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Universidad Nacional

“Pedro Ruiz Gallo”


Facultad de Derecho y Ciencias
Políticas

DOCENTE : Dr. DELGADO PAREDES, Francisco

ALUMNA : BECCERA JUAREZ, Zidzel

MEDINA JULCA, Liseth

PAZ VALDERA, Sandi Rubí

ASIGNATURA : Derecho Penitenciario

AÑO : CUARTO “B”

LAMBAYEQUE, MAYO DEL 2019


INDICE
INTRODUCCIÒN .................................................................................................................................................. 3
SISTEMA PENITENCIARIO ................................................................................................................................... 7
1. CONCEPTUALIZACIÒN ................................................................................................................................ 7
1.1. RÉGIMEN PENITENCIARIO SEMIABIERTO Y ABIERTO ...................................................................... 11
1.2. ESTABLECIMIENTO O PRISIÓN ABIERTA .......................................................................................... 11
2. FUNDAMENTOS Y FINALIDAD DEL SISTEMA ENITENCIARIO .................................................................... 12
3. EL SISTEMA PENITENCIARIO PERUANO ................................................................................................... 13
4. REALIDAD PENITENCIARIA EN EL PERÚ.................................................................................................... 15
4.1. DEFICIENTE INFRAESTRUCTURA PENITENCIARIA ............................................................................ 15
4.2. SITUACIÓN ACTUAL DEL SISTEMA PENITENCIARIO NACIONAL ...................................................... 18
INPE .................................................................................................................................................................. 20
5. ICONCEPTULIZACIÓN ............................................................................................................................... 20
5.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS .......................................................................................................... 20
6. FUNCIONES DEL INPE .............................................................................................................................. 21
7. ORGANIZACIÓN INSTITUCIONAL............................................................................................................. 22
7.1. ORGANOS DE LA D.C. DE E.P. Y R.S. -1984 ...................................................................................... 23
7.2. ESTRUCTURA ORGÁNICA DEL INPE-1998 ........................................................................................ 24
8. MARCO LEGAL ......................................................................................................................................... 44
8.1. EL SITEMA PENITENCIARIO VIGENTE Y EL INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO ......................... 44
8.1.1. BASES LEGALES DEL SISTEMA PENITENCIARIO PERUANO:..................................................... 45
8.1.2. ORGANIZACIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO (INPE): .................................... 46
9. RECURSO ECONÓMICO ............................................................................................................................ 51
10. FUENTE DE FINANCIAMIENTO ............................................................................................................. 51
10.1. EJECUCIÓN PRESUPUESTAL 2017 ............................................................................................... 53
10.2 EJECUCIÓN PRESUPUESTAL 2018.................................................................................................... 54
10.3. COMPARATIVO PRESUPUESTO A NIVEL DE GENÉRICO DEL GASTO 2017, 2018 Y PROY. 2019 . 54
11. SITUACIÓN CARCELARIA EN AMÉRICA LATINA ................................................................................... 55
11.1. SITUACIÓN CARCELARIA DE PERÚ .............................................................................................. 56
11.2. SITUACIÓN CARCELARIA DE BRASIL ............................................................................................ 58
11.3. SITUACIÓN CARCELARIA DE CHILE ............................................................................................. 60
CONCLUSIONES ................................................................................................................................................ 63
BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................................................................... 64
LINKOGRAFÍA .................................................................................................................................................... 65
INTRODUCCIÒN

El sistema penitenciario peruano atraviesa desde hace varios años una situación
de emergencia cuya solución se vuelve una tarea impostergable. La capacidad de recibir
internos de las cárceles nacionales se encuentra rebasada, lo que deviene en el caldo de
cultivo para problemas de salud física y mental de la población penitenciaria, y hace difícil,
o casi imposible, la readaptación. De acuerdo con el organismo competente, el Instituto
Nacional Penitenciario (INPE), esta situación origina escenarios de violencia y agresión,
mayor dificultad en el control de conductas y actividades ilícitas desde y al interior de los
penales, además de una mayor degradación y deterioro de la propia infraestructura
carcelaria. La situación descrita pareciera exactamente la antítesis del enunciado
contenido en el Artículo IX del Título Preliminar del Código Penal, que como uno de sus
principios generales considera: «La pena tiene función preventiva, protectora y
resocializadora». El Estado no ha tenido éxito en la reversión del problema de
hacinamiento y los efectos negativos que implica por la concurrencia de varios factores
como el retardo en la administración de justicia, las inadecuadas políticas penitenciarias,
la corrupción en el sistema penitenciario y la escasa inversión en infraestructura
carcelaria, entre otros. Es respecto al último de estos factores que cobra relevancia la
participación del capital y la gestión privados bajo el esquema de asociaciones.público-
privadas (APP)1 como una alternativa para mejorar la situación carcelaria en el país, con el
propósito de alcanzar la finalidad constitucionalmente establecida que es la resocialización
del interno, y reducir la criminalidad creciente en un país donde los delincuentes salen de
las cárceles más avezados y peligrosos.

Los problemas del sistema penitenciario peruano constituyen una matriz compleja
que requiere de soluciones estructurales e integradas en distintos frentes, lo que involucra
a varios sectores. Por ello, esta investigación no pretende mostrar una solución integral a
una situación de esta naturaleza; sin embargo, una APP es una alternativa que en otros
países ha tenido éxito y contribuido con un mejor sistema carcelario. Según el INPE,
dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, a diciembre del 2013 las
cárceles peruanas presentaban un índice de sobrepoblación del 115%, con una tendencia
al aumento de la población carcelaria, por lo que el problema del hacinamiento y la falta
de infraestructura podría tornarse en incontrolable, al punto que, si la situación no se
revierte, el Estado necesitaría en teoría construir dos establecimientos penitenciarios por
año para albergar a la población penitenciaria (INPE, 2013). El hacinamiento en las
cárceles deviene a su vez en el origen de muchos otros problemas no menos graves, como
son las condiciones poco dignas para los reclusos, la insalubridad física y psicológica, la
violencia, la corrupción y la delincuencia dentro y desde los establecimientos

1
También conocido como PFI o PPP, por las siglas en inglés de Private Finance Initiative o Public Private
Partnerships.
penitenciarios, «… pero lo principal es que impide las acciones de resocialización del
interno y fomenta la reincidencia que afecta la seguridad ciudadana» (INPE, 2012: 4). Por
ello es que actualmente en las cárceles públicas se observa la especialización y el
incremento de la conducta delictiva, y estas son el centro de planificación, dirección y/o
ejecución de delitos de extorsión, secuestro y asaltos, en perjuicio de la sociedad en su
conjunto. Un interno que no se resocializa constituirá un elemento contaminante, no solo
por la alta probabilidad de reincidencia en el delito sino porque se genera un efecto
multiplicador en su entorno inmediato (cónyuge, padres, hijos, hermanos, vecinos, etc.).
Por consiguiente, el hacinamiento no constituye un problema solo de los reclusos, o al
interior de las cárceles, sino que concierne e interesa tanto al Estado como a la sociedad
civil en su conjunto, pues sus consecuencias se manifestarán en el incremento de la
delincuencia en las ciudades, en la inseguridad de los ciudadanos y en la amenaza de su
integridad física y psicológica. Desafortunadamente, en nuestro acercamiento al tema no
hemos encontrado información nacional o internacional sobre el costo que significa para
la sociedad que un recluso no sea resocializado, pero sí queda claro que este es elevado
pues incluye el incremento de la delincuencia.

En este contexto resulta vigente, actual y relevante el análisis de la posibilidad de


participación del sector privado en la construcción, la operación y el mantenimiento de
establecimientos penitenciarios bajo el mecanismo de APP, toda vez que en casi noventa
años de gestión estatal la finalidad resocializadora no se ha cumplido. El análisis de este
problema requiere establecer la factibilidad técnica y legal y, por supuesto, determinar la
viabilidad financiera, tanto para el Estado como para el operador privado. En tal escenario,
la experiencia internacional en concesiones carcelarias resulta una fuente importante de
aprendizaje a partir de las medidas y las soluciones adoptadas para una eficaz gestión de
los establecimientos penitenciarios concesionados, el eficiente uso de su infraestructura y
la obtención de resultados de mejora en las condiciones de vida y resocialización de la
población carcelaria en un ambiente de respeto por las normas del establecimiento, pero
también de sus derechos fundamentales.

Con este propósito, la presente investigación busca aportar elementos que


permitan evidenciar que la concesión mediante APP para la construcción, la operación y el
mantenimiento de un establecimiento penitenciario deviene en una solución factible al
problema del hacinamiento carcelario y sus no menos importantes problemas conexos:
delincuencia al interior de las cárceles, detrimento de la salud física y psicológica de los
internos, violaciones, asunción de costos ocultos por la familia del interno relacionados
con su manutención y mínimas condiciones de vida, deterioro de la propia infraestructura
penitenciaria y, sobre todo, ausencia de resocialización, y en una alternativa viable desde
el punto de vista económico-financiero y social en su conjunto. La presente propuesta
puede constituir por ello un punto de ruptura del círculo vicioso en el que se encuentra
inmerso el sistema penitenciario en el Perú.

El estudio realizado se plantea como una contribución a la comunidad académica, a la


administración pública encargada de los servicios penitenciarios y a la sociedad en
general, pues permite plantear una alternativa para mejorar el sistema de gestión
penitenciaria. Al respecto se puede citar al genial Albert Einstein, quien afirmaba que la
definición de la locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes
resultados. La investigación que respalda este estudio consistió en analizar la aplicación
del mecanismo de APP como alternativa de solución al problema penitenciario existente
en el Perú. Para ello, se determinaron los beneficios y los perjuicios del modelo existente,
la problemática actual de las cárceles y sus causas; se elaboró un benchmarking de
experiencias internacionales, identificando los beneficios y las desventajas en dichas
experiencias, y si constituyen una alternativa de solución aplicable a la problemática
penitenciaria en el Perú. Además, se determinó la viabilidad técnica, legal y económico-
financiera del modelo propuesto. Para efectos del ejercicio financiero la infraestructura
proyectada se ubica en la zona de Huaral, en la cual actualmente opera un
establecimiento penitenciario que, a la fecha, rebasa su capacidad de albergue en un
523%. Este ejercicio permite plantear un modelo conceptual y financiero de concesión
penitenciaria bajo el sistema de APP en el cual se determinan los servicios a ser dados en
concesión, aquellos que el Estado podría o debería conservar, los estándares exigibles del
servicio brindado, los mecanismos de control y medición de resultados, el monto de los
pagos a realizar al concesionario; al igual que el monto de la inversión, los costos y los
gastos, y la proyección de los ingresos, incluyendo los servicios adicionales y los incentivos
que puedan ofrecerse para otorgar mayor rentabilidad al proyecto y lograr un precio
competitivo.

El sistema penitenciario en el Perú debe enfrentar una serie de retos, como el


creciente número de internos que rebasa la capacidad de la mayoría de penales, y su
impacto en los recursos destinados al tratamiento de la población penitenciaria y la
seguridad dentro de un penal. Debido a ello, consideramos que todo esfuerzo orientado a
producir y mostrar información sobre estos temas será ciertamente importante como
punto de partida para la toma de decisiones. Desde esta idea, basándonos en información
del Instituto Nacional Penitenciario el presente boletín da cuenta de la población
penitenciaria y el hacinamiento en los penales, así como su evolución a lo largo de estos
años.

Seguidamente, ofrece información sobre quiénes son los internos en el país, su


nivel educativo, antecedentes laborales, qué delitos cometieron, la relación entre los
delitos y el sexo y edad de los internos y el número de ingresos entre otros aspectos. La
tercera sección contiene información relacionada al tratamiento penitenciario que se da
dentro de los penales y de la asistencia post penitenciaria. Aquí también se incluye
información de aquellas personas que han sido sentenciadas a servicios comunitarios o
programas de tratamiento. La información seleccionada y desarrollada permitirá a los
funcionarios públicos vinculados a temas penales y carcelarios, a los administradores
penitenciarios y a la comunidad en general tener un panorama actualizado de las
características y los servicios carcelarios en el Perú. En tal sentido, esperamos que el
presente trabajo les sea de utilidad.
SISTEMA PENITENCIARIO

1. CONCEPTUALIZACIÒN

Desde la perspectiva ya tratada del control social, entendido, según indica


Bacigalopu, como el conjunto de mecanismos y modelos socio culturales, mediante los
cuales el Estado ejerce su Domicio sobre los individuos que componen una sociedad dada,
buscando superar las tensiones o controversias que los puedan aquejar, tratando así de
erradicar los elementos conflictivos potenciales que pueden amenazar los intereses
comunes, propiciando así una mejor convivencia social, el sub sistema penitenciario se
constituye en un segmento de este control, encargado de la ejecución de las decisiones
jurisdiccionales del poder penal. Por ello, Pérez Pinzón, establece que tal corresponde a la
tercera etapa del procedo de criminalización, al que denomina “poder de ejecución”,
porque es la fase que permite al gobierno o a la administración decidir en torno al
tratamiento, el sitio de reclusión y el régimen disciplinario a que es sometido el
condenado.

En tal sentido dicho “sistema”, involucra la creación de toda una organización


estatal, destinada efectivamente a la ejecución de las sanciones penales, sean
propiamente penas o medidas de seguridad, que impliquen privación o restricción de
libertad. En consideración a ello, aprecia que tal sistema supone una organización y
estructura coherentes, con fines y metas claros, bajo cuya orientación subyacen o pueden
primar determinadas teorías o principios penitenciarios. Es asì que ya en 1962, Julio
Altmann, señalaba que “en el terreno penitenciario, sistema es la reunión ordenada de los
modernos principios de la ciencia penitenciaria aplicada a una determinada realidad,
debiéndose considerar factores como el lugar, la época, los medios materiales y culturales
del país en donde se le hará funcionar. En tal sentido, es posible hablar de la existencia de
multiplicidad de sistemas, ya que sus características diferenciales fundamentales,
dependerán de los principios que cada estado imprima a su propia organización
penitenciara.

En cuanto este tema, y para fines de correcta comprensión, es necesario


diferenciar el concepto de sistema penitenciario, de régimen y tratamiento penitenciario,
ya que su utilización indiscriminada puede inducir a error no solo al intérprete, sino
también al operador penal. Asì, podemos hablar en una relación de género a especie, ya
que siendo el sistema penitenciario la organización penitenciaria adoptada por un país
determinado.

El sistema penitenciario es parte relevante de la administración de justicia, porque


da cuenta del último eslabón de la lucha contra la criminalidad en el país. Como parte de
su trabajo, registra información sobre el incremento anual de la población recluida, el
número de internos procesados y sentenciados, y su distribución por edad, género o grado
de instrucción, qué delitos han cometido, etc., información usualmente consignada en
documentos oficiales2. Sin embargo, existe información acerca de los servicios para la
rehabilitación y resocialización de los reclusos que, a pesar de su importancia, se
encuentra dispersa y es muy poco difundida. Por ello, el objetivo central del presente
boletín es mostrar información vinculada tanto a las características de la población
penitenciaria en el Perú como al tratamiento penitenciario, es decir, a los servicios de
educación, trabajo y salud que se brinda a los internos, incluyendo los programas post
penitenciarios, a fin de conocer con mayor profundidad nuestra realidad penitenciaria.

Según J.C. García (1955) y E. Neuman (1962), el sistema penitenciario "es la


organización creada por el Estado para la ejecución de las sanciones penales (penas y
medidas de seguridad) que importen privación o restricción de la libertad individual como
condición sine qua non para su efectividad". En ese contexto Julio Altmann (1962, p.59)
señalaba que en "el terreno penitenciario, sistema es la reunión ordenada de los
modernos principios de la Ciencia Penitenciaria aplicados a una determinada realidad,
debiéndose considerar factores como el lugar, la época, los medios materiales y culturales
del país en donde se le hará funcionar". Por su parte Manuel López Rey (1975, p. 492)
decía que el "sistema es el conjunto de reglas y principios y servicios más o menos
efectivos cuyo objeto es indicar como debe ser llevado a cabo el fin asignado a la función
penal". Desde nuestro punto de vista consideramos que el sistema penitenciario es una
organización estatal, con una estructura coherente, encargada de la ejecución de las penas
y medidas de seguridad, orientada al logro del objetivo de re socializar a los internos, bajo
cuya orientación subyacen o pueden primar determinadas teorías o principios
penitenciarios.
Según tales criterios existen variedad de sistemas conforme a las características que cada
Estado imprima a su organización penitenciaria. Sin embargo no sólo basta la existencia de
una organización coherente, todo un aparato administrativo penitenciario, sino que para
ello es importante contar con el personal idóneo para ponerlo en marcha. El sistema
penitenciario nacional, encargado de llevar a cabo la ejecución de las penas, debe delinear
acciones a corto, mediano o largo plazos, y para ello es necesario previamente un
diagnostico penitenciario completo en sus diversos aspectos, ya que en base al
conocimiento actual de la situación en que se halla la realidad penitenciaria, recién se
deben delinear los objetivos y metas, así como las medidas adecuadas para hacer efectiva
una política penitenciaria que modifique las estructuras y condiciones negativas de dicha
realidad. En caso contrario, el desconocimiento de los problemas existentes, constituirá
una deficiencia que impida elaborar un Plan realista, así como el cumplimiento de un Plan
Penitenciario nacional que haya obviado el diagnóstico.
En tal sentido, a lo largo de diversas épocas se ha propuesto e incluso iniciado la reforma
penitenciaria nacional sin haber logrado cambios sustanciales, hecho que puede significar
que no contamos con un sistema penitenciario eficiente, ni con recursos humanos idóneos
o que no se ha realizado un estudio diagnóstico serio. Al respecto es de conocimiento
público que, en nuestras prisiones, sobre todo en las más pobladas, prima la violencia,

2
Al respecto, se pueden obtener indicadores de los sistemas carcelarios por países a nivel regional en la
página web del Observatorio de Seguridad Ciudadana de la Organización de Estados Americanos:
(http://www.oas.org/dsp/Observatorio/database/countries.aspx?lang=es); o desde el ámbito global en los
informes penitenciarios realizados por el International Centre for Prison Studies:
(http://www.prisonstudies.org/research-publications?shs_term_node_tid_depth=27).
además de la promiscuidad entre internos de diversa peligrosidad, y que no existe una real
práctica de resocialización, además de problemas de inmoralidad en la administración de
los centros penitenciarios. En las últimas cuatro décadas las "Reformas penitenciarias",
han estado sustentadas principalmente en el desarrollo legal de un moderno sistema
penitenciario nacional. En tal sentido, el 15 de abril de 1969 se aprobó el Decreto Ley No.
17581 o Unidad de Normas para la Ejecución de las Sentencias Condenatorias, hoy
derogado y que constituyó un texto legal importante, aunque algunas de sus normas
fueron mal utilizadas y otras no tuvieron vigencia real, por lo que no se alcanzaron
cambios significativos en la realidad penitenciaria En la década del 80 también se diseñó
un Plan de Reforma Penitenciaria (Ministerio de Justicia, 1981), pero centrado más en
construcciones carcelarias, que tuvo problemas diversos en su ejecución; igualmente en
ese mismo periodo se aprobó el primer Código de Ejecución Penal de 1985. Actualmente
tenemos a nivel constitucional normas rectoras de la ejecución penal así como un nuevo
Código de Ejecución Penal promulgado el 31 de julio de 1991.

Así como a veces existe dificultad de delimitación entre las diversas disciplinas
penales, asimismo dentro del ámbito penitenciario se emplean una serie de términos
como sistema, régimen y tratamiento muchas veces con un contenido ambiguo y que lleva
a equívocos conceptuales, en tal sentido se pronunció también Manuel López Rey (1975)
cuando anotaba que eran tres cosas distintas que con frecuencia se confunden, pero
nosotros apreciamos que este problema se da sobre todo entre los términos sistema y
régimen penitenciario, que tiene su origen en el siglo XIX, siendo más común que dichas
nociones sean intercambiables como si fueran términos sinónimos, cuando realmente se
pueden delimitar claras distinciones entre ellos, ya que tienen diferentes contenidos. Al
respecto, algunos penalistas y penólogos (Cuello, 1958, pp.309 a 325) usaban el término
de "régimen" como sinónimo de "sistema", que aún emplean estudiosos actuales. Algunos
otros sólo emplean el término sistema (Garrido, 1983; Renart, 2003), cuando en realidad
la denominación más adecuada a la institución a la que hacen referencia es la de régimen
penitenciario. La distinción conceptual de estos vocablos ha sido planteada por García
Basalo (1955) y Elías Neuman (1962), aunque también Manuel López Rey (1975) señaló
diferencias, con un matiz particular. Dentro de estas ideas, como ya lo señalamos, el
SISTEMA penitenciario viene a ser la organización general que en materia penitenciaria se
adopta en un país determinado, para la ejecución de las penas, organización general que
sigue diversos criterios y dentro del cual quepan dos o más regímenes penitenciarios,
porque es difícil que en una realidad nacional sea suficiente un solo régimen de ejecución
penal para la multiplicidad de personalidades que caracterizan a los internos del país, lo
que hace imprescindible que se adopten varios regímenes de ejecución penal en función a
dicha diversidad.

El régimen penitenciario, viene a ser el conjunto de condiciones y medidas que se


ejercen sobre un grupo de internos que presentan características similares. Asimismo,
cada régimen cuenta también con una reglamentación o norma particular que lo
diferencia de los otros. Por ello, el régimen de ejecución penal, que a veces erróneamente
se denomina sistema penitenciario, viene a ser la especie dentro del género que es el
sistema. Para Manuel López Rey (1975), régimen es el tipo de vida resultante de la
aplicación del sistema y que cabe hablar de régimen general y de regímenes especiales
asignados a grupos de condenados según la sentencia, condiciones personales, etc. Por su
parte, Berdugo, Zúñiga y otros (2001, p.185), dicen que el régimen penitenciario, “se
constituye como un medio para conseguir un fin, pero este medio tiene diversos objetivos,
especialmente diferentes en relación con la situación procesal de los reclusos, según que
éstos se hallen en la situación de preventivos o se trate de personas condenadas”.

El tratamiento penitenciario, viene a ser la acción o influencia dirigida a modificar


la conducta delictiva del condenado, en función de sus peculiares características
personales. Las influencias o medidas que se adopten, pueden ser de las más variadas
dentro de cada régimen penitenciario, sin embargo, no podemos dejar de señalar que
según Manuel López Rey, tratamiento supone un concepto más amplio de acuerdo al
criterio que él le asigna, y que es diferente al que empleamos en este trabajo. El
tratamiento puede ser desarrollado tanto en un régimen libre, en semilibertad o en un
régimen cerrado, entre otras condiciones.

Sistema Tratamiento
Régimen Penitenciario
Penitenciario Penitenciario
• Celular
Peruano Cerrado • Aburniano
• Progresivo

• All´aperto Trabajo
Francés Abierto • Prisión Abierta
Educación

• Reclusión nocturna Psicoterapia


• Reclusión de fin
de semana Medico
Español Semi-detención
Otros

• Probation
• Suspensión de
la condena
ETC Libre
• Etc

En resumen, dentro de un Sistema penitenciario nacional se incluyen varios


Regímenes generales y particulares, y dentro de cada régimen es posible que se apliquen
diversas formas de tratamiento del condenado.
1.1. RÉGIMEN PENITENCIARIO SEMIABIERTO Y ABIERTO

Según nuestro Código de ejecución penal, el régimen SEMIABIERTO se


caracteriza por una mayor libertad en las actividades comunes, relaciones
familiares, sociales y recreativas del interno, sin embargo, hasta ahora este
régimen sólo existe a nivel legal o normativo. Igualmente, el régimen ABIERTO se
halla regulado en la ley penitenciaria nacional para los condenados a pena
privativa de libertad (Art.97, inc.3), aunque tampoco se ha logrado implementar
en la realidad. Legalmente se pueden diferenciar dos variantes, considerando que
el C.E.P. delimita ambas modalidades en artículos independientes (100 y 101):

• Prisiones o establecimientos de régimen abierto, y


• Colonias o pueblos agrícolas, agropecuarios e industriales

1.2. ESTABLECIMIENTO O PRISIÓN ABIERTA

Si bien aún no tenemos ninguna prisión abierta, mediante el artículo 42


del Decreto Supremo No. 023-82-JUS, Reglamento Penitenciario ya derogado de
marzo de 1982, se dieron algunos lineamientos de este régimen, indicándose
que los internos pasarían por tres fases:

• Fase de Iniciación: para los que recién ingresan a la prisión abierta, y


que estarían sujetos a las condiciones siguientes:

▪ Ser informado del programa y reglamento del centro.


▪ Ser presentado a funcionarios y compañeros de la prisión.
▪ Ocuparse inicialmente de tareas de limpieza y conservación.
▪ Estudio de su legajo personal para darle la relación de puestos de
trabajo existentes en el centro para que elija de entre ellos.
▪ En sus salidas a la calle sería debidamente controlado.

• Fase de Aceptación, con mayor libertad, como:

▪ trabajo fuera del penal, retornando al término de la jornada


▪ Comprobar en forma discreta las actividades que realiza durante los
permisos.

• Fase de Confianza, caracterizada porque el interno:

▪ Gozaría de plenitud de responsabilidad.


▪ Los permisos de fin de semana sin limitaciones.

El actual Código de Ejecución Penal prevé la existencia de una prisión o


establecimiento de régimen abierto, caracterizado por estar exento de vigilancia,
en que el interno se desenvuelve en condiciones similares a las de la vida en
libertad (Art.100).

2. FUNDAMENTOS Y FINALIDAD DEL SISTEMA ENITENCIARIO

Al asignar al régimen penitenciario la calificación de Sistema Penitenciario,


hace referencia entonces, al conjunto de normas, procedimientos y dependencias
dispuestas por el Estado para la ejecución del régimen penitenciario, es decir, el
conjunto de normas, procedimientos, principios, programas, equipos de personal,
dependencias e infraestructura que se encuentran relacionadas y destinadas a
este propósito (este concepto se concatena muy bien con el Artículo 272 de
nuestra Carta Magna).

Osorio, asocia el Sistema Penitenciario con régimen penitenciario,


definiendo éste régimen como: al conjunto de normas legislativas o
administrativas encaminadas a determinar los diferentes sistemas adoptados para
que los penados cumplan sus penas. Se encamina a obtener la mayor eficacia en la
custodia o en la readaptación social de los delincuentes. Esos regímenes son
múltiples, varían a través de los tiempos; y van desde el aislamiento absoluto y de
tratamiento rígido hasta el sistema de puerta abierta con libertad vigilada. Entre
ambos extremos existe una amplia gradación."

La gran complejidad e hipertrofia que se observa en el sector penitenciario


nacional, ofrece elementos de juicio para pensar que existen muchas fallas en
cuanto a interrelación de cada una de las partes. Pareciera que es esta una de las
debilidades más relevantes, lo a sistémico del asunto, pues se aprecia que hay
incoherencia entre las normas, los programas y los actores; que, en vez de
hacerlos parte de un todo, progresivamente se genera una brecha que los separa
en su misma realidad del logro de los objetivos institucionales.

De igual forma, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela


en el artículo 272, el Reglamento de Internados Judiciales y la Ley de Régimen
Penitenciario, imponen la obligación al Estado Venezolano de facilitar toda una
serie de servicios que posibiliten condiciones de vida y el tratamiento, cuya
satisfacción, corresponde al recluso por derecho, con ello obviamente, se obliga al
Estado a crear la infraestructura necesaria. De acuerdo a esta disposición
constitucional.

El Reglamento de Internados Judiciales y la Ley de Régimen Penitenciario,


se adecuan a los principios de Naciones Unidas en cuanto al tratamiento a los
reclusos. Con relación a este aspecto, contienen un marco regulatorio que define
los métodos de tratamiento y la misma estructura con que deben contar los
centros penitenciarios para facilitar actividades dirigidas a la reeducación. En este
sentido, disponen que los Internados Judiciales y las cárceles contaran con
servicios de salud, educación, cultura, deportes, asistencia religiosa y trabajo.
3. EL SISTEMA PENITENCIARIO PERUANO

Evolución histórica El concepto de cárcel y sus objetivos han evolucionado a través de


la historia de la humanidad y el Perú no ha sido ajeno a ello. En la actualidad, una cárcel se
concibe como un edificio o un complejo de edificios en donde un delincuente debe cumplir
una pena restrictiva o limitativa de su libertad de movimiento. Teóricamente, con la
finalidad de aislarlo para, a través de distintos mecanismos que lleva a cabo la
administración penitenciaria, resocializarlo y, posteriormente, reincorporarlo en la
sociedad.

Durante el Perú colonial (1532-1821), periodo en el que se podría afirmar la existencia


de un incipiente derecho penitenciario, en toda villa o ciudad existían centros de reclusión,
o cárceles, cuya finalidad era custodiar y guardar a los delincuentes. Este sistema podía
catalogarse de inhumano y cruel pues en dichas cárceles no pocos historiadores señalan
que se torturaba a los reclusos. Entre sus principales características está que se licitaban
las cárceles al mejor postor y, en contraprestación, el ganador de la subasta, o alcaide,
obtenía el derecho de cobrar a los reclusos su estadía en la prisión (derecho de carcelaje),
lo cual normalmente se cobraba en exceso. Los reclusos debían pagar este derecho y cada
uno tenía que velar por su subsistencia. A inicios de la época republicana el modelo
carcelario no varió mucho, salvo que el derecho carcelario pasó a ser pagado por las
municipalidades, figura que fracasó posteriormente por falta de presupuesto. Fue el
gobierno del general José Rufino Echenique (1851-1855) el que se preocupó por el tema y
encargó al historiador y geógrafo peruano Mariano Felipe Paz Soldán que efectuase un
estudio de la problemática carcelaria del país. En este contexto, en 1853, Paz Soldán viajó
a los EUA con la finalidad de visitar cárceles y casas de corrección en Maryland,
Pensilvania, Nueva York, Massachusetts, Columbia y Washington y analizar el modelo
carcelario de dicho país, muy en boga en esa época. Producto del viaje, con fecha 24 de
noviembre de 1853, elaboró un informe recomendando al gobierno la construcción de dos
penitenciarías, una en Lima y otra en Cusco. Recomendación que recién se atendería en
1862, cuando se construyó la Penitenciaría de Lima. Tres décadas después, en 1892,
durante el gobierno del coronel Remigio Morales Bermúdez, se construyó e inauguró la
Penitenciaría Central. Ese mismo año, a petición de sor Hermelinda Carrera, se inauguró la
Cárcel Departamental de Mujeres en el antiguo local del Convento de Santo Tomás, con la
propia religiosa como su primera directora. En 1917, durante el gobierno de José Pardo y
Barreda, se construyó una prisión en la isla El Frontón, ubicada a 7 kilómetros de la costa
de la Provincia Constitucional del Callao, al este del distrito de La Punta. Dicha prisión se
habilitó para albergar a cerca de 200 reclusos, entre los más avezados y peligrosos3

Pero estas fueron obras aisladas. En cambio, con la dación del Código Penal de 1924 se
inició una tendencia hacia la organización carcelaria integral, ordenándose la creación de
la Inspección General de Prisiones, cuyo objetivo era encargarse de la dirección de todos

3
Funcionó hasta 1986 y solo se clausuró después del trágico incidente, denominado Matanza del Frontón,
en el que miembros de la Marina de Guerra debelaron violentamente un motín de los presos por terrorismo
causando la muerte de más de un centenar de detenidos
los establecimientos penitenciarios del país. Bajo esta nueva óptica, en 1951, el gobierno
de Manuel A. Odría construyó la colonia penal agrícola El Sepa, establecimiento
penitenciario sin muros ubicado en un fundo aislado de 37,000 hectáreas, en la
desembocadura del río Sepa en el Bajo Urubamba, que tenía como objetivo albergar a los
reclusos con condenas largas y a los reincidentes, para que cumplieran sus condenas en
compañía de sus familiares y, además, trabajaran para subsistir. Dicho establecimiento
funcionó entre los años 1951 y 19934.

Entre 1963 y 1968, en el primer gobierno del arquitecto Fernando Belaunde Terry, se
construyó en Lima el Centro Penitenciario de Lurigancho y se inició la construcción del
Centro Penitenciario de Ica (Cachiche) y de la cárcel de Quenqoro en Cusco. En 1968,
durante el gobierno del general Juan Velasco Alvarado, la Inspección General de Prisiones
pasó a denominarse Dirección General de Establecimientos Penitenciarios y se adscribió al
Ministerio del Interior. Posteriormente, en 1979, durante el gobierno del general Francisco
Morales Bermúdez, esta dirección se adscribió al Ministerio de Justicia. El 6 de marzo de
1985 se promulgó el Código de Ejecución Penal, aprobado mediante el Decreto Legislativo
330 y, el 12 de junio del mismo año, se promulgó su Reglamento, aprobado mediante el
Decreto Supremo 012.

Estas normas ordenaron la creación del actual INPE, organismo público ejecutor
descentralizado perteneciente al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, cuya misión
es dirigir y controlar, técnica y administrativamente, el sistema penitenciario nacional
asegurando una adecuada política penitenciaria que favorezca la reeducación, la
rehabilitación y la reincorporación del interno a la sociedad; y el establecimiento y el
mantenimiento de la infraestructura penitenciaria. Sus funciones comprenden tres
grandes áreas: administración, tratamiento y seguridad, conforme a las cuales ha
adecuado su estructura organizativa (figura 1.1). En la actualidad, el INPE administra 67 de
los 84 establecimientos penitenciarios existentes a escala nacional5, distribuidos en ocho
regiones (cuadro 1.1).

4
Ese año se cerró, debido a su escasa población penitenciaria y a sus elevados costos de mantenimiento
5
De acuerdo con las normas vigentes, 17 establecimientos penitenciarios, entre los que se encuentran los
penales de Lurigancho, Miguel Castro Castro y Barbadillo, entre otros, son administrados y operados
directamente por la Policía Nacional del Perú (PNP) y no por el INPE.
4. REALIDAD PENITENCIARIA EN EL PERÚ

El denominador común en la historia relacionada con la infraestructura carcelaria y la


política penitenciaria del Perú es la escasa planificación de la infraestructura penitenciaria,
la casi nula participación del sector privado en los sistemas penitenciarios, la falta de
políticas públicas sobre temas de criminalidad y penitenciarías claras y coordinadas con las
normas técnicas penitenciarias, la creación de administraciones públicas penitenciarias sin
un norte definido, y, además, los problemas conexos que ello trae como consecuencia.

Es justo anotar también que en ese proceso la visión que la sociedad y el Estado tenían
de la cárcel varió en beneficio de los reclusos, pues transitó de un modelo de custodia o
guarda de presos a un modelo resocializador. No obstante, como en tantos otros países,
en el Perú su ejecución y materialización se desarrolla en locales o recintos que distan
mucho de ser mínimamente dignos, lo cual evita conseguir la finalidad del sistema
penitenciario.

Al respecto, según la estadística penitenciaria del INPE (2013) y los datos previos
presentados por un exdirector de esta entidad (Small Arana, s. f.), se puede señalar que los
principales problemas comunes a todos los establecimientos penitenciarios del país en la
actualidad son:

• Deficiente infraestructura penitenciaria.

• Hacinamiento o sobrepoblación de reclusos en dichos establecimientos.

• Presupuesto insuficiente para construir nuevos penales y/o mantener


adecuadamente los existentes.

• Corrupción enquistada en los establecimientos penitenciarios.

4.1. DEFICIENTE INFRAESTRUCTURA PENITENCIARIA

La infraestructura penitenciaria se caracteriza por su antigüedad y su mal


estado de conservación. Con relación a la antigüedad de los establecimientos
penitenciarios se puede señalar que, de los 84 establecimientos existentes en el
país, 30 tienen una antigüedad mayor a los 40 años, lo cual representa casi un 37%
del total, y 13 tienen una antigüedad entre los 20 y los 40 años (Estudio Jurídico
Ling Santos, 2011). Además, de los 67 establecimientos penitenciarios existentes
que se encuentran a cargo del INPE, la mayoría está en mal estado de
conservación y uso y solo una minoría, en estado aceptable (cuadro 1.2), lo que se
traduce en que el sistema penitenciario peruano cuenta con una infraestructura
cuyo promedio de vida bordea los 40 años de antigüedad y está en condiciones
deficientes.

Del universo de internos del 2013, 36,670 estaban siendo procesados y

solo 30,927 eran sentenciados, lo que significa que existía una diferencia entre la
capacidad de albergue de los establecimientos penitenciarios y la población penal
de 36,145 internos, un 115% de la población total. Esto se traduce en el gran
hacinamiento de las cárceles peruanas. Peor aún, esta sobrepoblación era
considerada crítica:

… la capacidad de albergue se refiere al aforo máximo que tiene el Sistema


Penitenciario para albergar a los internos, se dice que hay sobrepoblación cuando
se excede el aforo máximo. Cuando la sobrepoblación excede al 120% de la
capacidad de albergue, se llama sobrepoblación crítica, lo que el Comité Europeo
para los Problemas Criminales ha entendido como hacinamiento (INPE, 2013: 10).

El establecimiento penitenciario con mayor sobrepoblación en el Perú es el


de la ciudad de Huaral (Lima) con un hacinamiento del orden del 523%. Un aspecto
preocupante añadido es la tendencia creciente de este fenómeno: solo entre 2006
y 2015 el déficit de albergue casi se duplicó.

La tendencia al incremento del número de internos subió al 8.8% anual en


promedio en los últimos 14 años. A diciembre del 2008, por cada 100,000
habitantes había 154 internos, mientras en 1993 esta cifra era de 84 internos por
cada 100,000 habitantes (ProInversión, 2009). Como precisa el INPE: «… si dicho
crecimiento [poblacional penitenciario] fuera sostenido, se tendría un grave
problema para poder albergarlos, ya que —teóricamente— se debería construir
dos establecimientos penitenciarios por año con una capacidad para 3,500
internos, similares al EP Lurigancho» (INPE, 2013: 4). El déficit actual es de
aproximadamente 30 establecimientos penitenciarios.

Como se ha señalado, el hacinamiento en las cárceles provoca una serie de


problemas que agravan la situación ya precaria de cualquier establecimiento
penitenciario, como el reducido número de personal penitenciario frente al
aumento progresivo de los reclusos (Defensoría del Pueblo, 2013). Hasta
diciembre del 2013, el personal penitenciario del INPE asignado a tareas de
seguridad y tratamiento en todo el país era de 5440 funcionarios penitenciarios
frente a los 67,597 reclusos existentes en las cárceles (INPE, 2013: 4).

El sistema penitenciario nacional, enfrenta numerosos desafíos asociados


a su principal problemática: el creciente hacinamiento de la población penal (que
ya alcanza el 141%), afectando de manera directa tanto a la seguridad dentro de
los establecimientos penitenciarios como a las actividades de tratamiento
penitenciario, orientadas a la reinserción de los internos y a los servicios que se les
brinda (salud, educación y trabajo). Lo que se afecta, en concreto, es la misión
central del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), es decir, la inserción social
efectiva de las personas privadas de libertad. Los recursos humanos y logísticos
con los que cuenta el INPE no han sido suficientes para revertir esta grave
problemática. Esta situación con la implementación del Decreto Legislativo 1194
(ley flagrancia), el exceso de la prisión preventiva y el endurecimiento de las penas
no hace más que agravarse.

Los esfuerzos desplegados por todo el personal del INPE, pese a estos
problemas estructurales y de larga data, han permitido administrar de manera
eficiente los establecimientos penitenciarios, medios libres y sedes
administrativas. Convivir diariamente con la población penal supone un riesgo
constante para nuestro personal, más aún cuando algunos internos son de alta
peligrosidad. Sin embargo, creemos firmemente en el carácter rehabilitador de la
pena que garantiza el uso responsable de la libertad del interno cuando egresa de
un establecimiento penitenciario. La mayoría de internos en el Perú, más del 73%,
solamente cuenta con un ingreso, generalmente por delitos contra el patrimonio.
Son jóvenes que pueden y deben ser rehabilitados. Y ese es el compromiso que
hemos asumido todos los servidores penitenciarios. Para ello, requerimos de
insumos que nos permitan optimizar nuestro trabajo. Uno de ellos es, sin duda, el
reciente Censo Nacional Penitenciario que se elaboró en coordinación con el
Instituto Nacional de Estadística e Informática, Instituto Nacional Penitenciario y el
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Esto pone en evidencia que el trabajo
interinstitucional ha sido muy positivo. Si bien contamos con una Unidad
Estadística que realiza un valioso trabajo registrando y sistematizando información
sobre los internos a nivel nacional, se requería información complementaria como
la que arrojará el Censo Nacional Penitenciario. Ahora podemos conocer las
características familiares de los internos, el detalle de los delitos que han
cometido, si consumían o no drogas o alcohol antes de su internamiento, así como
el alcance de los servicios que reciben en los establecimientos penitenciarios. De
este modo, con el cruce de ambas fuentes, contaremos con un potente
caleidoscopio que permitirá entender las características y dimensiones de la
población penal con mayor profundidad a fin de tomar acciones más precisas a
través de la Política Nacional Penitenciaria. Finalmente, debemos entender que los
problemas del sistema penitenciario repercuten de manera directa en la seguridad
ciudadana, vale decir, en toda la sociedad. Por ende, es deber de las instituciones
que conforman el Estado contribuir con el fortalecimiento del sistema
penitenciario, lo que significa contribuir con el fortalecimiento de la seguridad de
todos los peruanos.

4.2. SITUACIÓN ACTUAL DEL SISTEMA PENITENCIARIO


NACIONAL

La población del sistema penitenciario nacional está compuesta por las


personas procesadas con medidas de detención y personas sentenciadas a pena
privativa de libertad que se encuentran en los establecimientos penitenciarios,
asimismo, personas liberadas con beneficio penitenciario de semilibertad ó
liberación condicional y personas sentenciadas a pena limitativa de derechos, que
son atendidas en los establecimientos de medio libre. El INPE está descentralizado
en ocho Oficinas Regionales6 , las que a su vez tienen a su cargo establecimientos
penitenciarios para personas privadas de libertad y establecimientos de medio
libre para personas liberadas con beneficios penitenciarios y sentenciados a penas
limitativas de derechos. La población del sistema penitenciario al mes de febrero
2018 es de 104,643 personas. De ellos, 86,2292 se encuentran en establecimientos
penitenciarios al tener mandato de detención judicial o pena privativa de libertad
efectiva, mientras que 18,414 personas asisten a establecimientos de medio libre
al haber sido sentenciados a penas limitativas de derechos, dictaminado medidas
alternativas al internamiento, o liberados con beneficio penitenciario de
semilibertad ó liberación condicional.

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN PENITENCIARIA (FEBRERO 2017 – FEBRERO 2018)

La población penitenciaria (POPE) del presente informe comprende desde


el mes de febrero del 2017 a febrero del 2018. Se observa un incremento de la
población del sistema penitenciario en 6%, pasando de 98,982 a 104,643; es decir,
se tiene un aumento de 5,661 personas en el término de un año. En el caso de la
población intramuros, el incremento al mes de febrero 2018 ha sido de 5% (3,722
internos). Si dicho crecimiento fuera sostenido, se tendría un grave problema para
poder albergarlos, ya que -teóricamente-se debería construir dos establecimientos
penitenciarios por año con una capacidad para 3,500 internos, similares al EP
Lurigancho

6
El Instituto Nacional Penitenciario se distribuye a nivel nacional en ocho Oficinas Regionales (OR), las que
no coinciden con los departamentos, provincias y distritos geopolíticos del Perú. Estas son: OR Norte-
Chiclayo (Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Cajamarca); OR Lima (Ancash, Lima y Ica); OR Sur-
Arequipa (Arequipa, Moquegua y Tacna); OR Centro-Huancayo (Junín, Huancavelica y Ayacucho); OR
Oriente-Pucallpa (Huánuco, Cerro de Pasco y Ucayali); OR Sur Oriente-Cusco (Apurímac, Cusco y Madre de
Dios); OR Nor Oriente-San Martín (Amazonas, San Martín y Loreto)
INPE

5. ICONCEPTULIZACIÓN

El INPE o Instituto Nacional Penitenciario, es un Organismo Público Ejecutor del


Sector de Justicia, rector del Sistema Nacional, con personería Jurídica de derecho público
y con autonomía económica, técnica, financiera y administrativa. Forma pliego
presupuestario y se rige por el Código de Ejecución Penal y su reglamento (INPE, Quienes
somos).

5.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

En la página web del INPE (INPE, Instituto Nacional Penitenciario), señala


que entre los antecedentes históricos del INPE, se tiene que en el Art. 26 del
Código Penal de 1924, donde se crea la Inspección General de Prisiones, siendo
que más adelante en febrero de 1927, a través del Decreto Supremo N° 70, se creó
la Escuela de Vigilancia, abriendo el camino para el funcionamiento del Servicio de
Identificación Dactiloscópica como órgano de la Inspección General de Prisiones.
Es el 26 de marzo de 1928, que bajo la dirección del Director de la Inspección
General de Prisioneros, Bernardino León y León, que se inician grandes reformas a
nuestro sistema penitenciario, como por ejemplo, el cambio de nombre por el de
Dirección General de Prisiones.

El 14 de enero de 1929 se dicta el Reglamento de Clasificación de


Conducta de los Penados; y en febrero se da a conocer el Reglamento del Instituto
de Criminología. Después de ello, durante los siguientes años se dio un abandono
del tema penitenciario, ello hasta el año 1937, donde a través del D.S. N° 97 se
dictó un nuevo reglamento de penitenciaria de Lima, y en 1944 se apertura la
Escuela de Vigilantes, la cual funcionó hasta mediados de diciembre de 1945. Ya
durante el gobierno de Luis Bustamante y Rivero, en fecha 12 de marzo de 1946
ordeno el funcionamiento de la Escuela de Personal Auxiliar de los
Establecimientos Penales y de Tutela, la cual tuvo vigencia hasta diciembre de
1948, además de reorganizar los servicios médicos en los establecimientos penales
y de tutela, elaborando fichas psico-físicas de los reclusos y tutelados, creando el
servicio social para esos centros, además de iniciar investigaciones respecto a las
condiciones antropológicas y sociales de la penitenciaría, entre otras medidas, sin
embargo muchas de esas disposiciones quedaron truncas, como consecuencia del
golpe de estado.

En 1951 se creó la colonia penal agrícola “El Sepa”, y posteriormente


durante el primer gobierno del presidente Fernando Belaunde Terry se construyó
como se mencionó anteriormente el Centro Penitenciario de Lurigancho, en Lima,
el Centro Penitenciario de Ica (Cachiche) y la cárcel de Qenqoro, en el Cusco. Ya en
el año 1965, a través de la Resolución Suprema Nº 211, se establecen los estatutos
para la creación del Centro de Capacitación Penitenciaria, el mismo que solo
funciono hasta setiembre de 1968. Posterior a ello, durante el gobierno del
General Juan Velasco Alvarado, se dictaron dispositivos legales referentes al
derecho penitenciario peruano, y mediante el Decreto Ley 17519 se estableció que
la Dirección General de Establecimientos Penales formase parte de la estructura
del Ministerio del Interior, además de ello se creó el Centro de Formación y
Capacitación Penitenciaria (CEFOCAP), que tenía por finalidad formar agentes
penitenciarios. Ya en el siguiente gobierno militar, presidido por Francisco Morales
Bermúdez y de acuerdo a lo establecido en la Constitución de 1979, se reapertura
el Ministerio de Justicia, incluyendo en su estructura a la Dirección General de
Establecimientos Penales. Ya durante el segundo gobierno del arquitecto
Fernando Belaunde Terry, a través de la Ley Orgánica del Ministerio de Justicia, se
incluyó a la Dirección General de Establecimientos Penales y Readaptación Social
como uno de los órganos del sector Justicia.

Y finalmente el 06 de marzo de 1985, mediante Decreto Legislativo Nº 330


se promulga el Código de Ejecución Penal, y por Decreto Supremo Nº 012 del 12
de junio del mismo año se aprueba su reglamentación, dando origen así a la
creación del INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO, organismo público
descentralizado, rector del Sistema Penitenciario Nacional integrante del Sector
Justicia.7

6. FUNCIONES DEL INPE

Las funciones que tiene el INPE están reguladas por el Código de Ejecución Penal
en el Art. 135° así como en el Reglamento de Organización y Funciones del INPE en su
artículo 5° (INPE, REGLAMENTO DE ORGANIZACIÓN Y FUNCIONES INSTITUTO NACIONAL
PENITENCIARIO), teniéndose como funciones del Instituto Nacional Penitenciario las
siguientes8:

• Realizar investigaciones sobre la criminalidad y elaborar la política de prevención del


delito y tratamiento del delincuente;

• Realizar coordinaciones con los organismos y entidades del Sector Público Nacional,
dentro del ámbito de su competencia;

• Desarrollar las acciones de asistencia post-penitenciaria en coordinación con los


Gobiernos Regionales y Municipales;

7
“Ciencia Penitenciaria”- Derecho de Ejecución Penal; SOLÍS ESPINOZA, Alejandro; Página 170
8
http://repositorio.uandina.edu.pe/bitstream/UAC/357/3/Miriam_Tesis_bachiller_2016.pdf
• Ejercer representación del Estado ante los organismos y entidades nacionales e
internacionales o en los eventos y congresos correspondientes sobre la prevención del
delito y tratamiento del delincuente;

• Promover y gestionar la cooperación internacional en apoyo a las actividades del Sistema


Penitenciario Nacional de conformidad con la normatividad legal vigente;

• Aprobar su presupuesto y plan de inversiones;

• Aceptar donaciones o legados de personas o instituciones nacionales o extranjeras;

• Otorgar certificados para efectos de exoneraciones o deducciones tributarias, cuando


sean procedentes;

• Seleccionar, formar y capacitar al personal del Sistema Penitenciario en coordinación con


las Universidades;

• Dictar normas técnicas y administrativas sobre planeamiento y construcción de la


infraestructura penitenciaria;

• Proponer al Ministerio de Justicia proyectos relacionados con la legislación penal y


penitenciaria;

• Constituir las personas jurídicas que sean necesarias para el cumplimiento de sus fines;

• Adquirir, por cualquier título, bienes. muebles e inmuebles para el mejoramiento de la


infraestructura penitenciaria;

• Llevar el registro de las instituciones, asociaciones y entidades públicas y privadas de


ayuda social y asistencia a los internos y liberados;

• Aprobar sus reglamentos internos;

• Celebrar contratos o convenios con entidades públicas o privadas, nacionales o


extranjeras; y,

• Las demás que establece el Código de Ejecución Penal y su Reglamento, y la legislación


vigente.9

7. ORGANIZACIÓN INSTITUCIONAL

La entidad encargada de dirigir el sistema penitenciario peruano, hasta antes de la


dación del Código de Ejecución Penal de 1985 se denominó “Dirección General de
Establecimientos Penales y Readaptación Penal”, y constituyó una dirección importante
del Ministerio de Justicia de esos años.

9
https://www.inpe.gob.pe/concurso-a/documentos/24-rof/file.html
Como se podrá recordar la existencia de una entidad a nivel nacional, encargada
de los centros carcelarios del país es obra del siglo XX. Al respecto podemos rememorar
que en las primeras etapas de la República, a inicios del siglo XIX, aun subsistió la práctica
de encargar en manos privadas el control de las prisiones, que luego pasaron a jurisdicción
de los municipios, posteriormente a las autoridades políticas, y más tarde por disposición
del artículo 136 del Código Penal de 1924 bajo supervisión de la Inspección General de
Prisiones dirigido por el funcionario denominado Inspector General de Prisiones, entidad
que recién se hizo efectiva en 1927. Años después en 1929, dicha Inspección se
transformó en Dirección General de Establecimientos Penales, habiendo sufrido cambios
posteriores en su denominación y estructura.10

A inicios de los 80, la organización de dicha Dirección, tuvo un proceso de reajustes


continuos, quizá por la dificultad que enfrentó para solucionar la problemática
penitenciaria de esos años. Los Decretos Supremos N° 033-81-JUS y N° 023-82-JUS,
delinearon la estructura organizativa de la última Dirección General de Establecimientos
Penales y Readaptación Social que fue la siguiente:

7.1. ORGANOS DE LA D.C. DE E.P. Y R.S. -1984

1. ORGANO DE DIRECCIÓN:
-Dirección General
-Dirección Ejecutiva

2. ORGANO CONSULTIVO:
-Comité Consultivo

3. ORGANO DE CONTROL:
-Oficina de Inspección Penitenciaria

4. ORGANOS DE ASESORAMIENTO
-Oficina de Presupuesto y Planificación
-Oficina de Asesoría Legal

5. ORGANOS DE APOYO:
-Secretaria General
-Oficina de Administración-Oficina de Transportes y Comunicaciones
-Oficina de Ingeniería Mecánica, Industrial Y servicios
-Oficina de Comunicación e Información
-Oficina de Personal-Oficina de Infraestructura Penitenciaria
-Instituto Superior de Estudios Penitenciarios

10
“Ciencia Penitenciaria”- Derecho de Ejecución Penal, SOLÍS ESPINOZA, Alejandro; Página 172 a 173
6. ORGANOS TÉCNICOS NORMATIVOS
-Dirección de Asuntos Judiciales
-Dirección de Seguridad
-Dirección de Readaptación Social
-Dirección de Salud Penitenciaria

7. ORGANOS DE EJECUCIÓN
-Direcciones Ejecutiva de Proyectos Especiales
-Regiones Penitenciarias (I a IV)

En el año de 1985, en virtud de los artículos 153 a 161 del primer Código de
Ejecución Penal (C.E.P), se creó el INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO (INPE) en
sustitución de la Dirección General de Establecimientos Penales y Readaptación Social,
como un organismo público descentralizado, con autonomía normativa, económica,
financiera y administrativa, integrante del Sector justicia y que además formaba pliego
presupuestal propio. Años después, al entrar en vigencia el nuevo C.E.P de 1991, la
estructura orgánica de la entidad rectora del sistema penitenciario peruano sufrió algunos
cambios, que fueron delineados por el Reglamento de Organización y Funciones del INPE,
del 11 de febrero de 1993; sin embargo mediante la Resolución Ministerial N° 199-98-JUS,
de 10 de setiembre de 1998, se aprobó un nuevo Reglamento de Organización y Funciones
del Instituto Nacional Penitenciario que estipuló la siguiente estructura orgánica11:

7.2. ESTRUCTURA ORGÁNICA DEL INPE-1998

1. DE LA ALTA DIRECCIÓN
-Presidencia
-Vicepresidencia

2. DEL ORGANO CONSULTIVO


-Consejo Nacional Penitenciario

3. DEL ORGANO DE CONTROL


-Oficina General de Auditoría

4. DE LOS ORGANOS DE ASESORAMIENTO Y NOMATIVIDAD TECNICA


-Oficina General de Planificación
- Oficina General de Asesoría Jurídica
- Oficina General de Tratamiento

11
,“Ciencia Penitenciaria”- Derecho de Ejecución Penal; SOLÍS ESPINOZA, Alejandro ;Página 174 a 175
-Oficina General de Seguridad-Oficina de Administración de Establecimientos
Penitenciarios

5. DE LOS ORGANOS DE APOYO ADMINISTRATIVO


-Secretaría General

6. DE LOS ORGANOS DE APOYO TÉCNICO


-Oficina General de Informática
-Oficina Ejecutiva de Registro Penitenciario
-Oficina Ejecutiva de Inteligencia

7. DE LOS ORGANOS DE JECUCIÓN Y DESCONCENTRADOS


-Dirección General de Infraestructura
-Centro Nacional de Estudios Criminológicos y Penitenciarios (CENECP)
-Direcciones Regionales

En la actualidad, la estructura orgánica del INPE, está basado en su Reglamento de


Organización y Funciones del Instituto Nacional Penitenciario (ROF-INPE), aprobado por
Decreto Supremo N° 009-2007-JUS, y se encuentra en el TÍTULO SEGUNDO (Estructura
Orgánica y Funciones), de dicho reglamento12:

CAPÍTULO I

ESTRUCTURA ORGÁNICA

Artículo 6º.- De conformidad con el Decreto Supremo

Nº 043-2006-PCM, Aprueban Lineamientos para la elaboración y aprobación del


Reglamento de Organización y Funciones - ROF por parte de las entidades de la
Administración Pública, la estructura orgánica del Instituto Nacional Penitenciario es la
siguiente:

1. ALTA DIRECCIÓN:

1.1 Consejo Nacional Penitenciario

1.1.1Presidente

1.2 Secretaría General

1.2.1 Oficina de Prensa e Imagen Institucional

3. ÓRGANOS DE CONTROL Y DE ASUNTOS INTERNOS:

3.1 Órgano de Control Institucional

3.1.1 Oficina de Supervisión Regional

12
https://www.peru.gob.pe/docs/PLANES/15328/PLAN_15328_2015_ROF.PDF
3.1.2 Oficina de Supervisión de Sede Central y Actividades de Control

3.2Oficina de Asuntos Internos

4.ÓRGANOS DE ASESORAMIENTO:

4.1 Oficina de Planeamiento y Presupuesto

4.1.1 Unidad de Planeamiento

4.1.2 Unidad de Presupuesto

4.1.3 Unidad de Organización y Métodos

4.1.4 Unidad de Estadística.

4.2 Oficina de Asesoría Jurídica

5. ÓRGANOS DE APOYO:

5.1 Oficina General de Administración

5.1.1 Unidad de Recursos Humanos

5.1.2 Unidad de Contabilidad y Tesorería

5.1.3 Unidad de Logística

5.2 Oficina de Sistemas de Información

5.3 Oficina de Infraestructura Penitenciaria

5.3.1 Unidad de Estudios y Proyectos

5.3.2 Unidad de Obras y Equipamiento

6.ÓRGANOS DE LÍNEA:

6.1 Dirección de Tratamiento Penitenciario

6.1.1 Subdirección de Asistencia Penitenciaria

6.1.2 Subdirección de Educación Penitenciaria

6.1.3 Subdirección de Trabajo y

Comercialización

6.1.4 Subdirección de Salud Penitenciaria

6.2 Dirección de Registro Penitenciario

6.3 Dirección de Seguridad Penitenciaria

6.3.1 Subdirección de Seguridad de Penales y Traslados

6.3.2 Subdirección de Inteligencia


Penitenciaria

6.4 Dirección de Medio Libre

7. ÓRGANOS DESCONCENTRADOS:

7. Oficinas Regionales

8. ÓRGANO DE CAPACITACIÓN E INVESTIGACIÓN:

8. Centro Nacional de Estudios Criminológicos y Penitenciarios-CENECP

8.1 Unidad de Capacitación y Formación

8.2 Unidad de Investigaciones Criminológicas y Penitenciarias

CAPÍTULO II

ALTA DIRECCIÓN

CONSEJO NACIONAL PENITENCIARIO

Artículo 7º.- El Consejo Nacional Penitenciario es el órgano de dirección del Instituto


Nacional Penitenciario, y conduce la política del Sistema Penitenciario Nacional.

Está integrado por tres miembros, uno de los cuales ejerce la Presidencia, otro la
Vicepresidencia y el Tercer Miembro.

El Vicepresidente del Instituto Nacional Penitenciario reemplaza al Presidente en caso de


ausencia o impedimento.

Participa en las sesiones y adopción de acuerdos del Consejo Nacional Penitenciario y las
demás funciones que le encomiende el Consejo Nacional Penitenciario.

El Tercer Miembro del Consejo Nacional Penitenciario participa en las sesiones y adopción
de acuerdos del Consejo Nacional Penitenciario y las demás funciones que le encomiende
el Consejo Nacional Penitenciario.

Artículo 8º.- Son funciones del Consejo Nacional

Penitenciario:

a) Formular, dirigir y supervisar la política penitenciaria en armonía con la política general


del Estado y los planes de Gobierno;

b) Aprobar el Plan Estratégico Institucional, el Plan Operativo Institucional, el Presupuesto


Anual del Pliego y la Memoria Anual;

c) Aprobar el Presupuesto Analítico de Personal y el Manual de Organización y Funciones,


así como los proyectos de Reglamento de Organización y Funciones y Cuadro para
Asignación de Personal;
d) Actuar como última instancia administrativa para los fines a que se contrae la Ley del
Procedimiento Administrativo General, para lo cual emitirá las Resoluciones de Consejo
que corresponda;

e) Adoptar los acuerdos que sean necesarios para el desarrollo institucional; y,

f) Las demás funciones que establezca la Ley.

PRESIDENTE DEL CONSEJO NACIONAL

PENITENCIARIO

Artículo 9º.- El Presidente del Consejo Nacional

Penitenciario constituye la más alta autoridad de la entidad y ejerce las facultades


ejecutivas según lo establecido por el Código de Ejecución Penal, su Reglamento y demás
normas legales. Es titular del pliego presupuestal. Denominándosele también Presidente
del Instituto Nacional Penitenciario.

Artículo 10º.- Son funciones del Presidente del Instituto Nacional Penitenciario:

a) Ejercer la representación legal de la institución;

b) Supervisar, controlar y coordinar las actividades del Sistema Penitenciario Nacional;

c) Convocar y presidir el Consejo Nacional Penitenciario;

d) Supervisar permanentemente la ejecución de la política penitenciaria y el cumplimiento


de los planes, objetivos y metas institucionales;

e) Expedir resoluciones presidenciales en asuntos de su competencia;

f) Suscribir convenios de cooperación interinstitucional y contratos con entidades públicas


y privadas nacionales, así como solicitar la aprobación de las donaciones o legados de
personas o instituciones al Ministerio de Justicia, en el marco de la normatividad vigente;

g) Proponer ante las instancias correspondientes la cooperación internacional


reembolsable y no reembolsable, conforme a los procedimientos y, a través de las
entidades establecidas por las normas legales vigentes;

h) Designar a los empleados de confianza y directivos superiores, en el marco de la


normatividad vigente;

i) Autorizar la capacitación, especialización y perfeccionamiento del personal penitenciario


en instituciones nacionales y del extranjero;

j) Delegar las facultades y atribuciones que no sean privativas de su cargo; y,

k) Las demás funciones que establezca la Ley.

SECRETARÍA GENERAL
Artículo 11º.- La Secretaría General es el órgano encargado de prestar apoyo técnico –
administrativo a la Alta Dirección; gestiona, coordina y supervisa las actividades de los
órganos de asesoramiento y de apoyo constituyéndose en la máxima autoridad
administrativa de la institución. Depende de la Presidencia del INPE.

Artículo 12º.- Son funciones de la Secretaría

General:

a) Desempeñar las funciones de Secretario en las sesiones del Consejo;

b) Dirigir y coordinar con los órganos competentes, el procedimiento de la documentación


que requiera el conocimiento y decisión del Presidente del INPE;

c) Dirigir, coordinar, supervisar y evaluar la gestión de los órganos de apoyo y de


asesoramiento, informando periódicamente a la Presidencia sobre el cumplimiento de los
objetivos y metas institucionales, mediante informes previsto por los sistemas
administrativos;

d) Coordinar con la Presidencia del INPE en el planeamiento, programación, ejecución y


supervisión de las acciones de Defensa Nacional en el ámbito institucional, en
coordinación con la Dirección de Seguridad Penitenciaria;

e) Autenticar las normas internas y documentos oficiales emanados por el Presidente o el


Consejo del INPE;

f) Organizar, dirigir y supervisar el trámite documentario institucional, así como la


administración del Centro de Documentación y el Archivo del INPE, de conformidad con las
normas, lineamientos y orientaciones técnicas del Sistema Nacional de Archivos;

g) Coordinar y supervisar las actividades de prensa, protocolo y las relaciones públicas


institucionales;

h) Establecer los mecanismos para lograr oportunidad y seguridad en la atención del


trámite documentario y de archivo de la institución;

i) Asesorar al Presidente en el campo de su especialidad; y,

j) Otras funciones que le encomiende el Presidente del INPE.

Artículo 13º.- La Secretaría General, cuenta con la siguiente unidad orgánica:

01.2.1 Oficina de Prensa e Imagen Institucional

Artículo 14º.- La Oficina de Prensa e Imagen

Institucional es la encargada de proponer y ejecutar las políticas de prensa, relaciones


públicas, protocolo, comunicaciones e imagen institucional del INPE.

CAPÍTULO III

ÓRGANOS DE CONTROL Y DE ASUNTOS


INTERNOS

ÓRGANO DE CONTROL INSTITUCIONAL

Artículo 15º.- El Órgano de Control Institucional es el encargado de ejecutar el control de


las actividades de la gestión del Instituto Nacional Penitenciario de acuerdo a lo dispuesto
en la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Control y de la Contraloría General de la
República.

Depende de la Contraloría General de la República.

Artículo 16º.- Son funciones del Órgano de Control

Institucional:

a) Ejercer el control interno posterior a los actos y operaciones de la entidad, sobre la base
de los lineamientos y cumplimiento del Plan Anual de Control, a que se refiere el artículo
7º de la Ley y el control externo a que se refiere el artículo 8º de la Ley, por encargo de la
Contraloría General;

b) Efectuar auditorías a los estados financieros y presupuestarios de la entidad, así como a


la gestión de la misma, de conformidad con las pautas que señale la Contraloría General.
Alternativamente, estas auditorías podrán ser contratadas por la entidad con Sociedades
de Auditoría Externa, con sujeción al Reglamento sobre la materia;

c) Ejecutar las acciones y actividades de control a los actos y operaciones de la entidad,


que disponga la Contraloría General, así como, las que sean requeridas por el titular de la
entidad, cuando estas últimas tengan carácter de no programadas, su realización será
comunicada a la Contraloría General por el Jefe del Órgano de Control Institucional. Se
considera actividades de control, entre otras, las evaluaciones, diligencias, estudios,
investigaciones, pronunciamientos, supervisiones y verificaciones;

d) Efectuar control preventivo sin carácter vinculante, al órgano del más alto nivel de la
entidad con el propósito de optimizar la supervisión y mejora de los procesos, prácticas e
instrumentos de control interno, sin que ello genere prejuzgamiento u opinión que
comprometa el ejercicio de su función, vía el control posterior;

e) Remitir los informes resultantes de sus acciones de control a la Contraloría General, así
como al titular de la entidad y del sector cuando corresponda, conforme a las
disposiciones sobre la materia;

f) Actuar de oficio, cuando en los actos y operaciones de la entidad, se adviertan indicios


razonables de ilegalidad, de omisión o de incumplimiento, informando al titular de la
entidad para que adopte las medidas correctivas pertinentes;

g) Recibir y atender las denuncias que formulen los funcionarios y servidores públicos y
ciudadanos, sobre actos y operaciones de la entidad, otorgándole el trámite que
corresponda a su mérito y documentación sustentatoria respectiva;
h) Formular, ejecutar y evaluar el Plan Anual de Control aprobado por la Contraloría
General, de acuerdo a los lineamientos y disposiciones emitidas para el efecto;

i) Efectuar el seguimiento de las medidas correctivas que adopte la entidad, como


resultado de las acciones y actividades de control, comprobando su materialización
efectiva, conforme a los términos y plazos respectivos.

Dicha función comprende efectuar el seguimiento de los procesos judiciales y


administrativos derivados de las acciones de control;

j) Apoyar a las comisiones que designe la Contraloría General para la ejecución de las
acciones de control en el ámbito de la entidad. Asimismo, el Jefe del Órgano de Control
Institucional y el personal de dicho órgano colaborarán, por disposición de la Contraloría
General, en otras acciones de control externo atendiendo a razones operativas o de
especialidad;

k) Verificar el cumplimiento de las disposiciones legales y normativa interna aplicables a la


entidad, por parte de las unidades orgánicas y personal de ésta;

l) Formular y proponer el presupuesto anual del Órgano de Control Institucional para su


aprobación correspondiente por la entidad;

m) Cumplir diligentemente con los encargos, citaciones y requerimientos que le formule la


Contraloría General; y,

n) Otras que establezca la Contraloría General.

Artículo 17º.- El Órgano de Control Institucional, cuenta con las siguientes unidades
orgánicas:

3.1Oficina de Supervisión Regional

3.2Oficina de Supervisión de Sede Central y Actividades de Control

Artículo 18º.- La Oficina de Supervisión Regional es la encargada de coordinar, dirigir y


evaluar las acciones de las Unidades de Control Regional, así como efectuar acciones de
control programadas en el Plan Anual de Control y otras dispuestas por la Contraloría
General de la República.

Artículo 19º.- La Oficina de Supervisión de Sede Central y Actividades de Control es la


encargada de coordinar, dirigir y evaluar las acciones y actividades de control
concernientes a la Sede Central y otras dispuestas por la Contraloría General de la
República.

OFICINA DE ASUNTOS INTERNOS

Artículo 20º.- La Oficina de Asuntos Internos es el órgano que depende del Presidente del
INPE, siendo encargado de conducir investigaciones de carácter funcional sobre los actos
de corrupción e irregularidades que se cometan en los distintos órganos y direcciones del
INPE.
El Presidente encarga en forma directa o a propuesta del Jefe de la Oficina de Asuntos
Internos, las investigaciones que estime pertinente. La Oficina de Asuntos Internos en
ningún caso asume atribuciones de competencia exclusiva del Órgano de Control
Institucional.

Artículo 21º.- Son funciones de la Oficina de Asuntos Internos:

a) Formular y proponer políticas, modificaciones o iniciativas normativas al Presidente del


INPE; y, en general, acciones dirigidas a prevenir y eliminar actos de corrupción o
irregulares;

b) Diseñar, implementar y ejecutar programas, campañas o estrategias dirigidas a prevenir


y eliminar actos de corrupción o irregulares, previa aprobación del Presidente del INPE;

c) Coordinar con los órganos correspondientes a efectos de intercambiar información y


establecer mecanismos de comunicación segura y eficaz;

d) Efectuar actuaciones previas en los distintos órganos, direcciones u oficinas del INPE,
con el objeto de tomar conocimiento de cualquier hecho o situación que pudiere dar lugar
a una investigación o a la necesidad de plantear una política o estrategia anticorrupción;

e) Realizar investigaciones sobre casos de corrupción o irregularidades cometidas por


personal del INPE; analizadas, identificando e individualizando a los presuntos
responsables y acompañando las pruebas que lo sustentan. El informe con las
recomendaciones deberá ser elevado al Presidente del INPE para impulsar las acciones
administrativas, civiles y/o penales a que hubiera lugar; y,

g) Otras funciones que le encomiende el Presidente del INPE.

CAPÍTULO IV

ÓRGANOS DE ASESORAMIENTO

OFICINA DE PLANEAMIENTO Y PRESUPUESTO

Artículo 22º.- La Oficina de Planeamiento y Presupuesto es el órgano de asesoría


responsable de los sistemas de planeamiento, presupuesto, inversiones, racionalización y
estadística, así como de las actividades de cooperación internacional y de organización.
Depende de la Secretaría General del INPE.

Artículo 23º.- Son funciones de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto:

a) Asesorar a la Alta Dirección en materia de planeamiento y política institucional; y a las


unidades orgánicas en asuntos relacionados con los planes de desarrollo de corto,
mediano y largo plazo y el presupuesto institucional;

b) Conducir la formulación, ejecución y evaluación del Plan Operativo Institucional y Plan


Estratégico Institucional en armonía con el Plan Estratégico Sectorial Multianual del Sector
y las normas sobre la materia;
c) Conducir el proceso de programación, formulación y evaluación de la información
presupuestal del pliego, de acuerdo con las normas del Sistema Nacional de Presupuesto;

d) Identificar escenarios estratégicos futuros sobre la base de estudios prospectivos y


realizar el análisis integral de la realidad penitenciaria y de su entorno que contribuya a un
mejor diagnóstico, conocimiento y comprensión de los problemas del Sistema
Penitenciario Nacional, impulsando la investigación y alternativas de mejoras de gestión;

e) Proponer e impulsar mecanismos de transparencia en la asignación de recursos con la


participación efectiva de los responsables de ejecutar las actividades, estudios y proyectos
programados en los planes operativos;

f) Programar, organizar, conducir y evaluar la ejecución de la Cooperación Institucional


Nacional e Internacional reembolsable y no reembolsable, en coordinación con el
Ministerio de Economía y Finanzas y la Agencia Peruana de Cooperación Internacional,
respectivamente;

g) Programar y ejecutar la recolección, procesamiento de datos, consolidación, análisis y


difusión de la información estadística de la institución;

h) Formular estudios de la situación organizativa y proponer modelos organizacionales y


documentos de gestión, así como impulsar las actividades de racionalización,
simplificación de procedimientos y de normatividad interna;

i) Evaluar el cumplimiento de las metas en concordancia con los objetivos instituciones; y,

j) Otras funciones que le encomiende la Secretaría General del INPE.

Artículo 24º.- La Oficina de Planeamiento y Presupuesto cuenta con las siguientes


unidades orgánicas:

4.1.1 Unidad de Planeamiento

4.1.2 Unidad de Presupuesto

4.1.3 Unidad de Organización y Métodos

4.1.4 Unidad de Estadística.

Artículo 25º.- La Unidad de Planeamiento es la encargada de formular y evaluar los planes


de desarrollo institucional, coordinar y evaluar los convenios, así como de canalizar los
recursos de asistencia y cooperación internacional no reembolsable.

Artículo 26º.- La Unidad de Presupuesto es la encargada de coordinar, programar,


formular, supervisar y evaluar el proceso presupuestario institucional de acuerdo con las
normas presupuestales y la política de la entidad.

Artículo 27º.- La Unidad de Organización y Métodos es la encargada de dirigir, coordinar y


ejecutar los procesos de racionalización, reingeniería y simplificación de procedimientos,
así como analizar, consolidar, coordinar y proponer la actualización permanente de la
normatividad interna de la Institución.
Artículo 28º.- La Unidad de Estadística es la encargada de la producción, análisis y difusión
de la información estadística de la institución, según las normas del Sistema Nacional de
Estadística.

OFICINA DE ASESORÍA JURIDÍCA

Artículo 29º.- La Oficina de Asesoría Jurídica es el órgano encargado de asesorar en


asuntos de carácter jurídico-legal a la Alta Dirección y demás órganos de la institución.
Depende de la Secretaría General del INPE.

Artículo 30º.- Son funciones de la Oficina de Asesoría

Jurídica:

a) Brindar el asesoramiento jurídico-legal a la Alta Dirección y a los demás órganos de la


institución;

b) Emitir opinión, pronunciamiento e informes sobre la interpretación y aplicación de las


normas legales y administrativas que se sometan a consideración;

c) Elaborar y visar los proyectos de resolución presidencial;

d) Revisar y visar los convenios, contratos y bases concernientes a la institución;

e) Proponer proyectos de normas internas y dispositivos legales de interés institucional;

f) Coordinar con la Procuraduría Pública del Ministerio de Justicia las acciones legales y
judiciales en las cuales la institución es parte o tiene legítimo interés;

g) Coordinar, supervisar y evaluar las acciones de las oficinas de asesoría jurídica de los
órganos desconcentrados de la institución;

h) Velar por la adecuada asignación y ejecución de los recursos correspondientes a las


metas operativas del área de su competencia;

i) Emitir pronunciamiento sobre los recursos impugnativos;

j) Recopilar, ordenar y sistematizar la legislación penitenciaria y las normas internas de la


institución; y,

k) Otras funciones que le encomiende la Secretaría

General del INPE.

CAPÍTULO V

ÓRGANOS DE APOYO

OFICINA GENERAL DE ADMINISTRACIÓN

Artículo 31º.- La Oficina General de Administración es el órgano encargado de conducir los


procesos y actividades de la administración de los recursos humanos, materiales,
económicos y financieros de la institución.
Depende de la Secretaría General del INPE.

Artículo 32º.- Son funciones de la Oficina General de

Administración:

a) Formular y proponer a la Alta Dirección los lineamientos de política y estrategias


generales de gestión administrativa;

b) Elaborar, proponer y/o aprobar las normas e instrumentos técnicos de gestión de los
sistemas administrativos de personal, abastecimiento, contabilidad y tesorería, así como
las actividades de control patrimonial y los servicios auxiliares;

c) Formular, consolidar, ejecutar y evaluar el Plan Anual de Adquisiciones y Contrataciones


a nivel Unidad Ejecutora y del Pliego;

d) Conducir y dirigir las acciones de asignación de recursos dentro de un marco


democrático y de transparencia contando con la participación directa de los responsables
de la ejecución de actividades, estudios y proyectos programados en los planes operativos
y objetivos institucionales;

e) Participar en la formulación del presupuesto institucional, así como ejecutar el


presupuesto en el nivel de la administración central;

f) Efectuar el control previo y concurrente de las operaciones administrativas financieras y


de rendición de cuentas;

g) Administrar adecuadamente el uso racional del potencial humano, promoviendo su


rendimiento y desarrollo en concordancia con las normas del sistema de personal;

h) Dirigir, coordinar, supervisar y controlar las actividades relacionadas con los procesos de
los sistemas administrativos de abastecimiento, contabilidad y tesorería;

i) Supervisar y controlar las acciones que correspondan a un efectivo control patrimonial


de los bienes de la institución;

j) Celebrar contratos con personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras dentro


del ámbito de su competencia;

k) Supervisar y controlar el uso adecuado de los recursos asignados a la unidad ejecutora


de conformidad con las metas programadas;

l) Resolver los recursos impugnativos que se interpongan en el ámbito de su competencia;

m) Expedir resoluciones en asuntos de su competencia; y,

n) Otras funciones que le encomiende la Secretaría General del INPE.

Artículo 33º.- La Oficina General de Administración cuenta con las siguientes unidades
orgánicas:

5.1.1 Unidad de Recursos Humanos


5.1.2 Unidad de Contabilidad y Tesorería

5.1.3 Unidad de Logística

Artículo 34º.- La Unidad de Recursos Humanos es la encargada de la administración del


potencial humano y de ejecutar los procesos técnicos del sistema de personal, así como las
acciones y programas de bienestar social de acuerdo con las normas y procedimientos del
sector público y los planes institucionales.

Artículo 35º.- La Unidad de Contabilidad y Tesorería es la encargada de formular la


contabilidad y los estados financieros en los niveles de la administración central y pliego, y
ejecutar la programación de ingresos y gastos por toda fuente de financiamiento de
conformidad con las normas legales.

Artículo 36º.- La Unidad de Logística es la encargada de administrar los procesos técnicos y


las acciones de abastecimiento de bienes y servicios, así como del registro y control de los
bienes patrimoniales de la institución.

OFICINA DE SISTEMAS DE INFORMACIÓN

Artículo 37º.- La Oficina de Sistemas de Información es el órgano encargado de dirigir,


integrar, coordinar y supervisar los sistemas informáticos y de telecomunicaciones del
INPE. Proporciona el asesoramiento y el soporte técnico correspondiente. Depende de la
Secretaría General del INPE.

Artículo 38º.- Son funciones de la Oficina de Sistemas de Información:

a) Formular y proponer las políticas, normas y procedimientos del Sistema Informático y


de Telecomunicaciones de la institución;

b) Coordinar con las unidades orgánicas los términos y alcances del apoyo requerido en
sistemas automatizados y de telecomunicaciones, incluyendo los sistemas de análisis de
riesgo, seguridad y contingencias a nivel institucional;

c) Diseñar y administrar técnicamente la red de cómputo de la Sede Central, de las sedes


regionales y de los establecimientos penitenciarios así como desarrollar la red nacional de
comunicaciones de tal manera que se integren los sistemas informáticos de la institución;

d) Desarrollar y administrar los sistemas de información del INPE, así como mantener
actualizado la información del portal electrónico institucional y los servicios de extranet e
intranet del INPE;

e) Planificar y coordinar la asignación de recursos y servicios informáticos (software y


hardware) y brindar el soporte y el mantenimiento preventivo y supervisión del
mantenimiento correctivo que realizan las empresas especializadas para garantizar la
operatividad de los equipos informáticos del INPE;

f) Coordinar y supervisar el desarrollo de actividades informáticas de los órganos


desconcentrados del INPE, en concordancia con las políticas, normas y procedimientos
aprobados por la Alta Dirección del INPE;
g) Velar por la adecuada asignación y ejecución de los recursos correspondientes a las
metas operativas del área de su competencia;

h) Desarrollar estudios e investigación sobre nuevas tecnologías de información y


comunicaciones, susceptibles de ser aplicables al cumplimiento de los objetivos del INPE;
y,

i) Otras funciones que encomiende la Secretaría

General del INPE.

OFICINA DE INFRAESTRUCTURA PENITENCIARIA

Artículo 39º.- La Oficina de Infraestructura Penitenciaria es el órgano encargado de realizar


los estudios de pre inversión e inversión de los proyectos de inversión pública de la
infraestructura penitenciaria, así como ejecutar obras civiles para la construcción,
refacción, remodelación y mantenimiento de la infraestructura de los establecimientos
penitenciarios; y realizar la supervisión de éstas de acuerdo a la normatividad de la
materia. Tiene autonomía técnica, administrativa y financiera. Depende de la Secretaría
General del INPE.

Artículo 40º.- Son funciones de la Oficina de Infraestructura Penitenciaria:

a) Proponer los lineamientos de política relacionados con la infraestructura penitenciaria y


supervisar su cumplimiento;

b) Formular y proponer las normas técnicas sobre infraestructura penitenciaria;

c) Formular estudios de pre inversión e inversión en materia de infraestructura


penitenciaria;

d) Coordinar, programar, formular y aprobar los expedientes técnicos para la ejecución de


estudios y obras de infraestructura penitenciaria;

e) Formular el programa de inversiones orientado a la construcción, ampliación y


mejoramiento de la infraestructura penitenciaria;

f) Programar y ejecutar las acciones de mantenimiento de la infraestructura penitenciaria;

g) Velar por la adecuada asignación y ejecución de los recursos correspondientes a las


metas operativas del área de su competencia;

h) Ejecutar obras civiles para la construcción, refacción y remodelación de


establecimientos penitenciarios y dependencias conexas;

i) Supervisar la ejecución de estudios, obras y el equipamiento;

j) Organizar y mantener actualizado el inventario de estudios, proyectos y obras de


infraestructura penitenciaria; y,

k) Otras que le asigne la Secretaría General del INPE.


Artículo 41º.- La Oficina de Infraestructura Penitenciaria, cuenta con las siguientes
unidades orgánicas:

06.3.1 Unidad de Estudios y Proyectos

06.3.2 Unidad de Obras y Equipamiento

Artículo 42º.- La Unidad de Estudios y Proyectos es la encargada de coordinar, planificar,


programar, desarrollar, supervisar y evaluar los estudios, diseños y proyectos de inversión
en infraestructura penitenciaria.

Artículo 43º.- La Unidad de Obras y Equipamiento es la encargada de programar, ejecutar,


supervisar y evaluar las obras civiles en construcción, refacción y remodelación de
establecimientos penitenciarios para el mantenimiento y conservación de la
infraestructura penitenciaria.

CAPÍTULO VI

ÓRGANOS DE LÍNEA

DIRECCIÓN DE TRATAMIENTO PENITENCIARIO

Artículo 44º.- La Dirección de Tratamiento Penitenciario es el órgano encargado de


conducir las actividades de tratamiento penitenciario en la institución.

Depende del Presidente del INPE.

Artículo 45º.- Son funciones de la Dirección de Tratamiento Penitenciario:

a) Formular y proponer las políticas, normas, planes, programas y proyectos de desarrollo


para la ejecución de las actividades de asistencia social, legal, psicológica, religiosa y de
salud, así como de trabajo y educación en los establecimientos penitenciarios;

b) Dirigir, supervisar y evaluar las actividades asistenciales de índole social, legal,


psicológica y religiosa que coadyuven a la modificación de la conducta del interno;

c) Dirigir, supervisar y evaluar las actividades relacionadas a la educación y programas


educativos en los establecimientos penitenciarios;

d) Dirigir, supervisar y evaluar el desarrollo del trabajo penitenciario, la producción y


comercialización de los bienes y prestación de servicios de los internos;

e) Promover la creación de pequeñas y medianas empresas productivas en los


establecimientos penitenciarios, con participación del sector público y privado;

f) Promover la participación de la sociedad y las instituciones públicas y privadas para el


desarrollo de los programas educativos de los internos;

g) Supervisar y evaluar la ejecución de los beneficios penitenciarios;

h) Dirigir y supervisar las acciones de prevención y prestación integral de salud en los


establecimientos penitenciarios;
i) Formular proyectos de salud para la prevención, promoción, recuperación y
rehabilitación de la salud del interno, en concordancia con el marco normativo nacional e
internacional;

j) Coordinar con el Ministerio de Salud la prevención y control de brotes epidemiológicos y


con el Sistema Nacional de Defensa Civil en las situaciones de emergencia en los
establecimientos penitenciarios;

k) Velar por la adecuada asignación y ejecución de los recursos correspondientes a las


metas operativas del área de su competencia;

l) Expedir resoluciones en asuntos de su competencia; y,

m) Otras funciones que le encomiende el Presidente del INPE.

Artículo 46º.- La Dirección de Tratamiento

Penitenciario cuenta con las siguientes unidades orgánicas:

6.1.1 Subdirección de Asistencia Penitenciaria

6.1.2 Subdirección de Educación Penitenciaria

6.1.3 Subdirección de Trabajo y Comercialización

6.1.4 Subdirección de Salud Penitenciaria

Artículo 47º.- La Subdirección de Asistencia Penitenciaria es la encargada de organizar,


supervisar y evaluar la ejecución de los programas de tratamiento del interno en los
servicios de asistencia social, legal, psicológica y religiosa.

Artículo 48º.- La Subdirección de Educación Penitenciaria se encarga de organizar,


supervisar y evaluar las actividades educativas de los internos, así como promover los
programas educativos de capacitación y aprendizaje en los establecimientos
penitenciarios;

Artículo 49º.- La Subdirección de Trabajo y Comercialización se encarga de organizar,


supervisar y evaluar el desarrollo del trabajo penitenciario, la producción y
comercialización de bienes y la prestación de servicios de los internos en los
establecimientos penitenciarios.

Artículo 50º.- La Subdirección de Salud Penitenciaria se encarga de articular y conducir las


actividades y procesos del sistema de salud en la institución, para el mejor funcionamiento
en los servicios asistenciales de salud de los establecimientos penitenciarios, en
concordancia con la política del Sistema Nacional de Salud y el marco normativo
internacional.

DIRECCIÓN DE REGISTRO PENITENCIARIO

Artículo 51º.- La Dirección de Registro Penitenciario es el órgano encargado de organizar y


administrar las actividades y procesos del registro penitenciario de la institución. Depende
del Presidente del INPE.
Artículo 52º.- Son funciones de la Dirección de Registro Penitenciario:

a) Formular, proponer y ejecutar los lineamientos de política relativos al registro


penitenciario;

b) Coordinar y supervisar el cumplimiento de los procesos de ingresos y egresos de los


internos, sentenciados a penas limitativas de derechos y de los liberados;

c) Formular y proponer las normas, planes, programas y proyectos de desarrollo en


materia de registro penitenciario;

d) Organizar, centralizar y administrar la información sobre situación jurídica de los


internos a nivel nacional;

e) Asegurar la conservación y confidencialidad de la información contenida en el registro


penitenciario;

f) Organizar y actualizar la información del sistema integrado de información de registro


penitenciario de la institución;

g) Velar por la adecuada asignación y ejecución de los recursos correspondientes a las


metas operativas del área de su competencia;

h) Atender los requerimientos de información de las autoridades judiciales, entidades


públicas y del público usuario; y,

i) Otras funciones que le encomiende el Presidente del INPE.

DIRECCIÓN DE SEGURIDAD PENITENCIARIA

Artículo 53º.- La Dirección de Seguridad Penitenciaria es el órgano encargado de


desarrollar las acciones de seguridad integral que garanticen la seguridad de las personas,
instalaciones y comunicaciones de los establecimientos penitenciarios y dependencias
conexas.

Depende del Presidente del INPE.

Artículo 54º.- Son funciones de la Dirección de Seguridad Penitenciaria:

a) Proponer y ejecutar las políticas de seguridad integral y de inteligencia penitenciaria en


el Sistema Penitenciario Nacional, así como supervisar su cumplimiento;

b) Asesorar a la Secretaría General del INPE, en las acciones de Defensa Nacional,


brindando información y el apoyo en la ejecución de las acciones relacionadas con el tema;

c) Elaborar y proponer las normas y lineamientos para las acciones de seguridad e


inteligencia, así como coordinar y supervisar su cumplimiento en las unidades orgánicas de
los órganos desconcentrados, establecimientos penitenciarios y dependencias conexas;

d) Coordinar, orientar y supervisar el planeamiento y la ejecución de las acciones de


Defensa Civil en los establecimientos penitenciarios y dependencias conexas;
e) Velar por la adecuada asignación y ejecución de los recursos correspondientes a las
metas operativas del área de su competencia;

f) Coordinar, organizar y dirigir las acciones de inspecciones de las instalaciones,


armamento y equipos, así como garantizar el funcionamiento de los servicios especiales de
seguridad de la institución;

g) Planificar y coordinar los registros y revisiones inopinadas en los establecimientos


penitenciarios, con los órganos de seguridad de los órganos desconcentrados;

h) Coordinar la ejecución de los traslados de los internos dentro del territorio nacional y el
traslado de internos nacionales y/o extranjeros que se acojan a convenios sobre
cumplimiento de condena en sus países de origen;

i) Captar, procesar y evaluar la información de inteligencia, informando oportunamente al


Presidente del INPE, para la toma de decisiones; y,

j) Otras funciones que le encomiende el Presidente del INPE.

Artículo 55º.- La Dirección de Seguridad Penitenciaria, cuenta con las siguientes unidades
orgánicas:

06.3.1 Subdirección de Seguridad de Penales y Traslados

06.3.2 Subdirección de Inteligencia Penitenciaria

Artículo 56º.- La Subdirección de Seguridad de Penales y Traslados se encarga de


proponer, coordinar, supervisar y evaluar las acciones y medidas orientadas a garantizar la
seguridad de los establecimientos penitenciarios y dependencias conexas a nivel nacional,
así como coordinar y supervisar los traslados que se realicen.

Artículo 57º.- La Subdirección de Inteligencia Penitenciaria es la encargada de captar,


procesar y evaluar la información relacionada con las actividades operativas de los
establecimientos penitenciarios y dependencias conexas, así como de dirigir, coordinar y
supervisar las actividades de inteligencia y contrainteligencia en la institución. Las acciones
de inteligencia se coordinan con la Oficina de Asuntos Internos.

DIRECCIÓN DE MEDIO LIBRE

Artículo 58º.- La Dirección de Medio Libre es el órgano encargado de organizar y conducir


las actividades de asistencia post-penitenciaria y de ejecución de penas limitativas de
derechos. Depende del Presidente del INPE.

Artículo 59º.- Son funciones de la Dirección de Medio Libre:

a) Proponer y ejecutar los lineamientos de política para la reinserción social del liberado y
para el cumplimiento de las penas limitativas de derechos;

b) Elaborar y proponer normas y lineamientos para las actividades de asistencia post-


penitenciaria y de ejecución de penas limitativas de derechos;
c) Formular los programas del tratamiento postpenitenciario, fortaleciendo la relación
liberado- familia- sociedad;

d) Promover, coordinar y supervisar las actividades laborales y educativas de los liberados


y sentenciados a penas limitativas de derechos;

e) Organizar y controlar la ejecución de las penas limitativas de derechos, así como de


supervisar su cumplimiento;

f) Velar por la adecuada asignación y ejecución de los recursos correspondientes a las


metas operativas del área de su competencia;

g) Coordinar, supervisar y evaluar la organización y funcionamiento de las Juntas de


Asistencia Postpenitenciaria;

h) Promover la participación de las instituciones públicas y privadas para el apoyo de los


liberados y sentenciados a penas limitativas de derechos, mediante la suscripción de
convenios; y,

i) Otras funciones que le encomiende el Presidente del INPE.

CAPÍTULO VII

ÓRGANOS DESCONCENTRADOS

OFICINAS REGIONALES

Artículo 60º.- Las Oficinas Regionales son los órganos desconcentrados del Instituto
Nacional Penitenciario, encargados de dirigir, evaluar y supervisar la ejecución de las
penas privativas de libertad y limitativas de derechos, en los establecimientos transitorios,
establecimientos penitenciarios y establecimientos de asistencia post penitenciaria y de
ejecución de penas limitativas de derechos del ámbito de su jurisdicción. Dependen del
Presidente del INPE.

Artículo 61º.- Son funciones de las Oficinas Regionales:

a) Planificar, dirigir, ejecutar, evaluar y supervisar el funcionamiento de los


establecimientos transitorios, establecimientos penitenciarios y establecimientos de
asistencia post penitenciaria y de ejecución de penas limitativas de derechos y otras
dependencias en el ámbito de su jurisdicción;

b) Formular, sustentar y ejecutar su presupuesto;

c) Administrar los recursos humanos, los bienes y servicios así como ejecutar los procesos
de contabilidad, tesorería y de abastecimiento;

d) Conducir y dirigir las acciones de asignación de recursos dentro de un marco


democrático y de transparencia contando con la participación directa de los responsables
de la ejecución de actividades, estudios y proyectos programados en los planes operativos
y objetivos institucionales;
e) Ejecutar, supervisar, evaluar y controlar los procesos y acciones de registro
penitenciario y estadísticas;

f) Coordinar, dirigir y supervisar el desarrollo de la tecnología de información y el soporte


técnico;

g) Coordinar y supervisar las acciones de prevención, promoción, recuperación y


rehabilitación de la salud del interno en el ámbito regional;

h) Organizar y ejecutar las actividades de prensa e imagen institucional;

i) Planificar, organizar, ejecutar, supervisar y evaluar los procedimientos, programas y


acciones de tratamiento, seguridad y administración, en los establecimientos
penitenciarios;

j) Planificar, organizar, dirigir, supervisar y evaluar los programas y acciones de producción


y comercialización de bienes y servicios del trabajo en los establecimientos penitenciarios
de su jurisdicción;

k) Planificar, organizar, aprobar y ejecutar las acciones de conducción y traslado de


internos;

l) Expedir resoluciones en asuntos de su competencia;

m) Organizar, conducir, ejecutar y evaluar en lo que a su competencia corresponda el


proceso de trámite documentario y archivo; y,

n) Otras funciones que le encomiende el Presidente del INPE.

Artículo 62º.- Las Oficinas Regionales pueden tener uno de los siguientes modelos de
estructura orgánica, que será aprobada por el Consejo Nacional Penitenciario, a propuesta
del Presidente del INPE:

A.MODELO 1: Para aquellas Oficinas Regionales cuya gestión operativa en los


establecimientos penitenciarios es superior al 40% del tratamiento de la población
penitenciaria, a nivel nacional, su estructura como máximo está conformada por las
siguientes unidades orgánicas:

1.1. Dirección: Dirección Regional, Unidad de Control

Regional.

1.2.Órgano de Asesoramiento: Unidad de Planeamiento y Presupuesto y Unidad de


Asesoría Jurídica.

1.3.Órgano de Apoyo: Unidad de Administración.

1.4.Órgano de Línea: Subdirección de Tratamiento Penitenciario; Subdirección de Registro


Penitenciario; Subdirección de Seguridad Penitenciaria; Subdirección de Medio Libre;
Establecimientos Transitorios; Establecimientos Penitenciarios y Establecimientos de
Asistencia Post Penitenciaria y de Ejecución de Penas Limitativas de Derechos.
B.MODELO 2: Para aquellas Oficinas Regionales cuya gestión operativa en los
establecimientos penitenciarios oscila entre el 15% al 40% del tratamiento de la población
penitenciaria, a nivel nacional, su estructura como máximo está conformada por las
siguientes unidades orgánicas:

2.1. Dirección: Dirección Regional, Unidad de Control Regional.

2.2.Órgano de Asesoramiento: Unidad de Planeamiento y Presupuesto.

2.3.Órgano de Apoyo: Unidad de Administración.

2.4.Órgano de Línea: Subdirección de Tratamiento Penitenciario; Subdirección de Registro


Penitenciario; Subdirección de Seguridad Penitenciaria; Subdirección de Medio Libre y
Establecimientos Penitenciarios.

C.MODELO 3: Para aquellas Oficinas Regionales cuya gestión operativa en los


establecimientos penitenciarios es inferior al 15% del tratamiento de la población
penitenciaria, a nivel nacional, su estructura como máximo está conformada por las
siguientes unidades orgánicas:

3.1. Dirección: Dirección Regional, Unidad de Control Regional.

3.3.Órgano de Apoyo: Unidad de Administración.

3.4.Órgano de Línea: Subdirección de Tratamiento Penitenciario; Subdirección de Registro


Penitenciario; Subdirección de Seguridad Penitenciaria y Establecimientos Penitenciarios.

Artículo 63º.- Las funciones de las unidades orgánicas de cada uno de los modelos
estructurales para las Oficinas Regionales señalados en el Artículo 62º, serán aprobadas
por acuerdo del Consejo Nacional Penitenciario.

8. MARCO LEGAL
8.1. EL SITEMA PENITENCIARIO VIGENTE Y EL INSTITUTO
NACIONAL PENITENCIARIO

Nuestro actual sistema penitenciario cuenta con una base legal avanzada y
una organización autónoma, que le permiten efectuar cambios sustantivos en la
crítica realidad penitenciaria vigente.

- Decreto Supremo N° 009-2007-JUS

- Decreto Legislativo N° 1328


8.1.1. BASES LEGALES DEL SISTEMA PENITENCIARIO PERUANO:

Nuestro sistema tiene una base moderna, cuyo desarrollo


autónomo se inició prácticamente con la primera ley penitenciaria
nacional, el Decreto Ley 17581 del 15 de abril de 1969, modificado en
parte por el Decreto Ley N° 23164 del 16 de julio de 1980 que incluyo la
redención de penas por el estudio; asimismo ha sido importante la
Constitución Política de 1979 que rigió desde 1980 y que hizo referencia al
Código de Ejecución Penal aún no existente en dicho año; igualmente el
Decreto Supremo N° 025-81-JUS que reglamentó la redención de penas
por el trabajo y el estudio; así como el Reglamento Penitenciario aprobado
mediante Decreto Supremo N° 023-82-JUS, y el Código de Ejecución Penal
de 1985, normas ya derogadas.

Actualmente la Constitución política de 1993, es la fuente legal de


mayor rango, y sigue la tendencia acogida por la Carta política de 1979,
estipulando en el artículo 139, inciso 22:

“EI principio de que el régimen penitenciario tiene por objeto la


reeducación, rehabilitación y reincorporación del penado a la sociedad”.
En otros términos, el logro de la resocialización del condenado.

Asimismo el vigente Código de Ejecución Penal, promulgado


mediante Decreto Legislativo No. 654 del 31 de julio de 1991, y que consta
de 153 artículos, regula los lineamientos principales del sistema
penitenciario nacional, teniendo como objetivo cardinal la resocialización
del interno.

El Reglamento del Instituto Nacional Penitenciario (INPE),


aprobado mediante Resolución Ministerial No.199-98-JUS del 10 de
setiembre de 1998 es otra de las bases legales de nuestro actual sistema
penitenciario. Igualmente se han dado una variedad de disposiciones
respecto a situaciones especiales de ejecución penal, en función de los
cuales se ha regulado el régimen de vida interior para tales casos, como el
Decreto Supremo N0.003-96-JUS o Reglamento del Régimen de Vida y
Progresividad del Tratamiento para Internos de Difícil Readaptación,
Procesados y/o Sentenciados por DELITOS COMUNES, asimismo El Decreto
Supremo N0.005-97-JUS o Reglamento del Régimen de Vida y
Progresividad del Tratamiento para Internos Procesados y/o Sentenciados
por DELITOS DE TERRORISMO y/o TRAICION A LA PATRIA, así como normas
modificatorias, y otras leyes especiales, como las relativas a la cadena
perpetua, leyes que restringen beneficios penitenciarios, entre otras
disposiciones. Sin embargo debemos anotar que todavía el divorcio entre
lo que señala la ley y su plasmación concreta es muy notoria y abismal, por
ello podemos decir que hasta el momento tenemos un moderno sistema
penitenciario formal, pero no totalmente fáctico.

8.1.2. ORGANIZACIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL PENITENCIARIO


(INPE):

La entidad encargada de dirigir el sistema penitenciario peruano,


hasta antes de la dación del Código de Ejecución Penal de 1985 se
denominó “Dirección General de Establecimientos Penales y Readaptación
Social”, y constituyó una dirección importante del Ministerio de Justicia de
esos años.

Como se podrá recordar la existencia de una entidad a nivel


nacional, encargada de los centros carcelarios del país es obra del siglo
XX. Al respecto podemos rememorar que en las primeras etapas de la
República, a inicios del siglo XIX, aún subsistió la práctica de encargar en
manos privadas el control de las prisiones, que luego pasaron a jurisdicción
de los municipios, posteriormente a las autoridades políticas, y más tarde
por disposición del artículo 136 del Código Penal de 1924 bajo supervisión
de la Inspección General de Prisiones dirigido por un funcionario
denominado Inspector General de Prisiones, entidad que recién se hizo
efectiva en 1927 Años después, en 1929, dicha Inspección se transformó
en Dirección General de Establecimientos Penales, habiendo sufrido
cambios posteriores en su denominación y estructura.

A inicios de los 80, la organización de dicha Dirección, tuvo un


proceso de reajustes continuos, quizá por la dificultad que enfrentó para
solucionar la problemática penitenciaria de esos años. Los Decretos
Supremos No. 033 81-JUS y No. 023-82-JUS delinearon la estructura
organizativa de la última Dirección General de Estable cimientos Penales y
Readaptación Social. 13

NORMAS SOBRE PROMOCIÓN DE LA INVERSIÓN PRIVADA

13
Alejandro Solis Espinoza, CIENCIA PENITENCIARIA Y DERECHO DE EJECUCIÓN PENAL, 5° Edición, pag.170-
172.
La base normativa que promueve la inversión privada incluye:

• Constitución Política del Perú de 1993.


• Texto Único Ordenado de las normas con rango de ley que regulan la entrega en
concesión al sector privado de las obras públicas De infraestructura y de servicios
públicos, aprobado mediante Decreto Supremo 059-96-PCM.
• Reglamento del Texto Único Ordenado de las normas con rango de ley que regulan la
entrega en concesión al sector privado de las obras públicas de infraestructura y de
servicios públicos, aprobado mediante Decreto Supremo 060-96-PCM.
• Ley que añade un párrafo al artículo 11 del Decreto Legislativo 674, aprobada
mediante Decreto Ley 25570.
• Ley de incentivos a las concesiones de obras de infraestructura y de servicios públicos,
aprobada mediante Ley 26885.
• Ley Marco de Asociaciones Público-Privadas para la generación de empleo productivo
y que dicta normas para la agilización de los procesos de promoción de la inversión
privada, aprobada mediante Decreto Legislativo 1012.
• Reglamento de la Ley Marco de Asociaciones Público-Privadas para la generación de
empleo productivo y que dicta normas para la agilización de los procesos de
promoción de la inversión privada, aprobado mediante Decreto Supremo 127-2014-
EF.
• Modificatoria al Reglamento de la Ley Marco de Asociaciones Público-Privadas para la
generación de empleo productivo y que dicta normas para la agilización de los
procesos de promoción de la inversión privada, aprobada mediante Decreto Supremo
376-2014-EF.
• Ley que establece disposiciones para garantizar la concordancia normativa entre los
procesos de privatización y las concesiones y lalegislación regulatoria, aprobada
mediante ley 27701.
• Ley del Sistema Nacional de Control, aprobada mediante Ley 27785.
• Reglamento para la emisión del Informe Previo establecido por el literal l) del artículo
22 de la Ley 27785, aprobado mediante Resolución de Contraloría General de la
República 052-2010-CG.
• Directiva 001-2014-EF/63.01, «Directiva del Sistema Nacional de Inversión Pública para
proyectos formulados en el marco de la nonagésima sexta disposición complementaria
final de la Ley 29951»,aprobada mediante Resolución Directoral 002-2014-EF/63.01.

NORMAS SOBRE GESTIÓN PENITENCIARIA

Dentro de la base normativa que rige la gestión penitenciaria se incluyen los aspectos que
se detallan a continuación.

Operación y manejo de establecimientos penales


Con relación al diseño, la construcción, la operación y el mantenimiento de un
establecimiento penitenciario y a la ejecución penal, además de las normas que regulan la
conducta de los internos en un establecimiento penitenciario, las normas vigentes son:14

• Código de Ejecución Penal, aprobado mediante Decreto Legislativo 654.


• Reglamento del Código de Ejecución Penal, aprobado mediante Decreto Supremo
015-2003-JUS.
• Reglamento General de Seguridad del INPE, aprobado mediante Resolución
Presidencial INPE 003-2008-INPE-P.
• Ley de Procedimiento Administrativo General (LPAG), aprobada mediante Ley 27444.
• Directiva que regula la intervención fiscal en los operativos extraordinarios de
seguridad interna en los establecimientos penitenciarios, aprobada mediante
Resolución de la Fiscalía de la Nación 3106-2012-MP-FN.
• Directiva 001-2001-INPE-OGT, «Normas que regulan el ingreso de medios de
comunicación escrita y/o radio-televisión en los establecimientos penitenciarios de la
República», aprobada mediante Resolución Presidencial INPE 005-2001-INPE-P.

Trato a los internos

En materia de tratamiento a los internos las normas vigentes son:

• Instructivo «Procedimiento de las entrevistas de los medios de comunicación con los


internos recluidos en establecimientos penitenciarios a nivel nacional», aprobado
mediante Resolución Presidencial INPE 562-2002-INPE-P.

• Reglamento de uso de locutorios en los establecimientos penitenciarios y en el Centro


de Reclusión de Máxima Seguridad de la Base Naval del Callao, aprobado mediante
Decreto Supremo 006-2005- JUS.

• Circular sobre la debida interpretación y aplicación de los beneficios penitenciarios,


aprobada mediante Resolución Administrativa 297-2011-P-PJ.

• Circular «Criterios para el debido otorgamiento de beneficios penitenciarios», aprobada


mediante Resolución de la Fiscalía de la Nación 1809-2011-MP-FN.

• Acuerdo Plenario en materia penal sobre beneficios penitenciarios, terrorismo y


criminalidad organizada, aprobado mediante Acuerdo Plenario 8-2011-CJ-116.

• Disposiciones para la aplicación del artículo 67 del Código de Ejecución Penal, aprobadas
mediante Decreto Supremo 007-2003-JUS.

• Circular sobre la determinación y la duración de la medida de seguridad de internación,


aprobada mediante Resolución Administrativa 336-2011-P-PJ.

14
Pautas para el personal

Como pautas para el personal penitenciario las normas vigentes son:

• Directiva «Normas sobre clasificación para internos procesados y sentenciados a nivel


nacional», aprobada mediante Resolución Presidencial INPE 172-2006-INPE-P.

• Decreto Supremo que regula la operación de equipos bloqueadores o inhibidores de


señales radioeléctricas en establecimientos penitenciarios y centros juveniles de
diagnóstico y rehabilitación y cautela el derecho de las personas a usar y prestar servicios
de telecomunicaciones en los exteriores de los establecimientos, aprobado mediante
Decreto Supremo 012-2012-MTC.

• Directiva 08-2007-INPE «Directiva para la administración de las bibliotecas penitenciarias


y fomento de la lectura», aprobada mediante Resolución Presidencial INPE 279-2007-INPE-
P.

• Directiva 04-2009-INPE «Modalidad de educación a distancia en los establecimientos


penitenciarios a nivel nacional», aprobada mediante Resolución Presidencial INPE 307-
2009-INPE-P.

• Directiva 06-2007-INPE «Administración y gestión de la educación penitenciaria»,


aprobada mediante Resolución Presidencial INPE 255-2007-INPE-P.

• Manual de Organización y Funciones de los Centros de Educación Ocupacional de los


Establecimientos Penitenciarios, aprobado mediante Resolución Presidencial de la
Comisión Reorganizadora 374-96-INPE-CR-P.

• Lineamientos de las Acciones del personal que labora en los Servicios de Asistencia
Médica, Psicológica, Social y Legal en los Establecimientos Penitenciarios, aprobados
mediante Resolución Directoral 001-2003-INPE/OGT.

• Directiva 009-2003-INPE-OGT «Normas que regulan los procedimientos para la


conducción y traslado de internos a nivel nacional», aprobada mediante Resolución
Presidencial INPE 836-2003-INPE-P.

• Lineamientos que regulan las acciones de la Jefatura del Órgano Técnico de Tratamiento
de los Establecimientos Penitenciarios del país, aprobados mediante Resolución Directoral
051-2004-INPE/OGT.

• Lineamientos para apertura, organización y seguimiento del legajo personal de los


internos en el Servicio de Asistencia Social de los establecimientos penitenciarios a nivel
nacional, aprobados mediante Resolución Directoral 034-2005-INPE/07.
• Programa de Intervención Terapéutico Básico del Servicio de Asistencia Psicológica en los
establecimientos penitenciarios a nivel nacional, aprobado por Resolución Directoral 035-
2005-INPE/07.

• Programa del Adulto Mayor en los Establecimientos Penitenciarios, Oficinas de Medio


Libre y Penas Limitativas de Derecho a Nivel Nacional, aprobado mediante Resolución
Presidencial INPE 146-2006-INPE/P.

• Instructivo 01-INPE-2007 «Acciones a desarrollar para la apertura, organización y


seguimiento de Expediente Psicológico del Interno en los establecimientos penitenciarios a
nivel nacional», aprobado mediante Resolución Presidencial INPE 257-2007-INPE-P.

Salvaguarda de derechos

Como instrumento de salvaguarda de los derechos de los internos las normas vigentes
son:

• Manual de procedimientos y actividades del Registro Penitenciario del INPE, aprobado


mediante Resolución Presidencial INPE 305-2008-INPE-P.

• Lineamientos para el manejo y el control de información estadística de las Áreas de


Trabajo y Comercialización del INPE, aprobados mediante Resolución Directoral 016-2008-
INPE/12.

• Directiva 05-2007-INPE «Directiva de Trabajo Penitenciario a nivel nacional», aprobada


mediante Resolución Presidencial INPE 206-2007-INPE-P.

• Instructivo 01-2006-INPE «Medidas de seguridad de los talleres de trabajo y educación


de los establecimientos penitenciarios a nivel nacional», aprobado mediante Resolución
Presidencial INPE 476-2006-INPE-P.

• Manual de Derechos Humanos aplicados a la Función Penitenciaria, aprobado mediante


Resolución Presidencial INPE 411-2008- INPE-P.

• Directiva 005-2005-INPE «Normas y procedimientos para la atención de la salud de los


internos en los establecimientos penitenciarios del INPE», aprobada mediante Resolución
Presidencial INPE 319-INPE-P.

• Normas para el establecimiento y el funcionamiento de servicios de alimentación


colectivos, aprobadas mediante Resolución Suprema 0019-81-SA/DVM.

• Políticas penitenciarias del INPE, aprobadas mediante Resolución Ministerial 419-2007-


JUS.

• Ley General de las Personas con Discapacidad, aprobada mediante Ley 29973.
• Reglamento de la Ley General de las Personas con Discapacidad, aprobado mediante
Decreto Supremo 002-2014-MIMP.

Edificación de establecimientos penales

Como pautas para la edificación de los establecimientos penales se tiene:

• Reglamento Nacional de Edificaciones, aprobado mediante Decreto Supremo 011-2006-


VIVIENDA.

• Normas técnicas para la construcción de infraestructura en salud del Minsa.

• Normas técnicas constructivas del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento.

• Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, aprobada mediante Ley 29783.

• Reglamento de la Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, aprobado mediante Decreto


Supremo 005-2012-TR.

• Normas internacionales sobre construcción, operación y mantenimiento de


establecimientos penitenciarios.

9. RECURSO ECONÓMICO

Constituyen recursos del Instituto Nacional Penitenciario: (Art.140 C.E.P.)

• Los ingresos y recursos dispuestos en la ley de presupuesto; así como los saldos que
resulten al cierre de cada ejercicio presupuestal.
• La quinta parte de los bienes y el dinero decomisados y de las multas impuestas por la
comisión de delitos y faltas.
• El monto de la reparación civil que no hubiera sido reclamada por su beneficiario
dentro de los dos años siguientes a su consignación.
• Las donaciones y legados que se hagan en su favor.
• Los créditos internos y externos que sean concertados de acuerdo a Ley.
• Los demás que señale la Ley y el Reglamento

10. FUENTE DE FINANCIAMIENTO


El presupuesto del sector Justicia para el año 2019 asciende a S/ 1,856 millones,
distribuido en tres pliegos: Ministerio de Justicia y Derechos Humanos S/ 420 millones,
Instituto Nacional Penitenciario (INPE) S/ 820 millones y Superintendencia Nacional de los
Registros Públicos (Sunarp) S/ 616 millones.15

16

El titular del MINJUSDH, Vicente Zeballos Salinas, sustentó el presupuesto del


sector ante la Comisión de Presupuesto del Congreso de la República, donde destacó las
principales metas proyectadas para el próximo año, dentro de las cuales se buscará contar
con 43,106 albergues en los penales y se implementará agresivamente el uso de grilletes
electrónicos en 2,000 procesados y condenados, lo que permitirá reducir el problema de
hacinamiento; asimismo, 9,200 internos estarán involucrados en actividades productivas
en los talleres de los establecimientos penitenciarios. En lo referido al servicio registral, el
sector espera superar los 3.8 millones de inscripciones de actos registrales y, a través de la
APP Sunarp, estima atender 20 millones de consultas

Principales inversiones

15
Plataforma Digital Única del Estado Peruano; https://www.gob.pe/institucion/minjus/noticias/18914-
presupuesto-del-sector-justicia-para-el-2019-asciende-a-s-1-856-millones
16
INFOGRAFÍA DEL PROYECTO DE PRESUPUESTO DEL SECTOR PÚBLICO PARA EL AÑO FISCAL 2019;
Departamento de Investigación y Documentación Parlamentaria ;
http://www2.congreso.gob.pe/sicr/cendocbib/con5_uibd.nsf/59613C8C4DF82E8D052583510059687E/$FIL
E/PRESUPUESTO-2019-infografia.pdf
Del total de recursos del MINJUSDH para proyectos de inversión, se destinarán S/
50 millones para la continuación de obras del nuevo establecimiento penitenciario de Ica,
y S/ 1.7 millones para la automatización de los servicios del Sistema de Administración de
Justicia y gestión del Programa de Modernización del Sistema de Administración de
Justicia.

El INPE destinará S/ 147.6 millones a la ejecución de obras en los penales de


Pucallpa, Puno, Chincha, Lampa, Jauja, Mujeres de Trujillo, Chimbote y Arequipa; y S/ 13.4
millones para el equipamiento de seguridad electrónica en los penales de Cochamarca,
Juanjuí y Tambopata.

10.1. EJECUCIÓN PRESUPUESTAL 2017

La Fuente de Financiamiento del INPE para el año 2017, fue de la siguiente


manera: por Recursos Ordinarios se destinó para personal y obligaciones sociales
la suma de S/. 260’901,423 nuevos soles, para obligaciones previsionales es decir,
para el pago de pensionistas y otras prestaciones sociales S/. 8’261,015 nuevos
soles; para bienes y servicios la suma de S/. 375’286,358 nuevos soles.

Los Recursos Directamente Recaudados por el INPE, se destinan para grupos


genéricos, dejando de lado personal y obligaciones sociales, previsionales es decir,
para el pago de pensionistas y sobrevivientes, para otros gastos corrientes como
subvenciones sociales y otros beneficios, y por último para inversiones, como es la
infraestructura de los establecimientos penales.17

17
RESUMEN EJECUTIVO SUSTENTACIÓN DEL PRESUPUESTO 2018;
http://www.congreso.gob.pe/Docs/comisiones2017/Comision_de_Presupuesto/files/resumen_ejecutivo_se
ctor_justicia_-_2018.pdf
10.2 EJECUCIÓN PRESUPUESTAL 2018

Para el año 2017 la fuente de financiamiento del INPE, fue de la siguiente


manera: por Recursos Ordinarios se destinó para personal y obligaciones sociales
la suma de S/. 266’002,215 nuevos soles, para obligaciones previsionales es decir,
para el pago de pensionistas y otras prestaciones sociales S/. 8’799,742 nuevos
soles; para bienes y servicios la suma de S/. 295’065,024 nuevos soles; en cuanto
al gasto de capital este está destinado a infraestructura de establecimientos
penales y equipamiento y bienes duraderos la suma de S/. 231’098,221 nuevos
soles.18

10.3. COMPARATIVO PRESUPUESTO A NIVEL DE GENÉRICO DEL


GASTO 2017, 2018 Y PROY. 2019

18
RESUMEN EJECUTIVO SUSTENTACIÓN DEL PRESUPUESTO 2019;
http://www.congreso.gob.pe/Docs/comisiones2018/Presupuesto/files/resumen_ejecutivo.pdf
11. SITUACIÓN CARCELARIA EN AMÉRICA LATINA

En los sistemas penitenciarios de América Latina las personas presas conviven con
la inseguridad, el hacinamiento extremo e incluso la muerte, lo que contradice en los
hechos un gran logro de la región: la abolición de la pena de muerte en prácticamente
todos sus países.

Uno de cada tres delincuentes de América Latina reincide, la mayoría, por


crímenes más graves que los que los llegaron a la cárcel por primera vez. Muchas de las
prisiones más emblemáticas se han vuelto verdaderas “escuelas del crimen” en las que
anida una sociedad paralela, fuera del control del Estado.

La inseguridad es uno de los principales temas de preocupación ciudadana, como


surge de la encuesta Latinobarómetro de MBC MORI.

América Latina vive una alarmante crisis de seguridad. Es la región más violenta
del planeta, exceptuando las zonas de guerra. Según estimaciones del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), tiene el 9 por ciento de la población mundial, pero
registra un tercio de las víctimas de homicidios a nivel global y seis de cada 10 robos son
cometidos con violencia. La justicia no ha logrado atacar el problema: el 90 por ciento de
los asesinatos no son resueltos y las cárceles, que debieran ofrecer tratamientos para que
los reclusos abandonen el crimen, han fallado.

Los gobiernos latinoamericanos instrumentaron políticas de “mano dura” para


capturar y enjuiciar a delincuentes. Según una comparación de estadísticas realizada por el
Grupo de Diarios América (GDA), las causas principales por las que se encarcela en la
mayoría de los 11 países evaluados son el robo o el intento de robo e infracciones a las
leyes de drogas. Otras son la extorsión (en El Salvador), el homicidio (en la Argentina,
Colombia, Costa Rica, El Salvador y Venezuela) y el abuso sexual (en Perú).

EL HACINAMIENTO

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el hacinamiento


genera una “masacre silenciosa” y agrava los problemas, como las enfermedades o la
exposición de presos jóvenes a nuevos grados de crímenes.

El hacinamiento dificulta separar a los reclusos según la gravedad de sus delitos


(algo fundamental para su tratamiento). Cuantos más reclusos haya más difícil será para
los guardias mantener el control. En el incendio de una cárcel en Chile, en 2010, murieron
más de 80 reclusos que estaban en pabellones en los que convivían asesinos y vendedores
de películas “piratas”.
La sobrepoblación se vincula también con la prisión preventiva. Los casos duran
años y las cárceles se llenan de personas sin condena firme. En promedio, 33,4 por ciento
de los reclusos de la región están en prisión preventiva.

El director de Derechos Humanos en Cochabamba, Edwin Claros, en una reciente


entrevista con la Red Unitel, señaló que el hacinamiento en las cárceles hace que los
reclusos actúen de manera delictuosa dentro los penales.

“En la práctica los internos son los que controlan las prisiones. Cobran dineros
ilegalmente a todos los presos que ingresan a los recintos penitenciarios”, dijo Claros.

Dijo que el Estado debe cubrir los gastos para la mantención de los reos generando
terapias ocupacionales.

11.1. SITUACIÓN CARCELARIA DE PERÚ

INFRAESTRUCTURA PENITENCIARIA

La Oficina de Infraestructura Penitenciaria del INPE señala que el sistema


penitenciario cuenta con dos tipos de establecimientos:

a) Establecimientos penitenciarios (intramuros), para la población privada


de libertad; al mes de febrero cuenta con 69 establecimientos penitenciarios
habilitados y activados, es decir con población.

b) Establecimientos de penas limitativas de derechos y asistencia post


penitenciaria (extramuros), que controla a la población de liberados con beneficio
penitenciario y sentenciados a penas limitativas de derechos; en la actualidad 37
establecimientos están activos para estos fines, encontrándose desactivados 28
establecimientos.

Respecto de la infraestructura intramuros. El Reglamento de Organización


y Funciones del Instituto Nacional Penitenciario (ROF) señala en sus artículos 65º y
66º la clasificación de los penales en los tipos A, B, C y D. Así tenemos que hay un
33% de penales con más de 1,200 internos, que pueden ser denominados
“establecimientos penitenciarios grandes”. Sin embargo, al contrastarlos con su
capacidad de albergue podremos afirmar que en realidad no son grandes en
capacidad sino en ocupación lo que significa que se encuentran con mayor índice
de sobrepoblación.
Dada la capacidad de albergue de los establecimientos penitenciarios, solo
al 13% se le considera “establecimiento penitenciario grande”, es decir, con
capacidad de albergue para más de 1,200 internos. La mayor parte de
establecimientos son de tipo D y C, y solo albergan hasta 199 internos en el primer
caso y 899 en el segundo. Esta clasificación podría ajustarse más a la realidad
penitenciaria en el momento de tomar decisiones sobre infraestructura.
CAPACIDAD DE ALBERGUE, SOBREPOBLACIÓN Y HACINAMIENTO

La capacidad de albergue se refiere al aforo máximo que tiene el Sistema


Penitenciario para albergar a los internos, se dice que hay sobrepoblación cuando
se excede el aforo máximo. Cuando la sobrepoblación excede o es igual al 20% de
la capacidad de albergue, se denomina sobrepoblación crítica, lo que el Comité
Europeo para los Problemas Criminales ha entendido como hacinamiento. El mes
de febrero, la diferencia entre la capacidad de albergue y la población penal es de
52,318 internos que representa el 131% de la capacidad de albergue, esto quiere
decir que esta cantidad de internos no tendría cupo en el sistema penitenciario.

El establecimiento penitenciario de Jaén como el más hacinado, con un


porcentaje de sobrepoblación de 542%. El establecimiento penal de Cerro de
Pasco se constituye como el penal menos hacinado, al tener una capacidad de
albergue de 96 internos y en la actualidad está ocupado por 10 privados de
libertad, entendiéndose que existe 86 unidades de albergue desocupadas. El
establecimiento penitenciario de Lurigancho se encuentra en el puesto 19 de los
más hacinados. En ocasiones se le ha considerado como el más hacinado dada la
cantidad de internos que alberga pero ello no es correcto. Su capacidad de
albergue es la mayor a nivel nacional (3,204 unidades de albergue).

11.2. SITUACIÓN CARCELARIA DE BRASIL

En un primer momento, el gobierno brasileño optó por el modelo de


concesión semiplena o parcial, con una primera experiencia en 1999. Sin embargo,
a partir del 2011, entregó en concesión plena o total, incluyendo el tratamiento y
la seguridad interna penitenciaria, dos establecimientos penitenciarios: Ribeirão
das Neves (estado de Minas Gerais) y Centro Integrado de Resocialización de
Itaquitinga (estado de Pernambuco), con una capacidad total de 3000 internos. El
Estado brasileño mantuvo la seguridad externa y el traslado de los reos de estos
establecimientos penitenciarios. Además, la supervisión del contrato estaría a
cargo de un director de seguridad nombrado por el concedente. Como resultado
de la innovación tecnológica que se incorporaría en estas cárceles se contratarían
menos guardias por establecimiento, en una proporción de un guardia por cada
3.5 o 4 internos. En la actualidad las cárceles públicas brasileñas tienen, en
promedio, un guardia por cada 2.5 internos. Según la BBC Mundo, en relación a los
contratos suscritos, el estado de Minas Gerais anunció en 2011 que pagaría R$ 75
diarios (US$ 50, aproximadamente) por interno que ingrese al establecimiento
concesionado operado por el consorcio Gestores Carcelarios Asociados. Además
un 20% de los ingresos del concesionario dependerían del cumplimiento de los casi
400 indicadores que se incluyen en el respectivo contrato. Se debe mencionar que,
según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Sistema Penitenciario
Federal de Brasil, en el 2009 existían 14 recintos penales operados por compañías
privadas en cinco estados de Brasil (Cabral & Saussier, 2012).

La experiencia internacional sobre concesiones penitenciarias analizada


permite afirmar que las APP penitenciarias son una alternativa creciente ante los
problemas de cada realidad nacional, por lo cual adquieren rasgos particulares
(cuadro 2.3). Cuadro 2.3. Países seleccionados: comparación de concesiones
penitenciarias País Tipo de concesión Internos (número aproximado) Empresas
privadas concesionarias EUA Plena 400,000 CCA / The Geo Group Reino Unido
Plena 13,500 G4S / Sodexo / Serco Francia Semiplena 55,000 Gepsa (del grupo
Suez) / Siges (del grupo Sodexo) / IDEX Australia Semiplena — Australasian
Integration Management Services (AIMS) Brasil Plena — Gestores Carcelarios
Asociados Chile Semiplena 12,434 Consorcio BAS Elaboración propia. En términos
generales se puede apreciar que la tendencia es a optar por concesiones
penitenciarias plenas, en las que el operador privado presta todos los servicios,
incluyendo el tratamiento penitenciario y la seguridad interna. Incluso en Brasil,
con varios años de experiencia en el modelo semipleno, se ha optado en sus
últimos procesos de APP por un esquema de concesión plena. De la experiencia
chilena, extraída de la información, viajes y entrevistas efectuados, se puede
colegir que la adopción de un modelo semipleno puede generar ciertas
ineficiencias, como el encarecimiento de algunos servicios prestados por el
concesionario, la no sintonía en la ejecución de los servicios de hotelería con las
actividades de tratamiento y seguridad, la dificultad para eliminar la corrupción
enquistada en el aparato estatal, relacionada justamente con la seguridad y el
tratamiento penitenciarios. No obstante, aun con un esquema semipleno, las APP
penitenciarias representan mejoras y avances respecto de la gestión totalmente
estatal de los establecimientos penitenciarios como ocurre en el Perú.

11.3. SITUACIÓN CARCELARIA DE CHILE

En cuanto a la situación carcelaria en CHILE, pese a ser un país con un alto


desarrollo económico, no es ajena a la problemática de los demás países de
nuestro continente y presenta casi los mismos problemas que ya hemos indicado,
como factores comunes de la realidad penitenciaria de los países
latinoamericanos, sin embargo, existe un grave inconveniente que este país debe
enfrentar a la brevedad posible, que está relacionado con la infancia y la juventud
chilena.

Chile ha sostenido hasta la fecha el modelo de consideración jurídica de la


infancia conocido como «doctrina de la situación irregular», que rige a pesar de su
marcada contradicción con los postulados básicos de un Estado de Derecho y con
las normas y principios de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño
(CIDN) y otros instrumentos internacionales de Derechos Humanos. Para el
sistema penal vigente en Chile, a través de la Ley 16.618 de 1967, da exactamente
lo mismo si el menor de 18 cometió un hecho punible o no, puesto que se
contempla respecto de cualquier menor que se Considere en situación irregular o
de «riesgo material o moral» la posibilidad de aplicación de medidas de protección
por el Juez de Menores, en un procedimiento que no respeta ninguna de Ias
garantías procesales básicas. El problema se presenta cuando el agente, al
momento de la comisión del delito, se encuentra entre los 16 y los 18 años de
edad, ya que pese a que el agente es menor de edad, debido a la consideración
jurídica de la infancia que hemos indicado previamente puede terminar en un
establecimiento penal para adultos, en estos casos el discernimiento cumple un rol
clave dentro del sistema, siendo una institución que surge en el Derecho penal
clásico referida al elemento subjetivo del delito. Se transforma en el Derecho de
Menores en una especie de pronóstico sobre la peligrosidad del joven analizado,
en virtud del cual se decide si se le aplica el Derecho penal para adultos o el
sistema propio de los menores.

Lamentablemente, lo que debió ser una excepción en la realidad resultó


una generalidad, al punto que en el año 1990 Chile presentaba que el 62% de
niños que estuvieron detenidos en centros penitenciarios de adultos estaban a la
espera del examen de discernimiento, y en el año 1991, el 70% de estos menores
examinados fueron declarados sin discernimiento, una cifra sin duda alguna
alarmante, pero que gracias a los esfuerzos de las autoridades chilenas se ha ido
reduciendo.19

El hacinamiento en cárceles chilenas se redujo al 37,5% de los


establecimientos en 2017, pero la situación carcelaria en el país sigue siendo
precaria, según un informe difundido este lunes en Santiago por el Instituto
Nacional de Derechos Humanos (INDH).

La cifra evidencia una mejora respecto de los datos registrados en 2016,


cuando el hacinamiento afectaba al 42,4% de la población carcelaria, de acuerdo
con el "Estudio de las condiciones carcelarias en Chile", que evaluó 40
establecimientos penales de los 87 existentes en el país y detalla la convivencia de
5.417 reclusos.

Las cárceles evaluadas son administradas por el Estado y 22 de ellas tenían


en 2017 una población penal de menos de 100 personas, dos entre 200 y 300, seis
entre 300 y 400 y una con más de 700 reos.

En 2016, un 55% de los establecimientos penitenciarios del informe se


encontraban por encima del nivel de capacidad; mientras que en el 2017 esta cifra
también se redujo al 47,5%."Disminuir los niveles de ocupación de los recintos
penitenciarios, ya sea por sobreocupación o hacinamiento. Se recomienda al
Estado tomar medidas urgentes para abordar la sobrepoblación y hacinamiento en
los establecimientos penitenciarios, disponiendo los mecanismos necesarios para
remediar cualquier situación de alojamiento por encima del número de plazas
establecido", alerta el INDH en su reporte.

Las carencias también se comprobaron "en algunos establecimientos, al


advertir casos de personas que duermen en el baño o en el piso". También "no
siempre" se mantiene la separación entre imputados y condenados y los presos
tienen un insuficiente acceso al agua y precariedad de servicios higiénicos.

De acuerdo al INDH, el hacinamiento penitenciario se constata cuando la


población carcelaria supera en más del 20% a la capacidad de las camas
disponibles.

Asimismo, el organismo señaló al acceso a las prestaciones de salud


mental como uno de los aspectos más "invisibilizados y carentes" dentro del
sistema, mientras que en 26 de los 40 establecimientos se encontró que los

19
SITUACIÓN CARCELARIA EN EL PERÚ Y BENEFICIOS PENITENCIARIOS; Small Arana, Germán; 2006;Pag,54-
55
reclusos recibían algún nivel de mal trato como golpes y amenazas, que dejan al
descubierto que existen "niveles de naturalización de acciones de violencia".

En esa línea, el Instituto llamó al Estado a "prevenir estas situaciones ya


sea con medidas de salud, así como con acciones para evitar riñas al interior de las
unidades penales".
CONCLUSIONES

• El sistema penitenciario peruano atraviesa desde hace varios años una situación de
emergencia cuya solución se vuelve una tarea impostergable. La capacidad de recibir
internos de las cárceles nacionales se encuentra rebasada, lo que deviene en el caldo de
cultivo para problemas de salud física y mental de la población penitenciaria, y hace difícil,
o casi imposible, la readaptación. De acuerdo con el organismo competente, el Instituto
Nacional Penitenciario (INPE), esta situación origina escenarios de violencia y agresión,
mayor dificultad en el control de conductas y actividades ilícitas desde y al interior de los
penales, además de una mayor degradación y deterioro de la propia infraestructura
carcelaria.

• El análisis de este problema requiere establecer la factibilidad técnica y legal y, por


supuesto, determinar la viabilidad financiera, tanto para el Estado como para el operador
privado. En tal escenario, la experiencia internacional en concesiones carcelarias resulta
una fuente importante de aprendizaje a partir de las medidas y las soluciones adoptadas
para una eficaz gestión de los establecimientos penitenciarios concesionados, el eficiente
uso de su infraestructura y la obtención de resultados de mejora en las condiciones de
vida y resocialización de la población carcelaria en un ambiente de respeto por las normas
del establecimiento, pero también de sus derechos fundamentales.

• El sistema penitenciario en el Perú debe enfrentar una serie de retos, como el creciente
número de internos que rebasa la capacidad de la mayoría de penales, y su impacto en los
recursos destinados al tratamiento de la población penitenciaria y la seguridad dentro de
un penal. Debido a ello, consideramos que todo esfuerzo orientado a producir y mostrar
información sobre estos temas será ciertamente importante como punto de partida para
la toma de decisiones
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• Small Arana, Germán; “ Situación carcelaria en el Perú y beneficios


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• https://www.inpe.gob.pe/

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