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Departamento de Psicología

Decana: Prof. Dra. Amelia H. Imbriano

TRABAJO PRÁCTICO

Tema 3: Teoría de las pulsiones

| Asignatura: Teoría del Psicoanálisis I

Prof. a cargo: Silvia Maioli

Apellido y Nombre del alumno: Páez Juárez Guillermo

Número de Legajo: 208265

Año: 2019
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Índice

Introducción,3

Concepto,3

Elementos de la pulsión, 4

Destinos de la pulsión, 4

Conclusiones,7

Bibliografía,8
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Introducción

Las teorías de las pulsiones fueron volcadas principalmente por Freud en su obra

“Pulsiones y destinos de la pulsión” de 1915, aunque este concepto se encuentra representado

a través de casi toda su obra tanto en forma directa como en la profundización de los

elementos vinculados, sin embargo, este término es algo por completo inaccesible y cuya

naturaleza difícilmente se puede llegar a determinar con precisión.

Concepto

“El elemento más importante y oscuro de la investigación psicológica” (Freud,

1920,pag 109), aludiendo de esta manera a que su definición a veces puede ser ambigua, pero

es un concepto indispensable para el entendimiento del aparato psíquico.

Freud categoriza a la Pulsión como “un concepto fronterizo entre lo anímico y lo

somático, como un representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del

cuerpo y alcanzan el alma, como una medida de la exigencia de trabajo que es impuesta a lo

anímico a consecuencia de su trabazón con lo corporal” (Freud, 1915, pag 108), es decir, la

pulsión es “un concepto articulador entre lo psíquico y lo somático, que organiza un circuito

entre ellos” (Imbriano, 2017, pag 132)

Desde el punto de vista terminológico Freud utiliza la palabra Trieb - de raíz

germánica - para describir la pulsión, cuya traducción es empuje,significando una fuerza

constante, incoercible, una necesidad de la cual no se puede escapar y que siempre tiende a

satisfacerse.

A su vez, Laplance y Pontalis han definido a la pulsión como un “Proceso dinámico

consistente en un empuje (carga energética, factor de motilidad) que hace tender al

organismo hacia un fin. Según Freud, una pulsión tiene su fuente en una excitación corporal
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(estado de tensión); su fin es suprimir el estado de tensión que reina en la fuente pulsional;

gracias al objeto, la pulsión puede alcanzar su fin”. (Laplanche y Pontalis, 2013, pag. 324,

Ed: Paidos).

El aparato psíquico genera representaciones que delegan lo somático al psiquismo y la

actividad pulsional impone un mayor trabajo anímico por medio de estos representantes, que

permiten dar cuenta de una cierta cantidad de energía que se proyecta hacia una dirección

determinada, buscando una satisfacción inmediata. “La actividad del aparato psíquico

siempre está sometida al principio del placer, es decir, es regulada de manera automática

por sensaciones de la serie placer-displacer, por lo tanto, vale pensar que el sentimiento de

displacer tiene que ver con un incremento del estimulo pulsional y el de placer con su

disminución” (Imbriano, 2017, pag. 136)

Elementos de la pulsión

Siguiendo a Imbriano podemos decir que el proceso pulsional, además de la fuerza

constante (Trieb) debe contar con cuatro elementos:

1) Esfuerzo (Dräng): es el factor de motilidad, la medida de exigencia que

representa la pulsión para el aparato psíquico.

2) Meta (Ziel): Es la satisfacción que sólo puede alcanzarse cancelando el estado

de estimulación de la fuente de la pulsión, y pueden ser metas próximas o

inhibidas; estas últimas son las que no logran la satisfacción en la fuente y quedan

postergadas produciendo una satisfacción parcial

3) Objeto (Object): Es aquello con lo cual se pretende alcanzar la meta. Puede

ser muy variable, dese un objeto ajeno hasta una parte del propio cuerpo, e incluso

que el mismo objeto sirva para satisfacer varias pulsiones distintas. Para Freud
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cualquier objeto puede ocupar este lugar, ya que representa un vacío, el objeto

perdido. y la líbido realiza una búsqueda de este objeto. “A partir de la primera

experiencia de satisfacción, podemos ubicar aquello referente al orden del deseo,

a la búsqueda del objeto que organiza el sistema de representaciones regidas por

las leyes del proceso primario del funcionamiento del inconsciente” (Imbriano,

2017, pag. 138)

4) Fuente (Quelle): Se entiende como un proceso somático e interior a una parte

del cuerpo, que responde a un estímulo representado por la pulsión (por ejemplo,

una zona erógena)

Originalmente Freud distinguió dos grupos de pulsiones primordiales, que no se

pueden descomponer en otras: las pulsiones yoicas o de autoconservación y las pulsiones

sexuales. Las primeras se refieren a las grandes necesidades indispensables para la

conservación del individuo (por ejemplo: el hambre y la alimentación), sólo pueden

satisfacerse con un objeto real y efectúan muy pronto el paso del principio del placer al

principio de realidad. Por su lado, las pulsiones sexuales son numerosas, brotan de múltiples

fuentes orgánicas, al comienzo actúan con independencia una de otras, y pueden satisfacerse

en forma de fantasía autoerótica y permanecer más tiempo bajo el dominio del solo principio

del placer (Imbriano, 2017, pag. 139/140), y se apuntala en las funciones Yoicas.

Destinos de la Pulsión

En su obra Freud enumera cuatro destinos de la pulsión y la Dra. Imbriano le agrega

un quinto, en donde las mociones pulsionales quedan gobernadas por las modalidades activo-

pasivo, amor-odio y yo-el mundo exterior (placer-displacer). Los primeros dos destinos

aparecen en etapas más tempranas, durante la constitución del psiquismo, luego de lo cual el
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sujeto puede reprimir, generando una defensa contra los hechos traumáticos que quedan

alojados en el inconsciente.

a) El trastorno hacia lo contrario: Implica un cambio de meta o de contenido, yse

refiere a que algo que se vivió en forma traumática se transforma en su contrario.

Puede darse por la vuelta de la pulsión de la actividad a la pasividad (cambio de

meta) o por la mudanza de amor en odio (cambio de contenido).

b) La vuelta hacia la persona propia: En este caso se mantiene la misma meta,

pero se produce un cambio de objeto. Freud explica que en el par de opuestos

sadismo-masoquismo, el proceso se realiza en tres tiempos: el primero con una

acción violenta dirigida hacia otra persona como objeto (sadismo), luego ese

objeto es resignado y reemplazado por la propia persona (masoquismo) y por

último se busca de nuevo como objeto una persona ajena que tiene que tomar

sobre sí el papel de sujeto (Imbriano, 2017, pag. 141).

c) La represión: Es un encuentro traumático entre la pulsión y el yo, una etapa

previa al juicio adverso, donde se reprimen las experiencias vinculadas con el

dolor, para mantener a dicho dolor alejado de la conciencia. Desliga el afecto de la

representación. La represión puede ser primordial (fija la pulsión en el psiquismo

mediante un representante que queda en ciertas imágenes, la primera negación en

el psiquismo), propiamente dicha (es una ampliación de la represión primordial,

pero con cadenas de pensamientos) o el retorno a lo reprimido (vinculado a los

síntomas en sus diferentes manifestaciones).

d) La sublimación: Es un término ambiguo que para Freud es un indicador de

pulsiones (de muerte) que deviene en la creación de obras de arte o un saber. La

ambigüedad se debe a que lo artístico es un producto cultural que depende de cada


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momento histórico, y las obras de arte son una producción aceptada socialmente.

Para Lacan, la pulsión de muerte de ese sujeto está representado por la cosa y lo

vuelca en su obra. Los modos sublimatorios están dirigidos por el deseo

inconsciente.

e) La Angustia: Este quinto destino fue agregado por la Dra. Imbriano debido a que,

a pesar de no estar consignado exactamente de esta manera por Freud, él lo trabaja

en diferentes textos, con el mismo sentido. Una parte de la pulsión se tramita por

la angustia, porque la líbido no tiene una adecuada satisfacción, apareciendo la

angustia como destino de esa pulsión.

Conclusiones

Las pulsiones se originan a partir de la falta original de un objeto instintivo. Dicha carencia

hace que el deseo se traduzca en pulsiones, que se dirigen a metas momentáneas. Una vez

alcanzado dicho momento, la pulsión reinicia el proceso. Por lo tanto, como conclusión

podemos decir, que las pulsiones son estímulos psíquicos internos y constantes, son el motor

de la vida humana, que el acontecer vital nunca estará escindido en el proceso por lo que

nunca podríamos hablar de normalidad a la ausencia de conflicto psíquico.


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Bibliografía

Freud, S. (1915) La interpretación de los sueños, citado en Obras completas, Tomo XIV (pag

109)

Freud, S (1920), Mas allá del principio del placer, citado en Obras completas, Tomo XIV

(pag 109)

Imbriano, A (2017), Tratamiento desde el Alma. Ed: Logos Kalóx

Laplanche, Jean- Pontalis, Jean-Bertrand (2013), Diccionario de Psicoanálisis. Ed: Paidós