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PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN

En el tiempo y espacio están las principales determinantes del modo pedagógico


de transmitir los conocimientos, en esperanza de poder convertirse en aprendizaje. La
idea de espacio representa el abarque general donde están los profesores, su método de
enseñanza, los estudiante y sobre todo la relación profesor – alumno. Sumidos dentro de
un espacio físico que puede dificultar o facilitar el proceso educativo. La escuela es en
sí misma el punto de encuentro entre lo imaginariamente esperado y lo obligadamente
necesario (escalar en la enseñanza superior para luego conseguir un trabajo estable o al
menos bien remunerado).

Por lo que cabe preguntar si es el aula (prolongación de la escuela) un espacio


conveniente para el desarrollo de las potencialidades del individuo – estudiante-.

Es en la sala donde se desarrolla el aprendizaje de niños y niñas, es en este


determinado lugar donde se les formará en torno a valores, se les recalcara una moral, se
le adscribirá su rol de género, se les instruirá en las condiciones de ciudadano y se le
segmentara socialmente. En la escuela es donde sociabilizara con grupos de individuos
de un mismo rango etáreo, en donde tendrá que ser disciplinado para cumplir lo que la
sociedad espera del, tanto como individuo y ciudadano.

En la lucha por el aula encontraremos a otras instituciones como la religión. El


mercado, pero sobre todo al Estado, el niño o la niña serán sociabilizados en la
existencia de un Dios, conocerá el dinero como la única forma de tener lo que quiera,
pero sobre todo se construirá como ciudadano bajo las ideas de patria, nación y
autoridad.

En la escuela no existe el azar. Tiempo y espacio son fuertemente dosificados y


controlados, cada silla, mesa, estante, maestro, inspector y niño se encuentran ubicados
en el lugar que les corresponde en el espacio sagrado del aula. El recreo lugar profano
dentro de la escuela se encuentra resguardado para que el niño se sienta “seguro.” Para
que pueda socializar con otros niños y aun más para que participe del intercambio de
bienes sea en el negocio o entre compañeros.

Es en la escuela entonces donde la individualidad con la que todos nacemos es


suprimida y en su lugar cabe la uniformación de mente y cuerpo. Se vuelve tabú todo lo
que venga del placer y se recalca la realidad como única manera de entendimiento.
MARCO TEÓRICO

Se entiende el aula como un lu

“Las cosas sagradas son aquellas que la prohibición protege y aísla” (Durkheim;
1982). Bajo esta premisa podemos entender al aula como un lugar Sagrado, no
cualquiera es maestro quien cumpla ese rol es alguien certificado por la institución. Los
individuos a ser educados se encuentran aislados de su entorno primario (la familia) y
por ende se encuentra sumiso frente a la nueva autoridad (el maestro). En otras palabras
el niño es “lo profano aquello que se le aplica esta prohibición y deben quedar al
margen de lo sagrado” (Durkheim; 1982). Por lo que podemos decir que en el aula
existe un lugar sagrado y un represéntate de lo mismo (maestro y pizarra). En frente lo
profano representado por los pupitres y los educando. Las prohibiciones surgen del
carácter negativo del ritual escolarizado pues se busca el control sagrado del profano
niño. El culto positivo por excelencia en el aula es la evaluación donde el profano es
obligado a rendirse ante lo sagrado y cumplir con su examen (Durkheim; 1982).

La pedagogía logra su estatus científico a partir de mecanismos de poder,


fundamentalmente desde la técnica del examen. Estas ciencias se caracterizan por dar
cuenta de un sujeto individual conformado de acuerdo a mecanismo de poder y de
saber: en virtud de ellos se lo construye dócil, domesticado, castrado; en suma un sujeto
normal (Foucault; 1998). En la escuela existe una vigilancia continua, tal vez por ello
Foucault utiliza el internado como manera de explicación del cambio del castigo a la
vigilancia por parte de las instituciones a los individuos, en este apartado el autor nos
introduce a la reglamentación del tiempo y el espacio, donde todo debe cumplir un rol y
todo lo que se encuentre fuera de esa planificación es castigado. Foucault toma la idea
de Panóptico para explicar la nueva vigilancia, un Panóptico es una torre al medio de
una prisión donde se puede ver a los detenidos, pero ellos no pueden ver a su vigilante.
Pero si sentirlo.

El aula esta ordenada de tal manera que los alumnos se encuentran en una
posición de control, puede ser controlado por el maestro, pero también por otras
autoridades académicas, sea desde la puerta, ventana, inclusive cámara. Limitando con
esto cualquier individualidad del estudiante y extirpando la creatividad del sujeto. Pero
no por esto el maestro es una especie de ente libre en el aula, sobre el maestro también
se ejerce el panóptico, a través de sus jefes o bien sobre los planes y programas de
estudio que suprimen cualquier tipo de aprendizaje fuera del que busque la
“normalización” del sujeto. Esta normalización ocurre a través del examen, que busca
un conocimiento particular y ya normado y el control sobre el cuerpo, por ende
podemos decir que en la escuela se busca sobre todo vigilar, controlar y corregir
(Foucault; 1998).

Como respuesta a este uso intencionado del espacio escolar un teórico Frances
que a mediado del siglo XVIII nos ofrece una perspectiva de educación sin aulas, ni
maestro, el planteamiento de Max Stiner lo podemos simplificar en el siguiente
postulado; “La idea de que la misión de una persona consiste en llegar a ser ella misma,
en reconocer lo que le es propio, asumir que nada hay por encima de esa "propiedad" y
de que lo que no constituye "lo propio de sí mismo" debe ser puesto en condición de
tensión para hacer evidente lo que es afín a la autonomía personal y lo que le es
perjudicial y peligroso” (Stiner;1976). Stirner critica las escuelas humanista
(alfabetización) y la realista (nación), la una preocupada por la formación clásica y la
otra por conferir a los ciudadanos de saberes cívicos y de saberes aptos para "ganarse la
vida", la enseñanza no es otra cosa que monopolio de conocimientos, y en verdad,
aunque aparentan ser posiciones opuestas, no dejan de ser semejantes. En cambio,
Stirner percibe a la educación como nutrición del espíritu, como un modo de
personalización del saber, como medio para la formación del carácter. Cuando el saber
es pensando como materia prima a ser transmutada en voluntad, entendemos que la
esencia del conocimiento consiste en favorecer las metamorfosis del Ser. Para Stirner, el
ser humano es una larva perpetua (Stiner; 1976).

Nos encontramos ahora con la misma disyuntiva que Max Stirner enfrentó:
creación o domesticación. Si se elige la primera opción, el conocimiento es solamente
-y nada menos- un instrumento para abrirse paso hacia el misterio de uno mismo.

BIBLIOGRAFIA:

 Durkheim, Emile; Las formas elementales de la vida religiosa; editorial Akal,


Madrid. Año 1982.
 Foucault, Michel; Vigilar y Castigar: nacimiento de la prisión. Editorial Siglo
XXI, Ciudad de México. Año 1998.
 Stiner, Max; El único y su propiedad. Editorial Anarrres. Buenos Aires. Año
1976.