o
bien, provocando reacciones adversas.
Los roles de género están directamente relacionados con el reparto de tareas
entre mujeres y hombres. Así, por ejemplo, a las mujeres se les asignan unos
roles vinculados con el desempeño de tareas en el ámbito doméstico,
relacionadas con el cuidado del hogar y con el cuidado de las personas en el
entorno familiar, mientras que a los hombres se les asignan roles relacionados con
el ámbito público: el empleo remunerado y la participación en los órganos de toma
de decisiones que afectan al conjunto de la sociedad.
Los roles de género asocian distintas actividades y/o cualidades a hombres y
mujeres; estas asociaciones se manifiestan de diferentes formas, como es el caso
de:
Asociar el ser mujer u hombre a unas actividades, potencialidades, limitaciones y
actitudes determinadas:
"Los hombres son fuertes e inteligentes mientras que las mujeres son débiles,
cariñosas y habladoras".
Calificar algunas actividades como "de mujeres" o de "hombres".
"Llorar es de mujeres",
"los hombres son los que tienen que trabajar",
"conquistar es de hombres",
"las mujeres deben ser pacientes"...
Asignar tareas "propias" de las mujeres y otras de los hombres.
"El hombre debe ser el cabeza de familia y el principal proveedor de la economía
familiar"
"La crianza de hijas e hijos es cosa de las madres"
Dar a una misma actividad una importancia diferente.
"Un chef o un modisto tienen más prestigio social y económico que una cocinera o
modista"
Desmontar esta concepción del ser hombre y mujer, constituye en la sociedades
actuales, un desafío para hombres y mujeres, el cual necesariamente implica
redefinir los roles de manera a lograr la equidad de género. La equidad de género
busca que tanto hombres como mujeres puedan desarrollarse integralmente,
El papel e identidad de género asignados, les ha otorgado a los hombres una
posición de privilegio sobre la mujer. Esta situación ha generado un modelo de
masculinidad predominante, llamada tradicional, patriarcal o hegemónica, que está
basada en los valores de poder, fuerza, exigencia, competencia, rivalidad e
imposición. Se trata de un modelo de persona en el que lo afectivo- emocional
está devaluado y el mundo exterior, lo político-social, sobredimensionado.
Generación tras generación, y mediante lo que hoy conocemos como proceso de
socialización de género, esta situación se ha reproducido y consolidado, al menos
bajo los siguientes conceptos:
La idea básica es la de fuerza-imposición. El hombre ha de ser fuerte, siempre
fuerte y en todo momento. Y lo que es peor, ante sí mismo. El hombre no puede
permitirse la debilidad. Esto es especialmente cierto en todos aquellos temas en
que los hombres sientan que se pone en juego su masculinidad y/o las relaciones
con las mujeres.
La masculinidad es un club selectivo en el que hay que ganarse la admisión
demostrando que se es digno representante de los ―valores masculinos.
Tradicionalmente, el ingreso se hacía mediante rituales de iniciación.
El hombre mira a lo público y lo social. En ese escenario es donde se mide
constantemente con sus rivales (los otros hombres) y consigo mismo (su gran
rival). A través de un largo proceso histórico, el hombre se ha acostumbrado a ver
a las mujeres como seres inferiores que le han de respetar y cuidar. Su maltrecha
seguridad personal (siempre agredida por las altas exigencias que el modelo
impone en el ámbito de lo social) se ha visto compensada por su posición de
poder y privilegio indiscutido ante las mujeres. Al menos ahí, siempre mantenía un
reducto de seguridad.
En el terreno de lo privado, el hombre lo que pide es una compañera que
desarrolle la función de acompañante y cuidadora del ―descanso del guerrero.
Delega en ella las cosas ―poco importantes‖: gestión y cuidado de la casa,
cuidado de los hijos y mayores, y relaciones sociales/familiares.
La función tradicional del hombre en la familia es de protector y proveedor,
además de impartir justicia desde su autoridad.
El hombre en la sexualidad, este modelo de poder, fuerza, exigencia y
supremacía sobre la mujer, ha dado lugar al mito del supermacho y a una
sexualidad que desconoce de la cercanía y comunicación que este tipo de relación
lleva inherentes.
Bajo este modelo, no solamente se oprime a las mujeres y las impide
desarrollarse libremente, sino también a los hombres. El hecho de que tengan un
papel dominante, no impide que ellos mismo sean presionados y ―moldeados.
Por eso, la liberación de la mujer, es también la liberación del hombre. En una
búsqueda del ser humano por socializarse, crecer y desarrollarse cómo ser
humano con las capacidades y habilidades que la genética y la vida le vaya dando
y no como SER HUMANO HOMBRE O SER HUMANO MUJER.
Las diferencias de género, por lo tanto, no están determinadas biológicamente, se
producen culturalmente. De lo que se deduce y deriva que las desigualdades de
género aparecen porque los hombres y las mujeres son socializados en roles
diferentes.
En este proceso de socialización por el cual los individuos interiorizan las normas
que les permiten vivir en sociedad y pertenecer a un grupo, incorporan a sus
pautas de comportamiento sistemas de orden, poder, categorización, entre otros.
¿Por qué siguen los seres humanos los mandatos sociales, por qué no surten
efecto los continuos cuestionamientos del orden y normas establecidas?
La respuesta a la interrogante anterior, no es otra que por PRESIÓN SOCIAL. Los
seres humanos se ven guiados durante le procesos de socialización, por refuerzos
positivos y negativos aplicados socialmente que recompensan, sujetan o
destruyen los comportamientos. Por ejemplo: Recompensa ―¡Qué niño más
valiente eres!‖, Refuerzo negativo ―¡Los chicos no juegan con muñecas!‖. Estos
refuerzos positivos y negativos ayudan a chicos y chicas a aprender y aceptar los
roles de género que se esperan de ellos y ellas. Si un individuo desarrolla
prácticas de género que no se corresponden con su sexo biológico, es decir ―si
se desvía‖ la sociedad como conjunto y también los grupos cercanos a la persona
ejercen una presión muchas veces inconsciente que obliga en muchos casos al
individuo a corregir su comportamiento no esperado.
A pesar de esta realidad negativa, las personas tienen la capacidad de raciocinio y
cambio. Por lo que en algunos casos, existen hombres y mujeres que hacen caso
omiso de la presión social, incluso niñas, niños y jóvenes que desarrollan su
propia forma de ser más o menos al margen de los mandatos sociales. Sin
embargo, esto es un arduo y duro trabajo y depende también de las habilidades y
capacidades de cada individuo para soportar o gestionar los efectos del ―rechazo
social y la presión social.
Es necesario tener en cuenta que muchas de estas ―programaciones están tan
interiorizadas de manera tal que se mantienen en un plano inconsciente. Es MUY
probable que en la educación de hijas e hijos no se advierta el trato desigual que
acentúa patrones culturales patriarcales, la desigualdad y la violencia contra las
mujeres.
En ese marco, la redefinición de la sociedad avanza hacia la equidad de género,
que no es otra cosa que desmontar los patrones culturales patriarcales, en el que,
independientemente de las diferencias biológicas, ambos sexos, tienen derecho a
acceder con justicia e igualdad al uso, control y beneficio de los mismos bienes y
servicios que la sociedad provee, así como a la toma de decisiones en los ámbitos
de la vida social, económica, política, cultural y familiar. Es la aceptación de las
diferencias entre hombres y mujeres, y la aceptación también de derechos,
buscando el ideal de un equilibrio en el que ninguno de ambos sexos se beneficie
de manera injusta en perjuicio del otro.
La identificación del tipo de mujer que aparece en la concepción individual y
colectiva (mujer-madre, mujer-esposa, mujer-honesta…), es un aspecto que debe
efectuarse para establecer si estos modelos de mujer, contribuyen a construir la
igualdad de libertades, el ejercicio de derechos y acceso a la justicia o si por el
contrario profundizan la discriminación contra las mujeres.
Dentro de los modelos de mujer más comunes que se han aventurado en la
cultura patriarcal se encuentran los siguientes:
- Mujer esposa
Tradicionalmente, las mujeres tienen como un fuerte imperativo social contraer
matrimonio (casarse), debido a que es el principal proyecto de vida que se les ha
asignado. Algunos refranes populares que ilustran esta situación son los
siguientes: ―Ojalá se case con el príncipe azul; a la que no se casa le dicen:
―Ya la dejó el tren, ―Es una solterona amargada, o ―Más vale desvestir
borrachos, que vestir santos.
El trabajo de la mujer esposa (ama de casa) es idealizado ya que, supuestamente,
toda su vida transcurre en forma armoniosa y serena, no hay problema doméstico
que ella no pueda resolver. Debe ser cariñosa, estar siempre de buen humor y ser
tolerante, debe permanecer en la casa y hacer oficio todo el día. Su mundo es el
ámbito privado del hogar, siempre actúa en nombre del amor a los hijos, al
esposo, pero nunca en función a sí misma. Por ello, incluso, posterga sus
necesidades. Un claro ejemplo es el siguiente: ―ahora me dedico a cuidar a mis
hijos e hijas; cuando sean mayores, trabajaré o estudiaré.
Prejuicios que constituyen formas de presión social hacia las mujeres para
inducirlas a que su principal aspiración sea el contraer nupcias: ―ser una esposa
servicial, sumisa, paciente, obediente, que siempre cede y renuncia a sus gustos;
dedicada exclusivamente al cuidado de su hogar, hijas e hijos, excelente
cocinera, lavandera, enfermera, destinada a servir al esposo y vivir en función de
su familia, postergando sus más elementales necesidades. En el Código Civil de
Guatemala, esta situación estaba normada ―ya que la esposa que deseaba
trabajar fuera del hogar, debía solicitar autorización ante Juez competente para
hacerlo (derogada en 1998). (La Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
en el caso ―María Eugenia Morales de Sierra encontró violaciones en normas
contenidas en el Código Civil de Guatemala, por lo que recomendó al Estado de
Guatemala, su eliminación, debido a que ―lejos de asegurar la igualdad de
derechos y la adecuada equivalencia de responsabilidades, estas disposiciones
institucionalizaba la desigualdad de los cónyuges.
-Mujer madre
La Antropóloga feminista, Marcela Lagarde, definió la categoría científica de
―madre esposa, ya que en las concepciones tradicionales de lo que es ―ser
mujer esta función está totalmente ligada, no se puede ser esposa sin ser madre o
viceversa.
La imagen de la mujer ha sido idealizada como: madre ejemplar y sacrificada
(situación explotada al máximo por el consumismo estableciendo hasta un ―día
de la madre). Hay refranes populares que expresan esta situación, por ejemplo:
―no es mujer, la que no es madre.
Estos prejuicios forman parte integral de las personas que hacen las leyes,
quienes las incorporan en los textos legales, influenciadas por las costumbres y
tradiciones imperantes en ese momento histórico o porque sufren presiones del
colectivo social, que considera estos roles como los correctos para mujeres u
hombres.
- Mujer que trabaja fuera de la casa
Actualmente, la sociedad, como producto de la modernidad, vive una situación de
rápidos cambios en que se acepta que la mujer realice un trabajo productivo fuera
de su casa, pues antes, la mujer que trabajaba fuera de la casa era ―la madre
irresponsable que abandonaba a sus pobres hijos a los azares del destino;
―como las mujeres se fueron a trabajar fuera de la casa, ahora hay tantos niños
de la calle. Pareciera que a las mujeres no se les reconociera la necesidad de
desarrollarse como personas humanas en otras áreas: el deporte, mundo laboral,
el arte o la política.
-Mujer honesta
Como resultado de la persistencia de la ideología patriarcal, en todas las esferas
de la vida y, por ende, en la legislación aún privan criterios en que la concepción
de mujer les lleva a exigirle que tenga ciertas virtudes que no le son exigidas a los
hombres, dando origen a una desigualdad de trato ante la ley.
Como ejemplo de lo anterior, en Guatemala, el Código Penal, previo a la reforma
introducida por el Decreto 09-2009 del Congreso del República de Guatemala,
regulaba en el artículo 176 el delito de ―Estupro mediante inexperiencia o
confianza, cuya conducta típica consistía en: ―El acceso carnal con mujer
honesta, mayor de 12 años y menor de catorce, aprovechando su inexperiencia u
obteniendo su confianza…
Dicho modelo estaba sustentado en la creencia tradicional de que la mujer debe
tener ciertas cualidades sociales, las cuales, como en los supuestos típicos, le
posicionan dentro de la sociedad a efectos de ser considerada como titular de
derechos, y de no serlo podría ser permisible atentar contra su dignidad.
Sesgos sexistas
El sexismo se manifiesta en todos los ámbitos de la actividad humana y refuerzan
los roles asignados a la mujer en la cultura patriarcal. De acuerdo a Margrit
Eichler, estas manifestaciones serían las siguientes: androcentrismo, el
dicotomismo sexual, la insensibilidad al género, la sobregeneralización, la
sobrespecificidad, el doble parámetro, y el familismo.
-Androcentrismo
La Dra. Facio manifiesta que el androcentrismo ―se da cuando un estudio,
análisis o investigación se enfoca desde la perspectiva masculina únicamente
presentando la experiencia masculina como central a la experiencia humana y por
ende la única relevante, haciéndose el estudio de la población femenina, cuando
se hace, únicamente en relación a las necesidades, experiencias y/o
preocupaciones del sexo dominante masculino.
Se está partiendo de una concepción androcentrista en las investigaciones
sociales cuando:
Se incluye la perspectiva masculina como paradigma y centro de la experiencia
humana, como única y relevante, ignorando la perspectiva femenina;
Se consideran como sujetos únicamente a un hombre o a los hombres;
Solamente han participado hombres en su formulación;
Las acciones a realizar están dirigidas a resolver problemas de los hombres;
Las necesidades, intereses, expectativas y opiniones de las mujeres no han sido
tomadas en consideración, en la formulación y aplicación de las leyes planes,
programas, textos o proyectos. Algunas de las múltiples formas que podemos
utilizar para eliminar el androcentrismo, a efecto de construir formas más
igualitarias de vida sin sobrevalorar un género y desvalorizar al otro, son las
siguientes:
El incluir la perspectiva de género en la vida cotidiana, supone que:
- Mujeres y hombres participen en condiciones de paridad en la capacitación,
planificación, ejecución y monitoreo de políticas públicas, programas o proyectos
para que sus necesidades específicas sean tomadas en consideración.
- En la vida familiar, tratar con igualdad a hijas e hijos, valorar y respetar a la
pareja.
- Establecer relaciones de valoración y respeto en el trabajo, que abarquen a
mujeres y hombres en condiciones de equidad.
- El trato igualitario para mujeres y hombres sea parte de la cotidianidad laboral,
familiar, política, económica, social y cultural.
El androcentrismo, en sus manifestaciones extremas, puede degenerar en
misoginia o ginopia. ―La primera consiste en el repudio a lo femenino y la
segunda en la imposibilidad de ver lo femenino o invisibilización de la experiencia
femenina.
- Dicotomismo sexual
La dicotomía sexual es una forma extrema de doble rasero, consiste en tratar a los
dos sexos como categorías separadas, segregadas, sobre-exagerando las
diferencias de género. En lugar de considerar a mujeres y varones como dos
grupos con muchas características coincidentes y algunas distintas. La dicotomía
sexual se da cuando un atributo humano se identifica con uno u otro sexo. Esto
ocurre con la asociación de los estrógenos a las mujeres y la testosterona a los
varones, ignorando que varones y mujeres tenemos estrógenos y testosterona,
aunque en diferentes proporciones. La dicotomía sexual adquiere más importancia
cuando se asocia a actitudes que se consideran masculinas o femeninas, como la
independencia o capacidad de liderazgo (masculinas) y las emociones o la
sensibilidad (femeninas). Tanto mujeres como hombres desarrollan esas actitudes
aunque en diferentes proporciones, sin embargo, la categorización de esos rasgos
como masculinos o femeninos lleva a considerar ―antinatural la aparición de una
de las actitudes consideradas masculinas en el sexo femenino y viceversa.
Como señala Alda Facio, el fenómeno del dicotomismo sexual es especialmente
importante tenerlo en cuenta al analizar el fenómeno jurídico. Así, el derecho
tiende a identificarse con el lado masculino de los dualismos, considerándose
también como: racional, objetivo y científico, y tendiéndolo a considerar universal.
Por ello, la autora propone, para incluir la experiencia femenina en el mundo de lo
jurídico, plantearse si no sería mejor que el Derecho se ―identificara también con
el lado femenino del dicotomismo sexual, o mejor aún, que pudiera trascender ese
dualismo artificialmente establecido y se acepte como un fenómeno, que como
cualquier otro creado por los seres humanos, se puede ubicar dentro de un
continuo entre lo racional y lo irracional, lo subjetivo y lo objetivo, lo particular y lo
universal.
-Insensibilidad al género
Esta manifestación sexista se presenta cuando no se toma la variable sexo como
una variable socialmente importante o válida. Es decir, no se tiene en cuenta los
roles sexuales, la valoración de cada género, la utilización del tiempo y el espacio
diferenciado para cada sexo, el menor poder del sexo femenino, entre otros.
Para solucionar este problema, señala Facio, es necesario incluir ―la variable
género en todo el quehacer humano, teniendo presente los roles desempeñados
por cada sexo, la valoración que cada sexo recibe, la autoestima, las horas
trabajadas… para dar cuenta de los efectos en cada sexo de una ley, una
investigación o una política.
-Doble parámetro
Desde esta perspectiva, una misma conducta o situación idéntica es valorada en
diferente forma si es realizada por una mujer o un hombre. En la vida cotidiana
llamamos a este tipo de actitudes “la doble moral”; en que las conductas de
mujeres y hombres son valoradas de acuerdo a los prejuicios sexistas imperantes
en esa sociedad y momento dado; prejuicios que, generalmente, privilegian a los
hombres.
En la vida cotidiana existe cantidad de ejemplos de cómo se produce esta
situación. Uno muy común es referirse con todo respeto a un político como a ―un
hombre público y la desvalorización al referirse a una ―mujer pública. Así mismo,
es considerado normal que el hombre tenga dos mujeres, que ande en la calle a
altas horas de la noche; lo que jamás será aceptable para una mujer (en algunos
países la infidelidad de la esposa era causal de divorcio, la del esposo no lo era).
O sea que, una misma actitud, conducta o características humanas similares, son
valoradas o evaluadas con muy diferentes medidas si corresponden a un hombre
o a una mujer.
- Familismo
Esta situación es producto de las concepciones tradicionales, que ubican a la
mujer como única responsable del cuidado del hogar. De acuerdo a las
costumbres predominantes en las sociedades tradicionales, ―el deber ser de la
mujer‖ era ser madre y dedicarse a la familia; por ello, cuando se habla de
programas de la mujer, la incluyen con toda la familia.
Un claro ejemplo de esta forma de sexismo, es el diseño de programas para la
mujer y reciben el nombre de ―materno infantil. Existen organizaciones llamadas
―De la mujer, el niño y la familia. En este contexto, el hombre es visto como
ajeno a la familia y, por el otro lado, la mujer es vista como sinónimo de familia y,
por ende, las necesidades de las mujeres quedan postergadas, al priorizar
necesidades familiares.
-La sobregeneralización
―Ocurre cuando un estudio analiza solamente la conducta del sexo masculino y
presenta los resultados de ese estudio como válidos para ambos sexos. Esta
práctica se ha llevado a cabo sistemáticamente por los científicos, deformando
ramas de la ciencia tan importantes como la Historia, la Antropología, la
Sociología, la Medicina, la Criminología, etc. Esta forma de sexismo se da, por
ejemplo, cuando se analizan las necesidades de un grupo de trabajadores del
sexo masculino y se presentan como válidas para toda la clase trabajadora.
También se da cuando, en Criminología, se estudia el comportamiento de bandas
juveniles compuestas por varones únicamente o las que son mixtas, pero sólo se
toma en cuenta la realidad de los hombres/varones y luego se presenta el estudio
como una investigación sobre "bandas juveniles".
Una explicación de cómo el lenguaje ayuda en esta forma de sexismo, que
consiste en presentar los resultados de investigaciones realizadas sobre varones
como válidos para la generalidad de los seres humanos, aunque en realidad se
refieren sólo a los varones. Vemos, así, como los pronombres masculinos, los
cuales según la gramática patriarcal también incluyen a lo femenino, en realidad
no incluyen a la mujer, sino todo lo contrario, la desaparecen. Como dice la
escritora mexicana Elena Urrutia: lo masculino precede, incluye y OCULTA lo
femenino. Esto ha sido denunciado ya por feministas de todas las lenguas y de
todos los continentes, porque es un enfoque que distorsiona la realidad, lo cual
perjudica tanto a mujeres como a hombres, aunque más a las mujeres.
-La sobreespecificidad
Es la otra cara de la moneda de esta forma de sexismo y consiste en presentar
como especifico de un sexo, ciertas necesidades, actitudes e intereses que en
realidad son de ambos. Por ejemplo, se habla de la importancia de la presencia de
la madre durante el desarrollo de las/os hijas/os, en vez de hablar de la
importancia de la presencia de la madre y del padre en ese desarrollo.
METODOLOGIA DE GÉNERO
Es una metodología especializada y difiere del postulado de la neutralidad
axiológica de las investigaciones de las ciencias experimentales que establece
Max Weber, pues desde su concepción se fundamenta en el compromiso ético
feminista, de observar y analizar la sociedad desde la visión de las mujeres; lo que
no ha sido parte de la producción científica en miles de años. Se sustenta en un
paradigma holográfico, pues la realidad social es multidimensional, y sus
diferentes esferas ya sean políticas, económicas, jurídicas, sociales, religiosas o
culturales, están íntimamente interrelacionadas y las mujeres deben ser sujetas
protagónicas. Asimismo, considera que el desarrollo humano es una
meta social a alcanzarse, pero que este desarrollo tiene que ser sostenible y
con rostro humano; como una moneda, que en un lado tiene el rostro de la
mujer y en laotra cara tiene la faz del hombre. La metodología de género es
definida desde el cuerpo conceptual teórico de Los Estudios de Género, como un
proceso pedagógico que tiene por finalidad la transformación particular de cada
persona; dirigida a lograr cambios de actitudes, sentimientos y formas de vivir, a
efecto de lograr la construcción de la igualdad genérica en todas las esferas de la
vida social. La abogada feminista Alda Facio, ha formulado una metodología
denominada “Análisis de género del fenómeno legal”, afirmando lo siguiente: “no
pretendo presentarles un nuevo método de análisis, sino proponerles una teoría
sobre cómo llegar a soluciones no sexistas ni androcéntricas” (Facio: 2007,14).
Esta autora explica que, debido a que la perspectiva de género es pococonocida,
muchas/os lautilizan como sinónimo de mujer; así que opta por definir
unos cuantos pasos que no son difíciles, una vez se ha tomado conciencia de lo
que comprende el sexismo. A continuación se presentan algunos de sus pasos:
1. Tomar conciencia de la subordinación del sexo femenino en forma personal.
2. Identificar las formas de cómo se manifiestael sexismo en los textos:
•Androcentrismo
•Ginopia
•Misoginia
•Dicotomismo sexual
•Doble parámetro
•Familismo .
3. Identificar cuál es el modelo de mujer que aparece o está invisibilizada en el
texto (mujer anciana, mujer indígena, mujer con capacidades diferenciadas).
4. Identificar cuál es la concepción de mujer que sirve de sustento al texto (mujer
madre, mujeresposa, mujer honesta).
5. Utilización del lenguaje incluyente.
6. Eliminación de la insensibilidad de género.
Paso 1: Tomar conciencia de la subordinación del sexo femenino en forma
personal. El primer paso supone tomar conciencia a nivel personal, de que existe
la discriminación contra las mujeres, ya que esta situación implica una nueva
forma de percibir la propia vida y la vida de las mujeres que acuden a nuestros
servicios a demandar justicia. Asimismo, entraña el tener conocimientos acerca de
las formas de discriminación que enfrentan las mujeres, por ejemplo: no tener
acceso a la educación, a un salario igual por igual trabajo realizado, a similares
condiciones de contratación laboral, al crédito, a la vivienda, a la participación
política o a lajusticia pronta y cumplida. Este proceso parte de cuestionar el
modelo social imperante que tiene al hombre como paradigma de lo humano y
por tanto merecedor de todos los privilegios, facultado para el ejercicio de los
derechos y libertades, en detrimento de una igualdad de trato para las mujeres.
Tomar conciencia implica conocer y aceptar que la discriminación contra la mujer
existe y que se debe eliminar. Para ello se debe partir de su respectiva definición
teórica, misma que está contenida en elartículo 1 de la “Convención sobre la
Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer”, que
textualmente dice: “A los efectos de la presente Convención, la expresión
“discriminación contra la mujer” denotará toda distinción, exclusión o restricción
basada en el sexo que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el
reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer; independientemente de su estado
civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos
y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultura y
civil, o en cualquier otra esfera”.
La discriminación basada en el sexo se manifiesta mediante una serie de
actitudes y conductas fundamentadas en la creencia de que los hombres son seres
superiores a las mujeres. La condición de inferioridad física que se le asigna a las
mujeres ha sido argumentada sobre la base de que la mujer “por naturaleza”
es madre, sumisa, débil y frágil. Sin embargo, es importante demostrar que
esa supuesta debilidad es solo un mito, que es una construcción social y que por
tanto es susceptible de ser cambiada. Los estilos tradicionales de socialización
siempre estuvieron centrados en la hegemonía de la figura masculina, él para-
digma de lo humano ha sido el hombre y desde él y para él se han creado las
religiones y leyes o se han diseñado las políticas; pero éstas se pueden cambiar si
inicialmente se aprende a identificar las formas de discriminación contra las
mujeres, o bien, de cómo las mujeres han sido excluidas o marginadas de todas
las esferas de la vida.
Paso 2: Identificar las formas cómo se manifiesta el sexismo en los textos. Explica
Alda Facio en relación al análisis del fenómeno legal que “el fenómeno jurídico no
se reduce a las leyes formalmente generadas, sino que también se forman a
través de la administración o interpretación que de ellas hacen las personas
operadoras de justicia, influenciadas por sus prejuicios, costumbres o tradiciones”
(Facio: 2007,43). Por ello, al realizar el análisis de documentos educativos,
legales, de comunicación, etc., es importante preguntarse:
•¿Quién es el modelo o paradigma de obligaciones y derechos en esta ley o texto,
el hombre o la mujer?
• ¿Contempla la ley o el texto diferencia de trato para mujeres y hombres?
• ¿Cuál es el bien tutelado por la ley?
•¿En qué contexto socio-cultural fue emitida la ley?
•¿A qué mujeres excluye o incluye esta ley o texto?
Androcentrismo: Facio manifiesta que: “el androcentrismo es la forma más
generalizada de sexismo. Consiste en ver el mundo desde la mirada de lo
masculino, tomando al varón como parámetro de lo humano. A veces esta forma
de sexismo se degenera devaluando lo femenino, lo que hace imposible ver la
existencia de necesidades específicas de las mujeres, tampoco se acepta su
existencia autónoma. En el lenguaje cotidiano, a estas formas de ver el mundo, o
a las actitudes que los hombres asumen frente a la vida se le llama machismo. Así
mismo debemos tener en cuenta que tanto mujeres como hombres pueden asumir
este tipo de actitudes en la vida cotidiana” (Facio: 2007,24). Se está partiendo
de una concepción androcentrista cuando:
• Se reconocen exclusivamente las necesidades de los hombres.
• El modelo del texto es un hombre o los hombres.
• Solamente han participado hombres en su formulación.
• Las acciones a realizar están dirigidas a resolver problemas de los hombres.
• Cuando las necesidades, intereses, expectativas y opiniones de las mujeres no
han sido tomadas en consideración, ya sean en la formulación y aplicación de las
leyes, planes, programas, textos o proyectos.
• Se incluye la perspectiva masculina como paradigma y centro de la experiencia
humana, como única y relevante, ignorando la perspectiva femenina.
Algunas de las múltiples formas que se pueden utilizar para eliminar el
androcentrismo, y así construir formas más igualitarias de vida, sin sobrevalorar un
género y desvalorizar al otro, son las siguientes:
• Que mujeres y hombres participen en condiciones de paridad en la capacitación,
planificación, ejecución y monitoreo de políticas públicas, programas o proyectos
para que sus necesidades específicas sean tomadas en consideración.
• En la vida familiar tratar con igualdad ahijas e hijos, así como valorar y respetar a
nuestra pareja.
• Establecer relaciones de valoración y respeto en el trabajo que abarquen a
mujeres y hombres en condiciones de equidad.
• Que el trato igualitario para mujeres y hombres sea parte de la cotidianidad
laboral, familiar, política, económica, social y cultural. La autora Alda Facio explica
que “El androcentrismo degenera en misoginia, que como su raíz latina lo indica,
es el odio o desprecio a lo femenino; o en ginopia, o sea, la imposibilidad de ver lo
femenino o imposibilidad de aceptar la existencia autónoma de personas del sexo
femenino. Estas dos formas extremas de sexismo son mucho más comunes de lo
que a primera vista se des- prende, porque las mujeres estamos tan
acostumbradas a que se nos desprecie o invisibilice, que no nos damos cuenta de
las muy variadas formas en que se nos niega la pertenencia al género humano, o
peor aún, de cómo se nos niega la existencia misma” (Facio: 200,24).
Dicotomismo sexual: En forma muy resumida se puede decir que el dicotomis-
mo sexual es el concebir y tratar a los dos sexos como diametralmente opuestos
y contradictorios. Las mujeres y los hombres son tratados como totalmente
diferentes y contrarios, sin reconocer que entre ambos existen
más igualdades que diferencias, por ejemplo:
• Las mujeres son miedosas, los hombres valientes.
• Los hombres son de la calle, las mujeres de la casa.
• Las mujeres sienten, los hombres piensan.
• Los hombres pueden cometer adulterio, las mujeres no.
• Los hombres son activos, las mujeres pasivas.
Como puede observarse, las características atribuidas a los hombres tienen más
valor social. Para eliminar estas concepciones se debe dar igualdad de trato a los
hombres y a las mujeres en las leyes, políticas, educación, salud, trabajo, etc., y
no presentarlos como totalmente opuestos, sin ninguna característica semejante.
Doble parámetro: Desde esta perspectiva, una misma conducta o situación
idéntica es valorada en diferente forma si la realiza una mujer o un hombre. A este
tipo de actitudes se le llama “doble moral”, ya que lasconductas de mujeres y
hombres son valoradas de acuerdo a los prejuicios sexistas imperantes en una
sociedad y momento dado, prejuicios que generalmente privilegian a los hombres.
En la vida cotidiana existen cantidad de ejemplos de cómo se produce esta
situación, uno muy común es referirse con todo respeto a un político como a “un
hombre público” y la desvalorización al referirse a una “mujer pública”. Asimismo,
es considerado normal que el hombre tenga dos mujeres, que ande en la calle a
altas horas de la noche, lo que jamás será aceptable para una mujer, por ejemplo:
en algunos países la infidelidad de la esposa era causal de divorcio, la infidelidad
del esposo no. De modo que, una ley se aplica en diferente forma a un hombre
que a una mujer; o la misma actitud, conducta o características humanas
similares, son valoradas o evaluadas con muy diferentes medidas si corresponden
a un hombre o a una mujer.
Familismo: Esta situación es producto de las concepciones tradicionales que
ubicana la mujer como única responsable del cuidado del hogar. De acuerdo a las
costumbres predominantes en las sociedades tradicionales “el deber ser de la
mujer” era ser madre y dedicarse a la familia; por ello, cuando se habla de
programas de la mujer, la incluyen con toda la familia. Un claro ejemplo de esta
forma de sexismo es el diseño de programas para la mujer y reciben el nombre
de “materno infantil”; existen también, organizaciones llamadas “de la Mujer, el
niño y la familia”. En este contexto el hombre es visto como ajenoa la familia y por
el otro lado lamujer es vista como sinónimo defamilia, y por ende, las necesidades
de las mujeres quedan postergadas, al priorizar necesidades familiares.
Paso 3: Identificar cuál es el modelo de mujer que aparece o está invisibilizada en
el texto (mujer anciana, mujer indígena, mujer con capacidades diferenciadas).
Identificar cuál es el modelo de mujer que se está
contemplando o no aparece en la ley, en la política, en el proyecto o documento
divulgativo; analizando cuál es su situación, condición y posición; tomando en
consideración su etnia, edad, creencias, orientaciones sexuales, etc. O si es mujer
pobre, mujer indígena o mujer con capacidades diferenciadas y cómo estas
condiciones o situaciones influyen en elejercicio de sus derechos, especialmente
en el relativo al acceso a la justicia.
Paso 4: Identificar cuál es la concepción de mujer que sirve de sustento al texto
(mujer madre, mujer esposa, mujer honesta). Como producto de las
construcciones sociales predominantes en determinada sociedad y momento
histórico, surgen los llamados “modelos de ser mujer”, lo que significa un conjunto
de ideas, creencias y juicios de valor que se le asignan a lasmujeres. Es también
la combinación de rasgos culturales, psicológicos, papeles sociales, valores,
aspiraciones e intereses con que se representan a las mujeres en ese momento y
lugar dado, lo cual es trasladado a los textos legales, educativos o de
comunicación. En este paso metodológico se trata de identificar
la concepción de mujer que priva en los textos legales o educativos, mensajes de
comunicación o divulgación.
Los modelos más conocidos son:mujer-madre, mujer-esposa, mujer-virtuosa o
mujer- honesta; a efecto de establecer si estos contribuyen a construir la igualdad
de libertades, ejercicio de derechos y acceso a la justicia.
Paso 5: Utilización del lenguaje incluyente. El lenguaje es un sistema abierto de
comunicación social que responde a las necesidades de representación simbólica
de la realidad, y por tanto debe corresponder a las transformaciones que se están
produciendo en la vida de mujeres y hombres. Desde el feminismo, se ha
propuesto como alternativa la utilización del lenguaje incluyente, tanto en los
discursos como en comunicaciones orales y escritas. Este lenguaje tiene la
particular característica que nombra, incluye y hace presente a la mitad de la
población delmundo: las mujeres, que son invisibilizadas y excluidas porel
lenguaje sexista.
La mayor parte de normativas lingüísticas parten de una perspectiva sexista.
Según la feminista guatemalteca Blanca de Sánchez, sexismo es “toda acción o
actitud que subvalora, excluye, sub-representa y estereotipa a las personas por su
sexo, favoreciendo a uno, en detrimento del otro”. (Sánchez, 1993.23). El sexismo
es mantenido por los estereotipos sexistas; aquellas ideas o prejuicios impuestos
por la cultura imperante, que son aplicados en forma general a todas las personas
pertenecientes a una categoría a la que se hace referencia. Los estereotipos son
modelos rígidos que se aplican a todas las personas por pertenecer a una
categoría, ignorando sus atributos personales y cualidades. Por ejemplo: “todos los
guatemaltecos son burlones, impuntuales e irresponsables”, “todas las mujeres
son tiernas, cariñosas y buenas madres”. Uno de los objetivos que impulsa la
Metodología de Género, es la erradicación de los prejuicios y estereotipos
sexistas que limitan el desarrollo y potenciación de las capacidades y habilidades,
elementos básicos para el logro de la autonomía de las personas. Desde la
Metodología de Género, se han propuesto una serie de normativas propias del
lenguaje incluyente,que contribuyen a hacer visibles e incorporar a las mujeres
en los textos educativos o legales, en los mensajes comerciales, gráficas,
ilustraciones y diversos contendidos de la comunicación oral y escrita, a
efecto de lograr equilibrio y equidad. Principalmente se ha trabajado en torno a
dos propuestas:
• La utilización en el lenguaje de los términos neutros sustituyendo a los términos
masculinos. Por ejemplo, nombrar en lugar de hombres: personas humanas,
seres humanos, personas trabajadoras, personas empleadoras, o utilizar niñez en
lugar de niños.
• La segunda tendencia es el lenguaje que haga visibles, incluya y nombre a los
dos géneros, o sea, utilización simultánea de los dos géneros gramaticales:
masculino y femenino. Esta dirección afirma que en el lenguaje oral y escrito se
debe citar al género al que se hace referencia y utilizarlo en forma alterna, citando
inicialmente a las mujeres y otras a los hombres y viceversa. A continuación se
presenta un resumen de normativas lingüísticas incluyentes:
A. Sustituir lautilización del género masculino, como representante de ambos
géneros, nombrando a ambos.
B. Sustituir lautilización del género masculino para designar a ambos géneros,
por ejemplo en gentilicios, grupos etarios, categorías de población.
C. Escribir las carreras, profesiones, cargos u oficios, en el respectivo género.
¡El lenguaje es un vehículo de comunicación, no de discriminación!
Paso 6: Eliminación de la insensibilidad de género (Alda Facio) La insensibilidad
al género: es ignorar que mujeres y hombres deben participar en condiciones de
igualdad en las diferentes esferas de la vida, y por tanto deben involucrarse en la
planificación y ejecución de las acciones para que respondan a las necesidades
comunes de ambos y a las diferenciadas por cada sexo.

GÉNERO Y DERECHO
Aspectos generales
Como ya se ha señalado el patriarcado se constituye —como sistema social,
político, económico y cultural—a partir de la reproducción de varias instituciones
sociales y la validación continua de ideas y creencias. En esto el Derecho juega un
papel fundamental, ya que a través de diversas instituciones jurídicas se legitima y
normaliza la subordinación de la mujer al hombre, así como también refuerza la
idea de naturalización de este orden de cosas, ya que la instancia jurídica produce
un cúmulo de ideología que predispone la mente de aquellas o aquellos que
apelan a esta legalidad.
Por lo anterior es importante desentrañar y comprender cuáles son las bases
ideológicas y sociales en las que descansa el derecho de la modernidad, y que
han permitido la creación y reproducción de una teoría y práctica jurídico-política
androcentrista.
El derecho de la modernidad tiene su base en el pensamiento político ilustrado,
cristalizado en la Revolución Francesa, y el cual supone la ruptura de las
sujeciones y jerarquías existentes durante el antiguo régimen y la creación de un
orden jurídico basado en la primacía de la ley, la igualdad formal y la
generalización de las relaciones mercantiles.
Este pensamiento político ilustrado y liberal descansa principalmente sobre la
base del contractualismo, que consiste en la interpretación del origen de las
instituciones sociales y políticas como fruto de un pacto entre seres iguales.
La libertad y la igualdad entre los hombres, como principios inherentes a la
naturaleza humana y base de la construcción del Estado se positivizan por vez
primera en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, al
reconocerlos como ―derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre.
Como señala la iusfilósofa del derecho Ana Rubio, ―la declaración simboliza el
pacto originario, el contrato llevado a cabo por los individuos que aceptan
reconocerse como iguales en derechos y deciden someterse al poder político
común establecido por ellos. Un poder que al nacer del pacto, de la forma jurídica,
no es arbitrario y permite el establecimiento de límites legítimos al poder. Esos
límites son la salvaguarda de los derechos del hombre y del ciudadano y el
mantenimiento del orden social y de la seguridad. Es así, como la legitimidad del
poder, queda a partir de este momento, conectada a la forma jurídica y a un
determinado contenido material de justicia.
Los estudios críticos realizados sobre la revolución francesa se han centrado en la
identificación de los grupos sociales excluidos del poder para mostrar la falta de
universalismo político que presentaba el pacto social por ella construido.
Efectivamente, el sujeto libre e igual a sus semejantes se revelaba como un sujeto
sexuado, de género masculino, blanco, heterosexual y propietario.
Carol Pateman señala cómo el contrato social se hizo sobre la base de un contrato
previo, el contrato sexual, mediante el cual los hombres pactan la sujeción de las
mujeres así como la exclusión de las mismas de la esfera pública y su adscripción
al ámbito privado. Como señala Mestre, ―el contractualismo se encuentra en la
base del pensamiento político ilustrado, pero produce dos exclusiones
importantes: una exclusión de sujetos (las mujeres), y una exclusión de objetos (el
ámbito familiar/privado). De esta manera, y paralelamente a la construcción social
de un espacio público, regido por la razón para regular las relaciones entre
hombres libres e iguales, se crea un espacio privado, similar al estado de
naturaleza y en el que rige la ley del más fuerte, y que se materializa en la
subordinación y sujeción (si es necesario a través de la violencia) de la mujer al
hombre. Por lo tanto, ―el nuevo orden social no está poniendo fin a todas las
servidumbres entre los seres humanos, está poniendo fin sólo a la servidumbre
entre varones, al mantener como orden natural, excluido de la Política, al orden
conyugal. Esta exclusión permite que lo doméstico-familiar quede fuera del debate
racional sobre la justicia y del contenido de la ley, para quedar anclado en la
naturaleza.
Al mismo tiempo que se han establecido dos espacios diferenciados, se ha
impuesto una visión dicotómica de percibir la realidad, basada en pares de
opuestos tales como público-privado, económico-no económico, mercado-familia,
producción-reproducción, marcados por una rígida jerarquía. Así, sólo lo ―público,
económico, mercantil y productivo‖ goza de reconocimiento social, mientras que
las actividades realizadas tradicionalmente por las mujeres en la esfera privada
han sido invisibilizadas y desprovistas de toda valoración social. ―Este modo de
pensar dicotómico favoreció la legitimación teórica de la supremacía de lo público
mercantil y contribuyó a universalizar unas normas y unos valores, es decir, un
simbólico, que responde a una cultura construida desde el dominio masculino y
defensora del mismo.
La escisión público/privado está estrechamente vinculada con la división sexual
del trabajo. Así, sólo a las actividades realizadas por los hombres en el ámbito
público han sido consideradas ―Trabajo, negándole esta consideración a las
tareas de cuidados realizadas por las mujeres en el ámbito doméstico, e
invisibilizando la estrecha relación y dependencia existente entre ambos espacios
y el aporte fundamental de las mujeres a la sostenibilidad de la vida humana.
El proceso de abstracción centrado en la esfera pública va a consolidar la
experiencia masculina como el parámetro de la humanidad, como un referente no
cuestionado de las normas en lo referente a las relaciones sociales y jurídicas en
las dos esferas. Igualdad jurídica y sujeto único se refieren a una misma cosa,
pero organiza y consolida la vida social en dos esferas en las que los hombres y
mujeres viven.
El posterior desarrollo del derecho laboral, fruto de las reivindicaciones obreras, ha
venido a consolidar la exclusión de múltiples colectivos, entre ellos las mujeres, de
la ciudadanía, al desarrollarse en torno al trabajo asalariado (generador de
derecho a la jubilación, incapacidad, suspensión por enfermedad…), tomando
como ―normal‖ la situación de empleo asalariado y como ―anormal su
interrupción. De esta forma, el derecho transforma en universal la experiencia vital
del hombre, sin discapacidad y con contrato de trabajo, siendo el resto de
situaciones o experiencias vitales meras desviaciones o anormalidades de lo que
se considera la norma, y que refleja tan sólo las vivencias de menos de la mitad de
la población.
El derecho, por lo tanto, ha excluido no sólo a las mujeres, sino a otros colectivos
cuyas formas de vida no se inscriben dentro de la lógica del trabajo asalariado
propio de las sociedades industrializadas, lo que en el caso de Guatemala viene a
significar la exclusión de un amplio porcentaje de la población campesina e
indígena.
Las mujeres vienen luchando desde hace siglos por el reconocimiento de sus
derechos, reivindicando que ―lo personal es político‖ y señalando que el ámbito
privado al que han quedado relegadas es un espacio político fruto de una
construcción social excluyente, y no de un orden natural entre los géneros. Fruto
de estas luchas las mujeres han accedido a la igualdad formal frente a los
hombres, siéndoles reconocidos derechos como el voto, la educación, o el trabajo,
anteriormente negados. Sin embargo, y como muestra, entre otras, la realidad
guatemalteca, el acceso a estos derechos se da en una posición de inferioridad
con respecto a los hombres.
Lo anterior pone de manifiesto que la simple igualdad formal ante la ley no rompe
con todo el complejo de relaciones de poder que ha sustentado la exclusión de las
mujeres. Dentro de esta trayectoria histórica queda en evidencia que se ha
construido un orden social en masculino, y que la inclusión de las mujeres a la
esfera pública se ha llevado a cabo sin modificar toda una estructura social
basada en la existencia de dos esferas contrapuestas (pública y privada) y la
subordinación de una a la otra. Este hecho provoca múltiples tensiones, siendo la
más grave y manifiesta de ellas la violencia ejercida hacia las mujeres cuando
éstas transgreden de alguna u otra manera el orden social impuesto con la
modernidad y legitimado a través del derecho.
Es importante también poner de manifiesto que desde una perspectiva exterior a
este modelo jurídico-político se levantan voces que cuestionan, desde otros
contextos y vivencias, la categoría de mujer como un constructo único y
homogéneo, visibilizando cómo las relaciones patriarcales que sitúan a las
mujeres en una situación de subordinación se articulan con otras formas de
relación social en un determinado momento histórico, mostrando cómo ―las
estructuras de clase, racismo, género y sexualidad no pueden tratarse como
variables independientes, porque la opresión de cada una está inscrita en las
otras. Representantes de estas mujeres serían, entre otras, las mujeres negras e
indígenas, que desde sus prácticas cuestionan visiones etnocéntricas que no
habían considerado la articulación entre género y raza o entre identidades
culturales e identidades de género, ni el estrecho vínculo ente el racismo y las
prácticas e ideologías patriarcales.
Es por esto que se hace necesario resignificar el concepto de ciudadanía así como
el sujeto de derechos, ampliando sus horizontes para dar cabida a las múltiples
identidades y experiencias vitales sin crear nuevas exclusiones ni
subordinaciones.
2. El derecho desde una perspectiva de género
Partiendo de la complejidad del fenómeno de lo jurídico y para los fines del
presente modulo es importante tomar en cuenta lo expresado por Alda Facio, al
señalar que ―la teoría de género, tan desarrollada en nuestro tiempo, nos ha
enseñado que no se puede comprender ningún fenómeno social si no se lo analiza
desde la perspectiva de género y que ésta generalmente implica reconceptualizar
aquello que se está analizando.
De ese modo se hace necesario hablar del fenómeno jurídico desde la
perspectiva de género. Así habría que reconceptualizar lo que entendemos por
Derecho, lo cual tendría que ser de forma tal que nos permitiera ver los efectos de
las diferentes manifestaciones del género en su definición, principios y práctica.
―Esto implica que hay que expandir aquello que se consideraba propiamente
Derecho para incluir en él, entre otros elementos, aquellos que determinan
cuándo, cómo y quién accede a la administración de justicia, así como una
redefinición de lo que es la justicia que el derecho debe buscar.
Según Alda Facio, ―el Derecho se entiende como compuesto por las normas
formalmente promulgadas (el componente formal normativo del derecho), las
surgidas del proceso de selección, interpretación y aplicación de las leyes
(componente estructural o derecho judicial), y las reglas informales que
determinan quién, cuándo y cómo se tiene acceso a la justicia y qué derechos
tiene cada quien (componente político-cultural). Dicho en otras palabras, estas tres
clases de normas podrían calificarse también como derecho legislativo o derecho
positivo vigente, derecho judicial o de los operadores jurídicos al momento de
aplicar la ley, y derecho material o real inscrito en las practicas reales de los
destinatarios y operadores jurídicos. Lo importante aquí es tener claro que el
derecho no se reduce al orden normativo vigente o normas formalmente
promulgadas, sino que se compone también de normas creadas al administrar
justicia, es decir, al seleccionar, interpretar y aplicar el derecho positivo y de las
normas derogadas pero vigentes en las mentes de la gente, de las normas
creadas por la costumbre, la doctrina, las creencias y actitudes, así como del uso
que se le de a las normas legislativas y a las judiciales, es decir los contenidos
que les da cada persona individual y colectivamente.
Las principales críticas que desde las teorías feministas se han formulado al
derecho se pueden sintetizar en las siguientes:
Una primera crítica feminista a la visión moderna del derecho ha sido dirigida
contra su androcentrismo, demostrando que el supuesto sujeto universal titular de
tales derechos en la práctica tenía como sujeto portador al varón, blanco,
heterosexual y con recursos económicos y por lo mismo excluía a todo el resto
que no calzaba tal paradigma, convirtiéndose éstos últimos, en la práctica, en no
sujetos. En contraste el aporte de las teorías feministas permiten considerar a los
sujetos en sus contextos y especificidades con sexo, cuerpo, edad, color, raza e
insertos en tiempos y lugares particulares.
Una segunda crítica fundamental ha sido el cuestionamiento a la dicotomía y
jerarquización entre el ámbito público (considerado masculino y político) y el
ámbito de lo privado (considerado femenino y natural).
El imaginario moderno escinde la sociedad en dos ámbitos: la sociedad política (El
Estado como expresión de los intereses públicos) y la sociedad civil (ámbito de los
intereses particulares). La primera constituye la esfera de lo público, del poder; la
segunda la esfera de lo privado, de la libertad. Uno de los principales aportes del
feminismo ha sido cuestionar la tajante separación de la esfera de lo público y lo
privado en la conformación de los estados modernos, demostrando de una parte
que se trata de una división ficticia, pues en la práctica estos espacios se
encuentran interconectados, evidenciando que en la esfera de lo privado se
ejercen relaciones de poder/dominación que han subordinado de manera
particular a las mujeres. Asumir que los espacios privados como la familia, las
relaciones de pareja, no estaban atravesadas por relaciones de poder sino que
eran los espacios del ejercicio de la libertad, que no debía ser perturbada por el
Estado, trajo como corolario el que se consideraran irrelevantes políticamente
hablando. Esta es otra ficción ideológica más. De hecho la violencia intrafamiliar,
una de las formas más sistemáticas de violación de los derechos de las mujeres,
permaneció hasta hace una década en el silencio, la impunidad y la completa
desprotección, por considerarse un asunto privado irrelevante políticamente.
Indudablemente, la crítica a la dicotomía y jerarquización de lo público y privado
está muy vinculada con el propósito de democratizar los espacios cotidianos,
considerados usualmente privados.
Un punto central que cuestiona la dicotomía público/privado es el debate alrededor
del cuerpo como territorio de construcción de autonomía. Está en juego el
conocimiento, valoración y reapropiación del cuerpo, el cual ha sido históricamente
expropiado a las mujeres.
Una tercera crítica, sumamente importante, ha sido dirigida a la noción de igualdad
formal. Precisamente, si entendemos que el género es la construcción social de la
diferencia sexual y que dicha construcción ha definido relaciones de poder
asimétricas entre hombres y mujeres, la igualdad reconocida en la ley no basta
para que en las relaciones sociales concretas puedan efectivamente gozar de
igualdad. Esto es válido para otros grupos subalternizados como los indígenas,
negros, niños/as, jóvenes, personas de la tercera edad, discapacitados/as,
lesbianas, gays, travestis, etc.
La igualdad en el ejercicio de los derechos ha sido hasta hace poco interpretada
de manera restrictiva como igualdad formal, una igualdad abstracta que era tal en
la medida en que la normativa nacional o internacional contuviera un texto que
afirmara que las personas son iguales ante la ley y la prohibición de ser
discriminados por diversas condiciones.
Las principales estrategias jurídicas reivindicadas por el movimiento feminista para
ampliar ese concepto de igualdad y ―desmasculinizar el derecho, incorporando
en igualdad de posiciones a hombres y mujeres, pueden sintetizarse en las
siguientes:
- Derecho Antidiscriminatorio: incluye la prohibición de discriminación normativa
directa, es decir, el tratamiento jurídico diferenciado, injusto y desfavorable por
razón de sexo, y la prohibición de discriminación indirecta, es decir, el tratamiento
jurídico neutro, pero en la práctica desfavorable para un sexo.
- Acciones Afirmativas (conocidas también como acciones positivas): son
―estrategias destinadas a establecer la igualdad de oportunidades por medio de
determinadas políticas que permiten corregir discriminaciones o exclusiones que
son producto de prácticas o de sistemas sociales‖ 69. Pueden ser de distinto tipo
(laboral, educativa, política…) y dentro de éstas últimas las más conocidas son las
cuotas de promoción de la participación política de la mujer. Consisten, en
definitiva, en mecanismos de integración de las mujeres en la esfera pública.
- Leyes sexo-específicas: son ―aquéllas que toman en consideración la
subordinación de las mujeres para regular un supuesto determinado. Aquí se parte
de la idea de que el problema de las mujeres en cuanto al derecho no es tanto de
discriminación como de subordinación, por lo que es una cuestión de poder y no
de diferencia. Lo característico de esta subordinación sería, en palabras de Mestre
―que es sistémica y no individual, dado que responde a una relación de
dominación social y política. El objetivo de estas leyes sexo-específicas sería darle
nombre a las experiencias de vida de las mujeres no reconocidas por el derecho,
como el acoso sexual, la violencia intrafamiliar o el aborto, por lo que, al recoger
las experiencias vitales y propias de las mujeres toman en consideración la
diferencia y/o desigualdad de las mismas para regular un supuesto determinado,
y no constituirían una violación del principio de igualdad, sino una concreción del
mismo.
Desde los orígenes de las luchas que han librado las mujeres a lo largo de la
historia y enfatizándose desde el movimiento ideológico Feminista, se ha
sostenido que en la construcción legal de la violencia en contra de las mujeres, el
Derecho ha tenido una cuota muy importante para acentuar las diferencias entre
los géneros y a partir de esa construcción se ha fomentado la desigualdad, que ha
generado la discriminación, invisibilizacion de las mujeres y se ha decantado por la
violencia.
Como lo señala el libro Justicia, Género y Violencia ―Desde la teoría legal
feminista se ha trabajado sobre cómo el derecho construye las diferencias de
género. Tanto en su formulación como en su aplicación, el Derecho, lejos de ser
un marco neutral, consolida y reproduce concepciones sociales de naturaleza
patriarcal.
Para citar algunos ejemplos a continuación se transcriben algunas normas que
existen en el sistema Jurídico guatemalteco, en donde se puede apreciar la
manifiesta discriminación, desde su origen, aunque algunas ya han sido
derogadas, estas fueron producto de las luchas del movimiento de mujeres y no
necesariamente desde el poder Legislativo, porque algunas fueron declaradas
inconstitucionales por sentencias dictadas por la Honorable Corte de
Constitucionalidad, como es el caso de la representación conyugal, el delito de
adulterio y concubinato el matrimonio de la ofendida con el ofensor como una
eximente de responsabilidad penal.
NORMA ANÁLISIS
NORMA CONSTITUCIONAL
Artículo 162 de la Constitución.- Requisitos para el cargo de diputado. Para ser
electo diputado se requiere ser guatemalteco de origen y estar en el ejercicio de
sus derechos ciudadanos.
(Suprimido) Los diputados durarán en su función cinco años pudiendo ser
reelectos.
Solo re reconoce la figura y participación pública y política de los hombres. De
manera tal que aunque una mujer hoy por hoy participe no se le tuvo en cuenta en
el uso del lenguaje por los constituyentes de la época
Artículo 182 de la Constitución (conducente).- (Reformado) .
El Presidente de la República, actuará siempre con los Ministros, en Consejo o
separadamente con uno o más de ellos; es el Comandante General del Ejército,
representa la unidad nacional y deberá velar por los intereses de toda la población
de la República.
El Presidente de la República, juntamente con los ministros, viceministros y demás
funcionarios dependientes integran el Organismo Ejecutivo y tienen vedado
favorecer a partido político alguno.
Se advierte que no se contempla que dentro del gabinete de gobierno haya
MINISTRAS, solo Ministros.
CODIGO CIVIL
Art. 110 del Código Civil: ―(Protección a la mujer).—El marido debe protección y
asistencia a su mujer y está obligado a suministrarle todo lo necesario para el
sostenimiento del hogar de acuerdo con sus posibilidades económicas.
La mujer tiene especialmente el derecho y la obligación de atender y cuidar a sus
hijos durante la menor edad y dirigir los quehaceres
En esta norma, se puede ver claramente que el rol de la mujer es el ser ama de
casa, administradora del hogar y la ley lo encubre mediante le vocablo DERECHO
NORMA ANÁLISIS
domésticos.
Art. 113 del Código Civil: ―(Mujer empleada fuera del hogar).—La mujer podrá
desempeñar un empleo, ejercer una profesión, industria, oficio o comercio, cuando
ello no perjudique el interés y cuidado de los hijos ni las demás atenciones del
hogar
Nuevamente se comprueba que el derecho es Androcéntrico, pues le da a la mujer
la oportunidad de emplearse fuera del hogar, pero es clara la norma al señalar que
―SIEMPRE QUE NO PERJUDIQUE EL INTERÉS Y CUIDADO DE LOS HIJOS Y
DEMÁS ATENCIONES DEL HOGAR
CÓDIGO PENAL
Art.- 200—(Matrimonio de la ofendida con el ofensor). En los delitos comprendidos
en los capítulos I, II, III, IV anteriores74, la responsabilidad penal del sujeto activo
o la pena, en su caso, quedará extinguidas por el legítimo matrimonio de la
víctima con el ofensor, siempre que aquélla fuere mayor de doce años y, en todo
caso, con la previa aprobación del Ministerio Público.
Aunque es una norma derogada a través de una sentencia de la Corte de
Constitucionalidad, lo importante es ser conscientes que el Derecho no es neutral,
sino que beneficia al hombre ofensor . Obviamente esto obedece a la construcción
social que se ha tenido a cerca que la mujer es la provocadora y que el hombre
solo actúa por que es provocado por la mujer
Art. 232 del Código Penal: (Adulterio). Comete adulterio la mujer casada, que yace
con varón que no sea su marido y quien yace con ella sabiendo que es casada,
aunque después se declare nulo el matrimonio. Si el hecho se practicare
reiteradamente en el hogar conyugal, con publicidad o con escándalo, la pena se
agravará en una tercera parte. El adulterio será sancionado con prisión de seis
meses a dos años.
Aunque esta también es una norma derogada, pero no por el legislador, sino por
una sentencia dictada en un procedimiento de Inconstitucionalidad entablado por
mujeres organizadas de la sociedad civil. Nótese que hay una carga fuerte de lo
que la sociedad representa. Pues la norma regulada que la pena se debía agravar
cuando el hecho se hiciere con publicidad y escándalo.

5. La violencia contra la mujer según el tipo de daño


Existen varias clasificaciones que se han dado sobre la violencia contra las
mujeres en los diferentes trabajos desarrollados en la materia, así como en los
instrumentos nacionales e internacionales que están relacionados con el tema.
Sin embargo, la mayoría de éstos se centran en la clasificación que se brinda
adelante, la cual se considera como la adecuada por la otorgada por nuestra
legislación interna.
En ese sentido y antes de desglosar individualmente los diferentes tipos de
violencia contra la mujer que pueden generarse según el tipo de daño ocasionado,
cabe brindar acá el concepto que otorga la Ley contra el Femicidio y otras Formas
de Violencia contra la Mujer42, en su artículo 3 j) define la violencia contra la mujer
como ―toda acción u omisión basada en la pertenencia al sexo femenino que
tenga como resultado el daño inmediato o ulterior, sufrimiento físico, sexual,
económico o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la
coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en el ámbito
público como en el ámbito privado.
A continuación se desarrollarán los 4 tipos de violencia contra la mujer
identificados en la Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la
Mujer: la violencia física, la violencia psicológica, la violencia económica y la
violencia sexual.
Violencia Física
La Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer, define la
violencia física en el artículo 3 l) como: ―Acciones de agresión en las que se
utiliza la fuerza corporal directa o por medio de cualquier objeto, arma o sustancia
con la que se causa daño, sufrimiento físico, lesiones o enfermedad a una mujer.
Se produce cuando una persona que está en una relación de poder con respecto a
otra, le causa daño físico interno o externo. Incluye acciones como: apretones,
empujones, cachetadas, puñetazos, pellizcos, golpes, quemaduras, cortes,
agresiones con armas, lanzamiento de objetos, intentos de estrangulamiento,
fracturas y femicidios.
La violencia física es muchas veces la más fácil de detectar o probar, dado que
deja marcas en el cuerpo de la víctima. No obstante, es una de las
manifestaciones más graves de la violencia pues atenta contra la indemnidad
física de las mujeres y puede llegar a ocasionarle un problema grave de salud o,
aún peor, la muerte.
Violencia Psicológica
La violencia psicológica o emocional está definida en el artículo 3 m) de la Ley
contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer cómo aquéllas
―acciones que pueden producir daño o sufrimiento, psicológico o emocional a
una mujer, a sus hijas o a sus hijos u otros familiares hasta el cuarto grado de
consanguinidad y segundo de afinidad de la víctima, en ambos casos con el objeto
de intimidarla, menoscabar su autoestima o controlarla, la que sometida a ése
clima emocional puede sufrir un progresivo debilitamiento psicológico con cuadros
depresivos.
También se define según Natalia Belmont como la degradación intensa y continúa
por el control de las acciones o comportamientos de otra persona a través de la
intimidad y manipulación en detrimento de la mujer, que resulta en el
desmoronamiento del auto-respeto y la identidad individual. Se puede manifestar
con: burlas, celos, descalificaciones, gritos, separación de la familia, insultos,
amenazas, manipulación, o cualquier otra forma que implique un severo daño en
la salud psicológica, la autodeterminación y el desarrollo personal.
La violencia psicológica es más difícil de demostrar que la violencia física, porque
las huellas que quedan en el psiquismo no son tan visibles. Además, en los casos
de violencia psicológica, el maltratador suele manipular a su víctima para que
llegue a creer que todo son exageraciones suyas y/o que tiene la culpa de lo que
sucede. Lo mismo suele hacer con su entorno, de manera que todo el mundo
opine que es un excelente cónyuge, compañero o amigo y que la otra persona se
queja por quejarse. En el supuesto de que se queje.
El maltrato psicológico, por sutil e insospechado que sea, siempre deja secuelas.
Existen casos en que la agresión es tan sutil y sofisticada que parece casi
imposible detectarla. Pero deja marcas indelebles en el organismo de la víctima,
en su cuerpo o en su psiquismo, además de que atenta contra su derecho a la
integridad y a una vida digna libre de violencia
Violencia económica
No sólo los golpes y agresiones verbales son violencia, según Belmont también
existen otras formas de maltrato contra las mujeres. La violencia económica o
también denominada violencia patrimonial por algunos autores, consiste en el
despojo o destrucción de los bienes personales de las mujeres o del patrimonio
conyugal: destrucción o privación de la vivienda, enseres domésticos, terrenos,
objetos, así como, la negación de los recursos necesarios para el sostenimiento
de la mujer y la familia.
Según el artículo 3 k) de la Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia
contra la Mujer47, la violencia económica se refiere a las ―acciones u omisiones
que repercuten en el uso, goce, disponibilidad o accesibilidad de una mujer a los
bienes materiales que le pertenecen por derecho, por vínculo matrimonial o unión
de hecho, por capacidad o por herencia, causándole deterioro, daño,
transformación, sustracción, destrucción, retención o perdida de objetos o bienes
materiales propios o del grupo familiar, así como la retención de instrumentos de
trabajo, documentos personales, bienes, valores, derechos o recursos
económicos.
Por ejemplo, este tipo de violencia puede darse cuando la pareja o ex pareja de la
mujer le impida trabajar o le tenga restringido el manejo de su dinero, la
administración de bienes propios o mediante determinadas conductas delictivas
que le ven impedido su derecho de propiedad sobre los mismos.
De acuerdo a lo establecido en el artículo 8 de la Ley recién mencionada, dentro
de los supuestos contemplados para el delito de violencia económica contra la
mujer, se pueden mencionar: ―a) menoscabar, limitar o restringir la libre
disposición de los bienes, derechos patrimoniales o laborales de la mujer; b)
obligar a la mujer a suscribir documentos que afecten su patrimonio o que eximan
al hombre de responsabilidad económica, penal, civil o de otra naturaleza; c)
destruir u ocultar documentos justificativos de dominio o de identificación personal,
o bienes u objetos de trabajo que le sean indispensables para ejecutar sus
actividades habituales; d) someter la voluntad de la mujer por medio del abuso
económico al no cubrir las necesidades básicas de ésta y la de sus hijas e hijos, y
e) ejercer violencia psicológica, sexual o física sobre la mujer, a fin de controlar los
ingresos del hogar.
En la mayoría de los casos, las mujeres maltratadas comienzan a sufrir diferentes
tipos de violencia por parte de sus compañeros desde que se conforma la pareja.
Pero, la violencia económica también existe en parejas en las que no hay violencia
física, apareciendo generalmente cuando se produce una grave crisis o la ruptura
que lleva a la separación o divorcio.
Violencia sexual
La violencia sexual está definida por la Ley contra el Femicidio y otras Formas de
Violencia contra la Mujer como aquellas ―acciones de violencia física o
psicológica cuya finalidad es vulnerar la libertad e indemnidad sexual de la mujer,
incluyendo la humillación sexual, la prostitución forzada y la denegación del
derecho a hacer uso de métodos de planificación familiar, tanto naturales como
artificiales, o a adoptar medidas de protección contra enfermedades de
transmisión sexual.
Natalia Belmont refiere que este tipo de violencia Implica el uso de la fuerza física,
la coerción o la intimidación psicológica para hacer la que mujer lleve a cabo un
acto sexual u otros comportamientos sexuales indeseados. Algunas de estas
acciones serían: descalificación sobre la conducta sexual, obligar a tener
relaciones sexuales sin consentimiento, obligar a protagonizar actos perversos,
negar la sexualidad de la mujer, entre otros.
Si la violencia de género es una violencia estructural que se dirige hacia las
mujeres con el objetivo de mantener o incrementar su subordinación al género
masculino, la violencia sexual constituye una expresión especialmente violenta de
ese ―derecho que los hombres se toman sobre los cuerpos de las mujeres. Como
ejemplo, la violación, que tiene la intencionalidad de agredir a la víctima directa del
acto violento, se ejerce en muchas ocasiones como castigo o venganza contra las
mujeres que se salieron de su situación de subordinación en el sistema tradicional
de relaciones de género. En este aspecto, Laura Segato indica que ―la violación
se percibe como un acto disciplinador y vengador y toda mujer que no sea
rígidamente moral es susceptible de violación. [La mujer] se vuelve contra él,
contra su incapacidad de poseer el derecho viril y la incapacidad de ejercer control
sobre ella. Con la modernidad y la consiguiente exacerbación de la autonomía de
las mujeres, esa tensión, naturalmente, se agudiza.
Estudios realizados por organismos internacionales que analizan la violencia
sexual señalan que su frecuencia es muy superior a lo que cabría esperar y que,
para prevenirla, es necesario erradicar una serie de creencias sexistas que
contribuyen a dicha violencia y que siguen asociando el valor de los hombres con
su capacidad para vencer la resistencia de las mujeres ante sus demandas
sexuales, infravalorando la capacidad masculina de autocontrol en dichas
situaciones, sobre todo, cuando se han producido ciertos niveles de excitación, y
atribuyendo al varón una continua tensión sexual que puede dañarle, si no la
descarga.
Y es que, es necesario que se realicen importantes esfuerzos en la información y
educación sexual proporcionada al conjunto de la población, ayudando a superar
algunos tabús y a reducir determinados riesgos (como el de un embarazo no
deseado y el contagio de enfermedades de transmisión sexual).
Varios países de la Unión Europea han desarrollado buenas prácticas en este
sentido, extendiendo a toda la población componentes que han demostrado ser
eficaces en determinados programas educativos. Por ejemplo: el concepto de
abuso sexual y su incompatibilidad con el derecho a la libertad sexual, la
superación de las creencias que llevan a asociar el valor del hombre con su
capacidad para vencer la resistencia de las mujeres, o la necesidad de que los
hombres acepten que cuando una mujer dice no, quiere decir no.
6. SISTEMAS DE MEDIDAS DE SEGURIDAD Y PROTECCION PARA VICTIMAS
DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
NIVELES DE LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA
Las personas involucradas en el Sistema de administración de justicia deben
priorizar la protección integral de la víctima, de forma pronta y efectiva,
observando los siguientes niveles:
Primer nivel: El acceso a la justicia para la víctima El acceso a la justicia para la
víctima y su pronta protección mediante las medidas de seguridad pertinentes al
caso concreto. La autoridad, ante la cual se plantee, debe recibir la denuncia
agilizando el acceso a la justicia: poniéndolo inmediatamente en conocimiento del
Ministerio Público, indicando las diligencias ordenadas, para que realice las
diligencias necesarias y urgentes según sea el caso. (Ejemplos: Evaluación
médico forense, psicológica forense, recolectar en la escena del crimen las
evidencias encontradas y protegerlas debidamente, etc.). Además, se debe
registrar la denuncia en los sistemas institucionales que correspondan.
Segundo nivel: Acceso al Juzgado más cercano (Juez de Paz)
La víctima debe avocarse al Juzgado que se encuentre más cercano o a la que
ésta elija, estando obligado la Jueza o Juez a recibir la denuncia y proceder de
oficio a emitir las medidas de seguridad pertinentes según el caso, y verificar el
cumplimiento de la medida: a. A través de informe que, la Jueza o Juez, debe
solicitar a la red de derivación. b. PNC, Alcaldes Auxiliares, Líderes de la
Comunidad o cualquier institución involucrada.
Al constatar que se encuentran involucrados niñez y adolescentes víctimas, está
obligado a emitir medidas de seguridad y protección a su favor, a tenor de la Ley
de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia. Así mismo, debe solicitar
informe de verificación de la medida a la Procuraduría General de la Nación.
Tercer nivel: Juzgados Especializados
El Juez o Jueza, que conozca la denuncia, debe proteger a la víctima mediante la
aplicación de medidas de seguridad.
a. Ámbito privado: Al otorgarse las medidas de seguridad, la Jueza o Juez de
orden penal, debe remitir certificación del auto que decreta las medidas de
seguridad y protección, al Juzgado de Familia, para darle seguimiento a tales
medidas y proseguir conociendo sobre la materia penal, por ser esa su
competencia especializada.
b. Ámbito público: Deben otorgarse las medidas de seguridad a las mujeres que
sean víctimas de delitos establecidos en la Ley contra el Femicidio y otras formas
de Violencia contra la Mujer, tomando en consideración que existan elementos de
relaciones de poder, convivencia laboral, educativa, religiosa, entre otras, aun
cuando el agresor no sea su pariente.
8. POLITICA DE IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES EN EL
MINISTERIO PÚBLICO
EL MINISTERIO PÚBLICO PROMUEVE Y GARANTIZA LA IGUALDAD DE
HECHO Y DE DERECHO ENTRE MUJERES Y HOMBRES EN EL ACCESO,
TRATO Y RESULTADOS DE LOS PROCESOS QUE POR MANDATO IMPULSA.
DESCRIPCIÓN: En todos los procesos que impulsa el Ministerio Público, se
asegura y protege el derecho a la Igualdad entre mujeres y hombres, en los
hechos, tanto en el acceso a la Justicia de las Víctimas (Atención y Persecución
Penal), como en el desarrollo de una institucionalidad de respeto a los Derechos
Fundamentales, incluyente de la diversidad, con énfasis en Mujeres y Pueblos
Indígenas; equitativa en el trato y que elimina las barreras más evidentes de
discriminación por razones de sexo y de etnia. El proceso incluye:
Acceso de las mujeres a la justicia
Capacidades de género institucionales
Normativas y decisiones
Cultura de respeto a los derechos fundamentales, de mujeres y PP
Igualdad

POLÍTICA PARA LA IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES


4.2 OBJETIVOS ESPECÍFICOS
OBJETIVO ESPECÍFICO 1 EL MINISTERIO PÚBLICO CUENTA CON UNA
NORMATIVA INTERNA ACORDE CON LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
Y NACIONALES EN MATERIA DE IGUALDAD Y CON LOS MECANISMOS PARA
LA IMPLEMENTACIÓN DE LA POLÍTICA DE IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y
MUJERES.
DESCRIPCIÓN: Impulsa que la normativa interna que emana del más alto nivel
del Ministerio Público (Fiscalía General de la República y Consejo del MP) recoja
y oriente los compromisos Internacionales y Nacionales en materia de Igualdad
entre Mujeres y Hombres, eliminando las barreras u obstáculos más evidentes que
limitan los derechos de las mujeres y a su vez, facilita tomar las decisiones
pertinentes y acordes a esta política.
LÍNEAS DE ACCIÓN
1.1 La Fiscalía General de la República cuenta con la Unidad de Género para
garantizar la ejecución de esta política en todas las instancias y a nivel nacional.
1.2 Marco normativo interno armonizado con las leyes nacionales y Convenios
Internacionales en Materia de Derechos Humanos, particularmente con la
CEDAW, compromisos del Estado de Guatemala.
1.3 Políticas y reglamentos de Recursos Humanos favorecen la conformación de
equipos de trabajo incluyentes (mujeres y hombres con pertinencia de género y
étnica) e incluyen la perspectiva de género en los procesos de reclutamiento y
selección de nuevo personal.
1.4 Establecida la Carrera Profesional para funcionarias/os de Atención a la
Víctima.
1.5 La UNICAP cuenta con Docentes especializadas en la aplicación de la
perspectiva de género en los procesos de formación y con un pensum formal,
sistemático, estable y con calendarización anual para los procesos de Formación
de Género (en la carrera Fiscal y para el Personal administrativo).
OBJETIVO ESPECÍFICO 2 EL MINISTERIO PÚBLICO CON CALIDAD Y
EFICACIA, CONTRIBUYE AL ACCESO DE LAS MUJERES A LA JUSTICIA,
INCORPORANDO EN SUS PROCESOS LOS ENFOQUES DE GÉNERO Y
ÉTNICO CULTURAL.
DESCRIPCIÓN: Aumenta la efectividad en las Fiscalías Distritales, eleva las
capacidades de análisis, comprensión y aplicación jurídica de la perspectiva de
Género en la investigación y litigio de los casos de Femicidio, VCM y VS. A su vez,
potencia y refuerza el testimonio de las víctimas y las pruebas necesarias, para
una mejor resolución de los casos que atienden.
LÍNEAS DE ACCIÓN
2.1 Las fiscalías distritales resuelven los casos de Femicidio, Violencia contra las
Mujeres; Violencia Sexual y Trata de personas con efectividad y aplican la
perspectiva de género en todo el proceso de persecución penal.
POLÍTICA PARA LA IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES
2.2 Formación especializada en perspectiva de Género y su aplicación jurídica en
el sistema de Carrera Fiscal y Unidades que realizan Investigación Estratégica
(Unidad de Análisis; Investigación; Métodos Especiales de Investigación y
Unidades de Litigio) y, para profesionales de Atención a la Víctima.
2.3 Equipos multidisciplinarios y sinergias creadas en las fiscalías distritales y MAI
promueven calidad en la atención, cobertura y seguimiento a los casos de delitos
de VCM, Violencia Sexual y Trata de personas, armonizando los procesos de
atención e investigación y reforzando el valor del testimonio de la Víctima.
2.4 Indicadores de género implementados en los procesos que impulsa el
Ministerio Público que incluye el análisis de los tipos penales específicos que
involucran a víctimas mujeres, en relación al grado de cumplimiento de las
instrucciones generales y al contenido y aplicación de la ley.
2.5 Espacios de Auto cuidado para fiscales y equipos de Atención a Víctimas.
2.6 Atención bilingüe de calidad las 24 horas con profesionales con pertinencia de
género y cultural, con énfasis en la eliminación de estereotipos y
estigmatizaciones a las mujeres víctimas.
2.7 Espacio físico adecuado en las fiscalías, a los estándares de privacidad que
requiere la Atención Integral a las Mujeres víctimas.
2.8 Promover en conjunto con las Redes de Derivación programas que fortalezcan
el empoderamiento emocional y económico de las Mujeres Víctimas.
OBJETIVO ESPECÍFICO 3
EL MINISTERIO PÚBLICO CUENTA CON UNA CULTURA INSTITUCIONAL DE
RESPETO A LOS DERECHOS FUNDAMENTALES, INCLUYENTE,
IGUALITARIA, SIN DISTINCIÓN POR RAZONES DE SEXO, ETNIA, CLASE EN
LA ATENCIÓN A LAS VÍCTIMAS Y EN LAS RELACIONES HUMANAS Y
LABORALES ENTRE FUNCIONARIOS Y FUNCIONARIAS.
DESCRIPCIÓN: Favorece una cultura institucional de respeto a los Derechos
Fundamentales de las personas. Aporta decididamente a los procesos de Atención
a la Víctima y a quienes acuden a utilizar el servicio para acceder a la Justicia y,
favorece un clima organizacional incluyente, respetuoso y armónico con los
criterios de Igualdad que animan a esta política.
LÍNEAS DE ACCIÓN
3.1 Las Jefaturas Administrativas cuentan con herramientas de Alto Nivel en
Teoría y Planificación con perspectiva de Género.
3.2 Recursos Humanos cuenta con Medidas Especiales de Carácter Temporal
para alcanzar la Igualdad.
3.3 Todo el personal administrativo y de seguridad cuenta con conocimientos
básicos sobre derechos humanos, con énfasis en derechos de las mujeres y
derechos de los Pueblos Indígenas.
3.4 Fiscales Distritales cuentan con herramientas gerenciales básicas para el
desarrollo científico del clima organizacional y ejercicio de liderazgos con enfoque
de género y pertinencia étnico cultural.
3.5 El Ministerio Público desarrolla un proceso permanente de Comunicación,
Educación e In- formación Interna sobre los Derechos Fundamentales; Derechos
de las Mujeres y de Pueblos Indígenas dirigida a todas y todos los funcionarios
del MP.
POLÍTICA PARA LA IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES
3.6 Espacios de reflexión y crecimiento para el Empoderamiento y Autonomía de
las Mujeres, con énfasis en Atención a las Víctimas; Fiscalías Distritales y
Municipales.
OBJETIVO ESPECÍFICO 4 EL MINISTERIO PÚBLICO CONTRIBUYE A LA
ARMONIZACIÓN DE CRITERIOS DE APLICACIÓN DE LA PERSPECTIVA DE
GÉNERO EN LA COORDINACIÓN INTERINSTITUCIONAL DEL SISTEMA DE
JUSTICIA.
DESCRIPCIÓN: Sincroniza los esfuerzos entre las distintas agencias
especializadas de los Organismos del Sistema de Justicia (Organismo Judicial;
Ministerio de Gobernación; INACIF), a nivel nacional y departamental.
LÍNEAS DE ACCIÓN
4.1 El Ministerio Público apoya la Institucionalidad a favor de los Derechos
Fundamentales de las Mujeres y el cumplimiento de su rol.
4.2 Impulsa Planes Conjuntos para el despliegue armónico de las distintas
acciones de las agencias especializadas del sistema de Justicia en VCM;
Violencia Sexual y Trata de personas.
4.3 Impulsa Estudios Científicos; Investigación y Seminarios Interinstitucionales
con Instituciones del Sector Justicia y Organizaciones de Sociedad Civil sobre la
aplicación de las Leyes en delitos que afectan a las mujeres y los problemas que
enfrentan en el sistema de justicia.

9. DERECHOS DE LA NIÑA, NIÑO Y ADOLECENTE


La Constitución Política de la República de Guatemala, otorga vida jurídica a la
protección de los menores de edad en su artículo 51, en donde el Estado de
Guatemala se compromete a proteger la salud física, mental y moral de los
menores de edad, garantizando el derecho de alimentación, salud, educación,
seguridad y previsión social; de esa cuenta es que se arriba a la aprobación de la
LEY DE PROTECCION INTEGRAL DE LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA, DECRETO
27-2003 del Congreso de la República de Guatemala, el cual es un instrumento
jurídico de integración familiar y promoción social, que persigue lograr el desarrollo
integral y sostenible de la niñez y adolescencia guatemalteca, dentro de un marco
democrático e irrestricto respeto a los derechos humanos.
Es deber del Estado promover y adoptar las medidas necesarias para proteger a
la familia, jurídica y socialmente, así como garantizarle a los padres y tutores, el
cumplimiento de sus obligaciones en lo relativo a la vida, libertad, seguridad, paz,
integridad personal, salud, alimentación, educación, cultura, deporte, recreación y
convivencia familiar y comunitaria de todos los niños, niñas y adolescentes.
Para los efectos de esa Ley se considera niño o niña a toda persona desde su
concepción hasta que cumple trece años de edad, y adolescente a toda aquella
desde los trece hasta que cumple dieciocho años de edad.

PRINCIPIOS:
Se establecen los siguientes principios rectores para la niñez y adolescencia:
Unidad e integridad de la familia;
Protección económica, jurídica y social
Interés superior de la familia;
No-discriminación, equidad e igualdad de oportunidades;
No institucionalización de la niñez y adolescencia;
Responsabilidad compartida para la efectividad de los derechos;
Participación de la niñez y adolescencia.
Unidad e integridad de la familia
Todo niño, niña y adolescente tiene derecho a ser criado y educado en el seno de
su familia y excepcionalmente en familia sustituta. La familia es la principal
responsable del cuidado, protección y desarrollo integral de la niñez y
adolescencia, es el espacio idóneo para la satisfacción de las necesidades
básicas, la seguridad emocional y el desarrollo moral y espiritual de las personas.
Por distintas razones o circunstancias, los niños, niñas y adolescentes pueden
vivir dentro de una familia uniparental, una familia extendida o una familia nuclear,
independientemente de con quién vivan los niños, niñas y adolescentes, tanto el
padre como la madre tienen obligaciones comunes y responsabilidades
compartidas, así como derechos para la crianza, desarrollo y orientación
apropiada de sus hijos e hijas.
Protección económica, jurídica y social
El conjunto de derechos individuales, económicos, sociales, políticos y culturales
reconocidos por la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia, son
universales, indivisibles e interrelacionados, son aplicables para todos los niños,
niñas y adolescentes que no han cumplido los 18 años de edad y que se
encuentren viviendo en el territorio nacional. La niñez y adolescencia requiere de
una protección integral para prevenir y evitar que sus derechos sean violados o
amenazados. En caso de que sus derechos hayan sido vulnerados, se deberá
buscar su restitución, incluyendo la rehabilitación y reinserción familiar y social de
ser necesarias, así como la deducción de responsabilidades a quienes resulten
responsables de su incumplimiento.
Interés Superior de la niñez
Toda acción deberá promover la equidad e igualdad de oportunidades para el
desarrollo de las potencialidades y capacidades de la niñez y adolescencia, en
particular de aquellos grupos que se hallen en desventaja y/o vulnerabilidad, para
ir superando las brechas que puedan existir por cuestión de género, etnia,
residencia u otro motivo. Este principio no hace referencia a un interés particular o
individual, es un principio jurídico-social de aplicación preferente en la
interpretación y en la práctica social de cada uno de los derechos humanos de las
niñas, niños y adolescentes.
El interés superior del niño es una garantía que se aplicará en toda decisión que
se adopte con relación a la niñez y la adolescencia, que deberá asegurar el
ejercicio y disfrute pleno de sus derechos, respetando sus vínculos familiares,
origen étnico, religioso, cultural y lingüístico, teniendo siempre en cuenta su
opinión en función de su edad y madurez.
No-discriminación, equidad e igualdad de oportunidades
Los derechos son para todos los niños, niñas, sin discriminación alguna, por
razones de raza, color, sexo, idioma, religión, origen nacional, étnico o social,
posición económica, discapacidad física, mental o sensorial, nacimiento o
cualquier otra índole o condición de éstos, de sus padres, familiares, tutores o
personas responsables. A los niños, niñas y que pertenezcan a grupos étnicos y/o
de origen indígena, se les reconoce el derecho de vivir y desarrollarse bajo las
formas de organización social que corresponden a sus tradiciones históricas y
culturales, en tanto éstas no sean contrarias al orden público, y el respeto debido a
la dignidad humana.
No institucionalización de la niñez y adolescencia
La protección integral de la niñez y adolescencia demanda del Estado el
establecimiento de programas de fortalecimiento a la familia, para evitar al máximo
la institucionalización de los niños, niñas y adolescentes que se encuentren en
situaciones de vulnerabilidad y/o sujetos a procedimientos administrativos o
judiciales. La institucionalización en sí misma es una violación a los derechos
humanos de la niñez y adolescencia porque les separa de sus familias, les priva
de la libertad y les despersonaliza.
Responsabilidad compartida para la efectividad de los derechos
Es deber del Estado promover y adoptar las medidas necesarias para proteger a
la familia, jurídica y socialmente, así como garantizarle a los padres y tutores, las
condiciones para el cumplimiento de sus obligaciones en lo relativo a la vida,
libertad, seguridad, paz, integridad personal, salud, alimentación, educación,
cultura, deporte, recreación y convivencia familiar y comunitaria de todos los niños,
niñas y adolescentes.
Participación de la niñez y adolescencia
A la niñez y adolescencia, debe orientarse a efecto fortalecer sus capacidades
para participar y expresar sus opiniones, desarrollar su autoestima, confianza y
seguridad, conocimientos y aptitudes para la búsqueda de soluciones, toma de
decisiones, resolución de conflictos, organización, liderazgo, y comunicación. La
niñez y adolescencia forman parte activa en la conformación de su entorno
familiar, escolar y comunitario, por lo que tienen derecho a contribuir con sus
aportes, ideas y energías al desarrollo de sí mismos y de su entorno. A los adultos
les corresponde respetar, fomentar, escuchar y tomar en cuenta las opiniones de
los niños, niñas y adolescentes.
DERECHOS
La Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia y la Convención sobre
los Derechos del Niño, reconocen el conjunto de derechos individuales, sociales y
culturales para todos los niños, niñas y adolescentes, así como los de protección
especial para la niñez y adolescencia en situaciones de vulnerabilidad. En la Ley
de Protección Integral se desarrollan también los deberes y responsabilidades que
todos los niños, niñas y adolescentes deben asumir y cumplir frente a sus familias
y la sociedad.
Todos los niños, niñas y adolescentes desde cero hasta los dieciocho años de
edad tienen derecho a:
La vida, la familia, nombre, nacionalidad, salud, educación, cultura y recreación;
Gozar de identidad, libertad, igualdad, respeto y dignidad;
Crecer con un nivel de vida adecuado;
Organizarse, participar, opinar y ser tomados en cuenta;
Ser protegidos de la discriminación y exclusión;
Ser protegidos de toda forma de maltrato, violencia y abuso;
Ser protegidos de todas las formas de explotación económica;
Ser protegidos de toda información y material perjudicial para su bienestar;
Ser protegidos de los desastres y conflictos armados;
Ser protegidos del tráfico, secuestro, venta y trata;
Ser protegidos del VIH/SIDA;
Gozar de garantías en procesos judiciales y/o administrativos;
Que la tierra se proteja para ellos y ellas.
Siendo los derechos fundamentales los siguientes:
Vida. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho fundamental a la vida. Es
obligación del Estado garantizar su supervivencia, seguridad y desarrollo integral.
Igualdad. Los derechos establecidos en esta Ley serán aplicables a todo niño,
niña o adolescente sin discriminación alguna, por razones de raza, color, sexo,
idioma, religión, origen nacional, étnico o social, posición económica, discapacidad
física, mental o sensorial, nacimiento o cualquier otra índole o condición de éstos,
de sus padres, familiares, tutores o personas responsables.
Integridad. Todo niño, niña y adolescente tiene derecho a ser protegido contra
toda forma de descuido, abandono o violencia, así también a no ser sometido a
torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Libertad. Los niños, niñas y adolescentes tienen el derecho a la libertad que les
confiere la Constitución Política de la República, tratados, convenios, pactos y
demás instrumentos internacionales aceptados y ratificados por Guatemala y la
legislación interna.
Goce y ejercicio de derechos. El Estado debe garantizar la protección jurídica de
la familia. Los niños, niñas y adolescentes deben gozar y ejercitar sus derechos en
la medida de su desarrollo físico, mental, moral y espiritual dentro del marco de las
instituciones del derecho de familia reconocidas en la legislación.
Identidad. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a tener su identidad,
incluidos la nacionalidad y el nombre, conocer a sus padres y ser cuidados por
ellos, las expresiones culturales propias y su idioma. Es obligación del Estado
garantizar la identidad del niño, niña y adolescente, sancionando a los
responsables de la sustitución, alteración o privación de ella. Los niños, niñas y
adolescentes tienen el derecho de no ser separados de su familia, sino en las
circunstancias especiales definidas en la ley y con la exclusiva finalidad de
restituirle sus derechos.
Respeto. El derecho al respeto consiste en la inviolabilidad de la integridad física,
psíquica, moral y espiritual del niño, niña y adolescente.
Dignidad. Es obligación del Estado y de la sociedad en su conjunto, velar por la
dignidad de los niños, niñas y adolescentes, como individuos y miembros de una
familia, poniéndolos a salvo de cualquier tratamiento inhumano, violento,
aterrorizador, humillante o constrictivo.
Petición. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a pedir ayuda y poner en
conocimiento de cualquier autoridad en caso de violación o riesgo de violación de
sus derechos, la que estará obligada a tomar las medidas pertinentes.
Derecho a la familia. Todo niño, niña y adolescente tiene derecho a ser criado y
educado en el seno de su familia y excepcionalmente, en familia sustituta,
asegurándole la convivencia familiar y comunitaria, en ambiente libre de la
presencia de personas dependientes de sustancias alcohólicas y psicotrópicas
que produzcan dependencia.
GARANTÍAS FUNDAMENTALES

Asegurar a la niñez y adolescencia vulnerada en sus derechos, que en los


procedimientos administrativo y/o judicial a los que estén sujetos, se apliquen las
garantías procesales establecidas en la Ley de Protección Integral, se busque la
restitución de sus derechos violados y se promueva su reinserción social y
familiar.
Asegurar a la adolescencia en conflicto con la ley penal, que en los
procedimientos judiciales y/o administrativos a los que estén sujetos, se apliquen
las garantías procesales, sanciones socioeducativas acordes a la falta cometida, y
se promueva su reinserción social y familiar, de acuerdo con lo establecido en la
Ley de Protección Integral.

PROCEDIMIENTOS ESPECIALES

MENORES VÍCTIMAS:
MENORES EN CONFLICTO CON LA LEY PENAL:

Leer la LEY DE PROTECCION INTEGRAL DE LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA,


DECRETO 27-2003

Leyes Nacionales y Convenios Internacionales.

8. DERECHOS HUMANOS
Los derechos humanos son garantías esenciales para que podamos vivir como
seres humanos. Sin ellos no podemos cultivar ni ejercer plenamente nuestras
cualidades, nuestra inteligencia, talento y espiritualidad.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos es la piedra angular en la
historia de estos derechos. Fue redactada por representantes de procedencias
legales y culturales de todo el mundo y proclamada por la Asamblea General de
las Naciones Unidas en su Resolución del 10 de diciembre de 1948, en París,
como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse.
Mediante ésta Declaración, los Estados se comprometieron a asegurar que todos
los seres humanos, ricos y pobres, fuertes y débiles, hombres y mujeres, de todas
las razas y religiones, son tratados de manera igualitaria.
Establece que los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y
que tienen derecho a la vida, la libertad y la seguridad de su persona, a la libertad
de expresión, a no ser esclavizados, a un juicio justo y a la igualdad ante la ley.
También a la libertad de circulación, a una nacionalidad, a contraer matrimonio y
fundar una familia así como a un trabajo y a un salario igualitario.
Desde su adopción, la Declaración Universal de los Derechos Humanos se ha
traducido a más de 360 idiomas (es el documento más traducido del mundo) y ha
sido fuente de inspiración para las constituciones de muchos Estados que se han
independizado recientemente y para muchas democracias nuevas.
Aunque no forma parte del derecho internacional vinculante (es decir, de
aplicación obligatoria), gracias a su aceptación por países de todo el mundo ha
adquirido un gran peso moral.
Las Naciones Unidas también han aprobado muchos tratados que obligan
jurídicamente a los Estados a garantizar los derechos fundamentales de sus
ciudadanos. Los más importantes son: el Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos y sus dos Protocolos Facultativos (sobre el procedimiento de quejas
individuales y la pena de muerte) y el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales y su Protocolo Facultativo.
La Declaración, junto con esos dos Pactos y sus Protocolos, constituyen la Carta
Internacional de Derechos Humanos.
La Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) es considerada
generalmente el fundamento de las normas internacionales sobre derechos
humanos. Aprobada hace casi 60 años, la DUDH ha inspirado un valioso conjunto
de tratados internacionales de derechos humanos legalmente vinculantes y la
promoción de estos derechos en todo el mundo a lo largo de las últimas seis
décadas. Además, sigue siendo una fuente de inspiración para cada uno de
nosotros, ya sea en momentos de conflicto, en sociedades que sufren represión,
en la lucha contra las injusticias, y en nuestros esfuerzos por lograr el disfrute
universal de los derechos humanos.
La Declaración supone el primer reconocimiento universal de que los derechos
básicos y las libertades fundamentales son inherentes a todos los seres humanos,
inalienables y aplicables en igual medida a todas las personas, y que todos y cada
uno de nosotros hemos nacido libres y con igualdad de dignidad y de derechos.
Independientemente de nuestra nacionalidad, lugar de residencia, género, origen
nacional o étnico, color de piel, religión, idioma o cualquier otra condición, el 10 de
diciembre de 1948 la comunidad internacional se comprometió a defender la
dignidad y la justicia para todos los seres humanos.
Con el tiempo, los tratados internacionales de derechos humanos se han ido
centrando y especializando tanto en los temas que abordan como en los grupos
sociales que precisan de su protección. La legislación relativa a los derechos
humanos sigue creciendo y ampliando los derechos y libertades fundamentales
que figuran en la Carta Internacional de Derechos Humanos, abordando asuntos
como la discriminación racial, la tortura, las desapariciones forzosas, las personas
con discapacidad, y los derechos de la mujer, los niños, los migrantes, las
minorías y los pueblos indígenas.
A través de la ratificación de los tratados internacionales de derechos humanos,
los gobiernos se comprometen a poner en práctica medidas y leyes nacionales
compatibles con los deberes y obligaciones inherentes a esos tratados. En
consecuencia, el sistema jurídico interno proporciona la principal protección
jurídica de los derechos humanos garantizados por el derecho internacional.
Cuando los procedimientos jurídicos nacionales no solucionan las violaciones de
derechos humanos, existen mecanismos y procedimientos a escala regional e
internacional para atender las denuncias individuales y de grupo, con miras a velar
por que se respeten, apliquen y hagan cumplir a escala local las normas
internacionales en materia de derechos humanos.
1. GRUPOS CON CONDICIONES ESPECIALES DE VULNERABILIDAD

El fenómeno de la violencia en Guatemala es transversal, afecta a toda la


sociedad y a todos los grupos. En adición al contexto de violencia e inseguridad,
se observa la situación de quienes por su rol en la sociedad o su especial
vulnerabilidad debido a una discriminación y exclusión histórica, sufren un impacto
diferenciado. En esta especial situación se encuentran aquellas personas que en
Guatemala defienden los derechos humanos incluidas autoridades y líderes
indígenas, ambientalistas, líderes sindicales, operadores de justicia, entre otros.
Así también, las mujeres; los niños, niñas y adolescentes; los periodistas; los
migrantes y refugiados; la población LGBTI, las personas con capacidades
especiales y las personas privadas de libertad.
Los grupos vulnerables son aquellos grupos que por sus condiciones sociales,
económicas, culturales o psicológicas pueden sufrir maltratos contra sus derechos
humanos. Dentro de éste grupo se encuentran insertas las mujeres, personas de
la tercera edad, personas con capacidades especiales, mujeres, niños, pueblos
indígenas, personas con enfermedades mentales, personas con VIH/SIDA,
trabajadores migrantes, minorías sexuales y personas detenidas.
El concepto de vulnerabilidad se aplica a aquellos sectores o grupos de la
población que por su condición de edad, sexo, estado civil y origen étnico se
encuentran en condición de riesgo que les impide incorporarse al desarrollo y
acceder a mejores condiciones de bienestar.

MUJERES

Diversas organizaciones internacionales y nacionales se han pronunciado


enérgicamente sobre la gravedad del problema de la violencia contra las mujeres
en Guatemala y el contexto general de impunidad ante estos hechos. La CIDH ha
manifestado en reiteradas ocasiones su preocupación ante la prevalencia de este
tipo de violencia. El Femicidio en Guatemala habría aumentado en un 400% entre
2001 y 2010. Este grave problema que aqueja a la sociedad guatemalteca se
traduce en la falta de debida diligencia por parte del Estado en prevenir, investigar
y sancionar actos de violencia contra las mujeres en un contexto de agudización.
En el 2001, la CIDH indicó que una de las limitaciones serias que afectaba el
diseño de respuestas efectivas a la violencia por razones de género en el país era
la falta de información clara sobre la magnitud precisa del problema. En el 2003, la
CIDH reiteró que, a pesar de la dificultad de obtener estadísticas claras, se había
registrado en el país un aumento de asesinatos de mujeres sin que fueran
debidamente investigados y sancionados los responsables. En el 2004, la
Relatoría sobre los Derechos de las Mujeres de la CIDH, a propósito de una visita
de trabajo a Guatemala, señaló que varias fuentes indicaban que existía un
agravamiento en el grado de violencia y ensañamiento ejercidos contra los
cuerpos de muchas de las víctimas. En el 2012, la CIDH reiteró que los altos
niveles de violencia contra las mujeres que se registraban en Guatemala eran un
tema de profunda preocupación. En la oportunidad, se indicó que, según cifras del
Ministerio Público, la violencia contra las mujeres era el delito más denunciado,
con más de 40.000 denuncias de violencia por año.

En relación a las iniciativas adoptadas para abordar la inseguridad en Guatemala,


el Estado detalla las siguientes medidas específicas para proteger a las mujeres:
Política Nacional para la Promoción integral de la Mujer (PNPDIM); Programa de
Prevención y Erradicación de la Violencia Intrafamiliar PROPEVI); Plan de
Equidad de Oportunidades 2008-2023; Plan de Formación Integral de Defensoría
de la Mujer Indígena; Implementación de Pactos Municipales con Equidad en
cuatro departamentos, a través de las oficinas municipales de la Mujer; Plan
Estratégico Institucional de Género y Etnia, para el ejercicio de los derechos
humanos de las mujeres indígenas 2011-2015; además la labor emprendida por la
Fiscalía de la Mujer del Ministerio Público; el Instituto de la Defensa Pública Penal
(IDPP); la Unidad de Delitos Sexuales de la División Especializada en
Investigación de la Policía Nacional Civil, y la participación en esfuerzos regionales
como el Proyecto Regional de la Prevención de la Violencia contra la mujer, trata y
Femicidio

NIÑOS, NIÑAS Y ADOLECENTES:

En Guatemala casi la mitad de la población, cerca de 6.7 millones, son niños,


niñas y adolescentes menores de 18 años de edad.

La situación de los niños, niñas y adolescentes en Guatemala ha sido una


constante preocupación para la CIDH. Múltiples son los factores que han afectado
y afectan a este grupo de especial vulnerabilidad.

El conflicto armado interno que tuvo una larga duración (1960- 1996) afectó
profundamente la niñez guatemalteca, además, el enfrentamiento armado dejó un
número importante de niños huérfanos y desamparados, especialmente entre la
población maya, que vieron rotos sus ámbitos familiares y malogradas sus
posibilidades de vivir la niñez dentro de los parámetros habituales de su cultura.

Los niños, niñas y adolescentes han continuado sufriendo la vulneración de sus


derechos humanos en forma sustancial por factores como: la situación
socioeconómica; la violencia intrafamiliar; la violencia colectiva (delincuencia
común, crimen organizado, pandillas o maras); y el incumplimiento por parte del
Estado de su deber de protección especial. Tales factores impactan en forma
grave en áreas como violencia e impunidad; migración; trata de personas;
derecho a la alimentación; trabajo infantil, niñez en instituciones, adopciones;
embarazos adolescentes; sistema de justicia juvenil; entre otros.

ADULTOS MAYORES:

Aquellas que cuenten con sesenta años o más de edad y que se encuentren
domiciliadas o en tránsito en el territorio nacional.
La DUDH establece que toda persona tiene derecho a la protección especial
durante su ancianidad, en tal sentido, los Estados se comprometen a adoptar de
manera progresiva las medidas necesarias a fin de llevar éste derecho a la
práctica y en particular a proteger al grupo de ancianos en condiciones de
vulnerabilidad; debiendo de proporcionar instalaciones adecuadas, alimentación,
atención médica especializada a las personas de edad avanzada que carezcan de
ella y no se encuentren en condiciones de proporcionárselas por sí mismo;
ejecutar programas laborales destinados a conceder a los ancianos la posibilidad
de realizar alguna actividad productiva, asimismo estimular la formación de
organizaciones para mejorar la calidad de vida de los ancianos.
PERSONAS CON CAPACIDADES ESPECIALES:
La situación de las personas con capacidades especiales en Guatemala ha sido
por largos años invisible, de hecho, la única vez que se realizó una encuesta para
obtener datos de personas con capacidades especiales fue en el año 2005, es
imprescindible actualizar la información estadística con el objeto de impulsar
políticas públicas pertinentes en beneficio de esas personas.

Persona con capacidad especial es toda persona que presenta una deficiencia
física, mental o sensorial, ya sea de naturaleza permanente o temporal, que limita
la capacidad de ejercer una o más actividades esenciales de la vida diaria, que
puede ser causada o agravada por el entorno económico y social, y que, al
interactuar con diversas barreras, pueden impedir su participación plena y efectiva
en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás

En cuanto a la legislación para enfrentar la violencia contra mujeres y niñas con


capacidades especiales, se pueden mencionar algunas, tales como: Ley de
Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia, Decreto Legislativo 27-2003;
Ley Contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, Decreto
Legislativo 9-2009; Ley de Atención a las Personas con Discapacidad, Decreto
135-96; Ley Contra el Femicidio y otras formas de Violencia contra la Mujer,
Decreto Legislativo 22-2008; Ley de Atención a las Personas con Discapacidad,
Decreto Legislativo 35-96. Sin embargo, es de resaltar que no se tiene información
sobre las políticas especialmente diseñadas para prevenir y enfrentar la violencia
contra las mujeres y niñas con capacidades especiales y las prácticas
perjudiciales que pueden resultar en discapacidades.

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