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Cuentos infantiles cortos que todo padre debería leerle a

los niños
1. El niño y los clavos

Había un niño que tenía muy mal carácter. Un día, su padre le dio una bolsa con clavos y le
dijo que cada vez que perdiera la calma, clavase un clavo en la cerca del patio de la casa. El
primer día, el niño clavó 37 clavos. Al día siguiente, menos, y así el resto de los días. Él
pequeño se iba dando cuenta que era más fácil controlar su genio y su mal carácter que
tener que clavar los clavos en la cerca. Finalmente llegó el día en que el niño no perdió la
calma ni una sola vez y fue alegre a contárselo a su padre. ¡Había conseguido, finalmente,
controlar su mal temperamento! Su padre, muy contento y satisfecho, le sugirió entonces
que por cada día que controlase su carácter, sacase un clavo de la cerca. Los días pasaron y
cuando el niño terminó de sacar todos los clavos fue a decírselo a su padre.

Entonces el padre llevó a su hijo de la mano hasta la cerca y le dijo: – “Has trabajo duro
para clavar y quitar los clavos de esta cerca, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron.
Jamás será la misma. Lo que quiero decir es que cuando dices o haces cosas con mal genio,
enfado y mal carácter dejas una cicatriz, como estos agujeros en la cerca. Ya no importa
que pidas perdón. La herida siempre estará allí. Y una herida física es igual que una herida
verbal. Los amigos, así como los padres y toda la familia, son verdaderas joyas a quienes
hay que valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te escuchan, comparten una
palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte”. Las palabras de su
padre, así como la experiencia vivida con los clavos, hicieron con que el niño reflexionase
sobre las consecuencias de su carácter. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

2. El papel y la tinta

Había una hoja de papel sobre una mesa, junto a otras hojas iguales a ella, cuando una
pluma, bañada en negrísima tinta, la manchó completa y la llenó de palabras. “¿No podrías
haberme ahorrado esta humillación?”, dijo enojada la hoja de papel a la tinta. “Tu negro
infernal me ha arruinado para siempre”. “No te he ensuciado”, repuso la tinta. “Te he
vestido de palabras. Desde ahora ya no eres una hoja de papel sino un mensaje. Custodias el
pensamiento del hombre. Te has convertido en algo precioso”. En ese momento, alguien
que estaba ordenando el despacho, vio aquellas hojas esparcidas y las juntó para arrojarlas
al fuego. Sin embargo, reparó en la hoja “sucia” de tinta y la devolvió a su lugar porque
llevaba, bien visible, el mensaje de la palabra. Luego, arrojó el resto al fuego.

3. Uga, la tortuga
¡Caramba, todo me sale mal!, se lamentaba constantemente Uga, la tortuga. Y no era para
menos: siempre llegaba tarde, era la última en terminar sus tareas, casi nunca ganaba
premios por su rapidez y, para colmo era una dormilona. ¡Esto tiene que cambiar!, se
propuso un buen día, harta de que sus compañeros del bosque le recriminaran por su poco
esfuerzo. Y optó por no hacer nada, ni siquiera tareas tan sencillas como amontonar las
hojitas secas caídas de los árboles en otoño o quitar las piedrecitas del camino a la charca. –
“¿Para qué preocuparme en hacerlo si luego mis compañeros lo terminarán más rápido?
Mejor me dedico a jugar y a descansar”. – “No es una gran idea”, dijo una hormiguita. “Lo
que verdaderamente cuenta no es hacer el trabajo en tiempo récord, lo importante es
hacerlo lo mejor que sepas, pues siempre te quedarás con la satisfacción de haberlo
conseguido.

No todos los trabajos necesitan de obreros rápidos. Hay labores que requieren más tiempo y
esfuerzo. Si no lo intentas, nunca sabrás lo que eres capaz de hacer y siempre te quedarás
con la duda de qué hubiera sucedido si lo hubieras intentado alguna vez. Es mejor intentarlo
y no conseguirlo, que no hacerlo y vivir siempre con la espina clavada. La constancia y la
perseverancia son buenas aliadas para conseguir lo que nos proponemos, por eso te
aconsejo que lo intentes. Podrías sorprenderte de lo que eres capaz”. – “¡Hormiguita, tienes
razón! Esas palabras son lo que necesitaba: alguien que me ayudara a comprender el
valor del esfuerzo, prometo que lo intentaré. Así, Uga, la tortuga, empezó a esforzarse en
sus quehaceres. Se sentía feliz consigo misma pues cada día lograba lo que se proponía,
aunque fuera poco, ya que era consciente de que había hecho todo lo posible por
conseguirlo. – “He encontrado mi felicidad: lo que importa no es marcarse metas grandes e
imposibles, sino acabar todas las pequeñas tareas que contribuyen a objetivos mayores”.

4. Carrera de zapatillas

Había llegado por fin el gran día. Todos los animales del bosque se levantaron temprano
porque ¡era el día de la gran carrera de zapatillas! A las nueve ya estaban todos reunidos
junto al lago. También estaba la jirafa, la más alta y hermosa del bosque. Pero era tan
presumida que no quería ser amiga de los demás animales, así que comenzó a burlarse de
sus amigos: – Ja, ja, ja, ja, se reía de la tortuga que era tan bajita y tan lenta. – Jo, jo, jo, jo,
se reía del rinoceronte que era tan gordo. – Je, je, je, je, se reía del elefante por su trompa
tan larga. Y entonces, llegó la hora de la largada. El zorro llevaba unas zapatillas a rayas
amarillas y rojas. La cebra, unas rosadas con moños muy grandes. El mono llevaba unas
zapatillas verdes con lunares anaranjados. La tortuga se puso unas zapatillas blancas como
las nubes. Y cuando estaban a punto de comenzar la carrera, la jirafa se puso
a llorar desesperada. Es que era tan alta, que ¡no podía atarse los cordones de sus zapatillas!
– “Ahhh, ahhhh, ¡qué alguien me ayude!” – gritó la jirafa. Y todos los animales se
quedaron mirándola.

El zorro fue a hablar con ella y le dijo: – “Tú te reías de los demás animales porque eran
diferentes. Es cierto, todos somos diferentes, pero todos tenemos algo bueno y todos
podemos ser amigos y ayudarnos cuando lo necesitemos”. Entonces la jirafa pidió perdón a
todos por haberse reído de ellos. Pronto vinieron las hormigas, que treparon por sus
zapatillas para atarle los cordones. Finalmente, se pusieron todos los animales en la línea de
partida. En sus marcas, preparados, listos, ¡YA! Cuando terminó la carrera, todos festejaron
porque habían ganado una nueva amiga que además había aprendido lo que significaba
la amistad.

5. Un conejo en la vía

Daniel se divertía dentro del coche con su hermano menor, Carlos. Iban de paseo con sus
padres al Lago Rosado. Allí irían a nadar en sus tibias aguas y elevarían sus nuevas
cometas. Sería un paseo inolvidable. De pronto el coche se detuvo con un brusco frenazo.
Daniel oyó a su padre exclamar con voz ronca: – “¡Oh, mi Dios, lo he atropellado!” – “¿A
quién, a quién?”, le preguntó Daniel. – “No se preocupen”, respondió su padre-. “No es
nada”. El auto inició su marcha de nuevo y la madre de los chicos encendió la radio,
empezó a sonar una canción de moda en los altavoces. – “Cantemos esta canción”, dijo
mirando a los niños en el asiento de atrás.

La mamá comenzó a tararear una canción. Sin embargo, Daniel miró por la ventana trasera
y vio tendido sobre la carretera a un conejo. – “Para el coche papi”, gritó Daniel. “Por
favor, detente”. – “¿Para qué?”, respondió su padre. – “¡El conejo se ha quedado tendido en
la carretera!” – “Dejémoslo”, dijo la madre. “Es solo un animal”. – “No, no, detente.
Debemos recogerlo y llevarlo al hospital de animales”. Los dos niños estaban muy
preocupados y tristes. – “Bueno, está bien”- dijo el padre dándose cuenta de su error. Y
dando la vuelta recogieron al conejo herido. Sin embargo, al reiniciar su viaje una patrulla
de la policía les detuvo en el camino para alertarles sobre que una gran roca había caído en
el camino y que había cerrado el paso.

Entonces decidieron ayudar a los policías a retirar la roca. Gracias a la solidaridad de todos
pudieron dejar el camino libre y llegar a tiempo al veterinario, donde curaron la pata al
conejo. Los papás de Daniel y Carlos aceptaron a llevarlo a su casa hasta que se curara. Y
unas semanas más tarde toda la familia fue a dejar al conejito de nuevo en el bosque. Carlos
y Daniel le dijeron adiós con pena, pero sabiendo que sería más feliz estando en libertad.

6. La sepultura del lobo

Hubo una vez un lobo muy rico pero muy avaro. Nunca dio ni un poco de lo mucho que le
sobraba. Sin embargo, cuando se hizo viejo, empezó a pensar en su propia vida, sentado en
la puerta de su casa. Un burrito que pasaba por allí le preguntó: “¿Podrías prestarme cuatro
medidas de trigo, vecino?”. “Te daré ocho, si prometes velar por mi sepulcro en las tres
noches siguientes a mi entierro”. “Está bien”, dijo el burrito. A los pocos días el lobo murió
y el burrito fue a velar su sepultura. Durante la tercera noche se le unió el pato que no tenía
casa. Y juntos estaban cuando, en medio de una espantosa ráfaga de viento, llego el
aguilucho y les dijo: “Si me dejáis apoderarme del lobo os daré una bolsa de oro”. “Será
suficiente si llenas una de mis botas”, le dijo el pato, que era muy astuto.

El aguilucho se marchó para regresar enseguida con un gran saco de oro, que empezó a
volcar sobre la bota que el sagaz pato había colocado sobre una fosa. Como no tenía suela y
la fosa estaba vacía no acababa de llenarse. El aguilucho decidió ir entonces en busca de
todo el oro del mundo. Y cuando intentaba cruzar un precipicio con cien bolsas colgando de
su pico, cayó sin remedio. “Amigo burrito, ya somos ricos”, dije el pato. “La maldad del
aguilucho nos ha beneficiado. Y ahora nosotros y todos los pobres de la ciudad con los que
compartiremos el oro nunca más pasaremos necesidades”, dijo el borrico. Así hicieron y las
personas del pueblo se convirtieron en las más ricas del mundo.

7. La ratita blanca

El hada soberana de las cumbres invitó un día a todas las hadas de las nieves a una fiesta en
su palacio. Todas acudieron envueltas en sus capas de armiño y guiando sus carrozas de
escarcha. Sin embargo, una de ellas, Alba, al oír llorar a unos niños que vivían en una
solitaria cabaña, se detuvo en el camino. El hada entró en la pobre casa y encendió la
chimenea. Los niños, calentándose junto a las llamas, le contaron que sus padres hablan ido
a trabajar a la ciudad y mientras tanto, se morían de frío y miedo. –“Me quedaré con
vosotros hasta que vuestros padres regresen”, prometió. Y así lo hizo, pero a la hora de
marcharse, nerviosa por el castigo que podía imponerle su soberana por la tardanza, olvidó
la varita mágica en el interior de la cabaña.

El hada de las cumbres miró con enojo a Alba. “No solo te presentas tarde, sino que además
lo haces sin tu varita? ¡Mereces un buen castigo!” Las demás hadas defendieron a su
compañera en desgracia. –“Sabemos que Alba no ha llegado temprano y ha olvidado su
varita. Ha faltado, sí, pero por su buen corazón, el castigo no puede ser eterno. Te pedimos
que el castigo solo dure cien años, durante los cuales vagara por el mundo convertida en
una ratita blanca”. Así que si veis por casualidad a una ratita muy linda y de blancura
deslumbrante, sabed que es Alba, nuestra hadita, que todavía no ha cumplido su castigo.

8. La aventura del agua

Un día que el agua se encontraba en el soberbio mar sintió el caprichoso deseo de subir al
cielo. Entonces se dirigió al fuego y le dijo: -“¿Podrías ayudarme a subir más alto? El fuego
aceptó y con su calor, la volvió más ligera que el aire, transformándola en un sutil vapor. El
vapor subió más y más en el cielo, voló muy alto, hasta los estratos más ligeros y fríos del
aire, donde ya el fuego no podía seguirlo. Entonces las partículas de vapor, ateridas de frío,
se vieron obligadas a juntarse, se volvieron más pesadas que el aire y cayeron en forma de
lluvia. Habían subido al cielo invadidas de soberbia y recibieron su merecido. La tierra
sedienta absorbió la lluvia y, de esta forma, el agua estuvo durante mucho tiempo prisionera
en el suelo, purgando su pecado con una larga penitencia.

9. La gratitud de la fiera

Androcles, un pobre esclavo de la antigua Roma, en un descuido de su amo, escapó al


bosque. Buscando refugio seguro, encontró una cueva y al entrar, a la débil luz que llegaba
del exterior, el joven descubrió un soberbio león. Se lamía la pata derecha y rugía de vez en
cuando. Androcles, sin sentir temor, se dijo: -“Este pobre animal debe estar herido. Parece
como si el destino me hubiera guiado hasta aquí para que pueda ayudarle. Vamos, amigo,
no temas, te ayudaré”. Así, hablándole con suavidad, Androcles venció el recelo de la fiera
y tanteó su herida hasta encontrar una flecha clavada profundamente. Se la extrajo y luego
le lavó la herida con agua fresca.

Durante varios días, el león y el hombre compartieron la cueva hasta que Androcles,
creyendo que ya no le buscarían se decidió a salir. Varios centuriones romanos armados
con sus lanzas cayeron sobre él y le llevaron prisionero al circo. Pasados unos días, fue
sacado de su pestilente mazmorra. El recinto estaba lleno a rebosar de gentes ansiosas de
contemplar la lucha. Androcles se aprestó a luchar con el león que se dirigía hacia él. De
pronto, con un espantoso rugido, la fiera se detuvo en seco y comenzó a restregar
cariñosamente su cabezota contra el cuerpo del esclavo. –“¡Sublime! ¡Es sublime! ¡César,
perdona al esclavo, pues ha sometido a la fiera!” -gritaban los espectadores. El emperador
ordenó que el esclavo fuera puesto en libertad. Sin embargo, lo que todos ignoraron era que
Androcles no poseía ningún poder especial y que lo que había ocurrido no era sino la
demostración de la gratitud del animal.

10. Secreto a voces

Gretel, la hija del Alcalde, era muy curiosa. Quería saberlo todo, pero no sabía guardar un
secreto. –“¿Qué hablabas con el Gobernador?”, le preguntó a su padre, después de intentar
escuchar una larga conversación entre los dos hombres. –“Estábamos hablando sobre el
gran reloj que mañana, a las doce, vamos a colocar en el Ayuntamiento. Pero es un secreto
y no debes divulgarlo”. Gretel prometió callar, pero a las doce del día siguiente estaba en la
plaza con todas sus compañeras de la escuela para ver cómo colocaban el reloj en el
ayuntamiento. Sin embargo, grande fue su sorpresa al ver que tal reloj no existía. El
Alcalde quiso dar una lección a su hija y en verdad fue dura, pues las niñas del pueblo
estuvieron mofándose de ella durante varios años. Eso sí, le sirvió para saber callar a
tiempo.
Mitos para niños de primaria

Las leyendas, y al igual que


otro tipo de narraciones literarias como las fábulas, son escritos muy antiguos que se han
transmitido durante siglos de generación en generación. Pero los mitos, generalmente, no
consisten en lecciones o recomendaciones a seguir para la vida, como pueda ser el caso de
las fábulas, sino que nos informan sobre personajes históricos, lugares de interés o seres
mitológicos. Las leyendas o mitos cortos, en consecuencia, existen en todo el mundo, y de
este modo podemos encontrar leyendas para niños mexicanas, chilenas, griegas,
ecuatorianas, celtas o escandinavas. Otorgando la importancia que merece este tipo de
narración legendaria e histórica, estamos trabajando para rescatar del olvido las mejores
leyendas infantiles cortas para vosotros; leyendas del mundo con las cuales podréis
aprender la historia de diferentes lugares. Porque creemos de suma importancia que los
niños se formen en la cultura y que aprendan datos relevantes de diferentes lugares, como
por ejemplo, de dónde surgen personajes tan conocidos y especiales para ellos, gracias a la
animación y a la ficción, como el del dios Thor y su martillo mágico, o el de Hércules y sus
famosos trabajos.

Mitos y leyendas rurales, mágicas, mitológicas, indígenas …son muchísimas las


posibilidades que permitirán que los más pequeños aprendan y se diviertan a un mismo
tiempo, gracias a la brevedad de estos relatos y a su interesante contenido. No os perdáis la
recopilación de estas leyendas adecuadas, tanto para niños de primaria como para los más
mayores, que estamos reuniendo para nuestros seguidores infatigables del Bosque. Porque,
¿acaso existe algún bosque en el mundo sin leyenda? Pasea ya por nuestros rincones y
encuentra tus leyendas cortas favoritas.
1. Uga la tortuga
¿Conoces el cuento de Uga la tortuga? Cuenta la historia de una pequeña tortuga que
nunca se esforzaba porque sabía que iba a ser más lenta que el resto de sus amigos del
bosque en cualquier tarea que le encomendaran. Esta fábula con moraleja es la excusa
perfecta para hablar con tu hijo sobre el valor de la perseverancia. Enséñale a darse cuenta
de que los frutos son mucho más sabrosos cuando se han conseguido con esfuerzo.

2. El niño y los clavos


Este cuento tan curioso habla sobre las consecuencias que puede acarrear estar siempre de
mal genio. El enfado es una emoción básica que, como ocurre con la tristeza o la
frustración, los niños tienen que aprender a gestionar. Este cuento habla sobre un niño con
muy mal carácter que consigue mejorar su ánimo gracias a un método muy ingenioso que le
propone su padre. ¡Quizá queráis llevarlo a cabo también en vuestra casa!
3. Burbuja quiere volar
Este cuento demostrará a los niños que los sueños a veces se cumplen. Cuenta la historia
de Burbuja, una alegre pez que deseaba con todas sus fuerzas poder volar sobre los mares;
quería convertirse en el primer pez volador. Para lograr su sueño, todos los días entrenaba
saliendo y entrando del agua a saltos. Al final, este pececillo consigue aquello que tanto
quiere con la ayuda de sus amigos los pájaros.

4. Pinocho
Para todos los padres que estéis buscando un cuento infantil clásico te proponemos
Pinocho. Habla sobre una marioneta de madera que quiere convertirse en un niño de
verdad, de carne y hueso. Pero antes debe aprender valores tan importantes como la
responsabilidad, el respeto y el esfuerzo. Si aún en 2019 tu hijo no conoce esta historia, no
dudes en leérsela esta misma noche.

5. El elefante Bernardo
Este cuento habla sobre la importancia del respeto. Trata sobre un elefante que, por ser
más grande que el resto de sus amigos del bosque, no paraba de burlarse de ellos. Un día,
después de que tuviera un accidente, aprendió una lección muy importante que le hizo darse
cuenta de que no puede reírse de la gente que le rodea.

6. La pesadilla de Carola
Este es uno de esos bonitos cuentos con valores que ayuda a los niños a reflexionar y
mejorar su conducta. Habla sobre una niña a la que todo le aburre y se enfada
constantemente con sus padres. Este cuento podría ayudar a tus hijos a saber qué está mal y
qué está bien en su comportamiento y a reconocer algunas de las actitudes que debería
cambiar.

7. Daniel y las palabras mágicas


Este cuento es uno de los favoritos de los niños porque les permite sumergirse en un
maravilloso mundo de fantasía. Habla de uno de los valores más importantes que los niños
deben aprender: la amabilidad. Daniel, el gran mago, aprende que las palabras pueden
tener un poder fantástico y decide utilizarlas para sacar todos los días una bonita sonrisa a
su familia.

8. El Sistema Solar
Los cuentos no solo pueden resultar muy útiles para transmitir valores a los niños. Historias
como esta le permiten acercarse a realidades más complicadas de entender. Este cuento
habla de una manera simplificada sobre la formación del Sistema Solar y sobre todos los
planetas que lo conforman.

9. Las lágrimas del dragón


En ocasiones, los adultos estamos tan centrados en las rutinas del día a día que nos
olvidamos de tratar con nuestros hijos conceptos tan importantes como la paz. Este cuento,
cuyos protagonistas son un niño y un dragón, habla precisamente de esto, sobre el respeto y
el amor a la diferencia. Se trata de un cuento japonés que todos los niños deben conocer.

10. La tortuga que no sabía esperar


Te proponemos también un bonito cuento que está pensado para trabajar las esperas con
los niños con autismo y hacerles entender al resto de compañeros de la clase por qué les
cuesta tanto esperar. Este cuento podría también servir de reflexión también a los padres
sobre el ritmo de vida al que sometemos a los niños.

11. Cuento sobre el Día de Muertos


Como bien sabréis, en noviembre se celebra el Día de Muertos. Para los días anteriores de
2019, te proponemos este cuento que hará que los niños entiendan mejor y vivan con más
entusiasmo esta tradición. Es una ocasión muy especial para hacer partícipes a los más
chiquitos de la familia en esta fiesta tan popular en México.
12. Cuento del nacimiento del Niño Jesús
Cuando se vaya acercando la Navidad 2019, lee este relato tan bonito con tus hijos. Cuenta
la historia del nacimiento del Niño Jesús, que recordamos en todas las navidades. Habla
sobre María y José y cómo tuvieron que meterse en un establo para pasar la noche. Allí
nació Jesús y todos los pastores vecinos fueron a adorarlo junto a los tres Reyes Magos. A
tu hijo le encantará conocer la historia que hay detrás de las figuras del Belén que ponéis
cada año para decorar el hogar en Navidad.
EL POLLITO INQUIETO
Había una vez un pollito al que su madre y sus cuatro hermanos le llamaban “El Inquieto”,
ya que siempre se aislaba en algún rincón de su corral buscando aventuras, y cuando era la
hora de comer o dormir, le ordenaban con energía para que volviera pronto.

Cierto día, la mamá gallina, juntó a sus cinco pollitos para ir a dar un paseo por el bosque,
era tan divertido el paseo que no se dieron cuenta que no estaba con ellos “El Inquieto“.
Cuando se dieron cuenta de su ausencia, optaron por repartirse y tomar decisiones distintas
para así buscarlo más rápido.

Después de mucho tiempo de búsqueda y de haber recorrido un largo tramo del bosque, los
hermanos y la mamá gallina le llamaba gritando sin parar. Uno de los pollitos escuchó que por
encima de los árboles recorría en raudo vuelo, un gavilán hambriento. Al pollito le entró el pánico,
porque su hermano había sido cazado por el ave rapiña. Se fue corriendo en busca de su mamá y
sus hermanos para pasarle la voz del peligro. La madre gallina una vez alertada por su hijo, les
ordenó a todos que se camuflaran dentro de las ramas para no ser vistos por el gavilán.
Cuentos aymaras san andres de machaca bolivia 2012

1. 1. EL CORDEROY EL ZORRO
2. 2. Nayaka uwijanipinipxtwa, mätaman urqu uwija utjapiniwa.Tuvimos siempre
ovejas, entreellas un semillero o macho.
3. 3. Mä uru uyur jitkatata qaqurasiskataynawa,ukañkama mä qamaqi uyur
wawanakapamanq’antañataki mantaniraki.Un día, el cordero estaba rascando su
cuerpo en el corral paraquitarse el escozor. Mientras, un zorro ingresa al corral
paracomerse a sus crías.
4. 4. Ukham uñjasin mulla mullaqamaqi urqu uwijar jiskt’i,kuns luraskta, sasa, ukar
siyuruqu uwija aka uyu tinkunmuni, ukar tukkataskta, Al ver así de susto al cordero
el zorro pregunta, ¿quéyanapt’itaya, siya. haces ahí?, el cordero responde: este
corral quiere caerse, estoy apenas sosteniéndolo, ayúdame por favor.
5. 5. Qamaqi iywa sataynawa ukat uyur tukkataynaukhamaru urqu uwija k’achat
jaypachar jithiqatayna,qamaqi uyur nukkataskakitaynawa...El zorro acepta la
petición y ayuda a apoyar el corral que estaría apunto de caerse, mientras con
cuidado se retira el cordero, y se alejauna distancia prudente, el zorro sigue
apoyando el corral...
6. 6. ...mayaki uruqu uwija jaltasintaqi chp’amapampi qamqirtupuntatayna,
phallayañkama,ukham uka munqintasajiwayatayna....y de un de repente el
corderocorre con toda su fuerza y choca enel cuerpo del zorro hasta hacerloreventar,
hasta que lo mató con esegolpe, y así murió el zorro.
7. 7. EL JOVENY EL SAPO
8. 8. Mä wayna tawaqup utar jaytasin uywa awatirisaratayna.Cuentan que un día un
joven aymara dejó asu novia María, en su casa, mientras él salió arealizar sus
labores de pastoreo.
9. 9. Ukat mamapa utar puritayna, La madre del joven entróukham jamp’at uñjasa
lawamp a su casa y vio un sapo aljawq’asa anqaru jaqsutayna. que golpeó hasta
sacarlo del lugar.
10. 10. Jayp’u wayna utar purisin María q’ala usuchjatauñjatayna, mamamaw ukham
luritu sataynawa.En la tarde, cuando el joven regresó vio aMaría herida, ella le
contó que su madre lamaltrató.
11. 11. Wayna mamapar tuqxatayna, kuns ukham warmijaluraraqista, sasina, mamapa
siwa, nayax mä jamp’atukutat jaqstxa.El joven enfrentó a su madre alterado por lo
ocurrido,pero ella explicó que sólo vio un sapo y no una joven.
12. 12. Texto provisorio...Texto provisoriosEl veía a María como unahermosa dama, al
contrario de sumadre quien veía un sapo.
13. 13. LA PERDIZ Y EL SAPO
14. 14. Jamp’atumpi p’isaqampi yuxch’añatak yant’asipxatayna.Ukataki jupanaka k’usa
lurañ lurañ amtapxatayna,ukat taykch’i sani khitis suma k’usa luri.Un sapo y una
perdiz hicieron una apuesta para ver quién seríaelegida como nuera.Para ello
decidieron elaborar chicha y dejar que la futurasuegra escogiera a la ganadora.
15. 15. tu nqu qhuntant qa m ä as jP’isa ank ’ak iw k . ició el trabajo y c ’usa lurañ
tukuyata y na e rdiz in ome La p nzó am oler d de inando rápidament e su e un solo
grano erm m aíz,t chi cha .
16. 16. ’acha ta walja qunqu qala qhun atu s ti k an qh unarJamp ’ a ki t a yn olió muy
despacio en el m a su parte, m olino sap o , po r d e pi edra El una buena cantidad de
maíz.
17. 17. Ukhamaru taykch’i khitis suma yuxch’aspa uk uñjir puriraki.P’isaqa inakiw jan
kun luras chukuskatayna, ukañkama jamp’atut’alx t’alx sas wali ch’ama tukusa
qhunaskarakitayna.Entonces llegó la suegra a evaluar a la mejor nuera. A la perdizla
vio hacer nada, mientras que al sapo lo vio esforzándosemoliendo mucho maíz.
18. 18. Ukhma uñjasa amtatayna: p’isaqax yuxch’atak janiw walikiti.Jamp’atu waliski,
sasa, ukhamaw jamp’atur yuxch’apatak ajllitayna.Uka warmiti p’isaqar yuxch’atak
ajllispana, juk’ak manq’irisnänwa.Jamp’atu yuxch’atapata jaqinakax wali
manq’iritanxa.Así que la suegra decidió: bueno, la perdiz no sirve para nuera.El
sapo sí vale la pena, ganando la apuesta y siendo aceptada como nuera.Si la mujer
hubiese escogido a la perdiz, nuestra manera de comer habríasido muy poca. Por
culpa del sapo los humanos comen de manera abundante.
19. 19. UN ZONZO
20. 20. Mä Sunsu khuchhi awatiritayna, sapuru awatisaancha qaritaxataynawa, jani
awatiñ munxataynati,ukata mamapa siy, sum awatim, uka khuchhiPacutakiwa.Un
Zonzo pastoreaba chanchos sin muchas ganas.Cuando la madre lo vio, lo retó por su
actitud y le dijoque los chanchos serían su alimento en pascua.
21. 21. Aktajamata mä wasa jaqi puritayna, ukat sunsurjiskht’i kuns lurasta sasa. Sunsu
siwa, nayakhuchhi Pakutak awatiskta. Ukata wasa jaqi siy,nayaw Pakutxa; ukham
sipana, uhama mäpitaanakisxamaya, nayax qaritaxtwa.De pronto, llega un extraño y
le preguntó que hacía.El Zonzo le dice que cuidaba a los chanchos paraPasco, el
extraño le respondió que él era Pasco.Entonces el Zonzo le dijo que se llevara los
chanchos.
22. 22. Jap’u mamapa puripan Sunsu siy, Paxkuw Más tarde, al llegar su mamá el
Zonzo le cuentapurxi, khhuchhinaka anakisxiwa. Mamapa que llegó Pasco y se
llevó los chanchos. La madretiptasisin walpin tuqinuqi, jank’a tunqu jamí muy
enojada lo reta y le dice que prepare maíz enwakiyam, punku llawt’asin
aysuniwayatawa, una olla tostadora, que asegure la puerta con llave ynaya nayraqat
Pasku arktaxa. que la alcance mientras ella va en busca del Pasco.
23. 23. Sonso tunqu jampísin nakhantayataynawa, ukat punkuq’ipsuwayatayna ukhama
mamapa qhipapar saratayna.Ukham mamapa uñjasin mayampi tuqxatayna,
ukaruarumtxataynawa ukhama akaruk ikir qhiparxañani,punku q’awa lakar
uñt’añani, ikkasin janipiniw charwat’atatañaniti, punkuw q’awar jalantaspa, sas. El
Zonzo quemó el maíz y la olla, sacó la puerta con todo y llave y se fue al alcance de
su madre. Cuando su madre lo vió lo retó nuevamente y como ya era de noche, le
dijo que se acostaran a la orilla de un barranco y que no estirara las piernas para que
la puerta no se cayera.
24. 24. TU!! !!!!!! En la noche mientras dormían, el Zonzo estiró las piernas y la puerta
cayó por K AT KA KAT el barranco. El Zonzo despertó y corrió tras la puerta
diciendo: “Kat Kat Katu” (agarre agarre agarre) generando gran alboroto. Abajo del
barranco estaban los saldias (malhechores) contando plata robada, quienes al
escuchar el grito pensaron que los perseguían y arrancaron dejando todo el dinero
botado.Aruma ikkasa jan amuyas Sunsu char wat’atataynawa ukat punku
q’awamanqhiruw liwirantawayxatayna, Sunsu wat’jtasa puku qhipa jalatayna
katkatu katu, sasa, ukham taqin mulljasa. Uka q’awa manqhan saltianakawlunthatat
qulqi jakhusipkatayna, ukham arnaqasir ist’asa, jiwasaruw katuñmunistu sasa, q’al
qulqinak willirpawayasin jaltawayxapxatayna.
25. 25. Sunsu punku katuwa q’awa manqhina, ukanqulqi ina willtata uñjas apthapisin
mamaparuchuri, ukham kusisita wali qulqin jan khuchhinsarxapxatayna.El Zonzo al
recoger la puerta del fondo del barrancoencuentra el dinero de los saldias, se lo
muestra a sumadre y se van juntos muy alegres sin los chanchos,pero con mucho
dinero en los bolsillos.

El Cordero y el Zorro (cuento en aymara)

Nayaka uwijanipinipxtwa, mätaman urqu uwija utjapiniwa.

Tuvimos siempre ovejas, entre ellas un semillero o macho.

Mä uru uyur jitkatata qaqurasiskataynawa, ukañkama mä qamaqi uyur wawanakapa


manq’antañataki mantaniraki.
Un día, el cordero estaba rascando su cuerpo en el corral para quitarse el escozor. Mientras, un
zorro ingresa al corral para comerse a sus crías.

Ukham uñjasin mulla mullaqamaqi urqu uwijar jiskt’i, kuns luraskta, sasa, ukar siyuruqu uwija aka
uyu tinkun muni, ukar tukkataskta,

Al ver así de susto al cordero el zorro pregunta,

yanapt’itaya, siya.

¿qué haces ahí?, el cordero responde: este corral quiere caerse, estoy apenas sosteniéndolo,
ayúdame por favor.

Qamaqi iywa sataynawa ukat uyur tukkataynaukhamaru urqu uwija k’achat jaypachar jithiqatayna,
qamaqi uyur nukkataskakitaynawa...

El zorro acepta la petición y ayuda a apoyar el corral que estaría a punto de caerse, mientras con
cuidado se retira el cordero, y se aleja una distancia prudente, el zorro sigue apoyando el corral...

...mayaki urqu uwija jaltasin taqi ch’amapampi qamaqir tupuntatayna, phallayañkama, ukham uka
munqintasa jiwayatayna....

y de un repente el cordero corre con toda su fuerza y choca en el cuerpo del zorro hasta hacerlo
reventar, hasta que lo mató con ese golpe, y así murió el zorro.

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