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El Compliance en materia ambiental.

Líneas Directrices Para Empresas


Multinacionales de la OCDE
Por Juan F. Albarenque (*)

El término Compliance ha alcanzado notoria popularidad logrando un cambio de


paradigma en el mundo empresarial y la sociedad misma. Sin embargo, están limitando
dicho término temas de soborno y corrupción, dejando de lado otras materias que también
implican responsabilidades civiles, administrativas, penales y reputacionales.
Según la Word Compliance Association “El Corporate Compliance es un conjunto de
procedimientos y buenas prácticas adoptados por las organizaciones para identificar y
clasificar los riesgos operativos y legales a los que se enfrentan y establecer mecanismos
internos de prevención, gestión, control y reacción frente a los mismos”.1
El motivo de su nombre en inglés, es el hecho de que nace en el mundo empresarial
anglosajón, más concretamente en el sector financiero, que tradicionalmente ha estado
sometido a una regulación bastante rigurosa. Esta política se fue ampliando a otras
actividades y se extendieron por el resto del mundo, en la medida que las compañías
multinacionales, cuyas casas matrices estaban ubicadas en países miembros de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), expandieron sus
operaciones en otros países2.
Tal como surge de la definición, el término Compliance es muy amplio y se fue
materializando mediante la incorporación, por parte de las compañías, de programas de
integridad, principios generales de negocios, códigos de conducta, políticas específicas,
etc.; sin embargo, en la Argentina, este término tan abarcativo se está limitando a temas
de soborno y corrupción.
La Argentina ha sido protagonista de una gran evolución en materia ambiental durante los
últimos años y ese dinamismo debe seguir creciendo y adaptarse a la terminología y
operatorias modernas. En lo que respecta a Compliance, los temas ambientales y de
sustentabilidad están siendo soslayados por los temas de soborno y corrupción, siendo
estos últimos los ejes de los programas de integridad; sin embargo, son temas que
debieran estar evolucionando en paralelo atento a las responsabilidades que generan.
Es fundamental que los temas ambientales y de sustentabilidad formen parte de los
programas de integridad.

Líneas Directrices Para Empresas Multinacionales de la OCDE – Medio Ambiente.


Un buen comienzo para ir orientando y estandarizando parámetros podrían ser las
Directrices Para Empresas Multinacionales de la OCDE (“Directrices”); además de la
parte netamente regulatoria, que las compañías están obligadas a cumplir para poder
operar, es importante poder coordinarlas con las denominadas “soft law”, y para ello estas
Directrices constituyen una muy buena guía.
Las Directrices tienen un capítulo sobre medio ambiente en el cual sugiere que las
compañías además de tener en cuenta el marco normativo y de las prácticas
administrativas de los países en los que ejercen su actividad, la necesidad de proteger el
medio ambiente, la salud y la seguridad públicas, sus actividades de alguna manera deben
contribuir al objetivo más amplio del desarrollo sostenible. Sobre esos pilares dicta los
siguientes puntos:
1. Establecer y mantener un sistema de gestión medioambiental adecuado para la
empresa, que incluya: a) Recoger y evaluar información adecuada y puntual relativa al
impacto de sus actividades sobre el medio ambiente, la salud y la seguridad ; b) Fijación
de metas cuantificables y, en su caso, de objetivos relacionados con la mejora de sus
resultados medioambientales, incluyendo la revisión periódica de la pertinencia continua
de estos objetivos; y c) Seguimiento y el control regular de los avances en el
cumplimiento de los objetivos o metas en materia de medio ambiente, salud y seguridad .
2. Teniendo en cuenta la confidencialidad empresarial y la protección de los derechos de
propiedad intelectual: a) Aportar a los ciudadanos y a los trabajadores información
adecuada y puntual sobre los efectos de las actividades de la empresa sobre el medio
ambiente, la salud y la seguridad, que puede incluir la elaboración de informes sobre los
avances en la mejora de los resultados medioambientales; y b) desarrollar una actividad
de comunicación y consulta, adecuada y puntual, con las comunidades directamente
afectadas por las políticas medioambientales y de salud y seguridad de la empresa, y por
su ejecución.
3. Evaluar y tener en cuenta en la toma de decisiones los impactos previsibles
relacionados con el medio ambiente, la salud y la seguridad asociados a los
procedimientos, bienes y servicios de la empresa a lo largo de todo su ciclo de vida.
Cuando estas actividades previstas tengan efectos significativos sobre el medio ambiente
y la salud o la seguridad y cuando estén sujetas a una decisión de una autoridad
competente, las empresas deberán realizar una adecuada evaluación de impacto
medioambiental.
4. Teniendo en cuenta los conocimientos científicos y técnicos de los riesgos, cuando
existan amenazas de daños graves para el medio ambiente, teniendo en cuenta asimismo
la salud y la seguridad de las personas, abstenerse de utilizar la falta de certeza científica
plena como motivo para aplazar medidas eficientes en términos de costes para impedir o
minimizar dicho daño.
5. Mantener planes de emergencias destinados a prevenir, atenuar y controlar los daños
graves para el medio ambiente y la salud derivados de sus actividades, incluidos los casos
de accidentes y de situaciones de emergencia, y establecer mecanismos de alerta
inmediata de las autoridades competentes.
6. Tratar constantemente de mejorar los resultados medioambientales de la empresa
fomentando, en su caso, actividades como: a) la adopción de tecnologías y
procedimientos operativos en todas las áreas de la empresa, que reflejen las normas sobre
resultados medioambientales existentes en la parte más eficiente de la empresa; b)
desarrollo y suministro de productos y servicios que no tengan efectos medioambientales
indebidos; cuyo uso para los fines previstos no revista peligro; que sean eficientes en
cuanto a consumo de energía y de recursos naturales; que puedan reutilizarse, reciclarse o
eliminarse de una manera segura; c) fomento de mayores niveles de sensibilización entre
los clientes acerca de las implicancias medioambientales del uso de los productos y
servicios de la empresa; y d) investigación de las formas de mejorar los resultados
medioambientales de la empresa a largo plazo.
7. Proporcionar una educación y formación adecuadas a los empleados en materia de
medioambiente, de salud y de seguridad, incluida la manipulación de materiales
peligrosos y la prevención de accidentes medioambientales, y en áreas de gestión
medioambiental más generales, como los procedimientos de evaluación de impacto
medioambiental, las relaciones públicas y las tecnologías medioambientales.
8. Contribuir al desarrollo de una política pública útil desde el punto de vista
medioambiental y eficiente en términos económicos a través, por ejemplo, de acuerdos de
colaboración o de iniciativas que aumenten la sensibilización medioambiental y la
protección del medio ambiente.
Si bien algunos de los puntos listados ya están regulados por normas locales, es
importante diferenciar los objetivos que estas Directrices persigue, con los objetivos de
las regulaciones y la conducta de las compañías al respecto ya que no siempre son
coincidentes.

Principales normas a considerar


Las principales normas que el sector empresarial debería tener en cuenta para la
materialización del programa de compliance son:
1. La Constitución Nacional, la protección del medio ambiente tiene garantía
constitucional, el artículo 41 de la CN, plasma entre los derechos fundamentales, el
derecho a un ambientesano, equilibrado, que las actividades antrópicas deben ser
sustentables3.
2. La Ley General de Ambiente (Ley 25675), en su carácter de norma de presupuestos
mínimos y de fondo, constituye una gran herramienta para conocer los objetivos de la
política ambiental Argentina, el bien jurídico protegido y el régimen sancionatorio.
Además, establece un sistema de responsabilidad objetiva, ya que el causante del daño
ambiental, debe restablecerlo al estado anterior a su producción; en caso que no sea
técnicamente factible deberá abonar una indemnización sustitutiva.
Sin embargo, también incorpora un “safe harbor” en el artículo 29, que textualmente dice:
“La exención de responsabilidad sólo se producirá acreditando que, a pesar de haberse
adoptado todas las medidas destinadas a evitarlo y sin mediar culpa concurrente del
responsable, los daños se produjeron por culpa exclusiva de la víctima o de un tercero por
quien no debe responder”. Es aquí donde un buen sistema de gestión ambiental dentro de
un programa de compliance puede ayudar, ya sea de manera preventiva, de gestión, de
mitigación y hasta de exoneración de responsabilidad.
Las compañías deben tener presente que la ley otorga legitimación para obtener la
recomposición del ambiente dañado, al afectado, al Defensor del Pueblo y las
asociaciones no gubernamentales de defensa ambiental -conforme el artículo 43 de la
Constitución Nacional- al Estado nacional, provincial y/o municipal.
También dispone que los dictámenes emitidos por organismos del Estado sobre daño
ambiental, agregados al proceso, tengan la fuerza probatoria de los informes periciales,
sin perjuicio del derecho de las partes a su impugnación.
3. Ley de Acceso a la Información Pública Ambiental (Ley 25831), establece los
presupuestos mínimos de protección ambiental para garantizar el derecho de acceso a la
información ambiental que se encuentra en poder del Estado, y es aplicable tanto en el
ámbito nacional, provincial, municipal y de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), como
así también a entes autárquicos y empresas prestadoras de servicios públicos, sean
públicas, privadas o mixtas. Por lo tanto, salvo las excepciones que esta misma ley
establece, toda la información que una compañía presente a alguna dependencia estatal –
por temas ambientales- puede ser solicitada por cualquier ciudadano.
4. La Ley Nacional de Residuos Peligrosos (Ley 24051). En esta ley quedan tipificados
los diferentes sujetos, tales como el Generador, Transportista y Operadores y se establece
un sistema de responsabilidad (i) de la cuna a la tumba; (ii) responsabilidad objetiva; (iii)
no eximición de responsabilidad por la culpa de un tercero. Esta ley incorpora un régimen
penal de responsabilidad.

Conclusión
Los daños ambientales van más allá de la esfera particular, pueden impactar a toda una
comunidad lo cual justifica que los derechos ambientales tengan la tipificación de
derechos humanos; es por ello la importancia y prioridad con la que hay gestionarlos.
Una compañía con eventos ambientales y de seguridad no debe estar autorizada para
operar.
Los programas de compliance en materia ambiental son esencialmente importantes por el
bien jurídico al cual están dirigidos a proteger, los daños ambientales son de difícil
reparación, y en algunas ocasiones, irreparables. Siendo las acciones de identificación y
prevención de los riegos la mejor manera de gestionarlos. Asimismo en caso que el
evento ocurra, el plan de contingencias es fundamental como así también el de mitigación
y reparación.
Aunque los programas de cumplimiento son esencialmente acciones de autorregulación,
el compliance ambiental, puede ser el resultado de una solución mixta, es un ámbito
donde lo regulatorio, tecnológico, social, medicinal, biológico, y tantas otras materias
pueden coaccionar y generar un resultado realmente positivo.
En lo que respecta al derecho, la materia ambiental también goza de una naturaleza
mixta, ya que tanto la parte civil como la penal se nutren de la administrativa y viceversa.
Este cambio de paradigma que permite concientizar a la sociedad, las empresas y el
propio Estado es una gran oportunidad para destacar los temas ambientales, de
sustentabilidad y seguridad, no lo dejemos pasar.
(*)
Director de Legales de National Shipping
1
http://www.worldcomplianceassociation.com/que-es-compliance.php
2
El Compliance se ha convertido en un trending topic dentro del mundo legal y
empresarial, con un protagonismo cada vez mayor y que incluso ha dado origen a una
nueva profesión muy solicitada (el compliance officer). Sin embargo, aún existen
numerosos profesionales que no conocen exactamente en qué consiste el compliance, o
que piensan que es algo que sólo interesa a las grandes empresas y;
que no les afecta.
3
Artículo 41.- Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado,
apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las
necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber
de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer,
según lo establezca la ley.
Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los
recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad
biológica, y a la información y educación ambientales.
Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de
protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas
alteren las jurisdicciones locales.
Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente
peligrosos, y de los radiactivos.

Citar: elDial DC28CD


Publicado el: 22/10/2019
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