Está en la página 1de 5

Proyecto de reciclaje contó con el apoyo del BID e Innóvate Perú

Hace diez años, en los laboratorios de la Facultad de Mecánica de la Pontificia Universidad


Católica del Perú (PUCP), cuando estos investigadores liderados por Julio Acosta, decidieron
apostar por los desechos de madera y plástico reciclado, y se inició el proyecto de reciclaje que
logró la creación de un material innovador para la fabricación de carpetas escolares: el
“Qauchu Kullu”.

Este novedoso material, cuyo nombre viene del quechua Qauchu (kawchu, caucho, plástico) y
Kullu (madera), contiene principalmente 40% de madera (aserrín o viruta de madera capirona)
y 60% de plástico (polipropileno y polietileno de tapas de botellas). Aunque esta composición
se puede regular a fin de darle mejores propiedades, resultando en un material más resistente,
durable y económico que la madera (sobre todo para producción en serie).

Con el primer préstamo que les dio el BID para el desarrollo de la investigación, comenzaron el
estudio y luego con el financiamiento de Innóvate Perú empezaron las pruebas del proyecto de
la mano con la empresa de muebles peruana RDOY Industrial (S.A.C) o conocida como
Comodoy, del grupo IKASA Perú.

La idea del ingeniero mecánico Julio Acosta y un grupo de investigadores de la PUCP de


transformar los desechos de madera y plástico en una “madera ecológica” mediante el uso de
máquinas que ellos mismos desarrollaron para el moldeo por compresión y rotacional ha
contado con el apoyo financiero del BID para la etapa de investigación y luego con el
financiamiento de Innóvate Perú para la etapa de pruebas.

“Nuestra intención es promover la conservación del medio ambiente, recogiendo los residuos
e integrándolo en un material que se llama Qauchu Kullu que significa plástico y madera. Nos
enteramos que hay empresas que pagan por botar sus desechos como aserrín o viruta, al ver
ello, empezamos a investigar los procesos de sinterizado en materiales compuestos de
polipropileno y polietileno reciclados (que son las tapas de botellas plásticas) y madera
capirona que es muy usada en Lima”, explicó a la Agencia Andina el ingeniero Acosta.

Ventajas de Qauchu Kullu

En este novedoso material se puede regular la cantidad de los residuos, por ejemplo: 40% de
madera y 60% de plástico, por esa razón cuenta con las mejores propiedades de resistencia y
durabilidad, y debe resultar más económico que la madera, si es que se realiza una producción
en serie.

“Estamos fabricando un material que no absorbe humedad, es liviano y tiene resistencia


química. Además, por tener plástico no le ingresa la polilla y los ácaros que son ventajas que
no tiene la madera. Se puede moldear formas y producido en serie debe ser más económico,
porque en principio estamos recuperando lo que se desecha”, detalló.

Despertando el interés de las empresas


Una de las empresas interesadas en el proyecto es RDOY Industrial (S.A.C), que pertenece al
grupo IKASA Perú, antes conocida como Comodoy. Su gerente Augusto Doy ya está en
conversaciones con la Universidad Católica, y lo que se espera en los próximos meses es que se
fabrique y venda las primeras carpetas hechas con esta madera ecológica.

“Con este material también se pueden fabricar muchos productos como sillas, mesas, cilindros
huecos (tipo tanques de agua) etc. Tenemos el conocimiento suficiente para transferir esto a
las empresas. Aquí nuestro gran reto es demostrar que esto es rentable para ellos”, finaliza
Acosta, al destacar el trabajo de los jóvenes investigadores en este proyecto, pues muchos han
obtenido su licenciatura, maestría y hasta doctorado.

La contaminación ambiental producida por los residuos sólidos, sumado al incipiente


desarrollo tecnológico de los procesos de fabricación de materiales compuestos de madera y
plástico que incluyan los residuos de ambos, son los problemas más relevantes que impulsaron
el desarrollo del presente proyecto y sus precedentes. En esta perspectiva, un equipo de
investigadores de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) realizó el estudio y
desarrollo de procesos de sinterizado en materiales compuestos de polipropileno (PP) y
polietileno de alta densidad (HDPE) reciclados y madera capirona (MC) recuperada, para la
fabricación de piezas de formas diversas; considerando factores técnicos y económicos. A
partir de los resultados de la investigación es posible fabricar piezas complejas por sinterizado
de partículas de madera y plástico, gracias a la determinación de los parámetros que permiten
obtener el material compuesto con las mejores propiedades: buenas propiedades mecánicas,
bajo peso específico, resistencia y rigidez específicas regulables, con buena resistencia química
y a los insectos, bajo nivel de absorción de agua y buena estabilidad dimensional, empleando
procesos de moldeo con presión y sin presión ya existentes en la industria. El aporte incluye el
diseño y fabricación propia de equipos de moldeo por compresión y moldeo rotacional con
sistemas de control de parámetros, gracias a los cuales se fabricaron las muestras que se
ensayaron y que permitirán continuar la investigación con otros tipos de polímeros y maderas.
Estructuras de madera

En los últimos años, el desarrollo de nuevas tecnologías y la creciente demanda de materiales y


sistemas de construcción más sostenibles han impulsado el uso de estructuras de madera en la
arquitectura del siglo XXI. Sistemáticamente, la madera se ha establecido como una alternativa
al concreto y al acero, y ahora se usa ampliamente en proyectos de gran altura como
rascacielos.

En los últimos seis años, se han construido y se están construyendo más de 44 edificios altos
con estructuras de madera. De acuerdo con la definición del Consejo de Edificios Altos y
Hábitat Urbano, los edificios de gran altura en madera pueden considerarse a partir de 14
pisos o 50 metros de altura. Ejemplos notables incluyen El edificio T3 desarrollado por Michael
Green Architecture y la torre residencial de 73 metros del equipo DLR Group T3 y Team V
Architectuur HAUT.

La ingeniería Precom está inmersa actualmente en la construcción de las primeras viviendas de


Euskal Herria Passivhaus de protección oficial y edificadas en madera CLT en la localidad
navarra de Leitza, en el valle de Leizaran. Una iniciativa “valiente y de futuro” de Papinda,
promotora de este proyecto pionero en Euskal Herria, con Ignacio Soler a la cabeza, y que
cuenta con el asesoramiento de Xosé Otero Pombo, según avanzan desde la dirección de la
empresa vizcaina.

Leitza es “un lugar perfecto y exigente para poder testar y comprobar de primera mano los
beneficios de este tipo de construcción, donde se consigue reducir hasta en un 75% las
necesidades de calefacción y refrigeración”, explica Fernando Larraza, director de Precom.

Según sus palabras, en estas viviendas, “la poca energía suplementaria que requieren se puede
conseguir con facilidad a partir de energías renovables, convirtiéndose en una construcción
con un coste energético muy bajo para el propietario y el planeta.

En cuanto al estándar Passivhaus, se basa en una forma de edificar orientada a reducir al


máximo la energía necesaria para la climatización del inmueble, una exigencia que será de
obligado cumplimiento por parte del Estado a partir de 2019 en los edificios públicos.

TRAYECTORIA

Precom lleva cerca de 15 años desarrollando proyectos en madera, creyendo en la innovación


y en la industrialización de un material, la madera, tan antiguo como la vida misma. Hoy en día,
con la tecnología y los conocimientos actuales, pasa a ser un producto “con excelente
comportamiento, durabilidad y beneficios para la salud”, resalta Larraza.

La madera es un material de los llamados “inteligentes”, ya que puede modificar


significativamente y de manera controlada su comportamiento por un estímulo externo
(tensión mecánica, temperatura, humedad, campos eléctricos o magnéticos) de manera
reversible.

Ello significa que la madera es capaz de regular la humedad ambiental, hacer respirar la
vivienda, reducir las radiaciones electromagnéticas y ser un gran aislante, tanto en invierno
como en verano. Todas estas bondades se traducen, por un lado, en un gran confort interior,
tanto en invierno como en verano. Al disponer de mayor aislamiento que una vivienda
convencional, también las hace más silenciosas, aún en zonas de mucho ruido ambiente. El
objetivo de las casas pasivas es obtener un buen confort interior, al mismo tiempo que se tiene
un consumo muy bajo de energía, tanto para calefacción como para refrigeración.

Por otra parte, el grado de humedad en el interior de la vivienda es muy estable, mejorando
por mucho, enfermedades del aparato respiratorio como asma, alergias, etc.

Además, la madera ofrece beneficios fisiológicos. La sensación de calor natural y la calidez que
provoca en las personas tiene el efecto de disminuir la presión arterial y el ritmo cardíaco,
reduciendo el estrés y la ansiedad. “Estos beneficios son particularmente importantes en
entornos donde es difícil incorporar la naturaleza en interiores, como hospitales y residencias
de mayores con estrictas pautas de salud y seguridad. En estos casos, el poder utilizar un
material noble y natural como la madera, aporta a los habitantes de estos edificios la
sensación de estar en un entorno natural con los beneficios que ello conlleva”, subraya el
director de Precom.

Estas construcciones también aportan beneficios para la salud, ya que como el aire es filtrado
no entra polvo ni polen y se reducen los molestos efectos del aire viciado, reduciéndose
notablemente las alergias.

Asimismo, construir con madera certificada contribuye a la ecología y a la lucha contra el


cambio climático, lo que resalta su carácter sostenible.

Por último, destaca la velocidad de ejecución y precisión en tiempos y coste social. “Somos
capaces de predecir el comportamiento de la casa, su gasto energético, el coste real de la
construcción y llevarlo a cabo en un tiempo mínimo, ganando en plazos a cualquier otro modo
de construcción tradicional”, detalla Larraza.

HITO RECIENTER

Recientemente, Precom ha terminado de montar un edificio-residencia geriátrica de madera


CLT y en altura en el centro de Barcelona, en un tiempo récord para la constructora de
Santiago de Compostela Obradoiro de Xestion Inmobiliaria (oxi@oxi.gal), con el premiado
constructor Xosé Otero Pombo como asesor principal. Se trata de la primera residencia de
mayores en madera CLT en el Estado. “Es un edificio de madera con 4+2 plantas primero de su
categoría a nivel nacional y que proporcionará para los mayores que lo ocupen, unas
condiciones de confort muy superiores a las de los edificios a los que estábamos
acostumbrados”, apuntan desde Precom.

El principal beneficio es la sostenibilidad. El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio,


recientemente criticó duramente el típico sistema de construcción de los rascacielos
estadounidenses. Según lo anunciado por de Blasio en abril de este año, debido a sus
consecuencias extremadamente negativas para nuestro medio ambiente, los rascacielos
hechos de acero y vidrio "ya no tienen un lugar en nuestra ciudad o nuestro planeta". Sus
afirmaciones obviamente se basaron en una investigación seria, que revela un gasto de energía
muy alto durante la fabricación de acero y, en consecuencia, altos niveles de emisiones de
gases de efecto invernadero.
Según este estudio, un metro cuadrado de área construida en un edificio con estructura de
acero es responsable de la emisión de 40 kg de CO2 a la atmósfera y un gasto de energía de
143 KW / h. Una estructura de hormigón no está lejos de ella, resultando en 27 kg de CO2 y 80
KW / h de energía por metro cuadrado. Por otro lado, considerando un edificio con estructura
de madera, un metro cuadrado de superficie le cuesta a nuestro planeta 4 kg de CO2 y solo 22
KW / h de energía.

En otras palabras, por cada metro cuadrado construido con estructuras de madera,
reduciríamos las emisiones de CO2 hasta en una décima en comparación con los sistemas más
tradicionales. Además, según otro estudio publicado recientemente, las emisiones de gases de
efecto invernadero durante el ciclo de vida de un edificio de madera son un 74% más bajas que
las construidas con estructuras de acero y hasta un 69% más bajas que las construidas en
concreto.