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Cristianismo Diluido.

Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.


Apocalipsis 3:16
Recientemente leí una historia de algo que paso en el año 2002, Gerogia Hayes,
enferma de cáncer, ganó 2,2 millones de dólares en una demanda contra su ex
farmacéutico Robert R. Courtney. Su crimen fue diluir los medicamentos de
quimioterapia con agua. Hizo esto para beneficiarse económicamente vendiendo
más de estos caros fármacos a otros pacientes. Mientras tanto, su víctima perdió
su mejor oportunidad para ser curada, ya que no estaba siendo tratada
adecuadamente. El farmacéutico admitió haber estado “diluyendo” los fármacos
durante más de una década ¡afectando a unos 4200 pacientes! El culpable, de
48 años y padre de cinco hijos, está ahora cumpliendo una condena de 30 años
en la cárcel.
Cada vez es más común el cristianismo diluido o light, es decir, una relación con
Dios ligera e impersonal, en la que basta con creer que Dios existe y rendirle
honor y adoración en ocasiones especiales. ¡Qué fácil de digerir! He oído a
muchas personas decir “creo en Dios y no hago mal a nadie”, con la convicción
de que eso es suficiente para contar con la gracia y el favor de Dios. Sin
embargo, el Señor anhela que tengamos una relación íntima con él, profunda y
planificada, no superficial ni casual. Muchos desean tener una relación con Dios
sin entrega, sin compromiso, sin sacrificio; una religión que les haga sentirse bien
consigo mismos y les permita seguir complaciendo sus deseos personales.
En estos tiempos hombres y mujeres tratan de acomodar a Dios a su manera de
vivir. Quieren que el Señor los acepte sin renunciar a sus deseos egoístas;
quieren disfrutar de sus favores y cuidados y al mismo tiempo vivir
descuidadamente. Amados, lleven a su mesa todo lo light que encuentren en el
supermercado, pero aléjense lo más que puedas de una relación light con Dios.

Características de quien vive un Cristianismo Diluido:


- La mayoría solo ven a Dios como su “Mesero Celestial” que esta solo para
servirles y darles bendiciones. Para ellos Dios esta distante y lo pintan
mas que nada como una religión.

- No leen la Biblia, a pesar que dicen ser cristianos. Se acostumbran a leer


solo los versículos que les comparten ya sea en la Iglesia o de otras
personas y mas que nada solo se aprenden las promesas de Dios.

- No entienden su salvación a pesar de llamarse “hijos de Dios”. Piensan


que para obtenerla tienen que hacer miles de cosas y algunos dudan de
su seguridad eterna. Otros ni la comparten, simplemente se conforman
con saber ya no se irán al Infierno y prácticamente son egoístas.
- Sus oraciones son solo puras peticiones, oran con ganas solo cuando
tienen problemas o cuando tienen intereses. No piden por su relación con
Dios o por la vida de los demás.

- No hay mucha diferencia en el si es cristiano o no. Se deja influenciar


demasiado por las cosas del mundo, se aleja fácilmente de Dios, no tiene
temor por Él y no busca cambiar su mentalidad pecaminosa.

- Tolera el divorcio, el homosexualismo, la fornicación, las influencia


demoniacas socialmente aceptables (horóscopo, fiestas con orígenes
paganos)

- Ve ser un Discípulo como algo opcional y selectivo, es parcial en sus


decisiones y no quiere sacrificarse por Cristo.

- No se compromete, siempre está “muy ocupado” como para servirle a


Dios

- Vive criticando a sus autoridades, ensimismado cree que las cosas se


podrían hacer mejor a su manera y cree que Dios se ha equivocado al
establecer autoridades sobre su vida y por tanto no se somete a ellas.

- No es puntual en sus compromisos ministeriales, le da lo mismo cumplir


o no hacerlo, llegar a tiempo o llegar tarde, asistir o faltar, prepararse o no
hacerlo.

- Tiene invertido el orden de sus prioridades, todo es más importante u


ocupa un lugar más relevante que su relación con Dios. (“hace mucho frío
no voy a la iglesia”, “talvez venga alguien a visitarme mejor no voy a la
reunión de oración”, “este mes no me alcanzó así que no puedo ofrendar
mucho menos diezmar”)

- Vive quejándose de su situación y no hace nada por cambiar.

- No aplica los consejos recibidos.

- Lo gobierna el resentimiento, los rencores del pasado, la falta de perdón.

- Vive mirando la paja en el ojo de su hermano, se enfoca en los errores de


los otros para justificar los suyos propios, tratando de hacer ver que
comparados con los otros que hacen mal él es un poco mejor.
Hoy en día, muchos cristianos están viendo un cristianismo light; rebajado;
diluido y no precisamente con agua, sino diluido con el pecado, con la mentira,
con las paciones juveniles, con la fornicación o el adulterio.
No creas que viviendo de tal manera vas a llegar al cielo. La cura para el cáncer
de tu pecado no la obtendrás tomándote una medicina diluida ni viviendo un
cristianismo light. Nosotros somos frontales, si vives de tal manera te vas al
infierno, nuestro interés no es tener gente que vaya a la iglesia, sino gente que
vaya al cielo.
Muchas veces a los que nos atrevemos a ser frontales con el pecado de la gente,
se nos acusa de autoritarios o de “no tener tino” para tratar con la gente y
terminan enojados o resentidos, cuando lo único que buscamos es que usted
viva una vida agradable a Dios. Amado hermano, su pecado no va a condenar a
su líder ni a su pastor, te condena a ti mismo, así que si has estado viviendo de
una manera tibia, diluida o light hoy es tiempo de que te arrepientas.

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