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ANTROPOLOGÍA INTERPRETATIVA.

MERCEDES ARABELA CHONG MUÑOZ

ROSALBA CASTAÑEDA CASTRO

INTRODUCCIÓN.

La Antropología como ciencia estudia al hombre y su comportamiento


como miembro de una sociedad, no se limita a un grupo en particular
ni a un periodo determinado de la historia, se enfoca tanto a la
construcción del hombre en el pasado como en el presente, es decir,
su amplio campo de estudio implica el análisis de la evolución
estructural de la humanidad y desarrollo de civilizaciones.

La Antropología interpretativa surge a finales de los años sesenta y


principios de los setenta, de las ideas dominantes de la teoría social
de ese entonces, y a través de reflexiones sobre la práctica
etnográfica y el concepto de cultura. Su primera aproximación fue
tomar en cuenta el punto de vista del nativo y plantear cómo las
construcciones culturales diferentes de la realidad afectan la acción
social. Se examinó también el proceso de comunicación por medio del
cual el antropólogo durante el trabajo de campo obtiene conocimiento
de los sistemas de significado cultural de los sujetos para
representarlos en sus textos. La antropología interpretativa
proporciona datos de otros mundos desde adentro y refleja acerca de
los fundamentos de los datos. Desde 1920, se puede decir que la
antropología interpretativa se realizaba según los cambios de estilo
que se conocen, en las etnografías experimentales americanas y en
los años treinta se incrementaron los escritos etnográficos en
Inglaterra.

La antropología interpretativa tuvo un importante impacto al cambiar la


práctica antropológica, trasladó el énfasis del análisis antropológico
del comportamiento y estructura social hacia el estudio de símbolos,
significado y mentalidad

DESARROLLO.

La antropología interpretativa se enfoca en la manera en que el


antropólogo presenta su trabajo que es producto de una observación,
es decir cómo los lectores observamos y percibimos como si
hubiéramos estado allí, y que es el resultado de plasmar en un texto el
trabajo de campo realizado por el etnógrafo. Cuando el occidente ya
no era el único proveedor de conocimiento antropológico sobre los
otros fue necesario una etnografía más general.

Según Geertz (1991), el "estar allí" autorial es difícil plasmarlo en un


papel, y el "haber estado allí" personalmente requiere superar una lista
de acontecimientos para poder lograr su objetivo. El poder trasladar el
trabajo de campo a la escritura permite aprender a leer de una manera
más crítica. Es importante transmitir en el escrito del antropólogo la
relación entre observador y observado, que se convertiría en un
informe, y la relación autor-texto que se refiere a la firma. El reto al
escribir un texto que supone lleva implícito una parte íntima del
investigador y de la cual no se puede desprender, se puede superar
observando los propios textos desde su inicio.

La Etnografía de la primera mitad del siglo XX construyó una nueva


manera de hacer trabajo de campo, cuyas abstracciones
antropológicas debían basarse en descripciones culturales realizadas
por expertos. Estas interpretaciones culturales se transformaban en
escritos que traducían la experiencia de investigación. En este
proceso de traducir o interpretar intervienen subjetividades que están
fuera de control del escritor. En este sentido, el etnógrafo se convertía
en una autoridad donde lo que escribiera en sus textos sería
verdadero.

El principal cambio en la antropología cultural y social del presente


siglo ha sido el método etnográfico, cuya principal innovación fue
realizar una práctica integrada, que anteriormente se realizaba
separadamente la recolección de datos y el análisis se realizaba de
gabinete. La etnografía es un proceso de investigación en el cual el
antropólogo observa de cerca, registra y se involucra en la vida diaria
de otra cultura, a esta experiencia se le llama trabajo de campo, para
después escribir acerca de esta cultura.

La observación participativa empieza con Malinowski al transmitir la


información objetiva que había adquirido en campo. En su texto
de Los Argonautas del Pacífico Oriental, con el método utilizado se
refiere a describir las circunstancias en que realizó la observación y
cómo recopiló la información, además se deben presentar claramente
los resultados de la observación directa; en este caso el indígena es la
fuente directa y la interpretación del científico sobre la información
recabada.
Las fuentes de investigación son complejas por tratarse de seres
humanos que aunque sean accesibles, influye su comportamientos,
recuerdos, etc. Los principios metodológicos deben ser científicos y
conocer las reglas y normas de la Etnografía, tener un marco teórico
previo, vivir en la comunidad (adaptarse y participar en las rutinas del
grupo, aprender costumbres, respetarlos para ser aceptados, etc.),
utilizar métodos precisos para recoger, manejar y establecer las
pruebas. Según Malinowski, la meta del estudio es conocer el punto
de vista del indígena, su posición ante la vida, su visión del mundo.
Como cada cultura es diferente, con diferentes costumbres,
tradiciones, códigos morales, legales, etc., entonces al estudiar al
hombre se debe analizar el porqué el hombre vive, que le proporciona
felicidad.

La observación participante puede ser que no sea realmente objetiva


pero se puede tomar en consideración como un conocimiento entre la
experiencia y la interpretación. Clifford Geertz analiza los símbolos y
los significados, en su investigación donde analiza la sociedad de Balí,
que desde su perspectiva occidental las relaciones de esta sociedad
sirven para conceptuar lo que no se analiza desde el método clásico
que es identificar, clasificar, tratar individuos humanos y casi
humanos, es decir, examina su cultura, cómo la gente define y percibe
al individuo y lo que piensa de él. Dice que el hombre encuentra
sentido a los hechos que vive a través de esquemas culturales
ordenados y símbolos significativos, por lo que el estudio de la cultura
es el estudio de los mecanismos que emplean los individuos o grupos
de individuos para orientarse en el mundo que de otra manera no
entenderían.

La gente ha desarrollado estructuras simbólicas mediante las cuales


las personas son percibidas como parte de categorías de personas o
clases de individuos, existiendo pluralidad de estructuras como
parentesco que define al individuo como actor social. A través del
análisis estructural se puede conocer las implicaciones culturales de
un sistema de categorías de personas o anticipar cambios del sistema
por procesos sociales.

Según Turner, el antropólogo debe estudiar los símbolos no sólo en el


contexto de cada ritual sino en el sistema total, se tienen contextos del
campo y acción y el cultural donde los símbolos le dan sentido
abstracto. La interpretación de los símbolos sigue estando en
discusión entre antropólogos y psicoanalistas. Pero él sugiere que
algunos aspectos se pueden analizar dentro del marco de la teoría
estructuralista y otros dentro de la antropología cultural. En su
investigación sobre los ndembu, afirma que la interpretación de las
emociones de los indígenas representan una estrecha relación entre
símbolos dominantes de la cohesión y continuidad tribal, pero también
se asocian al conflicto interpersonal e intergrupal pero estos actos de
conducta no entran en los sentidos oficiales, verbales relacionados a
los símbolos dominantes.

El antropólogo social justifica sus interpretaciones de los símbolos


rituales de una sociedad utilizando técnicas y conceptos especiales,
es capaz de observar el ritual y colocarlo en el marco de un campo
significante y describir la estructura y las propiedades de ese campo.
Se clasifican los datos descriptivos para formular las propiedades de
los símbolos rituales, que son: de condensación, de unificación
significada, son vínculos de asociación y vincula ideas y los
fenómenos; la polarización de sentido, uno de orden moral y social y
otro son fenómenos y procesos naturales y fisiológicos.

Según Sherry Ortner, cada cultura tiene ciertos elementos clave que
son importantes para su organización. En estudios de sistemas
significativos como centrales han cambiado hacia unidades simbólicas
que construyen significados, el interés en estos elementos clave de las
culturas se ha especificado como símbolos clave, no hay un símbolo
clave para cada cultura. Las culturas son resultado del interjuego de
muchas orientaciones básicas, algunas conflictivas pero todas
expresadas en el sistema público, transforman su propia cultura
generación tras generación.

Los símbolos que son vistos como la suma de expresiones que


representan una gran fuerza emocional, son los símbolos religiosos, e
incluye objetos de reverencia o que producen emoción como la
bandera, la cruz, la motocicleta, entre otro., La elaboración de los
símbolos, seleccionan ideas y sentimientos haciéndolos
comprensibles a uno mismo y comunicables a otros y trasladados a
una acción ordenada. La elaboración de los símbolos tiene un status
central en la cultura basada en la experiencia, son esencialmente
analíticos, raramente son sangrados en el sentido de ser objeto de
respeto, su status clave lo indica su recurrencia en el comportamiento
cultural o sistemas simbólicos culturales.

Se dice que la elaboración de símbolos es clave para el sistema, se


refiere a la fuerza de su rol de organización en relación a un sistema.
Para analizar los diferentes tipos de símbolos clave son: sumando
símbolos, son preguntas referidas a la conversión cultural de ideas
complejas a clases indiferenciadas (obligación-patriotismo o fe); raíces
metafóricas, son preguntas aplicadas al análisis de las metáforas en
sentido amplio (analogías, modelos imágenes); escenarios clave, son
preguntas relacionadas a la reestructuración de actitudes y relaciones
como resultado de un decreto particular de secuencias proporcionadas
de acciones elegantes.

La observación participante realizada por Evans-Pritchard, sobre Los


Nuer, dice que su investigación no es un compendio de observaciones
y textos (como los de Malinowski) y argumenta "los hechos sólo
pueden ser seleccionados y ordenados a la luz de las teorías". Según
Geertz, en Los Nuer, Evans-Pritchard, "efectúa enérgicas
vindicaciones del poder de las abstracciones científicas para focalizar
la investigación y ordenar los datos complejos. El libro se presenta
como una demostración más que una descripción, su argumentación
teórica se basa en interpretaciones de la vida de Los Nuer observadas
y narradas con habilidad, funcionando estos paisajes como una
ejemplificación, puesto que implican a los lectores en la compleja
subjetividad de la observación participante".

Según Geertz, la observación participante oscila entre el adentro y el


afuera de los sucesos. El trabajo de campo se centró en la experiencia
del observador participante y apareció la imagen de la narrativa, es
decir, los sucesos de la investigación y los encuentros se transforman
en notas de campo y las experiencias se transforman en narrativas,
acontecimientos significativos o ejemplos. Según Dilthey, la
experiencia etnográfica se puede ver como una constitución de un
mundo significativo común, basado en estilos intuitivos de
sentimientos, percepción y conjetura. Esta actividad se sirve de
indicios, trazos, gestos y fragmentos de sentido previos al desarrollo
de interpretaciones estables.

La Antropología interpretativa desmitifica gran parte de los que no se


cuestionaba anteriormente en la construcción de la narrativa: los tipos
de observaciones y las descripciones etnográficas (Geertz, 1991), ello
contribuye a la creación de procesos creativos por los que se inventan
y dan significado a los objetos culturales. La interpretación se basa en
el modelo filológico de la lectura textual, surge por reclamos de la
autoridad experiencial. La textualización es el proceso mediante la
conducta no escrita, el habla, las creencias, la tradición oral y el ritual
se caracterizan como un cuerpo, como un conjunto significativo
separado de la situación discursiva inmediata.

Ricoeur afirma que el discurso no puede ser interpretado de manera


abierta y pública en que se lee un texto, para comprender el discurso
usted tuvo que estar allí, en presencia del sujeto discursivo. Para que
el discurso llegue a ser texto debe ser autónomo, separado de una
elocución y de una intención autoral específicas. La interpretación no
es interlocución, no depende de estar o no en presencia del hablante.

El realismo etnográfico es la manera de escribir la representación de


la realidad de un mundo o una forma de vida. La escritura etnográfica
permite al etnógrafo la autoridad de que transmita lo que él vivió y
observó de primera mano a través de una interrelación entre el trabajo
de campo y la escritura etnográfica. La etnografía realista aparece con
el establecimiento de la antropología como ciencia y la elaboración del
trabajo de campo profesional como requisito para los informes
etnográficos.

En la etnografía tradicional, la narrativa se desarrolló con las


imaginerías culturalistas y estructural-funcionalista que representaban
el todo y sus partes. El escritor antropológico describía una cultura
(etnografía total) a través de las unidades en que estaba dividida la
sociedad, resultando una tabla de contenidos mínimos (parentesco,
economía, religión, etc.) esta estructura prevaleció desde la
reconstrucción de culturas indias, americanas, los trabajos de
Malinowski y Firth, hasta la etnografía de partes. Actualmente, se han
desarrollado dos estructuras narrativas: convertir la experiencia de
trabajo, campo temporal en marco de referencia del texto y en plantear
el problema en el primer capítulo y el resto dedicarlo al material
relevante, hasta llegar a una solución de conclusiones.

En la etnografía realista, el autor escribe en tercera persona (es la


diferencia de los relatos de viajeros escritos en primera persona)
aumentan la sensación de objetividad científica que proyecta el texto,
pero también no transmite lo que el etnógrafo sabe y la manera como
lo aprendió. Excluir a los personajes del texto de la etnografía realista
explicaba el tono seco e ilegible de los textos, también había
deferencia en la etnografía escrita para los colegas y para el público
en general.

Desde los inicios de la etnografía realista, para establecer autoridad


en los textos etnográficos era necesario las condiciones y experiencias
del trabajo de campo para validar la evidencia al escribir la etnografía
total, y el tiempo limitado en trabajo de campo, se tenía que establecer
la credibilidad de sus afirmaciones, se solucionó relegando la
información del trabajo de campo a prefacios, notas al pie de página,
apéndices o en el capítulo introductorio, además se apoyaba con
mapas, fotografías, dibujos que marcaban el hecho de haber estado
ahí, era tan importante como la información que se quería transmitir.
Los análisis de situación es una forma de representar la vida real en
las etnografías realistas, tiende a validar la relación entre el etnógrafo
y el sujeto y proporciona la síntesis de los objetivos interpretativos y de
los realistas. La técnica de análisis de casos fue elaborada por los
antropólogos de Manchester para organizar textos etnográficos y
ordenar el material de campo. El razonamiento legal tenía prestigio
como método científico, por lo que el método Estudios de caso fue la
solución en el período funcionalista para producir conocimiento en
modelos generales de evidencias. Últimamente se han incorporado
marcos teóricos de disciplinas que proporcionan conceptos para el
estudio de interacción cara a cara, como lingüística interaccionista,
fenomenología, etc.

La etnografía realista se dedicó a presentar el material como si


representara a los sujetos culturales más que a la cultura de
referencia. Era representar el mundo de su cultura de referencia,
representar el mundo de los otros como ellos lo veían. Las sucesivas
fases primero: la etnografía realista temprana eran afirmaciones de un
informe que presentaba la perspectiva nativa del asunto (etnografías
de Malinowski), después traducciones de narrativas nativas, para dejar
que hablen ellos con vigilancia editorial del etnógrafo (Firth). Después
el relato funcionalista incorporaba el punto de vista del nativo, luego
era una visión mentalista de la estructura social y visión del nativo
(Levis-Strauss). El proyecto sistémico de los etnosistémicos, y
recientemente la legitimación filosófica de los reportes etnográficos
entre la traducción y el problema del significado.

Los etnógrafos realistas hacen etnografía total, el trabajo de campo es


restringido en espacio y tiempo, entonces se generalizaba en lugar de
mantener el detalle de los hechos particulares de la investigación
(rituales, organización política, etc.). lo importante es que el efecto se
logra por un estilo de escritura acoplada a las características del
género, y separaba la experiencia de campo y la información obtenida
en lo que se comunicaba al lector. La etnografía realista desarrolla y
usa términos que hace más claros los textos etnográficos, los
etnógrafos se miden en el uso de la jerga arriesgándose a crear
representaciones generalizadas de realidades culturales. El trabajo de
campo se sustenta con el uso de la lengua nativa para discutir el punto
de vista nativo y las etnografías experimentales explican los conceptos
nativos que a menudo es más realista. La evidencia lingüística del
etnógrafo es clave para lograr un texto realista, utilizar intérpretes
afecta la autoridad del escritor.

La autoridad es la estructura combinada de la legitimación y los estilos


derivados de las descripciones y afirmaciones realizadas en un texto.
Debe reforzar la confianza del lector sobre los conocimientos del autor
y la credibilidad en lo que afirma. Actualmente los experimentos se
interesan en los problemas del significado y sensitividad
hermenéutica. La autoridad, se puede analizar a través de: la
narrativa, testimonios personales es crucial en el texto como soporte
de ideas y argumentos de la descripción; la organización de su objeto
temático, la autoridad del escritor se liga a la clase de historia que
define. Cuando los textos son articulados para resolver su
problemática organizacional para explicar los procesos o prácticas, ser
selectivo en sus reportes, y cubrir en los capítulos intermedios los
temas; en la escritura etnográfica actual experimental, se reconocen
dos estilos para relacionar las descripciones textuales con su
interpretación: 1) los datos se representan entre los diálogos entre el
informante y el etnógrafo que tiene sus propias observaciones , 2) el
etnógrafo como observador o traductor, se separa de lo que interpreta
y se apoya marginalmente en el diálogo contextual de los informantes
para su análisis despersonalizado de sus textos.

CONCLUSIONES.

La etnografía que se realiza como producto del trabajo de campo del


antropólogo debe tener significado para los lectores y expertos en la
materia, es decir, deberá aportar a la construcción del proceso de
investigación como a las escrituras etnográficas.

En el trabajo de campo el antropólogo adquiere una gran cantidad de


información que interpretará la cultura de los sujetos estudiados y
transformará en un texto. La interpretación de todos sus símbolos y
sus significados deberá realizarse posicionando a los sujetos dentro
de un contexto donde se tienen procesos distintos, es decir, analizar a
los grupos dentro de un contexto local y global.

La antropología interpretativa es relevante al tratar de describir de la


forma más objetiva posible el contexto y la observación del área de
estudio. Lo importante es la discusión que se sigue manteniendo
sobre la objetividad y subjetividad al momento de transformar en un
texto la experiencia de investigación. En realidad, es primordial el
saber manejar los sentimientos, actitudes, empatías o relaciones
personales que puedan surgir con los informantes, el investigador
tendrá la autoridad para tomar la decisión de poner límites, así mismo
al momento de escribir su texto sobre la investigación analizar la
información que pueda tener consecuencias negativas.

BIBLIOGRAFIA.

Geertz, C., Clifford, J., y otros. El surgimiento de la antropología


posmoderna. Barcelona. Gedisa Editorial. 1991.

Geertz, Clifford. La interpretación de las culturas. Barcelona. Gedisa


editorial.1997.

Ortner, Sherry B. "On Key Simbols" en American Antrophologist. 1972.

Turner, Víctor. La selva de los símbolos. Introducción y capítulo I.


Madrid. Siglo XXI. 1992.

Geertz, Clifford. El antropólogo como autor, Barcelona. Paidós. 1984.

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