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Dispositivos pedagógicos

30 de octubre de 2015 Publicado por Hilda Fingermann

Un dispositivo es un mecanismo organizado que sirve para cumplir un fin, en


este caso dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, para que el alumno
pueda asimilar nuevos conocimientos y habilidades. Los dispositivos
pedagógicos tienen características diferenciales a otros, y según Focault los
elementos que lo componen son heterogéneos, discursivos y no discursivos
(instituciones, leyes, reglamentos, valores, textos escolares, filosofías que lo
sustentan, actividades de enseñanza, organización temporal y espacial,
etcétera) que se entrelazan de acuerdo a las diferentes relaciones de poder y al
momento histórico de que se trate. Esas subjetividades y sentidos que el
dispositivo plantea no son estáticos, sino que están permanentemente
replanteados en base a otros contextos y relaciones de poder.

Dispositivos pedagógicos

Es por ello que las leyes, los reglamentos, los valores, los contenidos a
enseñar, los textos que se usan, etcétera, dependen en gran medida del
contexto histórico y de la ideología dominante y concurren a producir
subjetividad. Como ejemplo de un dispositivo pedagógico sencillo podemos
mencionar la pregunta, ya usada por Sócrates, para “dar a luz” el conocimiento
que está dentro del alumno.

En las democracias se tratará de fomentar el espíritu crítico y la participación


ciudadana, a través de reglamentos de convivencia consensuados, lectura de
autores polémicos, trabajos solidarios cooperativos, se impondrán valores
referidos a los derechos humanos, las aulas serán proyectadas con una
organización más flexible; mientras que en las dictaduras se fomentará el
orden, la obediencia, los contenidos dogmáticos, la disciplina estricta e
impuesta desde las autoridades, el discurso autoritario, etcétera.

Los diferentes dispositivos empleados en el proceso educativo conforman una


ciudadanía con ciertas características distintivas. Basta comparar a los adultos
formados en diferentes épocas con dispositivos pedagógicos distintos, para
observar muchos rasgos comunes entre los que los compartieron y
diferenciados con los de otra etapa histórica o cultura

¿Qué son los enfoques pedagógicos?

25 de septiembre de 2015 Publicado por Hilda Fingermann

Los enfoques pedagógicos son guías sistemáticas cargadas de ideología, que


orientan las prácticas de enseñanza, determinan sus propósitos, sus ideas y
sus actividades, estableciendo generalizaciones y directrices que se consideran
óptimas para su buen desarrollo.

No hay un solo modelo o enfoque pedagógico, sino muchos, ya que cada uno
de ellos se funda en una determinada concepción de cómo se debe enseñar de
acuerdo a las características personales y estilos de aprendizaje que entienden
poseen los alumnos y sus formas de interactuar con el docente.

Enfoques de la enseñanza

Entre los enfoques pedagógicos más conocidos tenemos los siguientes:

1. Enfoque ejecutivo: Un representante de este enfoque es Jim Barnes.


Considera que el maestro debe realizar una planificación cuidadosa en vista a
objetivos claros. Dicha planificación debe ser revisada permanentemente a
través de evaluaciones. Se debe disponer de muchos recursos (en cantidad y
variedad) secuenciados lógicamente, y reforzar los aprendizajes mediante
premios o castigos. El avance del alumno, adquiriendo los conocimientos y
habilidades específicos que le brinda el maestro, hacia los objetivos se logra de
modo progresivo; cada escalón que suben les asegura a la mayoría de los
educandos tener lo que necesitan para pisar con firmeza el siguiente. El papel
docente es directriz (propio del conductismo): propone el contenido, las
estrategias, corrige, pero a nivel grupal, sin considerar los intereses particulares
y necesidades de cada alumno.

2. Enfoque del terapeuta: Podemos citar en este caso a Nancy Kwong. El


docente debe ser un facilitador del aprendizaje. Debe demostrar empatía con el
alumno para que se desarrolle en plenitud, y que lo que reciban como
propuesta de aprendizaje les sea significativo.

3. Enfoque liberador: Roberto Umbras, representante de este pensamiento,


afirma que la enseñanza debe intentar formar personas íntegras, libres y con
uso eficiente de su capacidad racional, a la que el docente debe contribuir a
liberar. El ambiente del conocimiento y el de enseñanza deben ser similares. El
conocimiento debe ser construido (modelo constructivista) formularse hipótesis
y comprobarlas, a partir de propuestas del docente

La enseñanza y el docente

11 de septiembre de 2015 Publicado por Hilda Fingermann

Si bien en el proceso de enseñanza puede haber varios actores, ya que


enseñan los padres, los abuelos, los tíos, los vecinos, los hermanos, los
amigos, etcéteras, quienes tienen a su cargo específicamente la tarea de
enseñar de modo formal son los maestros, que junto a los alumnos son la
pareja imprescindible para que se lleve a cabo esta tarea. Tradicionalmente el
docente era quien monopolizaba en la institución escolar la tarea de enseñar.
En la actualidad, si bien está a su cargo este importante rol, el alumno también
debe intentar armar sus propias enseñanzas bajo la guía docente.

La enseñanza y el docente

La enseñanza se concibe ahora a modo de retroalimentación, ya que también


el alumno enseña, con sus dudas, sus preguntas, su manera de comportarse,
sus aportes, sus resultados, al docente y a sus compañeros.

El docente debe aprender a leer los signos que se le revelan en su práctica


pedagógica. Si la evaluación ha dado pobres resultados, debe comprender que
el contenido debe ser objeto de una indagación nueva, cambiando la estrategia
pedagógica ya que la primera no resultó. Si los alumnos se aburren o no
demuestran interés por falta de motivación, también le están enseñando a su
maestro que debe implementar otras prácticas, etcétera.
En cuánto a la tarea docente como guía del proceso educativo, se trata de un
actor social, condicionado por el medio sociocultural en el que vive y en el cual
se inserta la institución que integra, que incide en su accionar y en los objetivos
que se propone, destinados fundamentalmente a lograr una adecuada
socialización de cada individuo de su grupo de alumnos. Con este fin, el
maestro realiza un diagnóstico, y de acuerdo a él planifica, ya que cada grupo
es particular, y las estrategias que funcionan en un grupo pueden fracasar en
otro. Los contenidos previos gravitan de modo significativo en lo que se puede
enseñar, ya que si bien existe un currículum oficial que nos indica ciertos
contenidos de enseñanza obligatoria, no podremos llevaros al aula, hasta que
los alumnos tengan preparada su estructura cognitiva para servirles de
andamiaje, como nos enseñó Ausubel.

Cada docente además, imprime a sus clases un sello personal, dado por su
particular sistema de valores y creencias, lo cuál es inevitable y sano a la vez,
siempre que permita que los educandos reciban sus opiniones de modo crítico
y no dogmático

Comenio y la educación

16 de enero de 2015 Publicado por Hilda Fingermann

El pedagogo checo Comenio llamado “Maestro de Naciones” (1592-1670)


defendió la existencia de establecimientos de enseñanza como un modo de
homogeneizar y socializar a las personas. Proclamó la autonomía de la
Pedagogía como ciencia. Combinando tiempo, método y objeto y colocando al
estudiante en el centro del proceso pedagógico en interacción motivadora y
amena con su maestro, la educación podría convertir en realidad el sueño de
un mudo mejor, basado en su confianza en la bondad humana y en su
sabiduría que le permitiría llegar a conocer el mundo en el que vive y llegar a
Dios. Por ello afirmó la necesidad de que la educación primaria tuviera
obligatoriedad, enseñando en forma razonada y no repetitiva.
Comenio y la educación

Tras trabajar como docente y rector de las universidades de Přerov y Fulnek


(Moravia) sufrió el exilio en Polonia tras estallar la guerra de los Treinta Años.
Desempeñó una gran obra educativa además en Suecia, Inglaterra, Hungría y
Holanda.

Fue pionero en su tiempo en hablar de la necesidad de la planificación escolar


a través de un plan de estudios gradual, de realizar una educación masiva que
incluya a todos los sectores sociales, y hombres y mujeres de todas las
edades, reconociendo las particularidades individuales pero valorando a todos,
dando ayudas sociales a quienes la necesitaran. La primera escuela es el
hogar y por ello las madres debían también estar preparadas para brindar a sus
hijos buenas enseñanzas. Recoció como requisito el orden para poder realizar
eficientemente el proceso enseñanza aprendizaje, pero se manifestó contrario
a cualquier forma de violencia. En su libro “Puerta abierta a las lenguas”
podemos apreciar la importancia que le otorgaba a la enseñanza de idiomas.
Introdujo además las ilustraciones en los libros infantiles, en su “Orbis Pictum”.

Su pensamiento está fundamentalmente expresado en su obra cumbre “La


Didáctica Magna” publicada por primera vez en 1630, que comprendía tres
partes: La Didáctica General, La Didáctica Especial y La Organización Escolar

Claves para un buen aprendizaje

11 de abril de 2014 Publicado por Hilda Fingermann

Ya comenzaron las clases, y educandos de todos los niveles y sus padres,


están preocupados por cómo encarar el nuevo año de forma satisfactoria. El
curso escolar parece largo, y muchos comprenden el grado de compromiso que
se les exige, recién cuando la situación es irremediable.

Por ello un buen aprendizaje comienza antes del primer día de clases,
repasando los temas dados el año anterior, pues sin los suficientes contenidos
previos, difícilmente puedan los nuevos saberes anclar en la estructura
cognitiva de manera significativa.

Claves para un buen aprendizaje

Es por ello que los docentes toman los primeros días de clase, la llamada
prueba diagnóstica, que si bien no es tomada como calificación para aprobar o
desaprobar, si evalúa, y mucho, sobre lo que se debe reforzar para poder
seguir avanzando en el camino del aprendizaje. Alumnos y padres deben
comprender que no sólo es importante tomar en cuenta las notas que irán al
boletín de calificaciones, sino todas las que el alumno recibe, y las indicaciones
y observaciones dadas por el maestro; pues tal vez apruebe una parte del año,
lo que muchas veces se hace para no desalentar al alumno, pero ingrese con
muchas carencias a la siguiente etapa.

Ir paso a paso, sin acumular tareas, organizarse en cuanto al lugar y el tiempo


dedicado al estudio en casa, prestar atención en clase, evitar distracciones,
confiar en el docente si algo no se comprendió o si la tarea no ha podido
hacerse por algún problema personal; son cuestiones muy importantes a la
hora de aprender.
Al comienzo del año el maestro dicta los objetivos pretendidos y eso debe ser
periódicamente revisado para observar si se van alcanzando.

Los padres son muy importantes en el acompañamiento del niño, ya que son la
guía que el niño necesita en su casa, cuando el maestro no está; no deben
hacerle las tareas pero sí es bueno que los orienten y les dediquen un rato a
sentarse con él, escucharlo, alentarlo, tomarle alguna lección, explicarle lo que
no comprendió, etcétera. Poco a poco, irá alcanzando autonomía; y ya en los
últimos años del secundario, es deseable que pueda ir adquiriendo la
posibilidad de manejarse más solo; aunque aún en la universidad, la guía de
docentes o de tutorías es muy necesaria.

Acompañamiento pedagógico

14 de marzo de 2014 Publicado por Hilda Fingermann

La tarea de enseñar y de aprender es muy difícil, y la complejidad del actual


entramado social, la violencia como modo de resolución de conflictos, los
avances tecnológicos y científicos, la crisis de valores, entre ellos el del
respeto, la cultura del hedonismo, la globalización, la inclusión, y otros tantos,
hacen que para lograr un proceso con final feliz la colaboración entre todos los
integrantes de la comunidad que conforman la institución escolar, sea
imprescindible.

Acompañamiento pedagógico

Es muy difícil para un niño ser autodidacta, es tan vez tan difícil como eso, que
el maestro pueda enseñar sin la participación y apoyo de los padres y
directivos.
El acompañamiento pedagógico implica entonces, que la cooperación y la
solidaridad deban ser la premisa sobre las que se fundamente la tarea del aula.
El maestro debe ser el guía del alumno mientras está en clase, pero si ese
alumno presenta dificultades, debe intervenir el gabinete escolar y un sistema
de tutorías, pues el docente por más que quiera dedicarle un tiempo especial a
cada niño, el gran número de ellos se lo impide. En la casa, los padres cumplen
un rol muy importante en el acompañamiento, no para hacerles las tareas, sino
para demostrarles que les interesa que aprendan, revisar sus cuadernos y
carpetas, y si es posible, explicarles un tema que les resulte dificultoso. Las
maestras particulares pueden cumplir en parte esa función en algún caso
concreto, pero no debe acostumbrarse al niño a depender de ellas, pues nunca
adquirirá autonomía.

Con respecto a los docentes, sentirse acompañados por sus colegas docentes
y directivos en la elaboración de los diseños curriculares, en la implementación
de estrategias metodológicas, en la redacción de los reglamentos de
convivencias potencian el accionar pedagógico, y hacen la tarea mucho menos
pesada, y por el contrario, gratificante. Si un docente tiene uno o varios
alumnos con problemas, y se siente solo y desamparado, atribuyéndole a él
toda la responsabilidad, puede sentir los efectos del síndrome de Bernout y
otras enfermedades profesionales.

Aprendizaje y contexto

17 de enero de 2014 Publicado por Hilda Fingermann

El contexto es todo lo que rodea a una situación de aprendizaje, no el


aprendizaje en sí mismo, pero incide directamente en el proceso, de una
manera decisiva, como lo advirtiera Vygotski, que afirma que el contexto social
tiene más poder en este campo que las creencias y las actitudes.

Existen diferentes niveles de contexto social. El primero es la interacción que el


niño recibe en esos momentos donde se da el aprendizaje concreto (contexto
inmediato). El segundo es el contexto estructural, dado por las estructuras
sociales que inciden en el alumno, como familia, iglesia, escuela; y tercero, el
nivel social en general, que incluye de modo global todos los aportes sociales,
como la tecnología o el lenguaje. Un niño que crezca en un ámbito rural, sin
acceso a las nuevas tecnologías, desarrollará más su cuerpo y su capacidad
de observación, que un niño con acceso a los avances técnicos; que a su vez
tendrá más desarrollo intelectual formal, y técnico-científico.

Aprendizaje y contexto

Michael Cole (1999) por su parte, distingue en la práctica áulica, el contexto


que la enlaza del que la rodea, ambos con influencia cualitativa en el
aprendizaje.

Por lo tanto, quien pretenda enseñar sin reconocer la influencia del contexto
socio cultural, se estará equivocando. Cada grupo, y dentro de él cada alumno,
va a ver la realidad del contenido a enseñar con su propia visión, con sus
creencias, con su conformación valorativa mediada por el contexto en el que
toca vivir en general y por el que lo rodea en el aula.

La escuela pretende muchas veces ser una isla, alejada del contexto que
influye en la percepción del alumno, que llega a la clase, bombardeado por
imágenes, por mensajes individualistas y materialistas que le llegan desde la
televisión o de Internet, de un mundo cada vez más permisivo y falto de reglas.
La escuela entonces, trata de imponer valores positivos, crear conciencia
solidaria, sentar reglas, restringir permisos, muchas veces con coherencia y
otros, arbitrariamente. Pero los directivos y docentes también viven en ese
mundo relajado, libre y consumista en el que viven los alumnos; y entonces
piden licencias por problemas inexistentes , llegan tarde, se olvidan de corregir
las tareas, están desmotivados por los bajos salarios, etcétera; sus
compañeros los agreden pues imitan las conductas de una sociedad violenta; y
esto los educandos lo perciben y lo sufren, pues todo eso es su entorno
inmediato. Cuando llegan a casa, encuentran padres preocupados por la suba
de precios, por los bajos salarios, por la inseguridad (entorno mediato) lo que
evidentemente influye en sus deseos de aprender.

Trabajar conjuntamente familia y escuela, el diálogo enriquecedor, el


conocimiento del docente de la realidad de cada niño y del grupo, el
tratamiento y discusión de los problemas de la sociedad global, la
responsabilidad en la función docente, la mirada atenta a lo que sucede en el
grupo (situaciones de discriminación, apatía, angustia o violencia) la puesta de
límites fundamentados y explicados, las reglas claras, la inclusión de los
avances tecnológicos en la realidad del aula, influirán en forma positiva en el
aprendizaje escolar. Un niño no es solo un cerebro pensante, es “él y sus
circunstancias”

La actitud del docente

20 de noviembre de 2012 Publicado por Hilda Fingermann

Los contenidos del proceso de enseñanza aprendizaje son divididos en


conceptuales, procedimentales y actitudinales; y son estos los que el docente
debe poseer en sentido positivo para poseer enseñar, guiando a sus alumnos a
adquirirlos. Si el docente no conoce la materia (contenidos conceptuales) no
aporta técnicas para su apropiación (contenidos procedimentales) y no
demuestra predisposición para que en el aula reine la armonía, la comprensión,
la motivación y la solidaridad (contenidos actitudinales) no se llegará a un
resultado satisfactorio y esperado (expectativas de logro).
El docente con su presencia y manera de actuar debe transmitir confianza,
pero a la vez autoridad. Confianza para que el educando pueda preguntar lo
que no se comprende, para aportar y participar en la clase, para comunicar sus
angustias y problemas; pero a la vez autoridad, para poner límites cuando
corresponda.

El docente debe esforzarse en ser puntual, prolijo, corregir a tiempo, cumplir


con lo que prometió (si pidió una tarea para un día determinado, no olvidarse
de reclamarla; si se fijó cierto día para un examen, evaluar en la fecha
designada). Eso lo hará creíble y digno de respeto.

Debe siempre estar dispuesto a escuchar y tratar de comprender, sin generar


injusticias, pues si siempre disculpa a los que no cumplen sus obligaciones, el
resto de la clase que hizo lo asignado se sentirá frustrado. Una buena técnica
podría ser, responder: “está bien, trae tu tarea para la clase próxima pero
tendrás un punto menos en tu calificación” siempre que el motivo no sea
debidamente justificado (enfermedad certificada, deceso de un familiar,
etcétera).

El docente debe motivar sin imponer; tratar de despertar el interés por conocer,
por descubrir a través del análisis y la investigación, exponiendo la finalidad de
cada tarea; pero para ello el propio docente debe estar motivado para enseñar.
Si los alumnos lo notan desganado, sentado en su escritorio, esperando que
pase la hora de clase; esa será también la conducta de ellos, por imitación,
pues las ganas se transmiten y el desgano también.
Nunca debe olvidar el docente que de él depende en gran medida, la formación
integral de una persona, y que cada gesto, palabra y decisión, contribuirá a
desarrollar su carácter y personalidad.

El maestro como ejemplo

10 de septiembre de 2012 Publicado por Hilda Fingermann

Sabemos que enseñamos más por lo que mostramos que por lo que decimos.
Nuestros alumnos nos observan en forma permanente, incluso nos colocan
motes tan ingeniosos, que no podemos creer cómo tuvieron tanta ocurrencia
para eso, y no para estudiar o deducir un problema. Es simple, nos observan
demasiado, tal vez mucho más que al contenido a aprender, y por eso
descubren nuestros puntos débiles y nuestros aciertos.

Nos ubicamos en el aula en general frente a ellos, nos acercamos para


explicarles, y ellos sienten curiosidad por ese único adulto que es su guía y
también su evaluador, y sin darnos casi cuenta ellos también diariamente nos
toman examen, aunque lamentablemente nuestra mala nota se refleje también
en ellos, que imitarán nuestro comportamiento. Comentarios tales como ¿viste
cómo se vino vestido? “no explicó el tema porque me parece que no lo sabe”,
“nos pide que lleguemos temprano y él llega cuando quiere”, “no podemos
fumar y ellos lo hacen en la sala de profesores”, “me grita y después quiere que
yo me porte bien”, etcétera.
El maestro es siempre ejemplo, malo como en los ejemplos citados, o bueno en
muchos otros: “el maestro me dio una segunda oportunidad para aprobar”, “me
reprobó pero me explicó en qué me había equivocado”, “le voy a explicar al
profesor que tuve un problema, seguro me va a escuchar porque siempre lo
hace”, etcétera.

Para ser un buen ejemplo, el maestro debe ante todo tener vocación de
enseñar, amar a los niños y a los jóvenes, tener paciencia, conocer en
profundidad lo que pretende que sus alumnos aprendan, estar abierto al
diálogo, saber poner límites, motivar y reforzar la autoestima; y reconocer sus
errore

Interacción alumno-profesor

29 de junio de 2012 Publicado por Hilda Fingermann

La figura del profesor al frente del aula, en una tarima, exponiendo su


sapiencia, y los alumnos escuchando pasivamente, tratando de incorporar esos
conocimientos lo más fielmente posible es sus memorias, ha quedado atrás.

Actualmente el profesor promueve que el alumno aprenda, pero es el propio


alumno el que construye su conocimiento, guiado y orientado por el profesor,
que no es un compañero más, sino un director del aprendizaje que lo conduce
por el camino correcto, que indica materiales, que muestra estrategias, que
aclara dudas, que escucha cuestionamientos, y que de ser necesario, pone
límites.

El proceso educativo debe fundarse en la interacción, en el diálogo, en la


discusión crítica si se pretenda que el alumno se desarrolle como persona
única, con valoraciones propias que irá formando a través de lo que observe,
viva y sienta. Es en vano que inculquemos valores positivos si el alumno no los
percibe en su experiencia cotidiana. Si le decimos que debe respetar a los
demás pero él se siente denigrado, u observa esta situación en otra persona y
que no se hace nada para modificar la situación, lo verá como una utopía. Si
estimulamos la colaboración, el hablar por turnos, atender a los horarios
preestablecidos; si les permitimos expresarse sin miedos, si no los juzgamos,
no hará falta que les hagamos un listado de valores para repetir, ellos se
grabarán en sus corazones.

El profesor debe estar presente en el aula sin invadir; sus intervenciones deben
ser oportunas y necesarias, los alumnos también tienen muchas cosas para
decir y deben ser escuchados. Sus intereses pueden ser un gran disparador
para tener en cuenta al desarrollar la clase. Me ocurrió que enseñando
“Política” una alumna me manifestó que no le interesaba, entonces le pregunté
que cosas le importaban, y me contesto “ir a bailar”. Eso fue un gran elemento
que utilicé para demostrarle que la Política está presente en todos los
momentos de nuestra vida social, y que un cambio de política con respecto a
los horarios de los locales bailables, sobre la admisión, sobre la venta de
bebidas alcohólicas en dichos lugares, podría afectarle también a ella.

Tampoco dudemos en decir “no sé” si un alumno nos consulta por un tema que
no sepamos. El maestro no es un sabelotodo, es una muy buena oportunidad
para interactuar y juntos buscar la respuesta

Autoevaluación docente

8 de junio de 2012 Publicado por Hilda Fingermann

Los docentes estamos acostumbrados a evaluar a nuestros alumnos, y en


general incentivamos en ellos la autoevaluación, pero también es necesario
reflexionar sobre nuestra práctica áulica, y valorarla con espíritu crítico, con el
fin de mejorarla.

La autoevaluación docente debe ser objetiva y surgir de resultados. Por


ejemplo comprobar si nuestra metodología y estrategias han sido acertadas, lo
cual bastará con que observemos si nuestros alumnos han aprendido. Si no lo
hicieron, algo falló, lo mismo que si no logramos que nos prestaran atención o
no pudimos controlar los problemas de conducta. Si bien es cierto que la
responsabilidad de las falta de resultados es en general conjunta entre ambas
partes involucradas (docente-alumno) y que en ciertos casos a pesar de haber
puesto en práctica diferentes estrategias no logramos que el alumno nos
escuche, haga la tarea, deje de conversar, no se pelee en clase, etcétera, es
conveniente repasar los medios que empleamos para mejorar tales situaciones,
y analizar si aún puede hacerse algo.

Si sentimos a los problemas como un desafío en la búsqueda de soluciones


novedosas, y no como una frustración, recorreremos el camino eficaz para los
educandos y también para nosotros, que nos sentiremos muy satisfechos si
logramos educar a pesar de las adversidades.

Los exámenes no son solo una calificación para el alumno, son también una
demostración de si logramos ser guías eficientes, o por el contrario debemos
nuevamente probar de transmitir los contenidos a través de nuevas
herramientas metodológicas.
Los alumnos sienten nuestro desgano y lo imitan, y también se estimulan con
nuestro esfuerzo y nuestra dedicación; nos observan constantemente y
conocen mucho sobre nuestras fortalezas y debilidades; son nuestros
principales evaluadores y aprenden fundamentalmente de nuestro ejemplo.
Con paciencia, dialogando, aprendiendo a escucharlos, comprendiendo,
reconociendo nuestros propios errores, lograremos hacer mucho por la
educación de nuestros futuros ciudadanos.

Obstáculos del aprendizaje

21 de noviembre de 2011 Publicado por Hilda Fingermann

En el proceso del aprendizaje pueden aparecen escollos que dificulten o


impidan la concreción de los objetivos deseados y preestablecidos. Algunos
pueden ser de tipo personal tanto del alumno, del grupo de educandos, o del
docente; y otros a nivel coyuntural.

Entre los factores personales, puede ocurrir falta de motivación intrínseca y/o
extrínseca. En este caso no solo hablamos de los niños que muchas veces no
sienten los beneficios que puede traerles aprender, o que están atravesando
alguna crisis afectiva, familiar, u ocasionada por su propia maduración física;
sino también de los docentes, agobiados por sus propios problemas, mal
remunerados, poco estimulados en su progreso pedagógico, lo que se traduce
en clases abúlicas, poco creativas, que difícilmente podrán transmitir a los
niños los deseos de estudiar, que a su vez no estimularán al docente,
creándose así un círculo vicioso. Los cambios de maestros, también son
vividos por los niños, sobre todo los más pequeños, como algo traumático.
Otros factores son físicos: problemas, visuales o auditivos son comunes en
ocasionar problemas de aprendizaje.

Entre los factores del contexto, influyen negativamente en el aprendizaje, la


falta de mobiliario adecuado, de estufas o ventiladores en su caso, de material
de estudio, de higiene, tanto en las aulas como en los baños, los riesgos por
defectuosa instalación eléctrica, o defectos de cañerías o de desprendimientos,
etcétera. Para poder estudiar se necesita estar cómodo y no puede enseñarse
en lugares sucios, sin elementos, con temor, o padeciendo frío o calor.

La falta de pautas claras de conducta también dificulta el proceso de


enseñanza aprendizaje, ya que se necesita orden para aprender.

Crisis políticas, económicas o sociales, a nivel general, también inciden


negativamente, ya que en los hogares estarán preocupados por ellas, y los
niños lo percibirán en forma directa o indirectamente

¿Qué es la didáctica?

5 de agosto de 2011 Publicado por Hilda Fingermann

Si nos remontamos a la etimología de la palabra didáctica, vemos que proviene


del griego “didaktike” cuyo significado es enseñar. La didáctica es una ciencia y
un arte que consiste en llevar a la práctica los estudios sobre el proceso
enseñanza-aprendizaje elaborados a nivel teórico. Se trataría en definitiva de
dar respuesta a las preguntas sobre qué, cómo, cuándo y dónde enseñar,
teniendo en cuenta la edad, los intereses y los conocimientos previos de los
educandos, los materiales y herramientas con las que contamos, el currículum,
y el contexto en que se desenvuelve el proceso.
Cobran aquí importancia conceptos que ya explicamos, como los de objetivos
del aprendizaje, transposición didáctica, currículum, currículum oculto,
planificación, dirección de la clase, evaluación; y sobre todo, técnicas y
métodos de enseñanza y de aprendizaje.

Lo que han escrito los grandes pedagogos, teóricos de la educación, es muy


importante, pero la práctica áulica, la cotidianeidad del proceso, es relevante
para fundar nuevas teorías, modificar las existentes o certificar su valor. En el
proceso educativo es fundamental ese puente teórico-práctico, que
fundamentará políticas educativas válidas y eficaces, para alumnos reales, en
aulas, escuelas y recursos, que no son los imaginados por el autor, sino con los
que efectivamente contamos.

La didáctica es por lo tanto cambiante, y se va adaptando a las características


en las que se aplica la enseñanza, que responde en general al tipo de sociedad
en que la escuela se halla inserta y a la política imperante, especialmente si es
autoritaria o democrática.

De esta manera se ha pasado de una didáctica tradicional, centrada en la clase


expositiva del docente, con alumnos pasivos que repiten las clases y los textos
de memoria, a alumnos activos, constructores de su propio conocimiento, del
cual se procura que sean críticos.

Técnicas de aprendizaje

20 de abril de 2011 Publicado por Hilda Fingermann


Se denominan técnicas de aprendizaje a aquellas herramientas de las puede
valerse el estudiante para que su aprendizaje resulte eficaz; esto significa que
los nuevos conocimientos se integren a su estructura cognitiva de modo
significativo. Aprender no es convertir el cerebro en receptáculo de información,
sino en integrar lo nuevo a lo ya conocido en forma relacional, para que
podamos recordarlo cuando nos resulte oportuno.

El nuevo material de estudio debe ser analizado para conocerlo en sus partes y
luego sintetizado para integrarlo, si es posible recurrir a clases explicativas por
parte de un docente que aclare las dudas y permita tomar notas facilitará la
tarea, lo mismo que la ayuda del diccionario para conocer el significado de
palabras desconocidas.

No debemos tratar de recordar todo, en forma idéntica a lo que leemos, esto no


es aprender sino repetir, sino tratar de encontrar el sentido de la lectura,
indagar qué nos quiere informar el autor a través del texto, para luego hacerlo
nuestro en lo que creamos admisible.

La técnica del subrayado para identificar las ideas principales, y luego sintetizar
(con nuestras propias palabras) son herramientas muy útiles. Hacer cuadros
sinópticos nos permitirá visualizar esquemáticamente el material. Una vez que
hayamos “desmenuzado” y reconstruido el texto, debemos tratar de exponerlo,
ya que muchas veces creemos saberlo pero nos cuesta exteriorizarlo.
Dependerá de nuestro propio estilo cognitivo la técnica que se ajuste más a
nuestra personalidad, y esto se adquiere ensayando o combinando las
diferentes técnicas, pues no hay “recetas” infalibles, lo importante es descubrir
cual es la adecuada para nuestro caso

Estrategias docentes

18 de febrero de 2011 Publicado por Hilda Fingermann

Las estrategias docentes son los recursos de que se vale el maestro para
incorporar los contenidos que transmite a la estructura cognitiva de los
alumnos, logrando un aprendizaje significativo.

Existen muchas estrategias de enseñanza, siempre partiendo de los


conocimientos previos de los alumnos, por lo cual se recomienda al comienzo
de un curso o del desarrollo de un nuevo tema, realizar una evaluación
diagnóstica, para planificar desde allí los contenidos y los modos de
transmitirlos, que pueden, y en general deben, combinarse.

La estrategia expositiva no debe descartarse pues es un buen recurso para


despertar la escucha activa y la toma de notas; pero dando ejemplos,
estimulando el diálogo, la formulación de interrogantes, la crítica fundada,
haciendo mapas conceptuales y cuadros sinópticos y comparativos, para
graficar y sintetizar los contenidos.
Puede iniciarse la exposición a partir de la formulación de interrogantes, que se
irán debelando con la explicación, y a partir de ella pueden combinarse tareas
de investigación para profundizar el tema dado.

Puede también procederse a la inversa. Dar consignas para que los alumnos
investiguen un tema novedoso, lo plasmen por escrito, basándose en una
hipótesis de trabajo, luego los mismos alumnos, individualmente o en grupo
realizan la exposición sobre cómo abordaron la investigación y a qué
conclusiones llegaron, y luego el docente explica las dudas o amplía la
temática, pudiendo antes intercalarse preguntas del resto de los compañeros o
aportes de otros alumnos o grupos que investigaron sobre el mismo contenido.

Una vez aprehendido el contenido es provechoso mostrar aplicaciones


prácticas del mismo, o sea, mostrar a los alumnos para qué sirve lo que
aprendieron, lo que tampoco descarta que pueda procederse de modo inverso,
primero mostrando la utilidad y luego analizándolo para incorporar el contenido.

Los caminos son muchos y diversos, cada docente irá experimentando el más
adecuado de acuerdo a las características del grupo. Si se trata de alumnos
participativos y curiosos lo mejor será que lo aborden por su cuenta,
investigando para descubrir con la ayuda del docente; si en cambio el grupo es
más callado y menos motivado intrínsecamente habrá que despertar el interés
para que luego se aventuren a la investigación.

Relación docente-alumno

28 de enero de 2011 Publicado por Hilda Fingermann

Fundamental para el proceso de enseñanza-aprendizaje, el modo como se


establece esta relación tiene efectos trascendentes en el aprendizaje.
El educando se esforzará en aprender si su docente lo motiva, hace las clases
interesantes, plantea diferentes estrategias para abordar los temas, establece
un diálogo fluido, no se burla de los errores, y el estudiante siente confianza
para preguntar sus dudas y debatir los temas. La vocación docente no solo se
siente en el alma, se trasluce en las actitudes hacia quienes deseamos guiar y
formar integralmente.

Existen distintos modos de establecer la relación, que en principio es propuesta


por el docente, pero que puede modificarse de acuerdo a la actitud del grupo.

El docente que impone un estilo democrático, permite que sus clases se


interrumpan con preguntas, y hasta con alguna broma oportuna y pertinente.
Acompaña al alumno en sus logros, y lo apuntala en sus debilidades, le da
confianza y estímulo. Hace participar activamente a la clase, que investiga,
descubre, critica y argumenta. Se cumple el reglamento disciplinario, en cuanto
a la puntualidad y respeto por parte de docente y alumnos. Ejerce un rol de
autoridad sin excesos. Es el modo ideal de establecer la relación pedagógica.

El tipo autoritario nos muestra el docente que ante la más mínima falta
establece sanción, se coloca en una posición omnipotente, mantiene el orden a
través del miedo, no genera empatía, y mantiene a la clase en actitud pasiva.

Si bien el anterior no es un buen modelo, es aún peor el docente demagógico,


que no pone límites, enseña y exige poco, consiente todo, y muy
probablemente sus clases muestren descontrol disciplinario y falta de
cumplimiento de los contenidos curriculares. Esto solo fomentará la falta de
responsabilidad y de compromiso de ambas partes.

No solo es el docente, premeditadamente o no (pues a veces depende mucho


de su personalidad) el que propone el modo de entablar la relación. En
ocasiones se exige, cuando los alumnos no entienden que la democracia
implica orden y respeto, pasar por unos días a ejercer un rol más autoritario,
para que comprendan los beneficios de convivir armónicamente, y entonces
retomar la propuesta democrática.

Estrategias de enseñanza-aprendizaje

17 de agosto de 2010 Publicado por Hilda Fingermann

Una estrategia es un modo de actuar planeado e intencional que combina una


serie de pasos hacia el fin deseado, en este caso que el alumno aprenda. Un
buen estratega sabe combinar técnicas, adaptarlas a su contexto,
reinventarlas, y cambiarlas cuando no dan el resultado esperado.

Las estrategias de enseñanza apuntan a los medos de que se vale el docente


para que el alumno incorpore los contenidos (conceptuales, procedimentales y
actitudinales) a su estructura cognitiva de modo significativo, a través de
actividades planificadas y secuenciadas. Las estrategias de aprendizaje
vuelcan la mirada hacia el alumno, y dan cuenta de una serie de medios de que
puede valerse para aprender por sí solo, más y mejor, siempre hablando de
estrategias de aprendizaje significativo.
Dentro de las estrategias de enseñanza, se encuentran la estrategia expositiva,
donde el rol activo lo tiene el docente que explica. No puede soslayarse la
importancia de la explicación, pero sobre todo en los primeros años de la
enseñanza, ésta debe ser breve, debiendo ejemplificarse, ilustrase y
demostrarse. Es una actividad válida para estimular la escucha activa, pero no
debe abusarse de ella, pues tiende a reducir la participación del alumno.

Una variante es el diálogo, donde la conversación con los alumnos hace sacar
afuera los conocimientos que poseen, para descubrir que guiados por el
docente pueden descubrir los conocimientos que se les pretenden enseñar, a la
manera del diálogo socrático. Es muy útil para descubrir las ideas previas de
los alumnos, y anclar en ellas las nuevas, y para reforzar conocimientos
adquiridos.

Otra técnica de enseñanza se basa en el planteamiento de problemas, que


estimula el aprendizaje por descubrimiento.

El docente siempre debe procurar que las actividades estimulen la creatividad


por parte del alumno, lo involucren en el saber a adquirir, por ejemplo no solo
darle preguntas sobre un texto, sino que sea el mismo alumno el que las
formule. El espíritu crítico puede fomentarse dando un texto con errores para
que el alumno los descubra. Las opciones de verdadero-falso, con justificación
de la falsedad de las respuestas, estimula la argumentación. En definitiva, toda
actividad debe encaminarse hacia un fin concreto, que es la formación de
competencias.

Las estrategias de aprendizaje no son independientes de las de enseñanza,


pues son enseñadas por el docente, pero luego pueden ser utilizadas por parte
del alumno, en forma autónoma, aprendiendo a aprender. Son las técnicas del
subrayado, de resumen, de síntesis, de mapas conceptuales, entre otras

Los recursos didácticos

16 de agosto de 2010 Publicado por Hilda Fingermann

Son recursos didácticos todos los materiales de los que alguien, en el caso del
proceso escolar, el docente, puede valerse en su tarea de enseñar,
asignándoles un rol que contribuya a lograr una finalidad educativa. Son la tiza
y el pizarrón, las piedritas, figuritas o bolillas que pueden usarse para contar,
los libros de textos, las láminas con ilustraciones, las películas, los videos, los
recursos multimedia, etcétera. Estos materiales serán o no didácticos según la
función que cumplan. Si los niños traen las piedritas a la escuelas porque el
maestro se las encargó para aprender a contar, y ellos las usan para tirárselas,
no serán obviamente un recurso didáctico, ya que la finalidad no fue lograda. Si
el profesor les hace ver una película para reflexionar sobre su contenido, pero
nadie la mira, los alumnos conversan entre ellos, y cuando se les pide realizar
una actividad sobre ella no pueden hacerla pues la han ignorado, esa película
no se constituyo en el recurso didáctico esperado.

Hay algunos recursos más modernos y atractivos, sobre todo los que utilizan
imágenes, lo cual tiene alto grado motivacional, pero eso no asegura la
efectividad del recurso. Los materiales son recursos didácticos latentes, que se
concretarán cuando cumplan su fin en el proceso educativo.
Sin embargo los recursos didácticos para que favorezcan el aprendizaje
significativo deben usados adecuadamente, ya que su función de integrar los
contenidos en la estructura cognitiva del alumno dependerá de la forma en que
se los use. Estos materiales son solo potencialmente significativos. Será la guía
del docente la que los convertirá en materiales capaces de enseñar.

La tiza y el pizarrón utilizados para hacer un cuadro sinóptico o un mapa


conceptual son recursos de estrategias de aprendizaje mucho más
significativos que recurrir al uso de Internet para hacer una Monografía donde
la actividad de los alumnos se limite a copiar y pegar. Esto no significa no usar
las nuevas tecnologías, sino utilizarlas para reflexionar con la información que
esta brinda e interactuar con ella.

Un recurso didáctico muy útil, que a su vez emplea otros recursos materiales,
es el juego, que permite aprender de modo eficaz y con predisposición,
siempre que se encuentre clara que la finalidad no es el juego en sí mismo,
sino aprehender ciertos contenidos ya sea conceptuales, procedimentales o
actitudinales.

Los recursos didácticos deben estar acordes al grado de maduración de los


alumnos y a la finalidad que se hayan destinado, y en casi todos los casos
conviene combinarlos para aprovechar de todos ellos