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EL PAPEL DE LAS INSTITUCIONES EN LA ADMINISTRACIÓN DE LOS

BIENES COMUNES

PRESENTADO POR:
KAREN PATRICIA ALFEREZ LOPEZ ID. 157003545
LAURA CAMILA PERALTA ROJAS ID. 157003544

PRESENTADO A:
LINA PATRICIA BELTRAN RUEDA

UNIVERSIDAD DE LOS LLANOS


DESARROLLO ECONÓMICO
ECONOMÍA IX
2019
EL PAPEL DE LAS INSTITUCIONES EN LA ADMINISTRACIÓN DE LOS BIENES
COMUNES

Si la ciencia de la sostenibilidad va a crecer para transformarse en una ciencia aplicada


madura, tenemos que usar el conocimiento científico adquirido por disciplinas como la
antropología, biología, ecología, economía, ciencias ambientales, geografía, historia,
derecho, ciencia política, psicología y sociología para construir el diagnóstico y las
capacidades analíticas.
Ostrom, Janssen y Anderies, Going beyond panaceas, (2007).
El trabajo realizado por Elinor Ostrom trata de llevar y de recuperar la curiosidad de los
científicos sociales hacia otra manera diferente de plantearse las cuestiones relacionadas con
la gestión de los recursos naturales, de tomar las decisiones, de ver y comprender a las
personas y de contar con ellas y, en definitiva, de reconsiderar a la propia noción de
economía, yendo hacia una perspectiva similar a la de la Economía Ecológica pero con sus
propias particularidades dada su formación en Ciencia Política. La cita con la que encabeza
este texto refleja muy bien sus preocupaciones.

Por eso es pertinente empezar con una definición sobre lo que son las instituciones,
entendidas como reglas de juego y como hábitos de pensamiento y de comportamiento, y
por conocer el significado de los bienes comunes, el bien común es un concepto complejo,
que en general puede ser entendido como aquello de lo que se benefician todos los ciudadanos
o como los sistemas sociales, instituciones y medios socioeconómicos de los cuales todos
dependemos de que funcionen de manera que beneficien a toda la gente. Más recientemente,
John Rawls lo definió como “ciertas condiciones generales que son... de ventaja para todos”,
planteando ¿cuál es el papel de las instituciones y de la acción colectiva en la administración
de los bienes comunes?

Luego de estas definiciones, los puntos de vistas enfocados de Hardin y Ostrom se basan
desde el génesis del problema, es decir, “tenemos recursos finitos en una humanidad con
necesidades infinitas”. Hardin aborda la parte de la formulación del problema mientras que
Ostrom se basa en la praxis, el primero hace énfasis en la responsabilidad mientras que la
segunda introduce el concepto de Responsabilidad más un nuevo elemento o Agente
Regulador, que podría ser el Estado o las Asociaciones Privadas. El escenario que presenta
Hardin, ya había sido descrito por el matemático William Forster Lloyd con anterioridad,
pero Hardin basa su ensayo en un problema que tenemos latente hoy en día: la
sobrepoblación. En estos momentos cada individuo (siempre y cuando no esté regulado por
regímenes de propiedad privada) toma lo que quiere del hábitat, lo maximiza para su uso
personal, pero el costo de maximizar a nivel individual arroja un costo a nivel global. El
problema sería cómo regular estos “bienes” sin excluir a nadie. En contradicción con esta
idea está Ostrom, pues ve que si los recursos se privatizan podrían ser mejor controlados por
la regulación del Estado o una empresa privada.

Un claro ejemplo que nos da Hadin y Ostrom para entender el papel que puede cumplir las
instituciones es ‹‹Si el pastizal es común, todos los ganaderos llevarán tantas vacas como
necesiten para maximizar sus ingresos, al final, desaparecerá el pastizal por la sobrepoblación
ganadera, dejando ganancias a los dueños de las vacas, pero un problema al medio ambiente,
por lo tanto, los dueños a largo plazo también tendrán otro problema de mayor cuantía.
(Modelo Hardin). Pero si privatizamos el pastizal a un solo dueño, pero se accede de igual
manera sin tener que pagar nada a cambio, irá en detrimento del dueño y estará sacrificando
más de los que gana. Si ponemos el estado o una empresa como entes reguladores a cuidar el
pastizal (modelo Ostrom) desde nuestra perspectiva sería lo ideal, pues el estado o la empresa
monopolizarían, el tiempo dentro del pastizal de cada animal, es decir, evitaría la
sobrepoblación y aumentaría el tiempo - beneficio del lugar. Pero este modelo también (a
largo plazo) no evitaría que desapareciera el pastizal, pues es un entorno finito dentro de
necesidades infinitas. La mejor solución desde nuestro punto de vista es la práctica de
concientización del entorno, ponernos todos de acuerdo de cómo vamos a explotar el pastizal,
sin llegar a dañar ningunas de las partes que intervienen con normas más complejas de las
que existen. Entender de una vez y por todas que el pastizal (planeta Tierra) no es un hoyo
sin fondo, y que cada vez que contaminamos nuestro entorno, no estamos produciendo una
ganancia, sino una pérdida que se acumula a largo plazo y que luego nos pasará factura››.

El valor de los bienes comunes como forma beneficiosa de organización económico-social.


Más su revalorización actual se debe sobre todo a Elinor Ostrom, quien ha contribuido
decisivamente al desarrollo de una nueva ciencia de los bienes comunes. Gracias a su
investigación, basada en datos empíricos que demuestran su éxito en diferentes contextos
culturales, conocemos que ellos pueden ser manejados sosteniblemente. Es más, la misma
autora asume que un régimen de bienes comunes puede ser incluso más efectivo para sus
miembros que el de propiedad privada o pública, haciendo visible con ello la insostenibilidad
de teorías que asumían llanamente su fracaso o ineficiencia, como la de Hardin. De allí
desarrolló una teoría, a la que denomina "economía institucional de los bienes comunes" o
"teoría de la acción colectiva institucional basada en normas", en la que determina las
condiciones que deben existir para su organización y manejo exitoso; es decir, su uso
efectivo, beneficioso para todos y que no implique su destrucción o menoscabo. En lo que
sigue, nos acercaremos a las ideas de Ostrom puntualizando los conceptos, elementos y
principios relevantes de los bienes comunes.

La autora identifica entonces que existen tres modelos establecidos en la teoría para el
análisis de la acción colectiva. El modelo que popularizó la expresión «la tragedia de los
comunes» partió de un influyente artículo de Garret Hardin aparecido en la revista Science
en 1968. El argumento de Hardin plantea que los individuos que tienen acceso al uso de un
recurso, en la búsqueda de la satisfacción de sus intereses y la maximización de la ganancia,
llevarán el nivel de explotación a un grado mayor que el nivel óptimo de extracción. El
resultado: la degradación de los recursos. El segundo modelo proviene de la teoría de juegos
y es el «juego del dilema prisionero». De carácter no cooperativo, cada jugador tiene
información completa; la comunicación entre jugadores es imposible o prohibida, y cada uno
tiene una estrategia dominante. Dados estos supuestos, cuando ambos jugadores eligen su
estrategia dominante producen un equilibrio que es el resultado menos deseado por ambos.
El tercer modelo fue introducido a la teoría social por Mancur Olson en La lógica de la acción
colectiva de 1965. El argumento de Olson señala que, en grupos grandes, dado que no se
pueden excluir de los beneficios a los no cooperantes, la acción más racional es aprovechar
los beneficios sin participar de su producción. El resultado es la aparición del gorrón, free
rider.

Uno de los problemas que ronda la discusión de bienes públicos se encuentra en la


presencia de comportamientos tipo free-rider, conducta oportunista de quienes toman ventaja
pero no asumen los costos. Por ese motivo, se considera que los empresarios del sector
privado que compiten en el mercado no pueden hacer viable la producción de los bienes
públicos. Sin embargo, un tipo de descubrimiento empresarial en ámbitos competitivos
consiste en descubrir mecanismos para excluir, lo que hace rentables y posibles las
producciones privadas de ciertos bienes. En otros términos, convierte en bienes privados los
productos que hasta el momento tenían otras características.

En la consideración de Ostrom, los recursos o bienes de uso común contienen cualidades de


bienes públicos y de bienes privados. Comparten con los bienes públicos la dificultad o
imposibilidad de exclusión y comparten con los bienes privados una alta rivalidad. Cuando
Ostrom se refiere a los denominados recursos de uso común (RUC) piensa en sistemas de
irrigación, pesquerías o bosques determinados.
Los casos de RUC analizados por Ostrom refieren a recursos escasos renovables donde tiene
lugar cierto reabastecimiento, fenómeno que sucede cuando el ritmo de sustracción promedio
no supera el ritmo de reabastecimiento promedio. Se distinguen las unidades del recurso del
sistema de recursos: las unidades de recurso son las que los apropiados sustraen en distintas
cantidades, el sistema de recursos está representado por las variables que permiten producir
determinada cantidad de recursos por unidad de tiempo.
Una de las claves del tratamiento de los comunes por parte de Ostrom se encuentran en las
condiciones para establecer y consolidar reglas. Mientras algunas sociedades o agrupaciones
de individuo pueden desarrollar instituciones que mantengan el RUC, otras sociedades se
encuentran en posición contraria y terminan sustrayendo en exceso.
Ostrom propone un juego donde es posible establecer contratos vinculantes entre todos los
jugadores y que los obliga a "cumplir de manera infalible" con los acuerdos iniciales y con
estrategias de cooperación formadas por ellos mismos. Es necesario, entonces, contar con
una estructura institucional que permita la repartición equitativa de los niveles de rendimiento
y los costos de la explotación de RUC, lo cual llevará a un juego de ejecución autofinanciada
del contrato que permite a los contratantes tener un mayor control sobre las decisiones de
uso y apropiación del recurso: "el interés propio de los que negociaron el contrato los
conducirá a supervisarse mutuamente y a reportar las infracciones observadas, de modo que
se hace cumplir el contrato". Con base en lo anterior, la autora sugiere que se puede llegar a
una evaluación más realista de las capacidades y las limitaciones humanas para situaciones
donde se comparten los principales aspectos trágicos del uso de los recursos comunes.