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DISOCIACION

E
INTEGRACION

Dr. RubenSangurima
Psicopedagoga Mariela Ruiz
Licda. Elizabeth Alvarez

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A LATIFFE

Fuiste y sigues siendo

Mi amorosa y leal compañera

La muerte no nos separó

Nos obligó si,

A cambiar de vínculos

Porque el del amor

No muere nunca…

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Para que la filosofía no responda simplemente a una pedantería o a un
esnobismo, yo creo que ha de nacer

de las catástrofes personales. Es decir a todos algún día nos pasa

una cosa que nos convierte en filósofos: la muerte de una persona amada,

el fracaso de un proyecto profesional , la derrota de una esperanza política…

FERNANDO SABATER

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I N D I C E
5.- INTRODUCCIÓN

16.- CONCEPTO DE DISOCIACION

23.- CONCEPTO DE LO UNITARIO

26.- DISOCIACION Y FORMAS DE DIALOGO

37.- ESTABILIDAD Y CAMBIO

49.- PLURALIDAD Y UNIDAD

59.- DISOCIACION Y SECUESTRO

66.- NEURONAS ESPEJO

76.- DISOCIACION EN LA PAREJA

87.- CAPITALISMO Y MARXISMO

99.- EL YO Y EL OTRO

106.-SUBJETIVIDAD Y OBJETIVIDAD

128.-PERSONA Y DISOCIACION

132.-CONSIDERACIONES FINALES

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PREFACIO
Disociación e integración, constituye un ambicioso proyecto para sembrar y
fortalecer la sociedad y su adecuada convivencia, a través de posiciones y
conductas integracionistas, a sabiendas de las amplias diferencias que
caracterizan a las personas, que tienden a actitudes y conductas
disociadoras. A estos efectos, el autor nos presenta con acertada claridad las
innumerables disociaciones, no solo del individuo común sino de los
dirigentes políticos, religiosos y gobernantes, que tienen poderes especiales
para ejemplarizar y conducir los diversos itinerarios de la población en la
pluralidad de sus manifestaciones.

Para lograr su objetivo, Sangurima con aserto incuestionable, recurre a la


educación como vehículo óptimo para obtener los resultados, que deben
guiar a la sociedad a la paz creativa, al desarrollo y al progreso, sostenidos e
integrales, de sus diversos componentes, tal como se evidencia de la
siguiente afirmación: “en esa pluralidad se puede lograr una integración,
cuando las intenciones y actitudes trasciendan de lo personal manifiesto, de
lo personal oculto detrás de una máscara pseudosocial hacia una verdadera y
real socialización”

El sistema educativo que el autor propone, debe enfatizar en la preparación


formativa personal y no quedarse en la mera información cognitiva;
exhaustivamente estudia, cataloga y desmenuza las disociaciones patológicas
y psicopatológicas, señalando con ojo zahorí las posibilidades para que la
integración se convierta en una afán humano, y pueda, con fuerza propia,
expandirse cultural, normativa, comunicativa y funcionalmente en la
vastedad social que le sirve de hábitat.

Este libro nos recuerda la brillante opinión del premio Nobel Ilya Prigogine,
cuando en su libro La Nueva Alianza , se aprovecha de las dos culturas: las
ciencias humanísticas y las ciencias exactas, para tratar de constituir el
hombre integral, capaz de potenciar sus posibilidades y evitar la clásica
dicotomía perturbadora de la verdadera y conveniente integración social.
Efectivamente , Discociación e Integración paso a paso aclara y distingue
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científicamente los complejos asuntos atinentes a la disociación, que se
opone a la integración de la personalidad y atinadamente señala a la
educación en su incuestionable labor de formar y guiar al individuo, para que
sirva a la forja y mantenimiento de los intereses colectivos.

Este ensayo cobra importancia y vigencia actuales, si nos percatam os del


momento histórico que atraviesa la república de Venezuela, pues, en el se
fijan los roles y las responsabilidades de los líderes y gobernantes, y califica
los errores que se han cometido en estos últimos años, errores que disocian
en el escenario colectivo y agravan la situación personal de sus integrantes.

En este enjundioso trabajo, Rubén Sangurima se vale del acopio


interdisciplinario para obtener un útil y medular resultado, que nos muestra
acentuadamente la crisis nacional. Sociología, política, religión, ciencias
médicas y biológicas, ética y filosofía, le sirven de fundamento para
establecer la conveniencia y la necesidad de la tesis de la integración social,
descartando la agresividad y la violencia en los individuos, que en fin de
cuentas son los que, concretamente, hacen la sociedad, colectivo o pueblo.

“Creemos en la integración sin sumisiones, en la comprensión pluralista sin


masificaciones, en la igualdad sin perder la individualidad, en un nosotros los
humanos.” Esta concepción apunta a la búsqueda de soluciones, aque
permitan la convivencia pacífica, la paz creadora y el equilibrio social. El
nosotros los humanos , que aquí se indica, es un nosotros amplio, capaz de
albergar la totalidad de las personas y capaz de agruparlos e integrarlos hacia
la búsqueda progresiva de nuevos horizontes, donde el trabajo y el esfuerzo
común se encaminan a la concertación y aceptación de las diferentes
tipologías, que en vez de separarnos deben mantenernos en una
mancomunidad de intereses favorables a todos.

Saludo esta obra y a su autor, que desde ya se inscribe con signo mayúsculo
en el campo de la psicología y psiquiatría universales.

Jesús Enrique Barrios

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INTRODUCCION

Quizás nada en la vida surge por generación espontánea, siempre hay una
motivación o motivaciones conscientes o inconscientes, como dice
Fernando Sabater.

La razón de habernos dedicado, desde hacen algunos años, a escribir la


presente obra, se basa en nuestro trabajo en el campo de la conducta
humana, ya sea en su versión psicopatológica o en el área educativa, en
nuestra vivencias personales, en la situación de países divididos, disociados,
en el romántico deseo de un entendimiento, respeto y comprensión por
encima de las diferencias que lógicamente siempre han existido y existirán,
porque son necesarias para la pluralidad de grupo; pero en esa pluralidad se
puede lograr una integración, cuando las intenciones y actitudes de los
hombres trasciendan de lo personal manifiesto, de lo personal oculto detrás
de una máscara pseudosocial hacia una verdadera y real socialización,
cuando los hombres conscienticemos y domestiquemos nuestro afán de
poder y lo pongamos al servicio de los intereses colectivos.

Ojalá para lograrlo, dispusiéramos de un sistema educativo, donde el énfasis


no sea solo en la preparación cognitiva sino también en la formativa
personal, en sus componentes afectivo-emotivos, que inhiba todo tipo de
manifestaciones violentas y expresiones primitivas propias del homo sapiens
que no ha llegado todavía a la condición de homo sapiens-sapiens. Esta
esperanza en el presente puede ser y es una utopía suceptible de convertirse
en una realidad, cuando se le conceda el tiempo necesario para que los
medios educativos logren esa transformación.

En una verdadera revolución evolutiva, progresista, se debe hacer lo


contrario de lo que ha sucedido con la mayoría de las revoluciones en las que
consciente o inconscientemente se busca apagar la capacidad de

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pensamiento crítico de la gente para convertirlos en sumisos e
incondicionales seguidores de las ideas del o de los líderes. Es necesario
incrementar la inteligencia colectiva y para que esto se dé, como lo
demuestran algunas investigaciones actuales, es necesario que haya:
diversidad de opinión con respeto y consideración por la opinión ajena;
Independencia de pensamiento, de decisión y de acción, evitando en todo
momento y situación el menoscabo de la independencia del otro;
democratización de la autoridad para fomentar la actuación y desarrollo de
todos los integrantes de la comunidad, evitando los mesianismos en los que
con mucha facilidad y frecuencia incurren los grupos humanos, evitando
también la creación de situaciones de ataque y defensa a las que tienden
hasta espontáneamente los seres humanos masificados; y organización
humana y tecnológica.

Cuando nos abocamos al tema, pudimos constatar que hay poca bibliografía
sobre una visión cotidiana, corriente, correspondiente a una concepción
estadísticamente “normal” de la Disociación; la mayor parte de los escritos se
refieren a su manifestación patológica o psicopatológica, excepción hecha de
cuando es considerada como un mecanismo de defensa psicológico.
Nosotros hemos querido estudiar esta modalidad de pensamiento como un
componente de la vida diaria, que en algunos casos puede tener cierta
utilidad, pero que en muchos casos debería ser superada para mejorar las
relaciones interhumanas, enriquecer y ampliar la capacidad de pensar y
concebir la vida.

Si observamos la conducta humana con mayor detenimiento, nos


encontramos con sobradas muestras de disociación en diferentes posiciones
y manifestaciones filosóficas, sociales, religiosas, económicas, psicológicas,
etc. Culturalmente observamos como se propician valoraciones exageradas
de la cultura propia, adoptando nombres como los de nacionalismo, criollo,
etc. o como se menosprecia la misma comparándola con los llamados países
desarrollados, olvidándonos de la unidad del arquetipo humano y dando a
estas concepciones extremas hasta el significado de “un valor” que debe ser
imitado o seguido por los demás so pena de ser considerado como una
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persona de pocos sentimientos patrióticos, en el primer caso, o como un
conservador troglodita, enemigo del progreso en el segundo caso.
Disociamos cuando descuidada o intencionalmente nos desconectamos, en el
curso de una conversación o cuando estamos oyendo una conferencia, una
clase, etc. Hay personas que se jactan de la habilidad que tienen de
mantenerse corporalmente atentos al interlocutor, pero sordos a los temas
que no les interesan: últimamente se ha publicado alguna investigación en la
que se establece la posibilidad que tiene nuestro cerebro, de desconectarse
de los temas que no le son importantes.

Disociamos cuando nos ensimismamos en una forma terca e incambiable,


desconociendo el valor, la existencia, la capacidad y los derechos de los
demás. Igualmente cuando por razones intelectuales, ideológicas o religiosas,
nos abstraemos de la realidad existencial de los demás y consideramos
nuestra posición como la única acertada o válida y las otras como
superficiales, primitivas, infantiles, etc.

Disociamos cuando nos preocupamos, nos concentramos profundamente en


algo y llegamos a conclusiones excluyendo el contexto en el que nos
encontramos, situación que debe ser muy tenida en cuenta, porque hay
concepciones, ideologías que surgieron en un contexto de centenares de
años atrás y se pretende darles plena validez en el momento actual.

Disociamos, cuando asumimos actitudes y conductas absolutistas,


extremistas; si esta situación la comparamos con una línea recta, podríamos
decir que las posiciones descritas son como el punto de inicio o el punto final
de esa línea, ordinariamente con una posición ANTI, que nos hace
manifiestamente disociados, menospreciando la verdadera línea, que queda
entre los extremos, que representaría todas las conductas e ideas posibles
en la vida, que muy pocas veces llegan a los extremos y que ordinariamente
asumen una actitud PRO, con la que si se puede crear, construir, progresar,
diferentes del estancamiento o regresión de la versión anterior.

Disociamos cuando en nuestras relaciones con los demás, hacemos de


nuestro YO un sujeto y del OTRO un objeto, haciendo imposible cualquier
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intento de integración, porque una silla, una mesa no pueden igualarse a una
persona, pueden sí servirla, en situaciones como en la manipulación, cuando
el otro es “usado” para satisfacer los intereses personales del manipulador,
es lo que con frecuencia se observaba u observa en el machismo; pero si
somos completamente apegados a la realidad, algo de esto se encuentra en
muchas otras relaciones, como en la relación médico-paciente, que es una de
servicio, de un solicitante de atenciones y un dador de las mismas, con
alguna frecuencia esta modalidad se transforma en la vinculación de un
sujeto, sano, normal, amo y señor de la situación, que es el médico y otra
persona, que más que tal se ha transformado no en un individuo enfermo,
sino en la “enfermedad” o el “objeto enfermo” al que se le va a registrar con
todos los exámenes y aparatos posibles, dejando de lado sus ansiedades y
preocupaciones humanas, su autodiagnóstico, indispensable de ser captado y
entendido, para un verdadero diálogo y para facilitar el proceso curativo y el
cumplimiento de las indicaciones terapéuticas; manipulación igual es la que
se da entre algunos líderes políticos o religiosos y la masa de seguidores que
los acompañan, habiendo renunciado a su condición cualitativa de persona,
para convertirse en un número, cuantitativo que mide el tamaño de la masa.

Disociamos cuando mentimos, porque hacemos de la fantasía una realidad y


de esta una fantasía, hasta extremos tales en los que el mentiroso, sin
percatarse, cree estar “sobrado” ante los demás, sin advertir que ante estos
se ha transformado en un motivo de risa…

Disociamos cuando creemos que la religión que profesamos es la


“verdadera” y todas las otras son “falsas”. ¿ será el Dios Universal el que ha
concedido ese derecho de propiedad a unos cuantos millones de personas,
sin tomar en cuenta a todos los restantes humanos que profesan otra
religión. Es obvio que esta disociación humana hace de Dios un ser disociado
y contradictorio, que dispensa amor a los que practican la religión verdadera
e ignora, condena y castiga a los que le adoran, pero con otros nombres o
religiones diferentes.

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Disociamos, cuando nos creemos dueños de la verdad “absoluta” y por esta
razón lo que dicen los demás es falso o equivocado, tan falso y erróneo que
no hacemos el menor esfuerzo por escuchar y reflexionar sobre lo que nos
están diciendo.

Disociamos cuando alteramos la unidad de diálogo, ya sea impidiendo el


habla, la participación del otro o cuando callamos todo el tiempo,
expresando con nuestro silencio, el menosprecio que sentimos por lo que
nos están diciendo, haciendo que el diálogo se torne en un monólogo del Yo
o del Otro.

Disociamos cuando hacemos jerarquizaciones, categorizaciones,


discriminaciones de orden racial, como lo hizo Hitler al diferenciar como
buena a la raza aria y mala a todas las demás; de orden económico, cuando
los llamados ricos desprecian a los pobres o estos odian a los ricos; de orden
intelectual cuando algunos individuos se sienten geniales, únicos y relegan
como deficitarios, pobres de mente a los demás; de orden profesional
cuando se catalogan como seres de primera categoría a los que practican
determinadas profesiones y seres de segunda a los profesionales en otras
áreas.

Disociamos también, cuando haciendo uso de determinadas concepciones,


psicológicas, filosóficas, negamos la existencia del pasado, perdiendo la
oportunidad de aprender de la experiencia y mejorar o superar
constantemente los errores que siempre van a ser del ayer… es difícil
concebir un hombre que fabrica conscientemente un error a futuro… o
también cuando alegremente vivimos el presente en función del principio del
placer, negando un futuro de consecuencias y responsabilidades, sin que ni
siquiera nos hayamos detenido a definir qué mismo es el presente: un
segundo, un minuto, una hora, un día, una semana…o es tan fugaz, que
cuando lo estamos pronunciando ya se está tornando en pasado y en este
caso sería el presente el que prácticamente no existe, como entidad propia,
siendo más bien una mezcla de unos minutos de pasado y unos minutos de
futuro.

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Disociamos cuando hacemos el papel de víctimas y responsabilizamos o
culpamos solamente al victimario, olvidando que nosotros también
participamos en esa situación, ya sea porque actuamos en forma provocativa
o colaborativa o porque no actuamos. A veces hasta lloramos, nos
deprimimos por “la caída de un ídolo”, porque nos engañó, nos manipuló, sin
tomar en cuenta que fuimos nosotros los que construimos ese ídolo, porque
a lo mejor en la estructura de nuestra personalidad, era o es necesaria la
existencia de un ser deificado.

Disociamos cuando por variadas razones asumimos una posición en la calle y


rompiendo nuestra unidad personal, nos comportamos en una forma
bastante diferente en la casa, en el hogar. Son aquellas personas a quienes se
les aplica el proverbio de : luz en la calle y oscuridad en la casa.

Disociamos si nuestro mensaje verbal o escrito es total o parcialmente


distinto de las actitudes o conductas nuestras, por ejemplo cuando hablamos
o predicamos, como una necesidad de convivencia, como una obligación
moral, como un mandamiento divino el amor al prójimo, pero si este se
manifiesta con ideas diferentes a las nuestras, renegamos de él y hasta lo
atacamos; ejemplos de esto se ven en las personas con credos religiosos de
amor que no solamente no aman, sino que no respetan a sus propios
familiares si estos disienten, también en las personas con ideología políticas
de igualdad humana que en la práctica muestran envidia destructiva, odio
por las personas que viven o piensan de una manera diferente a la de los
igualitarios; igualmente en los gremios profesionales donde se saludan como
“colegas” pero en muchas oportunidades consciente o inconscientemente, se
descalifica, se minimiza al colega ante el común cliente.

Disociamos, cuando decimos, como hemos oído con frecuencia, que la mente
y el cuerpo ya no están separados, como en la época de Descartes, sino que
son dos manifestaciones de un solo organismo, pero en la práctica y en
algunas concepciones, no se sale del biologismo o del psicologismo. Los
nombres de Psiquiatría Biológica o Psiquiatría Psicológica, si no son
adecuadamente interpretados, reflejan esa disociación. Estas afirmaciones

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niegan la realidad propia de la Biología y de la Psicología, sus conceptos, sus
métodos, sus conclusiones, sus aportes a la concepción, formación,
comprensión, evolución, etc. del ser humano, a la terapéutica de algunas
enfermedades de origen biológico, negándoles el aporte psicoeducativo y a la
inversa. Es tan similar a decir que en las computadoras el todo es el hardware
y el software, pero en la práctica se deja de lado, por no ser importante uno
de ellos.

Disociamos cuando validamos teorías, conceptos, creencias de épocas


pasadas, que tuvieron el contexto de ese tiempo y las aplicamos sin ninguna
modificación, sin ninguna revisión a las situaciones actuales. Suficiente es
leer la Biblia, para darse cuenta que el Dios castigador, terriblemente
castigador del Antiguo Testamento es reemplazado por un Dios de amor en
el Nuevo Testamento; el capitalismo de hacen dos siglos, no puede, no debe,
no es el mismo del momento actual; el marxismo de “El Capital de 1856”, es
imposible que siga teniendo la misma validez para los tiempos actuales; el
énfasis de Freud en su concepción del psicoanálisis, por las vivencias,
experiencias de orden sexual, en la época victoriana, no puede tener la
misma importancia en una sociedad que está adquiriendo libertad sexual,
libertad que en algunas ocasiones llega hasta el libertinaje. Estas
disociaciones impiden el progreso de la humanidad porque nos llevan en el
mejor de los casos a un estancamiento o lo que es lógico y coherente a
revoluciones regresivas.

Disociamos cuando adoptamos ante la vida una posición de un exagerado


optimismo y hasta nos autocalificamos de optimistas y rechazamos a
aquellos que ven peligros y riesgos cuando los tachamos de pesimistas.
Debe aclararse que no hay actividad humana excenta de riesgos, estos se
pueden dividir en calculados e incalculados, razonablemente la gente opta
por los primeros y deja los segundos para las personas temerarias, lo que
definitivamente no podremos encontrar es una conducta, actividad o
decisión absolutamente segura, quién espera esto se torna en un sujeto
indeciso.

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Para quienes trabajamos en el campo de la conducta humana, es familiar oír
y usar el término “DISOCIACION” con una semántica de algo patológico y
muchas veces de una significativa gravedad, como es el caso de la
Esquizofrenia, en la que, conforme a la mayoría de los textos clásicos, se la
ubica como uno de los síntomas cardinales de esta enfermedad.

La experiencia cotidiana de cada uno de nosotros, nos permite ver, sentir y


comprobar que cuando presentamos u observamos conductas disociadas,
estamos en uno de los límites del “contexto o campo real”, bien sea por estar
anclados en un extremo de la situación o bien porque se dan saltos cuánticos
en los que se va de un extremo al otro, obviando en ambos casos la parte
más amplia, que es la comprendida entre los dos extremos y es en donde se
pueden dar vivencias equilibradas, dialécticas, coherentes, armónicas y
ajustadas a la situación real.

Cuando el individuo se comporta de manera absolutista, monista, está


negando gran parte de la realidad que experimenta, porque se está
circunscribiendo a su visión subjetiva, en detrimento de la percepción de la
realidad total. El extremista pierde de vista que entre los polos, los límites de
cualquier situación, hay un espacio donde se encuentran infinitas
posibilidades de puntos intermedios, o lo que es lo mismo “infinitas
posibilidades de integración, de entendimiento con los demás” , sin tener
que saltar abismalmente de la posición blanca a la negra.

Cualitativamente no hay, probablemente, persona en el mundo que no haya


hecho uso de la disociación, no solamente en la infancia, cuando se considera
natural, sino también, en la vida adulta, hasta como una repetición
inconsciente de las conductas disociadas de la infancia. Esto sucede no
solamente a nivel individual y familiar, sino lo que es más grave para la
humanidad, a nivel social, donde nos encontramos con algunos sujetos
considerados como paradigmas de normalidad y progreso, que usan un
lenguaje disociado con desconocimiento de tal situación por parte de sus
admiradores y quizás de él mismo, como es el caso de algunos profesionales,
líderes políticos, religiosos, etc. Este lenguaje y comportamiento disociado,

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estimula la división de los seres humanos entre “los que están y “los que no
están”, con un trasfondo de agresión e intolerancia. Estas modalidades de
conducta pueden darse como una continuación de la situación infantil, sin
consciencia por parte del sujeto, quién simplemente no ha aprendido otra
manera de concebir la vida, por pobreza o subdesarrollo del pensamiento,
por simplificaciones a lo mejor hasta pedagógicas, por la necesidad de
manipular a las masas (dividir para reinar) o por problemas
neuropsiquiátricos congénitos o adquiridos.

Es curioso observar tanto en la evolución personal como en la social, la


tendencia a superar las decisiones disociativas: el niño, el joven agresivo que
pelea hasta físicamente defendiendo sus posiciones, en la medida en que se
educa, y aprende a pensar, se torna en el adulto que defiende sus puntos de
vista mediante el diálogo respetuoso de la posición del otro. Las sociedades
que resolvían sus problemas mediante el recurso de las guerras, tienden a
crear organismos mundiales, que permitan la solución de los problemas
internacionales diplomáticamente. Las guerras, las confrontaciones violentas
son actualmente más frecuentes entre los países en desarrollo.

Nuestra intención con esta presentación, es contribuir al estímulo y


desarrollo de la capacidad de entendimiento interhumano y a motivar un
funcionamiento integrado, donde en el “nosotros” exista, se sienta y se
practique los puntos de convergencia que nos unen y los puntos de
divergencia que nos diferencian, que mantienen nuestra individualidad, lo
que hace posible que las ideas no se cosifiquen, ni se masifiquen, sino que
mantengan su estructura de estabilidad y cambio, necesarias para el
progreso, porque las verdades absolutas detienen el cambio y el progreso.

Nuestro deseo es observar y mostrar la frecuencia de la disociación


anquilosante en la comunicación diaria, donde su uso tácito o manifiesto,
conocido o ignorado por el emisor, por el receptor o por los dos acarrea un
sinnúmero de consecuencias desfavorables y evitables en las relaciones
interpersonales, intrapersonales, familiares, sociales, lo mismo que en el
manejo y control de los estados emocionales, en los objetivos y metas

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personales y sociales y en general,en la orientación y planificación de la
conducta humana.

En algunas ocasiones expondremos ejemplos, que puedan servir de punto de


referencia, para identificar, sobre todo en nosotros mismos, conductas y
pensamientos tendientes a la disociación. Decimos, sobre todo en nosotros
mismos, porque de esta manera el cambio es completamente factible, una
vez hecho el diagnóstico. La probable disminución que ha tenido en el mundo
este tipo de pensamiento, se debe a que algunas personas, algunos líderes
saludables han tomado consciencia de los daños, de la inamovilidad, de la
regresión que implica una posición disociada, tal es el caso de Mandela,
quién cuando se planteaba preguntas como: ¿fue de esa manera o de la
otra? ¿la razón, la causa fue A o B? ¿ Si..No?, su respuesta era siempre
“ambas”. También consideraba que la coherencia por sí misma es una falsa
virtud y nosotros añadiríamos que los dogmatismos son a veces muy
coherentes, y en cambio el pensamiento dialéctico, integrador de las
oposiciones, puede parecer, algunas veces, incoherente.

Con frecuencia una creencia, una ideología muy coherente, se basa en


conceptos disociados, descriptivos de una realidad de otra época, una
realidad que en el presente ya no existe o se encuentra profundamente
modificada… ¿ cuántas enfermedades incurables en una época, han pasado a
ser curables en el presente? ¿qué pasará en el futuro? ¿ por qué aferrarse
dogmáticamente a una creencia, a una ideología, sin permitir su progresiva
modificación y mejoramiento? Tal vez las respuestas las podamos encontrar
en la ignorancia o desconocimiento de estas modalidades de pensamiento,
en el primitivismo sustentador de pensamientos mágicos, en la esperanza
mesiánica frecuente en los grupos humanos… en cada elección presidencial,
¿los pueblos buscan un administrador humano de la nación o un mesías que
viene a solucionar los problemas hasta personales de los votantes? ¿ el
revanchismo?¿los intereses personales de poder, de figuración, disfrazados
de comunitarismo?

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Romper las barreras disociativas toma tiempo, dedicación y esfuerzo, pero se
podría lograr a cambio una vida en la que la angustia sea fundamentalmente
creativa, porque los conflictos insolubles propiciadores y mantenedores de
muchas crisis de angustia, se reducirían de manera notable. Creemos que si
en las escuelas, en los colegios, se ayuda a los niños, a los jóvenes, para que
en el curso de su formación manejen un pensamiento dialéctico, integrativo,
los frutos que podría cosechar la sociedad, le serían de mucha utilidad, para
lograr la paz, el cuidado del medio ambiente y la igualdad humana, ajena a la
envidia, a la hostilidad, a la violencia. Pero si desde pequeños nuestros niños
ven a sus maestros divididos en grupos “A” y “anti A”, a los padres con un
machismo primitivo, dictatorial, a las madres en actitud sumisa o a las
madres en actitud feminista, revanchista , a los padres como “varones
domados”, a la sociedad dividida en ricos, vampiros que supuestamente
chupan la riqueza de los pobres, a los pobres en actitud conformista,
descuidada, carentes de iniciativa y de esfuerzo creativo, satisfechos de vivir
en un nivel de supervivencia, dependientes del Mesías de turno; a los
políticos disociados que no entienden que la división en partidos políticos no
es para guerrear, sino para mejorar las condiciones del único y mismo país al
que pertenecen, con puntos de vista diferentes, enriquecedores con su
crítica de la visión del otro. Todo grupo humano que se convierte en un
sistema cerrado, necesariamente perece por la entropía, que en términos de
conducta humana son las rivalidades internas que producen escisiones y
atomizaciones de los grupos originales.

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C O N C E P T O DE D I S O C I A C I O N

El hombre, cuando niño utiliza un pensamiento sencillo, simple, reducido a


una mínima variabilidad y complejidad. Usa ideas de tipo binario, como el
lenguaje de las computadoras. Inicialmente, como sostienen muchos autores,
no diferencia el YO del NO YO, él es el TODO, pero diferencia por razones de
necesidad de subsistencia, los estados de bienestar, cuando están satisfechas
sus necesidades biológicas y los de malestar, cuando siente hambre, frío o
alguna otra molestia corporal.

En estas condiciones, la madre para el niño es buena, gratificante en la


medida en que satisface sus necesidades psicobiológicas, pero esa “misma”
madre, pasa a ser “otra” frustrante, mala, cuando no satisface al instante,
sus necesidades y apetitos. Todo, en esta época se reduce a una sencilla
percepción binaria: presencia de una madre cuidadosa, protectora, cariñosa
para las atenciones generadoras de un estado de bienestar; o de una madre
descuidada, frustrante, poco afectiva, mala para los estados de malestar.

Durante muchos años y hasta el presente, el hombre ha mantenido y


mantiene una explicación monista, simplista de las cosas, hechos o
situaciones, con una visión lineal de la causa y del efecto. Quizás por esto
mismo, se creyó que la verdad era una sola y se la buscaba y defendía,
asignándole esta categoría a la versión propia y negándosela a la del otro,
con los consiguientes enfrentamientos de mayor o menor magnitud.

Una concepción o explicación monista es, en la mayoría de los casos, de


orden disociado, inflexible y conflictiva, en la medida en que no permite el
diálogo, el entendimiento, la comprensión de otras causas o motivos. Como
era de esperar, en las consideraciones, investigaciones y conclusiones
científicas actuales la monocausalidad está siendo reemplazada por una

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pluricausalidad, el análisis del experimento sin tomar en cuenta el contexto
en el que se realiza, está pasando a la historia.

Descartes ratificó, con su autoridad, la disociación del hombre en Mente y


Cuerpo y esta se mantuvo como una verdad por muchos años y persiste
hasta ahora en las concepciones o juicios ligeros, sin mayor reflexión. Desde
la época de Descartes se jerarquizaba lo mental, o el alma sobre lo corporal,
como si fuesen dos partes completamente separadas, con una relación de
contigüidad y por lo mismo una existencia propia e independiente la una de
la otra. Pero todavía hasta el presente hablamos de enfermedades somáticas,
o biológicas, como si quien las sufre es un cuerpo y no una persona,
enfermedades psicosomáticas, como diferentes de las demás, olvidando que
todas son psicosomáticas o enfermedades psicológicas como si el hombre
fuese un ente abstracto sin corporalidad.

Es desde hace poco tiempo que se concibe al hombre como una entidad bio-
psico-social y algunos profesionales, entre los que nos incluimos, establecen
una cuarta dimensión, al concebir al hombre como un ser bio-pisco.socio-
espiritual. Quizás con Piaget, podríamos decir que el hombre es : concreto
por lo biológico, simbólico por lo psicosocial y espiritual por lo abstracto de
su pensamiento. Esta dimensión espiritual, le permite al hombre ser un ente
universal, preocuparse por el Mundo, por la defensa y protección ecológica,
por las generaciones por venir, por la salud de todos los seres humanos, por
la convivencia pacífica entre todos los humanos, por la lucha contra el
hambre ya existente en muchos lugares del mundo, por la prevención, hasta
donde sea posible de las catástrofes, por la igualdad de oportunidades de
desarrollo, por la igualdad de deberes y derechos, por lograr el crecimiento
de todos hacia una meta de autonomía e independencia, generadora de una
verdadera justicia, donde el principio cristiano de “amaos los unos a los
otros” reemplace al otro de algunas ideologías o políticos: “ odiaos los unos,
(los que están en el poder), a los otros, ( los que estuvieron”) o viceversa.

Hasta el presente, con algunas excepciones, el hombre defiende su


individualidad consumista, de bienes, de objetos, de poder, de figuración, por

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encima de toda consideración. Muchos extienden esta visión, esta actitud
hacia su grupo familiar; algunos, menos numerosos, que los anteriores, se
preocupan de manera sincera, por la sociedad o país en el que viven; solo
unos pocos rebasan estas fronteras de intereses personales hacia una
concepción universo-témporo-espacial, es decir hacia todo el mundo
presente o por venir.

Paradójicamente, entre quiénes deberíamos encontrar una concepción y


preocupación universal por el hombre, como serían los políticos, por algo su
nombre viene de “polis” ciudad, es en donde menos existen estas
consideraciones y motivaciones. Muchos de ellos disfrazan sus intereses
personales, de manera consciente o inconsciente, mediante el ofrecimiento,
la mentira, el engaño y la manipulación de quienes creen mesiánicamente en
ellos, sus evidentes dotes de histrionismo, les ayudan en esta tarea. La visión
narcisista de sí mismos y de sus ideologías, si es que alguna vez las han leído
detenida y reflexivamente, les impide respetar la manera de pensar de los
demás y menos aceptar y practicar una concepción pluralista, donde quien
me adversa no es mi enemigo, ni debo aplastarlo y desaparecerlo, todo lo
contrario, es alguien que me ayuda a formularme críticas, a encontrar ideas
creativas en los “otros” y a ver, sin sorpresa, que la derecha extrema tiene
como base la misma concepción que la izquierda extrema, como sucede en
las imágenes especulares. Este componente espiritual, universal del
pensamiento humano, es el que puede salvar a la humanidad de llegar a la
propia extinción, aprenderemos a respetar, a conservar el hábitat para todos,
a disminuir la contaminación atmosférica, a defender los bosques
indispensables para nuestra subsistencia; esta modalidad de vida no debe
quedar en el plano de las teorías, fantasías y quimeras, sino que es necesario
que estas actitudes se conviertan, cuanto antes en realidades y que
entendamos que nos defendemos, defendiendo el mundo en el que vivimos y
si descuidamos esta situación, podemos perecer junto con ese mundo.

En este nivel espiritual, universal, de la mente humana es que para los ateos
el hombre por su necesidad de protección, crea a Dios y para los creyentes
encuentra a Dios. Después de Einstein, son cada vez más numerosos los
20
científicos que aceptan la existencia de Dios, no como un ente sino como una
representación de las leyes que rigen el universo. Este mismo Dios,
evoluciona a través del tiempo, de un Dios dicotómico, que premia y castiga,
de un Dios que tiene como contrapartida una divinidad infernal, el demonio,
a un Dios comprensivo, que “ama a todos los hombres” y promueve el
entendimiento, la paz, la hermandad entre los mismos. Todo esto nos hace
pensar que el mundo humano, avanza, progresa, como los niños, de un
pensamiento disociado, hacia niveles cada vez más altos de integración.

Heráclito 2.500 años a. c. mostró esta modalidad de conceptualización de la


realidad, cuando afirmó: “Todas las cosas son y no son, porque todo fluye y
está cambiando constantemente, naciendo y muriendo, es imposible
sumergirse dos veces en uno e idéntico río”. Fue él también quién formuló la
sugerencia de captar, de mirar la realidad en función de la ley de los
opuestos, no como separados, contrapuestos e inintegrables, sino como
complementarios.

La idea central vinculada con un mundo que no debe concebirse como un


conjunto de objetos terminados y acabados, sino como una serie de
procesos, donde las cosas que parecen estables, al igual que sus
representaciones en nuestra mente, pasan por un flujo ininterrumpido de
cambios, por un proceso de génesis, crecimiento y caducidad, se encuentra
en Sócrates, Platón y Aristóteles. Esta idea exponente de la realidad que
vivimos, se va extendiendo y se encuentra bastante arraigada en la
consciencia habitual y diaria, es por esto que al ser expresada en términos
sencillos, comprensibles, apenas encuentra oposición.

Pero una cosa es reconocer esta situación de palabra escrita o hablada, darle
un nombre de Dialéctica y otra muy diferente aplicarla a la práctica y en
todos los campos de la actividad humana. Es aquí donde encontramos que
los luchadores, los defensores, los promotores del respeto a la dignidad
humana, de la igualdad de todos los seres humanos, muy
contradictoriamente predican y practican la lucha, la guerra de clases, el
desconocimiento, el relegamiento y aún el genocidio de las personas que

21
piensan de manera diferente, este genocidio no solamente es biológico, sino
que hay un genocidio psicológico y moral al mostrar a estos opositores como
traicioneros, como terroristas peligrosos para la sociedad, para el País. Detrás
de todo esto no es raro encontrar resentimiento social, deseos de venganza
ante crímenes imaginarios, fanatismos religiosos rayando en lo psicótico,
afán de poder destructivo, satisfacción de ser temido, omnipotencia,
omnisapiencia, etc. Estas prácticas no tienen nada de dialécticas, se trata de
disociaciones en blanco y negro, es un estrechamiento del campo de la
consciencia, una sustitución de la parte por el todo.

Toda concepción ideológica que no se renueva, que no admite discusión y


crítica se convierte en un sistema cerrado, que por definición está separado
del resto de sistemas, situación contraria a la vida misma que es cambio,
evolución, relación, por esta misma razón en un plazo mayor o menor
termina destruyéndose por la fuerza de la entropía, que no es sino el
desgaste interno, sumado a las agresiones internas y externas. Siempre estos
grupos están en una posición de ellos, aquellos, porque les es difícil, casi
imposible arribar al yo y los alteregos, para construir un nosotros,
respetuoso, creativo, progresista.

Creemos que la disociación es un abanico de manifestaciones, que van desde


los fenómenos cotidianos de división de la realidad percibida, hasta las
manifestaciones francamente patológicas, de la esquizofrenia, de los
trastornos de identidad disociativos.

Conviene aclarar que no es lo mismo disociación que separación. En la


disociación estamos dividiendo una unidad estructural, en la separación
estamos identificando y ubicando a las unidades de un conjunto.Tampoco
hay que confundir la noción de disociación, con el de distinción, al referirnos
a esta última, estamos caracterizando a cada uno de los objetos, en cambio
en la disociación estamos partiendo, dividiendo algo que tiene una identidad
conceptual y estructural.

Hegel al referirse a la Dialéctica establece que: se parte de una primera


hipótesis o Tesis A, a la que se enfrenta en un plazo mayor o menor una
22
Antitesis B, mediante la consideración de las dos se llega a una síntesis C, que
no es definitiva, absoluta, consagrada, sino que vuelve a convertirse en una
Tesis A1, ante la que necesariamente surge una Antitesis B1 y mediante
estas dos se llega nuevamente a una Síntesis C1 y así se prolonga la evolución
y progreso de las ideas. Esto equivale a decir que todo es dinámico y
perecedero: la verdad siempre es parcial, mejorable, perfectible: lo único que
no cambia es el proceso ininterrumpido del devenir: nacer-crecer-perecer-
nacer…hay un ascenso sin fin de lo inferior a lo superior, un movimiento
continuo de lo pasado, de lo anterior al presente y de este presente hacia el
futuro.

También debemos aclarar que el concepto de disociación varía de acuerdo


con el enfoque que se utilice y la ciencia que lo define. En Química se dice
que es lo opuesto a la asociación y a la recombinación. En los diccionarios
generales encontramos que significa separar una cosa de otra, cuando
anteriormente estaban unidas, estableciendo una sinonimia con desunión,
con desconexión, con desorganización. En Medicina puede ser usada en
Cardiología, para indicar algunas alteraciones del ritmo cardíaco, como en la
disociación esfigmotérmica, propia de algunas enfermedades infecciosas, en
las que la frecuencia cardíaca se mantiene estable a pesar de aumentar la
temperatura. A pesar de esta variedad, si reflexionamos sobre los
significados anteriores, encontramos un común denominador y es la idea de
ruptura, de separación de falta de integración. Actualmente se habla de
Disociación no patológica y es sobre esta concepción que intentamos basar
nuestro trabajo.

Ya hemos dicho, que las formas de disociar en la conducta humana, son


numerosas y variadas y pueden ir desde las expresiones diarias, no
concientizadas, no patológicas, hasta grandes trastornos de la personalidad,
con frecuencia de orden psicótico. Desde el punto de vista psicoanalítico, se
acepta, que en algunos casos la disociación, puede funcionar como un
mecanismo de defensa, para manejar experiencias traumáticas, separando,
por ejemplo, el contenido descriptivo de un problema de su repercusión
afectiva en el sujeto.
23
Nuestro organismo nos da una muestra de integración, de equilibrio entre la
muerte diaria de millones de células y el nacimiento de otros millones que
sustituyen a las anteriores, para mantener al organismo en continua
renovación. Esto mismo se observa en la homeostasis, en el funcionamiento
del sistema neurovegetativo, donde un sistema activador, se integra, se
complementa con un sistema inhibidor, para lograr en cada instante, en cada
situación, la combinación más eficiente para el buen funcionamiento del
organismo, solamente cuando se pierde esta capacidad de integración de los
dos sistemas, cuando se disocian,surgen graves estados de salud que podrían
ocasionar la muerte, como es el caso de algunas taquicardias graves.

24
El CONCEPTO DE LO UNITARIO
Vamos a comentar y reflexionar sobre la disociación, como la división o
ruptura de algo que es unitario, por ello se hace indispensable, que
expongamos algunas ideas explicativas de este concepto.

La palabra unitario, obviamente deriva de uno – unidad que en los diferentes


diccionarios lo definen como “lo indivisible”. Esta definición podría crear
confusión, cuando encontramos expresiones como: tal unidad consta de los
siguientes elementos…evidenciando , que la unidad se puede dividir en varios
componentes.

Efectivamente, cuando se trata de cuerpos concretos, la unidad de los


mismos es indispensable, porque si se dividen obtendremos fracciones del
cuerpo en referencia y la unidad es la totalidad del mismo. En cambio,
cuando usamos el vocablo unidad para denominar, entidades, conjuntos que
se dedican a algo, no es extraño constatar, que reciben también el nombre
de “unidad” como. : Unidad de Psiquiatría, Unidad de Gastroenterología, en
política “ la mesa de la Unidad”, entre los militares unidad de combate, etc.
En estos ejemplos existen varios elementos que conforman esa unidad, que
viene a ser tal, en el orden funcional, orientados hacia una finalidad común y
mientras esta se de, conforman la unidad. Si hay escisiones y discordancias se
altera el resultado final y por lo mismo, se podría decir que es indivisible.

En Matemáticas se habla de “conjuntos” para denominar un grupo de


elementos, que por alguna razón quedan incluidos dentro del mismo, estos
elementos deben tener un común denominador para que formen el
conjunto, tal como: los alumnos del primer grado, las enfermeras del
Hospital…etc. En estos casos el conjunto unitario es divisible en cada de sus
componentes, pero si esta división sucede ya deja de ser el grupo inicial, con
sus características propias. En la psicología de la forma, cuando se afirma que
el todo no es solamente la suma de sus partes, sino que conforma una
realidad per se diferente como lo demuestran, cuando ponen por ejemplo
que una canción no es solamente la suma de las notas, sino que depende

25
también del cómo se agrupan, la duración de las mismas, las pausas que se
establecen, etc. Estudiado el conjunto de esta manera es también
indivisible. En la Química cuando mezclamos Hidrógeno y Oxígeno,
obtenemos agua, una unidad indivisible

En la teoría general de sistemas, estos se definen en forma parecida a los


conjuntos y se añade la posibilidad de relacionar en forma ilimitada el
sistema original con una serie de supra y subsistemas que nos llevarían a la
concepción del universo o del átomo como un sistema. Ojalá los hombres
pudiéramos seguir el ejemplo de los sistemas y no la de los agujeros negros
que destruyen, comprimiendo en forma incalculable los objetos que les
llegan, como sucede en algunas ideologías y credos religiosos. El hombre
podría ser considerado como un sistema, formado por elementos que se
juntan interactuando, pero una vez constituida la unidad hombre este se
torna indivisible y no puede ser fragmentado en órganos, aparatos, mente,
cuerpo, porque cualquiera de estas instancias aisladas, ya no es el hombre: el
cuerpo sería una unidad desvitalizada, el cadáver; la mente es algo abstracto
que en algunas creencias religiosas se la relaciona con el alma. Esto
demuestra el error de hablar de una medicina biológica, supuestamente
científica, o de una medicina psicológica considerada a veces como
especulativa. Es la “unidad hombre” la que vive, siente, sufre el problema con
diferentes manifestaciones en sus variados elementos. Cuando, desde hace
mucho tiempo, se viene repitiendo que no hay enfermedades sino enfermos,
es para resaltar esta consideración del hombre como un sistema único y
total.

Si hablamos de la o las enfermedades que afectan a los hombres, tendríamos


que hacer otro tipo de consideraciones relativas a las causas, sus vías de
propagación, los pronósticos estadísticos, etc. pero nunca debemos olvidar
que estamos tratando esa enfermedades en un hombre que piensa y siente,
que tiene una familia, que teme y se angustia, que busca ayuda humana,
divina o mágica, que le gusta trabajar pero es impedido por la enfermedad,
que no le gusta trabajar y es ayudado por la enfermedad, que algunos
cuadros patológicos como la fase eufórica de la depresión bipolar es grata
26
para el paciente, a tal extremo que algunos se contentan porque les llegó
“la sabrosita” ( calificativo usado por un paciente).

Considerado el hombre como un sistema, la familia, la sociedad, la nación, el


mundo serían suprasistemas que deberían funcionar armónicamente,
aprovechando las similitudes y diferencias para reforzar los vínculos del
mismo, agrandando su potencial creativo.

Lamentablemente debemos esperar, es probable que el mundo va en esa


dirección, para algunos de nosotros y otros lo vean como yendo al caos, a la
destrucción, como sucede en algunas sectas religiosas, que nos vienen
anunciando el fin del mundo, para una fecha que luego tienen que
postergarla. Esta visión dicotómica, que sería una muestra de disociación,
podría ser resuelta, reduciendo el optimismo de la primera concepción y el
pesimismo de la segunda, para encontrar situaciones dialécticas, que unen e
integran estas divisiones.

27
DISOCIACION Y FORMAS DE DIALOGO

Creímos conveniente iniciar por el análisis de las formas habituales de


conversar, de dialogar de la gente, porque es precisamente en esta área de la
conducta humana, donde se puede observar con mayor facilidad las
manifestaciones integrativas o disociativas de la conversación.

Una conversación es teóricamente, una comunicación o intercambio de


información entre dos o más personas; decimos teóricamente, porque en la
práctica no siempre es así, existen conversaciones, que por diferentes
razones, representan mas bien una desinformación. Ordinariamente es una
interacción en la cual, los participantes contribuyen, de una manera
espontánea o deliberada a la creación de un contenido o tema de
conversación. Esta participación activa de dos o más personas, diferencia a la
conversación o diálogo del monólogo, en este último la iniciativa y desarrollo
del contenido, lo tiene una sola persona.

La conversación como tal, tiene un tema central que orienta la discusión o


intercambio de ideas, evitando las incoherencias, para llegar a alguna
conclusión. Los participantes tienen la libertad de expresar sus puntos de
vista, discutirlos, argumentarlos, para mantener o alcanzar la verdad que se
defiende; no deben presentarse cambios abruptos de tema, sin alguna
aclaratoria, esto, sin embargo, sucede algunas veces de manera manifiesta o
sutil y cuando acontece, es difícil llegar a alguna conclusión, todo lo
contrario se introduce un elemento de confusión, que consciente o
inconscientemente es buscado por quién introdujo el cambio, ya sea porque
no estaba atento al tema de diálogo o porque no le interesa el mismo o
porque está adoptando una posición defensiva, para no reconocer un error
de exposición, interpretación o argumentación

Cualquier interacción verbal está regida por el principio de cooperación y


esta se puede considerar en cuatro líneas de acción:

28
De cantidad para que la contribución sea lo suficientemente informativa, de
acuerdo a las necesidad del tema y del contexto en el que se da el diálogo.
Por esto mismo, es necesario evitar dos errores que se pueden cometer: el
primero está basado en el deseo de ser bastante informativo, llegando a la
redundancia, a la explicación obvia e innecesaria, poco respetuosa de la
capacidad cognitiva del interlocutor, menospreciando sus posibilidades
reales de entendimiento y comprensión; o por el contrario, tratando de
evitar lo anterior o por un interés exagerado de concisión, se incurre en
síntesis prematuras o exageradas, usando en algunas ocasiones un lenguaje
casi telegráfico.

De cualidad al procurar cuidadosamente que todas las contribuciones


reflejen la realidad, sean verdaderas y consideradas como tales por el
expositor. La mentira voluntaria y deliberada es una expresión de poca
valoración y autoestima personal y en esa misma medida es también una
falta de respeto al oyente, por lo que en estos casos se entra en el campo de
la patología de la conversación en sus diferentes formas y cantidades de
mitomanía. La mentira en sí, es una disociación del mentiroso, este sabe qué
es lo verdadero y qué es lo falso, pero lo muestra de acuerdo a sus intereses
subjetivos: deseos de negar, deseos de impresionar. Como muchas veces el
interlocutor conoce que se le está mintiendo, la interacción termina siendo
confusa, falsa porque este último no cree nada de lo oído, aunque no lo
manifieste.

De relación todos los participantes tienen derecho a las mismas posibilidades


de hablar y exponer sus ideas, pero también “la obligación” no solamente de
“oir”, sino de “escuchar”. Nosotros los humanos podemos oír (percepción
sensorial) sin escuchar (voluntad de atención). Es obvio que no podemos
escuchar sin oír. Esto resalta una vez más, la necesidad de ser coherentes,
respetuosos, considerados con los demás. Si cada quién habla de un tema
diferente en cada oportunidad que toma la palabra, sin referirse ni ser
coherente a lo que dijo el otro, estaremos ante una típica conversación
disociada, fragmentada en función del número de participantes. El grupo que

29
físicamente es uno, se ha dividido funcionalmente en tantos subgrupos como
participantes existen.

De manera, se debe buscar la mayor claridad posible en el curso de la


exposición, evitando las contradicciones, lo mismo que las omisiones,
sobrentendimientos, ambigüedades, para lograr una exposición concisa,
ordenada, clara y coherente.

Básicamente se pueden distinguir dos formas de intercambio


comunicacional: una modalidad estructurada, cuando el diálogo o
conversación ha sido preparado y definido previamente a su realización, tal
es el caso de las entrevistas estructuradas. La otra modalidad sería la
cotidiana, espontánea, diaria, que se da corrientemente entre dos o más
personas.

En la conversación, es necesario tomar en cuenta el contexto existente, para


evitar la falta de adaptación integrativa del exponente al oyente o la falta de
comprensión de este último al expositor, cayendo en una comunicación con
dos canales separados, esto es disociados. Algunos autores designan a esta
consideración pragmalingüística. Este contexto es la situación en la que se da
la conversación y puede incluir cualquier aspecto extralingüístico, tales el
caso de las consideraciones de orden espaciotemporal, la comodidad o
incomodidad de los interlocutores, el grado de igualdad o diferencia de
conocimientos de los participantes, las relaciones intra e interpersonales
existentes,etc. Se podría resumir diciendo que la pragmalingüística, toma en
cuenta todos aquellos factores, a los que no se hace referencia en un estudio
puramente formal o descriptivo del ambiente comunicacional.

Algunas veces el principio de cooperación no se cumple, ya sea en forma


accidental e involuntaria, o en forma deliberada, voluntaria, con finalidades
habituales, repetitivas como es el caso del que siempre está en desacuerdo
con lo expuesto o diferentes para cada oportunidad; algunos informadores
muestran clara o veladamente el deseo de generar inferencias que vayan
más allá del contenido literal; otras veces es una consecuencia de
características peculiares de personalidad de cada interlocutor, otras es la
30
resultante de la visión intrapersonal que se tiene el sujeto, otras veces se
debe a las formas de relaciones interpersonales de cada individuo; no es
extraño observar personas que hacen una disociación teórico-práctica,
cuando piden a todos los participantes intervenir en el diálogo, pero luego en
la práctica no dejan hablar a los demás. Estas situaciones ajenas al contenido
lingüístico, se denominan “informaciones implícitas” en el proceso, para
diferenciarlas del contenido literal “explícito”,pero que igual modifican el
significado originalmente existente. En algunas oportunidades estas
informaciones adicionales se derivan de la intención del hablante, como en
los ejemplos siguientes: un sujeto expresa dudas sobre lo oído, con el objeto
de aclarar algo, que no le ha quedado muy claro; otra persona expresa
también dudas, pero no pretende una aclaratoria, porque su intención es
introducir trabas en el desenvolvimiento de la discusión; otro igualmente
expresa dudas, pero rápidamente se advierte que su verdadera intención no
era disipar alguna duda, sino que quiere demostrar a los oyentes que sabe
más que el expositor; solamente en el primer caso se necesita darle una
información aclaratoria, en los otros dos, es el expositor el que debe
controlar estos “ruidos” del proceso comunicacional.

Esta información “implícita” puede ser intencional, cuando el emisor está


consciente de esta información adicional y tiene el deseo de usarla, de
trasmitirla. Puede ser involuntaria, inconsciente, siendo inferida interpretada
en cada ocasión, en estos casos se debe respetar la aceptación o rechazo de
la interpretación; en psicoterapia es una práctica recomendada, no tomar
como verdadera una interpretación si el sujeto interpretado no la acepta. En
algunas oportunidades podemos hablar de una metainformación, cuando la
información adicional va más allá del significado literal del mensaje.
Haciéndolo más comprensible y aceptable, si es coherente con el contenido
explícito, en otras oportunidades lo oscurece, cuando de una u otra forma
contradice el mensaje original. La información implícita, no niega, no anula a
la explícita, pero si la modifica, aclarándola, corrigiéndola, ampliándola, como
también puede ser la expresión de un “doble mensaje”, cuando se dice algo
con las palabras y esto no es corroborado por el lenguaje mímico o cuando

31
se dicen frases contradictorias, que como lo señala Bateson, pueden hacer
mucho daño en la educación de los niños que al no entender los mensajes de
la madre, del padre o de los dos pueden refugiarse en autismos psicóticos, y
enla esquizofrenia de origen ambiental.

Ducrot, notable lingüista, al referirse a los significados implícitos, manifiesta


que no debe interpretarse el habla, la conversación, únicamente como un
intercambio de significados semánticos, sino que es un suceso intersubjetivo,
que va más allá de las palabras: al tono de voz, a la posición de los
interlocutores, a los gestos de cada uno de ellos, a la mirada, movimientos
del cuerpo, etc. Todo esto puede caracterizar una modalidad de relación
humana, como las de “poder” con una jerarquía vertical donde el poderoso
sin hablar, está diciendo “mis afirmaciones son de mayor peso e importancia
que las tuyas”, otras veces se expresa igualdad en una jerarquía horizontal: “
tu o yo comenzamos la exposición y luego la seguimos alternadamente”.

El gran enemigo del diálogo es la voluntad o deseo de poder, que muchas


veces se manifiesta por la “irrenunciabilidad a tener la razón”. Este afán de
poder, imposibilita el diálogo, porque se trata de imponer algo al otro y no
hay una sincera y auténtica intención de escucharle y aceptarle algunos de
sus razonamientos o argumentaciones. Este poder no debe confundirse con
el derecho a defender, receptiva, comprensiva y firmemente los criterios o
ideas personales.

Cuando se dialoga, negando la posibilidades de verdades parciales o totales


en el otro, tratando únicamente de imponer la propia, se está disociando, no
hay una “dia” (a través de) como un puente que permita el flujo de ideas en
las dos direcciones, sino una imposición monologada y aplastante, con una
parte de la conversación, la de A, buena, importante y verdadera y otra la de
B, mala, descalificada, carente de importancia y veracidad.

Los interlocutores sanamente interesados en un intercambio constructivo,


renuncian al uso del poder y hacen ostensible esta actitud de formas
variadas, una de ellas podría ser aportando toda la información disponible,
sin ocultaciones, aún sabiendo que estos datos podrían ayudar al otro en su
32
argumentación, lo que interesa es el intercambio de ideas. Expresan sus ideas
propias, pertinentes a la conversación, aunque sean débilmente
sustentables. Evitan las formas de pseudodiálogo, como sucede con la
“retórica”, cuando partiendo del propósito de intercambiar y discutir ideas,
se llega rápidamente al objetivo verdadero que es persuadir, convencer y si
esto no es posible, a la manipulación para lograr la imposición de la tesis
sustentada por el “orador”.

De la misma manera que la interacción social se mantiene, mejora,


desmejora o desaparece por el cumplimiento o incumplimiento de las
normas de convivencia social, así el lenguaje incorpora normas que regulan la
interacción verbal. El estudio de estas normas pertenece a la Teoría de la
Cortesía, basado en ella RobinLakoff definió a la cortesía, como un
instrumento o estrategia encaminada a suavizar los roces en la interacción
verbal de las personas. Esta cortesía se relaciona también con la llamada
Imagen Pública, el prestigio que un individuo desea proyectar y mantener.
Esta imagen, como es natural puede variar radicalmente, para lo que vamos a
exponer dos formas polarizadas, recordando siempre que estos extremos,
son casi siempre teóricos, son puntos de referencia, para entender las
modalidades reales, que casi siempre están entre esos dos extremos. Para
unos la imagen positiva que desean proyectar, es la de una persona cordial,
solidaria, respetuosa de los demás, para otros la imagen positiva que desean
proyectar es la de ser sujetos pragmáticos, que no se detienen en
discusiones, que a veces las consideran inútiles, se consideran
independientes, porque no buscan el entendimiento con los demás, y son
ajenos a la “influencia” de los otros, sobrevaloran sus ideas que las
consideran por encima de las de los otros, creen que es suficiente que
teóricamente sostengan que son defensores de los oprimidos, creados
muchas veces en su propia fantasía, el llamado principio de cortesía queda
anulado, porque lo importante es la acción y no las ideas y las palabras. Este
último tipo de sujetos se observan con mayor frecuencia entre los
pertenecientes a un nivel académico reducido.

33
Algunas interacciones conversacionales, son amenazas a la Imagen Pública,
tal es el caso de los mandatos, de los pedidos, de las sugerencias y ni se diga
de las imposiciones que son amenazas manifiestas a la autonomía personal
en grado mayor o menor. También las expresiones abiertas, poco
consideradas de desaprobación, de desacuerdo, igualmente las
interrupciones y peor aún las acusaciones con o sin base, son claras
amenazas a la Imagen Pública del sujeto; solamente un número reducido de
personas, para quienes es fundamental quedar bien con “el amo”, toman
estas expresiones como una crítica constructiva. Existen otros sujetos que
fácilmente y sin mayor análisis asumen responsabilidades de dudosa
existencia o no comparten las mismas con el resto de personas, se hacen
autoreproches y por esto mismo se disculpan con facilidad, muestran una
autoimagen depresiva, subestimada. Esta situación descrita, no debe
confundirse con el beneficio que tiene para la imagen personal y para el
mantenimiento de buenas relaciones humanas, la actitud de aceptación
humana, razonada y sentida de algunos errores, la conveniencia de pedir
disculpas, con el firme propósito de no volver a incurrir en los mismos actos,
para que la disculpa sea verdadera y no solamente un ritual social, que
facilita la repetición de las mismas equivocaciones.

En algunas oportunidades el afán de cumplimiento de las reglas de Cortesía,


llega tan lejos que se hace imposible una adulta y respetuosa interacción.
Estos sujetos. podríamos decir, tratan de evitar hasta los roces que están en
su imaginación, por lo que se sienten durante cierto tiempo satisfechos de no
protestar, de no reclamar, de no aclarar, de no disentir, se sienten incapaces
de decir “NO”. Esta supresión consciente del reclamo que quisieran y
deberían hacer, les lleva con el tiempo a una extensión de la tensión
interpersonal a otra intrapersonal, con lo que comienzan a vivir una situación
de estrés y sus síntomas de agotamiento, de amotivación, de aislamiento, de
sentimientos de impotencia e ideas depresivas de minusvalía personal. Ante
esta situación pueden y adoptan diferentes caminos: unos terminan
estallando con algunas manifestaciones de violencia sorpresiva, desaprobada
por el propio sujeto, que al asumir un sentimiento de culpa, vuelve a la

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sumisión, para después de un tiempo retornar al estallido y así puede seguir
en una cadena interminable de: estallido, sumisión, estallido, aduciendo que
su carácter es así: otros buscan ayuda médico-psicológica más médico que
psicológica, porque se sienten contentos con la tableta milagrosa, que
suprime durante un tiempo los ciclos descritos, cuando el acumulo de
vivencias hace que vuelvan los síntomas lo cual se interpreta como una
necesidad de aumentar la dosis del medicamento o de cambiarlo por otro; un
tercer grupo de personas buscan un cambio de actitud duradero, que trae
consigo el establecimiento de nuevas interacciones personales, con la o las
personas con quienes convive, estas pueden ayudar al cambio o con relativa
frecuencia, desaprueban porque creen que el sujeto se ha tornado rebelde,
cuando antes era callado, pasivo y tranquilo. Por esto es que se dice, que el
resultado de un tratamiento no depende solamente del paciente, sino
también del entorno que le rodea. En el extremo opuesto, están los
individuos, que por creerse dueños de la verdad, de las ideas creativas, de la
capacidad de resolución de problemas, muy por encima de los demás, no
admiten ninguna observación o sugerencia, y mucho menos aceptan errores
u omisiones.

Estas dos posiciones descritas, cuando se dan en una pareja o entre amigos,
se vuelven complementarias y durante algún tiempo, muchas veces años,
estereotipan los roles de “emisor” y “receptor”, manteniendo una
comunicación unidireccional, en la que cuentan solamente las ideas y aportes
informativos del miembro autoritario y omnipotente, no hay por lo mismo
posibilidades de cambio y crecimiento, porque realmente es un monólogo,
con una apariencia de diálogo; es una comunicación disociada porque los
componentes de este tipo de conversación asumen roles diferentes, sin
posibilidades de intercambio de roles, indispensable para hablar de una
unidad comunicacional; en la práctica es un grupo cerrado, que como ya
hemos dicho, en otro lugar, está destinado a desaparecer. Antes de esto el
grupo muestra pobreza de pensamiento creativo, el miembro activo o
dominante no puede ser estimulado para una mayor creatividad, porque no
acepta la disparidad de ideas, se muestra enojado ante el que no aplauda lo

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que él dice. Con el tiempo se observa un consenso forzado, aunque las
apariencias muestren lo contrario; las relaciones interpersonales son
distantes, lejanas, aparentemente sin roces, porque la intimidad ha sido
reemplazada por la idealización o temor del o de los miembros sumisos ante
el dominante.

Cuando la situación descrita en el párrafo anterior, se da en una pareja,


comienzan a modelar ante los hijos este tipo de comunicación disociada,
induciendo en algunos de los hijos una conducta imitativa a la de uno de los
progenitores o una actitud de rechazo a alguna de las modalidades
expuestas. Cuando lleguen a formar pareja, buscarán también, la mayoría de
las veces inconscientemente, el miembro complementario, manteniendo y
extendiendo en el tiempo esa forma de interacción, ocasionando los
comentarios de “salió a la mamá, salió al papá” con una connotación
fundamentalmente hereditaria, dejando de lado que los aspectos
cualitativos, con frecuencia son el resultado de un aprendizaje y los de orden
cuantitativo están más vinculados con la herencia. Las relaciones íntimas ,
con frecuencia son disfuncionales, porque el hombre dominante, por el
mismo rol que desempeña y del que está satisfecho, se encuentra
imposibilitado de expresar ternura, amor, porque perdería sus funciones de
autoridad y poder; el miembro pasivo-sumiso durante un tiempo, puede
estar ajeno al problema y cree que la vida en pareja es así, si no hay
consciencia de un problema, este no existe.Cuando hace insight de la
situación que está viviendo, con frecuencia continúa callado, pero ya con
sentimientos de disgusto suprimidos, expresiones veladas de rechazo,
sentimientos de impotencia, ante lo que considera, una agresión y un
desconocimiento de su valor personal.

Como un ejemplo de lo expuesto anteriormente, podríamos citar a una


pareja, que llevaban 25 años de casados, durante ese tiempo se habían
acostumbrado a que el marido tomara todas las decisiones, incluido el lugar
de estudios superiores de los hijos; la esposa creía que su rol era el de
mantenerse callada, acompañando, aceptando al esposo en todo lo que
hiciese. Cuando, por variadas razones, llega a tomar consciencia, de la
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situación que vive, ya no es una familia con niños, sino con hijos adultos, para
bruscamente cambiar hacia el extremo contrario, esto es realiza una
inversión de roles y se torna autoritaria, dominante, estableciendo que la
única salida es el divorcio, el marido es en ese momento quién ruega, solicita
que se encuentre otra salida constructiva para toda la familia, mediante un
cambio de roles, de actitudes, para lograr las adaptaciones necesarias, con la
finalidad de mantener la unidad y estabilidad familiar… la esposa no acepta
ninguna de esta peticiones.

Otra manera de comunicación disociada y quizás hasta fragmentada, es


cuando tres o más personas se reúnen para conversar informalmente, lo
hacen de una manera animada y con muestras de satisfacción. Si se pone
atención a los temas de conversación, se advierte que cada uno de los
interlocutores mantiene un tema o relato, que lo interrumpe para dar
oportunidad de hablar al resto del grupo, retoma el tema, cuando le toca su
nuevo turno, sin haber sido motivado, influenciado por las exposiciones de
los demás ( que hacen lo mismo) . Se trata de encontrar el común
denominador de esta conversación y no existe a no ser el agrado de hacer
una catarsis verbal. Es como si se repartiesen “pedazos de tiempo” , para
hablar de una manera casi autista, en un grupo físico, corpóreo, con una
comunicación disfuncional.

Otra forma de disociación en la comunicación, está representada por el


entrenamiento o actitudes que toman algunas personas para exponer sus
ideas, sin que luego oigan a los demás. Algunos sujetos hacen gala de la
habilidad que han adquirido para “dialogar” únicamente cuando el tema les
interesa y tornarse sordos en caso contrario. En un grupo de terapia, uno de
los miembros llegaba “puntualmente” con media hora de retraso, cuando se
le pidió una explicación sobre este hecho, no tuvo ninguna dificultad en
exponer que le parecía justo y correcto, darle tiempo a los demás para que
expongan sus problemas en la primera parte de la sesión, de tal manera que
cuando ella ingresaba en el grupo, pudiese hablar de sus problemas sin
interrupciones, una vez que hablaba, tampoco aceptaba ninguna
interpretación o señalamiento. Si consideramos que la unidad de
37
comunicación está constituida por el hablar y escuchar, se entiende, que una
forma de disociación es separar el hablar del escuchar, como mitades
apartes.

38
ESTABILIDAD Y CAMBIO

Las Definiciones y conceptualizaciones de estos dos vocablos son numerosas,


de acuerdo a la rama de la ciencia donde se utilizan, al contexto donde se
ubican o a la cultura dominante en la época o era de vida en referencia.

Es así como en el pasado, se valoraba la estabilidad de la personalidad como


una característica demostrativa del poco o ningún cambio en la misma y el
lograr esta meta era uno de los objetivos primordiales del crecimiento y
desarrollo. Los cambios, de manera general, eran asociados con inestabilidad
como una característica infantojuvenil porque esta situación se consideraba
como normal en el niño y el adolescente. Como el ser humano no está, ni
puede estar separado de su entorno sociocultural, creemos que esta
modalidad de concepción, estaba influida, entre otras causas, por la sociedad
agrícola, en la que la estabilidad, el estatismo de la tradición, era una de las
normas fundamentales y necesarias para repetir los ciclos de siembra y
cosecha, en las mismas épocas del año, establecidas por la naturaleza con sus
estaciones de lluvia y sequía. Quién se atreviese a modificar estos ciclos, por
ejemplo sembrando en una época distinta a la establecida por la naturaleza
(hecha tradición), se enfrentaba al riesgo de fracaso, de pérdidas mayores o
menores, de acuerdo a la inversión realizada.

Así como el respeto a las normas tradicionales, brindaba al agricultor cierta


seguridad de éxito, de esta misma manera, en lo que respecta al hombre y
su personalidad, la estabilidad (el no cambio) le garantizaba cierta seguridad
para sí mismo y para quienes le rodeaban, basta citar como ejemplo, que “la
palabra” de una persona adulta que se había comprometido con algo era
aceptada como una garantía superior en seguridad de cumplimiento, al que
actualmente se le da a un documento escrito.

El matrimonio necesariamente era y debía ser “para toda la vida”, sin


importar el nivel de integración, de adaptación, de entendimiento, ni el
modelaje que estuviese dando la pareja a los hijos, creando ambientes
39
tensos, estresantes, silencios rencorosos de duración preestablecida o lo
contrario disputas continuas e interminables; nada de esto era importante
para que hubiese un cambio en la valoración y recomendación de la vida en
pareja, lo único importante e imprescindible, era mantener la esencia misma
del matrimonio representada en la estabilidad, en la inmutabilidad del
sacramento , establecido por un Dios eterno y por definición incambiable.
Esta situación reducía a una vivencia de poca o ninguna importancia la
dinámica y calidad de vida de la pareja y de la familia que habían formado.
Tampoco se daba importancia al mantenimiento del matrimonio, mediante el
respeto, la comprensión del otro, las expresiones de amor ajenas al sexo
como la conversación y la ternura.

En esta época de sobrevaloración o mal entendimiento de la estabilidad,


había que estar muy seguro de la profesión que se elegía, para no
equivocarse de “vocación” (palabra derivada del latín vocare = llamar) o sea
para no desoír el llamado que hacía el Ser Supremo a cada hombre,
asignándole genéticamente una determinada aptitud para el ejercicio de una
profesión. Si se equivocaba en esta elección, se convertiría en un profesional
inseguro, indeciso, no como una consecuencia de factores inherentes a su
propia personalidad dubitativa, dependiente, insegura, de poca iniciativa,
poco apto para darle un sentido una meta a su existencia, sino como el
resultado de no haber descubierto su verdadera vocación. Los psicólogos, en
algunas ocasiones contribuyeron con esta concepción, al aceptar la
realización de estudios de personalidad, para descubrir la “verdadera
vocación”, sin manifestar de manera transparente que únicamente podían
orientar en el descubrimiento de actitudes indicativas de una inclinación a
grupos de actividades y no a una profesión específica, por ejemplo: puede
estudiar ciencias biológicas, profesiones de servicio, matemáticas,
profesiones artísticas, sociales, etc. Además de esto una misma profesión,
como la medicina requiere distintos tipos de actitud y conducta de acuerdo a
la especialidad a la que se dedique el candidato: medicina interna, cirugía,
pediatría, ginecología, obstetricia, epidemiología, psiquiatría, etc. En otras
oportunidades, el Ser Supremo, en este campo, eran, con relativa frecuencia

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los padres, los abuelos que por inclinaciones o conveniencias personales, o
deseos de poder, “descubrían” que el primer hijo tenía vocación de médico,
el segundo de abogado, el tercero de militar, el cuarto de sacerdote, siendo
una “mera coincidencia” el hecho de haber escogido aquellas profesiones,
que en esos tiempos daban cierto poder social.

Es posible que en esos tiempos la gerontocracia estuviese vinculada con el


mismo concepto de estabilidad, las personas de edad habían vivido las
mismas situaciones un mayor número de veces que los jóvenes, no
importaba si estas experiencias habían servido o no para corregir errores,
era el solo hecho de ser “viejo” lo que le calificaba como más apto para
dirigir grupos humanos o empresas. Como se deduce de lo anterior las
modificaciones aunque fuesen creativas no eran fácilmente aceptadas
porque en muchas ocasiones se las consideraba como rebeldías atentatorias
contra la estabilidad o status. Actualmente en algunas religiones se organizan
los Consejos de Ancianos, quienes deciden, a veces sin derecho a la defensa o
a la réplica, la buena o mala conducta de los feligreses, los castigos que
deben recibir, etc.

Igualmente cuando una persona tenía o mostraba una conducta


problemática, de difícil entendimiento o convivencia con los demás, tanto el
mismo, como la familia o la sociedad le ponían una etiqueta, que lo marcaba
como tal, para toda la vida, sin ninguna esperanza de cambio, situación
expresada en algunos proverbios como: “genio y figura hasta la sepultura”.
Los hospitales psiquiátricos y las cárceles actuales, están construidos y
funcionan basados en esta convicción y aunque teóricamente se viene
hablando desde hacen muchos años de rehabilitación, de resocialización, de
readaptación, en la práctica los cambios y modificaciones no pasan de ser
barnices que ocultan una misma estructura. Ya en esto mismo hay una
flagrante disociación, se predican, se resaltan los beneficios del cambio, pero
los hechos demuestran lo contrario, esto es que hay desidia, inexperiencia y
muchas veces miedo al cambio, como ya sucedió en los inicios del siglo XVIII,
cuando Pinel hubo de garantizar a las autoridades, que nada pasaría si se
modificaba el trato que se daba a los enfermos mentales, porque no eran
41
animales salvajes peligrosos, sino seres humanos portadores de una
enfermedad. Esta inhibición de los cambios lleva en muchas ocasiones a
agravar el problema, tal es el caso de las cárceles, de los reformatorios de
menores, que se convierten en escuelas o universidades del delito, porque
quién entra en esos recintos sale con un postgrado en delincuencia.

Se podría continuar con otros ejemplos de esta naturaleza, pero la intención


no es enumerarlos todos, sino mostrar que en épocas pasadas por la
concepción de lo estable, como algo estático, no se avanzó mucho en los
cambios necesarios, para estar coherentes con la vida que es dinámica,
estabilidad y cambio se concebían de una manera disociada.

En el campo filosófico, autores como Nietzche, sostienen “el eterno retorno


de lo mismo” haciendo referencia a una estabilidad, donde los cambios son
aparentes, porque la situación se mantiene igual a lo largo del tiempo.
Algunas personas defienden esta tesis al referirse a los movimientos
históricos entendidos como un círculo eterno, en el que se vuelven a recorrer
los mismos puntos, en el mismo nivel. Cuando integramos la estabilidad y el
cambio, aceptamos que se repiten las diferentes situaciones, las crisis, las
revoluciones, etc., pero en niveles distintos, como si fuese una línea en
espiral y no un círculo vicioso.

Freud, cuando se refiere al principio del placer, resalta la tendencia del ser
humano a mantener la excitabilidad de su sistema nervioso dentro de límites
gratos, no incómodos ni molestos. Igualmente cuando habla de la
“compulsión repetitiva”, muestra que el hombre está destinado a repetir una
y otra vez una misma conducta, aunque con ligeras variantes de forma. Las
personas que ignoran estas consideraciones y se disponen a cambiar de
manera relativamente fácil, basadas únicamente en la “fuerza de voluntad”,
fracasan repetitivamente , como se observa en los fumadores, en los
bebedores, etc. Freud insistía en la necesidad que tenía la persona de
conscientizar no solamente la conducta en estudio, sino también sus orígenes
y su tendencia a repetirse a pesar de la buena voluntad del sujeto de hacer lo
contrario, para que racionalmente y apoyándose en otras consideraciones

42
pudiese lograr el cambio. Posteriormente, cuando el mismo adolecía de un
cáncer y sufría las angustias que esta vivencia significa, sustentó su famosa
tesis del “ más allá del principio del placer”, sosteniendo que en último
término el hombre marcha hacia el retorno a un estado de reposo, el de la
materia inerte. Se sabe sin embargo que los cuerpos físicos también sufren
cambios con el transcurrir del tiempo y se transforman en otros materiales.
Es decir que la estabilidad divorciada totalmente del cambio, no existe n i
siquiera en los cuerpos físicos.

Actualmente cuando escuchamos conversaciones corrientes sobre


estabilidad y cambio, advertimos que distintas personas le asignan una
semántica variable a estas palabras. Algunos le dan a la Estabilidad un
significado positivo, como sinónimo de firmeza, de algo duradero,
equilibrado, en el carácter como algo sensato, maduro. Cambio en esta
misma versión significa: algo dinámico, progresista, renovación, etc. Otras
personas le asignan a estos dos vocablos un significado negativo y de esta
manera asociando la estabilidad con algo estático, parado, rutinario,
aburrido, poco estimulante y el cambio lo relacionan con: movilidad,
inestabilidad, inseguridad, inmadurez, infantilismo, etc. Quizás esto mismo
muestra el dinamismo y pluralismo de la sociedad actual.

Los hombres de las cavernas, requerían que sus moradas, las cuevas, fuesen
duraderas, poco o nada cambiantes para lograr protección, seguridad y
ahorro de esfuerzo, A medida que el hombre ha evolucionado, ha ido
cambiando la estructura y forma de su vivienda, hasta llegar al estado actual,
cuando además de buscar protección y seguridad, se cumple con principios
de estética, comodidad y lujo. Es obvio que en ésta, como en otras
evoluciones, el movimiento no es continuo y regular, sino una mezcla de
momentos de mayores cambios y otros de mayor estabilidad, sin que se
puedan separar con exactitud unos de otros. Dependerá también de la
unidad de tiempo que usemos para medirla, no es lo mismo una observación
realizada en minutos, que en horas, días, años o siglos.

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La estabilidad en la salud es algo deseado, valorado y buscado, por lo que con
actitudes cuantitativamente variables, la mayoría de los hombres hacen
esfuerzos por mantenerla, pero no solamente por conservarla, sino que
quieren mejorarla, quizás tratando de hacer realidad, la definición de salud
de la OMS, consistente en que no es solamente la ausencia de enfermedad,
sino el mayor bienestar físico, mental y social. Otra vez estamos ante una
situación donde estabilidad y cambio, no se contraponen, sino que se
complementan armoniosamente. Es cierto que la definición de la OMS,
últimamente ha sido cuestionada y hay quienes hablan de la necesidad de
cambiarla, porque literalmente busca la perfección, que es algo no solamente
inalcanzable para el hombre, sino contrario a su naturaleza dinámica y
evolutiva, la perfección en cambio, por definición es algo estático.

En lo que respecta a la edad, las respuestas de los hombres varían en función,


tanto de la etapa que vive, como de las condiciones ambientales en las que
se encuentra. Los niños educados comprensivamente y respetados en su
capacidad de crecimiento y desarrollo, anhelan llegar a adultos, buscan el
cambio siguiendo el curso natural y evolutivo de la vida; esos mismos niños
encerrados en la campana invisible del mimo y la sobreprotección, no se
sienten inclinados a buscar el placer de lograr la propia identidad, sino que se
contentan con seguir siendo un apéndice de mamá, todo cambio, toda
separación, toda modificación lo viven con miedo, lloran desconsoladamente
al ir a la Escuela; otros se rebelan contra esta sobreprotección y adoptan
conductas oposicionistas. Los adolescentes no solamente desean la adultez
liberadora, sino que fantasean con superar a los adultos que conocen y
desean cambiar los valores y patrones de conducta. En su afán de
independencia, de cambio, algunas veces, sin darse cuenta, caen en la
dependencia de los amigos, de la droga, de las conductas psicopáticas, como
si al vivir de manera exagerada sus propósitos de cambio, caen en una inercia
de movimiento, que les impide reflexionar constructivamente. Ya en la edad
adulta el hombre busca estabilidad, pero está consciente de la necesidad de
cambios adaptativos, para su desarrollo y para superar los momentos
críticos, desearía quedarse en este nivel por temor a la vejez. El grupo de la

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tercera edad, se encuentra en constante crecimiento en el mundo actual,
recibe, en proporciones variables, mayor atención por los organismos de los
Estados, pero el miedo a la muerte, al final de la vida, está presente, por lo
que desearían detener el tiempo y paradójicamente mientras más los
desean, la vivencia, la experiencia es de mayor velocidad, los años parecen
meses y estos semanas; la jubilación es vivida por unos con angustia
depresiva, otros la aceptan, algunos se entregan a los cambios del esquema
corporal y a la disminución de su funcionalidad, otros practican algún tipo de
actividad física para contrarrestarlos; actualmente y como consecuencia de la
importancia que se le ha dado a los diversos tipos de demencia senil, es
frecuente el temor, la preocupación por este tipo de patologías.

En lo tocante a las enfermedades, la estabilidad puede ser y es vivida con


temor a la cronicidad, pero también es vivida con satisfacción, cuando se
trata de una afección grave, mortal, como el cáncer, el sida, las leucemias,
etc. En otras enfermedades como la depresión, la estabilidad, el no cambio,
es vivido de manera desesperante, el tiempo se detiene, todo se torna
lúgubre, la salida de la esperanza está bloqueada, como todas las otras vías
En estas circunstancias el sujeto busca el cambio, la salida de este oscuro
túnel, llega a fantasear, a intentar y en algunas oportunidades a consumar el
“suicidio liberador”. En otros pacientes, como en algunos cardiópatas, luego
de haber sufrido un infarto, el temor a la evolución, la angustia de no haber
logrado una estabilización en el proceso, les lleva a tomar medidas
totalmente irracionales, como el suicidio, cambiando su rol pasivo ante la
muerte temida, por otro activo donde es él quién resuelve terminar con su
existencia.

Muchos pobres, anhelan, desean, envidian la riqueza y las supuestas


facilidades de una vida más variada, llena de logros y acontecimientos gratos,
quieren cambiar la inercia, la estabilidad de la pobreza, por lo que ellos se
imaginan como el dinamismo y movimiento de la riqueza. Pero también hay
ricos, estresados por el logro, mantenimiento y crecimiento de la riqueza,
que expresan sus deseos de retornar a la imaginada tranquilidad, calma y
sencillez de la pobreza. Quizás dejan de lado, que no es la riqueza, ni la
45
pobreza las que por sí mismas produzcan las situaciones descritas, es como
cada individuo rico o pobre maneja su existencia, estableciendo una
integración de las ventajas y desventajas de una y otra.

La estabilidad es asociada con frecuencia, con seguridad, bienestar,


tranquilidad, sensación de eutres. Sin embargo no es infrecuente que algunas
personas la vivan con cansancio y aburrimiento. Estas experiencias opuestas,
no dependen únicamente de la estabilidad o del cambio, están relacionadas,
sobre todo, con el grado de satisfacción que tiene el sujeto consigo mismo,
de la presencia y compañía interna de sus valores psicológicos, éticos, de sus
posibilidades reales ante la vida, para la aplicación de sus potencialidades, en
busca del logro de sus realizaciones creativas. La rutina, como sensación, no
es únicamente la repetición de experiencias, sino que es una vivencia
subjetiva, algunas veces de orden depresivo, de un tiempo, de una vida que
no cambia, aunque esas mismas experiencias y vivencias, causan satisfacción
y sensación de movimiento en las personas con quienes se convive.

Algunas autoridades parentales, gubernamentales, buscan la mayor


estabilidad posible, mediante el despliegue de actitudes autoritarias y
represivas, quizás porque de esta manera se suprimen las interacciones
molestas e incómodas con los subalternos, siendo más fácil y cómodo, dirigir
un grupo mediante disposiciones, reglas, leyes que no se discuten , sino que
deben ser acatadas y cumplidas.Si se permitiese la discusión de estos temas,
la infalible sapiencia de la autoridad, podría ser relativizada y hasta
demostrarse su condición de equivocada, con la consiguiente inseguridad,
inestabilidad y malestar del líder o autoridad. Las familias, los Estados que
funcionan de esta manera, conforman un sistema cerrado, donde está
prohibida la disensión, que es tomada: por el padre como una muestra de
mal agradecimiento o por el líder como una traición a la Patria o como un
pecado si el líder es religioso. Este tipo de grupos, como es aceptado
universalmente, tienden a su autoextinción, al cumplirse las leyes de la
entropía

46
El mismo cambio puede ser vivido de una manera estática, como en la inercia
de movimiento, donde este sigue, pero sin originar ninguna modificación
verdadera. Tal es el caso de los progenitores que permiten a los hijos que
protesten, que reclamen, que no escondan sus ideas, pero las decisiones las
sigue tomando ellos (los padres), como si los hijos tuviesen derecho a voz,
pero no a voto. Algunos gobiernos permiten “elecciones libres” en teoría,
pero en la práctica se vuelven amañadas, o estructuradas de una manera tal,
que no permiten el cambio del status imperante. El líder, es el único que
puede gobernar ese país, dice estar a favor de los gobernados, pero no se da
cuenta del menosprecio que tiene por todos, cuando nadie puede llegar a
sustituirlo; es obvio que los gobernados son corresponsables de la situación,
porque les agrada recibir una supuesta ayuda o protección del Mesías de
turno. La dependencia mesiánica no la crea el líder, esta existe ya en los
individuos antes de entrar en contacto con el protector. Es como decir que el
alcohol es la causa del alcoholismo del paciente alcohólico…aunque sabemos
que solo un uno por ciento de los sujetos que toman licor, se tornan
dependientes de la bebida.

Los registros electroencefalográficos, electrocardiográficos, cuando son


totalmente horizontales, estáticos, sin ondulaciones, son una señal de
muerte, en cambio estos mismos registros, cuando muestran movimientos
ondulatorios. rítmicos son la expresión de actividad vital. Podríamos
comparar la situación anterior con las sociedades que no cambian, que
entran en el principio estático del placer, de la corrupción, de la vivencia
grata, pero estática, de un eterno presente, obviando la experiencia y
aprendizaje del pasado y las posibilidades de crear y corregir en el futuro.
Estas sociedades terminan regresivamente, hasta llegar a desaparecer, como
sucedió con Roma, Grecia, etc.

Todo esto nos ayuda a pensar que la estabilidad y el cambio, no pueden


separarse y menos considerarse como antinomias; en fisiología conocemos
que hay estabilidades dinámicas, homeostáticas, que se mantienen en un
constante movimiento y cambio y hay movimientos estatizados,
dicotómicos, que realmente no cambian ni modifican las estructuras
47
presentes, son posiciones, con frecuencia anti x, extremas, como el caso de
la extrema derecha en la política, que muestra una posición cerrada, sin
posibilidades de renovación, pero exactamente lo mismo sucede con la
extrema izquierda. Sus posiciones extremas determinan que ellos son los
únicos capaces de concebir los sistemas de vida, de economía, de ética,
acertadamente, mientras todos los demás están equivocados. Si
comparamos esto con un segmento de recta, que por definición geométrica
es una sucesión de puntos, sería igual a que uno de los puntos extremos de
ese segmento, el derecho o el izquierdo, sea el único válido y todos los
demás no sirvan y por lo mismo no son necesarios. La estabilidad y el cambio,
deben ser mirados dialécticamente, como puntos de referencia
complementarios que se integran de formas variadas, cuando definen la vida,
el hombre y la sociedad.

Podríamos decir, que el niño es un movimiento continuo, repetitivo, pero


poco evolutivo, sin objetivos o metas, es un movimiento que se mantiene
como tal, como una especie de fin en sí mismo. Los adolescentes se mueven
reactivamente, modificando, negando, rompiendo las normas y reglas de los
adultos; quieren cambiar un orden establecido, cuestionan un sistema
existente; hablan de libertad, de independencia, pero a veces caen en el
estatismo y dependencia de las pandillas, de la droga, de la sociedad de
consumo; otras veces son los creadores de verdaderas innovaciones, aportan
soluciones, no permanecen en un movimiento estático como los niños, pero
estos cambios tienen en el mejor de los casos un tinte disociativo, porque la
mayoría de las veces, parten de la oposición a lo existente. Los adultos que
han integrado sus emociones y las han puesto bajo el comando de su
capacidad de razonamiento, se tornan creativos, solucionan los problemas
sin basarse, necesariamente, en situaciones preestablecidas, sin cambios
aparentes o engañosos, buscan el progreso y bienestar para sí mismos y para
la sociedad. Las personas de la tercera edad se muestran más precavidas,
más cuidadosas en sus cambios, en algunas ocasiones con una marcada
tendencia al estatismo, a la vivencia conservadora. Podría pensarse, que en
los dos extremos de la vida se da una situación de inercia, solamente que en

48
el niño es una inercia de movimiento y en el sujeto senil una inercia de
reposo.

También hay situaciones en las que las personas creen estar en una
experiencia de cambio, de movimiento evolutivo, pero bien examinadas
estas situaciones, son aparentes, engañosas, no hay una apertura al cambio
abierto, continuo y programado, se trata de cambios dicotómicos de blanco
y negro, cosificantes de la personalidad, que deja de pensar y se adhiere
fanáticamente al credo o idea que supuestamente está al servicio del
hombre, sin advertir que dicho credo o idea termina siendo más importante
que la o las personas. Tal es el caso de los fanatismos políticos, religiosos,
pseudocientíficos, donde el líder, el pastor manipula a los seguidores de estas
sectas o grupos, mediante la oferta de promesas o esperanzas mesiánicas,
casi siempre desplazadas hacia un futuro que nunca llega; otras veces se
crean perseguidores imaginarios, ante los cuales es el líder el que los guiará y
los salvará. Con razón dice Bertrand Russell, que la masa no razona, no
piensa, sino que sigue ciegamente, como hipnotizada al Mesías…

El concepto de Dios, no el fanatismo, es evolutivo, como se demuestra al


recordar la historia de este concepto. En las tribus y pueblos primitivos el
Dios es punitivo, represivo, evolucionando a través del tiempo hacia un Dios
de la justicia, de la verdad, del amor. M. Scott Peck sostiene que el Dios de
los padres, de los abuelos, no es el mismo de los hijos y nietos. La
espiritualidad misma en el hombre, evoluciona desde los fanatismos mágicos,
hacia una visión universalista y trascendente del ser humano.

Las teorías políticas concebidas hacen 100 o más años, responden a la


situación existente en esa época y tratar de mantenerlas sin cambios ni
adaptaciones a la situación presente, es caer un estatismo de lo anacrónico.
Erigir, crear líderes omnisapientes, infalibles, es como volver a la época de los
oráculos de los griegos, como el de Delfos, que nunca se equivocaba o como
retornar a los sabios mitológicos de todo, de todos y en todos los tiempos.
Un ejemplo de esto, lo constituye el hecho sostenido por Carlos Marx, de la
plusvalía del capital aportada por el trabajo del obrero. Esa época, era muy

49
diferente a la actual en las relaciones obrero-patronales, predominaban los
enfoques monocausales en la conducta humana, actualmente nos referimos
casi siempre en términos de una pluricausalidad, surgida de un análisis más
detenido y profundo de las situaciones en estudio y por lo mismo seguir
creyendo, que solamente el trabajo del obrero crea la plusvalía del capital, es
obsoleto, es eso y muchas otras causas en un mundo tecnológico e
informático; las condiciones de los obreros en el presente son totalmente
diferentes a las que tenían en la época de Marx. Una rama del cristianismo
prohíbe a sus miembros la aceptación de las transfusiones sanguíneas y de
los trasplantes de órganos y creen encontrar la razón de esta prohibición en
alguna disposición del evangelio, escrito hacen más de 1.500 años, cuando
las transfusiones y los trasplantes, no existían ni siquiera en la imaginación de
los hombres. Otra rama del cristianismo, cuestiona y no acepta la confesión
ante un sacerdote, sino que se puede hacer en cualquier sitio, porque en
todas partes está Dios, parece que en su falta de evolución tienen
dificultades de diferenciar, lo simbólico, de lo imaginario y de lo real.

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PLURALIDAD Y UNIDAD
La palabra Pluralidad, deriva del latín Pluralia y tiene un significado de
conceptos diferentes. Otra definición es la de cualidad o condición de ser
más que uno. Algunos autores al referirse a la pluralidad, le asignan un valor
positivo, al afirmar que esta condición enriquece a la sociedad, porque
tendría en si misma una amplia gama de ideas, personas u objetivos, etc. Que
juntos, en armonía, contribuirían a su mejor desarrollo

Unidad deriva del latín Unitas y es la condición de todo ser, implica que este
no puede dividirse, sin que su esencia se destruya o se altere. La unidad
también se refiere a singularidad, como sinónimo de no comparable con
otro. Cuando se usa para caracterizar una obra artística, se relaciona con un
asunto único o pensamiento principal, que funciona como generador de
todo lo concerniente a esa obra. En algunas oportunidades como en el
ámbito militar y urbanístico, puede referirse a varios elementos que
constituyen un conjunto, tal es el caso de una unidad militar, que se toma
como una fracción constitutiva de un grupo mayor; o una construcción o
grupo de construcciones puede estar formado por un edificio de varios
apartamentos o una urbanización constituida por varias casas.

Nuestro interés al señalar algunas de las acepciones de las palabras


pluralidad y unidad, es mostrar que en su propio significado, no es posible
concebirlas como opuestas ni diametralmente separadas. La pluralidad,
creemos, no hace referencia a un conjunto caótico de personas, animales o
cosas, sino a un conjunto de elementos que tienen algo en común.
Igualmente unidad no se refiere solamente a algo singular, sino que puede
ser un conjunto de hombres, de cosas que tienen un significado “singular”.
Esto nos lleva a pensar que la disociación es, en muchas veces, producto de
un pensamiento primitivo, sencillo, limitado a enfoques concretos; cuando
se profundizan las reflexiones, cuando se hacen otras consideraciones, en
función de la semántica, de la hermenéutica, del contexto es difícil sostener y
mantener un enfoque disociado.

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En el campo de la ciencia, teóricamente se acepta que en la mayoría de los
fenómenos o situaciones estudiadas existe una pluricausalidad, pero en la
práctica cuando se encuentra una causa, se acepta como explicación total esa
única causa, sin considerar otras explicaciones necesarias, para que se
entienda esa realidad. En Medicina, cuando se descubre el microbio como
agente etiológico y no se toman en cuenta las condiciones de salud general
biopsicosocial del infectado, no se llega a entender por qué el medicamento
o antibiótico ha sido inefectivo en un X % de los pacientes, quedando oscura
o inexplicable la razón por la que ese fármaco no alcanzó una mayor
efectividad. Quienes prescribimos psicofármacos, nos encontramos con la
sorpresa que nos causa, la rapidez con la que algunos pacientes deprimidos
mejoran, contrariando las expectativas farmacodinámicas y como ese o esos
mismos medicamentos, no solamente son inefectivos en otro paciente, sino
que le producen una cantidad de efectos secundarios, por los cuales se siente
peor que antes del inicio del tratamiento. No se ha investigado en estos
casos la relación médico-paciente , no se han vislumbrado los “para qué
mejorarse” en los ámbitos personales, familiares, sociales, laborales y hasta
religiosas; la posible ganancia secundaria de la enfermedad, no solamente
restringida a las personalidades histriónicas, sino a todos los pacientes,
incluidos los psicóticos; el tipo de personalidad previa, desconfiada,
esquizoide, etc. la aceptación o no del proceso patológico; el significado de la
fecha de inicio de la enfermedad; el cambio de roles, cuando de protector
sano pasa a protegido enfermo; el concepto personal de su enfermedad,
vinculado con las causas y significados éticos, religiosos, mágicos; la
coherencia existente entre lo que desea, teme, rechaza en el actual proceso
patológico; todas estas situaciones y otras más, pueden facilitar o dificultar el
proceso terapéutico.

Igualmente cuando se da una explicación de un hecho, fenómeno, situación,


conducta, etc. se establece una hipótesis y si en estas condiciones surge otra
sustentada por otro investigador, esta última es mirada como
necesariamente opuesta, llegando a la confrontación entre los sostenedores
de las diferentes hipótesis, por la lucha de la verdad, siendo cierta la propia y

52
dudosa o falsa la otra. Como es obvio se está manejando la situación descrita
de una manera disociada o es la una o es la otra, pero si se analizan con
menos yoismo y con mayor respeto, se lograría establecer que en las
explicaciones nuevas, existen elementos comunes y diferentes con las
anteriores y que se podría lograr una integración, sin que por ello dejen de
ser diferentes.

En el campo de la Psicología, del Psicoanálisis, de la Física, de la Economía,


etc. es frecuente encontrarnos con la inquietud de conocer cuál es la
explicación” verdadera” y cuál es la “falsa”; pocos son los que se preguntan
sobre las convergencias y divergencias de las distintas explicaciones creando
una duda razonable sobre la validez y la duración de la misma. En el fondo se
desea encontrar una teoría cuya vigencia no cambie, obviando, que el
progreso y avance de la ciencia, depende precisamente de esta relatividad de
las teorías y explicaciones rompiendo con la comodidad emotiva de
encontrar una teoría única, que nos alivie del esfuerzo creativo, de la
búsqueda incesante de una verdad, que como en el espejismo, cuando
llegamos a ella, vuelve a alejarse…

Algunas veces, en el estudio de la conducta humana, se aprecia que las


diferentes teorías tienen o pueden tener una mayor validez o aplicación, de
acuerdo , por ejemplo a la edad del sujeto en estudio; el conductismo
clásico podría tener una mayor aplicación en el niño de meses o de pocos
años de edad; el conductismo social sería de mayor utilidad para el estudio
del infante que se inicia en las actividades escolares; el psicoanálisis
vinculado con los valores, los principios a veces en conflicto con los impulsos ,
sería de mayor utilidad en el estudio y tratamiento del adolescente y del
adulto; el enfoque cognitivo sería más aplicable en el hombre adulto y de
cierto nivel académico. Los cuestionamientos y sobre todo descalificaciones
de las diversas escuelas entre sí, no tendrían razón de ser, si en esta
pluralidad de concepciones se hubiesen examinado los cambios que
necesariamente va teniendo el hombre a lo largo de su vida. Tampoco esto
debe llevarnos a la esperanza de encontrar en el futuro una teoría unificada y
verdadera y a la que no se podría añadir ninguna otra consideración, esto es
53
casi imposible y si se lograse sería a base de mutilar la realidad,
simplificándola demasiado, por esta misma razón creemos que debe haber
una pluralidad conceptual, no confrontativa, porque siempre habrán puntos
comunes y puntos divergentes.

En algunas oportunidades se ha dado como explicación de la diversidad de


hipótesis no la realidad misma en estudio y sus diferentes formas de
presentación, sino las metáforas empleadas para dar la misma explicación,
como si esto fuese una situación únicamente de semántica o de
hermenéutica. El hombre enfermo, en la Medicina ha sido visto por el
pensamiento mágico, de la brujería como poseído por fuerzas dañinas
sobrenaturales. Esa misma persona estudiada por una medicina biologista,
de la mayoría de los médicos queda reducida a una expresión
anatomofisiológica, aceptando algunas explicaciones psicosociales como
metáforas quizás ingeniosas, pero carentes de peso para el diagnóstico y
tratamiento; la versión psicosocial de la medicina ve en las enfermedades,
expresiones de alteraciones en la formación y en las modalidades de
existencia personal, familiar, social y laboral. Es una realidad humana
comprensible, que por razones subjetivas o de orden narcisístico, cada uno
de los sostenedores de estos diferentes puntos de vista, considere su
enfoque como verdadero o por lo menos el más importante y el del otro
como incompleto o equivocado.

En el estudio del hombre y su conducta, podemos observar que cada una de


las visiones: biologista, psicologista, social y espiritual se expresan en
numerosas teorías, con la misma característica, de considerar la propia como
la verdadera y en algunas oportunidades hasta descalificando
burlescamente las otras. Los conductistas rechazaban las teorías
psicoanalíticas, porque supuestamente no son científicas, ni demostrables
objetivamente. Los psicoanalistas, consideraban a su vez, a los conductistas
como reduccionistas y simplificadores de la compleja realidad humana.

Podríamos exponer otro ejemplo ideológico que ha dado lugar a guerras y


situaciones peligrosas para la humanidad, por defender con propósitos

54
excluyentes las políticas a seguir en el establecimiento de los objetivos
gubernamentales. El capitalismo se refiere o enfatiza sobre la individualidad
del hombre, el marxismo en sus diferentes modalidades considera que la
realidad a tomar en cuenta, a desarrollar es la social; las dos versiones
ignoran que es imposible construir grupos sin haber formado individuos o
que es también incompatible el desarrollo de un hombre solo, individual sin
la participación con los demás. Los abusos o exageraciones de estas dos
modalidades de concebir al hombre, no son fallas inherentes a la ideología
misma, sino a las ambiciones, dogmatismos, megalomanías, etc., de sus
sostenedores y practicadores. Aspiramos a un mundo concebido de verdad y
auténticamente en función del hombre y no del creador de una ideología y
donde se permita el desarrollo y creatividad individual hasta donde no
lesione o impida la evolución del otro, para que todo esto contribuya a un
desarrollo armónico de lo social, donde el respeto a los demás, a sus ideas,
libertades, posibilidades de crecimiento y desarrollo, logren no una teoría
unificada, sino un hombre ayudado por varias concepciones ideológicas, que
no se pelean por su propio crecimiento, ni por el aplastamiento de la o las
otras ideas; no decimos de las contrarias, porque no creemos útil que se
considere como contraria a una concepción diferente a la propia; los puntos
cardinales no son contrarios, son diferentes y precisamente por ser tales,
ayudan al hombre en su orientación espacial.

Somos optimistas en el momento actual con relación a la pluralidad y al


pluralismo. Con la primera nos estamos refiriendo a la circunstancia de ser
varios, de tener diferentes ideas, conceptos, explicaciones y campos de
trabajo de una misma realidad, con la segunda aludimos a la situación de
aceptar, reconocer y practicar la pluralidad de ideas, doctrinas, modos de ser,
sin que estemos hablando de una teoría única, sino integrando conceptos
que nos alejen de las versiones disociativas, producto de las limitaciones del
hombre que provocan grandes resistencias ante la versión pluralista.

Tengamos en cuenta que con frecuencia el análisis de una dialéctica de lo


pasado, de lo presente, con el futuro, es lo que ha contribuido al progreso y a
mundos, si no se somete a crítica, de que la tierra puede ser plana en
55
distancias cortas, pero que es redonda a grandes distancias o cuando se la
observa en su totalidad. Por esto mismo las revoluciones han de servir para
ampliar, mejorar las condiciones existentes y no para cerrar los caminos del
progreso. En el primer caso existe progresión, donde la información
proveniente del pasado, sirve a las reflexiones del presente, para lograr
conclusiones o acciones en el mañana; en el segundo hay involución o
regresión, porque hay una disociación del pasado con el presente, y el
tiempo que es una dimensión continua, nunca se corta ni interrumpe. Este
pluralismo debe abarcar lo ideológico, lo político, lo cultural, lo científico, lo
religioso, etc. La mentalidad científica tiene posibilidades de crecer, cuando
se basa en la duda metódica y no en las verdades acabadas. El progreso del
hombre depende de considerar cada “verdad” o descubrimiento, como algo
que es válido en el presente y que será modificado en el mañana , de manera
casi infinita.

Cuando las diferentes teorías explicativas de la realidad, se toman con una


visión pluralista y no con una posición “anti”, es factible la cooperación en las
diferencias, el respeto entre las personas, donde precisamente las diferencias
establecen los límites interpersonales, sin que estos límites se conviertan en
abismos infranqueables, por los que deben rodar una de las dos
concepciones. Lo contrario, lleva necesariamente a que se pongan nombres
como la derecha anti izquierda o al revés; lo pasado como necesariamente
anticuado, contrarrevolucionario y lo actual como lo moderno , lo válido,
olvidando que este presente, mañana será pasado y el actual creador de la
nueva teoría la seguirá defendiendo como la verdadera, desoyendo los
aportes de los nuevos investigadores, considerándolos como especulaciones
y hasta fantasías sin mayor base objetiva.

Estamos conscientes de que nuestras consideraciones puedan ser miradas


como utópicas y hasta ingenuas, para quienes se empeñan en mantener los
enfoques “anti” Al respecto es conveniente recordar lo sucedido con la
Física, en la que, desde el siglo pasado, existe una situación de
incompatibilidad entre la teoría de la relatividad general y los hallazgos de la
Física Cuántica, ambas necesarias para la comprensión del Universo pero
56
que parecen estar en contradicción, si una es válida, la otra no lo es.
Actualmente los físicos buscan una explicación que englobe a las dos, sin
anular a ninguna que cada una sea válida en un contexto determinado y esto
ha permitido que la Física, avance de manera continua. Esto nos hace pensar
que parte de las dificultades de aceptar un pluralismo integrador, se debe a
impedimentos humanos emocionales, inconscientes, de los teóricos de las
ideologías o de la ciencia: dificultad humana ante el cambio, narcisismo,
omnisapiencia, omnipotencia, dificultades para las relaciones
interpersonales. Cuando las personas, piensan en el otro, lo aceptan y lo
tratan con respeto, cuando piensan en el bien colectivo con la misma fuerza
y emotividad que en el bien personal, las dificultades de romper las barreras
disociativas bajan, porque ya el mismo hecho de aceptar la alteridad, en la
forma expuesta, es un pluralismo.

Cuando se refiere al conocimiento humano, Karl Popper sostiene el


falibilismo, es decir, la idea de que siempre somos capaces de equivocarnos y
que por lo mismo nuestro conocimiento es bastante limitado. Aprendemos
por las refutaciones, útiles para eliminación de los errores, pero estas
mismas refutaciones no garantizan una seguridad total de ser verdaderas,
por lo que es imposible que lleguemos a leyes universales e inmodificables. El
error no se planifica, sino que es el producto de una programación metódica
y reflexiva, para llegar a una decisión, que al ponerla en práctica, resulta
equivocada. El mismo Popper sostiene que podemos acercarnos a la verdad,
solamente por el método de ensayo y error, mediante la utilización
sistemática de la crítica, la cual nos permite descubrir los puntos débiles de
nuestro conocimiento para mejorarlos o eliminarlos. Equipara la razón con la
apertura hacia la crítica y el diálogo, esta concepción estaría asentada en
estos términos: “Yo puedo estar equivocado y Tu puedes tener la razón y con
un esfuerzo conjunto, podemos acercarnos los dos a la verdad”. El discípulo
de Popper, Hans Albert aportó argumentos contra todo tipo de
dogmatismos, afirmando que no existe ningún fundamento básico en el que
podamos apoyarnos con solidez para construir conocimientos inequívocos. La
justificación basada en la búsqueda de un fundamento seguro, descansa

57
siempre en una ilusión, porque quién califica ese fundamento como tal, es el
propio investigador. Por esta razón Albert insiste en que el dogma siempre
será posible, pero que si estamos dispuestos a renunciar a la certeza, es
factible evitar este peligro y entrar en una concepción diferente, más
abierta, del proceso de razonamiento. La seguridad de estar en lo cierto nos
inmoviliza e impide la marcha de la dinámica del conocimiento.

Dado que el racionalismo crítico huye del dogmatismo, una sociedad basada
en esta concepción (el racionalismo) debe crear las instituciones necesarias,
para que sus ciudadanos, gobernantes, educadores y educandos se formen
desde los primeros años de su escolaridad, en esta modalidad de enfocar la
verdad, que permita la armonía en el diálogo, en la discusión, en las
diferencias de criterios, que garantizan la jerarquía horizontal, porque nadie
tiene la verdad absoluta. Es necesario escuchar todas las voces, respetar a los
otros, dándole un valor igualitario a sus argumentos. Este racionalismo
crítico, evitaría la autoridad extrema, las imposiciones ciegas y
enceguecedoras, los fanatismos religiosos, políticos y científicos.

Toda la observación científica, depende en gran parte, del armazón teórico

con el que se mira esa realidad en estudio, donde se ignora a veces el hecho

de que cada quién tiene “una teoría” constituida por sus experiencias, las

enseñanzas recibidas, los prejuicios y los deseos personales, que determinan

como el individuo ve los hechos. Esto explica la dificultad de cambiar, de

percibir los hechos y las situaciones de una manera diferente, esta dificultad

se hace aún mayor, si recordamos que “esa teoría personal” está cargada de

afectos, de vínculos emocionales, relacionados con las personas de los nexos

58
afectivos de antaño, dificultando una visión más coherentes con la realidad

actual.

Es necesario aclarar que pluralidad no es la fragmentación infinita de alguna


observación, pensamiento o creencia y que tampoco estas observaciones
nuevas serán usadas para sustituir viejos dogmas, por nuevos, porque en
este caso se estaría manejando una posición anti. Por esta razón, es un grave
error, frecuentemente cometido, disociar, haciendo de la vieja concepción
algo obsoleto y superado y la nueva como si fuese la única verdadera. Casi
nunca una observación es diferente en todas sus partes, de otra apreciación
sobre el mismo tema, por lo general existen algunos puntos comunes, que
establecen la continuidad de la ciencia, cuando pasa de un nivel a otro.
Cuando no se personalizan las teorías, es posible descubrir las similitudes y
diferencias. Es como nos sucede a los humanos, quiénes tenemos numerosas
áreas comunes y numerosas áreas que son exclusivas de cada individuo,
haciendo de cada sujeto un ente diferente y único en medio de miles de
millones de hombres existentes.

Otra de las razones por las que se hacía difícil aceptar y practicar el
pluralismo, era porque el uso del lenguaje, se consideraba como una
herramienta sin mayores problemas o complicaciones. Es en los últimos años
cuando se le ha dado al lenguaje su debida importancia. Este relativo
desconocimiento de su uso y complejidad favorecía las dificultades de
entendimiento y comprensión entre los expositores de diferentes temas o
teorías; hoy por hoy, se admite con mayor facilidad que el diálogo es posible,
aún con temas o en condiciones difíciles, siempre y cuando los interlocutores
estén desprovistos de dogmatismos o de la creencia de ser conocedores de
la verdad irrebatible. Por esto sostenemos, como un ejemplo de la
importancia del lenguaje , que es factible y puede ser considerado de una
manera formal, estructural, como una expresión mental, cerebral, a esto se
oponen quiénes consideran a esta modalidad de comunicación humana,
como un fenómeno social. En esto mismo se advierte, la presencia de una

59
disociación, al contraponer estas dos formas de concebir, estudiar y usar el
lenguaje. Es conocido que existe en los seres humanos una disposición
anatomofiosológica del cerebro, que facilita la expresión verbal, pero
también hay que tener presente, el aprendizaje, como fenómeno social, para
el logro de esta función.

Es posible detectar a las personas que disocian, con quienes es difícil un


diálogo constructivo, a través de observar el uso frecuente que hacen de
palabras con significados absolutos, tales como: todo, nunca, jamás,
siempre, nada, etc.

60
DISOCIACION Y SECUESTRO
El hombre por su naturaleza anatomofisiológica, como lo están
demostrando los descubrimientos de las neuronas en espejo, nace dotado de
la estructura biológica necesaria para relacionarse con las restantes
personas. Esta relación puede hacerse en forma colaborativa, integrativa,
creativa o lo contrario de manera agresiva, violenta, sin ninguna
consideración de solidaridad para con los demás. Estas modalidades, a lo
largo de la historia, se han considerado como normales y es así como los
países hacen alianzas y hacen guerras.

Sin embargo desde épocas remotas, se ha descalificado la agresión, la


violencia. En la versión bíblica Caín es condenado por su fratricidio; en el
decálogo de Moisés, encontramos varios mandamientos que establecen la
normalidad, el buen proceder, como una obligación moral de no hacer daño,
de no perjudicar al prójimo.

En tanto el hombre ha ido desarrollando su propio yo, se torna más


considerado con el otro. Esta característica expresión de evolución y madurez
del hombre, ya lo expresaba Freud, cuando definió la salud mental como “ la
capacidad de amar y trabajar”; amarse a sí mismo, amar a los demás,
trabajar, crear para sí mismo, como también para todos. Se estableció así que
las relaciones humanas saludables, contribuyentes al bienestar y progreso del
hombre, son aquellas en las que sin descuidar los intereses personales e
individuales y tomando estos como indicadores, se mantiene el respeto y
consideración por los semejantes. Cuando se dialoga adultamente, se acepta
lo de A o de B o lo de A y B o lo de ninguno de los dos, creando una tercera
posición distinta de las iniciales, pero surgida de estas, porque no hay una
actitud de poder o de imponer.

A medida que los hombres maduramos como personas o como clase,


marchamos constantemente, aunque existan paréntesis o tropiezos, hacia
un mundo de integración, del nosotros la familia, nosotros la ciudad,
61
nosotros el país, nosotros el mundo entero, sin que esto deba confundirse
con las masificaciones, logradas ordinariamente por líderes políticos,
religiosos, para obtener votos, aportes económicos, etc.

Revisemos algunas diferencias entre estos dos conceptos:

En la integración se forman sistemas y subsistemas, con miembros o


elementos de esos sistemas, con una función y responsabilidad
individualizada y paritaria; se mantiene y respeta el valor de cada quién,
como algo necesario e indispensable tanto como para que exista un grupo,
como para que el grupo progrese por el aporte de cada uno de sus
integrantes. El sistema es abierto y por lo mismo puede cambiar, modificarse,
corregirse, condición que lo preserva de su autodestrucción entrópica; se
respetan las condiciones de igualdad y los derechos de todos los miembros

En la masificación en cambio hay disociación, porque la masa acepta sin


objeciones los lineamientos del líder deificado, que rechaza los cambios
porque constantemente teme la desaparición de ese sistema y hay a su vez
otra parte de la sociedad, que no se ha plegado a la masa, por lo cual es
rechazada, desvalorizada, ridiculizada, pero al mismo tiempo temida, porque
quienes agreden intentando la desaparición de los que no los secundan,
temen ser tratados de la misma manera violenta como ellos lo hacen. En la
masificación es un requisito imprescindible y exigido, la desaparición o
renuncia a la condición personal, cayendo en una fase regresiva, parecida a
la existente en otras épocas en la tribu o clan. La contradicción con la
concepción teórica de igualdad, de fraternidad estaría dada, porque en el
sistema existen por lo menos dos grupos: el grupo de dirigentes que
predican la pobreza, la falta de interés por los bienes materiales, pero viven
como ricos y el grupo de los dirigidos que tienen dificultades de conseguir los
bienes más elementales y necesarios para una vida de subsistencia. Los
dirigentes asumen una actitud mesiánica y populista, estimulando las
esperanzas de un cambio hacia un mundo mejor, casi perfecto, pero que no
llega ni llegará nunca, siempre está en el futuro, como si vivieran, sin darse
cuenta, la maldición de Moisés que “nunca llegó a la tierra prometida”.

62
Quizás también como dice Lacan, viven en base a la motivación del deseo,
que para que se mantenga como tal es necesario que no se realice, de esta
manera se acostumbran, durante un tiempo, a vivir de la esperanza, del
deseo, culpando a los opositores de todos los males presentes, de esta forma
tenemos otra disociación en el tiempo: el futuro de promesas e ilusiones es
nuestro, el presente de problemas y conflictos es de los opositores.

En la masificación el sistema religioso, sociopolítico, etc. se torna cerrado, lo


que se aprecia materialmente cuando cierran fronteras, se crean muros, se
condena la disidencia, no solamente con la prisión de algunos opositores,
sino destruyendo la o las personalidades, aduciendo conspiraciones,
problemas de identidad o de insania mental. Esta situación no solamente se
ha visto en la política sino también en las religiones, como en los tiempos de
la inquisición y actualmente de algunas sectas que propician el suicidio
colectivo o el homicidio. Esta misma condición de sistema cerrado, produce
un desgaste entrópico, que va minando el sistema hasta llevarlo en un plazo
mayor o menor a su propia extinción.

Queremos establecer ciertas similitudes entre las condiciones del secuestro,


donde hay un grupo de hombres, dueños del poder, que imponen las
condiciones, gozan de los beneficios económicos que esta situación produce
y uno o unos secuestrados que deben sacrificarse física, anímica y
económicamente para beneficio de los secuestradores, con la promesa de
que cumplirán si acaso parcialmente con la liberación de las víctimas.

En la mayoría de los países, son los grupos extremistas, los que con mayor
frecuencia cometen este tipo de delitos, justificando la necesidad que tienen
de dinero, para financiar sus campañas. También en este caso se advierte la
disociación entre unas personas que creen tener la razón y “moralmente”
estar al servicio de una sociedad justa e igualitaria, sin tomar en cuenta los
más elementales derechos humanos de los secuestrados y la anulación en la
práctica de toda consideración moral.

63
Es necesario también señalar las condiciones de salud mental de quienes
practican este tipo de delitos o de quienes propician y hasta aplauden estas
conductas delictivas, o de las autoridades que descuidan a veces
voluntariamente o mediante la obtención de otro tipo de estímulos, el
combate de estos delincuentes, o de los jueces, que por razones
inconfesables dejan en la impunidad a los secuestradores. Estas personas no
se hacen la consideración de lo que pasaría si se invierten los papeles, si los
secuestradores o sus protectores, tuviesen que enfrentar la situación que
viven los secuestrados, violando la norma universal integrativa de “no hagas
al otro, lo que no quieres que te hagan a ti” y cayendo por lo mismo en una
disociación de los seres humanos, en: opresores y oprimidos, victimarios y
víctimas, autoritarios y sumisos e impotentes. La salud mental es el amor, y
en la práctica del amor no debe haber desigualdades, todo lo contrario debe
primar la consideración, el respeto hacia uno mismo y los demás, y cuando
se alteran por completo estas premisas, se cae en actuaciones psicóticas, sin
la menor consciencia de enfermedad, únicamente se percibe el impulso y se
actúa justificando estas conductas con diferentes tipos de racionalizaciones,
que ni ellos mismos se las creen, aunque dicen estar al servicio de una
ideología política o cumpliendo con los designios de un Dios castigador o
vengador, que precisamente por ser tal, similar a sus adoradores, ve estos
abusos y terrorismos como necesarios para reivindicar el respeto-miedo a
Dios y por estas acciones hasta los premiará con la salvación eterna. Para
mantener una actitud de indiferencia, de tolerancia, de apoyo al secuestro,
es necesario asumir una posición disociada, autista: Yo y los otros; o
también de narcisismo primario, siendo estos tipos de personalidad
incompatibles con la solidaridad humana.
Cuando se atenta contra la vida y la salud de las personas, a cambio de dinero, cuando se negocian
día a día, bajo presión y amenaza, las cantidades de dinero que finalmente serán pagadas, para
comprar la vida y la libertad del secuestrado, se está en una actitud totalmente regresiva, se está
volviendo a la época de la esclavitud, cuando se vendían vidas humanas, para beneficio de sus
vendedores y compradores; lo único que ha cambiado, es que ahora, el negocio se justifica, con
diferentes barnices, como la pobreza económica ( que es mas bien espiritual y mental): hago esto
porque no tengo recursos para vivir; una ideología política: hacemos esto para luchar por
nuestros amados (engañados) pobres; una creencia religiosa: han atacado, han faltado a nuestro

64
Dios (Dios son ellos mismos) y debemos organizar una guerra santa; afán de poder: algunos
candidatos a presidentes o algunos políticos en general, reciben dinero proveniente del
secuestro, para comprar consciencias con fines electorales.

Ante este panorama es natural entender que estos señores ni remotamente


reflexionan, sobre lo que están haciendo y que aún liberando a las personas,
éstas y sus familiares posiblemente sufrirán cambios en su vida difíciles de
superar, de mejorar. Los médicos pondrán una etiqueta de Trastorno de
estrés postraumático y advertirán que sus consecuencias pueden
prolongarse, a veces, por toda la vida. Existe una mayor crueldad entre los
secuestradores actuales que en los comerciantes de esclavos, porque en el
contexto en el que se produce cambian por completo las circunstancias, hay
una condena universal, entre la población normal, para este tipo de actos; los
secuestradores buscan dominar, tornar impotentes a la víctima y sus
familiares, mediante el terror, el pánico al desenlace si no aceptan el
negociar, comprar una vida; usan estrategias psicológicas de silencio, de
amenaza, de buen trato momentáneo, de maltrato físico, de privación
sensorial, de amenazas de violación, para lograr sus objetivos. Algunos de
estos grupos se precian de no ser violadores, cuando la secuestrada es una
mujer, como si la violación fuese únicamente sexual, dejando de lado que
violan la condición humana general, destrozan o intentan destrozar la
solidaridad interpersonal familiar, se somete a toda la sociedad a vivir en una
actitud paranoica, viendo la posibilidad de peligros, que no son imaginarios,
en cada minuto del día y en todos los sitios que se visitan, obligan a que en la
formación de los niños haya que inculcarles, desde una edad muy temprana
la realidad de este peligro.

Cuando estos señores inician el asalto inicial, obligan, con frecuencia, a la


víctima a doblegarse, a acostarse en el piso del vehículo y en esas
condiciones le ordenan que notifique a sus familiares, que ha sido
secuestrado y que está en manos de personas (no parecen serlo) que
decidirán sobre su vida o su muerte y lo torturan haciéndole ver, si hay
alguna demora en las negociaciones, que parece no importarle mucho a su
familia, la suerte que el corra. Los días, semanas, meses, años que dure el

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secuestro, mantendrán a las víctimas en condiciones infrahumanas, muchas
veces en una ceguera obligada, por la venda que le aplican a los ojos, con la
consiguiente repercusión sobre la salud mental de la víctima; durmiendo
muchas veces en condiciones de hacinamiento: 2 o 3 personas en una cama
pequeña, a veces la víctima femenina y dos hombres que la cuidan, quienes
establecen esto para evitar cualquier tentativa de escape; comiendo al
capricho o posibilidades de los torturadores; enfrentando muchas
dificultades para el aseo personal; recluidos a veces en espacios cerrados,
calurosos, asfixiantes que hacen temer al secuestrado por su vida, pero que
ayudan a los secuestradores a burlar los peligros de ser descubiertos.

Todas estas situaciones atentatorias contra la dignidad, la libertad y a veces


la vida misma, es imposible que se haga en condiciones de normalidad
psicológica, hay una marcada visión disociativa de las relaciones humanas: la
vida, satisfacción, éxito, poder del secuestrador son importantes, pero la
vida, la seguridad, la libertad del secuestrado, son de poca o ninguna
importancia, porque es el esclavo que debe satisfacer los deseos y
requerimientos de su amo. En forma también disociada, establecen dos tipos
de secuestros: los buenos y los malos; los buenos son aquellos que están al
servicio del grupo que practica el secuestro, porque supuestamente están
contribuyendo al mantenimiento y crecimiento de una ideología, que
analizada con detenimiento, en sus orígenes, en su proceso, en sus fines, no
es tal, es mas bien una idIología, o sea algo a favor de intereses personales.
Los secuestros malos, para estos grupos, son los que realizan los extremistas
opuestos. Las conductas, actitudes o motivaciones en juego por parte de los
terroristas son: el uso del poder, para humillar, dominar, vejar a la víctima; la
envidia canalizada destructivamente, calificada como “resentimiento social”;
el deseo de vivir aventuras adolescentes agresivas, violentas; de trascender
en la historia, no importando como; la compensación mediante la violencia
de algunos sentimientos de inferioridad; de vengarse de supuestos
marginamientos sociales, que se atribuyen a la fantasía de otro abusivo y
egocéntrico y no a la causa verdadera y modificable, de no haber realizado
esfuerzos constructivos en pro del YO personal.

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En cada acto humano de interrelación, debe existir la posibilidad de cambiar
roles sin mayores dificultades, siendo esto un indicador de interacciones
humanas saludables…pero…¿le gustaría al secuestrador, cambiar su rol por
el de la víctima, le gustaría ser el hijo de un padre secuestrado, el padre de un
hijo en esas condiciones, el esposo, la esposa de alguien en ese estado?.
Como la respuesta es no, es indudable que se ha disociado la condición y
actividad humana, en una parte buena, cómoda, deseada, triunfalista,
abusiva y otra humillada, impotente, temerosa y perdedora.

Quizás también haya una disociación en el secuestrado, luego de haber


sufrido este tipo de agresión, difícilmente vuelva a ver la vida, como la
miraba antes, el estar en la antesala de la muerte, el vivir la experiencia de
convivir con seres inhumanos, capaces de toda acción necesaria para el logro
de sus fines, sin ningún principio moral y peor de solidaridad interhumana,
imposibilitan los sentimientos de confianza básica y exaltan los de
desconfianza y minusvalía yoica, contribuyendo al surgimiento o
reforzamiento de actitudes dependientes, a una necesidad de estar siempre
acompañado, a la decisión de cambiar el lugar de vivienda. La persona
necesita mucha ayuda y comprensión por parte de la familia, oyendo las
veces que sean necesarias los relatos concernientes a los pormenores del
secuestro. Las relaciones familiares tienden a hacerse más intensas, ya sea
por miedo, por amor o por las dos razones. El secuestrado que recibe
manifestaciones de amor y no de lástima, ni protección exagerada, tiene
mayores probabilidades de resolver favorablemente la huella traumática.

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NEURONAS ESPEJO
Introducimos este capítulo, entre las consideraciones sobre la disociación,
porque

Nuestra finalidad a todo lo largo de la obra, es mostrar a los lectores, que así
como las grandes disociaciones caracterizan a las psicosis y separar
claramente la salud mental de la psicopatología, así las pequeñas
disociaciones nos muestran el curso evolutivo de la socialización en la
humanidad, donde la fácil y cómoda división en “todo o nada”, “blanco y
negro” más aún si es producto de imposiciones autoritarias y hasta violentas
de este tipo de enfoque, nos alejaban de la integración social, pero creemos
que hay signos que muestran que vamos en esa dirección, la evolución
natural del hombre, los procesos formativos y educativos basados en el
respeto personal e interpersonal, nos ayudarán a ser personas formadoras
de grupos humanos y no pedazos de una masa. El descubrimiento de las
neuronas espejo, refuerzan biológicamente lo dicho anteriormente.

Antes del descubrimiento de estas neuronas, se hablaba del aprendizaje


vicario, basado en la adquisición de nuevas conductas, sin haberlas actuado,
sino únicamente a través de la observación de un modelo intermediario.

Nos sentimos satisfechos de reforzar el mensaje de socialización integrativa,


no solamente con argumentos teóricos y vivenciales, sino con los
descubrimientos biológicos de los últimos años, los mismos que se muestran
de enorme trascendencia para el futuro del hombre. Los seres humanos, a lo
largo de los siglos, han llegado a sostener principios e ideologías que hicieron
mucho daño a toda la humanidad y causaron la muerte de millones de
personas, se apoyaban en razonamientos aparentemente lógicos y
coherentes y dada su monotemática visión de la vida, era muy difícil lograr
un cambio. En los años venideros, cuando la biología nos muestre el camino a
la integración, será mucho más difícil para los líderes autistas o narcisistas,
para los ideólogos omnisapientes, para los políticos sociópatas, sostener
teorías, realizar acciones populistas, negando una realidad biológica,

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presente en la gran mayoría de los seres humanos y destinada a la empatía y
socialización.

Las neuronas espejo son una clase de células nerviosas, que se activan
cuando el sujeto realiza alguna acción, pero también cuando observa a un
animal o persona, desarrollando alguna actividad. Las neuronas del individuo
imitan como “reflejando” la acción del otro de tal manera que el observador
responde como si el mismo estuviese realizando la acción, y por esto su
nombre de neuronas espejo. Inicialmente fueron encontradas en la
circunvolución frontal inferior y en el lóbulo parietal de algunos simios
(macacos).Las investigaciones realizadas con resonancia magnética funcional
y electroencefalografía, han demostrado evidencias de un sistema similar en
el cerebro humano, que se activa tanto al realizar como al observar alguna
actuación.

La función y alcance de estas neuronas está actualmente en plena


efervescencia; se las considera importantes para comprender las acciones de
otras personas y para aprender nuevas habilidades por imitación. También se
las relaciona con el desarrollo de las facultades del lenguaje, algunos las
llaman “las neuronas de la empatía”; otros “neuronas de la socialización”,
por estas razones y consideraciones se cree que su alteración está presente
en algunos síndromes o enfermedades que se manifiestan por dificultades de
relación con los demás: autismo, síndrome de Asperger, Esquizofrenias y
nosotros añadiríamos determinados trastornos de la personalidad como la
sociopatía.

En la década del 1990 Giacomo Rizzolati, trabajaba con Leonardo Fogassi y


Vitorio Gallese en la Universidad de Parma, Italia. Estos científicos habían
colocado electrodos en la corteza cerebral frontal inferior de un mono
macaco y observaron como algunas neuronas en esa zona se activaban,
cuando el mono realizaba alguna acción. También pudieron ver que otro
mono, que no realizaba esa acción, sino que simplemente miraba lo que el
otro hacía, mostraba la misma activación neuronal que el primero, creyeron
que era un error, repitieron el experimento y en todas las veces se vio que

69
tanto el mono actuante, como el observador, mostraban signos de activación
del mismo grupo neuronal. A este grupo de neuronas posteriormente se les
denominó Neuronas Espejo

Una neurona espejo se activa, cuando el mono del experimento, rompe un


pedazo de papel, pero también sucede lo mismo, cuando el mono
únicamente observa que alguien rompe un papel y es más, sucede igual,
cuando el mono oye que alguien rompe un papel; esta última situación
muestra, que no es una situación únicamente perceptiva, sino que las
neuronas espejo (NE) codifican conceptos abstractos de acciones como las
de romper un papel, situación que se demuestra por la activación de las
neuronas, tanto al ver la acción como al escuchar el ruido de la ruptura.

Los experimentos recientes muestran que los macacos pueden imitar los
movimientos de la cara de un ser humano, pero solo los neonatos y durante
un tiempo limitado. Cuando crecen y llegan a adultos, parece que no pueden
aprender por imitación. Spitz, también observó, que los niños de 28 días a 3
meses, eran capaces de sonreir a las personas que movían la cabeza
cariñosamente delante de ellos y lo mismo sucedía si se les movía una careta
en frente. En una oportunidad, con un grupo de residentes de pediatría,
observamos que esto no sucedía en un niño de un grupo de seis y cuando
averiguamos la situación familiar, supimos que el niño provenía de una
familia disfuncional con grandes discusiones y peleas entre los padres.

En los seres humanos las NE, se encuentran en la corteza frontal inferior,


cerca del área de Broca, región correspondiente al lenguaje articulado; esta
proximidad ha llevado a pensar que quizás el lenguaje humano evolucionó a
partir de un sistema de comprensión de la otra persona, mediante el
intercambio de gestos implementados por las NE, que tienen la capacidad de
captar una acción, aprender por imitación y simular imitativamente el
comportamiento de los demás y también intervienen en la comprensión de
los objetivos e intenciones de los demás.

Fogassi y colaboradores registraron la siguiente observación: pusieron a los


monos a observar, cuando el experimentador asía una manzana y la llevaba a
70
la boca y cuando agarraba un objeto para cambiarle de sitio. Algunas NE se
activaban intensamente, cuando observaban el primer movimiento, pero no
sucedía lo mismo, cuando miraban el segundo movimiento, lo que establece
la posibilidad de que ciertas NE, se activan ante el tipo y objetivo de la acción
y no solamente ante un desplazamiento espacial. Esta situación está
demostrando que no se trata de un fenómeno únicamente perceptivo, sino
que se está en capacidad de captar las intenciones del otro

Goleman sostiene que estas NE detectan las emociones, el movimiento y las


intenciones de otra persona con quién estamos hablando, reeditando en el
cerebro propio el estado detectado, creando de esta manera un contagio
emocional, o sea que una persona hace propios los sentimientos del vecino.

Todo esto constituye un factor importante, para entender como la red


neuronal “refleja” el mundo, la autoimagen y la imagen de la mente de
quienes nos rodean, haciendo realidad la afirmación de Husserl: “es la
alteridad del otro la garantía de la objetividad, que veníamos atribuyendo a
la realidad”.

R. Adolphs considera a las neurociencias como una vía de conciliación entre


las aproximaciones biológicas y las psicológicas del comportamiento social.La
cognición social basada en los conocimientos neurocientíficos, se orientaría a
construir representaciones de las relaciones entre el YO y los OTROS,
permitiendo el uso de esas representaciones de manera flexible, esto es
guiando, sin imponer el comportamiento social.

Las NE, permiten también el estudio de la “teoría de la mente” TM, como una
clave de la interacción social. Esta teoría o “mentalización”, se refiere a los
correlatos neurales, capaces de explicar y predecir el comportamiento de
otras personas, concediéndoles estados mentales independientes, muy
distintos de los estados mentales de masificación, propuestos y buscados por
quienes manejan creencias o ideologías extremistas y autoritarias.

Los estudios de neuroimagen han mostrado la existencia de un sistema


neural que subyace a la TM. Dicho sistema implica varias áreas cerebrales: el

71
surco temporal superior, donde se detectan el agente que actúa y los
estímulos provenientes del movimiento biológico de otra persona; los polos
temporales asociados con procesos mnemónicos, aportando un contexto
semántico y episódico a los estímulos que se están procesando; la corteza
prefrontal media, que analiza los estímulos y produce una representación de
los estados mentales propios y ajenos. Finalmente se dice que también
participa la amígdala y la corteza órbitofrontal.

Se puede afirmar, que las investigaciones relacionadas con las NE, van
aportando día a día, nuevos datos, nuevas hipótesis, que hacen necesarias
frecuentes actualizaciones.

Estos descubrimientos establecen la necesidad de revisar conceptos tales


como: la voluntad, la libertad, la identidad, evitando llegar a conclusiones
reduccionistas que conllevan un determinismo biológico en las explicaciones
de la conducta humana. Sobre esto podríamos hacer una comparación con
las computadoras, las mismas que traen de fábrica su hardware (equivalente
a la dotación biológica) que se complementa con el Sofware (representado
por lo aprendido, lo ambiental, lo cultural). Los dos juntos permiten que la
máqiuina trabaje de la mejor manera posible. Igualmente en nosotros los
seres humanos, no debemos olvidar, cuando se descubren estas
potencialidades biológicas, que la formación ambiental, la educación, el
modelaje, la cultura, pueden determinar que estas NE, sirvan para el
progreso y mejoramiento de la humanidad o para lo contrario. Lo biológico
casi siem pre es cuantitativo y lo ambiental y educativo es cualitativo.

M. Farah, dice “imp0rtantes aspectos de nuestra personalidad, incluyendo


algunos de los rasgos psicológicos, que nos parecen importantes, tienen
correlatos físicos en la función cerebral” No se debe olvidar, que de acuerdo
a la teoría de la evolución, la anatomía, la función cerebral actual, son el
producto de la integración de lo genético, lo biológico y las influencias
ambientales que tenemos y hemos tenido.

G. Rizzolatti, estableciendo la importancia de las NE, dice: “Somos criaturas


sociales. Nuestra supervivencia depende de entender las acciones,
72
intenciones y emociones de quienes nos circundan. Las NE, nos permiten
entender la mente de los demás, no solamente a través de un razonamiento
conceptual, sino mediante la emulación directa. Sintiendo, no solamente
pensando”

Ramachandran , médico neurólogo,afirma que: “Las NE harán por la


psicología, lo que el ADN hizo por la biología; proporcionarán un marco
unificador y ayudarán a explicar una multitud de capacidades mentales, que
hasta ahora han permanecido misteriosas e inaccesibles a los experimentos”.
Este mismo autor cree que la difusión de este gran descubrimiento, no ha
recibido la suficiente divulgación.

Los investigadores de estas neuronas, sostienen que ellas contribuyen a la


disolución de las barreras entre uno mismo y los otros y que esta mayor
integración permitirá que el hombre enfrente, con mayor facilidad los
problemas ambientales, ecológicos, geológicos, etc. problemas que ya están
presentes y demandan solución. Nosotros agregaríamos que se disuelven las
barreras y se clarifican los límites entre el Yo y los otros. Siempre habrán
personas que piensen de manera diferente y que establecen barreras
infranqueables para los que no piensan como ellos, cayendo en una situación
extrema, alejamiento, rechazo para el disidente y masificación para el de
pensamiento homólogo.

Ramachandran llama a las NE, “neuronas de la empatía” por estar implicadas


en la comprensión de las emociones de los demás. Las NE del o0bservador
actúan como un sistema que permite la captación, la comprensión de las
acciones del observado y de esta manera se establece una empatía, las
posibilidades de imitación y de la teoría de la mente.

Los primeros estudios planteaban la función de las NE, para entender la


acción ( el qué de la acción); sin embargo lo más importante está en el
entendimiento de la intención de dicha acción (el por qué), sin lo que no sería
sino un simple reflejo, como su nombre inicial lo indicaba.

73
Los resultados muestran la activación de cierto grupo de neuronas,
solamente cuando los actos motores van encaminados hacia una meta, un
fin, por esta razón V. Gallese llama a esta función “mecanismo de simulación
incorporado”, resaltando que con esta frase se refiere a aquellas activaciones
que se relacionan con “las intenciones del acto”, haciendo más fácil la
predicción de la acción. Esta “simulación incorporada” donde el observador
se representa dentro de sí, los estados internos de los otros individuos,
posibilita la comprensión de los otros hombres, sintiéndoles semejantes,
pero nunca iguales, formando una multiplicidad compartida de
intersubjetividades.

Alteraciones de las Neuronas Espejo:Como en todas las patologías humanas,


los sistemas biológicos pueden alterarse funcional o estructuralmente. En el
primer caso tendremos alteraciones funcionales en grado diferente y las
disfunciones, consistentes en funciones diferentes a las que se observan
habitualmente. Las alteraciones estructurales, pueden manifestarse por:
hipertrofia, hipotrofia, atrofia y hasta agenesia del sistema, este último caso
representado por la ausencia congénita del sistema biológico en estudio.

En el autismo existe una deficiencia de la TM y de la capacidad de empatía.


Desde hace algún tiempo se sabe que existe un componente del
electroencefalograma, la onda mu , que se bloquea cuando la persona realiza
un movimiento muscular voluntario. Este componente también se bloquea,
cuando una persona solamente ve a alguien realizar una acción. En los niños
con autismo se observa que la supresión de la onda mu , se produce cuando
realizan algún movimiento voluntario, pero no se produce cuando mobservan
a alguien realizar una acción, concluyendo que el sistema motor está intacto,
pero no así el sistema de las NE. Ramachandran y Altschules sugieren que la
supresión o presencia de esta onda, constituiría una prueba sencilla, para
monitorizar las NE. Estos hallazgos se han comprobado con otras técnicas,
tales como: la magnetoencefalografía, la resonancia magnética funcional y la
estimulación magnética transcraneal.

74
Todo esto hace pensar que los niños autistas carecen de NE total o
parcialmente, situación que explicaría la mayoría de los síntomas: falta de
habilidades sociales, ausencia de empatía, déficit de lenguaje, pobreza de
capacidad imitativa, dificultad para comprender comparaciones, metáforas,
etc.

Planteamientos parecidos podrían hacerse al referirnos al síndrome de


Asperger, considerado como uno de los problemas de salud mental
relacionados con el autismo.

Igualmente en las psicosis esquizofrénicas, uno de los síntomas importantes y


difíciles de mejorar, es la dificultad de los pacientes para establecer
relaciones empáticas, su lenguaje en mayor o menor grado es un monólogo,
sin poder dialogar, escuchando, sintiendo lo que el otro dice, para aceptar o
disentir, esta dificultad se torna casi absoluta para ayudarles a modificar la
interpretación de sus alucinaciones y delirios.

Los niños que no han tenido un ambiente hogareño empático, cariñoso,


acogedor, difícilmente puedan desarrollar estas condiciones. Las NE sirven
para imitar, pero no crean empatía; si los menores son maltratados,
irrespetados, agredidos, por imitación mostrarán en el futuro actitudes
similares a las que vivieron.

Aunque las personas hayan nacido con las conexiones necesarias, para la
empatía y la colaboración, estas no podrán desarrollarse, si las condiciones
ambientales señalan, otro camino . Al suceder esto se incrementa el número
de seres humanos dedicados a la violencia, a la delincuencia, en sus formas
más crueles, sin que sientan malestar por sus conductas deshumanizadas.
Esto ha sido enfocado de dos maneras polarizadas: unos, optimistas creen
que la educación, el mejoramiento de la estabilidad y función de la familia ,
contribuirá al mejoramiento y superación de esta problemática. Otros
piensan que se está en un mundo carente de valores sentidos, que hay una
excesiva búsqueda de libertad e independencia mal conceptualizadas, que
los hombres no se dan cuenta, que es necesario primero aprender imitando,
para luego lograr una sana independencia, con diferencias perosin guerras
75
con los demás; hasta llegar a pensar que el mantenimiento de esta situación
por mucho tiempo, podría contribuir a la atrofia de las NE en las
generaciones venideras.

Otras de las formas de hacer caso omiso a la necesidad de lograr una buena
socialización, mediante el amor y respeto al prójimo, es la manipulación, el
engaño, el aprovecharse de la otra persona. En este sentido van: los
delincuentes llamados paqueteros chilenos, que ofrecen un negocio que
teóricamente es muy bueno para la víctima, pero que en la práctica lo deja
arruinado. Los traficantes y vendedores de drogas, que prometen paraísos
artificiales mediante la droga, a jóvenes y adolescentes curiosos y los hunden
en el infierno de la drogadicción. Los políticos que prometen la solución de
todos los problemas que agobian a los pueblos, pero que solamente es una
búsqueda de poder y a veces de las ganancias que se obtienen de la
corrupción. Ciertos líderes religiosos, que obligan a la gente humilde a
entregarles una parte de sus escasos ingresos, para ellos vivir cómodamente.

En ninguno de estos casos encontramos preocupación por el prójimo,


empatía, solidaridad, respeto, lo que nos hace pensar que deben tener sus
NE mal entrenadas, quizás desde niños, cuando debieron aprender el buen
uso de este sistema biológico, que bien utilizado sería de mucha ayuda para
el hombre en si mismo y para la humanidad.

El concepto de NE refuerza la tesis que sostenemos sobre la integración,


como finalidad natural de los seres vivientes. No es una dádiva, lo que
hacemos, cuando nos ponemos en el lugar del otro, sino que estamos
activando un sistema biológico con el que nacimos. Quienes no consideran,
respetan, comprenden al prójimo, deben ser considerados como enfermos
sociales, que no sufren pero causan sufrimiento a los demás.

Es conveniente que todos los profesionales en el area de la salud mental,


aumenten su radio de acción, sobre todo preventivamente en la formación
de seres integrados, como la biología nos enseña. En los seres pluricelulares,
las células, diferentes entre si, se acoplan cualitativa y cuantitativamente,
para el funcionamiento armónico de ese organismo, en cambio en el cáncer
76
no existe esta integración, porque las células cancerosas, se aprovechan de
toda la energía vital para su desarrollo, en detrimento del organismo.
¿Cuántos líderes, cuántos políticos corruptos, actúan como las células
cancerosas?

77
DISOCIACION EN LA PAREJA
Hemos escogido este título, para adaptarnos a los tiempos actuales, cuando
creemos, se intenta dar prevalencia al significado existencial de la pareja y no
tanto a las formas y modalidades socioculturales de establecerla. En épocas
pasadas, es probable, que el título hubiese sido DISOCIACION EN EL
MATRIMONIO.

Pensamos que muchas veces se confunde el MATRIMONIO como institución


sociocultural, con las personas que lo conforman. Como institución el
matrimonio es regido por las normas o reglas propias de cada cultura, las
mismas que no solamente pueden, sino que deben variar en el transcurso del
tiempo.

Es así como tenemos:

Matrimonio en la cultura occidental, es la institución que regula la unión


entre dos personas de sexo diferente y que a su vez puede ser:

Matrimonio Civil, aquel que está establecido por las leyes civiles. Este tipo
de matrimonio ya se acepta, en algunos países, que puede ser entre personas
del mismo sexo.

Matrimonio Eclesiástico, es el determinado por las reglas de la religión a la


que pertenecen los contrayentes.

Matrimonio Grupal, forma de unión en la que más de un hombre y más de


una mujer, forman una unidad familiar.

Matrimonio Sororal, en el que un hombre comparte con varias mujeres las


mismas que deben ser hermanas.

Levirato, es el matrimonio de una viuda con un hermano del esposo muerto.

Monogamia, es la unión matrimonial exclusiva entre dos personas.

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Poligamia, cuando uno de los miembros del matrimonio, tiene más de un
cónyugue:

Poliandria, cuando es una mujer con varios hombres y

Poligamia, un hombre con varias mujeres.

Se llama también Matrimonio a la BODA, que es la ceremonia religiosa, con la


cual se celebra el inicio de la unión.

Cuando se estudia la vida de la pareja, es conveniente hablar, investigar su


grado de integración como personas o las dificultades para lograrla; para
lograr este objetivo es necesario, indispensable observar la interacción entre
los miembros, dejando de lado la condición establecida por las instituciones
religiosas y estatales; con frecuencia los miembros están unidos civilmente y
religiosamente, pero desde hace mucho tiempo están separados,
divorciados, disociados emocionalmente, viviendo una situación estresante
que de una y otra manera afecta, a su salud y a la de sus los hijos.

La integración en la pareja dependerá de:

Del grado de salud mental de los miembros.

De las experiencias vividas en el seno de la familia de origen.

De las características de personalidad de cada uno de los integrantes de la


pareja.

Del vínculo o vínculos conscientes e inconscientes que los unen.

De la comunicación que mantienen.

Del mantenimiento o pérdida total o parcial de la individualidad de cada uno.

Del concepto o prejuicio consciente e inconsciente que cada uno tiene sobre
la interacción, mantenimiento y fines o metas de la convivencia en pareja.

La salud mental de cada uno de los componentes de la pareja, es obvio que


influye en el tipo de integración o disociación que puede establecerse. Hay

79
patologías que pueden ser complementarias y originan una especie de
“superintegración”, que realmente es una simbiosis, como sucede en la
“Follie a deux” o locura a dos, consistente en que uno de los miembros de la
pareja es un mitómano y el otro funciona como testigo, afirmador y hasta
admirador de las vivencias maravillosamente mentirosas, relatadas por el
primero, situación que es conocida y motivo de risa para el grupo de
amistades que tienen. En otros casos las manifestaciones psicopatológicas,
impiden una integración duradera, tal es el caso de las personalidades
histriónicas, que consciente e inconscientemente buscan admiradores,
situación casi incompatible con una relación de compromiso, duradera y
estable con una sola persona. Otras veces el sujeto no se da cuenta
completa, de llevar dentro un sentimiento de permanente desconfianza,
recelo, viviendo a los demás como seres que pueden perjudicarlo, aunque
aparentemente no lo demuestre, al formar pareja se muestra celoso, en
grados variables llegando en algunas ocasiones hasta la celotipia, con la
sensación frecuente de ser traicionado por su pareja o lo que es lo mismo por
los amigos que tienen; en algún momento reconoce sus imaginarios celos y
ofrece corregirse, pero ordinariamente fracasa en estos intentos, porque su
cerebro ha estructurado un vínculo de desconfianza, la mayoría de las veces
producto de su propia insegruidad, aunque exteriormente asuma posiciones
megalománicas.

Con relación a las experiencias vividas en el seno de la familia, diremos lo


siguiente:

Biológicamente es innegable que una parte de lo que somos, lo adquirimos


en forma genética, así por ejemplo es aceptado que el temperamento, un
aspecto cuantitativo de las emociones de la personalidad es de origen
hereditario.

La reflexología, el conductismo establecen el origen aprendido de nuestras


conductas, de nuestras maneras de ser, a base de experiencias que cuando
son gratificadas, tienden a persistir y cuando son ignoradas o penalizadas
desaparecen.

80
El psicoanálisis con sus conceptos de proyección, introyección, identificación
proyectiva e introyectiva, resaltan la importancia de la convivencia familiar
en la formación de la personalidad y sus maneras de interactuar con los
demás.

La teoría social de Bandura, establece el aprendizaje por imitación o


modelaje y el aprendizaje vicario, entre otras cosas dice: “..los niños que
crecen con las experiencias vividas de agresiones, las convierten en una
conducta habitual, al llegar a la adolescencia y a la adultez, los conflictos se
van agudizando…y en una gran mayoría se van a presentar en el interior de
la relación de pareja..” Es interesante destacar que Bandura, decenios antes
del descubrimiento de las neuronas espejo, descubrió el aprendizaje vicario,
esto es la posibilidad de aprender solamente mirando la experiencia que vive
otra persona, sin recibir directamente ni estímulos ni castigos. Todo esto
muestra que es un grave error responder con agresión a la conducta hostil de
un niño ¿acaso la agresión en el adulto es normal y en el niño es patológica?
Tampoco, para evitar lo anterior, hay que dejarlo que haga todo lo que
quiera, los límites firmes, claros, se establecen hablando, conversando con el
niño, con un lenguaje apropiado.

Sobre las características de personalidad, es obvio que un sujeto con


manifestaciones de madurez, de autonomía, de libertad, de independencia,
de respeto por sí mismo y por los demás, está en mejores condiciones de
formar una pareja estable, porque permite y favorece que su par funcione de
igual manera, lo que contribuirá a que sigan creciendo emocionalmente y
formen y eduquen hijos con iguales características. Por el contrario en una
pareja inmadura, no es extraño que se confundan: la autonomía con el
autoritarismo, la independencia con la poca o ninguna consideración por la
pareja, la libertad como el derecho de actuar, en base únicamente a los
impulsos y deseos, sin respeto a la libertad del otro y negando o haciendo
caso omiso de las consecuencias de su acción, o creyendo que una disculpa
formal, un ritual sin contenido afectivo coherente, es suficiente para borrar la
acción realizada, por lo que fácilmente la repite, para optar por una nueva
disculpa, etc. La libertad es un concepto abstracto, que nos permite realizar
81
acciones acordes con el contexto situacional que se vive, sin hacerse daño ni
a si mismo ni a los otros; la sola acción, sin previsión de las consecuencias es
un “actingout”. Este tipo de personas difícilmente logren una unión estable, y
de mutuo respeto. Con frecuencia sus objetivos son bastante concretos,
carentes de trascendencia y por lo mismo de duración efímera: tal es el caso
de los impulsos sexuales, relación parcial que se confunde con una relación
total bipersonal de amor; la atracción o el gusto por la belleza física como
única finalidad; las idealizaciones, producto de distorsiones perceptivas,
nacidas de la ilusión de ser pareja de seres fantasmagóricos. En todos estos
últimos casos existe una situación disociativa, porque se divide a la persona
en una parte deseada, querida, anhelada y se niegan o hasta se rechazan los
otros componentes de la pareja, en cualquier momento se invierte la relación
y pasa a ser insoportable.

Los vínculos en la pareja pueden ser: el amor a la otra persona, surgido del
modelo de autoestima que establece una conceptualización de sí mismo
como una totalidad integrada de: actitudes, aptitudes, capacidades y
limitaciones aceptadas, valoradas y no como una visión de partes aceptadas
y partes rechazadas, pues ya esto además de ser una disociación, estaría
estableciendo un concepto, actualmente cuestionado, de lo malo o lo bueno
absoluto, cuando en algunas ocasiones lo tradicionalmente malo, en
determinado contexto puede ser de utilidad y a la inversa. Sumado a lo
anterior, podemos añadir, la ubicación de sí mismo en un nivel horizontal, sin
magnificaciones ni idealizaciones de la pareja y su consecuencia la
subestimación propia, o al revés la hipertrofia del YO y la subestimación del
otro. Consideración de sí mismo, como un ser en movimiento, en un
crecimiento humano continuo, creativo en la solución de problemas, capaz
de aceptar las situaciones insolubles sin derrotismo ni impotencia, a veces
incluso sacándole algún provecho a esta aceptación. Si estas mismas
condiciones descubre y estimula en su par, no hay duda que la integración en
la pareja será estable, pero no estática; duradera por mutua conveniencia y
convivencia, por la satisfacción de estar bien acompañado en la construcción

82
de un devenir existencial orientado hacia objetivos y metas claros y definidos
y no por presiones sociales, religiosas, económicas, etc.

El sexo es un vínculo muy importante, pero de acuerdo a su manejo y


significado, puede funcionar como disociante. Si está al servicio de la pareja
como una realidad y es el significante de una unión íntima, en donde existe
amor y no solamente el deseo como un fin en sí mismo o la obligación de
considerarla únicamente como un medio de lograr la procreación, no hay
lugar a duda que el sexo contribuye a la integración de la pareja. Pero si el
sexo es el vínculo único o fundamental, es difícil que pueda mantenerse una
unión estable y duradera, los dos sujetos se han convertido en objetos el uno
para el otro y en estas condiciones disociadas, la unión dura hasta que surja
el cansancio y el aburrimiento. El cerebro humano tiende, en su
funcionamiento a la trascendencia, a ir más allá del sí mismo y la relación
sexual motivada únicamente por el deseo, corre la misma suerte que este,
esto es que así como el deseo desaparece con la consumación del acto
deseado, así la pareja va minando progresivamente el vínculo y en un plazo
variable termina agotándose. Lamentablemente la disociación amor y sexo,
propia de la época machista todavía está vigente, por lo que no es
infrecuente que el hombre pierda parcial o totalmente el deseo sexual por su
pareja y la mujer a su vez, use de manera no consciente, la falta de respuesta
sexual como una protesta o reclamo no expresado verbalmente.

En la época del machismo, la disociación amor y sexo, contribuía a que el


hombre, luego de satisfacer su deseo en la llamada luna de miel, perdiese el
interés erótico en la pareja y la cuidase, la respetase como a la mamá de sus
hijos (casi, casi como a su propia mamá) y buscase otra mujer, la amante, la
ilegal, pero la sexualmente atractiva. En esa misma época la mujer había sido
formada para complacer marido sin que deba importarle mayormente su
propia satisfacción; la relación sexual, para ella, tenía fundamentalmente una
finalidad procreativa, el placer no solamente era secundario, sino cercano a
lo pecaminoso, situación que aún se mantiene en algunas sectas religiosas,
que inculcan en sus miembros la conveniencia de lograr, como meta, la
relación sexual sin orgasmo.
83
Otras veces el vínculo primordial es el dinero y es así como algunos padres
consideran “un buen partido” para su hija, a un hombre económicamente
solvente. En el caso del hombre, el que popularmente se llama “chulo”, es el
individuo que mide y calcula los bienes económicos de la futura pareja y
establece una unión, sin importarle otras consideraciones como: carácter,
apariencia física, edad, religión, etc. En este punto podríamos decir, como en
el sexo, que el dinero es importante para la dinámica y estabilidad de la
pareja, pero siempre al servicio de la misma, nunca como meta, para no caer
en situaciones disociativas o alienantes.

Hay también otros vínculos, como el de poder cuando dos personas se unen
para robustecer su poder político, como sucedía en las monarquías; un
vínculo religioso cuando hay la prohibición de juntarse con una persona de
religión o credo diferente, etc. Solamente en el amor hay una relación directa
de persona a persona, que se dan y reciben amor. En el resto de vínculos la
relación no es directa entre las personas, sino que es mediatizada a través de
dinero, poder, religión, etc.

La comunicación en la pareja puede contribuir a la integración de la misma o


también a su disociación. Cuando las dos personas tienen el mismo derecho
de hablar y la misma obligación de escuchar; cuando las decisiones se toman
conjuntamente y las diferencias en la toma de las mismas se eliminan
integrándolas o se postergan o se prescinden, no hay lugar a dudas que es
una comunicación asociativa, creativa y enriquecedora. Pero se dan casos en
los que la comunicación aparentemente funciona bien, porque se torna
complementaria, el uno es quién habla todo el tiempo y el otro es quién
escucha, estableciendo un monólogo unidireccional atentatorio contra la
finalidad de toda comunicación, que es repartir información en forma
bidireccional. Otras veces la validez de las ideas, de las decisiones es de uno
de los dos, con frecuencia el hombre y la mujer debe aceptar, pasiva y hasta
sumisamente lo expuesto por el primero, situación que se vuelve rutinaria y a
medida que pasa el tiempo se hace cada vez más difícil de modificar, para
crear en la pareja una verdadera unidad comunicacional. Otra modalidad
disociativa se da con los individuos que son sumamente cordiales,
84
conversadores, capaces de escuchar a las personas ajenas a la familia y en el
hogar ni hablan ni oyen, porque supuestamente están cansados, o porque no
tienen de qué hablar, o porque no es grato estar repitiendo lo mismo, etc.,
aparte de ser una muestra de disociación entre el personaje, el hombre de la
calle y la persona de la casa, sin roles sociales, es un indicador de una
desvalorización inconsciente, que hace el sujeto, de su condición de persona
y la sobrevaloración de su efímera condición social. En otras ocasiones uno
de los miembros de la pareja, con frecuencia el hombre, se limita a dar
órdenes, que no pueden ser discutidas, peor cuestionadas y, como hace
regalos de ropa, de joyas, de viajes, cree estar funcionando de manera
excelente en su rol de pareja y padre o madre

Actualmente por razones de ideología política se hacen muchos comentarios


favorables y desfavorables, acerca de la individualidad. Quienes sostienen
que la sociedad debe proclamar como fin prioritario el colectivismo, lo
comunitario, se refieren, algunas veces, despectivamente a lo individual y
quienes enfatizan sobre la necesidad del desarrollo de cada uno de los
ciudadanos, es posible, que descuidan, en algunas oportunidades, lo
comunitario. Esta discusión nos parece inútil y surgida precisamente del
excesivo “individualismo” de los líderes de uno y otro lado, que hacen un
problema insoluble, por las vías del entendimiento, la comprensión y la
reflexión de la realidad existente. Por razones ontológicas, no puede haber
grupo, sociedad, si no hay primero individuos, pero estos a su vez no podrían
sobrevivir, peor vivir confortablemente y desarrollarse si no hay la
convivencia grupal, comunitaria. Decimos que es por excesivo individualismo
de los líderes, porque a la gran mayoría, les gusta el disfrute y uso del poder,
muchas veces en detrimento de las necesidades y conveniencias sociales. A
los líderes les interesa la “masificación” de la población, en la masa se pierde
la identidad personal, la individualidad que mantiene el razonamiento
personal, la autovaloración que impide las idealizaciones buscadas por los
líderes, el espacio-tiempo personal que establece los límites entre el YO y el
TU, el YO y EL, que facilitan verdaderas relaciones interpersonales y no un YO
del líder en frente de una masa amorfa que aplaude y vitorea todo lo que

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dice y hace este. Los verdaderos dirigentes, interesados no solamente en el
uso del poder, sino en el progreso y desarrollo de la comarca, región o País,
deberían planificar, como requisito primario, el fortalecimiento de la
individualidad de cada quien, para que sea el grupo el que decida libremente,
las formas de agrupamiento, los proyectos y obras a desarrollar. Esto mismo
pasa con la pareja, que en épocas pasadas era concebida como una
masificación de dos, con persistencia de uno de los dos y desaparición
funcional de la otra persona. Algunas oraciones y recomendaciones
pronunciadas en las ceremonias religiosas, hacían alusión explícitamente a
este punto, cuando establecían que la mujer debe “adaptarse y seguir
totalmente” al hombre, o lo que es lo mismo debe desaparecer y entregarle
al hombre, toda la iniciativa de la convivencia familiar. Gracias a los cambios
que se han dado, desde la época de la sociedad agrícola a la sociedad
industrial y postindustrial, la mujer ha recuperado o mejor dicho ha logrado
su individualidad y hoy es un miembro igualitario de una pareja y este paso
de masa a pareja, ocasiona algunas disociaciones, que en algunas
oportunidades conduce a la fragmentación o divorcio, pero en otras permite
las discusiones constructivas, que reforzando la individualidad terminan
fortaleciendo a la pareja y a la familia.

El concepto o prejuicio consciente e inconsciente que cada uno de los


miembros, tiene sobre la pareja, es de vital importancia para los procesos de
integración conyugal. Ordinariamente las actitudes y roles que se ponen de
manifiesto en la vida de pareja, son los aprendidos en la familia de origen, los
mismos que se repiten directamente o invertidos en espejo, en la familia
actual. Por ejemplo, un hombre hijo de un padre autoritario, tiende a
reproducir la actitud del padre o lo contrario, busca una mujer autoritaria
que hace el papel del padre y él toma el rol pasivo de lo madre. En algunas
oportunidades no existe un objetivo futurista, sino que se vive la satisfacción
del presente y se niega o se da por sobreentendido que la vida futura, no
será sino una prolongación inmodificada de la actual, como si los miembros
no van a madurar y como si la familia no fuese a crecer en número y
complejidad con el nacimiento de los hijos. Otras veces estos objetivos son

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de naturaleza manipuladora, por ejemplo él o élla, de edad avanzada,
compran la juventud de la pareja, seduciendo a personas jóvenes, mediante
regalos, dinero, viajes, etc. la persona que hace el papel de manipulada, con
frecuencia está consciente del juego y acepta la compra. En otras ocasiones,
es el poder de uno de los miembros el que está en juego, la pareja acepta
esta unión porque quiere ser partícipe de ese poder. Otra forma de pareja
es aquella constituida por un miembro que desde niño ha venido
subestimándose por razones físicas o descalificaciones frecuentes de sus
educadores, escoge como pareja a alguien de un nivel socio-educativo-
económico inferior al suyo, pero aun así no cesa de pensar en la posibilidad
de ser abandonado por la pareja, que quizás se aburre o se aburrirá a su lado.
Hemos podido constatar, la situación de mujeres que “desean” encontrar un
hombre con quien establecer una relación estable, pero supuestamente no lo
logran, por lo que momentáneamente, se contentan con relaciones
pasajeras, que las dejarán en poco tiempo; un análisis más detenido de la
situación muestra que hay una separación (disociación) entre el deseo y la
acción, quiere mantener el “deseo bonito” sin transformarlo en un hecho y
mientras tanto persiste en sus relaciones pasajeras; como es ella misma
quien tiene que determinar el encuentro de la persona soñada, continúa
descalificando a todos los candidatos que va conociendo, va deshojando la
margarita. Las personas dependientes, confunden la necesidad de protección
con “un amor tan grande”, que les parece imposible la vida sin el miembro
idealizado: cuando se constata las características de la persona idealizada, es
sorprendente la realidad de no encontrar mayores motivos para esa
idealización, en esta misma pareja, cuando se invierten los roles y el pasivo,
expresa su deseo de finalizar la relación, el otro que había venido siendo muy
fuerte e independiente, llora, ruega, por una nueva oportunidad para
cambiar, a los pocos días se vuelve a la situación inicial, en ciclos indicativos
de estar ante una pareja codependiente, que tiene dificultades de lograr una
relación adulta e interdependiente: toda persona dependiente necesita para
vivir un protector y todo protector, que es también dependiente, necesita un
protegido. Actualmente es frecuente la búsqueda de pareja por Internet, con
lo que se pueden dar disociaciones entre la información verbal o escrita y la
87
realidad que está detrás del computador: una o las dos personas ocultan
alguna información que las desfavorece; alguno de los dos o los dos tienen
una personalidad esquizoide, con graves limitaciones para un encuentro
personal directo, por lo que para ellos el encuentro On line, les facilita el
proyecto de relación, pero no el vínculo real; con más frecuencia el hombre
promueve un encuentro, haciendo que la mujer viaje, hasta a otro país, para
terminar en una aventura pasajera. Existen personas para quienes la igualdad
de la nacionalidad, la igualdad de la religión es un requisito indispensable
para la formación de pareja, situaciones que dejan en entredicho la
importancia de la persona

Pueden producirse disociaciones en lo que respecta a la educación de los


hijos, cuando un progenitor establece los límites necesarios para la formación
del hijo y el otro aboga por una educación totalmente complaciente, donde
los límites están sobrando; es obvio que todo ser humano para ser un ente
definido en tiempo, espacio objetivos y metas, debe tener una organización
interna que le permita programar su vida, sus relaciones, su realización
laboral y esto no se consigue en una educación sin límites. Si estos no existen
en la época de formación, llegará a ser un adulto frustrado porque mientras
él no tiene límites en sus deseos y proyectos, la realidad le muestra lo
contrario y todo límite lo sentirá como una cárcel, como una obligación
sofocante. La otra consecuencia de esta disociación entre los padres es el
doble mensaje descalificante el uno del otro, que recibe el hijo, con la
consiguiente falta de autoridad interna en su personalidad y la ausencia de
una programación existencial, situación que últimamente está llamando la
atención de algunos investigadores ante una juventud carente de principios y
valores estables, llevando una “vida light”.

88
CAPITALISMO Y MARXISMO
Pensamos que otra de las formas de disociación en la que incurren los seres
humanos es la de establecer una separación irreconciliable entre estas dos
modalidades de concebir la sociedad y sus maneras de convivencia y
producción.

Si nos adentramos en cada una de las concepciones marxistas o capitalistas,


encontraremos que no hay unidad de criterios dentro de las mismas, pues
son variadas las formas de concebir estas dos ideologías, ¿Cómo se puede
parangonar tan dogmáticamente, como a veces sucede, dos teorías que
tienen interpretaciones y actuaciones bastante diferentes? Esta situación
debe ser tomada en cuenta, para aproximarnos a una posible explicación de
esta realidad y es que no se puede dejar de lado el interés y participación
personal, subjetiva de los líderes que sostienen estas ideologías, aunque se
les ponga el nombre de científicas.

Para sustentar nuestra tesis de dar una visión integrada de estas dos
concepciones socioeconómicas, recurriremos a un breve repaso de lo que
sucede en el desarrollo de los seres humanos, en lo tocante a su visión y
actuación individualista (capitalista) y grupal (socialista).

El niño cuando nace, no tiene consciencia del YO y del NO YO, todo lo que
toca o percibe es como si viniera de sí mismo, no hay la posibilidad de
distinción de su individualidad y la del medio ambiente. Todo lo que le llega a
la boca: el seno materno, el tetero, un dedo de él mismo, un pedazo de
cobija, calma sus necesidades orales, sin ningún tipo de diferenciación, su
mundo es ilimitado. Es posible que algunos adultos “embriagados de poder”
o como producto de intoxicaciones exógenas y endógenas, no distingan la
realidad personal de la del otro. No es exactamente una condición de
masificación, porque en la masa, por lo menos se distingue entre la masa de
la que se forma parte y la no masa, en este caso del neonato no hay límites
de ninguna clase.

89
Posteriormente según las investigaciones de Spitz, el niño comienza a
distinguir entre el Yo y lo externo, cuando sonríe a cualquier persona o
máscara, que se movilice en frente suyo, pudiéndose interpretar esta
situación como un esbozo de separación entre el individuo y los demás. Es
importante destacar que en esta etapa los niños educados amorosa y
respetuosamente, están separando al mundo de las personas en dos grupos:
uno el de ellos y los demás, responden a estos últimos con una sonrisa,
dándoles muestras de aceptación, de acercamiento, en ningún caso de
rechazo, de ataque o de indiferencia; los niños con una atención deficitaria
en lo afectivo, provenientes de padres con serios conflictos, discusiones y
peleas, si se muestran extraños y rechazantes de los demás, como lo hemos
podido constatar. Algunos meses más tarde el niño da muestras de estar
dividiendo el mundo de las personas en tres grupos: el primero constituido
por El YO, el segundo el de las personas conocidas, habituales, familiares,
ante quienes se muestra amigable y el tercero el de las personas extrañas, no
familiares, ante quienes llora o asume conductas defensivas ; si los
desconocidos se hacen presentes diariamente y se muestran interesados en
el niño, este los va integrando al grupo de los familiares, situación que sienta
la base de estar los menores propensos a las conductas amigables e
integrativas. No estamos con esto defendiendo la tesis de J.J.Rouseau. del
nacimiento de los niños con una condición de buenos y que es la sociedad la
que los convierte en malos; los niños nacen con una dotación psicobiológica,
que no es ni buena ni mala, salvo cierta fallas neuronales genéticas, esta
dotación les capacita para relacionarse con los demás: los padres, los
educadores, otros familiares, la sociedad en general que modelarán para que
el niño vaya adquiriendo una modalidad de interacción amigable, solidaria,
indiferente, agresiva, desconfiada, hostil, con o sin causas en el aquí y ahora
que justifiquen estas actitudes. En los meses siguientes mejora la
diferenciación de las personas conocidas, pero sus relaciones en general
siguen siendo centrípetas, narcisistas, en función de sus necesidades
personales, si realiza alguna atención a las otras personas, es buscando su
propia satisfacción.

90
Cuando el niño ha logrado distinguir entre el sí mismo y los demás, el menor
está incorporando actitudes, conductas, el lenguaje, en una forma pasivo-
receptiva, y sin consciencia de lo que está sucediendo, distinta de la que
siente y muestra, cuando le toca aprender las conductas de limpieza, las de
controlar sus esfínteres anal y uretral. Esta experiencia en la que el niño
siente que algo sale de su cuerpo y que es él quién va a determinado sitio
para voluntariamente expulsarlo, le permite al niño experimentar, disfrutar
de los primeros esbozos de una autonomía activa, por la diferencia existente
entre dar algo de uno a quien y en donde se quiera hacerlo, que recibir
pasivamente lo que viene de los demás, quizás por esto, entre otras razones,
las conductas paternas de sobreprotección, privan al infante de experimentar
desde temprana edad una autonomía activa. Estos intercambios pasivo-
receptivos y activo-proyectivos con el medio ambiente, se van
incrementando en variedad y cantidad durante toda la etapa escolar. El dar y
el recibir no están polarizados y ubicados en personas diferentes, sino que es
el mismo YO que realiza las dos funciones, contrariamente a lo que sucede
por ejemplo en los grupos de adultos mesiánicos, masificados, que esperan la
solución de sus problemas de un Mesías que les promete “todo”, aunque
luego no lo cumpla, funciona como el dador omnipotente ante una masa
pasiva-receptiva, sin autonomía activa, reviviendo la fantasía del Paraíso
terrenal, donde tienen que cuidarse de la o las serpientes, señaladas por el
líder, para perseguirla, matarla, porque son las que impedirán que el milagro,
de lograr una vida feliz sin esfuerzo creativo, se pueda lograr.

Al llegar a la adolescencia, se interesa por los amigos de su misma condición


etaria, académica, vecinal, etc., en forma a veces tan intensa, que prefiere las
relaciones con ellos a las que tiene con sus familiares. Su nivel de autonomía
crece, porque es él quién escoge sus amistades, es él quién cuestiona a sus
primeros educadores, desidealizándolos, es él quién comienza a pensar en su
futuro, a planificarlo incipientemente, a imaginar las actividades a las que le
gustaría dedicarse al llegar a la edad adulta. El crecimiento de su cuerpo, la
aparición de los caracteres sexuales secundarios, le ayudan a sentir
corpóreamente el crecimiento de su YO, de su personalidad. La elección

91
voluntaria, no accidental ni familiar del grupo de sus amigos, inicia el uso de
la capacidad de decisión y valora y hasta sobrevalora afectivamente el
significado de la amistad, muchas veces vivida de una manera tan sincera y
auténtica que colinda con la ingenuidad. Esta situación deben tenerla muy
presente los padres, para ayudarle en este proceso y no ir frontalmente en
contra, porque estas frustraciones facilitan la acción de algunos líderes de
captar a los jóvenes, para sembrarles “amor” o más bien pasión por una
causa utópica, teóricamente muy bonita, pero divorciada de la realidad y
“odio” por lo que está fuera de esa utopía religiosa o sociopolítica. Esto
explica la necesidad impostergable de estos dirigentes, de apoderarse de los
centros educativos, de secuestrar a los jóvenes para su adoctrinamiento,
practicando un verdadero lavado cerebral, para que sean autómatas al
servicio, supuestamente de una ideología, pero en realidad de un líder, cuya
megalomanía le ha llevado a considerarse la única solución de esa agrupación
o país.

Ya en la vida adulta, en la medida en que ha sido respetado y se le ha


permitido el desarrollo y orgullo de ser auténtico, mediante vivencias de
autonomía no lesivas a sus propios intereses ni a la de los demás, nos
encontramos con personas solidarias, conscientes de la necesidad de un
desarrollo personal, para contribuir a una sociedad sana, donde el Yo y el TU
se constituyen en el NOSOTROS y el ELLO o ELLOS, tienen un significado
espacial, pero nunca peyorativo. Se evitan los engaños, las manipulaciones o
pseudosocializaciones, que ocultan a sus propios dueños los verdaderos
sentimientos o motivaciones de disfrutar de la comodidad del poder en
detrimento del otro, y los resentimientos y envidias que vienen desde la más
temprana infancia, y que están siendo usadas en forma revanchista.

Si como ya queda dicho, relacionamos el capitalismo con lo individual y el


Marxismo con lo comunitario y teniendo en cuenta que el desarrollo de cada
ser humano nos muestra que las dos tendencias se dan, de manera
espontánea, en las diferentes etapas de la vida, quizás con diferencias
cuantitativas en algunos de esos períodos, debemos adoptar una actitud
abierta, donde no vemos, no entendemos el por qué se debe eliminar el
92
desarrollo individual para robustecer el social o lo contrario. Actuar de una
manera diferente, podría llevarnos a la paradoja, hoy presente y constatable
de querer desarrollar seres SOCIALES, que en base a ideologías religiosas,
económicas, políticas, atacan a una parte de esa sociedad, fomentando
odios, rivalidades destructivas, guerras contra todos los que piensan de una
manera diferente, ¿Cómo se va a construir la “hermandad
humana”?...mediante acciones fratricidas…

En base a todo lo expuesto, creemos que es una concepción amputada,


disociada, contraria a la evolución natural del hombre, aquella que preconiza
solamente el individualismo o el socialismo. Si aceptamos que el esfuerzo de
la familia, de los educadores, del Estado debe ser la formación de
INDIVIDUOS SOCIALES, estaríamos en la vía de lograr hombres, capaces de
formar parte de una sociedad comunitaria crítica, no temerosa de hacer
señalamientos a sus dirigentes; respetuosa de las leyes y principios, pero no
sumisa; conscientes de la necesidad del esfuerzo personal, para no caer en la
anomia de la mendicidad; celosos de su autoestima igualitaria a la de los
demás, valorados personalmente y protegidos de esta manera contra la
creación y seguimiento de líderes mesiánicos, que en último término no
constituyen sino formas de conductas regresivas, a la época de los hombres
en sociedades tribales.

¿Cómo distinguir el HOMBRE SOCIAL del INDIVIDUO SOCIAL? En primer


lugar por su historia biográfica, porque somos portadores en nuestro cerebro
de las actitudes, principios y conductas que aprendimos en la infancia. El
amor es como la capacidad de hablar, todos nacemos con esta capacidad,
pero tenemos que aprender uno o varios idiomas, igualmente todos nacemos
con la disposición de relacionarnos con los demás, pero tenemos que
aprender a amar, en la experiencia de haber sido amados. En segundo lugar
por el comportamiento real, verdadero, auténtico, respetuoso de la
individualidad propia, que sirve de patrón de medida para el respeto de los
demás. Podemos como individuos sociales ser competitivos
constructivamente, sin menoscabar los derechos de las otras personas, esta
modalidad de competencia contribuye a la superación personal, que sumada
93
a la de los demás, contribuye a formar una sociedad robusta, creativa,
basada en la suma de esfuerzos. Las vivencias infantiles de maltratos, de
abandonos de uno o los dos progenitores, de violaciones, impregnarán la
mente de odios, resentimientos, propiciadores de una actitud adulta
defensivo-agresiva, con falta de sentimientos por el sufrimiento del prójimo,
como ya lo están demostrando los estudios de resonancia magnética
funcional. Los solipsismos de la avaricia de dinero, de poder, de santidad
ostentosa, la mayoría de las veces reflejan una patología narcisista, que les
impide el sano desarrollo individual y con mayor razón el social.

En las Matemáticas modernas, no es posible concebir un conjunto, un


sistema, que no esté formado por elementos separados, cada uno de ellos
con su función e importancia, para la buena marcha del sistema, que a su vez
está en relación o comunicación con otros sistema, siendo esta la única
manera de mantenimiento, crecimiento y perfeccionamiento del sistema, lo
contrario implica en un plazo mayor o menor la desaparición del sistema por
la fuerza de la entropía. Esto mismo es lo que se observa en los humanos, no
pueden existir verdaderas sociedades, si sus elementos los hombres, no
tienen la misma importancia, los mismos derechos, las mismas posibilidades
de desarrollo, una misma justicia para todos, si no se respetan el valor
paritario de las ideas, ya sean semejantes, diferentes u opuestas. Cuando el
hombre forma sectas cerradas, impermeables al aporte de nuevas ideas, está
decretando la inercia, la muerte del grupo que ha formado. El desarrollo que
hemos tenido desde la prehistoria hasta nuestros días, ha sido en base a
concepciones que cambian, se modifican a medida que pasa el tiempo.
Sucede como en nuestro desarrollo personal. Que algo que hicimos o
sostuvimos a los 15 años, ya no es válido ni conveniente a los 60 años, que lo
que fue recomendado y tenido en cuenta en una generación, no tiene la
misma importancia en la generación siguiente. En las familias es
recomendable, que los padres procuren ser superados por sus hijos en su
desarrollo personal, académico, profesional; en las sociedades los líderes
verdaderamente amantes del pueblo, deberían sentar las bases para
propiciar el surgimiento de nuevos líderes, cada vez más amplios, más

94
creativos, poco o nada interesados en el ejercicio del poder personal, peor en
el autoritarismo, desprovistos del natural narcisismo humano y cuya
“trascendencia” se manifieste en ser un escalón en el desarrollo y progreso
de un país.

¿Por qué el capitalismo y el comunismo se conceptualizaron como


modalidades tan opuestas, que hasta pudieron haberse generado
conflagraciones mundiales para defender sus principios?

Obviamente hay muchas causas, pero señalaremos algunas:

Hacen 150 o 200 años se buscaba una verdad única, absoluta, que dejaba
como falsa cualquier otra concepción diferente, peor si era opuesta. Las
distintas concepciones filosóficas, estaban orientadas a la búsqueda de una
sola y única verdad, por lo que era natural que al haber logrado “esa verdad”
todas las demás quedaban descartadas porque estaban equivocadas. El
descubridor de una teoría, se consideraba el dueño de la verdad y muy lejos
estaba de pensar y aceptar que lo opuesto a lo que sostenía, también podría
formar parte de una verdadera realidad. El próximo paso era ajustar una
sociedad a sus teorías, sin importar, a veces los medios, dejando de lado el
tiempo que se necesita para que una evolución se realice sin traumas sociales
innecesarios, como en la leyenda griega del lecho de Procusto (1). Si los
resultados no eran los esperados, algo debía estar fallando dentro del
sistema social o quizás fuera del mismo, pero no se pensaba que la teoría
estaba equivocada, incompleta o mal instrumentada. Era difícil en esta
época, considerar que una teoría abarcaba una parte de la realidad y que
otra diferente, no necesariamente era opuesta, sino que podía ser hasta
complementaria. Quizás hasta el presente vivimos estas “fragmentaciones”
de la realidad, a veces con una intensidad vinculada en el fondo, con otra de
las causas, que son los intereses personales, de ser el verdadero descubridor,
el único que posee la razón. En el estudio de la personalidad humana los

1: Procusto era un leñador que prestaba una cama a los cazadores perdidos
en el bosque y o los estiraba o les cortaba los pies, para que quepan
justamente en el tamaño de la cama.
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Conductistas atacan, ridiculizan a los psicoanalistas, a pesar de no trabajar
en el mismo campo y enfoque, pero los psicoanalistas les devuelven el mismo
trato. Algunos psicoterapeutas miran con menosprecio los tratamientos
psicofarmacológicos y algunos psicofarmacólogos, sin ninguna experiencia en
psicoterapia, la consideran como algo innecesario. Tiene razón H. Miller
cuando dice:” el hombre nuevo se encontrará a sí mismo, solo cuando haya
cesado la pugna entre la colectividad y el individuo. Entonces veremos al
ser humano en todo su esplendor”.

Hay características o principios que necesariamente están vinculadas con una


concepción individualista o socialista. Por ejemplo la autenticidad del ser
humano, se convierte en un valor, en un principio, que es motivo de
satisfacción personal y hasta de orgullo, para quien lo practica. En cambio el
sujeto predominantemente inclinado hacia lo social, puede tener una
autenticidad de grupo, una devoción, una pasión por los principios grupales,
pero no es nada extraño, en la práctica se ve en más de una ocasión, que
descuida la autenticidad personal y asume conductas acomodaticias,
manipuladas o manipuladoras, contradictorias y hasta manifiestamente
expresadas de estar en posición en la que el fin social justifica los medios,
siendo estos el insulto, la burla, la ironía y hasta la eliminación de todo lo que
sea individual, como por ejemplo el derecho de propiedad, que es lo primero
que el hombre va asimilando, cuando desde los primeros días de nacimiento
va sintiendo la propiedad de su cuerpo , en la medida en que lo va
conscientizando. Cuando el hombre no siente la propiedad de su Yo y lo que
depende de él, entra en un grave problema de salud mental: la alienación
atribuida a sí mismo o a fuerzas extrañas. No creemos que en una sociedad
integrada, lo individual sea una amenaza para lo social y tampoco que esta
sea un obstáculo o peligro para lo individual. Todo lo contrario si cada sujeto
tiene como punto de referencia su propio YO, sus deseos, sus aspiraciones,
sus realizaciones, por razones de respeto, de igualdad, de justicia, lo vuelca
en el otro, estaríamos llegando a un mundo de paz, porque no hay ningún ser
en el mundo que le guste ser violentado; a un mundo de justicia, porque
96
igualmente no hay una persona que le agrade la injusticia; a un mundo de
respeto, porque a todos nos gusta que nos respeten; a un mundo de
solidaridad, porque a todos nos agrada dar y recibir ayuda, cuando ésta es
necesaria.

Otra de las causas es que los seguidores del creador de la teoría, con
frecuencia, no tienen las motivaciones del primero, ni tampoco la creatividad
de este y se plegaban a la nueva teoría, en base a la interpretación que le
daban, basta citar como ejemplo la gran diferencia que existe entre la
interpretación del marxismo por parte de Erick Fromm y la dada por Fidel
Castro, parecen dos teorías diferentes, opuestas. Los seguidores lo hacen, sin
mayor información, a veces simplemente porque está de moda en la
“intelectualidad” de ese momento o porque se busca la trascendencia, la
exaltación histórica, (se han constatado reportes inventados por algún
investigador, interesado en la obtención de un premio Nobel); o porque la
nueva teoría permite expresar de manera aceptable y valedera, ciertas
emociones socialmente cuestionadas, como la envidia, el rencor; en algunos
casos se obtienen dividendos económicos por la adopción y divulgación de
las nuevas teorías, como sucedió con la revolución de la liberación sexual,
creada para liberar a los hombres de viejos y represivos tabúes, pero
utilizadas por algunos como una fuente de ingresos monetarios. Podríamos
seguir enumerando los cambios de motivaciones, entre el creador y sus
seguidores, pero creemos que es suficiente con los ejemplos expuestos. Por
esta falta de información adecuada, por la ligereza con la que se adoptan las
nuevas teorías, por razones personales de orden emotivo, con apariencia
pseudointelectual, se limitan a cumplir preceptos tal como los han
interpretado, a idealizar al autor de la teoría como un genio indiscutible,
haciendo imposible las posibilidades de revisión, de corrección, de
ampliación o rectificación. Esta situación explica que en algunas ocasiones:
en el nombre de Dios se realizaron y realizan “guerras santas”, que no son
odio, destrucción, muerte, sino “reivindicación del culto divino”; se llevaron a
cabo luchas fratricidas en el nombre del amor al prójimo, que no eran
violencia interhumana, sino “eliminación de los enemigos de un mundo

97
fraternal”. Pero a pesar de haberse depurado y eliminado a los enemigos de
ese constructo teórico, no llegaba, no llega el mundo esperado; ¿qué es lo
que pasa entonces?; quizás ahora es cuestión de tiempo, de esperar a que un
día llegará la felicidad, no importando que se vean señales claras no
solamente de estancamiento sino de regresión. O habrá que recurrir a la
mentira, para sostener que se logrará un mundo donde los hombres serán
más honestos, más dignos, más morales que en los países de ideologías o
credos políticos diferentes, no importando que la corrupción se torne
galopante, que los sofismas, intelectualizaciones y ofrecimientos para un
futuro, se tornan en un espejismo que cada vez se aleja del objetivo
propuesto.

Es necesario que entendamos la dificultad o imposibilidad de implantar un


sistema individualista o comunista, cuando el hombre es individuo y
sociedad, sin entrar en flagrantes violaciones de los derechos humanos,
aunque su finalidad sea en cualquiera de los dos, la mejoría, la dignificación y
superación del hombre. ¿Es justo que los dirigentes de los dos sistemas,
tengan ingresos económicos, que superan hasta en el 1 x 100 al del
ciudadano corriente? ¿ las angustias, limitaciones, penurias por los ingresos,
deben ser únicamente para el pueblo, mientras los líderes perciben
emolumentos con los cuales hasta pueden derrochar? ¿si todos tenemos
derecho a la justicia, no es lo descrito una violación de este derecho? ¿ hay
algún derecho o ley que justifique la sordera, el desprecio y la persecución de
aquellas personas que piensan de manera diferente? ¿queremos una
SOCIEDAD DE INDIVIDUOS pensantes, que con sus críticas y divergencias
contribuyan a una visión más amplia del o de los grupos? ¿o una masa
amorfa, sumisa, que aprueba todo lo que el o los líderes “muy
individualmente” exponen o imponen? ¿se respeta de esta manera el
derecho humano a disentir del otro?. Es una práctica conocida, denunciada
por la Sociedad Mundial de Psiquiatría, la utilización de Médicos Psiquiatras,
para que diagnostiquen de psicóticos, esquizofrénicos, delirantes a quienes
disientan del gobierno de turno, ¿esta mentira, este abuso respeta algún
derecho humano? La experimentación humana, aunque sea con un solo

98
hombre, está prohibida, ¿no es un experimento humano con millones de
sujetos, someter, sin consideración humanística alguna, a una población
entera a comprobar, a demostrar la verdad de un constructo teórico,
utópico, en donde el que sufre las consecuencias trágicas del experimento es
el ciudadano corriente, mientras el o los lideres disfrutan de grandes
comodidades?. ¿se respetan los derechos humanos, cuando se practican
encarcelamientos, fusilamientos, genocidios con quienes se rebelan contra el
régimen? ¿ es justo que hayan unos pocos sujetos que acumulen el 80% o
más del producto nacional? ¿y que sean estos mismos sujetos, quienes con
su dinero quitan y ponen presidentes? ¿o que hayan líderes o presidentes
que vendan el país al mejor postor? Nuevamente diríamos aquí, que la lista
de los derechos humanos no respetados es larga y lo que queremos no es
agotarlos, sino poner unos cuantos ejemplos que muestran que las
sociedades sin individuos o los individuos sin sociedades, necesariamente
entran en algunas de las situaciones señaladas, porque de la unidad hombre
se hace una dicotomía al menospreciar su condición social o individual.

Insistimos en nuestra concepción de la ausencia de incompatibilidad entre


estos dos sistemas socioeconómicos. Las modificaciones que se han hecho y
se siguen haciendo en algunos países, muestra que la disociación individuo-
sociedad es histórica, obsoleta. Algún líder japonés decía, que el capitalismo
es: “el máximo de producción, con el menor costo posible…para el servicio
del hombre” . En muchos países comunistas, se ha vuelto a considerar la
necesidad del desarrollo individual, para combatir la debacle económica
surgida con los enfoques puramente socialistas, a pesar de estas evidencias
otros países se resisten al cambio, por qué: ¿por el bien social,o por el
orgullo de un líder que no acepta que se equivocó, o porque los líderes no
quieren perder las comodidades que da el poder?.

No sería mejor que en vez de gastar millones, billones de dólares en


propaganda a favor de uno u otro grupo, en construir armas para mantener
un sistema paranoico de ataque y defensa, se destinen esos fondos a
modernizar la educación, para formar los futuros habitantes de un mundo
donde el individuo hace a la sociedad y la sociedad hace al individuo,
99
superando la disociación por la integración y la mutualidad. Una educación
en la que adaptándonos al desarrollo biopsicosocial del educando, se destine
el tiempo necesario para robustecer la individualidad del sujeto y luego se le
oriente al desarrollo social. El mismo Marx, al referirse a los países afirmaba
que estos debían pasar por una etapa de desarrollo capitalista y una vez
logrado este, se haría factible el paso al socialismo, que no era practicable un
socialismo pleno en un país subdesarrollado,¿ no es esto lo que sucede en
los países del primer mundo?

100
EL YO Y EL OTRO

Creemos que estos dos términos forman parte de una unidad funcional, facilitadora de la
integración de las personas, las familias, los grupos, los pueblos.

La semántica del Yo, tiene algunas diferencias entre los usuarios de este término y ha
tenido distintas valoraciones a lo largo de la historia.

En la historia personal de cada individuo, no encontramos en la infancia una


demostración clara, manifiesta de sentirse poseedores de una personalidad propia; esta
situación se prolonga hasta la adolescencia, cuando se inicia la consciencia y actuación de
sentirse poseedor de un YO, originándose algunas de la crisis adolescentes, cuya
responsabilidad no solamente es del joven sino también de sus educadores que se
resisten a mirarlo como una persona que está comenzando su viaje en el mundo con una
identidad propia, que no es solamente la del nombre, la del registro civil, sino la de su
visión más realista, menos idealizada de los padres, con el consiguiente duelo; la
búsqueda de amigos de su propia elección, su definición de identidad sexual, sus
diferentes posibilidades futuristas que a veces le causan alguna confusión, su deseo y
temor de tomar decisiones. En la historia de la humanidad, también se aprecian
situaciones parecidas; en épocas anteriores a la revolución francesa, se reconocía la
existencia individual de los personajes protagónicos, pero no recibían el mismo trato la
mayoría de la población; es cuando se habla de la libertad, del respeto a las mayorías y
posteriormente a las minorías, cuando los gobernantes ya no son establecidos por Dios,
como en la época de los Reyes, sino que son elegidos por los ciudadanos de cada país, etc.
que cada persona va adquiriendo su importancia personal, hasta que en los últimos años
la mujer es reconocida en su condición de igualdad civil con los hombres y los infantes
reciben el apoyo de los derechos del niño.

La independencia del Yo, no surge espontáneamente, aunque disponga de los recursos


biopsicosociales para lograrla, porque tiene que ejercitarlos, vivenciarlos, para que esas
experiencias vayan dejando en su cerebro la huella indeleble de ser capaz de… por propia
iniciativa, por esfuerzo personal. Es esto lo que se impide que surja, con la
sobreprotección familiar o gubernamental.

Podríamos recordar la maldición de Dios a Adán y Eva, de la siguiente manera: si hacen y


obedecen a todo lo que yo digo (si dependen de mi), tendrán todo lo que requieran, sin

101
esfuerzo, pero si se independizan y adquieren la libertad de decidir, tendrán que trabajar
para obtener lo necesario para su propio sustento. Quizás esta situación no deberíamos,
actualmente, considerarla como una maldición, sino como la necesidad ineludible de vivir
experiencias, de fijarlas, de grabarlas, para lograr nuestra autonomía, nuestra creatividad
y autorealización, para ser verdaderamente libres. Hay líderes políticos que no le hablan
al hombre como lo hizo Dios, sino que seducen a las personas con dádivas y regalos,
comprando sus consciencias, enseñándoles a vivir con la ley del menor esfuerzo, en
niveles de supervivencia y sin reflexionar sobre los daños que se ocasiona, al sujeto, a la
familia y al país con este tipo de prácticas, que llevan al estancamiento y regresión.

Moisés al traer las tablas de la ley, reclama al pueblo la necesidad de desarrollar los
valores y principios humanos para no caer en la adoración de ídolos, que hoy serían el
dinero, el poder, que al ser ubicados por encima de la persona, causan su alienación,
destruyendo las motivaciones y fines humanísticos sinceros, auténticos, diferentes de los
que son producto de manipulaciones tendientes a aumentar la riqueza de dinero y de
poder.

Posteriormente, en diversas versiones populares y religiosas se muestra al Yo del hombre


constituido por las dicotomías del bien y del mal o de lo masculino y lo femenino.

Descartes quería encontrar una verdad absoluta y había ido descartando algunas por no
llegar a esta condición, pero razonó que el pensamiento era existencia y que este era
producto de una substancia, el alma, entidad separada y diferente del cuerpo que es finito
y degradable. Creyó, con esto, descubrir una verdad incontrovertible y así la expresó,
dando origen a la disociación mente cuerpo, que en forma atenuada se mantiene hasta
el presente. Muchos filósofos comtemporáneos de Descartes, estuvieron en desacuerdo
con esta concepción, pero el Yo cartesiano se mantuvo y como ya dijimos se mantiene en
algunos enfoques.

Así por ejemplo, a nivel de algunos profesionales universitarios, en textos actuales, se


mantiene la separación entre lo psicológico y lo corporal. No fue suficiente que Einstein,
acabara con la separación entre materia y energía (entre lo tangible, corporal y lo
intangible y acorporal). Todavía en la práctica diaria, entrevistamos pacientes que han sido
instruidos por sus cardiólogos en el sentido de conocer que las alteraciones del ritmo
cardíaco no son psicológicas, imaginarias, sino que son el resultado de alteraciones
exclusivamente biológicas, quizás nunca le han tomado el pulso a una persona asustada o
quizás por razones personales o de formación les es difícil integrar los criterios
anatómicos, fisiológicos, psicológicos, sociales y espirituales. Ventajosamente cada vez son
menos numerosos este tipo de profesionales, herederos de la disociación cartesiana.
Además de algunas causas ya enunciadas sobre el origen de esta situación, también

102
podría deberse a la dificultad de manejar de manera fluida, los pases del pensamiento
concreto, al simbólico y abstracto o a la inversa. Deberíamos aprender de Krishnamurti
que dice: “las observación, no la visión, elimina las divisiones y entonces se percibe la
totalidad”, para lograr esto es necesario que mantengamos una mente abierta, no
cerrada, ni parcelada por prejuicios o estados emocionales.

Para Sócrates el alma es el Yo consciente que engloba en la función de la consciencia, la


personalidad intelectual y moral del individuo. La grandeza de Sócrates en relación a la
concepción del Yo, está en el reconocimiento de un ente finito, limitado, reflejado en su
famosa frase: “lo único que se es que nada se” que no creemos , hacía alusión a una
ignorancia total, sino a la dificultad de alcanzar el conocimiento total perfecto de
cualquier situación. En este mismo orden de ideas está su comunicación a los jóvenes:”Yo
no puedo enseñaros nada, solo puedo ayudaros a buscar el conocimiento que hay dentro
de vosotros”.

Según Platón el alma es eterna y existe antes que el sujeto, continuando su existencia
después que el cuerpo deja de existir, Al observar que algunas personas, querían y no, una
misma cosa al mismo tiempo, partió de la idea de que algo unitario, no podía dar esas
manifestaciones y creyó que el alma, estaba dividida en tres partes: una racional, cuya
virtud fundamental es la prudencia y que tenía por sede la cabeza; una sensitiva
correspondiente a las emociones, que está ubicada en el pecho siendo su cualidad
fundamental la fortaleza de ánimo, para enfrentar las dificultades de la vida y una tercera
la vegetativa, ubicada en el abdomen, su virtud era la templanza. Estas tres almas se
juntaban y generaban una virtud superior, que era la justicia. Esta modalidad de enfoque,
establece que la vida es una constante lucha entre la razón y el deseo, lucha que la razón
debe ganar.

Aristóteles tiene también una concepción dicotómica de alma y cuerpo, siendo el alma la
que le da vida al cuerpo.

Para Kant, es necesario separar el Yo, como objeto de la percepción, esto es el Yo


corporal, del Yo como sujeto de pensamiento. Era la manera de concebir del idealismo
alemán, que le daba una particular importancia a la autoconsciencia, en detrimento del Yo
perceptivo o corporal.

Para Kierkegard el Yo es la relación del hombre consigo mismo y con los demás a través de
la comunicación. Esta relacionidad es distinta de la vinculación cognoscitiva de sujeto-
objeto.

M.Buber sostiene que el mundo se manifiesta al hombre de una manera doble: como un
tu o como un ello. El nexo del YO-TU es el lenguaje de interacción, directo, inmediato, sin

103
intermediarios, en cambio el lenguaje del YO-ELLO es descriptivo, es hablar sobre un
tema, un hecho o dicho. En el primer caso hay un encuentro de reciprocidad, y por lo
mismo donde el sujeto capta al otro como un objeto no hay encuentro.

Nietsche, no cree que sea el Yo, el que piensa, porque mas bien es el Yo el producto del
pensamiento.

La concepción freudiana del YO es unitaria, integrando, lo biológico, lo psicológico y lo


social. Cuando Freud se refiere al Ello, aclara que estos impulsos y deseos emocionales son
el producto de actividades biológicas neuroendocrinas, el Superyo es el resultado del
aprendizaje de los principios y normas existentes en la familia y en la sociedad y el YO
muestra actividades perceptivas, para captar la realidad en la que se desenvuelve e
ideativas integrativas para lograr adaptaciones armónicas entre los valores e impulsos
internos que se poseen y la realidad ambiental

Al comentar sobre las influencias ambientales en el Yo, se ha llegado a afirmar en forma


extremista, que el ser humano, pasa su vida alienado, primero en la interioridad de la
madre y posteriormente en la del entorno en donde vive. Cuando se da el paso a la
autoconsciencia, esta situación se da y se realiza en el adulto y debe mantenerse en
evolución a lo largo de la vida. También se ha llegado a afirmar que todo lo que
denominamos Yo, no es sino un conjunto de prejuicios que el hombre va almacenando en
su mente desde el nacimiento.

Cuando llegamos a tener una estructura yoica estable, segura, estamos en condiciones de
aceptar, comprender y respetar la identidad del otro. También estamos en condiciones de
hacernos responsables de nuestros actos, porque debemos asumir la propiedad de
nuestras acciones acertadas o equivocadas, para lograr un aprendizaje sentido, vivencial,
no teórico, que promueva nuestros cambios y evoluciones progresistas.

Podemos estar seguros de un YO y un Tu dentro de nosotros, cuando toleramos,


respetamos, reflexionamos sobre las ideas distintas a las nuestras, lo contrario representa
una actitud narcisista, que nos lleva a disfrutar únicamente de las ideas y acciones propias.
Esto explica la paradoja de algunos líderes con ideas comunitarias, de orden político o
religioso, que para ser coherentes deberían dar ejemplo de tolerancia y comprensión,
pero que en la práctica se muestran muy disgustados y toman represalias, cuando alguien
disiente de su manera de pensar.

Lacan insiste en la necesidad de la diada Yo-Tu, porque cree y afirma la imposibilidad de la


existencia de un Yo, si no hay un otro que lo reconozca, y viceversa.

104
Al igual que el Yo, el Otro ha tenido y tiene diferentes concepciones. El mismo Lacan
distingue el Otro con mayúscula, que es significativo, respetable y es con quién se forma
pareja amistosa, pareja familiar y el otro con minúscula que simplemente es alguien
semejante, sin vínculos de relación, ni clara distinción de su alteridad. Este otro se parece
a la imagen en espejo que no es verdaderamente alguien distinto, sino una proyección del
propio sujeto.

Freud, decía que el otro, puede ser amigo, enemigo o modelo, palabras que se explican
por sí solas.

El otro es particular para cada sujeto, algunos se relacionan con un prójimo o vecino
particular, individual, que no es igual a los otros, mientras que otras personas se
relacionan con el otro en plural, generalizando sus bondades, mediante procesos de
idealización o dudando, recelando de todos en una actitud paranoica. Se debe aclarar que
el otro, prójimo, es sujeto, pero el otro social que no es sujeto sino una subjetividad de
quién así lo ve.

Sartre también resalta la importancia del otro, cuando afirma que si hay un otro,
quienquiera que fuese…por el puro surgimiento de su ser, el Yo tiene un afuera, una
naturaleza. El otro no es asimilable a ningún objeto, es una persona tan importante que el
ser visto por el otro, es lo que le da verdad a ver al otro; captar una mirada es tomar
consciencia de ser mirado. Por esta razón, también se dice que la muerte “no es una
ausencia”, porque no existe la persona concreta, que está ausente, pero nosotros
creemos que si es una ausencia, si le damos valor existencial “a la vida abstracta del
recuerdo”, donde existe el significante que le da vida al recuerdo. Los profesionales, entre
los que podríamos citar a los médicos deberían resaltar la importancia del otro,
recordando que la condición de médicos está dada por la existencia de los pacientes, si
estos desaparecieran no habría ninguna razón para que existan los médicos.

Al hablar del Yo, también se hace referencia al Self, que para alguno autores es el
autopercibirse, tener una concepción de si mismo mediante un proceso de reflexión, de
introspección.

Damasio divide el Yo, en tres partes: El Protoyo, el Yo nuclear y el Yo autobiográfico. El


primero es la parte del cerebro que cuida las funciones físicas como el metabolismo, la
temperatura, los ritmos diarios circadianos. El Nuclear se responsabiliza de las funciones
viscerales y emocionales. El Autobiográfico es el responsable del lenguaje, de la memoria,
y el pensamiento.

Carl Rogers al hablar del Yo, se refiere a la autoimagen. Quienes trabajan con esta visión,
resaltan la importancia de la imagen que se forma cada individuo a lo largo de su vida,

105
porque esa determinará toda la conducta de la persona, Las posibilidades de cambio,
dependerían, precisamente de la conscientización que haga el sujeto de esta imagen,
que en algunos aspectos es consciente, clara, definida, pero en otros es inconsciente,
sobre todo en la determinación de los hechos o conductas que realiza el individuo.

También se ha hablado de un YO REAL y un YO IDEAL. El primero sería lo que realmente es


el sujeto y el segundo lo que pretende o desearía ser, siendo este el que muestra a los
demás; como se deduce fácilmente mientras mayor sea la diferencia entre estos dos,
menor será la autenticidad, la seguridad, porque sabe que tiene un piso falso, que puede
ser descubierto, que más allá de la fachada que muestra hay elementos censurados por el
mismo, como la máscara que está mostrando. Los seres humanos difícilmente mostramos
nuestro Yo real, en toda su amplitud, porque algunas personas, por subestimación propia,
creen que no van a ser aceptados si se muestran como realmente son, otros poseen una
consciencia moral muy estricta y a veces hasta se atribuyen acciones cuestionadas que
nunca las han cometido. Es obvio que en el otro extremo está la persona que confunde
por completo el yo deseado, el yo ideal con el real y habla y actúa con una marcada
sobrevaloración, En esta visión disociada del YO, los primeros se han quedado con las
limitaciones, errores cometidos y no cometidos, como si eso es lo único que tienen y los
segundos con los éxitos obtenidos o imaginados, mienten, racionalizan, justifican su
posición ventajosa y casi nunca aceptan los errores.

Las posibilidades de aceptarse de una manera realista están estrechamente vinculadas


con la situación de sentirse amado, primero en la infancia, donde se establecen las bases
para sentirse satisfecho consigo mismo y respetado, querido por los demás. En esta
posición, no hay mentiras, fantasías, se vive la realidad de los límites, se acepta el
desagrado de los errores, pero valorando que de estos se aprende, ha renunciado a ser
Dios o como Dios, a subirse a una torre de Babel, para igualarse a Dios o para bajarlo y con
eso se evita la confusión de los dos lenguajes el real, lo que verdaderamente es y el Ideal,
irreal, Estas disociaciones a veces explican las conductas cambiantes, a veces opuestas
entre la persona en su casa, con su familia y el “personaje” fuera en la calle, a lo que se
refiere el proverbio popular “luz en la calle y oscuridad en la casa”. Esta vía del amor
desde los primeros años de vida, evita el caer en la pseudoafectividad de algunos líderes
seductores que llevan a los seres humanos al abismo de la guerra fratricida, haciendo uso
del principio maquiavélico del “dividir para reinar”. Estas personas, conocen mucho de los
demás, sobre todo de las debilidades y errores, pero poco o nada se preocupan por su
conocimiento autocrítico y esto mismo les permite invadir el yo ajeno, justificando estas
acciones y hasta celebrándolas como una muestra de su genialidad.

106
En los párrafos anteriores hemos hecho referencia a algunos conceptos completamente
disociados del YO y a otros que se orientan en una dirección de integración, haciendo del
Yo un ente unitario que puede estar conformado por partes necesarias para su
funcionamiento armónico consigo mismo y con el medio ambiente, mediante el uso de
sus funciones adaptativas, que no solamente son pasivas sino también activas, cuando de
una u otra forma, busca que el medio ambiente también se adapte a su posición.

Cuando se estudia la integración del Yo con el Tu en un Nosotros, se advierte que


mayoritariamente, mientras más primitiva es la o las personas, tienen mayores
dificultades de integración, porque la soberbia, el orgullo infantil mal cimentado, la
omnipotencia, la omnisapiencia o la minusvalía yoica, dificultan la relación individualizada,
respetuosa, solidaria. Como hemos venido señalando, algunos líderes que teóricamente
predican la igualdad humanística, hacen todo lo contrario en la práctica, dividiendo la
sociedad en tres grupos: el uno formado por los dirigentes, el segundo la masa, a la que
mediante engaños, promesas de un mejor futuro (que nunca llega), les anulan su
capacidad de enfoque crítico y el tercer grupo formado por los “otros”, vividos
paranoicamente como enemigos.

Si estas modalidades de enfoque, no se dejan al azar, sino que desde los primeros años de
vida, la educación intra y extrafamiliar orienta y capacita al individuo a formar grupos con
identidad y funcionamiento de tales y no masas amorfas reforzadoras del mesianismo y
afán de poder de los líderes, podemos pensar que la humanidad irá saliendo de estas
regresiones y fijaciones y tomando la ruta del crecimiento individual y colectivo.

107
S U B J E TI V I D A D Y O B J E T I V I D A D

Esta dicotomía ha tenido variados enfoques, con diferentes valoraciones a lo


largo de los tiempos.

Resumiremos inicialmente algunas de las concepciones vertidas acerca de


estos dos términos.

La subjetividad puede usarse con dos significados:

Como forma de conocimiento o

Como un referente del sujeto.

En la teoría del conocimiento la subjetividad es la propiedad de las


percepciones, de los argumentos y del lenguaje, que están basados en el
punto de vista del sujeto y por lo tanto influidos por los deseos e intereses
particulares de este.

En la filosofía la subjetividad se refiere a las interpretaciones personales y


específicas, que disciernen cualquier aspecto de la experiencia. Por lo mismo
son únicas para la persona que las experimenta y solo son accesibles a la
consciencia de esa persona. Es indudable que algunas partes de esta
experiencia son objetivas y accesibles a cualesquiera como sucede con la luz
y sus diferentes intensidades; otras son solamente captadas por la persona
que las experimenta, como sucede con la cualidad del color, En resumen el
ser humano elabora opiniones personales, basándose en experiencias que
expresan verdades subjetivas.

También se dice que son subjetivos, los actos o hechos pertenecientes al


sujeto, como una parte no independiente de él. Esta es una apreciación
topológica, espacial, en estos casos el único testimonio válido, definitivo es el
de la propia persona, como ejemplo de esto tendríamos los valores y

108
principios que tiene una persona, cuya experiencia interna de tenerlos, de
dimensionarlos es exclusiva del sujeto.

La subjetividad también se entiende como la sensibilidad, la sensorialidad, la


ideología personal, la semántica o mejor la hermenéutica sociocultural
asimilada por la persona. Todo esto llevado a la experiencia actual de cada
individuo o sea lo que hacen, lo que tienen y lo que son capaces de actuar en
interacción social.

La diferencia entre lo objetivo y lo subjetivo, se da en base al grado de


participación de la persona en los hechos o conclusiones. Así por ejemplo se
dice que si Newton no hubiese existido, algún otro hubiese descubierto la ley
de la gravedad, porque está ahí fuera del sujeto, pero si no hubiese existido
Shakespeare, no existiría el Hamlet. Esta afirmación, desde luego que es
relativa, porque como dice Levy Straus, hay complejos ideativos que se
repiten en distintas culturas y lugares del mundo, con una estructura similar y
ligeras variantes de forma. Igualmente el llamado inconsciente colectivo de
Yung, acepta la existencia de complejos ideativos similares en todos los
hombres.

Otros puntos de vista relacionan a la subjetividad con la transparencia del


ser, esto es que hay una manifestación de un solo ser, el “uno mismo”. Este
registro de la experiencia se realiza desde lo subjetivo, lo individual, lo
propio, lo diferente de los demás. Una misma experiencia vivida por personas
diferentes, adquiere valores o significados únicos en cada una de ellas, pero
esto que es tan sencillo en la teoría, no lo aplicamos con frecuencia en la
práctica, ya sea porque nos mostramos reacios a aceptar, con respeto, la
vivencia del otro, o porque la nuestra la manipulamos, la mentimos y
expresamos lo que creemos es más aceptable para los demás, reservándonos
aquello que consideramos puede dañar nuestra autoimagen.

La subjetividad también se concibe como la capacidad personal de


interacción, de intencionalidad, de negociación, en base al pensamiento y la
acción.

109
En la modernidad el Estado producía y produce una subjetividad unificada de
los ciudadanos. Las instituciones generan reglas o dispositivos de
obligatoria aceptación para los ciudadanos, quienes deben mantenerse
dentro de este marco normativo. Por ejemplo la política o dispositivo escolar
de un estado, establece una subjetividad pedagógica nacional, en algunos
casos, dejando de lado los verdaderos intereses de los educandos, para crear
seguidores de una doctrina política o religiosa. Los patrones de familia
establecidos por el estado, originan una subjetividad de relaciones de pareja
y parentofiliales. Los dispositivos vinculados con la ideología política, intentan
crear concepciones y conductas adaptadas al sistema imperante, con el
evidente desconocimiento consciente o inconsciente, de no responder a las
necesidades reales y presentes del pueblo, sino a la subjetividad de un líder y
algunos de sus colaboradores o aduladores, quienes se han autoerigido en
los únicos y absolutos protectores y mediadores de la problemática
existencial del estado o país que dirigen. Hoy por hoy, podemos decir, que a
mayor primitivismo , inmadurez, falta de una sólida formación sociocultural,
mayor será también la exigencia de una visión única de las políticas de
estado. Igual sucede en la religión, mientras mayor sea el fanatismo con el
que se practique determinada religión, mayor es la intolerancia a las otras
religiones.

Aún en las llamadas filosofías de lo absoluto, como se dice es la de Bergson,


está presente la referencia a una subjetividad. Cierto tipo de tradiciones, ven
negativamente todo relativismo, considerándolo como una falta de
definición, de asertividad, de firmeza, ya que esto únicamente se consigue
con un SI o con un NO. Quienes sustentan esta consideración, dejan de lado
la pobreza numérica de las dicotomías estrictas, que menosprecian una gran
cantidad de otras posiciones.

Cuando esta subjetividad institucional falla, se entra en la “subjetividad


situacional”, porque ya es la situación la que determina las conductas o
prácticas a seguir. Esta modalidad puede llevar nuevamente a la institucional
y este reciclamiento acarrea progresión o regresión de acuerdo a la
capacidad de aprendizaje y cambio del pueblo y sus dirigentes, pero sobre
110
todo de estos últimos. Por esto es que no toda revolución significa
progresión, implica solamente movimiento, pero este puede ser regresivo,
podríamos compararlo con la rebeldía adolescente, que puede ser el inicio de
una lucha por su libertad y autonomía o de una situación regresiva,
volviendo a una dependencia infantil en el mundo de las drogas.

El ser pleno, absoluto, por definición, ya no deviene, como el ser limitado, no


acabado que se va haciendo. Para que haya evolución, potencialidad,
devenir, es necesaria, indispensable, una subjetividad incompleta, no
acabada, que se irá haciendo mediante una temporalidad o historicidad del
sujeto.

Esta subjetividad limitada, vuelve al sujeto receptible, lo que Merleau Ponty


concibe como una virtud, una ventana por la que el individuo, va recibiendo
más luz; a lo que podríamos añadir que las ventanas no solamente dejan
pasar la luz de fuera adentro, sino que permiten ver de dentro afuera,
entendida así la subjetividad no sería solamente pasivo-receptiva, sino activa-
operante.

Una de las características por la que se menospreciaba la subjetividad, era la


de ser cambiante, los sujetos podían mudar de parecer o apreciación. Si los
cambios no responden a motivos serios, racionales, sino son búsquedas
acomodaticias, la crítica es aceptable, pero si no es así, debemos entender
que el hombre salió ya, de la estabilidad de los museos de otras épocas y se
encuentra en la estabilidad de los cambios. Esto es lo que está sucediendo
actualmente con la subjetividad, que está transitando por transformaciones
influenciadas por los cambios sociales. Estas nuevas formas de manifestarse
las personas, requieren nuevas maneras de intervención, evitando el recurrir
a formas tradicionales, que en el presente significarían modalidades
regresivas, que tuvieron su valor en una época pasada.

La subjetividad debe ser planteada como una estructura en permanente


cambio, sin retrocesos. Este dinamismo de la subjetividad es actualmente
una de sus cualidades y no como ya queda dicho uno de sus peros, por
mirarla como estática es que Hegel pensaba que la subjetividad es
111
intrínsicamente patológica, tendenciosa, distorsionada y limitada a una sola
perspectiva.

La relación entre el mundo y el sujeto, entre el Yo y la alteridad, cobra


sentido en la percepción, es una relación a nivel fenoménico, donde
ordinariamente coinciden la visión subjetiva con las cosas, aunque no en
forma absoluta, porque para que esto suceda, sería necesario que
contempláramos por primera vez cada cosa, sin la influencia cultural que
hemos recibido, sobre el nombre, usos, etc. de los objetos, sería algo así
como el niño que mira por primera vez alguna cosa. Cuando se trata de
personas la dicotomía clásica sujeto-objeto se modifica por completo,
porque lo existente realmente es un campo sensible entre el sujeto y el otro,
evitando que haya una relación de total exterioridad, esta es sustituida por
una de mutua incorporación o de doble referencia. Solamente los dictadores
o personas con actitudes similares, valoran exclusivamente la subjetividad
propia y hacen caso omiso de la del otro; por el contrario en una situación de
respeto y consideración, hay una reciprocidad interexpresiva, siendo cada
uno un símbolo de esa expresividad que se da en lo subjetivo.

Podríanos enumerar algunas situaciones vinculadas con la subjetividad:

El deseo de…que puede o no ser logrado

La promesa que puede o no ser cumplida.

La sinceridad del amigo que puede durar todo el tiempo o un lapso mayor o
menor

La fidelidad de la pareja, que entraría en el campo de la promesa.

La economía personal, familiar, nacional que puede mantenerse favorable o


deficitaria.

La salud que puede mantenerse bien por un tiempo variable o puede


interrumpirse por la enfermedad

112
Si estas y otras situaciones vinculadas con la subjetividad, se mantienen en
una posición abierta, o sea que pueden o no darse, no se genera angustia,
pero cuando estas mismas experiencias se anhelan con una condición
oabsolutista, de indispensabilidad, estamos buscando o esperando algo
reñido con la realidad y este conflicto genera ansiedad, inseguridad,
negación, rechazo. Por el contrario la disposición a enfrentar lo que suceda y
en último término a aceptar lo ineludible ubica al sujeto dentro de sus límites
humanos y puede responder con tristeza, pero no con angustia, porque no
hay conflicto entre la realidad y lo esperado. Esta posición no impide que la
persona haga todo lo que sea posible, para encaminar las acciones en forma
favorable, dejando de lado la impulsividad, la ingenuidad infantil, el
pensamiento mágico, las idealizaciones mesiánicas, mediante el aprender a
esperar, confiar en los demás en base a algunos hechos, sustituyendo el
pensamiento mágico, por otro real, racional, causal.

En la política, muchas veces se ignora que se lucha por la hegemonía de lo


particular del individuo o grupo de liderazgo (subjetivo), desplazando en
importancia y hasta menospreciando las necesidades sociales, económicas,
etc. del pueblo (objetivo).

Shutz crea el término de “intersubjetividad”, para referirse a la comprensión


de los significados entre sujetos en interacción y la exploración de toda una
serie de razonamientos con los que se instrumenta esta experiencia. Estas
interacciones se pueden analizar en un nivel individual o social. Esta manera
de concebir la subjetividad influyó en algunas disciplinas científicas como el
psicoanálisis, la antropología, al aceptar la idea de valores culturales
actuados inconscientemente, igual que el interaccionismo simbólico en la
Sociología.

Toda interacción social es de orden simbólico, con un significante y un


significado y este último trasciende no solamente a lo psíquico, individual
sino a lo grupal, social.

113
La cultura misma puede ser concebida como un sistema estático de normas y
valores o como una acumulación de significados, que no necesariamente son
normativos, también pueden ser morales, estéticos, cognitivos, etc.

La subjetividad le permite al hombre percibirse como una unidad en cambio


y crecimiento continuo y coherente, diferenciable de los demás seres u
objetos.

En ciertas concepciones filosóficas sobre el subjetivismo, se llega a afirmar,


como lo hacen los solipsistas, que el Yo no puede conocer nada que sea
diferente a su propio ser y sus representaciones. Bradley por ejemplo afirma,
que el hombre no puede ir más allá de su propia experiencia.

Igualmente Berkeley en su idealismo subjetivo afirma que todas las ideas


provienen del Yo, pero admite la posibilidad de que algunas de estas ideas se
originen en un espíritu supremo: Dios.

En el idealismo objetivo de Kant y la escuela alemana, lo subjetivo se mezcla


con una alta proporción de objetivismo.

El subjetivismo puede clasificarse en función del tema y así tendríamos un


subjetivismo moral, vinculado con lo bueno y lo malo; un subjetivismo
estético, etc.

La valoración que se ha hecho de la subjetividad y la objetividad, ha variado


de una época a otra. Algunos valoran peyorativamente a la subjetividad,
como algo carente de bases demostrables, así lo sostienen los conductistas.
Nietzche considera el subjetivismo como una ilusión provocada por el
lenguaje. En cambio, quienes califican al subjetivismo como algo importante,
sostienen que resulta sumamente difícil concebir una sociedad sin sujetos.
Sin un referente subjetivo, es imposible sostener un discurso y todas las
vivencias de: autonomía, deberes, derechos, responsabilidad, compasión,
cuidado, consenso, diálogo, compromiso, contrato.

Lo que el sujeto cree ser está totalmente vinculado, más allá de lo


consciente, con lo que piensa sobre sí mismo, lo que en términos actuales

114
corresponde a la innegable relación, entre la autoimagen y su influencia
determinante en las conductas de la persona. Pruebas de esto son las
cambiantes imágenes de los individuos bipolares: pesimista, subestimada,
culpable, etc. en la fase depresiva; sobrevalorada, excesivamente optimista
en la fase eufórica.

Castoriadis, sostiene al hablar de lo subjetivo, que el hombre tiene la


capacidad de crear representaciones, a las que denomina el “elemento
imaginario”, que cuando se refiere a lo colectivo, se llama “imaginario social
instituyente”, que como en el caso de la autoimagen, es la sociedad la que
adquiere esa dimensión instituyente, de creación, de innovación, otra parte
de la sociedad representaría lo instituido; en estas afirmaciones se advierte
el peligro o ventaja de disponer de líderes verdaderamente interesados en el
progreso y bienestar del pueblo, o líderes que por sus mentiras,
manipulaciones, afán de poder, son capaces de llevar al pueblo a la miseria, a
la destrucción. El devenir de la historia se halla representado por los cambios
que se producen en lo instituido, lo establecido, ejemplos: la Grecia del siglo
V a.c., la Roma de Nerón, la Revolución Francesa, los inicios de la Revolución
Rusa, la Alemania de Hitler, la Sudafrica de Mandela. También se pueden
citar en esta consideración, los cambios que se van dando en períodos más
largos, aunque no abarquen a la totalidad de lo instituido, tal es el caso de los
cambios a nivel de las mujeres , de los adolescentes, a lo largo de un siglo.
Los individuos pasan por una etapa de conformidad con lo nuevo, pero a
partir del uso que hacen los sujetos de su potencial de autonomía, este
estado inicial, se modifica y origina nuevos cambios, evolución que parece
haberse acelerado en los últimos años. Este proceso puede ser lúcido con
plena consciencia tanto de los cambios como de las consecuencias; o
consciente de los cambios, pero no de las consecuencias; o inconsciente de
los cambios y consecuencias. Castoriadis propone, en base a esta valoración
de la subjetividad y su potencial creativo, el llamado “proyecto de
autonomía”, donde los ciudadanos puedan darse, mediante mecanismos
adecuados, sus propias leyes en un permanente cambio y revisión, diferentes
de las llamadas constituyentes que persiguen un fin estático, En el proyecto

115
de autonomía se parte de la idea de que todo es posible, pero no todo debe
ser actuado.

Quizás una de las características de la sociedad actual, sea el apagamiento de


ese proyecto de autonomía, como lo demuestra el predominio de la
sociedad de consumo, los partidos políticos que se han transformado en
máquinas burocráticas, la definición de política, concebida anteriormente
como “la motivación y disposición para el servicio de la comunidad”,en
comparación con lo que se dice ahora: “es el uso del poder”, hay carencia
de innovaciones ideológicas, acordes con los cambios de la sociedad. En esta
sociedad de consumo se llega a homologar que más producción económica,
literaria, científica, tecnológica es necesariamente bueno y menos
producción es malo, como si únicamente fuese válido el criterio cuantitativo.
La idea de expansión ilimitada, habla del totalitarismo inmanente al
imaginario capitalista, pero igual o peor, por sus métodos y consecuencias, es
el combate radical a dicho imaginario por parte del marxismo.

Estos totalitarismos, producen en los sujetos: un conformismo generalizado,


con disminución de la participación del sujeto en la cosa pública. Es una
reducida parte de la sociedad la que gobierna y crea las pautas de conducta
de la comunidad, no solamente en lo referente a las leyes, sino a las
costumbres, hábitos, creencias y objetivos personales. El resto de la gente se
retira a una posición aparentemente cómoda, a un mundo privado,
correspondiente al ideos de los griegos, descuidando, como se advierte en
las abstenciones electorales a la polis.

El sujeto ha pasado a ser un consumidor, su mira está en la adquisición de


más bienes, de más sensaciones, más diversión, más viajes, para lo que no es
muy necesario pensar. Toda actividad humana: literaria, artística, médica,
etc. se comercializa; el afán de algunos políticos que “luchan por los pobres”,
es superar la pobreza económica personal, porque su pobreza espiritual,
intelectual, profesional, no les permite estar satisfechos consigo mismos.

El hombre como valor se torna insignificante, es un hecho, en nuestro medio,


que un par de zapatos de marca, vale más que una persona. Los individuos
116
en actividades personales, sus ideas, sus sentimientos, carecen de significado
valorativo, excepto las de lograr dinero, cuando puedan y cuanto puedan, en
los niveles pobres de la población ninguna cantidad es despreciable y entre
los líderes ninguna cantidad es suficiente.

En estas condiciones no es de extrañar, que se presente una crisis


identificatoria. No está claro que se espera de un hombre, de una mujer, de
una maestra u otro profesional, interés en lo que hace, mística de trabajo o
cobro de honorarios. Quizás sin darnos cuenta, al alienarnos en el dinero, en
el consumismo, hemos perdido el Yo y al perderlo no podemos organizar un
Nosotros.

Todo esto hace pensar, en la paradoja, de que a pesar de los adelantos en el


logro de las libertades individuales, en la supuesta igualdad de derechos, de
obligaciones, de oportunidades, las personas no han hecho valer su
subjetividad, la misma que tiende a desvanecerse, en el capitalismo, en el
comunismo, el sujeto como ente respetable, no tiene cabida, la heteronomía
se ha hecho prevalente en desmedro de la autonomía.

Al integrar la subjetividad con la alteridad, la primera podría entenderse de


una manera diferente, distinta a la de identidad, porque la primera, en una
visión integrada, no solamente viene del Yo, sino también del Otro. Esta
apreciación corre el riesgo de desembocar en una excesiva importancia a la
“verdad” venida de fuera, como sucedía, cuando se aceptaba sin ningún
juicio crítico, lo que decía el pensador, el filósofo, el líder. Para salir ,de este
peligro, se llegó al otro extremo, afirmando que es verdad lo que cada uno
cree. Una manera de eliminar estas visiones antitéticas, sería el prescindir de
la búsqueda de las verdades absolutas, para irlas encontrando en el diálogo,
evitando el reduccionismo de uno y otro extremo.

Es innegable que la identidad psicosocial del ser humano, no comienza en él.


Cuando niño, son los padres, los hermanos, los educadores, quienes con las
acciones, con las palabras, con el modelaje, el antimodelaje, van orientando
su identidad; en el adolescente, los padres fomentando o amortiguando la
brecha generacional, los amigos, los mas media influyen en la conformación
117
de la identidad del joven; el adulto se muestra menos influenciable, pero no
impermeable a las influencias de los alters; en la tercera edad hay
manifestaciones regresivas con mayores necesidades de atención y
dependencia, situación que la pueden expresar de manera cordial, suplicante
y hasta autoritaria.

Richard Rorty, señala que los filósofos modernos como W.James, J.Dewey,
R.Davidson, Derrida y otros asumen una posición integradora y no ven como
una dicotomía, una disociación el subjetivismo y el objetivismo.

En vez de un mundo de oposiciones, la imagen del mundo se podría construir


en base a un flujo de relaciones continuamente cambiantes, pero no
incoherentes, sin términos ni finales; así la importancia de lo subjetivo y de lo
objetivo entre las personas, perdería importancia, dado que la condición de
sujeto y objeto en el diálogo, es momentánea e intercambiante, es algo
similar al esquema que se hace en la teoría de la comunicación, cuando el
Emisor A, en un primer momento pasa a ser un receptor y este que
funcionaba como tal en ese primer instante, se convierte en emisor. Si esta
movilidad e intercambio de roles se suprime, no hay un verdadero diálogo y
se entra en una relación estática de poder, de autoritarismo, por ejemplo en
el machismo el único sujeto era el hombre rodeado de objetos, la esposa y
los hijos, igual situación se observa en algúnos líderes, que suprimen el
espacio vital de sus seguidores y les hablan cuando quieren y por el tiempo
que ellos crean necesario, sin escucharlos atentamente, salvo en las
representaciones mediáticas.

Puede entenderse por objetividad las cosas como los árboles, las montañas,
que supuestamente existen antes de los hombres hablantes, pero estas cosas
no se conocían con esos nombres y esas denominaciones, solamente son
tales, después que el hombre las describe y las bautiza.

Tampoco un objeto, es la objetividad, lo primero es la cosa en sí y lo segundo


es una modalidad del conocimiento humano. Por definición, se acepta que
solamente Dios, ve las cosas como realmente son, por lo mismo, si no somos

118
Dioses, debemos renunciar a la pretensión de un conocimiento
absolutamente objetivo

Cuando se dice, que en el conocimiento se busca “la esencia de las cosas”, se


parte del prejuicio de la existencia de esta esencia, si la hubiese estaría la
mente humana en condiciones de demostrarla, de comprenderla, de
manejarla. El existencialismo admite algo, que parece redundante, que las
cosas existen, pero que no tienen ninguna esencia. La búsqueda y
sustentación de esta esencia, ¿no será una manifestación de la persistencia
de una visión monocausal, de épocas pasadas?

Para Rosmini, en el momento en que hay conocimiento están presentes el


sujeto y el objeto. La mente capta el objeto. El propio sujeto como resultado
de la reflexión, de la introspección, puede convertirse en el objeto de la
mente, la diferencia entre sujeto y objeto ya no sería espacial, sino ideativa.
Lo que está fuera del sujeto, pero no es conocido por este, se denomina
extrasujeto porque no es propiamente un objeto, es necesario que este sea
conocido por el sujeto, para que se convierta en el objeto de la mente.

El conocimiento subjetivo se desvirtúa y se convierte en un sistema


subjetivista, cuando es el resultado de una persona, que se apoya en su
situación de poder, sin investigar las garantías de alguna objetividad, esta
situación está más cerca de lo que catalogamos como una creencia, pero no
como un conocimiento…y pensar que muchos gobernantes se basan en
creencias, que con su poder las transforman en verdades absolutas.

En el otro extremo, el objetivismo de ciertas teorías, se manifiesta en el afán


de eliminar, la presencia del sujeto en el logro del conocimiento, como si las
cosas fuesen cognoscibles en si mismas o por si mismas, sin la ayuda de
ninguna actividad mental.

Para Lacan, dada la importancia que le da, en sus teorías, al lenguaje, la


subjetividad es un sistema organizado de símbolos, que aspiran a abarcar la
totalidad de una experiencia animada, para darle un sentido o significado.

119
Esta búsqueda de la verdad del conocimiento, ha variado en las diferentes
épocas, así por ejemplo la ideología dominante en la edad media era la
religiosa, que se apoyaba en la “verdad revelada” que provenía de Dios; hoy
se busca la verdad formal, nada se acepta si no es probado y experimentado,
usando métodos apropiados para cada tipo de investigación, no pueden ser
los mismos para la Física que para la Psicología, para la conducta externa
visible de los hombres y animales, que para los valores, principios,
motivaciones, etc. intrapsíquicos.

La vivencia de la marcha del tiempo, no la medición, se vincula


estrechamente con la subjetividad, porque varía de un sujeto a otro, de una
edad a otra, o en un mismo día, de acuerdo a los estados emocionales: para
algunos deprimidos la mañana pasa lenta y pesadamente, la noche con su
silencio, es para algunos ancianos, motivo de angustia.

Pero es necesario recalcar, que la subjetividad es entendible en un marco


social, es difícil concebir una subjetividad aislada del entorno social, porque
estaríamos entrando en el autismo o del sindrome de Asperger.

La objetividad se define como la cualidad de lo objetivo, lo que es


perteneciente o relativo al objeto en sí mismo, con independencia, hasta
donde esto es posible, de la ideación y sentimientos propios del sujeto.

Esta objetividad en el sentido filosófico sirve para:

Caracterizar un objeto como tal.

Para el conocimiento y representación del objeto.

Uno de los criterios más comunes de la objetividad, es la independencia


respecto del sujeto, por esto es que al hablar de lo objetivo, se dice estar
enfrente de la “real-realidad”, queriendo llegar a la verdad absoluta, libre de
subjetividades.

También se dice que la objetividad es opuesta a toda apariencia, ilusión,


ficción y además a lo que es mental o espiritual, como si se estuviese
homologando lo objetivo con lo físico. Esto en la medicina constituyó y
120
constituye, aunque actualmente en menor grado, una dificultad para
concebir, cualquier tipo de enfermedad, como una afectación, de todo lo que
es el hombre, los síntomas de una en fermedad X, producen angustias,
temores, reacciones hormonales, neurovegetativas,etc. Pero lo único que se
acepta, sin discusión, como causa de enfermedad, son los microbios, los
tumores, los traumatismos, etc. lo demás es ficción, imaginación,
manipulación, deseos de llamar la atención, a estos cuadros se les ha dado
nombres como de psicosomáticos, somatopsíquicos, reacciones conversivas,
somatizaciones, las mismas que “no existen realmente” y por lo mismo
pueden ser fácilmente resueltas con “la fuerza de voluntad” o con la pastilla
del “soma” de Aldous Huxley.

La objetividad históricamente se vincula con la noción de “invarianza”, por


oposición a la variabilidad subjetiva. Se pensó y se piensa, que aquello que
es real, es algo estable, incambiable, que es lo que se pensaba hasta la
segunda o tercera década del siglo pasado, cuando el advenimiento de la
física cuántica introdujo lo impredecible, como parte de la realidad. Este tipo
de concepciones están cerca de lo inerte, que como decía Freud, no era la
vida, sino el fin último de esta.

Las discusiones entre el realismo (objetividad) y el idealismo (subjetividad),


nos llevan a las siguientes consideraciones:

La discusión planteada en términos jerárquicos, podría prolongarse


indefinidamente sin llegar a un consenso o conclusión. Como en todas las
actividades humanas, esta división polarizada, responde, en mayor o menor
grado, a intereses personales de los ponentes, que dificultan el diálogo
circunscrito al tema en estudio y derivan hacia una finalidad, sutil, o
manifiesta de poder, las dos partes se convierten en emisores y ya no
escuchan al otro.

Estas dos versiones asumen, en algunas ocasiones, una polarización marcada,


son prácticamente puntos de vista opuestos, excesivamente subjetivos,
sobre un mismo tema.

121
La solución sería precisamente dejar de lado los componentes personales, la
jerarquización de cuál es primero, cuál es el más importante y aceptar que
para que haya conocimiento humano, es necesaria la integración de lo
subjetivo y lo objetivo, aportando cada lado, lo necesario para lograr los
objetivos de conocimiento y desarrollo.

Green afirma que en la Psiquiatría, en el Psicoanálisis, en la Psicología se


busca “un saber objetivo, sobre la subjetividad”, pero esta última no
solamente es la relacionada con el paciente, sino la del médico, que debe
intentar dilucidar sobre:

La personalidad del paciente.

El contexto familiar, tanto de la familia actual como la de origen.

Los roles que asume el paciente consciente e inconscientemente en sus


relaciones interpersonales.

La finalidad explícita, consciente, de la consulta.

La finalidad u objetivo latente.

La coherencia o discordancia entre estos dos objetivos.

Las posibilidades que tiene de cambio de actitud y conducta.

Este cambio, es visto con deseo, aceptación, neutralidad o rechazo.

Posible contradicción o conflicto entre lo que desea el paciente y el esfuerzo


por cambiar, sobre todo en sus relaciones intrafamiliares y laborales.

Búsqueda de una misma estructura relacional, pero con la polaridad


cambiada, por ejemplo de dependiente pasivo a protector activo o a la
inversa.

La ubicación que da el paciente a su problemática: la externaliza, esto es la


pone fuera en los demás y en el medio ambiente, la internaliza sintiéndose
responsable de todo lo que sucede o discrimina con claridad lo externo de lo
interno.
122
Estas y otras consideraciones sobre la subjetividad del paciente, serían
también aplicables, como estudio previo a las personas aspirantes a
dirigentes políticos a fin de revertir lo que en el presente, parece estar
sucediendo, esto es, que en algunas oportunidades, llegan a los cargos de
poder personas hábiles en la manipulación, carentes de principios morales
que les impidan el uso de la mentira, del engaño, con un nivel de
conocimientos generales deficientes, sin la necesaria solidaridad humana
auténtica, no mediática, para contribuir a la solución de los problemas que
aquejan al pueblo.

El criterio de objetividad depende de la semántica de objeto que se maneje y


por otro lado de las reglas normativas de cada disciplina. La objetividad no es
sinónimo de verdad, sino mas bien de confianza o calidad de los
conocimientos y representaciones. Algunos autores denominan objeto a
todo aquello que está en frente del Yo psíquico, es así como M.Klein habla
de “objetos internos”, para referirse a todas las representaciones mentales
conscientes e inconscientes, que se van acumulando en la mente, como
producto de las diferentes experiencias vividas.

Paul Borghosian, ha descrito en sus actividades docentes en la Universidad de


New York, como han ido alternando pendularmente, con distintos nombres,
los conceptos y su importancia sobre subjetividad y objetividad.

El positivismo fue y es una forma de objetivismo, que reconocía a la ciencia


como una garantía de progreso indetenible, pero era indispensable el
verificacionismo, que hoy ha perdido importancia, porque incluso en algunos
problemas de física cuántica, ya no se exige como requisito sine qua non.

Freud mismo, estuvo inicialmente influenciado por el verificacionismo, lo


mismo que K. Popper, pero luego se ha ido aceptando que cada modalidad
de conocimiento, tiene su especificidad, las ciencias naturales no son el
objeto de todo el conocimiento, representan tan solo una parte.

Algunos filósofos analíticos ingleses afirman que “aquello que se inicia como
algo metafísico, puede terminar siendo algo objetivo. Igual se han dicho de

123
las utopías, que con los años podrían convertirse en realidades. Feyerand
sostiene que para ser un buen empirista (objetivista), es preciso producir
subjetivamente diversas teorías metafísicas, ya sea para esclarecer o
recuperar hechos que puedan contradecir a una teoría u observación o para
maximizar una hipótesis.

El peligro en el psicoanálisis de confundir la subjetividad del analista, con la


del paciente, se trata de corregir con el análisis didáctico del psicoanalista,
con la actitud de éste de no imponer sus interpretaciones, permitiéndole al
analizado aceptarlas libremente, previo un sentimiento y razonamiento de
las mismas. Esta consideración también es válida en la conversación
corriente, cuando se observa que uno de los interlocutores se empeña en
sostener la verdad de su afirmación interpretativa, sobre las causas u
objetivos de la conducta del otro, pese a la negativa de este.

Este temor a las interpretaciones llevó a algunos como Derrida al


escepticismo radical, porque las interpretaciones podrían ser ilimitadas. El
verdadero diálogo, el respeto por las afirmaciones de la otra persona, el
despojarse de todo tipo de poder: científico, intelectual, gerontocrático,
político, etc., contribuye a una intersubjetividad esclarecedora.

M. Nuñez, sostiene que la disociación entre subjetividad y objetividad debe


desaparecer, para llegar a un nuevo concepto de lo que significa ser científico
o una nueva visión e intrerpretación del hombre y su mundo.

La obsesión por la objetividad, como distinta totalmente a la subjetividad nos


ha llevado a:

Considerar la relación entre el investigador y sus participantes, como una


fuente de contaminación, en vez de utilizar como una medida de aprendizaje
facilitadora de la comprensión del problema, como en el campo de la
psicología médica, donde algunas de las reacciones emocionales del
investigador, ayudan a dilucidar el diagnóstico.

La presentación del investigador como un ser inalterable, invulnerable,


omnisciente, dueño y señor de la verdad, es un tanto fuera de la realidad. Los
124
informes de las investigaciones, están muchas veces, totalmente dedicados a
describir al “objeto”, sin incluir prejuicios, preconcepciones y trasfondos
culturales y personales del investigador.

La práctica de una subjetividad crítica, podría facilitar la disolución de la


dicotomía que estamos tratando. Los investigadores serían más objetivos, al
reconocer su subjetividad, porque estarían más próximos a lo que realmente
sucede. No incurrirían en el error, frecuente sobre todo en los líderes
políticos, de responder preguntas, sin haberse detenido a reflexionar en qué
mismo consiste la pregunta. En el lenguaje popular, quién responde las
preguntas es mirado como capaz, inteligente y lo contrario para quienes
hacen la pregunta. En esta misma consideración se observa que quienes
responden las preguntas deben hacerlo de manera firme, afirmativa, con un
si o con un no, porque si responden con una duda, que puede existir,
disminuye la seguridad que tratan de trasmitir.

La relación Yo-Tu (sujeto-objeto) es total, auténtica, cuando no median otros


intereses distintos a las dos personas, en los casos restantes se trata de
relaciones mediatizadas por la religión, el afán de poder, el dinero, los
reconocimientos y premios, etc. No es infrecuente encontrar estas relaciones
mediatizadas, ,lo que varía es el monto o importancia que representa este
factor, ajeno al encuentro intersubjetivo.

El humanismo antropocéntrico, le resta importancia a las influencias


ambientales, hasta las de orden físico. Esto no concuerda con la realidad, es
suficiente observar a los individuos procedentes de un terreno montañoso y
parangonarlos con otros procedentes de puertos marinos, para constatar
actitudes y comportamientos bastante diferentes. Nuestra consciencia no
tiene origen únicamente en el cerebro, es éste y los estímulos e influencias
ambientales.

Gallese ha comentado en épocas recientes, sobre todo después del


descubrimiento de las neuronas espejo de la “simulación incorporada”, esto
es la actividad que se observa en las neuronas espejo, cuando el sujeto mira

125
la actividad de otra persona, situación que muestra que nuestra relación con
los demás no solamente es psicológica, sino registrable biológicamente.

Otra de las concepciones teóricamente importantes, es la de Merleau Ponty


sobre el anonimato subjetivo. Dentro de las oscilaciones que ha tenido, a lo
largo de la historia, la noción de subjetividad, después de la revolución
francesa, ha cobrado mayor importancia la consideración del hombre y su
libertad. Los planteamientos de algunos filósofos como Sartre y Kierkegard,
sobre la relación YO-OTRO, establecían una jerarquización del primero
sobre el segundo, manteniendo aunque sea en forma atenuada, la visión de
Hegel sobre las relaciones humanas, cuando señalaba que estas se
enmarcaban dentro del patrón: amo-esclavo. Si se eliminaba esta
jerarquización, se dejaba al otro distante, fuera emotivamente de la
subjetividad del Yo.

Merleau Ponty parte de la idea, que la vida no solamente es del sujeto, sino
que siempre es la vivencia de un mundo común y para que esta situación
33funcione, sería necesario adoptar, lo que él denomina anonimato
subjetivo. Este anonimato no disuelve, no desaparece al sujeto, tampoco
uniforma a todas las personas. Es como una intersección con el otro, es sentir
al otro sin perder la singularidad. Creemos que denomina anonimato, para
significar el desprendimiento de los roles competitivos, protagónicos, que
elevan al Yo sobre los demás, para dejar de lado la tradición subjetivista, que
muchas veces encarnaba una fantasía omnipotente.

No se puede, ni se debe seguir contribuyendo a un Yo encerrado en su


consciencia, frente a un otro en similares condiciones, haciendo difícil el
diálogo del entendimiento. Debe propiciarse un campo de relaciones, un Yo
puesto en plural, esto es, de un nosotros sentido, no teórico. En este sentido,
es que Merleau Ponty, insiste en la necesidad de captar al otro, en nuestra
vivencia corporal, sintiéndonos a nosotros mismos en una coimplicación de
un mundo en común. Lograr esto, sería una tarea de la filosofía, de la
educación intra y extrafamiliar y es obvio que también sería una tarea
política, pero no olvidando la etimología de esta palabra, que viene de Polis:

126
ciudad, comunidad y no como muchos políticos la sienten y la practican,
como sinónimo de poder, de privilegios, al formar partidos, que parecen
castas primitivas, empeñadas en humillar, descalificar y hasta destruir a los
demás.

La llave del aprendizaje sería “el anonimato” , que como ya dijimos consiste
en dejar de lado los intereses yoicos, omnipotentes, avasalladores; en
recomponer la sociedad de consumo, que basa su éxito en la compra de algo
novedoso, de “marcas superlativas”, de vestidos o trajes “exclusivos”, todo lo
que de alguna manera muestra el deseo de ubicarse no en un plano
horizontal, igualitario sino en el vértice de la pirámide humana.

El nosotros de M. Ponty, debe ser sentido en el interior mismo de la


subjetividad, con una clara visión y aceptación de ser individuos inacabados
en proceso de crecimiento y desarrollo.

Las universalidad y el mundo se encontrarían en el corazón de la


individualidad del sujeto, constituyendo un sentimiento de espiritualidad,
que los hombres, como potencial, lo tienen, pero que deben aprender a
desarrollarlo en el curso de la existencia.

El “ser en el mundo” de Sartre, M. Ponty lo transforma en “ser con el


mundo”, no existiendo un espacio para el hombre, que no sea un
intermundo.

En la convivencia con los demás, no debe haber un vencedor, porque hasta


“el equivocado” ha contribuido con su error, al descubrimiento de nuevas
verdades. Las ideas y pensamientos no deberían tener patentes de dueños.
La libertad no sería el atributo de una consciencia solitaria, que toma una
decisión, porque las libertades deben estar al servicio de la colectividad, con
criterios sanos, sinceros, despojados de todo afán de manipulaciones en pro
de intereses personales o de pequeños grupos.

La existencia de los hombres, no debe, no puede ser individual, sino


colectiva; para lograr esto habría que cambiar hasta algunas partes del
lenguaje, porque la unidad de o principio de este mundo, ya no serían
127
individualidades o “esencias”, porque todos tendrían una dimensión común.
Aprender el anonimato, no es deshacerse de la vida personal, sino aceptar
que la vida no es de un solo hombre, sino de un nosotros.

No es de extrañar que ideas como las presentadas, surjan en un mundo


donde, los medios de transporte, los medios de comunicación, el turismo, los
intercambios cognitivos, están hoy en un nivel muchísimo más adelantado
que en épocas pasadas, pero no debemos olvidar que hacen dos mil años,
Jesucristo ya preconizaba este vivir un nosotros, cuando predicaba el “amaos
los unos a los otros”

Actualmente este enfoque de Merleau Ponty, nos parece utópico, pero es


evidente que podría servir de orientación para el estudio y práctica de las
relaciones humanas. Decimos utópico, como lo era el Marxismo inicial, no el
que el mismo Marx, lo denominó “vulgar”; en esa concepción primera, se
pensaba en mejorar la dignidad del hombre, en liberarlo de la esclavitud del
dinero, pero ya se ha dicho que Marx, debía contar primero con un modelo
genético diferente del hombre, distinto al existente, o disponer del tiempo
necesario para que las medidas educativas, necesarias para este cambio de
actitud, se realice en forma digna y respetuosa, para no caer en la lucha
fratricida, en el surgimiento de psicópatas sanguinarios, dispuestos a recurrir
a la mentira, al engaño, al odio disfrazado de justicia, a la envidia vestida de
lucha igualitaria.

El hombre viene con una dotación emocional, como la que se puede observar
en los niños, quienes además de ser muy bonitos, muy queribles, pero
muestran, sin ocultamientos envidia, ira, egocentrismo, acaparamiento, etc.
La religión, la moral, la educación, con errores, como en todas las actividades
humanas, tratan de lograr la canalización de estas pasiones, pero el
marxismo vulgar, del mismo Marx, no solamente no logró salvar al hombre
de la esclavitud del dinero, parece que lo incrementó, sino que lo precipitó
en la esclavitud de las pasiones, que priva al ser humano de su capacidad de
razonar, para llevarlo a intelectualizaciones (que no son razonamientos) o

128
justificaciones de acciones o conductas ,muy reñidas con el humanismo
igualitario que se predica.

M. Ponty, señala como medio de lograr su teoría del anonimato subjetivo, no


la lucha de clases, sino la educación en todas sus áreas y niveles, lo que
implica una programación del tiempo, distinta de los movimientos
impulsivos, improvisados y hasta sangrientos, que tratan de lograr en
semanas, lo que podría demorar siglos.

129
PERSONA Y DISOCIACION

La persona es definida como un ser racional y consciente de sí mismo,


poseedor de una identidad propia.

También se define, como un ser social dotado de sensibilidad, intelecto y


voluntad.

En la Psicología la palabra persona designa a un individuo humano concreto,


en el que se integran sus aspectos físicos, psíquicos y sociales para definir un
carácter singular y único.

Si nos atenemos a una concepción espacio-temporal, también llegamos a la


misma concepción unitaria; en el espacio de una persona, no puede, por
razones obvias, tener cabida otra y el tiempo de cada individuo es único,
continuo y dinámico, desde su concepción hasta su muerte.

Cuando calificamos de auténtica a una persona, estamos significando su


carácter de verdadero, sin dobleces, de ser el mismo todo el tiempo. No hay
posibilidades disociativas en su personalidad. Por esto es que la mayoría de
las personas se sienten satisfechas, cuando se les califica de auténticas y
únicas como personas e iguales como género humano.

Esto es así en la teoría y en algunos diálogos públicos o coloquiales. Pero


revisemos algunos comportamientos, para darnos cuenta si es lo mismo en la
realidad vivencial.

Cuando el hombre usa la mentira y el engaño, divide, disocia la realidad en


una aceptada por él mismo, escondida, que no es manifestada y otra
rechazada por el propio sujeto que es la expresada. Con esta mentira, se está
defendiendo lo falso y preparándose para continuar con la misma actitud y
con mayor intensidad , si le ha rendido buenos resultados, convirtiendo la
mentira en una habilidad creativa y la verdad en una expresión de ingenuidad
y carencia de recursos intelectuales.

130
El mitómano habitual, patológico, se ha acostumbrado a vivir interiormente
de estas dos realidades, a derivar su seguridad de las mentiras, porque
realmente no se siente ni capaz de… y peor superior a los demás, a no ser
con la mentira, con la que se siente identificado y seguro de no ser
descubierto por los demás, porque también estos se ríen del mentiroso, pero
a escondidas de él, o si se trata de un líder poderoso son enjuiciados,
perseguidos por descubrir las mentiras, convirtiendo la vida en una comedia
en el primer caso o en un drama o tragedia en el segundo. Al silenciar las
mentiras, al no descubrirlas, nos convertimos en cómplices y corresponsables
de las consecuencias.

Cuando el amor al pueblo expresado por algunos políticos, no se corrobora


con el respeto a los ciudadanos, con un ejercicio honesto de la
administración, con la eliminación de toda prerrogativa personal, familiar o
grupal, es obvio que hay una disociación teórico-práctica en el Yo del
ambicioso dirigente, porque afirma algo: su amor por el pueblo, que en la
práctica se traduce en una búsqueda de poder, diciendo, afirmando que
quiere dar mucho cuando en realidad espera que le den mucho. Pero
también el pueblo se disocia, afirmando su fidelidad al partido, a la ideología
que ni siquiera la han leído, peor entendido, porque en realidad buscan la
dádiva, el regalo, la solución mesiánica del líder de turno.

A pesar de las libertades sexuales existentes en el presente, todavía se


presentan y seguirán por algún tiempo las disociaciones amor y sexo, cuando
se confunde el deseo o impulso sexual, con un supuesto e intenso amor…la
realidad de un fruto, las dificultades de la convivencia personal, ponen al
descubierto esta disociación.

Con una frecuencia creciente, se observa actualmente, como algunos


profesionales de actividades de servicio, ingresan a las escuelas respectivas
con la motivación teórica de prestar ayuda y servicio a las personas, y cuando
se gradúan dan manifestaciones evidentes de ser el dinero más importante
que el cliente. Podían haberse dedicado a actividades comerciales, para
evitar estas disociaciones.

131
Tampoco hay coherencia, integración, cuando en el nombre de una ideología
política o religiosa, se afirma estar buscando la igualdad, la hermandad, la
dignificación del ser humano, pero en la práctica se propicia la rivalidad, el
odio, la lucha entre los creyentes de religiones provenientes de un mismo
origen o las luchas raciales o las de tipo económico entre ricos y pobres.
Estas disociaciones teórico-prácticas son tan evidentes, que causa sorpresa el
que sus actores no se den cuenta y mantengan por años la misma teoría y la
misma práctica, haciendo gala de ser innovadores…

Cuando un dirigente político de profundas creencias religiosas, hace alianza


con ateos y hasta antiteos, para salvaguardar los intereses del “pueblo
pobre” o más bien del “pobre pueblo”, se muestra aparentemente con una
tendencia integradora, pero otros hechos pasados y presentes muestran que
lo real, lo verdadero es el afán de poder, sin reparar en los medios de
conseguirlo, ni en las consecuencias de tales alianzas.

Cuando se hacen regalos, dádivas, limosnas, al necesitado, al pordiosero, con


algún despliegue mediático, es pertinente reflexionar quién es el beneficiario
de esta situación: el pobre que recibe o el poderoso que se exhibe. La misma
disyuntiva podría plantearse, cuando un país circunstancialmente rico ayuda
a un país pobre: es realmente una ayuda desinteresada, o es una forma de
aumentar el poder del líder y el número de sus adoradores.

Hemos tenido oportunidad de ver como en algunos de los institutos


destinados a la readaptación social de los jóvenes, los maestros contratados
para esta labor, humillan, castigan, ridiculizan a los adolescentes,
contribuyendo de esta manera a que “mejoren” su condición de
predelincuente juvenil a delincuente adulto.

Y qué decir de aquellas situaciones en las que la envidia destructiva, se viste


de amor al prójimo, para promover la maledicencia, el odio de los que tienen
menos, contra los que tienen más. Estas mismas personas, haciendo un
alarde de moralistas, predican la importancia del ser, pero en la práctica
muestran que la verdadera finalidad es el tener.

132
Qué hubiese pasado, si en los últimos 200 años, se les hubiese enseñado a
los pobres, a no esperar pasivamente la mejoría de su condición, a ser
dignos y rechazar las limosnas, a quererse a sí mismos, a respetar y hacer
respetar la condición humana, a desarrollar sus capacidades creativas, a
ser mentalmente sanos en el amar y trabajar de Freud.

133
CONSIDERACIONES FINALES
Hemos escrito la presente obra, con la finalidad de contribuir con algunas
consideraciones, a crear consciencia sobre dos temas: el absolutismo y la
disociación, que son pertinentes ya que todo enfoque absolutista,
necesariamente es disociado , como lo demuestran expresiones como: “todo
o nada”, “o estás conmigo o estás contra mi”. Prácticamente es imposible la
integración pluralista, cuando se manejan conceptos como los descritos. En
cierta forma, quienes así proceden, se rigen por la lógica de las emociones,
que es binaria: agradable o desagradable y no por la de la inteligencia, del
razonamiento, que es flexible y de múltiples posibilidades; las personas que
se manifiestan con esa modalidad absolutista, son bastante emotivos, aun
que no lo aparenten, pero se descomponen con facilidad, mostrando
debilidad en la capacidad de autocontrol de sus impulsos y en las
posibilidades de rectificación de su conducta, aunque los resultados
muestren las equivocaciones, recurren a seudorazonamientos, para
continuar en el mismo nivel o tema de actuación. A veces se muestran muy
amorosos, pero este sentimiento desaparece, si la persona no acepta sus
planteamientos, exhibiendo entonces su agresividad, impulsividad y
violencia. Creen ser bastante moralistas, proyectando en los demás la
carencia de principios y valores trascendentes, pero con facilidad rompen los
principios morales, cuando los hechos van en contra de sus deseos y
pretensiones y encubren estas faltas mediante cualquier justificación o
racionalización.

Las concepciones ideativas monotemáticas, han sido consideradas por el


psicoanálisis estructuralista como de orden psicótico, por su parecido al
monotema de la esquizofrenia y de otras psicosis y porque el monotema
caracteriza a los sistemas cerrados,(psicóticos) diferentes de los sistemas
ideativos abiertos propios de la salud mental. Por esto es que el trabajo y el
esfuerzo encaminados en una sola dirección, sin la flexibilidad y las variantes
determinadas por el contexto espacio-temporal y la inclusividad de otras
consideraciones, tarde o temprano terminan llegando a una situación

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destructiva, de conflicto y de dolor. Por el contrario si se lucha por la
expresión y canalización de todo lo que es la vida, sustituyendo el odio al rival
por el amor al prójimo, el anti por el pro, el monotema por la pluralidad
ideológica, el encasillamiento dogmático por la pluralidad conceptual, se
aprovechan los aportes de todos los hombres, sin conflictos ni rencillas y de
esta manera se sigue el camino de la vida, que a pesar de la muerte, sigue
evolucionando desde hacen millones de años. Creemos que la humanidad va
en esta dirección, a pesar de situaciones puntuales que podrían hacernos
pensar lo contrario. Al asumir esta última posición esperanzada en la
creatividad de la vida, no serían necesarias las luchas fratricidas, las
manipulaciones y mentiras conscientes e inconscientes, las justificaciones,
que dificultan toda posibilidad de mejoramiento; el manipulador, el
mentiroso queda preso en sus mentiras y le es casi imposible rectificar, para
hacerlo tendría que reconocer que su grandiosidad era una mentira.

El verdadero problema de los líderes políticos, religiosos, debería ser el logro


del entendimiento y comprensión de los seres humanos y esto no se logra
con guerras ni con guerrillas, lo único que se consigue es agravar el
problema, porque “agresión engendra agresión” independientemente de
quién haya comenzado. Tampoco estos cambios se van a lograr en forma
rápida, porque la otra vía sería la educación y el modelaje realizado en todos
los niveles: en la familia, en la Escuela, en el Colegio, en la Universidad, en los
grupos sociales, estos procesos requieren tiempo, y este, como en toda
programación, debe ser tenido en cuenta, para evitar las improvisaciones, las
agresiones y las invasiones, que producen resultados rápidos, pero la mayoría
de las veces agravan la situación de la colectividad.

Ninguna persona que esté vinculada a una norma, a un dogma, a una


ideología, a un credo, más que a la gente, es capaz de captar las verdaderas
necesidades de los hombres y si no percibe el problema es imposible que
tome las medidas necesarias para resolverlo. Es como en la Medicina, ningún
médico por más bueno y estudioso que sea, si se queda solamente en su
saber teórico y en los libros y estadísticas, sin abrirse a la realidad individual
del ser humano que tiene delante, con todos sus componentes biológicos,
135
psicológicos, sociales y espirituales, podrá diagnosticar lo que tiene el
paciente.

La ayuda que se presta a los demás, se torna más difícil si hay un conflicto
entre los fines conscientes y los emotivos o inconscientes. Por ejemplo está
el líder político, el líder religioso, que se manifiestan muy deseoso de ayudar
a los demás, pero que terminan haciendo uso del otro: electoralmente el
primero y sexualmente el segundo. Deberían revisarse las campañas
electorales, que muchas veces son procesos de compra de votos o de lavado
cerebral, sobre todo a los incautos; en el caso de los religiosos, se deberían
revisar ciertos votos como el de castidad, que es muy difícil mantenerlo,
porque trata de suprimir un impulso que biológicamente está destinado a
mantener la vida en el mundo. Las líneas de ayuda, de orientación deben ser
muy coherentes y transparentes, porque de lo contrario estamos haciendo
de la vida un drama, una comedia y hasta una tragedia.

Creemos en la integración sin sumisiones, en la comprensión pluralista sin


masificaciones, en la igualdad sin perder la individualidad, en un nosotros los
humanos. El Papa Francisco dijo en estos días: “Esta Iglesia con la que
debemos pensar es la casa de todos, no una pequeña capilla, que puede
contener solo un pequeño grupo de personas seleccionadas. No debemos
reducir el seno de la Iglesia Universal a un nido de protección de nuestra
mediocridad”. Hagamos de nosotros, de nuestras ideas Iglesias universales y
no pequeñas capillas excluyentes.

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