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O’DONELL, Guillermo1: “Apuntes para una teoría del Estado”2.

características diferenciales de un tipo de estado que tiende a corresponder a


Capitulo V. En OZLAK, Oscar (Compilador): “Teoría de la Buro- la textura de una sociedad muy diferente de los casos clásicos y más pura-
cracia estatal: enfoques críticos”. Editorial Paidos. 1984. mente capitalistas. En estas páginas esta diferencias solo pueden quedar
señaladas en sus características más decisivas, pero también más generales.
Conviene precisar la intención y límites de este trabajo. En primer lugar se La exploración detallada de sus consecuencias, así como el señalamiento de
trata de apuntes para una teoría y no un intento de hacer esa teoría, porque contrastes más específicos entre diversos casos latinoamericanos, no cabe
sólo desarrollo algunos temas necesarios para una visión suficientemente en este trabajo. Esto es materia de estudio arriba mencionado, por lo que
completa de la problemática del Estado Capitalista. Segundo, estas reflexio- estos “apuntes” también son parciales en el sentido de que quedan truncos
nes no nacen de un interés genérico; son el resultado de mi esfuerzo por antes de llegar a aquel plano de especificidad histórica. Pero como instru-
entender un tipo de Estado Capitalista, el que he llamado “burocrático auto- mento elaborado precisamente a partir de, y para avanzar en, un estudio
ritario”, mediante un estudio del caso argentino contemporáneo comparado colocado en ese plano, la ilusión es que puedan contribuir al engarce entre
con similares experiencias Latinoamericanas. Ese intento, así como diversos detalle y teoría que tanto necesitamos, no solo como pura conveniencia del
comentarios recibidos por anteriores trabajos míos, me mostraron la necesi- progreso intelectual.
dad de repensar la concepción de Estado subyacente en aquellos. De esto
surgió claro que lo más problemático no es ni “Estado” ni “sociedad”, sino PRIMERA SECCIÓN:
su conjunción, el “y” que los une de manera ambigua y, como se verá, en
varios sentidos fundamentales, engañosa. En tercer lugar, al ser el burocrá- SOCIEDAD Y ESTADO: Algunas definiciones prelimina-
tico autoritario un tipo histórico de Estado capitalista, tenía que plantearme res.3
algunos de los temas generales de ese Estado, al menos aquellos que me
permitieron luego regresar al plano más específico del burocrático – autori- Primero una definición que habrá que desplegar paso a paso. Entendiendo al
tario; ésta es una de las razones, aparte de mis insuficiencias, para que estas ESTADO como el componente específicamente político de la dominación
páginas sean los “apuntes” que anuncia su título. Estas reflexiones son, por de una sociedad territorialmente delimitada. Por dominación (o poder) en-
lo tanto, un momento en la elaboración de instrumentos conceptuales para tiendo la capacidad, actual y potencial, de imponer regularmente la voluntad
entender mejor no solo un tipo de Estado sino también – y sobre todo- pro- sobre otros, incluso pero no necesariamente contra su resistencia. Lo políti-
cesos históricos atravesados por luchas que marcan la implantación, impac- co en sentido propio o específico lo entiendo, entonces, como una parte
tos y colapso de ese Estado. Pero para ello me ha parecido necesario, en este analítica4 del fenómeno más general de la dominación: aquella que se halla
trabajo, “empezar por el otro lado”, planteando algunas características co- respaldada por la marcada supremacía en el control de los medios de coer-
munes a todo Estado capitalista, pero sólo al final esbozar las principales

1 Investigador titular del Centro de estudios del Estado y la Sociedad (CEDES) y miembro de la 3 Cf. Warwick (1975, pag. 190). A pesar de su título (A theory of Public Bureaucracy), el trabajo
Carrera de Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONI- de este autor no consigue transponer los limitados alcances de un estudio de caso.
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CET), Argentina. Los términos “burocracia estatal”, “organizaciones estatales”, “aparato estatal” y “aparato
2 Una versión previa de este trabajo obtuvo el primer premio en el Concurso de ensayos So- administrativo y productivo del Estado” serán utilizados indistintamente para aludir al conjun-
bre Administración para el Desarrollo, organizado por la CLAD (Centro Latinoamericano de to de organizaciones “publicas” que mantienen entre sí relaciones de interdependencia fun-
Administración para el Desarrollo) Caracas, Venezuela, 1976. Su realización contó con el cional, jerárquica y/o presupuestaria. Somos conscientes de la falta de rigurosidad en el em-
apoyo de la Fundación Tinker y la Universidad de Texas. pleo de estos términos, pero ello solo refleja – como se verá a lo largo del texto – las serias
deficiencias epistemológicas que aún caracterizan a los estudios sobre este tema.

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ción física5, en un territorio excluyentemente delimitado6. Combinando dominación. El ercer punto es que habitualmente existe una alta correlación
estos criterios, el concepto de Estado resulta equivalente al plano específi- entre el control de estos recursos: quien controla “A” y “B” es altamente
camente político, y este, a su vez, es un aspecto del fenómeno más amplio probable que controle simultáneamente “C” y “D” o, por lo menos, tiene en
de la dominación social. los primeros, una eficaz base para extender el ámbito de su dominación a
los restantes.
La dominación es relacional: es una modalidad de vinculación entre los
sujetos sociales. Es por definición asimétrica, a que es una relación de de- Estos recursos son base de toda dominación, no solo de la política; la carac-
sigualdad7. Esa asimetría surge del control diferencial de los recursos, gra- terística específica de éstas es la supremacía de los medios de coerción físi-
cias a los cuales habitualmente es posible lograr el ajuste de los comporta- ca en un territorio excluyentemente delimitado9.
mientos y de las abstenciones del dominado a voluntad – expresa, tácita o
presunta – del dominante. No tiene sentido intentar un inventario exhaustivo Bases de la dominación
de esos recursos, pero es útil distinguir algunos muy importantes como sus-
tento de la dominación. El primero es el control de los medios de coerción El control de recursos de dominación no está distribuido al azar. En cada
física, movilizables por sí o por intermedio de un tercero. Otro es el control momento son muy variados los factores que determinan el desigual acceso a
de los recursos económicos. Un tercero es el control de recursos de infor- dichos recursos. No sólo es inútil intentar un inventario de esos factores,
mación en sentido amplio, incluso conocimientos científico-tecnológicos. sino que, además, esa casuística nos haría perder de vista - buscando una
El último que interesa señalar es el control ideológico, mediante el cual el precisión empírica inútil en el plano en que nos hemos colocado – que exis-
dominado asume como justa y natural la relación asimétrica de la que es te un gran diferenciador del acceso a los recursos de dominación, tanto di-
parte, y por lo tanto, no la entiende ni cuestiona como dominación. Esta rectamente como porque genera situaciones que a su vez permite dicho ac-
enunciación sirve para señalar algunos puntos que nos permitirán desembo- ceso.
car en temas interesantes. El primero de ellos es que el control de cualquiera
Ese gran diferenciador es la clase social o, más precisamente, la articulación
de estos recursos permite el ejercicio de la coerción, consistente en someter
desigual (y contradictoria) de la sociedad en clases sociales. Por la clase
al dominado a severas sanciones. El segundo es que el recurso más eficiente
social entiendo, como una primera aproximación, posiciones en la estructu-
en términos de mantenimiento de la dominación es el control ideológico,
ra social determinada por comunes modalidades de ejercicio del trabajo y de
que implica el consentimiento del dominado a partir de esa relación 8. Por
creación y apropiación de su valor. Veremos que la determinación de esas
otro lado, la coacción es el recurso más costoso, porque desnuda explícita-
modalidades no es solo económica, sino que, también constituyéndolas in-
mente la dominación y presupone que ha fallado – por lo menos – el control
trínsecamente, hay otras dimensiones, entre ellas la que he definido como lo
ideológico; es sin embargo fundamental como “ultima ratio” que respalda la
estatal o político en sentido propio.
5 Esta imagen ha sido utilizada a veces como punto de partida de investigaciones sobre buro-
El Estado que nos interesa aquí es el Estado capitalista. La modalidad de
cracia. Véase Crozier (1964).
6 Para un mayor desarrollo de este punto crítico, véase Mosher (1967 pag. 475) apropiación del valor creado por el trabajo constituye a las clases funda-
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Larry Kirkhart (1971) sostiene que la principal dificultad para situar el estudio de la adminis- mentales del capitalismo, a través de, y mediante, la relación social estable-
tración pública dentro del mapa de las ciencias sociales deriva de su falta de fronteras con-
ceptuales
cida por dicha creación y apropiación. Los mecanismos y consecuencias
8 Para esta visión de la administración (y especialmente de la administración pública) como

“sistema sincrético de los sistemas teóricos particulares”, véase Juan Ignacio Jiménez Nieto 9Entre otros, pueden citarse Warren F. Ilchman y todd La Porte (1970); Bernardo Kliksberg
(1975) (1971); Nicos Mouzelis (1967) y Peta Sheriff (1976)

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más ostensibles de esa relación son económicos. La principal - pero no la coacción sobre un territorio; por ejemplo, las disposiciones que rigen la
única – relación de dominación en una sociedad capitalista es la relación de prestación de servicios en las Fuerzas Armadas o la sentencia de un juez.
producción entre capitalista y trabajador asalariado, mediante la que se ge- Hay otras que aparecen como relaciones “privadas” que vinculan a sujetos
nera y apropia el valor del trabajo. Este corazón de la sociedad civil, su sociales sin que asomen el Estado ni su poder coactivo. Típicamente son
principio de contradictorio ordenamiento. relaciones contractuales, entendidas como aquellas en las que, mediando o
no un documento escrito, las parte convienen un haz de obligaciones y de-
Esa apropiación no es simplemente una relación de desigualdad. Es un acto rechos. Pero el carácter privado de esa relación es sólo en apariencia. En la
de explotación, lo cual implica que es también una relación inherentemente inmensa mayoría de los casos, las partes pueden recurrir a un “algo más”
conflictiva (o para decirlo en otros términos, contradictoria), independien- que subyace a la habitual probabilidad de vigencia y ejecución de un contra-
temente de que sea o no reconocida como tal por los sujetos sociales. Este to. Ese plus es el Estado, cuyas instituciones pueden ser invocadas con el
es uno de los puntos nodales del control ideológico: su vigencia encubre la propósito de que ponga para la vigencia de cierta interpretación del contrato
inherente conflictividad de ciertas relaciones sociales. Esto sugiere que, los recursos, no solo la coacción, que puede movilizar 11. Son pocos los con-
aunque sus planos más ostensibles sean económicos, la relación que nos tratos en los que es necesario acudir a esto. Pero en todos, la garantía de su
ocupa también está impregnada de control ideológico. Este, lo mismo que lo efectividad resulta de la posibilidad de realizar dicha invocación, tácita,
económico, co-constituye esa relación, no como un componente que esta pero fundamentalmente, ya que de otra manera la relación contractual no
ahí, originariamente, contribuyendo a concretar su vigencia. Veremos que lo podría celebrarse y, si se celebrara, no habría posibilidad de demandar su
mismo puede argumentarse de lo político. cumplimiento. A su vez, si faltara este componente, la única posibilidad de
lograr la efectividad del contrato sería la coerción que las partes pudieran
¿En qué sentido las clases sociales son el gran diferenciador del acceso de-
aplicarse directamente, la ley de la selva, antagónica con el previsible entre-
sigual a los recursos de la dominación? En primer lugar directamente: por
cruzamiento de relaciones inherente a una sociedad mínimamente compleja.
sí, la posición de clase determina en gran medida la desigualdad. Pero,
además, de esa posición surgen probabilidades diferenciales de lograr situa- Los contratos suelen presuponer un acuerdo de voluntades al que concurren
ciones (prestigio social, educación, acceso a información, capacidad de ser libremente partes que, frente a la legislación pertinente a la relación, apare-
“oído” socialmente e influir ideológicamente, disponibilidad de recursos cen como iguales. A esta igualdad se la suele llamar “formal”, porque no
para volcarlos en el plano propiamente político, entre otros), que a su vez obsta para que la relación real que vincula a los sujetos pueda ser extrema-
permiten acceder al control de otros recursos de dominación. Esta no es, damente desigual. El caso crucial es el de la venta de la fuerza de trabajo,
como las anteriores, una estipulación definicional. Postula ciertas casuali- acto de igualdad formal que posibilita la apropiación del valor creado por el
dades, jerarquizadas, en la importancia y en el orden de su contribución a la trabajo. A esta relación contractual también subyace la garantía implicada
distribución diferencial de los recursos de dominación para la que debería por la posibilidad de invocar al Estado, en caso de “incumplimiento”, para
existir, si es correcta, razonable apoyo empírico. Tal es el caso. 10 la efectivización de una relación social desigual y contradictoria. Esa capa-
cidad de invocación (o en otros términos, esa presencia tácita y subyacente
Pero volvamos a lo político en sentido propio. Hay relaciones sociales os-
del Estado), es constitutiva de la relación; ella no podría existir, “sería otra
tensiblemente requeridas por órdenes respaldadas por la supremacía de la
cosa” sin ese componente. Y ese papel solo es jugado en el caso – trivial –
en que la invocación se realiza, sino también, más permanentemente y fun-
10
Cf. Martin Albrow (1970 pag. 16), quien atribuye el uso originario del término a M. de
11
Gournay. Carlos Marx (1968, pág. 54 y siguientes)

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damentalmente en todas las relaciones dotadas de la posibilidad de realizar trabajador, con la consiguiente dificultad para reconstruir desde allí el senti-
esa invocación. Ella, haciendo claro que hay recursos de poder, territorial- do social de la misma.
mente delimitados, que respaldan la relación bajo amenaza de severas san-
ciones, marca desde el origen los límites de lo que las partes pueden conve- Pero lo que más interesa destacar es que la característica del capitalismo no
nir (e incumplir), y gobierna sus expectativas acerca de la vigencia efectiva es solo que el trabajador esté desposeído de los medios de producción; lo es
y de las modalidades de la relación. también que el capitalista está desposeído de los medios de coacción. De
Esto surgen varias consecuencias de importancia. La separación del capita-
¿Qué quiere decir esto? Qué garantía que presta el estado a ciertas relacio- lista de los medios de coacción no implica que ésta se halle en la relación
nes sociales, incluso las relaciones de producción, que son el corazón de social que lo vincula con el trabajador asalariado. Ella es, ya lo hemos visto,
una sociedad capitalista y de su contradictoria articulación en clases socia- una presencia virtual que suele ser puesta en acto cuando algo ha “fallado”.
les; no es una garantía externa ni a posteriori de dicha relación. Es parte Esa puesta en acto es la efectivización de una garantía para su vigencia,
intrínseca y constitutiva de la misma, tanto como otros elementos – mediante la movilización de recursos de poder que a su vez tienen como
económicos, de información y control ideológico – que son aspectos que respaldo de última instancia la supremacía en los medios de coacción sobre
solo podemos distinguir analíticamente en dicha relación. ¿Qué quiere decir un territorio. La separación del capitalista del control directo de esos medios
esto? Que las dimensiones del Estado, o de lo propiamente político, no son entraña la presencia de un tercer sujeto social, cuya especificidad es el ejer-
– como tampoco lo es “lo económico” – ni una cosa, ni una institución, ni cicio de la supremacía de la coacción. Ese tercer sujeto social son las “insti-
una “estructura”, son aspectos de una relación social. tuciones estatales”. Ellas suelen poner en acto esa garantía a las relaciones
de dominación (incluso las relaciones capitalistas de producción) cuando lo
Aspectos y sujetos concretos que es promesa virtual y subyacente de respaldo a las mismas es invocado
para que se efectivice. Entramos aquí en el terreno en el que hay que avan-
Es necesario abordar un punto que se ha prestado a confusiones. Es cierto zar con cuidado.
que los actores sociales suelen vivir la “intervención del Estado”, como algo
exterior y a posteriori, incorporado a sus relaciones cuando algo en ellas ha Hay que distinguir entre la génesis y las condiciones de vigencia de las rela-
“fallado”. Esto refleja en el plano de la conciencia ordinaria lo que numero- ciones capitalistas de producción12. En ambas se pueden encontrar la especi-
sos autores han señalado: el capitalismo es en primer caso histórico de sepa- ficidad de la sociedad capitalista, pero de diferentes maneras. En cuanto a la
ración de la coerción económica y la extraeconómica. Entre otros, el amo de génesis, el vendedor de fuerza de trabajo es libre, no solo en el sentido de
los esclavos y el señor feudal concentraban recursos de poder económicos, estar desposeído de medios de producción, sino también de que no es traído
de información, de coerciones físicas e ideológicos. En cambio, en su rela- a dicha relación mediante la coacción, lo cual es muy diferente de la situa-
ción con el trabajador, el capitalista no controla directamente todos esos ción del esclavo o el siervo. Lo que lo trate a la relación es una coerción
recursos. Pero este contraste ha sido exagerado y no se han trazado algunas económica resultante de que, carente de medios de producción, su única
distinciones necesarias. En primer lugar, es un error deducir de ese contraste manera de contar con los medios de subsistencia es convertirse en trabaja-
que el capitalista sólo conserva la coerción económica. Si bien no la acapa- dor asalariado. Esta coerción económica es, además, difusa; ni las institu-
ra, suele ejercer control ideológico, aunque su contenido y modalidad de
12 La sociedad civil involucra a los “poderes” (burguesía, clero, nobleza), las “corporaciones”
concreción sean diferentes de los otras situaciones históricas. Además, po-
feudales, los oficios y comercios que en aquellos tiempos definían sus principales comporta-
siblemente haya aumentado su control de recursos de información, en espe- mientos. Estos representaban los diversos intereses particulares en tanto que el Estado, a
cial dado el fraccionamiento de la situación de trabajo en que es puesto el diferencia de la sociedad civil, corporizaba el interés general

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ciones estatales obligan a vender fuerza de trabajo ni los capitalistas pue- también que la separación del capitalista de los medios de coacción es el
den, por sí o acudiendo a esas instituciones, imponer esa obligación a nin- origen del Estado capitalista y sus instituciones. Esta primacía (genética) de
gún sujeto social concreto. La necesidad de hacerlo, por lo tanto, no aparece lo coactivo en el Estado es análoga a la primacía, también genética, de lo
impuesta por nadie; “simplemente”, la sociedad está articulada de tal mane- económico en las relaciones capitalistas de producción; lo cual no entraña
ra que el trabajador carente de medios de producción no podría subsistir si que esas relaciones sean puramente económicas, ni que el Estado sea sólo
no lo hiciera. La falta de coacción para vender fuerza de trabajo es condi- coacción. ¿Qué quiere decir esto?.
ción necesaria para la apariencia (formal) de igualdad entre las partes.
Además, junto con la difusa coerción económica, es una de las principales En primer lugar, si la emergencia de un tercero que pone una garantía últi-
raíces del control ideológico derivado de la opacidad de la dominación en la mamente coactiva está implicada por las relaciones capitalistas de produc-
sociedad capitalista, nuevamente en contraste con otras experiencias históri- ción, el Estado ya es por eso mismo un Estado capitalista, antes de pregun-
cas, en las que la coerción económica y la física son transparentes en sí tarse si favorece a, o es instrumentado por, tal o cual clase o fracción. Se-
mismas y en el sujeto social que las aplica. gundo, la objetivación de esa escisión en instituciones estatales implica,
también necesariamente, que ellas no sean ni actúen como un capitalista
En este sentido genético, lo económico y la coerción económica son prima- concreto, que por serlo ha quedad separado de los recursos coactivos con-
rios en las relaciones capitalistas de producción. Pero, por otro lado, una vez trolados por aquellas instituciones Las relaciones capitalistas de producción
que se vende y compra la fuerza de trabajo, se está celebrando un contrato presuponen un tercer sujeto social que aparece y actúa como un no capitalis-
que formaliza las relaciones que también están constitutivamente impregna- ta, aunque es la objetivación de un Estado que es por eso mismo capitalista.
das por aspectos no económicos, incluso los político-estatales que aquí nos En tercer lugar el Estado es garante delas relaciones de producción, enton-
ocupan. La garantía coactiva de las relaciones es co-constitutiva de la mis- ces lo es de “ambos” sujetos sociales que se constituyen en tales mediante
ma; esto, junto con la necesaria13desposesión del capitalista del control di- esas relaciones. El estado es garante de la existencia y la reproducción de la
recto de la coacción, acarrea la escisión de un tercer sujeto social que con- burguesía y del trabajador asalariado en tanto clase, no solo de la burguesía.
centra esos recursos y tiene capacidad de movilizarlos. Este sujeto no es Esto entraña – lógica y prácticamente – que en ciertas instancias el Estado
“todo” el Estado, sino la parte que se cristaliza, u objetiva, en instituciones. sea protector de la primera frente a la segunda. Pero no como árbitro neu-
El punto fundamental es que si esto es así, el Estado – como aspecto de esas tral, sino para reponerla como clase subordinada que debe vender fuerza de
relaciones y como plexo objetivado de instituciones – es garante de dichas trabajo y, por lo tanto, reproducir la relación social que el Estado garante.
relaciones, no de los sujetos sociales que mediante ellas se constituyen. Esto
implica que el Estado no respalda directamente al capitalista (ni como suje- En tanto las instituciones estatales son la cristalización de los recursos coac-
to concreto ni como clase) sino a la relación social que lo hace tal. Otra tivos que el capitalista no controla, aparecen como un no capitalismo que,
implicación es que el Estado es primariamente coactivo, en el sentido de además, no garante a las clases vinculadas a las relaciones de producción
que no sólo la coerción física es la última ratio de aquella garantía sino sino indirectamente, a través de respaldar la continúa reposición de capita-
listas y trabajadores asalariados como clases. Esto entraña que el Estado es
13
La paradoja es que al crearse una doble base de sustentación de su posición de clase (la
expresión de un interés más general que el de los sujetos sociales de cuya
Asamblea Nacional y la burocracia estatal), la burguesía francesa alentaba el desarrollo de relación emana. Pero ese interés no es neutral o igualitario; es el de la re-
instituciones que acabarían enfrentadas por la naturaleza contradictoria de sus respectivos producción de una relación social que articula desigual y contradictoriamen-
intereses. Bajo Luis Bonaparte, el enfrentamiento significó una pérdida de poder relativo del
parlamento (y de la burguesía) a favor del Ejecutivo y su aparato burocrático, “representan- te a la sociedad. Esto equivale a decir que el Estado en conjunto – como
tes” ocasionales de los campesinos parcelarios. Véase Marx (1973 pág. 65/66 y 131/132) aspecto y como objetivación – es una forma de articulación de aquellos su-

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jetos sociales. En este sentido el Estado es una generalidad (respecto de la Esta primacía es analítica, no histórica ni concreta, porque en cada momen-
particularidad de aquellos sujetos y de sus intereses), pero es una generali- to de la sociedad capitalista, como totalidad inmersa en un tiempo histórico,
dad parcializada (debido al sesgo estructural de la modalidad de articulación confluyen los dos planos de génesis y de vigencia efectiva de aquellas rela-
entre aquellos sujetos). Lo cual a su vez implica que el Estado es una me- ciones y del Estado. En efecto, no habría venta de fuerza de trabajo sin
diación imbricada en, y emanada de, una relación entre otros sujetos socia- coacción económica, pero, por otro lado, no habría las clases fundamentales
les. Esta es la razón de que el Estado sea habitualmente, además de coac- del capitalismo (ni, por lo tanto, sociedad capitalista) si esa venta no se es-
ción, una mediación consensualmente articuladora de sujetos sociales – tuviera ya efectuando. Y a su vez, esas relaciones vigentes no son solo eco-
pero del Estado como organización del consenso nos ocuparemos sólo en la nómicas; y a vimos que incluyen otras dimensiones, incluso la estatal, como
segunda sección -. aspecto co-constitutivo de las mismas. En cuanto al Estado capitalista, lo es
porque emana de una relación social que implica la separación de los me-
Recapitulemos. En la génesis de las relaciones capitalistas de producción se dios de coacción por parte del capitalista; pero, por otro lado, su condición
halla una difusa coerción económica que no puede ser imputada ni a capita- de garante de las relaciones y no de los sujetos sociales concretos lo hace un
listas concretos ni a las instituciones estatales; solo puede ser descubierta fenómeno que no es sólo coactivo. Por lo tanto, la respectiva primacía gené-
como una modalidad de articulación general de la sociedad. Por su parte, tica de lo económico y de lo coactivo es analítica, no un factor histórico u
una vez entablada la relación, ni el capitalista ejerce la coacción ni éste ni ontológicamente anterior a las otras dimensiones co - constitutivas de las
las instituciones estatales pueden obligar coactivamente a continuar ven- relaciones de producción y del Estado capitalista.
diendo la fuerza de trabajo; el trabajador asalariado es siempre libre de ter-
minarla14. Finalmente, el Estado aparece como una objetivación institucio- La segunda precisión es que lo político en sentido propio, o lo estatal, es un
nal que concentra el control de los recursos últimamente coactivos y como aspecto inherente a las relaciones de dominación, especialmente a las rela-
un no capitalista que solo garante a las clases a través de su respaldo a la ciones capitalistas de producción, pero, por otro lado, la efectivización de la
relación social que las constituye como tales. El camino recorrido nos per- garantía implica la emergencia de un sujeto concreto, las instituciones esta-
mite agregar dos precisiones. tales, que aparecen como forma no capitalista, mas general y exterior a los
sujetos directos de aquellas relaciones. En la medida, entonces, que la ga-
La primera es que cuando hablamos de capitalistas y trabajadores asalaria- rantía implícita sólo puede ser efectivizada en ciertas ocasiones, y que la
dos, no estamos en el plano de relaciones interindividuales sino de clases modalidad de efectivización está originariamente ligada a la relación social
sociales15. Esto permite entender el significado de la primacía genética de lo y sólo indirectamente al capitalista como sujeto social, las instituciones apa-
económico en las relaciones de producción y de lo coactivo en el Estado. recen como un interés exterior y más general que los de las partes directas
de aquella relación.
14
Esto es abundantemente corroborado en la investigación desarrollada por Ichman y la
Porte (1970). Más aún, la relación inversa entre poder y productividad burocrática fue detec- Podemos ahora sistematizar algunas afirmaciones. He señalado que lo pro-
tada como proposición consecuencial básica de la extensa literatura consultada en la investi- piamente político es un aspecto co-constitutivo de ciertas relaciones socia-
gación.
15
Véase Lenin (1971), Gerth y Mills (1958 cap. 8). Corresponde aclarar que estos autores
les, entre ellas de las relaciones capitalistas de producción. Señalé también
situaban sus análisis en niveles de abstracción diferentes. Mientras Weber se refería a un que, en la medida en que lo propiamente político o lo estatal puede ser in-
proceso histórico concreto – el desarrollo del capitalismo y las formas de dominación asocia- vocado para respaldar esa relación, ya sea que esa invocación se realice o no
das al mismo -, Lenin aludía programáticamente a las tareas de la revolución socialistas. Una
visión mucho más pragmática, derivada de la experiencia concreta de la revolución soviética, en cada caso, aquel aspecto constituye una crucial garantía para la vigencia
aparece reflejada en Lenin (1971 b) de dicha relación. Esa relación constituye, conjuntamente, a capitalista y

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trabajador asalariado en clases sociales. Esto a su vez implica la articulación
de un sistema de dominación social que crea el capital y permite reproducir-
lo dinámicamente como un proceso de acumulación. Esto significa que los
planos que acabo de mencionar son aspectos, que se implican mutua y nece-
sariamente, de las relaciones sociales que definen la especificidad de una
sociedad capitalista. Esto a su vez implica que uno de esos aspectos, lo esta-
tal o propiamente político, es simultáneamente garantía de las relaciones
capitalistas de producción, de la articulación de clases de dicha sociedad, de
la diferenciación sistemática del acceso de los recursos de poder (o sistema
de dominación) y de la generación y reproducción del capital16. Este es el
sentido de la formación de que lo estatal o propiamente político originaria-
mente es constituyente de esas relaciones sociales y que, por lo tanto, es
erróneo buscarlo “afuera” o “después” de ellas. Si esto es así, se desprende
además que el Estado no puede sino ser como lo que co – constituye: una
relación social inherentemente contradictoria17. Volveremos sobre esto.

Por otra parte, la mencionada garantía opera en un tejido de relaciones so-


ciales que se despliega en un tiempo histórico. Esto nos lleva a otro corola-
rio: ella existe respecto y es parte de la reproducción dinámica del conjunto
formado por las relaciones capitalistas de producción, la estructura de cla-
ses, el sistema de dominación y la creación y acumulación del capital. Con
el término “dinámica” quiero indicar dos puntos: que esas relaciones se re-
producen cambiantemente a lo largo del tiempo y que, en lo que respecta a
la reproducción del capital, este es un proceso de acumulación.

16 Critica esta que tiene significativas coincidencias con las efectuadas por Marx a Hegel. De
acuerdo con Lefebvre (1969), Weber no estaba familiarizado con las notas críticas de Marx a
la filosofía del Estado de Hegel.
17
Cf. Lefort (1970 pág.228); Véase Poulantzas (1969 págs. 46/47).

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