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Traducianismo

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En teología se designa como traducianismo la doctrina que afirma que el alma personal de
que cada ser humano se supone dotado, es resultado del acto de la generación, lo mismo que
su cuerpo, derivando del alma del padre o de los padres. Al traducianismo se le opone
el creacionismo que atribuye cada alma personal a un acto especial de creación por parte
de Dios.

Historia de la noción en la teología[editar]


El nombre de traducianistas fue lanzado por el pelagiano Julián de Eclana, acusando de ello a
algunos autores católicos como San Cipriano de Cartago y San Ambrosio; y así lo
recuerda San Agustín de Hipona.1
Los historiadores han visto precedentes del traducianismo en algunos orientales,
como Apolinar,2 Nemesius3 y algún texto de San Gregorio de Nisa.4 En realidad se desarrolló
más bien entre los occidentales. Tertuliano propugnó esta teoría dándole un sentido casi
«corporal»,5 sentido que el mismo San Agustín rechazará más tarde.6
No aparece claro en ningún otro, a no ser más tarde en San Lucifer de Cagliari y sus
discípulos;7 Gennadio8 y, según Rufino, también en Lactancio.9 San Jerónimo niega esto
último mientras que, con exageración, dice que la «mayor parte de los occidentales» son
partidarios de esa doctrina.10 La verdad es que el tema aún no había sido dogmáticamente
definido y subsistían dudas entre algunos autores si no lo estudiaban a fondo. Rufino así lo
confiesa11 y Jerónimo no deja de recordarlo.12
Con el pelagianismo la doctrina de la transmisión del alma de padres a hijos en virtud de la
generación toma un nuevo impulso, ya que parecía ofrecer a los autores ortodoxos una fuerte
base para afirmar la transmisión del pecado original, negada por los pelagianos. Eso explica
que San Agustín fluctúe entre creacionismo y traducianismo. Rechaza en seguida un
traducianismo material, es decir, como el afirmado por Tertuliano;13 pero ¿es posible un
traducianismo espiritual? Ve clara la dificultad que el traducianismo implica; ¿cómo puede
darse si el alma es realmente espiritual? Pero, a la vez, ¿cómo se compagina el creacionismo
(o creación por Dios de cada alma) con la transmisión del pecado original? Si el alma viene
directamente de Dios, ¿cómo explicar el pecado original, sin hacer responsable a Dios?
Intenta resolver esta dificultad (ya que se inclina hacia el creacionismo) y formula diferentes
hipótesis, pero sin inclinarse a ninguna.14 Suspende, pues, el juicio y muere sin llegar, al
menos en apariencia, a una solución definitiva.15 San Jerónimo, a quien San Agustín consulta,
afirma en cambio con claridad que el traducianismo es contrario a la Revelación y a la doctrina
católica. Esta duda de San Agustín ha tenido su peso a través de la historia, aunque poco a
poco los autores fueron dando su asentimiento al creacionismo; no dejan, sin embargo, de
mencionar la duda de San Agustín. Así, San Fulgencio de Ruspe,16 San Gregorio Magno, San
Isidoro de Sevilla y otros.
Aún en la Edad Media, aunque se demuestra y se impone el creacionismo y se dan
numerosas razones contra el traducianismo, muchos, por respeto a la duda agustiniana, no se
atreven a condenar la doctrina: Hugo de San Víctor17 y Alejandro de Hales18 preparan el
camino para la afirmación definitiva del creacionismo. Pedro Lombardo toma decisión decidida
contra el traducianismo presentándolo como contrario a la doctrina de la Iglesia.19 Con Santo
Tomás de Aquino se muestra con más exhaustividad y profundidad la verdad del
creacionismo, y se rechazará el traducianismo.20
Después del Concilio de Trento −en el que no se entró en el tema− Roberto Belarmino recoge
en una síntesis los argumentos contra el traducianismo.21 En el s. XVIII Noris polemiza con
Belarmino.22 En el s. XIX por obra de Klee, de Frohschammer, de Ubaghs y de Rosmini vuelve
a la escena el traducianismo con diversas explicaciones, pero sería olvidado.

Magisterio[editar]
Si bien el Magisterio de la Iglesia no ha condenado directamente el traducianismo, ha
promulgado diversas declaraciones positivas sobre la creación de las almas individuales, lo
que implica la exclusión del traducianismo por vía indirecta: es decir, la de la proclamación de
la doctrina opuesta. Los principales documentos en este sentido son el del papa Anastasio II,
a. 498,23 la fórmula de fe llamada de León IX, a.105324 y la declaración de Benedicto
XII en 1341 contra algunos errores de los armenios;25 el texto del Concilio de Letrán V26 que
habla de la infusión del alma en los diferentes cuerpos;27 un breve de Alejandro VII en 1661,
sobre la Inmaculada Concepción de la Virgen;28) la condena de Rosmini por León
XIII en 1888.29 En la encíclica Humani generis, de Pío XII, hay también una anotación en este
sentido.30

Notas[editar]
1. ↑ Op. imp. c. jul. 1,6: PL 45,1053
2. ↑ cf. Pseudo-Atanasio, Contra Apolinar, 11,8: PG 26,1143; San Jerónimo, Epístola, 126,1: PL
22,1086
3. ↑ cf. De anima: PG 45,206
4. ↑ De hominis opificio, 29: PG 44,235
5. ↑ cf. De anima, 9: PL 2,658
6. ↑ cf. Epístola, 190,14: PL 22,861
7. ↑ cf. San Agustín de Hipona, De haer. 81: PL 42,45
8. ↑ cf. De eccl. dogm. 14: PL 58,984
9. ↑ cf. Apol. ad Anastasium, 6: PL 21,626
10. ↑ Epístola, 126,1: PL 22,1086
11. ↑ cf. 1. c.
12. ↑ C. Rufin. 111, 28: PL 23,499-500.
13. ↑ cf. Epist. 190,14: PL 33,861
14. ↑ cf. De lib. arb. 111,21,59; PL 32,1299-1300; Epist. 143,6-7: PL 33,587-588; Epist. 166,3,6-7:
PL 33,723-724
15. ↑ Epist. 190: PL 33,857-864; De anim. et eius orig. 1,16,26: PL 44,489; Retract.: PL
32,587.649.653; Op. imp. c. jul. 11,178: PL 45,1219
16. ↑ cf. De vera praedest. 111,28-29: PL 65,666; Epist. 16,16: PL 65,441
17. ↑ cf. De sacramentis VI 130: PL 176,300-301
18. ↑ Summa theologica 11, q42, m3 a3
19. ↑ Sent 11, dist.18, n8; d31, n1,2
20. ↑ Contra Gentes 11, c86, 88-89; De potentia, q3, a9; Sum. Th. 1. qll8
21. ↑ cf. Controversia. XIV, de amissione gratiae, IV, c.11.
22. ↑ Vindiciae Augustinianae IV,3
23. ↑ DS 360-361
24. ↑ DS 685
25. ↑ DS 1007
26. ↑ DS 1513
27. ↑ DS 1440
28. ↑ DS 2015
29. ↑ DS 3220
30. ↑ DS 3896