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Panamá

La República de Panamá está situada en Centroamérica y tiene un área territorial de 77.000


kilómetros cuadrados. Tiene una población de más de 3,4 millones de habitantes, siendo su
capital la ciudad de Panamá. Su moneda oficial es el balboa y su idioma oficial es el
español.

Para estar debidamente constituida, una sociedad no residente necesita tres directores que
pueden ser personas físicas o jurídicas de cualquier nacionalidad que no necesitan ser
residentes. Se requiere como mínimo 2 accionistas y no existe capital social mínimo para
constituirla. Se pueden emitir acciones al portador. En el Registro público no se guardan
detalles sobre los accionistas pero sí de los directores.

Panamá sólo aplica impuestos a los ingresos generados en el país. Los depósitos de los
bancos extranjeros están libres no sólo de fiscalidad, sino de cualquier tipo de control. Las
compañías disfrutan del anonimato y no tiene obligación alguna de informar sobre sus
transacciones exteriores. Pueden hacer toda actividad que no esté expresamente prohibida
por la ley.

Las sociedades residentes en Panamá no tienen obligación de presentar informes anuales, ni


declaraciones de impuestos. Están solamente obligadas a pagar anualmente en la fecha de
constitución, un impuesto al gobierno que asciende a 300 USD.

Panamá no tiene convenios de doble imposición firmados con ningún país.

Los Paraísos fiscales

El concepto de "paraíso fiscal" hace referencia en un sentido usual, a aquellos territorios o


Estados que se caracterizan por la escasa o nula tributación a que someten a determinadas
personas o entidades que, en dichas jurisdicciones, encuentran su cobertura o amparo.

A diferencia de los países “pobres”, los paraísos fiscales solo facilitan el ingreso de grandes
capitales y generalmente su política migratoria desfavorece la pequeña inversión. Otro de
los aspectos a tener en cuenta es que el lugar donde se encuentran localizados este tipo de
países, por lo general beneficiados con una posición geográfica central respecto al
continente o a la región donde se ubica.

El Diccionario de Administración y Finanzas de J.M. Roosemberg define a los Paraísos


Fiscales como “Países con leyes fiscales muy favorables para el establecimiento de la
residencia legal de las personas físicas o jurídicas que quieren pagar menos impuestos”.

La OCDE (“Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico”) en un Informe


del año 1987 consideraba que un país o territorio desempeña el papel de paraíso fiscal
cuando el mismo se ofrecía o consideraba como tal, ya que se considera que sólo realizan
prácticas fiscales perjudiciales por la competencia que suponen para los otros sistemas
fiscales estatales. Es en 1998 cuando la OCDE especifica los criterios que debe reunir un
país o territorio para que sea calificado como paraíso fiscal.

Ausencia de impuestos o impuestos meramente nominales para las rentas generadas por las
actividades económicas.

Carencia de intercambio efectivo de información en base a una legislación y prácticas


administrativas que permite a las empresas y particulares beneficiarse de normas basadas en
el secreto frente a la fiscalización de las autoridades, que impiden el intercambio de
información de sus contribuyentes con otros países.

La falta de transparencia en la aplicación de las normas administrativas o legislativas.

La no exigencia de actividad real a particulares o a empresas domiciliadas en esa


jurisdicción fiscal, por el hecho de que sólo quieren atraer inversiones que acuden a esos
lugares por razones simplemente tributarias.

Sin embargo, ante las presiones de la Administración americana, en julio de 2001 el Comité
de Asuntos Fiscales de la OCDE, órgano encargado de realizar el seguimiento de las
jurisdicciones identificadas como paraísos fiscales, alcanzó un compromiso por el cual
estos lugares no serían sancionados por su régimen tributario propiamente dicho, sino por
su grado de cooperación en la transparencia e intercambio de información con otros países.
Esto supone en la práctica una corrección clara de la definición de paraíso fiscal, que a
partir de ahora está más ligada a su grado de cooperación que a su régimen tributario.

También son llamados centros financieros “offshore” o extraterritoriales porque sus


servicios financieros están diseñados para empresas o particulares no residentes.
Principalmente, los paraísos fiscales son utilizados por personas naturales que poseen un
gran capital y no desean pagar impuestos sobre la renta del mismo, y personas jurídicas que
a través de compañías anónimas offshore desean hacer negocios y disminuir o eliminar la
carga fiscal.

Estos territorios reciben un capital que busca la máxima rentabilidad al amparo de una serie
de factores que les caracterizan:

Existencia de un sistema dual, de tal forma que existe un régimen fiscal, de control de
cambios, bancario, etc., diferente según se aplique a los nacionales de ese paraíso o a los
titulares de terceros Estados que se amparen en el mismo.

La confidencialidad, el secreto y el anonimato en que se desarrollan la titularidad y los


movimientos de las cuentas bancarias, las transacciones de todo tipo, la titularidad de las
acciones de las sociedades domiciliadas en el mismo, etc., amparadas todas ellas en el
secreto bancario, comercial, administrativo y registral.

Existencia de una ley restrictiva que impide el levantamiento del secreto bancario y de los
límites de información (escasa y con nula trascendencia tributaria) que pueden obtenerse de
los registros públicos, la propia administración fiscal rechaza cualquier tipo de asistencia
mutua y de intercambio de información con otras administraciones fiscales estén o no
amparadas en convenios para evitar la doble imposición internacional.

Estas jurisdicciones impiden la negociación de cualquier clase de convenio que incluya una
cláusula que regule el intercambio de información, siendo este uno de los indicadores que
refleja, frente a la comunidad internacional, la voluntad de estos países de configurarse
como una zona de tributación privilegiada.

Incluso disponiendo de dicha cláusula, en la práctica, estas actuaciones se ven limitadas o


anuladas alegando que la realización de las mismas supone desvelar un secreto comercial o
industrial, o bien aduciendo razones de práctica administrativa que impiden su aplicación,
finalmente pueden optar por dilatar los plazos a la hora de entregar la documentación
requerida.

Hay una ausencia de cualquier norma que limite o controle los movimientos de capitales
que tienen su origen o destino en un paraíso fiscal. Esta ausencia de normas restrictivas en
materia de control en materia de control de cambios permite el reciclaje de capitales
utilizando como soporte la estructura jurídica y fiscal que ofrece el paraíso fiscal.

Para que este esquema funcione es necesaria la existencia de una red de comunicaciones, de
todo tipo, que favorezca el movimiento de bienes y personas, bienes y servicios así como la
existencia de una infraestructura jurídica, contable y fiscal que permita el acceso a asesores,
consejeros y profesionales especialistas que en el aprovechamiento de las ventajas que
ofrece el paraíso fiscal.

Su existencia es real, no ficticia, con vías de transporte y de comunicación bien


desarrolladas, con un régimen político estable, amparados en muchas ocasiones por los
propios Estados a los que están vinculados o de los que son vecinos.

Incluso en algunos casos se dispone de una infraestructura turística y clima favorable que
permite atraer a los inversores de forma económica y como opción de ocio.

Gozan de plena estabilidad económica y usan una moneda fuerte (divisa) para garantizar las
transacciones que realizan.
Cobertura legal para emplear muchas fórmulas con que reducir la carga fiscal tanto de
personas físicas como jurídicas, como los cambios de residencia, las sociedades
conductoras, holdings, testaferros, sociedades fiduciarias, etc

Los principales agentes activos a los que se dirige su actividad son: las multinacionales,
organizaciones que blanquean el dinero procedente del crimen, partidos y políticos, grandes
fortunas de deportistas, artistas, etc.

Algunos países en vías de desarrollo o inestables políticamente, ofrecen cláusulas de


inmutabilidad jurídica y fiscal garantizando, en algunos casos, el mantenimiento del status
fiscal actual hasta determinada fecha o, más razonable, el traslado automático e instantáneo,
en casos de urgencia de la sede social o de las cantidades allí depositadas, hacia otros países
que no ofrezcan ninguna duda en cuanto a su fiabilidad y relevancia internacional.

En realidad se trata de creaciones ficticias de los países más desarrollados, asentadas sobre
todo en figuras jurídicas sofisticadas y en complejas estructuras de gestión como las
anteriormente señaladas, enclaves financieros privilegiados que se benefician directamente
del amparo político de respetables Estados de Derecho, como los EE. UU., Francia, Reino
Unido que ante todo les aseguran la estabilidad política que necesitan como máxima
garantía de su estabilidad financiera.

Historia de los paraísos fiscales

La evolución histórica de los paraísos fiscales tiene su origen en la segunda mitad del siglo
XX. Su auge responde al desarrollo industrial y económico de los años de la postguerra así
como al proceso de descolonización de algunas potencias europeas. De esta forma,
motivados por muy diversas circunstancias, algunos territorios diseñaron sistemas fiscales
capaces de atraer el capital extranjero, utilizando para ello las más variadas estructuras
jurídico-fiscales.

Las razones y motivaciones de este proceso son muy variadas. Algunos territorios
fundamentaron sus sistemas tributarios con base en el principio de territorialidad, como
Costa Rica, Hong Kong o Panamá. Otros territorios, como la Isla de Man, Holanda,
Luxemburgo o Suiza no han tenido mayores razones que la competencia fiscal. Incluso en
algunos pequeños Estados, entre los que destacan varias antiguas colonias de potencias
mundiales, estas prácticas fiscales se constituyeron, desde su inicio, en "una actividad más"
por medio de la cual obtener recursos.

Los paraísos fiscales no son figuras estáticas o pétreas sino que han tenido un proceso de
evolución en el tiempo. La concepción de paraíso fiscal, concebida como aquella isla
paradisíaca o territorio privilegiado en donde la tributación era absolutamente nula, está
transformándose en territorios con leyes más rígidas y con la existencia de algunos
controles, anteriormente impensables.
La causa de lo anterior no es otra que "el despertar" de los países industrializados para
frenar y/o desincentivar la utilización de estos territorios toda vez del daño que le causan a
las economías de los países. El poder económico y financiero que estos territorios han
adquirido se presenta amenazante ante los ojos de aquellos países que, de una u otra forma,
activa o pasivamente, han contribuido a la configuración de este fenómeno.

Los Paraísos fiscales

La dificultad técnica para determinar cuándo un territorio, país o enclave geográfico es


considerado como paraíso fiscal, hace que no exista entre las distintas organizaciones un
criterio uniforme para determinar su número exacto.

Así, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) publicó en el


Informe del año 2000 una lista con 35 países o territorios identificados como paraísos
fiscales, sin embargo, la ONU tiene censados hasta un total de 74 territorios, aunque según
otros estudios se han censado más de un centenar de territorios con estas características.

El ordenamiento jurídico español regula esta figura en el Real Decreto 1080/91, de 5 de


julio, donde enumera hasta un total de 48 lugares.

Europa:

Principado de Andorra, República de Chipre, Gibraltar, República de Malta, Islas de


Guarnesey y de Jersey, Principado de Liechtenstein, Gran Ducado de Luxemburgo,
Principado de Mónaco, República de San Marino, Isla de Man.

América:

Antillas Neerlandesas, Aruba, Anguilla, Antigua y Barbuda, Las Bahamas, Barbados,


Bermudas, Islas Caimanes, República de Dominica, Granada, Jamaica, Islas Malvinas,
Montserrat, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, Islas Turks y
Caicos, , Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de EE. UU., República de Panamá.

Asia:

Emirato del Estado de Bahrein, Sultanato de Brunei, Emiratos Árabes Unidos, Hong-kong,
Reino Hachemita de Jordania, República Libanesa, Macao, Sultanato de Omán, República
de Singapur, Islas Marianas.

África:

República de Liberia, República de Seychelles, Islas Mauricio.


Oceanía:

Islas Fiji, Islas Cook, República de Naurú, Islas Salomón, República de Vanuatu

Relación que no incluye otros como Suiza, Costa Rica, Madeira, Gambia, Samoa, Belize,
Salvador, etc.

Panamá

Panamá es un centro financiero y de servicios offshore muy conocido por su sistema


tributario que permite la planificación fiscal y la optimización de los impuestos. Las
empresas domiciliadas en este país disfrutan de muchas ventajas como acceso a servicios
bancarios y financieros completos, confidencialidad de las transacciones, libertad de
movimiento de capitales, tributación baja, todo en un entorno de estabilidad política y
económica.

Sociedades offshore en Panamá

Para la constitución de una sociedad offshore en Panamá, se requiere dos o más personas
mayores de edad, de cualquier nacionalidad, aún sin ser residentes en la República de
Panamá. Una de las ventajas de constitución es que no se requiere que el capital social se
encuentre pagado al momento de constitución de una entidad mercantil.

Acciones al portador

Las acciones de las sociedades offshore domiciliadas en Panamá pueden ser nominativas o
al portador y los accionistas pueden ser personas naturales u otras sociedades, nacionales o
extranjeras. A diferencia de Panamá, la mayoría de jurisdicciones fiscales no permiten las
sociedades con acciones al portador. Esta situación confiere al beneficiario de una sociedad
panameña un mayor nivel de confidencialidad ya que la distribución de las acciones no
requiere que se registre en el Registro Público de Panamá. Dicha distribución de las
acciones se hace únicamente en el Libro de Registro de Acciones de la Sociedad.

Confidencialidad

El documento de constitución de sociedades offshore y corporaciones panameñas, conocido


como Pacto Social, deberá estar registrado en el Registro Público de Panamá y contiene los
datos de la sociedad, datos de los suscriptores, capital social, accionariado, tipo de acciones,
datos de los directores y agente residente.

Acuerdos de doble imposición

Panamá tiene varios tratados para evitar la doble imposición, que son beneficiosos para la
inversión extranjera en Panamá, sin embargo, las leyes de secreto bancario en Panamá
permanecerán en vigor. Actualmente Panamá sigue siendo considerado paraíso fiscal por la
legislación de varios países de la Unión Europea. Entre los países con los que existen
convenios de intercambio de información en vigor se encuentran España, Francia, Portugal,
República de Corea, Portugal. Otros convenios que están en proceso de negociación o
pendientes de ratificación: República Checa, Irlanda, Israel, Italia, Emiratos Árabes Unidos.

Características Sociedad Anónima o Corporación

General

Tipo de entidad: Panama S.A., Panama Corporation (Panama IBC)

Divulgación del beneficiario: No

Migración del domicilio permitida: Sí

Impuesto sobre sociedades: exenta

Nombre de empresa: debe incluir los sufijos S.A., Corporation o Corp.

Requerimientos corporativos

Número mínimo de accionistas: 1, puede ser corporativo

Número mínimo de directores: 3, pueden ser no residentes o corporativos

Secretario requerido: Sí

Capital social estándar: US$ 10,000

Capital social desembolsado: sin mínimo

Requerimientos locales

Sede social / Agente registrador: Sí

Directores locales: No

Reuniones locales: No

Registro de directores: Público

Registro de accionistas: No

Requerimientos anuales

Declaración anual: No

Cuentas anuales: No
Tasas Gubernamentales

Licencia anual: US$300

Tasa de declaración anual: N/A